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AFEHC : transcripciones : Proposición para que el gobierno haga castigar a los que han infringido las leyes de seguridad de los ciudadanos. : Proposición para que el gobierno haga castigar a los que han infringido las leyes de seguridad de los ciudadanos.

Ficha n° 4487

Creada: 26 junio 2017
Editada: 26 junio 2017
Modificada: 26 junio 2017

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Autor de la ficha:

Alejandro CONDE ROCHE

Proposición para que el gobierno haga castigar a los que han infringido las leyes de seguridad de los ciudadanos.

Proposición el señor José Francisco Barrundia para que el gobierno da castigar a los que han infringido las leyes de la seguridad de los ciudadanos, después que la corte de justicia prohibió hacer uso de las prisiones del Castillo del golfo, y pide que sean destruidas.
Palabras claves :
Ciudadanía, seguridad, prisiones, montañeses, Castillo del golfo.
Autor:
José Francisco Barrundia y Cepeda
Ubicación:
AHAG. Fondo diocesano. causas políticas. Constitución 1848.
Fecha:
1848
Paginas:
4
Texto íntegral:

1Asamblea constituyente

2Difícil es en las transiciones pacíficas que las sociedades cambien su estado normal de esclavitud y abyección, y se restablezcan completamente los derechos del pueblo. Es necesaria la acción continua de un gobierno vigilante y libre para destruir las habitudes de servidumbre y los actos de tiranía. Tal se ha visto entre nosotros al verificarse el cambio feliz pero incompleto del régimen de la barbarie, a la libertad y civilización. Desde los primeros días de la instalación del gobierno representativo, pedí que se estableciesen las garantías individuales escandalosamente conculcadas en prisiones horribles y arbitrarias, en atropellamientos de todos géneros a la seguridad personal. Las cárceles y las bóvedas infectas del Castillo se visitaron y salieron multitud de hombres allí hacinados sin luz ni respiración. Los más pertenecientes a los infelices montañeses sublevados contra las atrocidades de Carrera. Otros pacíficos inocentes estaban allí hundidos por un capricho atroz. La corte mandó libertarlos y dio órdenes terminantes para que en ningún caso fuesen ya encarcelados en las bóvedas del Castillo ninguna clase de acusados. Pero el hecho es que estas prisiones de muerte y de espantosa tortura y sofocación están todavía en ejercicio. La luz de libertad raya en la superficie de nuestra sociedad [folio 1v], pero no penetra en las profundidades de su corrupción, en las habitudes arraigadas de inhumanidad. ¿Quién se imaginará que después de un mes largo de reorganizado el país con una representación nacional, aún se sepultan hombres vivos por deserción o faltas militares en los sepulcros y subterráneos de ese castillo oprobio eterno de Guatemala. Y de un pasado gobierno? Tengo seguridad de este hecho transmitido a mi por personas verídicas y respetables. Veo por otra parte, atacar y violar las casas, quebrantar el sagrado asilo doméstico por hombres armados, y atropellar a las personas sin orden ni regla alguna. Veo introducirse violentamente a los talleres y arrebatar de de sus trabajos útiles al artista, al artesano honrado, para llevarlos a los cuarteles, viciarlos y acostumbrarlos a la violencia y al despotismo militar, privando al público de su industria. Semejantes procedimientos son indignos aún de referirse en un pueblo que se llama libre.A la vista está ese monumento de estupidez, esa amenaza en pie que levantó el salvajismo feroz contra la población de Guatemala, donde victimas ilustres, donde inocentes o patriotas han sufrido la sofocación y la muerte, en tanto que un silencio criminal o una aprobación tácita de los que rodeaban [folio 2] o impedirían a un miserable tirano, lo dejaban complacerse y continuar en sus atrocidades. ¿Y aún existen esos lugares de horror: aún se ve tremolar nuestra bandera sobre hombres sepultados, sobre militares desvalidos que no pueden hacer oír su voz ni su queja miserable? ¿Y quién de nosotros está seguro de que verificándose una revolución por desgracia, o una reacción del bando opresor, que aún existe entre nosotros despechado contra los principios libres, y contra las personas que los han proclamado no volveríamos a ocupar las mazmorras, y a desaparecer entre hediondos subterráneos?
Representantes del pueblo, yo pido que mandéis al gobierno, haga castigar severamente a los que han infringido las sagradas leyes de la seguridad de los ciudadanos, después que la corte de justicia prohibió hacer uso de tales prisiones; y que ordene sean inmediatamente segadas y destruidas. Pido también se ordene al gobierno, que bajo su más estrecha responsabilidad, vele en la observancia de las garantías, impida los asaltos de casas por tropa armada y la captura violenta de los ciudadanos, sino es en los casos y bajo las formas que previene la constitución Federal de la República y del Estado. Que haga saber este acuerdo los tribunales y corte de justicia, a la comandancia militar, jefes y [folio 2v] autoridades de todas clases, poniéndose en puntual observancia las leyes personales represivas de los abusos de autoridad y que garantizan la seguridad de todo habitante de Guatemala.
Inútil deshonrosa será la existencia de la representación nacional, mientras un solo ciudadano sufra las vejaciones y la opresión de cualquier poder.

3Guatemala septiembre 17 de 1848

4José Barrundia.

5Sesión del 19 de septiembre de 1848.
A la Comisión de constitución. Rúbrica.