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AFEHC : articulos : Guatemala a finales del siglo XVIII. Una breve perspectiva económica y social. : Guatemala a finales del siglo XVIII. Una breve perspectiva económica y social.

Ficha n° 1265

Creada: 05 noviembre 2006
Editada: 05 noviembre 2006
Modificada: 17 enero 2011

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Autor de la ficha:

Gustavo PALMA MURGA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Guatemala a finales del siglo XVIII. Una breve perspectiva económica y social.

Se trata de plantear una serie de elementos básicos que permitan acercarnos a la comprensión del pulso y ritmo de la vida económica en el antiguo reino de Guatemala durante los últimos años del siglo XVIII y los primeros del siglo XIX.
Palabras claves :
Vida económica, Reino, Tierra, Sociedad
Autor(es):
Gustavo E. Palma. Murga
Lugar de Publicación:
Publicado originalmente en: Luján Muñoz, Jorge. (ed.) Historia y antropología. E
Texto íntegral:

1Los últimos decenios del siglo XVIII significaron para la corona española un inmenso derroche de energías —humanas y económicas— destinadas a soportar y llevar a buen término repetidos proyectos bélicos en los que se vio envuelta. Fruto de celos expansionistas, como de avances político-económicos, habían colocado a España en una situación bastante difícil: no era factible sucumbir ante el poderío de las potencias vecinas, pero hacer frente a tales empresas bélicas le significaba innumerables sacrificios humanos y económicos. Por otro lado, sus vastas posesiones de ultramar eran de por si otra gran empresa en la que debía invertir semejantes energías y recursos, aunque de diversa manera; así como velar por ellas como un valioso tesoro sobre el que tenían puestos los ojos propios y extraños. Aspecto importante que merecía obligados desvelos por parte de la alta burocracia real española, así como los esfuerzos e inversiones ya señalados, era el tráfico comercial-marítimo que sostenía la metrópoli y sus colonias. Por medio de él, podía detectarse el pulso y ritmo de las relaciones entre ambos continentes. Esa inquietud real sobre el mantenimiento y conservación de una relación continua en el ámbito comercial puede explicarse por los factores que la constituían, como lo eran, por un lado la riqueza en metales preciosos y materias primas que América proporcionaba, así como el mercado de consumo que ella misma significaba para los géneros y productos peninsulares. Ese intercambio, las más de las veces desigual para las colonias ultramarinas, suponía un renglón considerable en la economía real peninsular. De allí su constante vigilancia y protección, manifiesta en toda una serie de disposiciones reales que —durante casi tres siglos— guardan una línea clara de pensamiento: la conservación, en exclusividad, del comercio con las colonias como algo inherente e imaginable sólo para la corona española, sin llegar a contemplar la ingerencia en dicha relación, de otras naciones. La guerra sostenida con Inglaterra en los últimos años del siglo XVIII planteó difíciles problemas a esa relación comercial, ya que las fuerzas inglesas conocían bien los puntos neurálgicos de la economía española y los atacaron frontalmente1.

2Estas relaciones comerciales se vieron alteradas, interrumpidas, casi cortadas, lo que determinó el desarrollo de otras formas de comercio colonial-metropolitano: desde el trato directo con los angloamericanos y los de otras nacionalidades, hasta el fortalecimiento del contrabando bajo todas las formas posibles.

3Los resultados de estas variaciones en las formas tradicionales de comunicación comercial no dejaron de sentirse inmediatamente en la economía peninsular, y en especial en su real erario. Se plantearon soluciones con el objeto de evitar la fuga de capitales hacia otras naciones —la misma Inglaterra entre ellas— y se trató de legislar en ese sentido.

4Una de las medidas más importantes, la R.O. de 18 de noviembre de 1797, estableció las bases para el desarrollo del llamado Comercio de Neutrales, por el que podían conducirse géneros nacionales —y los extranjeros autorizados— en naves nacionales o extranjeras y desde puertos autorizados para tales efectos2. Esto comercio de neutrales, en el poco tiempo que estuvo vigente, no vino sino a demostrar las debilidades y realidades de un sistema comercial anacrónico y rebasado por la misma realidad, al igual que el distanciamiento efectivo y la, casi, independencia que las colonias españolas habían alcanzado en dicho terreno. Poco tiempo fue necesario para que la corona observase cómo las relaciones comerciales se habían expandido hasta niveles no imaginados ni esperados. Por ello, al poco tiempo de la promulgación de dicha R.O. —no llegó a tener ni dos años de vigencia— se emitió otra R.O. el 20 de abril de 1799, en la que se dejaba sin efecto la disposición anteríor3.

5La notoriedad con que se había desarrollado el tráfico ilícito, con el agravante de que la propia Inglaterra — potencia enemiga del momento— estaba siendo beneficiada de él, eran motivos suficientes para dejar sin efecto tal disposición. En otro apartado de la misma real disposición, se permitía el monarca pedir que los cuerpos consulares manifestasen sus opiniones y sugerencias para encauzar en mejor forma las nuevas disposiciones planteadas. Si a causa de situaciones concretas la corona se había visto urgida en legislar sobre materia tan grave como lo era la disolución —desfavorable para ella— de un rígido orden comercial mantenido durante siglos, la conjunción que resultó de las circunstancias que vivieron las colonias americanas durante esos años cruciales vendrían a comprobar la operatividad de una realidad frente a la inercia de la ley como letra muerta, escrita sobro papel.

6Es necesario tener presente las circunstancias vividas en las regiones más importantes de la América hispana para comprender el fenómeno en toda su dimensión. Por una parte, La Habana abrió totalmente sus puertas al comercio con los angloamericanos (Estados Unidos), constituyéndose —prácticamente— en intermediaria entre la excolonia inglesa y las posesiones españolas en América4. No creemos que pueda pensarse en época mejor y de máximo auge económico para la isla que ésta. En poco tiempo logró realizar enormes intercambios comerciales al amparo de la legislación de neutrales. El auge experimentado allí, y resentido en toda la región, provocó innumerables reacciones. Veracruz, que por siempre había sido la gran puerta de América para el comercio peninsular se vio amenazada y disminuida en importancia. El Consulado Veracruzano — fiel exponente de la clase comerciante local— elevó enérgicas, continuas y aireadas protestas a la corona a causa de dicha situación.
Retomando la idea de un prestigioso historiador español actual, se llegó a pensar que la isla de Cuba, de punta de lanza del imperio español en el caribe, se había convertido en avanzada del enemigo en territorio hispano-americano5. De esta suerte, Veracruz se vio privada de todos los beneficios que podía implicar tal R.O. de 1797, ya que la reticencia de los comerciantes locales, aliados estrechos de la clase comerciante gaditana, se justificaba por el hecho de que el grueso del movimiento comercial —que no sólo abastecía al propio México sino a otras colonias más— se escapaba de sus manos, pasando a las de los comerciantes cubanos que habían establecido excelentes contactos comerciales con sus homólogos de la costa este de Estados Unidos, Sin embargo, dentro de lo somero que se plantean estas reacciones ante tal hecho, nos interesa especialmente conocer los efectos de esta crisis en el Reino de Guatemala.

El conocimiento de la R.O. de 1797 tuvo efecto varios meses más tarde en Guatemala, pero debido a la compleja orgarnización comercial local, no llegó a usufructuarse en todo rigor. E1 comercio guatemalteco, al igual que el veracruzano, observaba un gran hermetismo mental en cuanto a las posibilidades de apertura y compartición de su actividad. Sus estrechos vínculos de dependencia con Cádiz le hacían aún un grupo cerrado a cualquier innovación. El comercio de neutrales podría ser aprovechado por el reino de Guatemala, siempre y cuando fuesen comerciantes locales, y con sus propios barcos, quienes realizacen tal actividad. Prueba de ello la tenemos en los tan repetidos rechazos —sistemáticos— que el gremio de comerciantes manifestó a la llegada de diversas expediciones provenientes de Estados Unidos y capitaneadas por extranjeros. Los pocos intentos —podríamos señalar sólo dos— que se llevaron a cabo, fueron los de los comerciantes Irisarri y Aycinena, pero debido a sus peculiaridades —¿las propias del grupo al que pertenecían?— sufrieron de grandes tropiezos administrativos y terminaron por convertirse en voluminosos expedientes ante el consejo y la corona para obtener su aprobación final6.

7La estrechez mental unida a una ambición económica desmedida, habían impedido al comercio guatemalteco el superar la crisis de abastecimiento de productos y géneros extranjeros, así como de extracción de sus principales frutos, ocasionada por esa guerra. Cuando la R.O. de 1799, que dejaba sin efecto la del comercio de neutrales llega a Guatemala, el Presidente y Capitán General envía inmediatamente una circular a todas las jurisdicciones administrativas y consulares del reino demandando informaciones precisas que permitiesen conocer la situación económica originada por dicho conflicto bélico y sus consecuencias7.

8Plantea la misma autoridad regional que el reino se encuentra con graves problemas ocasionados por:
1, La suma escasez de efectos de consumo general y los elevados precios a que se están vendiendo en ese momento; situación originada por no haber llegado un solo barco mercante de España a los puertos locales desde la declaratoria de la guerra, y 2—La existencia, en bodegas y otros lugares, de casi cuatro cosechas de añil que no han logrado salir al exterior, como resultado del mismo bloqueo originado por la guerra.
La situación, como la plantea el Presidente y Capitán General, no puede ser más categórica en sus aspectos funestos y negativos. Por ello, ordena a intendentes, alcaldes mayores, corregidores, ayuntamientos, consulado y diputaciones consulares, junta de diezmos de Ciudad Real, monte pío de cosecheros de añil y dirección general de alcabalas, que cada uno por separado informe, en sus posibilidades y circunstancias, sobre: 1.—La existencia de géneros y efectos europeos en sus respectivas provincias, dando sus precios antes y después de la guerra. 2.—El estado de los productos exportables y sus precios corrientes antes y después de la guerra, con arreglo a los de la Feria —para el caso de los añiles—. 3.—El estado de las cosechas, su incremento o disminución. 4.—El estado de las exportaciones y los efectos de su atraso para la economía local. Por último dicho funcionario solicita que, en base a lo estipulado por la R.O. de 1799, se hagan las propuestas pertínentes para poder solucionar los problemas del momento. Las respuestas dadas a dicha circular se fueron produciendo a lo largo de los años 1799 y 1800. Tales documentos, según su origen, manifestaban —simplistamente unos, de manera más elaborada otros— determinados criterios informativos. Es necesario tener presente —desde un principio— quiénes eran los informantes y cuáles eran tales criterios que resaltaban en su información.

Los resultados del procesamiento de dicha información nos sugieren diferentes formas de presentación y análisis. En razón del interés que se tenía por conocer cuál era el impacto inmediato de dicha crisis externa sobre las diferentes regiones, los presentaremos en orden de menor a mayor repercusión en las distintas divisiones políticoadministrativas del Reino de Guatemala.

9Así nos encontramos con que los alcaldes mayores de Chimaltenango y Totonicapán responden brevemente que, en sus respectivas jurisdicciones no existe consumo de géneros y efectos de Castilla. Explican que son regiones con una gran abundancia de población indígena y que ésta se fabrica sus propias ropas. lo que justifica la ausencia de consumo de géneros externos. También señalan que allí no se producen añiles, ni zarza, ni bálsamos, ni artículo alguno de exportación. Es una población que se encuentra dedicada a las labores propias da la agricultura de subsistencia8. El Alcalde Mayor de Verapaz, para obtener dicha información hizo comparecer a diferentes personas de la localidad, que declararon, con unanimidad, que allí tampoco se conocían tiendas que vendieran efectos y géneros europeos. Los indios, ellos mismos tejen sus ropas, y los pocos ladinos que hay también las consumen. Añade que los productos de fabricación local han experimentado un alza en sus precios y producción. Un declarante dice que en Salamá se encuentra una tienda que tiene muy pocos efectos europeos, pero que sus precios son muy elevados. Pasando al ramo de productos de exportación, todos coinciden en señalar corno únicos productores de añil a los hacendados Antonio Palomo y Pablo Riveiro9.

10El Alcalde Mayor de Sololá, que también llamó a declarar a diversas personas, resume señalando que calcula como existentes unos 500 pesos en géneros de Castilla y con precios triplicados. No se producen productos de exportación, sino sólo maíz para el consumo local. Para confirmar esos datos solicitó opiniones a los comisionados de Sta. Lucía, Partido del Quiche, San Andrés Semetabaj y al comisario de Joyabaj, que repitieron lo mismo, añadiendo que también se cultiva trigo pero que es para consumo regional10.

11El Alcalde Mayor de Escuintla, adjunta a sus testimonios algunas facturas de géneros y efectos europeos con los respectivos precios anteriores y posteriores a la guerra. Dice que en su provincia sólo existe una pequeña tienda — de su propiedad— y que está escasa de mercancías. Además añade que, por la proximidad de la ciudad capital, los vecinos pudientes acuden a ella para surtirse de tales géneros. Por otro lado señala que el común de la gente padece desnudeces y calamidades, por no poder comprar los géneros a tan elevados precios, por lo que optan por vestirse de mantas que obtienen a precios más reducidos. Pocas personas se han dedicado al cultivo del añil, pero con los atrasos ocasionados con la guerra lo han abandonado. Antes era un producto rentable y beneficioso. Sugiere que para solucionar el problema de la escasez de géneros europeos necesarios, Su Majestad envíe embarcaciones comerciales desde la península pero escoltadas por buques de guerra, y así lograr resucitar la vida económica del reino11.

12El Alcalde Mayor de Sacatepéquez se limitó a comisionar a dos personas para que pasasen a las pocas tiendas existentes en la cabecera de la jurisdicción (Antigua Guatemala), indagasen sobre la existencia de géneros europeos. Los pocos comerciantes entrevistados declararon poseer —entre todos— tales géneros por valor aproximado de 10,000 pesos, y con un recargo de hasta dos o tres veces su valor original12.

13El Alcalde Mayor de Suchitepéquez también convocó a los escasos tenderos de la Villa de Mazatenango, que declararon tener existencias hasta por valor de 73,495 pesos, pero que con los aumentos de la guerra podrían ascender hasta 148,686 pesos. Como efectos precisos de esa guerra indica que artículos como el papel, aceite y acero han aumentado en un 400%, y otros —como algunas telas— en un 200%. Declara que allí no se producen productos ex portables13.

14En los informes hasta el momento extractados podemos observar un denominador común que se traduciría en la mínima o nula existencia y consumo de géneros europeos, asi como en la escasa producción de añiles y otros productos de exportación. No estamos determinando características precisas de producción y consumo por región, que sería absurdo y pretencioso, sino agrupándoles según los contenidos, cantidad y calidad de su información. Para la jurisdicción del actual territorio hondureño nos encontramos con cuatro informes. Dos corresponden a la provincia de Comayagua —uno del Intendente y otro del Dip. Consular—, y los otros dos que fueron enviados por los delegados consulares de Tegucigalpa y Gracias a Dios. El Intendente de Comayagua solicitó informes a ciertos comerciantes de esa villa, pero sin haber logrado obtener información concreta y exacta. Estos mantuvieron cautela y reservas, por lo que no se aportaron datos de ese sector. El receptor principal de alcabalas se inhibió de dar su informe alegando carecer de documentos que le permitiesen rendir estado de cuentas de su ramo.

15Por su parte el Intendente hace una serie de propuestas para el mejoramiento de las condiciones de la provincia. Cree que si se estableciese un almacén convenientemente surtido en cada una de las capitales de provincia y por cuenta del Banco Nacional de San Carlos, se evitarían los extremos de decadencia que actualmente se están viviendo; sin que se alterase el libre comercio que Su Majestad tiene autorizado. Hace notar que luego de dos siglos y medio de vida en América, este reino es el más atrasado. « Es indispensable variar el orden presente para mejorar14... ». Considera que no hay apoyo efectivo para esta región. También sugiere que el mismo banco sea quien habilite a mineros y hacendados, rescatando metales y comprando los frutos a precios equitativos, y vendiendo las mercaderías sin mayores propósitos de lucro. En resumen, el Banco de San Carlos sería la solución a todos los problemas del reino. Por su parte, el diputado consular comayagüense remitió el expediente a varios comerciantes quienes proporcionaron listas detalladas de sus existencias y precios. Apunta que en su distrito no hay cosecheros de añil. Como solución a la extracción del añil, del reino, plantea la ya mencionada anteriormente, de que lleguen buques mercantes escoltados por otros de guerra para asegurar el feliz arribo de estos frutos a la península15.

16El diputado consular de Tegucigalpa informa que allí el surtimiento de géneros y efectos europeos es casi nulo, adjuntando algunos precios de los existentes. Niega la existencia de plantaciones de añil en esa región16. Por último, el diputado consular de Gracias a Dios indica que desde hace un año esa plaza se encuentra desabastecida de géneros europeos. Por otro lado, las cosechas de añil están siendo abandonadas paulatinamente, y sus precios bajan cada vez más. Incluso, apunta, para poder sacarlas de la región es necesario perder de dos a tres reales en cada libra según los precios de feria. Cree que el comercio local corre peligro de desaparecer pues se estanca cada día, y como consecuencia de la paralización de la comercialización del añil, que es el alma de la vida económica de la región17. También fueron recibidos los informes de los comandantes de los tres puertos activos. El comandante del puerto de San Fernando de Omoa se limitó a referir las existencias de mercancías de los comerciantes locales. Las acompaña con algunos comentarios sobre las dificultades en la venta de las mismas18. El de San Felipe del Golfo dice que allí no hay mercadería alguna, dándose una carestía total. Apunta que la plaza tendrá unas treinta casas por lo que no existe posibilidad que pueda establecerse comercio alguno. Si hay que proveerse de dichos géneros se tiene que recurrir a la capital19.

17Por su parte, el comandante del puerto de Trujillo señala que allí no hay mercaderías por el momento, pero que ese ha sido el paraje mejor proveído del reino durante todo el período de guerra. Acompaña una lista de artículos y sus precios. Pasando a proponer soluciones encuentra como más adecuadas las siguientes: 1—que se permita el establecimiento de navegación comercial con los puertos del norte (Estados Unidos); 2—que los géneros introducidos al reino sean medidos por la Real Junta de Tribunales, pero sin cometer abusos; 3— que los registros de las naves se hagan bajo la supervisión del Diputado Consular o su delegado; 4—que se permita la llegada de extranjeros en los buques que arriben, siempre que la tripulación sea totalmente española; 5—que en los retornos de los buques sólo se permita llevar lo preciso para el sustento de la tripulación, y alguna cantidad extra, en caso de arribada y, 6—se han de pagar a Su Majestad los derechos de extranjería como está estipulado para el comercio de neutrales. Acompaña un cuadro elaborado por el ministro local de Real Hacienda en el que registra todas las embarcaciones llegadas a dicho puerto desde diciembre de 1796 hasta enero de 1800, en un número de veintidós. Da sus nombres y las cantidades de frutos y efectos de Europa que han llevado a dicho puerto. Estima que el valor de lo ingresado sobrepasa, en dicho tiempo (casi tres años) los 100,000 pesos. Añade también que como « …??ya empieza el tiempo oportuno para el acceso de embarcaciones nacionales de La Habana Cuba y Trinidad es probable que no se experimente en adelante la escasez que en este invierno se ha notado de lo que deduzco que lograrán las tintas la exportación que se apetece y se surta el Reyno de los efectos de que hasta aquí ha carecida20…?? ».

Desde su perspectiva, es un informe positivo y con planteamiento de soluciones prácticas e inmediatas. Remitiéndonos a los informes presentados por la Diputación Consular de Ciudad Real, nos encontramos con el mismo lamento de la ausencia de mercaderías y géneros europeos. Da, sin embargo, una lista de existencias en dicha villa. Según los informes que le han presentado algunos comerciantes locales, los precios han aumentado en un 100% como mínimo. Añade que la agricultura ha decaído, no sólo por la guerra sino por la falta de exportación de frutos, escasez de operarios y -abundancia de holgazanerías. Dice que las tierras allí son adecuadas para producir por lo que hay que adoptar medidas para hacer eso una realidad. Propone que: 1-—Se obligue a trabajar a toda la gente sin excepción. 2.—Que se conduzcan de España los renglones más necesarios, conociéndose con anticipación la llegada de los buques, o flotas, para tener preparados los frutos a exportar. 3.—Que los caminos sean reparados y mantenidos para facilitar el transporte, así como limpiarlos de ladrones. Además sugiere que se hagan estudios con el objeto de hacer navegable el rio Grijalva21.

18Por su parte, el Administrador de Alcabalas de Tuxtla, señala la notable decadencia que se ha experimentado en la recaudación de derechos desde la declaratoria de guerra. Hay escasez de géneros europeos, que son la base de ese comercio. Apunta que desde la declaratoria de guerra no se ha introducido en esa aduana ninguna factura bien surtida. Este, a su vez, hizo declarar a varios comerciantes quienes confirmaron la mencionada escasez, señalando la inexistencia de productos de exportación, salvo cortas cantidades de cacao y añil que eran conducidas a Oaxaca. Dicen que el cacao se vende a 15 pesos la carga de sesenta libras. Por otro lado, se ha experimentado un incremento en la producción de maíz y fríjol. Reconocen que buena parte de los géneros existentes, y que allí se consumen, son introducidos por Campeche y Tabasco22.

19La Junta de Diezmos de Ciudad Real, por su parte, declara que no existen documentos en su oficina con los cuales elaborar tal informe. En todo caso, dicen, será mejor que se dirija el expediente a determinadas personas —dan sus nombres— que son a quienes se ha rematado dicho ramo23.

20Por último, el Subdelegado del Partido de Soconusco informa que ha llevado a cabo una inspección en dicho término, pero que hay pocos comerciantes y que no tienen efectos europeos. Si los han tenido ha sido a precios muy elevados. Dice que el añil se encuentra abandonado, y sus precios han bajado desde 10 reales libra hasta los 3 y 3.5 reales la libra en estos años de guerra. El cacao se ha visto disminuido en su producción». Como consecuencia, continúa, decae el ingreso en el ramo de alcabalas, los jornaleros y sus familias se ven a punto de perecer o de dedicarse al robo. Por último, propone que se extraigan los frutos y se introduzcan efectos por la vía de Tabasco. Ejemplifica sus buenos resultados con una introducción de efectos que se hizo por Tonalá, que —indudablemente— había sido llevada a Campeche por barcos angloamericanos, y de la que se lograron comprar géneros y artículos extranjeros con un 75% menos de como se habían vendido antes y también se logró vender algunos añiles desde 7 a 8.5 reales la libra24.

21De Cartago, en Costa Rica, solamente llegó un breve informe del gobernador que acompañaba los testimonios de cuatro comerciantes locales, que se limitaban a ofrecer listas de los pocos géneros europeos allí existentes, así como la declaratoria de que siempre habían sido abastecidos por la capital del reino25. Se presentan a continuación los interesantes informes que enviaron las diferentes autoridades de la Provincia de Nicaragua. La autoridad política de León —el Intendente— envió citación a todos los mercaderes, expendedores, jiquiliteros y hacendados para que acudiesen a su despacho. Por otro lado, también instruyó órdenes para Granada y Rivas de Nicaragua para conocer de la existencia de tráfico mercantil en ellos26. Reunidos todos estos individuos, manifestaron que estimaban como existentes en las tiendas de la villa de Rivas de Nicaragua aproximadamente 70,000 pesos en géneros de Castilla y Europa, considerados a los precios del actual momento de guerra. La mayoría de tales géneros habían sido introducidos —vía Trujillo— desde La Habana, ya que era imposible abastecerse desde el interior del reino. Hacen un cálculo sobre lo que se consume anualmente en mercaderías y dan la cifra de 60 – 70 mil pesos al año. Advierten que es posible llegar a niveles de consumo anual, como esos, gracias al cacao que les permite —como valor de cambio— obtener tales artículos de consumo. En relación al añil dicen que las siembras pronto llegarán a dos años de encontrarse abandonadas. A pesar del poco número de cosecheros de añil, se llegaba a producir entre 50 y 60 mil libras anuales. En la época presente se hace sentir su ausencia. Consideran que el reino no se encontraría en situación tan calamitosa si se le hubiesen extendido las gracias y beneficios del comercio angloamericano, tal como lo disfruta actualmente la Isla de Cuba. También insisten en que se establezca un comercio marítimo regular por vía del puerto de San Juan de Nicaragua. Por su parte, la diputación consular de León instruyó a los comerciantes locales, quienes en un principio manifestaron total reticencia a declarar los efectos europeos existentes en sus tiendas y sus valores. El funcionario consular se vio obligado a amenazar con una multa de cincuenta pesos a cada uno si no presentaban la información solicitada. Entrando en consideraciones personales hace ver que los añiles han disminuido en su producción, faltando compradores y, más aún, habilitadores para quienes se dedican a ese cultivo. La fluidez comercial se lograría con la reautorización del comercio de neutrales; o bien que se escoltase a los buques mercantes por cuenta del rey, o por la de los comerciantes mismos, aunque ésta última solución sólo serviría para que los precios de las mercancías se aumentasen27.

22La villa de Granada, por medio de su Diputado Consular, y su gremio mercantil, manifestó que la suma total aproximada de existencias europeas allí eran de 32,000 pesos con precios antes de la guerra, y que al momento actual llegarían sus valores a 64,000 pesos. Estimaban que en el plazo de seis meses esas existencias ya estarían consumidas. En los anteriores seis años se habían producido entre 30 y 35 mil libras anuales de añil. Ese año la producción no había alcanzado las 13,000 libras. Insisten en que sería conveniente la utilización del puerto de San Juan de Nicaragua y el de Trujillo, que podrían absorver entre 800 mil y un millón de pesos anuales, dando salida a buena cantidad de frutos de la tierra. Es algo urgente pues las haciendas de añil comienzan a padecer los efectos de esta crisis y podrían desaparecer28.

23Probablemente el informe más complejo y completo fue el remitido por las diferentes autoridades de la provincia de El Salvador. En primer lugar, pasaremos rápida cuenta del enviado por el Ayuntamiento. Este cuerpo ordenó pasar el expediente a personas de conocimiento sobre tales asuntos para que informasen. El primero en emitir fue el hacendado Santiago de Rentería que manifestó que los géneros de mayor consumo eran los bramantes crudos, de los que él calculo existirán alrededor de 100,000 pesos. La escasez actual no justificaba el excesivo aumento de precios. Es cierto, añade, que el comercio gira sobre la ley de aprovechar las ocasiones, tal ley no sujeta al comerciante al tiempo presente sino al futuro, por lo que vende más caro. Las guerras siempre favorecen al mercader, no así al común de la gente. Sin embargo, sobre el cosechero caen todas las desgracias: baja de precios del añil, los precios de feria no cuentan, por lo que sólo puede esperarse el aniquilamiento de ese producto. Hace referencia a la época en que los buques neutrales llegaban a Veracruz, lo que permitía extraer añiles con alivio de sus productores. Propone se levante una pequeña flota que aliviane ese embotellamiento y escasez de productos y mercancías, pero se pregunta: ¿qué opinará el comercio de Cádiz29 ? Otro hacendado, José Rossi, se adhirió totalmente a lo expresado por el anterior. Luego encontramos la opinión de Bartolomé de Alvarez y Soto, Regidor alguacil mayor de ese Ayuntamiento, quien hace algunas estimaciones sobre valores de mercaderías existentes en la provincia. Da como cálculo entre 500,000 pesos y 200,000 pesos de los que 100,000 corresponderían a géneros de primera necesidad. Considera que es el añil el que padece el peso de la crisis, ya que —a la inversa de los géneros de Castilla que han aumentado de precio— éste se estanca progresivamente. Hay tres cosechas detenidas, y al poquitero se le ha llegado a pagar hasta tres reales por libra. A eso debe sumarse el mayor quebranto de tener que pagar cuatro pesos por cada tercio al Montepío de Cosecheros. Antes, continúa, salían anualmente para Lima de 1,200 a 1,500 tercios (de 365 libras cada uno), y que tal tráfico podría reforzarse si se normalizase una ruta Callao-Acapulco, que tocase periódicamente Sonsonate, para luego llevar los añiles a Veracruz, sin tener que pagar otros derechos de extracción. Opina que también puede consentirse la llegada de barcos neutrales, pero sin que introduzcan efectos de lujo sino sólo los de primera necesidad. Como última instancia, podria organizarse un comboy anual que hiciese la travesía atlántica con todos los productos listos para exportar. Cree que sería conveniente suprimir el gravamen de cuatro pesos sobre cada tercio de añil que los cosecheros pagan al Montepío. Este, añade, cuenta ya con un fondo de más de 300,000 pesos, más los 100,000 pesos que se le dieron como fondo inicial, por lo que no existe motivo para seguir percibiendo tal derecho30.

Por su parte, la Administración de Alcabalas de San Salvador también realizó sus propias pesquisas, llamando a declarar a comerciantes reconocidos. Benito González Patino y Domingo Pérez fueron unánimes en declarar que antes de la guerra los efectos se compraban en la capital con un 20-35% de aumento sobre sus valores. En el momento actual no se obtienen ni con un 100-150% de más. Las habilitaciones han disminuido y como consecuencia la capacidad de compra de la población. Lo mismo ha pasado con los añiles debido a su estancamiento. El primera se muestra escéptico en cuanto a que el comercio de neutrales pueda resolver la presente crisis, pues dice sólo se introducirían artículos de lujo y poca utilidad, devorando los pocos caudales existentes en el reino. No le parece útil —tampoco— la idea de los buques escoltados por embarcaciones militares, ni seguro el llevar los frutos a La Habana, prefiriendo no hacer comentarios sobre Omoa y Trujillo, a los que considera como lugares abiertos al pillaje del enemigo. Como única alternativa, ve el que se refuerce el comercio por el mar del Sur —hostigado también por los enemigos de España— llevando los añiles a Acapulco, pero que allí no se les cobre más derechos ni cargos fiscales. Por su parte, Pérez se lamenta de ver el reino inundado de géneros ingleses, pues considera que si eso no hubiese sucedido, se habría facilitado el incremento en las siembras de algodones, asi como la confección de hilados y tejidos propios de la región. Es verdad que hacen falta los efectos europeos, pero han causado más perjuicios las libertades concedidas a los angloamericanos para comerciar con los dominios españoles, « ... ??porque a la capa de quatro renglones útiles que nos vendían nos encajavan otros muchos, y de imponderables maior valor de géneros de puro lujo prohividos en todas sus partes con el agregado de estar demasiadamte, averiguado heran intereses de las potencias enemigas de nuestra Espa (la Ynglesa) a quien nosotros mismos estavamos dando el mayor vigor pa ntra. Ruina31 ??». Para corroborar su anterior declaración, dice que en la última feria celebrada en San Miguel llegaron cinco tiendas, cuatro de Comayagua y una directamente de La Habana. El valor de lo aportado por ellas fue de cerca de 70,000 pesos, de los cuales más de la tercera parte eran géneros ingleses y de poca utilidad. La Diputación Consular de San Salvador realizó una evaluación de la situación imperante, que podríamos sintetizar en tres aspectos: el primero, relativo a la existencia de géneros europeos, se centra en dos cifras especulativas sobre los valores de existencias de los mismos, que se sitúan sobre los 50,000 pesos, y los aumentos experimentados en ella que llegan a un 125%. El segundo, sobre el añil, reitera los criterios de decadencia que lo abaten. Antes se pagaba a un real más sobre precios de feria, y en la actualidad los precios han bajado uno o dos reales sobre las tarifas anuales de feria. No hay compradores pues no desean tener estancado su caudal. En tercer lugar, proponen como única solución a ese estancamiento, el establecer tráfico continuo entre Sonsonate, Acapulco y Perú, pero con libertad de derechos32. Luego, tanto el Ayuntamiento como el Diputado Consular de San Miguel, coinciden en señalar que allí no puede hablarse de existencias de géneros europeos, sino más bien de una ausencia total de ellos. Dan la cifra de 15,000 zurrones detenida en Veracruz, Habana y Guatemala, así como tres o cuatro mil tercios que resultarán de la última cosecha. El comercio por el mar del Sur será la única alternativa a esa situación33. Seguidamente, tanto el Alcalde Mayor como el Diputado Consular de Sonsonate se limitaron a enviar las declaratorias de ciertos comerciantes de esa región. Dicen que allí no se cultivan añiles, pero si en Ahuachapán. Señalan que hay dos o tres cosechas detenidas y sin mucho porvenir. También añaden que es notoria la ausencia de habilitadores en ropa y en dinero. Algunos de los comerciantes informaron que la ausencia de tejidos extranjeros ha facilitado el desarrollo de los textiles locales, pero que si eso continúa así, la gente terminará por acostumbrarse a ellos y luego despreciará los importados, con el grave perjuicio para el comercio34.

24El Ayuntamiento de San Vicente, al igual que su Diputado Consular, trasladaron las demandas del Capitán General a diferentes comerciantes y hacendados para satisfacer dichos requerimientos. El denominador común se sitúa en señalar la escasez de géneros europeos, los elevados precios en que se encuentran los pocos que hay en ese tiempo, el pésimo estado en que se encuentra el añil, tanto en su producción como en su extracción. Se reiteran varias proposiciones, ya dichas por los representantes de otras jurisdicciones salvadoreñas, en cuanto a lo favorable que resultaría el formalizar el tráfico mercantil por el mar del Sur35. Por último, el Diputado Consular de Santa Ana, únicamente se limitó a enviar unas cuantas listas de géneros de Castilla existentes alli36.

25Finalmente entraremos a conocer los informes que produjo la ciudad de Gualemala. En primer lugar, será el Ayuntamiento quien asuma la responsabilidad en dichas averiguaciones. Para ello comisionaron al Alguacil Mayor, Luis Francisco Barrutia para que recibiese la información necesaria de testigos según su elección. El primer entrevistado fue Juan Bautista Marticorena, quien presentó un balance estimativo del total de existencias en géneros europeos, llevándolo a cien mil pesos, de los cuales la mitad serían de consumo común. Hace ver la decadencia en que se encuentra el añil asi como la importancia de la relación entre comerciante-habilitador y cosechero de añil, que está siendo perjudicada por el presente conflicto. Calcula que entre los años de 1797-1798 se levantaron cerca de diez mil zurrones de añil en todo el reino sin las normales habilitaciones. Si estas se hubiesen otorgado, añade, la cosecha hubiera sido de trece a catorce mil zurrones. Lo afirma como una realidad ya que, salvo cerca de ocho personas, todos los cosecheros se ven obligados a cultivar y beneficiar sus temporadas de añil a expensas de los comerciantes que los habilitan37.

26Otros comerciantes interrogados, José Fernández Gil, Pedro J. Gorriz, Juan González Zarza, Francisco Galín, Francisco Salmón, son reiterativos sobre lo expuesto por Marticorena. Señalan una escasez de géneros y artículos de primera necesidad. Dan el dato de estar en funcionamiento entre 20 y 26 tiendas de las que sólo tres venden lienzos. Creen que en un plazo de seis meses esas tiendas disminuirán en número. En los dos últimos años, de diez y seis a veinte individuos se han visto obligados a cerrar las suyas. Dan la cifra de 16,000 zurrones como los detenidos en Veracruz y unos tres o cuatro mil zurrones en La Habana. La disminución en el cultivo es palpable pues en 1798 se recolectaron cerca de 1,500 zurrones menos de los corrientes y en el año de 1799 como 2,200 zurrones menos también. Poblaciones como Chalatenango, Titiguapa, Gotera y Gracias se encuentran al borde de la ruina pues corre peligro de extinguirse su cultivo. Se calcula que vivirán en ellos de tres a cuatro mil poquiteros. Algunas cantidades han salido para el Perú, pero no han significado alivio alguno a la situación presente38. Por su parte el Sindico Procurador del Ayuntamiento expone un resumen analítico de la situación actual. Siente que la ruina total está próxima para todo el reino. Ella no sólo comienza a sentirse en el comercio sino también en el erario, y no se diga « …??en el resto de la pleve que se mantiene la mayor parte de ella asalareada y no encuentra ocupación porque todos los sujetos pudientes han hecho punto en sus negocios ajustándose a Jos precisos y necesarios gastos de su casa39… ??». También en el campo se ha sentido la crisis pues los labradores van dejando sus trabajos y comienza a incrementarse la mendicidad y los vicios. Da la cifra de 3.424,000 libras de añil que no logran salir al mercado, y cree se llegará a los cinco millones, con el agravante de que cuando la paz sea proclamada estos añiles llegarán a Cádiz junto con los de Luisiana, Carolina, Brasil, Manila, India y Caracas, con los perjuicios que eso provocará. Le preocupa especialmente el auge experimentado por el añil caraqueño como fuerte competidor del de Guatemala. Como únicas alternativas para solucionar tal situación propone que vengan cargamentos de mercaderías en buques de guerra y que en los mismos se extraigan los añiles. Si eso no fuese posible, que se procure escoltar las embarcaciones locales hasta La Habana, y de alli que se trasladen convenientemente a la península. Lo mismo para la introducción de géneros y efectos europeos. En última instancia, que se reautorice el comercio de neutrales.
Debido a que las dos primeras propuestas no resultan beneficiosas al estado, sino más bien riesgozas, algunos comerciantes han hecho sus propias expediciones a La Habana. En todo caso sería mejor establecer un trato directo con los angloamericanos sin pasar por La Habana. Cita como ejemplo, que cerca de tres mil zurrones han salido de Trujillo para La Habana y que, seguramente, irán a los Estados Unidos. Luego los efectos allí comprados serán los introducidos por dichos angloamericanos. ¿Por qué —se pregunta— no hacer ese trato en forma directa con tales compradores del norte? En resumen, apoya la idea de un comercio libre con los neutrales40. Sin embargo, el Cabildo en pleno emitió su opinión que pudríamos resumirla así: que se promueva el envío de navios escoltados entre la península y el reino. Considera como perjudicial el comercio de neutrales, pues en última instancia son los ingleses quienes se benefician de tal trato comercial. Pero, contradicciones originadas por la situación imperante, finalmente concluyen recomendando que si la solución anteriormente planteada (buques escoltados) no es factible, que se autorice el comercio de neutrales pero con las reservas y precauciones necesarias. Argumentan que las prohibiciones de trato con extranjeros no sólo son económicamente positivas sino que también permiten preservar a la religión católica libre de contacto con herejes (!). Concluye en su argumentación económico-religiosa diciendo que si los extranjeros llegan a comerciar con el reino, que no se les permita poner pie en territorio real sino que permanezcan en sus barcos, anclados en los puertos a que llegasen41.

27Por último, el Consulado de Comercio se limitó a elaborar una extensa lista de mercaderías con los precios anteriores y posteriores al conflicto bélico. Señalan que tales precios son susceptibles de variar en poco tiempo, pues últimamente han llegado de 10 a 12 barcos a las costas, y luego de internarse sus cargamentos habrá modificaciones en las existencias y en los precios. Son precisos en considerar que debe intentarse el envío de buques escoltados de y para la península, y si eso no fuera posible, que —por lo menos— todos los añiles que están en Veracruz, en camino a dicho puerto, en La Habana, y los embarcados en las naves Placentina, San Rafael y Jesús, María y José, se repartan proporcionalmente en los buques de guerra que periódicamente salen de esos puertos hacia Europa. En vías a activar el comercio interno solicitan que se establezca la navegación a Bodegas o hasta Omoa, para que —ya por tierra, ya por el río Motagua— se introduzcan efectos y extraigan los frutos, sin riesgo de caer en manos de corsarios, como los de Wallis. Tales intromisiones se evitarían si los barcos de guerra que llegan a Trujillo patrullasen, el área de Trujillo a Omoa, en lugar de permanecer anclados en ese primer puerto. El resultado inmediato sería una navegación continua y tranquila entre La Habana y Omoa o Bodegas, no así el tráfico entre Batabanó y Trujillo, pues de él no resulta ninguna ventaja ya c¡ue los géneros tardan mucho tiempo en llegar a la capital así como con excesivos recargos en sus precios42.

ELEMENTOS DE JUICIO

28Salvando las innumerables objeciones con que pueda calificarse dicho documento informativo, y sin querer pronunciar conclusiones definitivas o sentencias magistrales, podríamos plantear una serie de elementos básicos que permitan acercarnos a la comprensión del pulso y ritmo de la vida económica en el antiguo reino de Guatemala durante los últimos años del siglo XVIII y los primeros del siglo XIX.

29En primer lugar podríamos establecer una carta geográfico-descriptiva del Reino, en la que apreciaríamos los siguientes resultados: para la actual república de Guatemala sólo podrían ubicarse unos pocos centros productivos añileros en regiones de Escuintla y Suchitepéquez. El resto del país aparece como claro proveedor de frutos de subsistencia. En los actuales estados mexicanos de Chiapas y Soconusco también se detectaban centros añileros, aunque no en escalas considerables.

30Se constata inequívocamente, en el caso de El Salvador, su capital importancia como el principal productor tintóreo.

31Inmediatamente, en importancia, podríamos ubicar determinadas regiones de Honduras y Nicaragua. Otras partes de esas mismas provincias, al igual que Costa Rica no ofrecen la misma uberrimidad que se describe para las anteriores.

32Como consecuencia lógica de esta distribución tentativa de zonas productivas, debemos pensar en los fenómenos económicos que se derivan de ellos. En primer lugar, y basándonos en los mencionados informes, nos encontraremos con una coincidencia de concentración de fuertes núcleos económicos, desarrollados — especialmente— a partir de las actividades comerciales y en estrecha relación con los centros de producción agrícola.
Así, la mayor parte de provincias salvadoreñas; las provincias de Comayagua y Gracias a Dios en Honduras, y Rivas de Nicaragua, León y Granada en Nicaragua nos indican importantes índices de consumo de mercancías europeas. De manera simplista podríamos recordar el testimonio dado por uno o dos comerciantes de la ciudad de Guatemala y de San Salvador, en los que dan como lógica la existencia de la relación entre comerciante-habilitador y cultivador de añil, debido al mutuo encadenamiento que se daba entre ambos. El primero concediendo adelantos —préstamos— ya en efectivo o en mercaderías, se aseguraba —como pago— la posesión de cantidades regulares de añil, que luego comercializaría con las grandes casas comerciales de Guatemala o bien directamente con las de Cádiz. Si, por otro lado, también aceptamos el testimonio de otro comerciante vasco-guatemalteco —J. B. Marticorena— nos encontraremos con que el número de hacendados (acepción dada a quien poseía haciendas de añil) que se consideraba como independientes era muy reducido en proporción a la gran cantidad de poquiteros —pequeños productores— Ello nos permitiría visualizar una estructuración, escala, orden, fragmentación, agrupamiento socio-económico relacionado u originado de esa situación. Un reducido grupo de grandes y fuertes —económicamente hablando— comerciantes localizados — la mayoría— en la ciudad de Guatemala. Luego nos encontraremos con otro grupo o sector de comerciantes de menos peso económico a nivel general, pero si dentro de sus respectivas jurisdicciones, y por último llegaremos al grueso de pequeños productores de añil. Estimaciones, o interpretaciones, más precisas sobre este ordenamiento socio-económico (referido exclusivamente a la relación comerciante-hacendado-añiiero) podrán plantearse a partir de investigaciones más profundas sobre tales temas.

33Un tercer aspecto importante que podríamos apreciar en la información trabajada, es el concerniente al surgimiento —más bien fortalecimiento— de ciertos polos de intereses económicos claramente definidos. En primer lugar, los comerciantes de la ciudad de Guatemala que se pronunciaban por el mantenimiento del tráfico comercial tradicional con la península, a pesar de las graves circunstancias bélicas. Consideraban como única solución la de asegurar las rutas marítimas por medio de la marina española. Idea un tanto alejada de la realidad y de las posibilidades de la corona en esos momentos. El tráfico debería continuarse por Omoa o el Golfo. Trujillo era considerado como peligroso, inestable y muy lejano.

34Por su parte, los comerciantes nicaragüenses se manifestaban —dentro de lo posible— optimistas si tener a Trujillo como puerto en constante comunicación con La Habana y Trinidad. Para ellos, esa fluidez comercial les permitía sobrellevar la crisis en mejor forma. A su vez, también demandaban que se habilitase el Puerto de San Juan de Nicaragua, que estaba aún más próximo a las principales villas nicaragüenses. Se manifestaban abiertamente a favor del comercio de neutrales, así como por un trato comercial directo con los angloamericanos. A su vez, los comerciantes salvadoreños proponían una tercera solución: que los añiles fuesen conducidos a México, vía Acapulco, lo que suponía un fortalecimiento de un itinerario Sonsonate-Acapulco dentro del contexto de una relación con los puertos de la América del Sur, y en especial con el Callao en el Perú. De hecho, Lima absorvía ciertas cantidades de añiles anualmente, lo que significaba alguna independencia y respiro en relación al férreo monopolio de Omoa y el Golfo.

35Por otro lado, los de Ciudad Real también planteaban una cuarta posibilidad —que en la realidad practicaban— de abastecerse por medio de los puertos de Campeche y Yucatán. Obviamente, por esos puertos se daba una comunicación comercial más fluida con los puertos habaneros y con el mismo Veracruz.

36He aquí, una serie de respuestas prácticas y reales a un problema concreto. Lo cierto del caso es que era muy difícil concebir una solución global para lograr cubrir intereses tan dispares. Es obvio suponer que la fuerza de los intereses económicos del más poderoso y con mejores aliados en la Corte podría lograr las mejores ventajas de dicha situación. Para concluir, incluiremos una observación dura y realista, que el fiscal de la Real Audiencia de Guatemala hace sobre los problemas que el Reino de Guatemala padece en esos momentos: « ... a pesar pues de todo esto algunos de los que tienen, o esperan géneros, sin hacerles fuerza los sentimientos de humanidad, y los dictámenes de la recta razón, no oyen otras voces mas, que las de su insaciable codicia, y mueven cuantos resortes puede atinar la siempre discursiva y cruel abaricía, a fin de impedir, por todas las vías la entrada de efectos que pueda suabisar sus tiranos precios43 ».

371 Puede consultarse Ortíz de la Tabla 1978.

382 Real Orden de 18 de noviembre de 1797, en: Colección de Documentos para la Historia Argentina, tomo VII.

393 Real Orden de 20 de abril de 1799, Ibid.

404 Son importantes los trabajos de Ortiz de la Tabla, ya citado, y Antonio García Baquero, 1877.

415 Orliz de la Tabla, op. cit.

426 Archivo General de Indias (AGI) Audiencia de Guatemala, legajos 673 y 866.

437 En lo relativo al grueso de la Información presentada se utilizó la contenida en “_Testimonio del expediente instruido para que informen con Justificadén los Yntendentes Corregidores. Alcaides Mayores. Ayuntamtos- y diputaciones Consulares del Reyno sobre el verdadero surtido que haya en sus respectivas Provs. de ropa y demás efectos europeos que dentro se expresa. Año 1800_». AGI Guatemala 707.

448 Chimaltenango y Totonicapán, fols. 5,5v., 21v., años, 1799.

459 Verapaz, fols. 138-141 v., año 1800.

4610 Solóla, fols. 55v.-61v. año 1789.

4711 Escuintla, fols. 18-19v, año 1793.

4812 Sacatepéquez. fols. 182v-184, año 1800.

4913 [No aparece en la publicación original]

5014 Intendencia Comayagua, fols, 165v, 166, año 1800.

5115 Dip. Consular Comayagua, fols 97, 97v., año 1800.

5216 Dip. Consular Tegucigalpa, fol. 103v, año 1793.

5317 Dip. Consular Gracias a Dios. fols. 39v-30v, año 1800.

5418 Omoa, fols. 24v-26v. año 1799.

5519 Golfo, fol. 28v. año 1799.

5620 Trujillo, fols. 178, 178v, año 1800. 21

5721 Ciudad Real, fols. 174v-176, año 1800. 22

5822 Tuxtla, fols. 129-134, año 1800, 23

5923 Junta de Diezmos de Ciudad Real, fols 218, 218v, año 1800»,

6024 Soconusco, fol. 123, año 1800.

6125 Costa Rica, fols. 83v-64v, año 1790. 26

6226 Nicaragua, fols. 32-39v, 115-116, año 1800.

6327 León, fols. 84v-94 año 1799.

6428 Granada, fol. 101v , año 1799.

6529 San Salvador, Rentería, fols. 156v.-158v., año 1800. 30

6630 San Salvador, Alvarez, fols. 159, 159v., año 1800.

6731 San Salvador, Pérez, fols. 150-151, año 1790.

6832 San Salvador. Dip. Consular, fols. 14-16, año 1790.

6933 San Miguel, Ayuntamiento y Dip. Consular, (fols, 142, 155v, 156, año 1800). 1800.

7034 Sonsonate, Ayuntamiento y Dip. Consular, fols. 44-53v., 107-108, año 1800.

7135 San Vicente, Ayuntamiento y Dip. , fols. 68v.-72v, 152v., año 1800.

7236 Santa Ana, fols. 118v-119v, año 1890.

7337 Guatemala, Marticorena, fols. 189, 189 fols., año 1800.

7438 Guatemala, otros comerciantes, fols 192v-203v, año 1800.

7539 Guatemala. Sindico Ayuntamiento, fol. 205, año 1800.

7640 Guatemala, Sindico Ayuntamiento, fols. 204-211v, año 1800.

7741 Guatemala, Ayuntamiento, fols. 211v-215, año 1800.

7842 Guatemala. Consulado, fols. 220-221v, año 1800.

7943 Respuesta del Sr. Fiscal Fco Piloña, fols. 168-174.

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Leer el artículo:

Para citar este artículo :

Gustavo E. Palma. Murga, « Guatemala a finales del siglo XVIII. Una breve perspectiva económica y social. », Boletín AFEHC N°26, publicado el 04 noviembre 2006, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1265

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