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AFEHC : articulos : Sobre armas y letras. El Quijote como intertexto en los relatos del Subcomandante Marcos. : Sobre armas y letras. El Quijote como intertexto en los relatos del Subcomandante Marcos.

Ficha n° 1785

Creada: 12 noviembre 2007
Editada: 12 noviembre 2007
Modificada: 15 marzo 2008

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Autor de la ficha:

Kristine VANDEN BERGHE

Editor de la ficha:

Nathalie GALLAND

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Sobre armas y letras. El Quijote como intertexto en los relatos del Subcomandante Marcos.

El Subcomandante Marcos multiplica las referencias a Don Quijote de la Mancha en sus diversas estrategias para construir la imagen del EZLN y de sus enemigos. Esta contribución se concentrará en aquellos aspectos de su discurso que tienen que ver con la construcción del narrador y de los personajes en la medida en que se inspiren en el texto de Cervantes y que se hayan publicado entre 1994 y 1999. Se trata principalmente de los relatos que Marcos ha escrito acerca del escarabajo parlante Durito y que, en 1999, han sido reunidos en el libro Don Durito de la Lacandona (Chiapas, CIACH). Para poder entender las implicaciones de esta intertextualidad con la obra de Cervantes, cabe recordar también algunos aspectos básicos del discurso del EZLN y la problemática de las distintas voces en las filas zapatistas.
Autor(es):
Kristine Vanden Berghe
Fecha:
Diciembre de 2007
Texto íntegral:

1En la época de las luchas por la independencia, el escritor mexicano Agustín Pomposo Fernández de San Salvador (1756-1842) escribió una obra de teatro titulada “Las fazañas de Hidalgo, Quixote de nuevo cuño, facedor de tuertos, etc.” con el fin de arremeter contra el cura Miguel Hidalgo y Costilla quien, en el pueblo de Dolores, proclamó la independencia el 16 de septiembre de 18101. Después, cuando ya estaba amainando el chubasco folletinista, sobre todo antirrevolucionario, apareció otro texto, éste en rima y titulado “Nuevo encuentro del valiente mameluco D.Quijote con su escudero Sancho en las riberas de México, diálogo en verso entre amo y criado, para instrucción de la presente historia revolucionaria, en que igualmente se ridiculiza el execrable proyecto del cura Hidalgo y sus socios2”. En la furiosa campaña de pluma, los llamados realistas usaban, pues, más de una vez la figura literaria de Don Quijote para denigrar a sus enemigos independentistas e intentar orientar la historia según el rumbo deseado por ellos mismos.

2En los tiempos de la segunda gran contienda liberadora de México, la Revolución Mexicana, Don Quijote volvió a hacer su aparición en la literatura política del país. El historiador revolucionario Isidro Fabela, al ser recibido en la Academia Mexicana Correspondiente de la Española el 23 de septiembre de 1953, pronunció un discurso consistente en una “impresión” de lectura del Quijote, discurso que amplió años más tarde hasta volcarlo en un libro titulado A mi señor Don Quijote. En el prólogo de la segunda edición de 1988, González de Mendoza destaca el carácter quijotesco del autor quien interpeló al Presidente Cárdenas sobre la carencia de actividades en la Sociedad de Naciones tocante a las intervenciones extranjeras en la guerra civil que destruyó a la República Española, así como acerca de los atropellos fascistas y nazis, y de la agresión hitleriana que desencadenó la Segunda Guerra Mundial3.

3El propio Fabela, después de confesar que no encontraba “una tristeza más punzante en la vida dolorida del caballero andante que cuando deja de serlo, cuando despejada su mente enferma de la obsesión que le aquejaba volvió a la realidad para morir penando”, citó unos versos de un “vate” de sus años mozos y de quien aprendió de memoria la siguiente estrofa:

4Nada he visto jamás tan doloroso,
Cual Quijote volviendo a ser Quijano;
Después de ser divino, ser humano;
Ser celaje que se alza de asqueroso pantano,
y tras cruzar el cielo hermoso,
volver otra vez hacia el pantano.

5El Subcomandante Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, aun si emplea otras palabras y recurre a un registro distinto, dice algo muy parecido que el historiador de principios de siglo y que el “vate” citado por éste. De esta manera, en la más reciente rebelión en México la literatura sigue estando al servicio de una causa política, se emplea para cambiar el rumbo de la historia. Las siguientes palabras, que también se refieren al momento en que Don Quijote vuelve a ser Alonso Quijano, lo demuestran:

6Recuerdo la parte más llamativa del Quijote, cuando termina diciendo Alonso Quijano: ‘Estuve loco, ya estoy cuerdo’, y cómo a pesar de eso el Quijote es recordado precisamente por sus locuras. La derrota de la locura, la imposibilidad de sensatez y la prudencia, es lo más doloroso de este libro. Pero a pesar de eso la gente siempre recuerda las acciones heroicas y locas del Quijote y no las partes en donde se vuelve a la vida normal, donde vuelve a entrar al aro. Esto siempre lo quisimos evitar: decir que estuvimos locos, que entrábamos al aro otra vez y que nos íbamos a poner cuerdos4.

7La novedad, la subversión, la locura y el hecho de no tener ganas de tomar el poder van de la mano en las filas zapatistas, Marcos no desaprovecha ninguna ocasión para recalcarlo. En la citada entrevista con Marta Durán de Huerta, el Subcomandante comparó la insensatez de los zapatistas con la locura de Don Quijote.

8Se trata de una de las múltiples referencias hechas por Marcos al libro de Cervantes con el fin de construir la imagen del EZLN y de sus enemigos, de la mismidad y de la otredad mexicanas*.

En lo que sigue me concentraré en los aspectos del discurso zapatista que tengan que ver con la construcción del narrador y los personajes en la medida en que se inspiren en el Quijote y que se hayan publicado entre 1994 y 1999. Se trata principalmente de los relatos que Marcos ha escrito acerca de su personaje Durito5. Pero para poder entender las implicaciones de esta intertextualidad con la obra de Cervantes, cabe empezar por recordar algunos aspectos básicos del discurso del EZLN y la problemática de las distintas voces en las filas zapatistas.

La jerarquía en el EZLN

9El primero de enero de 1994, el EZLN declaró la guerra al gobierno mexicano. Después de doce días, los guerrilleros abandonaron las armas a favor de las letras y empezaron a inundar la prensa nacional con comunicados de prensa. En la medida en que creen que pueden acabar con la hegemonía dominante al transformar el ‘sentido común’ que la sustenta, los zapatistas pueden considerarse genuinos discípulos de Gramsci.

10Pero el filósofo italiano señaló también que esta actividad subversiva requería de intelectuales especializados en la elaboración de ideas nuevas que pudieran hacer de puente entre el gobierno y la sociedad civil e imponer, mediante ellas, un sentido común alternativo. En las filas del EZLN este papel lo desempeña un mestizo del norte de México, el Subcomandante Insurgente Marcos6. El propio Marcos, sin embargo, insiste en que el hecho de que a menudo aparezca como el representante de los indígenas no significa que sea su jefe. Al contrario, afirma que, en calidad de Subcomandante, debe justificarse frente a los líderes indígenas insurgentes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI) que representa al EZLN. Con respecto a los comunicados zapatistas esto significa que su fondo sería avalado por el CCRI y que su pasaje a un público externo –el trabajo de la traducción- iría por cuenta del Subcomandante. Marcos clama pues traducir para los indígenas que no hablan español ni disponen de un foro desde el cual pueden hablar o hacerse escuchar. Los simpatizantes confirman esta imagen del ‘sup’ al representarlo como un portavoz7, un traductor8 o un intermediario9.

11Otros observadores son más críticos hacia el Subcomandante. Universitario, alto según las normas indígenas, mestizo e hispanohablante pretende representar a los indígenas, analfabetos, de estatura pequeña, piel oscura y hablantes de maya. Esta discrepancia hace que cuestionen la legitimidad de Marcos en calidad de traductor de las demandas indígenas. En el libro anti-Marcos más conocido, los periodistas Bertrand de la Grange y Maite Rico afirman que Marcos se aprovecha de los indígenas a quienes exige sacrificios enormes a fin de aumentar su propio capital político y literario. Según ambos periodistas, es el jefe verdadero de los zapatistas mientras que el CCRI sólo sirve para mantener la ilusión de un mando indígena10. Es, aproximadamente, la versión del gobierno mexicano y de algunos intelectuales mexicanos tales como los colaboradores de Vuelta, la revista del difunto Octavio Paz11.

12El recurso del intertexto quijotesco le ha servido a Marcos a numerosos fines, entre ellos, para rebatir estas acusaciones. En lo que sigue demostraré que ha recurrido al Quijote más específicamente para confirmar que es, en efecto, un traductor subordinado a los indígenas y no un traidor dogmático y autoritario suyo.

Armas y letras

13Algunos comentaristas han aducido que el impacto del EZLN se explica en parte por la diversidad de los contenidos y registros utilizados en sus comunicados. Mientras que unos son partes de guerra, otros tienen un carácter más ensayístico y analizan la política mexicana o las secuelas de la globalización neoliberal a nivel mundial. Pasan de la declaración de guerra a la parodia, la visión profética y el sermón. Si bien está claro que no tienen como finalidad principal ser documentos literarios, los comunicados zapatistas cuidan mucho la forma de su mensaje y en ellos se acumulan las aliteraciones, metáforas, hipérboles y demás recursos estéticos. Estas características que apelan a las sensibilidades culturales del lector pueden ilustrarse con un ejemplo contrastivo. Tanto el Ejército Popular Revolucionario, guerrilla mexicana casi contemporánea al EZLN, como éste publicaron un documento sobre la situación socioeconómica de México. El EPR dio una descripción bastante ‘tradicional’ de ella, como lo ilustran las frases siguientes:

14En la mayoría de los hogares mexicanos se depende de un ingreso económico inestable y menguado en su poder adquisitivo, uno por provenir del subempleo y otro de un salario mínimo que ha quedado reducido a un ingreso de sobrevivencia. Estos males anacrónicos y crecientes hacen imposible alcanzar bienestar y seguridad familiar. Es así que la salida de la crisis no tiene para cuando verse12.

15El contraste con el documento correspondiente del EZLN ya resalta desde el título: ‘Chiapas: el Sureste en dos vientos, una tormenta y una profecía’ (enero de 1994). El narrador invita al lector a suponer que está visitando Chiapas y le describe lo que está viendo en la narración de un viaje. La ironía y la intertextualidad nunca están lejos, tampoco en la introducción al ‘capítulo 1’ que inaugura una larga serie de pastiches del Quijote:

16Que narra cómo el supremo gobierno se enterneció de la miseria indígena de Chiapas y tuvo a bien dotar a la entidad de hoteles, cárceles, cuarteles y un aeropuerto militar. Y que narra también cómo la bestia se alimenta de la sangre de este pueblo y otros infelices y desdichados sucesos (comunicado del 27 de enero de 199413).

17Aparte de que los comunicados zapatistas emplean imágenes literarias, algunos de ellos también integran relatos. El Subcomandante Marcos es el redactor de las partes más literarias de los comunicados, de aquéllas cuyos personajes y eventos son ficticios. En la medida en que los relatos están al servicio del proyecto político de los zapatistas no representan necesariamente las ideas de las bases del EZLN o sus ‘verdaderos’ objetivos sino que, en virtud de su naturaleza pública, reflejan los esfuerzos de Marcos por dar forma a la imagen de los zapatistas e influir a la sociedad en su favor.

Don Durito de la Lacandona

18Uno de los personajes protagónicos de estos relatos es Durito, un escarabajo parlante. En toda la red de referencias literarias que se teje en los relatos en torno al escarabajo, el Quijote es sin duda uno de los intertextos más estructurales. La alusión al Quijote queda clara desde los títulos, que orientan la lectura y que se construyen mediante un pronombre relativo, seguido de un verbo en una frase subordinada -‘Que, aunque no os deis cuenta, encierra un misterio’ (comunicado del 4 de abril de 1995 en Durito, pág.3214) o ‘Que habla del amor, el desamor y otras necedades’ (comunicado del 23 de diciembre de 1995 en Durito, pág.85) y que reflejan la sintaxis de los subtítulos de la novela de Cervantes.

19En el nivel de los propios textos, la intertextualidad más llamativa con el Quijote se sitúa, sin embargo, en el nivel de los actantes. Es Durito quien pone en marcha el juego de la intertextualidad ya que es él quien se identifica más con el modelo quijotesco, una identificación que resalta en su costumbre de citar pasajes enteros del Quijote. En efecto, el escarabajo se presenta como el caballero andante Don Durito de la Lacandona y para desempeñar este papel arrastra unos cuantos atributos. Una tapita de frasco de medicina le sirve de escudo, un clip enderezado es su lanza, una ramita su espada, Excalibur. Media cáscara de avellana silvestre en su cabeza le sirve de casco y una tortuga – su corcel – completa su atuendo (comunicado del 15 de abril de 1995, Durito, pág.36). La asociación del escarabajo con Don Quijote codetermina dos rasgos fundamentales del personaje, su ex-centricidad y su sabiduría extravagante.

20Primero el personaje Durito es representativo de los marginados por más de un motivo. No sólo ni siquiera pertenece a la especie humana sino que, como escarabajo, figura entre los más pequeños y vulnerables de los animales. Cuando Durito aparece por primera vez, está estudiando las estrategias del neoliberalismo en América Latina. Lo hace únicamente por interés propio ya que quiere saber cuánto tiempo tomará hasta que el neoliberalismo sea vencido. Sólo entonces desaparecerán de la selva los botines de soldados y guerrilleros (carta fechada en 10 de abril de 1994, Durito, pág.11). En otra ocasión anuncia la fundación de un círculo antibototas: “para cartas de admiración, solicitud de entrevistas, claveles y firmas de apoyo para la ‘Sociedad Escarabajil Antibototas’, favor de dirigirse a …” (comunicado del 12 de octubre de 1996, Durito, pág.159). La asociación del escarabajo con la figura de Don Quijote refuerza esta imagen: loco, utopista e ingenuo también el protagonista cervantino es en muchos sentidos marginal y ‘diferente’.

21Por otra parte, el pequeño Durito es quien está asociado con el saber y la sabiduría. Es el intelectual en los comunicados y lleva a cuestas los atributos vinculados con este estatuto: desde una pipa hasta una minimicrocomputadora. Además, las partes explícitamente didácticas – como clases y conferencias – se ponen sistemáticamente en su boca. En la figura de su protagonista, el escritor Marcos ennoblece pues la sabiduría de todos los que están en una situación excéntrica con respecto a los tradicionales centros del saber mexicanos. Sin embargo, no sublima tal saber sino que lo relativiza al asociar al escarabajo con la figura de Don Quijote, una figura que evoca igualmente los límites de cualquier sabiduría.

22Al relacionar los textos sobre Durito con el contexto de la lucha zapatista queda claro que el escarabajo caballero andante representa a los indígenas. También ellos son marginados, anhelan el fin del neoliberalismo y la restauracion de la paz. Además, en las filas zapatistas se los respeta por lo que representan como reserva de sabiduría olvidada y reprimida desde hace cinco siglos. Los guerrilleros quieren recuperar esta sabiduría al devolverles su voz. No obstante, sería impropio insistir demasiado en esa analogía con el indígena ya que el protagonismo de los indígenas en el contexto de la lucha zapatista no se corresponde con un protagonismo en el nivel de los textos sobre Durito donde están sorprendentemente ausentes. Por una parte esta ausencia le ha facilitado a Marcos sortear la trampa de la idealización del indígena y quedarse alejado de cualquier forma de nativismo obsoleto. Por otra parte, el que haya evitado crear un protagonista realista, hace posible que cada lector, según su horizonte de lecturas personal, ‘actualice’ la figura del escarabajo como cualquier grupo marginado. Es probable que la ausencia de nativismo y la ‘multiinterpretabilidad’ del actante principal expliquen que los comunicados zapatistas hayan despertado el interés y la adhesión de un público internacional bastante heterogéneo.

El Subcomandante Marcos como Sancho

23Otro efecto que emana del intertexto quijotesco tiene que ver con el propio Subcomandante y refuerza adrede ciertos rasgos del retrato que difunde de sí mismo. El guerrillero y autor Marcos no sólo es también el primer narrador de los relatos sobre Durito sino que se presenta como personaje, un personaje que se puede leer como una réplica literaria del Subcomandante a los que le reprochan su autoritarismo frente a los indígenas zapatistas así como sus traiciones en calidad de portavoz suyo.

24Al contrario de Durito que revive la caballería andante lleno de entusiasmo, el personaje Marcos, así sugiere el narrador Marcos, se ve implicado en el proyecto por las buenas o por las malas. Después de que Durito ha declamado una parte del Quijote (del Capítulo XXV, primera parte), el primer narrador retoma el relevo:

25Durito ha dicho todo de corrido y con notable entonación. De pie sobre una piedrita, y enarbolando en la diestra mano una ramita que, según supe luego, era una espada, Durito ha volteado a mirarme cuando dijo aquello de ‘¡Oh tú, escudero mío, agradable etcétera!’. Yo volteo a mis espaldas por ver si se refiere a alguien más, pero no hay nadie. – Sí, tú –dice Durito señalándome con su ramita. –Tú serás mi escudero. – ¿Yo? –digo visiblemente sorprendido.
Durito no hace caso de mi pregunta y sigue: – Además, no es una ramita… Es una espada … la única, la mejor …¡Excalibur! –dice blandiendo la ramita
(comunicado del 4 de abril de 1995, Durito, pág. 32)

26De esta manera, Don Durito de la Lacandona convierte al Subcomandante Marcos en su escudero.

27Por una parte, la reproducción de la pareja quijotesca le permite al narrador reproducir el carácter dialogante de la obra cervantina, lo cual confiere un atractivo mayor a sus comunicados. Pero también se puede avanzar que existe una analogía estructural entre la figura literaria de Marcos y el lugar que el Subcomandante se adjudica a sí mismo en las filas zapatistas. De la misma manera como, en éstas, Marcos declara estar subordinado a los indígenas, así aparece en los textos como el ayudante de Durito. Esto es significativo de la manera como Marcos narrador se describe a sí mismo como personaje. Cuando lo hace, logra siempre invertir su supuesta superioridad en subordinación. Esto es el caso cuando aparece como Sancho Panza, la media naranja de Durito/Don Quijote. Pero, incluso aquí Marcos intensifica la relación de subordinación. Mientras que, en calidad de escudero, debería servir a su amo, ruega constantemente que le ayude. A una de estas súplicas, Durito contesta: “Yo, señor mío, soy un caballero andante, y los caballeros andantes no podemos dejar de socorrer al necesitado, por más narizón y delincuente que sea el desvalido en cuestión” (comunicado del 11 de junio de 1995, Durito, pág.60). Dicho de otra manera, Marcos es doblemente dependiente.

28A estos préstamos literarios que resaltan su posición subordinada, se añaden otros elementos que le crean a Marcos una imagen de antihéroe: siempre anda absorto en sus pensamientos (a menudo está pensando en la luna), no logra respetar las fechas límite que le ponen los periódicos o los organizadores de coloquios (entonces Durito debe echar una mano), es un verdadero dormilón y, además, narizón. Durito se aprovecha de este último rasgo para llamarle a Marcos “mi escudero narizón” (en : La Jornada Semanal 14 de enero de 1996) y establecer comparaciones con Cyrano de Bergerac, anotando, sin embargo, que éste tiene mejor pluma (comunicado del 6 de abril de 1996, Durito, pág.121 y del 20 de septiembre de 1996, Durito, pág.153). Marcos se crea también un autorretrato marginal al mostrar los problemas que tiene para sobrevivir en la selva lacandona como mestizo, intelectual y hombre de la ciudad. No es capaz de seguir el ritmo de los indígenas, siempre llega exhausto a cualquier lugar, tal y como Sancho Panza se pregunta mil veces por qué se metió en esos líos y se propone mil veces poner punto definitivo a la cosa. El hecho de que haya estudiado, que sea de la ciudad y mestizo, en un contexto de lucha guerrillera y selva tropical, estorban y le hacen la vida difícil. Marcos reinterpreta por tanto los rasgos que sus oponentes destacan para mostrar su superioridad engañosa frente a los indígenas y reacciona implícitamente en contra del discurso que representa a los indígenas como víctimas de la retórica del poder de un ‘outsider’ mestizo. En la jungla, Marcos es la víctima de las fuerzas de la naturaleza y de sus propias limitaciones físicas.

29La precedente interpretación del personaje Marcos/Sancho Panza nos permite formular una hipótesis con respecto al característico pasamontañas zapatista. Se puede establecer cierta analogía entre el personaje literario Marcos/Sancho Panza y el pasamontañas. Respectivamente en el nivel discursivo y físico funcionan como máscaras con las que el narrador y guerrillero Marcos desvía la atención de su verdadera identidad y escamotea sus rasgos ‘superiores’ que lo distinguen de los demás zapatistas, indígenas. Ilustran al mismo tiempo que Marcos aspira a ser visto como marginal entre los marginados y de piel oscura entre los indígenas. En las filas zapatistas, así sugiere Marcos, no son los indígenas los que toman como ejemplo a los mestizos, sino al revés, son los mestizos los que quieren adaptarse a los indígenas.

El Subcomandante: la irrelevancia autorial

30Pero los comunicados son polisémicos de modo que podemos avanzar una segunda interpretación con respecto al tema de la autoría de Marcos. De hecho, Durito no sólo se presenta como Don Quijote y Marcos no sale únicamente ‘disfrazado’ de Sancho Panza. A medida que los textos se publican, las identidades se multiplican y se borran. En ocasión de la apertura del ‘Primer encuentro intercontinental por la Humanidad y contra el neoliberalismo’ Marcos se dirige a su público con las palabras siguientes:

31Buenas tardes a todos. Hemos llegado un poco tarde y les pedimos que nos disculpen, pero es que nos hemos topado con unos gigantes multinacionales que nos querían impedir llegar. El mayor Moisés nos dice que son molinos de viento; el comandante Tacho dice que son helicópteros. Yo les digo que no les crean: eran gigantes15.

32En esta cita Marcos se asigna a sí mismo el rol de Don Quijote en vez de aquel de Sancho Panza. En otro momento se convierte, en boca de Durito, en “mi querido Guatson” (comunicado del 17 de julio de 1995, Durito, pág. 71) o en “Whatson-sup” (comunicado del 11 de marzo de 1995, Durito, pág.15). Esto haría pensar que Durito se presentara como Sherlock Holmes. Sin embargo, una vez más, los papeles se invierten ya que Durito no es Sherlock Holmes sino que éste es un antiguo alumno del escarabajo quien se sorprende del hecho de que “Jolms” haya llegado a ser un personaje literario famoso. Otro escritor que se hizo famoso gracias a Durito es Bertolt Brecht. Durito resulta ser el autor verdadero de la obra de Brecht a quien dejó, por simpatía, el honor de firmar sus textos: “Bueno debo advertirte que Bertolt se limitaba a transcribir lo que yo le iba dictando. Algo muy parecido a lo que tú haces ahora. Pero ese detalle no lo hagas público” (comunicado de 5 de julio de 1996, Durito, pág.133). En honor a Brecht, Durito está dispuesto a hacer como si los dos hubieran escrito juntos el texto en cuestión. Su título reza: “Ponencia conjunta del Bertolt y el Durito”. El lugar y la fecha: “Berlín-San Cristóbal, 1949-1996”. “Creo – le advierte Marcos en cierto momento a Durito – que te están confundiendo los tiempos y las novelas” (comunicado del 4 de abril de 1995, Durito, pág.32). A esta crítica Durito opone repetidamente su propia visión, sintiendo que Marcos no la pueda compartir ya que no conoce la teoría de Umberto Eco sobre la ‘opera aperta’ (en : La Jornada Semanal, 14 de enero de 1996). Además de ser un adepto de dicha teoría, Durito está convencido de que la naturaleza imita al arte (comunicado del 4 de abril de 1995, Durito, pág.32 ; de 30 de junio de 1995, Durito, pág.67), una afirmación que confirma la función prioritaria de los signos en la guerrilla zapatista.

33 La confusión entre personajes y voces y el cuestionamiento de la función autorial inducen a ver al personaje Marcos/Sancho Panza en relación con la insignificancia de identidades individuales en las filas zapatistas. Entre los guerrilleros, cada uno es todos y todos son cada uno. En otras palabras, no importa Marcos ya que no importa quién presta su voz a la comunidad. Una vez más podemos relacionar esta interpretación con la imagen del pasamontañas. Ya no lo consideramos entonces en función del color oscuro con el que permite al Subcomandante cubrirse sino en función de la falta de trascendencia de la voz individual en el ejército zapatista.

Marcos y Cervantes

34Al insertar pasajes literarios, al saltar de un registro a otro y de un narrador a otro, Marcos escribe textos fragmentados y descentralizados, inaprensibles para un político que espera un manifiesto al que puede replicar. Al escoger sus propias armas literarias, casi ha ganado la guerra de antemano, por lo menos su guerra de palabras.

35El alejamiento total frente al discurso político tradicional implica otro frente a la tradicional ‘mester de rebeldía’ izquierdista. En este sentido, los cuentos sobre Durito, por ejemplo, no sólo son lo que sostiene Armando Bartra, un pastiche de la novela de caballería16 sino que, de la misma manera en la que Cervantes reescribió viejos géneros parodiándolos y confrontándolos con elementos de la cultura popular contemporánea, los textos sobre Durito se alejan de las tradicionales escrituras de compromiso en América Latina. Si éstas a menudo politizaban los géneros literarios, Marcos literaturiza el género político del comunicado guerrillero. Desmistifica así el mesianismo de una cultura de la resistencia, solemne, austera, dogmática y llanto de víctima. Los recursos literarios que usa para tal fin coinciden con muchos de los utilizados por Cervantes. Combina y entrecruza lengua popular y lengua culta, varía sus recursos y los acumula jugando con las palabras. Y, sobre todo, Marcos comparte con el gran escritor español la opción por buscar un equilibrio entre la pedagogía y el entretenimiento. Su caso demuestra asimismo que en México, aunque los autores más conocidos ya no se identifiquen con un claro ideal político ni se presenten como los guías espirituales de la nación como fue el caso hasta hace relativamente poco, sigue habiendo escritores que recurren a un discurso metafórico convencidos del poder de la literatura a la hora de cambiar el rumbo de la historia y de transformar las relaciones de fuerza en la sociedad. Es curioso que este reciente recurso antihegemónico al texto cervantino se difunda desde en una región cerca del Soconusco donde se abrió un cargo para el cual, en su tiempo, Cervantes postuló infructuosamente.

Notas de pie de página

36Véase para un análisis de la ‘mexicanidad’ en los relatos de Marcos, Kristine Vanden Berghe, Narrativa de la rebelión zapatista (Iberoamericana/Vervuert: Madrid/F Edición digital a partir de Teatro mexicano: historia y dramaturgia. Vol. XII : Escenificaciones de la Independencia (1810-1827), recopilador Héctor Azar (México : Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1992), págs. 49-52.

371 Edición digital a partir de Teatro mexicano: historia y dramaturgia. Vol. XII : Escenificaciones de la Independencia (1810-1827), recopilador Héctor Azar (México : Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1992), págs. 49-52.

382 Véase Carlos González Peña, Historia de la literatura mexicana desde los orígenes hasta nuestros días. (México: Sepan cuantos, 1975), pág.129.

393 Véase J.M. González de Mendoza, “Prólogo” en: Isidro Fabela, A mi señor Don Quijote (México: UAEM/Instituto Mexicano de Cultura, 1988, 19661), págs. I-VII, pág.V.

405 Véase Marta Durán de Huerta (comp.), Yo, Marcos (México: Ediciones del Milenio, 1994), pág. 21.

416 Marcos ha reunido la mayor parte de ellos en el libro Don Durito de la Lacandona (Chiapas: CIACH, 1999).

427 Según Bruhn, Marcos debe haber leído a Gramsci ya que en la época de sus estudios el filósofo italiano fue poco menos que lectura obligatoria en los medios intelectuales progresistas de América Latina (Véase Kathleen Bruhn, ‘Antonio Gramsci and the palabra verdadera: the political discourse of Mexico’s guerrilla forces’, en: Journal of Interamerican Studies & World Affairs. 41: 2 (1999), págs. 29-56.

438 Véase Manuel Vázquez Montalbán, Marcos: El señor de los espejos (Madrid: Aguilar, 1999), pág. 80.

449 Véase Yvon Le Bot, Subcomandante Marcos. El sueño zapatista. (Barcelona: Plaza y Yanés, 1997), pág.155.

4510 Véase Théo Hachez, ‘Marcos et la communication’, en: La Revue Nouvelle, 110 : 11 (1999), págs. 90-93, pág.90.
fn11. Véase Bertrand De la Grange y Maite, Sous-Commandant Marcos. La géniale imposture. (Paris : Plon/Ifrane, 1998).

4612 Véase ‘Chiapas, días de prueba’, suplemento especial Vuelta, febrero de 1994.

4713 Anónimo en : El Insurgente n°3, noviembre de 1997, s.p.

4814 En: EZLN, Documentos y comunicados I (México: Era, 1994), pág.50.

4915 De ahora en adelante, las referencias serán al libro Don Durito de la Lacandona.

5016 Citado en Vázquez Montalbán, Marcos, s.p.

5117 Véase Armando Bartra, ‘Mitos en la aldea global’, en: Subcomandante Insurgente Marcos, Relatos de El Viejo Antonio (Chiapas: CIACH, 1998), págs. 7-17.

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Para citar este artículo :

Kristine Vanden Berghe, « Sobre armas y letras. El Quijote como intertexto en los relatos del Subcomandante Marcos. », Boletín AFEHC N°33, publicado el 04 diciembre 2007, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1785

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