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AFEHC : transcripciones : Actas de las sesiones del primer Congreso Constituyente del Estado de El Salvador : Actas de las sesiones del primer Congreso Constituyente del Estado de El Salvador

Ficha n° 1226

Creada: 24 septiembre 2006
Editada: 24 septiembre 2006
Modificada: 24 septiembre 2006

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Autor de la ficha:

Carlos CAÑAS-DINARTE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Actas de las sesiones del primer Congreso Constituyente del Estado de El Salvador

Segundo libro de actas de las sesiones públicas desarrolladas por el primer Congreso Constituyente del Estado de El Salvador, 17 de abril al 29 de mayo de 1824
Autor:
Congreso Constituyente del Estado de El Salvador
Fecha:
1824
Texto íntegral:

1Mucha de la documentación reunida en la siguientes hojas fue leída, transcrita y cotejada de sus originales o de diversas versiones impresas, generalmente en hojas sueltas después empastadas para su clasificación y conservación. Para facilitar la lectura de dichos documentos, se actualizó la ortografía de la época y se le añadió al texto una serie de aclaraciones y complementos mediante intervenciones del investigador, las cuales aparecen escritas entre corchetes.

2Las actas del segundo libro de sesiones del primer Congreso Constituyente del Estado, correspondientes a los meses de abril y mayo de 1824, se salvaron de las llamas que consumieron a los archivos nacionales contenidos dentro del primer Palacio Nacional de San Salvador (noviembre de 1889). Llegado el documento a manos del historiador y sacerdote jesuita Dr. Santiago Malaina, paleografió dichas actas y las dio a conocer en la Revista del Departamento de Historia y Hemeroteca Nacional del Ministerio de Instrucción Pública (San Salvador, segunda época, año III, no. II, junio de 1940, páginas 107-185). Después, el cuaderno se perdió, aunque es muy probable que se encuentre entre los cientos de documentos sin clasificar del archivo del Arzobispado de San Salvador, donde reposa el resto de la documentación escrita y/o recopilada por el padre Malaina. Gracias a nueva información obtenida mediante el cotejo de fuentes secundarias, ha sido posible añadirle nuevos datos y precisiones –mediante notas al pie de página- a la trascripción original realizada por ese intelectual, ahora tan injustamente lanzado al olvido.

3Carlos CAÑAS-DINARTE
ccdinarte@gmail.com
ccdinarte@yahoo.com
San Salvador, El Salvador,
31 de agosto de 2006.

4Sesión extraordinaria del diez y seis de abril (1824).

5Presidencia del C[iudadano]. [Mariano] Fagoaga.

6Marginal: CC. Presidente [Fagoaga], [coronel Joaquín de San Martín], [Ramón] Meléndez, [Bonifacio] Paniagua, [Miguel José de] Castro [y Lara], [presbítero Pablo María] Sagastume, Pineda, [José Damián] Villacorta, [Mateo] Ibarra, [León] Quinteros, [Benito González] Martínez, Guillén, Gutiérrez, [Pedro] Campo [Arpa] y Renderos [sic: Manuel Romero] .

7El C. Presidente hizo presente hallarse ya en esa ciudad el C. Manuel José de Arce, individuo del S. P. E. [Supremo Poder Ejecutivo, entidad regional con sede en la ciudad de Guatemala], a quien conforme estaba acordado, le parecía fuese a cumplimentar a nombre del Congreso una comisión de su seno, y a manifestarle que estando dispuesto a recibirle el día de mañana, podía determinar pasar al edificio de las sesiones.

8Apoyada esta proposición por varios CC. Diputados, se acordó de conformidad con ella, y que la comisión fuese la misma que estaba nombrada para ir al encuentro del expresado C. Arce cuando estaba para llegar; siendo esta comisión compuesta de los CC. Villacorta y Pineda, salieron al momento a evacuar el encargo que se les confiaba.

9Habiendo regresado la Comisión, expresó haber recibido del C. Arce las manifestaciones propias de su patriotismo y adhesión al Cuerpo Legislativo del Estado, ofreciendo pasar el día de mañana en persona a ratificar esos sentimientos al mismo Cuerpo; de los cual éste quedó enterado y, en consecuencia, se pasó a tratar el ceremonial con que se le ha de recibir.

10Se tuvo presente que a este acto debían concurrir, según estaba dispuesto, los CC. Plenipotenciarios Pedro Molina y Diputado Dr. José Matías Delgado, igualmente que el Jefe Superior Político [Mariano Prado], y habiéndose propuesto por el C. Presidente [Mariano Fagoaga] que estos individuos tuvieran lugar en la testera, ocupando el lado derecho inmediato a la silla de la Presidencia el C. Arce, y en seguidas el C. Molina, y el izquierdo el Jefe Político, e inmediato a él el C. Delgado; se discutió entre el mismo C. Presidente y los CC. Villacorta, Castro y Meléndez sobre que a la derecha tuviese su asiento el Jefe Político, lo cual sostenían los CC. Villacorta y Meléndez, en atención a que en él residía el Poder Ejecutivo del Estado.

11Bastantemente discutido este punto, se acordó como se había propuesto, salvando su voto el C. Ibarra; y luego el C. Villacorta propuso que la forma en que debía recibírsele fuera la de salir hasta el Cuerpo de Guardia una diputación de cuatro individuos, la cual le introdujera al salón; y que, al despedirse, otra diputación, compuesta de seis [individuos], saliese a dejarle hasta el mismo lugar, continuando cuatro de sus individuos acompañándole hasta su casa. Así quedo resuelto después de una ligera discusión.

12El C. Presidente hizo proposición sobre que, estando para marchar a Sur América pasado mañana el C. [Pedro] Molina, se le hiciese encargo especial de que con los gobiernos de aquellas repúblicas entablase relaciones de comercio particular de esta Provincia [de El Salvador], pudiendo hacer negociación de tabaco o añiles por cuenta de la Hacienda Pública. La hizo extensiva sobre que, a nombre del Congreso, cumplimentase al del Perú y al Libertador [Simón] Bolívar, así como a los otros Congresos y Gobiernos; y añadió que el mismo encargo se hiciese al C. [Antonio José] Cañas, Ministro Plenipotenciario a[nte] los Estados Unidos, quien debería significar al Gobierno de ellos la suma gratitud de este Estado y su representación por la generosa acogida que merecieron en aquella República los CC. [Manuel José ] Arce y [Juan Manuel] Rodríguez.

13Apoyada por el C. Ibarra, éste la extendió a otros puntos, y la formalizó por escrito; y después de leída dos veces, se hizo pasar a una comisión especial, compuesta de los CC. Presidente [Mariano Fagoaga], [Juan Manuel] Rodríguez y [José Damián] Villacorta; a la que también pasó la [propuesta] del mismo C. Presidente, que igualmente hizo por escrito, sobre que se encargue al C. Molina el entable de relaciones de comercio con los gobiernos de Sur América.

14El C. Ibarra expuso que, habiendo llegado al puerto de La Libertad un buque, no había encontrado ni aun con quien hablar su capitán, por el estado de su abandono en que se halla. Manifestó que el C. Juan Delgado no podía, por sus atenciones personales, continuar encargado de las obras de dicho puerto; y que ni el mismo Ibarra se hallaba en disposición de seguir como comisionado para el arreglo del referido puerto, por no permitírselo las obligaciones que tiene como Diputado. Pidió que se le relevase a ambos, y que se trajese el expediente de la materia creado por la Junta Gubernativa , para que el Congreso lo tomase en consideración.

15Así se acordó, como también que el Gobierno nombre una persona que subrogue al C. [Juan] Delgado en el encargo de cuidar de la fábrica de las obras del puerto y demás concerniente a él.

16El C. Castro [y Lara] propuso que todo decreto del Congreso se leyese ante el mismo Congreso antes de dárseles curso. Se observó por el Srio. [Ramón] Meléndez que, si así se acordaba, era necesario hacer algunas excepciones a la disposición, porque habría órdenes urgentes que, corriendo este trámite, se retardarían; y habría, como todos los días hay, otras que por ser de poca entidad, y siendo por otra parte extractos precisos de las actas, no necesitaban de preverse.

17Apoyando el C. Ibarra, quedó acordado que esta disposición se entendiese sólo con respecto a órdenes y decretos sobre asuntos generales; y a propuesta del mismo C. [Ibarra], se acordó nombrar una comisión de corrección de estilo, para lo cual fueron elegidos los CC. [Juan Manuel] Rodríguez, [Miguel José de] Castro y [José Damián] Villacorta.

18Se levantó la sesión.

19Mariano Fagoaga,
Presidente.

20Ramón Meléndez,
Dip[utado]. Srio. [Secretario]

21Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

22Sesión de diez y ocho de abril (1824).

23Presidencia del C. [Mariano] Fagoaga.

24Marginal: CC. Presidente [Fagoaga], San Martín, Meléndez, Paniagua, Ibarra, Castro, Sagastume, [Manuel] Romero, Pineda, Villacorta, Martínez, Quinteros, Gutiérrez, Guillén, Campo.

25Se leyó y aprobó la acta anterior. Se aprobaron los poderes del C. Juan Manuel Rodríguez, Diputado por los Partidos de esta ciudad [de San Salvador]; inmediatamente se presentó dicho C[ìudadano]., y prestó en manos del C. Presidente el juramento de estilo, y quedó posesionado de su encargo.

26En seguidas, se procedió a nombrar la Comisión que debía salir hasta la puerta del edificio [del otrora convento de San Francisco, ahora Mercado Excuartel] a recibir al C. Manuel José de Arce, y resultaron nombrados los CC. Ibarra, San Martín, Martínez y Romero; y habiendo dado aviso de estar para entrar el expresado Con., salió la Comisión a recibirlo. Habiendo venido acompañándole los CC Ministro Plenipotenciario Pedro Molina, Jefe Político Superior [C. Mariano Prado] y [Diputado] Dr. José Matías Delgado, ocuparon los asientos de la testera en el orden acordado; y tomando la palabra el C. Arce, manifestó al Congreso cuánto era su reconocimiento y gratitud por la consideración con que se le trataba, protestando que ocuparía más gustoso un asiento en su seno que el destino de individuo del Supremo Gobierno [de las Repúblicas Unidas del Centro de América, con sede en la ciudad de Guatemala] para acreditar así a este Estado cuánto es el amor que le profesa; y ofreciendo derramar gustoso la sangre de sus venas al lado de sus compañeros de armas, por sostener los derechos de sus hermanos.

27El C. Presidente pronunció en contestación un discurso propio del acto, en que a nombre del Congreso y del Estado a quien representa, dio a los CC. Arce y Rodríguez la enhorabuena por su llegada [desde Estados Unidos], manifestándoles que el mismo Congreso esperaba de su amor y decisión por el sistema, [y que] continuarían trabajando hasta lograr la felicidad de la Patria.

28El C. Rodríguez manifestó su gratitud; y luego el C. Arce suplicó al Congreso se sirviese señalar el día en que debería dar cuenta de su negociado ante el Gobierno de Norte América; que no había querido hacerlo en Guatemala, por parecerle ser este asunto propio de S. Salvador; y que el C. Rodríguez y él deseaban dar cuenta de su misión. Señalando el viernes; se retiró dicho C. [Arce] y se levantó la sesión.

29Mariano Fagoaga,
Presidente.

30Ramón Meléndez,
Dip. Srio.

31Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

32Sesión ordinaria de veinte y uno de abril (1824).

33Presidencia del C. Fagoaga.

34Marginal: CC Presidente, San Martín, Meléndez, Paniagua, Ibarra, Romero, Sagastume, [José Mariano] Calderón [y San Martín], Castro, Martínez, Pineda, Quinteros, Villacorta, Guillén, Gutiérrez, Campo.

35Se leyó y aprobó la acta de la sesión extraordinaria del 18; y el C. Presidente propuso que se determinase el ceremonial con que ha de ser recibido y permanecer en el Congreso el C. Manuel José de Arce cuando se presente en la sesión del viernes próximo, según lo acordado a solicitud suya de que se hace mención en la expresada acta; y habiéndose discutido entre los CC. Ibarra, Villacorta y Meléndez acerca del asunto [y] asiento que debería ocupar; sosteniendo el primero que debería ser la derecha del C. Presidente, y los segundos, a la izquierda; puesto a votación nominal, quedó resuelto cual a la izquierda, por voto de los CC. Meléndez, Gutiérrez, Quinteros, Romero, Pineda, Sagastume, Martínez, Guillén, Campo, Villacorta, San Martín y Presidente, contra los de los CC. Castro y Calderón que opinaban fuese a la derecha, fuera del dosel; quedando acordado igualmente que su recibimiento y despedida se haga por la misma comisión.

36El C. Ibarra propuso que se señalase día para la discusión de la Constitución del Estado presentada por la comisión respectiva. Manifestó haberse repartido ya entre los CC Diputados los ejemplares convenientes para su meditación. El C. Meléndez apoyó la indicación; pero manifestándose por muchos Representantes no haber visto alguno de dichos ejemplares y exponiéndose por tres de los que los tenían que se reuniesen a sus compañeros, quedó pendiente la resolución del punto de determinar el día para la discusión. En cuyo estado, el C. Castro pidió que se leyera siquiera dos veces el proyectado presentado por el C. [Pedro] Molina, con el objeto de que también en él se impusiesen los Representantes y el Pueblo.

37El C. Ibarra se oponía, manifestando que nada se adelantaba con leer en el Congreso dicho proyecto [de Constitución] y que si de él se quería adoptar alguna parte o el todo, leyéndolo cada uno de los Diputados podrían venir ya preparados para la discusión del proyecto de la Comisión que [se] había solicitado. Manifestó que para la formación de éste, había la Comisión tomado todo lo que [le] había parecido de la Constitución del C. Molina, lo que hizo como pudo hacerlo de cualesquiera otras Constituciones; pero que sobre todo lo importante era que en este negocio no se perdiese tiempo, pues los pueblos esperaban con ansia la Ley Fundamental [del Estado] .

38Lo mismo expuso el C. Calderón, como individuo de la Comisión, y el C. Villacorta notó que éste, al presentar su proyecto, no hubiese dado el informe de estilo; a lo que contestó el C. Ibarra que no era del caso extenderse o no extenderse en dar informes vanos, siempre que ya había manifestado con la franqueza que ninguna Comisión había usado, que la de Constitución no había hecho por sí nada, sino tomar de los proyectos formados por dos beneméritos cooperadores de la libertad lo que le había parecido.

39Sobre esto se discutió largamente; y por último, puesto a votación el punto de leerse o no al Congreso el proyecto de Constitución del C. Molina, se acordó que se leyese una vez en la sesión de mañana, y que los CC. Representantes se impusiesen.

40El C. Ibarra hizo una proposición, reducida, primero, a que se nombrase Jefe del Estado al C. Arce, mientras se da la Constitución, se organiza la administración pública en todos los ramos y se prescriba la forma en que se deba hacer la elección; segundo, que se le reelija o restablezca en la Comandancia General de las Armas; tercero, que se le señale una renta anual moderada, cual permite el déficit de la Hacienda, y que se mande pagar lo que se le adeuda por su viaje a Norte América.

41El C. Castro hizo también proposición sobre que se proceda al nombramiento de Director del Estado. En su apoyo, manifestó los inconvenientes que se seguían de la falta de este funcionario y las ventajas que producirá su elección. El C. Ibarra apoyó con las mismas o semejantes razones la proposición que se había hecho sobre el propio nombramiento; y habiendo solicitado el C. Castro que se declarara era del momento su despacho, así se acordó, haciéndose pasar ambas proposiciones a la Comisión de Constitución, después de haber discutido sobre si esta Comisión, la de Seguridad o de Gobierno Económico Político debían dar su dictamen en este negocio.

42Presentado el dictamen de la Comisión [de Constitución], apoyando ambas proposiciones en cuanto a la urgencia del nombramiento del Jefe del Estado y el voto particular del C. Calderón, que opinaba en contra, se discutió entre el mismo [Calderón] y el C. Ibarra, y habiéndose declarado estarlo suficientemente, se resolvió que se procediese al nombramiento del referido Jefe, contra el voto del C. Villacorta, que opinaba no haber facultad para hacerlo, según las varias Constituciones que previenen [que ese nombramiento] se haga popularmente; y en seguidas, a indicación del C. Meléndez, se discutió si debía procederse inmediatamente a la elección o si se reservaba para otro día. Puesto a votación, se resolvió que la elección se hiciera en el acto.

43Habiéndose procedido a ella, resultó nombrado el C. Juan Manuel Rodríguez por once votos, que le fueron los de los CC. Gutiérrez, Quinteros, Castro, Romero, Sagastume, Pineda, Guillén, Martínez, Obispo [Campo], San Martín y Presidente, contra los votos de los C. Meléndez, Paniagua, Calderón e Ibarra, que opinaron por el C. Manuel José de Arce, y el del C. Villacorta, que votó por el C. Ibarra. Este [Ibarra] dijo que tachaba la elección, porque el C. Rodríguez era un Diputado que no debía salir del Congreso, porque era útil para la Legislatura; y el C. Castro contestó que no debía contrariarse la voluntad de los pueblos que eligieron al C. Arce Diputado en la Asamblea Nacional Constituyente [asentada en la ciudad de Guatemala] e individuo del Supremo Poder Ejecutivo, y que no estaba en el orden de quitarlo de Guatemala, en donde era útil a la República.

44El C. Villacorta apoyó los conceptos del C. Ibarra, fundándolos en la Constitución Española, y dijo que, supuesto era tacha la que se ponía al C. Rodríguez, que el mismo C. Ibarra hiciese por escrito su proposición.

45Se suspendió la sesión a las dos de la tarde.

46Mariano Fagoaga,
Presidente.

47Ramón Meléndez,
Dip. Srio.

48Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

49Sesión de veinte y dos de abril (1824).

50Presidencia del C. Fagoaga.

51Marginal: CC. Presidente, San Martín, Meléndez, Paniagua, [Juan Manuel] Rodríguez, Calderón, Castro, Sagastume, Pineda, Quinteros, Martínez, Ibarra, Villacorta, Romero, Gutiérrez, Guillén, Campo.

52Se leyó la acta de ayer [y] la de diez del corriente, con la que no se había cuenta por razón de los feriados [de Semana Santa]. Ambas se aprobaron.

53En cuanto al punto de tacha, puesta por el C. Ibarra a la elección del C. Rodríguez, cuya discusión quedó pendiente, el mismo C. Ibarra presentó su voto particular, pidiendo que se agregase al acta; y en seguidas aclaró el concepto o sentido en que debía entenderse la palabra tacha, diciendo que no era otro que el genuino de impedimento legal.

54Preguntóse por el C. Meléndez si debería continuarse la discusión en el punto citado o si se debía estimar concluido el negocio, después de haberse visto la opinión particular del C. Ibarra, con el objeto de dar o no cuenta inmediatamente con las cosas del despacho; y el C. Ibarra lo mismo que el C. Presidente manifestaron ser concluido el asunto.

55Hizo el C. Castro proposición para que en el instante, pues se hallaba presente el C. Rodríguez, se le diese posesión del cargo de Jefe del Estado. Se opusieron los CC. Meléndez y Villacorta: aquel exponiendo que aún no se había comunicado, como correspondía, su elección al Gobierno [en Guatemala]; y éste que todavía no se ha dado el Reglamento conveniente para el desempeño de su función.

56Manifestó el C. Ibarra que en el acto podía comunicarse al Gobierno y en seguidas se puso a votación, de que se resultó que se diese posesión al C. Rodríguez.

57Se dio cuenta de una nota del Jefe Político Superior [Mariano Prado], a que acompaña un libramiento de la Dirección de Tabacos contra la Tesorería de Sonsonate, y una orden del Supremo Poder Ejecutivo, comunicando el restablecimiento del C. Joaquín Somoza al grado de teniente veterano. El C. Ibarra dijo que negocios de esta naturaleza no debían ocupar la atención del Congreso y que, por tanto, pasasen al Poder Ejecutivo [del Estado de El Salvador] para que les diese el curso correspondiente.

58El C. Meléndez expuso que si el Jefe Político Superior [Mariano Prado] dirigía sin excepción al Congreso todas las ordenaciones, disposiciones y providencias que emanaban del S[upremo]. Poder Ejecutivo y Asamblea de Guatemala era porque así estaba acordado por el mismo Congreso; y que si se quería que ese acuerdo tuviese algunas excepciones, que se resolviese y comunicase.

59El C. Ibarra apoyado por los CC. Castro y Calderón fueron de sentir que no había necesidad de un nuevo acuerdo, y así se resolvió.

60Se dio también cuenta con otra nota del Jefe Político, a quien acompañaba haciendo con su informe la solicitud del C. Teniente Molina, sobre anticipación de seis pagos para marchar con su padre [el diputado Dr. Pedro Molina]. Después de una u otra reflexión que hizo en contra el C. Ibarra, se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

61Se dio cuenta con una nota del C. Manuel José Arce, a que acompaña una instancia de los individuos inválidos, para que por el Congreso se tuviese en consideración el estado a que se hallan reducidos; y en el mismo instante, el C. Ibarra presentó otra moción del C. Arce, recomendando a la viuda de Arcolsa [sic: Fernando Arcoles], muerto en la acción del 7 de febrero .

62El C. Ibarra, después de leídas ambas exposiciones, manifestó los vivos deseos que le animan de premiar, en el modo posible, a los muchos individuos beneméritos que se hallan en igual caso [de invalidez]; y propuso como medio de realizar los premios, según lo decretado, el que la Comisión de ellos [la de Premios] designase uno de sus individuos para que ésta se hiciese cargo de la creación del expediente con los informes de las municipalidades y solicitudes de los individuos, apoyándolo con varias reflexiones conducentes.

63Se discutió acerca del medio propuesto. El C. Castro expresó que se autorizase a la Comisión para la reunión de los informes de las municipalidades; y el C. Meléndez dijo que lo estaban; y recomendándose al Jefe del Estado [Rodríguez] este negocio, para que por su parte coadyuvase a las miras del Congreso y de la Comisión de Premios [y] se mandara pasar a ella dichas notas.

64Se dio cuenta de otra nota del Jefe Político, en que incluye el decreto de la Asamblea Nacional Constituyente sobre contribuciones del 7% señaladas a las fincas y posesiones de comunidades religiosas, cofradías, etc; y se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

65Se leyó, así mismo, otra nota del mismo Jefe, en que acompaña la solicitud del V. Diputado de Sonsonate Pedro Campos Arpa sobre que se le excuse de ir a Guatemala a desempeñar un cargo, en atención a las graves enfermedades que padece. Acompaña varios documentos que lo acreditan; y después [de] atestarse por los CC. Romero e Ibarra los servicios de que aquel interesado hace mérito, se mandó pasar a la Comisión de Poderes.

66Se dio cuenta con otra nota del referido Jefe, a que acompaña otra del Ministerio, recordando el cumplimiento de la relativa a la satisfacción, por estas cajas [del Estado], de la mitad del cupo que corresponde al Estado para los gastos de fortificación y defensa. Se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

67Igualmente, se dio con la otra, en que se incluye la orden del S[upremo]. P[oder]. E[jecutivo]. sobre siembra de grana. Pasó a la [Comisión] de Agricultura.

68Así mismo, se leyó otra nota del referido Jefe, en que incluye el decreto de la Asamblea Nacional sobre que la comunicación de los decretos y órdenes de la Asamblea se haga por el Supremo Poder Ejecutivo a los Jefes de los Estados, y que las legislaciones de estos Estados y sus autoridades se dirijan a la Asamblea por los mismos medios.

69Después de una ligera discusión, se mandó pasar al Jefe del Estado [Juan Manuel Rodríguez] para su cumplimiento.

70Se leyó otra nota del Jefe, a que acompaña el expediente sobre plantar el puerto de La Libertad; y se mandó pasar a la Comisión de Guerra y Marina.

71Se dio cuenta con un oficio de la Intendencia y orden del Ministro de Hacienda, a que acompaña la lista de las personas contribuyentes con donativos y empréstitos para la expedición a Guatemala, con motivo de los acontecimientos del 14 de septiembre [de 1823]; y las cuentas rendidas por el Comandante de la misma expedición y su tesorero. Se mandaron pasar a la Comisión de Hacienda.

72Los CC. Castro y Meléndez propusieron que la Comisión de Hacienda despachase, en el acto, la solicitud del C. [Teniente] Molina, en atención de haberse marchado ya y dejado esperando la resolución [a] dos de sus familiares, a quienes se seguirá perjuicio de demorarse más. Así se acordó y la Comisión extendió luego su dictamen, calificando de justa la pretensión, pero que en atención a la escasez del erario, sólo se le franquearan cuatro pagas de las seis que ha solicitado. El C. Ibarra presentó su voto particular en contra, fundándolo en que no se han informado, por el Gobierno, como estaba mandado, sobre el derecho y título que tenga el C. Molina a que se le diese la anticipación de que se trata. Por lo cual hubo discusión entre el mismo C. Ibarra y otros Representantes en apoyo del dictamen, el que fue aprobado después de ser discutido bastantemente.

73Se dio cuenta con un oficio del C. Intendente, solicitando licencia para retirarse por un mes, con el objeto de restablecer su salud, y se mandó al Jefe del Estado para su determinación.

74Se leyó una proposición suscrita por los CC. Fagoaga, Romero, Castro, Paniagua, Rodríguez, Gutiérrez, Campo, Meléndez, Guillén, Sagastume y Quinteros sobre que se quemen, en la plaza pública, por el ministro público y en todos los pueblos, las actas y cualesquiera otros documentos en que conste haberse jurado vasallaje o reconocido la usurpada autoridad del tirano de México, Agustín Iturbide, con los demás que expresa. Estando autorizada por la mayoría del Congreso, se expresó por el C. Meléndez que podía darse por aprobada. Apoyó el C. Ibarra y otros Representantes, y así se acordó, salvando su voto el C. Villacorta, que opinó debía correrse [con] los trámites ordinarios prescritos por el Reglamento, de leerse dos veces, admitirse a discusión y pasar a la Comisión correspondiente.

75Se dio cuenta con una nota del Gobierno [Nacional, con sede en Guatemala], a que acompaña los documentos, [sobre la integración] al territorio del Estado [de El Salvador] de la villa de Ahuachapán, pidiendo se declare si se le admite o no. El C. Meléndez pidió también que se encargase a la Comisión despachase con preferencia este negocio, respecto a que en la Constitución, cuyo proyecto estaba presentado, se daba por efectiva la agregación, no obstante a estar problemática.

76El C. Ibarra opinó que no estaba problemático este punto, por cuanto la voluntad del pueblo de [la villa de] Ahuachapán estaba decidida por la agregación, y que si para ello se había fijado condiciones inasequibles era obra sólo de dos o tres individuos. Meléndez repitió que, como quiera que fuese, había documentos oficiales que contradecían la agregación y era urgente la resolución.

77Se hizo presente por el C. Meléndez la equivocación padecida por la municipalidad del pueblo de Nicoya, al dirigir a este Congreso una solicitud cuyo conocimiento y determinación era peculiar a la Asamblea [Nacional Constituyente, en Guatemala ], según se colegía del contexto de la representación y documentos que la acompañaban. Pidió que en obsequio del pueblo de Nicoya, se auxiliase al correo expreso que la conducía, puesto que no podía continuar a Guatemala por falta de medio.

78El C. Castro habló de conformidad, y los CC. Calderón e Ibarra propusieron que el correo regresase a Nicoya, y que por la Secretaría se dirigiese la instancia de que se trataba a la Asamblea, recomendándola. Así se resolvió; y el mismo C. Calderón propuso, además, que la correspondencia oficial del Congreso no se abriese sólo por la secretaría, sino con anuencia del Presidente y del público, para evitar soborno o cohecho o cualquiera otro inconveniente de que podía ser susceptible la misma secretaría.

79Se [le] manifestó [al C. Calderón que] hiciese por escrito la proposición; y verificándolo, se leyó y no se admitió a discusión.

80Se leyó una representación del subdelegado de Quezaltepeque, Manuel Antonio Gordón, sobre que a su juzgado corresponde el conocimiento de la mortual del finado coronel José Rossi. Se mandó pasar a la Comisión de Justicia y Guerra reunidas.

81El C. San Martín representó, pidiendo licencia para retirarse por ocho días a sus haciendas, con el objeto de arreglar sus labranzas de añil. Se le concedió y se nombraron para las que Comisiones que obtiene a los CC. Sagastume y Romero, éste para las de Guerra y Marina y aquél para la de Gobierno Interior.

82Se dio posesión al C. Rodríguez del empleo de Jefe del Estado, prestando juramento de cumplir fiel y exactamente, haciendo ejecutar las leyes. En seguidas, ocupando el asiento puesto a la izquierda del Presidente [Mariano Fagoaga], manifestó su gratitud por el honor que se le hacía, protestó desempeñar hasta donde alcanzasen sus fuerzas y el C. Presidente le insinuó que así lo esperaba el Congreso.

83Inmediatamente, se trató de los honores que debían hacérsele; y, después de discutirse, quedó acordado saliese a acompañarle una comisión de seis individuos, de los cuales cuatro le fuesen a dejar a su casa, y dos volviesen; y que la guardia batiese marcha al pasar por ella y echase armas al hombro.

84Se levantó la sesión.

85Mariano Fagoaga,
Presidente.

86Ramón Meléndez,
Dip. Srio.

87Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

88Sesión de veinte y tres de abril (1824).

89Presidencia del C. Fagoaga.

90Marginal: CC. Presidente, San Martín, Meléndez, Paniagua, Ibarra, Villacorta, Pineda, Castro, Sagastume, Calderón, Martínez, Romero, Quinteros, Guillén, Gutiérrez, Campo.

91Se aprobó la acta anterior.

92El C. Castro, manifestando que el Padre Arzobispo [Dr. José Matías Delgado], según las noticias que se tienen, ha pasado por el pueblo de Tacachico, regresando de Guatemala, pidió que se trajese a la vista el acta o acuerdo con que se declaró erigida esta Provincia en Obispado, con el objeto, a lo que hizo entender, de que este punto se arreglase y concluyese con dicho prelado, haciendo que para este fin viniese a esta ciudad.

93Sobre esto, el C. Ibarra expuso estar de conformidad con el preopinante, pero recomendó bastantemente la moderación y términos suaves que debían interponerse, para lograr el fin sin dar lugar a que la buena armonía se interrumpiese, si no era en el caso de ser necesario obrar de un modo más enérgico en el sostenimiento del derecho de esta Provincia, en cuyo evento él sería el primero que desplegaría su vigor.

94Se trajo a la vista el acta citada, en que consta estar aprobado el dictamen de la Comisión de Negocios Eclesiásticos sobre el negocio en cuestión; y discutiéndose del modo de hacer efectiva la elección y lo demás consiguiente a ella. Siendo de sentir el C. Ibarra que el Poder Ejecutivo [del Estado] realizase todo lo dispuesto y que para ello se asociase de uno o más individuos del Congreso, autorizados para el caso; y puesto a votación, quedó acordado que pasase al Poder Ejecutivo el acuerdo de la materia, para su cumplimiento, sin asociación de ninguno del Congreso.

95Se dio cuenta con una exposición del C. Manuel José Arce, recomendando la miserable situación de las viudas, mujeres e hijos de los que en la guerra han padecido y muerto por la defensa de la Patria. El C. Ibarra volvió, como ayer, a manifestar que el medio más eficaz y pronto de formalizar el expediente de estas e iguales solicitudes para proporcionar a los interesados los premios y socorros correspondientes a su mérito era el de que el presidente de la Comisión de Premios o algún otro de sus individuos se hiciese cargo de tal instrucción y de la justificación del mérito de los que se hallan en circunstancias de ser premiados o socorridos.

96Se pulsaron algunas dificultades por el C. Castro, como individuo de la Comisión [de Premios]; y para allanarlas propuso que la misma Comisión, en la sesión de mañana, presentaría el proyecto que en su concepto fuese más análogo. En conformidad de esto, el C. Presidente manifestó a los suplicantes la disposición en que se hallaba el Congreso de acceder a sus justas solicitudes, las que se trataría de conceder luego [de] que la Comisión que entiende en este negocio propusiese los medios que fuesen a propósito.

97En cumplimiento de lo acordado en la sesión de veinte y uno del corriente, se procedió a la lectura del proyecto de Constitución formado por el C. Pedro Molina; y, entre tanto, habiendo quedado en la sesión del el C. Arce de venir al Congreso, a dar cuenta de su misión a Norte América, se le mandó recado por el C. Presidente, a que contestó excusándose, por hallarse indispuesto y manifestando estar encargado de venir a hacerlo el C. Juan Manuel Rodríguez.

98Se leyó una representación de la municipalidad de Citalá sobre división de aquel Curato, y se mandó pasar al Jefe del Estado.

99Se dio cuenta con otra instancia del C. José María Estupinián sobre que se le restablezca a la clase de sargento primero veterano con el grado de subteniente, de que fue despojado por el gral. [Vicente] Filisola. También se mandó pasar al Jefe del Estado.

100Se dio igualmente cuenta con una nota del C. Intendente, en que se acompaña una consulta de la Administración de Alcabalas sobre varias dudas que le ocurren en cuanto al cobro del derecho por los añiles. Se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

101Se dio, así mismo, con la solicitud de María de los Reyes, vecina de Analco, sobre los padecimientos de su marido y pérdidas que sufrió por ser adicto a la libertad e independencia. Se mandó a la Comisión de Premios.

102Se leyó una instancia de los herederos del finado C. José Rossi, en que se quejan de que la Intendencia ha mandado embargar la hacienda y casas de aquel por seiscientos pesos que falleció adeudando a la Hacienda Pública. Pasó a la Comisión de Hacienda.

103Se dio cuenta de la exposición del ayudante de Olancho, José Ildefonso Castillo, en que pide se le dé por separado de la plaza de oficial primero de la secretaría del Congreso, mediante a estar para marchar a aquel destino. Se mandó pasar a la Comisión de Gobierno Interior.

104El C. Castro pidió que la Comisión nombrada para la formación del Tral. [Tribunal] del Congreso tratase cuanto antes de evacuar este encargo; y el C. Ibarra, apoyando esta moción, dijo que era tanto más conveniente cuanto que los Representantes no debían estar sin un juez que los juzgase, no obstante que hasta ahora no ha habido de los Representantes uno que cometa alguna falta. Se recomendó a la Comisión del Tribunal del Congreso la brevedad de este negocio.

105Y a indicación de los mismos CC. Ibarra y Castro y el C. Calderón, se acordó se dé orden al Jefe Político Superior, para que a la mayor brevedad remita todos los papeles de la Junta Gubernativa que cesó; dos ejemplares de cada uno de cuantos decretos se han comunicado de la Asamblea Nacional Constituyente [con sede en Guatemala] y los periódicos a que el Congreso se mandó suscribir.

106Se levantó la sesión.

107Mariano Fagoaga,
Presidente.

108Ramón Meléndez,
Dip. Srio.

109Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

110Sesión de veinte y seis de abril (1824).

111Presidencia del C. Fagoaga.

112Marginal: CC. Presidente, San Martín, [tachado e ilegible], Meléndez, Paniagua, Castro, Sagastume, Romero, Martínez, Pineda, Quinteros, Villacorta, Calderón, Gutiérrez, Guillén, Campo, Ibarra.

113Se leyó y aprobó la acta anterior.

114El C. Ibarra hizo proposición sobre que lo expuesto reservadamente por el C. Romero en la sesión reservada del sábado se leyese en público, así como el acta; y otra proposición del mismo Ibarra sobre indemnizarse por convenir a su honor.

115Los CC. Villacorta y Castro fueron de opinión que, habiéndose sido secreta la sesión, no conveniese que se dé a la luz pública, por el decoro del Congreso y del C. Ibarra. Este insistió y dijo que, pues solo le interesaba, siendo negocio suyo personal, no había la menor duda en que debía acordarse como proponía, para lo cual, si era necesario, renunciaba de su decoro, una vez que éste merecía la consideración del Congreso y por ella no se accedía a su solicitud.

116El C. Villacorta propuso que en sesión secreta se acordase si se publicaba o no la acta de la sesión reservada que se trata; y así se resolvió.

117Se dio cuenta con una exposición suscrita por una porción de habitantes de esta ciudad [de San Salvador], reducida a cuatro artículos, en los cuales proponen la supresión de empleos de director y secretario del establecimiento del Montepío; que su administración pase al Ministerio de Hacienda; que éste y la Aduana se trasladen a la Casa de Recogidas, como del público, todo con el objeto de ahorrar gastos en beneficios del erario, para que éste reúna fondos con que acudir a sus actuales atenciones. Pidiéndose que por el Congreso se nombrase una persona de su confianza y la del pueblo, con quien se entiendan las diligencias; se suscitó detenida discusión sobre este punto; y, por último, quedó acordado pasase dicha representación a una comisión especial, compuesta de los CC. Calderón, Pineda y Romero; y que siendo para estos casos la persona llamada por la ley para representar por el pueblo el Síndico Procurador, lo fuese el C. Martínez Navarro solo, respecto al impedimento del otro Síndico C. Francisco Delgado.

118Se leyó el dictamen de la Comisión de Agricultura, reducido a que se mande cumplir y ejecutar la orden del Ministerio sobre fomento de la siembra de grana, y que se circule con las adiciones de que la Comisión dará una instrucción sucinta sobre el caso, y sencilla para propagarla. Se aprobó.

119Se leyó una nota del Jefe del Estado [Juan Manuel Rodríguez], en que acompaña una instancia del C. Manuel José Arce sobre que, no queriendo sueldo alguno, pide se le franqueen tres mil pesos [anuales], para procurar su subsistencia y la de su familia. Se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

120También se leyeron las instancias del C. Cayetano Herrarte sobre que se le dé, por su adhesión al gobierno, sistema y padecimientos por él sufridos, colocación en el cuerpo de artillería. Otra del C. Antillón solicitando destino; y se mandaron pasar al Jefe del Estado.

121Igualmente se leyeron los dictámenes de la Comisión de Premios en las instancias de las viudas de los mártires de la libertad; y en la de Manuel Elías, sobre que se remitan al Jefe de Estado; y fueron aprobadas.

122Se presentó, por la Comisión de Premios, el proyecto de decreto adicional al de 29 de marzo; y fue aprobado. También lo fue el que la misma Comisión ha extendido en la solicitud de María de los Reyes, la que es de sentir venga con informe de la municipalidad de sus pueblo, como está mandado; que al efecto se devuelva a la interesada.

123Fue aprobado; y se levantó la sesión pública.

124Mariano Fagoaga,
Presidente.

125Ramón Meléndez,
Dip. Srio.

126Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

127Sesión de veinte y siete de abril (1824).

128Presidencia del C. Fagoaga.

129Marginal: CC. Presidente, Meléndez, Paniagua, Castro, Sagastume, Pineda, Martínez, Romero, Villacorta, Calderón, Quinteros, Gutiérrez, Guillén, Campo.

130Se leyó y aprobó la acta anterior. El C. Sagastume hizo observación de que en ella no se hacía mención de haberse ido del Congreso el C. Ibarra, el día de ayer, sin conocimiento del C. Presidente. Pidió que se hiciese constar.

131Se dio cuenta de la instancia de varios individuos del Escuadrón de Dragones de esta ciudad, en que piden, con apoyo y recomendación del C. Manuel José Arce, antiguo comandante y coronel de ese cuerpo, su reorganización. Se mandó pasar a la Comisión de Guerra.

132Se leyó y aprobó, después de un ligero examen, el dictamen de la Comisión de Premios en la instancia de los individuos inválidos, en el cual pidiendo se inscriban sus nombres en el catálogo de los defensores de la Patria, es de sentir pase al Jefe del estado, para que les mande socorrer; y a proposición de los CC. Martínez y otros CC. Representantes, se acordó añadir la circunstancia de que lo haga con arreglo a lo que dispone la ordenanza.

133Se dio cuenta con una queja de [José] Casimiro Menjívar, vecino de Chalatenango, contra el alcalde [primero] constitucional Juan José Jule, por haber instruido información con los mismos parientes de Marcelo Osegueda, con quien tuvo pendencia; de cuyas diligencias resultó que lo arrestase y lo condenase al pago de cuarenta y tantos pesos de costas. Se mandó pasar [a] la Comisión de Infracción de Ley, de cuyo delito acusa a dicho Jule el suplicante.

134Así mismo, se dio con el dictamen de la Comisión de Guerra en la instancia del subdelegado de Opico, Manuel Antonio Gordón, sobre pertenecerle el conocimiento de la mortual del finado coronel José Rossi, de que se le previó por acuerdo de la Junta Gubernativa. En él se expresa que éste fue ilegal, como tomarlo sin las formalidades de derecho, pero que, no obstante, se dirija al Jefe del Estado, para que le dé el curso que corresponde con arreglo a las leyes. Se discutió entre los CC. Villacorta, Calderón y Castro sobre si la Junta obró con conocimiento o no. Se hizo presente por el primero que no constaba hubiese tenido antecedentes, y por el tercero que si lo había tenido, aunque privados, según hizo entender; y por esto, pidiéndose por el C. Martínez que se añadiese al dictamen “que se tomasen informes del jefe militar acerca de si Rossi murió gozando aún de fuero”, para que ya con esta luz abrase el del Estado; a lo que se apoyó por el C. Castro, oponiéndose el C. Meléndez, que alegó no corresponder al Jefe del Estado tomar estos informes, pues él no debía determinar este negocio, sino la autoridad a quien correspondiese, lo que por sí debía tomarlos. Se aprobó el referido dictamen.

135Se leyó una representación de la municipalidad de San Vicente, que dirige el Jefe Superior Político al Congreso, en que acompaña la que la misma municipalidad hizo al Padre Arzobispo [José Matías Delgado], que también se leyó, sobre derechos parroquiales [y] división del curato. Mereciendo de los CC. Castro y Sagastume el concepto en que debía imprimirse, siendo de opinión el segundo [de] que se hiciese alguna modificación en [el] punto [tocante] a derechos, pues el Congreso no podía revocar decretos canónicos; se mandaron pasar dichos documentos a la Comisión de Negocios Eclesiásticos.

136Se dio cuenta con una exposición de Anselmo Aguilera, abuelo de los menores hijos del patriota C. Pedro Pablo Castillo, en que en atención a su orfandad y a los padecimientos de esta familia pide que se le señale una pensión para mantenerla. Se mandó pasar a la Comisión de Premios.

137Se dio, así mismo, cuenta con una nota del Jefe del Estado, en que avisa al Congreso haber nombrado para secretario interino al C. Alejandro García Escalante, con la dotación de quinientos pesos [anuales]. A propuesta del C. Meléndez, se acordó que se le contestase quedar enterado el Congreso.

138El C. Castro hizo moción sobre que la solicitud hecha por los cosecheros de añil de San Vicente, sobre [la] abolición del Montepío de Añil, se pase a la Comisión especial nombrada para que dictamine en la representación del Pueblo acerca de la supresión del empleo de director y secretario. Así fue acordado.

139El C. Martínez hizo presente que había muchos negocios de Hacienda que tratar por la Comisión del ramo; que ésta se hallaba disminuida por haberse retirado de hecho el C. Ibarra, individuo de ella, y por estar por ausentarse el C. Villacorta; que en consecuencia era de opinión que se hiciese venir al mismo [Ibarra]. El C. Presidente hizo mérito de la urgencia con que debía despacharse la solicitud del C. Manuel José Arce. El C. Meléndez manifestó que antes de acordarse de que se haga venir al Congreso al C. Ibarra, era necesario que se ventilase la cuestión de si tenía o no razón Ibarra para haberse retirado, pues en su concepto lo había hecho en efecto por estar pendiente la resolución de los puntos que se han tratado en sesiones reservadas anteriores. Pidió igualmente que el ventilarse aquella cuestión fuese en sesión reservada.

140Fueron de opinión que no tenía razón para este retiro los CC. Villacorta y Quinteros, y aquel expuso que aun cuando fuese reo y aun cuando se le hubiese sentenciado, no habiéndole intimado la sentencia, no debía retirarse sin anuencia del C. Presidente.

141Discutido de esta suerte el negocio, se acordó que el mismo C. Presidente le llamase [al C. Ibarra] y le hiciese venir a las deliberaciones del Congreso; y que con respecto a la ausencia que tiene de hacer el C. Villacorta, y a la urgencia del negocio del C. Arce, se substituya a aquel [Villacorta], y al C. Presidente por estar impedido, con los CC. Sagastume y Guillén.

142Se dio cuenta con el dictamen de la Comisión sobre la forma de establecer el Tribunal del Congreso. Está reducido a hacer una ligera variación al Reglamento de la Asamblea General; y después de una breve discusión, se acordó, a indicación del C. Castro, que se reservase su resolución para el día de mañana, en atención a ser de bastante gravedad este asunto.

143Se propuso, por el C. Presidente, que se tratase de poner todo lo necesario al Poder Ejecutivo del Estado, guardia de honor, casa, etc. Hizo presente que este edificio [del exconvento de San Francisco, ahora Mercado Excuartel] era capaz para su alojamiento; y que viniendo a ocuparlo, [Juan Manuel Rodríguez] se ahorraría gastos.

144El C. Meléndez dijo que en cuanto a la guardia estaba ya dada la orden conveniente a la Comandancia General; y que en lo que respectaba a los otros puntos, le parecía que debía acordarse la asignación de facultades y la del sueldo [mensual] que [el C. Rodríguez] debía disfrutar; fue también de opinión que el Congreso [no] interviniese en la asignación de casa, sino que de los mismos sueldos que al suscrito podían ser correspondientes pagase la que fuese más análoga a su dignidad y carácter.

145Quedó resuelto que, trayéndose a la vista el Reglamento del P[oder]. E[jecutivo] de Guatemala, se trate el punto de atribuciones y facultades.

146Se levantó la sesión.

147Mariano Fagoaga,
Presidente.

148Ramón Meléndez,
Dip. Srio.

149Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

150Sesión de veinte y ocho de abril (1824).

151Presidencia del C. Fagoaga.

152Marginal: CC. Presidente, Meléndez, Paniagua, Calderón, Castro, Sagastume, Romero, Pineda, Martínez, Quinteros, Gutiérrez, Guillén, Campo.

153Se leyó y aprobó la acta anterior.

154El C. Presidente dio cuenta de haber pasado recado al C. Ibarra para que concurriese al Congreso, conforme a lo acordado; y que a él contestó diciendo que en esta materia no se debía entender por recado sino por oficio.

155El C. Martínez expuso que debía darse por concluido este negocio en atención a la utilidad que resulta de que el C. Ibarra concurra al Congreso.

156El C. Castro dijo que esta utilidad podía convertirse en inutilidad; y el C. Meléndez manifestó que en concepto del Congreso el negocio era concluido, que así lo disponía el asunto sobre la materia, pero que el C. Ibarra no estimaba que lo estuviese, según resultaba de sus proposiciones sobre las cuales no se había resuelto cosa alguna.

157El C. Presidente manifestó igualmente estar concluido el punto; y los CC. Calderón, Presidente, Sagastume, Quinteros, Romero y Castro discutieron acerca de la no concurrencia al Congreso del C. Ibarra, [aunque] tuvieron en consideración la urgencia con que debía instalarse el Tribunal del Congreso; y del mismo sentir fue el C. Meléndez.

158A este fin se leyó de nuevo la Ley Reglamentaria dictada por la Asamblea Nacional Constituyente [asentada en Guatemala] sobre el caso; y con respecto al artículo primero, que propone se sorteen nueve jueces, expuso el C. Presidente ser número excesivo el de estos, puesto que es tan corto el de los representantes. Manifestó que debían ser menos, pues se debía igualmente tener en consideración que de los nueve se podían recusar seis, para cuya reposición ya no quedaban en el Congreso [del Estado] las necesarias [personas]; que de estos debían excluirse tres, por ser eclesiásticos, y que también [debía] descontarse el fiscal, el reo y el secretario.

159Meléndez apoyó diciendo que, en efecto, quedaba el Congreso reducido a una perfecta nulidad. Se discutió entre el mismo y los CC. Calderón, Pineda y Campos acerca de la proposición que debía guardar el número de jueces con el de los Representantes; se propusieron varios números de que se debía componer el Tribunal y sobre si se podría variar la forma de elecciones. Por último, a propuesta del C. Presidente, se acordó que el dictamen volviese a la Comisión, para que con consideración a lo discutido, lo variase en lo conducente; y que respecto a la ausencia del C. Ibarra, se nombrase un individuo que supiese, siéndolo en efecto el C. Castro.

160Se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Hacienda en la solicitud del C. Manuel José Arce. Es de opinión que se le suministren los tres mil pesos que pide, previo conocimiento de la Intendencia, para que ésta, en atención a las escaseces del erario, disponga el modo y forma en que deba franquearse [dicha suma] con la mayor brevedad. Fue aprobado.

161Se dio cuenta igualmente con el dictamen de la Comisión de Poderes, en la segunda instancia del C. Carlos Salazar sobre que se le excuse de venir a servir la Dip[utación]. para que fue nombrado por San Vicente. La Comisión es de sentir que, en atención a las causas que alega, se le dé tiempo para concluya sus estudios y se reciba, y que entre tanto sirva el suplente. Fue aprobado el dictamen; y el C. Quinteros se opuso, diciendo que él, como suplente, sólo había venido a servir mientras llegaban los propietarios y que, concediéndose al C. Salazar no venir, pedía se nombrase otro Diputado. Suscitada nueva discusión sobre este particular, y vuelto a aprobar el dictamen, se desechó la propuesta del C. Quinteros.

162Se dio cuenta con una solicitud del C. Miguel Trigueros contra el Jefe Superior Político, por ciertas providencias que dictó sobre que aquel devolviese una mula al C. Mariano García; y se mandó pasar al Jefe del Estado, para que le mande dar el curso legal correspondiente.

163El C. Comandante General pasó una nota, acompañando un estado de la guarnición de esta plaza y de las guardias que hay que cubrir; y haciendo observaciones sobre que no hay posibilidad de cubrirlas por su cortedad. El C. Meléndez expuso que estas observaciones no podían ya tener lugar, respecto a no haber admitido la guardia el Jefe de Estado; y se acordó que así se contestase al Comandante General.

164Se trató que el C. Presidente, trayendo a la vista el reglamento del Supremo Poder Ejecutivo, asignase las facultades convenientes al Jefe del Estado. El C. Meléndez propuso que desde luego tratase la Comisión de Constitución de formar el Reglamento que debe servir a dicho Jefe; y el C. Calderón propuso igualmente que mientras la Comisión lo forma y se aprueba, se diga al mismo Jefe que en el ejercicio de sus atribuciones se arregle al Reglamento del S. P. E. citado, en lo adaptable a las circunstancias del Estado.

165El C. Castro se opuso, manifestando que era dejar para que la puerta abierta para que en los casos que pudiesen ocurrir y en que se aplican, se alegase que no era adaptable; y que por tanto era de sentir se dictase sobre esto una regla fija. El C. Calderón dijo que el Jefe merecía, por sus buenas circunstancias, la mayor confianza; y que aun el mismo preopinante [Castro era] de los que más habían elogiado al Jefe Rodríguez; le invitó a que guardase consecuencia. El C. Castro explicó que su concepto no debía entenderse con respecto al Jefe, sino a las personas de quienes en los casos se tratase.

166Discutido bastantemente lo propuesto por el C. Calderón, quedó acordado; y para que a la mayor brevedad se formase el Reglamento, a propuesta del C. Pineda, se subrogó en la Comisión de Comisión al C. Ibarra con el C. Castro.

167Se propuso por el C. Meléndez la asignación de sueldo que dicho Jefe debe gozar interinamente; y que sobre ello, debiendo dar su dictamen la Comisión de Hacienda conforme a un acuerdo del Congreso sobre que no se decrete ningún sueldo ni gasto sin oírla, y que podía manifestar su opinión en el acto.

168Así se determinó; y por ausencia del C. Ibarra, se nombró para esta Comisión al C. Calderón. En consecuencia, manifestó que podía dotársele con cien pesos mensuales por ahora y mientras se hace la asignación permanente, en atención a la escasez del erario; y el C. Martínez opinó particularmente que fueran ciento veinte y cinco pesos mensuales.

169[El C.] Meléndez observó que la asignación [para el Jefe Rodríguez] debía ser correspondiente al decoro del Congreso y a la dignidad del Jefe del Estado. Hizo presente que mil y quinientos pesos eran dotación de un Ministro de Hacienda Pública, y que esta dotación era mezquina. Añadió que era bien conocido el desinterés de dicho Jefe [por los salarios]. Propuso, con apoyo del C. Pineda, que se le dotase provisionalmente con dos mil pesos, y uniformando su dictamen la Comisión, así quedó acordado.

170El C. Sagastume hizo proposición sobre que se aumente la asignación de dietas a los Diputados de este Congreso, en atención a no alcanzar ni aun para lo muy necesario. El C. Castro fue de sentir que este negocio se tratase, como se hizo anteriormente, en sesión reservada. Así se acordó y se levantó la sesión pública.

171Mariano Fagoaga,
Presidente.

172Ramón Meléndez,
Dip. Srio.

173Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

Sesión de veinte y nueve de abril (1824).

174Presidencia del C. Fagoaga.

175Marginal: CC. Presidente, Meléndez, Paniagua, Calderón, Castro, Sagastume, Romero, Martínez, Pineda, Quinteros, Gutiérrez, Guillén, Campo.

176Se leyó y aprobó la acta anterior. Se dio cuenta con una representación de la municipalidad de esta ciudad [de San Salvador], manifestando ser contraria al buen orden la instancia de porción de vecinos hecha ante el Congreso, sobre cobro efectivo a los deudores del montepío, supresión de los empleos que en el día sirven en establecimientos y demás que expresa.

177El C. Castro observó que en ella expresaba la corporación [municipal] haber recibido agravio del Congreso, por haber tomado la providencia de pasar a una Comisión dicha representación.

178Se leyó por la Secretaría en la parte conducente; y añadió el C. Castro que el Congreso no agraviaba a nadie, por recibir directamente del Pueblo [y] de cualesquiera ciudadanos representaciones, pues podían dirigirlas usando [los medios] de derecho.

179El C. Meléndez explicó que, en su concepto, no consistía en el recibimiento el agravio que se le expresaba, sino en haberla pasado a una Comisión, pudiendo haberla mandado devolver, por no venir por el conducto de la municipalidad, según lo conocían los mismos que firmaban, al expresar la causa de no haberse valido de su conducto, que era la de hallarse en la corporación [municipal] un hermano del director [del montepío].

180Después de esta explicación, se mandó pasar dicha representación a la misma Comisión especial, en donde está la del pueblo.

181Se dio cuenta con una instancia del C. Baltasar Molina sobre que se le rebaje por la Intendencia a la cantidad que adeuda al ramo de aguardiente, por las pérdidas que ha sufrido en tiempo de la guerra, y que no se siga la ejecución que por disposición de la misma Intendencia se le ha entablado.

182El C. Calderón, opinando que era muy justa la solicitud, fue de dictamen que se pasase a la Diputación Provincial. Contradijo el C. Meléndez, manifestando que está erigida una Comisión de Crédito Público para estas pretensiones, y otra de Indemnización de perjuicios sufridos en la época de las hostilidades; y el C. Castro apoyó y pidió se diese orden a la Intendencia para que, entre tanto se determina este asunto por el Congreso, se suspenda la ejecución contra [el C. Baltasar] Molina.

183Después de discutirse entre el mismo C. Castro y el C. Calderón sobre ser legal este recurso [y ] después que al mismo C. Calderón se hizo ver por el C. Meléndez que se equivocaba al creer que la Diputación Provincial correspondía el conocimiento de este negocio, el C. Presidente propuso y se acordó que pase a la Intendencia la solicitud del C. Molina, para que allí justifique las pérdidas sufridas y su estado, dé cuenta al Congreso, para determinación de la rebaja, pero que, entre tanto, suspenda la ejecución.

184Se leyó una nota del Jefe del Estado, haciendo varias observaciones sobre el decreto de erección de [la] Silla Episcopal de este Estado; y después de haber sido apoyadas por el C. Castro, que manifestó los merecimientos de Obispo Electo [para el Dr. José Matías Delgado], se mandó pasar a la Comisión de Negocios Eclesiásticos.

185Se dio cuenta con una representación del párroco de Ahuachapán, C. Ignacio Perdomo, en que se hace ver la conducta contraria a la voluntad de aquellos habitantes sobre [la] agregación a este Estado, observada por los vecinos Duranes [sic: Durán], Miranda, etc. El C. Meléndez expuso que mientras no se halle hecha de un modo seguro la agregación de aquella villa, no se puede tomar ninguna providencia contra dichos vecinos; que ya [él mismo] había manifestado estar este punto aún en problema, porque aunque los habitantes todos están divididos, las condiciones con que se ha querido que fuesen arreglados no se han desechado.

186El C. Calderón pidió, como individuo de la Comisión de Constitución, en donde está el expediente de agregación, que pasase a ella también la exposición del padre Perdomo. Así se mandó.

187El C. Castro expuso por escrito la definición que ha hecho de los doscientos ejemplares que, por disposición del Congreso, se imprimieron del discurso del C. Valerio Ignacio Rivas; y fue aprobada, dándosele las gracias por el C. Presidente.

188El C. Meléndez propuso que mientras se declara si [vuelve] o no el C. Ibarra a las sesiones del Congreso, se nombre un individuo que le subrogue en las varias comisiones que obtiene, entre ellas la de Hacienda, para que los muchos e importantes negocios que están pendientes no se demoren en su despacho.

189Sobre esto, se discutió acerca de la falta del expresado [C.] Ibarra, de no tener motivo alguno para haberse retirado y de los medios que se debían emplear para hacerlo venir. Varias fueron las opiniones y, por último, a propuesta del C. Pineda, quedó acordado que nada se le dijera.

190El C. Calderón [recordando] las hablillas que maliciosamente se difunden y circulan en Guatemala contra el buen nombre de esta ciudad [de San Salvador], contra el Congreso y, especialmente contra los CC. Dr. Delgado y Arce, según las noticias contadas que por último correo se han recibido de aquella ciudad, propuso que [Arce] reasumiese el ejercicio de la Comandancia General, de que es propietario, con el objeto de desmentirlas.

191Y habiéndose discutido lo bastante esta moción, teniéndose presente que no ha podido dudarse de ser [Arce] el Comandante General, lo cual ha sucedido de hecho, según dijo el C. Meléndez, pues se veía que no estaba reconocido, a propuesta suya quedó acordado se dijese al Gobierno [regional, con sede en Guatemala] que, siendo el Comandante General de las Armas del Estado el C. Manuel José Arce, y debiendo ser reconocido como tal, entrando si le pareciere al ejercicio de las funciones durante su permanencia en esta ciudad, así lo haga entender el mismo Gobierno a quienes corresponda para los fines consiguientes.

192Se levantó la sesión.

193Mariano Fagoaga,
Presidente.

194Ramón Meléndez,
Dip[utado]. Srio. [Secretario]

195Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

196Sesión de treinta de abril (1824).

197Presidencia del C. Fagoaga.

198Marginal: CC. Presidente, Meléndez, Paniagua, Castro, Sagastume, Martínez, Pineda, Quinteros, Calderón, Gutiérrez, Guillén, Campo.

199Aprobada la acta anterior; se movió por el C. Sagastume el punto de agregación a esta ciudad [sic: Estado de El Salvador] de la villa de Ahuachapán; y explicándose por el C. Meléndez lo que hay sobre este particular; exponiéndose por el C. Presidente que el asunto estaba en una Comisión, y que debía esperarse su dictamen, así se resolvió.

200Se dio cuenta con una solicitud de Francisco Tomasino, cabo primero veterano del Cuerpo de Artillería, que hizo la defensa de esta Provincia [contra las tropas imperiales mexicanas], en que pretende ser colocado en su clase en la guarnición de esta ciudad, recomendándole el C. Comandante General Manuel José de Arce. Se discutió sobre esta solicitud; y después de tenerse en consideración que no era asunto que por su entidad exigíase pasase a la Comisión respectiva, como opinaba el C. Calderón; que tampoco podía aumentarse una plaza a la guarnición fija, ni menos relevar a ningún individuo de los que la componen, para dar colocación a Tomasino, por hallarse en igualdad de méritos y derecho para servir en ella; quedó acordado que pasase al Jefe del Estado, para que, atendido el mérito del suplicante, le tenga presente para mandar se le coloque en la pieza que vaque [sic] y sea correspondiente.

201Igual resolución recayó sobre solicitud semejante del cabo segundo del mismo cuerpo de Artillería, Cipriano Anaya.

202Se leyó una representación del C. Síndico Marcos [¿?] Najarro, en que, como persona designada por el Congreso para entender en la moción hecha por una porción de vecinos acerca del montepío, representa contra lo expuesto en este asunto por la municipalidad. Se mandó pasar a la Comisión en que se hallan los antecedentes.

203Se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Premios sobre la recomendación que el C. Arce hace [acerca de la viuda] del defensor de la Patria Fernando Arcoles. Es de opinión que se le socorra desde el día del fallecimiento de su esposo, con arreglo a ordenanza; y que para eternizar la memoria de aquel individuo se ponga en la galería de este Congreso un jeroglífico y los [motivos] de su muerte y también se estampen, en caracteres de oro y en el mismo jeroglífico, las palabras que dirigió a su esposa en sus últimos momentos, recomendándola entregase al Jefe de las Armas [Arce] la que éste le dio para que peleara en defensa de la libertad de la Patria. Fue aprobado.

204El C. Pineda hizo moción sobre el retraso que ha padecido el despacho de la proposición pendiente en favor de la libertad de los esclavos. El C. Castro observó la tiranía en el sistema de esclavitud; y el C. Meléndez contestó que este asunto estaba en una Comisión, de que es individuo el C. Villacorta, que se halla ausente con licencia, y que ha pedido tiempo para meditarlo.

205El C. Calderón hizo moción igualmente sobre que se acordara el día en que debe comenzarse a discutir la Constitución del Estado. Se tuvo presente que estaba acordado fuese el lunes [venidero]; y observándose por el C. Guillén y por [el C.] Meléndez que éste había sido un acuerdo privado y que era preciso que contase de un modo público, quedó resuelto que el citado día se comenzase la discusión y que para ella, según opinó el C. Calderón, estuviese el Congreso con la posible plenitud [de sus integrantes].

206El C. Castro pidió que la Secretaría se dé cuenta del estado que tengan los acuerdos del Congreso, como son la elección de Diputado de Cojutepeque a la Asamblea Nacional por ausencia del C. [Antonio José] Cañas, y acerca de los adelantamientos que tengan las obras públicas emprendidas en San Miguel por el Jefe Político.

207El C. Pineda [se] suscribió a esta proposición, y pidió que se hiciese venir al Diputado Andrade, y los que faltaban de San Vicente.

208El C. Calderón estuvo de conformidad con respecto a que la Secretaría dé cuenta del éxito de las disposiciones del Congreso. El C. Meléndez manifestó que no era del cargo de la Secretaría cuidar de la ejecución de las disposiciones del Congreso, sino sólo comunicarlas al Jefe, para que éste les diese su cumplimiento; que nada se había dejado de comunicar oportunamente, pero que ni aun recibo de muchas órdenes se había acusado a la Secretaría.

209Se trató de acordar que fuese del cargo de la Secretaría y del Presidente el velar sobre que el Gobierno dé cumplimiento a dichas disposiciones; y el mismo Meléndez manifestó que no había necesidad de acuerdo especial, cuando el mismo Presidente y Secretarios, así como cualesquiera Diputados, podía estar a la mira, y en caso de omisión dar cuenta al Congreso para el medio oportuno [de reclamo].

210El C. Calderón, fijando la atención en que el Jefe Superior no se ha dado cumplimiento a varias órdenes, propuso se pasase una nota exigiendo del Jefe dé cuenta del éxito que habían tenido las dictadas desde la instalación del Cuerpo Legislativo; y el C. Meléndez añadió que se [pasase] al Jefe del Estado esta orden, para que por su parte cuide de su cumplimiento. Así quedó acordado; y se levantó la sesión.

211Mariano Fagoaga,
Presidente.

212Ramón Meléndez,
Dip. Srio.

213Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

214Sesión de primero de mayo (1824).

215Presidencia del C. Fagoaga.

216Marginal: CC. Presidente, Meléndez, Paniagua, Romero, Martínez, Pineda, Calderón, Castro, Sagastume, Quinteros, Gutiérrez, Guillén, Campo.

217Se aprobó la acta anterior; y en seguidas se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Hacienda en la consulta de la Administración General de Alcabalas acerca de varias deudas que propone sobre el cobro de sus derecho a las tintas. Dice la Comisión que, gobernándose la Administración por las disposiciones que rigen en la materia [a]cerca de los puntos consultados, solo aumenta hasta cien pesos los ochenta y uno en que se aforaba cada tro. [sic: tercio] de añil de ciento cincuenta libras y que sobre este aforo deduzca y exija aquel derecho.

218El C. Calderón manifestó no estar de conformidad con el dictamen, explicando que todo aumento de derechos del expresado fruto venía a ser en último resultado gravoso a los cosecheros, pues todo comerciante [ilegible] sabiendo que tenía que pagar al Erario cierta cantidad, trataba de comprar muy barato el efecto al labrador, quien, no teniendo tal vez otra coyuntura para salir de él y necesitando dinero para el fomento de las siembras, se veía obligado a dar gusto al comerciante, vendiendo tan barato como el mismo comerciante quería.

219El C. Castro, apoyando el dictamen de la Comisión, y manifestando que el aumento de que se trataba era bastante corto (lo que también expuso el C. Presidente), aún fue de sentir, mediante la estimación que la tinta había tomado, el aforo subiese a ciento cincuenta pesos por tro. [sic: tercio], y expresó ser éste su voto particular.

220El C. Pineda hizo presente que si en años anteriores habían las tintas logrado gran estimación, podía ésta bajar en los sucesivo, y que por eso debía dictarse una ley que en tal evento gravase a los cosecheros.

221Declarado que el punto estaba bastantemente discutido, fue aprobado el dictamen de la Comisión.

222Se leyó el dictamen de la Comisión de Premios en la solicitud de Anselmo Aguilar [sic: Aguilera], abuelo de los huérfanos del patriota Pedro Pablo Castillo, en que solicita para manutención de ellos una pensión y que el Gobierno los proteja. La Comisión [recomienda] que se inscriban los nombres de los niños en el catálogo de los mártires de la Patria; y que, en efecto, se recomienda su protección al Gobierno.

223El C. calderón se opuso a que los nombres de los expresados huérfanos se inscribiesen en el catálogo de los mártires; manifestó que no les correspondía ser incluidos en él, porque eso sería hacer hereditario el mérito de los padres, lo cual era contrario al sistema liberal, y que era también dar lugar al despotismo. Manifestó igualmente que el muelle real que daba vigor al actual sistema era la precisión en que cada ciudadano estaba de hacer por sí mismo su mérito con la virtud y sus buenas operaciones, para hacerse acreedor al premio.

224El C. Castro sostuvo que los hijos de Castillo debían ser incluidos en el expresado catálogo, pues también habían padecido quizás más que el padre. Se hicieron algunas explicaciones por el mismo C. y por el C. Meléndez, que dijo que el decreto mandaba genéricamente anotarse los nombres de los que hubiesen padecido por la libertad; y que en este caso debían estimarse los referidos huérfanos. El C. Calderón opinó que no se usaba la palabra mártires; y el C. Martínez propuso que sólo se anotase el nombre de Castillo, con expresión en que a sus hijos los ha recomendado el Congreso.

225Se aprobó últimamente el dictamen.

226Se aprobó igualmente el de la Comisión de Hacienda, en la orden del S. P. E. sobre que se ajusten, por el Ministerio de Hacienda, los sueldos que deben abonarse a la viuda del subteniente de Milicias de Chontales Fernando Palomo, por el tiempo que éste sólo llevó de sargento primero, siendo ya subteniente; y se abonen también las dos pagas de tocas que le corresponden por no estar comprendidas en la gra. [sic] del montepío militar; en lo que opinó de conformidad la Comisión.

227Se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Hacienda en la solicitud del C. Toribio de Lara sobre que se dé [protección] a sus hijos. La Comisión fue de sentir pasase al Jefe del Estado para que los atienda. Así se acordó.

228Se leyó un oficio del C. Diputado Isidro Menéndez, en que da parte de estar para recibir varios papeles que existían en aquella Diputación Provincial [asentada en la ciudad de Guatemala], cuya decisión pertenece a este Estado y de los cuales [ofreció] noticia por cartas confidenciales; lo que comunicaba, para que el Congreso ordenase lo conveniente, a fin de que dichos papeles sean traídos a esta ciudad [y] sobre el modo mejor y más seguro de traerlos.

229El C. Calderón informó sobre lo mismo; y el C. Meléndez propuso que a Menéndez se contestase quedar enterado el Congreso, y que para que condujese a esta ciudad los referidos papeles se avisaría al sujeto que ha de traerlos, para que [Menéndez] se los entregue.

230Se dio cuenta con una nota de la municipalidad de San Miguel, en que reclama la devolución de lo que los soldados de San Vicente tengan como avanzado [capturado] en la acción de Ramírez . Se mandó pasase a la Comisión de Guerra.

231Se dio, así mismo, cuenta con otra exposición de la municipalidad de San Vicente, en que pide se estreche a venir al C. [Carlos] Salazar o que se nombre nuevo Diputado; y que entre tanto continúe el suplente C. León Quinteros. Estando ya acordado lo conveniente sobre este particular, a virtud de las exposiciones reiteradas de dicho Salazar, se acordó que se comunicase a la citada municipalidad para su inteligencia.

232Se leyó un oficio del C. Jefe Político de Sonsonate, Pedro José de Arce, sobre que se apruebe por el Congreso la providencia que tomó de mandar entregar al Ministro Plenipotenciario Pedro Molina la cantidad necesaria para su embarque. Se mandó pasar a la Comisión de Hacienda para que despache de preferencia.

233Se leyó el informe del mismo Jefe en la exposición de Esteban Palencia, de Guaymoco [ahora llamada Armenia], sobre nulidad de elecciones, por el cual resulta que el mismo Palencia es inquieto y enemigo de los municipales. Se mandó pasar a la Comisión de Justicia.

234Se dio cuenta con la nota del Ministerio de Estado, a que acompaña las diligencias instruidas en Chalatenango en la solicitud de María Josefa Ayala, sobre que se le dispense la edad para poder casarse sin la anuencia paterna. Se mandó pasar a la misma Comisión, que lo es también de Gracia.

235El C. Sagastume pidió sesión secreta; y se levantó la sesión pública.

236Mariano Fagoaga,
Presidente.

237Ramón Meléndez,
Dip. Srio.

238Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

239Sesión del [lunes] tres de mayo (1824).

240Presidencia del C. Fagoaga.

241Marginal: CC. Presidente, Meléndez, Paniagua, Calderón, Sagastume, Castro, Martínez, Pineda, Romero, Quinteros, Gutiérrez, Guillén, Campo.

242Se leyó y aprobó la acta anterior.

243La Secretaría manifestó que, por ahora, no había otra cosa con que dar cuenta al Congreso.

244Se tuvo presente estar señalado ese día para que comenzase la discusión de la Constitución; pero no habiendo el número competente de diputados, se resolvió que se reservase para mañana.

245El C. Pineda propuso que el C. Villafañe, Diputado por Cojutepeque, viniese a ocupar su asiento en el Congreso, mediante que, por ser invierno, no podrían continuarse las obras emprendidas en San Miguel; en virtud de las cuales se había acordado su permanencia en aquel destino; o que se nombrase y viniese pronto un nuevo Diputado por Cojutepeque.

246El C. Meléndez informó que por noticias que había adquirido por conducto de un oficial de la Secretaría del Gobierno, sabía que con respecto a la nueva elección de Diputados [que se] mandaba a hacer en Cojutepeque, luego se comunicaría al Congreso el resultado; y que por tanto no se estaba en el caso de contar con el C, Villafañe, obligándolo a venir, pues esto sería contrario al acuerdo del Congreso.

247El C. Castro apoyó, y últimamente quedó resuelto que se diga al Jefe Superior Político active la elección en Cojutepeque.

248El mismo C. Pineda hizo moción igualmente para que se trate de la pronta venida del C. [Pedro] Andrade, Diputado por San Miguel: y el C. Calderón manifestó que, según carta que acababa de recibir del mismo Andrade, éste había dirigido su renuncia, mas no sabía a quién [dentro del Congreso]; con cuyo motivo se resolvió verla, para acordar lo conveniente en el particular.

249Se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Guerra en la solicitud de varios individuos del Escuadrón de Dragones, sobre [el] restablecimiento de este Cuerpo. La Comisión es de sentirse acceda a ella y que también se manden restablecer los Cuerpos [de Milicias] de Sonsonate y Santa Ana, mandados extinguir por la Asamblea, fundándose en el decreto del 24 de marzo [de 1824], librado por el S[upremo]. P[oder]. E[jecutivo].

250El C. Meléndez observó que no se podían mandar restablecer los Cuerpos de Milicias de Santa Ana y Sonsonate, sin previo acuerdo con la Asamblea Nacional Constituyente; y que con respecto al escuadrón, podía desde luego quedar acordada su reorganización, pues no se hallaba en igual caso que aquellos.

251El C. Pineda, como individuo de la Comisión [de Guerra], opinó que siendo ya parte de este Estado Sonsonate, podía este Congreso mandar restablecer las milicias en aquella villa, como había podido el gobierno de Guatemala, cuando pertenecía a aquella Provincia, mandar que se extinguiesen.

252Hubo algunas explicaciones sobre este punto; los CC. Calderón, Castro y Pineda hablaron en favor del dictamen; y ocurriendo duda sobre si el decreto de 24 de marzo último, citado por la Comisión, comprendía los Cuerpos de Milicias de Santa Ana y Sonsonate, en cuyo caso podía mandarse su restablecimiento; Meléndez fue de sentir que, para salir de ella, se trajese a la vista el decreto, pero que no estando en igual caso el Escuadrón, se acordase desde luego su reorganización.

253Los CC. Presidente y Calderón fueron de opinión en que no siendo urgente el acuerdo con respecto al Escuadrón, se reservase hasta que se trajese a la vista el decreto; y el C. Meléndez insistió con empeño, manifestando que no era necesario ver el decreto para acordar el restablecimiento del Cuerpo de Dragones de esta ciudad; y el C. Pineda le requirió sobre que indicase los motivos porque se empeñaba, pues esto, dijo, le sorprendía. Meléndez explicó las razones; y últimamente se acordó diferir la resolución para después de visto el citado decreto.

254Se levantó la sesión pública; y quedó el Congreso en la secreta.

255Mariano Fagoaga,
Presidente.

256Ramón Meléndez,
Dip. Srio.

257Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

258Sesión de cuatro de mayo (1824).

259Presidencia del C. Fagoaga.

260Marginal: CC. Presidente, Meléndez, Paniagua, Ibarra, Calderón, Castro, Sagastume, Martínez, Romero, Pineda, Quinteros, Gutiérrez, Guillén, Campo.

261Se aprobó la acta anterior.

262La Secretaría informó no haberse podido conseguir el decreto de 24 de marzo último, citado por la Comisión de Guerra en su dictamen sobre [la re]organización del Escuadrón de Dragones de esta ciudad, y demás Cuerpos Provinciales de Milicias disciplinadas. Añadió lo mismo que [ya se había abordado] en la discusión de ayer.

263El C. Martínez manifestó que ya en la sesión anterior había manifestado que en su concepto no había más decreto ni más disposición del Gobierno Federal que el que se había tenido a la vista, que tiene la fecha citada; que este decreto, previniendo se disciplinen los Cuerpos de Milicias, se refiere al citado Escuadrón, al de San Vicente y otros que se juzguen existentes, puesto que, si no existen, es sólo por un efecto de las circunstancias referidas que obligaron a su disolución. Concluyó exponiendo que el voto era, como ayer manifestó, el mismo que el del C. Meléndez: esto es, que debía acordarse la reorganización del Cuerpo de Dragones y acordar con la Asamblea sobre la de los Cuerpos [de Milicias] de Sonsonate y Santa Ana.

264El C. Ibarra, haciendo mérito de que multiplicándose los Cuerpos Militares con diferentes denominaciones, se suscitaban entre unos y otros rivalidades, de que se seguían graves inconvenientes; que con respecto a las Milicias Cívicas estas, por una consecuencia del método adoptado, no producían los buenos efectos de su instituto; y que en [general el asunto] de creación de cuerpos militares, aunque interesante, era grave y que por lo mismo necesitaba de meditarse; propuso que se nombrase una Comisión especial que, yendo a conferenciar con el Comandante General Manuel José Arce se pusiese de acuerdo con él sobre lo que debía practicarse para organizar una fuerza que sea útil al Estado, y proponga el proyecto que parezca más oportuno. Se acordó de conformidad: que fueran nombrados para la Comisión el mismo proponente y los CC. Pineda y Sagastume.

265Se leyó el dictamen de la Comisión de Infracción de Ley en la queja de José Casimiro Menjívar, vecino de Chalatenango, por el procedimiento de Juan José Jule, alcalde primero de aquel pueblo. La Comisión es de sentir que se dirija al Jefe del Estado, para que el asunto [lo] juzgue la autoridad que corresponda. Se aprobó.

266Se leyó igualmente otra queja del C. Ambrosio Trigueros contra el alcalde primero constitucional de Metapán [ilegible] Trabanino, y el director del juzgado por falta de administración de justicia en la demanda que puso contra Calixto Cevallos, por haberle robado una hija. El C. Ibarra fue de dictamen que si en este asunto se versaba infracción de ley, debía remitirse al Jefe del Estado, previa declaratoria de haber lugar a la formación de causa.

267Igual queja se leyó contra el mismo alcalde primero, puesta por el cirujano Manuel Peña Alfaro, por haber repetido una instancia, en que pretendió seguir información de haberle faltado a la justicia el alcalde segundo Manuel Magaña; y ambas se mandaron pasar a la Comisión de Justicia.

268Se dio cuenta con el dictamen de Negocios Eclesiásticos, consecuente con las observaciones que el Jefe del Estado ha hecho sobre el decreto de 27 de abril [de 1824], relativo a la erección [civil] del Obispado.

269Se leyeron los artículos primero al quinto, que dicen así: “1º. Hase por erigida y erígese la Diócesis de San Salvador, con el mismo Distrito de este Estado; 2º. [Se ratifica] la elección de primer Obispo, hecha en el C. Dr. [José] Matías Delgado, y se le despacharán las credenciales convenientes; 3º. El Obispo electo procederá, sin pérdida de tiempo, a tomar el gobierno de esta nueva Diócesis, conferenciando con el Metropolitano arreglado a derecho y doctrina de los autores que hablan del caso, sin comprometer los fueros de la nueva Mitra, ni menos las regalías del Estado. 4º. Se extenderá informe documentado y las preces de estilo al Sumo Pontífice, las que el Jefe del Estado dirigirá por conducto propio y seguro a Su Santidad. 5º. El Obispo electo se presentará luego a este Congreso, vestido de ceremonia a estilo de los Electos, a prestar el juramento de fidelidad al Estado; y hecho, se permitirán congratulaciones”; y fueron aprobados por unanimidad, a excepción del artículo 6º., sobre el cual los CC. Pineda e Ibarra fueron de sentir que la Diputación que ha de introducir al Congreso al C. Delgado no sea de los dos secretarios solamente, sino de otros dos Diputados más, y que los que han de acompañarlo hasta su casa sean seis. En estos términos quedó aprobado.

270Inmediatamente, se mandó pasase una Comisión de los CC. Sagastume y Pineda a dar parte al Jefe del Estado y al Obispo Electo del nombramiento y salió efectivamente a evacuar este encargo.

271El C. Meléndez indicó que en el dictamen aprobado no se habla de sus rentas; y se le manifestó por el C. Ibarra que este punto se podría arreglar después.

272Se dio con dos escritos de los CC. José Pío [ilegible] y Nicolasa Vasconcelos, en que se quejan contra el alcalde primero de San Vicente, Miguel Cerro, por la ejecución que ha seguido al primero por deuda de 8 tros. [sic: tercios] de añil al C. Domingo Viteri, no habiéndosele concedido la apelación que interpuso, sino sólo en un efecto. Se mandaron pasar con el testimonio que acompañan a la Comisión de Justicia.

273Se tuvo presente estar señalado este día para comenzar a discutir la Constitución del Estado; y el C. Ibarra hizo presente que, siendo éste el pacto grande de la sociedad, era forzoso que estuviesen presentes todos los Diputados.

274Después de haberse hecho mención del nuevo nombramiento mandado hacer en Cojutepeque, del mandado también hacer en San Vicente y de la falta que hace el C. Pedro Andrade de San Miguel, de quien hasta ahora no se ha recibido la excusación de que ayer hizo mención el C. Calderón; quedó acordado que se espere la reunión de los Diputados ausentes con licencia y de los que aún no se han presentado [desde] Cojutepeque, San Miguel y San Vicente; que para que estos vengan a la mayor brevedad, se diga al Jefe del Estado dé las providencias más activas, a fin de que se pongan en marcha los dos últimos, con prevención la más estrecha al de San Miguel, Andrade, que si no lo verifica y no acredita las causas que se lo impiden, se le declarará incurso en las penas que detalla la orden de 27 de marzo último y que por lo que hace al de Cojutepeque, active la elección, para que igualmente venga a la mayor brevedad.

275El C. [Ibarra] propuso que se dé orden muy estrecha al Jefe del Estado, para que, dándolas iguales por la suya, haga se lleven a debido efecto las leyes que disponen se verifiquen los enterramientos fuera de poblado en toda la Provincia; y que a este fin se disponga la fábrica de cementerios. Así se acordó por unanimidad.

276El C. Calderón hizo moción sobre que se señalase la regla por la cual debían gobernarse los recaudadores de los derechos municipales, con el fin de evitar los abusos y vejámenes que se han experimentado a los pueblos. Propuso que se pidiese la tarifa a la municipalidad por medio del Jefe [Juan Manuel Rodríguez], para en su vista resolver.

277El C. Ibarra fue de sentir que se pidiese informe a todas las municipalidades sobre cuáles son sus fondos, cuánto el rendimiento que tuvieron el año último y cuáles sus erogaciones, para dictar en este conocimiento una providencia general, que corte los abusos que se observan.

278Después de discutirse lo bastante este negocio, [quedó] acordado solamente como proponía el C. Calderón.

279Habiendo regresado la [Comisión encargada por la] Diputación, dio cuenta de que el Padre Obispo [Delgado], por su medio, daba las gracias al Congreso, y avisaba que el día de mañana pasaría a ponerse a su disposición, según se le había prevenido.

280Y tratándose de las demostraciones con que se había de solemnizar el nombramiento, se acordó que inmediatamente se anunciase al pueblo por medio de un repique general, que se celebre una misa solemne con Te Deum el día de mañana en la Catedral [ahora Iglesia del Rosario], la cual ofreció cantar el C. Diputado [presbítero Pablo María] Sagastume, pronunciándose un discurso análogo, que se le encargará al C. Dr. [José] Simeón Cañas, asistiendo a ella el Congreso y Jefe del Estado, así como todas las autoridades y corporaciones civiles, militares y eclesiásticas, haciéndose salvas de artillería al tiempo de la función, y que también las haga en el acto en que el Padre Obispo Electo preste el juramento debido, lo cual se verificará antes de pasar a la Catedral.

281Luego, se trató igualmente de la fórmula del juramento; y después de varias que se propusieron, se adoptó la siguiente: “¿Juráis desempeñar fiel y exactamente vuestro ministerio pastoral, y ser fiel al Estado y a la Federación?”.

282Se levantó la sesión.

283Mariano Fagoaga,
Presidente.

284Ramón Meléndez,
Dip. Srio.

285Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

286Sesión de cinco de mayo (1824).

287Presidencia del C. Fagoaga.

288Marginal: CC. Presidente, San Martín, Meléndez, Paniagua, Calderón, Castro, Sagastume, Ibarra, Martínez, Romero, Quinteros, Villacorta, Pineda, Gutiérrez, Guillén, Campo.

289Reunido el Congreso con el objeto de efectuarse las disposiciones acordadas ayer, a virtud de la confirmación dada al nombramiento de primer Obispo de esta nueva Diócesis en el C. Dr. José Matías Delgado; se acordó saliese una Diputación [sic: Comisión] de dos individuos a traerle al edificio de las sesiones [en el exconvento de San Francisco, ahora Mercado Excuartel]. Habiendo salido los CC. San Martín y Pineda, y [regresado] con él, desde luego, a presencia de todas las autoridades y corporaciones civiles y militares, y de un inmenso concurso, prestó el juramento correspondiente bajo la fórmula acordada, cuyo acto se solemnizó con salvas de artillería.

290En seguidas, el Congreso, llevando al lado de su Presidente al C. Obispo Electo, con las expresadas autoridades, corporaciones y concurrencia de un inmenso pueblo, se encaminó a la Iglesia Parroquial, en la que se cantó una misa solemne con Te Deum, después de la cual el C. Dr. [José] Simeón Cañas pronunció una elocuente oración, en que manifestó la suma de bienes que debe resultar al Estado de la erección de este nuevo Obispado, y de la acertada elección hecha en el citado Dr. Delgado.

291Habiendo regresado el Congreso, seguido de la misma comitiva, el C. Presidente le dirigió la palabra con un discurso propio del acto, congratulando al Estado y al [C. Dr. Delgado] por su nombramiento; a lo que éste [contestó] dignamente, llenando de júbilo a todos los espectadores.

292Después de esto, saliendo la Diputación de seis individuos a dejarle a su [casa de] habitación, y acompañándole también las corporaciones y autoridades, se levantó la sesión.

293Mariano Fagoaga,
Presidente.

294José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

295Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

296Sesión de seis de mayo (1824).

297Presidencia del C. [presbítero Pablo María] Sagastume.

298Marginal: CC. Presidente, Paniagua, Villacorta, Meléndez, Ibarra, San Martín, Calderón, Castro, Pineda, Martínez, Romero, Quinteros, Fagoaga, Gutiérrez, Guillén, Campo.

299Leídas y aprobadas las actas anteriores, tomó la palabra el C. Calderón, manifestando que si se esperaba a los Diputados renuentes, será un tiempo indefinido y que nunca se dará principio a la discusión de la Constitución del Estado, cuya Ley Fundamental esperan los pueblos con vivas ansias, retardándose demasiado la Legislatura con notable perjuicio de [los Diputados] de fuera, cuyos intereses los han [abandonado]. Que el Diputado Andrade, en su concepto, no venía, pues según sabía confidencialmente había interpuesto su renuncia, y que estaba resuelto a emigrar del Estado, en caso de no admitirle la excusa.

300Por lo que el C. Ibarra expuso que en el momento podrían venir los Diputados de Cojutepeque y Apastepeque; y que por lo respectivo al C. Andrade, se le debe convidar con alguna pena para hacerle venir a desempeñar sus altos deberes, activando para ellos las más serias providencias; y que mientras, habiendo el mayor número [de Representantes presentes], bien se podría comenzar a [sic: con] las discusiones de la Constitución del Estado.

301El C. Meléndez dijo que, supuesto que ya habían venido los dos Diputados ausentes con licencia, de conformidad con el acuerdo anterior se declarase si [se estaba] en el caso de principiar a discutir el proyecto [de Constitución] de la Comisión. A lo que contestó el C. Castro que, estando el C. [Diputado Carlos Antonio] Meany [ilegible: para llegar y] habiendo diez y siete Diputados, bien se podía dar principio, en cuyo apoyo [habló] el C. Calderón, con bastante extensión [sobre] los motivos que demandaban la preferencia de tan importante negocio. Y quedó acordado que el día de mañana comenzasen las indicadas discusiones.

302Hecha indicación por el C. Meléndez sobre que se procediese a la elección de Presidente, Vicepresidente y Secretarios, por deber cesar en estas funciones los CC. Fagoaga, San Martín y el [opinante], se acordó así; y habiéndose procedido a ella, con las formalidades reglamentarias, salieron electos, para el primer oficio el C. Sagastume con once votos; para el segundo, el C. Ibarra con nueve votos y para el tercero, el C. Villacorta con trece votos. Los cuales, habiendo entrado a ocupar sus asientos, se continuó la sesión.

303El C. Ibarra reclamó los papeles de la Junta Gubernativa, con que el Gobierno debió dar cuenta a este Congreso, pidiendo se le fijase un término perentorio para que los remitiese. A lo que el C. Meléndez contestó que el Gobierno estaba enterado de la orden y en disposición de entregarlos prontamente.

304El C. Castro hizo indicación sobre que se llevase adelante las providencias [acordadas, haciendo] se aplicase indefectiblemente la multa [por infracciones] a los contraventores de ellas; y habiéndose controvertido largamente la materia entre el C[iudadano]. preopinante y los CC. Ibarra, Calderón, Meléndez, Romero y Pineda, sobre si deberían continuarse los enterramientos en las iglesias y campos-santos hasta tanto no tuvieran efecto las construcciones de cementerios extra-muros con todas las demás prevenciones de la ley. Hablando por incidencia sobre la licitud o ilicitud de la [propiedad] actual en los entierros, derechos de fábrica, aranceles de los PP. Curas y demás; se acordó se abstuviese a lo determinado por este Congreso anteriormente.

305A instancia del C. Meléndez, manifestó el C. Ibarra, como individuo de la Comisión, que se había abocado con el C. Comandante General Arce y hablado sobre la reorganización del Escuadrón de Milicias de esta ciudad [de San Salvador], y que teniendo él ya concluidos sus trabajos, habían quedado de acuerdo: que pasaría toda la Comisión a conferenciar el asunto.

306El C. Calderón insinuó la necesidad urgente en que se hallaban los pueblos de tener un facultativo [médico] que [los cure] en sus enfermedades y dolencias, de las que desgraciadamente se veían a cada paso padecer por falta de estos recursos; y así era de opinión que se mandasen a Guatemala dos niños de cada Departamento [del Estado salvadoreño], dotados de los fondos públicos, para que fuesen a aprender medicina y cirugía, y después viniesen a servir a sus [respectivos] pueblos, hallándose entonces en el caso de contentarlos con una ligera asignación.

307A lo que contestó el C. Castro: que de la creación del Obispado, y de quedar en el Estado diezmos y todas las rentas eclesiásticas, resultarían precisamente estos establecimientos públicos, de utilidad y beneficencia, en donde la juventud podría aprovecharse de la enseñanza, sin el riesgo inminente que en la actualidad se experimenta de [que] la mayor parte de los niños que van a estudiar a Guatemala se pierde, si no para ellos, al menos para la Patria.

308Seguida la discusión entre ambos preopinantes, agregando el C. Pineda que en lugar de los dos niños, que el C. Calderón proponía, por cada Departamento, fuesen cuatro; acordose al fin, a propuesta del C. Martínez, que siendo de algún momento la proposición del C. Calderón, la extendiese por escrito.

309Se levantó la sesión.

310Pablo María Sagastume,
Presidente.

311Mariano Fagoaga,
Presidente.

312Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

313José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

314Sesión de siete de mayo (1824).

315Presidencia del C. Sagastume.

316Marginal: CC. Presidente, Ibarra, Paniagua, Villacorta, Calderón, Castro, Meléndez, Pineda, Romero, Martínez, Quinteros, Fagoaga, San Martín, Gutiérrez, Guillén, Campo.

317Se leyó y aprobó la acta anterior.

318Se dio cuenta con una nota del Jefe Político [Mariano Prado], en que se comunica haberse procedido en la villa de Cojutepeque a la elección de Diputados para la Asamblea Nacional Constituyente [con sede en la ciudad capital guatemalteca], que recayó en el presbítero Joaquín Letona, vecino de Guatemala.

319Igualmente, se dio cuenta con otra nota del mismo Jefe, en que comunica haberse pasado al Jefe del Estado [Juan Manuel Rodríguez] los libros, papeles y demás documentos pertenecientes a la Junta Gubernativa cesante, como igualmente los números del periódico de La tribuna [, pero] que no habiendo en aquel Gobierno ni un ejemplar de los decretos de la A[samblea]. N[acional]. C[onstituyente], se están sacando las correspondientes copias para su remisión.

320Así mismo, se dio cuenta con una nota de la Secretaría de Estado, en que acompaña la renuncia documentada del C. Diputado por el Partido de San Miguel, C. Pedro Andrade; y se mandó a pasar a la Comisión de Poderes.

321De la misma Secretaría se dio cuenta con otra nota del Ministerio de [ilegible: ¿Estado?], en que incluye la representación del síndico y municipalidad de San Vicente, sobre que se les permita licencia a sus vecinos para la siembra de tabacos; la cual se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

322También se dio cuenta con otra nota del expresado Ministerio, en que acompaña la causa criminal instruida contra José Rosa Enríquez, por hurto en cuatro quad.nos [sic: ciudadanos], consecuente con la queja que hizo su esposa María de la O. Quintanilla; y se mandó pasar con los antecedentes a la Comisión de Infracción de Ley.

323Se leyó una representación que hace el C. Pascual Zepeda, del vecindario de Ilobasco, contra la C. Rita Peña, sobre nulidad de la venta de la hacienda “Los naranjos”, a cuyo efecto acompaña los autos de la [ilegible]; y a propuesta del C. Villacorta, se mandó pasar al Jefe del Estado para que le diese el curso conveniente.

324Se leyó [ilegible] el informe de la Comisión Especial, encargada [de conferenciar con el] Comandante General de las Armas de este Estado sobre arreglo y organización de la fuerza que debe levantarse para el sostenimiento de la libertad y defensa de los derechos de los pueblos; y hecha indicación por el mismo C. Ibarra sobre que inmediatamente se procediese a la votación, el C. Villacorta expuso que, aunque estaba persuadido que el proyecto presentado por la Comisión estaba arreglado, por haber intervenido en su formación el C. Arce, cuyos méritos, instrucción y pericia militar no negaba; sin embargo, convenía al decoro y a la dignidad del Congreso que se discutiese dicho proyecto en el todo y en cada uno de sus artículos.

325El C. Martínez dijo que, siendo el proyecto formado por un hombre inteligente en la materia y no pudiéndose variar alguno de los artículos sin que desmereciese el plan, era de parecer que se omitiese la discusión que se proponía. Cuyos conceptos fueron apoyados por el C. Ibarra extensamente. A todo contestó el C. Villacorta, que entendía indispensable la discusión, y que se retardase para el día de mañana, afecto de que los Diputados se pudiesen enterar del proyecto, porque, aunque respetaba la obra presentada, por haberla hecho un hombre inteligente, la inspección y el examen en el Congreso era esencialmente necesaria para su aprobación, [puesto] que se trataba de dar una nueva forma a los Cuerpos de Tropas [, lo que po]día ser contrario a la organización de [las Milicias] Cívicas, las que generalmente estaban adoptadas [a] semejanza de otros países libres en este Estado, y en los demás de la Federación.

326Tomó la palabra el C. Ibarra, como individuo de la Comisión, diciendo que la fuerza que se trataba de organizar en ningún concepto era contraria y perjudicial a la Cívica, la que, si se quería extender, quedaba organizada bajo el pie y forma en que actualmente se hallaba.

327El C. San Martín propuso que, con todo lo resuelto, se había de dar cuenta al S. P. E. de la Federación, de cuya aprobación necesariamente resultará si ha de tener efecto o no la organización que se proyecta; y se contestó por la Comisión que [ya] había un artículo relativo a esto.

328Hecha insinuación por el C. Calderón sobre los fondos que se habían de erogar en los sueldos de la tropa, el C. Castro dijo que el presupuesto de los gastos de la tropa que se trataba de levantar era, sin duda alguna, inferior al que está causando la fuerza que actualmente está sobre las armas.

329Tomada la palabra, el C. Ibarra dijo que, si se quería, se podía acordar una junta extraordinaria para discutir el proyecto; a lo que repuso el C. Meléndez que el [ilegible] dictamen de que inmediatamente se procediese a [ilegible: ¿votaciones?], [pero que] en verificarlo no encontraba ningún inconveniente. Con lo que declarado el punto por suficientemente discutido, se conformó el Congreso, salvando sus votos los CC. Fagoaga y Villacorta, que opinaban se debía diferir la discusión para el día siguiente.

330Se leyó el artículo primero. Y el C. Castro se opuso a que la fuerza se denominase con el nombre de “Legión de la Libertad del Estado Salvador” [sic], respecto a que aún no se había acordado la denominación del Estado, por ser esto propio de la Constitución, que estaba por darse. Habida una ligera discusión, se aprobó el artículo, sustituyendo solamente a la palabra “Salvador” el nombre que se le ha de dar al Estado .

331Se aprobaron los artículos segundo y tercero, después de su lectura. Leído el cuarto, el C. Villacorta dijo que él no estaba en estado de votar, pues aún no había comprendido suficientemente el proyecto y que consideraba que, de la misma manera, otros CC. Diputados carecerían de la inteligencia necesaria; cuyo concepto fue aprobado por el C. Campo, quien preguntó si la fuerza que se quería levantar se había de componer de [¿Milicianos?] Cívicos; a lo que contestó el C. Castro que, debiendo componerse de los CC. [ciudadanos] del Estado, claro es que debía echarse mano del número de Cívicos que fuese necesario, quedando el resto en esta Milicia.

332El C. Fagoaga reprodujo lo expuesto por el C. Villacorta, sobre que se reservase la discusión, lo que finalmente fue despechado.

333El C. Calderón preguntó: que debiendo llevar el nombre los batallones de San Miguel, San Salvador, San Vicente, etc., por qué razón se excluía el nombre de Santa Ana al Escuadrón que se iba a formar en este partido; y que sería causa de nuevos resentimientos, a la vista de que en Sonsonate se había mandado restablecer aquel cuerpo. A lo que contestó el C. Castro que Santa Ana no se había agregado jamás, y que siempre había sido parte integrante de la Provincia.

334En consecuencia, expuso el C. Calderón que sería sensible se descompusiese la obra tierna de Santa Ana, que acababa de agregarse, si se le señalaba, no dándole lugar ni mentándola siquiera por los pueblos de que iba a componerse el nombre de aquel partido; y concluyó pidiendo que, para que no se agrien más las cosas, era un poco político que se le diese lugar en dicho escuadrón, sucediendo que quedasen premiados los verdaderamente liberales y adictos al sistema, y castigados los que no lo sean, por el hecho de excluírseles de este servicio. Cuyos conceptos fueron aprobados por [los CC.] Paniagua y Pineda, el que agregó que nada tendría que temerse de Santa Ana, si, como se debe, se han de excluir a los capciosos de dicha villa.

335El C. Ibarra, notando la apatía del vecindario de Santa Ana en dar cumplimiento al decreto de la Junta Gubernativa para la elección de Diputados para este Congreso, que hizo necesario enviar a ella la fuerza auxiliar de San Miguel, causando demasiados gastos; la lentitud y ningún resultado que ofrece el [decreto] dado por la A. N. C. sobre organización de la fuerza cívica, sin embargo de que hace cinco meses que en cabildo abierto se acordó lo conveniente a este propósito, que era facilísimo de ejecutar; y los costos y medidas inoficiosas, tomadas por aquella municipalidad, sobre guardas y demás de la Renta del Tabaco, cuando desde luego debió conocer que no podría impedirse de hecho y en efecto la venta clandestina del mismo fruto, opinaba que por ahora no le parecía se nombrase a Santa Ana para la formación de la Fuerza de la Legión Libertadora del Estado Salvador, porque en buena y justa política debía manifestarse el premio y castigo, según lo merecían los pueblos, y porque así Santa Ana podría, si quiera conducirse como Sonsonate, para hacerse acreedor[a] a igual demostración, como lo deseaba por amigo o interesado en que todos los pueblos del Estado se comporten con una conducta verdaderamente liberal y virtuosa como republicana.

336Y después de largo [y] acalorado debate, declarando el punto suficientemente discutido y puesto a [votación] nominal, se declaró que en el escuadrón que había de componerse de los pueblos de Chalchuapa, Texistepeque y Coatepeque, entrase también la villa de Santa Ana; salvando Meléndez su voto.

337Leídos los artículos 5º, 6º y 7º, se probaron sin discusión. Leído el 8º., el C. Calderón hizo pregunta: si el nombramiento de los empleados es perpetuo o provisional; a lo que contestó el C. Meléndez que, no estando aprobadas las bases de la Federación, ni la Constitución del Estado, precisamente dicho nombramientos se habían de entender provisionales. Y después de una larga discusión en las dos partes que comprende el artículo 8º., se aprobó sin más mutaciones que la de que el [número] de municipales que había de asistir a las elecciones de oficialidad fuese igual [al] de los militares.

338Puesto últimamente a discusión el artículo 9º. y el adicional sobre que las milicias cívicas queden bajo el mismo pie que en la actualidad se hallan, ambos fueron aprobados.

339El C. Presidente [Sagastume] tomó la palabra, haciendo ver la importancia de los trabajos del Congreso y la necesidad en que se hallaba de que sus Diputados asistan a sus funciones con la puntualidad y exactitud que exige el caso; y concluyó pidiendo que se fijase hora a la que irremisiblemente habían de hallarse reunidos; y advirtiéndose que la hora señalada era la de las 9 del día, se acordó que así se ejecutase; y añadiendo el C. Ibarra que, si se quería, se podía señalar algunas horas por la tarde, para que en sesión extraordinaria se comunicasen las discusiones de la Comisión; el C. Calderón contestó la imposibilidad que por su parte tenía, sobre lo que hubo acaloramiento entre una y otra parte.

340Y se levantó la sesión.

341Pablo María Sagastume,
Presidente.

342Mariano Fagoaga,
Presidente.

343Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

344José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

345Sesión de ocho de mayo (1824).

346Presidencia del C. Sagastume.

347Marginal: CC. Presidente, Ibarra, Paniagua, Villacorta, Meléndez, Calderón, Castro, Pineda, San Martín, Martínez, Romero, Quinteros [su nombre aparece tachado], Fagoaga, Guillén, Gutiérrez, Campo.

348Se leyó y aprobó la acta anterior.

349El C. Martínez tomó la palabra, manifestando que inmediatamente se tomase en consideración la excusa del C. [Diputado Pedro] Andrade, para que la resolución se despachase por [el correo] del día.

350El C. Castro, como individuo de la Comisión de Poderes, expuso que no podía despacharse el asunto en el momento, por enfermedad del C. Quinteros, otro de los individuos que la componen; por cuya causa asuntos mucho más graves estaban detenidos. Habida una ligera discusión entre el C. preopinante y los CC. Castro, Ibarra, Meléndez y Pineda, se acordó que se reservase la discusión para otro día.

351Dada cuenta con una nota del Ministerio de Estado, en que acompaña una consulta que hace el Administrador de Alcabalas de esta ciudad a la Intendencia sobre dudas que le ocurren al Receptor de San Miguel, se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

352Se dio cuenta con otra nota del Jefe Político [Mariano Prado] consecuente al acuerdo de la Diputación Provincial en la solicitud de los CC. de Tejutla, antes llamados indios, sobre [la posesión] de tierras; y se mandó pasar a la [Comisión] de Indígenas.

353También se dio cuenta con una nota del Jefe del Estado [Juan Manuel Rodríguez], expresando que teniendo noticia de estarse discutiendo el interesante negocio de la organización de la Fuerza Militar del Estado, se tuviesen a la vista las bases constitucionales de las Provincias Unidas [del Centro de América], por las cuales se le conceden algunas atribuciones sobre nombramiento de funcionarios; las cuales reclama por ser responsable de la administración de Gobierno.

354El C. Ibarra expuso que lo determinado se había de pasar al Jefe del Estado, con quien absolutamente se había de poner de acuerdo todo; que las bases de la Constitución no eran más que el fundamento de ella, por lo que sustancialmente venían a ser lo mismo.

355El C. Gutiérrez dijo que, si no se engaña, las bases de la Constitución es el cimiento sobre el que se había de trabajar la construcción misma, por lo que, desde que principiaron las sesiones, el Congreso las mandó pasar a Comisión, para que las examinase previamente. Habiendo expuesto el C. Calderón que todo lo determinado sobre la organización de la Fuerza Militar llevaba el carácter de provisión; y concluyó con que en nada se oponía a las [bases constitucionales publicadas] por la A. N. C.

356El C. M… [ilegible] hizo indicación sobre que se pasase el decreto al Jefe del Estado, a efecto de que presentase las observaciones que tuviese que hacer, cuyo concepto fue apoyado por los CC. Calderón y Pineda.

357El C. Ibarra dijo: que se trataba de despachar el asunto con prontitud, porque así urgía, y porque el C. Comandante General estaba para [volverse a] su destino [como individuo del Poder Ejecutivo, en Guatemala]; y continuada la discusión, se acordó que se pasase el acuerdo al Director, sin prevención alguna.

358Se leyó por primera vez una proposición, firmada por los CC. Villacorta, Paniagua y Castro, relativa a que provisionalmente se nombre una sala de apelaciones, compuesta de tres ministros, a efecto de que dé un impulso a la administración de justicia, de que tanto carecen los pueblos.

359A propuesta del C. Castro sobre si los militares contribuían con los cuatro reales de fondo, como todos los demás ciudadanos, para el establecimiento de escuelas de primeras letras, se puso a discusión el negocio; y como el C. Pineda [dijese] que había un decreto de la Asamblea Nacional Constituyente, quedó acordado que por la Secretaría se pida el decreto de la Asamblea y de la Junta Gubernativa.

360Se leyó una representación del C. Fernando Silva, de este vecindario, en que se queja de los procedimientos del alcalde primero sobre la demanda de un [ternero]. Se mandó pasar al Jefe del Estado, para que determine lo conveniente.

361Se dio segunda lectura a la proposición del C. Calderón sobre que de cada Departamento se destinen dos niños pobres, de la mejor aptitud, y a costa de los fondos públicos, [se les envíe a Guatemala] a estudiar Medicina y Cirugía. Y se mandó pasar a la Comisión de Instrucción Pública

362A propuesta del C. Meléndez se acordó que se contestase al Jefe del Estado, por medio de la Secretaría, que el Congreso quedaba enterado de su nota.

363El C. Ibarra, apoyado por los CC. Castro y Meléndez, expuso ser de reglamento que el proyecto const[itucional]. se lea previamente antes de entrar en discusión; pero que ya esto se había hecho en varias ocasiones, por lo que podía omitir[se] su lectura. Así se acordó; y después de una discusión detenida sobre si había de entrar a la redacción del proyecto dado por la Comisión respectiva, o el presentado al Congreso por el benemérito C. Pedro Molina, se acordó por el primero e inmediatamente principió la discusión, según consta [en la] acta separada.

364Pablo María Sagastume,
Presidente.

365Mariano Fagoaga,
Presidente.

366Pablo María Sagastume,
Presidente.

367Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

368José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

Sesión extraordinaria del domingo 9 de mayo (1824), por la noche.

369Presidencia del C. Sagastume:

370Marginal: [Quizá por premura o seguridad, carece de los apellidos de los diputados que asistieron. Sin embargo, la lista puede reconstruirse así: Sagastume, Paniagua, Villacorta, Ibarra, San Martín, Meléndez, Calderón, Romero, Fagoaga, Castro].

371El C. Presidente [Sagastume] hizo la manifestación siguiente:

372“El P. Obispo Electo [Dr. Delgado] y el C. Comandante General [Arce] me han impuesto; que los soldados y el resto del pueblo reunidos les han manifestado que no les permitirán salir de esta ciudad [de San Salvador], mientras tanto no viesen cumplimentado el decreto dado sobre [la] organización de [los Cuerpos] de Infantería y Dragones; y, por tanto, [me han] insinuado que le convendría dar cuenta al Congreso [, reunido] en sesión extraordinaria, para que se digne tomar en el caso la providencia que estime conveniente.

373El C. Ibarra tomó la palabra, diciendo que, para evitar los efectos que podían resultar si el aumento que se había tomado en consideración no se determinaba con la armonía y delicadeza que exigía [el caso], podía el Congreso, si lo tenía a bien, nombrar una Comisión para que pasase a conferenciar con el Jefe del Estado y con el Comandante General la ejecución del decreto sobre organización de tropas, a fin de que amistosamente compusiesen el asunto, poniendo en armonía a ambas autoridades; y en su consecuencia que en el momento podía nombrarse la Comisión indicada para que saliese a evacuar su objeto, quedando entre tanto reunido el Congreso hasta que volviese a dar cuenta con el resultado; cuya exposición fue apoyada por [los CC.] Meléndez y Romero.

374El C. San Martín expuso que sería más oportuno que se [hiciera] venir al Congreso a los CC. Jefe del Estado y Comandante General, para que se reuniesen en la sala de descanso [y] tuviesen la conferencia que se proponía.

375A lo que contestó el C. Meléndez que [le] parecía impropio que la primera autoridad del Estado viniera a tratar asuntos a la pieza de descanso de los CC. Diputados; y que así era de sentir se hiciese la indicación del C. Ibarra. La que después de una ligera discusión sobre los CC. Diputados que habían de componer la Comisión, fue acordada, quedando nombrados para ella los CC. Ibarra, San Martín, Meléndez y Castro, en el caso de que a éste se llegase a encontrar. Y en el instante salieron, los tres primeros, a cumplir su encargo.

376Habiendo vuelto como a las siete de la noche, el C. Ibarra tomó la palabra, manifestando que en cumplimiento de su misión habían pasado a casa del Comandante General y [a la del] Padre Obispo; y acompañado de estas dos personas, se dirigió la Comisión a casa del Jefe del Estado, quien desde luego quedó allanado a cumplimentar el decreto sobre levantamiento de tropas, sin perjuicios de algunos reparos y objeciones que tenía que manifestar en algunos puntos particulares; y concluyó con que, no habiendo surtido la conferencia todo el efecto que era de esperar, se previniese inmediatamente al Jefe del Estado cumplimentase en el momento y sin réplica alguna el referido decreto.

377El C. Meléndez dijo: que se declarase inmediatamente si el Jefe del estado tiene facultad de suspender los decretos y órdenes del Congreso; que en su concepto carece de ella absolutamente, pues sus atribuciones no reasumen la sanción de la ley.

378El C. Villacorta repuso; que en los tiempos [del] despotismo y la tiranía, las autoridades inferiores tenían la facultad de suspender, dando cuenta [de] las providencias que se llamaban soberanas; y por consiguiente era cosa fuerte que se denegase esa facultad a la primera autoridad del Estado.

379El C. Calderón manifestó que no encontraba inconveniente alguno en que se le pasase recado al Comandante General, a efecto de que suspenda su marcha por uno o dos días; y que mientras podría oírse al Jefe del Estado.

380El C. Castro dijo: que no habiéndose de poner en ejecución el decreto de la materia, mañana a las [siete] del día, era de su opinión que a esa hora se reuniera el Congreso, y con más acuerdo y deliberación dictase la providencia que se creyese oportuna, pues era temible que se sonase por fuera que se había comprometido la libertad del Congreso y se le había violentado a tomar una resolución del asunto.

381El C. Romero hizo presente que se había acordado dar cuenta con este asunto al S. P. E. de la Federación, con cuya aprobación se había de contra indispensablemente para poner en planta la fuerza [militar] que trataba de organizar[se].

382Habiendo vuelto el C. Meléndez a llamar la atención sobre la indicación que había hecho a fin de que se declarase si el Jefe del Estado podía suspender o no las providencias del Congreso, se declaró sin lugar a la discusión, la que habiendo versado sobre si se reiteraba la orden de cumplimentar el decreto, puesto el punto a votación nominal, se acordó que así se verificase.

383El C. Fagoaga encargó a la Secretaría que, por nota especial, salvase su voto en todas las providencias relativas a la organización de tropas.

384Y se levantó la sesión.

385Pablo María Sagastume,
Presidente.

386Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

387José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

388
Sesión de 10 de mayo (1824).

389Presidencia del C. Sagastume:

390Marginal: CC. Presidente, Ibarra, Paniagua, Villacorta, Meléndez, Calderón, Castro, Fagoaga, Pineda, Martínez, Romero, Quinteros, San Martín, Guillén, Gutiérrez, Campo.

391Leída y aprobada la acta anterior, se preguntó por la Secretaría si se llevaban por acta separada las discusiones relativas a la redacción de la Ley Constitucional, a efecto de que, discutido todo el proyecto, se pudiesen presentar bajo un solo cuerpo. Se acordó de conformidad, declarándose que se fuese dando cuenta diariamente de lo redactado, con el requisito ordinario de la firma del C. Presidente y [de los Secretarios].

392Se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Hacienda en la solicitud de la municipalidad de Apastepeque sobre siembra de tabaco, en que opinaba se devuelva al Jefe del Estado para que se pase a la Diputación Provincial, para los fines que expresa; y fue aprobado.

393Se dio primera lectura a la proposición del C. Ibarra, que dice así: “Se debía omitir en la acta la palabra benemérito, con que se distingue al C. Molina, porque no se ha dispuesto esta exención y honor con previo conocimiento y declaración del Congreso, y no se puede permitir sin este previo requisito de ley”.

394Dada segunda lectura a la proposición de los CC. Castro, Villacorta y Paniagua sobre que se nombre con el carácter de provisoria una sala de apelaciones para dirigir los asuntos civiles y criminales, se admitió a discusión y se mandó pasar a la Comisión de Constitución.

395Se leyó una representación del C. Miguel Burgos, vecino de la villa de Zacatecoluca, en que se queja de los procedimientos del alcalde de la citada villa; y se mandó pasar a la Comisión de Justicia.

396Se dio cuenta con dos representaciones del subdelegado de Opico [Manuel Antonio Gordón], en que se queja contra los alcaldes Antonio Mariona y Tomás Alfaro, sobre haberse introducido por medio de comisionados en los límites de su jurisdicción, en embargar los bienes de [las haciendas] Mapilapa y San Francisco; las cuales se mandaron pasar a la Comisión de Justicia.

397El C. Villacorta hizo presente que, no pudiendo continuar él y su compañero Paniagua en la Comisión de Gracia y Justicia, por hallarse ocupados en el despacho de la Secretaría, se procediese desde luego a nombrar otros dos individuos que les subrogasen en dicha Comisión; y se nombraron a los CC. Meléndez y Obispo Campo.

398Se leyó un memorial de los hijos de Pedro Rodezno y Bernarda Monja, vecinos de Chalatenango, en que hacen mérito de los padecimientos de su finado padre y reclaman protección. Se mandó pasar a la Comisión de Premios; y se continuó la [discusión] de la Constitución del Estado.

399Pablo María Sagastume,
Presidente.

400Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

401José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

402Sesión de once de mayo (1824).

403Marginal: CC. Presidente, Ibarra, Paniagua, Fagoaga, San Martín, Calderón, Castro, Meléndez, Romero, Pineda, Quinteros, Villacorta, Gutiérrez, Guillén, Campo.

404Leída y aprobada la acta anterior, se dio cuenta con el informe de la Comisión de Instrucción Pública, relativo a la proposición del C. Calderón para crear médicos que curen las enfermedades de la humanidad afligida. Dice así: “La Comisión de Instrucción Pública reconoce la grande necesidad e importancia de que el Gobierno mejore la suerte infeliz de los pueblos, y sobre todo que la proposición del digno Diputado Calderón para crear médicos que curen las enfermedades de la humanidad afligida es muy digna de que este Congreso la tome en consideración a su vez. Mas con déficit en la Hacienda Pública, y sin que haya podido esta Comisión calcular sus ingresos y erogaciones, para presentarse las bases proporcionales de uno y otro [fondo], su administración y formar el presupuesto [ajustado] de los gastos del Estado y [de la Federación], no puede por ahora considerar que se logre algún fondo destinable al fin propuesto; y sería de desear que el autor de la proposición tuviese la bondad de esperar para mejor oportunidad”.

405Tomando la palabra el C. Meléndez, dijo que el informe de la Comisión sería justo si se tratase de gravar el fondo nacional, pero que en su concepto no se trataba de otra cosa que, con los fondos de propios o con suscripciones voluntarias del vecindario de cada pueblo de los Departamentos, se formase una contribución para dotar a dos o tres jóvenes que fuesen a estudiar Medicina [a la ciudad de Guatemala].

406El C. Ibarra expuso, como individuo de la Comisión, que aun la administración de los fondos municipales no estaba arreglada y que en ella había un déficit considerable para satisfacer gastos muy precisos y necesarios, cuyo concepto fue apoyado por el C. Presidente, notando que aun para dotar una escuela de primeras letras carecía de fondos la mayor parte de ellos [los gobiernos municipales].

407El C. Calderón, como autor de la proposición, expuso todo [cuanto pudo para] hacer ver la gran necesidad de médicos en que se hallan los pueblos [del Estado], las conveniencias que les produciría el proyecto de dotación que se había indicado y lo gustosos que se prestarían los vecinos, principalmente los pudientes, a suscribirse a estos gastos. Seguida la discusión entre el C. preopinante y los CC. Castro, Pineda y Villacorta sobre si la ejecución de este pensamiento sería o no depresivo a la libertad de los CC. y [reportaría] a los pueblos todos los efectos que se intentaban y se podría poner en práctica. Dado el punto por suficientemente discutido, se aprobó el dictamen de la Comisión.

408Se dio cuenta con el informe de la Comisión de Hacienda relativo al expediente sobre dudas propuestas por el receptor de San Miguel, el que fue aprobado generalmente, después de una discusión sobre algunos de los puntos a que se contrae.

409Se dio cuenta igualmente con el informe de la Comisión de Poderes, en el expediente sobre excusas dadas por el C. Pedro Andrade, Diputado para este Congreso. Habiéndose hecho indicación por el C. Calderón sobre que el dictamen leído [fuera] aprobado con calidad de que se insinuase al C. Pedro Andrade que se le admitirían las excusas, presentándolas mejor documentadas; se siguió la discusión y se aprobó el dictamen sin esta prevención, acordándose se le conminase con la pena acordada, y se le señalase el término de ocho días para ponerse en esta ciudad [de San Salvador], contados desde el día de la intimación.

410Se leyó el dictamen de la Comisión de Premios en el memorial presentado por los hijos del finado Pedro Rodezno. Es de sentir que sea inscripto en el catálogo de los que padecieron por la justa causa [de la libertad] y que es uno de los comprendidos en el decreto de 29 de marzo [de 1824]. Se aprobó.

411Fue aprobado igualmente el informe de la Comisión de Infracción de Ley en el memorial presentado por el C. Ambrosio Trigueros, vecino de Metapán, quejándose del alcalde segundo de aquella villa sobre no administrársele justicia.

412Igual aprobación recayó en el dictamen dado por la misma Comisión, en el curso hecho por el C. licenciado [cirujano] Manuel Peña Alfaro contra los dos alcaldes de [la misma] villa [de Metapán] sobre falta de justicia.

413Últimamente se dio cuenta con una representación del síndico de la municipalidad de Gotera [, C. Carlos Navas,] contra el subdelegado de aquel Partido, José Vasconcelos, sobre que se le haga rendir cuenta de los caudales públicos manejados por él; y se mandó pasar a las Comisiones de Hacienda y de Gracia y Justicia.

414Se levantó la sesión.

415Pablo María Sagastume,
Presidente.

416Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

417José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

418Sesión de doce de mayo (1824).

419Presidencia del C. Sagastume.

420Marginal: CC. Presidente, Ibarra, Paniagua, Villacorta, Fagoaga, Calderón, Castro, Martínez, Romero, Quinteros, Pineda, Meléndez, San Martín, Guillén, Gutiérrez, Campo.

421Se leyó y aprobó la acta anterior.

422Se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Hacienda, relativo a la queja del síndico de la municipalidad de Gotera, C. Carlos Navas, sobre que se le exija responsabilidad al C. subdelegado José Vasconcelos, y con vista de los cuatro artículos que propone la expresada Comisión, [se pide] al Jefe del Estado nombre [un juez] que desde luego se vaya a tomar a Vasconcelos, haciéndolo salir del territorio y lo demás que diere lugar la sumaria justificación.

423El C. Calderón tomó la palabra, expresando que es necesario se le oiga previamente, porque condenar a un hombre solamente en virtud de [lo que] un hombre [ha] dicho y por informe de otros hombres es contra derecho.

424A lo que contestaron los CC. Ibarra y Castro en apoyo del citado dictamen, que debiéndosele formar causa nunca se le condenaría sin oírle.

425El C. Gutiérrez, como Diputado de Gotera, informó lo conveniente acerca de la aserción del pedimento síndico, dando su voto a favor de la Comisión, y que con sólo la rendición de la cuenta que se le iba a exigir se vendría en conocimiento de la conducta de Vasconcelos.

426El C. Ibarra manifestó que no se necesitaba de que rindiese la cuenta para formarle la causa, pues no habiendo, como debía haber, presentado anualmente las referidas cuentas de los caudales y rentas [manejadas por] él, era un motivo suficiente para formalizar [el sumario en su contra], tomándole la residencia que llevaba indicada para el premio o castigo de los funcionarios, con arreglo a las leyes, a la política y a las circunstancias de los pueblos.

427Declarado el punto lo suficientemente discutido, se aprobó el dictamen de la Comisión de Hacienda, apoyado que fue por la de Gracia y Justicia.

428Se dio cuenta con una [nota] de la Secretaría del Estado, en que se acompaña un ejemplar del decreto de la Asamblea Nacional Constituyente sobre [la] libertad de [los] esclavos; y leído que fue, se mandó pasar a la Comisión de Gracia y Justicia; la que, reconvenida por el C. Castro sobre no haber evacuado su informe en una proposición relativa a la libertad de los esclavos; el C. Villacorta, como individuo que ha sido de dicha Comisión, manifestó que estaría pronto a evacuar el informe verbalmente, que no lo había hecho antes por las muchas ocupaciones y por haberle comunicado la mayor parte de los CC. Diputados que trataban de declarar la libertad por artículo especial de la [Constitución del Estado, aún en proceso de discusión].

429Dada cuenta otra nota del Ministerio de Estado, en que acompaña un ejemplar del dictamen de la Comisión de Hacienda [de la A. N. C.] que trata de centralizar la renta de alcabalas, tabaco, pólvora y correos, se mandó pasar a la Comisión de Hacienda de este Estado, para que informe lo conveniente.

430Se dio cuenta con otra nota del mismo Ministerio, en que se incluye un ejemplar del decreto de la Asamblea Nacional Constituyente, en que se manda suprimir la Tesorería de Bulas de la Cruzada; y quedó acordado se devuelva al Jefe del Estado, para su cumplimiento.

431Por último, se dio cuenta con otra nota del Jefe del Estado, en que acompaña un oficio que le ha dirigido la Secretaría del S[upremo]. P[oder]. E[jecutivo]. de la Federación sobre inconvenientes de que se subsista el Montepío de Cosecheros de Añil, y que sus fondos podían aplicarse a la masa del tesoro nacional, bajo ciertas reglas. Y habiéndose oído las observaciones que hace el referido Director del Estado sobre [el] establecimiento de un Banco Nacional, se mandó pasar a la Comisión Especial, donde existen los [antecedentes].

432Se levantó la sesión.

433Pablo María Sagastume,
Presidente.

434Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

435José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

436Sesión de trece de mayo (1824).

437Vicepresidencia del C. Ibarra.

438Marginal: CC. Vicepresidente, Paniagua, Villacorta, Calderón, Castro, Pineda, Meléndez, Martínez, Romero, Fagoaga, Quinteros, San Martín, Guillén, Gutiérrez, Campo.

439Leída y aprobada la acta anterior, se dio cuenta con la otra acta separada sobre discusiones de la Constitución del Estado, y fue aprobada.

440El C. Castro dijo: que no tratándose sino de lo cierto en la aprobación de los artículos de la Constitución, preguntó si, ya votado un punto, le ocurre cosa que lo mejore, si se podrá tomar en consideración de nuevo; y si se puede volver a abrir la discusión. A lo que contestó el C. Vicepresidente que de ninguna manera se podía, hasta otra legislatura, tratar de proposición que se hubiese desechado, ni de un punto o ley que se hubiese decretado; que mediante a haberse convenido el Congreso en poner a la redacción el proyecto de Constitución, presentado por la Comisión, cada Diputado haría las observaciones que [gustaran] en pro o contra, para que se pusiese el artículo como pareciese mejor, [luego] de que al acabarse de redactar la Constitución se hagan después cuantas más observaciones se quieran, para aumentar o disminuir sus artículos, y para mejorar su método de dirección o estilo.

441Se dio cuenta con una nota de la Secretaría de Estado, en que acompaña la solicitud del C. Miguel Delgado, director del Montepío de Cosecheros de Añil, sobre que [se le] paguen los sueldos que dejó de recibir durante la ocupación de esta plaza por las tropas imperiales. Se mandó pasar a la Comisión de Hacienda. El C. Calderón pidió que, siendo una materia tan clara y de poco momento, se excusase el trámite; pero como el C. Meléndez hizo ver que aún no podía resolverse sin aquel requisito tan esencial por los motivos que significó, se acordó pasase a la Comisión del Ramo.

442Así mismo, se dio cuenta con otra nota del Ministerio de Estado, en que dirige la solicitud de Eustaquio Alegría sobre que a su padre y hermano se les dé el sueldo [como] cesantes, por hallarse en el caso que previene el decreto de la Asamblea Nacional Constituyente de diez y nueve de enero último; y se mandó pasar a la Comisión de [Hacienda], juntamente con los documentos que acompaña de la Intendencia, para que despache en vista del decreto de la materia.

443Igualmente, se dio cuenta con otra nota, en que acompaña 18 ejemplares del Manifiesto que el Director [Mariano Prado] hizo a los pueblos del Estado, y otros tantos impresos del decreto de este Congreso sobre [la] erección de [la] Silla Episcopal, para que se repartan entre los CC. Diputados, y así se verificó.

444El C. Meléndez dijo: que se pidan al Gobierno todos los decretos y demás papeles de la Junta Gubernativa, que le ha pasado el Jefe Político [Juan Manuel Rodríguez], conforme a la prevenido.

445El C. Castro expuso: que habiéndose pasado todos los papeles del Gobierno, era necesario que se nombrase una Comisión, para que los reciba por [formal] inventario, los anote y los dirija adonde corresponda. El C. Meléndez contestó que ya estaba acordado, y que es duplicar los acuerdos. A propuesta del C. Vicepresidente, se nombró la Comisión compuesta de los CC. Romero, Meléndez y San Martín; como el segundo pidió que se reitere la orden [al Jefe Político de]l Estado para la remisión de dichos [documentos], Así se acordó.

446También se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Constitución, consecuente [con] la proposición de los CC. Castro, Villacorta y Paniagua, sobre que se nombre con el carácter de provisoria una sala de apelación, para que dirija los asuntos civiles y criminales. Como quiera que dicha Comisión la encuentra justa y de absoluta necesidad, opina que se debe nombrar la Corte de Justicia provisionalmente, pudiendo ser letrado [sic: abogado] uno de los tres individuos que se nombre, para el mejor arreglo de los negocios. Y después de discutido el asunto entre los CC. Martínez, Castro y Vicepresidente, se aprobó el dictamen, quedando acordado, a propuesta del primero, se deje la elección para de aquí a tres días, que ha de celebrar en sesión reservada.

447El C. Vicepresidente leyó el dictamen de la Comisión de Hacienda sobre el informe dado por la Comisión del mismo Ramo a la Asamblea Nacional Constituyente en veinte de abril [último], comunicada al Jefe del Estado en [once] del corriente; que trata de persuadir la necesidad y conveniencia de centralizar las rentas de alcabalas, pólvora, tabacos y correos. Su sentir es oponerse con bastantes fundamentos a dicha centralización. Habiendo sido discutida esta materia entre los CC. Calderón, Ibarra, Meléndez y Castro, fue aprobado el dictamen. A propuesta del C. Castro, se mandó se diga al Jefe del Estado mande dar a la prensa el referido dictamen, para que circulen los correspondientes ejemplares, pues los remedios cuando se tardan se inutilizan.

448Últimamente, se dio cuenta por la Secretaría con varios ejemplares de algunos decretos y órdenes de este Congreso, que ha pasado al Jefe Político, conforme a lo acordado, para su distribución entre los CC. Diputados.

449Y se levantó la sesión.

450Mateo Ibarra,
Vicepresidente.

451Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

452José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

453Sesión de catorce de mayo (1824).

454Vicepresidencia del C. Ibarra.

455Marginal: CC. Vicepresidente, Paniagua, Villacorta, Calderón, Castro, Meléndez, Romero, Pineda, Martínez, Fagoaga, Quinteros, San Martín, Gutiérrez, Guillén, Campo.

456Se procedió a la lectura de la acta anterior, y fue aprobada.

457Se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Hacienda en la solicitud de Eustaquio Alegría, guarda de tabacos de la factoría de San Vicente, en que pide se le dé a su padre y hermano el sueldo de cesantes, por hallarse en el caso que previene el decreto de la Asamblea Nacional Constituyente de 19 de enero último. Es de sentir que de esta solicitud y de las que ocurran de los que estuvieren en la clase de cesantes, que el Gobierno no pueda o no deba acomodar, se forme un expediente en la Secretaría, para que a su tiempo y con la instrucción debida, se determine lo que permitan las circunstancias de las solicitudes y tiempos.

458El C. Meléndez observó que es un dolor que no se le paguen a un pobre los sueldos que, según derecho, le corresponden, como tal guarda, sin que nadie le haya despojado de la posición en que se halla; a este efecto, expresó sus conceptos con bastante extensión.

459El C. Vicepresidente, como individuo de la Comisión, en apoyo de su dictamen, lo reprodujo, expresando que ignoraba los acreedores y empleados que cobrarán lo que debe de justicia, y la graduación que se le dará a este concurso.

460El C. Castro preguntó: qué clase de sueldos eran los que se reclamaban, expresando que, si había orden, y si eran sueldos devengados, en este caso [debía procederse a favor] y preferirse el pago.

461El C. Vicepresidente contestó que no hay dominio perpetuo; y que dictarse la providencia era abrir la puerta a muchos acreedores; y así insistía que tanto la solicitud de Alegría y de los demás que ocurran, de los que fuesen en su clase de cesantes que el Gobierno no pueda ni deba acomodar, se formará un expediente en la Secretaría, para que a su tiempo y con la instrucción debida, se determine lo que permitan las circunstancias.

462A lo que repuso el C Castro que, si se formaba el expediente, sería un purgatorio, y que jamás sabría el interesado su resultado; y que en su concepto este medio de paralizar los expedientes es una cosa [ilegal]; y así se le debe dar algún consuelo al que busque y presente sus documentos justificativos.

463El C. Meléndez, firme en los primitivos conceptos, dijo que por qué se ha de privar al ocurrente de sus sueldos de cesante, contra lo determinado por la Asamblea Nacional Constituyente, y además tiene un derecho posesorio, de que no puede ser despojado, y aunque el C. Calderón apoyó el dictamen de la Comisión, haciendo en su favor varias comparaciones; declarado por suficientemente discutido el punto, no se aprobó el dictamen. El C. Ibarra, en su defensa, manifestó que el orden reglamentario es que cuando no se aprueba el dictamen, se deben dar los puntos determinados para entrar en nueva discusión.

464Contestándosele por el C. Meléndez que ya se habían indicado los motivos; el C. Romero pidió la palabra, significando que si se le forma expediente, como opina la Comisión [del Ramo] se concluirá y que perecerá la justicia al interesado, con notable gravamen de costas que serán dispensables en las oficinas de esta clase de asuntos. A lo que el C. Calderón contestó que no habría demora, ni tampoco se causarían derechos en la solicitud de unas certificaciones de tan poco momento.

465A pedimento del C. Castro, que solicitaba se dictase una resolución decidida en pro o en contra, se repitió la lectura del dictamen; y después de una larga discusión entre los CC. Meléndez, Ibarra, Calderón, Castro y Gutiérrez, quedó acordado que se formase el expediente.

466Se dio cuenta con el expediente en que corre agregada la orden del Supremo Poder Ejecutivo de la Federación, para que al C. subteniente Mariano Méndez, residente en la villa de Santa Ana, se le abonen los haberes devengados y los que devengue durante su permanencia en la indicada villa. Manifestó por la Secretaría su enfermedad y su lamentable situación.

467El C. Meléndez, en su apoyo dijo que ya se había pasado a la Intendencia una solicitud para que formase el expediente; y aunque éste había informado a su favor, no se tuvo presente cuando [se dictó] la providencia en la solicitud del subteniente [Méndez], por lo que se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

468Se dio cuenta con un escrito del C. Juan Uriarte, de este comercio, en que se queja de que la Intendencia lo ejecuta sobre el pago de alcabalas de los efectos que introdujo en tiempo que gobernaba el Imperio; y como s ele cobra a razón de cuatro por ciento, conforme al anterior arancel, consulta si debe regir el de España o el Reglamento formado por el C. [José] Cecilio del Valle. Y después de una ligera discusión, se acordó cumpliese lo mandado, devolviéndose al interesado, para que ocurra donde corresponde.

469Por último, se dio cuenta con una proposición hecha de la Secretaría, en que manifiesta no poder continuar en el despacho el escribiente C. Felipe la Canal, por hallarse enfermo del pulmón, y estar esperando del S. P. E. de la Federación su despacho, en el que se le dará [destino] para Santa Ana o San Vicente; y como se carece de un oficial mayor [en el curso] de los negocios, mientras se encuentra [uno], propone por escribiente al C. Ignacio Flores, residente en San Miguel, con la dotación de veinte pesos [mensuales].

470El C. Meléndez expuso que la Secretaría, el C. Presidente, los CC. Diputados se informasen y viesen qué persona había dentro o fuera de la ciudad, que pudiese desempeñar, con la limpieza correspondiente, la plaza de oficial primero que se trataba de proveer, y se propusiese al Congreso, el cual lo nombraría inmediatamente con la asignación correspondiente.

471Habiendo algunos de los CC. Diputados señalado a varios que podían ocupar esta plaza, el C. Fagoaga dijo que si para ella podía sacarse un individuo del seno del Congreso, sólo el C. Meléndez reunía todas las cualidades y capacidades para este destino; que fuera de éste, no encontraba en la ciudad [de San Salvador] sujeto que pudiera llenarlo [al puesto requerido]. A lo que el C. Meléndez, después de agradecer el buen concepto que de él se hacía, dijo que el estado de [cargo como Diputado] no le permitía aceptarlo, y que estaba muy contento con el que se les había dado.

472Discutido el asunto, se acordó que la Secretaría quedase autorizada para buscar dentro y fuera de la ciudad un sujeto idóneo y capaz de ocupar la plaza, y que lo propusiese al Congreso para la aprobación.

473Se levantó la sesión.

474Mateo Ibarra,
Vicepresidente.

475Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

476José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

477Sesión de quince de mayo (1824).

478Vicepresidencia del C. Ibarra.

479Marginal: CC. Vicepresidente, Paniagua, Villacorta, Calderón, Castro, Martínez, San Martín, Pineda, Quinteros, Fagoaga, Meléndez, Romero, Gutiérrez, Guillén, Campo.

480Se leyó y aprobó la acta anterior.

481Se dio cuenta con una nota de la Secretaría del Estado, en que acompaña el decreto de la Asamblea Nacional Constituyente sobre rehabilitación del puerto de La Libertad y exención de derechos, el cual se mandó pasar a la Comisión de Hacienda juntamente con los antecedentes de la materia.

482Igualmente, se dio cuenta con otra nota de la misma Secretaría, en la que remite para la revisación [sic: revisión] un decreto del Supremo Poder Ejecutivo de la Federación sobre que se dé cuenta por cada correo de lo que se haya adelantado en punto a la distribución decretada por la Asamblea General.
Se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

483El C. Vicepresidente dijo: que para que ésta pudiese dirigir su informe sobre la materia, había pedido muchas veces el expediente sobre descanso o libertad del tabaco; el que, a pesar de las repetidas instancias de la Comisión, no había podido conseguir; y concluyó pidiendo que tanto para esto como para que se pasasen a esta Secretaría todos los decretos de la Asamblea Nacional Constituyente y Supremo Gobierno, en cualquier estado en que esté la copia que dice el Jefe Político se está sacando, se repita orden al Jefe del Estado, para que determine su remisión.

484Así mismo, se dio cuenta con otra nota del Ministerio del Estado, en que acompaña orden del Supremo Poder Ejecutivo de la Federación, en que se reclama la indemnización de cuatrocientos noventa y ocho pesos, un real, a los arrieros que se dice haber perdido sus bestias y aperos al [apoyar] a las tropas auxiliares de esta ciudad. Se mandó pasar a la Comisión de Hacienda con los antecedentes, que indicó el C. Meléndez existían en la Junta Gubernativa cesante, de que se hizo alguna relación.

485Se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Hacienda en la queja del subdelegado de Quezaltepeque [y Opico], Manuel [Antonio] Gordón contra los alcaldes primeros de esta ciudad, Antonio Mariona, que lo fue el año próximo pasado, y el actual C. Tomás Alfaro, sobre haberse introducido en los límites de su jurisdicción por medio de comisionados a embargar las haciendas Mapilapa y San Francisco. Es de sentir que pase el expediente al Jefe del Estado, para que pida los informes correspondientes. Se aprobó.

486De la misma suerte se dio cuenta de la representación del C. Miguel Burgos, vecino de Zacatecoluca, contra el alcalde Juan de Dios Coto, sobre falta de administración de justicia, y que no tenga efecto pronunciado, por ser nula. Habiendo oído el dictamen de la Comisión de Hacienda respectiva de la dicha representación, que expresa haber hecho sus observaciones, y para no pre[venir el] juicio del tribunal a que debe someterse este asunto, que es el de Apelaciones, próximo a instalarse, juzga que se reserve a él la determinación de este expediente. Se aprobó.

487Por último, se dio cuenta con un memorial del C. Bruno Paredes, en que repite su anterior solicitud, para que se le reintegre el valor de cien novi[ll]os, que con esta calidad se le exigieron para manutención de las tropas que defendían la libertad de esta Provincia [del ataque imperial mexicano], Se mandó pasar a la Comisión de Crédito Público, en donde existen los antecedentes.

488Se levantó la sesión.

489Mateo Ibarra,
Vicepresidente.

490Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

491José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

492Sesión de diez y siete de mayo (1824).

493Vicepresidencia del C. Ibarra.

494Marginal: CC. Vicepresidente, Paniagua, Villacorta, Calderón, Castro, Meléndez, Pineda, Martínez, Fagoaga, San Martín, Quinteros, Romero, Gutiérrez, Guillén, Campo.

495Se leyó y aprobó la acta anterior.

496Se dio cuenta, y quedó el Congreso enterado, de una nota que ha dirigido la Secretaría [del Estado], en que da parte que el Director del Estado [Mariano Prado] ha nombrado para capitán del puerto de La Libertad al C. Feliciano Biviani, con el sueldo de su gusto. Se mandó pasar a la Comisión de [ilegible], con los antecedentes y título que se haya librado a su favor.

497Igualmente, se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Política y Seguridad, consecuente a [sic: con] la orden del Supremo Gobierno de la Federación acerca de la necesidad que hay para cubrir los puertos del Norte; y en ella se previene que los cinco mil ochocientos treinta y cuatro pesos, [ilegible] reales son en calidad de empréstito, a cuenta del cupo que corresponde a esta Provincia. Se mandó pasar a la Comisión de Guerra y Marina, compuesta de los CC. Meléndez, San Martín y Romero.

498Se leyó un oficio del Comandante de Armas y Jefe Político de León, C. Pablo Meléndez, en que acompaña la acta certificada, a virtud de los acontecimientos políticos en aquella ciudad [de Nicaragua] del día cuatro del corriente, en que las tropas reunidas con el pueblo solicitaron la separación del C. Comandante General y Jefe Superior, José Justo Milla, y del Intendente José Carmen Salazar, y recayendo el primer empleo en el citado Meléndez, y el segundo [también en la misma persona, con lo que] por último [logró] haberse restablecido el orden público que desgraciadamente se había trastornado.

499El C. Ibarra tomó la palabra, expresando que se conteste al Gobierno de León que se ha visto este asunto con toda la consideración que se merece, habiéndose logrado conciliar el orden y la tranquilidad que se había alterado; y que cuando aquel Estado [de Nicaragua necesite] de los auxilios de éste para mantener y defender los derechos de la libertad, se le mandarán inmediatamente, satisfecho de que León merece todo el aprecio del Estado Salvador por las relaciones de unión que ha mantenido.

500El C. Castro dijo: que no se puede formar un concepto cierto de aquel acontecimiento, pues el C. alcalde primero, Meléndez, dice que ha admitido aquellos empleos compulso y apremiado, y que firmando Carrillo la acta, le asistía alguna duda. Por lo que el C. Pineda tomó la palabra y continuó hablando en [sic: a] favor del citado C. Pablo Meléndez, haciendo presente su patriotismo y adhesión a nuestro actual sistema, y que [efectivamente] había aceptado aquellos empleos [compulso] y apremiado con sólo el objeto de evitar la total ruina en aquella ciudad.

501El C. Calderón indicó que ya otra vez se ha ofrecido auxilio de tropa al Gobierno de León, y que teniendo aquel Estado gente suficiente, le parecía mejor que se les ofreciese algún numerario para el sostenimiento de los soldados.

502El C. Ibarra contestó que ninguno puede ofrecer lo que no tiene, y que la gente es quien defiende la libertad e independencia de la República [Federal], quedando al arbitrio de aquel Gobierno pedir el auxilio o no pedirlo.

503El C. Pineda se suscribió al voto del C. Ibarra, contrayéndose a la contestación que se ha de dar por la Secretaría al Comandante de Armas y Jefe Político de León.

504El C. Villacorta dijo: que aunque la vez pasada le ofreció el auxilio que indica el C. Calderón, fue a virtud del oficio del C. [José Justo] Milla y de orden del S. P. E. de la Federación; y así son variadas ya las circunstancias.

505El C. Ca[stro?] dijo que es muy justo y de ley que se auxilien los derechos de la libertad e independencia cuando ésta se vea atacada; y reproduciendo el dictamen que dio la Comisión en el negocio que cita [el C.] Villacorta, concluyendo [sic: concluyó] pidiendo que se repita en la contestación que el Estado Salvador está pronto a sostener los derechos del pueblo.

506Y estando suficientemente discutido el asunto, quedó acordado que por la Secretaría se conteste al Gobierno de León, conforme a la proposición del C. Ibarra.

507Se levantó la sesión.

508Mateo Ibarra,
Vicepresidente.

509Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

510José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

511Sesión de diez y ocho de mayo (1824).

512Vicepresidencia del C. Ibarra.

513Marginal: CC. Vicepresidente, Paniagua, Villacorta, Calderón, Castro, Meléndez, Pineda, Fagoaga, San Martín, Romero, Quinteros, Gutiérrez, Guillén, Campo.

514Se leyó y aprobó la acta anterior.

515Se leyó, igualmente, y se aprobó, la nota extendida por la Secretaría, en contestación al oficio que con fecha de 5 del corriente se recibió del Comandante de Armas y Jefe Político Superior accidental de la Provincia de León, C. Pablo Meléndez, sobre las ocurrencias políticas de aquella ciudad.

516De conformidad con lo acordado en sesión de trece [del corriente] del que [se discutiese] sobre la instalación de la Corte Superior de Justicia se procedió a la elección de los tres ministros [sic. magistrados] que la han de componer provisionalmente; y en ella quedaron electos los licenciados Joaquín Durán [y Aguilar] y Liberato Valdés, con catorce votos cada uno, y el C. Francisco Merino con ocho votos, habiendo reunido los CC. José Antonio Rovira el número de seis votos, el de uno de los CC. Agustín Cisneros, Dionisio Mancía y Pedro Campo Arpa.

517Publicada la elección, el C. Castro hizo presente que el C. Francisco Merino estaba fuertemente enlazado con la casa de los Molinas, vecinos de San Vicente, los que tenían causas pendientes, cuya consideración era bastante para estimarse tachada la elección, pues resultaría en detrimento de la administración de justicia. Cuya indicación no fue admitida a discusión.

518El C. Meléndez tomó la palabra, [y señaló] que mientras no se concluyen las discusiones de la Constitución del Estado, no se tratase otros asuntos particulares, sino de los muy urgentes; que lo hacía presente porque había observado que se preferían estos asuntos a la Constitución, tratándose de ellos todos los días y tomándose sólo en consideración la Constitución si sobraba tiempo; no debiendo ser así, sino al revés, pues que darle marcha al Gobierno, dar la Constitución y tratar del sistema de Hacienda eran los principales objetos del Congreso.

519El C. Castro, hablando a favor de los interesados que han hecho sus reclamaciones al Congreso, en cuya deliberación han fijado todas sus esperanzas y consuelos, siendo éste también un bien general, es de sentir se les atienda en su pronto despacho, pudiéndose después continuar la discusión de la Constitución, sin perjuicio de aquellos.

520El C. Villacorta, conciliando ambos extremos, y deseando que ni uno ni otro asunto sufriese demora, proponía que se destinasen dos horas para discutir el proyecto de la Constitución, y una para el despacho de los negocios particulares, con que se da cuenta cada día, a no ser que se presente algún asunto que, por la mucha gravedad, sea digno de preferencia.

521Y después de una ligera discusión, quedó aprobada la proposición del C. Villacorta; y se levantó la sesión.

522Mateo Ibarra,
Vicepresidente.

523Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

524[Carece de la firma de José
Damián Villacorta,
Dip. Srio.]

525Sesión de diez y nueve de mayo (1824).

526Vicepresidencia del C. Ibarra.

527Marginal: CC. Vicepresidente, Paniagua, Villacorta, Fagoaga, Meléndez, Martínez, San Martín, Romero, Pineda, Quinteros, Calderón, Castro, Gutiérrez, Guillén, Campo.

528Leída y aprobada la acta anterior, el C. Castro tomó la palabra, manifestando que hay muchos asuntos que pasan a las respectivas Comisiones, de los recursos que se hacen; y el Congreso no sabe de su estado, y así pide que al margen se les ponga un membrete, en que insinúe ligeramente el asunto a que se contrae, para no ocupar lo apreciable del tiempo en toda su lectura.

529El C. Vicepresidente, aprobando la proposición del C. preopinante, añadió que debe haber en la Secretaría un libro en que consten las entradas y salidas de todos los expedientes y papeles, para el mejor arreglo y pronto despacho de los negocios; poniéndose dicho libro sobre la mesa, para que cada uno de los Diputados se imponga del estado de los asuntos pendientes. A lo que contestó el C. Meléndez que dos cosas distintas eran las que se promovían por los CC. preopinantes; y así se resolvían que se pusiesen los membretes a todas las representaciones, [aunque] era necesario dictarse providencia para la circulación. Y después de una ligera discusión, en que se presentaban varios inconvenientes, quedó acordado que por la Secretaría se haga verbalmente saber a las partes que ocurran el modo en que han de poner los membretes.

530Se dio cuenta con una nota de la Secretaría de Estado, en que acompaña el oficio que le ha dirigido el C. Diputado suplente, Simón Vasconcelos, en que comunica que la Asamblea Nacional Constituyente de la Federación tuvo a bien acordar que a ella corresponde calificar las causas que tenga el C. Diputado José Antonio Ximénez para no concurrir a ella, y que en su caso designará el suplente que llene aquella falta.

531El C. Vicepresidente, como ignoraba la resolución que se había dictado sobre el particular, preguntó cuáles eran los antecedentes a que se refería. El C. Meléndez, en contestación, hizo una relación individual del dictamen de la Comisión y de los términos de la nota expedida, que en su concepto se le había dado distinta interpretación.

532El C. Ibarra dijo: que pase a la misma Comisión, para que ésta diga en su informe abiertamente si hay o no causas legítimas de excusa. El C. Calderón manifestó que la calificación de las excusas depende de la Asamblea General, y que si este Congreso trataba de sostener en una providencia que no le parecía arreglada, tendría que sufrir mayor sentimiento, pues le parecía que sus procedimientos en esta parte eran muy ajenos a la franqueza y carácter que debemos manifestar. Para la mayor ilustración del punto, se mandó traer el expediente; y leído que fue el dictamen de la Comisión, el C. preopinante explicó con más extensión sus conceptos con arreglo [y] con algunos fundamentos.

533El C. Ibarra expuso que la Asamblea Nacional Constituyente debe calificar las causas a virtud de los informes de las municipalidades, pues si estas tienen esta influencia, cuanto más el Congreso Constituyente, que examina las cosas con más detenimiento y consideración; que las causas que ha alegado el [C.] Diputado Ximénez no le parecen justas, pues lo vio andar en esta ciudad enteramente bueno y sano. El C. Castro, como individuo de la Comisión, expresó que al Diputado Ximénez de ninguna manera se le admitiese la excusa, y que sólo se le ha declarado sin lugar a la pena detallada por este Congreso. Y después de una larga discusión entre los CC. Calderón, Ibarra, Meléndez y Villacorta, se acordó pasase con los antecedentes a la misma Comisión de Poderes.

534Dada cuenta con otra nota del Ministerio del Estado, en que remite la solicitud del C. capitán Gregorio Zepeda sobre las pagas correspondientes a su grado que dejó de percibir en el tiempo que fue ocupada esta plaza por las tropas invasoras del Imperio Mexicano. Se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

535Se leyó un oficio del Comandante de Armas de Granada, C. Cleto Ordóñez, en que comunica el estado actual de las cosas políticas de aquella Provincia; la divergencia de opinión, las maquinaciones de los CC. Crisanto Sacasa y Juan Blanco, residentes en la villa de Managua, para asaltar el cuartel, proclamarse jefes de la plaza y la unión en León para declararse independientes de Guatemala; por lo que aquel vecindario está resuelto a unirse a este Estado. Se acordó que se contestase por la Secretaría, haberse oído con particular satisfacción, que se le asegurase de la protección y auxilio contra los enemigos del sistema, y que se esperaba que con las nuevas ocurrencias de la ciudad de León habrían tomado los asuntos nueva dirección.

536Últimamente, se leyó un oficio del Jefe Político de Sonsonate, C. Pedro José Arce, en que, a causa de sus enfermedades, hace renuncia de aquel destino, pidiendo se le exonere de un empleo que no podrá continuar sin sacrificar acaso hasta la misma vida. Y después de una larga discusión entre los CC. Meléndez, Ibarra y Romero sobre la admisión de dicha renuncia, y si se debía oír a la municipalidad para que propusiese un sujeto capaz de desempeñar aquel cargo, se acordó, a propuesta del C. Meléndez, se pasase dicha solicitud al Jefe del Estado, para que informe lo que se le ofrezca sobre este asunto.

537Se levantó la sesión.

538Mateo Ibarra,
Vicepresidente.

539Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

540José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

541Sesión de veinte de mayo (1824).

542Vicepresidencia del C. Ibarra.

543Marginal: CC. Vicepresidente, Paniagua, Villacorta, Fagoaga, Meléndez, Castro, Calderón, Martínez, Romero, Quinteros, Pineda, San Martín, Guillén, Gutiérrez, Campo.

544Leída y aprobada el acta anterior, se dio cuenta por la Secretaría con el proyecto del decreto que había formado sobre la instalación de la Corte Provisional de Justicia, para su aprobación o corrección de estilo.

545El C. Calderón dijo que se podía indicar en el decreto el modo y forma con que los ministros [sic. magistrados] habrían de proceder en la [suplicación].

546A lo que el C. Ibarra contestó que el Tribunal que va a formarse es puramente provisional, y que el C. Calderón podía reservar su especie para cuando estuviesen evacuadas las demás cosas pendientes. Y a esto agregó el C. Villacorta: que componiéndose la Sala que va a formarse de tres ministros, y siendo cinco los que se necesitan para la tercera instancia, resultaría que eran necesarios nueve ministros, cuyo número es excesivo para nuestras circunstancias; y darle al asunto una formalidad ajena a de la que nos hemos propuesto; a más de que los negocios judiciales que llegan a la tercera instancia no son tantos, [ni] tan frecuentes que demanden la pronta creación de una segunda Sala. Y seguida largamente la discusión entre los CC. preopinantes, se acordó que se dejase correr el decreto en la forma en que estaba concebido, sin perjuicio de que el C. Calderón hiciese proposición particular, indicando las adiciones o explicaciones relativas al decreto.

547El C. Castro observó que en el art. 2º. del referido decreto era [necesario] adicionar la palabra por ahora, para que no se entienda que la elección pertenecería siempre al Cuerpo Legislativo; y discutido el asunto, se desechó la adición.

548Se dio cuenta con el dictamen de la Comisión de Justicia relativo a la solicitud de María Josefa Ayala, de Chalatenango, sobre que se le conceda licencia para contraer matrimonio con José Anastasio Morales; y, entre otras cosas, es de sentir de la expresada Comisión que, siendo justas las causales que se manifiestan, se acceda a la dispensación de la edad, para evitar las consecuencias que de la negativa resultarían, atendida la decisión en que se hallan los pretendientes, y que el padre de la Ayala no manifiesta ninguna causa razonable para oponerse al matrimonio.

549El C. Calderón, oponiéndose a la aprobación de dicho dictamen, preguntó si estaba en observancia la pragmática [ilegible] y demás disposiciones de la materia, pues si estaban vigentes, era un dolor privar a los padres del derecho que les concedía la ley.

550El C. Castro le contestó que no se trataba de derogar la ley, sino que de dispensar un caso particular, que lo tenía bien acreditada la expediencia [sic: el expediente]; que la ley se ha hecho para que no puedan los curas ni los jueces permitir unas licencias que son peculiares a la presente legislación.

551El C. Meléndez apoyó con bastantes fundamentos su dictamen; significó las causales que había tenido presentes, las que eran de bastante necesidad, comparando la especie con la dispensa de abogado.

552Y después de una larga discusión entre los CC. Calderón, Castro y Vicepresidente, dadas las 12 [horas] de este día, quedó acordado que se reserve la resolución de este negocio para el de mañana, con previa vista de la ley que se cita.

553Se levantó la sesión.

554Mateo Ibarra,
Vicepresidente.

555Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

556José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

557Sesión de veinte y uno de mayo (1824).

558Presidencia del C. Sagastume.

559Marginal: CC. Presidente, Ibarra, Paniagua, Villacorta, Castro, Calderón, Quinteros, Meléndez, Romero, San Martín, Martínez, Fagoaga, Pineda, Guillén, Gutiérrez, Campo.

560Leída y aprobada la acta anterior, el C. Ibarra hizo indicación de que habiendo sabido que el C. [Diputado] Carlos Antonio Meany se hallaba de vuelta en esta ciudad [desde] hacía tres o cuatro días, como Vicepresidente [del Congreso del Estado le había solicitado su presencia en el plano, a lo que el interpelado] le había contestado que sus asuntos [particulares] le embarazaban venir hasta el lunes inmediato. Se acordó que se le repitiese el recado.

561A iniciación del mismo C. Ibarra, se acordó que el C. Villacorta entendiese con la redacción de la Constitución, ocupándose exclusivamente de este negocio interesante hasta su conclusión; quedando encargado de la Secretaría el C. Paniagua, que debía cesar en este oficio con el regreso del C. Meany.

562A propuesta del mismo C. Ibarra, se acordó que en las dos sesiones inmediatas se leyese el proyecto de Gobierno Económico-Político [del Estado Salvador], presentado por él mismo, con el objeto de que el martes próximo principiase su discusión.

563A pedimento del C. Castro, se acordó se diese orden al Jefe del Estado para que se activase el cumplimiento del decreto dado en primero del último abril, relativo a los estados que se han pedido de los capitales impuestos de las funciones de las capellanías y demás obras piadosas.

564Igualmente se acordó, a propuesta del mismo C. [Castro], se ordenase a la Intendencia activase la glosa y conclusión de las cuentas sobre gastos causados por la tropa expedicionaria, que pasó de este Estado a Guatemala, con ocasión de las ocurrencias del 14 de septiembre último; para que, concluidas, se imprimiera un extracto de ellas.

565A proposición del mismo C. Castro, se mandó a la Secretaría recogiese la orden que extendió para el Jefe del Estado, relativa a la renuncia que hace de su destino el Jefe Político de Sonsonate, y que la vuelva a [escribir] de nuevo, en términos generales.

566A indicación del C. Ibarra, se acordó que los empleados de Hacienda Pública se reuniesen a la Comisión de este Ramo; para que verbalmente conferenciasen con ella y le proporcionasen las luces necesarias para dirigir su trabajo.

567Se volvió a tomar en consideración la solicitud de María Josefa Ayala, sobre que se le conceda dispensa para contraer matrimonio con José Anastasio Morales: y se acordó pasase al Jefe del Estado para que dirija este asunto al Jefe Político, a efecto de que determine con arreglo a las leyes que arreglan la materia, que son la 18, tít[ul]o. 2º, lib[ro]. 10 de la Novísima Recopilación, y el Cap[ítulo]. 1º, tít[utl]o. 1º, Lib[ro]. 2º del proyecto del Código Civil, presentado por la Comisión Especial de las Cortes Españolas de 1820.

568Se dio cuenta con una nota del Ministerio, en que acompaña una orden del Supremo Ejecutivo, para que se nombre un Ministro Plenipotenciario en Roma, costeando su misión con la renta decimal: y se mandó pasar a la Comisión de Negocios Eclesiásticos.

569Dada cuenta con otra nota, en que se acompaña una orden del Supremo Gobierno sobre proporcionar 5834 p[eso]s. y reales, que es la duodécima parte del cupo asignado al Estado para la fortificación de los puertos del Norte; y se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

570Se dio cuenta con el expediente promovido por el C. Baltasar Molina sobre rebajas de algunas mesadas que adeuda al Ramo de aguardientes: y se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

571También se dio cuenta con otra orden del Supremo Poder Ejecutivo sobre que se reintegren a la Tesorería General las cantidades suministradas por cuenta de dietas a los Representantes del Estado: y se mandó pasar a la misma Comisión de Hacienda.

572Igualmente se dio cuenta con el decreto de la Asamblea Nacional Constituyente, en que se establecen reglas para la formación de municipalidades: y se mandó pasar a la Comisión de Gobierno Económico-Político.

573Así mismo, se dio cuenta con una nota del Ministerio, en que acompaña otro decreto de la misma Asamblea; y en él se pide informe sobre las escuelas de primeras letras, y otros puntos de igual importancia: y acordó pasase a la Comisión de Instrucción Pública.

574De la misma suerte se dio cuenta con otra nota del Ministerio, en que incluye la contestación del Supremo Gobierno sobre que el [C.] Diputado Simón Vasconcelos volviese al seno de la Asamblea, por la calificación de excusas al Secretario C. Antonio Ximénez: y se mandó pasar a la Comisión de Poderes, en donde paran los antecedentes.

575También se mandó pasar a la Comisión de Poderes la Acta que acompaña el Jefe Político de esta ciudad [de San Salvador] sobre la elección de Diputados por Cojutepeque, que recayó en el C. Vicente Chávez, con el objeto de que tome posesión el día de mañana.

576Se leyó una nota de la Secretaría del Estado, en que dirige la solicitud del Comandante General int[erin]o., C. Macario Sánchez, para que se [le] dote un escribiente, y se costeen libros y estantes por la Hacienda Pública. Y se mandó pasar a la Comisión de Hacienda.

577Se dio primera lectura a una proposición de la Secretaría sobre que no pudiendo continuar como escribiente en el despacho el C. Felipe Lacanal por su enfermedad, mientras se pone un oficial primero, se aumente el sueldo al único escribiente C. Agustín Flores.

578Se leyó otra nota de la Secretaría de Estado, en que acompaña la representación del Comandante General intnto [sic: interino]. Sánchez, en que manifiesta la necesidad que tiene del C. Teniente Felipe Lacanal, empleado en esta Secretaría: y se mandó pasar a la Comisión de Guerra.

579Dada cuenta con otra nota del Ministerio, en que con consulta de la Intendencia de Hacienda remite el plan formado por el Comandante General, C. Manuel José Arce que levantó la fuerza nombrada Legión de la Libertad del Estado de San Salvador, en que aparece la tarifa de los sueldos asignados para las plazas veteranas. Después de una ligera discusión, y habiéndose hecho mérito de que dicha tarifa estaba aprobada en decreto de seis del corriente, se dio por ratificada dicha aprobación, y que se devuelva al Jefe del Estado, para que la mande imprimir y circular; expresando el C. Fagoaga que salvaba su voto.

580Puesto a discusión el dictamen de la Comisión de Hacienda en la solicitud del C. Juan José López, sobre que se le abonen en la Tesorería varias partidas pertenecientes al Ramo de Diezmos; en que opina que, teniendo la Intendencia la jurisdicción coactiva y sabiendo que la Hacienda Pública no debe litigar despojada, corresponde vuelva el expediente a la misma Intendencia, para que se provea en él, conforme a su estado, arreglado a las leyes vigentes.

581El C. Castro dijo: que de ninguna manera la Hacienda Pública pelea despojada en este asunto; pues ya López ha enterado las cantidades.

582El C. Meléndez manifestó con bastantes razones la justicia del interesado; y que su solicitud sólo se reduce a que se le den por buenas ciertas partidas perdidas en tiempo de la ocupación de esta plaza por las tropas invasoras del Imperio; que la pérdida fue en especie, pues la tenía en varios pueblos en ocasión de los acontecimientos políticos. El C. Ibarra, como individuo de la Comisión, y en apoyo de su dictamen, significó que la ejecución de cosas ciertas, según el derecho inconcuso, no se puede suspender por las dudosas: que se reintegre a la Hacienda pública del adeudo, y que la Comisión de Crédito Público, con previa vista de los comprobantes, calificará si son abonables las partidas que solicita el referido López.

583El C. Calderón tomó la palabra y dijo: que los diezmos son rentas eclesiásticas; que a los pagues por iguales casos el Gobierno Español, después de haber perdido aquí todos los recursos, les había rebajado; y que esto no había sido injusto, pues había sido un caso fortuito y concluyó pidiendo que, supuesto el C. Ibarra opinaba que se oficiase al Supremo Poder Ejecutivo de la Federación, para que determinase la remisión de una razón de los arrendatarios de diezmos, cantidades a que han ascendido y deudas atrasadas en esta Provincia pertenecientes a dicho ramo, pedía que para evitar la demora que era consiguiente en Guatemala, se circularan órdenes por el Jefe del Estado para que los Jefes Políticos de los departamentos y alcaldes primeros de las cabeceras de partido, con vista de los despachos de arrendamientos de diezmos y partidas de entero, remitan la nota que indica el C. Ibarra sobre el valor de los remates, plazos y adeudos; para con conocimiento de todo dictar las providencias que haya lugar.

584Y después de una larga discusión entre los CC. preopinantes, Ibarra y Castro, a propuesta del C. Meléndez quedó acordado que se devuelva el expediente a la Intendencia por el conducto que corresponde, para que se le abonen a López las cantidades que acredite haber dado en calidad de empréstito, y lo que justifique haber suministrado de orden del Gobierno para los gastos de las tropas protectoras de la libertad; que sobre el resto se suspenda la ejecución hasta que se vea el resultado de la ejecución que la renta decimal de Guatemala tiene pendiente contra su fiador Julián Villegas; a cuyo efecto se le conceden treinta días de término para que acredite el resultado de dicho negocio.

585Últimamente se puso a discusión el dictamen de la Comisión de Hacienda en el expediente sobre que al subteniente C. José Mariano Méndez, residente en Santa Ana, se le abonen de orden del Supremo Poder Ejecutivo de la Federación sus correspondientes mesadas para la curación durante su enfermedad y permanencia en dicha villa; y como quiera que es de sentir entre otras cosas, que el interesado tendrá derecho para cobrar en Guatemala o Truxillo [sic: Trujillo, Honduras], respecto a que en el Estado Salvador no conviene seguir la rutina antigua. Después de una ligera discusión entre los CC. Calderón, Ibarra, Paniagua y Meléndez, siendo éste último de opinión que se le diese alguna cosa a Méndez, a buena cuenta del cupo que le corresponde al Estado; defendido el dictamen por el C. Ibarra, como individuo de la Comisión, con razones sólidas; al fin fue aprobado y se levantó la sesión.

586Pablo Ma. Sagastume,
Presidente.

587Bonifacio Paniagua,
Dip. Srio.

588José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

589Sesión del veinte y dos de mayo (1824).

590Presidencia del C. Sagastume.

591Marginal: CC. Presidente, Ibarra, Meany, Villacorta, Paniagua, Meléndez, Fagoaga, San Martín, Quinteros, Martínez, Romero, Calderón, Castro, Pineda, Gutiérrez, Guillén, Campo.

592Se leyó y aprobó la acta anterior.

593En seguidas, se dio lectura a la nota del Ministerio de Estado sobre la [a]signación que debe hacerse a los Ministros que han de componer la Corte Provisional de Justicia; pidiendo que el Congreso designe sus sueldos para comunicarlo a los mismos en la citación. El C. Ibarra dijo que por una Comisión Especial se formase el plan de sus dotaciones: y habiéndose acordado así, se nombraron a los CC. Ibarra, Meléndez y San Martín.

594Se leyó la consulta del alcalde primero de esta ciudad sobre la pérdida que tuvieron algunas personas por bestias, que al tiempo del retiro de la columna opresora de este Estado, se les quitaron forzadamente; entre las que se hallan muchas infelices, para que el Congreso determine si se les restituye en parte estas pérdidas de algún fondo público o de los culpantes. Y habiendo el C. Calderón dicho que todos los pueblos se quejaban de los mismos padecimientos, el C. Ibarra expuso que la Junta Gubernativa había dictado sus providencias para que se resarciesen los daños y perjuicios causados por las mismas tropas; indicó que esto era de la mayor importancia, y que por lo mismo le parecía que debía nombrarse una Comisión Especial, que forme y presente un proyecto de decreto, con el cual queden cortadas las reclamaciones que de esta naturaleza se hagan. Habiendo distintas opiniones acerca de la Comisión, a que este negocio debía pasar, quedó acordado que a la de Guerra.

595Se puso a discusión el dictamen de la Comisión de Hacienda en la instancia del C. capitán Gregorio Zepeda, para que se le manden satisfacer los sueldos que dejó de percibir en el tiempo de la ocupación de esta ciudad por las tropas del Imperio. La Comisión fue de sentir que de ésta y otras solicitudes semejantes se forme expediente por la Comisión de Crédito Público: que al efecto se le pasen desde luego, para que, previa información de los hechos, informe al Congreso lo que se le ofrezca. Así fue acordado. Y a indicación del C. Castro, se mandó pasar a la misma Comisión de Crédito Público una solicitud del C. Miguel Delgado, por ser de igual naturaleza.

596Se leyó el dictamen de la Comisión de Hacienda en la solicitud del C. Bruno Paredes sobre abono de cien novillos que franqueó para manutención de las tropas que hicieron la defensa de esta Provincia; y siendo de sentir que esta solicitud y otras de la misma especie se devuelvan a los interesados, para que la presenten con la justificación conveniente a la Comisión de Crédito Público, para que informe lo que le parezca. Así se acordó.

597Se leyó también otro dictamen de la Comisión de Hacienda, en que propone tenga su cumplimiento el decreto de la Asamblea Nacional Constituyente sobre rehabilitación del puerto de La Libertad: y que con el expediente respectivo vuelva a la propia Comisión, para proponer lo conveniente con respecto a los derechos que se detalla deben cobrarse.

598El C. Ibarra, como individuo de la Comisión, explicó sus conceptos acerca de la igualdad de derechos, de que anteriormente se había tratado, con respecto a los otros puertos. Y observándose por el C. Meléndez que la Comisión exponía de un modo absoluto tuviese cumplimiento el decreto, lo cual estaba en contradicción con lo que verbalmente exponía el C. Ibarra; hubo una ligera discusión y, por último, el dictamen se aprobó, expresándose que el cumplimiento del decreto referido debía entenderse con respecto solo a la rehabilitación, mediante que acerca de las franquicias concedidas aún tenía que exponer la Comisión.

599Se leyó otro dictamen de la precitada Comisión de Hacienda, en la nota del Ministerio sobre pago de 498 p[eso]s, que reclaman los arrieros que dieron asnos a la tropa expedicionaria de esta Provincia en Guatemala. La Comisión era de sentir que, puesto que realmente había esta deuda, debía cubrirse; y que si acaso en ella habían tenido culpa los jefes de dicha tropa, estos respondiesen en consejo de guerra.

600El C. Meléndez notó que en la citada del Ministerio se había padecido una grave equivocación, al decir como una de las razones en que se apoyaba que “cuando ingresaron en la Administración de Alcabalas de Guatemala los veinte mil pesos, sobre los cuales se había consignado este pago, por la Junta Gubernativa, no había más que un solo Erario”, lo que no era así, porque en dicho tiempo, Guatemala, con todas las otras provincias que reconocían el Gobierno Imperial, tenía su Erario particular y S[an]. Salvador, que no lo reconocía, tenía el suyo igualmente. Se opuso el propio Meléndez a que se hiciese el pago según se proponía por la Comisión; y pidió que el Congreso tomase en consideración la observación que había hecho.

601El C. Ibarra, como individuo de la Comisión, sostuvo el dictamen, diciendo que éste es un abuso que puede considerarse bajo diferentes puntos de vista: indicó algunas ideas relativas al manejo desordenado de la tropa y sus jefes; y concluyó manifestando que, pues la cantidad era mínima y en su pago se interesaba el honor del Estado, debía acordarse como se proponía en el dictamen.

602El C. Calderón preguntó que si los perjuicios que se reclamaban estaban valuados y por quién; y habiéndosele satisfecho con manifestarle que las partes lo habían justificado ante el Jefe Superior Político de Guatemala, y que ya venían con este requisito, según la nota que obraba en la Secretaría entre los papeles de la Junta Gubernativa; siguió manifestando que su opinión era respondiesen los jefes de las tropas por qué habían dado lugar a los desórdenes de ésta, pues ella se manejaba según los mismos jefes querían; y que no consideraba que fuese justo que el Erario satisficiese dichos perjuicios.

603El C. Meléndez manifestó que en esto de la conducta de los jefes y de la tropa había muchas cosas que considerar: que había visto cómo uno de tantos que fueron a la expedición a Guatemala, el manejo de todos que no creía ser del día la cuestión; y propuso que se contestase al Supremo Poder Ejecutivo, manifestándole la equivocación de que tenía hecha mención; y que en virtud de ella, el pago estaba bien que se hiciese del dinero de este Erario que existe en Guatemala, según lo acordado por la Junta Gubernativa.

604El C. Ibarra insistió en lo que había manifestado, en orden a ser mínima la cantidad que se reclamaba. Los CC. Castro y Pineda hablaron de la materia en apoyo del derecho que S. Salvador tenía del dinero existente en Guatemala; y últimamente, estando el negocio suficientemente discutido, se acordó que se verificase el pago de la Tesorería del Estado, sin perjuicio de que por separado se alegue al Supremo Poder Ejecutivo que S. Salvador tiene derecho a los dineros existentes en la Administración de Alcabalas.

605Se leyó el dictamen de la Comisión de Hacienda en que manifiesta no se pongan guardas en las garitas para la recaudación de los derechos de alcabalas, según ha propuesto la Intendencia y Administración del Ramo.

606El C. Meléndez opinó en contra, manifestando que había una necesidad notoria de aquellos empleados; pues también era notorio el fraudulento manejo de los comerciantes en la introducción de géneros.

607El C. Ibarra expresó que la Comisión había consultado a la opinión del pueblo, y que por ella se veía la repugnancia con que serían recibidos, sin provecho del Erario: pues lo que produjo su recaudación, se invertiría en los sueldos que debían gozar; indicó también los vejámenes y extorsiones que ocasionarían a los contribuyentes pobres.

608El C. Meléndez manifestó que no se cometerían vejámenes si los jefes y demás autoridades velan, como deben, sobre aquellos empleados, para que en el caso de faltar alguno de ellos, a su deber, se le aplique la pena correspondiente.

609El C. Pineda y [el C.] Castro opinaron en el mismo sentido y habiéndose discutido bastantemente, el dictamen se aprobó.

610El C. Calderón pidió que se pusiese en ejecución lo acordado sobre reclamar las armas. Hubo una ligera discusión entre el C. Ibarra y [el C.] Meléndez: y se acordó que se trajese a la vista el citado acuerdo.

611El C. Ibarra expuso que tenía noticias de que los individuos traídos de Cojutepeque como reos, y que habían sido puestos en libertad por el Jefe Superior Político, habían sido vueltos a la cárcel por el Jefe del Estado; que en su concepto esto chocaba; y que para que el Congreso tomase conocimiento del mérito que había contra aquellos individuos para ser presos nuevamente, se pidiese la causa.

612El C. Romero fue de sentir que se esperase que el Jefe Superior o las partes, si se sentían agraviadas, se cuajasen, como creía lo harían.

613Los CC. Meléndez y Pineda apoyaron la proposición de Ibarra, puesto que el Congreso debe velar sobre la seguridad de todos. En cuya virtud quedó acordado se pida al Jefe del Estado la causa que hubiese contra los referidos individuos.

614El mismo C. Ibarra propuso que se pidiese al mismo Jefe del Estado noticia del resultado que hubiese tenido la providencia dictada por el Congreso con respecto de los Senadores Muñoz y Zaldaña, de Izalco. Así quedó acordado.

615Se leyó un informe de la Comisión de Gobierno Económico-Político, en que se acompaña el proyecto de instrucción para el mismo Gobierno Económico-Político. Fue aprobado; y a indicación del C. Ibarra, quedó acordado que para comenzar la redacción y seguirla, se reúna el Congreso desde esta tarde de cinco a seis, con el objeto de adelantar y ganar tiempo en obsequio de los pueblos.

616Se dio cuenta también con un informe de la Comisión de Hacienda sobre el decreto de la Asamblea Nacional, relativo a la contribución directa. Es de sentir la Comisión que, si el Congreso lo tiene a bien, disponga su cumplimiento. Y después de haberse leído el mismo decreto y la tarifa que acompañaba, los CC. Castro, Meléndez y Calderón expusieron que, habiendo infinitos hacendados que tenían varias haciendas, debían solo de contribuir por una, y no según el número que tuviesen de ellas. Y después de una larga discusión, dijo el C. Ibarra que la Comisión había tenido presente los inconvenientes y dificultades en materia de Rentas, y que el cumplimiento del decreto era provisional. Los CC. Presidente y Calderón insistieron acerca de si uno que tenía dos o más tiendas o boticas, debía pagar por cada una. Y después de tomarse en consideración la materia largamente, se aprobó el dictamen.

617Se levantó la sesión.

618Pablo Ma. Sagastume,
Presidente.

619José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

620[Falta la firma del otro
Diputado Secretario]

621Sesión de veinte y cuatro de mayo (1824).

622Presidencia del C. Sagastume.

623Marginal; CC. Presidente, Meany, Villacorta, Meléndez, Ibarra, Fagoaga, Pineda, San Martín, Martínez, [Vicente] Chávez, Quinteros, Romero, Castro, Calderón, Paniagua, Gutiérrez, Guillén, Campo.

624Leída y aprobada la acta anterior; el C. Villacorta, como individuo de la Comisión de Redacción de Constitución, presentó y leyó este proyecto de los artículos, con que se han de llenar ciertos vacíos sobre administración de Justicia y quedó acordado que se dejase su discusión para otro día.

625En seguidas, se leyeron los informes de la Comisión de Poderes en la elección del C. Diputado por Cojutepeque, Vicente Chávez, quien entró a jurar, y tomó asiento en el Congreso.

626Se leyó el informe de la Comisión de Hacienda sobre asignación de sueldos a los ministros de que se compone el Tribunal de Apelación o Alta Corte de Justicia y, puesto a discusión en cada uno de los artículos que comprende, en cuatro al primero, que dice: 1º. Que los tres ministros [sic: magistrados] nombrados para la Corte de Justicia del Estado del Salvador, CC. Joaquín Durán, Liberato Valdés y Francisco Merino (cuyo número se aumentará con colegas, como dispondrá la ley, para cuando sea necesario) alternarán de Presidente y Fiscal, nombrándose cada dos meses; observó el C. Castro que componiéndose de solo tres individuos, y debiendo ser el uno Presidente y el otro Fiscal, cuando se ofreciera en algunos asuntos que el Fiscal hiciese de parte, quedaría reducido el tribunal a solo dos, pues quedaba privado legalmente de dar su voto el Fiscal mismo; fue en esta virtud de sentir que se nombrase Fiscal por separado.

627El C. Calderón opinó de la misma manera y el C. Ibarra, después de hacer discusión de los casos en que el Fiscal podía concurrir con los otros ministros a determinar un negocio, aun después de haber pedido como Fiscal, y en cuáles no: propuso, como individuo de la Comisión, que se reservase este artículo para tratar de su contenido cuando sobre él se dé una Ley que arregle en esta parte el tribunal. Así quedó acordado.

628Se leyó el Art. 2º concebido en estos términos: 2º. Que el sueldo anual de los tres ministros será, por ahora, de mil y quinientos pesos, sin gaje ni derecho alguno; mientras que los ingresos de la Hacienda Pública permitan aumentar esta dotación, como la importancia del destino lo exige; fue aprobado. Y leído el 3º que dice así: 3º. Que se solicite un escribano, con las circunstancias indispensables, para que sirva a la Corte de Justicia y a todo lo de Hacienda Pública, librándole gratis el título, y sin pensión, por solo los derechos que cobrará a las partes e interesados, arreglándose un arancel equitativo. El C. Calderón no convino en que el escribano no tuviese una dotación segura, pues sin ella, dijo, no habría quien quisiese venir a servir de tal en un tribunal, en que los asuntos serían pocos (pues solo eran en segunda instancia), y cuyos derechos no alcanzarían a darle subsistencia; citó, por ejemplo, los escribanos Saravia y la viuda de Guerra. Marchan en Guatemala; y expuso las quejas de estos por la separación de asuntos por departamentos; con cuyo motivo se les habían cercenado los proventos de sus oficios. El C. Ibarra sostuvo el artículo: manifestó que, viniendo a ser escribano de Hacienda, en cuyo departamento hay sobrado que hacer, resultaba que también tendría sobrado con que vivir el escribano que viniese.

629El C. Meléndez manifestó que en este asunto se versaba un inconveniente, verdaderamente digno de consideración, cual era el de que teniendo en la Hacienda Pública un escribano propio, que aunque hacía algún tiempo no ejercía, éste le había costado su dinero; [y que ahora] se trataba de traer otro escribano, de que resultaría perjudicado aquel, que era el C. Fagoaga.

630El C. Fagoaga, como escribano que ha sido en el mismo departamento, dijo que él, sin la dotación que quería el C. Calderón se asignase, había servido diez y seis años, y se había mantenido con bastante desahogo. Concluyó manifestando la propiedad que tenía al oficio, y expuso que sin perjuicio de su derecho había subscrito en esta parte el dictamen de la Comisión, y que creía se le debía devolver el valor del citado oficio.

631El C. Ibarra dijo: que el traer escribano en manera alguna perjudicaba al C. Fagoaga; pues si éste tenía un derecho al oficio, podría deducirlo cuándo y cómo le conviniese.

632El C. Pineda manifestó igualmente que sí vendría escribano; pues creía que habría tantos asuntos que tantos derechos le produjesen cuantos fuesen bastantes para mantenerle.

633Discutido bastantemente el artículo citado, se acordó, con reserva del derecho que tenga el C. Fagoaga.

634Se leyó el Art. 4º, que dice así: “[4º.] Que se encargue el cumplimiento de todo lo expuesto al Padre Obispo Electo, C. Dr. José Matías Delgado, facultándole para que supere en Guatemala cualesquiera dificultad, con los dos nombrados Durán y Valdés, estimulándolos a la pronta venida, y para que proporcione igualmente el escribano referido”: y se aprobó.

635Leído el quinto, que igualmente dice: “[5º.] Que también se encargue al mismo Padre Obispo mande hacer y remita a la posible brevedad el sello de que usará la Corte de Justicia del Estado”. Observó el C. Meléndez que, no habiéndose acordado aún por el Congreso el Escudo de Armas del Estado, no debía aprobarse el artículo, sino precediese este acuerdo. Continuó manifestando cómo le parecía que se hiciese. Y el C. Castro hizo lo mismo también por su parte. De que resultó que el C. Ibarra propusiese que se reservase el citado artículo hasta que el C. Castro informe sobre el escudo que debe adoptarse. Y así se acordó.

636Se leyó una proposición subscrita por los CC. Diputados San Martín, Paniagua, Martínez, Quintero, Guillén, Pineda, Sagastume Romero, Chávez, Castro, Gutiérrez, Meany y Fagoaga, sobre libertad de los esclavos. Y el C. Meléndez, como individuo de la Comisión de Gracia y Justicia, expuso que sobre este asunto había una ley más extensa de la Asamblea Nacional Constituyente; que sobre ella había ya la Comisión dado su dictamen hacía cinco o seis días, reducido a pedir su cumplimiento: y que pareciéndole que la proposición que se acaba de leer era conforme a dicha ley, era de sentir que se aprobase aun por lo respectivo otros artículos, de que, según creía, no hablaba la ley citada.

637El C. Castro observó que en la ley se comprendía una tarifa, en la cual se avaluaban como animales a los hombres [esclavos]; y que en esta parte no debía estar de conformidad el Congreso
.
El C. Meléndez dijo: Que la Asamblea Nacional Constituyente no habría procedido arreglada a justicia (1ª), si hubiese omitido este avalúo; pues él era dirigido a indemnizar a los dueños de esclavos de su precio, para lo cual mandaba crear un fondo, y que en ello protegía la propiedad.

638El C. Castro no estaba de conformidad con esta indemnización, ni menos en que ella se hiciese a costa del Estado: pues había sido y era tirana la posesión de los que se decían propietarios, los que jamás habían tenido autoridad para esclavizar a nadie; de [lo] que deducía que tampoco tenían derecho para recobrar el valor de unos hombres sobre quienes jamás habían tenido esa propiedad.

639El C. Meléndez manifestó que habían tenido una propiedad autorizada por las leyes.

640Los CC. Pineda, Ibarra y el mismo Castro hablaron en el mismo sentido en que lo había hecho este último; explicando los fundamentos de sus opiniones. Y últimamente, después de leído el dictamen de la Comisión de Gracia y Justicia sobre la Ley citada, y después de leído cada uno de los artículos del proyecto que comprende la proposición de que se ha hecho mención; habida una ligera discusión sobre si volvían ambas de nuevo a la Comisión y sobre la conformidad o discrepancia que hubiese entre uno y otro decreto, así como si corría o no el de la proposición, quedó aprobado el dictamen, entendiéndose abolida la esclavitud sin indemnización alguna a los dueños de esclavos, y prohibiendo todo tráfico de estos. A lo que el C. Calderón añadió que se diese cuenta a la Asamblea Nacional Constituyente: sobre lo que recayó acuerdo.

641Se leyó una proposición de los CC. Sagastume, Fagoaga e Ibarra, que dice así: “Hacemos proposición para que se publiquen los decretos del Congreso con asistencia del Jefe Político Superior y [la] Municipalidad [de San Salvador], con la guardia correspondiente; porque este prestigio formará la opinión y consideración con el pueblo verá los decretos del Congreso”: y después de haber una discusión detenida entre los CC. Ibarra y Martínez, aquel apoyándola y éste contradiciéndola, se acordó de conformidad con ella, entendiéndose que la Municipalidad y Jefe Superior Político concurran al acto de la publicación de las leyes, en el altillo de la azotea de las Casas Consistoriales solamente, publicándose en los otros lugares acostumbrados no más que por el escribano acompañado de la escolta que ha de salir, como es de estilo: y que este acuerdo se circule al resto de las municipalidades de las cabeceras de partido, para que por ellas se observe igual formalidad.

642Se dio cuenta con una instancia del C. Escolástico Marín, sobre el recurso de apelación que ha interpuesto al Congreso de la sentencia dada por el alcalde 1º de San Vicente en los autos instruidos por deuda de su padre a favor del C. Domingo Viteri.

643El C. Meléndez, como individuo de la Comisión de Justicia, dijo: que este asunto lo tenía ya despachado; y pidió que se leyese el dictamen. Así se verificó y se leyó también el escrito de recurso contra el alcalde 1º de San Vicente, juez de la causa.

644El C. Meléndez expuso que el objeto principal a que se dirigía la pretensión era a que por el Congreso se diese orden de que se suspendiese el remate de los bienes embargados a Marín; que creía que el Congreso no podía dar esta orden, pues no le correspondía mezclarse en este asunto, cuyo conocimiento pertenecía al Tribunal [Superior de Justicia] mandado establecer.

645El C. Calderón opinó en el mismo sentido: y el C. Castro manifestó que en la representación había queja de prevaricato contra el alcalde. Y el C. Meléndez dijo que esto, de la vista de los asuntos resultaría, y que el Tribunal obraría en el modo correspondiente; que, por esta razón, la Comisión había omitido entrar en este pormenor.

646El C. Ibarra dijo: que si debía la Comisión extenderse a hablar de la infracción de Ley, si la había, por parte del Alcalde, para aplicarle la pena que merecía; y que la misma Comisión debió para ello examinar detenidamente los autos.

647El C. Meléndez, manifestando que estos eran incidentes del punto principal, que no se presentaban en el orden que correspondía; y manifestando que la Comisión solo se había fijado en lo que creía deber fijarse, trajo a la vista el recurso de tercería denegado a la Vasconcelos, y el dictamen del letrado, con cuyo consejo se había declarado sin lugar este recurso: y concluyó manifestando que el Tribunal declararía la responsabilidad, si para ello hubiese mérito.

648Se discutió detenidamente; y hablaron en derecho sobre el recurso de tercería los CC. Calderón e Ibarra, haciendo distinción de los casos en que tiene lugar y en los que no. Aquel sostenía que, acreditada la propiedad de la Vasconcelos hacia los bienes embargados, y siendo estos dotales; no debían responder por la deuda de su marido; y el C. Ibarra, coincidiendo en esta misma idea, se contrajo a manifestar cómo debía acreditarse esta propiedad.

649Por último, a propuesta del C. Castro, se reservó la resolución de este negocio para la sesión próxima, atendida su gravedad.

650Se leyó la renuncia del C. Pedro Arce, Jefe Político de Sonsonate; y después de haber expuesto los CC. Ibarra, Castro y Calderón cuanto creyeron oportuno; se acordó, a indicación del primero y último, que vuelva al Jefe del Estado, para que, si la estima admisible, proceda a nuevo nombramiento, pidiendo informe a las municipalidades de aquel departamento, de las personas en quienes pueden recaer los empleos; dando cuenta de lo operado.

651Se levantó la sesión.

652Pablo Ma. Sagastume,
Presidente.

653José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

654Sesión de veinte y cinco de mayo (1824).

655Presidencia del C. Sagastume.

656Marginal: CC. Presidente, Ibarra, San Martín, Villacorta, Meany, Fagoaga, Pineda, Meléndez, Quintero, Romero, Castro, Calderón, Paniagua, Chávez, Martínez, Gutiérrez, Guillén, Campo.

657Leída y aprobada la acta anterior, el C. Presidente manifestó que, habiéndose echado encima la estación de las lluvias, éstas no permitían que el Congreso se reuniese por las tardes, como estaba acordado, para discutir y redactar la Instrucción de Gobierno Económico-Político; que en esta virtud le parecía que se observase el mismo orden que se adoptó con respecto a la Constitución del Estado, esto es, que se redactase por la mañana en las primeras horas de las sesiones, dejando para la última [hora] los otros asuntos particulares que se presentasen; añadió que, para este fin, y que para ganar más tiempo, se comenzasen las sesiones diarias a las ocho de la mañana.

658El C. Ibarra, encareciendo la urgencia e importancia de dicha instrucción, opinó que el Congreso se reuniese a las ocho, y que no se disolviese hasta la una diariamente, a lo que el C. Calderón se opuso. Y habida una ligera discusión entre los dos CC. citados, se acordó de conformidad con lo propuesto por el C. Presidente, es decir, de ocho a doce de la mañana.

659El C. Villacorta presentó redactada la Constitución del Estado, pidiendo que la Comisión presente, dentro de un término que al efecto se designará, redactados los artículos que han de llenar los vacíos de los que se desecharon en el proyecto. El C. Ibarra estuvo de conformidad, y añadió que también a los CC. Representantes se les fijase término dentro del cual hubiesen de presentar, a la misma Comisión Especial, las adiciones y observaciones que les pareciesen acerca de la expresada Constitución. En cuya virtud, quedó acordado que cada uno de los Diputados, en el término de dos días, presente a la referida Comisión las indicadas observaciones: y que la Comisión al Congreso presente su trabajo en el de ocho días, inclusive [sic: incluidos] los dos de que se ha hecho mención.

660A indicación del C. Ibarra, como individuo de la Comisión de Hacienda, se leyó el presupuesto de los gastos de la Administración del Estado, y el proyecto de bases sobre que se ha de establecer el de la Hacienda misma. El propio Ibarra mismo propuso que, siendo de la mayor importancia este negocio, para cuya discusión acaso no estaban preparados los CC. Diputados, podía quedar sobre la mesa, para que se impusiesen, y para que la resolución fuese tan acelerada como podía desearse. Así se acordó: y en seguidas se leyó por la Secretaría el decreto extendido sobre el acuerdo del día de ayer, acerca de la solicitud con que deben publicarse las leyes.

661El C. Martínez observó que podía, en el mismo decreto, expresarse que la escolta que concurriese al acto de la publicación fuese de una compañía entera: y habiéndose expuesto por los CC. Ibarra, Villacorta y Meléndez que el Jefe del Estado, atendida la naturaleza e importancia de la ley que se publicase, designase el número de tropa que debía concurrir. Y siendo de la misma opinión los CC. Castro y Pineda, se desechó la proposición del C. Martínez, lo mismo que la que hizo el C. Meléndez sobre que se explicase en el decreto de que se trataba, que la misma solemnidad prescripta de los del Congreso se verificase con respecto de la Asamblea Nacional Constituyente.

662Tratándose de discutir el Proyecto de Instrucción del Gobierno Económico-Político, la Secretaría tuvo duda sobre si las actas que de él tratasen deberían expresar simplemente los artículos que se fuesen redactando o si deberían extenderse las discusiones que sobre cada uno de ellos recayese; quedó acordado que solo se expresasen los artículos que se aprobasen.

663Se dio segunda lectura a la proposición hecha por la Secretaría sobre aumento de sueldo de escribiente; y sobre ella desde luego proponga la Secretaría otro escribiente, y el oficial primero que ha de servir en ella.

664Se dio cuenta con una nota del Ministerio del Estado, en que acompaña una consulta de la Intendencia sobre los fondos de que deba disponer para socorro de las viudas de los mártires de la libertad; puesto que atendido su número y la escasez del erario, éste no se halla en estado de sufragar aquel socorro. Se mandó pasar a la Comisión de Premios, para que proponga arbitrios para subvenir a él.

665Se leyó el dictamen de la Comisión de Hacienda en la solicitud del Comandante General interino sobre que se le provea de escribiente, libros y demás necesario para el despacho de la Comandancia. La Comisión es de sentir que se le manifieste no hallarse el Tesoro en estado de acceder a su solicitud: y así se acordó, aprobándose el dictamen expresado.

666Se leyó una proposición subscrita por varios CC. Diputados sobre que se remueva de la Subdelegación del Partido de Opico al C. Manuel Antonio Gordón, que la tiene. Se acordó de conformidad con ella, quedando la administración de Justicia de primera instancia en el alcalde primero de la cabecera del Partido, y con prevención a la Intendencia le exija a Gordón las cuentas de los caudales públicos que ha tenido a su cargo.

667Se leyó una queja de varios individuos que existen presos en las cárceles de esta ciudad, como remitidos por el Alcalde de Cojutepeque: expresando que, habiendo sido puestos en libertad por el Jefe Superior Político, el Jefe del Estado los había mandado volver a la prisión. El C. Ibarra expuso que sobre este particular ya el Congreso había acordado que el mismo Jefe del Estado remita la causa, y que en su concepto debía repetirse esta orden. El C. Castro manifestó que el Congreso no tenía facultad para pedir causas. El C. Villacorta contestó que, en efecto, no podía pedirlas para avocárselas, pero sí para examinarlas, con el objeto de que si resultaba infracción de Ley, declarar que había formación de causa contra el juez o jueces que la hubiesen seguido. Fue de sentir igualmente que se repitiese la orden al Jefe [del Estado] referido, para que se remitiese la causa de que se trataba.

668El C. Pineda excitó al C. Chávez para que, como vecino de Cojutepeque, por lo que podía estar informado con respecto a los individuos presos, le hiciese presente al Congreso; y en efecto el C. Chávez expuso que estos individuos eran acreedores, por varios hechos de que hizo mención, a la prisión que se les había impuesto. Y últimamente se acordó se reiterase orden al Jefe del Estado, para que nuevamente remitiese la causa.

669Se leyó un dictamen de la Comisión de Hacienda en una orden del Supremo Poder Ejecutivo sobre que, por esta Tesorería, se reintegrase a la de Guatemala varias cantidades que ha desembolsado para cubrir las dietas de los Representantes en aquella Asamblea Nacional. La Comisión es de sentir que los mil y tantos pesos que existen en la Administración de Alcabalas de Guatemala, como llevados a ella por el Receptor de Santa Ana, Juan Bautista Irisarri, se satisfagan de aquellas sumas como estaba acordado por la Junta Gubernativa que cesó.

670El C. Ibarra, como individuo de la Comisión, expuso que por un informe de la Intendencia estaba impuesto de este acuerdo, pero que no estando muy seguro de él, el S[ecreta]rio. Meléndez, que había sido de la Junta Gubernativa, podía informar lo que hubiese sobre el particular.

671Exponiéndose por el C. Meléndez, que no hacía acuerdo con certeza; quedó resuelto que, según propuso, viese las actas respectivas, e informase para la resolución conveniente.

672Se levantó la sesión.

673Pablo Ma. Sagastume,
Presidente.

674José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

675Sesión de veinte y seis de mayo (1824).

676Presidencia del C. Sagastume.

677Marginal: CC. Presidente, Ibarra, Meany, Villacorta, Meléndez, Paniagua, Fagoaga, San Martín, Castro, Calderón, Pineda, Quinteros, Chávez, Martínez, Gutiérrez, Guillén, Campo, Romero.

678Leída y aprobada la acta anterior, propuso el C. Ibarra que se tomen en consideración desde luego al Proyecto de Bases sobre que se ha de establecer el sistema de Hacienda que la Comisión del Ramo ha presentado, mediante a que mientras no se resuelva acerca de ellas, la Comisión misma no podrá adelantar nada en los trabajos, ni tendrá nuevos recursos el Erario, sin los cuales el Estado no podrá subsistir.

679El C. Presidente, manifestando la suma importancia de este negocio, fue de opinión que se esperase que todos los CC. Diputados se impusiesen en él en los días que median hasta el sábado próximo, en el cual podía tomarse en consideración para resolverse. Así se acordó.

680Se dio cuenta con la contestación del Ministro de Estado a la segunda orden que se le comunicó sobre que remitiese al Congreso el Sumario contra los individuos de Cojutepeque, que se hallan presos en estas cárceles; en la cual manifiesta no haberse cumplido, mediante a que había sido remitido a Cojutepeque para que lo ampliase aquel juez de primera instancia. Con cuyo motivo, el C. Ibarra llamó la atención del Congreso, diciendo que la conducta que se observaba, se hacía sospechosa; sobre lo cual no podía juzgarse sin vista del sumario expresado y que de esta suerte era de sentir se dijese al Ministro del Estado previniese al alcalde primero de esta ciudad [de San Salvador], por cuyo conducto fue remitido el mismo sumario al de Cojutepeque: que en el estado que tenga lo devuelva, para pasarlo al Congreso. Así se acordó, después de una ligera discusión.

681Se dio cuenta igualmente de otra nota del Jefe del Estado, en que hablando sobre el asunto de los referidos presos de Cojutepeque, se queja primeramente de los términos en que la Secretaría extendió la nota segunda acerca de este mismo negocio; excita al Congreso a que, por su propio honor, lo trate con la circunspección y delicadeza que corresponde; y últimamente, citando la doctrina de un publicista, le indica que se arregle a ella en su resolución. Habiendo sido interrumpida la lectura de esta nota por el C. Ibarra, pidió que se reservase para sesión secreta; a lo que se opuso el C. Pineda, diciendo que se trataba de formar una competencia con el Jefe del Estado, y que no debía reservarse para secreta, como expresaba el preopinante, sino que se debía leer la referida nota en público, para que éste se impusiese.

682El C. Ibarra insistió, expresando los sólidos fundamentos en que apoyaba la moción. Y habiendo manifestado el C. Pineda, Meléndez y Gutiérrez, y algún otro Diputado, que no había inconveniente en que este negocio se tratase en público, así se acordó.

683Continuada y concluida la lectura de la referida nota, el C. Meléndez dijo: que sobre dos puntos debía fijar la consideración el Congreso, y eran: el primero, averiguar si por los hechos anteriores, de que se acusa a los presos de Cojutepeque, estaban indultados, en cuyo caso nada se tenía que hacer en la contra: y el segundo, sobre si [en] el sumario con que habían sido remitidos a ésta, les resultaba culpabilidad; que para todo debía tenerse a la vista el mismo sumario, el que pasara a la Comisión, donde existen los antecedentes y demás que fuese necesario, para que sobre todo informase.

684El C. Ibarra dijo: que este asunto comprometía los respetos del Congreso; que no se trataba de conocer en la causa, sino de los procedimientos de las autoridades; que en la nota se hablaba en un lenguaje muy ajeno de la dignidad del Congreso, y aun impropio para hablar con subalternos; y añadió que se trataba de que el Congreso ejerciese una de sus atribuciones, cual era la de conocer en las infracciones de Ley, que era lo que se acusaba por los presos al alcalde de Cojutepeque. Habida una discusión ligera sobre si pasaba a una Comisión la nota del Jefe del Estado, y cuál debía ser esta Comisión; se acordó que fuese a la de Infracción de Ley.

685El C. Villacorta llamó la atención del Congreso, diciendo que la nota, con que se había dado cuenta, estaba concebida en términos ajenos del comedimiento y acato con que debía tratarse a los Representantes del Estado; que en ella se reclamaba al Congreso el olvido en sus altos deberes, que se le citaban leyes de autoridades, en el concepto de que las ignoraba; que le reclamaban también los términos de que la Secretaría había usado en la nota, que con fecha de ayer dirigió al Ministro, reiterando la orden que se le había dado para que se trajese la causa de los presos remitidos de Cojutepeque: y que en su concepto estaba concebida en un lenguaje moderado; y concluyó, después de haberse leído dicha nota para satisfacer al Congreso, con que era menester se tomase este asunto bajo esta consideración.

686El C. Ibarra apoyó, manifestando que el C. Villacorta había hecho una moción digna de un Diputado. Y el C. Meléndez añadió que desde que se había leído la nota, le había chocado cuanto podía chocarle el lenguaje descomedido, de que en ella se usaba; pero que había omitido el que se tomase en consideración, porque el resultado, en su concepto, debía ser que se amonestase seriamente al Jefe del Estado que cuando hubiese de hablar al Congreso, lo hiciese con la moderación que correspondía.

687El C. Villacorta preguntó cómo debía contestársele. Y a propuesta del C. Ibarra, se acordó, se hiciese diciendo que la nota se había recibido y mandado pasar a una Comisión, para que informase.

688Se dio cuenta con un memorial de Marcos Valdés, quejándose contra el alcalde Miguel Burgos, de Zacatecoluca, por veinte días de prisión que le impuso, sin preceder juicio conciliatorio. Se mandó pasar a la Comisión de Infracción de Ley.

689Se dio cuenta con un recurso del gremio de cosecheros de tabaco de Santa Ana, en que reclaman el valor de los que tienen entregados en aquella Factoría: y el C. Ibarra, manifestando la miserable situación de los cosecheros, y que a unos se les había comprado el tabaco por cuenta de la Hacienda Pública, la cual no tenía con qué pagarles; y extendiéndose a manifestar las razones por que creía estaba resuelto el problema de si convenía desestancar el tabaco; era de sentir que sobre aquel reclamo no podía despachar la Comisión, sino hasta después [de] que el Congreso tomase en consideración el negocio en toda su extensión, con inclusión de las Bases de Hacienda, para que si estas fuesen aprobadas, hacer que concurriese el Factor, y con su acuerdo entablar sus trabajos para presentarlos al Congreso, para que resolviese sobre el sistema de Hacienda.

690El C. Meléndez le parecía que la Comisión podía despachar desde luego sobre el abono que reclamaban los cosecheros; y que para ello se les franquease el acuerdo de la Junta Gubernativa, que indicaba algunos arbitrios con que podía cubrirse esta deuda; para que si la Comisión opinaba de conformidad con ello, informase si eran de adoptarse por el Congreso.

691En el mismo sentido, y apoyando la expresada reclamación, habló el C. Paniagua. Y últimamente se acordó pasase a la respectiva Comisión.

692Y se levantó la sesión pública, y se comenzó la secreta, a propuesta del C. Presidente.

693Pablo Ma. Sagastume,
Presidente.

694José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

695Sesión de veinte y ocho de mayo (1824).

696Presidencia del C. Sagastume.

697Marginal: CC. Presidente, Ibarra, Meany, Villacorta, Meléndez, Paniagua, Fagoaga, San Martín, Castro, Calderón, Quintero, Chávez, Pineda, Romero, Martínez, Gutiérrez, Guillén, Campo.

698Leída y aprobada la acta anterior; el C. Castro expuso, que se dijese al Gobierno diese cuenta, como estaba acordado, del estado que tengan las obras públicas que se han emprendido en San Miguel, así como de los fondos con que se ha contado para dicha construcción: y que igualmente la dé, lo que también se ha acordado, de las milicias cívicas en orden a su organización.

699El C. Ibarra manifestó que en cuanto a las Cívicas, podía omitirse hacer aquella indicación al Gobierno, mediante a que tal vez convendría en el caso de tratarse de los Cívicos de hacer alguna reforma en la Ley que arregla la institución, pues era vista que lejos de producir buenos resultados, surtía los contrarios; manifestó igualmente que desde que se había tratado de adoptar esta ley por la Asamblea había hecho presente que ella, en nuestros pueblos, no podía ser adaptable; que, sin embargo, había sido de sentir posteriormente de conformidad con el civismo; pero que, siendo constante su manejo, y que nunca podrán ponerse en estado de llenar el objeto, opinaba que nada se hiciese acerca de ellos hasta su oportunidad, en la cual no tendría inconveniente en proponer la reforma de la Ley, apoyando en los fundamentos que le asisten.

700El C. Meléndez manifestó que el C. Castro había padecido equivocación al creer que el Congreso había tenido acuerdo alguno con respecto a Cívicos; lo que no había sucedido; pero sí en punto a las obras públicas de San Miguel. Propuso que sobre esto se dijese al Gobierno lo que quería el C. Castro; y que sobre lo otro, si se tenía por conveniente que el Congreso tuviese noticia del estado en que el civismo se hallaba, que se diese al Gobierno la orden necesaria; pero que no se fundase en anterior acuerdo del Congreso, pues no lo había.

701El C. Castro insistió en que sí lo había. Se extendió a manifestar que el objeto de la institución de los Cívicos era contrapesar la otra fuerza [militar organizada], para conservar la libertad de los pueblos, evitando los esfuerzos con que alguna vez quisiese algún déspota atacar la libertad; que la de cívicos estaba decretada por la Asamblea [Nacional Constituyente], y lo estaba también por este Congreso; y que en esta virtud, le parecía que debía cuidarse de su perfecta organización e instrucción.

702El C. Ibarra habló en sentido contrario, diciendo que esa división de fuerzas había sido conveniente en España, donde regía un Gobierno Monárquico, y no entre nosotros, en que rige un Gobierno Republicano, en el cual toda la fuerza debía ser una, soldados todos los CC., y uno solo el objeto, que era el de conservar las libertades patrias.

703Reproduciéndose por el C. Meléndez, que no había el acuerdo que se decía por el C. Castro; y declarándose que el punto estaba bastantemente discutido; se acordó: que se diga al Jefe del Estado pida a la Municipalidad de San Miguel razón del estado que tengan las obras públicas de que se ha hecho mención; y que por lo respectivo al acuerdo que se dice, del Congreso sobre Milicias Cívicas, se registre el Libro de Actas, y se vea lo que se haya acordado sobre la materia.

704Se leyó una nota del Jefe del Estado, en que da noticia de que el resultado que tuvieron las provincias de Congreso respecto a los padres Tomás Zaldaña y Miguel Muñoz, había sido que los dos se hubiesen fugado; y habiéndoseles perseguido hasta Jupiltepeque, los vecinos de aquel pueblo, movidos por su padre cura presbítero Francisco Esteban López, habían protegido su evasión, haciendo por la fuerza que los soldados que los perseguían, los dejasen en libertad, como se verificó.

705El C. Ibarra preguntó si el Ministerio del Estado acompañaba a su nota la sumaria que el Jefe Político de Sonsonate debió haber instruido de los hechos de los expresados padres; y contestándosele por la Secretaría que no la acompañaba, propuso que se diga al Jefe del Estado la pida al Jefe Político de Sonsonate; quien en caso de no haberla instruido, la instruya y remita a la mayor brevedad, para que el Congreso haga la reclamación debida al Supremo de Guatemala, en donde existan los referidos padres Muñoz y Zaldaña. Así se acordó.

706El C. Calderón hizo moción sobre que lo acordado por el Congreso en orden a un recurso de Miguel Burgos, vecino de Zacatecoluca, se comunicase por la Secretaría a aquel alcalde, con el objeto de que suspendiese la ejecución que se sigue por cantidad de pesos.

707El C. Meléndez se opuso a que se comunicase por la Secretaría; pues éste no era el conductor regular; y se opuso también a que el Congreso diese la citada orden para suspender la ejecución, mediante a que el Congreso no podía introducirse en un asunto que ya había acordado se reservase al Tribunal de Apelaciones, en que el alcalde de Zacatecoluca, Juan de Dios Coto, había procedido por los trámites legales; y que en el caso de haber obrado injustamente, de la vista de los autos resultaría, y el tribunal le exigiría la responsabilidad al alcalde.

708En el mismo sentido habló el C. Castro. Se trajo por Meléndez el dictamen de la Comisión sobre este negocio; el C. Castro y el mismo Meléndez dieron razón circunstanciada del origen del recurso de Burgos, de los procedimientos del alcalde Coto y la cuál era la cantidad por que le ejecutaba aquel; y [sic: e] insistiéndose por el C. Calderón en que se diese la orden de que se suspendiese la ejecución de que se trataba, respecto a que no le parecía justo que se siguiese, así se acordó.

709Y se levantó la sesión.

710Pablo Ma. Sagastume,
Presidente.

711José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

712Sesión de veinte y nueve de mayo (1824).

713Presidencia del C. Sagastume.

714Marginal: CC. Presidente, Ibarra, Meany, Villacorta, Paniagua, Meléndez, Fagoaga, San Martín, Martínez, Quinteros, Castro, Calderón, Romero, Pineda, Chávez, Gutiérrez, Guillén, Campo.

715Se leyó y aprobó la acta anterior.

716Se dio cuenta con el proyecto de Bases de Hacienda Pública, que la Comisión del Ramo tiene presentadas, y cuya discusión estaba reservada para la sesión de este día; leídos los artículos del primero al séptimo, que dice[n] así: “1º Supuesto que todos los ciudadanos deben contribuir con proporción a sus facultades para formar las rentas del Estado del Salvador [sic]; porque en hacerlo se interesa su libertad y felicidad, subsistirán las indirectas establecidas, que por exigirse de los consumos a personas de posibles, gravitan menos sobre los pobres. 2º El estanco de tabaco solo permanecerá hasta que se demuestre que dará más rendimiento un derecho de 10% exigido en especie sobre la producción, y 4% sobre el comerciante extractor a otros Estados o por mar, supuesta la libertad del fruto. 3º También precederá el desestanco y libertad del tabaco referida el cumplimiento y ejecución del decreto de la Asamblea Nacional Constituyente sobre Capitación Industrial y Personal, que deberá llenar el déficit de la Hacienda Pública, y satisfacer sus gastos exigentes. 4º El diezmo eclesiástico se cobrará a ley de depósito, para invertirlo en los objetos más justos y benéficos, dotando al Padre Obispo Electo, así la Catedral como el culto, aumentando los Curas Párrocos y un Colegio Seminario, tan necesario como útil. 5º Las tierras que por ahora no producen nada a la Hacienda Pública, por mal distribuidas y aprovechadas, darán gran renta cuando el Gobierno coja la marcha fuerte de la Ley, cuando se proteja y premie a los extranjeros inventores y pobladores, y cuando el Comercio sea lo que debe ser. 6º La Aduana producirá más rendimiento cuando, favorecida la industria y Comercio interno, no haya vagos ni tramposos y avanzadotes; y con vestidos nacionales se deje la vanidad extranjera, y no salga el numerario más necesario. 7º La Comisión, unida con los empleados de Hacienda Pública, verá cómo reduce a reglas y práctica su mejor administración, con más economía, mejor cobro y más seguridad”. Fueron aprobados, y el artículo 2º sin perjuicio de una indicación que hizo el C. Villacorta, apoyado por el C. Ibarra, reducido a que era conveniente en su caso permitir la extracción de los tabacos que se cosecharan en el Estado para otros del Centro de América.

717Se leyeron así mismo, y se aprobaron, los párrafos 1º, 2º y 3º del artículo 8º, que están concebidos en estos términos: “No ascendiendo por ahora los ingresos de la Hacienda Pública, como se ha demostrado, más que a pagar la mitad de los gastos del Estado y Federación, es de absoluta necesidad: 1º Que se licencie la fuerza armada no necesaria. 2º Que solo se pague prest[aciones]. al pie veterano de la legión libertadora. 3º Que no se pague sueldo o prest[ación]. a los cesantes; y si se recomienden al Gobierno los últimos y necesarios, para que los ocupe”.

718Leído el párrafo cuarto, que dice así: “Que todos los que gocen sueldo o prest. no perciban más que la mitad, a buena cuenta”; se suscitó una larga y seria discusión entre los CC. Romero, Pineda, Quintero, Gutiérrez y el C. Villacorta contra la opinión de la Comisión que sostenía el C. Ibarra, como individuo de ella. Dichos Representantes eran de sentir que, si el Estado no tenía suficiente para mantener el número de empleados que mantenía actualmente, se redujese a la mitad; pero que de manera alguna a los que quedasen como puramente necesarios se les cercenase la mitad de su sueldo; opinaban que, si era preciso, hasta el Congreso se cercenasen la mitad de los individuos que lo componían.

719El C .Calderón también convenía en que la rebaja de sueldos se hiciese de la tercera parte solamente, mediante a que habiendo empleados que tenían una corta dotación, con la mitad sola que les quedase no tendrían con que mantenerse.

720El C. Ibarra era de dictamen absolutamente contrario al de los expresados Ciudadanos preopinantes, apoyando siempre el de la Comisión, expresando que mal podía el Estado abonar los sueldos íntegros a los funcionarios, puesto que de ello resultaba un gasto que excedía a los ingresos del Erario. Se esforzaron respectivos conceptos, tanto por el C. Ibarra como por los CC. Representantes citados; y últimamente se suspendió la discusión de este negocio. Y en seguidas, el C. Romero manifestó tenía noticia de que por el Jefe Político de Sonsonate, C. Pedro Arce, se había dado orden a aquella municipalidad para que, sin su anuencia no pudiese celebrar sus sesiones; sobre lo cual se declarase por el Congreso si el indicado Jefe tenía facultad para coartar a la Municipalidad en el uso y ejercicio de sus atribuciones.

721Teniéndose presente que la expresada Municipalidad había comunicado algunas instrucciones a los CC. Representantes por aquel Partido, y que entre ellas se comprendía como uno de sus puntos el de que se trata, se trajeron a la vista; y habiéndose leído, se hicieron varias observaciones acerca de la gravedad del negocio. Y después de discutirse lo bastante, quedo resuelto que las citadas instrucciones pasasen a las Comisiones respectivas; y que por lo respectivo al punto indicado por el C. Romero, quedase éste encargado de pedir a la municipalidad de Sonsonate la orden del Jefe Político, para en su vista probar lo que corresponda con el acierto debido.

722El C. Castro propuso que se diese cuenta desde luego de uno o, dos asuntos que estaban en la Secretaría, leyéndose solo los mamotretos, según dijo, para que se mandasen pasar sin demora a las Comisiones correspondientes. Y oponiéndose el C. Presidente, en razón de que ya eran dadas las doce, en cuya hora debía levantarse la sesión, conforme lo acordado, e insistiendo el C. Castro en su proposición; se puso a votación, si se daba cuenta con los asuntos expresados. Y resultó acordado que no.

723Con lo que se levantó la sesión.

724Pablo Ma[ría]. Sagastume,
Presidente.

725José Damián Villacorta,
Dip. Srio.

726