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AFEHC : articulos : La Thomasiada: legado de 340 años de historia y literatura guatemalteca : La Thomasiada: legado de 340 años de historia y literatura guatemalteca

Ficha n° 1957

Creada: 03 julio 2008
Editada: 03 julio 2008
Modificada: 17 enero 2011

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Autor de la ficha:

Alberto José BADILLO

Editor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La Thomasiada: legado de 340 años de historia y literatura guatemalteca

El estudio de la obra de fray Diego Sáez Ovecuri (c1610-1678] revela 340 años de historia y literatura guatemalteca recopilada desde su salida de las prensas del célebre impresor José de Pineda Ibarra en Santiago de los Caballeros de Guatemala. (Antigua Guatemala)
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Palabras claves :
Diego Sáez Ovecuri, Impresor, Obra, Literatura, Legado
Autor(es):
Alberto José Dionisio Badillo Luna
Texto íntegral:

1 La publicación de La Thomasiada es un acontecimiento de suma importancia tanto en el ámbito literario como en el histórico guatemalteco. En lo literario es prueba sin igual de que los vientos intelectuales del Siglo de Oro español no se detenían en las costas ibéricas sino mas bien cruzaban los océanos, ya fuera en carabelas, galeones, urcas o pataches, y se diseminaban en las colonias del reino. Esto ya sea dentro del sector religioso, por medio de figuras como fray Diego Sáenz Ovecuri, fray Payo Enríquez de Rivera, sor Juana de Maldonado, o del secular, como en los casos de Francisco Antonio Fuentes y Guzmán y Carlos de Sigüenza y Góngora.

2 En lo histórico, la publicación de la Explicatio Apologetica [1663] de fray Payo Enríquez de Rivera y La Thomasiada [1667] marcan la introducción de la tan deseada imprenta traída a Guatemala por el mencionado obispo de Guatemala. Con anterioridad a 1660, sólo México, Lima y Puebla de los Ángeles gozaron de los privilegios de la imprenta en la América española1.

3 Históricamente, los frailes dominicos Antonio de Molina y Agustín Cano fueron los primeros en compendiar datos acerca de la vida de fray Diego. Los manuscritos de los susodichos padres forman parte de una obra titulada Antigua Guatemala, Memorias del M.R.P. maestro fray Antonio de Molina continuadas y marginadas por fray Agustín Cano y fray Francisco Ximénez de la Orden de Santo Domingo2.

4Con la aparición en 1711 de la Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala de la Orden de Predicadores, de fray Francisco Ximénez, se da comienzo a los enjuiciamientos y la crítica de La Thomasiada, reconocida ya por entonces como obra literaria.

5 Posteriormente, José Mariano Beristáin de Souza hace una breve referencia a Diego Sáenz Ovecuri y a su obra en la primera edición de Biblioteca hispano-americana septentrional.[1816-1821]

6 En 1837, el americanista francés Henry Ternaux-Compans publica en La revista francesa, en París, un comentario sobre La Thomasiada de Sáenz Ovecuri. Este investigador describe el texto como un poema épico de la más grande rareza. Añade Ternaux-Compans que posee un ejemplar de la obra y que se lamenta que el libro haya quedado desconocido a los bibliógrafos. El artículo del estudioso francés hasta este momento se encuentra extraviado.

7 Agustín Mencos Franco, miembro de la Academia Guatemalteca, publica un artículo acerca de La Thomasiada en el periódico La República de Guatemala en 1893. Mencos se hace eco de los comentarios de Beristáin y de Ternaux-Compans, y deplora la escasa información disponible acerca de esta obra representativa del período colonial. Días más tarde, en el mismo noticiero, Mencos aplaude al descubrimiento de un ejemplar de dicha obra en la Biblioteca Nacional de Guatemala. El mismo redacta una síntesis del poema de Sáenz acompañada por sus propios comentarios. Por primera vez en la vida literaria de La Thomasiada, se ofrece un breve resumen de su contenido. Mencos descarga inmediatamente su disgusto por lo gongorino y culterano de la obra, y menosprecia los elogios del Capitán don Gabriel Ugarte y el afamado Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, los cuales figuran después de las licencias y censuras que autorizaron su publicación. Mencos describe el panegírico de Ugarte como hiperbólico y pedante, y el de Fuentes y Guzmán como absurdo y gongorino. Conversamente, alaba los elogios de los jesuitas Salvador de la Puente, Diego de la Vega y Domingo de Barrios, considerando sus versos poesía superior en fondo y forma. El académico guatemalteco insiste que estas composiciones son prueba sin igual de que los religiosos de la Compañía de Jesús cultivaban el arte de crear poesía con más éxito que los de otras congregaciones durante el siglo XVII3.

8 En un tercer artículo publicado en el antedicho periódico, Mencos discute el Prólogo de [La Thomasiada]. Ahora, no parece estar de acuerdo con las definiciones de arte y poesía ofrecidas por Sáenz Ovecuri. Su crítica desaprueba la posición de fray Diego de que la función principal de la poesía es la enseñanza. Ya casi a la conclusión de su artículo, el erudito admite la brillantez de fray Diego como poeta al poder manejar toda clase de combinaciones estróficas.

9 La Real Academia Española acuerda, en 1892, encomendar a Marcelino Menéndez y Pelayo la labor de publicar una antología de poetas hispano-americanos con la intención de celebrar el cuarto centenario del descubrimiento de América. El trabajo realizado se compone de cuatro volúmenes, saliendo el último en 1895. Menéndez y Pelayo, por otra parte, recurre a la ya aludida Biblioteca hispano-americana septentrional de Beristáin de Souza, para identificar a quince poetas de Guatemala en su Historia de la poesía hispanoamericana [1948]: entre ellos figura Diego Sáenz Ovecuri. El erudito montañés opina que el número es muy bajo para tres siglos, pero estima que la mayoría fueron más que versificadores de circunstancias4. En su estudio, Menéndez Pelayo observa que “la mayor parte de ellos debían ser aficionados y poetas de certamen, y sus obras hubieron de perderse”. Comenta que La Thomasiada es de las más extensas y curiosas que hubieran salido de las prensas guatemaltecas. Prosigue brindando un análisis del Prólogo. Al describir la obra, Menéndez Pelayo la reseña como “un monumento de mal gusto, pero de increíble paciencia y de mucha erudición”, “una enciclopedia rimada”. En su crítica a fray Diego, don Marcelino agrega que, en comparación a los otros autores del área, el dominico “mostró ingenio, aunque mal aplicado”; mientras que los demás, en su erudita opinión, apenas llegan a “los confines de la medianía5“.

10 En 1897, la aparición de la Historia del desenvolvimiento intelectual de Guatemala de Ramón A. Salazar propicia un interés por parte de varios críticos literarios del momento por el análisis de la obra ya casi olvidada de Sáenz Ovecuri. Salazar puntualiza que el libro no ha sido perdido inexorablemente, ya que existe un ejemplar en la Biblioteca Nacional de la Nueva Ciudad de Guatemala. Refiere este comentarista que el volumen fue clavado en la pared de la biblioteca para más tarde reportarse como robado. Salazar cuenta que, posteriormente, apareció un segundo ejemplar, el cual fue adquirido por la Universidad de San Carlos con el propósito de producirse una segunda edición6. Salazar destaca asimismo que, el poema de fray Diego figura en la lista de obras presentadas durante la Exposición Centroamericana que se celebró en la ciudad de Guatemala en 1897.

11 Luis Antonio Díaz Vasconcelos, en sus Apuntes para la historia de la literatura guatemalteca [1942], incluye a fray Diego Sáenz Ovecuri en el capítulo XII, reservado a escritores coloniales. Díaz Vasconcelos introduce a fray Diego como uno de los dos poetas que salvan el numen colonial. El investigador da una sinopsis biográfica de Sáenz Ovecuri citando a fray Agustín Cano, y emplea gran parte de la crítica de Mencos y Menéndez Pelayo como base a su comentario sobre La Thomasiada7.

12 Hay que enfatizar que el estudio científico de la obra de fray Diego ha ido cobrando interés, como explica Emilio Carilla en su trabajo clave El gongorismo en América [1942]. Carilla incluye unos fragmentos del Prólogo de fray Diego, en apoyo de su idea de que La Thomasiada podría ser una obra con rasgos gongoristas. El autor añade que no quiere pecar catalogando, debido a que él mismo no ha tenido la oportunidad de ver la obra del dominico. “No he podido ver esta rarísima obra; por lo que dice el autor, debe tener versos gongoristas8“. Intuye, partiendo del mero hecho de la mención de Gongóra y del Conde de Villamediana, que puede haber algo gongorino en el poema. Habrían de transcurrir algunos años antes de que se presentara otro trabajo relacionado a la ya casi olvidada obra del ilustre dominico.

13 En 1960 David Vela publica su ensayo “ La Thomasiada de Diego Sáenz Ovecuri “. En este artículo realiza un estudio extenso del Prólogo de la obra. Vela arroja luz sobre el objetivo de fray Diego de querer enseñar a través del arte poético. Este investigador expone algunos de los temas que se tratan en La Thomasiada : la diferencia entre poesía y verso, el uso de la fábula como recurso poético, la polémica de fray Diego contra otros escritores, la reacción casticista, la preocupación por el tiempo, y la elocución. También hace alarde al ingenio del dominico de poder parear lo didáctico con la apología tomista y al mismo tiempo de impartir una lección de cómo hacer versos en diferentes formas. Vela proporciona datos de crítica a la obra e incluye en su artículo algunas muestras de los versos de Sáenz Ovecuri.

14 En el año 2005, el Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de Nebraska-Lincoln aprueba la tesis doctoral titulada La Thomasiada [1667] de fray Diego Sáenz Ovecuri: presentación y análisis de una épica colonial rescatada del olvido.

15 Tanto la biblioteca nacional de Santiago de Chile (Colección Medina) como la Biblioteca Británica (The British Library) poseen copias originales de este texto tan representativo del período barroco colonial.

16Notas de pie de página

171 Toribio Medina, La imprenta en Guatemala, Segunda ed. Tomo I (Guatemala: Tipografía Nacional, 1960) Introducción xv.

182 Jorge del Valle Matheu, Antigua Guatemala , (Guatemala: Unión Tipográfica, 1943). El manuscrito de Molina y Cano contiene valiosa información sobre la colonia desde 1628 hasta 1721. Es publicado por primera vez en 1943 por Jorge del Valle Matheu.

193 Agustín Mencos Franco, Literatura guatemalteca en el período de la colonia, (Guatemala, 1973), pág. 151.

204 Marcelino Menéndez y Pelayo, Historia de la poesía hispano-americana, (Madrid, 1911) Tomo I, pág. 178.

215 Menéndez y Pelayo, Historia de la., pág. 183.

226 David Vela, “La Thomasiada de Diego Sáenz Ovecuri”, (Guatemala: Editorial del Ministerio de Educación Pública, 1960) pág. 36.

237 Luis Antonio Díaz Vasconcelos, Apuntes para la historia de la literatura guatemalteca, (Guatemala: Tipografía Nacional, 1942), pág. 261-266.

248 Emilio Carilla, El Gongorismo en América, (Buenos Aires, 1942) Capítulo V, pág. 81.

Para citar este artículo :

Alberto José Dionisio Badillo Luna, « La Thomasiada: legado de 340 años de historia y literatura guatemalteca », Boletín AFEHC N°36, publicado el 04 junio 2008, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1957

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