Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.197.130.93', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : articulos : Walker en Centroamérica según la historiografía filibustera (1856-1860) : Walker en Centroamérica según la historiografía filibustera (1856-1860)

Ficha n° 1946

Creada: 20 junio 2008
Editada: 20 junio 2008
Modificada: 17 enero 2011

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 8300 (aprox.)

Autor de la ficha:

Víctor Hugo ACUÑA ORTEGA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Walker en Centroamérica según la historiografía filibustera (1856-1860)

En este artículo el autor describe la manera en que fue contada en Estados Unidos la invasión de William Walker a Centroamérica en el propio momento en el que ocurrieron los acontecimientos es decir entre los años de 1855, momento de la llegada de los filibusteros a Nicaragua y 1860, año en que Walker publica su libro "The War in Nicaragua" y en que muere fusilado en Honduras. El artículo analiza los principales libros, folletos y artículos de revistas publicados en Estados Unidos durante esos años y muestra que la forma en que es relatada y es valorada la expedición filibustera están profundamente impregnadas de las ideas expansionistas del destino manifiesto de gran popularidad en ese país durante aquellos años. Así, aunque no todos los autores analizados aprueban el proceder de Walker todos consideran inevitable y conveniente la absorción de la América Central por el poderoso imperio estadounidense. De igual modo, los mismos acontecimientos de la guerra contra Walker son presentados de manera tal que el conflicto es protagonizado esencialmente por actores de Estados Unidos, es decir, los filibusteros y sus adversarios en aquel país, y los centroamericanos aparecen como figuras secundarias y sin importancia en el desarrollo y desenlace de los acontecimientos. En fin, el artículo sostiene que la manera en que esta primera vez fueron contados los acontecimientos ha determinado la forma en que han sido relatados en épocas posteriores sobre todo en Estados Unidos, pero también en Centroamérica.
Palabras claves :
Walker, Estados Unidos, Acontecimientos, Filibusteros, Folletos
Autor(es):
Víctor Hugo Acuña Ortega
Fecha:
Junio de 2008
Texto íntegral:

1

Introducción:

2 La expedición de William Walker a Nicaragua, y la guerra de resistencia que suscitó entre los años 1855 y 1857, fue contada desde el mismo momento en que se desarrollaron los acontecimientos. Como es bien conocido, la prensa estadounidense, la prensa británica y la prensa centroamericana, para citar solo a los principales interesados en el conflicto, le dieron un seguimiento detallado. No obstante, debe agregarse que aquellos eventos fueron rápidamente objeto de libros, capítulos de libros y artículos en revistas de la época. De igual manera, atrajeron la atención del Congreso de los Estados Unidos y del Poder Ejecutivo y suscitaron intervenciones de varios legisladores y de los presidentes Pierce y Buchanan, algunas de las cuales fueron impresas. De esta manera se puede afirmar que la primera historiografía de la guerra contra los filibusteros, en el sentido que en este trabajo se le da a esa noción, fue producida en los Estados Unidos, bajo la forma de historia inmediata o, si se prefiere, de historia contemporánea.

3Quizás, este dato no sea novedad porque es sabido que en 1860, algunos meses antes de su muerte, William Walker publicó un relato de su experiencia en Nicaragua, documento que se ha convertido en una fuente básica, usada por todos aquellos que han escrito sobre este tema en el último siglo y medio. Pero, es posible que sea menos conocido que antes del libro de Walker se publicaron varios trabajos sobre aquel episodio en Estados Unidos y en Gran Bretaña. En suma, se puede afirmar que la primera historiografía que suscitó aquella guerra fue la estadounidense. Así, a partir de mediados de la década de 1850 y hasta el presente se han publicado obras históricas sobre Walker y su presencia en Nicaragua; muchas de las cuales, como se verá, han sido traducidas al español y publicadas en Centroamérica. Quizás convenga, antes de estudiar el contenido de esos trabajos, revisar sus características principales.

Caracterización del conjunto de obras analizadas:

Características formales:

4El corpus, es decir, el conjunto de textos que aquí se analizan, está integrado por obras históricas en el sentido de que no se trata de ficciones, sino de textos con pretensiones “realistas” que intentan relatar los sucesos, para utilizar la expresión de Ranke, “tal y como sucedieron”. En este corpus encontramos tres tipos de obras: en primer lugar, textos publicados en el propio momento de los acontecimientos, es decir entre 1856 y 1860, los cuales incluyen testimonios de los propios protagonistas y relatos de observadores contemporáneos; en segundo lugar, memorias de protagonistas del episodio publicadas con posterioridad a los hechos, es decir, después del fin de Walker y del filibusterismo; y, en tercer lugar, estudios realizados por historiadores aficionados, periodistas o escritores, y trabajos universitarios, propiamente dichos, elaborados por historiadores profesionales, otros científicos sociales y críticos literarios; obviamente, tales autores ya no fueron contemporáneos, ni protagonistas de aquellos sucesos. Existen también documentos impresos de la época, por ejemplo, discursos de senadores estadounidenses ante la cámara, los cuales pueden ser incluidos en el primer grupo.

Intenciones de los autores

5Un asunto que se debe tener en cuenta a la hora de considerar las obras de los autores estadounidenses es lo que se puede denominar sus intenciones o sus pretensiones frente a sus lectores. El autor se propone alguna meta o tarea, la cual varía con el tiempo. Así, desde la perspectiva de sus intenciones, las obras que integran el corpus historiográfico estadounidense pueden ser divididas en las siguientes categorías:

61.- Escritos de propaganda y justificación de lo actuado: se trata del material producido cuando el filibusterismo ocupaba un espacio protagónico en la política y en la opinión pública de los Estados Unidos; la obra por excelencia de esta historiografía es el citado libro de William Walker. En este grupo se sitúan también los testimonios de quienes participaron con Walker en la expedición a Nicaragua y que por la experiencia vivida denuncian y condenan sus actos; tal sería el caso de quienes fueron desertores del ejército filibustero1.

72.- Obras de rescate memorial: estos libros de recuerdos se publican cuando el episodio ya ha sido sepultado en el olvido, tanto por ser una historia de perdedores como por estar asociada al bando derrotado en la guerra de secesión de los Estados Unidos. Para estos autores, compañeros de armas de Walker, los filibusteros eran unos idealistas, independientemente de sus errores y defectos y de los rasgos negativos de su jefe, y unos fieles representantes de la energía y de los valores estadounidenses. Conviene advertir que estas obras son más bien escasas, en comparación con los escritos contemporáneos de los eventos, circunstancia que apunta hacia una de las características de la memoria estadounidense de la guerra contra los filibusteros, su olvido cíclico o su ausencia permanente en la memoria nacional2.

83.-Textos de propaganda imperial y de rescate memorial: hacia fines del siglo XIX y a principios del siglo XX, en los años en que desaparecían los últimos sobrevivientes de la expedición de Walker y cuando Estados Unidos inició una nueva fase de expansión territorial y económica, aparecieron una serie de obras que se propusieron rescatar del olvido a William Walker para mostrar que los nuevos héroes imperiales de los tiempos de la guerra de Estados Unidos contra España habían tenido unos predecesores que, aunque fracasados o incluso equivocados, eran idealistas, ilustres y románticos. De este modo, el recuerdo de Walker se puso al servicio de la expansión imperial de los Estados Unidos que culminó con su ascenso a nivel de potencia mundial al finalizar la Primera Guerra Mundial.[4]

94.- Relatos de entretenimiento y de rescate del olvido: a partir de la década de 1920 y hasta los años 1970 se publican una serie de obras que intentan contar la historia de William Walker por su carácter de aventuras y por su aspecto romántico y casi inverosímil; en ellas hay una mirada irónica en relación con los designios del filibustero, pero se conserva la idea de que los Estados Unidos tienen una tarea democratizadora en los países centroamericanos y una mirada de desprecio hacia la realidad del istmo, pasada y presente; aunque hay autores que muestran simpatía por los centroamericanos y condenan, quizás ingenuamente, el “imperialismo” estadounidense. Se trata de obras con fines edificantes, algunas de ellas dirigidas a un público joven. Su perspectiva es la de la vieja historia magistra vitae que suministra a las nuevas generaciones ejemplos del valor y de la osadía de estadounidenses de otros tiempos4.

105.- Obras de investigación histórica propiamente dicha: en estos trabajos hay un intento de posicionarse frente al olvido de Walker en los Estados Unidos y hay, al mismo tiempo, la intención de reinterpretar la historia del sur de los Estados Unidos y de la fase del expansionismo estadounidense dominada por el destino manifiesto. Esta historiografía esta hecha desde Estados Unidos y se ocupa poco de quienes padecen el filibusterismo; pero tiene el mérito de intentar dar una visión de conjunto del fenómeno, desde inicios del siglo XIX5. Debe decirse que esta historiografía universitaria y profesional, tiene un antecesor en un libro publicado en 19166.

Enfoque de las obras:

11Como es fácil de suponer, esta historiografía está nacionalmente encuadrada ya que construye su narrativa desde la perspectiva de los Estados Unidos, se fundamenta, casi exclusivamente, en fuentes estadounidenses o en lengua inglesa, su preocupación es el impacto de los sucesos en los Estados Unidos y no parece sentir la necesidad de mirar al otro, es decir a los centroamericanos, y mucho menos de adoptar su punto de vista. En este sentido, se trata de una historiografía profundamente marcada por la perspectiva de la expansión de los Estados Unidos; salvo los trabajos universitarios más recientes, estas obras tienden a justificar el imperialismo estadounidense.

12 En suma, es posible hacer una periodización de la historiografía estadounidense de la guerra de los filibusteros en Nicaragua, en la cual se podrían distinguir las etapas siguientes: – 1856-1860, dominada por la historiografía contemporánea de los acontecimientos. – 1876-1909: etapa en la cual compañeros de armas de Walker publican sus memorias. – 1891-1919: en los años previos a la guerra hispano-estadounidense y hasta fines de la Primera Guerra Mundial se publican una serie de obras que retoman la historia de Walker y por medio de ella hacen la apología del naciente imperio ultramarino estadounidense. – 1920-1970, en este periodo distintos historiadores aficionados hacen de Walker una figura novelesca, romántica y pintoresca que encarna algunas de las facetas del espíritu estadounidense; – 1970-2006, por último, no es sino después de 1970, en el contexto de la guerra de Vietnam, que nace una historiografía estadounidense profesional que se dedica al estudio de Walker y del fenómeno del filibusterismo estadounidense de la época anterior a la guerra de secesión.

La historiografía filibustera (1856-1860):

13 En este trabajo nos vamos a limitar a estudiar las obras del periodo que aquí se indica. Como ya se dijo, durante los años en que William Walker estuvo en Nicaragua y hasta su muerte en septiembre de 1860 se publicaron distintas obras que narraron aquellos acontecimientos y cuya preocupación principal era dar cuenta de un hecho relevante que acontecía delante los ojos del mundo entero, con la intención de predecir su desenlace y, frecuentemente, con el deseo de justificar la acción de Walker a la luz de las ideas del Destino Manifiesto. Ciertamente, que no todas esas obras fueron favorables a Walker, pero se puede asegurar que todas consideraban su proyecto expansionista, no solo inevitable, sino también deseable. Esta circunstancia autoriza a denominarla historiografía filibustera. Se trata, es evidente, de obras escritas al calor del presente y no necesariamente de obras históricas, propiamente dichas. Predominan las memorias, aunque no se puede negar que el libro de Walker es un testimonio que más parece una obra de historia, no solo por la circunstancia de que el autor la escribió en tercera persona, sino sobre todo porque se trata de un testimonio muy razonado y muy coherente en términos de sus supuestos ideológicos. Para comenzar haremos una presentación de dichas obras.

Las obras del periodo 1856-1860:

14 El meteórico ascenso de Walker al poder en Nicaragua fue un hecho que llamó profundamente la atención de la opinión pública en los Estados Unidos y que enardeció la fiebre expansionista de amplios sectores sociales en la perspectiva del destino manifiesto. De este modo, no solo la prensa informó de lo que acontecía, sino que sin tardar aparecieron varias obras. El que parece haber sido el primer libro publicado, ya que su prefacio es de enero de 1856, obra de un autor anónimo, se titula The destiny of Nicaragua: Central America as it was, is, and may be, el cual, como se ve por su título, es tanto un informe como un pronóstico7. Se trata de una obra que describe las expediciones filibusteras de William Walker y Henry Kinney a Nicaragua, en el periodo comprendido entre junio y diciembre de 1855. Es un folleto que trata de mostrar las bondades, bellezas y riquezas naturales de Nicaragua y su importancia estratégica como paso interoceánico; es también una defensa de Walker y de Kinney contra quienes los acusan, aparentemente, sobre todo en Estados Unidos de ser unos “filibustiers”. Debe agregarse que el autor relata los hechos militares y políticos de Walker, desde la primera batalla de Rivas del 29 de junio de 1855 hasta fines de ese año. El objetivo principal de la obra es mostrar que es deseable e inevitable para los Estados Unidos, colonizar u ocupar este territorio. Para el autor, el potencial de la América Central es muy grande y, en este sentido, este folleto puede ser visto como un material de propaganda a favor de su colonización. Se debe decir que este texto es una apología de Walker, aunque como ya se dijo también se refiere a Kinney, pero habla poco de sus acciones en Nicaragua. No obstante, este texto debe ser visto como una defensa del proyecto de que los Estados Unidos se apoderen de la América Central. No presenta una condena racista, inapelable, de los centroamericanos, pero es claro que el progreso solo lo pueden traer los anglosajones. No habla de la idea de destino manifiesto, pero parece estar implícita en el discurso.

15 También otro texto de autor anónimo fue publicado a inicios de 1856. Se trata de un artículo de revista cuyo título es “Nicaragua and the Filibusters8”. Es una narración bastante detallada de los sucesos desde inicios de la guerra civil en 1854 hasta fines de 1855. El pronóstico del autor es que Walker se va a quedar en Nicaragua; la “americanización” de Nicaragua es ya prácticamente un hecho consumado. El resultado final, si Walker tiene éxito, será la ocupación de toda la América Central y con el tiempo de Cuba y México. Puede ser visto como un “análisis de coyuntura” en el cual se hace un pronóstico muy favorable respecto del futuro de Walker en Nicaragua. Como es usual en estos autores la capacidad de los centroamericanos para resistir a esta poderosa fuerza es nula y su destino está sellado.

16 En junio de 1856, un año después de la llegada de Walker a Nicaragua, se publica la primera obra realmente importante sobre estos acontecimientos. Se trata del libro de William V. Wells Walker`s expedition to Nicaragua9. La narrativa de Wells es la primera en presentar con detalle la trayectoria de Walker y su experiencia en Sonora y en Nicaragua. Además, debe señalarse que el relato de Walker es paralelo o parece seguir al de Wells. Por ejemplo, la narración de la batalla de La Virgen de septiembre de 1855. Es interesante indicar que para buena parte de lo que cuenta Wells no podía basarse en el periódico editado por Walker El Nicaragüense. No obstante, debe agregarse que en el relato de los eventos que cubren el periodo anterior a la toma de Granada hay muchos errores fácticos. El prólogo de la obra está fechado en Nueva York el 11 de junio de 1856. El trabajo cubre el periodo comprendido desde el inicio de la guerra civil en Nicaragua en 1854 hasta mayo de 1856. Afirma que el libro fue escrito, publicado y puesto en circulación en 20 días. Las fuentes en las cuales se basó fueron: El Nicaragüense y el New York Herald. Wells señala que un periodista del Alta California compiló notas que le sirvieron para escribir su libro. La meta del libro es corregir las falsas o erróneas ideas que algunos sectores de la opinión pública se han formado sobre la presencia de los “americanos” en Nicaragua. Afirma que su obra se basa en su conocimiento de los países centroamericanos, ya que los ha recorrido en 1854-55, y en una relación cercana con Walker que ha mantenido desde la época de California. En fin, reconoce que el propio Walker le suministró información para preparar este libro. Promete un segundo volumen de la obra en la cual se presentarán las operaciones futuras del “American party” en Hispanoamérica. Se puede sostener que la narrativa de Wells establece algunos de los aspectos básicos de la versión filibustera de estos acontecimientos, aspectos que son retomados en el libro de Walker.

17 En el segundo semestre de 1856 se publicó una obra en la que se incluye un capítulo sobre la aventura de Walker en Nicaragua. Se trata del libro de Anna Ella Carroll The star of the west, or Nacional men and nacional measures, y el capítulo se llama “Central America10”. Es una apología de la expedición de Walker a Nicaragua, inspirada en el Destino Manifiesto. Su discurso es nacionalista, expansionista, apologético del protestantismo y anticlerical o anticatólico. La obra fue terminada después de la proclamación de Walker como presidente y después de la detención y el fusilamiento de Mariano Salazar. Es un trabajo importante que permite conocer el entorno ideológico e intelectual de la expedición de Walker. Ciertamente, conoce la aventura de Walker de segunda mano, a diferencia de los otros autores hasta aquí presentados quienes tuvieron una experiencia directa en Nicaragua.

18 A diferencia de las obras precedentes, los textos que a continuación se señalan adoptan una posición crítica frente a Walker. Se trata, por un lado, del libro de Wm Frank Stewart Last of the fillibusters; Recollections of the Siege of Rivas y de los artículos de Samuel Absalom “The Experience of Samuel Absalom, Filibuster”. El folleto de Stewart11 es un testimonio sobre las atrocidades de la guerra y de los sufrimientos padecidos por las fuerzas filibusteras, en particular en los meses de marzo y abril de 1857. El autor dice no tener ninguna pretensión literaria, pero ilustra su texto con frases de Shakespeare y otros autores. Tampoco parece tener mayores pretensiones intelectuales. Como cualquier otro escritor de testimonios asegura que se propone decir la verdad y solo la verdad. El libro es muy crítico de la conducta de Walker y de su proyecto y se presenta como una advertencia para que no haya más personas que vayan a perecer y a sufrir en este tipo de aventuras, sobre todo personas jóvenes. Es interesante en la medida que contiene descripciones y relatos de la vida cotidiana de los últimos meses del sitio de Rivas. Muchas de las escenas que describe pueden ser calificadas de dantescas.

19Stewart, por simpatía y admiración con la causa de Walker, en febrero de 1857 reclutó 78 hombres en California, de los cuales 5 desertaron en un puerto mexicano. El cuerpo encabezado por Stewart desembarcó en San Juan del Sur el 5 de marzo de 1857. Inmediatamente, sus hombres fueron integrados a los combatientes sitiados en Rivas. Muchos de estos hombres terminaron siendo desertores. Stewart, por su parte, permaneció hasta el fin; fue hecho prisionero y enviado de vuelta a California, vía Tortugas en la ribera del lago de Nicaragua, Liberia, Puntarenas y Panamá.

20Para él Rivas era un cementerio mantenido con la esperanza de que Lockridge y sus hombres llegaran a salvarlos. Los hombres de Stewart fueron encuadrados en una compañía que debería ser la base de un batallón bautizado “Lone Star Guard”. Según el autor sus hombres se distinguieron como valientes en las batallas que participaron, pero al final la enfermedad de la deserción los atacó. Según Stewart entre quienes desertaron se encontraban el Coronel Titus y el Mayor Bell12. Su opinión de Walker es negativa y lo presenta como un hombre militarmente incompetente, tiránico y egoísta. Precisamente, el libro trae un apéndice en donde se transcriben varios documentos sobre las arbitrariedades cometidas por Walker contra sus soldados.

21Samuel Absalom13 es un seudónimo y se trata de un desertor del ejército de Walker. Según afirma, era un minero que no había tenido éxito en California y ante la falta de perspectivas, decidió viajar a Nicaragua y alistarse en el ejército de Walker a fines de 1856, justo después de la quema de Granada. Se embarcó en San Francisco, reclutado por Crittenden, y desembarcó en San Juan del Sur. Al final afirma que lo intentaría de nuevo, pero no con Walker, sino con un hombre competente como Henningsen porque le gustaría tener su pedazo de tierra en Nicaragua.

22El testimonio de Absalom es un relato en primera persona. Se parece al texto de Stewart en la medida en que describe la vida cotidiana de un combatiente filibustero y. ofrece una visión dramática del sitio de Rivas. Tiene una opinión muy crítica de Walker y lo presenta como un hombre frío y tiránico y como un militar incompetente. En suma, el texto es una memoria de un soldado raso durante los últimos y más duros meses de la invasión de Walker a Nicaragua. Es una acusación contra Walker y una justificación de su deserción hacia Costa Rica.

23Existe un texto que presenta el interés de haber sido escrito por una mujer, la cual vivió la circunstancia de permanecer en Nicaragua hasta 1859. Se trata de Elleanore Ratterman, Callaghan apellido de soltera, la cual llegó a Nicaragua, junto con varios miembros de su familia en junio de 1856. El texto titulado “A short sketch of My Life for the Last Four Years in Nicaragua”, posiblemente fue escrito en 1859 y fue publicado en 1915 con una introducción y unas notas aclaratorias de William O. Scroggs14. Llama la atención que a pesar de los sufrimientos que describe, la autora tiene una opinión favorable de Walker, al cual llama “Tío Billy”, y su testimonio podría ser titulado “esperando a Walker”, ya que esa es la idea que trasmite. Según ella, muchos estadounidenses y extranjeros supieron de los intentos de Walker por volver a Nicaragua y lo esperaban con ilusión y alegría. La visión de la señora Ratterman está impregnada del racismo de sus contemporáneos y está convencida de las bondades del proyecto de Walker. Quizás sea significativo indicar que viajó a Nicaragua trayendo consigo un joven esclavo.

24Un británico también dejó unos recuerdos de la expedición de Walker a Nicaragua. Se trata de Laurence Oliphant, un escritor de obras de viajes15. El autor viajó con un grupo de filibusteros desde Nueva Orleáns a San Juan del Norte a fines de 1856 en el vapor Texas. Esta fue la expedición que no logró retomar las fortalezas del río y del lago y los vapores de la Compañía del Tránsito. Antes de viajar a Nicaragua, el autor visitó Carolina del Sur y Luisiana.

25El libro es una reimpresión con correcciones y adiciones de textos previamente publicados en Blackwood’s Magazine16. Esta integrado por dos partes; en la primera, el autor relata sus viajes por Circasia y por Asia Central, la cual cubre las páginas 1-131; la segunda se llama Filibusters y cubre las páginas 132-242. La parte relativa propiamente al viaje a Nicaragua y a la historia de Walker en Nicaragua se sitúa en los capítulos tres, cuatro y cinco; pero el más relevante es el cuarto. Debe decirse que el autor escribió este trabajo sin conocer el libro de Walker y antes de su muerte en septiembre de 1860. Dice que no pudo seguir los acontecimientos posteriores de la historia de Walker porque estaba en China. Afirma que hay que esperar que Walker escriba una obra donde hable de esos acontecimientos.

26El autor tiene una opinión favorable del funcionamiento de la esclavitud en el sur de los Estados Unidos; los negros son los trabajadores más apropiados al difícil clima del sur, y no oculta sus simpatías por los sureños. Considera que es positiva y posible una separación amistosa entre el sur y el norte de los Estados Unidos, separación que beneficiaría a ambas partes y a la misma Europa. Para el autor el proyecto de Walker, aunque basado en la dictadura y en la esclavitud, era válido y conveniente a los intereses de Gran Bretaña. Walker no tenía la intención de anexar Centroamérica a los Estados Unidos y el establecimiento de un gobierno anglosajón en América Central hubiera sido algo muy positivo para todas las partes. Es claro que el autor está totalmente de acuerdo con el proyecto de Walker. Su opinión es que el filibusterismo no puede ser condenado sobre la base de principios morales puramente abstractos, porque en nada se diferencia del colonialismo.

27Entre los europeos, no solo los británicos se ocuparon de la aventura de Walker en Nicaragua. En efecto, en la famosa Revue de deux mondes se publicó un trabajo sobre este asunto17. Se trata de un artículo relativamente extenso en el cual el autor, Alfred Assollant, ciertamente muestra un buen conocimiento del tema. Es posible que el autor se sirva del libro de Wells, publicado meses atrás. El texto termina con la elección de Walker y su ruptura con el presidente Rivas. Para este francés, aunque Walker no tiene futuro, su proyecto corresponde a una necesidad de los Estados Unidos y goza de simpatías porque coincide con la ideología expansionista que impera en ese país en ese momento. La dominación de los Estados Unidos es ineluctable y los centroamericanos no podrán detenerla. Esa raza mezclada no puede hacerle frente a la raza anglosajona.

28 En 1861 fue publicado en Francia otro texto que relata la expedición de Walker18. El libro está integrado por dos partes en la primera se refiere a los filibusteros y termina en la p. 104, la segunda se titula, “Le tueur de jaguars”, se inicia inmediatamente y termina en la página 144. En seguida, hay un apéndice con mensajes de Pierce en 1855 y de Buchanan en 1856 y 1858 relativos, a los asuntos de la América Central. El autor escribió muchos libros de historia, publicados entre 1858 y 1885. Estas obras versan principalmente sobre historia antigua y medieval del Departamento de la Marne, Francia.

29El texto de Nicaise está lleno de inexactitudes y de errores, es una narrativa confusa y llena de equivocaciones. Por ejemplo, la cronología de los eventos está errada. No parece haber tenido buena información para escribir su trabajo. Pero supuestamente, estuvo en San Juan del Norte y recorrió una porción del río San Juan en 1860. En todo caso, se puede afirmar que como fuente sobre la temática de los filibusteros el trabajo de este francés es de muy poco valor. Aparentemente, maneja mejor las fuentes diplomáticas porque transcribe documentos oficiales de los Estados Unidos. La narrativa de las subsiguientes expediciones de Walker parece un poco más exacta. El texto de Nicaise termina con el fusilamiento de Walker y hace referencia a la elección de Lincoln y a la recién iniciada guerra de secesión en los Estados Unidos.

30 No parece que haga falta decir que la obra más importante de este periodo de fiebre del filibusterismo y del Destino Manifiesto es el propio libro de William Walker publicado en 1860, meses antes de su última expedición y de su muerte19. El interés del libro de Walker es doble: por un lado, es un relato de primera mano de su expedición escrito con mucho detalle y precisión, y es una explicación y justificación de su proyecto, en segundo lugar, ha sido una fuente para muchos de los autores que han escrito sobre estos acontecimientos. Así, no es casual que aparezca profusamente citado tanto por autores estadounidenses como por autores centroamericanos. En ese sentido este texto fija una memoria de aquellos acontecimientos frente a la cual hay que tomar posición, a favor o en contra. Se podría afirmar que en el caso de la memoria estadounidense Walker estableció una serie de parámetros básicos que han tenido vigencia hasta el presente, incluso entre los autores universitarios recientes.

31 El libro responde a cierta coyuntura en relación con el propio Walker y en relación con la situación interna de los Estados Unidos. Puede ser visto como una invitación o una incitación a los estados sureños a apoyar su causa cuando ya parece inminente la ruptura de la Unión y también puede ser considerado como un esfuerzo de propaganda del proyecto filibustero en un momento en el cual, la estrella de Walker ya se encuentra en declive, ya que su poder de convocatoria y su popularidad en los Estados Unidos han descendido en forma aparentemente irreversible.

32 En el libro de Walker y en las otras obras presentadas líneas arriba hay una cierta manera de narrar estos acontecimientos y hay un conjunto de ideas con las cuales se pretende explicarlos y justificarlos. La matriz de estas ideas es la doctrina del Destino Manifiesto, la cual da un fundamento de necesidad, fundado en la Providencia, a la expansión territorial de los Estados Unidos. Estas ideas y su manera de articularlas en una narración interesan no solo porque resumen corrientes y sensibilidades de esta época, sino porque establecieron una manera de contar e interpretar estos acontecimientos que se ha proyectado hasta el presente. La primera vez en que se contó y se explicó esta historia condicionó la forma de contarla las subsecuentes veces.

Fundamentos ideológicos de la historiografía filibustera:

33 Inevitablemente, toda la historiografía estadounidense sobre William Walker y el filibusterismo de la década de 1850 es una reflexión implícita o explícita, consciente o inconciente, propagandística o crítica, sobre el expansionismo estadounidense y más particularmente sobre sus relaciones con el hemisferio occidental y dentro de este con la América Latina. Esta historiografía es también una mirada de los estadounidenses sobre los pueblos y las sociedades de América Latina, mirada que es, al mismo tiempo su percepción sobre sí mismos. En este sentido, la historiografía estadounidense sobre Walker es, como las centroamericanas, una historiografía nacionalista, sólo que en este caso se trata de una nación expansionista en términos territoriales y, en último término, imperialista. De esta manera, es posible entender el destino manifiesto, según señala Weinberg, tanto como una etapa específica del expansionismo de los Estados Unidos, en especial en el periodo previo a la guerra de secesión, como el fundamento ideológico de las ideas imperiales de ese país en todas las etapas de su historia, es decir, hasta el presente20.

34En el periodo considerado las ideas del destino manifiesto sirven de fundamento a la argumentación tanto de los autores como de los actores. En la medida en que dichas ideas están presentes en estos autores no siempre de manera muy elaborada se puede afirmar que son algo más que una mera ideología y revelan lo que se podría llamar una mentalidad o un habitus compartido por amplios sectores de la sociedad estadounidense tanto de sus elites económicas y sus grupos intelectuales como por buena parte de la gente común. Pero, además, como lo señala el autor citado, estas ideas permean las visiones de autores posteriores desde una perspectiva claramente expansionista hasta visones moderadas, las cuales, a pesar de todo, consideran válido hablar de los “intereses legítimos” de Estados Unidos, definición que manifiesta el carácter nacionalmente condicionado de esta historiografía en todas sus etapas, o su casi inevitable perspectiva expansionista, según la cual los intereses de los Estados Unidos como nación deben prevalecer sobre los de sus vecinos cercanos y lejanos21. En última instancia, la única historiografía que se sale de este marco es aquella que osa considerar Estados Unidos como un imperio. En suma, como propaganda, como percepción de los llamados intereses legítimos de Estados Unidos o como mero encuadre, la historiografía estadounidense sobre Walker es nacionalista y, en consecuencia, expansionista. Conviene, por tanto, detenerse en analizar cuales son los fundamentos ideológicos de los relatos sobre la expedición de Walker a Nicaragua en la época de los propios acontecimientos.

Contra la entropía: poner orden en el desorden

35 El destino manifiesto, en sentido restringido y tal y como era entendido en la época dorada del filibusterismo estadounidense es un conjunto de ideas que justifican la expansión territorial de ese país. Tales ideas se basan en un diagnóstico o en una valoración de superioridad de las instituciones, los valores y las prácticas de esa sociedad. Tal supuesto de superioridad implica una cierta mirada sobre esos mundos que inevitablemente serán absorbidos por la energía estadounidense; aspecto que usualmente no es profundizado por quienes se han ocupado de analizar dicha doctrina22. Precisamente, en los escritos presentados líneas atrás la expedición de Walker se justifica tanto por la inevitabilidad de la expansión territorial de los Estados Unidos, como por determinadas deficiencias, carencias o taras de las sociedades hispanoamericanas y centroamericanas.

36 Las invasiones filibusteras afirman como primera razón de su necesidad el estado en el cual se encuentran las sociedades centroamericanas. Dentro de esta perspectiva aparecen dos pares de ideas básicas: desorden-orden y degeneración-regeneración. Las sociedades hispanoamericanas, después de su independencia de España, han entrado en un ciclo de anarquía, guerras civiles y desorden, y han demostrado que no están preparadas para autogobernarse.

37 Tal es el caso del estado mexicano que no ha sido capaz de asegurar un orden social en Baja California y Sonora; por eso carece de cualquier legitimidad y su pretensión de soberanía sobre esos territorios no tiene fundamento alguno. Si México no es capaz de poner orden, de acabar con las incursiones de los apaches, tiene que venir alguien a poner orden, y esa es la tarea que Walker con sus hombres se ha asignado. En consecuencia, no se trata de una mera conquista territorial, sino de un proyecto de reorganización y de refundación de la vida social. En suma, ahí donde ha imperado el desorden vendrá a instaurarse el orden de la mano de los filibusteros guiados por el destino manifiesto.

38 La oposición orden-desorden permitía argumentar que los filibusteros estadounidenses de la época del destino manifiesto no eran, a diferencia de piratas, bucaneros y filibusteros de la era moderna, saqueadores y destructores irracionales sino más bien portadores de una forma de civilización superior en un mundo sumido en la disolución de los lazos sociales. No hay bases morales, por lo menos desde el punto de vista de los colonizados para distinguir entre filibusterismo y colonialismo. No obstante desde el punto de vista del colonizador ambos son deseables porque cumplen una tarea de regeneración. Aquí aparece otra idea justificadora de las empresas filibusteras: la oposición degeneración-regeneración.

Degeneración-regeneración:

39 Como decíamos, las ideas del destino manifiesto expresan tanto un pronóstico sobre las tareas de Estados Unidos en el Nuevo Mundo como un diagnóstico de las sociedades hispanoamericanas de esos años. El desorden en que dichas sociedades se han sumido es consecuencia de su proceso de degeneración, el cual es atribuido a distintos factores; sea a factores raciales, sea a factores más bien de tipo histórico o cultural. Así, para unos estos pueblos han degenerado por culpa de la herencia hispano-católica y para otros tal degeneración es consecuencia de la mezcla de razas. Para William Walker es claro también que ha venido a Nicaragua a hacer una labor de regeneración, la cual es la única solución para una sociedad degenerada por la mezcla de razas en ella imperante. La regeneración solo será posible por medio de la introducción de lo que el llama el “elemento americano”.

40 En última instancia en la mayoría de estos autores prevalece la idea de que la decadencia de estos pueblos es atribuible a la circunstancia de que están compuestos por una “mongrel race”, una raza mezclada en las que se combinan las taras de sus tres componentes: el indígena, el negro y el español. Una expresión racista de algunos de estos autores es la de “greasers” con la cual se refieren a los hispanoamericanos, la cual está presente en autores poco ilustres como Stewart y en otros más distinguidos como Wells. La perspectiva de degeneración racial se hace más evidente en otras de las oposiciones con las cuales se justifica la empresa expansionista filibustera: seres humanos indolentes-naturaleza pródiga.

Indolencia humana y abundancia natural:

41 En esta apreciación se reúnen las visiones de inferioridad y superioridad de las razas en conflicto y la necesidad de que una prevalezca sobre la otra, es decir, aquella que sea capaz de hacer rendir sus frutos a ese “jardín del edén” desaprovechado por la ausencia de una mano humana industriosa y dedicada. Los pasajes en los cuales Walker manifiesta su admiración y sobrecogimiento por la naturaleza y los paisajes de Nicaragua son conocidos y han sido citados muchas veces, pero se ha prestado menos atención al hecho de que ese embrujo es una poderosa justificación del proyecto filibustero23. Ciertamente que Walker no fue el primero en experimentar esa sensación, la cual fue vivida por los miles de pasajeros que empezaron a pasar por Nicaragua en sus ires y venires entre las dos costas de los Estados Unidos desde el momento en que la compañía de Vanderbilt habilitó la ruta a través el río San Juan y el lago de Nicaragua, a inicios de la década de 185024. Precisamente, muchos de los que por ahí pasaron no dejaron de ver con simpatía la aventura filibustera porque creaba la posibilidad de que ese paraíso fuera anexado a los Estados Unidos. Así, se puede afirmar que la citada oposición ser humano-naturaleza era una noción muy extendida entre los estadounidenses de esos años. La naturaleza era tan benévola que fomentaba en los seres humanos una actitud de gasto del mínimo de energía. Por ejemplo, el folleto del oficial anónimo, que es, como se dijo, también una especie de guía de Nicaragua para colonizadores e inversionistas, nos dice que esa tierra abundante no da los frutos que podría dar por culpa de sus malos gobiernos.

42 Así, en esta perspectiva del destino manifiesto la obra de regeneración tiene una doble vertiente se trata de regenerar la sociedad y de regenerar o más bien rescatar la naturaleza de unas manos ociosas e improductivas. Habría que agregar como se infiere del texto de Walker que esas manos no solo son ociosas por causa de la indolencia de esta raza, sino también destructivas por el desorden político continuo en el que han vivido después de la independencia, lo cual ha producido daños continuos a los seres humanos y a las propiedades y ha dejado los campos convertidos en tierras que nadie cultiva.

El proyecto de William Walker:

43 A la luz de las oposiciones básicas señaladas adquiere sentido o se comprende la lógica o la racionalidad del proyecto de Walker tal y como lo formula en el famoso capítulo octavo de su obra25. Su noción básica es la idea de regeneración y dicha regeneración toma cuerpo en un proyecto político coherente. Para Walker de lo que se trata, en primer lugar, es de construir un Estado, de establecer un orden político que acabe con la anarquía; en segundo lugar, se debe poner en marcha una economía esclavista porque es la apropiada para estos países; en tercer lugar, sobre ambos se debe establecer una sociedad jerarquizada racialmente en la cual, obviamente, el “elemento americano” ocupará el lugar superior; por último, se trata de insertar a Nicaragua y al resto de Centroamérica, llegado el momento, en la economía internacional por medio de la vía interoceánica y por medio de una vinculación estrecha con la economía y la sociedad del sur de los Estados Unidos.

Los opositores del filibusterismo:

44 Distintos sectores de la sociedad estadounidense no apoyaron el proyecto filibustero. Las dos razones en que sustentaron dicha oposición fueron, por un lado, el rechazo, a la implantación de la esclavitud y, por otro, una discrepancia respecto a la modalidad de expansión de los Estados Unidos. Para esos sectores Estados Unidos ya había alcanzado la extensión territorial deseada y ahora lo que convenía era una expansión más de tipo comercial. Como se observa, la oposición se refería más a la modalidad de expansión que a la expansión misma, pero en la medida en que los filibusteros eran abanderados de la modalidad territorial en esa misma medida eran rechazados por aquellos que consideraban dicha modalidad inapropiada ya, tras todo lo logrado en la guerra de despojo de Estados Unidos contra México en 1846-47.

45 Es importante subrayar que en la sociedad estadounidense había corrientes de opinión contrarias a las expediciones filibusteras; sería errado sugerir que existió unanimidad alrededor del proyecto de Walker en Nicaragua. Sin embargo, se debe decir que, salvo las discusiones en el Congreso o los mensajes de los presidentes de la Unión al respecto, no hemos localizado ningún libro o publicación similar que intente relatar la experiencia de Walker desde una posición crítica en relación con sus supuestos e intenciones. Aquí hemos presentado autores que censuraron a Walker y consideraron su aventura un asunto descabellado, pero tales autores compartían las ideas del Destino Manifiesto y estaban convencidos de lo bien fundado de ocupar Nicaragua, pero por otros medios y con una persona que no fuese Walker.

Recapitulación: la racionalidad filibustero

46 A lo largo de esta ponencia se han presentado las ideas con las cuales Walker, sus seguidores e, incluso, sus opositores justificaron su empresa de conquista de Nicaragua y, eventualmente, de toda la América Central. No se ha tratado de valorar lo bien fundado de tales ideas, sino más bien de comprender su lógica y coherencia. Hay una racionalidad filibustera, la cual forma parte de la idea imperial de Estados Unidos, según la cual la misma Providencia ha escogido a sus habitantes para dominar el continente americano y esta dominación está garantizada por su superioridad que tiene múltiples facetas, expresada en sus instituciones, en su empuje empresarial y en su superioridad ética, por no decir ontológica, las cuales, en última instancia, derivan de una superioridad racial. Dicha superioridad es la de una raza pura frente a una raza condenada por el mal del mestizaje en donde hay la presencia de sangre de razas inferiores.

47 En suma, el proyecto filibustero corresponde a una lógica, a una racionalidad política, la cual como hemos visto era absolutamente legítima para muchos de los contemporáneos. Además, los componentes de esta racionalidad aparecen en otras ideologías o visiones imperiales subsiguientes o anteriores. Otros autores estadounidenses de los años posteriores justificaron la empresa de Walker con ideas similares, distintas de las del destino manifiesto como expansión territorial, pero basadas en algún principio de legitimación de la función imperial de los Estados Unidos. En ese sentido, el filibusterismo no puede ser visto como una expresión patológica de un sector de la sociedad estadounidense en una determinada etapa de su historia, sino que es una manifestación coherente de esa sociedad que corresponde a una lógica expansionista que puede ser considerada colonial o imperial y que no es exclusiva de esa etapa. Así, el pecado capital del filibusterismo es el de haber sido una actividad privada, no sustentada en la voluntad de los poderes públicos. En eso radica la diferencia entre las expediciones filibusteras de la década de 1850 y la guerra de conquista contra México por la cual fueron precedidas.

48 De todos modos, importa recordar que las ideas señaladas son las que dan coherencia a los relatos o narraciones de la aventura de Walker en Nicaragua; son ellas las que dan sentido a la forma en que esta historia fue contada entre 1856 y 1860. Conviene, en consecuencia, proceder a estudiar la forma en que estos acontecimientos fueron articulados en narrativas en esos años dorados del Destino Manifiesto.

Los relatos de la historiografía filibustera:

Una visión de conjunto:

49En las narraciones filibusteras de los años 1856-60, hechos, procesos y protagonistas son mirados bajo el supuesto de la superioridad ética de los estadounidenses; incluso cuando se censura a Walker, los centroamericanos siguen siendo peores que él. Este supuesto, según el cual las acciones de los filibusteros tienen buenas intenciones y son humanitarias y, cuando son severas o crueles, responden a necesidades de justicia y de cumplimento del deber, imprime su sello a la manera en que se traman los relatos y a la forma en que se presentan los acontecimientos. Por ejemplo, la idea de esa superioridad ética recorre el relato de Walker y se recoge bien en una expresión que utiliza repetidas veces: “justicia americana”. Así, por ejemplo, cuando justifica la decisión de fusilar sumariamente a dos estadounidenses, llamados Sam y Dewey, por haber incendiado, por propia voluntad y en forma antojadiza, unas barracas en San Juan del Sur, justo en el momento de la retirada del filibustero tras la derrota sufrida en Rivas el 29 de junio de 1855.

50 Es evidente en este texto que Walker pretende mostrar y está convencido de ser portador de un conjunto de valores y principios muy superiores a los que han practicado las elites nicaragüenses y, por extensión, el propio pueblo desde los tiempos de la independencia. Así, con esta visión maniquea de la realidad, en donde está claro como distinguir entre quienes son los malos y quienes son los buenos es que se organiza el relato de su experiencia en Nicaragua. El supuesto de superioridad ética permite dar por contada la superioridad militar, de modo que las derrotas son vistas como fenómenos casuales o accidentales, no como expresión de la capacidad del adversario.

51Así, sobre la base de estos supuestos se presentan una serie de elementos que son centrales en los relatos sobre la experiencia de Walker en Nicaragua, dichos elementos son los siguientes:

52- Walker fue invitado a Nicaragua, de modo que su expedición fue totalmente legal. – Walker el idealista fue derrotado por unos capitalistas inescrupulosos. – Cornelius Vanderbilt, el magnate naviero, es el antihéroe de esta historia. – Walker padeció también la conocida perfidia de los británicos. – También sufrió la irresolución, la cobardía y la traición de los políticos, más bien politiqueros, estadounidenses
-Los centroamericanos fungen como figurantes o como comparsas de esta historia: su dinámica está en manos de los “americanos”; así, no hay una verdadera capacidad de resistencia de parte de los centroamericanos. – Walker inevitablemente hubiera triunfado de no haber sido por Vanderbilt, los británicos y los politiqueros de Washington. – Esta historiografía manifiesta una profunda antipatía hacia los costarricenses, quienes son presentados como sanguinarios, es decir, irrespetuosos de las leyes de la guerra, manipulados por los británicos, dirigidos por mercenarios y con malas intenciones respecto de Nicaragua. – Para esta historiografía las elites nicaragüenses son veleidosas, inconstantes, poco fiables y profundamente dominadas por odios enconados y sangrientos, mientras que el pueblo nicaragüense es dócil y muy fiel a los “americanos”. – Los autores subrayan que Walker nunca se rindió a un jefe centroamericano. – En fin, la frase que resume la historia de Walker es que nada tiene tanto éxito como el éxito: si hubiera triunfado sería un héroe de los Estados Unidos.

53Se debe decir que esta manera de articular la narrativa de la experiencia de Walker en Centroamérica va a ser retomada por quienes escribieron en los años posteriores sobre estos episodios. En este sentido la versión filibustera elaborada en los años 1850 ha fungido como una matriz para las narraciones estadounidenses posteriores y en varios aspectos para las centroamericanas. Así se puede afirmar que el libro de William Walker y también el de Wells han sido las fuentes básicas con las cuales en Estados Unidos se ha contado la aventura de William Walker.

Walker: un invitado

54 Si desde el punto de vista de la doctrina del destino manifiesto la conquista de la América Central era un hecho inevitable, necesario y legítimo, como hemos visto, perspectiva compartida por autores que no necesariamente se adherían a dicha doctrina26, es interesante señalar que en las obras filibusteras, especialmente en el libro de Walker, hay una necesidad continua de subrayar el carácter legal de su expedición tanto en términos de la legislación estadounidense como, sobre todo, en términos del orden jurídico de Nicaragua. Así, un punto clave en la forma en que esa historia se relata, en particular en el inicio de la narración de Wells es que Walker llegó a Nicaragua invitado por una de las facciones en pugna, la cual afirmaba detentar el poder legítimo, y en el marco de un contrato libremente acordado entre ambas partes. De este modo, no se puede decir que el filibustero invadiera Nicaragua. En fin, la misma argumentación es utilizada por Walker en 1860 como fundamento de su reivindicación de que todos sus actos en Nicaragua han sido legalmente sancionados, lo cual le permite afirmar hasta el final de su libro y de su vida que él es el presidente legítimo de Nicaragua.

55 Este aspecto de la llegada de Walker en Nicaragua como un invitado y no como un invasor tiene consecuencias importantes en las memorias de la guerra de Nicaragua y de Costa Rica. En efecto, este asunto en un tema en disputa entre los historiadores nicaragüenses en la medida que se debe establecer los responsables de la venida de Walker a Nicaragua, para lo cual los conservadores tienen una respuesta y los liberales otra. En esta tesitura se encuentra también el historiador liberal guatemalteco y costarricense Lorenzo Montúfar. Además, el tema permite a los historiadores costarricenses censurar a los nicaragüenses por su, supuestamente, falta de patriotismo. El tema permite a autores de tendencia filibustera, por supuesto el propio Walker, utilizar la expresión “la invasión de Costa Rica”, es decir, lo que en la historiografía costarricense es denominado la “primera campaña27”. Debe agregarse que algunos autores nicaragüenses también utilizan la expresión de “invasión” para referirse a esos mismos eventos. En fin, la idea de presentar a Walker como invitado legítimo parece no ser considerada contradictoria con la noción procedente del destino manifiesto según la cual quienes lo invitaron, son gente incapaz de autogobernarse, de modo que su pretensión a ser soberanos carece de fundamento legítimo.

Los adversarios centroamericanos de Walker:

56 Como ya se adelantó en la historiografía filibustera hay un menosprecio basado en el prejuicio racial respecto de los centroamericanos. Dicho menosprecio se manifiesta en las expresiones “mongrels” o “greasers”, pero supone una evaluación global de las elites centroamericanas. Así, para Walker las elites nicaragüenses están profundamente marcadas por un ciego odio enconado que les impide concebir objetivos o metas comunes. En un pasaje en el cual hace gala de sus lecturas, el filibustero compara a las elites nicaragüenses con las elites italianas de la época del Renacimiento.

57 Los autores de los años 1856-1860 así como manifiestan este desprecio por las elites nicaragüenses capaces de matarse entre sí como las elites italianas de los siglos XIII-XV, pero incapaces de producir un pensador como Maquiavelo, también no ocultan su antipatía por Juan Rafael Mora y los costarricenses que muestran una conducta salvaje en la guerra, fusilando heridos y prisioneros enemigos, y que, además, solo son peones de los intereses británicos.

58 La pintura es completada por el juicio que se hace de los ejércitos centroamericanos que llegan a Nicaragua a luchar contra los filibusteros a partir de mediados de 1856. Estos ejércitos además, de su incompetencia militar, están, al igual que las elites nicaragüenses marcados por rivalidades y odios entre sus jefes, odios que son ideológicos, puesto que unos son conservadores y otros liberales y también de naturaleza “nacional” en la medida en que los salvadoreños no pueden tolerar a los guatemaltecos y viceversa.

59 En suma, en estas narraciones los adversarios centroamericanos de Walker son pintados como gente movida por bajos instintos, sanguinaria y cruel. Además, como personajes de la historia solo cuentan de manera secundaria o subordinada en la medida en que carecen de eficacia y de propuesta, y son movidos por rivalidades de partido o son instrumento de intereses extranjeros, es decir, como se presenta a Costa Rica como criatura de los británicos. Esta imposibilidad para ser actores de la historia también se muestra en la forma en que se narran los eventos militares según la cual las victorias de los centroamericanos no nacen de sus méritos militares, sino de los errores coyunturales de los jefes filibusteros. Muy representativa de esta visión es el balance que estos autores presentan de la batalla de Santa Rosa, cuyo desenlace fatal para los filibusteros fue consecuencia de la incompetencia y de la cobardía de Schlessinger y de los soldados europeos bajo su mando. Los costarricenses estaban sorprendidos de su milagrosa victoria y, por lo tanto, no confiaban totalmente de ese resultado; de este modo es claro que ellos no eran un adversario para tomarse en serio, sino que los verdaderos adversarios de Walker eran otros.

Los verdaderos adversarios de Walker.

60 En las narraciones de la década de 1850 y en los relatos posteriores, casi como una regla general, se presenta la guerra de Nicaragua como un combate entre personajes estadounidenses: Walker contra Vanderbilt y sus aliados. Así, en esta perspectiva lo que los centroamericanos hicieron o dejaron de hacer es considerado subsidiario o secundario, ya sea porque lo esencial fue la disputa de Walker con el magnate Cornelius Vanderbilt, la falta de apoyo del gobierno de los Estados Unidos y las intromisiones y conspiraciones de los británicos. Walker también reconoce que en las últimas semanas del sitio de Rivas, en los primeros meses de 1857. una enfermedad que le hizo daño fue la deserción de sus hombres. De todos modos, para estos autores el peor error que cometió Walker fue haber despojado a Vanderbilt de la Compañía del Tránsito. Con esa decisión se ganó un enemigo encarnizado, el cual concibió y provocó su caída por medio de sus agentes Webster y Spencer y con la colaboración del presidente Juan Rafael Mora y de sus hombres. En consecuencia, el desenlace de la guerra en Nicaragua es presentado como un duelo entre dos poderosos enemigos estadounidenses.
Antes de que Walker, publicara su libro, esta era la versión que circulaba en los Estados Unidos y en Europa, tanto entre simpatizantes como adversarios de Walker. Así, contrariamente a lo que se dice en la versión costarricense de estos hechos quien derrotó a Walker no fue Mora sino el poderoso magnate naviero estadounidense, gracias a los servicios pagados prestados por el marino del mismo país, Sylvanus Spencer. Así, para Walker este fue el factor determinante de la toma de los vapores y de las fortalezas del río San Juan, pero los costarricenses ocultan el mérito de Spencer y se lo atribuyen a sí mismos.

61Usualmente, en las distintas versiones de la guerra se reconoce que la toma de los vapores, del río San Juan y del lago de Nicaragua fue el factor determinante en la derrota de los filibusteros, de modo que a quien se atribuya ese triunfo se otorga el mérito de la victoria en esa guerra. Si, como vemos, para los autores estadounidenses de la década de 1850, quienes derrotaron a Walker fueron el dinero de Vanderbilt y la pericia y la audacia de Spencer, los actores centroamericanos tuvieron un papel secundario en el desenlace de esta historia. Así, en esta manera de narrar el fin de esa guerra se expresan los elementos ideológicos ya señalados que constituyen el fundamento sobre el cual se articulan estos relatos, fundamento que hemos denominado nacional-expansionista. En la óptica estadounidense de esos años y en años posteriores, no cabe atribuirle a los centroamericanos y en este caso a los costarricenses la capacidad de factor determinante de los procesos históricos. Estos pueblos, tanto sus elites como sus masas, no son actores de la historia, cualidad que es propiedad exclusiva de los actores estadounidenses28.

62Otra forma en que esta perspectiva se manifiesta es en la circunstancia de que Walker insiste en que él no se rindió en Rivas a los generales centroamericanos, sino a un jefe de la marina estadounidense, el capitán Davis. En última instancia, la idea que comparten estos autores es que Walker, sin duda, hubiera triunfado de no haber sido por la intervención de Vanderbilt, la obstrucción de las autoridades estadounidenses y las intrigas de los británicos. Está claro que los centroamericanos, por sí mismos, jamás hubieran podido derrotarlo. Dicha óptica no es propia de quienes simpatizaban con Walker, sino también de quienes lo adversaban, como es el caso del filibustero desertor, Samuel Absalom.

63 En suma, un conjunto de supuestos ideológicos, derivados de la doctrina del Destino Manifiesto, y una cierta manera de articular el relato de esta historia confluyen en una óptica según la cual los centroamericanos necesariamente deben ser conquistados y su capacidad para resistir este decreto, justificado en última instancia por las leyes de la Providencia, es totalmente nula. En suma, el pensamiento de los filibusteros no es conjunto de ideas peregrinas, sino un cuerpo ideológico bien arraigado en la idea imperial estadounidense, tanto la de ayer como la de hoy.

Notas de pie de página

641 Estas obras son las que serán analizadas en este artículo

652 Las principales obras de este tipo son: Charles W Doubleday, Reminiscences of the “filibuster” war in Nicaragua, (New York and London: G. P. Putnam`s Sons, 1886), 225 p.; y James Carson Jamison, With Walker in Nicargua; or, Reminiscences of an officer of the American phalanx. (Columbia, Mo.: E. W. Stephens Publishing Company, 1909), 181 p.

663 La más representativa de estas obras es el libro de: James Jeffrey Roche, The story of the filibusters (to which is added the life of Colonel David Crockett), (London: T. Fisher Unwin, New York: Macmillan and Co., 1891), 373 p. Fue reimpreso con algunos cambios en 1901, sin la parte dedicada a la vida de David Crockett.

674 Tres obras representativas de este tipo de historiografía son las siguientes: Laurence Greene, The Filibuster. The career of William Walker, (Indianapolis/New York: The Bobbs-Merrill Company Publishers, 1937), 350 p; Albert Z.Carr, The world and William Walker, (New York, Evanston and London: Harper and Row, Publishers, 1963), 289 p. y Frederic Jr. Rosengarten, Freebooters must die! The life and death of William Walker, the most notorious filibuster of the nineteenth century, (Wayne, Pennsylvania: Haverford House, Publishers, 1976), 226 p.

685 Las obras más importantes de esta historiografía son los destacados trabajos de: Robert. E. May, The Southern Dream of a Caribbean Empire, 1854-1861, 3 ed. Gainesville: University Press of Florida, 2002, 304 p. (primera edición 1973) y Manifest Destiny’s Underworld. Filibustering in Antebellum America. Chapell Hill, NC.: University of North Carolina Press, 2002, 426 p.

696 Se trata del libro de Filibusters and Financies. The story of William Walker and his Associates. New York: The MacMillan Company, 1916.

707 An officer in the service of Walker, The destiny of Nicaragua: Central America as it was, is, and may be, (Boston: S. A. Ben & Co., 1856), 72 p. Hasta la fecha, el autor no ha sido identificado. Dice que estuvo en Nicaragua en el verano de 1855 y que previamente había estado en 1832. Afirma que estuvo en la campaña de Texas de 1835.

718 Blackwood’s Magazine, “Nicaragua and the Filibusters”, v.LXXIX (79), n.CCCCLXXXV (485), marzo de 1856, pág. 314-327. El autor dice haber vivido en gran parte del tiempo de los acontecimientos que relata.

729 William V. Wells, Walker`s expedition to Nicaragua; a history of Central American War; and the Sonora and Kinney expeditions, Including All the recent diplomatic correspondence together with anew and accurate map of Central America and a memoir and portrait of General William Walker. (New York: Stringer and Townsend, 1856), 316 p. En la portada del libro se dice que es Cónsul General de la República de Honduras.

7310 Anna Ella. Carroll, “Central America”. The star of the west, or Nacional men and nacional measures, (Boston: James French and Company, New York: Miller, Orton & Mulligan, 1856), págs. 169-215. Es autora de la obra Great American Battle.

7411 Wm. Frank Stewart, Last of the fillibusters; Recollections of the Siege of Rivas, (Sacramento: Henry Shipley and Company, 1857), 85 p.

7512 Se trata de Horace P. Bell, un filibustero que dejó unas memorias. (p. 38) Véase también: p. 72, donde refiere que Bell ha publicado en la prensa de California una tarjeta en la cual dice que no desertó.

7613 Samuel Absalom, “The Experience of Samuel Absalom, Filibuster”. The Atlantic Monthly. A Magazine of Literature, Art, and Politics, v.IV, n.XXVI, diciembre de 1859, págs. 653-663 y enero de 1860, págs.38-60.
fn14. “With Walker in Nicaragua. The Reminiscences of Elleanore (Callaghan) Ratterman”. With Introduction and Notes By William O. Scroggs. Tennessee Historical Magazine, diciembre de 1915, pp. 315-330.

7715 Laurence Oliphant, Patriots and filibusters or Incidents of political and exploratory travel Edinburgh and London: William Blackwood and sons, 1860, 242 p. En la portada del libro se citan dos de sus libros de viajes: Lord Elgin’s Misión to China and Japan y The Minnesota and the Far West.

7816 Blackwood’s Magazine, “A Run to Nicaragua”, v.LXXXI (81), n.CCCCXCIX (499), mayo de 1857, pp. 539-552. Aquí aparece una porción importante de este libro de Oliphant.

7917 Alfred Assollant (1827-1886) “Walker au Nicaragua”. Revue de deux Mondes, 15 de agosto de 1856, pp. 872-893.

8018 Auguste Nicaise, Les flibustiers américains. Walker et l’ Amérique Centrale/ Le tueur de jaguars. Une vengeance indienne, (Paris: L. Hachette, Libraire-Éditeur, Chalons: T. Martin, Imprimeur-Libraire, 1861), 172 p.

8119 William Walker, The War in Nicaragua, Mobile: S.H. Goetzel & Co., 1860, New York, Republished by Blaine Ethridge – Books, Detroit, 1971, 431 p.

8220 Según este autor: “‘Manifest destiny’ the once honored expansionist slogan, expressed dogma of supreme self-assurance and ambition –that America’s incorporation of all adjacent lands was the virtually inevitable fulfillment of a moral mission delegated to the nation by Providence itself.” Pero más adelante agrega: “American expansionism is viewed here as an ‘ism’ or ideology, exemplified but by no means exhausted by the ideas of manifest destiny. The ideology of American expansion is its motley body of justification doctrines. It comprises metaphysical dogmas of a providential mission and quasi-scientific ‘laws’ of national development, conceptions of national right and ideals of social duty, legal rationalizations and appeals to the ‘higher law’, aims of extending freedom and designs of extending benevolent absolutism.” Albert K. Weinberg, Manifest Destiny. A Study of Nationalist Expansionism in American History, Chicago: Quadrangle Books, 1963, (1935), págs. 1-2.

8321 “Subordinating to their own right to security another people’s right to liberty and equality, Americans apparently considered that no natural right of another was inalienable upon one occasion –that on which it conflicted with the always inalienable rights of Americans themselves”. Weinberg, Op.cit., pág. 37.

8422 Una útil síntesis del destino manifiesto es el artículo de Johannsen, Robert W. “The Meaning of Manifest Destiny”, Manifest Destiny and Empire. American Antebellum Expansionism, (Texas: A&M University Press), pág. 7-20.

8523 El texto sobre el panorama de la isla de Ometepe en el lago de Nicaragua es muy citado, Walker…, Op. cit. p.49.

8624 David I. Jr. Folkman, La ruta de Nicaragua, (Managua: Fundación Vida, 2001, primera edición 1972), 252 p.

8725 David I. Jr. Folkman, La ruta de Nicaragua, págs. 251-280.

8826 El francés Alfred Assollant, es uno de ellos ya que, pronosticando, incluso, la derrota de Walker afirma: “Ce qui est vrai, c’est que de gré ou de force les Américains du Nord peupleront et posséderont l’Amérique Centrale. Tous les efforts de l’Angleterre et de quelques hommes courageux ne pourront que retarder cet événement. Walker sera chassé sans doute, mais peut-on chasser les marchands, les industriels, les colons ? » David I. Jr. Folkman, La ruta de Nicaragua, págs. 893.

8927 David I. Jr. Folkman, La ruta de Nicaragua, capítulo VI, cuyo título es: “The Costa Rican Invasion”, pp.177-215.

9028 Hemos desarrollado esta idea de que los verdaderos actores de la historia, en particular de los sucesos de la llamada vía del Tránsito, definitorios en el desenlace de la guerra, son los estadounidenses, Vanderbilt versus Walker, en nuestro trabajo “Memorias comparadas:las versiones de la guerra contra los filibusteros en Nicaragua, Costa Rica y Estados Unidos (siglos XIX-XX)”, Revista de Historia (Nicaragua), N° 20-21, 2006, págs. 5-21.

91

Para citar este artículo :

Víctor Hugo Acuña Ortega, « Walker en Centroamérica según la historiografía filibustera (1856-1860) », Boletín AFEHC N°36, publicado el 04 junio 2008, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1946

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.