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AFEHC : noticia : Cartago República Urbana: elites y poderes en la Costa Rica Colonial, 1564-1718. : Cartago República Urbana: elites y poderes en la Costa Rica Colonial, 1564-1718.

Ficha n° 1336

Creada: 09 marzo 2007
Editada: 09 marzo 2007
Modificada: 30 abril 2007

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Autor de la ficha:

Eduardo MADRIGAL MUÑOZ

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Cartago República Urbana: elites y poderes en la Costa Rica Colonial, 1564-1718.

Por Eduardo Enrique Madrigal Muñoz, Tesis de Historia. – San José, Costa Rica y Toulouse, Francia: E.E. Madrigal M., 2006 650 h. : ils. – refs.
Tipo de noticia:
Tesis doctorales
Lugar:
San Jose, Costa Rica
Fecha:
9 de marzo de 2007
Resumen:

Partiendo de un inquietudes de renovación historiográfica recientemente puestas en boga en el continente europeo, este trabajo se propone llevar a cabo un estudio prosopográfico y de redes sociales de los integrantes de un cabildo colonial hispanoamericano, en este caso, el cabildo de la ciudad de Cartago. Para ello, se lleva a cabo una reconstrucción prosopográfica exahustiva del grupo a estudiar, sus carreras vitales, su procedencia social, geográfica y familiar y sus actividades económicas, para luego analizar todo el tejido de sus relaciones de sociabilidad. Todo esto se hace con la intención de responder a la interrogante de cuáles eran los factores relacionales que permitían a este grupo constituirse como una elite de poder y reproducirse en esa posición en la larga duración. Con estos objetivos, se estudian variables relacionales como la familia o las relaciones informales tales como las fianzas, cartas poder, la parentela espiritual y la pertenencia a asociaciones religiosas entre otras, así como los conflictos surgidos a raíz del uso de estas en las distintas instituciones políticas de la época y en el comercio de contrabando. Los factores socio-simbólicos y jurídicos que se utilizaron en la época para apuntalar la posición social y el poder de este grupo son también estudiados como un enmarcamiento previo e indispensable para estudio del grupo en sí. De esta manera, se pretende reconstruir el funcionamiento estructural del grupo en general y llegar a explicar tejidos estructurales más amplios como el funcionamiento del aparato político de la monarquía española en la entonces provincia de Costa Rica.
Para recopilar la información utilizada se recurrió fundamentalemente al estudio de fuentes como la documentación oficial de la época, contenida en el Archivo Nacional de Costa Rica y en el Archivo de Indias de Sevilla, España, además de a la documentación notarial del primero de los archivos mencionados (protocolos) y a los libros pastorales y administrativos del Archivo Arquidiocesano de la Curia Metropolitana de San José. Además, se utilizó información secundaria proveniente de obras de historiadores y genealogistas costarricenses del pasado tales como Carlos Meléndez, Rafael Obregón Loría, Norberto de Castro y Tossi y monseñor Víctor Manuel Sanabria. Se extrajo información cuantitativa y cualitativa de estas fuentes, tabulándose la primera bajo la forma de gráficos y cuadros estadísticos y analizándose la segunda de acuerdo al discurso teórico-explicativo que se plantea.

Los resultados obtenidos hacen concluir que, básicamente, la sociedad de la época era gobernada de acuerdo a principios aristocratizantes, de acuerdo a los cuales solo un grupo restringido constituido por « los mejores » podía detentar el poder. Este marco mental estaba implícito en todo el tejido legal de la época y tenía como consecuencia el establecimiento de un grupo dominante definido por sus méritos militares y de conquista, por su nivel superior de riqueza, por su control de las mejores conexiones sociales, por su dominio de las armas y por su acceso al conocimiento de la cultura letrada de la época. Tres variables que les daban cohesión y coherencia interna como grupo eran también la pertenencia social al grupo dominante, la pertenencia familiar a los linajes más destacados y la pertenencia institucional a las principales instancias de poder existentes en la época.

De esta manera, en el período de conquista fueron solamente los principales conquistadores, allegados a los adelantados por su incrementada participación en la conquista por haber aportado armas y soldados y por haberse desempeñado como lugartenientes en este proceso, quienes pudieron llegar a ser parte del tejido social de la elite. Posteriormente, otros individuos meritorios como militares, funcionarios reales o comerciantes lograron hacerse de un lugar en el grupo, transfomándolo sustantivamente. El arribo de inmigrantes peninsulares procedentes de España o de otras regiones del imperio español también contribuyó a la formación del grupo. Un ideario centrado en el ascenso social, en el ideal de « valer más », era lo que impulsaba ideológicamente a todos estos indivíduos a buscar fortuna en las provincias del Nuevo Mundo.

Desde sus orígenes mismos, el grupo en estudio se caracterizó, como decimos, por el uso de la pertenencia a las instituciones políticas más relevantes de la época como criterio de integración. De este modo fueron monopolizando no solo el control del cabildo, institución a la que estuvieron ligados desde el principio, sino también todas las demás instancias administrativas de la monarquía española presentes en la provincia, como la Real Hacienda, los corregimientos, las escribanías, la iglesia y la milicia. Todas estas instancias eran capitales para el gobierno de la localidad por parte de España, por lo que la elite local supo hacerse indispensable para la corona para el gobierno de la provincia. Esto fue posible debido a la débil presencia de funcionarios reales enviados por la metrópoli en una provincia pequeña y apartada y a la vez determinó la existencia de un principo de « delegación de la soberanía » de la corona en la elite local, lo cual constituye todo un estilo de gestión administrativa de la distancia.

Por otra parte, el monopolio de las mejores fuentes de riqueza de la provincia también fue un criterio definitorio del grupo. La mayoría de sus integrantes fueron propietarios de haciendas ganaderas o de actividades agrícolas exportables y estuvieron bien situados en las actividades de comercio exterior de la época. Las actividades de autosubsistencia estuvieron reservadas en este tiempo únicamente para los sectores subordinados de la sociedad. Con todo, aquellos miembros de la elite que se desempeñaron solo en actividades dirigidas al mercado interno (ganadería especialmente) estuvieron situados en un lugar secundario en relación con los que estuvieron presentes en actividades de comercio exterior (particularmente en el fletamiento de barcos) y de agricultura exportable (especialmente la producción de cacao). Estos últimos fueron quienes predominantemente monopolizaron los puestos venales de regimiento y otros de la administración real, mientras que los primeros estuvieron ligados sobretodo a los puestos de nombramiento anual dentro de la corporación capitular. Esto fue así debido al hecho de que quienes comerciaban en el exterior tenían acceso al dinero en metálico necesario para comprar los puestos. Por otra parte, el control de la mano de obra, bajo la forma de posesión de encomiendas, esclavos y siervos libres, y el acceso a dote sy herencias provenientes de matrimonios convenientes concertados por inmigrantes en la provincia también fueron fundamentales para la estructuración socio-económica de este grupo.
En otro orden de cosas, el control de las relaciones sociales también fue fundamental para este grupo y este hecho se manifiesta fuertemente en las relaciones de parentesco, donde es posible constatar que todos sus miembros estuvieron ligados entre sí por diversos lazos familares, constituyendo una intrincada red de parentelas imposible de desligar. Solo los miembros menos conspicuos del grupo, que desempeñaron puestos relativamente menores en la estructura político-administrativa de la época, estuvieron ausentes de estas redes parentales. La pertenencia genealógica fue una variable de gran peso en la cultura y la mentalidad de este grupo dominante en este período. La relación de parentesco constituyó un criterio sine qua non de integración del grupo, que le permitía identificarse y cohesionarse, al tiempo que excluía a los demás grupos de la sociedad colonial del acceso al poder y al privilegio. Ello no implicó, sin embargo, que fuera un grupo cerrado y endogámico, pues la evidencia indica que siempre estuvo anuente a la incorporación de sangre nueva proveniente principalmente de los grupos de inmigrantes españoles que llegaban a la provincia, los cuales le aportaban también prestigio y representaban el símbolo de su adhesión a la etnicidad española.

Pero otras relaciones también fueron de suma importancia. En la documentación es posible detectar que los miembros del grupo establecían relaciones contractuales tales como fianzas, cartas poder y relaciones de padrinazgo y compadrazgo. Otras relaciones, como la de servirse de albaceas testamentarios, de testigos en juicios, de socios comerciales o de renuciar a sus puestos políticos designando como sucesores a miembros de sus familias y del mismo grupo en general, también son detectables. Hemos podido concluir que estas relaciones les servían para integrarse y, a la vez, para excluir a los demás miembros de la sociedad colonial del acceso al poder y al privilegio, pues en la mayoría de los casos, estas relaciones eran establecidas preferentemente entre miembros del mismo grupo. Cuando son establecidas con miembros de otros grupos sociales, estas relaciones son indicativo del prestigio que estos grupos gozaban, además de su poder, pues tal prestigio les hacía candidatos ineludibles para ser buscados como fiadores o apoderados, por ejemplo, cosa que también servía para apuntalar su posición social. Cuando establecían estas relaciones en la larga distancia o con personajes provenientes de fuera de la provincia, ello les servía para aumentar su poder, pues generalmente buscaban fiar a gobernadores y corregidores para establecer una entente con ellos y tenerlos a su favor y cuando buscaban apoderados en Madrid o Guatemala era para hacerse conceder mercedes y puestos políticos que no hacían sino consolidar su posición social. Lo mismo se puede decir de la relación de parentela espiritual, donde se buscaban predominantemente entre ellos para establecer relaciones de compadrazgo en bautizos, matrimonios y confirmas. Sin embargo, también establecieron este tipo de relación con grupos subordinados de la sociedad colonial como los indígenas, los esclavos y los pobres, lo que puede apuntar a que existían relaciones de paternalismo hacia estos y a que tal relación se utilizaba para establecer una entente social y mitigar el conflicto. Finalmente, el esquema de gobierno basado en la pertenencia a la aristocracia también impactó las asociaciones religiosas tales como las cofradías, donde el grupo dirigente coincidía con otros de la sociedad de la época, pero siempre aparecía en las posiciones más destacadas, tales como las de mayordomos y diputados.

Las relaciones estudiadas también se prestaron para ser motivo de conflicto. El estudio de la solidaridad social es un tema reciente que ha despertado el interés de quienes se han dedicado al estudio histórico desde una perspectiva de redes sociales y también a él hemos dedicado parte del trabajo. Definitivamente, la pertenencia a familias privilegiadas, a instituciones de poder y en general a un orden social dirigente fue utilizada como arma política y detonó cantidad de conflictos en la época. También la relación de clientelismo político existió y fue motivo de conflictos, principalmente cuando los gobernadores coloniales intentaban imponer a sus criados y allegados en los puestos políticos, pasando por encima de las solidaridades ya establecidas desde la conquista, principalmente en el primer tercio del siglo XVII. Para fines de la centuria e inicios de la centuria siguiente, el sistema de solidaridades era un hecho consolidado y se hizo ver cuando la elite local tuvo que enfrentarse a las autoridades metropolitanas por sus actividades contrabandistas, motivadas principalmente por el contexto de crisis económica general imperante en la época. Al ser reprimidas estas actividades por la reformista dinastía borbónica, las solidaridades existentes en la sociedad elitista local se manifestaron a su máximo en los procesos de resistencia que opusieron a la imposición del yugo monárquico.

Todos estos factores nos han hecho concluir que la elite hispano-costarricense de la época funcionaba primordialmente a base de criterios de integración y exclusión y que maniobró para controlar los más y mejores recursos existentes en su época con el fin de perpetuarse en el poder y en la posición social de privilegio.
Este estudio ha proporcionado, además, la posibilidad de acercarse de manera más íntima a las raíces del poder político y social en una colonia marginal del Imperio Español, ha posibilitado integrar variables que tradicionalmente se hallan desmigajadas en los estudios históricos, como, por ejemplo, lo económico, los símbolismos y representaciones sociales y las conductas de los actores sociales dentro del tejido estructural vigente. De este modo, se ha llevado a cabo todo un nuevo enfoque de los fenómenos sociales de la sociedad colonial temprana.

Descriptores: HISTORIA COLONIAL; HISTORIA DE COSTA RICA; ELITES; PROSOPOGRAFÍA; REDES SOCIALES; PODER; ESTADO COLONIAL; CABILDOS; FAMILIA; SOLIDARIDAD

Directores de la investigación: Dres. Ronny Viales Hurtado (Universidad de Costa Rica) y Michel Bertrand (Universidad de Toulouse II-Le Mirail)

Posgrado Centroamericano en Historia, Universidad de Costa Rica; Formación doctoral TESC, tercer ciclo, Universidad de Toulouse II