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AFEHC : diccionario : HOFFMANN BREHMER, Karl : HOFFMANN BREHMER, Karl

Ficha n° 1779

Creada: 01 noviembre 2007
Editada: 28 noviembre 2007
Modificada: 09 agosto 2008

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Autor de la ficha:

Luko HILJE

Editor de la ficha:

Jordana DYM

Información:

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

HOFFMANN BREHMER, Karl

Fue Médico y naturalista. Oficio como cirujano Mayor del Ejército Expedicionario costarricense, en la guerra contra los filibusteros comandados por William Walker.
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Cargo o principal ocupación:
Médico y naturalista.
Nació:
7 de diciembre de 1823 en Stettin (hoy Polonia), en Prusia
Murió:
11 de mayo de 1859 en Puntarenas, Costa Rica
Padres:

1don Anton Abraham Friedrich Hoffmann y doña Julie Brehmer

2

Resumen:

1Luterano e hijo de un concejal municipal, a los 23 años de edad recibiría el título de doctor en medicina en la Universidad de Berlín, en una época de gran convulsión, debida a las luchas antimonárquicas en Europa. Como estudiante, se unió a los sectores que promovían regímenes liberales y democráticos, y conoció a Fernando Streber, quien se trasladaría a Costa Rica como funcionario de la Sociedad Berlinesa de Colonización para Centroamérica. Años después, desencantado del nuevo régimen autoritario y represivo, y enfrentando la grave crisis económica y social que afectaba a Prusia, aceptó la invitación de Streber para mudarse a Costa Rica. Pero, antes, había conocido en Berlín al sabio naturalista Alexander von Humboldt, célebre por sus exploraciones del trópico americano entre 1799 y 1804.

2 Con su esposa Emilia, y su colega médico y naturalista Alexander von Frantzius, partirían de Bremen hacia Costa Rica en el bergantín Antoinette, el 24 de octubre de 1853, portando una carta de recomendación de Humboldt, para ambos, dirigida al presidente don Juan Rafael Mora. Arribaron el 14 de diciembre de 1853 a San Juan del Norte (Greytown), en la costa caribeña de Nicaragua, y llegaron a San José a inicios de enero de 1854. En medio de la numerosa colonia alemana de entonces, en su casa estableció un consultorio y una botica, para ejercer como médico, mientras que en su tiempo libre recolectaba plantas y animales en lugares cercanos a la capital. Además, junto con Streber y Francisco Kurtze, fundó el pequeño y bilingüe Periódico Alemán de Costa Rica, el cual tenía agentes en varios países americanos y europeos.

3 Médico de gran prestigio, al ocurrir en marzo de 1856 la agresión filibustera comandada por William Walker – quien se había establecido en Nicaragua desde junio de 1855 -, el presidente Mora lo nombró Cirujano Mayor del Ejército Expedicionario, al cual también se unieron otros alemanes. En ese papel, que a veces debió alternar con el uso de las armas, cumpliría una notable labor tras la batalla de Santa Rosa, acaecida el 20 de marzo en territorio nacional, y sobre todo en Rivas, Nicaragua, el 11 de abril, donde hubo un saldo de 500 muertos y 300 heridos en las huestes costarricenses.

4 Junto con su equipo médico emprendería la inmensa tarea de salvar vidas, con gran calidad profesional y humana, y en medio de incontables dificultades logísticas e higiénicas. Y pocos días después todo se complicaría aún más, con la aparición del cólera morbus, lo que hizo al presidente Mora ordenar el retorno de las tropas a sus hogares. Pero esto más bien diseminaría la peste en el interior de Costa Rica, hasta matar unas 10.000 personas, es decir, el 8-10% de la población. Aún sin saber que su agente causal es la bacteria Vibrio cholerae, Hoffmann evitó una tragedia aún mayor, aportando valiosos consejos de tipo anímico y alimenticio y, sobre todo, desarrollando una medicina anti-colérica o mixtura tónica, que demostró ser eficaz.

5 Tan grandes esfuerzos incidirían fuerte e irreversiblemente en su salud. Afectado por una enfermedad crónica que padecía desde joven – de diagnóstico incierto, pero aparentemente relacionada con la médula ósea -, ésta se exacerbaría, al punto de imposibilitarle el ejercicio de su profesión y depender de su farmacia para sobrevivir. Esto lo haría caer en la pobreza, por lo que el gobierno le otorgó una pensión en 1858. Tratando de mitigar su enfermedad en un clima cálido, partió hacia Puntarenas a inicios de 1859 pero, no más llegados allá, más bien sería Emilia quien moriría debido a una epidemia local de tifoidea. Totalmente abatido y deprimido, Hoffmann moriría pocos meses después. Sería enterrado en el cementerio de Esparza, junto a su esposa, donde sus restos permanecieron por 70 años en abandono. Estos serían exhumados, trasladados a la capital e inhumados con honores de General de Brigada, en el Cementerio General, el 29 de abril de 1929.

6 Muerto con apenas 35 años cumplidos y sin dejar descendencia, sus aportes científicos y cívicos son invaluables. Como naturalista, dispuso de apenas dos años y medio para hacer sus fecundas contribuciones.

7 Dejó sendos relatos de sus expediciones a los volcanes Irazú y Barva, de rico contenido científico y gran lirismo. De gran intuición, capacidad analítica y amplia formación académica, hizo notables aportes en botánica, zoología, vulcanología y climatología, realizando la primera clasificación de la vegetación según los pisos altitudinales del país. A pesar de las innumerables dificultades que enfrentó, pudo enviar unos 3300 especímenes de plantas y animales a museos en Berlín, donde fueron descritas numerosas especies nuevas para la ciencia; como reconocimiento, unas 40 especies portan su nombre, como el oso perezoso Choloepus hoffmanni y el helecho Asplenium hoffmannii.

8 En cuanto a sus aportes sociales y cívicos, fue un genuino ciudadano del mundo, al precio de su vida misma. Su labor como médico fue realmente insólita, pues demostró humanitarismo, compasión y entrega hacia las víctimas militares o civiles de las armas o del cólera y, con ello, contribuyó también – ya sin poder participar directamente, por su avanzada enfermedad – a derrotar a Walker al siguiente año, cuando éste se rindió en Rivas el 1º de mayo de 1857. En este sentido, Hoffmann es un verdadero héroe centroamericano.

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