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AFEHC : transcripciones : Nombramiento de Administrador del Monasterio de la Ynmaculada Concepción de Goathemala, y poder general de su Abadesa y Difinidoras... : Nombramiento de Administrador del Monasterio de la Ynmaculada Concepción de Goathemala, y poder general de su Abadesa y Difinidoras...

Ficha n° 1021

Creada: 01 septiembre 2004
Editada: 01 septiembre 2004
Modificada: 01 septiembre 2004

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Autor de la ficha:

Rodolfo HERNANDEZ MENDEZ

Nombramiento de Administrador del Monasterio de la Ynmaculada Concepción de Goathemala, y poder general de su Abadesa y Difinidoras...

Monjas del Monasterio de la Concepción
Autor:
Monjas del Monasterio de la Concepción
Ubicación:
Archivo General de Centroamerica, A1.23 Leg. 4630, Exp. 39583, folios 28 - 34v.
Fecha:
3 de agosto de 1774
Texto íntegral:

1«Sea notorio como nos, la Abadesa y Discreta del Monasterio de la Purísima Concepción de María Santísima de esta ciudad, con ocasión de ser preciso tener sujeto que cuide de las rentas, bienes y demás del Monasterio, con aquella formalidad y claridad que corresponde y movido S. Ilustrísima, el señor Arzobispo de esta Diócesis, a destinar a esta importancia a don Lorenzo de Montúfar, de este vecindario; en su consecuencia le nombró, en los términos que aquí siguen, don Pedro Cortés y Larraz, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de Guatemala, del Consejo de Su Majestad, etc. Por cuanto las religiosas del convento de la Concepción de Nuestra Señora de esta ciudad de Guatemala, pertenecientes a nuestra filiación y gobierno, se hallan sin Administrador de sus rentas, de que tanto necesitan en la ocasión presente. Que con motivo de haber estado ausente el que han tenido hasta ahora, desde que sucedió la ruina de la ciudad el día 29 de julio del año pasado de 1773, y el de no haber vuelto a establecerse en la misma ciudad, se hallan las cuentas pertenecientes a dicha administración, sin pasarse ni liquidarse, de todo el tiempo que lo han tenido, que será como el de trece años. Que según consta de cartas que ha escrito, se le han pedido varios papeles con el motivo de dicha ruina, y que no se (folio 28v.)

sabe lo que varias personas deben al referido Convento, ni a quienes sean las obligadas a su pago. Y en suma, hallándose en gran confusión la dependencia para la liquidación de lo referido, y otras muchas cosas que ocurrieran para hacerla con la correspondiente exactitud, deseando, como es nuestra obligación, proveer de conveniente remedio, nombramos y elegimos por administrador de dichas rentas a don Lorenzo de Montúfar, asignandole por premio de su trabajo ochocientos pesos anuales, en consideración de las rentas que se habrán perdido, quedando con esto rebajado, dicho premio, en doscientos pesos del que se ha dado hasta aquí, que eran mil. Para que haya claridad en adelante, sobre todas las cosas arriba dichas y que al presente se hallan en la mayor confusión, será a su cargo reconocer y buscar cuantas escrituras puedan encontrarse, relativa al intento; y así como se encuentren, ponerlas a nuestra disposición para que se archiven, tomando memoria (folio 29) de ellas en el libro que se haran para este fin. Yten, será a su cargo practicar todas las diligencias convenientes para que en el tiempo de un año preciso, desde la fecha, se ajusten y liquiden las cuentas de la administración antecedente. Yten, de cualquiera recibo que haya de otorgar de las pensiones que vayan cayendo, o hubieren caído, sea teniendo presentes los últimos recibos, para que no queden atrasos, y todo cuanto se cobre se nos manifieste todos los meses, al principio de cada uno, entendiéndose por lo respectivo al mes proximamente pasado, y el dinero que se cobrare se pondrá en el lugar que destinemos para su custodia. Yten entregará a la reverenda madre Abadesa una cartilla o cuaderno en que, con toda claridad, consten las cobranzas que deben hacerse en cada mes, y de tres en tres meses entregará, a la misma Abadesa, cuenta de sus cobranzas por los dichos tres meses para que les consten y determine con su definitorio el empleo que podrá hacer, pero no lo hará sin nuestra aprobación. (folio 29v.) Yten, que todos años por todo el mes de enero entregue cuenta con cargo y data de lo que ha entregado sólido de su poder, ante nos para aprobarla o poner los reparos y dar las órdenes que fueren convenientes. Yten siempre que notare perjuicio en dichas rentas, a causa de la ruina o dificultad en su cobranza por ausencia de los deudores, o por haber estos padecido menoscabo en sus bienes, nos dará cuenta in continenti de ello, para tomar las providencias que se estimen oportunas a beneficio de dichas rentas en que le encargamos y mandamos apliquen la mayor solicitud, y porque así en éste como en otros trabajos es muy verosímil deberá poner mayores que los regulares, como también hacer algunos gastos para la formación de algunos Libros de liquidación de algunas cuentas y averiguación de algunas escrituras, verá nuestro cargo aumentarle el premio que estimaremos equitativo, y esta suposición aprovechará los medios que estimare oportunos para que se consiga poner todas las cosas con la claridad que pretendemos y confiamos que se ejecute con la eficacia correspondiente, para que en lo sucesivo no haya la menor confusión en la administración de dichas rentas. Yten siempre que se ofreciere hacer oblación de algún capital o capitales se depositará en la Arca del Archivo del (folio 30) convento, y tendrá una llave el Administrador, otra la Rª. Abadesa y otra estará a nuestra disposición, y para el nuevo cargamiento de estas cantidades concurrirán los mismos, Administrador, Abadesa y persona que destinemos. Yten porque las religiosas saben prácticamente lo que necesitan y hacer los gastos con mejor economía, no será a cargo del Administrador comprarles cosa alguna, sino entregarles el dinero para que por sí mismas hagan sus prevenciones de todo lo que necesite la comunidad, a no ser que las mismas (tengan sus prevenciones de todo lo que necesite la) por conveniente [sic] en alguna ocasión hacerle este encargo, y sobre esto nos presentará mensualmente cuenta la Abadesa, firmada de su discretorio, de que pondremos a la dicha reverenda Abadesa el mandato correspondiente, según el informe que nos diere sobre varios puntos. Y para que conste de este nuestro nombramiento y obligaciones del Administrador, libramos el presente título en nuestro Palacio Arzobispal, a treinta de mayo de mil setecientos setenta y cuatro años. Pedro, Arzobispo de Guatemala. Por mandato de Su Señoría Ilustrísima el Arzobispo mi Señor. Manuel Antonio Toscano, Notario oficial mayor. (fol. 30v.) Y para que desde luego pudiere usar de este cargo y oficio se pidió por mí, la Abadesa, la facultad de conferirle el poder necesario, a que accedió su Ilustrísima, como aparece del adjunto expediente que dice: Ilustrísimo Señor. Señor: estamos muy gustosas con el nombramiento de nuestro administrador y sumamente agradecidas a V. S. Ilustrísima de la claridad y esmero con que ve a sus pobrecitas hijas, las que como siempre rendidas, noticiamos a V. S. Ilustrísima el que estuvo acá don Lorenzo de Montúfar, a que se le diese poder para las cobranzas, el que no podemos dar sin la licencia de V. S. Ilustrísima, y cuando lograremos la caridad de que nos veamos, pues estamos ansiosas de estar con V. S. Ilustrísima. Me alegraré que la salud de V. S. Ilustrísima se halle con la perfección que le deseo, la que goza queda a la obediencia de V. S. Ilustrísima y rogando de Dios que la importante vida de V. S. Ilustrísima muchos años de este Convento de la Purísima Concepción de Nuestra Madre y Señora. Junio cuatro de mil setecientos setenta y cuatro. (Folio 31) Beso la mano de V. S. Ilustrísima, su hija, subdata y servidora. Sor Josefa Antonia Batres. Abadesa. Guatemala y junio ocho de mil setecientos setenta y cuatro. Concédese la licencia que se pide para otorgar el Poder al Administrador. El Arzobispo. Por lo que usando de esta facultad que nos compete por el nombramiento inserto, unánimes y conformes por nos, y en nombre de las Religiosas que fueren de dicho Convento, por quienes prestamos voz y caución de Natograto, otorgamos el presente, por el cual le damos al dicho don Lorenzo de Montúfar Poder amplio cuanto, conforme a derecho se requiere y es necesario, para que en nombre de este dicho Convento pueda pedir, demandar, recibir y cobrar, judicial o extrajudicialmente, de todas y cualesquiera personas, albaceas testamentarios, depositarios, tesoreros, receptores, administradores, mayordomos, cajas reales y de bienes de difuntos y demás personas que con derecho pueda y deba, todas las cantidades de oro y plata, bienes raíces y muebles (folio 31 v.) y otras cosas, de cualesquier género, calidad y condición que sean, que toquen y pertenezcan a dicho convento por escrituras, poderes, cesiones, libranzas, cédulas, conocimientos, donaciones, mandas y legados, herencias, sucesiones, restituciones, dotaciones, pleitos, sentencias, mandamientos, rentas corridas y que corrieren, juros, censos, tributos y todo lo demás que por otro título, derecho y acción toque y pertenezca a este convento, y de la cantidad y réditos que así percibiere y cobrare pueda dar recibos, cartas de pago, finiquitos, lastos, cancelaciones y los demás recaudos que convengan con renunciación de las Leyes de la entrega y su prueba, las cuales han de ser tan firmes, como si por nos con la solemnidad necesaria fueren otorgadas, porque en virtud de éste y de la facultad que para este efecto nos es concedida, la aprobamos y ratificamos y nos obligamos a estar y pasar por ellos, como dados por parte legítima sin que por esto se entienda poderlo hacer de los principales, porque en cuanto a ellos y las dotes de las religiosas que fueren profesando, se han de meter en las cajas de nuestro depósito, con intervención del señor juez eclesiástico, y por nos se han de otorgar las rescisiones [recempciones] (folio 32) de las obligaciones que se hicieren de los censos y usuras. Así mismo le damos dicho poder para que pueda sacar al pregón, venta y remate las casas, tierras y otros bienes raíces que pertenezcan a este convento, venderlas o arrendarlas con la licencia necesaria por el tiempo y precio que le pareciere y en las personas que por ellas dieren más, con los requisitos acostumbrados para la validación del contrato, obligando a este convento y sus bienes al saneamiento de lo que así vendiere y firmeza de lo que contratare, porque desde ahora para entonces aprobamos y ratificamos lo que hiciere, como si por nos, con la solemnidad necesaria, fuese otorgado. Yten para que pueda tomar cuenta y razón, con pago, cierta, leal y verdadera a las personas que las deban dar a este convento, haciéndoles cargo recibiendo y aceptando sus descargos en lo que fueren justos y a derecho conformes, y en lo que no lo fueren, tachandolas y adicionandolas, liquidar y averiguar los alcances, cobrandolos, otorgar recibos, cartas de pago, finiquitos, lastos, cancelaciones, poderes y cesiones con renunciación de las leyes de la entrega, excepción de pecunia, no siendo las pagas de presente y ante escribano, que de ello doy fe. Y generalmente le damos este poder para todos los pleitos, causas y negocios civiles y criminales, eclesiásticos o seculares (folio 32v.) que este convento tiene y tuviere en adelante, con cualesquiera personas del estado, calidad, grado o condición que sean, demandando o defendiendo y en razón de ellos pueda parecer ante los jueces y justicias, juzgados y tribunales de ambos fueros, ponga demandas y haga pedimentos, respuestas, negativas o declaratorias en los casos en que conforme a derecho haya lugar; pida embargo, ejecuciones, prisiones, solturas, desembargos, venta y remate de bienes, tomando posesión y ampara de ellos; presente escritos, escrituras, probanzas de testigos y los demás recaudos que convengan, sacandolos de poder de quien los tuviere, paresca a ver, jurar y conocer los presentados de contrario; concluya, tache y contradiga, recuse jueces, escribanos, letrados, relatores, notarios y otros ministros públicos y los jure o se aparte de ellas, oiga autos y sentencias, consienta lo favorable, apele y suplique de lo en contrario, siga las instancias por todos sus términos, gane reales provisiones, mandamientos, cartas ejecutorias y de censuras, (folio 33) hasta las de anatema, para descubrir bienes y otros efectos, las haga leer intimar y publicar donde y a quien le pareciere que conviene; saque testimonio de las diligencias y declaraciones que en su virtud se hicieren y haga todo aquello que al bien y útil, de este dicho convento, convenga del modo y forma que lo han hecho, podido y debido hacer los otros administradores sus antecesores, sin que por falta de poder o clausula deje de obrar, porque el que para lo que dicho es, lo a ello anexo y dependiente necesitare, ese le damos y conferimos con libre y general administración, facultad de substituir en todo o en parte, por su cuenta y riesgo, revocar substitutos y nombrar otros. Y al cumplimiento de todo lo que en virtud de este hiciere y obrare obligamos los bienes y rentas de este dicho nuestro convento, habidos y por haber, con poderío y sumisión a los jueces que de nuestras causas puedan y deban conocer, conforme a derecho, para que a lo que dicho es nos compelan, como si fuese por sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, renunciamos las (folio 33v.) leyes y derechos de nuestro favor con la general que lo prohibe. En testimonio de lo cual así lo otorgamos, en la ciudad de Santiago de Guatemala a diez de junio de mil setecientos setenta y cuatro años. Yo el escribano mayor de cabildo, doy fe conozco a las señoras otorgantes, esto es, de que cada cual iba diciendo su nombre, oficio o dignidad monacal, estando en este locutorio donde lo firmaron por la parte interior del convento, siendo testigos don José Agustín de Cáceres, don Juan de Santa Cruz y José María Toscano, vecinos de esta ciudad. Sor Josefa Antonia Batres, Abadesa. Sor María Gertrudis Molina, Vicaria. Sor Micaela de Letona, Definidora. Sor Juana Teresa Molina, definidora. Sor María de San Juan, definidora. Sor Francisca Xaviera Batres, secretaria. José Manuel de Laparte. Concuerda con su original, a que me remito y la saqué para el uso del Administrador. Guatemala y junio veinte y tres de mil setecientos setenta y cuatro años. Con testimonio de verdad. José Manuel de Laparte. [Al margen:] razón. (folio 34) Tomóse razón de este nombramiento en la Contaduría de Real Hacienda. Ermita, primero de julio de mil setecientos setenta y cuatro. Juan de Massia. [Al margen:] Escrito. Muy poderoso Señor. Don Lorenzo de Montúfar, residente en este establecimiento, como más haya lugar ante V. A. paresco y digo que nuestro M. R. Arzobispo de la metrópoli de Guatemala, Dr. Don Pedro Cortés de Larraz, me nombró Administrador del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, de aquella ciudad; y por la Abadesa y Definidoras de él se me confirió poder general para todos los asuntos conducentes a la administración, pleitos y negocios que le ocurran y se hallen pendientes, el cual pasó ante el escribano mayor de Cabildo, don José Manuel de Laparte, a los diez de junio de este año, como todo consta del testimonio que con la solemnidad necesaria presento para que V. A. en su vista sea muy servido mandar, se me tenga y admita por tal Administrador y Apoderado y que copiado en los libros de las oficinas a que corresponda se me devuelva original para su uso y ejercicio, ello mediante. A V. A. suplico sea muy servido proveer y mandar hacer como pido, que es justicia. Juro en forma y en lo necesario, etc. Lorenzo Montúfar. [Al margen:] Decreto. [folio 34v.] Téngase presente quedando testimonio. El decreto de esta petición proveyeron los señores presidente y oidores de esta Real Audiencia. Dr. don Basilio Villarrasa, licenciado don Manuel Fernández de Villanueva y Dr. don Eusevio Beleña. Ermita y agosto tres de mil setecientos setenta y cuatro años. Andrés García Gutiérrez. Es copia de su original. Ermita y agosto nueve de mil setecientos y setenta y cuatro años. Guerra.» [rúbrica]