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AFEHC : diccionario : PERKS, Guillermo : PERKS, Guillermo

Ficha n° 4401

Creada: 11 enero 2017
Editada: 11 enero 2017
Modificada: 11 enero 2017

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Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Editor de la ficha:

Arturo TARACENA ARRIOLA

Información:

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

PERKS, Guillermo

La vida de un inglés, francés por adopción, cuyos pasos en Centroamérica dejan más preguntas que respuestas.
Palabras claves :
Guerra civil, Conservador, Oficial
Cargo o principal ocupación:
Jefe del Estado mayor del ejercito de la Federación Centroamericana
Nació:
el 1 de diciembre de 1788 en Londres, Inglaterra.
Murió:
A mediados de 1828, cerca de Omoa, Honduras.
Padres:

1Se ignoran

Resumen:

1
Aunque es bastante difícil investigar el periodo de formación intelectual de Guillermo Perks, sabemos que el padre se refugió en Francia por sus ideas revolucionarias en 1789. Sospechamos por la fluidez de su pluma y el puesto ocupado en Francia por su padre – Inspector General del Cadastro – que Guillermo Perks nació y creció en una familia burguesa bastante acaudalada. El padre se naturalizo francés y pagó los estudios de su hijo en la escuela politécnica, lo que sin duda lo llevó a seguir la carrera militar. Dichos detalles fueron consignados por el propio Perks en un documento impreso en Guatemala en 1826 titulado “Relación de la vida pública del coronel Guillermo Perks”. Este relato, aunque preciso y sustentado, ha sido tomado con cierta cautela por los historiadores: el propio Arturo Taracena dice que “los archivos militares franceses no conservan ningún trazo de sus servicios”. Sin embargo, Perks sostiene que viajó durante su infancia a Alemania, Italia, España y Portugal, que fue soldado bajo los órdenes del príncipe Bernadotte, que participó como subteniente a las campañas de Prusia y la de Pomerania, y que sirvió en España “empleado como interprete general de la división auxiliar de la Francia al mando del Marques de la Romana” y, seguidamente, bajo el mando de los Mariscales Bessieres y Soult. Llegó a tener el grado de teniente de una compañía de granaderos y a incorporarse en el Estado Mayor de este último Mariscal. Dicha participación le valió la Legión de Honor (además del grado de Oficial), lo cual está confirmado porque su familia está registrada en “Etat général nominatif numérisé des membres de la Légion d’Honneur, de l’origine à l’Empire (1802-1814)”. Más allá de esta confirmación, es bastante difícil pensar que Perks haya inventado por completo los detalles de sus hazañas militares como lo piensa con medias palabras el historiador Adam Szaszdi Nagy y que el presidente de la Federación centroamericana, Manuel José Arce, le haya confiado la reorganización del Ejército Federal sin haberlo juzgado capaz de asumir una tarea tan estratégica. En todo caso tras la larga campaña española Perks, donde su dominio del francés ingles y español le permitieron asumir varias misiones de confianza y mediación, pudo volver en 1813 a París para visitar a su familia. Supo entonces que su trabajo de traducción de las ordenanzas de caballerías del francés al castellano había sido pagado por el Ministerio de Guerra. Tras la restauración “de la degenerada raza de los Borbones” – según sus propios términos – volvió a París y estuvo nuevamente muy cercano a los afines de Napoleón durante los famosos “100 días”, hallándose incluso en Waterloo para asistir a la “fatal catástrofe”. Conoció la cárcel por su estrecha relación con el Mariscal Soult y en esa época de su vida perdió a su madre. Su relación de vida cuenta los detalles políticos que lo convencieron que su seguridad no estaba garantizada en Francia y cansado por la “especie de observación inquisitorial que me rodeaba”, un poderoso amigo le proporcionó un pasaporte inglés en abril de 1822 y pasó a vivir en Londres con su hermana hasta mediados de 1824. En esa fecha un tío, que estaba en relación con la casa comercial de los Señores Ladbroke, le facilito un empleo en Jamaica. De allí pasó a Nueva York en enero de 1825.

2Llegó a Centroamérica en noviembre de 1825 y pasó a servir en el ejército federal, luego de una estancia en México. Según el historiador Manuel Montufar y Coronado, su contemporáneo, Perks no había sido admitido al servicio de los mexicanos y fue a ofrecer sus servicios a Guatemala en calidad de coronel de caballerías. El propio Perks da su versión de las razones de su salida apresurada de México: su viaje a aquel territorio había sido motivado por unas cartas de Londres [posiblemente de su tío] para “averiguar el verdadero estado de ciertas minas”. Encontró en la ciudad de Jalapa al espía español Courtois de Saint-Claire y ambos se hicieron amigos, lo que complico su situación luego de que este espía fuese expulsado de México. Perks tuvo problemas con el ministro Lucas Alamán, porque él enviaba a Londres informes que sostenían que los accionistas ingleses habían sido engañados… Todos estos datos permiten por lo menos entender que Perks sabía moverse en muy poco tiempo en las esferas más altas de las sociedades americanas. Casi “naturalmente” se hizo amigo del ministro de Centro-América en México, Juan de Dios Mayorga, el cual supo convencerlo de ponerse al servicio del Ejército federal de la nueva nación, asumiendo un papel de oficial. La salida de México en compañía del comerciante francés Louis Voidet de Beaufort, relatada en detalles por Perks, fue algo picaresca porque Lucas Alamán, quien estaba entonces haciendo todo lo posible para anexar definitivamente el territorio chiapaneco a México, no veía con buen ojos que un militar de alto rango de la “Grande Armée” francesa entrase en las filas de la Federación centroamericana. En todo caso, con falsos papeles, Perks viajó a Centroamerica y valiéndose de la recomendación de Mayorga pidió su incorporación en el ejército Federal, la cual tardó más de cinco meses en concretizarse. Otro detalle importante merece subrayarse antes de pasar a la etapa de la vida de Perks en Guatemala: las investigaciones del historiador chileno Cristián Guerrero Lira dan cierta credibilidad a una parte de la relación de la vida de Perks, cuando dice que éste fue el autor de un panfleto títulado: Relación del viaje de Mr. Courtois St. Clair a Méjico por Simeón el Franco, uno de sus mejores amigos, México, 1825. (No se sabe si se ha conservado una copia de dicho documento impreso).

3Fue durante el año de 1826 en que Perks fue contratado para organizar el ejército Federal encontró dificultades con el coronel Nicolás Raoul (francés). Su plan buscaba aumentar enormemente el poder del Poder Ejecutivo, y, por consiguiente, obtuvo la aprobación del Presidente de la Federación Manuel José Arece. El Congreso se mostró poco satisfecho de tal proyecto por lo que pidió la colaboración de Raoul para elaborar una organización militar distinta, nombrándolo miembro auxiliar de su comisión de Guerra. Parece que al principio Perks aparentó tener confidencias con Raoul. Éste se dejó engañar, lo que sirvió perfectamente a las intrigas de Perks junto al Presidente. Sin embargo, Raoul fue confirmado en la tarea y, tras ocho meses de estancia en la ciudad de Guatemala, Perks dejó el país, regresando a Inglaterra. Dichos acontecimientos se leen además bajo la pluma del historiador Manuel Montufar y Coronado, quien tenía un punto de vista tajante que descalificaba por completo a Perks: “no se sabe si Perks era militar, pero nadie duda que era un aventurero”.

4Perks hizo una nueva aparición en suelo centroamericano llamado por el Jefe del Estado de Guatemala Mariano Aycinena, quien le propuso tomar el mando de una división en el marco de la guerra federal que estalló en 1827 entre los partidarios centralismo encabezados por el presidente Arce y los del federalismo por hondureño francisco Morazán. Perks declinó la oferta. Sin embargo tras el fracaso militar de los centralistas en Santa Ana, el propio presidente de la Federación Arce lo reintegró al Ejército federal, con el grado de coronel. Luego de la exitosa campaña de Chiquimula contra el coronel salvadoreño Ramón Pacheco, Perks estaba entonces bajo los órdenes de Carlos Salazar (guatemalteco, teniente coronel del segundo batallón de patriotas y de 50 caballos de milicia activa) y pudo entonces darse cuenta que los soldados marchaban con fusiles desprovistos de balas: “es muy conforme al desorden y desconcierto que se ha observado durante ocho meses”. Durante la campaña logró restablecer algo de disciplina, por lo que se mostró muy satisfecho de sus soldados : “El 2 Batallón de patriotas dio en aquella ocasión las pruebas más positivas de su patriotismo y una idea exacta de lo que se puede esperar del soldado centro-americano bien dirigido y que tenga confianza en su jefe”. Perks fue ascendido a general en jefe el 28 de enero de 1828. Decidió entonces dar al ejército “una nueva organización, formando con sus masas dos divisiones de caballerías y tres de infantería para hacerlas mas flexibles”, lo que no hizo sin provocar malestar entre los oficiales, en particular en los coroneles José Justo Milla (hondureño) y Antonio José Irrisarri (guatemalteco). Perks estaba entonces bastante sostenido por Mariano Aycinena, lo que explica el nombramiento que hizo en favor del capitán Antonio Aycinena para ocupar el mando de la tercera división.

5Perks marchó en contra de El Salvador con 3500 infantes y 800 caballos, pero mantuvo sus fuerzas en la frontera para dejar un espacio a las negociaciones de paz, conformándose así a los deseos del presidente Arce dada la pérdida de la iniciativa en el marco de la guerra. Allí estableció un campamento, que el coronel Hector Hall supo organizar perfectamente, dejando a Perks el tiempo para iniciar una correspondencia con el jefe de las fuerzas salvadoreñas, el coronel Rafael Merino (colombiano). Al mismo tiempo, abrió un conflicto con el abogado José Francisco Cordova (guatemalteco) [¿por qué razón?], quien supo usar de su poder político para quitarle a Perks cierta autoridad en el campo militar. Cordobita estaba entonces protegiendo al coronel José Piloña, considerado como inepto por Perks. Dichos eventos le hicieron perder la confianza de la oficialidad guatemalteca que comandaba a las tropas de la Federación y, cuando trató de aplicar una medida disciplinaria al coronel Vicente Domínguez (español), fue destituido por una sublevación de la oficialidad, encabezada por los coroneles Antonio José de Irisarri y Manuel Montúfar y Coronado, el 9 de febrero de 1828. En el fondo los oficiales de Guatemala desconfiaban de Perks por la presencia de su secretario José Ildefonso Castillo, quien era salvadoreño y también porque había sido nombrado por Manuel José Arce, para entonces ya cuestionado en el cargo por los malos resultados de la guerra a favor de las tropas federalistas al mando de Morazán.

6La crisis causada por la destitución de Perks conllevó lógicamente la renuncia del presidente Arce, el 16 de ese mes, pasando el mando al vicejefe Mariano Beltranena. Poco tiempo después, Perks denunció la existencia de un complot de los opositores al gobierno federal en la ciudad de Antigua, que conllevó la captura del prócer guatemalteco Antonio Rivera Cabezas y de los coroneles franceses Nicolas Raoul e Isidore Saget (francés), todo partidarios del federalismo. De hecho, los productores antigüeños de grana se consideraban afectados por la prolongación de la guerra civil.

7Los últimos pasos de su experiencia centroamericana están relatados por Arturo Taracena quien dice que “en junio de 1828, Perks resultó expulsado del territorio de la República Federal de Centroamérica, acusado de haber violado la correspondencia oficial”. Prosigue que “pasó a residir en Belice para desembarcar tiempo después en Omoa, Honduras, con el propósito de ofrecer sus servicios al coronel Merino, jefe de las fuerzas del Estado de El Salvador”. Por fin “en el camino hacia este estado fue asesinado por bandoleros junto al coronel Hall, su edecán. Antonio José de Irisarri escribió un folleto en su contra”: Cuatro palabras del cocinero del Coronel Irisarri al inglés, William Perks, en contestación a su manifiesto de 14 de marzo de 1828. Guatemala: Imprenta La Unión, 1828.

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