Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('23.20.64.16', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : articulos : Viajeros franceses del siglo XIX en Colombia. Un balance bibliográfico : Viajeros franceses del siglo XIX en Colombia. Un balance bibliográfico

Ficha n° 1649

Creada: 31 julio 2007
Editada: 31 julio 2007
Modificada: 30 agosto 2007

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 1
Total de visitas : 6200 (aprox.)

Autor de la ficha:

Felipe ANGULO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Viajeros franceses del siglo XIX en Colombia. Un balance bibliográfico

Se busca establecer el número aproximado de viajeros que visitaron el territorio colombiano durante el siglo XIX dejando un testimonio escrito de sus experiencias en el país, y se hace un balance de las publicaciones y estudios que generaron estos relatos de viajes a lo largo del siglo XX hasta el presente.
Autor(es):
Felipe Angulo Jaramillo
Categoria:
Inedito
Fecha:
Julio de 2007
Texto íntegral:

1En Colombia durante el siglo XIX los viajeros franceses fueron menos numerosos que en otros países de América Latina, México, Brasil o Argentina por ejemplo, como se deduce de la revisión de la tesis de Jean-Georges Kirchheimer1. En estas líneas tratamos de darlos a conocer mencionando algunas de las publicaciones que han generado, ofreciendo un número aproximado y destacando los más importantes con sus relatos de viaje. Desde una perspectiva general se hace referencia a la naturaleza del viaje, su duración y las regiones del país visitadas, así como al interés que los relatos de viaje han suscitado entre los investigadores del presente.

2No todos los viajeros dejaron testimonio de sus experiencias2. Tampoco todos los extranjeros pueden considerarse viajeros cuando se trata de inmigrantes que se instalaron en el país hasta el fin de sus vidas. Y entre quienes escribieron sobre su estancia en el país, pocos publicaron sus memorias de viaje como un libro poco después de su regreso como Théodore-Gaspar Mollien. Otros lo hicieron muchos años después como Auguste Le Moyne o fueron editados después de su muerte como las Memorias de Jean-Baptiste Boussingault y el Diario de Bucaramanga del oficial Louis Perú de Lacroix. Varios de estos viajeros escribieron informes más o menos cortos sobre su actividad en Colombia como oficiales de la marina, miembros del cuerpo diplomático y de sociedades científicas, o como trabajadores e ingenieros de la Compañía del Canal de Panamá. Los documentos manuscritos reposan en diversos archivos y parece que pocas veces han sido estudiados o publicados, en particular en varias tesis doctorales realizadas en Francia mencionadas más adelante. Podían eventualmente escribir cartas difundidas por los diarios en un periodo en el que los corresponsales profesionales y las agencias de prensa todavía no existían.

3Algunos como Élisée Réclus escribió sobre su experiencia en el norte de Colombia para la revista más influyente de la época, la Revue des Deux Mondes3, dirigida a un público de la élite social y cultural de Francia pero también apreciada por las élites de América Latina a finales del siglo XIX y principios del XX4. También durante la segunda mitad del siglo XIX aparecen publicaciones periódicas ilustradas de divulgación más popular como L’Illustration (creada en 1843) y Le Tour du Monde (1860), en donde aparecen numerosos relatos de viaje efectuados en todos los continentes incluyendo los jóvenes países hispanoamericanos y Colombia.

4Por otro lado la mayor parte de estos viajeros que visitaron el interior del país y su capital hicieron un recorrido muy similar al de Gonzalo Jiménez de Quesada en 1536 en su conquista del interior y fundación de Santa Fe de Bogotá: después de llegar a las ciudades de Santa Marta o Cartagena de Indias sobre la costa Caribe remontan el río Magdalena desde su desembocadura hasta Honda, para subir desde allí la cordillera Oriental y alcanzar así la sabana de Bogotá. Este recorrido sinuoso, caluroso y difícil fue la principal vía de ingreso y salida entre la costa y el interior hasta ya avanzado el siglo XX. Otros viajeros que visitaron el país también pasaron por o vinieron de Venezuela, del sur-oeste (Ecuador y Perú) o de Panamá. De hecho la Nueva Granada, Ecuador y Venezuela formaron parte de la que se conoció como la “Gran Colombia” (1819-1830), y Panamá formó parte del territorio de Colombia hasta su separación en 1903. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX el istmo panameño y la región del Darién suscitaron un vivo interés en autoridades y empresas privadas francesas en relación con la construcción del canal interoceánico, sin olvidar los conflictos por la influencia en la zona del Istmo entre Gran Bretaña y Estados Unidos (que construye un ferrocarril de Colón a Panamá en 1855). De allí que un número importante de viajeros extranjeros pasaron por Panamá.
La ubicación estratégica del país, cruce entre centro y Suramérica, entre el mar Caribe y el Océano Pacífico, entre los Andes, los llanos y la Amazonia, suscitó el interés de las potencias, de aventureros y hombres de ciencia, y menos el de un número importante de migrantes. Sin embargo, la visión proyectada por cada viajero no da sino informaciones parciales y subjetivas sobre una o varias regiones del país, que geográfica y humanamente se caracteriza en el siglo XIX por una marcada diversidad y aislamiento entre sí. En parte por las dificultades en las comunicaciones, ningún colombiano o extranjero del siglo XIX podía conocer gran parte del territorio nacional, e incluso en nuestros días existen territorios de difícil acceso por razones diversas. Algunos viajeros como Boussingault y Roulin en la década de 1820, o Crevaux en 1880, se aventuraron en las regiones orientales a las que ningún nacional de las ciudades había ido. Otros como Elisée Réclus o Louis Striffler visitaron solo la costa atlántica o el istmo panameño.
En la bibliografía sobre viajeros franceses en América Latina y Colombia debe hacerse una distinción entre la publicación de los relatos mismos y la producción historiográfica a partir de dichos textos.
h4. Interés contemporáneo por los viajeros del siglo XIX

5En cuanto a la producción historiográfica, se destacan dos trabajos del historiador Gabriel Giraldo Jaramillo (1916-1978) en la década de 1950 que podemos considerar fundadores del interés por los viajeros franceses en Colombia5. Más reciente, un ensayo del historiador Jorge Orlando Melo ofrece una interesante interpretación sobre “la mirada de los franceses”[6]. En su análisis conceptualiza las características y motivaciones del viaje, inscribiendo esta mirada del nuevo viajero en una tendencia más general que varía a lo largo del siglo XIX7. Luego el autor ejemplifica las diferentes tendencias y momentos a través de la experiencia de los viajeros que considera más significativos: “Observando una nueva sociedad: Boussingault y Mollien”; “El señor Augusto Le Moyne: el mérito del color local”; “Escribiendo para las revistas de viaje: Charles Saffray y Édouard André”; y “Pierre d’Espagnat: el triunfo de la retórica”. Este ensayo de sistematización permite una visión global que atraviesa el siglo XIX y da nuevas pistas sobre un tema que ha sido relativamente poco estudiado desde mediados del XX. Sin embargo, fuera del origen nacional de estos viajeros y la mención de la consciencia que tenían del poco peso económico de su país con respecto a la presencia británica, no aparece claro lo que hace que esta mirada sea específicamente francesa, en el análisis del discurso mismo del relato de viaje.

6En los años sesenta y setenta del siglo XX, los relatos de viajeros no parecen haber sido una prioridad para la historiografía colombiana. Varios trabajos editados en Colombia recopilan textos e imágenes de viajeros extranjeros y franceses, pero estos trabajos no profundizan en el análisis8. Habrá que esperar la iniciativa del Boletín Cultural y Bibliográfico, publicación del Banco de la República, que desde hace dos décadas divulga la presencia de extranjeros en el país durante la centuria que siguió a la independencia. Con frecuencia se trata de migrantes que se establecieron en el país y el papel económico, cultural y político que desempeñaron en la vida nacional9. Allí podrán encontrarse informaciones valiosas sobre estudios de casos específicos de la presencia extranjera en Colombia en el siglo XIX y sobre los relatos de viajes. Algunos trabajos publicados en Francia como la obra general y comparativa elaborada por el Comité des Travaux Historiques et Scientifiques incluyen artículos sobre viajeros que estuvieron en Colombia10. También varias tesis relacionadas más o menos directamente con el tema han sido elaboradas en Francia11. No parece haber tesis sobre viajeros particulares.

Inventario de viajeros franceses en Colombia

7En cuanto a los relatos mismos, en los años 1940 la Biblioteca Popular de Cultura Colombiana y el Ministerio de Educación Nacional publicaron varios relatos de viajes, entre ellos los de Théodore-Gaspar Mollien, Auguste Le Moyne y Charles Saffray. Y en los años 1980 y 1990 se editaron los relatos de viajeros extranjeros considerados como significativos en la colección Viajeros por Colombia de la Biblioteca V Centenario de Colcultura.

8Puede decirse que hubo todo tipo de viajeros que dejaron testimonio sobre su presencia en Colombia: de diverso origen social, aventureros, comerciantes y empresarios, diplomáticos en misión, cientificos, también artistas y militares. Incluso parece que algunos vinieron “por el afán periodístico de responder a una creciente demanda de información sobre mundos exóticos, que daba público a revistas como Le Magasine Pittoresque o Le Tour du Monde, en el que se publicaron narraciones científicas, como la de Edouard André, y otras que combinan preocupaciones científicas con un relato más literario y periodístico, como las de Jules Creveaux, Jean Chaffanjon, Charles Saffray o Pierre d’Espagnat12.”

9Gabriel Giraldo afirma que entre los viajeros extranjeros los franceses fueron los más numerosos y los que con más agudeza y sagacidad observaron la naturaleza y las gentes de Colombia, ofreciendo una imagen viva, directa y emocionada13. Considera que son una fuente muy rica sobre las costumbres, modas, mentalidad, sensibilidad, clima espiritual de la ciudad o la nación; el viajero es un testigo fiel de una época. Sus observaciones no son viciadas por las pasiones políticas, el nacionalismo o prejuicios personales, como ocurre con los nacionales: “quien viaja adquiere una auténtica tercera dimensión de los valores, pierde el criterio lugareño y regional y se deshace de lo que podría llamarse «vicios nacionales», es decir, la serie de ideas preconcebidas vinculadas a determinada nacionalidad, raza o credo político”[14]. En ese sentido los cronistas de Indias en el siglo XVI, continúa el autor, fueron fuente de muchas tesis que revolucionaron el mundo occidental, aunque hasta el siglo XVIII los relatos de franceses sobre el territorio de la actual Colombia son muy escasos15. En 1697 el barón de Pointis asalta Cartagena y publica un año después su Relation de l’expédition de Carthagène. Giraldo evalúa en unos 40 el número de viajeros franceses que visitan Colombia entre el siglo XVIII y principios del XX, de diversa índole y diferente condición intelectual: naturalistas, geógrafos, arqueólogos, etnólogos, diplomáticos, exploradores profesionales, pintores, príncipes, economistas, escritores y hasta una hermana de la caridad. Ojos críticos y malhumorados, descontentos, objetivos y ponderados, con criterio científico o con sentido poético y entusiasmo generoso. El “método galo” lo percibe en la gracia, la sobriedad, la habilidad en la descripción del paisaje y la penetración psicológica. Estos elementos están presentes en las obras, muchas desconocidas y olvidadas, recordadas unas pocas “pero todas ellas de inmenso valor para el estudio de nuestra «petite histoire», de nuestras costumbres y nuestra vida cotidiana”[16]. A continuación se presentan los nombres y obras de los viajeros más destacados que menciona este autor, incluyendo algunas precisiones aportadas por trabajos posteriores y nuestra propia búsqueda de referencias bibliográficas.
El periodo que va de fines de la Colonia hasta la disolución de la Gran Colombia se inicia con el viaje de Jean Baptiste Leblond quien estuvo más de treinta años en América, en la Antillas, Guyana, Venezuela, Colombia y Perú. En 1786 pasó por Santa Fe de donde dejó una descripción en Voyage aux Antilles et en Amérique Méridionale, París, 1833. Leblond anuncia el redescubrimiento de América en su naturaleza. Aimé Goujand “Bonpland” acompañó a Humboldt con quien colaboró en la obra Voyage aux régions équinoxiales du Nouveau Continent, París, 1815-1821, 12 vols. François Désiré Roulin, Jean Baptiste Boussingault y Justin Marie Goudot fueron contratados en París por Francisco Antonio Zea en 1822; no pudieron realizar el proyecto inicial pero Roulin y Boussingault desempeñaron diversas tareas y dejaron valiosos testimonios, el de Roulin recogido por Marguerite Combes: Roulin et ses amis, París, 1929; Roulin realizó retratos y dejó sus memorias científicas sobre la fauna y flora de América en Histoire naturelle et souvenirs de voyage, París, s.f. y otros documentos. La labor científica de Boussingault fue divulgada por el neogranadino Joaquín Acosta, Viajes científicos a los Andes Ecuatoriales, París, 1849. Las Mémoires del viaje de Boussingault por Colombia entre 1822 y 1832 fueron publicadas en 1892-1893, V volúmenes, después de su desaparición (1887), eran unos 300 ejemplares para familiares y amigos17; la obra no es del agrado de Giraldo. Sí le entusiasma y menciona un gran número de traducciones y fragmentos del relato de Mollien, entre aventurero y agente secreto al servicio de Francia: Voyage dans la République de Colombie en 1823, París, 1824, considerada como uno de los documentos más valiosos de la época a pesar de sus juicios críticos sobre las gentes del país y sobre el Libertador. Con la misión oficial del rey Carlos X presidida por Charles Bresson (1828) viajó a Colombia Henri Ternaux-Compans, “insigne americanista”; su informe dirigido a Bresson sobre la situación del país fue su primer trabajo sobre América; más tarde reunió una colección de impresos y manuscritos sobre el descubrimiento y la colonización del continente en 20 volúmenes: Voyages, rélations et mémoires originaux pour servir à l’histoire de la découverte de l’Amérique, París, 1837-1841; también hizo el primer estudio sobre la civilización muisca: Essai sur l’ancien Cundinamarca, París, 1840. Auguste Le Moyne vino con la misma misión diplomática, conoció a Bolívar de quien fue su confidente y permaneció en Bogotá entre 1828 y 1839; dejó Voyages et séjours dans l’Amérique du Sud. La Nouvelle Grenade, Santiago de Cuba, la Jamaique, et l’isthme de Panama, París, 1880. En 1832 el “príncipe” Pedro Bonaparte, sobrino del Emperador, visitó Santa Marta y Bogotá invitado por Santander.
En los años 1840 Louis Striffler exploró los ríos y valles del Sinú y el San Jorge, en una empresa en la que estuvieron involucrados varios franceses y la bolsa de París, atraídos por la idea de encontrar oro; sin proponérselo Striffler contribuyó al avance de nuestra geografía; dos libros resultaron de esta experiencia, El alto Sinú, Cartagena, tipografía de Antonio Araújo, 1875, y El río San Jorge18 . En 1848 llegó el pintor Léon Gauthier quien hizo un ameno relato y algunas acuarelas de valor documental; su relación “Fragments du journal de voyage d’un peintre en Amérique Latine (1848-1855)” apareció en la Revue de l’Amérique Latine, n° 11, 20 y 25, París, 1923-1924. Elisée Réclus visitó la costa norte de Colombia y escribió Voyage à la Sierra Nevada de Sainte Marthe. Paysages de la nature tropicale, París, 1861, importante obra de geografía física y humana, vista con ojos de artista, poeta y sabio; Réclus es autor de la parte sobre Colombia en Nouvelle Géographie Universelle. La Terre et les Hommes, París, Hachette, 1893, y publicó artículos sobre Colombia en la Revue des Deux Mondes y Le Tour du Monde. El conde de Gabriac en cambio describió su viaje a América en un libro injusto y amargo: Promenade à travers l’Amérique du Sud. Nouvelle Grenade, Equateur, Pérou, Brésil, París, 1868; todo le parece incómodo, primitivo, miserable, “no sabe ver la idiosincracia de las gentes, interpreta erróneamente sus costumbres, tergiversa los hechos e invierte todos los valores”; también menciona “algunas verdades amargas” expuestas crudamente. Un contraste importante con el relato del médico y botánico Charles Saffray que pasó por Colombia en 1861-62 y recorrió el valle del Magdalena, Antioquia, Cundinamarca y el Valle del Cauca; muy rico es su relato “Voyage à la Nouvelle Grenade” publicado en Le Tour du Monde, 1872-1873. Después es mencionado Edmond Cotteau, autor de Promenades dans les deux Amériques, París, 1880. Edouard André en 1875-1876 recorrió el río Magdalena de Barranquilla a Bogotá, los Llanos Orientales, el Quindío, el Valle del Cauca, Nariño y siguió hacia el Ecuador; su relato “L’Amérique Equinoxiale: Colombie, Equateur, Pérou” apareció en Le Tour du Monde, entre 1877 y 1883; también “L’Amérique du Sud: voyage dans la Nouvelle Grenade”, en L’Exploration, N° 20, París, 187719. Armand Réclus, hermano de Élisée, acompañó a Luciano Napoleón Bonaparte Wyse20, estudió el istmo de Panamá y publicó el valioso Panama et Darién, voyages d’exploration, París, Hachette, 1881, que ya había aparecido en Le Tour du Monde entre 1876 y 178021. Jules Crevaux, cercano a Réclus por “su sólida preparación científica”, en compañía de E. Le Janne exploró regiones desconocidas del territorio nacional (1881-1882), las fuentes del río Guayabero, el río Guaviare y el Orinoco, estudió las tribus indígenas de la zona y dejó Voyages dans l’Amérique du Sud à travers la Nouvelle Grenade et le Venezuela, París, 1883. El mismo año E. Le Janne publicó Voyage à la Nouvelle Grenade, Brest. Arthur Thouar vino en busca de la expedición de Crevaux y recorrió el departamento de Antioquia.

10Entre fines del siglo XIX y principios del XX el etnólogo H. Candelier visitó la península de la Guajira: Rio Hacha et les indiens Goajire, París, 1893, y La Péninsule Goajire, París, 1894. La misma región y el norte de la república fueron visitadas por Joseph Comte de Brettes, cuyo testimonio fue publicado en Le Tour du Monde, 1898: “Chez les indiens du Nord de la Colombie, six ans d’exploration”. El ingeniero George Brisson trabajó en Colombia entre 1891 y 1897 donde exploró las selvas del Chocó y el Casanare22. George Sogler escribió sobre su viaje un libro positivo “lleno de interés”: En Colombie, indiens inconnus, pays inexplorés, impressions de voyage, Montrouge, 1896. Georges Aubert, con criterio de economista y agrónomo escribió Les nouvelles Amériques. Notes sociales et économiques. E.U., Mexique, Cuba, Colombie, Guatemala, París, Ernest Flammarion, s.f., donde hace referencia a la guerra civil conocida como de los Mil Días (1899-1902; Saffray y André también visitan el país en tiempos de guerra civil). Félix Serret dejó Voyage en Colombie (1911-1912), París, 1912. Según Giraldo, estas últimas obras entre los dos siglos son superadas por la de la hermana Saint-Gautier: Voyage en Colombie de Sœur Marie Saint-Gautier, assistante des sœurs de Charité de la Présentation de la Sainte Vierge, de novembre 1890 à janvier 1892, París, imp. de Bardot-Berruer, 1893: en un año de estadía atravesó el Magdalena de Barranquilla a Bogotá, pasó por las localidades de Guaduas, Tunja, Sogamoso, Honda, Medellín, Ocaña, Cartagena; visitó colegios, conventos y hospitales, admiró la naturaleza y las gentes. Finalmente Pierre d’Espagnat escribió Souvenirs de la Nouvelle Grenade, 1891; a pesar de ser un “título bastante anacrónico”[23], el autor deja la más inspirada descripción “que escritor alguno extranjero haya hecho” de Colombia, “el triunfo de la retórica” para Jorge Orlando Melo quien califica a este viajero como “el más literario de todos y el más lleno de prejuicios.”[24]

11En el siglo actual (el XX para el autor) decae la literatura de viajes. El viaje pierde “su aspecto de aventura hacia lo desconocido” y el desarrollo de los medios de comunicación destruye al viajero y crea al turista25. La lista de viajeros franceses que elabora en su artículo la completa en la Biografía colombiana de viajes. Aquí, la primera parte la dedica el autor a los “viajeros colombianos” y la segunda, más extensa, a los “viajeros extranjeros en Colombia”. Entre estos los franceses, además de los ya mencionados, están los siguientes.

12François de Pons, Voyage à la partie orientale de la Terre Ferme…(1801-1804), Paris, 1806, que se refiere a Venezuela pero según Giraldo es importante para toda el área del Caribe. Probablemente de A. Du Chatelier, Excursion dans l’Amérique du Sud. Esquisses et souvenirs, París, 1828, es la obra póstuma de un francés que vino a buscar la libertad, en cuatro cantos y admirativa del Libertador. Gabriel Lafond de Lurcy, Voyages dans l’Amérique Espagnole pendant les guerres d’indépendance, París, 1844, presenta su paso por la costa pacífica colombiana, Tumaco y Chocó. Julien Mellet, Voyage dans l’Amérique Méridionale, à l’intérieur de la Côte-Ferme et aux îles de Cuba et de la Jamaique, depuis 1808 jusqu’en 1819, Agen 1823, viajó doce años por toda América como comerciante y pasó por Colombia. Frédéric Montolieu, hace un reporte sobre el río Inírida, en Bulletin de la Société de Géographie, vol. XIX, París, 1880. El ingeniero civil Ferdinand Rolland estuvo dos años en Colombia, habla de su viaje de París a Bogotá, los recursos naturales y situación económica: La Nouvelle Grenade et les anciennes colonies espagnoles de l’Amérique du Sud. Aperçu sur leur situation actuelle et leur avenir industrielle, 1872-1875, Avignon, 1875. Charles Wiener, quien viaja entre 1879-1882, dejó el testimonio “Amazonie et cordillères”, en Le Tour du Monde, 188326. Finalmente Giraldo menciona a M. de Kadenole quien escribió sobre L’Odysée de Jean de Languille. Voyage d’exploration à travers la Colombie et le Venezuela, Abbeville, 1898.

13Exceptuando 2 nombres no asociados a ningún relato de viaje (tampoco mencionados por otros autores), contamos en los trabajos de Gabriel Giraldo 38 viajeros franceses que pasaron por Colombia entre 1786 y 1912 y dejaron un testimonio escrito.

14Por su parte, Jean-Georges Kirchheimer en su tesis lista un total de 47 viajeros por Colombia incluida Panamá, algunos de los cuales también estuvieron en varios países andinos o de América Latina. Kirchheimer coincide en 26 de los viajeros de los que habla Giraldo, menciona otros 8, pero no incluye 10 de los anotados por el colombiano27. En la tesis de Kirchheimer aparecen otros 49 franceses que estuvieron únicamente en Panamá (tampoco citados por Giraldo) vinculados a la proyección, estudio y trabajos de construcción del canal interoceánico28. Casi un centenar de viajeros que produjeron algún documento sobre su estadía en Colombia, sumando los que recorrieron distintas regiones y ciudades del país con quienes sólo estuvieron en Panamá, hasta el momento en que el Istmo dejó de formar parte del territorio colombiano29. Zakaria Benmadani da en su tesis 28 referencias de relatos de viajeros que pasaron por Colombia, 17 de los cuales coinciden con el trabajo de Kirchheimer y 12 con los de Giraldo.

15En cuanto a los viajeros en la zona de Panamá y el Darién, estudiados de manera específica en la tesis de Ivonne Suárez, la autora incluye un importante número franceses que estuvieron en esta región, no mencionados por ninguno de los autores citados. En cuanto a fuentes manuscritas cita 109 referencias, muchas anónimas, documentos ubicados en los Archivos Nacionales, el Departamento de Mapas y Planos de la Biblioteca Nacional de Francia y el Ministerio de Asuntos Exteriores. Un número también importante de autores aparecen en las fuentes impresas, 232 referencias, de las cuales 60 coinciden con los citados por Kirchheimer que visitan la zona de Panamá y el Darién o Colombia. Quizás lo preciso de la temática permitió efectuar una búsqueda más exhaustiva, por lo que aparecen bastantes más documentos no incluidos en las obras de Kirchheimer y Giraldo. También puede suponerse que no todos los autores citados por esta historiadora viajaron a Panamá. En cualquier caso este trabajo pone de relieve la importancia que tuvo el proyecto de canal interoceánico para la opinión pública en Francia y un buen número de franceses vinculados a este objetivo. En efecto, el affaire de Panamá tuvo una amplia difusión en los medios impresos en las dos últimas décadas del siglo y produjo un gran impacto en Francia (¿como en Colombia?).

16A pesar de las diferencias en el inventario de los viajeros franceses que pasaron por Colombia en el siglo XIX y dejaron un testimonio escrito o iconográfico, puede decirse que alrededor de medio centenar estuvieron en el territorio de la actual República de Colombia, y más de un centenar pasaron por el istmo y la región del Darién. Sin embargo, aparte de las muy útiles reediciones de las memorias de los viajeros y sus introducciones, y los trabajos sobre extranjeros en Colombia del Boletín Cultural y Bibliográfico, no parecen haber otros trabajos en profundidad específicos sobre los viajeros franceses en Colombia.

17Unas pocas memorias de viaje fueron editadas en Francia en los años 1990: encontramos las de Jules Crevaux, En Radeaux sur l’Orénoque. Des Andes aux bouches du Grand Fleuve (1881-1882), París, Payot et Rivages, 199430, y Charles Saffray, Voyage à la Nouvelle Grenade: un voyageur français découvre le monde indien, 1869-187031, París, Phébus, 1990. Esta escasez de publicaciones muestra que el interés de divulgación ha sido mayor en el país visitado que en el de origen, ya que en Colombia se han hecho esfuerzos por dar a conocer la obra de los viajeros desde la década de 194032 debido a la importancia de estos testimonios para conocer nuestra historia del siglo XIX. Pero resulta interesante resaltar la escogencia de dos de los más importantes viajeros “científicos” de la segunda mitad del siglo XIX. Para Alvaro Mutis en la introducción que hace a la edición francesa de las memorias de Saffray, los viajeros describen menos lo que ven que lo que desearían ver, una postura que les impide conocer la realidad cotidiana de los lugares visitados. Los gustos personales del narrador lo conducen a magnificar algunos aspectos y a descuidar otros. Entre los libros de viajes, un interés durable permanece en aquellos que son escritos sin pretenciones literarias, con humildad y cierta inocencia. Así los relatos de viajeros franceses preferidos del escritor colombiano son los de Saffray, Mollien y Réclus, por su honestidad y su visión que intenta comprender la realidad extraña a la que se enfrenta, así como por la claridad de su estilo, la simpatía. Muestran aspectos de la cotidianidad, familiar y tradicional de la vida de las gentes. Aparte de esto, el naturalista y botanista realiza una experiencia con la planta “erythroxylon coca” sin pensar en las implicaciones que sus propiedades químicas y su comercio tendrán un siglo después para Colombia…

18Es necesario profundizar aun más en el estudio de los relatos de viaje y las relaciones entre Francia y Colombia en el sigo XIX, aunque habría que explorar la bibliografía que sobre este tema se haya producido en Colombia. De cualquier forma para el historiador son válidas tanto las palabras prejuiciadas como las desinteresadas de los viajeros, en la medida en que toda expresión de las experiencias vividas pueden ser útiles como testimonio del pasado. En este caso los relatos de viajes dan informaciones sobre la cultura de origen, cómo esta percibe una cultura diferente y observa al “otro”. También sobre la cultura y el territorio observados y visitados el relato del viajero es una preciosa fuente para el estudio de nuestras sociedades desde una pespectiva exterior. Por último la escritura y la iconografía generada por esas experiencias de viaje y la difusión de esas narraciones en el medio social y cultural de origen del viajero a través de libros y revistas, construyen un discurso multiforme (a la vez individual, único, cambiante y estereotipado) de imágenes y representaciones sobre un país y sobre un continente percibidos como más o menos lejanos, pero que son conocidos a través de este discurso.

19Valdría la pena entonces no sólo publicar los relatos de los viajeros franceses más conocidos y considerados importantes sino, pensados como fuente y como objeto de estudio, analizar con mayor profundidad el conjunto de textos producidos por estos viajeros sobre Colombia, para alcanzar un mejor conocimiento de las representaciones francesas y europeas sobre uno de los países más importantes de la América española. En un mundo cada vez más globalizado sería interesante que los historiadores consideraran la manera como ese discurso, hecho de conocimientos y estereotipos sobre otros pueblos, es vehiculado hacia una sociedad a través de la prensa escrita y, después, a través de otros medios de comunicación.

Notas de pie de página

201 Jean-Georges KIRCHHEIMER, Voyageurs Francophones en Amérique hispanique au cours du XIXe siècle. Essai de constitution d’un fichier bio-bibliographique, (Nanterre, Universidad de París X, 1984, edición de la Biblioteca Nacional, 1986).

212 Por ejemplo los militares que se incorporaron al ejército independentista de Venezuela y la Nueva Granada en los años 1810 y 1820, o quienes participaron en los trabajos del canal interoceánico en Panamá (1881-1889), proyecto que atrajo viajeros franceses a la zona desde antes de iniciarse la empresa, que generó un gran escándalo por corrupción en Francia, y en el que murieron 22000 obreros y algunos franceses por la fiebre amarilla y las dificultades del medio geográfico.

223 Fue creada en 1829 y adquirió su forma definitiva a partir de 1831 bajo la dirección de François Buloz. Todos los artículos del siglo XIX (hasta 1930) están digitalizados y son accesibles en el sitio Internet de la Biblioteca Nacional de Francia: http://gallica.bnf.fr/ .

234 Véase Anne Karakatsoulis, La Revue des Deux Mondes de 1920 à 1940. Une revue française devant l’étranger, París, tesis de Doctorado, École des Hautes Études en Sciences Sociales, 1995. En cuanto a la presencia de la Améria española y Brasil los artículos dedicados son menos numerosos con relación a otras regiones, aunque los suscriptores en esta parte del mundo son “uno de los pilares de la difusión de la revista”; ibid., pag. 522.

245 Gabriel GIRALDO JARAMILLO, « Viajeros franceses en Colombia », in Estudios históricos, Bogotá, Ministerio de Educación Nacional, 1954, pags. 187-212; y Biografía colombiana de viajes, Bogotá, (Editorial ABC, 1957), 224 p.

256 Jorge Orlando MELO, “La mirada de los franceses: Colombia en los libros de viaje durante el siglo XIX”; Biblioteca Virtual de la Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá (2001?), en http://www.lablaa.org/blaavirtual/sociologia/melo/franceses.htm ; una síntesis del mismo autor, “El ojo de los franceses”, en http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/histcolom/ojofran.htm

267 En efecto “Una mirada global a los textos de los viajeros franceses del siglo XIX confirma, al menos al nivel puramente descriptivo, la tendencia a mirar a la Nueva Granada a la luz de la contraposición entre civilización europea y barbarie y salvajismo local, a ver su naturaleza como una selva destinada a convertirse en plantación, así como la existencia de una serie de representaciones más o menos estereotipadas de los diferentes gurpos grupos locales. (...) Por otro lado, a lo largo del siglo varían los temas de atracción e interés. El entusiasmo, no por cauteloso menos real, de los primeros viajeros, cercanos a la época de la independencia, con una sociedad que se presenta como republicana e igualitaria, cede rápidamente, y en la segunda mitad del siglo predominan los proyectos prácticos y las descripciones en las que domina lo científico y la presentación cada vez más anecdótica y pintoresca del presente, sin anticipos de futuro ni muchos juicios generales sobre el mundo político: apenas la queja por una guerra o la extorsión de un funcionario.”

278 Carlos MÁRQUEZ reúne fragmentos de varios textos de viajeros en Las Maravillas de Colombia, Bogotá, Editorial Forja, 1979; Charles Jules CREVAUX, Claude CHARNAY y Edouard ANDRÉ, América pintoresca. Descripción de viajes al Nuevo Continente a través de 392 grabados, (Bogotá, El Áncora Editores, 1984); Alejandro HUMBOLDT y otros, Viajeros extranjeros en Colombia. Siglo XIX, (Cali, Carvajal, 1970).

289 No hubo “colonias” de extranjeros importantes numéricamente en Colombia como en Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, México o Venezuela, pero los pocos extranjeros jugaron un papel estratégico importante, económico, político y social. Asociados a la élite estuvieron al frente de empresas mineras, de la concesión de navegación a vapor por el Magdalena, en el origen de algunas de las primeras industrias; véase Frank SAFFORD, El Ideal de lo Práctico. El desafío de formar una élite técnica y empresarial en Colombia, (Bogotá, Universidad Nacional y El Áncora Editores, 1989).

2910 Textos reunidos por Yves LAISSUS, Les naturalistes français en Amérique du Sud, XVIe-XIXe siècles, (París, Ediciones del CTHS, 1995). Una interesante reunión de artículos comprende la perspectiva europea de viajeros a América Latina en el siglo XIX, aunque no cincluye a Colombia: Michel BERTRAND y Laurent VIDAL (dir.), À la redécouverte des Amériques. Les voyageurs européens au siècle des indépendances, (Toulouse, PUM, Universidad de Toulouse-Le Mirail, 2002).

3011 Alvaro TIRADO MEJIA, Quelques aspects de la domination de certaines puissances impérialistes en Colombie entre 1870 et 1914 d’après les archives du Ministère des Affaires Etrangères de France, (París, École Pratique des Hautes Études, 1974); Christine BELLEC, Les premières relations diplomatiques et économiques entre la France et les principaux ports de l’Atlantique en Colombie de 1830 à 1889, (Nanterre, Universidad de París X, 1982); Luz Nidia RUIZ, La sécession de Panama à travers les sources diplomatiques en France, (Universidad de París I, 1987); Luis Carlos ORTIZ, La correspondance politique des diplomates Français en Colombie, (Universidad de París I, 1989); Zakaria BENMADANI, _L’Amérique bolivarienne vue par les voyageurs Français (1823-1914) _, (Universidad de París I, 1995); Ivonne SUAREZ PINZON, Le regard français sur l’autre. L’exemple du Panama et du Darién au XIXe siècle, (París, Institut des Hautes Études sur l’Amérique Latine y Universidad de Franche-Compté, 2001).

3112 J. O. MELO, “La mirada de los franceses”, op. cit.

3213 Esta valoración puede inscribirse en una doble reflexión más amplia del trabajo de este historiador, quien, además de sus trabajos sobre historia del arte colombiano entre otros temas, realizó diversos trabajos sobre extranjeros en Colombia, sobre colombianos en el exterior y sobre las relaciones de Colombia con algunos países: Gabriel GIRALDO JARAMILLO, “Notas bio-biográficas sobre el padre F.S. Gilij y su Saggio di Storia Americana”, Boletín de Historia y Antigüedades, Vol. 38, n° 444-446, oct.-dic. 1951, Bogotá, pags. 696-713; “El padre Juan Domingo Colety y su _Diccionario histórico-geográfico de la América Meridional_”, (Bogotá, Editorial Cromos, 1952), 19 p. (Sobretiro del Boletín de la Sociedad Geográfica de Colombia); “Francisco Coreal y su _Viaje a las indias Occidentales_”, (Bogotá, Editorial Cromos, 1953), 40 p. (sobretiro del Boletín de la Sociedad Geográica de Colombia, vol. XI, no.1); Colombianos en Suiza, suizos en colombia. Breve antología de viajes, Bogotá, Editorial Santafé, 1955, 203 p.; “Los viajes de Julián Mellet por el territorio colombiano”, Boletín de Historia y Antigüedades, Vol. 42, n° 485-486, mar.-abr. 1955, Bogotá, pags. 183-189; “Los viajes de Julián Mellet por el territorio colombiano” Boletín de Historia y Antigüedades, Vol. 42, n° 485-486, mar.-abr. 1955, Bogotá, pags. 183-189; Vínculos culturales colombo-holandeses, (Bogotá, Editorial ABC, 1956), 106 p.; “Colombia vista por un diplomatico chileno”, Boletín de Historia y Antigüedades, Vol. 44, n° 510-512, abr.-jun. 1957, Bogotá, pp. 255-270; Colombia y Cuba, (Bogotá, Minerva, 1953), 185 p.; Humboldt y el descubrimiento estético de América, separata de El Farol , n° 181, marzo-abril 1959, Caracas, 30 p.; Venezuela escenario de Humboldt, separata del Boletín de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales n° 93, (Caracas, abril 1959), 15 p.; Colombia y Suecia: relaciones culturales, (Madrid, Insula, 1960), 170 p.; como compilador pueden mencionarse: G. GIRALDO (selección, prólogo y notas), Viajeros Colombianos en Venezuela, (Bogotá, Imprenta Nacional, 1954), 162 p.; G. GIRALDO (selección, prólogo y notas), Viajeros colombianos en Alemania, (Bogotá, Imprenta Nacional, 1955), 216 p.; G. GIRALDO (prólogo), Viajeros colombianos por Colombia_, (Bogotá, Fondo Cultural Cafetero, 1977), 276 p. (ilustraciones de la Comisión Corográfica y de Le Tour Du Monde).

3314 G. GIRALDO, “Viajeros franceses en Colombia” op. cit., pag. 189. Aunque en parte es cierta esa posición de distancia de que goza el extranjero y que aporta valiosas informaciones, puede decirse que el punto de vista desde el que cada extranjero observa el mundo exterior no es menos subjetivo que el de un nacional. La mirada de un francés no está menos cargada de sus propios “vicios nacionales”, ciertamente distintos que los de los suramericanos. En realidad desde mediados del siglo XX muchos trabajos se han producido sobre la mirada del “otro” y en especial sobre el peso de la cultura y las mentalidades europeas sobre la visión de la realidad americana en los cronistas, conquistadores y viajeros europeos.

3415 Sobre los viajeros europeos no ibéricos y franceses en América española, antes del siglo XIX, véase Jean-Paul DUVIOLS, L’Amérique espagnole vue et rêvée. Les livres de voyages de Christophe Colomb à Bougainville, (Jouve, Éditions Promodis, 1986); y del mismo autor, _Voyageurs français en Amérique (colonies espagnoles et portugaises) _, (París, Bordas, 1978).

3516 G. GIRALDO, “Viajeros franceses en Colombia”, op. cit., pag. 191.

3617 Habrá que esperar los años 1980 para que las Memorias sean publicadas integralmente en español: J.-B. BOUSSINGAULT, Memorias, (Bogotá, Banco de la República, 1985), 5 vols.

3718 Véase Amparo LOTERO BOTERO, “Franceses en el Sinú: un affaire olvidado”, en Boletín Cultural y Bibliográfico, Banco de la República, Bogotá, n° 29, 1992, pp. 61-71 (artículo disponible en la Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango).

3819 La misión de este arquitecto y paisajista fue encargada por el Ministerio de Instrucción Pública de Francia, duró casi un año a partir de noviembre 1875, y a través de 4000 kilómetros entre Colombia, Ecuador y Perú recogió miles de especies vegetales e insectos. A su regreso publicó numerosos artículos; en Kirchheimer, op.cit., pag. 2.

3920 Bonaparte Wyse fue encargado de una misión de exploración del istmo del Darién en cuanto a su historia natural, arqueología y etnografía. Es a él a quien el gobierno colombiano acordó la primera concesión relativa a la construccoón del canal interoceánico, en 1877-1878. Su obra Le canal de Panama, 1886, fue premiada por la Académie Française; produjo un número importante de documentos; véase Kirchheimer, op.cit., pags. 196-197, y la bibliografía de la tesis de Ivonne Suárez, op.cit., pp. 517, 536-537 y 544. También la introducción de Fernán González en LA CONDAMINE y Napoleón BONAPARTE WYSE, La América Meridional- El canal de Panamá, (Bogotá, Biblioteca V Centenario Colcultura, Viajeros por Colombia, 1992), pags. 9-24.

4021 Según J. O. MELO, “La mirada de los franceses”, op. cit., Armand y Élisée Réclus publicaron narraciones sobre Panamá y la Sierra Nevada en Le Tour du Monde, del mismo modo que Charles Saffray, Edouard André y de Jules Crevaux. El relato de Jean Chaffanjon, “Voyage aux sources de l’Orénoque”, fue publicado en esta revista en 1888 y “serviría de inspiración para el libro de Julio Verne” (“Le superbe Orénoque” de la serie Voyages Extraordinaires, 1898).

4122 Brisson publicó en español Casanare, Bogotá, 1896, Exploración en el alto Chocó, Bogotá, 1895 y Viajes por Colombia en los años 1891 a 1897, (Bogotá, 1899); en Kirchheimer, _op.cit. _, pag. 34.

4223 El nombre de Nueva Granada desapareció a mediados del siglo XIX, pero varios viajeros continúan llamando de ese modo a Colombia en sus memoria de viaje.

4324 “El autor cita el siguiente fragmento: “El vigor, la hermosa libertad tupida de los cafetales se expande tras las tapias sucias que bordean el camino en el que las ramas amarillentas de los cocoteros, deshilachadas como las plumas de un pavo real, languidecen entre las señales dejadas por la lluvia en el dintel de yeso negro en el que las hojas de los bananos, que se han aventurado a través del enrejado, simulan brazos trágicos extendidos como una amenaza o una suplica a la caridad del transeúnte.” Y acerca de sus prejuicios: “eso es precisamente lo que necesita este país tan maravillosamente dotado por la naturaleza: un buen tirano…”, o “difícilmente perfectible, la raza de Caín se arrastra, sin progresar, por los continentes.”

4425 G. GIRALDO ; “Viajeros franceses en Colombia”, _op. cit. _, pág. 211.

4526 Kirchheimer, pags. 193-194, afirma que en 1875 Wiener fue encargado por una misión de etnografía y arqueología por el Ministerio de Instrución Pública en Perú, Bolivia y Ecuador que se prolongó en una larga carrera diplomática en América Latina (hasta 1891), iniciada como cónsul en Guayaquil, de donde partió con la misión de buscar vías de comunicación entre el Pacífico y el Amazonas. Luego estuvo en Bolivia y Chile, y participó como secretario del Congreso Internacional de Estudio del canal interoceánico; publicó en varias revistas de la época especialmente en L’Exploration, tomos 5 y 6.

4627 Jean Baptiste Leblond, Pedro Bonaparte, Léon Gauthier, Louis Striffler, E. Le Janne, Arthur Thouar, Georges Aubert, Félix Serret, Frédéric Montolieu, M. de Kadenole.

4728 De acuerdo a los títulos, exploraron desde diferentes puntos de vista aspectos técnicos, geográficos y etnográficos el istmo y la selva colombo-panameña del Darién.

4829 Hasta 1903 dentro de Colombia Panamá gozó de una personalidad diferenciada, al menos desde 1855, con la creación del estado federal de Panamá.

4930 El viaje de Jules Crevaux (1847-1882) muestra la reactivación por los exploradores del siglo XIX del mito de El Dorado existente desde el siglo XVI a propósito del Orinoco. Humboldt fue el primer explorador europeo que recorrió su curso, zona selvática frecuentada sólo por buscadores de oro o traficantes. El objetivo de Crevaux era recorrer toda la cuenca del “superbe Orénoque” nunca antes emprendida. Desde el Magdalena y la ciudad de Neiva en los Andes colombianos atraviesa luego el río Guaviare hasta el Orinoco para alcanzar su delta. Acompañado por dos franceses y un guía, encuentra con un interés etnográfico indios desconfiados del hombre blanco, y con pretexto científico profanan tumbas. Sin embargo la expedición efectúa un impresionante trabajo científico: cráneos y objetos domésticos, infinidad de datos hidrográficos a lo largo de 2000 kilómetros, 300 dibujos y fotos, y deja miles de páginas de notas que se encuentran en el archivo del Museo de Trocadero. El relato publicado en el Tour du Monde en 1882 despierta la fascinación por territorios desconocidos por los europeos y el espíritu aventurero. La travesía del Orinoco inspira a Jules Verne y más tarde a Hergé en Tintín. Motivado al principio por una decepción amorosa, a su regreso a Francia Crevaux se embarca para el Chaco paraguayo donde muere a manos de los indígenas.

5031 J. O. MELO, “La mirada de los franceses”, op. cit., aclara en la nota 10: “Existe alguna confusión sobre la fecha del viaje. En el texto no aparece ninguna indicación precisa de ésta, y en algunos índices de Le Tour de Monde el viaje se fecha en 1869. Sin embargo, sus descripciones de la guerra civil encabezada por Tomás Cipriano de Mosquera y sus relaciones con Julio Arboleda permiten estar seguro de que estuvo en Colombia en 1861 y 1862.”

5132 Por ejemplo Charles SAFFRAY, _Viaje a la Nueva Granada*, (Bogotá, Prensas del Ministerio de Educación Nacional, 1948); reeditado en Bogotá, Editorial Incunables, en 1984.

52

Para citar este artículo :

Felipe Angulo Jaramillo, « Viajeros franceses del siglo XIX en Colombia. Un balance bibliográfico », Boletín AFEHC N°31, publicado el 08 agosto 2007, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1649

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.