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AFEHC : transcripciones : Requerimiento real de información sobre la situación de escuela de hilados y tejidos. : Requerimiento real de información sobre la situación de escuela de hilados y tejidos.

Ficha n° 4484

Creada: 22 junio 2017
Editada: 22 junio 2017
Modificada: 22 junio 2017

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Autor de la ficha:

Rodolfo HERNANDEZ MENDEZ

Requerimiento real de información sobre la situación de escuela de hilados y tejidos.

Como consecuencia de la miseria en que vivían los indios del pueblo de Teopisca, el obispo de Chiapa fundó, en 1791, una escuela de hilados y tejidos. Ocho meses después, se encontraba en quiebra; por lo tanto, el rey pidió, a la audiencia de Guatemala, que le informara sobre el estado real de dicho establecimiento.
Autor:
Carlos IV, rey de España
Ubicación:
Archivo General de Centroamérica, AGCA
Fecha:
1791-1793
Paginas:
4
Texto íntegral:

1«Ciudad Real, 1794. N° 5. Real cédula en que Su Majestad manda se le informe del estado en que se halla la Escuela de Hilados y Tejidos, establecida por el reverendo obispo de Ciudad Real en Teopisca. Oficio de Guerra.»

2«El Rey. Regente y oidores de mi Real Audiencia de las Provincias de Guatemala.

3En carta de treinta de mayo de mil setecientos noventa y uno, dio cuenta con testimonio el reverendo obispo de Chiapa, don Francisco Gabriel de Olivares, de que habiendo reconocido, en la visita pastoral que hizo de la provincia de Los Llanos, los ningunos arbitrios y proporciones que el terreno del pueblo de Teopisca ofrecía a los indios que le habitaban, y deseando aliviar en parte su miseria había establecido en él una Escuela de enseñanza de hilados y tejidos de la tierra, en que se ocupasen las niñas; haciendo fabricar, al intento a sus expensas, una casa competente con telares y los demás utensilios necesarios, y que se comprasen cuarenta arrobas de algodón, de que abundaba tanto el de San Bartolomé, distante nueve leguas, que no excedía su precio de cuatro reales arroba. Disponiendo, al mismo tiempo, pasase un maestro tejedor de Ciudad Real, con el salario de doce pesos mensuales, y que las niñas de la Doctrina, que mandó [f. 1v.] se las enseñase en castellano, luego que saliesen de ella, fuesen a la casa de tejidos, para lo que también puso maestras, y en efecto asistían ya hasta cuarenta muchachas indias. Y no satisfecho su celo con estos arbitrios, como hubiese entendido por informes del comisario subdelegado de la intendencia que en el mismo pueblo y sus anexos Amatenango y Aguacatenango había hasta ochenta viudas en suma necesidad, dispuso se entregasen al expresado subdelegado cien pesos para que, empleándolos en algodón, se las diese a hilar para la casa de telares, pagándolas su trabajo; todo con el objeto de que, al propio tiempo que socorriesen su indigencia, se hallasen útilmente ocupadas. De que noticioso, el gobernador intendente de la provincia le había pasado oficio aplaudiendo su celo y caridad en el establecimiento de una obra tan del agrado de Dios, como de utilidad y beneficio al pueblo, dándole gracias en mi real nombre y pidiéndole continuase su pastoral piedad, seguro de que, por su parte, tendía prontos todos los auxilios de la real jurisdicción. Mediante lo cual, concluyó el referido [f. 2] prelado, suplicándome me dignase proteger aquella fundación, sin otro costo que una estrecha orden al mencionado gobernador intendente para la vigilancia y cuidado de ella, a fin de que con el tiempo fuese útil y no se redujese a negociación lo que debía ser para obra de caridad.

4En vista de esta representación y de lo expuesto por mi fiscal, me consultó mi Consejo de las Indias en ocho de noviembre del mismo año, fui servido resolver se expidiesen cédulas, como se verificó con fecha de treinta y uno de enero siguiente, aprobando al reverendo obispo su buena disposición en fomentar la aplicación e industria de los vasallos, en cuanto permitía su pobreza y la miseria del país, manifestándole mi real gratitud y previniendo al gobernador intendente muy estrechamente protegiese, en mi real nombre, el referido piadoso establecimiento y los demás de igual utilidad que se erigiesen en adelante, vigilando todo lo posible sobre su administración y puro manejo, para que surtiesen los buenos efectos que eran de esperar de él, a beneficio de los naturales.

5[f. 2v.] Contestando el referido gobernador intendente el recibo de la citada cédula, en carta de treinta de julio del año próximo pasado, manifestó que aunque había proyectado pasar al pueblo de Teopisca para formar, con más acierto, una verdadera relación de aquella obra pía, no lo pudo verificar a causa de la indisposición de su salud; pero procuró tomas noticias ciertas de su comisario subdelegado, don Francisco Tallada, y del cura párroco, don Josef Chacón, cuyos informes originales acompañaba, de los cuales resulta la suma decadencia de la expresada escuela, que apenas se había mantenido ocho meses, de resultas de haber dispuesto, el reverendo obispo, repartir entre las indias pobres del pueblo toda la manta fabricada con las cuarenta arrobas de algodón y los cien pesos, que era lo que constituían sus fondos, y porque habiendo suspendido remitir el salario del maestro tejedor, había este abandonado aquella ocupación para procurar, por otros medios su subsistencia, sucediendo lo mismo con la maestra; de suerte que únicamente existían ya la casa y los telares. Mediante [f. 3] lo cual, para el cumplimiento de lo que inspiraba la citada real cédula, había formado, el mismo gobernador intendente, expediente que en el mismo correo remitía a ese Tribunal, por hallarse sin arbitrio alguno para auxiliar la mencionada escuela; fuera del trabajo personal que, desde luego, había encargado a su teniente quien, desde el principio, corrió con la administración.

6Posteriormente, se recibió otra carta del reverendo obispo, de seis de octubre del propio año, con un testimonio de las diligencias que mandó practicar de oficio acerca de dicho establecimiento, exponiendo que la decadencia de él procedía de no haber merecido atención al gobernador intendente, ni haber comunicado a su subdelegado providencias que, de acuerdo, contribuyesen a su subsistencia; suplicándome fuese yo servido de tomas las que estimase convenientes a esta piadosa obra; ofreciendo, por su parte, contribuir con cuanto permitiesen sus facultades para su perfecto restablecimiento, y asegurando que si tenía algún defecto consistía en que la tierra no permitía la práctica de otras ideas; siendo cuanto bastaba al remedio de la extrema necesidad de instrucción y educación cristiana de aquellos naturales. Visto todo en el referido mi Consejo, con lo [f. 3v.] expuesto por mi fiscal, ha parecido expedir nuevas cédulas, con fecha de este día, a los referidos reverendo obispo y gobernador intendente de Chiapa, excitándolos respectivamente al restablecimiento de la Escuela; de cuya utilidad, para la instrucción y educación cristiana de aquella juventud, no se puede dudar; exhortando a ello con la mayor eficacia al reverendo obispo, para que continúe los ofrecidos auxilios, y al gobernador intendente para que la proteja en mi real nombre en todo lo que tuviere arbitrio, encargándoles que proceden animados de un mismo espíritu a cuanto vieren convenir al logro de un objeto tan caritativo, como beneficioso, a los vasallos del referido pueblo, y, por lo mismo, muy del servicio de Dios y mío; avisando con la posible brevedad las resultas, para que el nominado mi Consejo pueda deliberar oportunamente lo demás que convenga a los propios fines.

7Todo lo cual he querido participaros y ordenaros y mandaros (como lo ejecuto) que enterada del estado de este negocio y tomando las noticias convenientes, procuréis, con vuestras providencias, que tenga efecto este establecimiento en los términos posibles, e informéis [f. 4] por mano de mi insfrascrito secretario de sus resultas; por ser así mi voluntad. Fecha en Aranjuez, a quince de mayo de mil setecientos noventa y tres. Yo el Rey.
Por mandado del Rey, nuestro señor, Antonio Ventura de Taranco.

8A la audiencia de Guatemala, enterándola del estado de la Escuela de Hilados y Tejidos establecida por el obispo de Chiapa en el pueblo de Teopisca, y ordenándola procure, con sus providencias, que tenga efecto esta piadosa fundación, con lo demás que se expresa. Acordado.»

Fuentes :

AGCA, A1.31(1), Leg. 43, Exp. 506; f. 1-4