Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.92.190.158', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : articulos : Chonab’anel: transformaciones del intercambio y el comercio en la región tojolabal : Chonab’anel: transformaciones del intercambio y el comercio en la región tojolabal

Ficha n° 1485

Creada: 21 mayo 2007
Editada: 21 mayo 2007
Modificada: 21 junio 2007

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 820 (aprox.)

Autor de la ficha:

Antonio GÓMEZ HERNÁNDEZ

Editor de la ficha:

Julio CONTRERAS UTRERA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Chonab’anel: transformaciones del intercambio y el comercio en la región tojolabal

El presente texto pretende, de manera muy general, describir cómo es la forma de transacción, que consiste en mercancía por mercancía, y cómo ha ido cambiando y usándose cada vez más la moneda, el dinero contante y sonante, para la transacción comercial.
Palabras claves :
Transacción comercial, Región tojolabal, Moneda, Siglo XX
Autor(es):
Antonio Gómez Hernández y José Luis Escalona Victoria
Lugar de Publicación:
Universidad Autónoma de Chiapas. Pp. 359 - 380.
Categoria:
Anuario de Estudios Indígenas X, 2005, Instituto de Estudios Indígenas
Fecha:
2007
Texto íntegral:

1Las poblaciones a las que se refiere este trabajo están localizadas en el extremo sur oriental del estado de Chiapas; pobladas principalmente por hablantes de la lengua tojol ab’al. Los tojolabales habitan en varias poblaciones rurales ubicadas en distintas áreas ecológicas: las tierras altas y la montaña, en torno a la cabecera del municipio de Altamirano y en la parte norte y nororiente del municipio de Las Margaritas; los valles y las serranías bajas, alrededor de las cabeceras de La Independencia y Las Margaritas; y la selva, en el extremo oriental de los tres municipios y en el recién creado municipio de Maravilla Tenejapa1.

2 En esta región, y de acuerdo con los registros etnográficos existentes, el comercio y la circulación de dinero se han incrementado de manera importante en las últimas tres décadas. Junto con el crecimiento demográfico y el aumento de los servicios: salud, educación y comunicaciones, así como las relaciones campo–ciudad, el intercambio comercial ha sufrido importantes transformaciones. Revisaremos algunos aspectos de esas formas de intercambio y las transformaciones que se han registrado en ellas en los últimos treinta años. Nos centraremos, en particular, en los cambios registrados en el mercado de Las Margaritas. Pero, para explicar estos cambios, es necesario revisar algunas formas previas de intercambio existentes en la zona rural.

3 Debemos anotar que los cambios no se produjeron de manera radical, sino que son parte de un proceso paulatino de crecimiento de la importancia del uso del dinero en las transacciones comerciales. No analizamos por eso una ruptura en las prácticas de intercambio sino una transformación lenta pero significativa.

4 Finalmente, tampoco se trata de un proceso exclusivo de esta región. Lo que hacemos es destacar cómo se ha dado este proceso de dependencia creciente del dinero en una región donde existían hasta muy recientemente – y permanecen en algunas transacciones – prácticas de trueque y de intercambio de trabajo no pagado.

Algunas formas de intercambio no monetario

5La población tojolabal no vivía en pueblos con tierras propias, como otras poblaciones indígenas de Chiapas. Por el contrario, hasta el reparto agrario que se inició en el periodo del presidente Lázaro Cárdenas, 1934 – 1940, los tojolabales vivieron como mozos y peones en propiedades privadas conocidas como fincas.

6 A partir de la Reforma Agraria se establecieron los ejidos de la región con límites territoriales conforme al total de hectáreas de dotación oficial. Los beneficiarios acordaron la prohibición del matrimonio entre personas de localidades diferentes, medida según la cual evitaría la fuga de mujeres casaderas o la llegada de hombres de otros ejidos que después reclamarían tierras. Además, instituyeron la ayuda mutua entre parientes y vecinos tanto para el trabajo agrícola como para la construcción de las viviendas. De esta manera, las restricciones matrimoniales y sobre la propiedad de las tierras llamaron a crear límites muy precisos entre los pueblos. Sin embargo, desde entonces se han venido formando redes de intercambio de productos entre localidades, sistema que ha permitido disponer de productos de lugares y climas diversos. Daremos ahora algunos detalles de estas formas de intercambio local y entre poblaciones tojolabales.

El trabajo no pagado

7En el contexto local, la reciprocidad se practica en el trabajo desde el reparto agrario, en particular en los momentos de mayor demanda de mano de obra como la construcción de una casa o la cosecha. Para estas actividades se establecían acuerdos de colaboración entre parientes. También ocurre esto durante eventos como un funeral, al que acuden los familiares para ayudar en las actividades que se requieren, además de que dan algunos obsequios en alimentos; en la celebración del día de los muertos, cuando se acude al panteón a hacer ofrendas de flores a los familiares fallecidos; o en ocasión de una boda, en la que se hacen intercambios de productos y de trabajo para la fiesta – preparación de los alimentos y construcción de un cobertizo, por ejemplo – . Todo eso se lleva a cabo siguiendo claras y bien establecidas líneas de parentesco2 que obligan a los parientes de cierto grado a participar en los trabajos que cada actividad conlleva. En este caso se establece como acuerdo tácito que participar es la garantía de recibir ayuda cuando se necesita.

8 También se ofrece trabajo no pagado para labores de beneficio común, como el arreglo de caminos, de edificios públicos – templos, casas ejidales y escuelas – , o de las parcelas colectivas de los ejidos – como la parcela escolar, el komon alaj o “milpa colectiva3” – . En estos ejemplos la no participación es sancionada por las autoridades locales por medio de una multa, cárcel o exclusión de derechos agrarios o de otro tipo – de acceso a servicios públicos, por ejemplo.

El b’olmal o intercambio de productos

9También hay intercambios de productos entre habitantes de distintos pueblos. Todavía en la actualidad, en los pueblos tojolabales de la región existe una forma de intercambio regular conocida como b’olmal. Se trata de una actividad casi exclusiva de las mujeres, en donde se intercambian los productos del trabajo de la familia – leña, huevo, gallinas, frijol, maíz – por los de pueblos ubicados en otras zonas, con distintos bienes y diferentes condiciones climáticas. Éste es un sistema de mercado en donde se ofrece un producto por otro de manera directa, un cambio o trueque directo.

10 La “vendedora” se desplaza a los poblados en donde sabe que hay demanda de su mercancía y busca intercambiar lo que lleva por productos que no se encuentran fácilmente en su región o población de origen. Las visitas se organizan formando grupos de mujeres emparentadas que se trasladan a pie, con o sin bestias de carga – burros y caballos – , a otros poblados llevando sus productos. Al llegar a los otros poblados ofrecen lo que llevan a cambio de productos escasos en el pueblo de origen. El intercambio se realiza entre mujeres que ya han realizado antes intercambios. Existe cierto tipo de obligación implícita en estos acuerdos: se accede al intercambio aunque no se requiera el producto ofrecido, puesto que eso implica seguir participando del intercambio recíproco en un futuro.

Los bayunkeros

11Además, a los pueblos llegaban cada cierto tiempo algunos vendedores ambulantes. Se trataba de personas no hablantes de tojolabal que salían a vender productos de otras regiones y practicaban a la vez el trueque y el intercambio de mercancía por dinero. Se les conocía como bayunkeros(as). Por ejemplo, una señora oriunda de la cabecera municipal de Las Margaritas, quien tuvo como su principal mercancía el “mecate”, era conocida en los lugares que recorría como “Chepa, la mecatera”.

12 Este tipo de comercio ambulante proporcionaba a las familias tojolabales los productos manufacturados en otras regiones, como el mencionado mecate, los elaborados con la palma – sombreros y petates4 – , la alfarería, el chicharrón, los embutidos, el aguardiente – cuando no lo producían en la localidad – y algunos encargos especiales de los “marchantes”. A decir de una anciana, quien fuera bayunkera, llevaban lo que les encargaban y todo lo no perecedero producido en otros pueblos alejados, así como productos de la tierra caliente. Vendían incluso manta para la confección de ropa, cuando la ropa de algodón era elaborada en casa. Aceptaban intercambiar a veces sus productos por maíz y frijol, pues la gente no siempre tenía dinero para pagar. Ésta constituía una forma intermedia entre el intercambio de productos y la compra venta. Todavía hoy hay comerciantes que practican este tipo de intercambio, sólo que se trasladan en camionetas y venden manufactura de plástico y metal traída de ciudades cercanas.

La venta de productos y el trabajo pagado

13Sin embargo, estas formas de intercambio directo de productos – o de éstos por dinero – no eran suficientes para el sostenimiento de la producción y el consumo que las familias demandaban, pues para ello siempre ha sido necesario adquirir ciertos bienes no producidos localmente como las herramientas de metal y las telas. Había varias formas de conseguir el dinero necesario para adquirir esos otros bienes.

14 A partir de información primaria – de personas que vivieron esa época – se sabe que hasta los últimos tiempos de las fincas de la región de Comitán y Las Margaritas, los mozos viajaban hasta Comitán a dejar las mercancías que se producían en las haciendas de las cuales eran peones acasillados: queso, pieles, alcohol de caña – conocido como “trago” – . Estas fincas empezaron a ser afectadas por la Reforma Agraria a mediados de los años treinta, aunque muchas de ellas todavía conservaban parte de sus tierras hasta los años ochenta – cuando empezaron las compras e invasiones de las propiedades.

15 La vida en la finca, aún presente en la memoria de algunos tojolabales ancianos, también implicaba llevar a vender la mercancía a Chonab’ o Comitán como parte de las tareas rotativas de los mozos5. A partir de los años treinta, con la expropiación de una parte de las tierras de las fincas y su dotación a los peones bajo el régimen ejidal, las familias continuaron realizando esta actividad en el mercado de Comitán. A esta ciudad llegaban, igual que antes, caminando y llevando sus mercancías en burros y caballos, para vender maíz, frijol, legumbres, y aves de corral: pollo y guajolote.

16 En la ciudad se encontraban todos los productos de las diversas regiones de población tojolabal: de las tierras altas o “la montaña” – franja de pueblos que se localiza entre Comitán y Altamirano – ; del valle – hacia el oriente, abarcando los alrededores de la cabecera de Las Margaritas – ; y de la tierra caliente – en el extremo oriental de Las Margaritas y Altamirano.

17 Esta peculiar actividad es denominada en tojol ab’al con la raíz chon, de chonjel, que se puede traducir como “vender”. Tal vez es por ello que se conoce a la ciudad de Comitán por _Chonab6_’, extendiéndose dicho vocablo a las otras ciudades “no indígenas” a las cuales se llega a “vender mercancía”. Por ejemplo, cuando se viaja a cualquier población que es centro administrativo de una región, como las cabeceras municipales, se emplea la frase tojolabal: wala wajyon chonab’anel, “debo ir a la ciudad”; wajumon chonab’anel, “voy a la ciudad”. Se remite el nombre de la ciudad sólo si se tiene la necesidad de dar más explicaciones7.

18 Con la Reforma Agraria se mantuvo esta denominación para la ciudad. La particularidad del chonab’anel es que se trata de ir a vender desde animales de corral hasta los granos principales: maíz y el frijol; también la producción hortícola como el chile, la calabaza y las legumbres – los cuales se producían todo el tiempo en las regiones húmedas – ; además, los elotes, el frijol tierno – o ejote – , el frijol fresco para el “pitaul” o “pitul” pitawul8 y el frijol en todas sus variedades – como el “bótil” b’otil, que sólo se da una vez al año en las tierras altas limítrofes con los municipios de Teopisca y Chanal, región conocida como “la montaña” – . Para realizar este comercio de productos en cantidades pequeñas, principalmente en época de cosecha de maíz y frijol, los jefes de familia se organizaban y se trasladaban a pie hasta el mercado de Comitán, Chonab’, unos invirtiendo un día de camino de ida y regreso, otros dos días y algunos más tiempo, ya fuera para aprovechar la demanda de los productos mencionados, o bien por la necesidad de vender algo para solventar algunos gastos familiares mayores, como los nacimientos y los matrimonios.

La venta de productos agrícolas en el mercado semanal

19Para conseguir dinero muchos habitantes de los ejidos iban a la cabecera municipal a vender un poco de maíz o frijol de su cosecha. Hasta los años setenta del siglo XX el mercado en la cabecera municipal de Las Margaritas se realizaba sólo los días domingo9. Los habitantes de los poblados tojolabales de la región, cuyos caminos confluyen hacia esta cabecera, acudían a la plaza central desde muy temprano, casi amaneciendo, para montar sus puestos improvisados en el piso, sin techo, y con límites imaginarios entre uno y otro; allí vendían sus productos. A lo largo del día se hacía el comercio y toda la actividad terminaba temprano, pues entre dos y tres de la tarde el espacio dedicado a esta compraventa – “día de plaza” – se quedaba desierto. Al retirarse los mercaderes, la gente de la cabecera, principalmente los que habitaban el centro, volvían a ocupar el lugar, ahora para jugar baloncesto en la cancha que se encontraba en la plaza central, en su extremo poniente, frente a la iglesia.

20 A principios de los años ochenta todavía se veía este tipo de venta semanal en la plaza central de la ciudad de Las Margaritas10. Para este chonab’anel, o venta/compra, de productos también hay una división marcada entre hombres y mujeres: mientras las mujeres venden aves, frijol en cantidades pequeñas, legumbres, calabazas, chiles y yerbas de olor para condimentar la comida; los hombres se encargan de la venta de maíz y frijol, cuando es en cantidades de más de un almud11; también de los cerdos, así como ovinos y lana cuando se practicaba la trasquila.

21 Por esta misma época empezaron a aparecer compradores de café, producto que tuvo un alto valor comercial y que se producía en la parte oriental del municipio. Los ingresos por este cultivo eran importantes, tanto que algunos vecinos de los ejidos de los valles y la montaña comenzaron a ser contratados como cortadores de café en las poblaciones de la selva.

La compra/venta de ganado

22El ganado ha sido durante mucho tiempo una forma de ahorrar. Varias personas compran animales en unos pueblos y los revenden en otros. Otros los cuidan y venden las crías. Algunos animales, en especial reses y cerdos, son vendidos a los carniceros de la zona. Anteriormente se criaban reses de una raza pequeña que había en la zona y que fueron sustituidas por las suizas y sobre todo por el cebú, traídos en años recientes por algunos patrones de las fincas o como parte de programas de gobierno. Las reses son también animales de trabajo, en una zona en donde los tractores no son muy comunes – aunque empiezan a aparecer – . Ahora se cría sobre todo el cebú, por su carne. Hasta los inicios de los años ochenta, cuando se hacía el mercado dominical en la plaza central, había una única persona que compraba reses y las sacrificaba en el sitio de su casa para vender la carne – aunque tenía un competidor que le quitaba alguno que otro cliente–. El sitio de su casa era conocido porque allí quedaban los huesos de las reses, puestos a flor de tierra. Actualmente hay varios carniceros que se encargan de comprar las reses y cerdos; los sacrifican para vender la carne en los locales del mercado de la cabecera municipal. Los rastros son caseros, pues no existe rastro municipal.

23 Los caballos y mulas han sido muy importantes, sobre todo para el traslado de leña, pastura, agua, y para el transporte humano. Muchas actividades dependían antes de estos animales, dado que las cocinas eran en su mayoría de leña – todavía ahora – y el agua se tenía que transportar desde los ríos y manantiales cercanos. El transporte de alimento del ganado y las cosechas también requieren del trabajo animal. Ahora, que se introdujo el agua entubada y que hay caminos y vehículos motorizados, algunas familias pueden sustituir a los animales en algunas de aquellas tareas. Sin embargo, todavía es importante tener animales de carga. Finalmente, los caballos también son requeridos debido a que se realizan carreras con apuestas entre personas de distintas poblaciones. Ahora hay, en algunos pueblos, personas que crían uno o dos caballos sólo para ese propósito.

24 Los cerdos fueron también una forma de ahorro. Se compraban cerdos en poblaciones de la montaña para engordarlos y revenderlos en la cabecera municipal. En el ejido Veracruz12 surgieron algunas dificultades con esos animales, pues cuando andaban sueltos solían destruir los sembradíos y hortalizas de los vecinos. Por ello, y con la opinión del médico de la clínica local creada en los años noventa, se hicieron regulaciones para el cuidado de los cerdos en la población, de manera que debían estar amarrados o en chiqueros. Eso hizo que mucha gente dejara de criar cerdos. Lo mismo pasó con los borregos, pero en este caso, y debido a un programa gubernamental de mejoramiento de especies, se dio un cambio de razas de borrego y se sigue la crianza de estos animales en corrales caseros. El tipo de borrego que se criaba antes era el que Perezgrovas, para el caso de Los Altos de Chiapas, clasificó como “criollo” (Perezgrovas, 1990); todavía se encuentra en algunas localidades tojolabales como Jalisco K’i´is y Rafael Ramírez B’aja´, ejidos ubicados en la ruta que sale rumbo al norte de la cabecera municipal, así como en localidades de las tierras altas o de montaña. Actualmente esos animales están siendo desplazados cada vez más por los de la raza Pelibuey. Estos borregos se venden sobre todo en la cabecera, para carne, pues esta nueva raza no es de gran producción de lana y aún no tiene una demanda importante en la región.

25 Asimismo las aves de corral se crían en las casas. Antes eran sobre todo gallinas pequeñas, que se fueron perdiendo por enfermedad. En el ejido Veracruz ha habido varios intentos de introducir aves y de hacer corrales domésticos, pero no han tenido mucho éxito. Las gallinas se comen, también, en ocasiones especiales, pero son apreciadas sobre todo por su valor en el b’olmal o intercambio que hacen las mujeres, o para su venta en el mercado dominical de Las Margaritas. En general, los animales suelen ser más para la venta que para el consumo. Los animales son vendidos en caso de que la familia enfrente gastos importantes, como un matrimonio, enfermedad, o para financiar un viaje en busca de trabajo. También se puede ahorrar para adquirir tierra, regularmente en los mismos ejidos13.

La producción y venta de trago

26Desde antes del reparto agrario una actividad productiva importante en algunas fincas era la producción de alcohol de caña. Algunos ancianos actuales recuerdan historias de sus abuelos acerca de la producción y el traslado del trago por los caminos, a pie, cargando a la espalda recipientes de veinte litros de alcohol14. Después de la reforma agraria algunos ejidatarios que sabían cómo producir trago siguieron con la actividad.

27 La producción de alcohol casero era importante en Veracruz hasta los años setenta. Igual que en la finca, se producía a partir de panela – caña de azúcar y agua – en toneles de metal con un proceso de destilación de tecnología muy simple. Para su venta, el trago era cargado en la espalda, en garrafones de hasta veinte litros, y se llevaba a vender a los pueblos tojolabales de la montaña, como Plan de Ayala, Lomantán y Bajucú – localizados sobre la carretera, entre Comitán y Altamirano – . Se vendía mucho en las fiestas patronales de esos pueblos, en especial la de Santa Rita. Durante muchos años la producción casera de alcohol fue prohibida, por eso se debía hacer la destilación a escondidas, en los patios o incluso en lugares escondidos de las montañas cercanas. Era un trabajo duro, no sólo la producción sino sobre todo el traslado y venta. Cuando era clandestino, el traslado se hacía de noche y se corría el riesgo de ser descubierto y perder todo, además de tener que enfrentar multas y cárcel. Sin embargo, aunque era una actividad riesgosa por la prohibición, se siguió practicando porque dejaba dinero.

El trabajo asalariado

28Con el reparto agrario se crearon ejidos y liberaron peones acasillados, los jefes de familia se quedaron sin la protección del patrón; esto es, sin la tienda de raya de donde obtenían los productos básicos como granos – maíz, frijol – , tela para la confección de ropa, medicamentos y dinero para solventar gastos por nacimiento, bautizo, matrimonio y defunción. La tierra fue proporcionada; el usufructo de la misma era ahorro para las familias. Pero el dinero para adquirir las herramientas de labranza debían ahora – en la condición de “hombres libres” – conseguirlo vendiendo su fuerza de trabajo, ya sea con el que fuera el patrón o migrando a las fincas cafetaleras del Soconusco por largas temporadas de dos, tres y hasta seis meses.

29 Este inicio del ejido, según los mozos liberados y primeros beneficiarios del régimen ejidal, fue un periodo difícil y competitivo, pues unos comenzaron a trabajar duro y sus condiciones de vida fueron mejorando; invirtieron sus ahorros en la compra de vacas para la reproducción. Mientras, otros fueron más holgazanes, actitud que paulatinamente les llevó a depender de los que cada vez iban acumulando “más riqueza”, “aquellos que poco a poco se fueron haciendo ricos”.

30 Si bien en las primeras décadas la actividad principal era la agricultura, la multiplicación de las familias, la escasez de la tierra y el empobrecimiento de la misma fueron diversificando la actividad. Jóvenes de los años setenta se convirtieron en maestros bilingües, otros migraron para trabajar en el interior del estado y del país; en la actualidad muchos trabajan al sur del vecino país del norte.

31 El tiempo, la distancia y el tipo de trabajo al cual se ofrece la fuerza laboral depende del monto de dinero que cada familia necesita y el fin que se anhela. Así, para juntar un poco de dinero y comprar alguna herramienta, algo de maíz o frijol en tanto llega la temporada de cosecha, se trabaja por jornal dentro de las mismas localidades, en las poblaciones vecinas, o fuera de los poblados tojolabales – como en las ciudades de Comitán y Las Margaritas – . Por ejemplo, en los años setenta, con el incremento en la actividad de exploración petrolera en el norte de Chiapas y Tabasco, y con el crecimiento urbano en las mismas ciudades de Las Margaritas y Comitán, los agricultores viajaban en ciertas épocas del año a trabajar en actividades relacionadas con el petróleo y la construcción. Estos trabajos significaban un ingreso monetario necesario para las familias de esta región. Nuevamente, el dinero era empleado para gastos particularmente fuertes relacionados con el ciclo de vida en las localidades rurales. Por ejemplo, muchos jóvenes salían a trabajar cuando necesitaban dinero para enfrentar el gasto que implicaba la solicitud de permiso para noviazgo; actualmente lo hacen para las costosas fiestas de matrimonio, que alcanzan un monto aproximado de veinte mil pesos.

El uso del dinero

Abastecimiento de la unidad doméstica

32El dinero, adquirido por distintos medios, tiene también diversos usos. Por un lado, el que se reúne en el mercado semanal de Las Margaritas lo emplean las mujeres para abastecerse de lo que no tienen en casa ni en la localidad, bajo el patrón “mercancía por dinero” y luego “dinero por mercancía”. Las mujeres compran artículos de cocina, condimentos, azúcar – anteriormente, panela – , sal y ungüentos; también, con la autorización del esposo, tela – para la confección de ropa de las hijas e hijos pequeños y para remendar la ropa usada y desgastada – . A los hombres les corresponde comprar las herramientas de trabajo, o guardar el dinero reunido de la venta para el ahorro familiar o para otros gastos o compras posteriores, que pueden ser la compra de ganado mayor, principalmente reses para el trabajo agrícola o vacas para multiplicar la inversión. También se utiliza parte del dinero en la compra de aguardiente, pues, aunque hay personas que no toman alcohol siempre es necesaria esta bebida, ya que se debe ofrecer a algún pariente de mayor edad, a alguna persona relacionada por parentesco ritual – padrinos o compadres por bautizo – o por alianza matrimonial. El aguardiente o trago ha sido uno de los obsequios indicados para las visitas que se hacen entre parientes, en distintas circunstancias.

33 Como parte de las estrategias para atraer clientela al negocio, los comerciantes de Las Margaritas establecidos en casas particulares ofrecían cierto tipo de servicios a los clientes; algunos vendían aguardiente y daban lugar a sus clientes para consumir la bebida, incluso facilitaban la copa b’is; otros, ofrecían el sitio para las necesidades fisiológicas, espacios para hacer la fogata y asar la carne, o tan solo para calentar las tortillas que las personas cargaban desde sus casas15. Entre estos “marchantes” hubo uno quien tuvo por virtud el preparar muy bien la medicina para el “coraje”; medicina casera consistente en yerbas. O como el señor Abelardo16, quien antes del mercado y de la existencia de más rastros particulares ofrecía su sitio para que los mercaderes guardaran sus bestias de carga mientras realizaban sus ventas y compras; ofrecía el sitio también para el servicio sanitario y fue el único lugar en el cual los hombres llegaban a buscar el mejor cacho – cuerno de res – para el servicio particular o de la localidad17.

Cooperaciones: comisiones, trabajos comunes, celebraciones religiosas

34Como se ha señalado, el dinero sirve para enfrentar varios gastos. Algunos de ellos están sólo relacionados con la adquisición de insumos para la casa o el trabajo, como la compra de azúcar, tela o herramientas de trabajo. Varias personas invertían parte del dinero en la adquisición de ganado para su reventa o para reproducción y su ulterior venta. Otros gastos están vinculados con el ciclo de vida y las relaciones entre vecinos. Por un lado, se tienen gastos mayores en ocasión de los noviazgos, matrimonios, bautizos, construcción de la casa y celebración de la nueva casa o de la cosecha recién levantada, es decir, todo aquello que implica un chich o alimento y bebida que se comparte entre cierto rango de parientes y amistades cuando se da una nueva relación o una nueva casa o cosecha. También están aquellos gastos que se hacen para las celebraciones religiosas que reúnen a toda la población, como las fiestas de los santos patronos de los pueblos y las peregrinaciones a algunos templos de la región. Parte del dinero se utiliza para cooperar en esas celebraciones, así como para las ofrendas, dadas en dinero y en especie – velas, trago, flores – durante las visitas a los templos y a otros lugares de culto: cuevas, montañas y manantiales. Antes, las flores no se compraban, se colectaban en las montañas de los alrededores unos días antes de la celebración; igualmente ocurría con las flores que se utilizaban en la celebración de día de muertos. Se hacían también velas de sebo. Sin embargo, el trago sí debía ser comprado; más tarde se empezaron a comprar los demás objetos de las ofrendas. Finalmente, parte del dinero se utilizaba en cooperaciones para los asuntos públicos de los ejidos. La organización ejidal y los trámites diversos ante las autoridades implicaban para los representantes el traslado a las oficinas agrarias en las ciudades, para lo cual se empleaba dinero reunido entre todos los ejidatarios. En tanto los trámites no terminaban, primero por la dotación y las ampliaciones que se solicitaban y después por otros servicios como escuelas y caminos, las cooperaciones por parte de los vecinos se establecieron como una forma de financiar dichos trámites.

Las transformaciones recientes en el intercambio

El mercado municipal

35En los años ochenta el parque central de la cabecera municipal fue remodelado. La cancha de básquetbol desapareció y se hizo un parque central para el paseo y el esparcimiento. El mercado semanal ya no se podía hacer allí, así que se asignó un espacio para que las mujeres indígenas expendieran sus productos y animales todos los domingos. Ese espacio fue el que forman las calles que circundan el nuevo mercado municipal, creado para organizar el comercio permanente de la cabecera; está ubicado a una cuadra de la plaza central, hacia el nororiente. Actualmente, el lugar de exposición y venta de los cerdos se encuentra a un lado de la preparatoria, al norte del centro de la cabecera municipal.

36 Paulatinamente, el gobierno municipal fue vendiendo espacios en este nuevo mercado. Para las familias de la cabecera contar con un “puesto” en el mercado comenzó a sugerirse como otra alternativa para el ingreso familiar, con ello había que encontrar los mecanismos para conseguir ese espacio. Ese mecanismo fue muchas veces el de la red del clientelismo político, recurriendo a la intermediación de los funcionarios municipales, de modo que una persona ha llegado a tener más de dos puestos, mismos que después ha traspasado a otra persona con las ganancias extraordinarias correspondientes.

37 Así, al principio había sólo unos cuantos puestos de los comerciantes locales en una porción de la superficie asignada para tal fin – techados con lámina de zinc, o con nailon y paredes de tablas – . Estos tenderetes estaban localizados entre una buena parte de los de las mujeres y hombres tojolabales y agricultores hispanohablantes de poblaciones cercanas que acudían a vender sus productos el día domingo. Sin embargo, la demanda hizo que poco a poco los puestos formales fueran expandiéndose y los informales fueran desplazados cada vez más hacia la orilla, hasta quedar destinados a vender sus productos dominicales en dos laterales del edificio. El municipio, en 2003, techó todo el mercado, construyó más puestos y aumentó la recaudación de impuestos y contribuciones a los locatarios. En los puestos se empezaron a vender una gran variedad de productos tanto regionales como traídos de fuera: frutas, legumbres, carne de res, pollo, recaudos, carne de cerdo y sus derivados, ropa – mayoritariamente guatemalteca – , pan…; también hay puestos de latas recicladas que se utilizan como calderos para calentar agua y preparar café, cerámica del centro del país – ollas, platos hondos, cazuelas, cántaros, que la población tojolabal identifica anteponiéndoles el término kaxlan – ; hay fondas, una florería, y puestos en los cuales se encuentra desde mochilas hasta los ya famosos productos chinos que invaden el mercado cada fin de año. Los servicios de carnicería comenzaron a instalarse, acabando con el monopolio que tenía una familia en este negocio. El mercado comenzó a ofrecer carne de res, de puerco y de pollo todos los días. Se sumaron otros productos como las legumbres y frutas traídas de varias partes del estado y del país, vendidos todos en lugares de aproximadamente 2.5 m2.

38 El “marchantismo” – que se daba en el comercio dominical de menor escala en el centro de la ciudad, y que era el que los comerciantes establecidos de la ciudad utilizaban para contar con la mayor clientela posible – se fue diluyendo lentamente o se trasladó al nuevo mercado, pues alrededor del edificio se fueron instalando comercios de todo tipo. El “marchante” se fue construyendo en este nuevo espacio pero quizá como una estrategia de venta que se expresa en la atención – amable, respetuosa – , el buen servicio y en la participación en el juego del regateo. También se proporciona mercancía a crédito. Todo eso es muy apreciado por los clientes que acuden a los mencionados negocios. Los clientes tojolabales dicen que “cuando alguien trata mal, contesta de mal modo, avienta las cosas como si no se estuviera pagando, no se compra nunca más con esa persona, a menos que uno quiera dejarse humillar”.

39 La actividad del mercado ha cambiado considerablemente también con el aumento de la población en el municipio: la apertura de nuevas vías de comunicación a las poblaciones rurales – carreteras de terracería y pavimentadas – y la disponibilidad de trasporte motorizado en distintas modalidades – combis, camionetas urban, camionetas de redilas de bajo tonelaje y camiones de tres toneladas para algunas regiones de la montaña – han contribuido a ello. Así, aunque los días domingo siguen siendo los principales en cuanto a la venta de grandes volúmenes de los granos básicos en temporada de cosecha – maíz, frijol y tomate – , en la actualidad todos los días hay comercio, y todos los días hay “pasaje”; cada vez más poblaciones tienen sus propias unidades de transporte para hacer la ruta entre la cabecera y las localidades rurales, dando varias vueltas al día en viajes de más de una hora. Alrededor del mercado, en tres de sus lados, se cierra el tránsito vehicular, allí también, en las afueras del edificio, se colocan las señoras que llegan de la zona rural a vender sus productos, improvisando puestos techados con nailon18. En otro lado, cerca del mercado, son descargados los granos; allí los “coyotes” o comerciantes intermediarios esperan y acaparan los productos, fijando ellos el precio según la oferta de la temporada. En muchas ocasiones, al bajar los vendedores sus productos de los vehículos de transporte, los intermediarios cargan con los bultos y entregan la paga al dueño sin siquiera preguntar si está conforme o no con el precio ofrecido. La venta de cerdos, a excepción de ovinos y aves, se ha destinado de igual manera en las afueras del mercado, parte norte, pues se dice que ensucian mucho y el olor que expiden es muy escandaloso.

Nuevas mercancías

40Entre los comercios que se han establecido y prosperado en la actualidad, además del mercado permanente, están algunos relacionados con transformaciones en el consumo producido en el área rural.

41 Un ejemplo son las tiendas de agroquímicos e insumos para el campo. Desde los años ochenta el uso de pesticidas y fertilizantes químicos se introdujo en el área rural con buena aceptación, ya que permiten ahorrar tiempo y trabajo en algunas tareas como la limpia de los sembradíos. Al mismo tiempo, el cercado de terrenos, la construcción de potreros y corrales, y el manejo de nuevas razas de animales han incrementado el uso de alambre de púas, de vacunas y medicamentos, y de forrajes. Otro negocio que ha crecido es el de materiales de construcción, de electricidad y de plomería, pues ha aumentado la actividad de la construcción tanto en la ciudad como en las localidades rurales.

42 Un rubro mercantil que también ha crecido es el de los medicamentos. En la cabecera existe una cadena de farmacias muy grande, con una clientela regular de tojolabales que usan cada vez más medicamentos comerciales. También están los locales de mayoristas vendedores de abarrotes, refrescos, frituras y dulces, que surten a pequeñas tiendas de la ciudad y del área rural. Una familia de la ciudad es propietaria de una importante cadena de tiendas de dulces que opera en varias localidades del estado – cuyo nuevo local se puede ver a la entrada de Las Margaritas, viniendo de Comitán19 – . Hay también unas frituras con muy buena venta en las localidades rurales; recientemente el presidente de la República, Vicente Fox, hizo una visita a la ciudad de Comitán para inaugurar una nueva planta productora de estas golosinas elaboradas con harina y aceite. En concordancia, el creciente consumo de refresco, frituras y dulces ha sido muy importante en las localidades tojolabales.

43 Otros negocios importantes son los de ropa, telas y calzado. Aunque hace décadas la ropa era confeccionada por la misma población en las localidades rurales ahora una parte importante de la ropa, sobre todo masculina, es comprada, y las telas para la hechura de ropa de mujer también son compradas en la ciudad.

Vendedores ambulantes

44Los bayunkeros ya no aparecen por los pueblos. En su lugar ahora llegan en camionetas y automóviles vendedores de distintos productos. Se colocan en la plaza central y esperan a que llegue la gente, o recorren las calles con un altavoz anunciado su presencia. También se anuncian por el altavoz de la escuela o del ejido. Unos llegan a vender carne de res – la cual antes sólo se consumía en días especiales, de fiesta – , otros, “pescado fresco” o alimentos preparados como tamales; unos más venden verduras, pues la producción de hortalizas y frutos no es muy recurrente en los pueblos. Como en el mercado de Las Margaritas, muchas de las verduras y frutas vienen de las centrales de abastos del centro de México. Los vendedores llegan de la cabecera municipal, aunque hay un vendedor de carne de res que es de La Nueva Esperanza – cerca del límite norte de la cabecera municipal – . También acuden en carro algunos vendedores de medicamentos y vitaminas, que anuncian con altavoz maravillosos productos para toda clase de padecimientos. Algunas personas los adquieren con regularidad. Con el crecimiento de los comercios al mayoreo en la cabecera municipal, especialmente de abarrotes, refrescos, frituras y dulces, en las poblaciones rurales también se recibe la visita de los repartidores de algunos productos de consumo que dejan mercancía a consignación o a crédito en los pequeños locales que sirven de tiendas en estas localidades.

45 También hay otros comerciantes ambulantes provenientes de más lejos. Hay vendedores guatemaltecos – conocidos como “chapines” – que traen productos distintos a los que se pueden obtener en Chiapas – cántaros de plástico, toallas, cortes de tela y algunas ollas de metal – . Otros comerciantes traen cobijas, ollas de peltre y de aluminio, trastes de cocina, cántaros y recipientes de plástico diversos. Muchos de estos productos no eran de uso común en las localidades rurales antes de los años ochenta. Todos estos vendedores requieren dinero, ya sea en el momento de la compra o en pagos mediante abonos.

Cambios recientes en el consumo

46Los cambios en el consumo y el mercado apuntan hacia un incremento, muy importante en las últimas décadas, en el intercambio monetario. Dichos cambios se han producido por distintos factores.

Nuevos empleos y formas de ingreso

47Primero, hay una modificación en las formas de trabajo remunerado y empleo. Ya señalábamos que la migración laboral ha variado siguiendo las condiciones de la demanda de mano de obra en la región. Falta señalar que al mismo tiempo han aparecido también otro tipo de empleos remunerados en las últimas décadas, como los maestros de escuela y los empleados municipales, además de otros empleados con ingresos fijos en la burocracia gubernamental. Junto a ello hay que señalar que ahora los jóvenes están yendo a nuevos lugares de contratación de mano de obra, y se ha incrementado el flujo de emigrantes tojolabales a los Estados Unidos. Del ejido Veracruz, por ejemplo, no había ningún joven en los Estados Unidos en los años ochenta, aunque sí varios en las ciudades cercanas y en la ciudad de México. En cambio ahora hay más de veinte allá, y otros han regresado con dinero suficiente para comprar una camioneta y ponerla a trabajar, haciendo la ruta entre la cabecera y el ejido. Ahora, incluso se habla de personas que han facilitado de algún modo el paso de migrantes centroamericanos por la zona, en su camino a los Estados Unidos, recibiendo dinero por ello.

Programas de financiamiento a los productores agrícolas y a las poblaciones marginadas

48También han sido relevantes algunos de los programas gubernamentales tanto de apoyo al campo como a la población marginada. En tanto que se trata de una región agrícola y el municipio está clasificado como de alta marginación, varios productores de los ejidos reciben apoyos monetarios regulares para la producción, a través de programas federales para el campo. Asimismo hay varios programas federales y estatales operando para las mujeres con niños en edad escolar y para algunos proyectos productivos como granjas de pollos, o construcción de viviendas o de pisos firmes – de cemento – . Los días de pago de estos beneficios se puede registrar el movimiento que se da en los comercios de la ciudad, con hombres y mujeres tojolabales acudiendo a las viejas tiendas de pan y trago, o a los nuevos comercios de insumos agrícolas y abarrotes.

Las cajas y el crédito

49Además de estas formas nuevas de adquisición de dinero están algunas de manejo del mismo que han permitido obtener ganancias monetarias. Ese es el caso de las cajas comunes que se manejan en el ejido Veracruz. Se trata de cajas con dinero colectivo, producto de un programa gubernamental o de la administración de algún servicio a cargo de un comité. En años recientes se empezó a “poner a trabajar el dinero”, dándolo prestado con intereses a la gente. El resultado ha sido muy variado, pues mientras que en algunas situaciones los deudores han incrementado sus deudas hasta montos que no pueden pagar, en otras ha sido una forma de crédito accesible y directo que permite a las personas hacer gastos importantes – como financiar un viaje a los Estados Unidos – que a la larga dan ingresos. Así las cajas se han beneficiado con ello, pues hacen crecer su capital sin que los asociados tengan que seguir contribuyendo para el incremento de sus fondos o lo hagan en proporciones pequeñas.

Nuevas prácticas de consumo

50Se puede ver que los cambios habidos en algunas prácticas cotidianas como en el comercio en la ciudad y en las formas de consumo y de ingreso en el área rural, están vinculados. Por ejemplo, algunas de las nuevas religiones han introducido celebraciones desconocidas, como los cumpleaños, en donde se hacen obsequios que consisten en mercancías adquiridas en los comercios de la cabecera municipal. Estas celebraciones se han extendido también hacia otros grupos religiosos y hacia otras celebraciones, como las bodas y los bautizos. Ahora se han introducido también colaboraciones en dinero cuando fallece algún familiar, mientras que antes las contribuciones eran sólo en especie o en trabajo. Ahora se nombran padrinos para los festejos, que contribuyen con los gastos; también se compran regalos y se dan colaboraciones en dinero para onomásticos, bodas y funerales. Las flores y velas de las ofrendas en ocasión de las fiestas religiosas o del día de muertos son ahora compradas en la ciudad. De manera creciente, y de acuerdo con la capacidad monetaria de las familias, las casas antiguas de bajareque, carrizo y paja, o de adobe y teja, están siendo sustituidas por cemento y ladrillo, con tuberías para agua y drenaje y con cableado eléctrico. El consumo cotidiano de carne, pollo o cerdo, así como de refrescos y frituras, es también ahora un signo de cierto nivel de ingresos y de prestigio, al igual que el uso de ciertas prendas de ropa y calzado.

Conclusiones

51Todavía hoy es posible ver la colaboración entre familias para levantar la cosecha, sin pago monetario, igual que a grupos de mujeres que llevan por los caminos de herradura a sus animales cargados de productos para intercambiar en el llamado b’olmal, y en el mercado dominical los pequeños puestos improvisados de mujeres con elotes y pocas cantidades de frijol.

52 Sin embargo, la transformación del intercambio y el crecimiento del comercio y el uso del dinero se pueden también ver expresados en distintos aspectos de las relaciones campo–ciudad y en las formas de consumo vinculadas con los ciclos de vida y con las actividades cotidianas en ambos sitios. Los intercambios entre Las Margaritas y el entorno rural se han ido modificando, como parte de esos cambios en las formas fundamentales de intercambio y comercio. Esos cambios que se observan en el mercado y el comercio en la ciudad y en el campo, y en las relaciones entre los productores rurales, son sólo una parte de los cambios más generales que se han venido produciendo en las formas de intercambio en una región rural de Chiapas en los últimos treinta años.

Notas de pie de página

531 Designación ganada por el otrora ejido, “... el día 16 de julio de 1999”. Morales Nájera, j. Herminio, 2004: 89. Los municipios de Las Margaritas, La Independencia y Maravilla Tenejapa están ubicados, por la regionalización del gobierno del Estado, dentro de la llamada “Región Fronteriza”.

542 Para más detalles consultar Antonio Gómez Hernández, El ch’ak ab’al. Del baldío a la actualidad, (México: PROIMMSE/IIAUNAM, IEIUNACH, Colección Científica 7, 2002).

553 La o las milpas colectivas surgieron en algunos casos como pago de deudas económicas contraídas en algunas de las cajas ejidales. Al haber incapacidad de pago, los ejidatarios que tienen una deuda con la caja acuerdan en asamblea enajenar la parcela que cubra la deuda. Ésta pasa a ser del “colectivo” —o sea, de los ejidatarios sin incluir a los avecindados.

564 Los tojolabales de la cabecera municipal de La Independencia fueron los principales confeccionadores de sombreros y petates de palma. Ver, para más detalle, Carlos Basauri, Tojolabales, Tzeltales y Mayas. Breves apuntes sobre Antropología, Etnología y Lingüística, (México: Talleres gráficos de la Nación. 1931).

575 Para mayor información consultar Gómez Hernández, Antonio y Mario Humberto Ruz (editores),Memoria baldía. Los tojolabales y las fincas: testimonios bilingües, (México: Centro de Estudios Mayas, IIF, UNAM, Centro de Estudios Universitarios, UNACH, , 1992).
.

586 La gente más joven, principalmente profesionistas —profesores—, estudiantes, migrantes, empleadas domésticas, han inventado otra frase: wala wajyon Comitan; wajumon Comitán...

597 Lenkersdorf analiza este concepto multisemántico, diciendo que es el equivalente a “ciudad”, “... desde la perspectiva de los lectores occidentales…” (_Conceptos tojolabales de filosofía y del altermundo_, México: Plaza y Valdés, 2004), pags 38-42).

608 Tamal de elote tierno.

619 La cabecera es elevada a la categoría de ciudad en 1981.

6210 El mercado municipal “Juan Sabines Gutiérrez” se construyó en 1982, durante el gobierno estatal de quien lleva el nombre.

6311 Un almud contiene cuatro cuartillas, cada una de éstas tiene un peso aproximado de 4.5 kg, haciendo un total de 18 kilos.

6412 Localidad ubicada al nororiente de la cabecera municipal de Las Margaritas (dentro de la micro región tojolabal, región III fronteriza a una distancia de aproximadamente trece kilómetros. Véase Jorge Herminio Morales Nájera, “Comunidades políticas locales. Redes de apoyo extralocal en Las Margaritas, Chiapas (1980 – 2004)”, tesis de licenciatura en antropología social, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, noviembre, 2004), pág. 29.

6513 Hay algunas personas que han adquirido parte de las parcelas ejidales del padre o de algún familiar a cambio de dinero.

6614 Ver más detalles en Gómez y Ruz, op. cit.

6715 Algunas personas mayores del poblado Veracruz recuerdan entre los marchantes a personas ya fallecidas: doña Trine, doña Esther, don Isaías y don Juan Escandón.

6816 Se dice que el más rico en la cabecera era este señor, quien ha aumentado su negocio hasta tener tres carnicerías. Cuentan que cuando alguien se encuentra urgido de dinero dice: “hay que ir con el compa Abelardo, es el único que siempre tiene dinero en la bolsa”.

6917 El “cacho” o cuerno de toro se usa como corneta para dar aviso o convocar a reuniones en las localidades rurales.

7018 Estos puestos, que sólo se instalan los domingos, venden frutas y legumbres compradas por reja en la central de abastos de Comitán. No obstante, algunos otros con venta permanente al interior del mercado también se instalan en la calle; se dice que es un privilegio sólo de los que tienen “amigos” en el ayuntamiento.

7119 Uno de los miembros de esta familia acaba de ocupar el cargo de presidente municipal.

Bibliografía

72Basauri, Carlos. 1931 Tojolabales, Tzeltales y Mayas. Breves apuntes sobre Antropología, Etnología y Lingüística, México, Talleres gráficos de la Nación.

73Gómez Hernández, Antonio.
2002 El ch’ak ab’al. Del baldío a la actualidad, PROIMMSE/IIAUNAM, IEIUNACH, México, Colección Científica 7.

74Gómez Hernández, Antonio y Mario Humberto Ruz (editores). 1992 Memoria baldía. Los tojolabales y las fincas: testimonios bilingües, Centro de Estudios Mayas, IIF, UNAM, Centro de Estudios Universitarios, UNACH, México, pp. 404.

75Lenkersdorf, Carlos. 2004 Conceptos tojolabales de filosofía y del altermundo, México, Plaza y Valdés.

76Martínez Lavín, Carlos. 1974 Los tojolabales. Una tentativa de aproximación sociológica, Mimeografiado.

77Morales Nájera, Jorge Herminio.
2004 “Comunidades políticas locales. Redes de apoyo extralocal en Las Margaritas, Chiapas (1980 – 2004)”, tesis de licenciatura en antropología social, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, noviembre.

78Pérezgrovas Garza, Raúl (editor). 1990 Los carneros de San Juan. Ovinocultura indígena en Los Altos de Chiapas, Centro de Estudios Indígenas, Universidad Autónoma de Chiapas.

Para citar este artículo :

Antonio Gómez Hernández y José Luis Escalona Victoria, « Chonab’anel: transformaciones del intercambio y el comercio en la región tojolabal », Boletín AFEHC N°30, publicado el 04 junio 2007, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1485

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.