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AFEHC : transcripciones : Instrucción sobre el modo de practicar la inoculación de las viruelas : Instrucción sobre el modo de practicar la inoculación de las viruelas

Ficha n° 1217

Creada: 20 septiembre 2006
Editada: 20 septiembre 2006
Modificada: 04 octubre 2012

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Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Instrucción sobre el modo de practicar la inoculación de las viruelas

La inoculacion de las viruelas es una operacion por la qual se pegan las viruelas, de uno que las padece de buena calidad, á otro que no las tiene, con el de que le salgan benignas.
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Palabras claves :
Vacuna, Virus, Junta, Viruela
Autor:
Dr José Flores
Ubicación:
Biblioteca Nacional de Guatemala, Colección Valenzuela
Fecha:
1794-10-25
Texto íntegral:

1Instruccion sobre el modo de practicar la inoculacion de las viruelas, y metodo para curar resta enfermedad, acomodado a la naturaleza, y modo de vivir de los indios, del Reyno de Guatemala, Impreso de orden del superior gobierno, en la Oficina de Don Ignacio de Beteta, Año de 1794.

2La inoculacion de las viruelas es una operacion por la qual se pegan las viruelas, de uno que las padece de buena calidad, á otro que no las tiene, con el de que le salgan benignas. El principal requisito, para que acierte esta operacion es, que el teniente, los Españoles y principales de los Pueblos, sin violencia, y sin atemorizar á los Indios, antes bien con suavidad y buen modo, pongan todo ciudado y esmero en que se observe esta Instruccion.
Pero de quien principalmente se aguarda el acierto, es del Padre Cura, el que interponiendo su respeto, y asistiendo personalmente á todo, con la caridad propia de su ministerio, y con sus persuasiones, hablando á los Indios en su lengua y con cariño, les haga entender el fin de esta providencia : y como quien conoce mejor á sus feligreses, señalara entre los ladinos, ó los Indios los mas abiles y capaces, para hacer la operacion, y cuidar los enfermos.

3LO QUE SE HA DE HACER ANTES DE PRACTICAR LA INOCULACION

4Inmediatamente que se descubre en el Pueblo algun muchacho con Viruelas, ó que por estar muy cerca de otro Pueblo le ha contagiado, con quien se ha tenido comunicacion y comercio, es casi imposible que dexen de contaminar las viruelas; el Teniente, los Justicias, y principales con asistencia del Padre Cura, ó Coadjutor, irán de casa en casa exâminando los niños ó criaturas, y harán un padron de todos, desde los recien nacidos hasta los de catorce años poco mas ó menos, pues hasta los de esta edad no habran tenido las Viruelas, por que otro tanto tiempo haze que se padeció la ultima epidemia.
Haviendolos exáminado, y visitado todos, si resultan algunas criaturas flacas y con lombrices, ú otras que les esten saliendo los dientes con mucha calentura y cursos, se separarán y llebarán á casa del Padre Cura, ó á otra de confianza, en donde se mantendrán encerrados con sus madres, sin ninguna comunicacion con lo restante del Pueblo, y para su ciudado se les pondrán las personas precisas, las que recibirán lo necesario de alimentos en la puerta, y no consentirán que ninguno entre. Esta casa estará especialmente al ciudado del Padre Cura, y de la persona mas principal del Pueblo, en donde tambien se recogerán las mozas que estubieren embarazadas, y que no han padecido las Viruelas.
Con todos los demas, ó ya cada uno en su casa, ó lo que es mas combeniente, juntos en una, ó mas piezas capaces en forma de hospital pero de modo que esten los niños con sus madres con comodidad, con frescura, alegria, y desaogo, se irá practicando la inoculacion del modo siguiente :

5MODO DE PRACTICAR LA INOCULACION

6El primero que se apareciere en el Pueblo con Viruelas de buena calidad, se tomará con la punta de una lanzeta la materia de una Viruela, de modo que quede bien embarrada, è inmediatamente se hará al niño que se va á inocular, un piquete ó cortadita, dirigiendo la lanzeta al trabes del pellejo, y solo en quanto penetre la cuticula, para que introduzga el pus, poniendo el dedo encima, para que al sacar la lanzeta detenga la materia y la acabe de introducir en la heridita. Esta operacion se hará una en cada brazo en el lugar en que se abren las fuentes, ó en cada mano en el pellejo que hay entre el dedo indice y el pulgar. No se pondrá nada encima, y tan solamente se tendrá cuydado que la madre tenga por un rato al muchacho, hasta que se cuage, ó seque la migaxa de sangre, ó serosidad que sale del piquete, y está concluida la inoculacion.
Se puede hacer igualmente con begigatorios pequeños, para lo que con una bambita de á medio, se cortan ruedecitas de badana, se les unta un poco un poco de emplasto de cantaridas, y se aplican uno en cada brazo en el lugar de las fuentes. Al cabo de ocho horas, poco más o menos, quando ya se ha formado una ampolla, se levanta el begigatorio, se corta la ampolla con las tixeras, y se aplica una hila empapada en el pus de las Viruelas : se le pone encima un parche de unguento amarillo ó de diapalma, y se le ata con una benda : teniendo ciudado todos los dias de curar, y limpiar la llaga.
Este modo es cierto que espanta menos á los Niños : pero se dificulta en los pueblos por falta de lo necesario para su execucion; pues aunque cada pais produce barias leches de begetables, que levantan ampollas, siendo por lo comun de mala calidad, las llagas que resultan, será mexor, y mas seguro atenerse á la lanzeta, por ser práctica mas facil y pronta : y en caso de no haberla, los Indios pueden facilmente sobstituir sus puntas afiladas de Chayes con que acostumbran sangrar. Con un poco de destreza se puede hacer á los niños estando dormidos la inoculacion, con lo que se evitará que se espanten, y atemorizen.
Despues que se ha hecho la inoculacion, y se ha secado la pequeña insicion, ó piquete, nada mas se haze con los muchachos, que tenerlos dibertidos, teniendo que no se salgan al sol, ni se arrimen á calentar al fuego: y en los Altos que no se expongan á la neblina, á la llobizna, y al ayre muy frio.
La casa ha de estar abierta de dia, y se la ha de barrer y regar, para que se respire el ayre fresco, y puro. De noche se cerrará lo preciso, sin permitir que los Indios dexen fuego, segun su costumbre, en la pieza en donde están los inoculados, por que el calor y el humo les sería muy dañoso : tampoco se les tapará con mucha ropa, sino que dormiran con la que acostumbran.
Como en ningun Pueblo faltan Gallinas, se hará con ellas la olla para los alimentos, en la que se cocerán, en los Pueblos de tierra caliente las verduras del pais, como platano, camote, §c.y en las tierras frias; manzanas, perotes, y güisquiles, de que se dará su racion á los niños, que les sera muy agradable por su inclinacion natural á las frutas. A los chicos se les repartirán los alones, las piernas, y el menudo: y á los grandes la carne, pero siempre con moderacion, para que no se les cargue el estomago y se empachen. El caldo lo tomarán siempre con un poco de agrio de naranja ó de limon. Es preciso que las tortillas se hagan con mas ciudado, que se limpie y se muela bien el nistamal, para que saliendo blancas, delgadas y suaves, sean mas faciles de digerir, y mas sanas ; y aunque casi en todos los Pueblos de tierra fria, no faltan pan, se tendrá sin embargo el mismo ciudado con las tortillas.
En todas partes hay atól, ó chocolate que tomarán por desayuno y se les dará tambien por la tarde, y la cena se hará con sopas de tortilla, ó de pan. Se tendrá ciudado que las que rican las criaturas inoculadas, no coman mucho chile, ni beban chocolate de suchiles muy picantes, lo que tambien se ha de evitar que tomen los inoculados. De este modo se ciudarán y alimentarán, hasta los seis, ó siete dias, que es quando se les encona el lugar de la inoculacion, les causa comezon, dolor debajo del brazo ; luego sigue dolor de cabeza y de cuerpo, y comienza la calentura. Entonces se les asistirá del modo siguiente.

7METODO PARA CURAR A LOS INOCULADOS.

8La casa, ó pieza en donde estan los enfermos se mantendrá abierta, fresca, y limpia, como queda dicho. Los muchachos si están postrados, se quedarán en la cama, y las criaturas en los brazos de sus madres, sin que se les sofoque, ni abrigue con mas ropa que la han usado. Mientras que dura la calentura, que son tres ó quatro dias, los alimentos han de ser liquidos de atól, chocolate ó caldo, dandolos alternatibamente de este modo : por la mañana al desayuno atól ó chocolate ; á las diez, ó las once caldo, con sus gotas de naranja ó de limon, lo que se repetira á las tres, ó quatro de la tarde; y á la oracion el atol. En los intermedios beberán la agua natural al temple del tiempo en las tierras calientes y templadas: y en las frias se quebrantará con un poco de agua caliente, como aconstumbran los Indios. Y finalmente a la noche, á proporcion de las edades se les dará limonada naranjada, ó agua de tamarindos entibiáda, y bien sazonada con azcuar.
Si alguna de las muchachas de doze á catorze años se enciende mucho con la calentura, y es robusta, se le sangrará ; pero si por contingencia le biene entonces la regla, y le corre bien, se ebitará la sangria. Si acomete á alguno de los chicos, quando les comienzan á salir las Viruelas, algunos movimientos como de perlesia, y fueron pocos, no hay que tener ciudado : pero si repiten con fuerza se les dará á beber en abundancia la agua cocida de adormideras, ó de Flor de borraja, ó de bioleta, que abunda en los campos de tierra fria.
De este modo se les asistirá por tres ó quatro dias, hasta que acaben de brotar las Viruelas, que por lo comun son pocas. Entonces la calentura baja, ó sequita ; y se les puede aumentar los alimentos, pero siempre con proporcion. Si las Viruelas son pocas, se las deja madurar, y secar sin rebentarlas: si son muchas, se cortan con la punta de las tixeras y se enjugan con unas hilas, ó con un trapo suabe : lo que se repite si vuelben á llenarse, y si se ensucian con la pódre, se labará el cuerpo con agua fresca, por que combiene que esten aseados y sin hedor. A las criaturas de pecho les suelen salir Viruelas en las narizes, y tapandoselas, les impiden respirar quando mamam ; y asi se tendrá gran ciudado de lanarselas, como igualmente los ojos. Finalmente quando las Viruelas se han secado, y comienzan á caer las costras, se les dará agua de tamarindo endulzada con azucar y un poco de cañafistola, para que se purguen ; y se les seguirá ciudando por seis, ú ocho dias, para que combalezcan, y se vayan enteramente buenos. A los enfermos de lombrices y de calenturas de los dientes, no se les sacará de la casa , sino hasta que hayan enteramente desaparecido del pueblo los rastros de Viruelas ; sino es, que se hayan mejorado, y entonces se les sacará á inocular y asistir, como á los otros. Las mugeres embarazadas si estan proximas á parir, se les mantendrá encerradas, hasta depuès del parto y que se hayan restablecido : y si aun entonces aun hay riesgo de Viruelas en el pueblo saldrán á inocularse, curarse aun mismo tiempo ellas, y sus criaturas, con advertencia de que en los dos ó tres dias que dura la calentura, para borat las Viruelas, no den de mamar á sus hijos y se busque otra muger sana que supla por este corto tiempo. Las embarazadas que se hallan en los primeros meses se mantendrán absolutamente encerradas, segun el modo que queda referido, sin que puedan salir, ni aun a Misa, pues se expondrian á contraer las Viruelas naturales de muy mala calidad, con gran peligro de sus vidas y las de sus ciraturas. Y considerando que en los pueblos apestados de Viruelas ocurriran de estos casos, y muchos á quin le acometerán Viruelas con alfombrilla ó tabardillo, para curarlos y asistirlos se arreglaran á la receta que sigue.

9METODO PARA CURAR LAS VIRUELAS NATURALES.

10Si las Viruelas naturales son de buena calidad y benignas, como las inoculadas; se seguirá en todo la misma dieta de remedios y alimentos que se ha dicho para los inoculados. Si las Viruelas son muchas, chicas, y chatas : ó si estan entre-sembradas con pintas negras, ó moradas, que llaman bulgarmente alfombrilla, ó tabardillo, corren sumo peligro los enfermos, por lo que se les ha de asistir, dandoles los alimentos, y los remedios puntualmente como sigue. La calentura que se padece, para que borten estas Viruelas malignas, es muy fuerte, y acompañada de grande dolor de cabeza, y de cintura. Combendrá desde el principio á los muchachos y mozas de doce á catorze, ó mas sangrias segun su robustez. Se les deberá tambien dar desde el principio una purga compuesta de agua de tamarindos endulzada con azucar, y un comptenten pedazo de cañafistola. Por la mañana á las seis se desayunarán con atol. A las nueve, tomarán una xicara de chicha ó de agua dulce bien echa, en la que se batirá un poco de chocolate, ó masa de cacao, con achiote, que es con lo que los Indios hazen el batido. Al medio dia beberán una taza de caldo de Gallina, con agrio de limon, ó naranja, ó vinagre. A las tres, se les bolverá á dar xicara de batido tibia, segun usan los Indios ; y á la oracion otra taza de caldo con su agrio. A la noche, y en los intermedios de dia si quieren beber agua, será de contrayerba ; y tambien se les puede dar á la media noche, ó á la madrugada si están desfallecidos, un poco de atol. De este modo se seguira desde el principio hasta el final de las Viruelas, y se concluyerá quando se estén secando con la purga de tamarindos, azucar y cañafistola. Hay algunos á quienes solo les salen las pintas coloradas, ó moradas, sin que les broten Viruelas ; y que este tabardillo acomete comunmente á la gente grande, y que ya ha tenido las Viruelas; se les asistirá del mismo modo que se acaba de referir. A las embarazadas, ademas de las sangrias que se les hazer de los brazos al principio de la calentura, se les bolberá á sangrar, quando despues de haber brotado las Viruelas, la calentura buelve á encenderse, para que maduren : con mucha razon, si son gruezas y robustas, y si sienten dolores en el Vientre ó las cederas con aparatos de querer mal parir. Y como las mas veces el ardor de la calentura causa aturdimiento y delirio, tendra gran ilegible la muger que las asiste en rexistrarlas con frecuencia por si sucede el mal parto, para que se batuize la criatura, sobre lo que el Padre Cura les dará las instrucciones necesarias.
Si por desgracia se muere alguna muger estando embarazada, inmediatamente se dará aviso al Padre Cura, al Teniente y á las Justicias, para que el barbero, ó el hombre que hubiere mas abil y expedito, haga la operacion Cesarea, arreglandose á la Instruccion, que para estos casos se tiene ya despachada por cordillera á todos los Gobiernos y Alcadias mayores por el Superior gobierno. Una gran parte de la curacion consiste en el aseo, y pureza del ayre, ó quarto ha de estar siempre abierto, barrido, y regado, y el enfermo cubierto con poca ropa. Como las Viruelas de mala calidad estan apiñadas, y ferman begigas grandes, se tendrá ciudado para alibiar la inflamacion de rebentarlas con las tixeras y de exprimir suavemente la podre, ó aguadija, con hilas o trapos : y para quitar la suciedad, y qu el enfermo semantenga limpio, y sin hedor, se labará todos los dias si fuere preciso todo el cuerpo con agua fresca, y despues de bien enjugado, se le volberá á su cama. Este labatorio se hará con mas frecuencia en los ojos; y para conserbar el aseo de la cabeza, será muy combeniente quitar el pelo á las mugeres.
Este modo de ciudar á los enfermos con limpieza, y estos remedios, ademas de que son muy faciles, y se hallan en todos los pueblos, son los mejores para curar las Viruelas malas, las alfombrillas, y los tabardillos. Sin embargo como á pesar de todos los remedios y ciudados, no se pueden enteramente, impedir los estragos que causa la epidemia, el mayor bien que se puede hazer á los Indios, y demas gentes pobres, es que no pase el Contagio á los pueblos á donde aun no han llegado : y para conseguirlo, se deberá observar con todo rigor lo siguiente.

11LO QUE SE DEBERA PRACTICAR PARA IMPEDIR que la epidemia de las Viruelas pase de los pueblos apestados á los que aun no le están.

12Primero : que en los pueblos y haziendas apestadas se mande bajo de grabes penas, no salga ninguno, y particularmente muchachos para ninguna parte.
Segundo : que en estos pueblos no se ponga ningun virueliento en el Cabildo : que los Mayores se acerque allí ningun muchacho: que todos los dias lo barran, y rieguen todo, y lo saumen con azufre : que no consienten que los Correos, y otras personas que por razon de oficio indispensablemente pasan, por ningun motibo, ni pretexto salgan del Cabildo, y se vayan á meter á las casas ó á tratar con la gente ; pues todo lo que necesitan, lo pueden adquirir ó buscar, por medio de los Mayores, quienes siempre se mantendran en el Cabildo, bien retirados de los pasageros, á fin de que estos, su ropa, sus cargas, y sus muebles, no aperciban el contagio, y lo lleven á otras partes.
Tercero : que en los Pueblos no contagiados, el Teniente, los Justicias, y principales, y demas vecinos tengan sumo ciudado en las entradas, de atajar á todos los que vengan de los Pueblos en donde hay Viruelas: intimandoles desde lexos, que sino se rebuelben, alli mismo les harán dar cien azotes.En estos Pueblos en donde aun no hay contagio, tambien mantendran los Mayores, barrido y regado el Cabildo, y saumado con azufre: y tampoco consentiran se acerque alli ningun Muchacho. Igualmente se observará con el mayor rigor que los Corrèos, y demas que por razon de oficio deben pasar, por ningun pretexto salgan de el Cabildo, valiendose para lo que necesiten de los Mayores, quienes nunca se acercaran á los Pasageros, ni á sus cargas, para no apercibir el contagio, por si acaso lo traen.
Quarto : que para prevenir todo fraude, los Justicias y Principales no perderán de vista á los pasageros, para que á su entrada, ó salida, no se metan furtibamente en las Casas. Si se practica lo que queda referido, seguramente las Viruelas no pasarán de los pueblos en donde actualmente se padecen, y de este modo se puede facilmente preserbar lo restante del Reyno : quedando de lo contrario, responsables los Señores Intendentes y Alcaldes Mayores, por tenerlo asi mandado su Magestad por su Real Orden de quince de Abril de mil setecientos ochenta y cinco, en la que expresa, que el desempeño de este asunto tan importante, merecerá su atencion, y asegurará á todos los que concurran á su execucion, los efectos de su Soberana Gratitud y Beneficencia, Nueva Guatemala y Octubre 25 de 1794 = Dr. Josef Flores.

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