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AFEHC : articulos : La escritura de la historia de Hernando de Alvarado Tezozómoc y Domingo de San Antón Muñón Chimalpáin: similitudes y diferencias : La escritura de la historia de Hernando de Alvarado Tezozómoc y Domingo de San Antón Muñón Chimalpáin: similitudes y diferencias

Ficha n° 4421

Creada: 31 enero 2017
Editada: 31 enero 2017
Modificada: 09 febrero 2017

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Autor de la ficha:

Gabriel KRUELL

Editor de la ficha:

Laura MATTHEW

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La escritura de la historia de Hernando de Alvarado Tezozómoc y Domingo de San Antón Muñón Chimalpáin: similitudes y diferencias

El presente artículo propone una comparación de las prácticas historiográficas y de las visiones de la historia de dos de los más importantes historiadores que pertenecían a la nobleza náhuatl del centro de México entre los siglos XVI y XVII: Hernando de Alvarado Tezozómoc y Domingo de San Antón Muñón Chimalpáin. Gracias a la revisión de los pocos datos biográficos que conocemos sobre estos dos autores y al análisis de su larga producción historiográfica en lengua náhuatl y castellana, será posible evidenciar varios aspectos compartidos de su manera de hacer historia, pero al mismo tiempo se subrayarán las particularidades propias de cada uno de ellos. Una primera cuestión sobre la cual se reflexionará, es la pertenencia de ambos personajes a un mismo grupo social, los nobles pipiltin del centro de México, pero su grado muy diferente de cercanía al poder. Por una parte, tenemos a Tezozómoc, un noble tenochca que podía gloriarse de ser el nieto de Moctezuma II y que tenía cierta familiaridad con el virrey y la Real Audiencia de México. Por otra parte vemos a Chimalpáin, un descendiente de una rama menor de la nobleza de Chalco Amaquemecan que se había transferido a la ciudad de México y que se movía en los ambientes eclesiásticos de la capital. Otro aspecto sobre el cual se hará hincapié, será la diferencia entre el acceso privilegiado de Tezozómoc a las tradiciones históricas orales y escritas de sus nobles parientes tenochcas, que determinaron una visión oficial de la historia muy cercana a las cúpulas del poder en Tenochtitlan, y la incansable labor historiográfica de Chimalpáin, quien recuperó un sinnúmero de fuentes provenientes de los pueblos nahuas del centro de México e intentó construir una versión indígena de la historia del Nuevo Mundo, compatible con los dictados de la religión católica.
Palabras claves :
Historiografía, Crónicas indígenas, Nueva España, Ciudad de México, Lengua náhuatl
Autor(es):
Gabriel K. Kruell
Fecha:
Diciembre de 2016
Texto íntegral:

1

2En este artículo, se presenta la biografía de dos de los historiadores indígenas más importantes para la historiografía novohispana en lengua náhuatl de los siglos XVI y XVII y se propone un cotejo entre estos dos personajes, destacando sus similitudes y diferencias en cuanto a la manera de escribir sus historias. Hernando de Alvarado Tezozómoc, miembro eminente de la nobleza indígena de la ciudad de México, vivió aproximadamente entre 1521 y 1611 y escribió dos obras históricas, una en castellano, la Crónica mexicana (1598), y otra en lengua náhuatl, la Crónica mexicáyotl (1609). Domingo de San Antón Muñón Chimalpáin1, originario del pueblo de Chalco Amaquemecan, en la parte sudoriental de la cuenca de México, a los pies de los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, nació en 1579, y aunque no sabemos cuándo falleció (quizás en 1660), dedicó su vida al cuidado de la ermita de San Antonio Abad, al sur de la ciudad de México; tuvo una producción historiográfica muy extensa, de la cual se pueden destacar su Diario (1608-1615) y sus Relaciones históricas (ca. 1610-1630).

3Los pocos datos biográficos que conocemos de ambos historiadores se deben a las notas que dejaron al principio de varias de sus obras históricas, como la Crónica mexicáyotl de Tezozómoc y el Diario y las Relaciones históricas de Chimalpáin. En el exordio de la Crónica mexicáyotl, Tezozómoc advierte sobre su noble abolengo, que lo certificaba como nieto de Moctezuma II, el último gobernante de Mexico Tenochtitlan2 antes de la conquista española3. En la Séptima relación, Chimalpáin revela descender de los primeros fundadores del altépetl4 de Tzacualtitlan Tenanco, en la región de Chalco Amaquemecan5. No sabemos cuándo nació Tezozómoc, aunque se puede establecer como término ante quem la fecha de 1541, correspondiente a la muerte de su padre, don Diego de Alvarado Huanitzin6. Por lo que concierne a Chimalpáin, sabemos con exactitud no sólo el año de su nacimiento, sino el día y la hora: el martes 26 de mayo de 1579, a la medianoche7.

4Tomando en cuenta que Tezozómoc pudo haber nacido a más tardar en el año de 15418, mientras que Chimalpáin nació en 1579, existió entre los dos una diferencia de edad de por lo menos 38 años9. Más allá de esta importante distancia generacional, ambos autores tenían dos puntos en común: primero, nacieron después de la Conquista y por lo tanto nunca conocieron por experiencia directa la antigua forma de vida de sus nobles parientes, y segundo, descendían de la nobleza náhuatl de su respectivos altépetl : Mexico Tenochtitlan y Tzacualtitan Tenanco. La diferencia de poder y prestigio entre el linaje tenochca de Tezozómoc y el tenanca de Chimalpáin resulta evidente: por un lado tenemos nada menos que el tronco principal de la nobleza de Mexico Tenochtitlan, el altépetl hegemónico en el valle de México a la llegada de los españoles, y por el otro una rama colateral de un pequeño altépetl confederado de la región periférica de Chalco. A pesar de ser de menor rango, es preciso reconocer el estatus nobiliario de Chimalpáin y la genealogía que él mismo presenta en su obra, que lo hacía descender por novena línea de los fundadores de Tzacualtitlan Tenanco10.

5Como hijos de gente principal, Tezozómoc y Chimalpáin tenían derecho a una educación distinguida en los colegios fundados en la Ciudad de México primero por los frailes franciscanos y luego por los agustinos, dominicos y jesuitas11. Sobre este punto no tenemos información ni de Tezozómoc, ni de Chimalpáin, por lo cual no nos queda más remedio que proponer algunas conjeturas. Lo más probable es que Tezozómoc entrara a formar parte del alumnado de uno de los colegios franciscanos de la ciudad de México abiertos a los hijos de los nobles indígenas, mientras que Chimalpáin pudo haber sido educado en la escuela del convento dominico de su ciudad natal, Tzacualtitlan Tenanco, o tal vez se transfirió desde niño en la metrópoli novohispana, donde ingresó a alguna escuela conventual12. Es incluso posible que uno de los dos, o quizás ambos, hayan podido acceder al prestigioso Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, aunque no se tiene ningún indicio para poder sustentarlo. Si hubiera sido el caso para Chimalpáin, hay que decir que en la época en la que pudo entrar, es decir en las décadas de 1580 y de 1590, el colegio de Tlatelolco ya había perdido buena parte de su reputación como escuela de estudios superiores y estaba siendo afectado por un proceso acelerado de decadencia y pérdida de prestigio13.

6Acerca de la infancia de Chimalpáin tenemos dos importantes notas autobiográficas escritas en su Diario y en su Octava relación, en las cuales el autor asienta que se crio en la ciudad de México desde muy niño y el martes 5 de octubre de 1593, a los 14 años, se le encargó el cuidado de la iglesia de San Antonio Abad, en el barrio de Xoloco al sur de la capital14. A partir de esta información, es muy probable que su educación no se dio en su pueblo natal, Tzacualtitlan Tenanco, sino más bien en la capital de la Nueva España15. Después de su formación básica, Chimalpáin entró al servicio de la ermita de San Antonio Abad, aunque no sabemos si por elección de su propia familia o por encargo de alguna autoridad civil o eclesiástica16. Tampoco es claro qué tipo de relación sostuvo con esta capilla y con la orden de San Antonio hasta 1620, año en el que escribió su Octava relación17. Sin embargo, es muy factible que siguiera manteniendo su servicio religioso por mucho tiempo, quizás hasta su muerte.

7Si el mismo Chimalpáin nos ofrece algunas luces sobre los primeros años de su vida, por el contrario la infancia y la juventud de Tezozómoc permanecen del todo desconocidas. Tampoco sabríamos nada de las ocupaciones cotidianas que incumbían al noble tenochca ya en su plena madurez, si no fuera por un documento de tierras proveniente de San Pedro Huaquilpan18, en el actual Estado de Hidalgo, en el cual aparecen una firma y un retrato de Tezozómoc en la función de nahuatlato, es decir “intérprete de náhuatl19”. El papel es una copia probablemente de principios del siglo XVIII de varios documentos mucho más antiguos, entre los cuales se encuentra una declaración de Tezozómoc, quien expresa el cometido que le había encargado el virrey Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, conde de Monterrey (1595-1603), encaminado a establecer los linderos y el tributo de la comunidad de Huaquilpan20. El papel judiciario de nahuatlato atribuido a Tezozómoc y que le daba la facultad de dirigirse a las autoridades de Huaquilpan y traducir del náhuatl al castellano sus declaraciones, es con toda probabilidad sólo una muestra de los numerosos encargos que el noble tenochca recibió de las autoridades novohispanas durante toda su vida.

8Además de los compromisos políticos adquiridos con la autoridad virreinal, conocemos gracias al Diario de Chimalpáin un episodio pintoresco de la vida de Tezozómoc que ocurrió el martes 15 de febrero de 1600: una representación teatral organizada por el sobrino segundo de Tezozómoc, don Juan Cano de Moctezuma21, en la cual el mismo Tezozómoc ofreció una demostración en clave dramática de su ilustre abuelo, Moteuczoma Xocóyotl.

9Un martes, a 15 de febrero de 1600 años, don Juan Cano de Moctezuma, español, mostró al que era Moteuczomatzin; a éste lo personificaba don Hernando de Alvarado Tezozomoctzin; lo llevaron con andas y palio, con eso lo iban cubriendo; frente a él iban bailando, hasta que vino a las afueras del palacio. En su venerable presencia vino a aparecer el virrey y los castellanos se divirtieron22.

10Podemos imaginar que Tezozómoc fue disfrazado a la antigua usanza de los nobles indígenas y que, para dar una idea a los españoles de la dignidad y fastuosidad del sumo gobernante Moctezuma, lo llevaron en andas y bajo un palio, con gran pompa y acompañado de música y danzas hasta el palacio virreinal. El mismo virrey, el conde de Monterrey mencionado arriba, fue a recibir el cortejo real. No sabemos con seguridad si el joven Chimalpáin, que en ese entonces tenía 20 años, fue testigo ocular o si sólo se limitó a retomar la noticia de alguna fuente de la época, sin embargo, por la viveza de la descripción, es plausible imaginar que estuvo presenciando la peculiar exhibición pública.

11Por la forma en la cual Chimalpáin se refiere a Tezozómoc en sus escritos, no parece que existiera una relación de amistad entre el ellos23. Sin embargo, es posible que el joven Chimalpáin llegara a conocer personalmente y a hablar directamente con el anciano Tezozómoc. Tenemos por seguro que el historiador chalca entró en contacto con algunos de los manuscritos de las obras históricas de Tezozómoc, como en el caso de la Crónica mexicáyotl, y no resulta difícil pensar que el noble tenochca y el chalca colaboraran e intercambiaran información para la redacción de sus respectivas historias24. Aun así, hay que subrayar que los dos autores se movían en ámbitos sociales muy distintos: Tezozómoc era miembro de un grupo familiar sumamente orgulloso de sus privilegios y celoso de su alto estatus, derivado del prestigioso ancestro común Moteuczoma Xocoyotzin, mientras que Chimalpáin pertenecía a un grupo familiar chalca que vivía en la ciudad de México. Además, Chimalpáin entretejía sus amistades no con la élite política de la ciudad de México, como Tezozómoc, sino al interior de un círculo selecto de devotos cristianos y él mismo demuestra en sus escritos, en particular en su Diario y en sus primeras Relaciones, una ferviente religiosidad católica25.

12Acerca de Tezozómoc, tenemos una última noticia para el año de 1610. En ese tiempo el noble tenochca fue llamado a comparecer frente a las autoridades de Xochimilco para atestiguar acerca de la genealogía de doña Francisca de Guzmán, una señora de aquel lugar y esposa de don Martín Ceron, gobernador de la parcialidad de Tepetenchi26. Tezozómoc fue convocado como testigo para confirmar la descendencia de doña Francisca, quien provenía por línea materna de Tízoc, séptimo gobernante de Mexico Tenochtitlan, y por línea paterna de Axayácatl, hermano menor y antecesor de Tízoc, siendo su padre el gobernador de Ólac Xochimilco, don Francisco de Guzmán Omacatzin. Se trata de la última referencia biográfica que conocemos de Tezozómoc. En 1610 este autor tenía ya una edad considerablemente avanzada, por lo menos 69 años, si tomamos por buena la fecha más tardía para su nacimiento, es decir 1541, y máximo 89 años, si consideramos que pudiera haber nacido a partir de 1521.

13El último período de la vida de Tezozómoc permanece completamente obscuro y lo mismo podemos decir para el mucho más joven Chimalpáin, del cual sólo sabemos que en los años de 1608-1609 apenas empezaba su larga trayectoria como historiador con la redacción de su Diario27. Así que las fechas de muerte de ambos autores siguen siendo desconocidas. Sólo podemos suponer que Tezozómoc falleciera no mucho tiempo después de atestiguar a favor de doña Francisca de Guzmán, quizás en la década de 1610-1620, mientras que Chimalpáin debió vivir hasta mucho tiempo después, rebasando con toda probabilidad la mitad del siglo XVII28.

14Esta revisión de las biografías de Tezozómoc y Chimalpáin es fundamental para entender sus respectivas producciones historiográficas y las relaciones que estos historiadores entretenían. De Tezozómoc sabemos que escribió la Crónica mexicana en castellano en 159829, que en 1609 estaba redactando la Crónica mexicáyotl en náhuatl30, y que en algún momento de finales del siglo XVI, o de principio del XVII, ofreció un breve testimonio en náhuatl de carácter histórico que Chimalpáin recopiló en el manuscrito conocido como Códice Chimalpáin31. Por otra parte, la producción historiográfica de Chimalpáin fue enorme y multifacética, incluyendo más de veinte títulos que han llegado hasta nosotros, como su Diario (1608-161532 ), sus Relaciones históricas33, y las muy diversas obras que aparecen en el Códice Chimalpáin34.

15Además de la diferencia cuantitativa, existe una importante divergencia cualitativa entre la producción historiográfica de Tezozomoc y de Chimalpáin: del primero no tenemos ningún manuscrito autógrafo, sino sólo copias, algunas de las cuales, como la Crónica mexicáyotl, elaboradas por el mismo Chimalpáin, mientras que del segundo contamos con un gran número de manuscritos redactados de su puño y letra35. Este hecho plantea un gran problema epistemológico a la hora de acercarnos a la obra de Tezozómoc: ¿cómo podemos saber que todo lo que está escrito en los manuscritos más antiguos que conocemos de la Crónica mexicana y de la Crónica mexicáyotl, los cuales no son originales, sino copias, haya salido de la pluma del historiador noble de Mexico Tenochtitlan? En el caso de la Crónica mexicáyotl en náhuatl, que conocemos gracias a la copia realizada por Chimalpáin en el Códice Chimalpáin, es posible detectar un gran número de interpolaciones de Chimalpáin en la obra original de Tezozómoc36. Para la Crónica mexicana, podemos dudar de que todo lo que aparece en el Manuscrito Kraus, conservado en la Biblioteca del Congreso de Washington, sea obra intelectual de Tezozómoc37.

16El único pasaje en el cual estamos seguros que Tezozómoc habla directamente, en la primera persona del singular, es el exordio de la Crónica mexicáyotl.

17Ahora, en el año de 1609 años, también yo, don Hernando de Alvarado Tezozómoc, que soy nieto del hombre que fue el gran gobernante Moteuczomatzin Xocóyotl, el cual aquí vino a custodiar, vino a abrazar la gran ciudad de Mexico Tenochtitlan, nací de su preciada hija, la distinguida mujer noble, mi querida madre llamada doña Francisca de Moctezuma, la cual era esposa del noble don Diego de Alvarado Huanitzin, mi venerado hermano menor, mi venerado padre, yo, que soy el hijo querido de aquellas venerables personas que me engendraron38.

18El análisis de este texto es sumamente interesante, porque además de ofrecer datos biográficos fundamentales, el historiador tenochca enfoca su discurso a la defensa de la veracidad de la historia de los mexicas y argumenta la importancia política y social de su tarea historiográfica, que tenía como objetivo principal garantizar la sobrevivencia de la nobleza de Mexico Tenochtitlan en un período histórico en el cual sus privilegios se estaban perdiendo de manera dramática39. Hay que imaginarse que en 1609 Tezozómoc debía tener una edad considerable (entre 68 y 88 años), así que el exordio de la Crónica mexicáyotl podría considerarse como un testamento historiográfico, dejado a las futuras generaciones de señores tenochcas40. Tezozómoc se coloca como un escalón intermedio entre la pasada generación de nobles mexicas tenochcas, que por primera vez se convirtió al cristianismo y puso por escrito la tradición histórica de sus ancestros, y las nuevas generaciones, que debían hacerse custodios de la tradición y trasmitirla a su descendencia.

19Que así se sepa. Así que por todo eso vamos a persuadir a ustedes de las antiguas palabras que certificamos, confirmamos. Escúchenlas bien, tómenlas ustedes que son hijos, que son nietos, que son mexicas, que son tenochcas, y todos ellos, quienesquiera que vayan a descender de ustedes, los que existirán, los que van a vivir, los que serán vuestro linaje41.

20En este exordio de la Crónica mexicáyotl, podemos vislumbrar algunos rasgos psicológicos del noble Tezozómoc. Se delinea un fuerte orgullo aristocrático, pero al mismo tiempo la conciencia del declive que estaba sufriendo la nobleza náhuatl a finales del siglo XVI. La historia, entonces, se presenta como uno de los medios para recordar y actualizar las glorias de los antepasados y de sus descendientes en la época colonia. Los linajes nobles que un tiempo detenía el poder se identificaban con el mismo altépetl : es decir, la historia de la nobleza náhuatl era la historia de todo el pueblo42. En este punto, tanto Tezozómoc como Chimalpáin concuerdan perfectamente, con la única diferencia que el primero narra la historia de Mexico Tenochtitlan, mientras que el segundo de Chalco Amaquemecan. Se puede comprobar, inclusive, que Chimalpáin tuvo acceso a la obra de Tezozómoc y la copió, absorbiendo y desarrollando en su Octava relación las mismas formas retóricas que introducen la Crónica mexicáyotl.

21Tezozómoc, Crónica mexicáyotl

22Aquí está, aquí va a empezar, aquí se verá, aquí está escrita la muy buena, la muy sabia palabra, su gloria, su honra, su discurso, su origen, su fundamento, cómo está empezando, cómo está comenzando el que se llama gran altépetl, ciudad de Mexico Tenochtitlan43.

23Chimalpáin, Octava relación

24Aquí va a empezar, va a comenzar, aquí se verá, aquí está escrita la muy buena, la muy sabia palabra que habla acerca de su origen, de su fundamento, de su comienzo, de su gloria, de su discurso, de su honra, de su antigua forma de vida, que se llama crónica, cómo se está fundando, cómo está comenzando, cómo está empezando […] la noble ciudad que se llama Chalchiuhmomozco Amaquemecan Chalco44.

25Tanto Tezozómoc como Chimalpáin introducen aquí el tema principal de sus narraciones: la historias de los altépetl de Mexico Tenochtitlan y Chalco Amaquemecan. Además, otra característica que acomuna ambos historiadores es su pertenencia al grupo social de la nobleza náhuatl, que tenía el derecho exclusivo de contar la versión oficial de la historia de la ciudad y mantenía una especie de propiedad privada sobre estas relaciones históricas. De esta manera, las historias de los altépetl circulaban solamente al interior del círculo restringido de la nobleza, y difícilmente podían ser conocidas por personas que no pertenecieran a este selecto grupo. Los destinatarios usuales de las tradiciones históricas eran los miembros de un determinado linaje, quienes las trasmitían al interior de este mismo círculo familiar, de generación en generación. En esto, Tezozómoc y Chimalpáin coinciden perfectamente y no es casualidad que la retórica discursiva del exordio de la Crónica mexicáyotl de Tezozómoc (1609) fue retomada por Chimalpáin en la Octava relación (162045).

26Tezozómoc, Crónica mexicáyotl

27Así fueron diciendo, así fueron estableciendo sus palabras y nos fueron dibujando sobre papel de amate los ancianos, las ancianas quienes fueron nuestras abuelas, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos, nuestros tatarabuelos, nuestras bisabuelas, nuestra hiel. De esta manera su consejo se fue haciendo, lo fueron dejando a nosotros, los que ahora vivimos y de ellos nacemos. Nunca se perderá, nunca se olvidará lo que vinieron a hacer, lo que vinieron a establecer, su negro, su color, su fama, su tradición, su recuerdo, de ahora en adelante nunca se perderá, nunca se olvidará, por siempre lo guardaremos nosotros quienes somos hijos, somos nietos, somos hermanos menores, somos tataranietos, somos bisnietos, somos hiel, somos color, somos sangre; lo irán diciendo, lo irán declarando mientras vivirán, nacerán los hijos de los mexicas, los hijos de los tenochcas. Estas palabras son custodia del palacio de Tenochtitlan, donde vinieron a gobernar tantos grandes nobles ancianos, los señores tenochcas, los gobernantes tenochcas, reyes46. bq. Chimalpáin, Octava relación

28Así fueron diciendo, así fueron estableciendo sus antiguas palabras los que hace mucho vinieron a vivir, los que eran nobles antiguos, los que eran nobles gobernantes, los legítimos nobles, las ancianas, los grandes teochichimecas, y los que vinieron a vivir después: nuestras abuelas, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos, nuestros tatarabuelos, nuestras bisabuelas, nuestra hiel. De esta manera su consejo se fue haciendo, lo fueron dejando a nosotros, los que de ellos nacemos, vivimos ahora, en este tiempo. Nunca se perderá, nunca se olvidará, por siempre será guardado; lo guardaremos los que somos hijos, somos nietos, somos hermanos menores, somos tataranietos, somos bisnietos, somos hiel, somos barba, somos cejas, somos uñas, somos color, somos sangre, somos hijos de los tlailotlacas, quienes vivimos y nacimos en la parcialidad principal, llamada palacio de Tlailotlacan, justo donde estaban, justo donde vinieron a gobernar tantos nobles ancianos, los nobles gobernantes chichimecas, los gobernantes tlailotlacas, los señores tlailotlacas, por eso se dice que estas palabras son custodia del palacio de Tlailotlacan47”.

29La comparación detenida de estos dos pasajes deja ver una característica muy recurrente en la escritura de la historia de Chimalpáin: su apropiación del discurso de otros historiadores, en este caso Tezozómoc, por medio de una práctica repetida y extendida de copiado. De hecho, varias de las obras recopiladas por Chimalpáin son trascripciones de textos históricos anteriores, a veces publicados por la imprenta, como la famosa Historia de la conquista de México de Francisco López de Gómara (155248), y otras veces a partir de manuscritos que llegaban a sus manos, como los Anales mexicas de Gabriel de Ayala49. Pero Chimalpáin no se limitaba a copiar, sino que enmendaba los textos históricos que le interesaba trascribir, como en el caso de la Crónica mexicáyotl de Tezozómoc y de la Historia de la conquista de México de López de Gómara50. La Crónica mexicáyotl en particular, presenta un par de glosas muy reveladoras, en las cuales el mismo Chimalpáin habla en la primera persona y revela su afán de corrección histórica.

30Pero yo, quien aquí declaro mi nombre, Domingo de San Antón Muñón Chimalpáin, he seguido la pista, he examinado los papeles chalcas de los años y cuando los enemigos cercaron a los mexicas en Chapoltépec fue en el año 2-caña, 1299 años51.

31Pero yo, Domingo de San Antón Muñón Chimalpáin, he podido examinar los papeles mexicas de la cuenta de los años y he visto que en el susodicho año 2-caña, 1299 años, era Coxcoxtli quien reinaba en Colhuacan52.

32En el primer caso, Chimalpáin argumenta que en el año 2-caña (1299) el jefe de la coalición de pueblos que atacó a los mexicas en Chapoltépec no podía ser el capitán chalca Huehue Cacamatzin, como afirmaban Tezozómoc y los nobles mexicas en la Crónica mexicáyotl, porque en ese tiempo Cacamatzin todavía no había nacido, según el registro de los relatos históricos de Chalco Amaquemecan. En el segundo caso, Chimalpáin ratifica el nombre del gobernante que estaba reinando en Colhuacan en el mismo año 2-caña, quien debía ser Coxcoxtli, y no Achitómetl como narra la Crónica mexicáyotl. De hecho, el historiador chalca estaba tan seguro de su versión histórica que corrigió en varias ocasiones el relato de la Crónica mexicáyotl que iba copiando y cambió el nombre de Achitómetl por el de Coxcoxtli53.

33Alcanzamos a ver, entonces, un rasgo muy distintivo de la historiografía de Chimalpáin, que lo diferencia mucho de su antecesor Tezozómoc. El historiador originario de Chalco era un recopilador incasable de tradiciones históricas acerca no sólo de su altépetl natal, sino también de muchos otros pueblos de la cuenca de México: los mexicas tenochcas de Mexico Tenochtitlan, los tlatelolcas de Tlatelolco, los colhuacas de Colhuacan, los acolhuacas de Tetzcoco, los tepanecas de Tlacopan, etcétera54. Al contrario, un aristócrata tenochca tan orgulloso como Tezozómoc no hacía caso de las historias contadas por las élites de los otros pueblos que rodeaban Mexico Tenochtitlan y la única historia que le importaba contar era aquella relativa a su propio altépetl y referente a su propio linaje. En una historia como la Crónica mexicáyotl, no cabían versiones o tradiciones provenientes de otros pueblos, ni siquiera de los mexicas tlatelolcas, los más cercanos vecinos de los tenochcas que compartían el origen común. El mismo Tezozómoc muestra la profunda desconfianza y menosprecio que la élite tenochca demostraba hacia Tlatelolco.

34Allá en Tlatelolco jamás seremos despojados, porque en verdad no se fue constituyendo como custodia de ellos. En Mexico fuimos encargados de esta antigua palabra del consejo, de este antiguo libro escrito del consejo, que establecemos los que somos muy numerosos nobles; esta palabra es bien nuestra custodia, por eso también nosotros otra vez a nuestros hijos, a nuestros nietos, a nuestra sangre, a nuestro color, a los que saldrán de nosotros, a ellos quienes por siempre también la custodiarán, a ellos la heredaremos cuando moriremos55.

35Podemos suponer, entonces, que aquellos pasajes que encontramos en la Crónica mexicáyotl y que nos hablan de pueblos distintos de Mexico Tenochtitlan, fueron en realidad inserciones de Chimalpáin56. La versión que ha llegado hasta nosotros de la Crónica mexicáyotl debió ser modificada de manera muy importante por Chimalpáin, quien no sólo tomó la obra original de Tezozómoc como fuente, sino que la enmendó a su propio gusto, para que entraran en ella noticias relativas a otros pueblos de la cuenca de México, inclusive acerca de los tlatelolcas, tan odiados por los tenochcas.

36Hay que notar, además, una consecuencia importante de estas tendencias historiográficas de Tezozómoc y Chimalpáin. En la introducción a sus respectivas obras históricas, ambos historiadores debieron hacer frente al problema de la religión católica impuesta por los españoles, pero si Tezozómoc convirtió a los mexicas en el motor principal de la cristianización en la Nueva España, debido al plan que Dios tenía reservado para ellos desde su salida de Aztlan, Chimalpáin se enfocó más en los debates teológicos que surgieron en la época colonial acerca del origen de los hombres del Nuevo Mundo, en torno a su naturaleza humana y racional, y sobre la posibilidad de que hubieran recibido algún tipo de evangelización apostólica en los tiempos anteriores a la llegada de los españoles. A Tezozómoc y a los nobles tenochcas no interesaba esclarecer problemas teológicos generales, sino mantener la primacía y los privilegios políticos, económicos y sociales de la élite de la cual eran miembros. Chimalpáin, por el contrario, parece mucho más interesado en las fuertes polémicas que enfrentaban los filósofos, juristas y teólogos europeos de su tiempo e intentó ofrecer una respuesta desde el punto de vista de un historiador de estirpe indígena.

37Esta distinción entre una preocupación particularista mexica tenochca de Tezozómoc, un interés más universal de Chimalpáin se puede observar por un lado en una breve introducción que aparece al principio de la Crónica mexicáyotl , y por otro en los párrafos introductorios de las primeras Relaciones históricas de Chimalpáin. Tezozómoc, hace hincapié en el hecho que toda la historia de los mexicas estaba encaminada por la voluntad divina para que se fundara Mexico Tenochtitlan, que luego se convertiría en la ciudad capital de la Nueva España y en el centro de emanación de la cristiandad en el Nuevo Mundo, así como lo habían sido antes de ella la Roma de los papas y la España de los reyes católicos.

38Por esta razón, para que fuera en su ayuda, quiso el único excelentísimo, infinito, imperecedero, su venerada divinidad Dios que se alejaran de su morada, de su asentamiento y que ya vinieran aquí a juntarse, a esparcirse en muy diversas partes de la tierra, para que en ellas estuviera, en ellas llegara, en ellas viniera a asentarse la verdadera luz, y para que vinieran a conocer a los españoles, para que vinieran a cambiarles la vida y para que pudieran salvarse sus almas, sus ánimas, así como lo hicieron hace tiempo la gente de Roma y la gente de España, los españoles, quienes se extendieron sobre todo el mundo57.

39La historia mexica contada por Tezozómoc no necesitaba remontarse hasta el origen de la humanidad, sino al momento de la salida del pueblo mexica de Aztlan por la voluntad de Dios58. Por el contrario, Chimalpáin, siguiendo la cosmología cristiana, concibe un plan historiográfico mucho más amplio, en el cual los indígenas son considerados como descendientes de Adán y Eva, y por lo tanto miembros a pleno título de la humanidad.

40A[quí comienza el discurso de la creación del cie]lo y la [tier]ra y de nuestro primer padre Adán y nuestra primera madre ( Eva59 ). Y aunque no sean sus dones de los que aquí se trate, empero, mucho nos conviene a lo que habitamos aquí en Nueva España, los que somos macehuales60, para que todos sepamos que sólo una vez fue hecha con la tierra, con barro, la simiente, la que se dice, la que se llama primer linaje humano, de la que salimos, nacimos, por la que constituimos linaje todos los que estamos e[n el] mundo, los que habitamos en la tierra; aunque que es verdad que los gentiles, que de los i[dóla]tras salimo[s], después seremos uni[fi]cados nosotros los habitantes de aquí de Mexico Tenoc[htit]lan y los de t[odas partes], poblador[es] de [la] Nueva España61.

41Además de empezar su historia de la Nueva España con el momento de la creación de la pareja de los primeros hombres, progenitores de toda la humanidad, Chimalpáin ubica históricamente la colonización del Nuevo Mundo por parte de los primeros pobladores, llamados “chichimecas62”, en el año 50 después del nacimiento de Jesucristo.

42Año 1-conejo, 50. Aquí en éste vinieron en barcas los antiguos chichichimceas, los que se llaman teochichimecas; por la gran agua, por el agua celeste llegaron, vinieron remando, vinieron a salir allá, donde primeramente se asentaron, en el lugar de nombre Teocolhuacan Aztlan. Y vinieron desnudos, desde que venían por el agua hasta que llegaron allá, al mencionado Aztlan, a donde arribaron en el año 1-conejo63.

43En la historiografía de Chimalpáin, Aztlan, que en Tezozómoc era el lugar de origen de los mexicas, se convierte en punto de llegada de los teochichimecas, los primeros en poblar el Nuevo Mundo. Dado que el Nuevo Mundo estaba geográficamente separado del Viejo por vastos océanos, Chimalpáin propone que los primeros hombres que alcanzaron esta tierra tuvieron que haber llegado a través del mar por medio de embarcaciones. Siguiendo la cosmografía cristiana medieval, que presentaba un mundo dividido en tres continentes (Asia, Europa y África) poblados por los tres descendientes de Noé (Sem, Jafet y Cam), el historiador originario de Chalco afirma que los teochichimecas que llegaron al cuarto continente rodeado de agua debían ser originarios de una de las tres divisiones que componían el Viejo Mundo. Sin embargo, Chimalpáin demuestra mucha prudencia y no asevera de cuál de estos tres continentes provino el hombre del Nuevo Mundo64. Sólo menciona una conjetura del cosmógrafo real Enrico Martínez, quien en su Reportorio de los tiempos publicado en México en 1609 proponía una extraña semejanza entre los hombres de la Nueva España y los habitantes de Curlandia, una región en el antiguo reino de Polonia, y sugería así una proveniencia europea de los hombres del Nuevo Mundo65.

44Chimalpáin tiene el cuidado de ubicar el momento de la llegada de los teochichimecas al Nuevo Mundo en el año 50 d.C., 17 años después de la muerte de Jesucristo (33 d.C.) y 40 años antes de la destrucción de Jerusalén por parte del emperador romano Vespasiano (73 d.C66 ). Esta precisión cronológica le permite demostrar dos puntos importantes, uno sólo sugerido y otro expresado explícitamente. El primer punto concernía la salvación de los hombres del Nuevo Mundo que habían vivido antes de la llegada de los españoles: todos los antepasados de los pueblos del Nuevo Mundo tuvieron la posibilidad de salvarse, dado que habían vivido en la era cristiana de la redención, empezada por la muerte y resurrección de Jesucristo. El segundo punto atañía al origen de los hombres del Nuevo Mundo: según Chimalpáin, no era posible sostener que ellos se originaran de las diez tribus perdidas de Israel, porque la dispersión de los judíos tuvo lugar en el año 73 d.C., con la conquista de Jerusalén por el Imperio Romano67. En realidad, este segundo argumento no tiene sustento histórico, porque en realidad las diez tribus perdidas de Israel no se dispersaron con la conquista de Jerusalén en el año 73 d.C., como afirma Chimalpáin, sino mucho antes con la conquista del Reino de Israel por parte del Imperio Asirio (en el siglo VIII a.C.). No obstante esta argumentación falaz, se puede observar la fuerte oposición de Chimalpáin a la idea muy difundida entre los evangelizadores españoles de que los pueblos de la Nueva España provenían de las diez tribus perdidas de Israel, hipótesis basada en las supuestas similitudes entre la historia y las costumbres de los judíos y de los indígenas68.

45En la imaginación de Chimalpáin, Aztlan se transforma no sólo en lugar de llegada, sino también en lugar de origen de todos los hombres del Nuevo Mundo. Allí los diversos pueblos asumieron sus rasgos culturales distintivos, como las lenguas propias de cada grupo, y empezaron a dispersarse sobre el nuevo territorio. Según este historiador, el cambio cultural se dio en muy breve tiempo, siguiendo el mito judeo-cristiano de Babel, lugar en el cual Dios castigó a la humanidad creando 72 nuevas lenguas y dispersando los diversos pueblos que se había atrevido a construir una torre para alcanzar el cielo69.

46Año 7-conejo, 82 años. En este trigésimo segundo año, cuando los antiguos estaban allá en Aztlan, su lengua era muy distinta, aún no cambiaban la lengua.
—— ~~~ —-
Año 8-caña, 83 años. En este tiempo se dispersaron los antiguos chichimecas allá en Aztlan, fue entonces que algunos se volvieron otomíes, otros se volvieron tenimes, algunos se hicieron cuextecas en este mencionado año 8-caña; no se sabe bien cómo y de qué manera fue que sucedió en él a los antiguos.
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Año 9-pedernal, 84 años. En éste, en el que comenzaron los antiguos chichimecas, ya están abandonando sus casas en Aztlan; desde allí ya vienen, desde allí ya están viniendo en grupos; salen del interior de la cueva horadada en siete lugares que se llama Chicomóztoc Quinehuayan; desde aquí ya vienen en grupos, desde aquí ya vienen reunidos; sólo vinieron a salir de Chicomóztoc Quinehuayan Tzotzompa Mízquitlicacan después de que comenzaron por primera vez en este año mencionado, allí ya está saliendo la diversidad de gente, de los que somos macehuales70.

47Según Chimalpáin, de Aztlan salieron no sólo los pueblos de habla náhuatl, sino también los otomíes, los tenimes y los cuextecas71. Los pueblos nahuas de raigambre chichimeca dejaron Aztlan en diferentes momentos: los mexicas, por ejemplo, partieron en el año 1064, mientras que los totolimpanecas en el año 116072. La migración de los mexicas duró 261 años, terminando con la fundación de México Tenochtitlan en 1325, mientras que los totolimpanecas tardaron 109 años en llegar al territorio de Chalco Amaquemecan, donde se asentaron en el año 126973.

48A diferencia de Tezozómoc, quien se enfoca únicamente en la historia de los mexicas, Chimalpáin construye una historia de gran envergadura, desde la creación del mundo y del hombre hasta sus tiempos, incluyendo gran cantidad de información acerca del mayor número posible de pueblos. Es notable, por ejemplo, su interés por la historia de Colhuacan, el principal altépetl tolteca en el valle de México, descendiente de la legendaria Tollan gobernada por sacerdote Quetzalcóatl, que este historiador recoge en un par de obras escritas a este propósito: la Descendencia y generación de los reyes y señores y naturales del pueblo de Colhuacan74 y el Memorial breve de la fundación de Colhuacan75. Colhuacan, Mexico Tenochtitlan y los diversos altépetl de su nativa Chalco ocupan una porción importante de la historiografía de Chimalpáin, sin embargo en su extensísima obra podemos encontrar información histórica acerca de Tlatelolco, Azcapotzalco, Tetzcoco, Cuauhtitlan, Xaltocan, Coyohuacan, Huexotzinco, Tlaxcallan, Tollocan, Cuauhnáhuac, Xilotépec, etc. El interés enciclopédico de Chimalpáin parece extenderse a cualquier pueblo náhuatl del centro de México y contrasta notablemente con el etnocentrismo mexica de Tezozómoc.

49La curiosidad insaciable de Chimalpáin lo llevó a utilizar como fuentes un número impresionante de testimonios orales, códices pictográficos, manuscritos alfabéticos y libros impresos. Las citas que fundamentan sus escritos fueron tomadas de florilegios renacentistas que incluían pasajes de la Biblia comentados y traducciones al español de textos griegos y latinos de filósofos antiguos como Platón y Aristóteles, poetas trágicos como Sófocles y padres de la Iglesia como San Agustín76. En sus manuscritos, Chimalpáin no dudó en copiar, parafrasear, comentar y corregir libros publicados en su época, como la Historia de la conquista de México de Francisco López de Gómara (1552) o el Reportorio de los tiempos de Enrico Martínez (1609). La obra de Tezozómoc no escapó al incasable trabajo de recopilación de Chimalpáin y es gracias a este historiador que hoy en día podemos apreciar una parte importante de la Crónica mexicáyotl77.

50El trabajo historiográfico de Chimalpáin demuestra ser no solamente una vastísima labor de recopilación, sino también una inconmensurable obra de síntesis que pretendía abarcar la historia general de los pueblos nahuas de la Nueva España, enmarcada en la visión providencial y universal cristiana. Para lograr una tarea tan ambiciosa, el autor de Chalco Amaquemecan se valió de un firme sistema cronológico, que conjuntaba la tradición analística de los antiguos nahuas, conocida en náhuatl como xiuhámatl o xiuhtlapohualli78, y los años de la era cristiana, contados desde el nacimiento de Jesucristo. Por esta razón, en la obra de Chimalpáin de vez en cuando se encuentran recapitulaciones cronológicas, que permiten anclar un determinado acontecimiento a la historia universal cristiana.

51Y entonces, en este mencionado año 1-conejo, en el que los antiguos chichimecas desembarcaron en Aztlan, ya habían pasado, desde que nuestro señor Dios hizo el mundo, cinco mil doscientos cuarenta y ocho o nueve años, desde el comienzo, la hechura, la creación del mundo79.

52Algo parecido a esto lo podemos ver también en la Crónica mexicáyotl de Tezozómoc, sin embargo, es posible sospechar que este tipo de recuentos cronológicos fue introducido por Chimalpáin al momento de copiar la obra de Tezozómoc80. Efectivamente, el estilo narrativo de Tezozómoc en su otra historia, la Crónica mexicana, escrita en castellano en 1598, parece bastante distinto del de Chimalpáin. El autor tenochcas demuestra muy poco interés por las cuestiones cronológicas acerca de la historia de los mexicas: ni siquiera menciona el año en el cual éstos salieron de Aztlan: 1-pedernal (1064) en la Crónica mexicáyotl y en las obras de Chimalpáin81. Las únicas fechas que aparecen en la Crónica mexicana son los años 9-caña, 1-pedernal, 2-casa y 2-conejo, sin ninguna correspondencia con los años cristianos82. Aún sin fechas ni recuentos cronológicos, la Crónica mexicana presenta los acontecimientos de la historia mexica en un orden temporal que arranca de la salida de Aztlan, pasando por la fundación de Mexico Tenochtitlan y el reinado de los nueve gobernantes tenochcas, con muchos detalles acerca de sus conquistas militares a partir de Itzcóatl, hasta llegar al momento de la llegada de los españoles bajo Moctezuma.

53Es muy notable que en los más de 100 folios que componen el manuscrito más antiguos que conocemos de la Crónica mexicana encontremos una sola fecha cristiana, el año 1470 para indicar la inundación de Tenochtitlan bajo el gobernante Ahuítzotl, y sólo cuatro fechas en el sistema del xiuhtlapohualli : 9-caña, 1-pedernal, 2-casa y 2-conejo. La Crónica mexicana , así como las partes de la Crónica mexicáyotl que podemos atribuir a Tezozómoc, se basan en un estilo narrativo muy diferente respecto a las obras de Chimalpáin. Su fundamento era sin duda la tradición histórica oral que todos los nobles mexicas tenochcas conocían de memoria y trasmitían al interior de la nobleza de generación en generación. Las historias de Tezozómoc no parecen fundarse y organizarse a partir de los xiuhámatl, sino a partir de la memoria histórica compartida por el grupo nobiliario de Mexico Tenochtitlan. Es por esta razón, que en la Crónica mexicáyotl y en la Crónica mexicana podemos apreciar una profusión de discursos pronunciados por los personajes de la historia, tanto hombres como dioses, a diferencia de Chimalpáin, quien presenta esquemas analísticos, en los cuales la información de presenta de manera sintética. Si Chimalpáin destaca por su grandioso plan historiográfico fundado sobre una estricta cronología náhuatl-cristiana, Tezozómoc se da a conocer por la profusión retórica e sus historias, que declamaba las gestas heroicas de sus ilustres antepasados.

54La comparación entre la escritura de la historia de Tezozómoc y Chimalpáin podría seguir ulteriormente. En este artículo, intentamos destacar sólo ciertos rasgos salientes de sus vidas y de sus quehaceres historiográficos, algunos de los cuales acomunan a ambos historiadores, mientras que otros los diferencian. En relación a su contexto social, por una parte tenemos a Tezozómoc, un noble tenochca que podía gloriarse de ser nieto de Moteuczoma Xocóyotl, el último gobernante de Mexico Tenochtitlan antes de la conquista hispana, y que tenía cierta familiaridad con la autoridad española; por otra parte vemos a Chimalpáin, un descendiente de una rama menor de la nobleza de Chalco Amaquemecan, que se había transferido a la ciudad de México a temprana edad para atender la ermita de San Antón Abad, y que profesaba una sincera fe católica y se movía en los ambientes eclesiásticos de la capital.

55El trasfondo social y cultural de estos historiadores debió influir decididamente en su producción historiográfica. Por un lado, Tezozómoc muestra una perspectiva histórica profundamente fincada en el argulloso sentimiento de pertenencia al grupo de la más alta nobleza tenochca, por el otro Chimalpáin se inspira en la idea de universalidad de la historia cristiana y propone una visión general del devenir de los pueblos nahuas que poblaron el Nuevo Mundo, desde el momento de la creación divina hasta sus propios días. En este sentido, las dos obras de Tezozómoc, una en náhuatl y otra en castellano, exaltan las vicisitudes y las gestas de los mexicas tenochcas y de su grupo dirigente, mientras que la vastísima producción histórica de Chimalpáin se pueden leer como un proyecto grandioso de reivindicación del papel de los nahuas en la historia universal de la salvación divina.

Bibliografía

56Boban, Eugène, Documents pour servir à l’histoire du Mexique. Catalogue raisonné de la collection de M. E.-Eugène Goupil (ancienne collection J.-M.-A. Aubin). Manuscrits figuratifs et autres sur papier indigène d’agave mexicana et sur paper européen antérieurs et postérieurs à la conquête du Mexique (XVIe siècle), 2 vols., introducción de M.-E. Goupil, París, Ernest Leroux, 1891.

57Boone, Elizabeth Hill, Relatos en rojo y negro. Historias pictóricas de aztecas y mixtecos, traducción de Juan José Utrilla Trejo, México, Fondo de Cultura Económica, 2010.

58Brennan, Sallie Craven, Cosmogonic Use of Time and Space in Historical Narrative: The Case of the Cronica Mexicayotl, Ph. D. Dissertation, University of Rochester (New York), Ann Arbor, University Microfilms International, 1988.

59Durán, fray Diego, Historia de las Indias de Nueva España e islas de la tierra firme, 2 vols., edición y estudio preliminar de Rosa Camelo y José Rubén Romero, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Publicaciones, 1995.

60Castillo F., Víctor M., Estructura económica de la sociedad mexica según las fuentes documentales, 3ª ed., México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1996.

61__________, “Estudio preliminar”, en Chimalpáin Cuauhtlehuanitzin, Domingo Francisco de San Antón Muñón, Primer amoxtli libro. 3ª relación de las différentes histoires originales, estudio, paleografía, traducción, notas, repertorio y apéndice por Víctor M. Castillo F., México Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1997, pp. V-LVIII.

62Chimalpáhin, Domingo, Las ocho relaciones y el memorial de Colhuacan, 2 vols., paleografía y traducción de Rafael Tena, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Publicaciones, 1998.

63__________, Diario, paleografía y traducción de Rafael Tena, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Publicaciones, 2001.

64__________, Tres crónicas mexicanas. Textos recopilados por Domingo Chimalpáhin, paleografía y traducción de Rafael Tena, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Publicaciones, 2012.

65Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, Domingo Francisco de San Antón Muñón, Octava relación, obra histórica de Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, introducción, estudio, paleografía, versión castellana y notas de José Rubén Romero Galván, México, UNAM, IIH, 1983.

66Chimalpahin Quauhtlehuanitzin, Domingo de San Antón Muñón, Codex Chimalpahin. Society and politics in Mexico Tenochtitlan, Tlatelolco, Texcoco, Culhuacan, and other Nahuas altepetl in central Mexico. The Nahuatl and Spanish annals and accounts collected and recorded by don Domingo de San Antón Muñón Chimalpahin Quauhtlehuanitzin, 2 vols., edited and translated by Arthur J.O. Anderson y Susan Schroeder, Wayne Ruwet, Manuscript Editor, Susan Schroeder, General Editor, Norman and London, University of Oklahoma Press, 1997.

67Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Memorial breve acerca de la fundación de la ciudad de Culhuacan, estudio, paleografía, traducción, nota e índice analítico por Víctor M. Castillo F., México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1991.

68__________, Primera, segunda, cuarta, quinta y sexta relaciones de las différentes histoires originales, presentación de Silvia Limón, edición de Josefina García Quintana, Silvia Limón, Miguel Pastrana y Víctor M. Castillo F., México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2003.

69__________, Domingo Francisco de San Antón Muñón, Séptima relación de las différentes histoires originales, introducción, paleografía, traducción, notas, índice temático y onomástico y apéndices por Josefina García Quintana, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2003.

70__________, Chimalpáin y la conquista de México. La crónica de Francisco López de Gómara comentada por el historiador nahua, edición de Susan Schroeder, David E. Tavárez Bermúdez y Cristián Roa-de-la-Carrera, prólogo de José Rubén Romero Galván, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2012.

71Cortés, Rocío, El “nahuatlato Alvarado” y el Tlalamatl Huauhquilpan: mecanismos de la memoria colectiva en una comunidad indígena, New York, Hispanic Seminary of Medieval Study, 2011.

72Daneri, Juan José, El agua a su molino. Tres historiadores novohispanos y sus crónicas en castellano (Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Hernando Alvarado Tezozómoc, Diego Muñoz Camargo), Ph. D. Dissertation, Washington University, Ann Arbor, University Microfilms International, 2002.

73Duran-Forest, Jacqueline de, L’histoire de la vallée de Mexico selon Chimalpahin Quauhtlehuanitzin (du XIe au XVIe siècle), introducción de Jacques Soustelle, París, L´Harmattan, 1987.

74Dyckerhoff, Ursula , “Dos títulos de tierras provenientes del pueblo de Huaquilpan, Estado de Hidalgo”, en Xavier Noguez, Stephanie Wood, coordinadores, De tlacuilos y escribanos. Estudio sobre documentos indígenas del centro de México, Zamora (Michoacán), Colegio de Michoacán – Colegio Mexiquense, 1998, págs. 99-135.

75Garibay K., Ángel María, Historia de la literatura náhuatl, 2 vols., México, Porrúa, 1953.

76Kirchhoff, Paul, “El autor de la segunda parte de la _Crónica Mexicáyotl_”, en Antonio Pompa y Pompa, editor, Homenaje al doctor Alfonso Caso, México, Imprenta Nuevo Mundo, 1951, págs. 225-227.

77Kobayashi, José María, La educación como conquista (empresa franciscana en México), México, El Colegio de México, 1974.

78Kruell, Gabriel Kenrick, La historiografía de Hernando de Alvarado Tezozómoc y Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpáin Cuauhtlehuanitzin a la luz de un estudio filológico y una edición crítica de la Crónica mexicáyotl, Tesis de Doctorado en Estudios Mesoamericanos, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras, 2015.

79__________, “La Crónica mexicáyotl: versiones coloniales de una tradición histórica mexica tenochca”, Estudios de Cultura Náhuatl, vol. 45, 2013, págs. 197-232.

80Lockhart, James, Los nahuas después de la Conquista. Historia social y cultural de los indios del México central, del siglo XVI al XVIII, 1ª reimpresión, traducción de Roberto Reyes Mazzoni, México, Fondo de Cultura Económica, 2013.

81Molina, fray Alonso de, Vocabulario en lengua castellana y mexicana y mexicana y castellana, 5ª ed., estudio preliminar de Miguel León-Portilla, México, Porrúa, 2004.

82Romero Galván, José Rubén, Los privilegios perdidos. Hernando de Alvarado Tezozómoc, su tiempo, su nobleza, y su Crónica mexicana, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2003.

83Reyes García, Luis, “Genealogía de doña Francisca de Guzmán, Xochimilco, 1610”, Tlalocan. Revista de fuentes para el conocimiento de las culturas indígenas de México, vol. 7, 1977, págs. 31-35.

84Ricard, Robert, La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España de 1523-1524 a 1572, trad. de Ángel María Garibay K., México, Fondo de Cultura Económica, 2ª ed., 11 reimpresión, 2013.

85Sahagún, fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, 11ª edición, con numeración, anotaciones y apéndice de Ángel María Garibay K., México, Porrúa, 2006.

86Tezozómoc, Fernando Alvarado, Crónica mexicáyotl, 3ª edición, traducción directa del náhuatl por Adrián León, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1998.

87Tezozómoc, Hernando de Alvarado, Crónica mexicana, edición de Gonzalo Díaz Migoyo y César Vázquez Chamorro, Madrid, Historia 16, 1997.

88Vázquez Chamorro, Germán, “Alvarado Tezozómoc, el hombre y la obra”, en Hernando de Alvarado Tezozómoc, Crónica mexicana, edición de Gonzalo Díaz Migoyo y César Vázquez Chamorro, Madrid, Historia 16, 1997, págs. 33-63.

89Zimmermann, Günter, “Chimalpahin y la iglesia de San Antón Abad en México”, en Traducciones mesoamericanistas, México, Sociedad Mexicana de Antropología, 1966, vol. I, págs. 11-26.

90Notas de pie de página

911 El nombre de Chimalpáin se encuentra escrito por los especialistas de cuatro maneras diferentes: Chimalpahin, Chimalpain, Chimalpáhin y Chimalpáin. Escojo la última grafía, porque además de indicar el acento prosódico en la segunda “a” (no hay que leer Chimalpaín), no confunde al lector con el grafema “h”, que no indica una aspiración como se podría pensar, sino un golpe de la glotis, conocido comúnmente en la lingüística del náhuatl como “satillo”. Sin embargo, en las referencias bibliográficas, respetaré la grafía utilizada por otros historiadores (sin acento o con la “h” del saltillo).

922 Escribo “Mexico” y no “México”, y “Tenochtitlan” y no “Tenochtitlán”, debido a que en la lengua náhuatl el acento prosódico siempre cae en la penúltima sílaba (hay que leer “Mexíco Tenochtítlan”). Además, la letra “x” se lee en náhuatl como la “sh” del inglés, como en la palabra “shampoo” o “cash” (así que hay que leer “Meshíco Tenochtítlan”).

933 Fernando Alvarado Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, págs. 7-9. La madre de Tezozómoc era doña Francisca de Moctezuma, hija de Moteuczoma Xocóyotl, y su padre don Diego de Alvarado Huanitzin, hijo de Tezozómoc Acolnahuácatl, uno de los hermanos de Moteuczoma. Los padres de Tezozómoc eran, entonces, primos hermanos, aunque el linaje de la madre, doña Francisca, era más importante que aquel del padre, don Diego.

944 La palabra náhuatl altépetl se compone de atl (agua) y tépetl (cerro) y se traduce en español como “pueblo”, “aldea”, “villa” o “ciudad”: véase James Lockhart, Los nahuas después de la Conquista. Historia social y cultural de los indios del México central, del siglo XVI al XVIII, 1ª reimpresión, traducción de Roberto Reyes Mazzoni, (México: Fondo de Cultura Económica, 2013), págs. 27-88.

955 Véase Domingo Francisco de San Antón Muñón, Séptima relación de las différentes histoires originales, introducción, paleografía, traducción, notas, índice temático y onomástico y apéndices por Josefina García Quintana, (México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2003), págs. 312-313. Los padres de Chimalpáin fueron don Juan Agustín Ixpintzin y doña María Jerónima Xiuhtoztzin, nobles de Tzacualtitlan Tenanco.

966 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, pág. 169; Chimalpain, Séptima relación, págs. 254-255. En la edición de la Crónica mexicáyotl de Adrián León (1949) se refiere erróneamente el año de 1542 para la muerte de Diego de Alvarado Huanitzin.

977 Chimalpain, Séptima relación, págs. 310-313.

988 Algunos historiadores modernos proponen diferentes conjeturas sobre la fecha de nacimiento de Tezozómoc: por ejemplo, Ángel María Garibay K., Historia de la literatura náhuatl, 2 vols., (México: Porrúa, 1953), vol. II, pág. 301, considera el período entre 1525 y 1530; Sallie Craven Brennan, Cosmogonic Use of Time and Space in Historical Narrative: The Case of the Cronica Mexicayotl, Ph. D. Dissertation, University of Rochester (New York), Ann Arbor, University Microfilms International, 1988, pág. 92, opta por una fecha cercana a la Conquista (1521); José Rubén Romero Galván, Los privilegios perdidos. Hernando de Alvarado Tezozómoc, su tiempo, su nobleza, y su Crónica mexicana, (México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2003), pág. 86, prefiere pensar en los años 1538-1539; Germán Vázquez Chamorro, “Alvarado Tezozómoc, el hombre y la obra”, en Hernando de Alvarado Tezozómoc, Crónica mexicana, edición de Gonzalo Díaz Migoyo y César Vázquez Chamorro, Madrid, Historia 16, 1997, págs. 33-63, pág. 37, propone las fechas de 1523-1524. Tampoco hay seguridad sobre el lugar de nacimiento de Tezozómoc, dado que pudo haber nacido en Ecatepec (al noreste del valle de México), donde su padre Huanitzin fungía como gobernante, o en México, adonde se transfirió luego para cubrir el cargo de gobernador. Quizás podríamos fijar como fecha post quem para el nacimiento de Tezozómoc el año 1520, cuando Moteuczoma Xocóyotl dio a Huanitzin el encargo de gobernante de Ecatepec y lo casó con su hija doña Francisca de Moctezuma, madre de Tezozómoc: véase Chimalpain, Séptima relación, págs. 200-201.

999 O 58 años, si pensamos que Tezozómoc pudo haber nacido en 1521.

10010 En este sentido, considero que no tiene fundamento la conjetura de Susan Schroeder, quien en su estudio llamado Chimalpahin y los reinos de Chalco, pág. 36, retrata al historiador chalca como a un plebeyo que buscaba ser reconocido como noble. La misma genealogía de Chimalpáin es una prueba fehaciente de su estatus nobiliario (véase la línea genealógica de Chimalpáin en Schroeder, op. cit., págs. 34-35).

10111 Sobre las escuelas y colegios fundados por las diferentes órdenes mendicantes, véase Robert Ricard, La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España de 1523-1524 a 1572, trad. de Ángel María Garibay K., (México: Fondo de Cultura Económica, 2ª ed., 11 reimpresión, 2013), págs. 320-355. Sobre la educación franciscana, véase José María Kobayashi, La educación como conquista (empresa franciscana en México), (México: El Colegio de México, 1974), págs. 228-407.

10212 Jacqueline de Duran-Forest, L’histoire de la vallée de Mexico selon Chimalpahin Quauhtlehuanitzin (du XIe au XVIe siècle), introducción de Jacques Soustelle, París, L´Harmattan, 1987, págs. 49-55.

10313 Garibay K., Historia de la literatura náhuatl, vol. II, pág. 229, afirma que Tezozómoc y Chimalpáin fueron alumnos de Santa Cruz de Tlatelolco, mientras que Romero Galván, op. cit., pág. 90, propone sólo como una hipótesis el paso de Tezozómoc por el Colegio. Por otra parte, Vázquez Chamorro, op. cit., págs. 35-38, y Juan José Daneri, El agua a su molino. Tres historiadores novohispanos y sus crónicas en castellano (Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Hernando Alvarado Tezozómoc, Diego Muñoz Camargo), Ph. D. Dissertation, Washington University, Ann Arbor, University Microfilms International, 2002, pág. 160, niegan la posibilidad de que Tezozómoc hubiera entrado en el Colegio de la Santa Cruz.

10414 Domingo Chimalpáhin, Diario, págs. 50-51. Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, Octava relación, pág. 73.

10515 Así lo propone Durand-Forest, L’histoire de la vallée de Mexico, págs. 55-57, quien sigue también a Garibay y a Romero Galván, sosteniendo la hipótesis de que el Colegio de la Santa Cruz fue el lugar de educación de Chimalpáin.

10616 Sobre la iglesia de San Antonio Abad en Xoloco, véanse los estudios de Günter Zimmermann, “Chimalpahin y la iglesia de San Antón Abad en México”, en Traducciones mesoamericanistas, México, Sociedad Mexicana de Antropología, (1966), vol. I, págs. 11-26.; Romero Galván, “Introducción”, en Chimalpahin Cuahtlehuanitzin, Octava relación, págs. 18-19; y Duran-Forest, L’histoire de la vallée de Mexico, págs. 71-76.

10717 Romero Galván, “Introducción”, pág. 19, afirma que Chimalpáin entró en San Antonio Abad en calidad de donado. Durand-Forest, L’histoire de la vallée de Mexico, pág. 45, explica que también hubiera podido ocupar la función de fiscal o mandón al servicio de los párrocos.

10818 El nombre original de Huaquilpan debió ser Huauhquilpan (de huauhquílitl, hoja de amaranto), pero en la época colonial el topónimo perdió el segundo sonido -uh.

10919 El documento, llamado Tlalámatl de Huauhquilpan (papel de tierras de Huauhquilpan), se conserva en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia de México y la imagen de Tezozómoc, vestido a la manera española y con mostacho, ha sido reproducida en diferentes ediciones de la Crónica mexicáyotl, como aquella de Adrián León (Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, página de guarda) y Rafael Tena (Domingo Chimalpáhin, Tres crónicas mexicanas, pág. 23). Recientemente, Rocío Cortés publicó un estudio completo del documento, en el cual ofrece además una edición facsimilar del manuscrito, una paleografía y una traducción al español: Rocío Cortés, El “nahuatlato Alvarado” y el Tlalamatl Huauhquilpan: mecanismos de la memoria colectiva en una comunidad indígena, (New York: Hispanic Seminary of Medieval Study, 2011).

11020 Ursula Dyckerhoff, “Dos títulos de tierras provenientes del pueblo de Huaquilpan, Estado de Hidalgo”, en Xavier Noguez, Stephanie Wood, coordinadores, De tlacuilos y escribanos. Estudio sobre documentos indígenas del centro de México, (Zamora (Michoacán): Colegio de Michoacán – Colegio Mexiquense, 1998), págs. 99-135., págs. 99-106; Cortés, El “nahuatlato Alvarado”, págs. 1-27. Obviamente, la firma no puede ser original de Tezozómoc, ya que el documento demuestra ser una copia del siglo XVIII (aparece la fecha 1722 en la cubierta). Aun así, no hay que descartar que una firma autógrafa apareciera en el documento original producido por Tezozómoc a finales del siglo XVI y principio del XVII. No hay razones para pensar en una falsificación, como lo hace Vázquez Chamorro, op. cit., pág. 39, pero tampoco se puede afirmar con seguridad que Tezozómoc fuera nahuatlato de la Real Audiencia, como lo propone Romero Galván, Los privilegios perdidos, pág. 87, dado que esta institución no aparece mencionada explícitamente en el documento.

11121 El Códice Chimalpáin, manuscrito del que procede la Crónica mexicáyotl (Domingo Chimalpáhin, Tres crónica mexicanas, págs. 140-141) menciona a dos Juan Cano de Moctezuma, el primero hijo de doña Isabel de Moctezuma, tía de Tezozómoc, y el segundo nieto de ésta misma. El hijo de doña Isabel se fue España y nunca regresó a la Nueva España, así que el Juan Cano de Moctezuma que organizó la representación teatral debió ser el nieto de doña Isabel y sobrino segundo de Tezozómoc.

11222 Chimalpáhin, Diario, pág. 76. Texto náhuatl: Martes a XV de febrero de 1600 a[ños] yn don Juan Gano de Moteuhcçoma español quinexti yn Moteuhcçomatzin catca, ypan quixeuh in don Hernando de Alvarado Teçoçomoctzin, quinapalloque yca andas yhuan balio yc quicaltitiaque, yxpan macehuallotia ynic hualla tecpan quiyahuac; yxpan[tzin]co necico in visurrey yhuan mahuiltique castilteca. La traducción es mía.

11323 Chimalpáin en su Diario es muy explícito en señalar sus amistades, como en los casos del padre Helías, originario de Xochimilco, donado adscrito a la orden de San Francisco, y gran amigo de Chimalpáin (Chimalpáhin, Diario, págs. 204-205), o de Diego López Cuauhtlacuilo, fundador de la cofradía del Niño Jesús Perdido y querido amigo de Chimalpáin (Chimalpáhin, Diario, págs. 284-285).

11424 Así lo propone Romero Galván, Los privilegios perdidos, págs. 91-92. Una pista interesante en esta dirección se abre por una breve atestación de Tezozómoc en la obra de Chimalpáin, la cual parece un testimonio oral recogido por medio de una entrevista: véase Domingo de San Antón Muñón Chimalpahin Quauhtlehuanitzin, Codex Chimalpahin, vol. II, págs. 58-61.

11525 Cualquier lector del Diario de Chimalpáin podrá darse cuenta que la gran mayoría de los acontecimientos allí registrados se refieren a cuestiones religiosas. Además, la Primera, Segunda y Cuarta relación del historiador chalca tratan en profundidad temas históricos y teológicos. A esto hay que añadir los muchos años al servicio de la iglesia de San Antonio Abad. Durand-Forest, L’histoire de la vallée de Mexico, págs. 61-67 y 86-91, presenta algunos pasajes de las obras de Chimalpáin que corroboran su fe sincera y su particular afición por las órdenes dominica, franciscana y antoniana (de allí sus nombres Domingo Francisco de San Antón).

11626 Luis Reyes García, “Genealogía de doña Francisca de Guzmán, Xochimilco, 1610”.

11727 Chimalpáhin, Diario, pág. 142-143.

11828 Eugène Boban, Documents pour servir à l’histoire du Mexique. Catalogue raisonné de la collection de M. E.-Eugène Goupil (ancienne collection J.-M.-A. Aubin). Manuscrits figuratifs et autres sur papier indigène d’agave mexicana et sur paper européen antérieurs et postérieurs à la conquête du Mexique (XVIe siècle), 2 vols., introducción de M.-E. Goupil, (París: Ernest Leroux, 1891), vol. II, pág. 163, propone el año 1660 como fecha de muerte de Chimalpáin.

11929 Hernando de Alvarado Tezozómoc, Crónica mexicana, pág. 349: “y oy paresçen esta antigüedad, que no abrá más de çiento y veinte y ocho años, poco más o menos, serían del nasçimiento de Nuestro Rredentor Xesuxristo po el año de 1470 años”. En una nota al margen uno de los poseedores del manuscrito de la Crónica mexicana puso: “Luego, este libro parece que se escrivió en el año 1598”.

12030 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, pág. 7.

12131 Chimalpahin Quauhtlehuanitzin, Codex Chimalpahin, vol. II, págs. 58-61. El Códice Chimalpáin contiene además la versión más antigua de la Crónica mexicáyotl de Tezozómoc, la cual es una copia realizada por Chimalpáin a principio del siglo XVII.

12232 Chimalpáhin, Diario.

12333 Chimalpáhin, Las ocho relaciones y el memorial de Colhuacan.

12434 Chimalpahin Quauhtlehuanitzin, Codex Chimalpahin.

12535 Véase la letra de Chimalpáin en los manuscritos del Diario y de las Diferentes historias originales, disponibles en los sitios de la Biblioteca Nacional de Francia (http://www.gallica.bnf.fr ), y del Códice Chimalpáin descargable del sitio de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México (http://www.codicechimalpahin.inah.gob.mx ).

12636 Gabriel Kenrick Kruell, La historiografía de Hernando de Alvarado Tezozómoc y Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpáin Cuauhtlehuanitzin a la luz de un estudio filológico y una edición crítica de la Crónica mexicáyotl, Tesis de Doctorado en Estudios Mesoamericanos, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras, 2015, págs. 136-162.

12737 Gabriel Kenrick Kruell, “La Crónica mexicáyotl: versiones coloniales de una tradición histórica mexica tenochca”, págs. 213-214.

12838 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, pág. 7. Texto náhuatl: Auh yn axcan ypan xihuitl de 1609 años, ye no nehuatl don Hernando de Aluarado Teçoçomoc nixhuiuh yn tlacatl catca huey tlahtohuani Moteuhcçomatzin Xocoyotl, yn omotlapiellico yn oquimopachilhuico huey altepetl nican Mexico Tenochtitlan, ytlaçoychpochtzin ytech oniquiz, yn tlacatl cihuapilli nomantzin ytocatzin doña Fran[cis]ca de Moteuhcçoma, ynamictzin catca don Diego de Aluarado Huanitzin niccauhtzin, notatzin, yehuatzitzin onechmochihuilique huel nipiltzin. La traducción es mía.

12939 José Rubén Romero Galván, Los privilegios perdidos, págs. 13-73.

13040 Kruell, La historiografía, págs. 184-194.

13141 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, págs. 9-10. Texto náhuatl: Ma iuh maco. O ca ye yxquich ynic tamechonquican xicanacan yn antepilhuan yn anteyxhuihuan, yn anmexica yn antenochca, yhuan y mochintin yn çaço ac yehuantin, yn amotech quiçatihui yn yollizque, in nemitihui yn amotlacamecayohuan yesque. La traducción es mía.

13242 Es necesario recordar que los nobles nahuas, llamados pipiltin, aunque detentaban el poder, sólo representaban una parte minoritaria de la población del altépetl. La gran mayoría era constituida por la gente común, los macehualtin, cuya vida comunitaria se organizaba alrededor del barrio ( calpolli ): véase Víctor M. Castillo F., Estructura económica de la sociedad mexica según las fuentes documentales, 3ª ed., (México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1996), págs. 101-110.

13343 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, pág. 4. Texto náhuatl: Yzcatqui nican humpehua nican mottaz nican ycuiliuhtoc yn cenca qualli yn cenca nezcaliltlahtolli yn itauhca yn ipohualloca yn itlahtollo, yn inelhuayo yn itepecho, yn iuh peuhtica yn iuh tzintica yn motenehua huey altepetl ciudad Mexico Tenochtitlan. La traducción es mía.

13444 Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, Octava relación, pág. 74. Texto náhuatl: Nican ompehua, ontzinti; nican mottaz, nican icuiliuhtoc in cenca cualli in cenca nezcaliltlahtolli in itechpa tlahohua yn inelhuayo, in itepecho, in itzintica yn itauhca, yn itlahtollo in ipohualloca in huehuenemiliztli, motenehua chronica; yn iuh nelhuayotica, in yuh tzintitica yn yuh peuhtica […] yn tecpilaltepetl im motenehua Chalchiuhmomozco Amaquemecan Chalco. La traducción es mía.

13545 Como atestigua el mismo Chimalpáin, Octava relación, pág. 73, esta obra histórica se escribió en 1620.

13646 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, págs. 4-5. Texto náhuatl: Yn iuh quitotiaque, yn iuh quitlallitiaque, yn intlatol, yhuan otechmachiyotiliaque, texamapan yn huehuetque yllamatque, catca yn tocihuan yn tocolhuan yn tachtonhuan yn tomintonhuan yn topiptonhuan yn tochichicahuan yn iuhqui nenonotzal mochiuhtiuh, yn otechcahuilitiaque, yn axcan tonnemi yn intech tiquiça. Auh ayc polihuiz ayc ylcahuiz, yn oquichihuaco yn oquitlallico yn intlillo yn intlapallo yn intenyo yn imitolloca, yn oc ompa titztihui ayc polihuiz ayc ylcahuiz nochipa ticpiezque in tehuantin yn titepilhuan yn titeyxhuihuan yn titeteyccatotonhuan yn titemintotonhuan yn titepiptotonhuan yn titechichicahuan, yn titetlapallohuan yn titeheçohuan quitotihui quitenehuatihui yhuan yn oc yollizque yn tlacatizque, yn mexica tepilhuan, yn tenochca tepilhuan. Auh ynin tlahtolli Tenochtitlan pielli.. La traducción es mía.

13747 Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin, Octava relación, pág. 74. Texto náhuatl: In yuh quihtotiaque, in yuh quitlalitehuaque in inhuehuetlahtol, in ye hecauh onemico, in tlaçohuehuetque, in tlaçotlahtoque, in tlaçotlahtocapipiltin catca, yn illamatque, in huehueyntin teochichimeca catca, yhuan in iz çatepa onemico: in tocihuan, in tocolhuan, in tachtonhuan, in tomintonhuan, in topiptonhuan, in tochichicahuan. In yuhqui yu innenonotzal mochiuhtiuh, yn otechcahuilitiaque yn intechcopa tiquiça, in tinemi axcan cahuipan. Ayc polihuiz, ayc ilcahuiz, mochipa pialoz; ticpiazque, yn titepilhuan, titeixhuihuan, in teteyccahuan, in titemintonhuan, in titepiptonhuan, in titechichicahuan, in titetentzonhuan, in titeyxquamolhuan, in titeteyztihuan, in titetlapallohuan, in titeheçohuan, in titlayllotlacatepilhuan, in ipan otiyolque otitlacatque inic cetlaxillacalyacatl, motenehua Tlayllotlacan tecpan; y huel oncan catca, y huel oncan omotlahtocatillico yn izquintin in tlaçohuehuetque, in tlaçotlahtoque chichimeca, in tlayllotlacatlahtoque, in tlayllotlacateteuhtin, ynic mihtohua inin tlahtolli Tlayllotlacan tecpan pielli. La traducción es mía.

13848 Esta copia manuscrita de Chimalpáin ha sido publicada con el título de Chimalpáin y la conquista de México. La crónica de Francisco López de Gómara comentada por el historiador nahua, con estudios introductorios de Susan Schroeder, David E. Tavárez Bermúdez y Cristián Roa-de-la-Carrera.

13949 Gabriel de Ayala era un noble tetzcocano al servicio de la Audiencia de México en calidad de escribano. La copia de su obra realizada por Chimalpáin fue editada por Rafael Tena en Chimalpáhin, Tres crónicas mexicanas, págs. 313-333.

14050 La edición publicada en la UNAM en 2012 de la Historia de la conquista de México copiada por Chimalpáin ofrece un ejercicio filológico muy interesante, en el cual se evidenció en letra negrita los pasajes insertados por Chimalpáin en la crónica del historiador español.

14151 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, pág. 47. Texto náhuatl: Auh yece inehuatl nican ninotocatenehua Domingo de San Anton Muñon Chimalpahin, onictepotztocac onicnemilli in chalca xiuhtlapohuallamatl in iquac ipan in yaoyahualloloque mexica in oncan Chapoltepec, in ipan ome acatl, 1290 años. La traducción es mía.

14252 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, pág. 49. Texto náhuatl: Yece inehuatl Domingo de San Anton Muñon Chimalpahin hell onicnemilli in mexica xiuhtlapohuallamatl oniquittac, inipan omoteneuh tlacpac in ome acatl xihuitl 1299, yehuatl in Coxcoxtli tlatocati in oncan Culhuacan. La traducción es mía.

14353 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, pág. 49-50.

14454 Este aspecto ha sido destacado también por Víctor M. Castillo F., “Estudio preliminar”, págs. XL-XLI.

14555 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, págs. 5-6. Texto náhuatl: Auh yn Tlatelolco ayc ticuilozque ca nel amo inpial mochiuhtiuh. Auh ynin huehuenenonotzaliztlahtolli ynin huehuenenonotzalizamoxtlacuilolli Mexico yn oticahuililotiaque, yn huel topial ynin tlahtolli, ynic no tehuantin oc ceppa yn topilhuan yn toxhuihuan yn teçohuan yn totlapallohuan yn techcopa quiçazque ynic mochipa no yehuantin quipiezque, tiquincahuilitiaque yn iquac titomiquillizque. La traducción es mía.

14656 Véase, por ejemplo, la digresión sobre el gobernante Coxcoxtli de Colhuacan (Tezozómoc Crónica mexicáyotl, págs. 52-54) y sobre los gobernantes Tlacatéotl de Tlatelolco y Huehue Tezozómoc de Azcapotzalco ( Tezozómoc Crónica mexicáyotl, págs. 98-103).

14757 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, págs. 12-13. Texto náhuatl: Auh yn ipampa yn ynic inpalehuiloca yez: quimonequiltitzino yn cenquizcahueyhuecapan yn atlancatzintli yn atzonquizqui, yn iteoyotzin Dios, ynic moxexellozque in inyeyan yn innetlaliayan ynic ye huallazque in ye nican mo omotecaco omocecenmanaco y nepapan nohuiampa tlallipan, ynic ynpan yez, ynpan huallaz ynpan motlaliquiuh y mellahuac tlanextli, yhuan ynic quinhualmatizque in yehuantin españolesme ynic quinnemilizcuepaquihui, yhuan ynic huel momaquixtizque yn inyollia, yn imanimazhuan, yn iuh quixiuhque ye huecauh yn yehuantin Rroma tlaca, yhuan yn ompa tlaca España yn españolesme yn huel ixquich yc omocenmanque yn ipan cemanahuatl. Traducción mía.

14858 Desde el punto de vista original de los mexicas tenochcas, la salida de Aztlan se había llevado a cabo por la voluntad del dios patrono de los mexicas, Huitzilopochtli, pero en la época colonial la historia fue reinterpretada en perspectiva cristiana: Huitzilopochtli no fue eliminado de la historia, sino convertido en un demonio que quería llevarse al infierno el mayor número de almas. Sin embargo, la voluntad divina permitió que este ser diabólico interviniera en la historia mexica, porque el plan final era que los mexicas fundaran Mexico Tenochtitlan, se convirtieran al cristianismo gracias a los españoles y propagaran la fe cristiana en toda la Nueva España.

14959 Este primer párrafo del manuscrito presenta algunas lagunas textuales. El Taller de Estudios de Textos Nahuas del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM ofreció una reconstrucción hipotética, que se pone entre corchetes.

15060 Macehuales es una palabra que viene del náhuatl mecahualtin ( sing. macehualli ) y representa un término general para indicar a los seres humanos (también puede significar la gente común, opuesta a la nobleza). Proviene del verbo macehua que significa “conseguir, o merecer lo deseado” (fray Alonso de Molina, Vocabulario en lengua mexicana y castellana, 5ª ed., estudio preliminar de Miguel León-Portilla, (México: Porrúa, 2004), pág. 50), que expresa la obligación moral que contraen todos los seres humanos al nacer.

15161 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Primera relación, págs. 2-3. Texto náhuatl: N[ican ompehua…ilhuic]atl yhuan [tlal]ticpac yhuan yn achto totatzin Adan yhuan yn achto tonantzin [Eva]. Auh ymanel camo ynemacpa ynic nican motlalliz, yece ca huel totech monequi y nican titlaca yn ipan Nueua España, yn timacehualtin ynic timochintin ticmatizque ca ça cepa yn chihualloc yn tlallitica çoquiyotica xinachtli, yn mitohua motenehua achto tlacamecayotl, yn itech otiquizque , otitlacatque, ytech otitlamecayohuaque yn tixquichtin yn i[pan] cemanuahuatl titlaca tlalticpac; moçenellihui yn gentiles, yn t[lateoto]canime yn intech tiquiç[a], in otech[ce]tilloz yn tehuantin y nican titlaca Mexico Tenoc[htit]an yhuan ynic ye n[ohuian] tlaca yn altepehuaq[ue] yn ip[an] Nueua España. Traducción del Taller de Estudios de Textos Nahuas del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

15262 “Chichimeca” era una designación cultural de los antiguos nahuas que indicaba los pueblos que vivían en la región norte de México y tenían un estilo de vida nómada de cazadores-recolectores, que se oponía a la vida civilizada de los toltecas: véase Federico Navarrete Linares, “Chichimecas y toltecas en el valle de México”. El prefijo “teo-” proviene de la palabra náhuatl téotl , que normalmente se traduce como “dios”, pero que en cuanto prefijo puede significar “antiguo” o “originario”: los “teochichimecas” eran entonces, en el pensamiento de Chimalpáin, los primeros pobladores nómadas del Nuevo Mundo.

15363 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Segunda relación, págs. 46-49. Texto náhuatl: 1 tochtli xihuitl, 50. Nican ypan inyn acaltica yn ohuallaque yn huehuetque chichimeca yn motenehua teochichimeca yn hueyapan ylhuiacaapan ohuallaque yn ohuallanellotiaque ompaágs quiçaco achto oncan motlallico, yn itocayocan Teocolhuacan Aztlan. Auh çan hualpepetlauhtiaque ynic atlan huallaque ynic acico oncan Aztlan ye omoteneuh yn ipan atenquizque ce tochtli xihuitl. Traducción del Taller de Estudios de Textos Nahuas del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

15464 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Segunda relación, págs. 48-49.

15565 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Cuarta relación, págs. 62-63.

15666 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Segunda relación, págs. 44-45; Cuarta relación, págs. 66-67.

15767 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Cuarta relación, págs. 66-67.

15868 Véase, por ejemplo, fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e islas de la tierra firme, 2 vols., edición y estudio preliminar de Rosa Camelo y José Rubén Romero, (México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Publicaciones, 1995), vol. I, págs. 53-60.

15969 En la Séptima relación, Chimalpáin retoma explícitamente el relato bíblico de Babel, pero en este caso este lugar bíblico es identificado con Tlapallan Nonohualco, sitio de origen de los tlachochalcas: Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Séptima relación, págs. 8-19.

16070 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Cuarta relación, págs. 68-69. Texto náhuatl: _ vii tochtli xihuitl, 82 años. Yn ipan in ynic cenpohualxihuitl on matlactli ypan onxihuitl ynic catca huehutque yn ompa Aztlan çan oc centetl yn itlahtol catca ayemo mocuecuepa yn tlahtolli. —— ~~~ —- viii acatl xihuitl, 83 años. Ypan inyn oncenmanque yn chichimeca huehuetque yn ompa Aztlan yquac cequintin omotoncuepque cequintin motinicuepque cequintin cuexteca mochiuhque yn ipan in xihuitl omoteneuh chicuey acatl amo huel momati yn quenin yn iuhqui yn ypan mochiuh huehuetque. —— ~~~ —- —— ~~~ —- ix tecpatl xihuitl, 84 años. Ypan inyn opeuhque huehuetque chichimeca yn ye quihualcauhtimani yn inchan Aztlan ynic oncan ye huitze ynic oncan ye hualtlatlamanca quiztimani yn ihtic yn oncan ca otzotl chiccocan yn coyonqui motenehua Chicomoztoc Quinehuayan ynic nican ye tlatlamanca huitze ynic nican ye hualmoteca çan oncan quiçaco in Chicomoztoc Quinehuayan Tzotzompa Mizquitlycacan quin huel achto yc peuhque yn ipan in xihuitl omoteneuh in ye oncan hualquiztimani in nepapan tlaca timacehualtin_. Traducción del Taller de Estudios de Textos Nahuas del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

16171 Los tenime eran un tipo de pueblo chichimeca, del cual no sabemos qué lengua hablaban; tal vez se identifiquen con los tamime de los que habla fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, 11ª edición, con numeración, anotaciones y apéndice de Ángel María Garibay K., (México: Porrúa, 2006), pág. 582. Cuexteca es la palabra náhuatl para señalar a los huastecos, pueblos de la familia lingüística mayance que vivían en la Huasteca y tenía relaciones estrechas con el centro de México.

16272 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Cuarta relación, págs. 68-71. Hay que notar que en la Séptima relación, escrita en 1629, Chimalpáin ofrece una versión diferente de la historia de los tlacochcalcas, uno de los pueblos más importantes de Chalco: según esta tradición el lugar de origen de los tlacochcalcas no era Aztlan, sino Tlapallan. Esto obedece a que los tlacochcalcas eran un pueblo tolteca y no chichimeca como los mexicas y los totolimpanecas. Además, en la Séptima relación Tlapallan es identificado explícitamente con Babilonia, donde hubo el cambio de lenguas de los pueblos por intervención divina: véase Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Cuarta relación, págs. 4-21.

16373 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Quinta relación, págs. 82-85 y 132-133.

16474 En el Códice Chimalpáin, ff. 164-172, obra traducida al inglés por Arthur J.O. Anderson y Susan Schroeder: Chimalpahin Quauhtlehuanitzin, Codex Chimalpahin, vol. II, págs. 62-81; y al español por Rafael Tena: Chimalpáhin, Tres crónicas mexicanas, págs. 249-293.

16575 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Memorial breve acerca de la fundación de la ciudad de Culhuacan.

16676 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Primera relación, pág. 4-9.

16777 Hay que recordar que la Crónica mexicáyotl original de Tezozómoc, escrita en 1609, está perdida y que sólo tenemos la copia de Chimalpáin contenida en el manuscrito llamado Códice Chimalpáin, resguardado actualmente en la Biblioteca del Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México. Es muy probable que esta copia de Chimalpáin contenga sólo una parte de la obra original de Tezozómoc y que una sección consistente de esta crónica, posiblemente toda la segunda parte, fue producto del trabajo de Chimalpáin: véase Paul Kirchhoff, “El autor de la segunda parte de la Crónica Mexicáyotl”, y Kruell, La historiografía de Hernando de Alvarado Tezozómoc y Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpáin Cuauhtlehuanitzin, págs. 136-162.

16878 El xiuhámatl (papel de los años) era un género de libro de los antiguos nahuas, en el cual se contaban de manera pictográfica los acontecimientos importantes de un altépetl año por año, a la manera del género europeo de los anales. Cada año era escrito pictográficamente siguiendo los signos del xiuhtlapohualli (cuenta de los años), una cuenta calendárica de 52 años que conjuntaba cuatro símbolos (caña, pedernal, casa y conejo) y trece numerales (de 1 a 13): véase Elizabeth Hill Boone, Relatos en rojo y negro. Historias pictóricas de aztecas y mixtecos, traducción de Juan José Utrilla Trejo, México, Fondo de Cultura Económica, 2010.

16979 Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Cuarta relación, págs. 62-63. Texto náhuatl: Auh yn ihquac ynyn ipan omoteneuh ce tochtli xihuitl yn ipan oncan atenquiçaco huehuetque chichimeca yn Aztlan ye oyuh nepa quimochihuilitzino yn totecuiyo Dios yn cemanahuatl ye matlactzonxihuitl ypan yetzonxihuitl ypan onpohuallonchicuey xihuitl anozo ypan 9 xihuitl ynic tlatzinpehualtic tlachihualtic tlayocoyaltic yn cemanahuatl. Traducción del Taller de Estudios de Textos Nahuas del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

17080 Kruell, La historiografía de Hernando de Alvarado Tezozómoc y Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpáin Cuauhtlehuanitzin, págs. 265-266, 372-374.

17181 Tezozómoc, Crónica mexicáyotl, pag. 14. Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Memorial breve acerca de la fundación de la ciudad de Culhuacan, págs. 18-35; Tercera relación, págs. 2-11; Cuarta relación, págs. 68-71.

17282 Tezozómoc, Crónica mexicana, págs. 71, 74-75. Estas cuatro fechas corresponden a la ceremonia del Fuego Nuevo que se celebraban al fin de los períodos de 52 años, sin embargo sabemos que los mexicas festejaban su Fuego Nuevo en los años 2-caña, así que estas informaciones de Tezozómoc parece bastante extrañas.

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Para citar este artículo :

Gabriel K. Kruell, « La escritura de la historia de Hernando de Alvarado Tezozómoc y Domingo de San Antón Muñón Chimalpáin: similitudes y diferencias », Boletín AFEHC N°71, publicado el 04 diciembre 2016, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=4421

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