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AFEHC : transcripciones : Confirmación de título de Regidor : Confirmación de título de Regidor

Ficha n° 1091

Creada: 03 noviembre 2005
Editada: 03 noviembre 2005
Modificada: 03 noviembre 2005

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Autor de la ficha:

Rodolfo HERNANDEZ MENDEZ

Confirmación de título de Regidor

Ventura Nájera
Autor:
Ventura Nájera
Ubicación:
AGCA., A1.40, Leg. 2245, Exp. 16208, folios 1-6
Fecha:
1764/07/08
Texto íntegral:

1«Don Carlos por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalem, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdova, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algecira, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra Firme del mar Océano; Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante y Milán; Conde de Habsburgo, de Flandes, Tirol y Barcelona; Señor de Vizcaya y de Molina. Por cuanto por parte de vos don Ventura de Nájera, vecino de la ciudad de Santiago de Guatemala, se me ha representado que en conformidad de las órdenes que están dadas, sobre las ventas y renunciaciones de los oficios vendibles y renunciables, de mis reinos de las Indias, con motivo de hallarse vacantes, de muchos años a esta parte, diferentes regidores de privilegio y sencillos de la propia ciudad, deseando don Alonso Fernández de Heredia, siendo gobernador y capitán general de aquellas provincias, y presidente de mi real Audiencia de ellas, que se pusiesen corrientes para lustre de su Ayuntamiento, y que produjesen mayor interés a mi Real Hacienda, animó a los vecinos de la misma ciudad a que promoviesen el asunto, y habiéndolo ejecutado varios individuos, en consorcio vuestro y dispuesto el referido presidente que se evaluasen y sacasen a pregón, hicieron postura don Manuel Gonzáles Batres, don Francisco Ignacio Barrutia, don Juan Fermín de Aycinena y don Basilio Vicente Romá, a los de Alguacil Mayor, Alférez Real, Alcalde Provincial y Depositario General, y don Fernando Palomo, don Cayetano Pavón, don Pedro Ignacio de Loaysa y vos, a cuatro de Regidores sencillos con las calidades siguientes: La primera que el entero que se había de hacer por el valor de estos oficios fuese dentro de dos años, en dos pagas, por mitad, afianzando a satisfacción de mis oficiales reales, y la media anata de contado. La segunda [folio 2] que se hubiesen de guardar los fueros y preeminencias que correspondiesen a cada oficio, y la de voz y voto activo y pasivo, según le habían tenido vuestros antecesores, para que el ser Regidores no sirviese de embarazo a ser electos en Alcaldes Ordinarios por la inopia de vecinos de lustre y circunstancias para tales empleos. La tercera que os había de ser permitido, ausentaros de la enunciada ciudad, en ocasiones, a vuestras haciendas para la manutención de vuestras familias sin el requisito de licencia en los tiempo necesarios, quedando en la ciudad competente número de Regidores. La cuarta, que se tuviesen aquellas posturas por no hechas, en caso de admitirse puja a los referidos oficios. Y la quinta, que en el de haber de suceder en ellos por renuncia, alguno que no fuese descendiente de los postores, hubiese de ser de la aceptación del Cabildo de la expresada ciudad, para que si se verificase no se ofreciese embarazo cuando las personas no tuviesen las calidades prevenidas por la ley, añadiendo que la nominada postura se hubiese de tener por una e individua, sin poderse admitir puja a oficio alguno de los referidos en particular, mediante no ser verdadera mejora la que se hacía a una u otra especie con detrimento de las otras, cuyas calidades, vistas por el fiscal de la nominada Audiencia, puede parecer de que se admitiese la postura moderándose en la segunda condición la circunstancia del voto pasivo, para ser electos Alcaldes Ordinarios, el Alcalde Provincial, el Alguacil Mayor y el Depositario General, por ser incompatible con estos oficios el ejercicio de tal Alcalde Ordinario y no con los demás regidores, a quienes podía concedérseles que igualmente se debía modificar en cuanto a la tercera, respecto al Alguacil Mayor, para no salir de la ciudad sin licencia del Gobierno. Excluirse la cuarta como impedictiva a las posturas y moderarse en el todo la quinta, por tocar al gobierno la aprobación de las personas para los oficios, lo que podría ser de impedimento en la admisión de posturas, si esto quedase al arbitrio del ayuntamiento, a lo cual se allanaron los nominados postores por medio de vuestro apoderado, y pasados los autos a oficiales reales [folio 3] para que con reflexión a ello y a los ejecutados en las posturas del año de mil setecientos cuarenta y dos procediesen a practicar las diligencias acostumbradas respecto de haberse conformado el nominado presidente con su dictamen, se procedió a los pregones y avalúo de los mencionados oficios, de que resultó ser el valor de el de Alferez mayor, mil pesos; otros tantos el de Alcalde Provincial; dos mil el Alguacil Mayor; otros dos mil el de Depositario General, y quinientos cada uno de los cuatro regidores sencillos, por lo que en Junta de Valores, que se celebró, aumentó el nominado Presidente el de los mismos oficios, declarando que el de Alférez Mayor y el de Alcalde Provincial era el de dos mil pesos cada uno; el de Alguacil Mayor, tres mil y quinientos; el de Depositario General, dos mil y quinientos, y setecientos cincuenta cada uno de los Regidores sencillos. Y habiéndose sacado a pública subastación se ejecutaron varias pujas por otras personas, y por los nominados postores en quienes últimamente se remataron con el duplo del referido aumento, además del importe del derecho de la media anata, cuyos enteros se hicieron, respectivamente, en las cajas reales de la enunciada ciudad de Guatemala; y mediante haber constado al expresado presidente, que por lo correspondiente a uno de los oficios de Regidores sencillos lo practicasteis vos, de mil quinientos treinta y siete pesos y cuatro reales, los mil quinientos pesos en que se os remató el propio oficio de regidor de la referida ciudad, y lo restante por el mencionado derecho de Media Anata y tercia parte de emolumentos, os expidió título de él en diez y ocho de noviembre de mil setecientos sesenta y uno, con tal de que dentro de cinco años llevaseis mi real confirmación, por lo que me suplicabais fuese servido de mandarosla despachar con las calidades que propusisteis en la postura; y asimismo que os relevase de la satisfacción de la mitad del valor del propio oficio que debía adeudarse al tiempo de la primera renuncia, declarando estar ya [folio 4] satisfecha en la que con exceso habiais enterado en mis cajas reales, según el último remate. Y habiéndose visto en mi Consejo de las Indias diferentes testimonios de autos que se han presentado, por donde consta lo referido y demás practicado en el asunto, con diferentes cartas del mencionado presidente, del muy reverendo Arzobispo de aquella diócesis, de los Cabildos eclesiástico y secular de la misma ciudad y de las comunidades de Santo Domingo, San Francisco, La Merced y de la Compañía de Jesús, de fechas de veinte y siete, veinte y nueve y treinta de abril y veinte y ocho de mayo de mil setecientos sesenta y dos, en que el primero representó lo que se le ofreció sobre el particular y los demás expusieron los méritos y circunstancias de las personas en quienes se habian rematado los enunciados oficios y lo conveniente que sería el que se las moderase el precio de ellos, y ordenase que todos los que hubiesen de obtener semejantes empleos, en lo sucesivo, fuesen de la aprobación del Ayuntamiento. Y lo que en inteligencia de todo expuso mi fiscal, ha parecido (entre otras cosas) declarar que el remate celebrado en vos y demás consortes, de los ocho referidos oficios, debe subsistir según se ejecutó por el precio depositado en cajas reales, sin que haya lugar a la rebaja o moderación que solicitais, ni a las demás pretensiones introducidas en el propio mi Consejo, sobre que haya de quedar a beneficio vuestro la mitad o tercera parte, perteneciente a mi Real Hacienda, según la calidad de la renuncia; y que con arreqlo a esta providencia, se os expidan los respectivos títulos, no obstante las nulidades que se advierten concurrieron en el remate, con tal de que os ratifiqueis en la postura que hicisteis al mencionado oficio. Por tanto, por el presente confirmo y apruebo el remate en vos hecho del referido oficio de Regidor y el título que de él os expidió el nominado mi presidente, según y en la forma que en él se contiene y declara y es mi voluntad, que desde ahora en adelante, [folio 5] durante vuestra vida, vos el mencionado don Ventura Nájera, seais Regidor Perpetuo uno de los del número de la ciudad de Santiago de Guatemala y su cabildo y que como tal podáis usar y ejercer este oficio, en los casos y cosas a él anejas y concernientes, en la conformidad y como lo pueden y deben ejecutar los Regidores de las demás ciudades, villas y lugares e las indias y de estos Reinos; y por esta mi carta o su traslado, signado de escribano público, mando al presidente de Guatemala y a los oficiales de mi Real Hacienda, de aquella ciudad, que procediendo el ratificaros vos en la postura que hicisteis al expresado oficio de Regidor, así ellos como el Consejo, Justicia y Regimiento de la propia ciudad de Guatemala y todos los caballeros, escuderos, oficiales y hombres buenos y otras cualesquiera personas del estado y calidad que sean, os hayan y tengan por tal Regidor perpetuo del número de ella y su Cabildo, y que usen con vos este oficio y os guarden y hagan guardar todas las honras, gracias, mercedes, franquezas, libertades, exenciones, preeminencias, inmunidades y prerrogativas y todas las otras cosas, que por razón de él debéis de haber y gozar y os deben ser guardadas bien y cumplidamente, sin que os falte alguna y que en ello, ni en parte de lo expresado no os pongan ni consientan poner embarazo ni impedimento, que Yo por el presente os recibo y he por recibido al uso y ejercicio del mencionado oficio y os doy poder y facultad para usarle y ejercerle en el caso de que por todos o por alguno de ellos a él no seais admitido. Y esta merced os la hago con tal de que os hayais de presentar y presenteis con este mi Real Título en el Cabildo de la referida ciudad de Santiago de Guatemala, dentro de dos años contados desde el día de su data en adelante, y no haciéndolo así este oficio quedará vacante, para que yo le provea en quien fuere de mi agrado. Y de este mi Real título se tomará la razón en la Contaduría General del nominado mi Consejo de las Indias y por [folio 6] los enunciados oficiales reales de Guatemala. Dado en el Buen Retiro a ocho de julio de mil seteciento sesenta y cuatro.
Yo el Rey-

2Yo don José Ignacio de Goyeneche, Secretario del Rey nuestro señor, le hico escribir por su mandado.»

3[Al margen:] «“Derechos de Refrendta. y Secretaría, sesenta reales de plata.

4(f) El marqués de San Juan de Piedras Albas. (f) Dor. don Gerónimo de Solá y Fuente. (f) El marqués de Val de Lirios”

5“Tomóse razón en la Contaduría general de las Indias, y previene que antes de admitir al contenido en este título, al uso y ejercicio del oficio que por él se le concede, ha de enterar en las reales cajas de Guatemala veinte y un pesos y cuatro reales, cumplimiento a los cincuenta y nueve pesos que debió satisfacer, los cincuenta pesos por el derecho de la media anata y los nueve pesos restantes, por el diez y ocho por ciento de conducción a estos Reinos, respecto de haber pagado sólo treinta y siete pesos y cuatro reales, una y otra razón. Madrid, diez y ocho de julio de mil setecientos sesenta y cuatro.
En vacante de contador general
Domingo de Marcoleta.
[Hay un sello lacrado]

6Registrado por el Gran Canciller. Joaquín de Corcuera.
Derechos, diez y ocho reales de plata.»