Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.80.158.127', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : bibliografia : À la redécouverte des Amériques. Les voyageurs européens au siècle des indépendances : À la redécouverte des Amériques. Les voyageurs européens au siècle des indépendances

Ficha n° 1667

Creada: 15 agosto 2007
Editada: 15 agosto 2007
Modificada: 17 agosto 2007

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 370 (aprox.)

Autor de la ficha:

Felipe ANGULO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

À la redécouverte des Amériques. Les voyageurs européens au siècle des indépendances

Obra colectiva que reúne contribuciones de catorce investigadores de diverso origen, en torno al tema de los viajeros europeos que recorrieron las Américas en el siglo XIX.
146
Categoria:
Libro
Autor:

Michel Bertrand y Laurent Vidal (dir.)

Editorial:
Presses Universitaires du Mirail
Fecha:
2002
Reseña:

1Esta obra colectiva publicada con apoyo del Instituto Pluridisciplinario para los Estudios sobre América Latina en Toulouse (IPEALT), de la Universidad de Toulouse-Le Mirail, Francia, reúne contribuciones de catorce investigadores de diverso origen, en torno al tema de los viajeros europeos que recorrieron las Américas en el siglo XIX. Aunque no se trabajan todos los países de la región ni se examina el conjunto de viajeros europeos, en el libro À la redécouverte des Amériques. Les voyageurs européens au siècle des indépendances el análisis detallado de los relatos de viaje pone de relieve la perspectiva de una mirada “exterior” sobre una doble realidad del continente en el siglo XIX: entre una cierta unidad histórica dada por la creación de nuevos estados surgidos en las antiguas colonias ibéricas, y una importante diversidad, que se manifiesta en especificidades nacionales y regionales, incluso urbanas –como el texto de Norberto O. Ferreras, “Entre invités et intrus: Buenos Aires vue par les voyageurs et immigrants lors du centenaire de l’indépendance”, pp. 195-206–, situaciones observadas y anotadas por los viajeros europeos, quienes dejaron sus impresiones en relatos de viaje o en trabajos de tipo científico que solían ser difundidos en publicaciones periódicas o como libros.

2Los diversos trabajos se organizan alrededor de tres ejes temáticos que son las mismas partes del libro dirigido por Michel Bertrand y Laurent Vidal: “la construcción de una mirada científica”, “las nuevas representaciones del espacio americano”, y “discursos y miradas de los viajeros”. Para orientar al lector desde nuestra propia mirada, describimos primero el contenido de la obra a partir de los territorios visitados por los viajeros, y en un segundo tiempo intentamos proponer una breve interpretación profundizando en algunos aspectos generales.

3Cada artículo estudia problemáticas particulares relacionadas con algunos de los viajeros que visitaron varios países de Suramérica y México, con excepciones como Chile, Colombia y las naciones de América Central, países a los que no se dedican capítulos. Hay tres textos sobre México: Pascal Monge, “Imaginaire et réalité: l’imagerie du Mexique durant la première moitié du XIXe siècle” (pp. 97-124); Delia González, “La « découverte » du Sonora par les Français (Mexique, 1848-1854)” (pp. 125-137); y Évelyne Sanchez Guillermo, “L’industrie mexicaine vue par les voyageurs européens du XIXe siècle” (pp. 207-222). Mona Huerta retoma el viaje a América Latina en las revistas francesas, un espacio intelectual en el que México ocupa igualmente un destacado lugar con relación a los artículos publicados sobre el conjunto de países de la región: “Le voyage aux Amériques et les revues savantes françaises au XIXe siècle” (pp. 73-93).

4Otros trabajos se centran más bien en una región como la Amazonía, visitada por el francés Jules Crevaux, quien alcanzó el curso del Orinoco pasando por el centro de Colombia: Michel Bertrand, “Du rêve doré à l’enfer vert: l’invention contemporaine de l’espace amazonien” (pp. 139-166); o se interesan en zonas de frontera al interior del Brasil y en la región situada entre este inmenso país y la Argentina: Richard Marin, “L’invention du Sertão”, (pp. 167-179); y María Verónica Secreto, “Voyageurs des frontières: les regards portés sur l’Argentine et le Brésil pendant le XIXe siècle” (pp. 223-236). Sin olvidar mencionar dos artículos más sobre Brasil: Clothilde Gadenne, “Aux origines de l’ethnologie? Le Regard des voyageurs français sur les Indiens du Brésil” (pp. 53-72); y Laurent Vidal, “Ferdinand Denis, observateur de la société brésiliene (1816-1837)” (pp. 237-252). Otros artículos tratan, sobre las reducciones guaraníes manejadas por los jesuitas, que corresponde a la segunda mitad del siglo XVIII: Gabriela Dalla Corte, “L’autorité ethnographique du missionnaire: les médiations de José Cardiel dans les réductions guaranies” (pp. 15-36); sobre Alcide d’Orbigny y el Perú, Pascale Riviale, “Alcide d’Orbigny, « l’homme péruvien » et les débuts de l’anthropologie” (pp. 37-52); y sobre la imagen de Venezuela según el discurso de los viajeros europeos que visitaron este país: Pedro Enrique Calzadilla, “Étrangers ou créoles? Les discours des voyageurs étrangers sur le Venezuela du XIXe siècle” (pp. 183-194).

5Considerando el conjunto, se percibe una perspectiva nacional, tanto en lo que se refiere al tema de los artículos y a los países visitados, descritos o estudiados por los viajeros (México, Brasil, Perú, Venezuela, Argentina, Paraguay y Rio de la Plata a finales de la colonia), como en el punto de vista de cada viajero, también nacional (e individual), ya sea que se trate de franceses, ingleses, italianos o alemanes (en su mayoría, tal vez exceptuando al jesuita Cardiel, no provenientes de un país ibérico). Aunque los ingleses fueron los viajeros más numerosos, hay sin embargo una fuerte tendencia a privilegiar la mirada francesa, objetivo central en la mitad de los artículos como se deduce de los mismos títulos, y que está presente o predomina en la otra mitad.

6Uno de los valiosos aportes de este libro proviene en efecto de su multiplicidad, pues como cada autor profundiza sobre uno o varios viajeros particulares, el conjunto ofrece miradas detalladas sobre las múltiples motivaciones, objetivos y tipos de viajeros, elementos presentes en sus propios relatos. Al mismo tiempo esta obra colectiva muestra diversas posibilidades de aproximación que estas fuentes pueden ofrecer al historiador. Encontramos agudas miradas exteriores sobre el espacio geográfico y la naturaleza, entre los que cabe destacar los territorios de frontera, espacio privilegiado de lo salvaje o de la “barbarie” (la selva tropical, zonas desérticas como Sonora), regiones que habían sido poco exploradas incluso por los propios hispanoamericanos, y que en algunos casos eran favorables para la colonización como la Pampa, el sertão o los campos incultos en la región de São Paulo. En su subjetividad, los viajeros expresan con frecuencia juicios de valor sobre el nivel de desarrollo económico, el estado de la “civilización” de las nacientes naciones iberoamericanas y sus habitantes. Pues estas tierras que llamaban tanto la atención del imaginario europeo no estaban vacías, por lo cual aparecen visiones y discursos en la pluma de los viajeros, reconstituidos por los autores de cada artículo, sobre los grupos humanos que formaban estas “nuevas” sociedades, los indígenas, las comunidades de origen africano o todavía esclavas como en el Brasil, las élites urbanas y los sectores mestizos. Los viajeros describen sus comportamientos y los ubican en una escala de valores que hace parte de su bagage cultural, su formación, su origen social y lengua, horizonte mental a partir del cual observan, describen a la sociedad y al territorio visitados. Algunos de los investigadores se interesan en la mirada de los viajeros puesta sobre la economía (minería, agricultura, industria naciente, comercio exterior), el desarrollo urbano, en donde se incluyen apuntes sobre la vida cotidiana de hombres y mujeres del pueblo y de la élite, de la ciudad, del campo y de zonas de difícil acceso poco pobladas.
Tomando el ejemplo de las observaciones efectuadas sobre los indígenas y otros habitantes de estas Américas, la diversidad intelectual de los viajeros hace que sus relatos y trabajos publicados fueran cercanos a las ciencias, como en el caso de Humboldt, d’Orbigny o los trabajos etnológicos sobre los indios del Brasil y sobre las “Antigüedades” arquelógicas en México; en otros casos sus afirmaciones no pasaban de anécdotas que enmarcaban las hazañas y dificultades romanescas del viajero aventurero, acaso menos conscientes, con muchos prejuicios y juicios que desvalorizan al Otro. En ese sentido encontramos en los distintos artículos la reconstitución de discursos sobre el hombre americano, cercanos a la noción que tenemos de ciencias sociales como la antropología, la etnología y la historia en lo que se refiere a los indígenas brasileños y guaraníes, al “hombre del Perú” y a las antiguas civilizaciones mexicanas. Pero también encontramos un discurso, en otros viajeros, sobre el hombre americano, ya sea que se trate de mestizos, de la élite blanca o de poblaciones negras, lleno de racismo y de ideas imperialistas o en todo caso que confluyen en la certeza de la superioridad de la civilización y la “raza” europeas.

7De ese modo, en un continente extenso y diverso, los nuevos países surgidos de la independencia aparecen como un laboratorio para los observadores europeos sobre el terreno y para las ciencias europeas, naturales, sociales y humanas, como lo afirma Laurent Vidal: ya se conoce que “América fue un terreno de experimentación fertil para las ciencias naturales europeas. Pero no hay que olvidar que ese mismo continente americano constituyó, desde finales del siglo XVIII, un terreno de observación social igual de importante para los europeos, el de las transformaciones de la era de las independencias, cuando poco a poco las colonias se liberan de la tutela de su metrópoli europea para entrar en un territorio desconocido; aquel de sociedades nacidas en la confluencia de las culturas europea, amerindia y africana.” (p. 237)

8¿Qué decir sobre el relato de viaje, que en este caso es el mismo objeto de estudio? Se trata de fuentes primarias impresas destinadas a ser leídas por un público lector amplio contemporáneo del autor. Eran producidos en forma de artículos de revistas o libros de memorias de viaje (en algunos casos servían como material a trabajos más ambiciosos), escritos que se dirigían a un público lector, y por lo tanto que tenían un impacto sobre la opinión pública. Así esos textos se convierten en un espacio que marca el imaginario europeo no sólo científico, sino el imaginario colectivo de la sociedad en general sobre la alteridad, en la medida en que la mayoría de estos relatos eran el principal medio de información sobre regiones del mundo que la mayoría de la población nunca visitaría personalmente.

9Así, gracias a los viajeros y al ejercicio de la lectura, la opinión europea conocía esas partes del planeta que ya exitaban la imaginación desde finales del siglo XV, donde se abrían a nuevas posibilidades con el fin del monopolio ibérico sobre el continente y con la formidable ampliación de la alfabetización en Europa, que confluye con la revolución técnica de la prensa y una cierta democratización cultural. La difusión de estos relatos de viaje se desarrolló gracias a la “nueva” prensa que aparece en Francia a partir de los años 1830, que incluía revistas de prestigio literario y científico como la Revue des Deux Mondes (desde 1829) y otras de difusión más popular donde el texto escrito está asociado a ilustraciones, al menos desde 1843, con la aparición del magazín ilustrado L’Illustration y sobre todo, a partir de 1860, con Le Tour du Monde. En estas revistas se publicaban por primera vez muchos de los relatos de viaje estudiados o mencionados en las distintas contribuciones.

10El hecho de que se trataba de una nueva sociedad independiente, percibida y valorada entre salvajismo y civilización, hacía de esta parte de las Américas fuera atrayente y accesible a los viajeros durante el siglo XIX, puesto que era un territorio ciertamente “exótico” y en buena parte desconocido, pero menos hostil en todo caso para los europeos de lo que podían ser el interior del Asia o del continente africano, pues en Iberoamérica incluso las propias élites gobernantes y una parte de su cultura reivindicaban una fuerte filiación con Europa. El libro dirigido por Michel Bertrand y Laurent Vidal muestra la multiplicidad de tratamientos posibles de un mismo tipo de fuente primaria, el relato de viajes. Su estudio pluridisciplinario nos enseña que el redescrubrimiento del continente latinoamericano en el siglo XIX por los viajeros, hizo de las Américas un espacio de aventuras y de observación y experimentación científica que enriqueció el imaginario europeo sobre el Otro.

Fuentes :

http://w3.univ-tlse2.fr/pum/spip.php?page*ouvrages&id_article*80

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.