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AFEHC : transcripciones : El canal de Panamá : vistazo general al istmo colombiano : El canal de Panamá : vistazo general al istmo colombiano

Ficha n° 1674

Creada: 19 agosto 2007
Editada: 19 agosto 2007
Modificada: 19 agosto 2007

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Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

El canal de Panamá : vistazo general al istmo colombiano

En este documento, publicado originalmente en 1992 por la comisión del V centenario de Colcutura junto con otros documentos relacionado con la América Méridional, Lucien N. B. Wyse da cuenta de su viaje al istmo colombiano.
Autor:
Lucien Napoléon Bonaparte Wyse
Fecha:
1877
Paginas:
23
Texto íntegral:

1La angosta y desigual barrera que se extiende desde Méjico hasta la Nueva Granada con 2.300 kilómetros de longitud, ofrece múltiples accesos, allí donde los mares del sur y del norte acercan lo suficiente sus aguas para que los espíritus emprendedores hayan sido tentados, a pesar de todas las dificultades provenientes del clima, de las tribus indígenas y de la naturaleza tropical, a llevar a cabo investigaciones especiales para encontrar entre ellos una vía de comunicación fácil y rápida.

2El istmo mejicano de Tehuantepec, cuya entrada tiene 230 metros, ha llamado especialmente la atención a causa de su proximidad relativa a los grandes centros de producción de los Estados Unidos de América del Norte.

3La republica de Guatemala bastante más ancha y la atraviesa además, así como a El Salvador, una cadena de volcanes que sobrepasan algunas veces los 3.000 metros de altura. Honduras tiene buenos puertos sobre cada océano, y su línea divisoria es lo suficientemente baja para permitir la construcción de un ferrocarril, mas no para la construcción de un canal marítimo .En cuanto a Nicaragua1, con 300 kilómetros de ancho, ha pretendido durante mucho tiempo, a causa de su gran lago, su reducida anchura y la poca altitud del istmo de Rivas que la separa del pacifico y a que, pese a la ausencia de puertos convenientes y a sus volcanes no completamente apagados, ofrecer un mejor paso de uno a otro mar.

4Costa Rica esta formada por una meseta central de 1.400 a 1.500 metros de altura. Este rico país, donde el cultivo del café esta prodigiosamente desarrollado, limita con el lago de Nicaragua y con el río que le sirve de vertedero; además tiene derecho a una parte de los beneficios soñados por esta ultima republica si se fuera a utilizar para la construcción de un canal interoceánico esta bella capa de agua dulce y el valle de su afluente, el río San Juan.

5La parte colombiana de esta inmensa lengua de tierra, más estrecha y en general más baja que las precedentes, se extiende a lo largo de 700 kilómetros desde las fronteras de Costa Rica, el Estado más meridional de América Central, hasta las bocas del Atrato en el Atlántico y a la Bahía de Cupica2 sobre el Gran Océano. Aproximadamente la mitad occidental de este vasto espacio casi todo cubierto de selvas impenetrables se llama de manera especial Chiriquí. A pesar de que solo quedan pocos indios no sumisos, la cadena de altas montañas que forma su esqueleto también impide toda investigación que tenga una meta práctica desde el punto de vista de la comunicación de de los dos océanos.

El istmo colombiano esta así comprendido entre los 6° 30 y 9° 40’ de latitud norte, 79° 10 y 82° 50’ de longitud oeste; hace parte del estado de Panamá y en una pequeña porción del de Cauca, dos de los nueve Estados soberanos3 que forman la confederación granadina llamada hoy Estados Unidos de Colombia. Los departamentos de Panamá y de Colon están separados del departamento de Chiriqui por los de Santiago de Veragua y de Penonomé, donde la cordillera comienza a bajar sensiblemente y parece terminarse bruscamente en el cerro Trinidad (1.500 metros) cerca del Pacifico; únicamente las colinas de altura desigual a las inmediaciones de Panamá la unen oblicuamente con las montañas del Portobelo y de Santa clara, muy cercanas al mar de las Antillas. Entre los morrales provenientes de este último nudo y aquellos que se desprenden del cerro Trinidad serpentea el profundo valle del Chagres y, cosa singular mas no sin precedentes, los picos mas elevados están todos fuera de la línea divisoria de las aguas. Parecería que las elevaciones plutonianas, en este punto del istmo, dieran nacimiento a una seria de nervaduras paralelas entre ellas y la gran línea divisoria que rodean los diversos valles, recortados por la falla diametral del Chagres. Esta comarca es extensa y comprende todo el territorio aun virgen del Darién hasta las planicies del Choco en el estado del Cauca, mas allá del gran macizo del Pirri, ultima abertura septentrional de la cordillera terciaria del Baudo. Esta se encuentra atravesada por una cadena principal de montañas que llevan por nombre sierras de Veragua y de Ahogayegua, altos de Maria Enrique, cordillera de Pacora, sierra de llorona, Santa Clara, Loma Grande, San Blas, la Mesa, Canaza, Putrigandi o del espíritu Santo; cordilleras de Tolo, Nique y Mali. Desde el punto de vista geográfico se trata de la misma cadena que va desde las Montanas Rocosas y la Sierra Madre de Méjico hasta la gran cordillera de los Andes y el cabo Froward en las extremidades de la Patagonia. Pero es bien diferente desde el punto de vista geológico; no existe unidad alguna en la larga espina dorsal de las dos Américas. Hay casi tantas elevaciones como nombres y algunos de ellos presentan una regularidad sorprendente. Las montañas que lindan con el pico de Grandi, por ejemplo se parecen infinitamente a lo que uno puede llamar la cadena teórica, es decir, una línea divisoria horizontal y rectilínea, de la cual se desprenden perpendicularmente sobre las dos vertientes las dos vertientes las estribaciones que se subdividen al infinito como los folios de una hoja compuesta y descienden conforme se alejan de la nervadura central4. Esta cadena, cuya dirección general va del nororiente al oriente y al suroriente, al acercarse al Darien, las estribaciones que de ella de derivan tiene una elevación que varia entre los 200 y los 1.500 metros; se encuentran en primer lugar mas cercanas al Pacifico que al Atlántico; pero a partir de Portobelo y de la sierra de Santa Clara (900 metros ), cuya base esta bañada por las mareas del mar del Norte ocurre lo contrario, y es precisamente allí donde la línea divisoria atraviesa el istmo oblicuamente, donde se encuentran las depresiones mas notables: Paso de Paja, 120 metros; Paso de la culebra, 87 metros. Esta configuración explica también Por qué hay más ríos importantes sobre la vertiente meridional. Independientemente del poderoso Atrato que limita al istmo por el oriente,, cuatro grandes arterias recogen la mayor parte de las aguas que bañan abundantemente esta región. Una sola, el Chagres, desemboca no lejos de su nacimiento en el mar de las Antillas, luego de haber descrito un largo y singular recorrido. Las otras tres van al pacifico. El Bayano desemboca en el sitio donde el istmo es mas estrecho; el Chucunaque y el Tuira, luego de juntarse formando un gran estuario que constituye un soberbio abra interior, desemboca en el maravilloso golfo de San Miguel. Alrededor de los 81° 30’ de longitud existe un punto divisorio de las aguas bastante singular. Un mismo macizo montañoso de nacimiento a cuatro ríos de importancia desigual: el Chagres y5 el Mendinga al norte y el Pácora y el Mamoní al sur. Según mi excelente amigo y colaborador, el señor Sosa, ingeniero de Estado y delegado del gobierno colombiano para las comisiones de exploración que yo he dirigido, y nuestra propia experiencia, el comportamiento de todos los ríos que bañan le región del istmo puede dividirse en tres zonas características. Cuando se remontan estos ríos se observa generalmente: 1° Un lecho sinuoso, recorrido por aguas tranquilas, en las cuales la corriente es apenas perceptible, mientras que valle conserve una pendiente suave. El terreno esta cubierto por una vegetación exuberante de árboles, arbustos y lianas que crean planos sucesivos de verdor y ofrecen a la vista uno de los mas ricos cuadros de la naturaleza tropical. 2° En la segunda zona aparecen los rápidos; aunque las aguas conservan un curso uniforme, aumentan de un momento a otro de velocidad; es la zona de transición que contrasta con las otras dos zonas. Aquí todo cambia: el rió, que seguía perezosamente su curso y con grandes esfuerzo se abría paso a través de las arenas y la arcilla de los aluviones, corre ahora rápido, arrastrando las piedras y la grava que vienen de las pendientes superiores.

6Cuando estos residuos llegan a la primera zona, la corriente, por fuerza decreciente, ya no puede impulsarlos, se acumulan y forman los sedimentos que se convierten en núcleos de islas pudiendo adquirir una gran extensión. Se crean brazos que, posteriormente, se subdividen para delimitar nuevas islas, cambiando así completamente las condiciones primitivas del río.

7Esta segunda zona comienza generalmente allí donde los guijarros y las rocas se ven en el lecho del río y su formación rocosa es predominante.
3° En la tercera zona los rápidos aumentan y el río se convierte en torrente; su curso se compone de una sucesión de cuencas y saltos que se acentúan cada vez mas hasta que las aguas se subdividen y se pierden en los pliegues y las fisuras del terreno, o lanzándose de golpe de una gran altura se dirigen al remontarse, de catarata en catarata, hasta su punto de origen.

8Tomando esta descripción como una constante en estos ríos se puede tener una idea bastante racional de las pendientes relativas de los valles y de su formación geológicas, según la extensión proporcional que ocupa cada una de las tres zonas en los diversos afluentes y en el río que los recibe.

9En las arterias principales que conforman de manera natural las vaguadas mas bajas suele suceder que la primera zona tiene una mayor extensión que la de los afluentes.
Asimismo, de dos tributarios, aquel que desemboca en la parte mas baja de la arteria principal es, dadas iguales condiciones, el que en la primera zona tiene mayor extensión. Sin embargo, en los sitios donde existe una depresión de la cresta principal, se observa como regla general que el afluente que desciende de su cercanía reproduce proporcionalmente las fases de la arteria principal, ocupando una mayor extensión antes de llegar a la parte torrencial de su curso. Se encuentra un ejemplo palpable en el río Batatilla, alto afluente del Cué (Darién meridional), que conduce a una depresión notable de la cordillera.

10De esto se puede deducir que cuando un tributario desemboca en la parte alta o torrentosa de un río principal, con una extensión relativamente más considerable de régimen tranquilo, sigue una orientación poco inclinada sobre la dirección general de la cordillera, y hay, digo, motivos para inferir que este lleva una depresión y que el valle en el cual corre ese mas bajo que el de su afluente que no presentan las mismas condiciones. Es lo que se puede observar de manera notable en el Tiati (Darién meridional); el río desemboca en el Tupisa donde empieza a mostrarse el régimen torrentoso todavía en la primera zona tranquila, cuando el Tupisa ya es un torrente. Como resultado, en valles respectivos aparece una gran diferencia de nivel que se podría atribuir, con razón, a una depresión verdaderamente extraordinaria que del valle baña, haciendo suponer también una excepción a la regla que rige las proporciones de las masas montañosas.

11Sin embargo, mientras el curso de este río tiene una extensión bastante limitada porque, como lo hemos dicho, su lugar de origen se encuentra antes de llegar a la parte mas alta de la cordillera, la rapidez adquirida por la inclinación de la primera parte de su curso contribuye mucho a hacerlo penetrar mas profundamente en los terrenos poco consistentes que se encuentran mas bajos, dando así índices extremadamente favorables para la configuración del valle superior, índices que sólo han sido justificados a medidas6.

La formación geológica del istmo esta lejos de ser idéntica. La cresta indina, llamada muy justamente la espina dorsal del globo, desciende de una manera notable comunicado los pórfidos piroxenos y plutonianos de Costa Rica con las sienitas y las serpentinas del Chocó y de Antioquia. La existencia de lava, cenizas volcánicas, piedra, pómez, resinas u obsidiana no ha sido comprobada sino al pie del volcán inactivo de Cariquí (3.485metros) en el departamento de Veragua o mucho mas al sur en la cordillera del Baudó. Entre Boca del Toro y Colón la vertiente norte es principalmente metamórfica; cerca del distrito aurífero de Mineral se ha encontrado especialmente arcilla feldespática, pizarra, gneis, granito y sienita. Casi todas estas rocas están dispuestas en capas próximas a la vertical, constituyendo así un testimonio de los violentos estremecimientos que han dado al país la fisonomía abrupta y accidental que tiene hoy día. En el istmo de Panamá propiamente dicho, entre el cerro Trinidad al occidente a los altos de Maria Enrique al oriente, se encuentra una caótica multitud de cúspides poco elevadas, muchas veces cubiertas de gruesos bloques blanquecinos, contrastado con el tinte rojo del sol y que se toma por morenas, pero que no son en realidad sino las partes mas duras de las rocas aun no transformadas en arcilla por la acción de los meteoros. Estas elevaciones parecen agrupadas en forma de círculo como si hubieran sido producidas por elevaciones anulares. Las líneas de cresta que coronan el círculo en el centro del valle, dándole a este aspecto de embudo, parten de estos picos uniéndolos con las otras colinas y permiten suponer que estas cimas así dispuestas son los restos de cráteres de montañas volcánicas apagadas desde hace muchos siglos. Estos valles en forma de embudo no aparecen seriados en línea recta como generalmente ocurre con los volcanes, y no se encuentran en ninguna parte del istmo colombiano productos eruptivos de los volcanes terrestres sino gran cantidad de tobas de palagonitas, brechas y conglomerados análogos a los productos de los volcanes submarinos. No existen los granitos, las sienitas y las pizarras cristalinas, mientras que las tranquitas, los basaltos, las doleritas y los diferentes conglomerados que se derivan constituyen, con las rocas sedimentarias, las formaciones dominantes. En los valles del alto Chagres, del Obispo y del Río Grande existe un depósito de sedimentos formados en su parte superior por arcillas endurecidas, pizarras abigarradas, seguidas por variedades de arenisca bastante tierna y de pizarra negra que pertenecen a la parte inferior estéril del terreno carbonífero. Sólo se ve un poco de caliza en el valle que va del Chagres a Ahorcalagarto y a Vamos-Vamos, especialmente en la Campana, cuyos bancos resplandecientes están llenos de fósiles marinos. Las orbitalitas abundan y pueden ser clasificadas en los comienzos de la época terciaria. Sobre la costa de Panamá, alrededor de la ciudad y en las islas de la Bahía, se encuentran conglomerados o brechas rojizas que contienen residuos de pórfido y de granito exceptuando basaltos y doleritas. Estas rocas, medianamente duras, están coloreadas por el peróxido de hierro y mezcladas con la arcilla. Cerca del Gran Océano se encuentra, también en lechos poderosos, una roca que Garella llamaba arenisca roja, pero que ha sido reconocida como toba raquítica. En la costa norte, a partir del valle del Chagres, se extienden tobas submarinas muy ricas en conchas que contienen numerosos residuos traquíticos. Casi todas las playas al occidente de Colón están cubiertas de una arena negruzca, ferruginosa, con gran cantidad de partículas metálicas, peso específico considerable y un aspecto muy distinto al de las arenas comunes; también se observa en la isla Sheppard, al fondo de la espléndida bahía del Almirante, la aparición de lechos profundos de calizas carboníferas pertenecientes a la serie del terreno pérmico. De acuerdo con su dureza las rocas son fáciles de clasificar y se hacen cada vez más resistentes a medida que se acerca al centro. La formación geológica es principalmente porfídica y entrampada en la región del suroriente, desde Panamá hasta las últimas estribaciones de la cadena central, a pesar de algunas apariciones de arenisca y de grawaca. La formación de arenisca y de caliza conchífera terciaria abarca todo el terreno restante entre el río Trinidad, el Chagras y la bahía del Limón, y la ladera de todas las colinas están recubierta superficialmente por terrenos de sedimentos modernos. En una palabra, todos estos espacios, cualquiera que sea la naturaleza del subsuelo, están generalmente cubiertos por una capa de tierra vegetal y de arcilla de aproximadamente diez metros.

12Los fósiles de estas capas sedimentarias representan moluscos que viven todavía en uno u otro de los dos mares. Algunas especies son tan nuevas que aún no han tenido tiempo de fosilizarse, en el sentido riguroso de la palabra. Entre ellas se destacan: las haliotides, divididas y nacaradas, las fólades, aún sepultadas en los conglomerados arenosos que han cavado, las ciprides y hasta los pectenes en las tobas volcánicas del Emperador .La devastación de las erupciones ha hecho desaparecer completamente toda traza de organismo cerca de San Pablo y la Gorgona; sin embargo, cerca de la cantera de Bohío Soldado se observa un lecho basáltico que cubre una delgada corteza de arcilla arenosa que oculta apoca profundidad conchas semifósiles idénticas a las que acabo de mencionar.

13Desde el punto de vista petrográfico, hay que distinguir en primer lugar las rocas cristalinas, todas de origen ígneo, cuya transformación y descomposición ha formado la casi totalidad de los otros terrenos; en segundo lugar, las brechas, tobas, areniscas, etc., que de ellas se derivan7. Esas rocas cristalinas provienen de los volcanes submarinos correspondientes a las series doleriticas y traquiticas. La primera es más reciente que la segunda y se le superpone, lo que concuerda con los fenómenos observados en los países donde se encuentran formaciones ígneas, especialmente en Auvernia y en Hungría, cuyas rocas son muy similares a las de Panamá. Los otros terrenos formados a expensas de las dos categorías precedentes son aún mas modernos, pudiéndose encontrar allí huesos humanos fosilizados. Se debe así admitir que en el sitio donde se encuentra el istmo de Panamá existía antiguamente un estrecho mas o menos ancho que unía las aguas del Atlántico con las del Pacifico. Este estrecho, que quizá pudo haber visto el Atlante de los tiempos primitivos, estaba colmado, al menos en parte, por corrientes submarinas inicialmente traquiticas y luego doleriticas. Entre las dos épocas o periodos de estas corrientes ha pasado un gran lapso, durante el cual tuvo lugar la formación de la mayor parte de las tobas traquiticas transformadas de la región y probablemente también de las calizas que se observan en el valle del Chagres. Es mas que presumible que el conjunto haya sido elevado hacia el comienzo de la época terciaria y casi al mismo tiempo que el sistema posnumilitico de los Pirineos, adquiriendo en ese momento casi el mismo relieve que tiene hoy día.

14Sesenta kilómetros al oriente de Panamá, en el istmo de San Blas, las variaciones son ya considerables: predominan los gneis y las pizarras metamórficas.

15Las doleritas y los gruesos cristales de hornablenda engastados en una masa feldespática abundan en los cantos rodados que forman los arenales. Las calizas y las areniscas duras son frecuentes en el valle de Bayano. En general, las rocas del valle e Mamoni superior son mas duras que las del Darién meridional y un poco menos compactas que las del istmo de Panamá propiamente dicho. Es probable que la cordillera de San Blas sea la mas antigua de toda la región que nos ocupa; es el punto central alrededor de cual las otras elevaciones se produjeron gradualmente. Los agentes atmosféricos, cuya acción es tan significativa en los climas calidos y húmedos, desagregan y descomponen las rocas en mayor medida que en los alrededores de Panamá, donde son geológicamente más modernas. Esta acción es tal que la vertiente del Atlántico, generalmente mas lluviosa que la del Pacifico, esta recubierta de una capa de humus y de tierra blanda aún más espesa y más fértil; también la flora del primero es superior en riqueza a la del segundo.

16En el Darién meridional, la formación geológica del istmo no presenta trazas volcánicas recientes. Los sondeos ejecutados con la perforadora jamás han revelado la presencia de rocas cristalinas, de la que se encuentran sin embargo especimenes en los cantos rodados que arrastran los ríos en la parte torrencial de su curso.

17Estos cantos rodados no se encuentran sino muy poca arenisca o pizarra pues las rocas mas duras, anfibolitas de toda clase desde la diorita de gruesos cristales hasta la dolerita, las han reducido a limo que ha sido arrastrado luego por las aguas. Cabe anotar que los gruesos guijarros que forman el arenal de las islas del golfo de San Miguel y en particular de la isla del Cedro son de la misma naturaleza; la roca in situ es una arenisca fácilmente desmenuzable en estratos casi horizontales. Entre el canto rodado del Tuira superior se encuentra aún pórfido rojo cuarcífero en muy pequeñas cantidades y rocas feldespática i silíceas de distintas clases, en tanto que los bordes del vasto estuario del Sabana, hacia abajo del limite de las mareas, donde este río de aguas malsanas se estrecha de tal manera que se transforma en un arroyo sin importancia, se encuentran bancos de caliza muy fosilíferos anteriores a los últimos cataclismos geológicos.

18En estos parajes existió probablemente una comunicación entre los dos océanos en una época relativamente moderna; sin embargo, es difícil precisar en qué momento tuvo lugar la ultima elevación como consecuencia de la escasez de los fósiles. La parte del istmo colombiano que particularmente nos ocupa formaba así, muy posiblemente, una isla que separaba a Panamá del resto de América Central y la aislaba de las dioritas y granitos primitivos de la cordillera occidental de América Meridional por otro estrecho que unía los golfos de San Miguel y de Urabá. Cuando la cadena terciaria del Baudó emergió de las aguas y se unio a los últimos derrumbes basálticos de Tado Morros, desprendidos éstos de lo que se llama cordillera occidental, colmo el espacio intermediario o estrecho del sur formando dos valles bastante bajos por donde corren ahora el Atrato y el San Juan, valles que se desarrollaron considerablemente en el periodo posterciario por los enormes aluviones depositados por estos ríos de prodigioso caudal8. En esta misma época la inmensa vaguada del Cauca formaba un vasto lago que no había encontrado aún su principal salida hacia el norte a través de la compacta meseta del Estado de Antioquia. Se trata sin duda de la misma elevación que unía el extremo sur de la arista occidental con la cadena central, rechazando y haciendo desbordar una parte de las aguas de este inmenso lago andino hacia el mar del Sur por el valle del Patia, única brecha que penetra profundamente en el interior de la tierra que hay entre el cabo de Hornos y el Darién.

19Las costas, especialmente la islas del Atlántico, están muchas veces protegidas por los arrefices de coral, las planicies estas formadas por aluviones arcilloarenosos; a medida que se sube y se penetra en el interior aparece la pizarra, luego la arenisca y los conglomerados calizos. Un banco de hulla atraviesa profundamente todo el istmo desde Chiriquí, donde es muy abundante, hasta el Tuquesa y el golfo de Urabá, aflorando no lejos de Penonomé y de los ríos de Indios, Juan Díaz, etcétera.

20Todos los afluentes del Atrato que nacen en la cordillera de Antioquia, y son muy numerosas, acarrean oro en abundancia. En valle del Rió San Juan es quizás el sitio del mundo mas rico en platino y las ramificaciones del monte Pirri contienen cuarzos auríferos y calizas arcillosas muy ricas; la arena de numerosos ríos que se desprenden de el contienen casi siempre metales preciosos.

21Una vegetación exuberante, de follaje la mayoría de las veces perenne, cubre todo el suelo; por eso las vías de unión son mas difíciles y las exploraciones fatigantes, minuciosas y poco fecundas en resultados inmediatos.

22En las costas hay una gran profusión de manglares9 de mil raíces, manzanillos10 de emanaciones nocivas, hicacos o ciruelos tropicales11, pandanáceas, ciclánteas, especialmente la carludovica palmata, especie de palmera enana de la que se produce la paja de los sombreros llamados Panamá, guacajas de hojas multicolores, membrillos12 con grandes flores carmíneas, gutíferas13 tan diversas, avicenias y bombáceas con ramajes frondosos14 que abren paso a una rica vegetación: mimosas, urticáceas, lauráceas y euforbiáceas, entre las que se distinguen especialmente los quipos15, los espavès, las caobas, los caracoles, los cedros16, los bongoes y los curutús. Estos gigantes de la selva, que se encuentran hasta la cordillera, y de los cuales los dos últimos se utilizan para hacer las piraguas y también las enormes embarcaciones de una sola pieza que pueden cargar hasta treinta toneladas, alcanzan sus dimensiones mas imponentes en la desembocadura de los ríos.

23En sus riberas se aprecian las innumerables hileras de musaceas, leguminosas arborescentes, anonaceas, mirtaceas,scitaminées, artocarpeos17, colas de caballo gigantescas, guarumos18 de hojas plateadas y elegantes cannáceas que parecen servir de empalizada a la selva, mientras que las puntas abandonadas por los ríos, que forman hoy la ribera interior de sus curvas, desaparecen bajo una espesa pradera de canacoro, bijaos19 con flores resplandecientes, ciperáceas y cañabrava20 que solo dominan las araliaceas de aspecto extraño y de follaje curiosamente recortado. El cocotero, que algunos botánicos creen originario de esta costa, se encuentra casi que exclusivamente alrededor de las viviendas, lo mismo que el cacao21, que se da bien en las plantaciones de los indígenas y constituye, junto con la yuca, el maíz, los frijoles22, la caña de azúcar23, y sobre todo las numerosas matas de plátano24, la base de la alimentación. La cañafístula, la zarzaparrilla25, la jalapa, ipecacuana26, la vainilla27, el árbol de la cera de Tolú[28], diversas esencias resinosas, el cedrón29, sucedáneo de la quinina, que produce además un antídoto contra las mordeduras de serpiente, el tabaco30, el índigo, el arroz, las labiadas y cucurbitáceas más variadas, el ñame, la batata y el camote31, el otoe que rivaliza con la papa, los tomates, el algodonero32, las ciruelas33, las diversas granadillas34, el Zapotillo35, los taparos, el caimito36, el guayabo, la piña37, la anona y el mamey38, la guanábana y la chirimoya39, la malanga, la manzana de caoba marañón40, la arracacha41, las gomas de todas las especies, las diferentes plantas balsámicas o medicinales que produce el hayo42 o coca de las planicies, el matico y otras piperáceas43, el croton tiglium de follaje abigarrado, el tamarindo, los bálsamos de Tolú[44] y la copaiba45, toda clase de pimientos, la mikania guaco o serpentaria46, el jengibre, la angostura47, el polosanto o estoraque48, la gutapercha49, la resina de drago50, y casi todos los árboles de especias o los arbustos aromáticos crecen sin cultivar en esta tierra privilegiada.

24El naranjo, el limonero, el cafeto, el mango, el granado, el árbol de pan51, el aguacate52, el papayo53, la pomarrosa54 y el nopal de cochinilla55 fueron importados y prosperan admirablemente. Algunos cocoteros y palmas se han convertido poco a poco en los principales representantes de la importante familia de las palmeras, cuyo débil desarrollo, contrariamente a lo que tiene lugar en los tropitos y especialmente sobre la vertiente del Pacifico, constituye uno de los rasgos más característicos de la vegetación en los bajos de los ríos; pero las hojas dentadas de las cycadées y de las cyclanthées, las delicadas salientes de los helechos arborescentes, principalmente de los géneros ciathea y alsophila, y los graciosos penachos de las palmeras, son mucho mas numerosos al pie de la montaña. Entre los más interesantes están la palma en abanico del género thrinax, la acanthorbiza Warscewiczii con follaje flabeliforme único en el istmo de Panamá, la genoma, el bactris, la mancaría saccifera cuyas hojas textiles se enrollan en forma de bolsa y alcanzan siete metros de lago, la phytelephas macrocarpa, palmera acaule que produce un fruto enorme llamado en el país “cabeza de negro” y cuya semilla constituye, bajo el nombre de tagua o nuez de marfil56, un o de los principales artículos de exportación para las fabricaciones de botones, las palmeras reales57 cuyo botón proporciona al viajero un alimento suculento y de un gusto exquisito, el pijibay, el corozo58 con enormes racimos casi tan ricos en aceite como aquellos de la palmacristi o el ricino, y por ultimo los coyoles59 variados, de lo que se elabora el vino de palma.

Los euforbios de vivos colores viven en los terrenos elevados y uno de sus representantes, la siphonia elastica, produce gran cantidad de caucho y, en un momento dado, represento una fortuna para el país; sin embargo, como consecuencia de la forma bárbara de explotación utilizada, cada vez se cultiva menos, aunque aun existe en abundancia en el valle del río Capetí, afluente del Tuira, que fui el primero en explorar. Los curiosos tallos de las _malpigiaceas y da las baubinias, parecidos a cuerdas desenrolladas, las pasifloras con pétalos resplandecientes, las aristoloquiáceas de follaje tupido con flores monstruosas60, se enlazan estrechamente al tronco de los grandes árboles, caen sus copas en curvas elegantes y se entrecruzan en todas las direcciones formando una impenetrable, barrera. Los musgos aterciopelados, las cácteas, las parasitas y los epifitos61 alcanzan dimensiones considerables, entre otros el matapalo62 y el copey63, que rodean los árboles como una nueva corteza, viven en sus savia y algunas veces los ahogan. La flor del Espíritu Santo64 es una de las orquídeas más singulares: su corola en forma de tulipán, deliciosamente perfumada tiene con sus anteras y pistilo el aspecto de una paloma blanca. Entre las plantas de la misma familia es de resaltar la catleya, el odontoglosum y el cypripedium de flores extrañas. Las matas de bambú, con grandes tallos flexibles y hojas siempre en movimiento, y las melastomáceas son casi las únicas representantes de los arbustos que parecen como ahogados por una vegetación colosalmente poderosa de árboles de alto oquedal. Los helechos, las selaginellas, las hepáticas, las gencianas, las acantáceas y las aroideas65 que se encuentran principalmente a lo largo de las riberas, y algunas asclepiadáceas, amarilidáceas y malváceas son las únicas plantas no leñosas que se ven en los montes bajos, mientras que en los lugares descubiertos y en las tierras bajas están escondidas bajo pastizales espesos en medio de los cuales se desarrollan muchas leguminosas, aristoloquias, calceolarias, bignoniáceas de follaje ornamental y colores inverosímiles y una intensa variedad de enredaderas de diferentes tamaños y de todos los colores, entre otras la convólvulo brasileña de flores encantadoras y múltiples radículas. Las vastas breñas con mallas enmarañadas de bromeliáceas espinosas66 y las incontables lianas convierten en las selvas en un sitio imposible de recorrer sin estar armando con hachas o machetes67 y forman quizá el mayor obstáculo para la dominación del hombre sobre estas regiones tan fecundas. Muchas de esas lianas tienen sin embargo propiedades medicinales curiosas e importantes, como el guaco, el calalú, la savana con corolas venenosas y su antidoto la nandiroba, que seria mejor conocer bien. Otras producen flores admirables por sus dimensiones y sus colores resplandecientes, tales como la clavellina o la leche de Maria68, que proporcionan al viajero sediento, cuado el verano saca los arroyos y los manantiales, ya sea un agua fresca y deliciosa o un líquido blanco parecido a la leche. Si bien este es el aspecto habitual de la selva virgen, particularmente en el Daríen donde la vegetación es aun más tupida y más exuberante que el resto del istmo, existen también cerca del Chepo, en las orillas del Chagres y sobre una zona bastante amplia a derecha e izquierda de Panamá, vastas sabanas. En este terreno, que contrasta agradablemente con el impenetrable desorden de las grandes selvas, crecen durante la estación lluviosa la sensitiva69, con minúsculas flores rosa y diferentes especies de gramíneas y otras hierbas verdosas que desaparecen cuando llega la estación seca, para dejar solamente un tapiz bastante plano de folíolos tostados. Entonces se quema la sabana para permitir que la hierba vuelva a crecer con el vigor de las primeras lluvias, dado que aquí pasta el ganado, única industria de la región70.

25Las maderas para la construcción, tan numerosas en las inmensas selvas, son prácticamente inexploradas. No bastante, según la altitud del suelo, la distancia del mar y la orientación, todas las especies tropicales americanas están representadas aquí, desde las mas duras y densas como el guayacán71, el tapalisa, el cocobolo, el ponchoto o cedro espinoso, dotado de una vitalidad tan extraordinaria que crece a pesar de haber sido descortezado y sembrado en sentido contrario, el mora oteca americana72, el níspero73, la espinosa, el comino crespo, el diomate, el palo de rosa74 tan apreciado para la ebanistería, el roble75, la Ceiba76, la guadua77, èl jobo, la yaya, el almendro, el algarrobo78, el jabi o madera de hierro79, el cacique, el ébano satinado satinado, el incorrupto curutú y su rival el camelot, hasta el caracolí, la caoba, el tangará, el espavés, el bongó, el cedro amarillo y rojo, el caparo u olmo de España, el huesito, el granadillo80, el calli-calli, el oboe, el limoncillo81 o sándalo amarillo, el palisandro, el cámbulo, el gualanday, la peña, el coajado, el higuerón con poderosos contrafuertes adventicios, el azota caballos, el conejo, el zorro, etc., casi todos incorruptibles e inatacables por los gusanos, hasta los más livianos como el gigantesco quipo o volador con fibras de contextura textil, el guayabo, el gachapalo que remplaza al pino para hacer las arboladuras, el quillay83 con las hojas plateadas por debajo y la corteza jabonesa, y sobre todo el balsco cuyo peso específico es muy inferior al corcho. Entre las mas apreciadas maderas de tintura figuran el palo de Brasil84, el campeche, el achiote85, el dividi86 cuyas semillas sirven para curtir los cueros y el poro y la anona reticular.

26Esta naturaleza exuberante impresiona profundamente por la imagen de grandeza que de ella se desprende. El sentimiento que se experimenta más comúnmente es la admiración involuntaria del débil por el fuerte. A medida que el horizonte se extiende, que la montaña se eleva, que el abismo se ahonda, que el peñón se inclina, que la catarata aumenta o bien cuando la selva se ensombrece y la vegetación se vuelve mas gigantesca y desordenada, el alma se conmueve mas. Lo grandioso, lo imponente, bajo cualquier forma que se presente, domina, abruma al hombre y hace nacer en su espíritu la concepción de lo infinito que resume y comprende todas las bellezas. Las selvas vírgenes del istmo, por su vasta extensión, por las dimensiones colosales, la variedad y los tonos armoniosos de los árboles que las componen, por la severidad de los senderos que se han abierto, por los acres y violentos perfumes que se respiran en su sombra húmeda, solemne y misteriosa, por el ruido siniestro que produce la caída de un tronco decrépito y sobre todo por la melancolía obsesiva y hasta el pavor que pesa sobre ellas, deja en aquellos que las han visto de cerca un recuerdo imperecedero.

27El reino animal es tan rico y variado como el mundo vegetal. Si en aguas marinas nadan rorcualos o ballenopteros, narvales, delfines, enormes tiburones, meros, corvinas y otros sabroso peces, que son diferentes de un océano al otro, las ondas del Atrato encierran numerosas manadas de doradas, grandes manatíes87 y suculentos bocachicos.

28En las orillas de todos los ríos el viajero ve sumergirse los caimanes que pueden llegar a medir de 5 a 7 metros de largo y cuyo carácter pacífico es verdaderamente sorprendente88. Todas las playas soleadas guardan las huellas de estos monstruos. Los indígenas no los cazan sino que se limitan a destruir sus huevos con tanto celo como lo hacen con los de las tortugas, ambos comestibles e igualmente numerosos en los bajos de los ríos.

29La raya de espina temible, la mojarra, los soberbios mariscos, las diversas variedades de cangrejos voraces, los sábalos89 saltarines animas las aguas que van hacia el Atlántico, mientras que los ríos de la otra vertiente encierran manadas de silúridos e innumerables legiones de chalcinopsis, a las que vulgarmente se llama aquí sardinita. Estas últimas sirven de alimento al martín pescador cuya ala rápida roza las aguas, a las zancudas de todos los tamaños y todos los colores: grullas, áulicas y garzas, a los patos cuervo y a las bandadas de patos que con su pesado vuelo alegran el paisaje desierto.

30Algunos gallinazos o buitres90, grandes destructores de inmundicias, águilas caricaris, varios halcones posados en los árboles de las riberas deshabitadas, los culebreros y los guacabos91 vigilan también la superficie de los ríos sobre la cual revolotean magnificas mariposas de la familia de las mórfidas92, cuyos esplendidos matices de azul metálico, reflejados en el agua tranquila, parecen dejar tras de si una larga cinta azul.

31De tarde en tarde, bellos pavos salvajes93 con plumas doradas, patas carmesí y caruncular anaranjadas, una gran perdiz selvática que pone huevos azulados, una paloma gris con alas rojas por debajo, una pareja de loros o de guacamayas atraviesan el río a gran altura con gritos ensordecedores con los que dominan las bandadas de cotorras que se lanzan con mucho ruido sobre los árboles elevados.

32Oropéndolas y turpiales94, cuyos cientos de nidos cuelgan de las copas de los grandes quipos, paraos de canto agradable y plumaje brillante, maiceros cuyos gritos retumban en el entorno, mientras que variedades infinitas de pájaros, gallináceas, espátulas, tucanes de pico monstruoso y resplandeciente95 martillan alguna rama podrida, bandas de colibríes96 rivalizando en brillo y belleza con el tanagra cardenal, el regulo y la coracina, canturrean alrededor de los árboles en flor, y la iguana97, el lagarto salamanquesa con su brillante apéndice pectoral o alguna serpiente de colores tornasolados desaparece bajo las hojas secas y, pegada contra un viejo tronco, la nutria, silenciosa e inmóvil, acecha su presa.

33Más allá, en la selva, la vida es intensa aunque cambia de carácter; la calma misteriosa del día que cede el lugar a la animación nocturna solo es turbada por el murmullo de los insectos, el batir de alas de los pájaros entre las ramas, los golpes del pájaro carpintero o los gritos horribles del araguato o mono aullador.

34El jaguar, el puma, la pantera, el gato montès98, el coatí, la mofeta y otros carnívoros, diversos paquidermos como el tapir o elefante de América, el pecan99 y el jabalí, los ciervos100 y los puercoespines101 trepadores se pasean silenciosos bajo los grandes árboles donde se suspenden las manadas de titís, carita blancos, cebos, ateles, sakis, belzebuths, y otros monos platirrios, es decir con las ventanas de la nariz abiertas al costado y colas prensiles.
Los roedores, el conejo pintado, el capibara, el cuy, las ratas acuáticas y silvestres, el nieque, el tatú[102], los grandes osos hormigueros103 y muchos otros desdentados se esconden en la espesura de donde se suspenden durante el día los murciélagos y los quirópteros104, de los cuales el más singular es el vampiro mientras que la sora105, única representante de la familia de los marsupiales, los perezosos o tardígrados106 y muchas especies de ardillas tienen sus moradas aéreas en los gigantes de la selva, donde viven además los tucanes y algunas trepadoras como los guacamayas, los loros y otros voladores del género psittacus.
Los ofidios son muy numerosos: hay menos boas que una de sus variedades las alfombras y que trignocéfalas o crótalos, de las cuales las más venenosas son la equis, la bejuco, la carare y la Zaragoza que se enrollan en las ramas, la boquidora, la gallito, la coral de tonos brillantes, las tamagas, la cascabel, la terrible mapaná[107], la tragavenado, la verrugosa, la podridota, la inmóvil dormidor y otras peligrosas víboras.

35Los demás reptiles son, entre los quelonios, algunas pequeñas tortugas, y entre los saurios, fuera de los caimanes y las iguanas numerosos lagartos, algunos de los cuales corren sobre el agua con maravillosa agilidad, e incontables batracios que entonan su infernal serenata a la caída de la tarde.

36Escorpiones, migalas, arañas de todos los tamaños, entre otras la enorme matatigre108 cuyas mandíbulas son tan venenosas que la mordedura es mortal, tarántulas que se ensañan con las patas de los animales domésticos y las temibles garrapatas109, ilustran perfectamente el orden de las arácnidas.

37La escolopendra morsitans es el más venenoso espécimen de los miriápodos, y el orden de los insectos comprende las numerosas variedades de hormigas, entre ellas la gran hormiga negra cuya picadura entumece, las luciérnagas o moscas fosforescentes, los cocuyos o grandes luciérnagas del genero Elater110, los saltamontes111, y entre otros la mariapalito del género Phasma, que tanto se parece a una rama seca; el matacaballos112, los coleópteros _rhynchophores*, los mas curiosos escarabajos, gorgojos, termitas, cantáridas, abejas, avispas (la conchahona es la más grande de los himenópteros), los congos, grandes moscas que producen el gusano de monte113, los buyos, niguas o pulgas del trópico114 que tanto incomodaron la marcha de los conquistadores, los comejenes devastadores115, las típulas, los jejenes, los mosquitos, los zancudos, los rodadores, las aludas, los bravos, los tábanos, los chinches116, etc., y en fin torbellinos de mosquitos y de bichos de toda clase que se remplazan y se relevan a diferentes horas del día y de la noche para hostigar al viajero y que son ciertamente la peor plaga de esta bella región.

38El istmo colombiano es húmedo y lluvioso como en la mayoría de los sitios de clima cálido.

39Las estaciones se dividen regularmente en seca o verano y lluviosa o invierno; a esta ultima la corta un pequeño intervalo de bellos días llamados veranito o pequeño verano de San Juan117. Su curso esta un poco retardado en relación con el movimiento de declinación del Sol. El anillo de nubes que se forma sobre el ecuador y que vierte sobre la tierra violentas tormentas y lluvias, acompañadas de granizo, truenos y relámpagos, solo sigue al Sol con un retraso apropiado de seis semanas.

40La estación seca que va de diciembre a mitad de mayo es muy agradable; las lluvias comienzan antes en la cordillera. Hacia finales de junio, cuando el grueso anillo de nubes está mas al norte, disminuyen en frecuencia e intensidad hasta principios de agosto y se reanudan con una abundancia extraordinaria hasta finales de noviembre. Sin embargo, es extraño ver más de una gran tormenta al día, usualmente son de corta duración y casi siempre tienen lugar a la caída de la tarde. Cuando la lluvia es persistente, los ríos se desbordan y las tierras bajas se inundan. Aunque también hay chaparrones en diciembre y abril, frecuentemente hace muy bien tiempo durante la temporada de lluvias; en promedio, uno de cada dos días es bueno durante toda la estación mala. La lluvia es mucho más abundante sobre la Costa del Atlántico que sobre la del Pacifico: cayeron sobre Colón 2.83 m de agua en 1881, 3.15 m en 1882, de los cuales 561 en el mes de noviembre y 165 en un solo día. Los días de lluvia fueron 223 y 230 y la humedad relativa o estado hidrométrico solo vario entre 61 y 98 grados lo cual da un promedio de 82.7, bastante similar a la media general de Paris. En 1882 en la isla Naos, 4 kilómetros al sur de Panamá, cayo menos de un metro de agua en 124 días.

41Los vientos alisios del nororiente soplan casi constantemente saneando la región; desaparecen algunas veces durante la estación lluviosa pero durante la estación seca adquieren una intensidad mayor y van hacia el norte, especial hacia la vertiente atlántica118.

42Las corrientes marinas no están muy definidas. Por lo general en el mar de las Antillas, donde las mareas son a penas perceptibles (máximo 0.60), hay una corriente costera que va hacia el oriente, es decir en sentido inverso a la gran corriente ecuatorial que da nacimiento al Gulf-Stream. En las costas del Pacifico, al encontrarse las corrientes mejicanas y peruana, se produce una corriente que va hacia el occidente luego de bordear todo el golfo de Panamá. Las mareas aquí muy importantes y modifican su fuerza y dirección según las circunstancias locales.

43La extensión de las mareas en la costa occidental del gran istmo varia mucho: no alcanza sino 1.20 en el golfo de Tehuantepec, 2.70 en las costas de Nicaragua, 3.30 en Chiriquí, mientras que en mar alto alcanza 6.40 en Panamá, 6 m en el Bayano, 7.70 en el abra del Daríen al fondo del golfo de San Miguel y 4 metros en la bahía de Cupica. Siendo que el nivel medio de los dos océanos es sumamente parecido, estas cifras revelan que en marea el nivel del Pacífico es menor que el del Atlántico en la misma proporción en que éste domina al segunda en marea alta.

44En la parte más estudiada de este gran bajío y donde los niveles son mas precisos, se ha comprobado no obstante que el nivel medio de la rada de Panamá es un poco mas elevado que el de la bahía de Limón. Esta diferencia bastante insignificante podría casi atribuirse a errores instrumentales, ya que varia dependiendo de las épocas del año. De un promedio de 0.40 en los meses de noviembre y diciembre, alcanza 0.23 m en mayo y junio. Las causas locales no son suficientes para explicar estas diferencias que se pueden achacar al régimen general de las corrientes de los dos océanos. Las mareas en el puerto de Colón y cada día la diferencia máxima de nivel entre los dos mares equivale a la mitad de la extensión de la marea del Pacifico menos la cuarta parte de la extensión de la marea del Atlántico; o sea, a fin de cuentas, 3.20 m – 0.15 m, es decir 3.05 m. En aguas vivas, se puede establecer por lo tanto que en los extremos del canal en construcción el nivel del Gran Océano es a los sumo de 3 metros bien sea por encima o por debajo del nivel del mar de las Antillas. Si el canal proyectado comunicara libremente los dos mares, habría entonces corrientes alternas, cuyas fases durarían cada una aproximadamente seis horas; la quietud de las aguas seria de muy corta duración porque la igualdad de los dos niveles se produciría hacia la marea media del Pacifico, en el momento mismo en que la rapidez de ascensión o de descenso alcanzaría su máximo.

45Debido a la gran cantidad de agua contenida en la atmósfera, la temperatura jamás es excesiva; en una reducida altitud el termómetro se mantiene entre los 18 y los 34 grados; la oscilación en veinticuatro horas es casi siempre entre los 22 y los 30 grados, que constituyen el promedio de las temperaturas extremas. En Panamá, el paso del Sol al cenit tiene lugar el 13 de abril y el 29 de agosto. El máximo absoluto se produce quince días después del primero, es decir hacia el 1° de mayo, época en la cual la atmósfera guarda la menor cantidad de vapor de agua y por consiguiente el calor es muy intenso. El mínimo absoluto corresponde habitualmente al solsticio de invierno.

46La temperatura media general excede ligeramente los 26 grados, la diferencia promedio diaria entre la hora mas fría de la noche y las mas caliente del día es inferior a los 8 grados. Esta pequeña diferencia es uno de los elementos más importantes que nos permite hacernos una idea sobre la naturaleza del clima. El clima que tratamos aquí es, pues, uno de los mas constantes, especialmente en la vertiente Atlántica, gracias sin duda a la temperatura casi invariable (27 grados) de la corriente ecuatorial del mar de las Antillas, mientras que el promedio del océano Pacífico es un grado menor e implica variaciones de una amplitud total de unos 7 grados.

47La diferencia extrema jamás alcanza en un mismo día los 11 grados. El máximo tiene lugar en promedio un poco mas tarde que en nuestros climas, o sea cerca de las tres de la tarde y el mínimo un poco después de la salida del Sol. A medida que aumenta la altura, la temperatura disminuye. La media anual baja aproximadamente 1 grado por cada 170 metros de altitud, y el límite de las nieves perpetuas sobre los picos mas elevados de la cordillera de los Andes situados en Colombia, en cercanías del istmo, se encuentra entre los 4700 y los 4800 metros. Las mas altas cumbres de la región comprendida entre las ramificaciones orientales de la cada de Chiriquí y el sur del Choco solo se elevan entre 1400 y 1500 metros; no podría encontrarse aquí una temperatura media inferior a los 20 grados que correspondiera a esta altura. En el moderado clima ecuatorial americano, y a tal altitud se dan igualmente bien el trigo y el banano, la palmera y la fresa, es en estas condiciones de eterna primavera como se concibe el paraíso eternal.
En el Daríen la temperatura media es de 27 grados; sin embargo, la brisa vivificante del norte refresca toda la atmósfera y es así como este clima no ejerce sobre los europeos una influencia debilitante; están menos predispuestos a la anemia y a las enfermedades que los criollos de las altas mesetas del interior. Las epidemias de fiebre amarilla, cólera y aun las insolaciones son casi desconocidas en el istmo colombiano.

48La evaporación durante la estación seca es considerable y alcanza un promedio de 5 milímetros por día, por esto la humedad es siempre muy intensa.

49La presión barométrica es completamente normal, en promedio 759 milímetros, y no sufre sino las variaciones del movimiento diurno que es de 2 a 4 milímetros y que, en la zona tórrida, tiene la regularidad de una marea atmosférica que presenta, como esta ultima, dos máximos y dos mínimos, espaciados generalmente el uno del otro por seis horas. El máximo del día tiene lugar entre las nueve y las once de la mañana, el mínimo entre las tres y las cinco de la tarde. Estas oscilaciones son mas regulares que las de la noche. La presión durante la estación lluviosa, de mayo a noviembre, es inferior a la presión durante la estación seca, de diciembre a abril. La diferencia extrema a penas alcanza los 9 milímetros y varia entre 754 y 763 milímetros; en nuestros climas esta diferencia sobrepasa los 40 milímetros. La presión atmosférica es tan constante como la temperatura.

50Sin duda el istmo no merece su reputación de insalubridad. Con excepción de algunos sitios mal ventilados, situados cerca de marismas estancadas (como el antiguo Panamá) donde se amontonan y se descomponen los detritus vegetales, la región es sana. Especialmente la vertiente del Pacífico presenta buenas condiciones climatológicas. Con comodidades suficientes y las facilidades que tienen ciertas alturas admirablemente ventiladas para el establecimiento de un sanatorio en la época bastante peligrosa de cambio de estaciones, los europeos pueden vivir aquí por largo tiempo sin siquiera llegar a sufrir de anemia.

51Como dice acertadamente mi querido colaborador, camarada y amigo, Reclus, en el concienzudo informe que me envió el 17 de marzo de 1879, y que he tenido ocasión de citar, lo que le ha valido a toda esa región su triste e injusta reputación son las fiebres y las enfermedades que contraían los mineros cuando el ferrocarril aun no existía y había que hacer la ruta de Colón a Panamá en barco, a pie y a lomo de mula. Muchas jornadas pasadas a la intemperie en pequeñas piraguas o de marchas penosas a través de terrenos empantanados por las lluvias y transformados en espantosos atolladeros y barrancos, sin comida reconfortante, sin morada en la noche, sin poder cambiar de ropas desde la salida, predispone a los emigrantes a absorber las emanaciones palúdicas. La mayoría de ellos eran por lo demás aventureros, mineros de baja estofa y bandidos con la salud ya arruinada por toda clase de excesos. Los peligros del camino, en varias ocasiones infestado por las cuadrillas de bandoleros, aumentaba el terror que inspiraba el terror que inspiraba este paso y servia para acreditar la mala reputación de todo el istmo119. Pero lo que más contribuyo a arraigar esa fama de insalubridad son las leyendas difundidas adrede por personas interesadas en evitar la competencia, sobre la mortalidad que hizo estragos entre los trabajadores empleados en la construcción del ferrocarril de Colón a Panamá. La exageración ha llegado hasta el punto de decir que hay un hombre enterrado bajo cada traviesa de la vía, que 154 jefes de estación murieron en el mismo sitio y otras bromas tan lúgubres como ridículas, rebatidas por las cifras oficiales que siguen, provistas por el coronel Totten, ingeniero en jefe de la empresa. Durante los cinco años que duro la constitución murieron 293 obreros blancos de los 6.000 empleados, 140 negros clasificados y aproximadamente 400 chinos; casi todos se ahorcaron luego de una de esas verdaderas epidemias morales que hacen estragos a veces entre los asiáticos cuando son maltratados.

En lo que concierne a la mortalidad en los empleados del canal, durante los primeros cuatro años, ciertamente ha sobrepasado las cifras alcanzadas habitualmente en las grandes obras en Europa; pero teniendo en cuenta las malas condiciones que se encontraron al principio para demostrar la selva, transportar las aguas y construir las viviendas necesarias, la elección mediocre y la higiene deplorable de la mayoría del personal blanco, la poca vitalidad de los negros jamaiquinos, que equivalen a mas de la mitad de los trabajadores, el fango y las tierras superficiales removidas, mucho mas malsanas que las rocas que explotarían mas tarde, es lógico declararse relativamente satisfecho de no haber tenido en el istmo mas de 5 por ciento de fallecimientos por año. En las soledades del Darién, como lo declara el comandante Selfridge, basado en una prueba realizada a un gran numero de hombres blancos, el clima es casi en todas partes tan bueno como el de cualquier otro país tropical. A pesar de las fatigas excesivas, una alimenticio irregular, la humedad perpetua de las ropas, la falta de abrigo durante la noche, los insomnios producidos por las hordas de insectos que infestan las selvas vírgenes, muchos miembros de las comisiones internacionales, a la cabeza de las cuales tuve el honor de estar, se portaron mejor que lo hubieran podido hacerlo e medio de circunstancias análogas en las zonas templadas. Según documentos que se conservan en Bogota, el Darién estaba poblado primitivamente por indios paparos o darienes, de costumbres tranquilas y reservadas. Estas tribus autóctonas, sin duda con ancestros comunes con los de los indios actuales del Chocó, habían desaparecido completamente hace un siglo y vivían principalmente entre el Pucro y el Yape, afluentes del Tuira; debieron haber contribuido, por las inevitables mezclas que se producen en el momento de una invasión, a aumentar la mansedumbre de los pequeños grupos que habitan actualmente en otros tributarios cercanos de este río. Los aborígenes del Darién son de raza caribe120, pertenecen a las tribus de los indios cunas o irraiques, en su lengua se llama Tule y solo difieren entre ellos por un mayor o menor salvajismo. Todos son de espíritu independiente, pero únicamente los indios que habitan los bordes del Cañaza, tributario del Bayano, y los afluentes del Chucunaque, son verdaderamente feroces y rechazan a mano armada de las incursiones a su territorio. Una tradición no establecida dice que son originarios de la península de la Guajira, en la frontera con Venezuela, cuya raza siempre se ha tenido por indomable. Los de la costa Atlántica hablan el mismo idioma que los precedentes, divididos en muchas pequeñas tribus, cuya capital es de cierta manera Putrigandi. Los de Paya, especialmente, son bastante tranquilos; practican trueque con los caucheros que invadieron su patria y aunque soportan algunas veces los abusos que estos últimos cometen no se sienten lo bastante fuertes para impedirles el acceso. Las ideas religiosas de los cunas son vagas y confusas, y, a pesar de que algunos de ellos tienen nociones rudimentarias de cristianismo, son a veces polígamos. A semejanza de los incas, las uniones entre hermanos y hermanas son frecuentes. En general creen en un Ser Supremo (Gran Espíritu) y en la vida futura, pues dejan junto a los muertos diversas provisiones para el “gran viaje”, Los ancianos, encargados de transmitir oralmente las tradiciones, son siempre muy respetados; cada vez que muere alguien en una choza, se cuelga del tejado un pico de tucán: estos amuletos remplazan los archivos del estado civil. Como en todos los sitios donde hay poca densidad de población, y por ende la vida es más fácil, el orden jerárquico es simple e inmutable. El cacique, caporal o capitán de la tribu, el lélé (pontífice,, hechicero o medico), el camotura (bardo o músico), el urunia o instructor militar de los jóvenes guerreros y el consejo de ancianos, bastan para satisfacer todas las necesidades sociales. El más curioso de sus instrumentos musicales están compuesto por una cabeza de armadillo, cuyas mandíbulas están pegadas a un humero de ave de rapiña; se sopla por el agujero occipital de esta flauta singular, colgada al cuello del artista de un collar de perlas y de granos rojos de achiote. Aunque existen pocos ejemplos de mezcla entre los indios independientes y las otras razas, es verdadero tipo indígena es, comúnmente, muy degenerado. Especialmente entre las tribus que habitan las bellas islas del golfo de San Blas, hay algunos hombres de rasgos acentuados, con miembros rechonchos y desarrollados, pero la generalidad tiene la tez color ladrillo oscuro, el rostro de formas agudas, apergaminado y con un prognatismo claramente marcado, ojos pequeños y hundidos, con pómulos salientes, el cráneo dolicocéfalo y todos los síntomas de una gran degradación física; sin embargo, su cabellera, cuidada con especial esmero utilizando un peine muy original hecho con las púas de una palmera espinosa y amarrada al medio con una cinta de algodón tejido, es larga, bella abundante, de un negro lustroso que no cana jamás. Se recubren el cuerpo frecuentemente con el jugo negruzco de una fruta llamada jagua (gerripa americana) que les mantiene la piel fresca, y algunas veces se decoran la nariz y la frente en forma de greca con una pintura roja extraída de la pulpa del achiote. Su manera de hablar es extraña, parece una centinela de tonos cadenciosos y monótonos. La primera parte de sus frases la pronuncian con un ritmo enfático acentuado las últimas silabas de las palabras; el final de estas, por el contrario, les sale sin transición, con gran locuacidad y bajando la voz. Las frases son entrecortadas por una pausa bastante larga y, por así decirlo, marcadas por los asistentes por medio de prolongadas interjecciones de aprobación. Omiten completamente los términos genéricos o con sentido moral o abstracto. Su sistema de numeración es vigesimal, se funda en el número de dedos correspondientes a los cuatro miembros, y lo llaman Tulaguena, es decir hombre completo. Las fiestas son bastante raras y casi siempre consiste en una gran borrachera de chicha: debida hecha de maíz pilado y del jugo de la caña de azúcar fermentados. Siendo habitualmente graves y taciturnos, cuando están excitados por la embriaguez se convierten en parlanchines y turbulentos. Las ceremonias más importantes tienen lugar en la época de la pubertad durante los entierros. Los nacimientos, no hay que olvidar la extraña costumbre de la incubación, difundida en todas las tribus de esta raza, practicada por los hombres durante los dos o tres días que preceden o siguen al parto de su mujer y que consiste, como todos saben, en una cura calmante en la que el marido reposa y se cuida mientras la nueva parturienta se zambulle con su bebe en el torrente mas próximo y luego se dedica como siempre a sus múltiples funciones habituales.

52Las mujeres indias se ocupan de todos los trabajos y se marchitan muy pronto; sin ser feas son poco agradables; un anillo que se pasan por la nariz no contribuye a embellecerlas; en cambio los adolescentes, hasta los quince años, son bastante bellos.

53La educación física del indio comienza temprano121. A los diez años ya conoce bien el manejo del machete y acompaña su padre en sus excursiones. Se le enseña a encontrar su camino en las selvas mas oscuras guiándose por los más ligeros indicios122. Su oído se habitúa rápidamente a reconocer la proximidad de las fieras y su ojo a descubrir los reptiles peligrosos escondidos bajo los detritus que cubren el suelo. Su espíritu de observación siempre esta alerta. Desde la más tierna edad sabe distinguir las lianas cuyas hojas neutralizan el veneno de las serpientes, aquellas que proporcionan un bálsamo para aliviar las heridas o una esencia con el poder de pasmar a los peces. Conoce las plantas de especias que se prestan para mil usos domésticos y sabe evitar aquellas cuyas espinas producen heridas incurables Aprende a encontrar la parte comestible en la copa de las palmeras, el cacao en los desfiladeros umbríos o la miel de las abejas en las cavidades de los troncos podridos. Así, cuando llega la edad viril, no necesita a nadie y es autosuficiente para todas sus necesidades. Sabe ocuparse de su alimento y se cuida cuando esta enfermo. Soporta estoicamente los males que pueden afligirle; su fatalismo y su indolencia hacen que la muerte lo encuentre preparado. “Mi hora ha llegado” o “Voy a reposar, mi obra esta terminada” son las únicas observaciones que hace cuando ésta se aproxima.

54Los hombres cazan y pescan con destreza. El machete, el arco, la cerbatana y el fusil son sus armas preferidas; muy raramente envenenan las pequeñas flechas o lengüetas de la cerbatana, y el verdadero curare parece haberse convertido en desconocido para ellos; manejan muy hábilmente el virulí, especie de jabalina engastada en una larga cana con la cual ensartan los peces en el fondo del agua; conducen las piraguas y ayudan un poco a las mujeres a desmontar las tierras para cultivo, y en el momento de la siembra y la recolección. Caminan con gran rapidez, fatigándose en seguida; se orientan admirablemente gracias a sus asombrosa memoria de los sitios a su espíritu de observación siempre alerta y, sin duda, a que su sexto sentido o sentido de dirección no esta todavía debilitado como entre el hombre civilizado. Si el contacto y el ejemplo de los hombres de color no los hubiera vuelto falsos, vengativos y borrachos, su único defecto seria la pereza. Sin embargo, al tratarlos con dulzura, justicia y firmeza, se puede entablar con ellos relaciones bastante seguras, pero no hay que pretender obligarlos a un trabajo cualquiera porque su dignidad se los impide. Solo pueden emplearse como cazadores o jefes de embarcación de rió. Evitan cuidadosamente el ruido y la actividad desbordante que reina en las aglomeraciones de extranjeros; su naturaleza tímida y reservada se opone completamente a la expansión de las razas mas vigorosamente templadas, esto los obliga a alejarse bajo pena de verse absorbidos enteramente por ellos. Los indios chocoes o citaras, completamente sumisos, que habitan las planicies del Chocó en las dos riberas del Atrato, en valle del Senú (catíos de Antioquia), las riberas del Cauca y las del Magdalena inferior, podrían ser designados bajo el nombre de indios Do, para distinguirlos de los indios cunas que, desde Paya hasta Acanti y la bahía de San Blas, se llaman Ti, según dos palabras que en sus idiomas respectivos significan rió. Las dos razas no se parecen físicamente, sus lenguas no pertenecen a la misma familia; los Do, menos taciturnos, son más grandes y más esbeltos que los Ti y conservan su pureza de formas hasta una edad avanzada. Sus mujeres no se cubren el cuello, que la mayoría de las veces es de una belleza escultural. Los hechiceros o jaibanas de los indios del Choco continúan ejerciendo su influencia, conjuntamente con algunos pocos misioneros, sobre estos hombres hospitalarios, inofensivos y en modo alguno fanáticos123. En el istmo de Panamá propiamente dicho no quedan indios, sino una población resultante de la mezcla de estos últimos con negros (zambos), blancos (mestizos) e incluso con chinos. Sin embargo, el elemento africano domina en numero y los mulatos, cuarterones, octavones, etc., procedentes de blancos y negros y con sangre india en distintos grados, ocupan los primeros lugares y las mas importantes posiciones de la región. El alto comercio esta casi completamente en menos de los blancos puros, la mayoría extranjeros. Casi todos los pueblos y los caseríos de las costas están habitados por caucheros o buscadores de tagua. Estos hombres, mestizos mas o menos oscuros, mezcla de blanco, indio y negro cuya difícil y penosa vida pasa casi enteramente en la selva, son obligados a talar a golpes de hacha o de machete (sable recto del que se sirven con prodigiosa habilidad) el sendero antes de llegar al árbol codiciado, en medio de una vegetación exuberante que les pone mil obstáculos. Todos los hombres de color que habitan tanto en los pueblos del Darién marítimo como en el resto del istmo tienen costumbres dulces y su único defecto es una inclinación irresistible por los licores fuertes. Cuando van hacia la selva calzan abarcas (sandalias), se cubren con un pañuelo, y se visten con un pequeño taparrabo o mas simplemente con una pampanilla; otro lo encordelan y lo ciñen a la altura de los riñones para colgar el machete, el mechero y todos los objetos indispensables que nosotros portamos en la mano o guardamos en los bolsillos. Como lo dijo ingeniosamente el señor Reclus en su interesante relato publicado en 1880 en el tour du Monde y que después fue editado parcialmente124: esta cuerda es la parte mas importante de su atavió. Es el “primer pantalón” de los niños de cinco a diez años; no llevan otra cosa y desde muy jóvenes deben acostumbrarse a este cinturón económico: tiene que endurecer y apergaminar la piel de los de los riñones.

Especialmente en los departamentos de Veragua y de Chiriquí, los indios vuelven a ser predominantes; pero, salvo en un punto del valle de Miranda, ya no están organizados en tribus; todos hablan español y se dedican a la agricultura. Generalmente dóciles, trabajan bien y a un precio bastante bueno. Esta población, infinitamente más densa, robusta y obscura que la del Darién, se relaciona con una civilización menos primitiva. En efecto, se encuestran en las planicies de Chiriquí numerosas guacas (tumbas) que contienen joyas y ornamentos casi siempre en oro, curiosamente trabajados y cuyo arte primitivo denota tradiciones intelectuales muy superiores a las de las pequeñas tribus salvajes pero independientes que vegetan todavía bajo las sombrías y misteriosas selvas del Derién desde el golfo de San Blas hasta el de Urabá.

55Además de las ciudades de David, Santiago, Los Santos y las numerosas aldeas que se encuentran especialmente en la vertiente meridional de los Departamentos de Chiriquí y de Veragua, las mas pobladas de todo el Estado de Panamá, el istmo, entre los golfos de Parita y de San Miguel al sur, la desembocadura del Atrato y la del Coclé o Penonomé al norte, encierra muchas ciudades y otros centros de población.

Panamá, la capital del Estado, va naturalmente de la cabeza con aproximadamente 25.000 habitantes, contando los suburbios. Se extiende al oriente de los picos dentellados del cerro de Cabras, al pie del monte Ancón, entre el doble azul del cielo y del mar. Luego de la destrucción en 1670 de Viejo Panamá por el filibustero Morgan, el gobernador Córdova reconstruyó la nueva ciudad un poco al occidente sobre una especie de isla rocosa donde el ingeniero Villascorte hizo una plaza fuerte con espesas murallas y bastiones, hoy en día casi en ruinas por la acción de la resaca y de las plantas parietarias y sarmentosas. Desposeída de su antiguo esplendor, esta metrópolis del comercio del Pacifico en el siglo pasado esta hoy en día medio derruida. Los incendios sucesivos, de los cuales se recupera lentamente, la han destruido en parte; a pesar de ello, Panamá aún tiene un gran aire: toma de su belleza catedral de sus conventos deteriorados pero impotentes el aspecto de una ciudad importante. Los temblores de tierra son por así decirlo desconocidos125, lo que han permitido edificar casas altas y construcciones publicas que es vano buscar en las otras republicas de América Central o en Méjico, cuyo suelo inestable asta lleno de volcanes todavía en periodo eruptivo. El ferrocarril, después del comienzo de los trabajos del canal interoceánico, transportaba 27.000 pasajeros 270.000 toneladas de mercancías tan costosas como para pagar los precios exorbitantes impuestos por la compañía administradora. Hoy en día ese movimiento se ha doblado debido a los materiales de excavación y el número de viajeros sobrepasa los 550.000, de las cuales el 94 por ciento son obreros del canal. Algunos pequeños puntos de la costa del Cauca y de Centroamérica aún aprovisionan al puerto libre de Panamá; pero ese comercio tiende a disminuir, con gran detrimento de las empresas que tienen depósitos considerables de mercancías diversas y cuyos dueños llegaron atraídos tanto por la salubridad relativa de su clima como por las facilidades de comunicación con todos los lugares de las dos Américas. Nadie pone en duda que este rol de almacén regresara nuevamente y bastante aumentado cuando se termine la apertura del istmo. En el extremo suroccidental del territorio que nos interesa se ven las ciudades de Nata y Penonomé, y las aldeas de Agua Dulce, Antón, San Carlos, Chamé, Capira y La Chorrera; esta ultima, situada en la gran sabana al occidente del rió Caimito y en medio de importantes haciendas de ganadería, cuyas praderas han sido mejoradas por la introducción, hecha hace cuarenta años por el señor Hurtado, de un forraje producido por la hierba llamada Para por su lugar de origen. Pácora y Chepo marcan, al otro lado del camino del ferrocarril que va de de Colón a Panamá y de la zona de actividad que ha creado, el límite de la región de sabanas. Más allá del Bayano no existen claros naturales en la selva, ni terrenos roturados, ni si quiera senderos, hasta llegar a los pueblos con chozas de paja del Darién marítimo: Chimán, Garachiné, La Palma, Tucuti, Yaviza, Molinera y Pinogana, todos habitados por mestizos buscadores de caucho y de tegua. En el centro del istmo se destacan las ciudades de Arraiján, Cruces, San Juan, Gatún, La Gorgona, Matachín126, Emperador, y las demás reciente creación como Bohío Soldado, Buena Vista, San Pablo, Obispo Culebra, Paraíso, Pedro Miguel, Rió Grande y Corrozal, la mayoría de las cuales se han desarrollado mucho por la instalación de las obras del canal; las aldeas indias de Paya, Tapalisa, Tatarcuna, Cuque, Cuti, y por ultimo el nuevo establecimiento de santa Cruz en el sitio reciente encontrado de las antiguas minas de Cana. En la vertiente septentrional, la costa esta casi desierta desde Boca del Toro y Chicamola, en la magnifica laguna de Chiriquí, hasta el Chagres, en la desembocadura del rió de ese nombre. Este pueblo, tan próspero hace treinta años, defendido por el bello fuerte San Lorenzo, esta ahora en completa decadencia. La ciudad de Colón, es la isla baja y pantanosa de Manzanillo, en la entrada de la bahía de Limón, cabecera del ferrocarril que une los dos océanos, atrae hacia ella todo el movimiento. Ochocientos navíos, la mayoría barcos de gran tonelaje de Europa o de los Estados Unidos, son amarrados anualmente en sus muelles. Colón o Aspinwall es también un puerto libre; tenía aproximadamente 12.000 habitantes a ntes del criminal incendio que lo destruyó casi por completo el 31 de marzo de 1885. En el antiguo terraplén del ferrocarril, al borde mismo de los pequeños estanques hoy llenos que desecaban los pantanos en torno a la ciudad, se erigía un muy bello grupo en bronce: Cristóbal Colón presentaba América al Viejo Mundo. Es la única verdadera obra de arte que se ve en el istmo; fue donada por la emperatriz Eugenia a su pariente lejano el general Mosquera, entonces presidente de los Estados Unidos de Colombia127. Es aquí efectivamente donde el gran navegante, nacido en Calvi (Córcega), y no en Génova, como se ha creído por mucho tiempo, divisó tierra firme casi por primera vez y fue él quien llamó Naos a la bahía que lleva actualmente el hombre de Limón o Navy-Bay. En la época de la fiebre del oro en California y durante la construcción de la gran transcontinental de Nueva York a San Francisco, el movimiento de viajeros era mas considerable, y Colón-Aspinwall se convirtió en el sitio de encuentro de mineros, caballeros de industria y aventureros de todos los colores. Este tropel, la escoria de diversas razas, no pasaba un día sin orgías, sin riñas, sin robos y sin tiros de revólver, se convertía por todos sus horribles excesos de una presa fácil para la fiebre palúdica, pero hoy en día los viajeros y mercaderes no hacen sino transitar. Sin embargo, la ciudad crece de una manera más normal y rápida por la afluencia de obreros y mercantes que son atraídos por las obras del canal, y renace de sus cenizas más vigorosa y bien sana. La aldea de Gatún es el centro del floreciente cultivo de bananos destinados a la exportación, cultivo cada vez más invasor, pues a pesar del aumento reciente de la mano de obra, los pantanos que en otra época alimentaban exclusivamente de los dos ríos del bajo Chagres han cambiado su curso. Portobelo es una ciudad medio derruida, situada al fondo del excelente puerto, antiguamente tan frecuentado, al cual conducía la ruta adoquinada construida por los españoles para unir a Panamá con el mar de las Antillas. Portobelo está situada un poco al occidente del puerto donde Nicuesa fundó Nombre de Dios en 1510. Más al oriente se encuentran las aldeas indias de Manzanillo, Río Cidra, Río Azúcar, Nargana o Río Diablo, Playón Grande, Playón Chico, Río Manana, Palenque, Isla Paloma, Napacanti, Río Mono, Cuití o Río Mosquito, Sasardi, Caledonia, Carreto, Asnachucuno, Asmila, Acanti, Carti en el pequeño archipiélago de las Mulatas, Putrigandi, Tanela, Cuque, Cuti, Arquia, etc… Por último, en las orillas, pero a una gran distancia de la desembocadura del Atrato, están los suburbios de Río Sucio128 y de Murindó, habitados por los mestizos de negros y de indios Do, la mayoría buscadores de oro, de caucho y de marfil vegetal. Tales son los principales localidades de este vasto territorio que cuenta con una densa población; su número y sobre todo su importancia se acrecientan como consecuencia de los trabajos del canal marítimo, y ahora en muchos puntos el misterio y el silencio de las selvas ístmicas se desgarra por los silbidos del vapor y los clamores de populosos talleres. En efecto, de Colón a Panamá la línea está bordeada casi enteramente por construcciones que unen los diferentes campamentos y casi se podría decir que hoy en día existe una sola ciudad con una inmensa calle que se extiende de un mar al otro. Entre las principales de dependencias insulares del istmo colombiano en el mar del Sur hay que contar las islas de Coiba, el grupo de Otoque, Taboga y Flamenco, la isla de Chepillo, el archipiélago de las Perlas y las islas del golfo de San Miguel. Las primeras y las últimas están casi desiertas; las otras, habitadas por pescadores, son el centro de cultivos bastante extensos de frutas, especialmente exquisitas piñas. Flamenco, Naos y Perico son la sede principal de grandes compañías marítimas que llegan a Panamá. Chepillo la encantadora no tendría importancia si en canal se hiciera por el Bayano, así como el archipiélago de las Perlas, en otra época prospero próspero por la abundancia de madreperlas, ahora venido a menos y con su pesca casi agotada por una explotación muy activa. Estas islas producen ahora arroz y cocos; forman un distrito o comarca llamada Balboa, cuya capital en la isla del Rey es San Miguel. Las encantadoras islas del golfo de San Miguel y del abra del Daríen, pintorescos y verdosos cestos de verdura surgen del seno de las obras claras y azuladas, exponen desgraciadamente en una soledad completa el esplendor de sus formas y las tinturas variadas hasta el infinito de esta naturaleza pródiga. Este panorama sin rival, superior por muchos puntos al de Rio de Janeiro, a l de las bocas del Dragon o al del estrecho de la Sonda, no es contemplado sino por un número reducido de indígenas costeños. Sin embargo, estas bellas capas de aguas profundas y tranquilas, engastadas en las tierras curiosamente recortadas y cubiertas de un rico manto de selvas, ofrecen a los ojos maravillados, los de admiración, los cuadros mas diversos y mas encantadores de la zona tropical en el momento en que brillan u oscuras, pero siempre armoniosas, las colinas escalonadas que las circundan, las islas con misteriosas enramadas que ellas rebordean o el perfil azulado y suave de los picos agudos de las lejanas cordilleras que se desprenden del Pirri o de la arista dorsal del nuevo continente. En el Atlántico, además de las islas poco habitadas que cierran la entrada de la maravillosa laguna de Chiriquí, estarían las islas de San Andrés y Providencia, en otras épocas guaridas favoritas de los filibusteros y con más de 1200 habitantes; sin embargo, a causa de su alejamiento de la costa, fueron separadas de la jurisdicción del Estado de Panamá y forman un territorio directamente sometido a la administración federal de Bogota. h4. Notas y aclaraciones

561 Para los detalles con respecto a Nicaragua, véase mas adelante el compendio de las diferentes exploraciones y el relato único sucinto del reconocimiento personal que hice de esta parte de América Central.

572 Inicialmente, los proyectos para un canal se realizaron 250 kilómetros mas al sur de la bahia de Cupica, hasta la desembocadura del San Juan Colombiano, cuyo valle superior no esta, por así decirlo, separado del de ciertos afluentes del Atrato; pero siendo el istmo tan sumamente ancho no podría geográficamente prolongarse más lejos.

583 Antioquia, capital Medellín, capital Cartagena, Boyacá, capital Tunja; Cauca, capital Popayán; Cundinamarca, capital Bogota, que es al mismo tiempo capital de la republica; Magdalena, capital Santa Marta; Panamá, capital Panamá; Santander, capital Socorro, y Tolima, capital Neiva. También hay otros diez territorios: Bolívar, Casanare, Guajira, Nevada y Motilones, San Martín, San Andrés y Providencia, Caquetá y Mosquitos. Los ocho primeros son federales, el noveno pertenece al Cauca y el ultimo esta en litigio.

594 Véase el diario del teniente de navío Reclus, durante nuestra segunda misión en búsqueda de un canal interoceánico, Rapports sur les études de la Commision internationnale d’exploration de l’isthme américain (Informe sobre los estudios de la comisión internacional de exploración del istmo americano), por Lucien B. N. Wyse, jefe de la expedición. Vol. 40, editorial Lahure, Paris, 1879.

605 Véase, en mi obra antes citada, Rapports sur les études de la Commision internationnale d’exploration de l’isthme américain(Informe sobre los estudios de la comisión internacional de exploración del istmo americano), el compendio de las operaciones efectuadas en 1877-1878, por el señor Sosa, ingeniero de Estado del gobierno colombiano.

616 Fueron estas condiciones tan excepcionales las que nos dieron tantas esperanzas, al fin de la campana de 1877, de llegar a una buena solución del problema de la comunicación de los dos océanos por el Valle de Tiati.

627 Note sur la constitution geologique de l’isthme de Panama, (Nota sobre la constitución geologica del Istmo de Panama), por M. E. Boutan, ingeniero del cuerpo de minas, Cuadernillo 80, Editorial Dunod, Paris, 1880.

638 Según los aforos por mi realizados en enero de 1877, el Atrato, río arriba del lugar donde éste se divide en varios brazos, produce alrededor de 4.000 Metros cúbicos de agua por segundo, es decir cerca de 350 millones de metros cúbicos al día. ¡Mas que el Nilo!

649 Rizófora mangle.

6510 Manzanilla hedionda o Hippomane mancenilla.

6611 Chrysobolanus icaso.

6712 Cydonia vulgaris.

6813 Clusia rosea, etc. Esta familia produce también árboles frutales tales como el níspero (Achras zapotilla) y el cacao silvestre (Herrania).

6914 Avecini nítida y Cecropia peltata.

7015 Girocarpos americanos.

7116 Swietenia Mahogony, Anacardos caracolis.

7217

73Continuara