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AFEHC : articulos : Contribución al estudio del vocablo “ladino” en Guatemala (siglo XVI-XIX) : Contribución al estudio del vocablo “ladino” en Guatemala (siglo XVI-XIX)

Ficha n° 1234

Creada: 12 octubre 2006
Editada: 12 octubre 2006
Modificada: 26 mayo 2011

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Autor de la ficha:

Arturo TARACENA ARRIOLA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Contribución al estudio del vocablo “ladino” en Guatemala (siglo XVI-XIX)

La palabra ladino está presente en cada una de las investigaciones sociales y culturales que se realizan en Guatemala. Empero, ha sido un vocablo que se ha visto falto de precisión histórica por parte de los investigadores nationales y extranjeros.
Palabras claves :
Ladinos, Categorias sociales, Cultura, Vocablo
Autor(es):
Arturo Taracena
Lugar de Publicación:
Originalmente publicado en: Luján Muñoz, Jorge. (ed.) Historia y antropología...
Fecha:
Octubre 2006
Texto íntegral:

1La palabra ladino está presente en cada una de las investigaciones sociales y culturales que se realizan en Guatemala1. Empero, ha sido un vocablo que se ha visto falto de precisión histórica por parte de los investigadores nacionales y extranjeros2. Cuando se le examina históricamente se ve que ha experimentado una evolución desde el siglo XVI hasta nuestros días. Por medio de documentos oficiales se puede analizar sus variaciones semánticas – que se ven caracterizadas por una relación dialéctica con lo indígena – surgidas siempre desde et punto de vista de los «vencedores », como será ya el caso de la acepción existente en la España de la conquista de América.

2Basta consultar a Covarrubias – máxima autoridad en lexicografía española antes del Diccionario de Autoridades, según Gil Gaya3 -, para comprender la contradicción que conlleva el vocablo ladino desde su origen hispánico:

3«En rigor vale lo mesmo que latino, mudada la t, tenue en la d media. La gente bárbara de España deprendió la pureza de la lengua romana, y a los que trabajaban y eran elegantes en ella los llamaban ladinos… al morisco y al extranjero que aprendió nuestra lengua con tanto cuidado que apenas la diferenciamos de nosotros, también llamamos ladino4». (1943).

4De este autor se desprende que, en su origen, una de las acepciones de ladino está íntimamente ligada a la capacidad de aprender el castellano5 (la lengua dominante) por parte de individuos de un pueblo vencido (llamadas eufemísticamente «minorías»). Asimismo, Covarrubias señala como el vocablo conlleva una calificación peyorativa, pues es a ‘gente bárbara’ a la que se le aplica.

5II

6En América el vocablo ladino surge en la etapa inicial de la colonia para designar a los indios que habían aprendido el castellano a la perfección. En 1581, Pedro García en su Relación de Chunchuchú y Taby, apunta que fue ayudado por Gaspar Antonio, «yndio natural destas provincias, gramático y ladino en lengua castellana». En la Relación de Cincontum, otra de las crónicas yucatecas, Martin Sánchez escribe que « ...la mayor parte desta rrelación hizo e ayudo a hazer Gaspar Antonio de Herrera natural del pueblo de Mani onbre abil y entendido y muy ladino en nuestra lengua castellana6». (Genet, 1934: 46-48).

7Conviene señalar que durante la colonia la población indígena que aprendió a hablar el castellano fue reducida, a pesar que desde 1550 una cédula real ordenaba que se le enseñase para poder «entender y ser doctrinados en las cosas de la religión cristiana». (Remesal, 1964: 417). Aparte de la resistencia indígena como medida autoconservadora, señala Fuentes y Guzmán dos causas, cuando afirma que las órdenes religiosas jamás acataron tal cédula, prefiriendo aprender las lenguas nativas, por el interés de evitar que cualquier clérigo «pudiera entrar a administrarlos; y esto no les está de buena cuenta a los religiosos». Agrega el cronista que, “también a estos miserables indios se seguiría el provecho de que sin necesitar de intérprete que tuercen y desfiguran sus informes, pudieran ellos por símismos representar sus quejas y sobre cargas”. (1972: III: 138).

8Es preciso advertir que desde el principio de la colonia – aún en la conquista como lo demuestra el caso de los tlaxcaltecas que acompañaron a Pedro de Alvarado a Guatemala -, el castellano va a significar, para el indio que lo domina, un instrumento de privilegio. Es decir, que todo aquel que lo habla encuentra en la estructura colonial una ubicación que le permitirá escapar a la encomienda y al trabajo forzado. Ello creará un grupo social que a finales del siglo XVII se verá incorporado al sector denominado ladino. O sea que, la lengua será, como la mezcla racial, un factor de mestizaje. Por ello no es nada extraño leer en un auto dado por Antonio de Lara y Mogroviejo, en Panajachel, en 1643 por medio del cual se establece que los calpules han de ser suprimidos para evitar el doble poder con los alcaldes, pero advirtiéndose que éstos «no lo pueden ser si no supieren la lengua castellana». (Carrasco, 1970: 322). Con esta medida se pretendía separar a los calpules de toda actividad que mantuviese su autoridad ancestral y se ponía el poder local en manos de un sector que sufría la aculturación. Formalmente, la corona alegaba les desmanes y la deshonestidad de les calpules, pero de hecho aplicaba una medida de control político y social7.
III

9A principios del siglo XVII, en el reino de Guatemala, la definición de ladino continuaba aplicándose a los indios que habían aprendido el castellano a la perfección, según se desprende de los escritos de fray Antonio de Remesal. Al mencionar las dificultades de fray Pedro de Calvo con les españoles respecto a la explotación de les indios chiapanecos, el cronista comentaba: “ Y de aquí procedía que en toda la tierra (no) había indio, por ladino y avisado que fuese, que hubiere llegado a su noticia que su señor y su encomendero tenía superior en 1a tierra, ni que el miserable indio agraviado y afligido tenía recurso a persona alguna que pudiese oír y remediar los daños que padecía.. (1964: 445).

10A finales de este siglo, Fuentes y Guzmán todavía utiliza la expresión “indios muy ladinos” en este sentido. Sin embargo, el concepto ladino, según el cronista, designa, «en los pueblos de indios, a los que son españoles, mestizos, mulatos y negros, a diferencia de los indios que sólo hablan la (lengua) materna. (1969: II, 101). Como se puede deducir, la utilización del castellano representa un elemento esencial de diferencia hacia el indio, a quien se especifica como aquel que no sabe sino hablar su lengua materna, cualquiera que sea de las existentes en el reino.

11Es de interés observar como Fuentes y Guzmán señala que en los “pueblos de indios”, les españoles son denominados como ladinos. Este indica que, por su origen, los ladinos son de muy diversos matices sociales y que si se encuentran reunidos dentro de este categoría es por razones de orden socio-económico y de acuerdo a una calificación impuesta por el grupo que domina. Lo confirma un documento de 1689, titulado “Descripción de les Conventos de la Sta. Provincia del Nombre de Jesús de Guatemala», atribuido a fray Francisco de Vázquez por Lamadrid, donde 12 personas de la feligresía de San Miguel Totonicapán, son consideradas como «ladinas que son españoles y mestizos». (Luján Muñoz, 1976: 34). Sin embargo, es necesario realizar nuevas investigaciones para comprobar si se denominaba como ladinos a todos los españoles que vivían en los «pueblos de indios» o solamente a aquellos que se encontrasen empobrecidos. Pues, como lo ha señalado Martinez Peláez, en el agro el ladino «era la capa media rural màs baja, lindante con los indios, aunque esencialmente distinta por razón de libertad de movimiento y contratación, así como por estar exonerada de tributar». (1973:285).

12Esto va a determinar un proceso individual de «ladinización» por parte de los indios para escapar al trabajo forzado y a la tributación. Si el dominio del castellano lo permitió, como se ha visto anteriormente, existieron otros mecanismos para tal fenómeno. En un documento de 1724, titulado «Testimonio de Fray Damián, de la Orden de los Predicadores, cura doctrinero del Pueblo de San Miguel Petapa». (AGI, Guat. 368), se lee: «...en dicho mi curato hay dos parroquias, la una perteneciente a indios cuya administración me toca como tal cura doctrinero y la otra de ladinos, que son españoles, mulatos y negros, que son administrados por sacerdotes secular y porque de lo referido acaben algunas discordias sobre pertenecía de feligreses, pues muchos indios con varios motivos que abajo expresaré, se eximen de acudir a mi parroquia (...) unos naturales del pueblo de Petapa que por exonerarse de pagar tributo se llaman a soldados en gran perjuicio del Real Haver, otros forasteros tributarios de otros pueblos que con el mismo título se procuran evadir de que sean reputados por tales indios aunque también en lo venidero es perjudicada la Real Hazienda, respecto que sus hijos y descendientes se reputan mestizos sin pagar tributos y otros que llaman vagamundos en que comprenden medio mulatos y mestizos sin pagar tributo, hijos todos de indias tributarias, que conforme a derecho deben pagar tributo por la común regla de derecho que el hijo debe seguir la naturaleza de la madre siendo todos los referidos indias y por ello sujetos a pagar tributo».

13En su informe sobre el conflicto, el fiscal de la Real Audiencia expresaba que «ha pasado esto a otros perjuicios del Real Haver por sustraerse indios tributarios así del mismo pueblo, así como de otros, agregándoseles con los demás de sus feligreses con el nombre de ladinos, administrándoles el pasto espiritual y con este color omiten y reservan. la paga de los tributos a los tributarios…» (Informe del Fiscal de la Real Audiencia de Guatemala. Que les españoles, mulatos y otras castas se saquen de la doctrina del Pueblo de San Miguel Petapa. 1723. AGI, Guat, 369).

14En su obra El problema racial en la conquista de América, Alejandro Lipshutz, señala que el problema de los mestizos para la corona española no era sólo de orden cuantitativo, puesto que crecían numéricamente, sino también cualitativo, ya que por su origen eran de muy diversos matices sociales. En defensa de sus privilegios sociales y económicos el colono «invoca la ley del espectro de los colores raciales como la ley ‘natural’ e implacable». (1963: 248). De hecho, la ley es la base del régimen de castas. Es más, la ruptura de este statu quo, como en el caso de los religiosos arriba citado, provoca contradicciones en el seno de la estructura de poder colonial. El párroco de la comunidad india ve reducirse el pago de los tributos ante la fuga de sus feligreses hacia la administración del cura secular bajo una falsa designación como «ladinos», que les permite escapar a la expoliación. Como forma de presión acude a la Real Hacienda, señalando los peligros que para la Corona tenía tal proceder.

15Ahora bien, también a finales del siglo XVII el vocablo ladino, en las ciudades, comienza a tomar la conceptualización de personas que no eran españoles o criollos en el sentido étnico (y posiblemente social), ni indios en el sentido económico y social de tributarios. Hablando de la capital del reino, Fuentes y Guzmán apuntaba que «el barrio de la Cand.elaria (...) se ve poblado de españoles como otros referidos, con alguna interpoblación de otras poblazones de gente ladina, mestizos, mulatos y negros, á que se agrega otra dilatada poblazón que corre también al Norte, y se extiende y trepa por la áspera subida y repecho de un monte hasta la media difícil cumbre, é al modo de una singular y nueva y admirable Toledo8; que desde la fundación ha estado de hábiles ladinos indios poblada, y no con pequeña ni despreciable conveniencia, por ser todos aventajados y diestros oficiales en las artes de la albañilería, carpintería y fundiciones de primeras piezas». (1969: I, 166).

16Sin embargo, como se ha podido observar, desde finales del siglo XVII, los conceptos «ladino» y «mesttizo» comienzan a ser sinónimos. La utilización del castellano y la valorización de ciertos usos europeos, dentro de características económicas comunes, permiten tal fenómeno. Aquellos ladinos no mestizos, como los españoles pobres, los indios ladinos no tributarios, los negros libres, vivían, al igual que éstos, dispersos en los valles del reino, principalmente en las rancherías o en las llamadas villas. Ya Martinez Peláez señaló la situación rural de los ladinos debido a la política peninsular de mantenerlos lejos de los pueblos de indios. Dentro de este contexto, la proliferación de los ladinos exije que éstos se conviertan en trabajadores obligados de las haciendas a cambio del usufructo de una parcela. Impedidos de formar pueblos propios, la mayoría de ellos se dispersan por el interior de las provincias, acentuando las diferencias económicas y sociales que los separan de los indios y de los españoles, principalmente durante el siglo XVIII. (1973: 366-395).

17Por ello, en 1779, el cura de Totonicapán, Francisco X. de Villar-Prego, al describir Salcajá, apuntaba que el vecindario se componía de “mulatos, que comunmente llaman ladinos, y de algunos que se quieren reputar por españoles…” quienes vivían dispersos en barrancas y parajes ocultos, milperías y siembras de trigo. (Luján Muñoz, 1976:50). Por la misma época el aragonés Pedro Cortés y Larraz, arzobispo de Guatemala, ironizaba sobre aquellas poblaciones de .ladinos con algunos que se dicen españoles.. (1958: I, 205).

18Empero, reflexionando sobre los españoles, los ladinos y los indios, fray Matías de Córdova escribía en 1797 que .no es su clase (de los indios) como la de los mulatos, que se confunden con los españoles pobres, y por consiguiente no tienen los medios referidos para introducirse en el estado que ahora tiene el mulato….” Y agregaba: “Por más que clame la venerable antigüedad, nadie puede decir a un indio: yo soy mejor que tú. ¿En qué consiste, pues, que un mulato se tiene por mejor que un indio, y hasta los indios convienen en ésto? No hay otra cosa que los distinga, sino el no saber hablar éstos el castellano” (1932: 260). En este párrafo contrasta, la conciencia de las causas económicas que igualan a los españoles pobres con los mulatos, inexistente en el análisis diferenciador entre éstos y los indios. Sin embargo, Córdova es claro en cuanto a lo que concierne la lengua como diferenciador histórico.

19Como se observa, si bien el vocablo ladino es el que sirve para calificar las características económicas y culturales relativas a un grupo social en el que los mestizos son predominantes, el vocablo mulato será el que califique la miscegenación surgida en el reino. Es decir, desde un punto de vista racial los mestizos fueron llamados mulatos por los españoles desde finales del siglo XVII como puede comprobarse en Fuentes y Guzmán. Un siglo más tarde, se agregará la denominación pardos, propia a esa proliferación de calificativos que tan obsesivamente se desarrolla entre los españoles desde la institucionalización de la “limpieza de sangre” por la inquisición en el siglo XV. Con este sentido son usados los dos vocablos en documentos oficiales como el “Censo” de 1778, los “Apuntamientos sobre la Agricultura y Comercio” del Real Consulado de 1811 o el “Informe” de Manuel Vela, fechado 18249. Un personaje ligado a la administración colonial, José Aycinena, indicaba que pardos deberían de denominarse a los descendientes del mestizaje con negros, ....pero hay muy pocos en las Provincias de Guatemala, y en ellas vulgarmente se llama tales, o mulatos, a los que han resultado de las diversas mezclas de indios y españoles…. (Martinez Peláez, 1973:709, Nota 148). Sin embargo, con la proliferación de los mestizos, hasta el punto de representar un tercio de la población del Reino en el siglo XVIII, los calificativos mulatos, ladinos, pardos, mestizos y castas10, serán aplicados a grupos de individuos cuya situación económica y social no corresponde a la de la masa india sierva, ni a la de los terratenientes y comerciantes españoles o criollos, ni a la de los esclavos negros11.

20Respecto a la población negra es importante señalar que desde un punto de vista estadístico, como es el de los documentos oficiales señalados anteriormente, si bien se encuentran en el renglón de los mestizos, se tiene el cuidado de caracterizarlos como negros. Durante los siglos XVI y XVII, en América el vocablo ladino abarcó a los negros, puesto que se vieron constreñidos a adoptar el castellano y los usos europeos12. Peter Boyd-Bowman señala ya el uso de ladino aplicado al negro en los Protocolos mexicanos de 1551-1553. Además, cita un ejemplo que sintetiza el análisis que hago para este primer período: «...esclava negra entre ladina y bozal.,,, (1971: 515). Es decir, una africana esclava recién sacada de su pais (ese es el sentido de bozal) pero que comienza a dominar la lengua castellana (ese es el sentido de ladina). Según, el excelente estudio de Nina Rodrigues, Os africanos no Brasil, en la colonia portuguesa de América, se llamó ladinos a los esclavos negros que adoptaron los usos y costumbres europeos y que utilizaron el portugués como medio de comunicación entre ellos, debido a su diversidad étnica13. (1977: 122-123).

21Sin embargo, la escasez numérica de los negros en el Reino de Guatemala, junto a su poca misceginación y al status de esclavos de muchos de entre ellos, conllevó a su particularización dentro del calificativo negro. Sobre todo a lo largo del siglo XVIII, cuando se da una localización el istmo de los llamados caribes negros14. Montúfar y Corona resumia la situación demográfica de Centroamérica a principios del siglo XIX de la siguiente manera. «Se compone la publación de toda la república de criollos blancos, hijos o descendientes de españoles; un corto número de españoles y europeos; castas diversas conocidas allí vulgarmente con el nombre de ladinos; indios aborígenes, y en las costas del norte, unos pocos negros…” (1963. I, 34).

22IV

23A partir de la independencia de España en 1821, el calificativo español desaparecerá rápidamente de la nomenclatura demográfica centroamericana, tanto por una reacción ideológica como por una disminución de sus efectivos, que se verán integrados en la categoría criollos. Un observador ajeno, como el holandés Haefkens, dividía (en 1827) a la población guatemalteca en criollos, ladinos e indios. Para él, los primeros eran los descendientes de los españoles, civilizados, que vivían en los climas templados o en la capital y se vestían a la europea. Los segundos, los caracterizaba como descendientes de españoles e indios, con el castellano como lengua, vestidos a la europea con telas de algodón, y tendientes a ejercer los oficios manuales. Los terceros, «la mayoría numérica», habitaban en los pueblos y en el interior, trabajaban la tierra y se vestían con gruesos tejidos de lana y algodón. Además, hablaban, sus lenguas propias, salvo aquellos que vivían en los contornos de las ciudades, quienes hablaban el castellano «lo bastante para el uso diario». (1969: 52 y 295).

24Sin embargo, en el siglo XIX Guatemala evoluciona hacia una sociedad polarizada en indios y ladinos. Un ejemplo se tiene en el Bosquejo del curato de Quetzaltenango, escrito por Fernando Antonio Dávila en 1846. Para este cura el departamento occidental se encuentra ya dividido en indios y ladinos. De las primeros observa que no se han cruzado con otras razas y resalta la tenacidad en la preservación de su identidad cultural. Asimismo, señala que ese carácter nunca ha sido modificado por leyes y que, no lo podrá ser mientras “carezcan de todo otro medio de inteligencia, fuera de sus idiomas aborígenes”. De los segundos, a parte de identificarlos a los valores occidentales, los designa como «procedentes de españoles y de sus derivaciones». (1846: 24-25).

25Lo importante a retener del texto de Dàvila es lo siguiente: A sólo 27 años de la independencia, al menos en una región donde la presencia indígena es mayoritaria, el calificativo criollo ha desaparecido de la clasificaciôn social y demográfica. El ladino es aquel que no es indio, con una procedencia de lo español e inmerso en los valores de Occidente. Al indio se le reprocha la defensa de su cultura, propia «a la estupidez e inercia asiática».

26Lo criollo va perdiendo su valor puesto que el ladino se asume como descendiente directo del español. Esta evolución idiosincrática se da en medio de la pujánza económica que desarrolla el sector ladino a partir de la independencia y que llega a su máxima expresión con la reforma liberal, comandada por el núcleo cafetalero del occidente del país. De este forma, producto ideológico de una nueva estructuración de la clase dominante, el vocablo ladino termina por perder lo último de indio que expresaba: el mestizaje. El concepto mestizo pasa a ser algo tan molesto, que desaparece del vocabulario oficial y, poco a poco, de la memoria colectiva. La estadística divide a la población en indios y ladinos. Ladino es lo contrario de indio15.

27Como ejemplos de tal contradicción, basta señalar que a finales de la colonia (1798), Matías de Córdova escribía sobre la «utilidad sobre que todos los ladinos e indios se vistan y calcen a la española». Pregonaba lo innecesario de conseguirlo por medio de violencia, coacción o mandato. Ochenta años más tarde, bajo la reforma liberal, el Jefe Político de la capital, Antonio Colom, recomendaba al Ministerio de Gobernación que ordenase, bajo multas de cinco pesos, que los indios vistiesen como «la clase ladina». (Garda Laguardia, 1972: 444-445). Asimismo, dentro de lo que yo denominaría como el inicio de la «política gubernamental de ladinización», en Decreto No. 165, firmado por Barrios en 1876, se declaraba «ladinos a los indios del pueblo de San Juan Sacatepéquez». (Díaz Castillo, 1973: 213). Basta conocer la realidad de este población hoy en día para comprender que esos indios jamás serían considerados como ladinos. Empero, según la expresión popular que surge en el siglo XIX, muchos de ellos serán “indios aladinadas”, por el hecho de hablar el castellano y vestir a la europea. En ese momento, el ladino comienza a crear mecanismos clasificatorios que preserven su status económico, social y cultural, de cara a una población india explotada.

28Para finalizar, es importante resaltar que se ha trabajado sobre la evolución del vocablo ladino a partir de acepciones provenientes del poder colonial y del republicano, tanto conservador como liberal. Es decir, a partir de la visión que los cronistas, el clero y los funcionarios públicos pudieron tener a lo largo de una realidad histórica cambiante. Sin embargo, la connotación actual de ladino no podrá ser captada totalmente sin profundizar en el estudio del proceso ideologizador de la reforma liberal y, sobre todo, en el estudio del significado que tuvo y tiene para los indios dicho vocablo. Puesto que, si bien la categoria ladino fue creada por los españoles, siempre ha existido en relación dialéctica con lo indígena16.

29Notas de pie de página

301 Publicado originalmente en: Luján Muñoz, Jorge. (ed.) Historia y antropología. Ensayos en honor de J. Daniel Contreras R (Guatemala: Universidad San Carlos de Guatemala, 1982), págs. 89-104.

312 Un ejemplo de ello es lo escrito en el folleto publicado por el Centro de Investigaciones de Historia Social (Panzós. Testimomio, CEIHS, Guatemala, 1979. p. 16): «El sentido exacto de la palabra «ladino» es mas difícil de precisar. Se usa ton frecuencia cuando hay un contacto entre los sistemas de valores indígenas y « occidentales », especialmente para los sectores populares. La distinción casi no se establece en las regiones de escasa población indígena, aunque las personas que viven ahí podrían considerarse ladinos. El nombre generalmente se refiere a quienes, sea cual sea, su posicón económica, han rechazado individuatmente o por herencía cultural el sistema de valores maya, y han aceptado la cultura occidental ». El subrayado es mío.

323 Samuel Gil Gaya es autor de la obra Tesoro Lexicográfico, 1492-1726 publicada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de Madrid, en 1960. Esta obra es uno de los mejores análisis lexicográficos de la lengua española, del cual sólo se ha publicado la primera parte.

334 J. Corominas, en su Diccionario crítico Etimológico de la Lengua Castellana, (Editorial Francke, Berna, 1954, Vol. III, p. 9), señala lo siguiente: Ladino, de latinus ‘latino’, en la Edad Media el vocable se aplicó a la lengua romance por oposición a la arábiga, y al moro que sabía hablar aquella; con referencia a obras literarias designó las del lenguaje más culta y artificioso o próximo al latín; desde ambas ideas se pasó a la de ‘advertido, astuto, sagaz’. la. doc. fin del S. XIII. Cron. Gral. («moro tan ladino que asemejaba christiano»).

345 Se utiliza la palabra castellano debido al significado que tiene en Guatemala dentro de un análisis de la lengua. Para los indios el español es la « castilla», marcando el rasgo colonial del término. Es más, en el occidente del país existe la frase paramiológica « Sos indio o qué; no entedés la castilla».

356 Estas dos relaciones yucatecas se encuentran publicadas en Colección de Documentos Inéditos, 2a. serie t. XI, págs. 142-153 y 199-209. Mateo Alemán en el Guzmán de Alfarache (Ediciones Cátedras S. A.; Madrid, 1979. t. I, pág. 198), al hablar de la doncella mora Darája, anota: «Tan diestramente hablaba castellano, que con dificultad se le conociera no ser cristiana vieja, pues entre las más ladinas, pudiera pasar por una de ellas».
No se olvide que actualmente se conoce como ladino el castellano arcaico hablado por los judíos sefarditas – es decir, de origen españoI – repartidos en el mundo, especialmente en Turquia y Salónica. Al respecte, Haim Vidal Sephiha, en su artículo «Ladino (judéo-espagnol calque) et sémantique» Ibérica II. París, 1979, págs. 115-128), lo siguiente: «Le ladino ou judéo-espagnol calque est le produit de la traduction mot à mot, aussi fidèle possible, des textes hébreux bibliques et liturgiques en un espagnol qui semble remonter au XIIIème, siècle».
Charles E. Kany en Semántira Hispanoamericana (Aguilar, Madrid. 1969, pág. 22) escribe que ladino «en el Nuevo Mundo ha venido a significar ‘indio de habla española’ (RP, Perú, Ec, Col, CA), o (hoy desusado) un negro de habla española’ (Cuba), y su significado se ha extendido a mestizo (CA; Tabasco, Méj.), mitad español, mitad indio.
Por otra parte, Rafael Lapesa, en su Historia de la Lengua Española, señala que a “através de España llegaron a Europa multitud de americanismos; con ellos entraron en francés negre, créole, mulatre y una nueva acepción de metís; en inglés, negro, mestizo, mulatto, y, en aleman, Neger, mestize, Mulatte*. De las afirmaciones de Lapesa es importante destacar que ladino, al igual que mestizo, adquirió una nueva acepción, con lo que se convierte en un americanismo.

367 No puede pasar desapercibida la política de imposición de apellidos castellanos entre las comunidades indias del reino de Guatemala, a mediados del siglo XVII. Pedro Carrasco (1M(i: 21)-220), publica et siguiente auto clarificador :
En el pueblo de San Francisco Panahachel en 28 días del mes de octubre de 1643 años, el señor Licenciado Don Antonio Lara de Mogroviejo, del Consejo de Su Majestad, su oidor más antiguo en la Real Audiencia de Guatemala, visitador general de las provincias de Suchitepéquez, Soconusco y Verapaz y teniente de gobernador y capitán general en elles. Dijo que por cuanto se han reconocido algunos inconvenientes de que en los padrones que se hacen las cuentas de los indios se pongan los nombres de ellos en los apellidos de su lengua sin otra señal que los diferencie y dé a conocer y como se hacen y escriben por personas que las más veces no saben las lenguas no se puede asentar ni escribir con la fidelidad que conviene por ser tan diferente que la castellana así en las caracteres como en la pronunciación y escritura con que resulta mucha confusión y no hay la claridad en los nombres y apellidos necesarias para que paguen el tributo todos ocultándose muchos por este camino o pareciendo en un mismo padrón uno mismo en diversas partidas por ser del mismo apellido o por no haberse escrito con los mismos caracteres de su lengua materna con que se suele pretender haber et yerro en dicho padrón o rebaja de tributarios por decir se han muerto o ausentado y no pudiéndose verificar todo se confunde. Y porque conviene se ponga remedio pues demás del referido inconveniente nace otro no menor de que su merced ha sido informado de personas celosas del servicio de Dios, pues en estos apellidos que usan los indios desde la gentilidad tienen envuelto en su significación alguna cosa que puede ser prohibida a la cristiandad o por los naguales (si es que las hay como algunos dicen) o por otro género de idolatría o superstición de que usaban en la antigüedad; y pues hoy con la doctrina y buena educación de los ministros doctrineros que con tanto celo han desterrado todo lo prohibido no se le reconoce daño a ninguno en este género de que se les debe muchas gracias, justo es que no sea ya ni aun en sombra, desterrado de la memoria la que pareciere serlo. Y pues los nombres, cognombres y apellidos solamente son para significar el individuo y sujeto del hombre que se quiere conocer, para elle se puede usar de les patronínicos y apellidos de Castilla con que vendrán a señalarse en más cierta y clara diferencia y conocimiento más individual de unos y otros, como lo mandó un concilio de Lima desterrando los nombres de la gentilidad. Demás que habiéndose de hablar e introducir la lengua castellana como Su Majestad lo manda por tantas cédulas en que su merced desea poner como pone toda atención y desvelo con los medios más suaves y proporcionados a conseguirlos, es forzoso que los dichos padrones no se hagan con los apellidos de lengua que no se ha de usar. Por todo lo cual mandaba y mandó que en toda esta visita de aquí adelante en les padrones que se hubieren de hacer de las cuentas se pongan apellidos castellanos o patronímicos con scñal cierta para conocimiento de los tributarios traduciendo el apellido que tiene alguna significación en la lengua materna a la nuestra castellana, y el que no le tuviere se ponga otro ad placitum, y esto tendrá más facilidad conque las cabezas del calpul tengan un apellido castellano que sirva a todos los del segundo apellido para mayor distinción y conocimiento; y que los que fueren naciendo les pongan el apellido que en los padrones fueren quedando a sus padres sin que los llamen ni asienten en los libros de bautismo con les que tenían antes en su idioma en que los visitadores doctrineros que les escriben tendrán particular cuidado y su merced se lo pide y encarga pues redunda todo en beneficio de los indios, con que se satisface a los inconvenientes referidos; y en poco tiempo tendrán los indios los apellidos patronímicos o castellanos como se experimenta en muchos que han usado desde sus padres y ya están conocidos en los pueblos como tales. Y este auto sea general para toda la visita y como tal se publique en ella. Y así Io proveyó, mandó y firmó el licenciado don Antonio de Lara Mogroviejo. Ante mi. Gaspar de Armas secretario de visita” (AGI, Guatemala 16).
Carrasco advierte que el uso de apellidos castellanos entre los indios es anterior al siglo XVII cuando se trata de nobles y que la aplicación de esta ordenanza fue relativa. Asimismo, resalta la relación entre los dobles apellidos patrineales existentes en algunas comunidades indígenas y la imposición de un apellido castellano a través del calpul.

378 Fuentes y Guzmán se refiere a la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores que se encuentra situada en las laderas del cerro Manchén, al norte de la ciudad de Antigua Guatemala.

389 Lo que se quiere afirmar es que la burocracia colonial se ciñó a una nomenclatura que la población descalificó en la práctica.

3910 El vocablo casta, en la terminología colonial, designa al mestizaje. Este término, como la mayoría de los empleados en la América española, era utilizado para generalizar las variantes en la coloración de la piel, como en el caso de la clasificación animal. Lipschutz señala que la «política” seguida por los autores del Diccionario de la Academia Española, refleja el contenido ideológico que lo racial ha tenido en la mentalidad española.”Cuán justificada es esta consideración – escribe-lo demuestra otro significado de la palabra raza que el Diccionario tiene presente: Casta o calidad del origen o linaje. Hablando de los hombres, (raza) se toma a veces en mala parte .
Estoy citando las últimas ediciones del Diccionario de la Academia. Sin embargo, será de gran provecho para nosotros hojear también en ediciones anteriores. Es casi sorprendente lo mucho que así se aprende. La primera edición del Diccionario de la Academia es del año 1737.
Leemos en ella: Raza. Casta o calidad del origen o linaje. Hablando de los hombres se toma muy regularmente en mala parte .” ( El problema racial en la conquista de América , Siglo XXI. México, 1975, pág. 240).

4011 Véase Severo Martínez Peláez, Centroamérica en los años de la Independencia: El país y los habitantes. (Inv. Para la Doc. No. 7). Fac. de Ciencias Económicas, USAC, Guatemala, 1977. Jorge Luján Muñoz, La Independencia y la anexión a México. (Guatemala: Editorial Universitaria USAC, Guatemala, 1975).

4112 En La patria del Criollo, Martínez cita un documento de la Diputación provincial de Nicaragua y Costa Rica , con fecha 1820, que se lee que “las mezclas subsecuentes de las personas mixtas son inacabables e innominadas, pero generalmente a todas las personas que no son indios puros se llama gente de razón o ladinos”, (1973: pág. 697, Nota 23), para explicar que el concepto ladino incluye a los negros durante todo el período colonial. (ver especialmente pág. 701, nota 59). Para Guatemala esta afirmación no es valedera (el mismo Martínez Peláez la corrige en su trabajo sobre la Independencia pág. 35, nota 36), pero es posible que en Nicaragua, donde el mestizaje de negro con blanco era superior, el vocablo ladino tuviese tal extensión. Actualmente, en muchas regiones nicaragüenses, dicha palabra conserva solamente su significación de “audaz, calmado”.

4213 Los españoles clasificaban a los negros en:
Bozal: que no sabía castellano.
Ladino: que hablaba castellano.
Cimarrón: en rebeldía, escondido en el monte.
Moqollón: policía al servicio de los españoles que luchaba contra los cimarrones.

4314 Los indios caribes, ante la conquista europea, se refugiaron en las isla St. Vicent y Sta. Lucía del archipiélago antillano. Esclavizan a los africanos que llegan a sus costas en el siglo XVII al naufragar los barcos negreros y, luego, a los cimarrones que vienen de otras islas vecinas. A mestizaje posterior es conocido como los caribes negros, quienes, al pasar dichas islas al dominio inglés en la segunda mitad del siglo XVII, fueron deportados a Honduras y Guatemala.

4415 Batres Jáuregui escribía a finales del siglo XIX que, si bien la primera acepción de ladino en Guatemala era la del indio que hablaba español, “hoy se ha extendido la significación de tal nombre a todos los de estos países que no son indios, o que, a pesar de serlo, no conservan su primitivo idioma y sus costumbres. En este sentido se puede decir que es provincial la palabra ladino; y es la aceptación que se le da a loas cuadros estadísticos del movimiento de nuestra población, en los cuales se habla a cada paso de indios y ladinos”. (1892: pág. 81-82).

4516 Corominas señala que de la acepción original de Ladino (el moto o judío que habla perfectamente el español). se pasó a la de “advertido. astuto, sagaz” (1a documentación Crónica General, siglo XIII, “moro tan ladino que asemejaba christiano”). Al vivir en una cultura y sociedad hostil, et moro debía de ser sagaz para sobrevivir. Empero, ello implicaba un peligro de aculturación. Pienso que la acepción de ‘taimado’ es propía de la América española y se comprende históricamente si se toma en cuenta el juicio de valor de los españoles y criollos respecto a los ladinos. Martínez Peláez escribe, al comentar los juicios de Antonio Garda Redondo, sobre que los ladinos son «malos» (Memoria sobre el fomento de las cosechas de cacao, 1799), que «finalizado el siglo XVI, los enemigos de los mestizos nos informaban de los defectos de su carácter. Pero han pasado dos siglos. No se trata ahora de los primeros mestizos, sino de la tercera parte del reino. Y lo más sorprendente: quien lo dice no es un hipócrita hacendado o un funcionario – interesados ambos en el orden Feudal de los pueblos -, sino que lo dice el “abogado” del ladinaje.
«Lo dice en honor a la verdad y, al mismo tiempo explica los motivos de aquella conducta y confiesa que se sorprende de que, siendo lo que era para los ladinos, no fuesen ellos mucho peores. No les quedaba otro recurso que violar las leyes, porque esas les negaban derechos vitales y los cargaban de castigos infamantes. Estaban obligados a engañar, a usurpar, a arrebatar, porque ers la única manera de procurar en un régimen que les cerraba todas las puertas para obligarlos a ir a entregarse a las haciendas. (.. ) La estructura colonial determinó una política de ladinos, y esa política dcterminó que muchos de estos, para no caer en la miseria, tuvieran que arrebatarle algo a los indios; tuvieran que serles «perjudiciales», como reconoce el Deán. Este hecho tuvo y sigue teniendo enormes proyecciones en el desarollo social de Guatemala, y es por ello importante explicar su origen colonial”. (_La Patria del Criollo_, págs. 375-376). Sólo basta agregar que, desde la Reforma Liberal de 1871, ese lado «taimado» del ladino en Guatemala, se ve reforzado por la política de expoliación económica y cultural hacia las comunidades indígenas por parte de un aparato de poder enteramente ladino. A partir de ese momento, los ladinos son los únicos responsables de su propio comportamiento.

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Para citar este artículo :

Arturo Taracena, « Contribución al estudio del vocablo “ladino” en Guatemala (siglo XVI-XIX) », Boletín AFEHC N°25, publicado el 04 octubre 2006, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1234

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