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AFEHC : avances : Laicismo, nuevas pedagogías e inclusión de la mujer. Aspectos de la modernización educativa en El Salvador, 1880-1920. : Laicismo, nuevas pedagogías e inclusión de la mujer. Aspectos de la modernización educativa en El Salvador, 1880-1920.

Ficha n° 1986

Creada: 07 agosto 2008
Editada: 07 agosto 2008
Modificada: 19 octubre 2008

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Autor de la ficha:

Nataly GUZMAN VELASCO

Editor de la ficha:

Sajid Alfredo HERRERA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Laicismo, nuevas pedagogías e inclusión de la mujer. Aspectos de la modernización educativa en El Salvador, 1880-1920.

El presente estudio aborda los principales aspectos de la modernización educativa en El Salvador dentro del período comprendido entre 1880 y 1920; entre estos, el sentido y la importancia de la educación laica, las perspectivas sobre situación de la mujer en el ámbito educativo, las estrategias que pretendieron sostener un nuevo sistema de enseñanza, y el punto de vista desde el cual se trató de perfilar el carácter de los sujetos que serían parte de este proyecto. Se examinan además, tanto las opiniones de aquellos que apoyaban un sentido más moderno y progresista de la educación, como las de aquellos que cuestionaban la enseñanza laica y sus implicaciones para la religión y la fe de los salvadoreños.
Texto íntegral:

1Este trabajo intenta ser una sistematización de las representaciones, las ideas y las resistencias que existían a finales del siglo XIX sobre el fenómeno de la libre enseñanza en El Salvador, y sobre las transformaciones que se pretendían conseguir a través de la adopción de mejoras en el ámbito educativo. La consulta de las fuentes directas de periódicos, revistas y otras publicaciones es indispensable para comprender cómo el lenguaje que se utiliza en esos textos constituye de alguna manera un sistema de representaciones y cuáles son las prácticas de significación que estas involucran.

2El orden particular de la reproducción de los discursos y su encuentro con perspectivas distintas permite percatarse de la lucha de significados que establecen esas fuentes contemporáneas. Por ello se ha seleccionado la última década del siglo XIX: primero porque es en esa década en la que se trata de redefinir o de replantear el sistema de enseñanza; y segundo porque a pesar de que se cuenta con estudios sobre los aspectos institucionales de la educación en este país de Centroamérica todavía falta mucho qué descubrir y qué decir sobre cuáles eran las percepciones que predominaban en ciertos sectores de la sociedad de la época sobre un sistema educativo laico.

3 Para la elaboración de este estudio se consultaron publicaciones tales como los periódicos El Católico y La Discusión (1880-1884); una serie de revistas, entre ellas La Escuela de El Salvador (1895-1896) y La Nueva Enseñanza (1886-1887); y algunos textos que recopilan el pensamiento de personajes importantes de la última década del siglo XIX y principios del XX (como “La moral práctica”, de David J. Guzmán, 1914).

4A lo largo de este trabajo se intenta recoger el pensamiento que aparece en los períodos mencionados en torno a las ideas que rodean el tema de la educación. En otras palabras, la intención es poder examinar tanto las opiniones de aquellos que apoyaban un sentido más moderno y progresista de la educación, como las de aquellos que cuestionaban la enseñanza laica y sus implicaciones para la religión y la fe de los salvadoreños. Aquí también se abordan las nuevas estrategias que pretendieron sostener un nuevo sistema de enseñanza y el punto de vista desde el cual se trató de perfilar el nuevo carácter de los sujetos que serían parte de este proyecto.

5Este estudio trata de reflejar cómo los cambios en el sistema de enseñanza de la última parte del siglo XIX no fueron transformaciones aisladas de la vida diaria ni del contexto sociopolítico, religioso o económico de la época. De muchas maneras, la transformación de la mentalidad educativa también modificó el entramado socio-cultural de la vida cotidiana y la manera de expresarse en torno a un tema que podría parecer muy simple a primea vista si se le desliga de toda su carga sociológica y antropológica.

6Aspectos claves para un estudio sobre el significado de la modernidad educativa en El Salvador a finales del siglo XIX.

7Hablar del fenómeno de la educación institucionalizada y secularizada en El Salvador es hablar de una serie de debates, discursos y resistencias en el contexto del tipo de modernidad concebida en el siglo XIX. Requiere un trabajo orientado a buscar metodologías de investigación que dialoguen con las fuentes primarias impresas de la época para detectar las formas específicas en la que se concibe a los sujetos de una sociedad. Hace falta ver qué discursos se trataba de legitimar y bajo qué argumentos se intentaba proponer una nueva perspectiva de la empresa educativa. ¿Qué significó el nuevo proyecto educativo de finales del siglo XIX? ¿Qué representaciones predominaron sobre la sociedad y los sujetos? ¿Qué argumentos y qué debates revelaba la opinión pública? ¿Cómo se esperaba que las estrategias educativas que se pretendía adoptar transformaran a los sujetos involucrados? ¿Qué referentes pedagógicos, ideológicos o sociológicos condicionaron los proyectos educativos? ¿Qué discursos tratan de representar los beneficios de una educación obligatoria? Y esto es sólo un cara de la moneda porque ¿qué hay de los educandos? ¿Qué representaciones y resistencias existían por parte de los sujetos que estaban dentro del proceso de educación? Hay algunos testimonios de las clases medias y las clases altas, pero ¿cuál era la perspectiva sobre la educación que tenían las clases populares? Estas son solo algunas líneas de investigación que podrían seguirse para documentar y reconstruir parte de la historia de este país.

8 En El Salvador no existen muchos estudios sobre la educación en el siglo XIX, menos desde una perspectiva de historia de las ideas o de las representaciones. Básicamente, es un tema poco trabajado en comparación con el tema económico y político. Sin embargo, los estudios de Héctor Lindo y Gilberto Aguilar Avilés, entre otros, proporcionan una base histórica de carácter institucional que permite identificar los períodos más importantes del establecimiento y la concepción del sistema de enseñanza en El Salvador. Ambos describen cómo intervino el Estado en este proyecto1.

9Gilberto Aguilar Avilés ha trabajado el tema de la educación desde finales de la época colonial, y ha estudiado temas como los proyectos educativos, la llegada de los salesianos, la educación bajo los regímenes militares; ha estudiado pedagogos importantes en la vida nacional. Héctor Lindo también ha trabajado el tema a lo largo del siglo XIX a través de la relación maestros-Estado, relación padres de familia – escuelas. De hecho, uno de los argumentos de Héctor Lindo es que la educación era un pilar fundamental para el desarrollo de este país: un aspecto que las elites políticas y económicas ignoraron o no le dieron la importancia real que se merecía.

10Si se tuviera que establecer una diferencia entre ambos se podría decir que el enfoque de Aguilar Avilés maneja una perspectiva de estudio de carácter más bien jurídico, basado en la ley y en normativas gubernamentales. Mientras que el enfoque de Héctor Lindo tiende a plantear varias determinantes que condicionan la educación en el siglo XIX, entre ellas, la económica, la social, la cultura y la política.

11El panorama educativo en las últimas décadas del siglo XIX no fue nada alentador a pesar de ciertos logros obtenidos. Por ejemplo, tan solo en dos años, 1874-1876, nada más se crearon en todo el país 85 escuelas, es decir se pasó de 435 a 520 centros educativos. Nueve años después, en 1885, se habían fundado nueve escuelas más. Con la administración de Francisco Menéndez, específicamente en 1888, ya se contabilizaban 732, de las cuales 569 eran públicas y 141 eran privadas. Pero hubo factores que llegaron a afectar estos pequeños logros. Uno de ellos fue el poco interés del gobierno central, a pesar que desde la década de 1870 éste se hizo cargo de la educación primaria, al menos nominalmente. Entre 1870 a 1890 las inversiones en el ramo de guerra oscilaron de dos a 35 veces más que las inversiones en educación dentro del presupuesto nacional. Otro problema fue la deserción escolar. A inicios del siglo XX ésta llegaba al 28.9 porciento2. No cabe duda entonces que si el gobierno central quería asumir el ramo de la educación primaria, en aquellos años en manos de las municipalidades y de la Iglesia, pero sobre todo, de una educación laica, era claro que no estaba en capacidad suficiente para una empresa de tal magnitud, al menos en las últimas décadas del siglo XIX.

12
h4. El Católico y La Discusión.

Para este estudio se consultaron los periódicos El Católico y La Discusión pertenecientes al período comprendido entre 1880 y 1883. Se consultaron precisamente porque son ellos quienes entablan un debate sobre la libertad de enseñanza y sobre la confrontación de opiniones sobre la educación laica y la religiosa en un período crítico para la Iglesia pues estaba siendo recortado cada vez más su poder por parte del gobierno central. Por ello, son referencia necesaria si se quiere examinar la perspectiva de lo que era considerado como parte representativa de la opinión pública de la época.

13Lo que en Latinoamérica, Centroamérica o En El Salvador se conoce como “opinión pública” es generalmente el producto de la discusión de emisores privilegiados en unos medios que además terminan otorgándole más espacio y atención a un sector específico y visible en la sociedad. Los emisores privilegiados en el contexto que compete a este estudio son los intelectuales de la época, los columnistas de los periódicos, los miembros de los círculos de opinión de la sociedad, que generalmente son personas profesionales o de incidencia política, los defensores pudientes de los preceptos de la iglesia. Los temas sobre los que les interesa discutir a ellos son los temas que generalmente figuran en la prensa escrita3. La llamada opinión pública ha sido siempre un intento por uniformizar el debate sobre algunos temas específicos, por crear una agenda que predomina sobre cualquier otra lista de tópicos, de manera que esto permita a determinadas clases definir los temas aceptables y aquellos controversiales, a manera de advertencia sobre lo que “debe” ser importante para la sociedad. Irónicamente, la opinión pública no es la opinión de la mayoría o la opinión de todos los sectores representativos de la sociedad.

14Así pues, en aquel momento a finales del siglo XIX, en El Católico y en La Discusión predomina el debate sobre la educación secularizada específicamente a partir de dos puntos de vista: el de los promotores de la educación laica y el de los defensores de la educación católica. De ninguna manera se iban a introducir temas que cuestionaran situaciones que pudieran resultar controversiales para el proyecto de lo que en ese momento se entendía por la modernización de la vida en el país.

15¿Será que, irónicamente, de la fe en los dogmas religiosos, se está pidiendo que se pase a la fe en los proyectos del Estado? Podría ser. Por ello, al consultar estas dos fuentes, parece como si que las referencias al pueblo eran solo estratégicas cuando se le quería dar a los argumentos la fuerza que imprimen las mayorías, algo que todavía hoy suele suceder. La “invisibilización” de ciertos actores sociales muchas veces ocurre porque se quiere destacar más los logros que se esperan del nuevo manejo que el Estado está haciendo de la situación política, social, cultural y económica de un país. De cualquier manera, el debate que puede registrarse en estas dos fuentes en referencia al tema de la educación, se centró en la controversia sobre las disposiciones de la enseñanza libre y su supuesto rechazo de las virtudes promulgadas por la Iglesia.

16Entre el período de 1880 y 1884, tanto La Discusión como El Católico entablaron una serie de debates sobre el tema de la enseñanza laica (entre otros aspectos que se discutían a partir de los eventos históricos más relevantes para esos medios de difusión4). La dinámica de esos debates era de dos maneras: directa e indirecta. En la forma directa, básicamente la mecánica tradicional era que El Católico iba respondiendo y reaccionando ante los temas, conceptos y significados que La Discusión publicaba. Aquí lo que se tratará de establecer son los argumentos y contra-argumentos de ambas publicaciones en torno al tema de la educación, y la línea de planteamientos y selección de temáticas que caracterizaba a estas publicaciones.

17El perfil de La Discusión, que añadía a su nombre la atribución de Órgano de las clases de derecho teórico y práctico, era de tendencia liberal anticlerical, es decir, abordaba las temáticas del acontecer del país desde una perspectiva de progreso, de transformación de estructuras e instituciones a partir de la fe en la razón y la secularización. Mientras que el perfil tradicional de El Católico era más de corte conservador, es decir, aparentemente muy apegado a los valores paternalistas promulgados por la Iglesia, y opuesto al carácter secular y racional representado por La Discusión. Aún así, ambos periódicos estaban hablando de los mismos temas (sociedad, política, economía, valores morales, educación, filosofía, literatura, institucionalidad, etc.), solo que desde perspectivas diferentes, salvo algunas excepciones5.

18Es importante recordar que el sentido particular que revelaban los artículos de La Discusión tiene su base en la relación que se estableció entre el liberalismo y las ciencias sociales y humanas. Como “enfrentándose” a este ritmo de los tiempos, El Católico incluía lecciones de moral, artículos de fe y religión, biografías de personalidades importantes de la Iglesia, entre otras cuestiones. Procuran relacionar todas las temáticas con el sentido del catolicismo: la iglesia y la revolución, sociedad católica de señoras, rifas benéficas para casas de huérfanos. También incluía secciones de historias de vida en la que narra cómo la gente sin valores religiosos abandona todo y lo pierde todo, como el vicio nace justamente de la pérdida del amor de Dios. Manejaba secciones filosóficas sobre lecciones del bien y el mal, y sobre filosofía popular que hablaban de los males del comunismo, (abolición de bienes, abolición al derecho a la propiedad, destrucción de lo más sagrado), crítica a la francmasonería, entre otros temas.

19Por ello, mientras que La Discusión generalmente se refería a la enseñanza católica como enseñanza de secta, dogmática, inconveniente y enemiga del progreso, El Católico se refería a la perspectiva laica de la educación que tenían los redactores o articulistas de La Discusión con afirmaciones como: “Se pretende falsear capciosamente la doctrina católica6…”; “Enseñan a los niños a negar los dogmas y a calumniar las prácticas, a despreciar los sacramentos, censurar las costumbres de la religión7”.

20La Discusión trataba de establecer a través de las temáticas que abordaba no solo su perspectiva de la educación, sino el hecho de que la libre enseñanza era más que un punto en la agenda del país: era una nueva manera de ver la nación y de promover cómo el Estado estaba procurando lograr esos cambios mediante leyes y actividades que involucraran una perspectiva “joven” de hacer las cosas. “La instrucción general es un interés público porque puede incrementar la economía, las conquistas y los descubrimientos8”. “La juventud debe hacerse digna del porvenir que le espera adquiriendo suficiente cantidad de luz (refiriéndose a la educación) para resolver con acierto la multitud de difíciles y delicados problemas que se le presentan en el desenvolvimiento de la actividad social9”.

21En repetidas ocasiones, El Católico trató de dejar claro que su intención como publicación no era estar refutando los artículos que presentaba su adversario o La Linterna (otra publicación de la época), pero que sí querían contestar los cargos que hacían sobre el proceder de la Iglesia. A este respecto, la principal reacción de El Católico era ante lo que ellos denominaban “una enseñanza desprovista de valores morales”. Catalogaba la enseñanza laica de supercherías y se refería a este tipo de enseñanza como una herejía por parte de todos los que la promovían. Un calificativo global que atribuyó fue “ateísmo”. Se ayudaban citando al Nuevo Testamento y haciendo afirmaciones tales como “El hijo ya no creerá lo que cree su padre, despreciará el niño lo que su madre venera. Más tarde ante la unión conyugal se abrirá el abismo de la diversidad de religión, lo que la mujer tiene por divino y sagrado el hombre lo repugna como humano y vicioso10”. El Católico intentaba hacer énfasis en que era ilusorio querer menospreciar la fe de la enseñanza diciendo que casi la generalidad de la opinión pública de El Salvador era católica.

Cuadro No. 1 Algunas representaciones que predominaban en los periódicos a favor y en contra de la imagen de la enseñanza laica y sobre los que la promovían o rechazaban

22
El Católico La Discusión
“Los propagandistas de la enseñanza laica, alucinados por la novedad de una reforma creen que están en consonancia con el espíritu de una época”. Domingo 24 de Julio de 1881 “Las doctrinas de la enseñanza laica que son las doctrinas de todas las herejías”. Domingo 14 de Agosto de 1881 Si nosotros hubiéramos dicho que la enseñanza laica es la destrucción del catolicismo, la negación de todos los dogmas, la antítesis de la moral evangélica, la extinción completa de la fe en el alma de los niños, al desborde de todas las pasiones en la juventud, no se nos hubiera creído. Domingo 03 de julio de 1881 “Enseñan a los niños a negar los dogmas y a calumniar las prácticas, a despreciar los sacramentos, censurar las costumbres de la religión”. 24 agosto 1881 “Aunque a veces parezca encontrarse alguna contradicción entre ciencia y las verdades reveladas, esta contradicción no es más que aparente y tiene que ir desapareciendo a medida que la ciencia adelanta. (…) las mismas ciencias se convierten en cantores épicos de nuestros libros inspirados”. 19 de junio de 1881 “Paso a la idea liberal que con fuerza incontrastable se abre campo a través de viejas preocupaciones con que la tradición devota y la religiosa educación han envuelto y envuelven aún la human inteligencia” Agosto 1ro. de 1880. “Debemos desear que siga levantándose el nivel intelectual en El Salvador por medio de un buen pie y la multiplicación de las casas de enseñanza; sólo así se ofrecerán óptimos frutos en aras del porvenir de la patria11”. Noviembre 29 de 1881. “Los institutos laicos no prohíben a sus alumnos que vayan a misa o a oír el catecismo; al contrario, al defender la instrucción laica estamos defendiendo principios de tolerancia”. Mayo 24 de 1881 “Se ha sostenido que la educación que recibe la juventud no es religiosa como algunos han creído equivocadamente. En esta gran revolución de ideas ha debido tratarse también de la divinidad, pero no para negarla, sino para rectificar la noción que de ella se tiene”. Noviembre 26 de 1880. “La enseñanza libre es el áncora de salvación de las instituciones republicanas y la encargada de disipar esa nube negra de abusos que oscurece ahora el horizonte de los países”. Octubre 1ro. de 1880. “El progreso de los conocimientos científicos depende de que no se opongan dificultades a los que se dedican a adquirirlos, y es claro que mientras aquellos existan, o se aumenten, los primeros serán patrimonio de los que puedan estudiar, quedándose muchas inteligencias sin la sabia con que darían vida a otros, y esto equivaldría a impedir el paso que casi se ha abierto ya entre nosotros y la civilización”. Junio 15 de 1880

23¿Cómo definía entonces El Católico la enseñanza laica? Por contraposición a la enseñanza eclesiástica. Para El Católico, la enseñanza laica es la que comprende las materias seculares como las matemáticas, filosofía, idiomas, jurisprudencia, medicina y que prescinde de las ciencias religiosas o sagradas como la religión, la teología o las Sagradas Escrituras. La educación laica es impartida por profesores seculares, a diferencia de la católica impartida por profesores eclesiásticos y en establecimientos regidos por sacerdotes12. Este periódico de manera recurrente caracterizaba a los promotores y defensores de la enseñanza laica con adjetivos como personas de “escaso talento”, “encendido odio contra el clero”, “enemigos de la iglesia”, “hombres de la civilización moderna13”.

24 Por ejemplo, para El Católico la filosofía o las matemáticas parecían materias incompetentes si no se relacionaban con lo religioso. Planteaba que una persona podía llegar a amasar un cúmulo de conocimientos, pero sin la religión como prioridad difícilmente será un ciudadano abnegado y virtuoso. Además, constantemente expresaba que la intención era demoler completamente la existencia del catolicismo en El Salvador, suprimir la enseñanza católica, y según los argumentos de esta publicación, eso sería suprimir la religión nacional.

25En La Discusión, por otra parte, predominaban artículos sobre temáticas como el trabajo, sobre cómo los oficios llenan las bases de la sociedad, su influencia en la marcha política de un país14. Tanto los artículos de literatura como las secciones de poesía intentaban hacer un énfasis en las temáticas anteriormente descritas, pero también las voces que promovía La Discusión de vez en cuando dejaban oír sus demandas,

26“Deseamos que los reglamentos contengan disposiciones aplicables al estado actual de la instrucción en nuestros establecimientos de enseñanza, no poner dificultades a quienes busca adquirir el conocimiento científico, ojalá que los nuevos estatutos correspondan a las aspiraciones de la juventud (juventud es trabajo, constante aplicación al estudio, desvelos, privaciones, dificultades). Niños que estudian, golpes de martillo en el taller, en el agricultor, enseñar a amar a la patria, respeto a la ley, la libertad, a la autonomía institucional15”.

27A continuación se presenta un cuadro que trata de resumir las representaciones que La Discusión mostraba sobre la juventud, el trabajo y los campos de inserción más necesarios dentro de las nuevas perspectivas manejadas por las concepciones liberales.

Cuadro No. 2 Representaciones que predominan en La Discusión sobre el rol de las ideologías, las instituciones y el proyecto de vida que debe seguir la juventud a través de la enseñanza16

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_ Juventud “Trabajo constante, aplicación al estudio, desvelos, privaciones, dificultades vencidas, dificultades que se presentan”. Julio 02 de 1880
El partido liberal “Toca al partid liberal la patriótica misión de cambiar la organización social implantando por completo todos los principios democráticos y haciendo guerra a sus enemigos con la instrucción, la educación y el buen ejemplo”. Septiembre 15 1880
Trabajo “En el gabinete del hombre estudioso es donde se plantean previamente y donde se resuelven los grandes problemas políticos y sociales”.
Patria y Ley “Debe enseñársele a la juventud a amar a la patria, la patria no es ahí donde solamente se vive, la patria es donde se ha visto la primera luz, donde se respetan los derechos, donde existe el justo equilibrio entre el poder público y los intereses particulares, donde la voluntad de los hombres está subordinada a la ley, y la ley en consonancia con las legítimas aspiraciones de la sociedad”. “La patria es ahí donde la libertad política y legal no son una ilusión, donde el poder público es el guardián de la ley y el protector de las personas, propiedades y demás derechos de los individuos que componen el cuerpo social, esa es la patria que la juventud debe amar, la que debemos defender y la que exige sacrificio cuando estén en peligro sus más sagrados intereses”.
Educación “La instrucción disipa todas las sombras”. “La educación enseña a los ciudadanos a hacer buen uso de la libertad”. Septiembre 15 1880 “He aquí una de las conquistas más grandes trascendentales alcanzada por la moderna filosofía, la libertad de enseñanza llamada a redimir a la humanidad de la ignorancia y del cautiverio, del despotismo…” Octubre 1ro de 1880.
Desorientación “Cuando en una sociedad no existen más que jóvenes ignorantes, desmoralizados, enemigos del trabajo el porvenir se ofusca, amenazan los fantasmas del desorden y no es de extrañarse que desaparezcan las mismas instituciones y hasta la libertad y la autonomía de la nación”
Religión La libertad religiosa, según está proclamada por el liberalismo consiste en creer según la conciencia en Dios y conforme a ella rendirle culto. La idea de la divinidad es una en el mundo, pero bajo diversos nombres se conoce a Dios y de distintos modos se le rinde culto. La publicación de nuestro pensamiento religioso, la publicidad de nuestro culto viene a constituir la libertad de la que tratamos, el poder de la sociedad no llega a más hasta ahí donde la moralidad se ataca y ahí donde el orden se transforma.
Ocupación y nuevos ámbitos de inserción “Se han ensanchado los horizontes de actividad para la juventud. Ya no es la mayor parte la que ocupa las aulas de derecho y medicina, muchos se dedican a la agricultura y al comercio, otros se consagran a estudiar lo administrativo”. Octubre 25 de 1881
“La agricultura, la industria y el comercio van desenvolviéndose de un modo satisfactorio para que sus beneficios irradien de todas partes y se propaguen y comuniquen el impulso del país como el sistema arterial lleva la sangre a todo el cuerpo”. Noviembre 1ro. de 1881

La Escuela de El Salvador.

29 A pesar de la resistencia mostrada por los órganos de divulgación de la Iglesia, la educación laica terminó prevaleciendo. Si bien las constituciones de 1871, 1872 y 1880 insistieron en la libertad de enseñanza, bajo vigilancia del gobierno, así como en su carácter gratuito y obligatorio, la Constitución de 1883 fue más tajante al declarar en su artículo 30 que ésta era también laica. Ese mismo espíritu se mantuvo en las siguientes cartas constitucionales de 1885 y 188617. La atención gubernamental y de los teóricos liberales giró, entonces, a la comprensión del carácter laico de la nueva educación que necesitaba el país. En esa empresa intervinieron varias revistas. Una de ellas fue La Escuela de El Salvador.

30La Escuela de El Salvador era una revista tipo folletín que se presentaba como un Órgano de la Escuela Superior de Niñas. Su directora era la señorita Adela A. Orantes, y las publicaciones consultadas son de los años de 1894-95. El redactor a cargo de la revista era Alonso Reyes, y entre los contenidos generales estaban temas en diferentes formatos siempre relativos a tópicos sobre educación y enseñanza libre. Estaba compuesta de ocho secciones: editorial, pedagogía, ensayos literarios y variedades, movimientos de la escuela, notas breves, noticias escolares y crónicas. Además, incluía artículos previamente publicados en revistas internacionales.

31 Entre las noticias escolares, la línea de pensamiento que predominaba trataba de hacer una conexión con los progresos de la instrucción dirigida a la niñez y el tipo de programas que estaban en boga en Alemania (programas para sordo-mudos), en Argentina (programas de enseñanza manual), en Austria (gimnasia obligatoria), en Estados Unidos (pago de multas por llegar tarde a clase para crear fondos a favor del presupuesto para instrucción), entre otras.

32 Las temáticas abordadas tenían que ver con la juventud, con el romanticismo sobre la naturaleza, la amistad, el respeto, lecciones de urbanidad y buen comportamiento, peligros de la deslealtad y la envidia. Por otra parte, también abordaba temas relativos a estrategias de enseñanza: la gramática, los trabajos manuales y las artes, la educación primaria, la familia.

33 Esta revista destacaba ciertas necesidades institucionales en torno a la enseñanza libre, y exponía las necesidades que a su criterio debían estar presentes en la agenda de los que oficialmente administraban el proyecto educativo. “Se precisa una reforma del Reglamento General de Educación Primaria que remueva todos los obstáculos en que se tropieza el régimen administrativo de la enseñanza18”.

34 Los valores que destacaban hacían énfasis en aquellos preceptos del positivismo y su relación con el ámbito social. En otras palabras, esta publicación indicaba que “Pocos conocen que las ciencias son para nuestra alma lo que la luz es para nuestros ojos; nos ilumina, dirige nuestros pasos, nos da a conocer los atractivos de la verdad19”. En esta publicación se puede encontrar alusiones al papel del Estado en torno a su compromiso con la educación y el progreso. Siempre siguiendo la línea de “dejar hacer, pero velar por que se haga”, esta revista indicaba que si los gobiernos por falta de iniciativa no trataban de contribuir al desarrollo de la educación del pueblo en las escuelas primarias, entonces el patriotismo y la acción generosa de los particulares debía hacerlo para “dar mayor impulso a la corriente luminosa del saber y el progreso de las ciencias”.

35 ¿Cuál es el referente que pretendía crear este tipo de publicaciones sobre la educación? Además de los referentes que relacionaban estos proyectos de enseñanza libre directamente con la empresa liberal-positivista, se pretendía crear referentes específicos de la empresa educativa y de los pedagogos mismos. Por ello pueden encontrarse en esta revista alusiones tales como “La ciencia pedagógica es en esencia educadora” o “La disciplina escolar, la cortesía son materias que no debían apartarse por ningún motivo de la imagen de los pedagogos ni por un solo instante, sobre todo cuando se piensa que se camina en terreno sólido, en las vías del progreso20 (…)”.

36 Esta publicación hacía un énfasis importante en el tipo de educación que debía recibir la mujer. Generalmente incluía en sus páginas artículos que pretendían revelar cómo se había redefinido el papel de la mujer en la sociedad a partir de un proyecto de enseñanza progresista. No se conformaba con hacer referencias locales, sino que justificaba sus posturas modernas a partir de lo que se discutía en congresos pedagógicos internacionales. Así, abordaba temas relativos al grado de capacidad de la mujer para los estudios superiores, y al hecho de que una mujer debía ser respetada en el ámbito educativo. Se indicaba que gracias a los adelantos de la pedagogía, ya existían datos que podían legitimar las capacidades y las aspiraciones de la mujer. Los indicadores que presentaban eran por ejemplo, cifras de mujeres que ya estaban empleadas en países europeos.

37 La Escuela de El Salvador fue una de las publicaciones que más trabajó y que más le dio seguimiento al rol de la mujer en el ámbito educativo, sus derechos, sus perspectivas profesionales, su perfil de igualdad al lado del género masculino, y sus atributos y competencias para el aprendizaje. Esto es importante, porque revela que el ahora llamado “enfoque de género” en los programas de comunicación institucional y en los programas de Nación no es algo nuevo. Es un tema que tomó forma hace más de 150 años en este país, y que, por ende, para cualquier investigación seria de la historia de El Salvador sería necesario identificar qué rumbo tomaron estos temas. ¿Cuándo descendió institucionalmente en El Salvador el entusiasmo por defender abiertamente los derechos de igualdad de la mujer? ¿En qué momentos de la historia se retomaron estos temas? ¿Cuándo y por qué razones específicamente se institucionaliza en la agenda nacional el tema de sus derechos y capacidades? En esta temática se profundizará más adelante cuando se compare qué estaban diciendo las diferentes publicaciones examinadas para este estudio sobre el papel de la mujer en el ámbito de la educación.

La Nueva Enseñanza.

38La revista “La Nueva Enseñanza” era una publicación mensual que se definía como un medio de instrucción pública. Con Francisco Gavidia como director en el año de 1886, esta revista intentaba manejar tres líneas principales: proveer de estrategias de educación (pedagogía), para que los maestros desarrollaran los programas asignados; presentar una lista de asignaturas, temáticas y ejemplos para llevar a cabo una enseñanza objetiva con el vocabulario y la actitud adecuada; y revelar la manera como las instituciones correspondientes del Estado estarían permanentemente dándole seguimiento a las necesidades de los establecimientos escolares.

39 En sus páginas se intentaba definir cómo era el tipo de instrucción escolar que exigía el nuevo plan de estudios en las escuelas primarias (de ahí su nombre). Además, a pesar de que no estaba vinculada al catolicismo, la revista presentaba temáticas orientadas a la promoción de un cierto grado de inspiración cristiana sin caer en la cultura del miedo o del castigo divino. Así, quien consulte sus páginas encontrará, además de lecciones de gramática y artículos científicos, lecturas de enseñanza moral y explicaciones sobre figuras religiosas sin dejar de lado en las materias la aplicación de las enseñanzas cívicas, otro punto de conexión con el liberalismo. Sin embargo, cuando se referían a Dios lo hacían siempre en el nuevo sentido que el liberalismo promovía, “Dios no quiere que seáis como máquinas. Él os da la razón y el sentimiento de la virtud21”.

40 Hay que tener en cuenta que el tipo de referente que esta publicación quería promover estaba relacionado con la profesionalización del pedagogo y el maestro para la adecuada preparación de los alumnos. Por ello la revista era un manual que asistía al profesor no sólo en la forma de seguir el proceso de instrucción, sino en la manera de evaluar, de explicar, de ejemplificar, de cómo guiar al alumno en el uso de su capacidad de pensar, cómo darle seguimiento a las lecturas, cómo ayudar a los niños a darle sentido a los temas, y sobre cómo aplicar los conocimientos aprendidos en materias que tuvieran alguna interrelación.

41 Los programas de estudio incluían materias como escritura, caligrafía, dictado, redacción, composición, historia, geografía, enseñanza cívica (moral, deberes civiles y doctrinas democráticas), cálculo, trabajos manuales, nociones de geometría, etc.

42 Un aspecto curioso era que se dejaba claro en las especificaciones de los programas escolares que los varones podían discutir sobre temas políticos, recitar trozos ejercitando las capacidades de elocuencia política y hacer ejercicios de sufragio universal, mientras que a las niñas no les estaban permitidas tales dinámicas22. Esto contrasta de alguna manera con los nuevos valores, las dinámicas de pensamiento y las nuevas temáticas en las que se quería introducir al género femenino. A lo mejor, como estas revistas estaban dirigidas a una formación escolar primaria, es posible que las mejoras en el nivel de la educación de la mujer era mejor introducirlas cuando esta fuese más “madura”. No hay que olvidar que diez años después, tal como se plantean los contenidos de la revista anteriormente descrita, La Escuela de El Salvador, el tema de la mujer ocupaba una porción considerable de espacio dedicado a tratar su inclusión en la nueva era del uso de los conocimientos.

43 Ya en 1887, con el colombiano Víctor Dubarry como redactor de la revista, se puede observar más la tendencia a presentar al Estado como una institución que siempre está alerta y atenta a la manera como se están desarrollando los programas educativos. Este año, la publicación se refiere al acto de instrucción pública como “Una empresa de educación popular”, indicando que “Sólo la enseñanza ofrece remedios para los males que se padecen, estímulo para las virtudes que se levantan, conocimientos para los triunfos que se adquieren23”.

44 En este sentido de destacar el rol del Estado en el proceso educativo, además de la presencia de los tradicionales métodos didácticos que proporcionaba la publicación con el objetivo de ayudarle a pensar al educando, y teniendo en cuenta que caracterizaban a la escuela como la base de la república, La Nueva Enseñanza también promueve los deseos del gobierno de reorganizar sin demora todo lo que se refiere a la instrucción primaria. Curiosamente, una de las frases recurrentes de la publicación era “Desarrollar en cada individuo toda la perfección de la que se es capaz”, un pensamiento que se parece mucho al slogan de la Fuerza Armada de los Estados Unidos, “_Be all that you can be… in the Army_”.

45 El positivista Darío González ya había sido nombrado para entonces como el Director del recién establecido Instituto Nacional Central (mayo de 1886); y para 1887 Víctor Dubarry, además de redactor de La Nueva Enseñanza era el Inspector General de Instrucción Pública Primaria. Desde su función institucional, Dubarry solicitaba permanentemente a través de esta publicación que los directores de los establecimientos educativos le enviasen un reporte sobre el estado de las escuelas.

46Así Dubarry indicaba su objetivo,

47“A fin de que yo pueda formarme una idea perfecta de lo que necesito ser en beneficio de la escuela que usted dirige, espero que usted sin pérdida alguna de tiempo, me suministre informes acerca de los siguientes puntos: estado de la escuela; qué problemas y útiles hay y cuáles se necesitan; si el local de la escuela es municipal o de propiedad particular; cuántos niños asisten; cómo podría mejorarse su asistencia; cuáles obstáculos encuentra en el desempeño de sus funciones; qué apoyo le brindan las autoridades, el clero y los padres de familia24”, entre otros aspectos.

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Evidentemente se trataba de dar una idea de cómo el gobierno estaba involucrado en la mejora del sistema educativo, sus necesidades y su infraestructura. Pero también se quería dejar clara la actitud “generosa” del gobierno. Como quiera que haya sido, y aunque los procedimientos de control institucional ya eran algo común desde los tiempos de la colonia, algo importante es que aquí se pueden observar las manifestaciones específicas bajo las que se pretendía en este momento llevar a cabo los diagnósticos de comunicación institucional, los cuales están tan en boga hoy día y siguen una línea similar de análisis, 110 años después de la redacción de esta petición.

Cuadro No. 3: Referentes generales que quería crear el gobierno sobre el sistema de instrucción a través de la revista “La Nueva Enseñanza”

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Gobierno “¿Quién propaga y quién comunica la instrucción? Los padres de familia, si para ello sienten fuerzas y deseos, pero principalmente el gobierno regulador de la sociedad, el gobierno está llamado a cuidar lo mismo de la semilla que penetrar en el surco…” Junio 12 de 1887
“El gobierno del Sr. General Menéndez, bajo cuyos auspicios y protección se abre este plantel, le presta todo su apoyo y a la juventud ilustrada del país ofrece toda su colaboración”. Mayo de 1886, durante la apertura del Instituto Nacional Central
Futuro y juventud “Un joven aplicado celoso de su porvenir y buen nombre, en tres o cuatro años estará en actitud de ganarse el sustento por él mismo de modo independiente, ejerciendo cualquiera de las nobles profesiones”.
Magisterio – Maestros “Radiantes Mesías del porvenir”.
Visión laica de la instrucción “En la instrucción no religiosa, el maestro debe deducir los mejores informes de los libros y la observación de los hechos, debe fijarse los puntos a los que se ha de llamar la atención de los alumnos, ya sean hechos históricos o conocimientos materiales, o el lazo que une la causa y el efecto”.
“Las ideas han de preceder a las palabras, la enseñanza debe preceder de lo conocido a lo desconocido” La visión básica de Pestalozzi.

Mujer y educación.

50Todas las fuentes consultadas para este estudio tienen algo qué decir sobre la mujer y las representaciones que en torno a ella existían respecto a la enseñanza. A continuación se presentará un breve recorrido por esas representaciones. Una influencia muy presente a lo largo de esta concepción de superación acerca de la mujer fue la proyección que tuvo el trabajo de la mujer en Inglaterra y en los Estados Unidos. Papel que precisamente cobró especial relevancia a inicios del siglo XX con las ocupaciones “masculinas” que tuvieron que asumir las mujeres en la Primera Guerra Mundial.

51 El periódico La Discusión generalmente planeaba que en estos tiempos modernos la mujer entraba en toda una nueva dimensión de posibilidades que le podía brindar la educación. Caracterizaba esta publicación a la mujer como uno de los pilares de la sociedad e indicaba que sólo se podía educar a la sociedad si se educaba a la mujer. Afirmaciones como “Hoy que es un tema universal la ilustración de esta bella mitad del género humano y se procura con empeño que su corazón sea un reflejo de la luz de su inteligencia25…” indicaban que el nuevo perfil que se quería proyectar de la sociedad era el de un ámbito abierto al cambio.

52 Aquí también puede observarse la inclusión de aspectos sobre una visión de género en la opinión pública de la época, una opinión que quería dar la imagen de una actitud de civilización moderna y no de un estrecho círculo provinciano. Se hablaba sobre los centros educativos que formaban a la mujer y las potencialidades que ellas podían desarrollar a través de las asignaturas que se ofrecían, tales como lectura, escritura, aritmética elemental, gramática, castellano, religión, moral y urbanidad, pedagogía, historia de idiomas, música, canto, pintura, labores, bordado y otros trabajos de mano.

53 Sin embargo, se aclaraba que en la mujer no sólo había que motivar sus cualidades emotivas y sensibles, sino también su intelecto. Se planteaba que tanto la mujer como el hombre tenían que saber usar su inteligencia, un argumento que también se usaba al referirse a las competencias que todo alumno debe adquirir en la enseñanza primaria. Por ello, se proponía que se incorporara a las cátedras dirigidas al sector femenino materias relacionadas con la filosofía y el derecho, de manera que la mujer pudiera desarrollar sus capacidades analíticas. “Una educación racional y filosófica es el único medio de triunfar sobre la ignorancia y los errores. La ignorancia de la mujer es el último reducto a donde se ha refugiado el fanatismo26 (…)”.

54 Hay quienes opinan que los enfoques de género de esta época sólo eran una estrategia para que un amplio sector de la población (las mujeres, irónicamente llamadas hasta hoy “minorías”, de acuerdo a los términos políticamente correctos) apoyaran desde el hogar los valores promovidos por el liberalismo. Lo cierto es que, de alguna manera, el hablar sobre temas de género en esta época ya es una novedad interesante y valiosa, que merece ser estudiada con mayor profundidad.

55 Sí había quienes pensaban que la mujer era blanco fácil de los fanatismos religiosos, y que la catalogaban de ser particularmente crédula, impresionable, nerviosa y apagada. Pero ese tipo de pensamiento siempre ha ocurrido y aún ocurre hoy en las sociedades sin que las mismas tomen responsabilidad de que existan no solo mujeres así, sino en general “seres” débiles que no han podido desarrollar sus capacidades analíticas porque la misma sociedad o la familia no se los ha permitido.

56 A este respecto, en la edición del 27 de septiembre de 1881, La Discusión publicó un artículo en el que se refería a la mujer en los siguientes términos:

57“Para ella la voz del cura es la de Dios, el infierno la horroriza y no ve en Dios sino el espíritu de venganza, y no hay más que mentarle el infierno para que se vaya al confesionario y divulgue todo lo que constituye la intimidad del hogar doméstico, todo lleva a hurtadillas, hasta el mismo honor del marido…”.
De vuelta a la perspectiva del progreso a través de la educación de la mujer, en la revista La Escuela de El Salvador, se hizo mucho énfasis en el derecho de la mujer a una educación integral y tan amplia como la que recibía el hombre. Siguiendo la línea de los valores liberales, se indicaba que “Si la ley negó despóticamente a la mujer la aplicación legítima de sus fuerzas, otra ley más equitativa y más conforme puede reconocerle la libertad de la que se ha visto privada injustamente27”.

58 Por otra parte, una fuente importante para evaluar la proyección de ciertos valores de la enseñanza decimonónica en general y sobre la mujer, ya en el siglo XX, fue el texto La Moral Práctica, cometarios sobre instrucción cívica y moral práctica y social del Dr. David J. Guzmán, publicado en 1914. ¿Por qué consultar un texto de inicios del siglo XX cuando se venía siguiendo las representaciones de la enseñanza durante las dos últimas décadas del siglo XIX? Aquí el objetivo es ver qué nuevos valores se incorporan en el nuevo siglo y qué sentidos se van agregando al perfil inicial que planteaba este trabajo.

59David J. Guzmán se centró en describir la importancia de incorporar la instrucción cívica a la vida diaria a través de las cátedras de enseñanza públicas y privadas. Entre algunos de los temas que proponía el autor, destacan las descripciones detalladas de aspectos como:

60- El respeto y los deberes para con la familia, la sociedad, los amigos y los ciudadanos. – La representación del concepto de patria como aquel referente de intereses comunes, virtudes cívicas, respeto a la ley y el orden, entre otros. – Respeto a sí mismo: la vida y el cuerpo, la mente, la salud, los vicios, las buenas costumbres y la dignidad humana, entre otros más.

61Pero también se interesó en describir el rol de la mujer en el nuevo siglo. Habló sobre lo injusta que había sido la sociedad con la mujer en el pasado, y se refirió al nuevo proceso de inserción profesional de ella indicando que entonces las mujeres salvadoreñas ya tenían acceso a trabajar en las oficinas del Estado y en los talleres de la industria.

62David J. Guzmán explicó que muchas familias todavía se mostraban reticentes a exponer a sus hijas a las calles y a los peligros desconocidos de los azares de la vida, pero para él no era posible a estas alturas permitir que la mujer siguiera viviendo en una burbuja y que no viviera la realidad.

63“La mujer vive en la tierra y si es pobre y tiene claros en su alma los preceptos de la moral nada debe temer de los elementos corruptores. La ley la protege, como todos los actos de la vida civil, la sociedad la ampara y necesario es que adquiera una profesión en relación a su posición y sentimientos. Esta necesidad viene a afirmar el derecho que tiene la mujer en las profesiones liberales y en las industriales que permiten ser admitida en un ámbito de trabajo igual al hombre28”.

64A simple vista, las representaciones sobre la libre enseñanza en la última parte del siglo XIX parecerían indicar que hay un contexto de valores contrarios y extremos: atraso versus progreso, manipulación versus emancipación, pasado versus futuro… También parecería como si los aspectos más importantes a considerar tienen que ver con la intención de la modernidad de desplazar la autoridad de Dios a la autoridad de los hombres, un sub-contexto donde se enfrentaría la Biblia con la constitución, los sacerdotes con los alcaldes, los pontífices con los presidentes. Pero la vida real es más compleja, las instituciones no funcionan de manera lineal. Es necesario identificar a la par de la consulta de documentos de la época, mecanismos que nos brindaran una visión alternativa de la sociedad desde la postura del “otro”, de esas grandes masas invisibles en la historia, donde versiones oficiales han colonizado el discurso a su conveniencia.

65Algunas conclusiones

66La modernidad, la ilustración y su fe en el progreso técnico-científico trató de aplicar a la sociedad los mismos criterios de cientificidad que habían dado buenos resultados en otros campos. Con esa pretensión, la tendencia general era tratar de erigir una ciencia social y humana de carácter secular y racional. En ese contexto, la sociedad era concebida como un proceso de hechos susceptibles de ser conocidos empíricamente y controlados en su desarrollo.

67En El Salvador todavía no se cuenta con una serie de estudios sistematizados sobre cuáles corrientes pedagógicas fueron puestas en práctica durante el siglo XIX, cómo se aplicaron, qué resultados dieron, cómo reaccionaron los educandos y qué impacto realmente tuvieron en su formación. Se sabe por registros históricos y por alusiones de la época que la estrategia lancasteriana y el método de Pestalozzi fueron aplicados; sin embargo, hace falta todavía por investigar muchos aspectos que hoy por hoy se hallan formulados en preguntas. Los trabajos contemporáneos de Gilberto Aguilar y de Héctor Lindo han contribuido a la historia institucional de la educación en El Salvador.

68Este ensayo ha querido mostrar sucintamente las preocupaciones de los intelectuales salvadoreños y de aquellos que, a través de sus publicaciones periódicas, formaron opinión pública, en torno al tema educativo. Para el proyecto de modernidad impulsado desde 1870 la educación no significó solamente la formación de sujetos que volverían realidad los ideales de progreso material. También implicó la formación del pueblo soberano. La formación de una ciudadanía sabedora tanto de sus derechos como de sus deberes era imprescindible para el proyecto liberal decimonónico desde el momento que sustentaría y legitimaría los mecanismos de poder. Sin embargo, la educación no era entendida desde parámetros religiosos. La religiosidad fue considerada un tema de conciencia individual. La laicidad era, entonces, el carácter fundante de la nueva enseñanza. Ello provocó el interés de reflexionar sobre los nuevos modelos pedagógicos –aspectos tratados por las revistas La Escuela de El Salvador y La Nueva Enseñanza – y la inclusión de la mujer en los programas de instrucción que querían implantarse. Incluso, fue reflexión del momento, el interés por incorporar a la mujer en el régimen universitario.

69Este ensayo no ha pretendido agotar los espacios de debate que se suscitaron en las tres últimas décadas del siglo XIX y principios del XX. Más bien, ha querido sugerir una línea de investigación hasta el momento poco atendida. En trabajos de mayor profundización será importante determinar qué conceptos se querían destacar en torno a la enseñanza secularizada y cuáles eran las representaciones que se transmitían y se tenían sobre este tipo de proyectos. Sobre todo, es importante ver cómo esas representaciones de la educación se engarzaban con la visión del liberalismo y los valores que este promovía.

70Algunas de las líneas de estudio a las que se podría aspirar serían ¿Qué representaciones predominaron sobre la sociedad y los sujetos? ¿Qué argumentos y qué debates revelaba la opinión pública? ¿Cómo se esperaba que las estrategias educativas que se pretendía adoptar transformaran a los sujetos involucrados? ¿Qué referentes pedagógicos, ideológicos o sociológicos condicionaron los proyectos educativos? ¿Qué discursos tratan de representar los beneficios de una educación obligatoria? Y esto es sólo un cara de la moneda porque ¿qué hay de los educandos? ¿Qué representaciones y resistencias existían por parte de los sujetos que estaban dentro del proceso de educación? Hay algunos testimonios de las elites, pero ¿cuál era la perspectiva sobre la educación que tenían los sectores populares?

71BIBLIOGRAFÍA

72FUENTES PRIMARIAS

73Periódicos – La Discusión, 1880 – 1882 – El Católico, 1880- 1883
Ubicados en el Salón de Colecciones especiales de la Biblioteca “Florentino Idoate” de la UCA.

74Revistas – La Escuela de El Salvador (1894-1895) – La Nueva Enseñanza (1886-1887)

75Libros – La Moral Práctica, cometarios sobre instrucción cívica y moral práctica y social. David J. Guzmán, 1914

76FUENTES SECUNDARIAS

77- “Central América, 1821-1871, Liberalism befote liberal reform”. Lowell Gudmundson y Héctor Lindo. The University of Alabama Press, 1995.

78- “Panorama de la escuela salvadoreña y otros escritos” Francisco Espinosa. FEPADE, San Salvador, 1998.

79- “Un vistazo al pasado de la educación en El Salvador – Sistema escolar de El Salvador en el siglo XIX” Gilberto Aguilar Avilés / Héctor Lindo. FEPADE, San Salvador, 1998.

80- “Obras escogidas” de David J. Guzmán. Compilación, edición de texto y notas de Carlos Castro. Talleres CONCULTURA, San Salvador, 2000.

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