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AFEHC : articulos : La metáfora: el espacio de la autonomía zapatista : La metáfora: el espacio de la autonomía zapatista

Ficha n° 1787

Creada: 22 noviembre 2007
Editada: 22 noviembre 2007
Modificada: 25 noviembre 2007

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Autor de la ficha:

Oscar GARCÍA AGUSTÍN

Editor de la ficha:

Nathalie GALLAND

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La metáfora: el espacio de la autonomía zapatista

La función de la metáfora ha sido revisada desde distintas disciplinas. Desde la hermenéutica, se destaca la naturaleza tensional de la metáfora y el modo en que contribuye a crear significaciones nuevas, que rehacen los órdenes semánticos preexistentes. Desde el cognitivismo, la metáfora estructura y categoriza el sentido, de manera que nuestro mundo político-moral se organiza y es interpretado a través de metáforas. En base a estas dos perspectivas, vamos a analizar el papel que desempeña el uso de la metáfora en algunos de los textos producidos por el subcomandante Marcos entre finales de 2002 y principios de 2003, anteriores a la proclamación de las Juntas de Buen Gobierno. Nuestro objetivo es comprobar cómo las metáforas crean nuevas significaciones, que intentan deshacer una lógica comúnmente asumida, y promover otros modos de comprender la acción y la realidad político-social. Este cuestionamiento de la lógica y de las leyes establecidas se corresponde con lo que denominamos autonomía. Así pues, el proceso de autonomía zapatista consiste, por un lado, en la declaración y aplicación de los derechos indígenas y, por otro, en la creación de un sentido alternativo, donde la metáfora juega un papel fundamental.
Autor(es):
Óscar García Agustín
Fecha:
Noviembre de 2007
Texto íntegral:

1El discurso zapatista – en concreto, de Marcos – se caracteriza por recurrir al discurso poético. En este trabajo, nos vamos a centrar en el papel de la metáfora. Ahora bien, nuestra noción de metáfora pretende destacar el carácter de transgresión entre categorías y el modo en que contribuye a sistematizar visiones del mundo más o menos abstractas.

2Nuestro estudio abarca el período comprendido entre la oferta de mediación del EZLN en el conflicto vasco a finales de 2002 y la proclamación de las JBG y los Caracoles en agosto de 2003. Para poder hacer un análisis más detallado, hemos escogido algunos de los textos protagonizados por Durito. Así, podremos mostrar cómo el discurso zapatista propone un cambio social que se rechaza la vía del cambio a través de la reforma institucional y apuesta por la autonomía como forma de aplicación efectiva de sus derechos. El uso de las metáforas sirve para conceptualizar y estructurar este cambio, basándose en el antagonismo entre Poder y rebeldía.

La autonomía

3Cuando nos referimos a la noción de autonomía lo hacemos en un doble sentido: como autonomía indígena y como opuesto a heteronomía. La autonomía indígena se refiere a la reivindicación de la libre determinación para que se reconozcan y se respeten los derechos indígenas y para contar con sus propios sistema de organización y autogobierno1. En otro plano, la dicotomía entre heteronomía y autonomía es presentada por Cornelius Castoriadis y se corresponde con el sentido que vamos a otorgar a la autonomía en este trabajo.

4Castoriadis diferencia entre lo político y la política. Lo político es “lo que concierne al poder en una sociedad […] poder en el sentido de decisiones colectivas que toman un carácter obligatorio, sancionándose de una u otra manera el hecho de que no se respeten2”. Las decisiones colectivas no conllevan un acuerdo, ya que pueden ser impuestas desde una institución, como el Estado, que gestiona el poder y toma decisiones que afectan a la colectividad. La política, por el contrario, es una “actividad colectiva que quiere ser lúcida y consciente, y que cuestiona las instituciones existentes3”. Lo político es, en definitiva, un poder instituido, que tiende a administrar y preservar el poder, y la política es un poder instituyente, que se interroga sobre lo instituido.

5La dicotomía entre heteronomía y autonomía se puede entender de manera similar. La heteronomía recoge la idea de que la sociedad se fundamenta en principios y leyes extrasociales4. Es decir, las leyes son dadas por instancias impersonales como Dios, la razón, el Estado o el mercado. Al creer que se tratan de fuentes extrasociales, los individuos no reconocen los hechos como creaciones sociales y se sienten incapaces de poder modificarlos e influir sobre ellos y ni siquiera los cuestionan. Como consecuencia de esta falta de cuestionamiento, las sociedades heterónomas están determinadas por la clausura de la significación5, esto es, por la fijación de unas determinadas significaciones que son aceptadas por la sociedad.

6La autonomía supone una ruptura del sentido instituido y un cuestionamiento de las leyes. La sociedad autónoma se reconoce como creadora de sus propias leyes y, por ende, se atribuye la capacidad de ratificarlas o modificarlas. La acción frente al poder heterónomo es, al mismo tiempo, una acción frente a lo político, de modo que “la política es un momento y una expresión del proyecto de autonomía: no acepta pasiva y ciegamente lo que ya está allí, lo que fue instituido, sino que lo vuelve a cuestionar6”. La autonomía conlleva, pues, la creación de nuevas determinaciones y nuevas leyes.

7La imposibilidad de la clausura social – mostrada por el poder instituyente que cuestiona el poder instituido – se debe, según Laclau y Mouffe, al carácter sobredeterminado de las relaciones sociales. En otras palabras, no existe un sentido último, literal, que determine cómo es la sociedad. La ruptura con la clausura del poder instituido requiere también una ruptura en el plano del sentido, ya que las significaciones fijan un marco de comprensión e interpretación de la sociedad. La lógica de la sobredeterminación representa la apertura de lo social y su carácter simbólico7. Fenómenos como la metonimia y la metáfora no son sentidos derivados que remiten a la literalidad sino que son una parte fundamental de la construcción de lo social.
Nuestro interés consiste en considerar el modo en que las metáforas contribuyen a la articulación de lo social y suponen un cuestionamiento – siendo, pues, parte del proyecto de autonomía – de las significaciones existentes y una apertura hacia marcos de comprensión social alternativos.

La metáfora

8Las teorías sobre la metáfora son muchas y cuentan con una larga tradición. Vamos a centrarnos en dos enfoques que responden mejor a nuestra concepción de metáfora: la hermenéutica y la lingüística cognitiva.

9En su diálogo textual con Aristóteles, Paul Ricœur8 establece tres hipótesis interpretativas sobre la metáfora:

101) La metáfora no afecta solamente a la palabra sino que afecta a todo el discurso. La transposición del significado de una palabra a otra es insuficiente para dar cuenta de la complejidad de la metáfora. El uso metafórico es de naturaleza discursiva, ya que altera el sistema de categorización – y su impacto no se reduce sólo a la palabra que sustituye.
2) La transgresión categorial trastoca el orden lógico establecido y es, en este sentido, un desorden de la clasificación. Es más, se puede afirmar que la metáfora deshace un orden para crear otro; de ahí que la transgresión categorial sea un estadio intermedio de reconstrucción entre descripción y redescripción.
3) La metáfora produce un orden nuevo siempre en relación con el orden establecido, esto es, dentro de los límites existentes del lenguaje. Ahora bien, si nos remontáramos a una situación previa, es probable que las categorías se hayan constituido según una constitución metafórica inicial.

11La metáfora se caracteriza, pues, por una doble tensión: la restitución – la sumisión a la realidad – y la elevación – la invención de la trama. La concepción tensional de la metáfora se relaciona con la división que antes establecíamos entre lo instituido y lo instituyente, en tanto que el mundo social está determinado “por tensiones creativas entre significados legitimados (léase: sujetos históricos que tienen acceso al discurso) y significados emergentes (sujetos históricos sin opción al discurso9 ) ”.

12Desde el punto de vista de la lingüística cognitiva, George Lakoff y Mark Johnson se ocupan de las metáforas como sistemas de categorización propios de los procesos mentales. Según este planteamiento y tomando el ejemplo de la metáfora «el tiempo es oro», actuamos como si el tiempo fuera algo valioso y concebimos el tiempo de esa manera10. La metáfora influye, pues, en nuestra concepción de las cosas y en nuestras acciones.

13Lakoff y Johnson distinguen distintos tipos de metáforas: orientacionales, ontológicas y estructurales. Las metáforas estructurales, por ejemplo, “nos permiten […] utilizar un concepto muy estructurado y claramente delineado para estructurar otro11”. Las metáforas hacen que conceptualicemos algunas actividades de una determinada manera y que tal conceptualización se vaya institucionalizando. Ahora bien, como estamos aplicando aspectos de una categoría a otra, esto implica que destacamos algunos elementos y ocultamos otros, que son menos evidentes. Las metáforas se articulan conjuntamente en torno a conceptos y a argumentos y, como resultado de estas intersecciones, producen implicaciones diversas.
En el análisis de la constitución discursiva del espacio zapatista a través de la metáfora, utilizamos la estructura tensional de la metáfora y su capacidad para categorizar nuestras experiencias cotidianas acudiendo a otros sistemas.

Autonomía de facto

14La exitosa Marcha de la Dignidad Indígena en 2001 no culmina con la aprobación ni el reconocimiento de los Acuerdos de San Andrés, como los zapatistas habían pedido, sino con la aprobación en el Senado de la ley sobre Derechos y Cultura Indígena. Dicha ley es aprobada por los tres grandes partidos mexicanos y decepciona al EZLN hasta el punto de considerarla como una traición. A partir de entonces, se inicia una fase de silencio y un creciente rechazo hacia la clase política mexicana. La opción de cambio a través de la reforma institucional y del diálogo con los representantes políticos se cierra. En consecuencia, “ello reavivó la vieja inconformidad indígena con las formas de representación y participación democráticas actuales (concretamente su rechazo hacia los partidos políticos y la representación social por la vía de las diputaciones y las senadurías12)”.

15Una carta de Marcos a Luis Ángel Lara en 2002 con motivo de la celebración de un Aguascalientes en Madrid plantea esta estrategia incipiente, resultado del rechazo hacia las instituciones políticas. El EZLN está decidido a contribuir a la configuración de un espacio de diálogo para impulsar un entendimiento mutuo entre las partes enfrentadas en el conflicto vasco. El esfuerzo deliberativo del EZLN no prospera debido a la fría acogida en los medios de comunicación y, especialmente, al rechazo por parte de ETA. El EZLN se sumerge de nuevo en el silencio, puntualmente interrumpido con algunos comunicados. Sin embargo, durante el recogimiento en el espacio privado, el EZLN está gestando la creación de un nuevo nivel de autonomía y otro de comunicación: las Juntas de Buen Gobierno (JBG) y los Caracoles, respectivamente13.

16En agosto de 2003, una fiesta da la bienvenida a la inauguración de estas instituciones, cuyo objetivo es profundizar en la autonomía y mejorar la relación y el contacto con la sociedad civil. Ambos objetivos apuntan hacia una dirección contraria hacia la clase política: las JBG como aplicación de la autonomía de facto, sin la aprobación gubernamental, y los Caracoles como encuentro con la sociedad civil – sin pensar en la creación de otros espacios para aproximarse a los políticos.

17El análisis que vamos a realizar comprende el período marcado por estos dos acontecimientos: la irrupción en el panorama internacional en 2002 y la proclamación de las JBG y los Caracoles en 2003. Dado que nuestro propósito es mostrar el modo en que el EZLN, mediante su portavoz Marcos, estructura y articula la autonomía a través de metáforas, hemos seleccionado solamente algunos de los textos producidos a lo largo de estas fechas. Todos los textos comparten una característica común: están protagonizados por el escarabajo Durito, una creación literaria de Marcos. Las historias de Durito “se construyen esencialmente con aportes de la cultura occidental contemporánea y son juguetonas y representativas de la era del pastiche14”. Esto hace que los relatos de Durito sean transgresores en múltiples niveles: en el de los géneros (textuales), en el lingüístico y en el social. Nos vamos a ocupar de la interacción entre estos dos últimos y el modo en que la metáfora establece una tensión entre los significados establecidos y los significados emergentes con el fin de deshacer las divisiones sensibles del orden político, como diría Rancière15.

Revolución y rebeldía

18Cuando el EZLN se posiciona discursivamente no sólo lo hace frente al Poder, como veremos a continuación, sino que también lo hace frente a otras fuerzas de izquierda que compiten por alcanzar el Poder. La renuncia a la toma del Poder es un elemento central del ideario zapatista desde su aparición. Este deseo de construir el poder comunitario y no desde el Poder16 se articula a través de la dicotomía entre revolucionario y rebelde, según la cual, este último “organiza a las masas y, desde abajo, poco a poco transforma las cosas sin plantearse el problema de la toma del poder17”. El revolucionario, en cambio, quiere transformar la sociedad desde el Poder y, cuando llega al Poder, deja de ser revolucionario y se convierte en dirigente político –frente al rebelde social que sigue siendo un rebelde. Estas categorías son estructuradas a través de la siguiente metáfora:

19(1) El cambio social es una silla (la silla del Poder)
(2) El cambio social son varias sillas (la silla común y corriente).

20Estas metáforas ontológicas – el cambio social es una cosa – difieren en el número y no en el objeto – aunque ya hemos querido anticipar la diferencia de tipo de objeto entre paréntesis. Se trata del mismo objeto si pensamos en la silla como un prototipo o como el tipo de elemento que consideramos como el más básico de esta categoría18. En el relato de Durito veremos que el prototipo de silla no es el único utilizado sino que se recurre a otras variedades de sillas, que, a su vez, aluden a maneras diferentes de comprender el cambio social.
La primera diferencia entre la estructuración de las metáforas es el sujeto que utiliza la silla: el Revolucionario o el rebelde. Esta precisión aparece indicada en el texto:

21Bueno, se trata de que la actitud que un ser humano asuma ante las sillas es la que lo define políticamente19.

22A ello, debemos añadir que hay una correspondencia entre la actitud ante las sillas y el tipo de silla que se elige. Veamos cómo se desarrollan ambas narraciones según la posición de los sujetos.

23La breve narración sobre el Revolucionario se inspira en otra metáfora: «la vida es un viaje», de manera que el Revolucionario tiene un destino – la silla del Poder –, que es recorrido en distintas fases. El Revolucionario no encuentra ningún valor en las sillas comunes y piensa que no tiene tiempo para descansar, ya que su misión es mucho más elevada – la Historia – y no puede distraerse en el camino. Su viaje culmina una vez que encuentra la silla del Poder:

24Así se pasa la vida hasta que llega frente a la silla del Poder, tumba de un tiro al que esté sentado en ella, se sienta con un ceño fruncido, como si estuviera estreñido, y dice y se dice: “la Historia (así, con mayúsculas), se ha cumplido. Todo, absolutamente todo, adquiere sentido. Yo estoy en La Silla (así, con mayúsculas) y soy la culminación de los tiempos20 “.

25Lo que el Revolucionario ignora es que el sentido que adquiere todo no proviene ni de él ni de sus acciones, sino del objeto – la silla. Es interesante ver cómo Marcos no especifica quién ocupaba la silla con anterioridad. Esto se debe a que, en ningún caso, podría tratarse de un Revolucionario. El Revolucionario llega a la silla pero pierde su identidad revolucionaria al sentarse en la silla del Poder. El sentido es impuesto desde el Poder y el Revolucionario queda desprovisto de su lógica revolucionaria y asume la lógica del Poder. Por eso, no es de extrañar que, según prosigue Durito, la historia se repita y sea otro Revolucionario el que sustituirá a la persona que ocupa la silla del Poder. La metáfora de la silla del Poder muestra la reducción del cambio social a una lucha por saber quién toma el poder, teniendo en cuenta que desde ese lugar no es posible romper la lógica política preexistente.

26La historia del rebelde se apoya sobre la metáfora según la cual el cambio social es una silla. La metáfora «la vida es un viaje» también está presente pero no incluye la idea de que existe un destino o una misión al final del camino. El énfasis está en el caminar, no en el fin del camino. La silla para el rebelde no es un lugar estático o fijo, que impone una lógica determinada sobre el que se sienta, sino que es un lugar de encuentro, que se construye acercando otras sillas. De este modo, las sillas se juntan y, con ellas, los rebeldes, que beben café, fuman tabaco y discuten. Cuando se encuentran cómodos, se ponen inquietos, “como si tuvieran gusanos en la coliflor”, y reemprenden su camino. La historia también se repite, encontrándose más sillas comunes y corrientes y reuniéndose los rebeldes en torno a ellas.
Los dos tipos de metáforas categorizan formas distintas de comprender el cambio social. Con todo, el desafío mayor a la concepción primera de cambio social, la silla del Poder, se presenta al final de la narración, para incrementar su carácter sorpresivo y cuestionar los límites de comprensión existentes:

27cuando el rebelde topa con la Silla del Poder (así, con mayúsculas), la mira detenidamente, la analiza, pero en lugar de sentarse va por una lima de esas para las uñas y, con heroica paciencia, le va limando las patas hasta que, a su entender, quedan tan frágiles que se rompan cuando alguien se siente, cosa que ocurre casi inmediatamente21.

28Este giro imprevisto transgrede las categorías que se han establecido – la silla del Poder y la silla común – como manifestaciones de modos de entender el cambio social. Ya no se trata de la oposición de dos lógicas distintas sino de la subversión de una de ellas. La silla del Poder pierde su estatus ontológico gracias a la acción del rebelde y se transforma en una silla común. La lógica resultante es una vuelta de la metáfora a su estadio más básico: «el cambio social es una silla».

29A través de la narración, se produce un cambio en lo que hemos denominado el prototipo o categoría más básica, no sólo en la metáfora empleada sino también en la comprensión del cambio social. El prototipo de silla –la silla común y corriente– no se corresponde con el prototipo de cambio social, que interpretarse como un cambio producido desde el Poder –desde la silla del Poder. Con la mirada detenida, analítica y “heroica paciencia”, el rebelde hace que el cambio social dependa del sujeto – el rebelde que lima las patas de la silla y el que se reúne con otros rebeldes en sillas corrientes – y no del objeto – la silla del Poder, que condiciona la visión de quien la ocupa y se convierte en la misión final, reemplazando la misión de cambiar la sociedad. El sujeto es, además, como las sillas, un sujeto común, un sujeto con minúsculas. El prototipo de cambio social debe ser el protagonizado por el hombre común22.

30Tal y como se ha señalado en múltiples ocasiones, el EZLN representa un cambio de mentalidad en su quehacer revolucionario. En nuestra opinión, metáforas como la de la silla dotan de sentido a las prácticas sociales zapatistas: el cambio se produce en las comunidades y dialogando con otros grupos sociales.

Elección y cambio

31La capacidad de elección supone uno de los principios básicos de la democracia y es abordada por Marcos en un relato en el que Durito formula un símil que nosotros recogemos como la metáfora:

32(3) La vida es una manzana

33Lo primero que destaca Durito es que existen distintos tipos de manzana – verde, podrida y madura – y, lo segundo es que sólo muy pocos pueden elegir cómo se comen la manzana – en un frutal, en puré, en refresco, en jugo, etc. Dado que son pocos los que tienen capacidad de elección, son muchos los que, en lugar de elegir el tipo de manzana o cómo comerla, están obligados a comer tipos de manzanas no deseables:

34Dice Durito que los pueblos indios se ven obligados a comer la manzana podrida y que a los jóvenes les imponen la digestión de la manzana verde, que a los niños les prometen una hermosa manzana mientras se las envenenan con los gusanos de la mentira, y a las mujeres les dicen que les dan una manzana y sólo les dan media naranja23.

35Los tipos de manzana – incluso de naranja – representan la desigualdad social, ya que determinados grupos no pueden elegir y padecen un sistema injusto en el que se les ofrece poco y en malas condiciones. El segundo nivel de elección – cómo comer la manzana – es mucho más restringido y no es posible para tales grupos poder planteárselo, puesto que carecen de las condiciones de vida necesarias para poder elegir.

36Esta lógica determinista es rota por el cambio categorial. La lucha social no es una lucha por las manzanas verdes ni por elegir el modo de comer las manzanas, sino que es una lucha por plantar semillas:

37Y dice también que un zapatista, cuando está frente a una manzana, le saca filo a la madrugada y parte la manzana, con certero golpe, por la mitad. Dice Durito que el zapatista no intenta comerse la manzana, que ni siquiera se fija si la manzana está madura, o podrida, o verde. Dice Durito que, abierto el corazón de la manzana, el zapatista toma con mucho cuidado las semillas, va y ara un pedazo de tierra y las siembra24.

38La metáfora que obtenemos difiere sustancialmente de la que planteábamos en (3):

39(4) La vida es una semilla

40A diferencia de (3), la metáfora de (4) cambia el objeto de elección. Se abandonan la elección, para los pocos que pueden, y la obligación, para la mayoría, sobre el resultado – la manzana – y la capacidad de elección se coloca en una fase inicial – la semilla. El sujeto deja de ser receptor del objeto y se convierte en productor. El papel pasivo es sustituido por otro, activo, en el que el zapatista crea las condiciones de elección y no piensa dentro de los márgenes de elección existentes. De este cambio se desprenden tres aspectos: el proceso es más duro – la manzana no se come –, es más lento – el árbol tiene que crecer – y define la función del EZLN como ejército – velar por el crecimiento del árbol.

41La crítica de la elección en los sistemas políticos apunta hacia el fondo del problema: la distinción entre la democracia formal y real. En la primera, la igualdad de elección equivale a la libertad de comer una manzana – sin especificar ni qué tipo ni cómo comerla – mientras que, en la democracia real, la elección equivale a la construcción de las condiciones que permitan – mediante la plantación de un manzano – hacer efectiva las condiciones iguales de libertad de elección sobre el tipo de manzana y cómo comerla. Es lo que Luis Villoro denomina libertad de realización para subrayar la insuficiencia de la libertad de elección y destacar que la igualdad sólo se puede erigir sobre la no discriminación o exclusión25.

42Al trastocar la categoría propuesta – la vida es una manzana por la vida es una semilla –, Marcos quiere ir más allá de los límites en los que se piensa la política y quiere devolver al sujeto la conciencia sobre su capacidad de hacer y crear.

Poder y rebeldía

43Tanto la revolución como la elección son cuestiones que quedan insertas dentro de la lógica del Poder. Por eso, podemos afirmar que la intención de Marcos es categorizar un antagonismo entre dos sujetos que no compitan dentro de dicha lógica. El rebelde es aquel que aspira a luchar fuera de los márgenes delimitados por el Poder y cuestiona la clausura que el Poder ejerce cuando establece el terreno en el que se debe desarrollar la contienda política. Este cuestionamiento coincide con lo que anteriormente hemos denominado autonomía. Por otro lado, la autonomía no puede considerarse como un mero ornamento o una poetización del discurso político, sino como una parte constituyente del proyecto de autonomía, destinado a cuestionar los límites de la acción política.

44No resulta extraño, pues, que algunas de las metáforas empleadas por Marcos sigan la siguiente estructura:

45(5) El Poder es un contenedor

46Marcos se propone crear un imaginario opuesto a esta metáfora y a esta concepción. Si el Poder es un contenedor, esto implica que todos los conceptos se incluyen dentro de sus propios límites e impide pensar fuera de ellos. Para contrarrestar tal condicionamiento, Marcos propone una metáfora que desborda el contenedor:

47(6) La rebeldía es un recorrido

48Vamos a destacar dos ejemplos: el primero nos permite profundizar en los límites de la elección y el segundo en los de la representación.

49(5a) El Poder es un vaso

50En contra de lo que pudiera parecer, la capacidad de elección no pertenece a los individuos, ya que se trata, como en el caso de las manzanas, de la elección dentro del marco del poder. La elección responde a criterios externos – heterónomos –, aunque el individuo, inmerso en la lógica del poder, no lo perciba así:

51El Poder nos dice, por ejemplo, que tenemos que elegir entre ser optimistas o pesimistas. El pesimista ve el vaso medio vacío, el optimista ve el vaso medio lleno26.

52Tanto el optimista como el pesimista piensan en lo contenido dentro del vaso y siguen, pues, la lógica del Poder, que, personalizado, dictamina los límites de lo que se puede hacer, pensar o decir. El rebelde se percata de estas limitaciones:

53Pero el rebelde se da cuenta que ni el vaso ni el agua que contiene, le pertenecen y que es otro, el poderoso, el que lo llena y lo vacía a su antojo. El rebelde, por un lado, ve la rampa; pero también ve el manantial de donde sale el agua27.

54Así pues, podemos formular la metáfora de la rebeldía como recorrido de la siguiente forma:

55(6a) La rebeldía es un manantial

56Al igual que la metáfora de la manzana nos lleva a su origen – la semilla –, la metáfora sobre el vaso nos lleva a su procedencia – el manantial. Las elecciones dentro del vaso son restrictivas porque son reguladas de antemano por quien llena y vacía el vaso, el poderoso. El Poder desposee al sujeto de capacidad de actuar libremente. El sujeto sólo es libre cuando es autónomo, esto es, cuando cuestiona el vaso y los límites impuestos. El rebelde no es sólo un sujeto reactivo – consciente de la trampa – sino también activo y creativo, puesto que al ver el manantial queda capacitado para hacer y crear por sí mismo.

57La metáfora siguiente es equiparable a la de la silla, pero la diferencia no se hace entre revolucionarios y rebeldes sino entre poderosos y rebeldes. Aun así, es fácil percatarse de que los revolucionarios entran a formar parte de la categoría de poderosos cuando alcanzan el Poder.

58(5b) El Poder es una habitación

59El Poder al que se refiere Marcos es al poder político, por lo que esta metáfora es empleada para mostrar el papel de la clase política en el mantenimiento del Poder. De manera similar a lo que ocurría con la silla del Poder, la habitación está ocupada por los políticos en el Poder. El objetivo de sus enemigos, los políticos en la oposición, es desalojar a quienes están en ella y pasar a ser ellos los que ocupen su lugar. La lucha política, no obstante, pierde incluso dicho objetivo y, en lugar de ocupar la habitación, se reduce a conseguir la llave. Se nos ofrece así una metáfora complementaria:

60(5c) Los políticos son porteros

61Los políticos se alejan de sus funciones de representar a los ciudadanos y hasta de sus intereses personales y se contentan con vigilar la puerta de la habitación. Las elecciones sólo consiguen, en realidad, cambiar de portero y la democracia representativa se convierte en democracia de los intereses de los poderosos. Ni el cambio de portero ni ocupar la habitación consiguen modificar la lógica del Poder, que se mantendrá mientras que los dueños de la habitación sean los mismos.

62La alternativa a la clausura impuesta por el espacio definido por la habitación, sólo es posible a través de caminos no transitados – o, más bien, no predefinidos – o fuera de las paredes de la habitación.

63(6b) La rebeldía es construir (un camino)

64El caso de (6b) se refiere a la falta de coincidencia entre los intereses del rebelde y las rutas fijadas. Cuando el rebelde tiene que elegir entre varios caminos, desconfía de las indicaciones y de las rutas preestablecidas y decide construir un nuevo camino. El rebelde prioriza el quehacer colectivo por caminos no fijados, a pesar de que pueda equivocarse. El error, dentro de la lógica del recorrido, es parte del camino y del proceso de construcción.

65(6c) La rebeldía es destruir (las paredes)

66La acción de la rebeldía se orienta en (6c) contra el Poder como contenedor, con el fin de que el sujeto consiga ser libre. La destrucción no debe entenderse como un acto negativo, carente de alternativas, sino como una ruptura de la clausura. Los zapatistas caminan con una llave muy pesada a sus espaldas que no abre ninguna puerta ni facilita el acceso a ninguna habitación. Sin molestarse por las burlas de los políticos cuando les ven caminando con dicha carga, los políticos no se percatan de que los zapatistas portan un mazo, en lugar de una llave. En el plano metafórico, se produce un cambio de categoría de algo que sirve para acceder, la llave, a algo que sirve para derruir, el mazo. Este cambio refleja el cambio de lógica, que rechaza que el Poder sea un contenedor y apuesta por la apertura, propia del recorrido.

67Las vías señalizadas, que se referían a los caminos del Poder, son consideradas como un laberinto. Los zapatistas marcan una “X” en una de las paredes del laberinto que se disponen a derrumbar con el mazo:

68Los zapatistas marcan así una incógnita, pero también el punto donde hay que golpear para resolverla. Porque los zapatistas no quieren entrar a la habitación del poder, desalojar a los que están ahí y ocupar su lugar, sino romper las paredes del laberinto de la historia, salir de él y, con todos, hacer otro mundo sin habitaciones reservadas ni exclusivas y sin, ergo, puertas y llaves28.

69Las ideas del rechazo a la toma del poder y el “preguntando caminos” se articulan metafóricamente a través del rechazo del poder como contenedor y a la reafirmación de la rebeldía como recorrido. El carácter obligatorio que adquieren las decisiones colectivas dentro de la lógica del Poder se opone a la política, como cuestionamiento de dicha lógica. Buscando la coherencia con esta concepción, la rebeldía es un recorrido porque evita instituirse, es decir, convertirse en poder instituido y mantener el cuestionamiento como elemento decisivo del proyecto de autonomía. En este sentido, el zapatismo representa un proceso de autoaprendizaje permanente29.

Cambio social

70A estos textos podríamos añadir otros en los que el Poder es una estatua30, un muro31 o un tren32, que reafirman las ideas que venimos indicando: el Poder es algo estático, una clausura, una lógica impuesta en la que los ciudadanos no pueden elegir ni actuar –a lo sumo pueden delegar su capacidad de elección y de actuación en los políticos, que cumplen los intereses del Poder. La aceptación de esta lógica equivale a una sociedad heterónoma, incapaz de poner en entredicho las relaciones de Poder. Por el contrario, la rebeldía es recorrido, es un pájaro, una grieta, caminar o una rueda. La rebeldía es siempre movimiento porque trata de preservar el carácter instituyente de la política y convertirse en un interrogante continuo sobre el orden social existente. La rebeldía representa un proyecto de autonomía, en el que se cuestiona el poder y los ciudadanos se reconocen como creadores de lo social.

71La metáfora contribuye a desarrollar el proyecto autónomo. Su naturaleza tensional le permite volverse contra los significados legitimados y la clausura semántica y, trastocando categorías ya existentes, crea significados emergentes, abiertos a nuevas articulaciones. La transgresión de categorías es, en realidad, un intento de deshacer la lógica del Poder – las categorías políticas dentro de las que pensamos y actuamos – y explorar nuevas vías de acción, proponiendo nuevas significaciones e imaginarios. Por eso, el discurso no debe desligarse de las prácticas sociales sino que deben considerarse conjuntamente.

72Hemos querido demostrar el modo en que las metáforas abren la posibilidad de rearticular lo social y dotan a las prácticas sociales, como la autonomía indígena, de sentido en la esfera pública. Las metáforas constituyen un proceso que rechaza los límites preestablecidos y definen, desde la perspectiva zapatista, la manera en que se debe desarrollar el cambio social. El rechazo a la vía política institucional tras la reforma legislativa de 2001 conlleva una mutación en la comprensión del cambio social y que se configura a través de dos categorías antagónicas: el Poder y la rebeldía. La lógica de la rebeldía está orientada hacia la autonomía y en frontal oposición al Poder – incluidos los partidos políticos. Las metáforas impulsan la reorientación estratégica y revelan la coincidencia, en casos, del sentido común con la lógica del poder. Aunque sea un proceso más costoso e impreciso, hay que crear un nuevo espacio dinámico y abierto que se construya sobre principios totalmente diferentes. Este espacio no es otro que el de las JBG y de los Caracoles.

Notas de pie de página

731 No existe una concepción única de autonomía. Para contrastar distintas concepciones, véanse Héctor Díaz-Polanco, Autonomía regional. La autodeterminación de los pueblos indios (México: Siglo XXI Editores, 2003) y Luis Hernández Navarro, La autonomía indígena como ideal. Notas a «La rebelión zapatista y la autonomía», de Héctor Díaz-Polanco, en Chiapas 5 (1997), págs. 101-114.

742 Cornelius Castoriadis, Democracia y relativismo. Debate con el MAUSS, Minima Trotta (Madrid: Editorial Trotta, 2007), pág. 32.

753 Ibid, pág. 33.

764 Cornelius Castoriadis, Los dominios del hombre. Las encrucijadas del laberinto, Cla.de.ma (Barcelona: Gedisa, 1998), pág. 89.

775 Cornelius Castoriadis, Hecho y por hacer. Pensar la imaginación (Buenos Aires: Eudeba, 1998), pág. 319.

786 Cornelius Castoriadis, Figuras de lo pensable (Las encrucijadas del laberinto VI) (México: Fondo de Cultura Económica, 2002), pág. 130.

797 Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2006), pág. 142.

808 Paul Ricœur, La metáfora viva (Madrid: Ediciones Cristiandad, Editorial Trotta, 2001), págs. 34-35.

819 Elizabeth Monasterios, Poesía y Filosofía: el aporte de Paul Ricoeur al estudio de la metáfora, en Con Paul Ricoeur. Indagaciones hermenéuticas (Barcelona: Monte Ávila Editores Latinoamericana) págs. 35-55.

8210 George Lakoff y Mark Johnson, Metáforas de la vida cotidiana, Teorema (Madrid: Cátedra, 2001), pág. 45.

8311 Ibid., pág. 101.

8412 Maya Lorena Pérez Ruíz, El movimiento indígena nacional. ¿Único autor capaz de “destrabar” el conflicto?, en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales 46: 188-189, págs. 103-118.

8513 Para una explicación detallada del funcionamiento de las JBG y de los Caracoles, véase Manuel Ignacion Martínez Espinoza, Las Juntas de Buen Gobierno y los Caracoles del movimiento zapatista: fundamentos analíticos para entender el fenómeno, en RIPS 5:1 (2006), págs. 215-234.

8614 Kristine Vanden Berghe, Narrativa de la rebelión zapatista. Los relatos del Subcomandante Marcos. Colección Nexos y Diferencias (Vervuert: Iberoamericana, 2005), pág. 47.

8715 Jacques Rànciere, El desacuerdo. Política y filosofía (Buenos Aires: Nueva Visión, 1996), pág. 45.

8816 Ana Esther Ceceña, Por la humanidad y contra el neoliberalismo. Líneas centrales del discurso zapatista, en Resistencias mundiales. De Seattle a Porto Alegre (Buenos Aires: CLACSO, 2001), págs. 203-218.

8917 Ignacio Ramonet, Marcos, la dignidad rebelde. Conversaciones con el subcomandante Marcos (Valencia: Cybermonde, 2001), pág. 53.

9018 George Lakoff, Women, Fire and Dangerous Things. What Categories Reveal about the Mind (Chicago: University of Chicago Press, 1987), págs. 58-63.

9119 Subcomandante Marcos, «A Ángel Luis Lara, alias El Ruso: sobre la inauguración del Aguascalientes en Madrid», Cartas y comunicados del EZLN (12 de octubre de 2002). URL: http://palabra.ezln.org.mx/ ..

9220 Ibid.

9321 Ibid.

9422 La idea de que la gente común es, en cuanto rebelde, protagonista del cambio social ha sido recogida por John Holloway, «Gente común, es decir, rebelde. Mucho más que una respuesta a Atilio Borón», Chiapas 16. URL: http://www.ezln.org/revistachiapas/No16/ch16holloway.html .

9523 Subcomandante Marcos, «Los zapatistas y las manzanas», Cartas y comunicados del EZLN (noviembre de 2002). URL: http://palabra.ezln.org.mx/ .

9624 Ibid.

9725 Luis Villoro, De la libertad a la comunidad, Cuadernos de la Cátedra Alfonso Reyes (Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2003).

9826 Subcomandante Marcos, «Durito y una de falsas elecciones», Cartas y comunicados del EZLN (marzo de 2003). URL: [ http://palabra.ezln.org.mx/].

9927 Ibid.

10028 Ibid.

10129 José Seoane, «Rebelión, dignidad, autonomía y democracia. Voces compartidas desde el Sur », Chiapas 16. URL: http://www.ezln.org/revistachiapas/No16/ch16seoane.html .

10230 Subcomandante Marcos, «Durito y una de estatuas y pájaros», Cartas y comunicados del EZLN (mayo de 2003). URL: http://palabra.ezln.org.mx/ .

10331 Subcomandante Marcos, «Durito y una de grietas… y graffitis », Cartas y comunicados del EZLN (abril de 2003). URL: http://palabra.ezln.org.mx/ .

10432 Subcomandante Marcos, «Durito y una de trenes y peatones », Cartas y comunicados del EZLN (enero de 2003). URL: http://palabra.ezln.org.mx/ .

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Para citar este artículo :

Óscar García Agustín , « La metáfora: el espacio de la autonomía zapatista », Boletín AFEHC N°33, publicado el 04 diciembre 2007, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1787

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