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AFEHC : articulos : “Buscar lo cierto en lo ignorado”: William Walker y la guerra de 1856 en la historiografía hondureña (1880-1980) : “Buscar lo cierto en lo ignorado”: William Walker y la guerra de 1856 en la historiografía hondureña (1880-1980)

Ficha n° 1945

Creada: 20 junio 2008
Editada: 20 junio 2008
Modificada: 17 enero 2011

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Autor de la ficha:

Elizet PAYNE IGLESIAS

Publicado en:

ISSN 1954-3891

“Buscar lo cierto en lo ignorado”: William Walker y la guerra de 1856 en la historiografía hondureña (1880-1980)

“Buscar lo cierto en lo ignorado”, con esas palabras el Ministro de Educación Pública de Honduras en 1919, Mariano Guillén, prologaba el libro del licenciado Fernando Cevallos, “ Reseña histórica de las Islas de la Bahía ”, el que se constituyó por varias décadas en el único trabajo sobre la soberanía hondureña en estas islas. La historiografía hondureña ha sido poco productiva a la hora de abordar, como temas históricos, la Guerra de 1856 y la presencia de William Walker en Centroamérica. Las preguntas clave de las que partimos para la elaboración de este trabajo son: ¿Cómo se han tratado los temas de la Guerra de 1856 y William Walker en la historiografía hondureña? ¿Cuál ha sido la posición de la historia oficial al respecto? ¿Hubo intenciones de crear una memoria nacional sobre el tema? ¿Por qué no se explotó como efemérides la muerte del filibustero en Trujillo?
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Palabras claves :
Walker, Soberanía, Guerra, Efemérides
Autor(es):
Elizet Payne
Fecha:
Junio de 2008
Texto íntegral:

1

Introducción

2“Buscar lo cierto en lo ignorado”, con esas palabras el Ministro de Educación Pública de Honduras en 1919, Mariano Guillén, prologaba el libro del licenciado Fernando Cevallos, “ Reseña histórica de las Islas de la Bahía ”, el que se constituyó por varias décadas en el único trabajo sobre la soberanía hondureña en estas islas1. El funcionario hacía referencia a la falta de fuentes para el estudio de Honduras y particularmente, de las Islas de la Bahía, por lo que señalaba: “Bien se comprende que es tarea muy ardua buscar lo cierto en lo ignorado, a través de tradiciones, leyendas, consejos y hasta falsedades consentidas ya de antiguo por muchas generaciones2 …”En este caso, era urgente la necesidad de recuperar la memoria de los hechos que se habían presentado en las Islas de la Bahía entre 1860 y 1861, durante la incorporación de este territorio insular a Honduras y, en ese contexto, frente a la presencia de William Walker en esa región.

3No obstante, y a pesar de que muchos intelectuales y políticos lamentaban la falta de estudios sobre el tema, la historiografía hondureña ha sido poco productiva a la hora de abordar, como temas históricos, la Guerra de 1856 y la presencia de William Walker en Centroamérica3. Tanto es así que este acontecimiento no recibió una denominación histórica particular, como ha ocurrido en Nicaragua, donde se le ha llamado la Guerra Nacional o en Costa Rica, país donde ha recibido el nombre de la Campaña Nacional, y a raíz de la cual se produjo una gran cantidad de textos,[4] himnos, poesía y prosa, productos de una reacción generalizada de los costarricenses en contra de los filibusteros, tal y como puede observarse en el reciente libro del historiador Juan Rafael Quesada5, “ Clarín Patriótico: La guerra contra los filibusteros y la nacionalidad costarricense ”.

4Las preguntas clave de las que partimos para la elaboración de este trabajo son: ¿Cómo se han tratado los temas de la Guerra de 1856 y William Walker en la historiografía hondureña? ¿Cuál ha sido la posición de la historia oficial al respecto? ¿Hubo intenciones de crear una memoria nacional sobre el tema? ¿Por qué no se explotó como efemérides la muerte del filibustero en Trujillo? Las fuentes utilizadas para la elaboración de esta ponencia son diversas. El punto de partida han sido los textos dedicados a la enseñanza de la Historia de Honduras; También se han consultado periódicos oficiales y no oficiales, publicados entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, entre ellos La República, El Atlántico y El Eco del Norte a los que se suman una serie de textos de diversos orígenes; ya se trate de temas de interés oficial como la Reseña Histórica de las Islas de la Bahía, o, los de carácter antiimperialista, como el Boletín de defensa nacional centroamericana6.

Las bases del ideario hondureño

5 En Honduras, como lo señala el colega Jorge Amaya Banegas, el proceso de construcción nacional se dio en los siglos XIX y XX y tuvo dos vertientes: por un lado, la efectuada por la intelligencia y, por otro, la construida por el Estado-Nación que se propuso desde el siglo XIX, crear un modelo de nación homogénea, donde se incluyeron a los indígenas y marginalmente a los negros por medio de la tradición, la educación y la creación de un ideario nacional7.

6En realidad, la construcción nacional en Honduras, tanto desde la perspectiva oficial como de la no oficial, elaboró ideológicamente su discurso alrededor de la figura de Francisco Morazán8, y como consecuencia, el énfasis ha tendido hacia la creación de un imaginario morazánico. Dicho ideal es el tema creador de la idea de nación en Honduras, a cuyo panteón se fueron sumando otros héroes como José Cecilio del Valle, José Trinidad Cabañas y Lempira; este último en forma mucho más tardía9. En 1883, durante la presidencia del Dr. Marco Aurelio Soto se mandaron a erigir las estatuas de Morazán, Cabañas, Valle y José Trinidad Reyes10. Pocos años después, durante la presidencia de Luis Bográn, su ministro de Relaciones Exteriores, Jerónimo Zelaya se expresaba al respecto: “…nosotros, los hijos de esta amada tierra; nosotros no podemos prescindir de marchar tras las huellas inmortales de nuestro egregio Morazán. No en vano la patria agradecida le consagra suntuoso monumento; no en vano se destaca en el centro de esta capital su estatua ecuestre11”.

7El ideal morazánico era, por añadidura, centroamericanista, como se observa en 1888, en el discurso con ocasión de la celebración de la Independencia de Centroamérica, en el que hacía referencia al ideal de la unidad centroamericana: “Notad señores, que en mi discurso, el nombre de Centro-América [sic] es el solo que viene a mis labios, el nombre querido de Centro-América[sic], no el de Honduras, no el del Salvador, Nicaragua y de las demás Repúblicas hermanas: prefiero ocuparme del hermoso todo, de la bella cintura del continente12”.

8Por consecuencia, la Independencia fue la efemérides adoptada por los intelectuales y por el Estado para crear unidad tanto a nivel nacional, como en el ámbito centroamericano. Fueron valiosos los aportes dados por la historiografía en este aspecto, en particular, en libros de texto dirigidos a la enseñanza. Sobre este tema, Rómulo Durón13 fue el más difundido de los autores, a los que se suman Ernesto Alvarado García14 y Guillermo Mayes, entre otros15.

9Otro aspecto interesante en la construcción del tema nacional en Honduras es que este proceso no fue consecuente ni se presentó al mismo tiempo en todo el país, como lo ha comprobado esta autora en otro estudio acerca de la incorporación de la idea de nación en la Costa Norte y las Islas de la Bahía, donde la oficialización de héroes y símbolos fue más tardía y no estuvo exenta de traspiés y oposiciones, en particular en las Islas de la Bahía16.

10Aceptada ya la influencia del ideal morazánico en la educación y la cultura del país, hemos de encontrar que existen otros temas que poco o nada han trascendido en la elaboración de “lo nacional”, como en el caso que nos ocupa. De hecho, tanto la Guerra de 1856 en Nicaragua y el fusilamiento de William Walker en Trujillo el 12 de setiembre de 1860 no calaron en la idiosincrasia hondureña17; este último fue un acontecimiento de importancia fundamental, porque marca el fin de la presencia filibustera en Centroamérica18.

11Hoy en día la tumba de Walker es un sitio poco recordado en Honduras y escasamente constituye parte de la memoria colectiva de la comunidad trujillana; aunque su abandonada tumba se encuentra en la entrada del viejo cementerio es la única que está ligeramente protegida por verjas de hierro, como se observa en la siguiente fotografía:

12Fotografía Nº1. Tumba de William Walker

Fotografía de Elizet Payne, Trujillo, Honduras, setiembre de 2004.

13También son conocidos los intentos de repatriar los restos de Walker a su natal Nashville, en el estado de Tennessee y la respuesta negativa del Estado hondureño, ante tales intentos. La siguiente es una fotografía del sitio donde fue fusilado Walker, y se localiza en el lado norte del hospital de Trujillo:

14Fotografía Nº 2
Sitio donde fue fusilado William Walker

Fotografía de Elizet Payne, Trujillo, Honduras, enero de 2006

15En síntesis, la tarea de crear un ideario nacional, según Marvin Barahona, no ha sido fácil en un país sometido a la guerra civil en los siglos XIX y las primeras décadas del XX. Subyugado bajo el caudilismo, el Estado no se convirtió en el organizador de la sociedad hondureña puesto que no cumplía ni siquiera el papel de árbitro en las luchas políticas; tradición política que impedía la formación y la expansión de un sentimiento de nacionalidad entre las capas populares19. Barahona refiere también a un nacionalismo incipiente, que por una parte reivindicaba la soberanía hondureña, pero, por otra, apelaba al sentimiento centroamericanista como protección frente a la Gran Bretaña.

16Por otro lado, se han encontrado testimonios de principios del siglo XX que revelan la existencia un discurso contestatario, resultado de la intromisión estadounidense en Honduras y de sus pretensiones de establecer un protectorado en Nicaragua. A pesar de ello, la mayoría de los líderes veían a los Estados Unidos como el modelo, “la madre” o el “hermano mayor”. Sus héroes eran interpretados como los hermanos mayores del panteón nacional y comparaban a Washington, Lincoln y Jefferson con Morazán y Cabañas, símbolos nacionales de la libertad, la democracia y la unidad.

El destino manifiesto, la guerra de 1856 y William Walker en la historiografía

17Puede afirmarse que no existió en Honduras una historiografía estructurada en la que se manifestara la posición del Estado o de grupos de intelectuales y políticos independientes, sobre el destino manifiesto, la guerra de 1856 y la presencia de William Walker en la América Central. Esto no significa, de ninguna manera, que no existieran opiniones encontradas acerca de la política y de la presencia estadounidense en las recién inauguradas repúblicas. Estas se manifestaron en textos educativos, periódicos y boletines de variadas tendencias.

18Como bien señala Robert May, y lo hemos constatado en las fuentes utilizadas, los Estados Unidos eran vistos como el modelo a seguir por las naciones centroamericanas, desde el punto de vista de sus ideales políticos y su desenvolvimiento económico. No obstante, en América Latina, veían también con recelo la expansión hacia territorios localizados en sus fronteras, la ideología del destino manifiesto y la esclavitud existente en los estados sureños, pero sobre todo la posibilidad de expandir dicha institución a los países del istmo. En 1887, el entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Honduras a la vez que mostraba su admiración hacia la “augusta hermana”, también comentó su recelo respecto a la política exterior estadounidense, instándolos a que: “… en vez de proclamar la estrecha e interesa [sic] la política de Monroe –la América para los americanos–, proclamaremos una más justa, – la América para la democracia, la América para la vida digna y libre de los hijos de ambos hemisferios20“.

19 En la historia oficial de Honduras, corresponde a Rómulo Durón ser el autor más leído, editado y referido como cita de autoridad. Su primera edición del Bosquejo histórico de Honduras, data de 192721, al que se suma la Historia de Honduras22 . No es casualidad que este escritor sea el representante más conocido de la historia hondureña, debido a que, en palabras del historiador Rolando Sierra:

20“La obra historiográfica de Durón se enmarca dentro de esta perspectiva historiográfica, sustentada por los reformadores hondureños Marco A. Soto y Ramón Rosa en su proyecto de conformar un estado-nación. Se comenzó a construir un imaginario en torno a los héroes nacionales, sobre todo los de la independencia. Esta es una recuperación del pasado que implica no sólo los estudios biográficos, sino también la construcción de monumentos y estatuas, así como la tendencia a bautizar los establecimientos educativos e instituciones con los nombres de estos héroes23.”

21Acerca del tema que nos compete, Rómulo Durón, toma en cuenta los siguientes aspectos en sus textos: la situación interna de Nicaragua, la entrada de Honduras, Guatemala y El Salvador a la Guerra, el papel de Costa Rica, la actitud de José Trinidad Cabañas, el peligro que constituía Walker en el área, la retirada de este de Nicaragua en 1857, su retorno a las costa hondureñas y su fusilamiento en 1860. En relación con la Guerra de 1856, Durón expone puntos similares en los dos textos: parte de la situación interna de Nicaragua y del arribo de los filibusteros en 1855. Sin embargo, su máxima preocupación, desde la perspectiva de la historia oficial de Honduras, es aclarar la actitud del héroe hondureño José Trinidad Cabañas, quien mantuvo entrevistas con Walker y los demócratas de León, con el supuesto objetivo de retornar al poder en Honduras, ya que en la presidencia del país se encontraba su rival político Santos Guardiola24. Al respecto, relata Durón, que las conversaciones generaron animadversión entre ambos por lo que Cabañas se vio obligado a salir de Nicaragua y pronunciarse en contra de la presencia extranjera en el istmo:

22 bq. “Pero su viaje no fue inútil porque le sirvió para penetrar la verdadera política de Walker; y regresando inmediatamente a El Salvador, la descubrió en un manifiesto a los centro-americanos[sic], y fue así el primero en dar la voz de alarma contra el que meditaba destruir la nacionalidad centro-americana[sic] y establecer aquí la esclavitud. Al salir de León protestó que no tomaría las armas contra el Gobierno de Honduras mientras la planta de un solo filibustero hollase el territorio de Centroamérica25.

23Conocida la situación de Nicaragua, relata Durón, se celebró un Tratado entre Guatemala y El Salvador por el cual se comprometieron a enviar fuerzas de auxilio a Nicaragua. La participación de Honduras consistió en enviar un contingente de hombres al mando de Florencio Xatruch26, aliado de Guardiola y enemigo de Cabañas. No obstante, Durón expone, someramente, la mencionada guerra en Centroamérica y dice, ligeramente, que Walker fue expulsado de territorio centroamericano gracias a la colaboración de los aliados, aunque señala, corresponde a “Costa Rica la gloria de haber sido el primero en acudir en auxilio de Nicaragua27”. En lo que es más insistente el autor es en presentar a Cabañas como un héroe y líder de la unidad centroamericana28.

24Acerca de la caída de Walker en tierras hondureñas, en el puerto de Trujillo, Durón señala brevemente que: “En 1860 apareció en la costa Norte de Honduras el aventurero Walker, deseoso de llevar adelante sus propósitos de dominación en Centroamérica. Fuerzas hondureñas con la cooperación del buque inglés Icarus, al mando de Mr. Nowel (sic) Salmon, capturaron al invasor, a quien se fusiló en Trujillo el 12 de septiembre29”. En concreto, el autor le dedica únicamente un párrafo a la caída de Walker en Trujillo.

25 La obra de Esteban Guardiola, “_Vida y hechos del general Santos Guardiola_”, aporta interesantes referencias e importantes documentos sobre la Guerra de 1856 y la presencia de Walker en el istmo30. Tomando como punto de partida esta biografía, Guardiola destaca la participación de su antepasado en la causa legitimista de Nicaragua y sus principales batallas contra los demócratas de León. A la vez, expone que la mala situación económica de Honduras en 1855, hizo que las tropas de este país tuvieran más problemas para salir a Nicaragua, a diferencia de El Salvador y Guatemala que lo hicieron en forma inmediata31. Es este autor quien expone ampliamente el ambiente del país cuando William Walker se presenta en Roatán y Trujillo en 1860, episodio con el que finaliza la aventura filibustera en el istmo.

26El texto refiere que en ese entonces, el gobierno de Guardiola llevaba a cabo la reincorporación de las Islas de la Bahía y la Mosquitia a territorio hondureño, razón por la cual la presencia de Walker afectaba seriamente dicho proceso, cuyo Tratado Wyke-Cruz había sido firmado el 29 de noviembre de 1859. Tanto fue así que el propio gobierno de Costa Rica, solicitó al de Honduras, retrasar la ceremonia de recepción de las islas debido a que para este último país era medular resolver la causa Walker, de manera que, el gobierno de Guardiola proclamó las mencionadas islas, parte del territorio nacional el 24 de abril de 1861 y no fue hasta el 1º de junio del mencionado año, que se hizo la ceremonia de recepción de este territorio insular a la República32 .

27Por su lado, Ernesto Alvarado García en su Historia de Centroamérica y nociones de instrucción cívica y geografía de Centroamérica, argumenta que la presencia de Walker en Nicaragua fue provocada por la guerra interna y las disputas entre León y Granada33. A continuación enfatiza en la participación de los países del istmo en la Campaña Centroamericana y finalmente arguye acerca de la importancia de Cabañas cuyo manifiesto: “…fue la primera clarinada contra la guerra imperialista que amenazaba a la patria de Morazán34.” Alvarado García también invita a reflexionar acerca de la presencia de los filibusteros y saca de ello un mensaje centroamericanista, cuando nos indica que este hecho: “Nos patentizó también, la realidad de la unión centroamericana y los sentimientos fraternos de sus pueblos; pues los desacuerdos que se produjeron eran más bien el fruto de rencillas personales que de hondas diferencias locales35”.

28Otros autores de historia de Honduras, únicamente relatan lo sucedido, sin emitir ninguna reflexión al respecto y se basan en Lorenzo Montúfar como referente de autoridad36. Por ejemplo, Robustiano Vera en sus _Apuntes para la historia de Honduras de 189037, Félix Salgado, Elementos de Historia de Honduras , editado en 192738 y Rubén Barahona39 con su “Breve Historia de Honduras”. Pero existen dos trabajos que le dan más espacio a la presencia de Walker y al peligro que constituía para Honduras.

29El primero de ellos pertenece a Fernando Cevallos, Reseña histórica de las Islas de la Bahía, publicado en 191940.En este trabajo se expone acerca de la presencia de Walker en las islas, así como, la anuencia y conformidad con que los isleños le habían recibido, debido a que – argumenta Cevallos – los súbditos ingleses querían sabotear la incorporación de las Islas de la Bahía a Honduras41. Después de haber llegado a Roatán, con el beneplácito de algunos isleños, Walker procedió a tomar la plaza de Trujillo y su aduana, izó la bandera de Honduras y se tituló Presidente de Nicaragua42. Aunque el autor no presenta los sucesos de la Guerra en Nicaragua, expone que después de muerto: “Su cadáver fue recogido y puesto en un ataúd; después de lo cual fue sepultado sin ninguna ceremonia ni aparato, en el cementerio de Trujillo43”. Sin embargo, lo más trascendental del texto es que pone en evidencia que Walker se había convertido en un peligro para Honduras, ya que en ese año dicho estado estaba en un proceso de recuperación de las Islas de la Bahía y de la Mosquitia, procesos que le habían llevado muchos años y prolongadas mediaciones diplomáticas44. El mismo cónsul inglés, William Melhado, informaba que la llegada de Walker estaba entorpeciendo el Tratado Wyke-Cruz45.

30Por su lado, en 1961 y con ocasión de la celebración de los 100 años de la caída de Walker en Trujillo, la Secretaría de Educación Pública46 publicó el folleto Reincorporación de las Islas de la Bahía a la soberanía de Honduras, el cual tenía como objetivo que los escolares y maestros conocieran y se acercaran a los habitantes de las Islas, así como difundir la historia patria y fortalecer la conciencia nacional “y a que no pasen desapercibidas las magnas fechas históricas47”. En este caso, aunque de manera tardía, hay un intento desde el Estado de rememorar el episodio que dio como resultado que las Islas de la Bahía formaran parte del territorio hondureño.

31En la década de 1980, otro autor que se suma a esta lista es Medardo Mejía, quien, en su Historia de Honduras, realiza una exposición detallada de la guerra de 1856 y sus efectos48. No obstante, y a pesar de sus pretensiones de construir una historia nacional más crítica, no hace sino recurrir a la autoridad de Lorenzo Montúfar y de José Dolores Gámez para exponer la historia. Se remonta a los sucesos internos de Nicaragua, la participación de Honduras en la guerra y el final de Walker en Trujillo. Uno de los méritos del trabajo de Mejía es la presentación de importante documentación. En particular, cita ampliamente el papel de Cabañas como presidente del Congreso de El Salvador, en la declaratoria centroamericana contra la presencia filibustera y la subsiguiente alianza de los países del istmo. En el epílogo de tales sucesos concluye: “Esta, precisamente, ha sido la tragedia de Centro América: siempre los nativos se pelearon entre sí por quisicosas y el aprovechado en una u otra forma ha sido un poder internacional: o la Gran Bretaña o los Estados Unidos49.”

32En las décadas de 1980 y 1990, el historiador Marvin Barahona ha logrado enfocar dicho problema en un contexto mayor: las motivaciones de la Guerra de 1856 y la presencia de Wiliam Walker en Honduras. En sus libros, _La hegemonía de los Estados Unidos en Honduras (1907-1932)[50], y Evolución histórica de la identidad nacional51, propone que la presencia de los filibusteros se debía al papel estratégico de la ruta de Nicaragua y al proyecto de ampliar el imperio hasta Centroamérica, teniendo como base la mano de obra esclava negra52. Menciona además, que Inglaterra jugó un papel crucial en la entrega de Walker a las autoridades hondureñas en 1860, aspecto trascendental por el que se explica su muerte en Trujillo. En términos del contexto global, Barahona, en su estudio sobre La evolución histórica de la identidad nacional, argumenta que fue en el siglo XIX cuando el nacionalismo hondureño tomó fuerzas bajo el lema de la defensa de la soberanía nacional. En particular en la década de 1840 y 1850 frente a los ingleses y contra los filibusteros de William Walker en 1860. Aclara que es un nacionalismo que se encuentra en las cúpulas del poder y que en su interior no se distinguen entre liberales o “conservadores”.

h4. El Boletín de la defensa nacional centroamericana y otras reacciones contestatarias

33 A pesar de que las instancias oficiales no reincorporaron en el imaginario nacional los sucesos de la guerra de 1856 y la presencia de William Walker en las costas hondureñas, a principios del siglo XX, los intelectuales, y con ellos una serie de comunidades, hicieron un esfuerzo por recordar los sucesos mencionados. El ambiente que rodeó estas reacciones estuvo relacionado con la presencia estadounidense en el istmo y el Caribe, y sobre todo la política agresiva frente a Nicaragua, en pos de la construcción de un canal por su territorio. Así, diversos sectores hondureños se unieron y proclamaron su oposición ante tales intenciones.

34 Gran cantidad de expresiones de carácter antiimperialista fueron compiladas en el Boletín de la defensa nacional centroamericana, en 191353. El documento reúne tanto las expresiones y discursos de intelectuales y políticos con ocasión de la presencia de tropas estadounidenses en el istmo, más concretamente en Nicaragua. El texto contiene las actas de cabildo de varias comunidades del país en las que se rememora la presencia de Walker. Una de las que más llama la atención es la del pueblo del interior del país llamado Yamaragüila que en 1913, y con ocasión de la defensa de la soberanía centroamericana, hacía alusión a los sucesos de 1860. En este caso, sus miembros quisieron recordar a los estadounidenses que su pretensión de tener un protectorado en Nicaragua los podría llevar a lo que ocurrió con William Walker en 1855:

35 bq. “…que no pudiendo resistir al empuje de los bravos y valientes hondureños, al mando del general Alvarez, no le quedó más amparo que entregarse a un oficial del buque de guerra inglés Ycarus. Fue juzgado y pagado su delito el tres de septiembre (sic) del referido año, en el puerto de Trujillo. Así es, que aunque débiles, como lo sabe Norteamérica, para defender nuestro patrio suelo y nuestra libertad seguiremos el ejemplo de nuestro cacique Lempira, muerto en defensa de nuestra libertad, por medio de la traición, cuya sangre mantiene con lozanía al árbol de la libertad54”.

36Es evidente en el caso mencionado anteriormente y en el que mostramos a continuación, que si bien el proceso es reconocido, la fecha que se menciona en ambos casos es incorrecta, lo que señala que no se había articulado tal día como una efemérides nacional.

37De igual forma que en el caso anterior, la comunidad de Nacaome se equivocó respecto al día del fusilamiento al anotar: “Si se trae al recuerdo la invasión de William Walker que tantos males causó al istmo centroamericano, siendo al fin fusilado en Trujillo por el general Álvarez si mal no recordamos en el año 185555”. En los mismo términos lo hizo el pueblo de Nueva Armenia que, respecto a la situación de Nicaragua y a la presencia en ese país de los Estados Unidos,: “… sabremos recibirlo como recibimos a Walker, que duerme tranquilo en la Costa Norte de esta República, por todos los siglos56”.

38Ante tal situación, numerosos intelectuales y políticos propusieron sus discusiones en la propia Asamblea Legislativa; en ella manifestaban su recelo frente a la liberalidad con la que se trataba a las compañías extranjeras. Tanto que, una vez un diputado comentó que Honduras había sido el país más liberal en Centroamérica con respecto a las concesiones extranjeras; esto ha sido un error que se quería rectificar57. Otro diputado pidió leyes más proteccionistas para el país y en el mismo texto, otro argumentó que la tierra no se debía derrochar. Aún así, los diputados no obtuvieron sus propósitos por encontrarse con un fuerte apoyo a la política concesionaria del Estado en el Congreso.

39No obstante, es reconocida la sutileza con la que algunos discursos hondureños tratan a los estadounidenses. En el periódico El Atlántico de 193058, de marcado carácter antiimperialista y publicado en La Ceiba, se preocupaba por señalar su posición respecto a los extranjeros:

40 bq. “No se crea que sentimos rencor contra los avecinados en nuestra patria, no; queremos solamente quitar la careta a los filibusteros ignorantes que manteniéndose en su alta condición de extranjeros fuertes y audaces, se proponen atropellar nuestras instituciones poniendo en baratillo nuestra soberanía y la integridad de nuestro suelo para el logro de planes económicos que ensucian el porvenir de nuestra naciente república”.

41Por su lado, el líder político y más adelante presidente de Honduras, Vicente Mejía Colindres, se expresó respecto al pretendido protectorado en Nicaragua, en el mencionado Boletín:

42“…recordar que la historia de todos los tiempos nos enseña que el poderío de los pueblos conquistadores no es estable; recordar a los romanos, a los hijos del profeta, a los españoles; recordar a todos los pueblos cuyos ejército victoriosos conquistaron el mundo, en nombre de una civilización mentida, apoyados en el derecho de la fuerza59”.

43Por su lado, el orador Dr. Juan Ángel Arias recordaba que fueron las revueltas internas de Nicaragua, las causantes de la llegada de William Walker, por lo que cabía a los políticos de ese país la responsabilidad de lo sucedido:

44 bq. “Retrocediendo a los tiempos de Walker, arrancamos desde allí el proyecto de protectorado de Nicaragua, y ciegos, con tanta indignación de patriotas, creyéndonos poseedores de toda la razón y la justicia, arrojamos la culpa a los americanos” y continúa: “Olvidamos que Walker y sus seidos [sic ]fueron traídos a Centroamérica por uno de nuestros hombres más prominentes en la historia (…) Que es el Estado de Nicaragua o mejor dicho, sus directores de la actualidad, quienes invitaron a los americanos para que decidiesen de sus destinos60”.

Conclusión

45En relación con el tema aquí abordado, hemos concluido que, tanto desde el Estado como desde la intelectualidad hondureña, fueron pocos y fragmentados los intentos de darle una interpretación y un simbolismo a la lucha centroamericana contra los filibusteros y especialmente, al final de Walker en Trujillo. Tanto fue así que el ideario centroamericanista tan importante en este país, tuvo como vertientes a la figura de Francisco Morazán y la Independencia.

En respuesta a la pregunta general de este trabajo, ¿Por qué no hubo en Honduras interés oficial por recrear la memoria de la Guerra de 1856 y la caída de Walker en su territorio?, hemos de proponer:

46a. Porque el país crea su idea de nación alrededor de la figura de Francisco Morazán ya que para los gobernantes y las elites políticas de Honduras, la figura de Morazán, alude y defiende el ideario liberal centroamericano. De hecho, los gestores del panteón de héroes fueron liberales como Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa. Estos, a su vez, formados por los liberales guatemaltecos, estaban interesados en hacer perdurar el ideario de la unidad centroamericana, expresión que había desaparecido en la República Federal, pero cuya valorización ideológica-política perduró en los numerosos intentos de recuperar dicha unidad. Este ferviente centroamericanismo ha sido más fuerte en Guatemala, El Salvador y Honduras.

47b. Los intereses extranjeros en el país, y sobre todo en la Costa Norte de Honduras, trascendieron el plano estrictamente económico y condicionaron la historia de Honduras en la medida en que para las elites gestoras no era adecuado expresarse abiertamente en contra de los Estados Unidos. Y, aunque se ha podido observar que existían voces disidentes, estas no calaron profundamente en las instancias creadoras de la idea de nación y, por lo tanto, no se volvieron hegemónicas a nivel ideológico. Sin embargo, no cabe duda que existió un nacionalismo incipiente que se expresó en la defensa de la soberanía nacional y centroamericana.

48c. Otro argumento que se plantea es que, si se rememoraba la presencia de Walker en Honduras, podría ser contraproducente con la idea de mantener bajo dominio nacional a las Islas de la Bahía, cuyos habitantes eran reconocidos por su resistencia y regionalismo. En particular, el recurso a tal memoria podría afectar las relaciones con los antiguos súbditos británicos, muchos de los cuales habían colaborado con Walker. He ahí la disyuntiva: ¿Cómo castigar a los isleños que en ese momento se incorporaban con disgusto al Estado de Honduras?, ¿Por qué recordar una y otra vez la alianza con el filibustero? En ese caso, era mejor desentenderse oficialmente de tal suceso.

Tanto fue así que en el cronograma escolar de Honduras, no existe el 12 de septiembre de 1860 como una efeméride patria. En realidad, las fechas de recordación más importantes en Honduras son el 15 de setiembre, día de la Independencia centroamericana, el 3 de octubre, que rememora el nacimiento del héroe nacional Francisco Morazán y el 20 de julio que es el día de Lempira. A diferencia de Costa Rica donde los sucesos de 1856 y 1857 tomaron un matiz de efemérides y parecen haber logrado más éxito, en particular desde la educación61.

49Notas de pie de página

501 Fernando Cevallos, Reseña histórica de las Islas de la Bahía, (Tegucigalpa, Honduras: Tipografía Nacional, 1919).

512 Fernando Cevallos, Reseña histórica, pág. 4.

523 Nació en Nashville, Tennessee, Estados Unidos el 8 de mayo de 1824 y murió ejecutado en Trujillo, Honduras, el 12 de septiembre de 1860.

534 Víctor Hugo Acuña asegura que corresponde al guatemalteco Lorenzo Montúfar ser el fundador de la memoria oficial costarricense sobre la guerra contra los filibusteros”. Víctor Hugo Acuña Ortega, “Vertientes del recuerdo: Nicaragua, Walker y Costa Rica (siglos XIXXXI)”, San José: CIHAC, Universidad de Costa Rica, 2006, pág. 16.

545 Juan Rafael Quesada Camacho, Clarín Patriótico: La guerra contra los filibusteros y la nacionalidad costarricense, (Alajuela: Museo Histórico-Cultural Juan Santamaría, Colegio de Licenciados y Profesores, 2006).

556 Boletín de la defensa nacional centroamericana, (Tegucigalpa: Editorial Guaymuras, 1980). La primera edición data de 1913.

567 Jorge Amaya Banegas, “Los estudios culturales en Honduras: la búsqueda de algunas fuentes culturales para la reconstrucción del imaginario nacional hondureño”.
“http://www.fcs.ucr.ac.cr/~historia/artículos/2005/vol.-2-6honduras.htm (http://www.fcs.ucr.ac.cr/~historia/artículos/2005/vol.-2-6honduras.htm)”:http://www.fcs.ucr.ac.cr/~historia/artículos/2005/vol.-2-6honduras.htm

578 Ethel García, “El nacionalismo hondureño. Entre la añoranza de la patria grande y la necesidad de consolidar la unidad nacional”. Ponencia presentada en el “Seminario fin de siglo XIX e identidad en México y Centroamérica”, Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, Alajuela, 11-14 mayo de 1999, pág. 19.

589 A diferencia de Costa Rica, donde, según Víctor Hugo Acuña, la oficialización de la memoria de la guerra estuvo marcada por la inauguración del monumento a Juan Santamaría y el Monumento Nacional. Víctor Hugo Acuña Ortega. Para conocer el caso de Lempira como héroe nacional véase: Darío Euraque, “La creación de la moneda nacional y el enclave bananero en la costa caribeña de Honduras: ¿en busca de una identidad étnico-racial?, Yaxkin, Honduras n.1-2, octubre, 1996, pág. 150.

5910 Los dos primeros, simbolizan la unidad centroamericana; Valle, al sabio ilustrado del periodo colonial y redactor del Acta de Independencia y, José Trinidad Reyes, sacerdote, fue el fundador de la Universidad de Honduras. El último de los héroes sumados al panteón nacional fue el indígena Lempira, en la década de 1930. Por su lado, los símbolos nacionales se crearon de forma tardía; la Bandera Nacional en 1860, el Himno Nacional escrito en 1904 y musicalizado en 1915.

6011 Archivo Nacional de Honduras, ANH. “Discurso oficial pronunciado por el Ministro de Relaciones Exteriores, licenciado don Jerónimo Zelaya, en la celebración del LXVI aniversario de la Independencia nacional”, La República, 17 de septiembre de 1887, serie 18.

6112 ANH. “Discurso oficial pronunciado…”

6213 Rómulo Durón, Bosquejo histórico de Honduras (1502-1821), (San Pedro Sula: Tipografía El Comercio, 1927); e Historia de Honduras, (Tegucigalpa: Ministerio de Educación Pública, 1956).

6314 Ernesto Alvarado García, Historia de Centroamérica y nociones de instrucción cívica y geografía de Centroamérica, (Tegucigalpa: Librería de España y América, 1949).

6415 Guillermo Mayes, “Honduras en la Independencia de Centroamérica y la anexión a México”, Ariel, Honduras, septiembre de 1973.

65fn16 Elizet Payne Iglesias, “Identidad y nación: el caso de la Costa Norte y las Islas de la Bahía en Honduras, 1876-1930”, Mesoamérica, N° 42, diciembre de 2001, págs. 75-103.

6617 Hasta el momento no se cuenta con el dato que indique el 12 de septiembre como una efeméride patria.

6718 En cambio, en la década de 1880, cada 27 de agosto de cada año se celebraba el llamado Gran día de la patria, porque es el día en que cesaron las guerras civiles; efemérides que se celebraban en Trujillo con juegos, cañonazos, música, misa, baile, cantata, desfile del pabellón nacional y el retrato del presidente Marco Aurelio Soto. Manuel Cavero, Guaymura, Truxillo, Trujillo, (Trujillo, Honduras, s.e., 1972), págs. 144-161.

6819 Marvin Barahona, La hegemonía de los Estados Unidos en Honduras (1907-1932), (Tegucigalpa: Centro de Documentación de Honduras, 1989), p. X.

6920 La República, 17 de setiembre de 1887, serie 18.

7021 Rómulo Durón, _Bosquejo histórico de Honduras_…

7122 Rómulo Durón, _Historia de Honduras_…

7223 Rolando Sierra, “De Vallejo a Argueta: nueve intérpretes de la historia hondureña”, El Heraldo, 25 de marzo de 2001, pág. 12.

7324 El 14 de febrero de 1856-59 la Asamblea general eligió al general Santos Guardiola Presidente y como vice-presidente a don José María Lazo.

7425 Rómulo Durón, Bosquejo, pág. 258.

7526 Del apellido de Florencio Xatruch derivó la denominación de “catrachos” a los hondureños.

7627 Rómulo Durón, Bosquejo, pág. 259.

7728 Recordemos que Cabañas fue compañero y amigo de Francisco Morazán y después de la muerte de este último en 1842, Cabañas quiso no sólo recuperar su legado sino su liderazgo en el istmo.

7829 Rómulo Durón, Bosquejo, pág. 259.

7930 Esteban Guardiola, Vida y hechos del general Santos Guardiola, (Tegucigalpa: Tipografía Nacional, 1953). La Universidad Nacional Autónoma de Honduras publicó la obra en 1994 por la Editorial Universitaria.

8031 Guardiola fue miembro fundador de la Sociedad de Geografía e Historia de Honduras y de la Revista del Archivo y la Biblioteca Nacional de Honduras. Rolando Sierra, “De Vallejo a Argueta:…”, pág. 15.

81fn32 Esteban Guardiola, Vida y hechos, pág. 131.

8233 Ernesto Alvarado García, Historia de Centroamérica.

8334 Ernesto Alvarado García, _Historia de Centroamérica, pág. 260. Suponemos que lo que el autor llama la “patria de Morazán” es todo Centroamérica.

8435 Ernesto Alvarado García, Historia de Centroamérica, pág. 265.

8536 Lorenzo Montúfar, Walker en Centroamérica, (Alajuela: Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, 2000), pág. 731.

8637 Robustiano Vera, Apuntes para la historia de Honduras, (Santiago de Chile: Imprenta de El Correo, 1890).

8738 Félix Salgado, Elementos de Historia de Honduras, (Tegucigalpa, Honduras: Tipografía Nacional, 1927).

8839 Rubén Barahona, Breve Historia de Honduras, (México: Editorial Azteca, 1956).

8940 Fernando Cevallos, Reseña histórica,

9041 Fernando Cevallos, Reseña histórica, pág. 58. Cevallos inserta algunas cartas de los filibusteros donde se evidencia la participación de los criollos de Roatán en connivencia con los extranjeros. Fernando Cevallos, Reseña histórica, págs. 59-60.

9142 Aquí, la reacción del cónsul inglés, William Melhado, fue esencial porque las rentas del puerto estaban hipotecadas por el gobierno de la Gran Bretaña.

9243 Fernando Cevallos, Reseña histórica, pág. 70.

9344 Un estudio de esta autora acerca de este tema se encuentra en la Revista de Historia, (en prensa) con el título “Territorio y dignidad”. El Estado de Honduras frente a la posesión de la Mosquitia y las Islas de la Bahía. 1824-1890”.

9445 Fernando Cevallos, Reseña histórica, pág. 65.

9546 Secretaría de Educación Pública, Reincorporación de las Islas de la Bahía a la soberanía de Honduras, (Tegucigalpa: Publicaciones de la Secretaría de Educación Pública, 1961).

9647 Secretaría de Educación Pública, _Reincorporación

9748 Medardo Mejía, Historia de Honduras, t. IV. (Tegucigalpa: Editorial Universitaria, 1988).

9849 Medardo Mejía, Historia de Honduras, pág. 159.

9950 Marvin Barahona, La hegemonía.

10051 Marvin Barahona, Evolución histórica de la identidad nacional, (Tegucigalpa: Editorial Guaymuras, 1991).

10152 Marvin Barahona, La hegemonía, pág. 4.

10253 _Boletín de la defensa nacional centroamericana_….

10354 La fecha que anota la comunidad es incorrecta. _Boletín de la defensa_…, pág. 191.

10455 _Boletín de la defensa_…,pág. 239.

10556 _Boletín de la defensa_…, pág. 49.

10657 ANH, Boletín Legislativo, Honduras, N° 14, 14 de febrero de 1914, pp.109-110.

10758 El Atlántico, IV, n° 259, 10 de julio de 1930.

10859 _Boletín de la defensa_…, pág. 237.

10960 _Boletín de la defensa_…, pág. 311.

11061 Víctor Hugo Acuña Ortega, “Vertientes del recuerdo”, pág.15.

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Para citar este artículo :

Elizet Payne, « “Buscar lo cierto en lo ignorado”: William Walker y la guerra de 1856 en la historiografía hondureña (1880-1980) », Boletín AFEHC N°36, publicado el 04 junio 2008, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1945

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