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AFEHC : articulos : La vida cotidiana en Granada, Nicaragua, durante el régimen filibustero de William Walker (1855-57) : La vida cotidiana en Granada, Nicaragua, durante el régimen filibustero de William Walker (1855-57)

Ficha n° 1927

Creada: 07 junio 2008
Editada: 07 junio 2008
Modificada: 29 junio 2008

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Autor de la ficha:

Michel GOBAT

Editor de la ficha:

Víctor Hugo ACUÑA ORTEGA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La vida cotidiana en Granada, Nicaragua, durante el régimen filibustero de William Walker (1855-57)

El artículo examina cómo la vida cotidiana en Granada -- la sede del ejército de William Walker en Nicaragua -- fue transformada por la presencia de miles de filibusteros. La mayoría de los filibusteros eran ciudadanos norteamericanos, incluyendo mujeres. Pero hubo también en las filas de Walker muchos europeos y cubanos. Hasta ahora, se ha pensado que las relaciones entre este heterogéneo grupo de extranjeros y los granadinos fueron exclusivamente violentas. Sin embargo, al estudiar detenidamente la vida cotidiana en Granada durante el régimen de Walker, se nota que los granadinos socializaban con los filibusteros mayormente en formas no-violentas. Por lo tanto, el artículo trata de dar una perspectiva más matizada del encuentro latinoamericano con el expansionismo norteamericano que occurió bajo la bandera del Destino Manifiesto.
Autor(es):
Michel Gobat
Fecha:
Junio de 2008
Texto íntegral:

1En Estados Unidos, el expansionismo norteamericano que ocurrió bajo la bandera del destino manifiesto, se asocia principalmente con la conquista del “Oeste Americano.” Sin embargo, la época del Destino Manifiesto no terminó con la anexión norteamericana de California en 1848. Al contrario, esta anexión sólo reforzó el impulso expansionista de los norteamericanos. Unos trataron de extender la influencia de su país aún más al oeste, como fue el caso del comodoro Matthew Perry y su “apertura” de Japón en 1853. Pero muchos otros pusieron la mira hacia el sur y vieron a América Latina como la nueva frontera de los Estados Unidos. Estos expansionistas, los llamados filibusteros, invadieron los países latinoamericanos sin el apoyo oficial del gobierno norteamericano. Miles y miles de filibusteros participaron en esas expediciones privadas hasta que el estallido de la guerra civil norteamericana en 1861 puso fin a la primera etapa del expansionismo norteamericano en América Latina. Aunque algunos filibusteros llegaron hasta Ecuador, la mayoría de sus invasiones se concentraron en Centroamérica y el Caribe. Ninguna de las expediciones filibusteras logró controlar territorio latinoamericano salvo la encabezada por William Walker, quien dominó Nicaragua entre 1855 y 1857.

2Talvez porque casi todas las expediciones filibusteras fracasaron, no se ha estudiado mucho los encuentros latinoamericanos con los filibusteros más allá del campo de batalla o de la política. Sólo recientemente se han investigado los aspectos sociales y culturales del filibusterismo. Para los Estados Unidos, nuevos estudios han iluminado tanto el impacto del filibusterismo en la cultura popular como la composición social de los filibusteros, sus motivos, y sus experiencias1. Para Centroamérica, varios historiadores han mostrado como la guerra contra Walker trasformó las identidades y memorias nacionales en Nicaragua y Costa Rica2. Unos pocos han examinado también el impacto de la guerra en el frente doméstico costarricense3.

Siguiendo esa nueva línea de investigación, el presente ensayo examina las relaciones cotidianas de los nicaragüenses con los filibusteros encabezados por William Walker. Centra la atención en el periodo ubicado entre octubre de 1855 y octubre de 1856, es decir, desde cuando Walker tomó el poder y convirtió a Granada en su capital hasta la expulsión de los filibusteros de Granada por las tropas centroamericanas. Decidimos enfocar este ensayo en la vida cotidiana por dos razones principales. Primero, este enfoque muestra que no todos los filibusteros fueron mercenarios resueltos a saquear los países latinoamericanos. En realidad, la mayoría de los seguidores de Walker fueron colonizadores interesados en crear una nueva sociedad en Centroamérica. Al considerar a los filibusteros como colonizadores, queremos cuestionar la idea bien aceptada en los Estados Unidos que el imperialismo norteamericano, a diferencia del imperialismo europeo, no trajo consigo el “colonialismo de asentamiento” (settler colonialism).

3En segundo lugar, una exploración de las relaciones socio-culturales de los nicaragüenses con los filibusteros podría iluminar uno de los aspectos más ignorados de la guerra centroamericana contra Walker: el hecho de que la participación nicaragüense en la guerra fue mucho menor de lo que comúnmente se ha pensado. En este ensayo quisiéramos examinar una hipótesis para explicar la baja participación de los nicaragüenses en la guerra, según la cual esta actitud refleja que la oposición de los nicaragüenses al proyecto filibustero de “americanizar” Nicaragua era menor de lo que se supone frecuentemente. La historiografía nicaragüense casi nunca ha abordado este tema; es decir, el hecho de que, por lo menos inicialmente, Walker fue apoyado no sólo por los jefes del partido liberal que lo invitaron, sino por distintos sectores de la sociedad nicaragüense. Por supuesto, no queremos ignorar las numerosas barbaridades que los filibusteros cometieron en Nicaragua. Sin embargo, nos parece importante examinar por qué Walker tuvo mayor apoyo local de lo que comúnmente se ha creído. Una manera de explorar este tema es elucidar la historia desconocida del encuentro cotidiano de los nicaragüenses con los filibusteros. Hasta ahora, se ha dado por supuesto que este encuentro fue exclusivamente violento. Sin embargo, al estudiar detenidamente la vida cotidiana en Granada durante el régimen de Walker, se nota que los granadinos socializaban con los filibusteros mayormente en formas no-violentas, por lo menos hasta que la guerra se intensificó a mediados de 1856. Es posible que estas formas de socialización profundizaran la oposición nicaragüense contra los filibusteros. Pero hay que considerar que lo contrario haya sido también posible.

4Las conclusiones que presentamos en este ensayo son muy preliminares. Hasta ahora, nuestro análisis de las relaciones socio-culturales de los nicaragüenses con los filibusteros se basa mayormente en la información que sacamos del periódico filibustero, El Nicaragüense (sic). La publicación contiene artículos tanto en inglés como en español. Su primer número salió el 20 de octubre de 1856, es decir una semana después de que Walker se apoderara del país; su último número apareció el 22 de noviembre, el propio día en que los filibusteros quemaron la ciudad de Granada. Obviamente el periódico filibustero es una fuente muy parcial y tendremos que complementarlo con otras fuentes, especialmente con aquellas que presentan los puntos de vista de los propios nicaragüenses. Sin embargo, hay que subrayar que el periódico de Walker contiene mucha información nueva y valiosa sobre la sociedad civil que los filibusteros trataron de construir durante el año en que dominaron Nicaragua. Por parcial que sea, El Nicaragüense es indispensable para entender no sólo uno de los eventos más traumáticos en la historia de Nicaragua sino también el impulso colonizador que marcó el expansionismo norteamericano durante la llamada época del destino manifiesto, entre las décadas de 1830 y 1850.

¿Quiénes fueron los filibusteros?

5 Para entender mejor las relaciones cotidianas de los nicaragüenses con los filibusteros, hay que empezar por re-examinar la identidad de los filibusteros. La mayoría de los seguidores de Walker viajaron de los Estados Unidos a Nicaragua con el pretexto de ir a California. Por tanto, no sabemos cuántos filibusteros había en Nicaragua. El cálculo más bajo es de alrededor de 2000, una cifra basada en el tamaño del ejército de Walker. En realidad, había mucho más filibusteros en Nicaragua. La compañía que trasportó la gran mayoría de los filibusteros a Nicaragua declaró que llevó 12,000 de ellos.[4] A nuestro parecer, esta declaración es bastante creíble porque muchos norteamericanos que llegaron a Nicaragua no se enlistaron en el ejército filibustero y por tanto no aparecen en su padrón.

6 En general, la mayoría de los norteamericanos que viajaron a Nicaragua durante el régimen de Walker no correspondieron al perfil clásico del filibustero, es decir, de un joven aventurero militar interesado sólo en el saqueo. Por supuesto, muchos de los soldados de Walker correspondieron a este perfil. Este fue sobre todo el caso de los veteranos de la guerra norteamericana contra México (1846-48) y de los fugitivos norteamericanos que creían que Nicaragua con sus minas de oro sería no sólo un buen refugio sino un nuevo El Dorado. Sin embargo, muchos filibusteros tenían otros motivos para sumarse a Walker. Para algunos, su objetivo principal era la evangelización de la población centroamericana. Este grupo incluía a varios pastores norteamericanos que practicaban oficios religiosos y distribuían la Biblia en Nicaragua. Había también misioneros protestantes que fueron a Nicaragua para promover el movimiento de temperancia que era en esa época muy popular en los Estados Unidos. Una de sus exponentes más conocidas, quien visitó Nicaragua, fue Sarah Pellet, quien también fue una dirigente del movimiento por los derechos de la mujer en Estados Unidos5.

7Otros grupos de filibusteros se unieron a Walker principalmente por motivos políticos. Como otros historiadores han mostrado, muchos norteamericanos del sur fueron a Nicaragua para defender la institución de la esclavitud en los Estados Unidos6. Pero lo que todavía permanece bastante desconocido es el hecho de que muchos otros seguidores de Walker afirmaban ser liberales y estar en contra de la esclavitud. Este fue especialmente el caso de los centenares de europeos y los aproximadamente 50 cubanos que se alistaron en el ejército de Walker. Según nuestros cálculos por lo menos un tercio de los soldados en el ejército de Walker eran europeos7. Muchos de los europeos eran alemanes y franceses que habían participado en sus países en las revoluciones liberales de 18488. Después del fracaso de esas revoluciones huyeron a Estados Unidos, particularmente a la ciudad de Nueva York y a la región del medio-oeste, donde se asociaron con grupos progresistas9. Cuando Walker asumió el poder en Nicaragua muchos viajaron a Nicaragua, pensando que Walker era un revolucionario liberal que iba a promover la causa democrático-liberal. Algo parecido ocurrió con los filibusteros cubanos. Muchos se exiliaron en la ciudad de Nueva York en 1851 después del fracaso de su rebelión contra el régimen colonial español en la isla10. Y, como los europeos, se relacionaron con grupos liberales en Nueva York y eventualmente con Walker. Poco después de su llegada a Nicaragua a principios de 1856, los cubanos consiguieron cargos importantes en el ejército y en el gobierno de Walker. Estos cubanos fueron unos de los intermediarios más importantes que definieron las relaciones entre Walker y el pueblo nicaragüense. Este fue el caso no sólo porque los cubanos hablaban castellano, eran católicos, y entendían mejor la mentalidad nicaragüense sino también porque los cubanos compartían la creencia de muchos nicaragüenses de que la mejor manera de desarrollar su país era a través de su “americanización11.”

8En última instancia, la mayoría de los seguidores de Walker eran colonos de diversas edades atraídos por la promesa de tierra. Y es cierto que después de tomar control de Nicaragua en octubre de 1855, Walker promulgó un decreto de colonización que ofrecía 250 acres de tierra pública a cada inmigrante y 100 acres más si traía a su familia consigo. El decreto fue muy publicitado por los periódicos norteamericanos. Y como varios testimonios atestan, estos anuncios jugaron un papel importante en atraer a un gran número de norteamericanos con el fin de afincarse en Nicaragua. Muchos llevaron sus esposas y niños. La mayoría no salieron del sur de los Estados Unidos sino del norte y de California12. Consideremos el caso de la familia Callahan, que en abril de 1856 partió para Nicaragua desde Iowa, un estado en pleno centro de los Estado Unidos. Dicha familia consistía de cuatro adultos y dos niños: Miles Callahan, su hermana Elleanore, otra hermana y su esposo e hija, y un joven esclavo. Según Elleanore, después de leer la noticia sobre el decreto de colonización emitido por Walker, su familia decidió “unir su fortuna con la del Gral. Wm Walker, y americanizar esa huerta del mundo13.”

9Sin embargo, muchos hombres que emigraron a Nicaragua con la intención de hacerse colonos fueron presionados por los filibusteros para que se alistaran en su ejército. Éste fue el caso de Thomas Hupput, un ebanista de la ciudad de Nueva York. Después de leer el anuncio sobre el decreto de colonización, se fue a la oficina de reclutamiento que los agentes de Walker habían establecido en la famosa calle de Broadway. Allí le dijeron que podría “ganar un montón de plata en Nicaragua al ejercer su oficio y que recibiría un regalo de 250 acres de buena tierra después de su llegada a Granada.” Cuando Hupput les preguntó si tendría que servir en el ejército filibustero, le aseguraron que no era cierto14. Hupput fue sólo uno de los muchos aspirantes a colono que fueron enganchados en el ejército filibustero y cuyos nombres no aparecen en los padrones militares que sobrevivieron a la guerra.

10Al llegar a Nicaragua, los seguidores de Walker solían establecerse en el sur del país, es decir en aquella zona donde los filibusteros ejercían su mayor dominio. La mayoría fijó su residencia en la ciudad de Granada, la sede del régimen de Walker. Cuando los filibusteros tomaron Granada en octubre de 1856, encontraron una ciudad devastada por la guerra civil de 1854-55. Al parecer, la guerra destruyó casi dos tercios de los edificios de la ciudad y hizo que la población cayera de 30,000 a alrededor de 6000 habitantes15.

11Sin embargo, quedaron suficientes edificios como para alojar a los miles de extranjeros que llegaron a Granada. La mayor parte del ejército filibustero vivía en los cuarteles situados en la plaza principal y en el convento al lado de la iglesia de San Francisco, que quedaba a tres cuadras de la plaza principal. En cambio, muchos de los oficiales vivían en las casas que pertenecían a miembros de la elite granadina que habían abandonado la ciudad después de la toma de Walker. Éste fue sobre todo el caso de los oficiales que venían con sus familias. Unos pocos oficiales convivían con familias de la elite que habían decidido quedarse en Granada16. La mayoría de los colonos de Walker que no se alistaron en el ejército filibustero también vivían en las casas de la elite granadina, confiscadas por el régimen filibustero17. Algunos de los colonos transformaron esas residencias en locales de negocios. Finalmente, parece que algunos colonos vivían en las haciendas ubicadas en las afueras de la ciudad, igualmente confiscadas por el régimen de Walker.

12Pero no todos los filibusteros vivían en la región de Granada. Muchos de los soldados y oficiales de Walker estaban estacionados en otras ciudades, tales como Masaya, Rivas, Managua, San Carlos, León y Matagalpa18. Algunos de estos filibusteros, establecieron tiendas, hoteles, restaurantes, y consultorios médicos en lugares cercanos a la Ruta del Tránsito, especialmente en Rivas, San Jorge, La Virgen, San Carlos, y San Juan del Sur. Otros adquirieron haciendas, particularmente en la región entre Nandaime y Rivas y en las riberas del Río San Juan19. Esas haciendas producían una variedad de cultivos, tales como cacao, añil, azúcar, tabaco, café, arroz, maíz, y plátano, mientras otras eran haciendas de ganado20. Por último, algunos de los seguidores de Walker probaron su suerte en la búsqueda de oro en las minas de Chontales, especialmente en La Libertad21.

Las relaciones cotidianas entre los nicaragüenses y los filibusteros

13 ¿Cómo eran, entonces, las relaciones cotidianas de los nicaragüenses con los filibusteros? A fin de explorar este tema, la siguiente discusión centra la atención en la ciudad de Granada porque era el centro de encuentro entre los nicaragüenses y los filibusteros.

14 Un espacio importante donde los nicaragüenses se relacionaban con los filibusteros era la esfera estatal. Al contrario de lo que comúnmente se cree, el régimen filibustero logró mantener instituciones estatales cuyos funcionarios eran no sólo filibusteros sino también nicaragüenses. Por ejemplo, el consejo municipal de Granada funcionó hasta casi el fin del régimen filibustero y todos sus miembros eran granadinos22. Además del ejército, las instituciones estatales con las que los granadinos tenían muchos contactos eran: la prefectura y la subdelegación de hacienda del departamento oriental, la aduana, el departamento de colonización, la cual manejaba no sólo la colonización de los inmigrantes extranjeros sino también la producción regional de granos básicos, ganado, azúcar, etc.; la Intendencia General del Ejército, la cual compraba alimentos y otros productos que se vendían en el mercado de Granada; el Juzgado Primero Constitucional; la oficina de correos; la oficina del archivero de títulos y hipotecas y el hospital militar.

15Aunque los granadinos tenían bastantes contactos con los funcionarios del estado filibustero, se encontraban con los filibusteros más comúnmente en las esferas sociales y económicas. Por ejemplo, la elite granadina y los altos oficiales del ejército filibustero se veían frecuentemente en fiestas, bailes, banquetes, y cenas. Según el periódico filibustero, tales reuniones tenían un papel importante en la consolidación del dominio filibustero porque “nada suele unir más dos razas que [las] pequeñas reuniones sociales23.” Muchos de esos eventos fueron ofrecidos por los propietarios europeos y norteamericanos de restaurantes y hoteles en Granada24. Otros se celebraron en las residencias de los ministros extranjeros, especialmente los de Prusia y Estados Unidos25. Parece ser que el ministro norteamericano organizaba cada jueves una velada donde la concurrencia cantaba, bailaba, y recitaba26. Algunas reuniones tuvieron lugar en las residencias privadas de altos funcionarios del gobierno filibustero, tales como el nicaragüense Fermín Ferrer y el comerciante jamaicano Carlos Thomas, que vivía en Granada desde muchos años27. De vez en cuando, los oficiales norteamericanos del ejército filibustero organizaron cenas y bailes en sus propias casas; también a dichos eventos asistieron miembros de la elite granadina, incluidas señoras y señoritas28. En cambio, Walker celebró pocas reuniones sociales en su residencia. Al parecer organizó su primera fiesta para la elite granadina y los residentes extranjeros de la ciudad en agosto de 1856; en esta fiesta la banda militar tocó melodías que entonces eran muy populares en los Estados Unidos29.

16Otras reuniones sociales ocurrieron también en los hogares de la elite granadina. Según el testimonio de un oficial filibustero, era costumbre que pequeños grupos de cuatro o cinco filibusteros visitaran casas de los “ciudadanos prominentes” de Granada donde se pasaba la noche “conversando, tocando música, cantando30.” Algunas reuniones que se celebraron en las casas de la elite atrajeron un público mucho más grande. Entre dichas reuniones la más lucida fue el baile que los oficiales filibusteros organizaron para la sociedad granadina en la casa de José Antonio Lacayo la noche del 31 de diciembre de 185531.

17Un segundo espacio donde la elite granadina y los filibusteros se veían eran los clubes sociales fundados por los filibusteros. El más importante fue el “Young American Pioneer Club of Nicaragua” que se estableció en la casa de Carlos Thomas al principio de febrero de 1856 y cuyos miembros incluían a varios hombres de la elite granadina32. Los objetivos principales del club eran cultivar “las relaciones sociales y literarias” y dar a sus miembros un sentido de “ánimo mutuo33.” Según El Nicaraguense, el club tenía “planes para conseguir su propio edificio cerca de la Plaza que, con su sala de lectura, biblioteca, y otros servicios, [se volviera] un lugar atractivo para sus miembros34.” Otros clubes sociales incluían la logia masónica de Granada y el Jockey Club de Masaya, cuyo vicepresidente era el poderoso caudillo nicaragüense Francisco Bravo.[35] Otra importante asociación voluntaria que surgió durante la época filibuster fue la “División de los Hijos de la Temperancia,” que tenía cincuenta miembros36.

18Una tercera manera en que los filibusteros socializaban con la elite granadina fue a través de las relaciones sexuales y, en ciertos casos, las relaciones matrimoniales. Desafortunadamente el periódico filibustero tiene poca información sobre este tema. Sin embargo, sus artículos indican que varios filibusteros se casaron con mujeres de la elite local37. Parece que las relaciones tanto matrimoniales como sexuales fueron generalmente muy condenadas por las familias de las mujeres nicaragüenses. Tomemos el caso de Rosario Córdova cuya familia se oponía furiosamente a su deseo de casarse con un filibustero de apellido Johnson. A pesar de esa oposición, Córdova siguió con el casamiento y más tarde dio a luz a una niña. Como consecuencia, su familia y la alta sociedad cortaron todos sus vínculos con ella38. En julio de 1856, Córdova murió a los 23 años después de una enfermedad corta, probablemente por el cólera. Hubo otros matrimonios entre filibusteros y nicaragüenses que fueron duramente condenados por la alta sociedad.[39] Hubo aun un caso donde una señora de la elite granadina dejó a su marido para casarse con un seguidor norteamericano de Walker40. Tales relaciones íntimas probablemente confirieron fundamento al rumor popular según el cual “el General Walker exigió del Sr. Vicario de León, que autorizara el divorcio absoluto entre los esposos para que las americanas pudiesen casarse con los propietarios del país, y las ricas de aquí con los americanos41.”

19A diferencia de la elite granadina, los sectores populares de la región socializaron con los filibusteros en lugares más públicos. Por ejemplo, muchos granadinos se encontraban con los filibusteros en la playa de Granada42. Otro lugar donde los granadinos veían a muchos filibusteros era el mercado de Granada. Cada día a las cinco de la mañana llegaban un gran número de campesinos e indígenas de toda la región, inclusive de Masaya, para vender sus productos en Granada. Sobre todo, los casi 200 vendedores (la gran mayoría eran mujeres) de la plaza principal de Granada llegaron a conocer a los filibusteros que les compraban verduras, frutas, granos básicos, carne, y pescado43. Aparentemente algunas vendedoras lograron aprender un poco de ingles gracias a sus negocios con los filibusteros44. Además, los granadinos se encontraban con los filibusteros en los establecimientos de propiedad extranjera. Tales establecimientos incluían a ferreterías, peluquerías, tiendas de ropa, sastrerías, consultorios médicos y de dentistas, boticas, restaurantes, y una escuela de idiomas dirigida por un cubano que ofrecía clases de inglés, castellano y francés. Pero según El Nicaragüense, los establecimientos más populares fueron los bares, tiendas de licores, molinos de maíz, salas de billar, casas de juego, y el primer estudio fotográfico de Granada, donde el dueño norteamericano tomaba daguerrotipos45.

20La gente común se encontraba con muchos filibusteros también en los eventos públicos que los extranjeros organizaban en el centro de la ciudad de Granada. Dichos eventos incluían conciertos musicales y obras teatrales. Frecuentemente, miembros del ejército filibustero tocaban canciones muy conocidas en Estados Unidos y Europa, tales como “Yankee Doodle” y “La Marseillaise,” para el público granadino en la plaza central46. De vez en cuando estos músicos filibusteros tocaron con grupos granadinos. Según El Nicaragüense, los filibusteros también establecieron el primer grupo de teatro de Granada. Este grupo recitaba, cantaba, y bailaba para un público que incluía a mujeres. Unos de los seguidores civiles de Walker fue Charles Edgard Bingham, un conocido actor de la ciudad de Nueva York que emigró a Nicaragua con su esposa y sus hijos. No queda muy claro si Bingham perteneció al grupo de teatro de Granada, pero sabemos que cuando regresó a Estados Unidos, después de la caída de Walker, actuó en obras de teatro sobre la campaña militar de Walker en Nicaragua47.

21De acuerdo con El Nicaragüense, los granadinos quedaron especialmente impresionados por las actuaciones de los “Nicaraguan Metropolitan Minstrels,” un grupo de trovadores blancos con la cara pintada de negro que parodiaban la música y las danzas de los negros norteamericanos48. Esa forma de espectáculo racista (_blackface ministrel shows_) llegó a ser muy popular en todas partes en Estados Unidos en los años 1840 pero parece que no fue introducida en Nicaragua hasta la llegada de los filibusteros49. Los “Nicaraguan Metropolitan Minstrels” se componían de seis miembros del ejército filibustero y tocaban una gran variedad de instrumentos, tales como el violín, la flauta, el triángulo, el banjo, la guitarra, y la pandereta. El director del grupo fue John W. De Frewer, quien antes de llegar a Nicaragua había sido un músico profesional que actuó con compañías de minstrels en la ciudad de Nueva York y en San Francisco50. Los “Nicaraguan Metropolitan Minstrels” actuaban en una sala ubicada en la principal calle comercial de Granada (la Calle Atravesada). Aparentemente sus actuaciones tuvieron mucho éxito entre el público granadino.

22Hubo también otras diversiones públicas que atraían el interés de los granadinos. Especialmente popular eran las carreras de caballos y los desfiles militares organizados por los filibusteros. Mientras las carreras de caballos se realizaban en la Calle Real, los soldados del ejército filibustero solían desfilar en la plaza principal51. Durante los desfiles, una banda militar tocaba tanto aires marciales como melodías populares norteamericanos. Además, el régimen filibustero organizó celebraciones oficiales que atraían a muchos hombres y mujeres granadinos de todas las clases sociales. Talvez el más grande de estos eventos fue la celebración del Día de la Independencia de los Estados Unidos que tuvo lugar en el centro de la ciudad el 4 de julio de 1856. El programa consistió no sólo de discursos políticos hechos en inglés, castellano, alemán, y francés, sino también de conciertos y fuegos artificiales52. Otra diversión pública que se señala fue el lanzamiento de un globo iluminado por unos filibusteros. Según El Nicaragüense, miles de granadinos se congregaron en las calles y las plazas para observar el espectáculo. Al alcanzar una altura de alrededor de una milla, el globo se incendio53.

23El tercer modo principal en que la gente común de la región de Granada socializaba con los filibusteros fue en las fiestas populares, especialmente las celebraciones religiosas. Fue sobre todo a través de estas fiestas que los filibusteros conocieron la cultura popular nicaragüense. Por ejemplo, en la fiesta de San Juan Bautista que se celebró en junio de 1856, los filibusteros observaron como unos granadinos hicieron el “baile de la yegua.” Se trata de una danza de ascendencia indígena y es típica de la región de Granada. Tiene su raíz en la conquista española (la yegua simboliza al colonizador español) y por mucho tiempo el baile había servido a los indígenas de la región como un rito guerrero porque hacían la danza antes de ir al combate. Todavía hoy se practica el baile con una melodía llamada “guerra54.” Aparentemente, los filibusteros no captaron la ironía de que romantizaran un baile con un impulso anti-colonial.

24Los filibusteros también participaron en las fiestas populares celebradas en los pueblos de la región de Granada. Este fue el caso de la Fiesta de la Virgen de la Candelaria en Diriomo, la fiesta patronal del pueblo, que se celebra en febrero. Los filibusteros asistieron no sólo a la procesión sino también a la corrida de toros, al juego de gallos, a los bailes, y a otras diversiones populares. Agunos oficiales del ejército filibustero fueron invitados a las casas de la gente principal del pueblo, entre ellas la casa del cura Wenceslao Lacayo55. Otra importante fiesta patronal con participación filibustera fue la fiesta de San Jerónimo en Masaya, que se celebra en septiembre. Como la de Diriomo, la fiesta patronal de Masaya tenía danzas indígenas y otros ritos populares que fascinaron a los filibusteros56.

25Hasta el momento, hemos enfatizado los encuentros pacíficos de los nicaragüenses con los filibusteros. Pero ¿que papel jugó la violencia en estos encuentros? No debe sorprendernos que el periódico filibustero no publicara noticias sobre este tema. Sin embargo, sabemos que, por lo menos hasta mediados de 1856, el régimen filibustero castigó a algunos filibusteros que cometieron crímenes contra nicaragüenses. Al parecer, Walker creía que estos actos de violencia impedirían sus esfuerzos de “americanizar” el istmo. Según las palabras de El Nicaragüense, era importantísimo que los miembros del ejército filibustero mantuvieran su “rectitud moral” porque “la reputación de todos está en juego – un cuarto de millón de gente está juzgando a los americanos, y si nuestra conducta les parece favorable seremos recibidos con los brazos abiertos en toda América Central57.”

26A pesar de las afirmaciones de El Nicaragüense, no hay ninguna duda que los filibusteros cometieron barbaridades contra la población local. De vez en cuando, El Nicaragüense publicó artículos que sugieren cómo la violencia perpetrada por los filibusteros causó mucho temor entre la población local. Por ejemplo, un artículo que salió en marzo de 1856 señaló que cuando los filibusteros empezaron a construir una alta asta de bandera en la plaza principal de Granada, “centenares” de granadinos creyeron que se estaba construyendo “una horca para colgar a la mitad de los nativos” o “un poste donde se [azotaría] a los Chamoristas por su contumacia58.” Aunque la intención de El Nicaragüense de burlarse de los granadinos por confundir un asta de bandera con una horca o un poste para azotar, en realidad el artículo sugiere que Granada se volvió en un lugar más espantoso bajo el dominio filibustero.

Conclusión

27Lo que sabemos con certeza es que las relaciones de los nicaragüenses con los filibusteros empeoraron dramáticamente al estallar la guerra centroamericana contra Walker. Los mismos filibusteros reconocieron ese cambio en la actitud nicaragüense.[59] En particular, el régimen de Walker se hizo mucho más violento y autoritario. Fue también en esa época que Walker empezó a hacer sus proclamas en favor de la esclavitud. Por tanto no es sorprendente que la guerra transformara las actitudes de muchos nicaragüenses hacia Walker y sus hombres. En particular, empezaron a ver a los filibusteros como unos “bárbaros.” Esa imagen negativa es la que hoy en día domina nuestra visión del encuentro nicaragüense con los filibusteros. Y es cierto que los filibusteros provocaron estragos. Además de reestablecer la esclavitud, saquearon muchas haciendas, destruyeron ciudades como Granada, y causaron la muerte de miles de centroamericanos. Además, los recuerdos amargos de los filibusteros fueron constantemente refrescados por las intervenciones norteamericanas que Nicaragua experimentó después de la derrota de Walker.

28Sin embargo, estos recuerdos reprimen un aspecto importante que caracterizó el encuentro fatal que Nicaragua tuvo con los filibusteros: el hecho de que muchos nicaragüenses inicialmente abrazaron a esos extranjeros y cuando la guerra se intensificó a fines de 1856 menos nicaragüenses se unieron al ejército aliado de lo que comúnmente se ha pensado. En la documentación histórica hay varias referencias de quejas de los líderes nicaragüenses de la Guerra Nacional sobre la falta de disposición de muchos nicaragüenses a alistarse voluntariamente en su campaña anti-filibustera60. La baja participación nicaragüense en la guerra nacional se nota también en el hecho que los soldados nicaragüenses representaban tan sólo una octava parte de los integrantes del ejército aliado centroamericano, a pesar de que la guerra fue librada casi exclusivamente en Nicaragua. Otro dato que llama la atención es que alrededor del 3.5 por ciento de la población de Costa Rica participó en la guerra, mientras que tan sólo el 0.5 por ciento de la población nicaragüense se integró a la lucha contra los filibusteros61.

29En otro ensayo, propusimos que esa baja participación refleja que la oposición de los nicaragüenses al proyecto de Walker de “americanizar” el istmo era menor de lo que se supone frecuentemente62. Señalamos tres factores que impulsaron a los nicaragüenses a apoyar el proyecto filibustero: primero, el impacto positivo que tuvieron los viajeros norteamericanos y los empresarios de la Ruta del Tránsito en la imaginación nicaragüense; segundo, la política casi-populista del régimen filibustero; y tercero, el papel importante que jugaron europeos y cubanos liberales en difundir una imagen progresista y democrática del régimen filibustero.

30Pero parece que la baja participación de los nicaragüenses también tenía algo que ver con las relaciones socio-culturales de los nicaragüenses con los filibusteros. En este ensayo querríamos proponer que estas relaciones fueron más dinámicas y menos violentas de lo que comúnmente se ha pensado. Si esto es cierto, podría explicar por que muchos nicaragüenses, a pesar de ser las víctimas principales del filibusterismo, no compartieron el anti-filibusterismo virulento de muchos otros centroamericanos.

31Por supuesto, no queremos negar la gran violencia que marcó el proyecto imperial de Walker. Todas las formas de colonialismo son inherentemente violentas. Y muchos de los filibusteros pensaban, como los colonos que colonizaron gran parte de Estados Unidos, que era necesario reemplazar la población nativa y sus instituciones con las suyas. Sin embargo, las relaciones cotidianas de los filibusteros con los nicaragüenses sugieren que no todos los seguidores de Walker habían abrazado la ideología de exterminar a la población nativa en nombre de la “americanización”. En cambio, estas relaciones indican que muchos filibusteros creían que se podía incorporar a los nicaragüenses en su “imperio americano” bajo la tutela de los colonos norteamericanos. Por tanto, los encuentros cotidianos de los filibusteros con los nicaragüenses iluminan la tensión entre las ideologías de “exterminio” y de “elevación” (uplifting) que marcaron la empresa imperialista de Walker. En resumen, el objetivo de este ensayo no es el de rehabilitar a los filibusteros sino enfatizar la complejidad del encuentro que los nicaragüenses tuvieron con aquellos. Al analizar esa complejidad, podemos entender mejor, desde una perspectiva latinoamericana, la naturaleza del expansionismo norteamericano durante la época del destino manifiesto.

Notas de pie de página

321 Véanse, en particular, Robert E. May, Manifest Destiny’s Underworld: Filibustering in Antebellum America. (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 2002); y Amy Greenberg, Manifest Manhood and the Antebellum American Empire, (Cambridge: Cambridge University Press, 2005).
fn2. Véanse, por ejemplo, Frances Kinloch Tijerino, Nicaragua: Identidad y cultura política (1821-1858), (Managua: Fondo Editorial, Banco Central de Nicaragua, 1999); Bradford Burns, Patriarch and Folk: The Emergence of Nicaragua, 1798-1858. (Cambridge: Harvard University Press, 1991); Iván Molina Jiménez, La campaña nacional (1856-1857), (Alajuela: Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, 2000); Juan Rafael Quesada Camacho, Clarín Patriótico: La guerra contra los filibusteros y la nacionalidad costarricense, (Alajuela: Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, 2006); Steven Palmer, “Getting to Know the Unknown Soldier: Official Nationalism in Liberal Costa Rica, 1880-1900”, Journal of Latin American Studies, V. 25, N° 1, 1993, pp.45-72; David Díaz Arias, Historia del 11 de abril: Juan Santamaría entre el pasado y el presente (1915-2006), (San José: Editorial de la UCR, 2006); Rafael Ángel Méndez, Imágenes del poder: Juan Santamaría y el ascenso de la nación en Costa Rica (1860-1915) , (San José: EUNED, 2007); y Víctor Hugo Acuña Ortega, “Vertientes del recuerdo: Nicaragua, Walker y Costa Rica (siglos XIX-XXI)”, http://www.ts.ucr.ac.cr/~historia/hcostarica/2005/Vertienconf.doc

333 José Miguel Gutiérrez Mata, (et. al.) “Reclutas, caites, fusiles y dolencias en la Campaña Nacional, 1856-1857 (Algunos aspectos sobre vida cotidiana)”. Tesis de Licenciatura en Historia, Universidad de Costa Rica, 1997; y el libro de próxima aparición por José Antonio Fernández Molina.

344 Alejandro Bolaños Geyer, El Testimonio de Joseph N. Scout, (Managua: Fondo de Promoción Cultural del Banco de América, 1975), págs. 141-142.

355 El Nicaragüense, 9 y 16 de febrero de 1856.

366 Véase, en particular, Robert E. May, The Southern Dream of a Caribbean Empire, 1854-1861, (Baton Rouge: Louisiana State University Press, 1973).

377 Cálculo basado en el registro del ejército filibustero de enero-abril de 1857 (que no incluye a los filibusteros cubanos), véase: “Register of the Army of the Republic of Nicaragua, including muster roll, 1857”, Callander Fayssoux Collection of William Walker Papers, Catalog #120, reel 3.

388 Sobre dichos alemanes, véase Goetz von. Houwald, Los alemanes en Nicaragua, (Managua: BANIC, 1993), págs. 142-147.

399 Véase, por ejemplo, James Bergquist, “The Forty-Eighters: Catalysts of German-American Politics”. The German-American Encounter: Conflict and Cooperation between Two Cultures, 1800-2000, (New York: Berghahn Books, 2001).

4010 Véase Gerald Poyo,“_With All, and for the Good of All”: The Emergence of Popular Nationalism in the Cuban Communities of the United States, 1848-1898_, (Durham: Duke University Press, 1989), págs. 1-19 ; y Rodrigo Lazo, Writing to Cuba: Filibustering and Cuban Exiles in the United States, (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 2005).

4111 Un cubano que encarnaba nítidamente esa fe en la “americanización” fue el poeta y periodista Francisco Agüero Estrada. Nacido en Camagüey en 1806, Agüero se estableció en Nueva York después de su participación en la frustrada rebelión de 1851; véase Francisco Agüero Estrada, Biografía de Joaquín de Agüero, (Habana: Molina, 1935 [1853]), págs. 34-38. En Nueva York, colaboró en periódicos de la emigración cubana y, en 1852, fundó su propio periódico titulado El Pueblo. Además, Agüero se afilió con grupos liberales. En 1854 fue nombrado vicepresidente del Ateneo Democrático Cubano que estaba estrechamente ligado con las sociedades liberales europeas compuestas por los veteranos de las revoluciones de 1848. New York Times, “Cuban Atheneum Anniversary”, 6 de octubre de 1854, p.6. De acuerdo a los artículos que publicó en Nueva York, Agüero era un liberal radical que estaba muy en favor de promover la “democracia” en toda América Latina. Estaba también en contra de la esclavitud. Sin embargo, como muchos de sus compañeros cubanos, Agüero estaba a favor de que Estados Unidos anexara a Cuba. Admiraba a ese país como el modelo de la democracia y del progreso y, según su parecer, los cubanos podían solo ganar al obtener la ciudadanía norteamericana (véase, por ejemplo, La Verdad, “Habitantes de Cuba”, 20 de setiembre de 1853). En Nicaragua, Agüero promovió su visión pro-americanista primero como redactor de la sección española del periódico filibustero, es decir de El Nicaragüense (véase, por ejemplo, El Nicaragüense, “Los americanos y los centro-americanos”, 22 de marzo de 1856), y desde julio de 1856 como Prefecto de Granada.

4212 Bolaños Geyer, Alejandro. William Walker: The Gray-Eyed Man of Destiny, t.4. Lake Saint Louis: Privately Printed, 1988-91, p.419.

4313 Elleanore Ratterman, “With Walker in Nicaragua”, Tennessee Historical Magazine, n.1, 1915, pp.316-317.

4414 U.S. National Archives, Record Group 59, Despatches from US Consuls in San José, Costa Rica, Hine to Secretary of State, 27 de noviembre de 1856, testimonio de Thomas Hupput.

4515 El Nicaragüense, 29 de diciembre de 1855.

4616 Véase, por ejemplo, El Nicaragüense, “Peeps about Town”, 19 de julio de 1856.

4717 Para una lista de las casas confiscadas en Granada y Rivas, véase El Nicaragüense, “Public Notice”, 13 de setiembre de 1856.

4818 Para León y Matagalpa, véase El Nicaragüense, “Correspondence”, 1º de marzo de 1856; y El Nicaragüense, “Department of Matagalpa”, 8 de marzo de 1856.

4919 Véase, por ejemplo, El Nicaragüense, “Notes of a trip to Rivas”, 23 de febrero de 1856; Ibid., “Emigration from the United States”, 26 de abril de 1856; Ibid., “Meridional Department”, 28 de junio de 1856.

5020 El Nicaragüense, “Confiscated Property”, 6 de setiembre de 1856.

5121 El Nicaragüense, “Another Trip to Chontales”, 24 de mayo de 1856; Ibid., “Mines of Chontales”, 14 de junio de 1856.

5222 El Nicaragüense, “Prefectura del Departamento Oriental”, 30 de agosto de 1856.

5323 El Nicaragüense, “Social Reunions”, 2 de agosto de 1856. Ver también, Ibid., “Duty of the Native Citizens of Granada”, 15 de marzo de 1856.

5424 Véase, por ejemplo, El Nicaragüense, “Dinner at Manovil’s Hotel”, 23 de febrero de 1856.

5525 Véase, por ejemplo, El Nicaragüense, “Rough Sketches from My Hammock and Knapsack of Camp Life in Nicaragua”, 15 de marzo de 1856; Ibid., “Ministerial Ball”, 9 de agosto de 1856.

5626 El Nicaragüense, “Social Reunions”, 2 de agosto de 1856.

5727 Véase, por ejemplo, El Nicaragüense, 17 de noviembre y 22 de diciembre de 1855.

5828 Véase, por ejemplo, El Nicaragüense, “Soiree”, 23 de agosto de 1856.

5929 El Nicaragüense, “President’s Levee”, 16 de agosto de 1856.

6030 El Nicaragüense, “Rough Sketches from My Hammock and Knapsack of Camp Life in Nicaragua”, 15 de marzo de 1856.

6131 El Nicaragüense, “The New Year’s Ball”, 5 de enero de 1856.

6232 El Nicaragüense, “The Young America Pioneer Club of Nicaragua”, 16 de febrero de 1856.

6333 El Nicaragüense, “Rough Sketches from My Hammock and Knapsack of Camp Life in Nicaragua”, 16 de febrero de 1856.

6434 El Nicaragüense, “The Young America Pioneer Club of Nicaragua”, 16 de febrero de 1856.

6535 El Nicaragüense, “Masaya Jockey Club” y “Masonic”, 13 de setiembre de 1856.

6636 El Nicaragüense, “Division of the Sons of Temperance”, y “News of the Day”, 4 de octubre de 1856.

6737 Véase, por ejemplo, James Carson Jamison, With Walker in Nicaragua, or Reminiscences of an Officer of the American Phalanx, (Columbia, EE.UU.: E.W. Stephens, 1909), pág. 116. Sobre cómo alrededor de 12 granadinas huyeron de Granada con sus esposos después de que los filibusteros incendiaron la ciudad, véase Alejandro Bolaños Geyer (ed.), The War in Nicaragua as Reported by “Harper’s Weekly”, 1857-1860, (Managua: Fondo de Promoción Cultural del Banco de América, 1976), pág. 57.

6838 El Nicaragüense, “Obituary”, 19 de julio de 1856.

6939 Véase, por ejemplo, El Nicaragüense, “Letter from Masaya”, 2 de agosto de 1856.

7040 El Nicaragüense, “Vijil Cura de Granada”, 16 de febrero de 1856.

7141 El Nicaragüense, 19 de julio de 1856.

7242 El Nicaragüense, “Returning People—Signs of Life in Granada”, 2 de febrero de 1856.

7343 Véase, por ejemplo, El Nicaragüense, “Marketing”, 23 de febrero de 1856; Ibid., “All the Good Things”, 10 de mayo de 1856.

7444 El Nicaragüense, “New Coin”, 28 de junio de 1856.

7545 Véase, por ejemplo, El Nicaragüense, “Max A. Thoman”, 7 de junio de 1856; Ibid., “More Luxuries”, 21 de junio de 1856; Ibid., “Clase de Idiomas”, 31 de setiembre de 1856; Ibid., “Prefectura de este departamento”, 16 de agosto de 1856; Ibid., “Art in Granada”, 16 de agosto de 1856.

7646 Véase, por ejemplo, El Nicaragüense, 17 de noviembre de 1855.

7747 May, “Manifest Destiny’s Underworld… “, pag. 71.

7848 El Nicaragüense, “Rough Sketches from My Hammock and Knapsack of Camp Life in Nicaragua”, 16 de febrero de 1856.

7949 Sobre los orígenes de ese espectáculo, ver Dale Cockrell, Demons of Disorder: Early Blackface Minstrels and Their World, (Cambridge: Cambridge University Press, 1997).

8050 El Nicaragüense, “The Nicaraguan Metropolitan Minstrels”, 2 de febrero de 1856.

8151 Véase, por ejemplo, El Nicaragüense, “Granada in the Evening”, 2 de agosto de 1856; Ibid., “An Evening on Horseback”, 6 de setiembre de 1856.

8252 El Nicaragüense, “Fourth of July”, 5 julio de 1856; Ibid., “Peeps about Town”, 12 julio de 1856.

8353 El Nicaragüense, “Pretty Sight”, 23 agosto de 1856.

8454 “Origen de la baile de la yegua”, http://www.manfut.org/granada/diria.html Véase también Pablo Antonio Cuadra, y Francisco Pérez Estrada, Muestrario del folklore nicaragüense, (Managua: Banco de América, 1978), págs. 391-405.

8555 El Nicaragüense, “Rough Sketches from my Hammock and Knapsack of Camp Life in Nicaragua”, 9 de febrero de 1856.

8656 El Nicaragüense, “Indian Festivities”, 6 de setiembre de 1856; Ibid., “Indian Festivity”, 13 setiembre de 1856.

8757 El Nicaragüense, “A Word with the Army”, 25 de enero de 1856.

8858 El Nicaragüense, “Raising the Flag”, 9 de marzo de 1856.

8959 Véase, por ejemplo, Ratterman, pág. 317; y Bolaños Geyer, The War in Nicaragua as Reported by “Harper’s Weekly”, pág. 41.

9060 William Manning (ed.), Diplomatic Correspondence of the United States, Inter-American Affairs, 1831-1860, t.IV, (Washington: Carnegie Endowment for International Peace, 1934), págs. 518-521.

9161 Los datos sobre los integrantes del Ejército Aliado son de Bolaños Geyer, William Walker, Op.cit., p.159, 228 y 247; y Ildefonso Palma Martínez, La guerra nacional: Sus antecedentes y subsecuentes tentativas de invasión, (Managua: Aldina, 1950), pág. 416.

9262 Michel Gobat, “Reflexiones sobre el encuentro nicaragüense con el régimen filibustero de William Walker, 1855-1856”, Revista de Historia (Nicaragua), N° 20-21, 2006, págs. 71-87.

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Para citar este artículo :

Michel Gobat , « La vida cotidiana en Granada, Nicaragua, durante el régimen filibustero de William Walker (1855-57) », Boletín AFEHC N°36, publicado el 04 junio 2008, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1927

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