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AFEHC : transcripciones : Plan de colonización para la costa del norte, por sir William Adams y de don Patricio Meque, vecinos de Londres. : Plan de colonización para la costa del norte, por sir William Adams y de don Patricio Meque, vecinos de Londres.

Ficha n° 4418

Creada: 27 enero 2017
Editada: 27 enero 2017
Modificada: 27 enero 2017

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Autor de la ficha:

Alejandro CONDE ROCHE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Plan de colonización para la costa del norte, por sir William Adams y de don Patricio Meque, vecinos de Londres.

Proyecto de colonización y reformas solicitadas por el gobierno del Estado de Guatemala, sobre los terrenos comprendidos en el acuerdo. Calidades y características de los colonos.
Autor:
Mariano de Aycinena
Fecha:
abril - dic. 1825
Paginas:
7
Texto íntegral:

1Portada

21825.
Plan de colonización para la costa del norte, por sir William Adams y de don Patricio Meque, vecinos de Londres.

3[f1]

4Al ciudadano ministro general del gobierno de Guatemala.

5No obstante, el respecto que me ha merecido el decreto número 44 de la asamblea constituyente que usted se sirve transcribirme en su apreciable nota del día 7 de orden del poder ejecutivo del Estado, yo me creo en la necesidad de manifestar las reflexiones que me ocurran en contrario, y me creo mayormente en actitud de hacerlo, porque ventilamos la aplicación de una ley superior, ventilamos un punto de libre convenio, y sin estar perfectamente esclarecido, no puedo tener la honra de firmar la contrata que corresponde en el gobierno.

6La compañía de sir William Adams, formó su proyecto de colonización sobre las bases que ofrece naturalmente la ley de 22 de enero de 1824. Esta ley ha sido el norte de sus combinaciones, y de ella dedujo que podía pedir la propiedad de todo el terreno colonizable , y un privilegio exclusivo que le indemnizase medianamente de los desembolsos y tareas penosisimas de su empeño.
Se advierte que la ley propende a facilitar la población de la República, o bien disponiendo que el gobierno se ocupe directamente de lo económico de una población, o bien que lo haga por medio de capítulante u otros hombres que se interpongan entre el gobierno y los colonos. En el primer caso el colono adquiere la propiedad de la tierra que le concede inmediatamente el gobierno por ministerio de la ley y en el segundo la adquiere del capitulante también por ministerio de la misma ley, y de la misma manera que en el otro caso la recibia del gobierno.
Esto parece muy claro, y no debe ser indiferente en la ocasión, a menos que el capitulante no quiera ser un mero espectador de lo que por otro se disponga, sobre sus fondos y sobre sus trabajos personales. El capitulante está sustituido por la ley al gobierno.Adquiere [f1v] la propiedad de un cuadro de 1000 varas para disponer de él desde el momento de aquella adquisición; y adquiere también la propiedad de otro cuadro igual para cederlo a un colono.

7Ambos pierden la propiedad en no cumpliendo, y no hay inconveniente alguno que se pueda oponer a la cesión simple de la propiedad de todo el terreno que ha pedido la compañía.

8Los artículos 9.10. Y 11 de la ley no hay duda que deben servir de base general en la materia; pero esto es sólo para fijar con toda exactitud las demarcaciones que se ofrecen a los colonos y capitulantes. Son una especie de dato para distinguirse las diferentes adquisiciones que en manera alguna estorban el espíritu de la ley, en cuanto se considere al capítulante como una persona sustituida al gobierno para hacer todas las distribuciones, entendiendo exclusivamente en la economía de la empresa, y por todo me parece que en vez del artículo primero del decreto se diga que:
artículo primero. Se cede en plena propiedad a la compañía de sir William Adams, el territorio expresado en la costa del norte, bajo la condición de obligarse a poner el número de colonos correspondiente a la calidad de tierras laborables, reservada la porción que corresponde a la compañía en razón de capítulantes, pena de quedar por el mismo hecho baldía, y enteramente vacante la parte del que no la hubiere cultivado en los ocho años, como expresa el artículo 15 de la ley.
Supuesto que se concibo el primer artículo en tales términos que parecen conformes, hacía la propiedad eventual que corresponde a los capitulantes, Como a la naturaleza de las demarcaciones que se establecen en los artículos ya citados 9, 10 y 11, sería de desear que no se obligase a la compañía recibir precisamente aquella especie de familias de que habla el artículo 13 que pudieran venir costeándose su viaje, si no es que éstas sean admitidas a la voluntad de los capitulantes.
Una obligación tal pudiera ser gravoso a la compañía [f2] que se propone formar poblaciones industriosas y respetables, con hombres escogidos y visados por ellos mismos. Entre los advenedizos que habla el artículo citado sería muy fácil que vinieran hombres de mal carácter, de costumbres viciadas, ineptos para la especie de labores propuestas y dañosos en fin a la nueva sociedad que se haya creado por la compañía. Hemos visto que lo dispuesto en el artículo 13 no es de igual naturaleza a lo prevenido en los anteriores, y se puede conocer muy bien que la obligación de admitir esta especie de colonos debe ser sólo del gobierno, cuando él directamente estuviera formando alguna nueva población, y aún entonces no hay duda que el mismo gobierno examinaría si le convenía admitir tales colonos, por las mismas razones que la compañía aspira a que se ponga en sus manos la admisión a estos hombres.
La compañía se supone tener ya ocupadas todas las plazas necesarias para el terreno pedido, y no se puede creer que la ley obligue a los capitulantes a postergar sus colonos propios, ni a ceder de los cuadros de tierras de su propiedad particular. Al gobierno le quedan tierras inmensas fuera de las demarcadas por esta capitulación, y en ellas podrá admitir a los advenedizos que no reciba la compañía.
Al adoptar la compañía de sir William Adams en un todo las bases dadas en nuestra ley de colonización no creyó sujetarse a la dureza del artículo 13. Esta no es una base general y no respectivas para alguna de tantas combinaciones sobre colonización como pueden hacerse. Sólo lo son en concepto de la compañía las de los artículos nueve. 10 y 11, entendiéndose como unos datos puestos para demarcar los territorios, y por todo podría convenirse tan sólo en el artículo siguiente:
artículo segundo. Queda al arbitrio de la compañía la elección de familias pobladoras que han de ocupar el terreno cedido, sin que se entienda precisar a la misma compañía lo dispuesto en el artículo 13 de la ley.
En orden al artículo quinto dfel decreto, sería también conveniente, que el término perentorio de 18 meses deba contarse desde el día que se firme la contrata por los capitulantes ausentes, aunque el gobierno [f2v] del Estado podrá señalar el término competente para la ratificación por esta nueva dirigencia que ahora me ocurre, no se aumentará mucho más el término de los 18 meses antes propuesto, porque ratificándose la contrata por los otros socios como yo lo creo, vendrán los primeros colonos por el mismo tiempo que vendrían si no se esperase la ratificación.
El artículo sexto del decreto desanima mucho a la compañía porque el término de 15 años es muy corto, y las condiciones del privilegio son también demasiado gravosas, si no es que lo hagan nulo. Las empresas semejantes a la nuestra necesitan tanto mayor apoyo y fomento en sus principios, cuando son mayores los obstáculos que tienen que vencer; y el gobierno no es paternal mientras no dispensa a los negocios de los súbditos todo el favor y auxilio que demanda su naturaleza.
Es verdad que se ofrece a la compañía un término prorrogable si, pero al mismo tiempo contingente el suceso de los empresarios, y la opinión de una legislación futura. Si esta no estuviere poseída de los sentimientos patrióticos que la actual. Si se compone por desgracia de hombres que no quieran, o no sepan valorar los trabajos y erogaciones que haya podido hacer la compañía, ella quedará condenada a las pérdidas que pueda haber tenido, y no lograren siquiera una mediana independización.
El caso es muy posible, y es prudente alejarlo.
Por otra parte la ley de colonización favorece a los colonos libertandolos de contribuciones y estancos por 20 años, y por el mismo espacio le concede franquicia de todo derecho en la extracción de los frutos productos de su industria, y en la introducción de instrumentos de hierro, máquinas conducentes al fomento de la labranza, artefactos etcétera ¿qué mucho pues que el privilegio que ha pedido la compañía sea también de 20 años haciendo que por lo menos los capitulantes, se igualen de esta manera a los colonos?
Convengamos en que el privilegio no se pueda reducir sólo [f3] a 15 años aún con la calidad de robarlos. Convengamos en que no sea de 25, como se pedía al principio, pero convengamos últimamente en que elevándolo al período de 20 años se hará también la mayor equidad, de que la compañía proponga al gobierno el tiempo en que le parezca que deba principiar el privilegio, porque deben haber muchas cosas que allanar, antes de que los ríos estén dispuestos a la navegación de los barcos de vapor.
Ahora, la condición tercera es que más reflexiones ofrece para suprimirla. Por ella se deja en libertad no sólo a los nacionales sino también a los extranjeros para traficar los ríos en cualquiera otra especie de buques que no sean de vapor, aprovechándose de las obras de la compañía y durante el tiempo del privilegio de ésta.
Cuando la compañía propuso que se le concediera el privilegio exclusivo para navegar los ríos demarcados en buques de vapor, se explicó así porque estos son los más propios para el caso, no porque creyese que pudieran concurrir los hombres de todo el mundo, con las demás especies de buques que en el hecho mismo contrataban su privilegio.
Así como no se puede concebir que ninguno trafique en un puente construido a expensas de empresarios, sin pagar el peaje establecido a su favor, así tampoco podía imaginarse que la compañía emprendiese trabajos ímprobos y costosos para que otros se aprovecharan de ellos, sin dejarla siquiera alcanzar la menor independización.
Por una condición como ésta los primeros colonos, no menos que los capitulantes iban a salir castigados en su empresa, porque si éstos pueden tener interés en la navegación exclusiva por medio de barcos de vapor, no lo tendrán menos aquellos que en la infancia de la colonia necesitan precisamente del patrocinio de los capitulantes. A unos, y otros ofende la condición al mismo tiempo que les favorecerá el privilegio, porque son recíprocos sus intereses, y ellos deben identificarse por la naturaleza de la empresa. Los colonos deben conocer muchas necesidades en el principio. No es fácil que en mucho tiempo quieran buques propios de vapor, aún entonces para introducirlos a los ríos es preciso que la compañía los haya facilitado a la navegación.
La compañía tendrá siempre un interés decidido en [f3v] Auxiliar a sus colonos de todas maneras; pero debe desmayar en sus empresas a la vez que éstas sólo sirvan para saciar la codicia de los extranjeros, que sin contribuir en nada a las fatigas y grandes erogaciones que impenda, estarán muy prontos para aprovecharse de tales facilidades, siendo esto en oprobio manifiesto de unos hombres que se pueden considerar benéficos, a saber los colonos y los capitulantes.

9¿Se podrá creer que la compañía ofrezca colonizar el territorio pedido, y facilite los ríos a la navegación de todo el mundo, empleando grandes sumas, y mucho trabajo por sólo tener la satisfacción de introducir los primeros buques de vapor? Pues no sería otra la recompensa que alcanzaren , y sus capitales quedarían cedidos a la nación en su mayor parte, y su trabajo también sin recompensa.
No se ha propuesto la compañía impedir a los pipanteros de Gualán, y otros vecinos de las demás orillas de los ríos, el que puedan transportar los pocos frutos de su industria, aún los efectos de algunos comerciantes de la República, en sus canoas o barquitos propios tales como ahora los usan, no. La compañía se lisonjea siempre de la regularidad de sus combinaciones, y de que en ellas procura conciliar, los intereses bien entendidos del Estado, como los de los vecinos de los ríos, y con los suyos propios. Por esto es que se juzga muy acreedora a la consideración del gobierno en unas empresas en que ha de invertir sus caudales, y es natural excluir en el término señalado, todos los demás que no hayan concurrido a la composición de los ríos para hacerlos fáciles a la navegación, y así es que sería conveniente que el artículo sexto del decreto se concibiese en estos términos.
Articulo tercero. Se concede a la compañía el privilegio exclusivo que solicita para ensayar en los ríos del golfo, Motagua y Tinto la navegación en buques de vapor, u otros bajo las siguientes condiciones.
Primera. Que el término el privilegio sea de 20 años prorrogables por la legislatura del Estado según fuere el suceso de la empresa.
Segundo. De la compañía proponga al jefe del Estado el tiempo desde el cual deba comenzar el goce del privilegio.
Tercero que [f4] los vecinos de los pueblos inmediatos, y los que habitan las orillas de los ríos puedan no obstante el privilegio, traficar libremente en sus pipantes, y canoas, conduciendo viveres, Y toda otra producción de su industria: a excepción de estos ningún otro podrá graficarlos durante el privilegio a no ser por convenio con la compañía cuarta. Que este privilegio no se entienda derogatorio, ni restrictivo de la franquicia que el artículo número 25 de la citada ley de colonización concede a los pobladores, con respecto a la introducción de buques de cualquier clase y porte.

10Por lo expuesto se podrá conocer que sólo me ofrecían dificultad los artículos primero, quinto y sexto del decreto, y que sustituyéndole los cuatro que he señalado podrá efectuarse la contrata que debe determinar esta negociación. Soy muy conforme en los demás artículos del decreto relativos a demarcar las atribuciones que la ley de colonización reserva el gobierno del Estado, y son necesarias para la mejor economía en el desenvolvimiento de tales empresas.
El gobierno se designará advertir que todo este mi deteniemiento y delicadeza para esclarecer las bases en que se ha de fundar la compañía del señor William Adams al proponer su proyecto de colonización todo es necesario para hombres que gobernados por el honor desean ser fieles a sus compromisos.
El proyecto como se ha combinado no me cabe duda que es muy equitativo para la nación. Es el primero que se presenta de esta especie y el más nacionalizado, así por mi concurrencia, como por las circunstancias de los otros dos socios, a quienes la República acaso ya es deudora de muy particulares servicios. El proyecto está contraído precisamente para el punto más difícil de la costa y para el el más interesante a la agricultura y el comercio.
La colonización de tierras salvajes y malsanas es una empresa que merece toda la protección y favor que los gobiernos puedan dispensarle, y no es fácil encontrar capitulantes , que dediquen sus afanes y caudales a tan sagrado objeto sin aquel patrocinio, sin aquella garantía, que puede como ninguno ofrecer el mismo gobierno. En fin la empresa de obras grandiosas [f4v] supone la erogación de iguales capitales, y supone también el percibo de ganancias regulares, aunque siempre contingentes al buen suceso. Los hombres prudentes nunca se desprenden de sus fondos graciosamen y por estas consideraciones Estipulan privilegios completos y seguros.
Sírvase usted elevar estas reflexiones a la consideración del poder ejecutivo del Estado, rogándole de mi parte se digne favorecerla siempre que le parezcan arregladas a la ley y a la razón, mientras que desocupándome de atenciones muy perentorias que me han hecho permanecer aquí puedo pasar a esa corte.
Dios, Unión, Libertad.
Guatemala junio 16 de 1825.
Mariano de Aycinena.

11[f5]

12De orden del poder ejecutivo acompaño a ustedes en copia una exposición del ciudadano Mariano de Aycinena individuo de la compañía de sir William Adams formada para el proceso de colonizar parte de nuestra costa del norte, en que reclama varios artículos del decreto número 44 y propone otros que le sustituyan; a fin de que se sirvan ustedes elevar dicha exposición al conocimiento del cuerpo legislativo: habiéndose demorado hasta ahora la comunicación, por haberse confundido entre otros papeles al tiempo de la traslación del archivo de esta Secretaría.

13Dios, etcétera. Julio 18 de 1825

14Ciudadanos diputados secretarios de la asamblea constituyente del Estado.
[Fecho].

15[f6]

16Animado siempre de los mejores sentimientos, en favor de la patria tengo la mayor complacencia de presentarme al jefe del Estado para proponer ideas útiles. La experiencia me ha enseñado, que los proyectos promovidos en corporaciones, regularmente quedan en papeles o ya por las contradicciones que se susciten, y por la variación sucesiva de los individuos, que las forman, o porque al tratarse de los caudales que demandan las empresas, se toca en un escollo difícil de superarse.
Por esto es, que sintiéndome excitado de deseos para mejorar la suerte de la agricultura y comercio de nuestro país, he podido combinar una idea que a todas luces aparecera benéfica, Al paso que complace desde hoy los votos más puros de mi alma, reducidos a ejecutar más bien que a promover todo lo útil al país, y todo lo conveniente al mayor engrandecimiento de nuestra República. Nuestros primeros legisladores, al considerar la protección que les pedía la agricultura y el comercio de estos estados, le dispensaron un favor tamaño, estableciendo por ley constitucional la libertad de comercio; y ellos mismos al promulgar la ley de colonización, (que les hace tanto honor) pusieron sin disputa el complemento a las ideas liberales, acertando así a remover todos los obstáculos para que no fuera suficiente, sola la ley de libre comercio. La agricultura y el comercio para prosperar necesitan brazos, necesitan inteligencia, quieren haber allanado los montes, mejorado los caminos y los climas; facilitado los ríos a la navegación y en fin, tener pueblos en proporcionadas distancias, que consumiendo con regularidad los productos de la misma tierra, faciliten el transporte de los artículos que alimentan al comercio.
Nosotros, al paso que abunda en los más privilegiados para cultivarlos, y para explotarlos [f6v] con provecho a todos los mercados extranjeros, tenemos por desgracia la nulidad de los indicados estorbos naturales, que desaniman a los especuladores y que mantienen aún nuestro comercio, experimentando los reveses consiguientes a la existencia de aquellas mismas dificultades, de aquellas con que vivieron nuestros padres en los tiempos pasados de opresión, y que parece es llegar a la vez deben ser las, a favor de las sabias franquicia de nuestros legisladores, Y a favor también de las luces del día, y el esfuerzo de los hombres emprendedores. Las costas son unos de los más grandes elementos del poder, y riqueza de las naciones. La Europa sin abandonarlas concentró su población en el interior. Las costas de América, se encuentran despobladas, porqué la España, no fomentó otras riquezas que las de las minas que están regularmente situadas en medio de los territorios. La España no teniendo 500 leguas de costas alrededor de una superficie de 15,000 leguas, y habitadas por 11 millones de almas juzgó necesario la colonización, porque se creía atrasada y despoblada. Guatemala que tiene más de 1200 leguas de costas en una superficie de 26,000 leguas,Y apenas está poblada de millón y medio de habitantes ¿qué no deberá practicar en esta parte? sir William Adams, y el doctor don Patricio Meque , vecinos de Londres forman conmigo, una sociedad bajo la denominación de sir William Adams y compañía. La compañía desea colonizar a sus propias expensas, y adoptando en un todo las bases dadas en nuestra ley de colonización los terrenos comprendidos entre el río de Izabal y el río TintoEn la costa del norte, demarcándose las tierras desde la punta de Manabique a lo largo de la costa, hasta el citado río Tinto, y a lo ancho desde la punta del cerro llamado del Ermitaño en línea paralela con la marca. Sujetándose la compañía a todo el contenido reglamentario de la ley, lo mismo que al goce de las donaciones, gracias y derechos concedidos a los Capitulantes, y a los colonos; no menos que a las penas que se les impone, siempre que no cumplan con sus deberes. Se reduce [f7] sólo la propuesta de la compañía capitulante,a tres puntos.
Primero. Que el gobierno señale un término competente para principiar a trasladar los colonos.
Segundo. Que se nos conceda desde luego la propiedad de las tierras indicadas al intento.
Tercero. Que se conceda también a la compañía el privilegio exclusivo de 25 años para ensayar la navegación de barcos de vapor, en los tres ríos comprendidos en la demarcación del territorio señalado.
Éstas son las proposiciones que la compañía de sir William Adams tiene la honra de elevar por mi medio a la consideración del gobierno de este estado. Se trata de hacer útiles las tierras de nuestros puertos principales, dedicándolas al cultivo del algodón, café y demás ramos análogos al clima, y en esta misma empresa el comercio de estos estados, debe reportar todo el favor de que hoy carece; al paso que se asegurará en todo tiempo un apoyo para el resguardo de la costa. Los colonos serán muy escogidos, y no de aquellos que no cabiendo en otros países, por su mala conducta y perversión de ideas, vendrían acaso a perjudicarnos lejos de aprovechar. Serán en mucha parte naturales de Escocia e Irlanda, hombres dedicados al cultivo de las tierras por principios, y en quienes concurren la interesante circunstancia de que muchos de ellos profesan la religión cristiana, que es la de nuestro Estado. La obra es grande: es difícil y muy costosa para la compañía, ella se lisonjea de haber combinado, una propuesta franca y ceñida a los deseos de la República y espera tener algún día la satisfacción de que se le reconozcan sus buenos servicios.
Dios, Unión, Libertad. Guatemala abril 15 de 1825.

17Mariano de Aycinena

18A – 756.
Antigua Guatemala abril 19,825
el poder ejecutivo acordó que conforme al artículo quinto de la [f7v]De colonización dictada por la Asamblea Nacional en 22 de enero de 1824. Se pase en copia la anterior exposición a la asamblea constituyente, y se le manifieste que el gobierno estima de grande utilidad al Estado la colonización que se solicita, y sólo desearía que el privilegio exclusivo del artículo tercero se reduzca a menor tiempo pues la misma ley de colonización da bastantes ventajas y excepciones a los nuevos pobladores.
Segundo que se manifieste al ciudadano Mariano Aycinena que el gobierno ha visto con sumo agrado el patriotismo, el interés que toma en los proyectos de beneficencia pública, y quedará al presente toda la protección que esté a sus alcances, y que conviene al bien del Estado con el de los colonos y compañía. Que se le manifieste que el gobierno desearía que el privilegio exclusivo que solicita fuese de menor tiempo pues la misma ley de colonización da bastantes ventajas y excepciones a los nuevos pobladores para no cortar con él en tan largo tiempo los proyectos que el mismo gobierno u otras compañías pudieran formar para la navegación en los ríos que expresa en su exposición. Que la compañía informa el tiempo que crea necesario para llevar a efecto la traslación de los colonos.

19[Vaca] rúbrica.
[f8]

20Al secretario del despacho general de este estado.
La apreciable nota de usted de hoy que he tenido la honra de recibir relativa a mi exposición de 15 del que rige me deja impuesto del agrado con que el gobierno se ha servido considerarla, no menos que de sus deseos porque se minore el término del privilegio exclusivo que se solicita en el artículo tercero del proyecto presentado. La compañía de sir William Adams se lisonjea de haber combinado un plan de colonización el más equitativo que pudiera pensarse, y para pedir por vía de indemnización los 25 años del privilegio expresado ha previsto las grandes dificultades que ahora deben ser. Los terrenos son vírgenes. Están a mucha distancia de los otros pueblos. Llenos de ciénagas y de 1000 malezas naturales que lo hacen casi inhabitable de los hombres. Es mortífero y por tanto es preciso contar con enormes gastos y desgracias por mucho tiempo. Más la compañía que en la verificación de este proyecto, no considera bien compensada la empresa, ni con las exenciones de la ley, ni con el privilegio pedido de 25 años, tampoco puede prescindir de ofrecer algún sacrificio más en obsequio de esta mi patria, accediendo también a los deseos del gobierno. Pueden rebajarse los 25 años a sólo 20, entendiendo [f8v] dose que si por los reveses probables que pueden experimentarse, la compañía aún necesitase de los cinco años que ahora se rebajan de privilegio para reponer pérdidas y erogaciones causadas por aquellos, ella tenga un derecho al primer tiempo. Por lo que hace al término que se haya de señalar para que la compañía comience a trasladar los colonos parece conveniente el de año y medio de la fecha del contrato que ahora se celebre, descansando en el patriotismo de la compañía que lo abreviar a cuanto sea posible. Queda impuesto de que mi exposición citada del día 15 se pasa con esta fecha a la asamblea constituyente del Estado conforme el artículo quinto de la ley y reconocido a la bondad con que el gobierno me ofrece proteger el proyecto ruego a usted se sirva así significárselo.
Dios, Unión, Libertad. Guatemala abril 19 de 1825
Mariano de Aycinena.

21A. 760.
Antigua Guatemala abril 20 de 1825
el poder ejecutivo acordó, se pase copia de esta nota a la asamblea constituyente a donde se han pasado los antecedentes. Rúbrica.

22

Fuentes :

AHAG, Fondo diocesano. Secretaría de gobierno eclesiástico. Correspondencia ajena. abril – diciembre de 1825.