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AFEHC : bibliografia : Don Manuel José Arce. Una vida al servicio de la libertad : Don Manuel José Arce. Una vida al servicio de la libertad

Ficha n° 1526

Creada: 13 junio 2007
Editada: 13 junio 2007
Modificada: 13 junio 2007

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Autor de la ficha:

Elizet PAYNE IGLESIAS

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Don Manuel José Arce. Una vida al servicio de la libertad

Con este libro póstumo del historiador costarricense Carlos Meléndez Chaverri (1926-2000), sobre el prócer salvadoreño Manuel José Arce, aparece una nueva biografía a sus ya reconocidas obras sobre personajes centroamericanos.
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Categoria:
Libro
Autor:

Carlos Meléndez Chaverri

Editorial:
Editorial Delgado
Fecha:
2000
Reseña:

1 Con este libro póstumo del historiador costarricense Carlos Meléndez Chaverri (1926-2000), sobre el prócer salvadoreño Manuel José Arce, aparece una nueva biografía a sus ya reconocidas obras sobre personajes centroamericanos. Su primer aporte en este campo lo dio en 1962 cuando publicó la vida de otro líder de la Independencia centroamericana de origen salvadoreño, nos referimos a su libro _El presbítero y doctor don José Matías Delgado, en la forja de la nacionalidad centroamericana1 _.

2Su lista de biografías se complementa con una serie de estudios sobre el intelectual hondureño José Cecilio del Valle. El primero de ellos aparece en 1981, con el título José Cecilio del Valle: una selección2, el segundo José Cecilio del Valle, sabio centroamericano3, publicado en 1985 y, su tercer libro sobre el “sabio Valle” sale a luz en 1988 bajo el título José Cecilio del Valle: ensayos y documentos4. Y con el historiador hondureño Ramón Oquelí, publicó José Cecilio del Valle: dos semblanzas5.

3Otro de sus biografiados fue el héroe hondureño Francisco Morazán, en Escritos del general Francisco Morazán6 y “Verdadero Morazán7.” Se han de mencionar además, otras biografías sobre personajes relevantes de la historia ístmica como la de Juan Vázquez de Coronado, José Antonio de Liendo y Goicoechea, Gregorio José Ramírez, Juan Santamaría, Francisco Hernández de Córdoba y José María Montealegre.
Escribir la vida y obra de Manuel José Arce no es una tarea fácil. Lamentablemente la falta de documentación en el caso de este personaje es bastante crítica, por lo cual, a pesar de su importancia en la Historia de Centroamérica, sea quizás uno de los que menos biografías ha producido8.

El libro se compone de siete capítulos y se aborda, cronológicamente desde la primera mitad del siglo XVIII hasta la muerte de Manuel José Arce en 1847. El primer capítulo consiste en un análisis de las reformas borbónicas en el reino de Guatemala y su impacto en la provincia de El Salvador. La vida del joven Arce entre la élite salvadoreña, es su segundo capítulo. Continúa con un tercer apartado acerca de los antagonismos internos, los movimientos de rebeldía y la declaración de Independencia el 15 de setiembre de 1821. Prosigue una exposición de la Independencia y la anexión al Imperio de Iturbide en México, en su cuarto capítulo. El quinto, se refiere a la creación de la República Federal Centroamericana en 1824 y en el sexto expone acerca de la participación de Arce como político y como primer presidente de la República Federal. El último capítulo se remite a la vida política y personal de Arce después de su caída del gobierno del Estado Federal, hasta su muerte en 1847. Las fuentes utilizadas han sido numerosas y de variadas procedencias. Desde censos coloniales, informes de las autoridades como el del intendente Antonio Gutiérrez y Ulloa9 o bien, las interesantísimas cartas del capitán general de Guatemala José de Bustamante y Guerra10. Se suman la Memoria11 y otros papeles del propio Arce y las respuestas de sus detractores o rivales, entre ellos el Toro Amarillo12 de Juan José de Aycinena. También se encuentran los “Procesos por infidencia13”, llevados a cabo contra los líderes de los movimientos mencionados.

4El trasfondo del trabajo es explicar la vida y el protagonismo político de Manuel José Arce en el contexto de la severa crisis política y la violencia que prosiguió a los Estados ístmicos después de 1821, hasta la década de 1840. Como bien lo señala el autor:
“La historia del despegue inicial de nuestras libertades fundamentales fue desalentadora. Las pasiones se interpusieron a los intereses de la sociedad global; el federalismo no fue bien comprendido y abrió las puertas al segregacionismo de los estados que constituían la república y aún más, al florecimiento del espíritu localista interno que a la postre condujo a una anarquía total14”.

5 En varias partes de su libro, Carlos Meléndez insiste en el elogio que Manuel José Arce hace a los costarricenses; de hecho su Memoria (1830), la dedica a estos:
“Como un tributo de consideración por el comportamiento que ha tenido Costa Rica, durante la cruda crisis de Centro América, y que hasta el día conserva en medio de la ruina que han sufrido y que están anonadadas las instituciones de la República; yo dedico a los pueblos costarricenses la defensa que presento al Tribunal augusto de la opinión nacional15.”
Lo anterior no es producto de la simple exaltación sino que es una muestra sincera de sus reflexiones después de su caída. Y, aunque Costa Rica no careció de conflictos internos en los años próximos a la Independencia, ciertamente supo encausar sus recursos hacia un Estado organizado y la estabilidad política.
El Salvador es un país muy interesante desde el punto de vista del análisis histórico. Siendo el territorio más pequeño del istmo, fue y es en el presente, el más densamente poblado y uno de los más ricos y productivos; además de haberse consolidado en su interior muy tempranamente, un grupo de propietarios ligados al poder político y que han dominado por mucho tiempo, el escenario nacional. Junto a grandes sectores de población campesina de origen indígena, mestiza y mulata, excluida de los privilegios sociales, políticos y económicos. Aunque habían otros tipos de nexos con estos sectores: Meléndez sostiene que en estas relaciones “La hacienda era un centro de poder, y los vínculos personales con los trabajadores de todas ellas servían para enfrentar, en el momento necesario, a las autoridades del gobierno provincial16.”
Durante el periodo colonial y republicano, la cercanía de El Salvador con la capital del Reino, produjo situaciones contradictorias. Entre ellas, la dependencia económica de los hacendados salvadoreños, de los comerciantes guatemaltecos, aspectos bastante estudiados por numerosos especialistas. A lo que se suma, la atadura eclesiástica ya que a El Salvador no se le otorgó un obispado, por lo que dependía de Guatemala también en este ramo. Todo lo anterior provocó el resentimiento de los salvadoreños hacia los guatemaltecos. Así se explica que los primeros movimientos antifiscales y antiespañolistas de 1811 y 1814, se hayan presentado en El Salvador. Carlos Meléndez no duda en asegurar que:
“…fueron precisamente esos españoles criollos de San Salvador, quienes constituirían el grupo inicial de “ideólogos” de la nacionalidad salvadoreña, y que fueron ellos los promotores de los movimientos de rebeldía, y quienes más intensamente contribuyeron al surgimiento de una conciencia nacional17.”

6En estos movimientos es donde aparece la figura de Manuel José Arce, junto a su padre, Bernardo Arce, alcalde de la capital provincial en numerosas ocasiones, hacendado y líder local. Las redes locales de poder económico y político le favorecen para iniciar sus actividades productivas y más adelante, las de carácter político. Para Meléndez, el verdadero autor intelectual de los movimientos de 1811 fue el padre José Matías Delgado y se asigna a Manuel José Arce un papel secundario en el movimiento de 1811. Aunque en el de 1814, Arce es indudablemente protagónico. A raíz de estos eventos estuvo preso entre 1814 y 1818. Pero sin duda, su participación en los movimientos mencionados le servirá de experiencia para su papel en la vida federal18 .
La parte más interesante del libro es la que concierne a la vida política de Manuel José Arce cuando se dio la anexión a México y la Federación Centroamericana. Durante el proceso de la breve anexión a México, Arce, y el resto de los políticos salvadoreños destacaron por su republicanismo, aunque no dejaron de actuar según la conveniencia del momento. También participó Arce, en una misión pacificadora en Nicaragua, estado que se encontraba en plena guerra civil en 1925, así como en la anexión de El Salvador a los Estados Unidos19, por lo que Arce fue el delegado enviado a Washington. En Estados Unidos también entró en contacto con cubanos que organizaban la lucha por la Independencia de Cuba.

7El 4 de octubre de 1823, Manuel José Arce fue nombrado primer presidente de la República Federal Centroamericana, cargo que asumió hasta marzo del año siguiente. Poco después sus largas luchas en la presidencia comenzaban. En particular su distanciamiento con los líderes de su propio grupo político, y su acercamiento con los opositores, así como la crisis financiera, el problema del Ejército Federal, las guerras civiles y la rivalidad con Francisco Morazán. Estos son aspectos que Carlos Meléndez analiza en detalle y de ahí surge su tesis principal: Que el comportamiento de Arce durante su presidencia se debe a que este era un convencido centralista y no federalista20, y, poniéndolo en las palabras del propio Arce anota: “…no obstante haber (yo) desaprobado la adopción del federalismo, fui el único funcionario federal que procuró sostenerlo21…”Así, la Federación nació con cimientos falsos debido a que no surgió un pacto federativo que la construyera.
El libro termina exponiendo los últimos años de Arce. Por ejemplo, cuando intentaba retornar a Guatemala desde México o bien, cuando participó en la política local de la ciudad de San Salvador. Finalmente, muere pobre y casi en estado de abandono en la ciudad de San Salvador en 1847. Vale agregar que la tradición oral y algunos textos refieren que, dada la pobreza en la que se encontraba, le asistían en sus alimentos diarios las mujeres del mercado de San Salvador.
En fin, la sociedad en la que Arce participó activamente, no está lejos de ciertas situaciones que se viven en el presente, por lo que Meléndez concluye que en esos términos:
“Poco hemos avanzado desde 1821 en la eliminación de esas barreras que siempre han imperado en contra del indio, el primer propietario de estas tierras; de la marginación en que todavía viven los mulatos y mestizos, que componen un muy fuerte sector de nuestra sociedad, y que aún no goza de los derechos plenos que estipulan nuestras constituciones; del derecho que tiene todo ciudadano para acceder a una educación digna, a todos los beneficios sociales, al derecho a la propiedad. Esta última ha sido acaparada por unos pocos en detrimento del bien común22.”

8 Valga esta breve reseña para recordar a este distinguido historiador centroamericano, Carlos Meléndez Chaverri, quien dedicó su vida al estudio de nuestras sociedades, escribió una gran cantidad de textos sobre muchos temas y nos heredó además una de las mejores bibliotecas sobre el istmo. Sirva esta reseña para invitar al lector a leer esta obra, la que sin duda será de mucho interés debido a los novedosos argumentos que Carlos Meléndez ofrece sobre la vida de Manuel José Arce y la caída de la República Federal Centroamericana.

91 Carlos Meléndez Chaverri. El presbítero y doctor José Matías Delgado, en la forja de la nacionalidad centroamericana, (San Salvador: Ministerio de Educación, 1962).

102 Carlos Meléndez Chaverri. José Cecilio del Valle, una selección, Washington, OEA, 1981.+

113 Carlos Meléndez Chaverri. José Cecilio del Valle, sabio Centroamericano, (San José: Libro Libre, 1985).

124 Carlos Meléndez Chaverri. José Cecilio del Valle: ensayos y documentos, (San José: Libro Libre, 1988).

135 Carlos Meléndez Chaverri y Ramón Oquelí, José Cecilio del Valle: dos semblanzas, (México: UNAM, 1981).

146 Carlos Meléndez Chaverri. Escritos del general Morazán, (Tegucigalpa: Banco Central de Honduras, 1996).

157 Carlos Meléndez Chaverri. “Verdadero Morazán”, Revista de Historia, n. 26 (1992), pp. 219-240.

168 Entre las biografías sobre Arce se citan: Pedro Arce y Rubio, Biografía de don Manuel José Arce, (San Salvador: Álbum del Centenario, 1912); Miguel Ángel García, “General don Manuel José Arce”, Diccionario Histórico Enciclopédico, Tomos I, II y III, 1945, Víctor Jerez, Manuel José Arce, (San Salvador: Biblioteca Universitaria, 1941) y, de Ramón A. Salazar, Manuel José Arce, (Guatemala: Editorial del Ministerio de Educación, 1952).

179 Gutiérrez y Ulloa, Antonio. La provincia de San Salvador: Reyno de Guatemala (año de 1807), (San Salvador: Ministerio de Educación, 1962).

1810 Fernández, León. Documentos relativos a los movimientos de Independencia en el Reino de Guatemala, (San Salvador: Talleres Tipográficos del Ministerio de Instrucción Pública de El Salvador, 1929).

1911 Manuel José Arce. Memoria, (San Salvador: Editorial Ahora, 1947).

2012 Juan José de Aycinena. El toro amarillo, (Guatemala: Editorial de Pineda Ibarra, 1980).

2113 Miguel Ángel García. “Procesos por infidencia contra los próceres salvadoreños de la Independencia de Centroamérica desde 1811 hasta 1818”, Diccionario Histórico Enciclopédico de la República de El Salvador, (Tomo I, San Salvador: Imprenta Nacional, 1940).

2214 Carlos Meléndez, _Don Manuel José Arce_…Op. Cit., p. 7.

2315 Manuel José Arce, op.,cit., p. 11.

2416 Carlos Meléndez, _Don Manuel José Arce_…op.cit., p. 91.

2517 Meléndez aclara que la formación de la nacionalidad salvadoreña apenas se encontraba en proceso de formación, por lo cual afirma: “La nacionalidad criolla salvadoreña que precedió a la independencia, se podrá encontrar en sus orígenes, en ese sentido de amor al terruño, en la creciente conciencia de identidad y solidaridad del grupo humano urbano que promueve las acciones, y en el convencimiento, cada vez mayor, de que los americanos no eran ya españoles.” Carlos Meléndez, _Don Manuel José Arce_…Op.cit., p. 89.

2618 Ibíd.., pp. 100-101.

2719 Ibíd.., pp. 174-175.

2820 Ibíd., p. 277.

2921 Ibíd.., p. 279.

3021 Ibíd.., p. 296.

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