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AFEHC : articulos : Geopolítica, destino manifiesto y filibusterismo en Centroamérica : Geopolítica, destino manifiesto y filibusterismo en Centroamérica

Ficha n° 1920

Creada: 02 junio 2008
Editada: 02 junio 2008
Modificada: 09 enero 2011

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Autor de la ficha:

Carlos GRANADOS CHAVERRI

Editor de la ficha:

Víctor Hugo ACUÑA ORTEGA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Geopolítica, destino manifiesto y filibusterismo en Centroamérica

El período del filibusterismo en Centroamérica suele ser abordado desde las historiografías puramente nacionales de los Estados involucrados, y con una aproximación muy nacionalista. Es opinión del actor que, en buen grado, el filibusterismo en Centroamérica fue inicialmente posible, y finalmente fracasó, por haber estado inscrito en un particular margo geopolítico: el de la transición hegemónica en Centroamérica.
Palabras claves :
Tierras, Geopolitica, Filibusterismo, Estados Unidos, Inglaterrra, Relaciones internacionales
Autor(es):
Carlos Granados Chaverri
Fecha:
Junio del 2008
Texto íntegral:

1 En este ensayo se argumenta que para entender los hechos de 1856 y 1857 en Centroamérica es necesario considerarlos en al menos tres escalas: la global, la estadounidense y la centroamericana. Como puede deducirse del título, nos ubicamos en las dos primeras escalas, y desde ellas reflexionamos sobre el significado del filibusterismo en la región. Aunque Centroamérica tiene ya cinco siglos de historia geopolítica, por razones obvias nos concentramos en el siglo XIX, y brevemente revisamos el siglo XX.

Geopolítica

2El concepto geopolítica fue acuñado por el politólogo sueco Rudolf Kjellén en 1899, fue popularizado por la escuela de geopolítica nazi entre la primera y la segunda guerra mundial, cayó en el más absoluto desprestigio después de 1945, fue nuevamente utilizado por Henry Kissinger, a la sazón Secretario de Estado de Estados Unidos, y ha estado en boga desde entonces. A pesar de su larga historia, es un término que se usa muy libremente y que rara vez se explica. En esta exposición pretendemos no incurrir en ese error1.

3 La palabra geopolítica puede ser entendida en dos sentidos. El primero tiene que ver con la rivalidad global en el orden mundial capitalista que empieza a configurarse con la expansión europea de fines del siglo XVI. El sistema que desde aquel entonces cobra forma ha mostrado permanentemente un doble juego de contradicciones. En primer término, ha existido siempre una contradicción centro – periferia. Inicialmente se manifestó en un imperialismo formal, mediante la creación de colonias. Posteriormente evolucionó a un imperialismo informal. Lo cierto del caso es que el sistema siempre ha tendido a crear y recrear una relación centro – periferia. La otra contradicción, la que explica el primer significado del concepto geopolítica, es la que enfrenta las potencias globales por el dominio del sistema. Portugal – España, en el inicio, Países Bajos – España, Inglaterra – Países Bajos, Francia – Inglaterra, Alemania – Inglaterra, y Estados Unidos – Unión Soviética después. El hecho es que la rivalidad ha sido constante, y que se trata de una rivalidad global; de ahí el prefijo geo.

4 En el segundo sentido, la geopolítica consiste en la lectura del mapa del mundo desde (o desde el punto de vista de) los grandes centros de poder mundial. En este caso la geopolítica es un ejercicio de poder, que usa conocimiento geográfico para justificar, para darle “rigor científico”, a las pretensiones imperiales de las grandes potencias. “Medio Oriente”, “Cercano Oriente”. ¿En medio de quién?; ¿Cercano de quién? La geopolítica no solo es lectura; también es, o más bien es, escritura. El discurso geopolítico supone un mapa en blanco del mundo, al que se asigna significado desde los grandes centros imperiales. De súbito Europa, Asia y África, que son una sola masa terrestre, son continentes separados, o Australia es continente, subcontinente o isla. La geopolítica es el ejercicio del geopoder, como ha señalado Gearóid Ó Tuathail2. Mediante el geopoder geografía deja de ser un sustantivo para convertirse en verbo: geografiar. El conocimiento geográfico es utilizado para atribuir rasgos de posición (lejano, cercano, medio), de forma (arco, cuerno, cono), u otros (oriental, occidental, norte, sur), a distintas zonas del mundo. El discurso geopolítico es invariablemente nacionalista, está orientado a promover los intereses de un estado determinado en sus ambiciones hegemónicas. Es una derivación de la geopolítica en su primera dimensión.

5Es en la primera acepción que usamos el concepto geopolítica en este ensayo. Cuando hablamos de la geopolítica de Centroamérica, nos referimos a la forma como la región ha sido inscrita en las luchas globales de poder.

Contexto geopolítico

6El siglo XIX geopolítico comienza en 1815, con la derrota de las tropas napoleónicas. Inglaterra entonces se desembaraza de su enconada rival, Francia, con la que había sostenido un prolongado duelo hegemónico desde 1744. Previamente Inglaterra había vivido su revolución industrial, lo que le permitió obtener una ventaja productiva respecto a sus rivales. A la ventaja productiva pronto se agregarían la superioridad comercial y financiera. Inglaterra era taller y banco del mundo. Además, la marina británica dominaba completamente los mares del planeta; Inglaterra aplicaba la política del dos por uno: dos barcos ingleses por cada barco de sus dos principales rivales juntos. Asimismo, tenía una idea que vender, la del progreso, al que se accedía por medio del liberalismo económico. Durante la mayor parte del siglo XIX la política exterior británica estuvo regida por tres ejes principales. En Europa, el llamado balance de poder, que consistía en una política de divide y vencerás, de manera que no surgiera un rival en el continente. Fuera de Europa, en el Asia Central, participaba del Big Game, con Rusia. Se trataba de la llamada Guerra Fría Victoriana, que consistía en el esfuerzo ruso por expandirse al sur, y la presión inglesa por impedirlo. En el resto del mundo, Inglaterra ejercía su hegemonía. Para 1850 Inglaterra era la, subráyese, potencia hegemónica; tenía la fuerza de las armas, del dinero y de las ideas para imponer su ley. Se vivía el siglo británico de la historia3.

7 Dos décadas después las cosas habían cambiado. En Europa, Alemania lograba su unificación en 1871, y arrancaba con su propia revolución industrial. Fuera de Europa, en América, Estados Unidos había definido su modelo de desarrollo (industrial, proteccionista y con mano de obra asalariada), después de la Guerra Civil (1861 – 1865). Antes de eso Estados Unidos había completado un extraordinario ensanchamiento territorial que lo había llevado a la costa del Pacífico. Era el inicio del fin de la hegemonía británica, se inauguraba la era de la Sucesión Británica.

8 Para finales de siglo predominaban el desorden y la tensión. Alemania significaba un formidable rival para Inglaterra, y Estados Unidos ya era una gran potencia. Luego vendría una Primera Guerra Mundial que no resolvió nada, y una Segunda Guerra Mundial que dejó a Europa en ruinas y a Estados Unidos tan hegemónico como Inglaterra un siglo antes. Pax Americana ha sido llamado el período que va de 1945 a 1989. Al mismo tiempo se le conoce como Guerra Fría, porque, a diferencia de Inglaterra, Estados Unidos tuvo un rival permanente durante su período hegemónico y de decadencia: la Unión Soviética. Al igual que Inglaterra, Estados Unidos mostró signos de decadencia unos veinte años después de su apogeo. Luego de años de inestabilidad general, en 1989 cayó el Muro de Berlín, y terminó la Guerra Fría.

Una geopolítica intensa y precoz

9 Centroamérica es una de esas regiones del mundo cuya historia ha sido notablemente marcada por la geopolítica mundial. Tanto es así que se ha afirmado que la definición de Centroamérica solo es comprensible a la luz de la geopolítica mundial4.. La historia de Centroamérica ha discurrido en lo que Halford Mackinder definió como la Era Colombina, aludiendo a la época inaugurada por Cristóbal Colón. Se trata de un espacio en el cual el mundo es dominado por potencias marinas: España, los Países Bajos, Inglaterra y Estados Unidos. Y Centroamérica, por su istmicidad y sus posibilidades de tránsito interoceánico, desde inicios de la expansión europea despertó apetitos imperiales. En el istmo y el resto del Caribe, España, Inglaterra, Francia, Holanda y Estados Unidos hicieron de las suyas y crearon una de las regiones de mayor fragmentación política del mundo. No solo ha sido intenso el ritmo geopolítico de Centroamérica, sino además precoz. Esta es una peculiaridad de Centroamérica que, en nuestra opinión, contribuye a explicar su naturaleza y, en lo que al tema concierne, los hechos de 1856 y 1857.

10 Vamos a concentrarnos en los siglos XIX y XX. De los siglos anteriores valga decir que Centroamérica fue tempranamente incorporada, desde el descubrimiento, a una geopolítica que por primera vez era global. Con los viajes de descubrimiento de los portugueses en África y Asia, y de los españoles en América, los europeos pudieron conocer por primera vez el mundo en su totalidad, y visualizarlo, no ya imaginarlo, como un todo. John Agnew ha llamado imaginación geopolítica a esa capacidad de pensar la Tierra como una totalidad y actuar sobre ella en consecuencia5. En Centroamérica y el Caribe la geopolítica europea devino verdaderamente global. Fue en América donde España se hizo potencia global, y fue en el Caribe donde otras potencias, como Francia e Inglaterra, plantearon sus retos.

Centroamérica y la sucesión británica

11 La independencia de Centroamérica está directamente relacionada con la geopolítica mundial. La ocupación francesa de España desencadenó movimientos independentistas en el continente americano y generó la reacción en cadena que desembocaría en la independencia. Pero a la independencia de 1821 rápidamente siguió un acontecimiento que con el tiempo demostraría ser de grandes consecuencias: la enunciación de la Doctrina Monroe, en 1823. La Doctrina Monroe oficializaba un punto de vista muy común entre los círculos políticos y académicos de Estados Unidos, según el cual había dos mundos distintos, el Viejo Mundo y el Nuevo Mundo, y que ambos debían desarrollarse por separado (aunque con contactos), sin inmiscuirse uno en los asuntos del otro. En la proclama del presidente James Monroe puede notarse la intención hegemónica de Estados Unidos, que sería tajantemente expresada en la doctrina del Destino Manifiesto de los años mil ochocientos cuarenta. De acuerdo con esta última, Estados Unidos estaba llamado a gobernar el continente americano, por la gracia de dios.

12 Para los días de la promulgación de la Doctrina Monroe la presencia de Estados Unidos en Centroamérica era prácticamente nula. Esa debilidad política y diplomática fue puesta en evidencia por Joseph Jockey en los siguientes términos: “la futilidad marcó las primeras relaciones de los Estados Unidos con Centroamérica: nada salía bien; todo salía mal. Los mismos agentes del gobierno de Washington parecían moverse bajo una estrella del mal… De los once nombrados para el cargo antes de 1849, tres murieron en el camino; otro sucumbió antes de iniciar el camino; otro salió vivo al ser despedido antes de embarcarse; otro sobrevivió cobrando su salario por más de un año sin haberse acercado a la capital de Centroamérica; y otro viajó a lo largo y ancho del país, incapaz de encontrar un gobierno que lo recibiera6”. (traducción del autor).

13 Inglaterra, en cambio, tenía un posicionamiento histórico en la región y podía darse el lujo de ejercer políticas unilaterales en el istmo ante el vació dejado por España7. Pero Estados Unidos realizaba ya una dinámica expansión territorial. Aprovechándose de las interminables guerras entre Inglaterra y Francia, en 1803 adquirió Luisiana; así, de un solo golpe, duplicó su territorio. En 1811 se hizo de Florida Occidental, en 1821 de Florida Oriental, en los años 1840 se incorporaron Texas, Oregon y un tercio de México, y después de la guerra con México, California y Nuevo México en 18508. En menos de 50 años Estados Unidos había más que triplicado su territorio. La expansión política, diplomática, comercial e incluso militar continuó a través del Pacífico. En 1844 y 1848 se firmaron tratados con China, que le reportaron a Estados Unidos grandes ventajas comerciales, y en 1854 el Comodoro Perry obligó a Japón a abrir sus puertas al comercio estadounidense.

14 Con el descubrimiento del oro en California en 1848 quedó evidenciada la crucial importancia de la Ruta del Tránsito en el lago de Nicaragua y el río San Juan. Desde ese momento los ojos de muchos quedaron clavados en Centroamérica. Para inicio de la década de 1840 los años de futilidad diplomática eran historia. Un empresario estadounidense, Cornelius Vanderbilt, obtuvo de Nicaragua el derecho de habilitar una ruta de vapores en el San Juan y el Lago de Nicaragua, lo que reforzaba la presencia de Estados Unidos en la región. Ya desde el año 1836 el Senado norteamericano había expresado su interés en firmar tratados con Centroamérica y Colombia para la construcción de un canal. Con la incorporación de California a la Unión en 1850 y con la fiebre del oro, la necesidad del canal se volvió imperiosa.

15 Los británicos, por su parte, no estaban cruzados de brazos. Su embajador Chatfield realizaba ingentes esfuerzos para hacerse del derecho canalero. Aprovechando su tradicional alianza con los mosquitos propició la independencia de la Mosquitia nicaragüense, la cual, según la tesis inglesa, incorporaba San Juan del Norte, entonces importante puerto en la desembocadura el río San Juan. Las relaciones en el período fueron tensas; cada una de dichas potencias se aliaba con los débiles estados centroamericanos, miembros de una Federación que hacía aguas, y sacaban partido de las divisiones locales. La salida al conflicto vino a ser el Tratado Clayton – Bulwer de 1850, en el cual Estados Unidos e Inglaterra se comprometieron a no buscar exclusividad sobre el eventual canal y a no edificar fortificaciones que pusieran en riesgo su neutralidad.

16 Inglaterra, en el apogeo mismo de su período hegemónico, aceptaba como igual a Estados Unidos en Centroamérica. Estados Unidos permitía la presencia de Inglaterra en Centroamérica, a despecho de la Doctrina Monroe. Empate. La transición hegemónica, la Sucesión Británica, había arrancado en Centroamérica mucho antes que en el resto del mundo. Cabe preguntarse por qué Inglaterra, en su momento hegemónico, accedió a compartir. No hay razón inequívoca, pero pueden proponerse varias. En primer lugar, porque pese a las rivalidades (fueron a la guerra en 1812), existía y siempre ha existido una relación especial entre Estados Unidos e Inglaterra, una suerte de relación madre – hijo. Las desavenencias era un asunto de familia. En segundo lugar, porque la Doctrina Monroe garantizaba a Inglaterra espacio en el continente, al mismo tiempo que se le negaba a otros rivales europeos. Hubo coincidencia de intereses, ambos países querían a España, Rusia y Francia fuera del Nuevo Mundo. Y esa coincidencia venía desde antes de la proclama del presidente Monroe. De hecho, Inglaterra deseó que el anuncio fuera hecho conjuntamente9.

17 Finalmente, porque Inglaterra tenía, y seguiría teniendo, asuntos más importantes que atender en el mundo. Entre 1826 y 1858 estaba anexándose formalmente la India, y en 1857 debieron enfrentar ahí una rebelión a gran escala. Entre 1839 y 1842 sostuvo la llamada Guerra del Opio con China, que repetiría junto a Francia en 1856. Más importante aún fue la Guerra de Crimea, que Inglaterra sostuvo contra Rusia, en alianza con Francia, entre 1854 y 1857. La guerra terminó y Rusia fue obligada a realizar importantes concesiones. Durante toda la segunda mitad del siglo XIX Inglaterra y Rusia mantendrían una gran rivalidad en Asia Central. Centroamérica era claramente secundaria; suficiente era un acuerdo con Estados Unidos, que le garantizara acceso a mercados y participación en la construcción y operación del canal.

18 Para fines de siglo el escenario global había cambiado notablemente. En Europa, Alemania representaba un temible adversario para Inglaterra, y bien podía traerse al suelo la política británica del balance de poder. Fuera de Europa, en América, Estados Unidos, ya poseedor de un vasto territorio, sumaba a Cuba, Puerto Rico y Filipinas, en 1898. Simultáneamente, completaba su revolución industrial. Hacia 1900 Estados Unidos era una de las tres potencias industriales del mundo10. Y luego, para solo mencionarlo, vinieron dos guerras mundiales. Sobre esto volveremos más adelante.

19 ¿Y Centroamérica? En Centroamérica la Sucesión Británica finalizó mucho antes. Podemos considerar 1903 como el momento crítico. Ese año se produjo la independencia de Panamá, y Estados Unidos obtuvo el derecho de construir, operar, poseer y militarizar un canal en ese país, haciéndose a la vez de un vasto territorio a ambos lados del canal. Inglaterra veía como el tratado Clayton-Bulwer pasaba a ser historia. Y así nació el Patio Trasero (Backyard) de los Estados Unidos, que abarca México, Centroamérica y las islas del Caribe.

20 Las razones para la temprana Sucesión Británica en Centroamérica son varias. Estados Unidos, alejado de las rivalidades que asolaban a Europa, podía concentrarse en al continente americano, en el Pacífico y Asia. Inglaterra debió dedicar muchas energías a Europa. Fuera de Europa, debió dedicarse a asegurar la arteria hacia su perla colonial, la India, después de que en 1869 se inaugurara el canal de Suez. Inglaterra participó en el reparto de África, entre e1880 y 1900. Entre 1899 y 1903 vivió la humillante Guerra Bóer en Sudáfrica, que, a pesar de haber ganado, exhibió sus debilidades. Estados Unidos, finalmente, había hecho valer la Doctrina Monroe, permitiéndole aventuras coloniales en el continente americano solo a la misma Inglaterra en las islas Malvinas (1833) y en Belice (1863).

Después de la sucesión

21 Contrariamente a lo pensado y dispuesto en el tratado Clayton-Bulwer, el canal se hizo en Panamá, no en Nicaragua; se militarizó, no se dejó libre de fortificaciones, y fue de Estados Unidos, no neutral. Su construcción vino a ratificar la importancia estratégica de Centroamérica y el Caribe: la región era vital para la comunicación entre el Este y el Oeste de Estados Unidos, pero además para la proyección de su poder en el Pacífico y Asia, y para la unidad de la flota estadounidense, como lo había previsto el Almirante Alfred Mahan, uno de los militares más influyentes en la historia de Estados Unidos. Mahan abogó por hacer de Estados Unidos una potencia marítima, y por un canal exclusivo de su país en Centroamérica11. El período hegemónico de Estados Unidos en Centroamérica se puede dividir en dos etapas. La primera va desde 1903 hasta la Segunda Guerra Mundial; en ella su política exterior estuvo regida por la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto. De la Doctrina Monroe se aplicó el principio del aislamiento respecto a los asuntos europeos y la no intervención europea en asuntos americanos. En América y Asia, en cambio, hubo un activo involucramiento, al tenor del Destino Manifiesto. En América, el panamericanismo fue la insignia ideológica, y la creación de la Organización de Estados Americanos, su formalización. Después de 1903 México, Centroamérica y las islas del Caribe pasaron a ser el Patio Trasero de los Estados Unidos. Se inició entonces el período hegemónico de Estados Unidos, en el cual ese país hizo valer reiteradamente su principal prerrogativa: la intervención. Del mismo modo que Inglaterra tuvo su Guerra Bóer, Estados Unidos tuvo su guerra humillante, la de Vietnam. En Centroamérica, valga mencionar, sufrieron un grave revés. En efecto Estados Unidos, en plena época hegemónica en Centroamérica, fue derrotado en Nicaragua, en una guerra contra un ejército de campesinos, entre 1927 y 1933. En sentido metafórico, ese habría sido su primer Vietnam. La segunda fase de la hegemonía estadounidense en la región va de 1948 a 1979. Se inicia con el principio de la Guerra Fría; el anticomunismo pasa a ser el código geopolítico en la región. En nombre del anticomunismo se practicó la intervención, se impuso un bloqueo a Cuba y se apoyó toda clase de dictaduras. Pero eso no fue suficiente para evitar la revolución sandinista de 1979 y las subsiguientes insurrecciones en El Salvador y Guatemala. En 1979 y en los años posteriores quedó claro el deterioro hegemónico de Estados Unidos. En 1980 llegó al poder Ronald Reagan, acusando a su antecesor, James Carter, de permitir la expansión del comunismo dizque por defender los derechos humanos. Reagan prometió hacer de Centroamérica el test case (la prueba) de su política exterior. En Centroamérica –insistimos en la idea de la precocidad – se llevó a cabo uno de los primeros episodios del último capítulo de la Guerra Fría. Y si bien es cierto que ni los sandinistas ni las guerrillas salvadoreñas y guatemaltecas lograron sus metas, también lo es que tampoco Reagan alcanzó las suyas. Las dictaduras cayeron, se firmaron acuerdos de paz y los insurrectos pasaron a la vida legal. Finalmente, los años mil novecientos ochenta fueron testigos del fin de la Doctrina Monroe. En esos años las Naciones Unidas, la Unión Europea, países europeos y hasta Japón, intervinieron política, diplomática y económicamente en Centroamérica, y han permanecido en la región.

Filibusteros

22 Llegados a este punto podemos volver al episodio de los filibusteros en Centroamérica. Comprenderlo exige considerarlo en al menos tres escalas: la global, la estadounidense y la local centroamericana. ¿Por qué William Walker se hizo del poder en Nicaragua? Porque hubo circunstancias en todas las escalas que lo permitieron. En el plano global, habría que recordar que había una Inglaterra ocupada en diversas partes del mundo, y por lo tanto dispuesta a compartir con los Estados Unidos, a fin de cuentas su heredero, intereses en Centroamérica. En lo que a Estados Unidos concierne, tenemos un país que tenía más de cien años de incesante expansión territorial. En ese lapso había pasado de estar formado por las trece colonias de la costa este hasta alcanzar la costa oeste, añadiendo constantemente territorio a expensas de las poblaciones indígenas, de Francia, España y México. La misión de Walter no era moralmente reprochable, y encajaba muy bien con la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto. En la escala local es de sobra conocida la división entre los estados centroamericanos, y, sobre todo, la que afectaba internamente a Nicaragua y que fue muy hábilmente aprovechada por Walker. Pero también hay razones en las tres escalas para explicar el fracaso definitivo de los filibusteros. En la escala global hay que tener en mente que Inglaterra estaba en el clímax de su hegemonía, que era la, subráyese, potencia de los mares y que no veía con agrado que un esclavista se apoderara de la ruta interoceánica. Compartir era suficiente; cederlo todo a esas alturas, inaceptable. Walker, por así decirlo, fue muy lejos, muy pronto. Más importante aún fue la situación interna de Estados Unidos. El país se debatía entre dos estrategias de incorporación a la economía mundial. Una, la del Sur, era una típica estrategia periférica: producción de bienes primarios, con mano de obra esclava, con una economía abierta, importadora de bienes manufacturados. En el Norte, en cambio, se impulsaba a un proyecto, semi-periférico, que buscaba convertir a Estados Unidos en un país del centro. Su esencia era la industrialización, con mano de obra asalariada y una profunda política arancelaria para proteger la industria local12. Fue eso en última instancia lo que se dirimió en la guerra civil, pocos años después de la muerte de Walker. Un estado esclavista en Centroamérica modificaba a favor del Sur la relación interna de fuerzas en los Estados Unidos. En lo local, cabe tan solo mencionar la resistencia que la presencia de Walker suscitó en Centroamérica

Conclusión

23 En un reciente ensayo, Víctor Hugo Acuña ha mostrado cómo las historiografías estadounidense, nicaragüense y costarricense tradicionales enfocan los hechos de los días del filibusterismo13. Así, la historiografía estadounidense hace hincapié en los aspectos internacionales e internos de los Estados Unidos, en menoscabo de los actores locales. Las historiografías centroamericanas, en cambio, ponen todo el acento en sus respectivos héroes y villanos locales. Parece que los problemas de memoria histórica, por los que se recuerda selectivamente y se olvida sistemáticamente, tienen que ver con las escalas. La historiografía estadounidense pone todo el énfasis en las escalas global y estadounidense. En el otro extremo se pone todo el énfasis en los personajes y hechos locales, y se ignora o se minimiza la importancia de lo extra-local. Esas son versiones patrias de los hechos.

24 Sabido es que la relevancia de un hecho depende mucho del contexto en el que se ubique. En Centroamérica, la época del filibusterismo ha sido generalmente analizada en el contexto de la formación nacional. Desde las ópticas macro – regional y global los eventos de 1856 y 1857 adquieren otro significado; los días de los filibusteros pueden ser descritos como una anomalía en el precoz proceso de Sucesión Británica en Centroamérica.

25Notas de pie de página

261 Véase Peter Taylor, Geografía política. Economía-mundo, Estado-Nación y localidad,(Madrid, Trama Editorial, 2005).

272 Véase Gearóid Ó Tuathail, Critical Geopolitic, (Minneapolis, University of Minnesota Press, 1996).

283 Véase Peter J. Taylor, “Geopolitical World Orders”, in Peter J. Taylor (ed.) Political Geography of the Twentieth Century. A Global Análisis,(Londres, Belhaven Press, 1993).

294 Véase Carlos Granados. “Hacia una definición de Centroamérica, el peso de los factores geopolíticos”. Anuario de Estudios Centroamericanos, 11:1 (1985). págs. 59-78.

305 Véase John Agnew, Geopolítica. Una re-visión de la política mundial. (Madrid, Trama Editorial, 1998).

316 Véase Joseph Jockey, “Diplomatic Futility”.The Hispanic American Historical Review, 10:3 (1930), págs. 265-294, La cita es de la página 265.

327 Sobre la presencia inglesa en la primera mitad del siglo XIX, véanse Richard W. van Alstyne “The Central American Policy of Lord Palmerston, 1846-1848”.Hispanic American Historical Review, 16:2 (1936), págs. 339-359 . Richard W. Van Alstyne “British Diplomacy and the Clayton – Bulwer Treaty”. Journal of Modern History, 11 (1939), págs.149-183; y Robert A Naylor, “The British Role in Central America Prior to the Clayton – Bulwer Treaty”. The Hispanic American Historical Review, .40:3 (1960), págs. 361-382.

338 Véase Walter LaFeber, The American Age. United States Foreign Policy at Home and Abroad, (New York & London, W.W. Norton and Company, 1987).

349 Walter LaFeber, “_The American Age_”, pág. 82.

3510 John Agnew, “The United States”.

3611 Véanse Philip A Crowl, “Alfred Thayer Mahan: The Naval Historian”. Makers of Modern Strategy. From Machiavelli to the Nuclear Age.(New Jersey, Princenton University Press, 1986). Mahan, Alfred T. The Panama Canal and Sea Power in the Pacific. (Estados Unidos, The American Classical Collage Press, 1911). y Alfred T. Mahan, “The Isthmus and Sea Power”. Atlantic Monthly, 72 (1893), págs.459-472.

3712 Peter J.Taylor, “Geopolitical World Orders”.

3813 Víctor Hugo Acuña, Vertientes del recuerdo. Historia y memoria de la guerra contra los filibusteros: Estados Unidos, Nicaragua y Costa Rica (Siglos XIX y XX). (San José, en prensa).

39

Para citar este artículo :

Carlos Granados Chaverri, « Geopolítica, destino manifiesto y filibusterismo en Centroamérica », Boletín AFEHC N°36, publicado el 04 junio 2008, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1920

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