Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.224.18.114', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : avances : Francmasonería, Iglesia y publicaciones impresas en el Salvador: La discusión, 1881. : Francmasonería, Iglesia y publicaciones impresas en el Salvador: La discusión, 1881.

Ficha n° 2003

Creada: 11 agosto 2008
Editada: 11 agosto 2008
Modificada: 11 agosto 2008

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 520 (aprox.)

Autor de la ficha:

Rene CHANTA

Editor de la ficha:

Sajid Alfredo HERRERA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Francmasonería, Iglesia y publicaciones impresas en el Salvador: La discusión, 1881.

A finales del Siglo XIX, el conflicto entre la Francmasonería y la Iglesia Católica en El Salvador salió a la luz en los medios de comunicación escrita. En base a eso, el presente trabajo intenta hacer un acercamiento a una serie de textos publicados en el periódico universitario _La Discusión_, órgano de las clases de derecho teórico y práctico, del año de 1881, en donde sus redactores y contribuyentes, influenciados por la Francmasonería, lanzan una dura crítica a la Iglesia utilizando inclusive fundamentos bíblicos y teológicos. Una primera parte del trabajo será más expositiva, en donde se mostrarán los principales argumentos y metodología usada por los autores de estos artículos. Luego, se hará un pequeño análisis de los textos que lleven a comprobar que la crítica expresada en este rotativo está fuertemente influenciada por un liberalismo masónico. A pesar que este ensayo es una primera aproximación a dicho debate, su intención radica en abrir nuevas posibilidades para entender las denominadas reformas liberales tardo-decimonónicas en El Salvador.
Texto íntegral:
Los escritos que contenían una dura crítica a la Iglesia Católica tuvieron una profusión en las publicaciones periódicas salvadoreñas durante las últimas décadas del siglo XIX. Eso se puede comprobar al hacer una exploración a la extensa gama de rotativos que salieron a la luz entre 1870-1890, en donde se hallará un material abundante de artículos, notas y editoriales en torno a la doctrina y praxis eclesial1. A la luz de lo anterior, este trabajo ha tratado de acercarse a una serie de artículos antieclesiales (algunos de ellos con contenidos teológicos) publicados a inicios de la década de los ochenta del siglo XIX. Fundamentalmente se tendrá como corpus al periódico La Discusión2. El objetivo de este trabajo es analizar los principales argumentos y la metodología utilizada por los autores de los artículos allí publicados para, desde ahí, intentar mostrar que las críticas a la Iglesia expresadas en este rotativo están profundamente influenciadas por la francmasonería3. Ahora bien, hay que hacer unas cuantas aclaraciones previas. En primer lugar, en este trabajo, el término “teología” se va a entender en sentido amplio, es decir, como aquella reflexión sobre Dios, sus atributos y el ámbito de lo sagrado. Resulta importante aclararlo pues a pesar que la francmasonería no es una religión, si parece poseer un conjunto de ideas y principios básicos en torno al ámbito de lo sagrado4. Como se verá más adelante, en ciertos escritos de La Discusión se usaron argumentos bíblicos y teológicos junto con principios masónicos para refutar determinados dogmas y prácticas del catolicismo, dando con ello lugar a que se pueda afirmar que dicho periódico en determinados textos realizó una auténtica “teologización5 ”. La segunda aclaración que quisiera hacer es que este ensayo no pretenderá realizar un estudio exhaustivo del enorme número de artículos que aparecieron publicados en La Discusión ya que un trabajo de tal magnitud rebasaría con creces el objetivo arriba expuesto e implicaría una investigación más profunda y prolongada que ojalá se realice en el futuro. Más bien, lo que aquí se hará es una selección de textos comprendidos principalmente entre los meses de abril a septiembre de 1881, mostrando los temas y argumentos más significativos de ellos6. En tercer lugar, hay que decir que la fuente primaria que se consultó para este trabajo fueron las ediciones de La Discusión, aunque también se hará referencia a algunos artículos sobre la masonería, y a otro periódico salvadoreño titulado El Católico, ya que estas últimas fuentes poseen elementos muy valiosos e importantes para el análisis posterior que se pretende hacer. Durante el régimen de Rafael Zaldívar7 se fundaron varios periódicos entre ellos, La Discusión. De acuerdo a Italo López Vallecillos este rotativo universitario se empezó a publicar semanalmente en 1880 bajo la dirección de Antonio J. Castro, Esteban Castro y Baltasar Parada; y en cuyas páginas se evidencia una fuerte postura anticlerical8. De hecho, en muchos escritos de La Discusión se patentiza el fuerte conflicto entre la Iglesia y el Estado, producto de algunas reformas liberales promovidas por Zaldívar, entre ellas la nueva Constitución9 de 1880 que limitaba fuertemente el poder de la Iglesia10. Ese factor pudo ser el determinante para que este medio de comunicación escrita se inclinara por utilizar una amplia gama de temas bíblicos y teológicos ya que con ello sus redactores y contribuyentes se estaban armando de un material sólido para minar las bases doctrinales de la Iglesia. Por otra parte, la influencia de la francmasonería en muchos artículos de La Discusión se fundamentaría en lo siguiente. Intelectuales como Antonio J. Castro dirigieron, en la primera época del rotativo, a los estudiantes responsables del mismo. Luego, Castro asumió directamente la dirección de La Discusión. Otro intelectual, Rafael Reyes, debió haber sido, a juzgar por referencias indirectas, otro mentor de los universitarios responsables de La Discusión. Ambos, Castro y Reyes, pertenecieron a las logias masónicas existentes en el país en la década de los ochentas y fueron profesores universitarios11. Teniendo en cuenta lo anterior, este ensayo constará de las siguientes partes: en un primer momento, se mostrará la centralidad que tuvieron los escritos referidos a las creencias y principios católicos en el periódico La Discusión. Luego, se presentará de manera sintética, una visión general de los principales argumentos y metodología que usaron los autores de esos artículos. En ellos se observará una postura anticlerical muy fuerte. Finalmente, se procederá a hacer un breve análisis de estos artículos con el fin de sacar algunas pistas que ayuden a comprobar la influencia francmasónica en ellos12. Un estudio puntual que analice la crítica sistemática lanzada por la francmasonería a la Iglesia Católica en los impresos del siglo XIX salvadoreños es hasta la fecha inexistente. En base a eso, este trabajo investigativo ofrecería un primer acercamiento a este tema y abriría un nuevo espacio de discusiones, interrogantes y reflexiones que ayuden a esclarecer el papel que jugaron las logias en la configuración de la sociedad civil decimonónica en El Salvador.

La centralidad de las creencias católicas en las publicaciones de La Discusión

La Discusión fue un periódico que publicaba artículos sobre temas sociales, jurídicos, noticias del acontecer nacional e internacional y también secciones literarias13 La realización de este rotativo estaba a cargo de los profesores y estudiantes de derecho de la Universidad Nacional de esa época, bajo la guía de Antonio J. Castro14. Si se quisiera describir la estructura ordinaria que tenían las ediciones de este rotativo se pueden distinguir tres partes bien diferenciadas. Primero había un editorial, luego venían artículos que trataban distintos temas y por último una sección de noticias o comentarios cortos que el mismo periódico titula “Gacetilla”. El título y el lema del periódico podría llevar al lector a creer que la temática dominante serían los temas jurídicos o sociales. Sin embargo, fácilmente se puede constatar, al hacer una exploración a las diversas ediciones de este rotativo, que hay un considerable número de artículos que se refieren al culto, praxis y dogmas de la Iglesia evidenciándose así que los temas eclesiales no fueron algo ocasional sino primario en las publicaciones de La Discusión, al menos en las ediciones que abarca el presente estudio. Dicha centralidad de los asuntos eclesiales se puede comprobar sobretodo en dos aspectos. Uno de ellos sería el gran número de hojas dedicadas a criticar las principales creencias y costumbres católicas en las sucesivas ediciones del periódico. El otro aspecto, se sustentaría en el hecho de que los autores de estos escritos abarcaron no uno sino una amplia gama de dogmas y principios propios del catolicismo.
La proliferación de artículos que analizaron los principios de fe de la Iglesia
El número de páginas que contenían las ediciones de La Discusión, era bastante reducido. Los tirajes solían tener entre cuatro a ocho hojas de extensión, por lo cual, un artículo promedio constaba a lo mucho de dos o tres páginas. Sin embargo, una de las cosas que más llaman la atención al examinar atentamente este periódico es encontrarse con una gran cantidad de hojas dedicadas exclusivamente a analizar las creencias católicas. Por poner un par de ejemplos que respalden lo anterior, se puede mencionar la edición del día 16 de agosto de 1881. Este ejemplar posee un total de cuatro páginas y entre ellas se encuentra un artículo titulado “Del culto de los ángeles y de los santos15” que abarca dos hojas de extensión. Completan la edición los artículos “A la comisión redactora del código de procedimientos”, “Una cuestión legal” y la sección final “Gacetilla”, textos que juntos abarcan dos páginas. Por tanto, es interesante notar aquí que aunque en este ejemplar de agosto hay dos artículos que tratan sobre cuestiones jurídicas, el texto dedicado al culto que la Iglesia tributa a los ángeles y santos es el más largo de la edición. Es digno de mencionar que hay días donde los artículos con contenidos teológicos fueron el tema dominante de este periódico, desplazando incluso lo jurídico. Por ejemplo, hay una edición en donde exceptuando la sección final titulada “Gacetilla”, el resto de hojas contienen artículos sobre aquel saber. Esa edición consta de ocho páginas y salió a la luz el 25 de mayo. La estructura del ejemplar es la siguiente: las tres primeras hojas contienen el editorial titulado “Milagros16 ”, luego siguen cuatro hojas dedicadas al texto “De la suerte de las almas humanas17 ”, en donde los autores nos exponen su postura acerca del infierno; y finalmente hay una página para la sección “Gacetilla”. Por otro lado, llama fuertemente la atención que así como hay artículos de pequeña extensión que se publicaban en una sola edición del periódico, hay otros que salían a la luz en diversos ejemplares, es decir, eran publicados por entregas. Para algunos de ellos, eran suficientes dos entregas, pero hay otros que necesitaron tres y hasta cuatro ediciones. Ejemplo de esto último es el artículo “De la suerte de las almas humanas”, al que ya se hizo referencia, fue sacado a la luz en cinco ediciones comprendidas entre el 7 de junio al 5 de julio.
La gran variedad de creencias católicas abarcadas en los artículos de La Discusión.
Por otra parte, es interesante constatar que las diversas ediciones de La Discusión lograron abarcar una gran cantidad de temas referidos a la doctrina y praxis de la Iglesia. Lo anterior es testificable con solo leer los títulos de algunos de los artículos como: “Milagros18 ”, “De la suerte de las almas humanas19 ”, “Al señor redactor de El Católico20, “Del culto21 ”, “Del culto de los ángeles y de los Santos22 ”, “los teólogos23 ” “Cuatro palabras sobre el pecado original24 ”. También hay artículos que aunque no poseen un título tan llamativo como los anteriores, si tienen un fuerte contenido religioso. Entre estos estarían: “Reproducciones25 ” en donde se habla del decálogo dado por Dios a Moisés; “Mis deducciones26 ”, que trata diversos temas como el celibato en los clérigos o el dogma de la Inmaculada Concepción; “El matrimonio civil y el doctor Aguilar27 ”, en donde hay un interesante análisis sobre el papel de la mujer en la Iglesia ; “La desuetud28 ”, que analiza las afirmaciones de ciertos concilios de la Iglesia; y “Apostrofe29 ”, en donde el autor dará a conocer su punto de vista referente al tema de las indulgencias. Ante los datos anteriores, se puede concluir que diversas ediciones de La Discusión estuvieron empapadas de asuntos teológicos, bíblicos y dogmáticos. Esto es altamente significativo porque si este medio de comunicación no fue hecho propiamente con finalidades propiamente eclesiales o teológicas lo usual sería que no se publicaran este tipo de artículos y en caso de hacerlo, sería algo ocasional o fortuito. Pero aquí ocurre todo lo contrario, pareciera que lo ordinario y habitual fuera realizar artículos que tratasen las más diversas temáticas teológicas. De ahí que puedan brotar algunas interrogantes que se intentarán responder más adelante en este trabajo,¿Por qué tanto interés de este periódico por las creencias católicas? ¿Cuál era la finalidad de estas publicaciones? ¿Habrá alguna corriente de pensamiento que éste influyendo en dichos escritos?

Un discurso altamente crítico de la Iglesia Católica institucional.

A pesar que los artículos de La Discusión puedan tener diferencias en cuanto al tema y contenido, si se puede notar un elemento constante y unificador en todos ellos que sería la dura crítica que los autores lanzan contra la Iglesia Católica institucional. En efecto, los escritos tendrán un tono bastante desafiante hacia los principales postulados de la fe católica ya sea ridiculizándolos o poniéndolos en duda. También es verificable que dicha crítica no se dirigió solamente hacia la estructura dogmática de la Iglesia sino que también alcanzó a los responsables directos del gobierno y difusión del pensamiento católico, es decir, los miembros del clero. A continuación, se hará una presentación de algunos de los textos que contienen tanto la crítica hacia la doctrina católica como la crítica lanzada al clero.
La crítica a la doctrina católica.
Las principales creencias que profesa la Iglesia católica fueron el primer blanco de las críticas en las reflexiones expresadas en La Discusión. Es más, cuesta encontrar una edición en la que no se haga alusión a algún aspecto doctrinal de la Iglesia. Si se quisiera nombrar algunos de los temas más criticados estarían: el dogma del perdón, la existencia de otra vida luego de la muerte, el pecado original, el culto a los santos, etc. Por ejemplo, para atacar uno de los principales puntos doctrinales de la Iglesia, como sería el tema del arrepentimiento y del perdón, uno de los artículos denuncia el abuso que se ha realizado con la doctrina de las indulgencias. Dicho texto afirma: “Al dogma del perdón por el arrepentimiento, se agregó el comercio por las indulgencias, para acabar con la poca moralidad que pudo quedar30”. Otro tema que fue criticado es la forma en que el catolicismo ha entendido la existencia de otra vida luego de la muerte. Así, en la predicación y catequesis la Iglesia afirma que hay una posibilidad de felicidad plena (cielo) o de condenación eterna (infierno). A la vez, entre las creencias se afirma la existencia de un lugar intermedio de purificación llamado el purgatorio. Pues, referente a esto, un artículo publicado el seis de septiembre, con un tono irónico pondrá en tela de juicio dicha doctrina. Afirma:

1Nada es tan divertido como oír disertar a los teólogos y sobretodo a los teólogos católicos sobre el destino de las almas en la vida futura. Es necesario un esfuerzo supremo de la voluntad para no reír…No parece sino como que esos caballeros han visitado esas imaginarias mansiones y visto con sus propios ojos lo que cuentan a las viejas y a los tontos31

O en relación al mismo tema, en el artículo “De la suerte de las almas humanas” el autor al hacer referencia al cielo y a la visión cara a cara con Dios al final de los tiempos, expresa lo siguiente:

2El hombre tiene necesidad de amar…tiene la necesidad de ejercitar su actividad, de trabajar, de emprender, de perseguir sin cesar nuevos fines; el tiene necesidad de variedad en sus ejercicios y aún en sus placeres; el no encuentra nada semejante en el paraíso en donde reina una monotonía espantosa y cuya idea sola hace bostezar a los predicadores y a sus oyentes32

En estos dos últimos artículos, se puede ver con claridad que los autores quieren mostrar hasta la saciedad que las creencias de la Iglesia católica en torno a la vida luego de la muerte son absurdas. En ese aspecto, resulta interesante la comparación que se hace entre la realidad dinámica actual del ser humano con el papel pasivo que éste desarrollará en ese cielo predicado por el catolicismo, con lo cual en pocas palabras le están diciendo a la Iglesia que son inútiles sus posturas en torno a este tema. Por otra parte, también hay que señalar que la crítica no se enfocó solamente en desprestigiar a nivel teórico las creencias medulares de la Iglesia sino que abarcó de igual manera aquellos aspectos que le dan identidad y cohesión a toda religión como lo son los ritos. Así, es interesante hallar dos artículos que critican el culto que la Iglesia católica le da a los santos y a los ángeles, aspecto esencial en el catolicismo ya que en la predicación y catequesis siempre ha afirmado que los creyentes aquí en la tierra tienen una comunión con los creyentes que están en el cielo o en el purgatorio que es lo que se conoce como la comunión de los santos. Sobre esto, un artículo expresa lo siguiente:

3La Iglesia dice: adorar a los santos no es adorarlos, es simplemente pedirles que intercedan por nosotros pagando al cura la debida intercesión…Cada santo tiene su novenario y jubileo o sea su cosecha de misas y sermones siempre satisfaciendo al cura su valor. He aquí la comunión. Comunidad de intereses con el santo33.

Se puede evidenciar que el autor de este artículo realiza una fusión que se convertirá en algo habitual en las redacciones de La Discusión: unir la crítica a la doctrina de la Iglesia (comunión de los santos) con la praxis incoherente del clero (ya que tienen una tarifa para cada novenario o misa del santo). Ejemplos como los anteriores abundan en las páginas de La Discusión, lo cual muestra el alto grado de confrontación que tenían los autores de estos artículos con la Iglesia Católica. A la vez, es importante ver que poner en duda la fe que predica la Igleisa tiene su lógica y sentido, ya que si en realidad se quiere cuestionar una religión, una de las mejores maneras es rebatir y desprestigiar los principios en que se fundamentan sus creencias tal como lo hacen las personas que escribieron estos textos.
Una Crítica desafiante al clero. A la par de las críticas realizadas a las prácticas y creencias de la Iglesia Católica institucional, se encuentra también un importante número de artículos que critican de manera directa al clero o a las congregaciones religiosas. Los autores de estos escritos harán ver a un clero ambicioso, lujurioso y como los dirigentes de una sociedad retrógrada y opuesta al progreso.
Un ejemplo que nos puede ilustrar la actitud de rechazo hacia los miembros del clero sería la edición del 23 de agosto en donde se encuentra un artículo titulado “El porvenir de Nicaragua y los jesuitas” donde se afirma:. “La Vecina República de Nicaragua se ha visto al fin libre de la plaga jesuítica, a virtud de la enérgica conducta observada por el jefe de aquel bello país34…” Ahí se evidencia que el autor está alabando la expulsión de los jesuitas de tierras nicaragüenses realizada por el gobierno. El uso del término peyorativo “plaga” para referirse a los jesuitas, mostraría de manera clara la visión negativa que se tenía del clero en este rotativo universitario. A la vez, en muchos artículos se puede observar la unión estrecha entre la crítica al clero y la crítica a la doctrina católica que vimos en el apartado anterior. Así, un artículo dirigido al Obispo de San Salvador fechado un día de julio de 1881:

4¿Puede usted decirnos su reverencia: ¿entiende el Papa con todo su Sacro Colegio, Obispos, Cursas y Sacristanes lo que enseña? ¿Entienden acaso UU. Mismos el fenómeno de la transustanciación? ¿Entenderá el mismo Don León XIII que es infalible? ¿entiende el Papa con todo su sacro colegio, Obispos, curas y sacristanes lo que enseña35 ?...

Ahí aparece claramente visualizada tanto la crítica al clero (al mencionar las figuras del Papa, Obispos y Curas) como a determinadas doctrinas de la Iglesia, como la infabilidad del Papa (que recientemente había sido proclamada en el Concilio Vaticano I), o la transustanciación36 de la Eucaristía. También, la ambición de poder de la Iglesia sobre las cosas temporales que históricamente ha acompañado la praxis eclesial desde que fue religión oficial del Imperio Romano, será uno de los temas que más crítica arrancó a los autores de estos artículos de teología. De ahí van a desprender que la Iglesia ama y se siente muy identificada con el poder terrenal al querer tener dominio no solamente sobre las personas que confiesan la fe católica sino sobre cualquier gobierno o Estado. Un artículo con fecha del 13 de septiembre expone al respecto: “Vosotros no sois discípulos de Cristo, porque éste dijo: mi reino no es de este mundo, y vosotros os habéis proclamado dueños y señores de todos los reinos de la tierra, para hacer de cada uno de sus reyes un feudatario de la iglesia romana37”. Por otra parte, tampoco podría faltar la crítica a la Iglesia en lo que se refiere a la ambición al dinero. Concretamente se va a atacar a los miembros del clero por cobrar fuertes sumas de dinero por los servicios religiosos prestados o por practicar la simonía (venta de los sacramentos). Dice el mismo artículo de septiembre: “ Vosotros no sois discípulos de Cristo porque este os dijo: dad de gracia lo que de gracia recibisteis, y vosotros vendéis a peso de oro vuestras indulgencias, vuestras dispensas, vuestras misas, vuestras oraciones por los difuntos, la administración de los sacramentos38….” Otra forma de denigrar al clero era afirmando su proclividad al adulterio y que de esa forma no cumplían con un aspecto básico que todo sacerdote debe guardar de acuerdo a las leyes eclesiásticas como lo es el celibato. Un artículo al respecto afirma que:

5El clérigo no tiene domicilio fijo, cambia de residencia a cada instante, y la familia sería una carga pesada en el transporte, y como el hombre es amigo de la variedad y el multiplicamini39 no pone límites al eclesiástico, se le permite hacer una familia en todas partes y no reconocerla40.

En base a estos ejemplos mostrados, se puede comprobar que la crítica al clero fue una constante en los diversos ejemplares de La Discusión. Sin embargo, la hostilidad con la Iglesia católica se enfocó en un objeto más: los medios de comunicación católicos de esta época
Una confrontación directa con los medios de comunicación católicos.
En los apartados anteriores se ha podido constatar la dura crítica que se lanzó en este periódico universitario hacia la Iglesia, ya sea a su doctrina o a sus dirigentes. Pero al hojear La Discusión, resulta llamativo patentizar que este rotativo también entró en una fuerte y continua confrontación con un medio de comunicación escrito difundido y editado por sectores católicos. Ese periódico se llamaba El Católico y en él salían publicados sobretodo artículos sobre asuntos eclesiales, temas de actualidad y noticias sobre la Iglesia. Para mostrar de manera directa lo anterior, en la sección “Gacetilla” de la edición del día 23 de junio, se va a mostrar abiertamente la forma en cómo la redacción de La Discusión se burla de ciertos comentarios aparecidos en días anteriores en El Católico.

6Después de enviar nuestro respetuoso saludo al nuevo colega titulado “El Católico” nos tomamos dirigirle una pregunta…Deseamos saber si “El Católico” pertenece al sexo bello o al sexo feo o si por una aberración de la naturaleza pertenece a ambos sexos. Nos ocurre esta duda porque el nombre con que ha sido bautizado el colega indica como que es hombre; pero su modo de ser dice que es mujer pues solo se ocupa de decir: que ya se acabó el mes de María y que empieza el del Corazón de Jesús, que tal día fue de tal santo y que la celebración estuvo alegre41

Un dato digno de mencionar es que El Católico enviaba sus ediciones a las oficinas de La Discusión ante lo cual, este último respondió enviándole también sus ejemplares. Probablemente ambos hacían este canje para que de esa manera estuvieran enterados de los artículos que se publicaban en cada rotativo. Así, en la edición del 30 de agosto se afirma en un tono irónico:

7A “El Católico”- Como U. bendito amigo, ha tenido la amabilidad de ocuparse caritativamente de nosotros, faltaríamos a nuestro deber, y a las leyes de la cortesía, sino hiciésemos otro tanto con U, en cada uno de nuestros números siguientes, un afectuosos saludo; por supuesto sin corresponder a la excelsa caridad con que U. nos trata, porque tan supina virtud no entra en nuestra pobre morada42.

Por otra parte, hay un buen número de artículos de La Discusión que se realizaron principalmente con el objeto de responder, cuestionar o desprestigiar de manera directa lo que se publicaba en El Católico. Por ejemplo en las ediciones del 30 de agosto, 6 y 13 de septiembre aparece en la página inicial del periódico universitario el editorial “Al Señor redactor de El Católico en donde los redactores de La Discusión, defienden sus puntos de vista ante ciertos artículos o comentarios que se han publicado en su contraparte unos días atrás en torno al pecado original. Sería interesante hacer una comparación general en donde se mostrara las diferentes publicaciones de El Católico que fueron respondidas, criticadas o ironizadas por La Discusión pero eso sería tema de otro estudio. Aquí solamente se pretende mostrar que la crítica realizada por los autores de La Discusión a la Iglesia Católica llegó también a evidenciarse en los medios de comunicación escrita católicos.

La metodología utilizada en los artículos antieclesiales de La Discusión.

Al leer los escritos anticlericales y antieclesiales de La Discusión, se puede comprobar que sus autores utilizaron una gran cantidad de fuentes y recursos para realizar sus críticas. En ese punto, va a resaltar el hecho de que se usaron prácticamente las mismas fuentes que utiliza la propia Iglesia Católica tanto para la reflexión teológica como para la predicación y catequesis. Así, entre los documentos citados en los artículos se pueden encontrar la Biblia, decretos conciliares y la enseñanza de los Padres de la Iglesia. A continuación se expondrán las principales fuentes y tipos razonamientos que se usaron para realizar la crítica y que serán divididos en dos grandes partes: las fuentes propiamente cristianas y los argumentos no cristianos.
Fuentes cristianas-católicas.
En primer lugar, se utilizó masivamente la Biblia para realizar la crítica a la Iglesia. De esa forma, será bastante usual encontrar varios artículos impregnados de citas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Para ejemplarizar esto, en el artículo “Del culto de los ángeles y de los santos” el autor se cuestiona por qué la religión católica tiene tantos santos a los cuales hay que darles culto si la religión judía, tal como lo muestra el libro del Exodo era firme en brindar culto solamente a Dios. Afirma el autor de ese artículo que: “La religión judía no autorizaba mas culto que el que se tributaba al Dios fuerte y celoso43 (Exodo XX, 5)”. Una vez dicho eso y ante la posible refutación que podría hacer un católico argumentando que con Jesús se ha superado la religión judía y que por ese motivo hoy se le da culto a los santos, el autor enfatizará que eso es totalmente falso ya que Jesús nunca dijo nada al respecto. Para ello citará al evangelio de Mateo. Para hacer aceptar una tal inconsecuencia….no puede invocarse la autoridad de Jesús, en cuyo nombre se ha hecho este cambio, porque no puede citarse en su favor una sola de sus palabras. El recuerda, al contrario, (Mateo IV, 10), el principio tan neto y absoluto de Jehovah “Tu adorarás al señor tu Dios y no servirás sino a él44 ” (Det VI, 13). En base a lo anterior, se puede decir que el escritor de este texto se propone la tarea de cuestionar radicalmente el culto que la Iglesia da a los santos y no lo hace de una manera superficial sino que se fundamenta en la propia Biblia. A la vez, hay un artículo muy particular en el cual el autor quiere mostrar que los diez mandamientos que enseña la Iglesia, dista bastante del que aparece en la Biblia, situación que se evidencia al traducir literalmente el decálogo del hebreo. Ese artículo aparece en la edición del 30 de agosto. En él se afirma: “Reproducimos a continuación el Decálogo literalmente traducido del hebreo, para que se ve que el que nuestro clero enseña, dista mucho del que Moisés recibió del Dios de Israel en la cumbre del Sinai45”. Vistos los dos ejemplos anteriores en donde los autores utilizan la Biblia para defender sus puntos de vista, se puede ir deduciendo que ellos probablemente quieren hacer notar a los lectores que la Iglesia es una institución poco fiable ya que ha inventado varias prácticas y doctrinas que no tienen fundamento alguno ni siquiera en la misma Biblia. Pasando a otra fuente utilizada para criticar las doctrinas actuales de la Iglesia, se encontrarán textos que apelarán a la praxis del cristianismo primitivo, es decir, los cristianos de los primeros siglos. Por ejemplo, en un artículo que habla sobre la otra vida su autor afirma: “las ideas actuales de la Iglesia sobre la inmortalidad del alma, difieren absolutamente de las de los primeros cristianos46”. O bien en otro artículo, para criticar las indulgencias y la celebración de una fiesta tan popular en el catolicismo como es el Corpus Christi se van a remontar hasta la autoridad de los apóstoles argumentando que: “el Corpus Christi asustaría a cualquiera de los apóstoles, las indulgencias serían un objeto de envidia a un Judas Iscariote47”. De esa forma, al apelar al cristianismo primitivo o a la autoridad de los apóstoles, los autores quieren mostrarles que se han alejado de sus inicios y que se han contaminado inventando un sinnúmero de ideas que el cristianismo inicial no tenía. En cierto, sentido, se podría decir que estos textos concuerdan en parte con los grandes reformadores de la Iglesia y protestantes que siempre han vuelto a los orígenes del cristianismo para renovar a la Iglesia de las posibles desviaciones en que pudieran haber caído a lo largo del tiempo48. Otra de las fuentes que se citarán para rebatir los postulados católicos serán los propios documentos eclesiásticos, es decir, lo que en el catolicismo se conoce como el Magisterio. Aquí se encontrarán principalmente muchas declaraciones hechas en los concilios. No está demás recordar la importancia que tiene el Magisterio en el catolicismo al ser éste la enseñanza oficial de la Iglesia tanto en doctrina como en costumbres. Poniendo un ejemplo de lo anterior se puede mencionar un artículo llamado “La Desuetud” donde el autor quiere explicar al lector a través de diversos ejemplos que la Iglesia es inconsistente en sus principios y prohibiciones promulgadas. Afirma que: “El baile fue prohibido por el Concilio de Laodicea en 367, por el de Toledo en 589… Hoy se baila en todos los países católicos, sin inquietarse de la prohibición49”. Es importante en este punto, decir que en ese tiempo estaba bastante reciente la promulgación de la infabilidad del Papa por el Concilio Vaticano I. Ante eso, quizás podía haber en determinados sectores católicos un cierto sentimiento de orgullo. En ese tema, hay artículos en los que mostrarán que inclusive el mismo Papa ha caído en errores doctrinales en el pasado.

8Pero U. debe saber tan bien o mejor que yo, que el Papa Zófimo, de acuerdo con el Concilio que reunió en Roma en 418, aprobó como ortodoja la doctrina de Pelagio y Celeste contra la gracia y el pecado original que Inocencio I y los concilios de Cartago y Mileve habían condenado como herética: que el Papa Virgilio condenó el dogma profesado por la Iglesia de las dos voluntades de Jesucristo50.

Por otra parte, también se va a apelar a la historia como la evidencia más clara de las inconsistencias y fallos de esta institución. En este aspecto, van a enfocarse sobretodo en mostrar las acciones negativas que ha realizado la Iglesia en el pasado tales como la Inquisición o la guerra contra los herejes. Para ejemplificar lo anterior, hay un artículo que crítica la forma violenta en cómo la Iglesia detuvo a los herejes. En relación a lo anterior el editorial del 30 de agosto afirma lo siguiente:

9Usted dice “que la Iglesia triunfó de los herejes por el aumento de la fé…”. Tenga U. la decencia de responder con sinceridad, no de un católico sino de un hombre honrado, si fue con el aumento de la fe y de la piedad como la Iglesia triunfó de los albigenses y valdenses en ciudades de Bebieres…Si con el aumento de la fé y la piedad triunfó la inquisición de los herejes? Si fue, en fin con el aumento de la fé y de la piedad como convirtieron los dragones de Luis XIX a los calvinistas que escaparon de las horrorosas matanzas de San Bartolomé[51]?

En este artículo, el autor quiere mostrar con pruebas claras que la Iglesia es poco coherente entre lo que predica y lo que hace, ya que incluso ha llegado a usar la violencia para contrarrestar a los que no compartían sus puntos de vista. En vista de lo expuesto, se puede afirmar con certeza que los realizadores de estos artículos tenían un buen conocimiento de los documentos de la Iglesia y como el objetivo principal era criticar y poner en duda muchos principios de ésta, es bastante normal que hayan querido responderle con sus mismas armas y abarcando los temas más predicados y difundidos por el catolicismo.
Otras fuentes.
Es bastante frecuente que en la dura crítica realizada en este periódico universitario a la Iglesia se combinen las fuentes cristianas-católicas junto a otro tipo de argumentos. Entre estos, resaltan los que poseen matiz jurídico o científico. El hacer uso de argumentos jurídicos es bastante comprensible ya que La Discusión era realizada por los propios estudiantes de derecho que eran entendidos en dicha materia. De hecho, al revisar la edición del 5 de julio, en un artículo donde el autor está dando su punto de vista sobre el infierno se afirma:

10El principio más elemental de la justicia distributiva es que toda pena debe ser proporcionada al delito: y el hombre ser finito, no puede por más que haga producir nada que no sea finito, los crímenes por numerosos, por grandes que sean no pueden constituir sino un mal finito, por consiguiente, no puede aplicarse sino una pena finita y no un suplicio infinito por su duración52.

En la cita anterior, hay una dura crítica hacia la postura de la Iglesia que afirma que el castigo del infierno es eterno. Más adelante, el autor expresa que al entenderse de esa manera el infierno, Dios se convierte en un monstruo injusto y cruel que no tiene nada de equidad53. Pero también, se usaron argumentos de tipo científicos para poner en ridículo o en duda ciertos principios de fe católicos. Ejemplo de ello es un artículo en donde se critica la forma que tiene la Iglesia de entender los milagros.

11¿A quién que tenga algunas nociones de Física y de Química puede sorprender el hecho de que se ponga un dedo en la llama de una vela y sin embargo no se queme?...Los milagros no han sido más que sucesos cuya explicación no ha estado al alcance de los que los han presenciado, o hechos preparados para sorprender la ignorancia y convertir en una riqueza que ha sido necesario explotar con fines non sanctos54

Este pequeño acercamiento a la metodología que se utilizó en este rotativo para la crítica demuestra que los autores de estos escritos no querían realizar un enjuiciamiento superficial a la Iglesia, sino que sus pretensiones eran confeccionar una critica bien fundamentada que evidenciara de manera clara que los dogmas y praxis del catolicismo eran falsos o que en todo caso habían sido adulterados por los miembros del clero. De ahí, el vivo interés de ir hasta las fuentes cristianas (Biblia, Santos Padres) y combinarlas de la mejor manera con argumentos científicos y jurídicos.

Un breve análisis de los escritos confrontativos de La Discusión.

Una vez hecho un rápido recorrido por los principales argumentos y la metodología utilizada en determinados artículos aparecidos en La Discusión, y evidenciando que dichos escritos poseen una dura postura crítica hacia la Iglesia católica institucional, conviene ahora, hacer un análisis más detenido para poder descubrir quiénes estaban detrás de estos textos y si había alguna corriente de pensamiento que en esa época estuviera influyendo fuertemente en sus autores. En esta sección, en un primer momento haré ver que esta teología está enmarcada en una época de plenas reformas liberales. Posteriormente y en base a pruebas claras intentaré demostrar que los que realizaron estas críticas pertenecieron a un tipo peculiar de liberalismo: un liberalismo masónico.
Unos escritos enmarcados en plena época liberal.
Una de las tareas que llevaron a cabo los presidentes liberales fue impulsar una serie de reformas en donde se cortaron privilegios y poder al clero produciéndose como consecuencia una ruptura entre el Estado y la Iglesia Católica. La evidencia más fuerte de esto sería que en la mayoría de legislaciones de esos países se aprueba el matrimonio civil, la libertad de cultos, el cobro de impuestos al clero55, etc. A la luz de lo anterior, una primera hipótesis que afloraría es que los artículos anticatólicos de La Discusión son hijos de ese contexto y mostrarían un fuerte influjo del liberalismo. Por tanto, sería normal que se publicasen esos pensamientos antieclesiales y anticlericales. Por otra parte, también sería comprensible que la Iglesia Católica no se quedara callada y respondiera en defensa propia publicando artículos en sus periódicos ( El Católico) para protegerse del duro ataque liberal. En sintonía con lo anterior, el Papa Pio IX había recientemente promulgado el Syllabus56 en donde se señalaba una larga lista de errores modernos, entre estos el liberalismo, lo cual, vendría a ser una prueba más de esta suposición ya que podría llevar a pensar que los clérigos a través de sus publicaciones en El Católico están defendiendo la postura papal ante las reformas liberales. Sin embargo, lo anterior no convence del todo, ya que si bien es cierto que siempre existieron grupos católicos conservadores que rechazaban las posturas liberales, también hubo católicos afines al liberalismo en muchos países europeos y latinoamericanos57. En los medios de comunicación escrita se puede ver que El Salvador no fue la excepción en ese aspecto ya que el periódico El Católico presenta varios artículos en donde se comprueba la afinidad de sus redactores con el pensamiento liberal. Por ejemplo, la edición de El Católico del 18 de septiembre de 1881 afirma lo siguiente:

12El 15 de septiembre fue el día de la independencia de los salvadoreños…el patriotismo henchido de entusiasmo grita libertad, igualdad, fraternidad…Por eso el aniversario de nuestra independencia ha sido siempre una fiesta cívico-religiosa, que ha pertenecido tanto a la Iglesia como al estado…¡Viva la independencia! ¡Viva el pueblo libre del Salvador58!”.

En el texto anterior, es importante ver que el autor está felicitando a los salvadoreños en el día de la Independencia y lo hace con un gran entusiasmo llamándola fiesta cívico-religiosa y mencionando los grandes principios liberales como lo son la libertad, igualdad y fraternidad. Por otra parte, el liberalismo del periódico La Discusión era evidente en muchas de sus ediciones ya que habla de enseñanza laica, de la libertad de cultos, del matrimonio civil, etc . Así, en la edición del 19 de julio afirman: “los privilegios de libertad, igualdad y fraternidad tuvieron vida, quedando incrustados en el corazón de todos los hombres…Los hombres establecen ahora sus gobiernos con entera independencia y se rigen por las leyes especiales que ellos dictan59...” Por lo que hemos visto se puede deducir que ambos periódicos son afines al pensamiento liberal. La diferencia esencial entre ambos liberalismos sería que uno (el liberalismo de El Católico) no ve una incompatibilidad entre las doctrinas liberales con el catolicismo; mientras que el otro (_La Discusión_) sí, siendo una muestra de eso su anticlericalismo. Una prueba contundente de esto es que La Discusión, quiso dar a los lectores una imagen negativa de la Iglesia haciéndola ver como una institución totalmente conservadora y opuesta a la libertad y al progreso. Un ejemplo bastante significativo de esto sería un artículo del 10 de mayo de 1881 que expresa: “Así pues, el clero se opuso a la independencia y puso en juego todo su influyo, y la independencia se llevó a cabo a pesar del clero60” . En base a lo anterior, cabría la posibilidad de que los autores de estos artículos publicados en La Discusión fueran seguidores de un liberalismo masónico que es lo que se intentará demostrar en el siguiente apartado
Unos escritos empapados de elementos másonicos.
Es evidente que los autores de estos artículos son claros seguidores de un liberalismo radical de tendencia anticlerical. Sin embargo, llegar a afirmar que éstos escritos son de tendencia masónica (que es la hipótesis que se quiere demostrar en este trabajo) no es tarea fácil, ya que sus autores nunca se identificaron como pertenecientes a dicha sociedad. Es más, en La Discusión organo de las clases de derecho teórico y práctico jamás menciona la palabra “masonería”, ni aparece dibujado algún símbolo asociado tradicionalmente a la masonería que pudiera ayudarnos a identificar a esta sociedad61. Así, de entrada, hay que decir que directamente no se puede concluir tajantemente que los escritos confrontativos de este rotativo tienen una fuerte influencia masónica. Sin embargo, al ir por otros caminos, ciertamente más complejos, probablemente lleguemos a comprobar la hipótesis de este trabajo. Para tal fin, la metodología que se utilizará de aquí en adelante, será la de revisar diferentes fuentes escritas que describan principios y rasgos constitutivos del pensamiento masónico para posteriormente ir a contrastar que tanto los artículos críticos de La Discusión, reflejan dichos principios. Un primer rasgo constitutivo de la masonería sería que sus miembros creen en un ser supremo, es decir, en la divinidad. La autora Sara A. Frahm en su artículo “La cruz y el compás62 ”, citando a Martín Barraza comentará que los masones no son ateos, ya que creen en la inmortalidad del alma y en un ser supremo a quién consideran “el Gran Arquitecto del Universo63 ”. La afirmación anterior es comprobable en las propias fuentes masónicas. Así, de acuerdo a la página que tiene en internet La Gran Logía Masónica de Venezuela en el primer mandamiento del “Código masónico” se afirma lo siguiente: “Venera al gran arquitecto del universo64 ” Conviene aclarar también que en la francmasonería, a la divinidad se le llama con otros términos como “Gran Hacedor” o “Supremo hacedor”. Así, en un escrito de 1977 realizado por un masón del grado 33 se lee: “la masonería se apoya en un fuerte sentimiento religioso, pues no podemos admitir a nadie que no declare creer en Dios, y para que ese Dios cubra todas las religiones —pues la masonería es universal le llamamos “Gran Hacedor del Universo65 “. También una página de una logia masónica argentina expresa lo siguiente: “la reafirmación de la creencia en un supremo Hacedor del universo….Afirma que la libertad es un atributo otorgado al hombre por el Supremo Hacedor66 …” Al ir a los artículos de La Discusión, también se puede ver que los autores expresan que son creyentes y aunque a veces llaman a ese ser supremo simplemente “Dios”, también es cierto que en varios escritos le llaman “Arquitecto”, “ Hacedor Supremo” o también,“Hacedor de la naturaleza”. Por poner unos cuantos ejemplos que comprueban lo anterior en la edición del 7 de junio en una entrega del artículo “De la suerte de las almas humanas” se afirma: “Supongamos un blasfemo, un envidioso del poder divino, un luzbel maldiciendo al Arquitecto67”. O en otro artículo que habla de los milagros se escribe: “El Hacedor Supremo, aunque omnipotente, no puede hacer nada que sea contrario a su esencia68 ...”. Por otra parte un artículo del 13 de septiembre aunque no es un texto que refleje la confrontación con la Iglesia ya que es una disertación leída en una clase se lee lo siguiente: “Señores: desde el instante mismo en que el Hacedor de la Naturaleza formó al hombre, su razón le grita69...”. De esa manera, una de las primeras razones que llevarían a pensar que estos artículos están influenciados por la francmasonería sería que en repetidas ocasiones, la divinidad es llamada con los títulos que tradicionalmente han identificado a esta sociedad secreta. Un segundo elemento distintivo de la masonería sería el carácter antidogmático unido a la afirmación que no hay una autoridad mayor que la razón ya que el ser humano es perfectible por sus propios esfuerzos. Lo antidogmático se puede evidenciar en la página masónica de Venezuela a la que ya hicimos alusión. En el número dieciséis de “La Declaración de principios masónicos” afirmarán lo siguiente:

13Considerando que las ideas metafísicas son del dominio exclusivo de la apreciación individual, la Institución rechaza toda afirmación dogmática, por lo que no prohíbe ni impone a sus miembros ninguna convicción teológica o metafísica. Enseña la práctica de la tolerancia y combate el fanatismo, principalmente aquel que se traduce en la explotación de la ignorancia70.

Ahora, en lo que se refiere a que el ser humano es perfectible con la razón es una de las afirmaciones que hará A. Frahm: “El ser racional era perfecto y no requería de ayuda sobrenatural para cumplir sus objetivos. El hombre tenía en si mismo la capacidad para satisfacer todas sus necesidades y su libre albedrío era totalmente suficiente71 ”. Si vamos a los textos de La Discusión, las afirmaciones antidogmáticas y las argumentaciones de que el ser humano racional basta, estarán presentes tanto en los artículos críticos de la Iglesia como en los no confrontativos. En cuanto a estos últimos, hay una texto de 1880 firmado por el propio Antonio J. Castro en donde se dice: “La firma de un escrito ni atenúa ni aumenta la fuerza del razonamiento. No hay más autoridad que la razón, las decisiones dogmáticas significan vanidosa presunción y quien presunción manifiesta, vaciedad confiesa72”. Por otra parte, en uno de los artículos confrontativos de este periódico hay una parte titulada “Moral cristiana en el dogma”, que forma parte de un texto más grande llamado “El matrimonio Civil y el doctor Aguilar”. Ahí se va a criticar a los dogmas porque de acuerdo al autor, son fuentes de inmoralidad. Afirman:

14Cuando pensamos que la corrupción de los pueblos viene del dogma, como vienen de la creencia individual todas nuestras acciones, nos sentimos oprimidos viendo propagarse la gangrena entre las fibras de la sociedad…cada dogma es foco de inmoralidad y que si los pueblos católicos no han acabado de hundirse en el fango es porque la naturaleza, la razón y el roce social no cesan de dar a luz: la civilización laica ha venido abriéndose paso73.

Y para poner un último ejemplo de esto, es digno de mencionar el artículo “El ilustrísimo y su propaganda”, en donde se crítica la postura católica de que el hombre necesita de la gracia para perfeccionarse.

15Pero si la gracia es como la consideran algunos escritores ultramontanos de mérito indisputable, una solicitación, una fuerza que Dios hace a la voluntad para buscar el bien, la libertad concluye y con ella la dignidad del hombre. La gracia en ese caso es contraria a los designios de Dios, contraria a la perfectibilidad del hombre que debe y está obligado a la conquista en fuerza de sus méritos y por medio del trabajo todos sus futuro merecimientos74.

Esos pocos ejemplos que muestran tanto el carácter antidogmático como la concepción que el ser racional es perfecto ya que no tiene una autoridad mayor que la razón humana, vendrían a comprobar que este segundo rasgo masónico está presente en los diversos artículos de este periódico salvadoreño. Pasando a otro principio distintivo que formaría parte del pensamiento masónico, está la afirmación de que el ser humano no posee una naturaleza caída como tradicionalmente ha afirmado la Iglesia en su doctrina del pecado original. La masonería será crítica ante este tema. La ya citada A. Framm, opina al respecto: “Se enseñaba que el hombre no había caído en pecado y que no necesitaba redención75”. Hay que decir que en La Discusión, el tema del pecado original será junto con la crítica a los dogmas, uno de los comunes. Por ejemplo, en la edición del 12 de julio de 1881, se encuentra un artículo llamado “Cuatro palabras sobre el pecado original” en donde el autor va a decir que esta creencia de la Iglesia es absurda. A la vez que hay otro artículo llamado “Al Señor redactor de _El Católico_”, en donde se crítica duramente esta enseñanza de la Iglesia.

16Que si el pecado original es una verdad como lo pretende y enseña la Iglesia Católica, Dios deja de ser justo, pues que castiga al hijo por el pecado del Padre…La inteligencia más vulgar, sin más auxilio que el de la razón natural, basta para conocer sin esfuerzo alguno la absurdidad de un dogma que envuelve al hijo en la culpabilidad del padre y le aplica un castigo inmerecido76.

A la vez, es digno de mencionar un artículo del 25 de marzo titulado “El trabajo”, en donde se afirma que la frase del génesis “Ganarás el pan con el sudor de tu frente” no es una maldición por haber pecado sino que al contrario, es una bendición divina. Afirma su autor:

17Ganarás el pan con el sudor de tu frente. Esto quiere decir: te he formado a mi semejanza, te he dotado de facultades físicas, morales e intelectuales, trabajar para que persigas la perfección, para que cumplas con la imprescriptible, eterna y benéfica ley del progreso77 ”.

Al decir que el ser humano debe trabajar para conseguir su perfección es una prueba contundente de que el ser humano no tiene una naturaleza caída, por tanto, es evidente que este rasgo masónico está presente en este rotativo universitario. Otro rasgo distintivo de lo masónico sería que para esta sociedad, la religión no era algo público sino personal78. Esto se puede encontrar en el artículo ya citado de A. Frahm, que sostiene que la masonería. “Creía que la religión era una cuestión personal e interna. El hombre estaba libre para rezar y servir a Dios como lo deseara79”. Lo anterior se puede evidenciar en un artículo de La Discusión del mes de septiembre titulado “Del culto”:

18Jesús prohibió el culto público y el uso de templos al aconsejar a sus discípulos que orasen en secreto, en sus casas y a puertas cerradas…De todo lo dicho resulta evidentemente demostrado que ni Jesús ni los apóstoles fundaron el culto actual de la Iglesia Católica, y que al contrario, reprobaron formalmente las ceremonias exteriores80.

Probablemente hay muchos más rasgos masónicos en La Discusión pero con los mostrados acá dan indicios suficientes para llegar a afirmar que los artículos críticos de la Iglesia publicados en este periódico fueron realizados por masones.
El personaje Rafael Reyes
Otra de las forma de proceder que también daría pistas para probar que éstos documentos son masónicos, sería ir a buscar entre las personas que escribían en este periódico si hay alguno de ellos que pertenecía a esta sociedad. Y nos encontramos con el Doctor Rafael Reyes. Este personaje tiene un artículo fechado el 2 de julio de 1880 que se titula “La Juventud”, en donde anima a los jóvenes de esta época liberal a que estudien, que posean moralidad y que demuestren actitudes patrióticas81. También hay una edición en donde se felicita a Reyes por el éxito que esta teniendo en la escuela normal que estaba a cargo de él82. Lo anterior puede parecer poco, pero resulta que en el periódico El Católico, varias de sus ediciones tienen por objeto central refutar los escritos que Reyes realizaba en otros periódicos de la época. Por ejemplo, la edición de 4 de septiembre de 1881 contiene un artículo titulado “La enseñanza laica y el Dr. Rafael Reyes” ,en donde afirman que:

19Se llama enseñanza laica aquella, que emancipada de la fe y de la revelación, niega y refuta los dogmas de fe y todas las prácticas del culto; sustituyéndolas con los sistemas de la razón, el libre exámen y la libertad individual. Esta enseñanza cuyo adjetivo laica, es sinónimo de racionalista, se opone diametralmente a la enseñanza católica, que tiene por base la revelación y la fe, por fuente la escritura y tradición, y por órgano la autoridad de la Iglesia y el libre exámen que sería
Y añadimos: Claramente se ve, y con profunda pena por nuestra parte, que ésta es la enseñanza laica profesada y practicada por el Dr. Reyes83.

Al analizar la cita anterior, aparecen evidentes varios de los elementos masónicos que ya hemos visto en los diversos artículos, por ejemplo, el considerar el primado de la razón humana negando lo dogmático Pero la prueba más contundente de que esta persona era de la sociedad masónica se muestra al realizar una exploración a un libro de historia de El Salvador escrito por el propio Dr. Reyes en donde al dar los datos personales de él se lee:

20Dr Rafael Reyes. Ex Subsecretario de relaciones exteriores y encargado de esta cartera, ex diputado al congreso nacional, ex decano de la Facultad de Jurisprudencia…catedrático de la Escuela de Derecho, de la Escuela Normal de maestros…Soberano Gran Inspector grado 33 de la Francmasonería Universal, socio de varias instituciones científica y literarias, etc, etc84

Todo lo anterior, comprueba que el doctor Rafael Reyes era un masón del grado treinta y tres, es decir, el más alto en la jerarquía interna de la masonería. A la vez se puede evidenciar que dicho personaje fue Decano de la Facultad de Jurisprudencia y catedrático de la escuela de derecho por lo que no debe extrañar que su persona haya tenido una fuerte influencia en los estudiantes de ciencias jurídicas que editaban La Discusión. Por otra parte, un escrito del periódico El Católico del año 1892 en el cual todavía se está criticando la figura del Doctor Reyes, podría ayudar a entresacar otro rasgo del pensamiento masónico como sería el negar la divinidad de Jesucristo.

21El remitido a “El país”, firmado por Unos estudiantes, es aún más explícito en su involuntaria confirmación. Porque dicen que el Doctor Reyes, “aunque sea contrario en convicciones respecto a este asunto (la divinidad de Jesucristo), como en realidad lo es, sabe respetar como todo liberal, las doctrinas de sus contrarios. ¿Y cómo pueden saber los discípulos que su Catedrático sea contrario en convicciones a la Divinidad de Jesucristo como en realidad lo es sino porque él mismo lo ha manifestado en la cátedra a que ellos asisten85.

Algo muy importante de mencionar es que la masonería estaba expandida por casi todos los países latinoamericanos y a juicio de Antón Pazos ella era muy influyente en el mundo educativo, periodístico y político. Dice Pazós:

22“el ámbito periodístico fue otro campo de acción favorito de las logias, Y esto hay que relacionarlo con los esfuerzos de la Iglesia finsecular para conseguir el lanzamiento de la prensa católica. Lo que se estaba librando era una lucha para influir en la opinión….Otro terreno de influencia masónica son los centros de enseñanza….En concreto, parecen haber tenido un papel muy destacado los institutos y escuelas normales86 ”.

Ante lo anterior, se puede decir que El Salvador no era la excepción ya que los franmasones tenían una presencia activa en al ámbito educativo, tal como lo muestra el papel predominante de Rafael Reyes en la Escuela normal que estaba bajo su cargo y en su labor docente como catedrático universitario. Por otra parte, la influencia masónica en los periódicos de este tiempo queda demostrada con el hecho de que masones como Antonio J. Castro o Esteban Castro fueron fundadores y dirigentes del rotativo La Discusión. En cuanto, al papel de la masonería en el campo político salvadoreño, no es un detalle baladí decir que Rafael Zaldívar y varios miembros de su gabinete como su Ministro de Hacienda Pedro Meléndez o el mismo Antonio J. Castro (que desempeñaba el cargo de subsecretario de instrucción pública) pertenecían a esta sociedad secreta87.
La Discusión reposando en el lugar destinado para los masones.
Un pequeño texto aparecido en el periódico La República en 1883 terminaría de confirmar la profunda influencia masónica de los textos de La Discusión. Dicho escrito se titula “La República y el día de los difuntos” y en él se menciona que La República está llegando a un año de existencia y durante ese tiempo ha visto perecer a varios de sus colegas como El Pueblo, La Linterna y La Discusión. Dice:

23“_La Discusión_” murió impenitente y condenado hasta en sus últimos instantes del fanatismo religioso. “El Católico” que por el contrario goza de una salud envidiable, y engorda a mas y mejor como un cura de pueblo regalado y que rido por sus feligreses, diz que prohibió que fueran enterrados en el campo santo los restos mortales de “_La Discusión_” alegando que se trataba de un renegado, cuya alma se hallaba con toda seguridad ardiendo en los infiernos. Asi es que “_La Discusión_” se halla descansando en el lugar destinado a los masones y a los incrédulos88 ”.

En la cita anterior se puede ver en el testimonio de un impreso de la época, la dura confrontación que libró La Discusión con El Católico tema al que ya se ha aludido. Por otra parte, es altamente llamativo que en este texto se mencione explícitamente el carácter masónico del rotativo universitario.
Principios Masónicos evidenciados en La Discusión.
Haciendo una especie de recapitulación de lo que se ha podido entresacar en los artículos de La Discusión y que apuntarían a afirmar que dichos textos contienen una profunda influencia de la masonería, se podrían mencionar unos cuantos principios de esta sociedad secreta. 1) Hay una divinidad, que es el que ha creado todo. Se le llama “Gran Arquitecto del Universo” o bien “Hacedor Supremo”. 2) Jesús es un gran maestro y fuente de virtud, pero no es divino. 3) El ser humano no posee pecado original y por tanto no tiene una naturaleza caída. En base a esto, el ser humano es perfectible con sus cualidades y con su trabajo. 4) De lo anterior se deduce que no hay necesidad ni de gracia ni de redención. 5) El supremo Hacedor le ha dado al hombre razón e inteligencia. Por tanto, lo que distingue al hombre de todo lo creado sería su razón y como ella viene de Dios, no hay otra autoridad superior a ella. 6) En caso que los miembros de la masonería profesen una religión, no es necesario hacer culto público pues la religión es algo personal e interno. A esos elementos, se le podrían añadir dos más deducidos de los mismos artículos. Por ejemplo, si el ser humano no posee una naturaleza caída ni es necesario un redentor, no existe tampoco el pecado. Un escrito lo confirma: “La razón ha declarado incapaz de ofender a Dios: su grandeza los coloca sobre todas las creaciones, mientras que la pequeñez del hombre apenas se percibe como un átomo de la molécula que llamamos tierra89 ”. Más adelante, el autor dirá que es posible ofender a los seres humanos ya que están en igualdad de condiciones que nosotros, pero afirmar que se ofende a Dios es imposible por el hecho que la distancia con ese ser es infinita respecto a nosotros90 . Otro elemento muy relacionado con lo anterior es que en las creencias masónicas al no haber pecado, tampoco se podría amenazar diciendo que hay un infierno en donde se pagan todas las ofensas hechas a Dios. En efecto, varios artículos criticarán las creencias de la Iglesia en el juicio final e individual junto con el purgatorio y el infierno. El texto quizás más representativo en este asunto, sería “De la suerte de las almas humanas”, al que ya hemos hecho diversas alusiones en este ensayo91 .

Reflexiones finales.

Ante todo lo que se ha podido entresacar, se evidencia claramente que estos textos aparecidos en La Discusión están altamente influenciados por francmasonería, sociedad que en este momento estaba en una dura confrontación con la Iglesia Católica a tal punto que se decidieron atacarla con fundamentos bíblicos y teológicos. Por otra parte, también se puede notar que los escritos de este rotativo universitario querían dar una imagen negativa de los miembros del clero haciéndolos ver como los líderes de una institución fanática, sectaria, hipócrita e intolerante que no ayudaban para nada a que El Salvador de esta época progresara. Tal como advertía al inicio, este trabajo solo quería ser una aproximación a este tema que se prolongó prácticamente hasta finales del siglo XIX, tal como lo demuestra el artículo de 1892 de El Católico dedicado a critica a Rafael Reyes por sus incorrectas enseñanzas en torno a la divinidad de Jesucristo. En base a eso, el tema de las relaciones entre masonería e Iglesia en el siglo XIX está abierto. No obstante, todo el recorrido hecho en este ensayo muestra que el interés por los asuntos teológicos en este periódico estuvo motivada sobretodo por posturas antieclesiales y anticlericales propias de un liberalismo radical de tendencia masónica lo cual ha permitido hacer un acercamiento al papel que masonería ha jugado en la configuración de la sociedad salvadoreña, tema que aún está en pañales en la investigación histórica. En base a lo anterior, muchas cuestionantes quedan aún pendientes para intentar ser respondidas en futuras investigaciones, por ejemplo, ¿el conflicto masonería-Iglesia se vivió solamente en la capital San Salvador, o se extendió por todo el país? ¿Cuál fue el alcance real de este conflicto?, ¿Esta confrontación se quedó solamente al nivel de la gente instruída o llegó a los sectores populares? ¿Además de la masonería, hubieron otras sociedades o corrientes de pensamiento que se lanzaron a hacer una dura crítica al catolicismo utilizando argumentos bíblicos y teológicos? O también hoy en día a más de cien años de estas publicaciones, uno podría preguntarse ¿cómo influyó la imagen negativa de la Iglesia transmitida por la francmasonería en el discurrir de los intelectuales del siglo XX? ¿No será que dicha imagen ha hecho que veamos a la Iglesia como una institución conservadora olvidándonos de los católicos liberales que convivieron junto con los liberales radicales desde la segunda mitad del siglo XIX?

Notas de pie de página

241 Entre los rotativos de finales del siglo XIX que publicaron escritos que criticaban la institución católica se pueden citar: La Discusión, El Pueblo, El Cometa, La República.

252 Investigación realizada en la sección de “Colecciones Especiales” de la Biblioteca “P. Florentino Idoate, S.J.” de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas en donde se encuentran ediciones de La Discusión desde 1880 hasta 1883.

263 Antonio Benimeli afirma que hay una fuerte dificultad en dar una definición de la masonería ya que no hay una única masonería sino varias masonerías a tal punto que hoy en día, ella se presenta bajo diversos aspectos muchas veces cambiantes. Antonio Ferrer Benimeli, La Masonería, (Madrid: 2005, Alianza Editorial) págs. 181-189. Sin embargo, este autor en otra obra si afirma que “la masonería desde el comienzo quiso ser una reunión, por encima de las divisiones religiosas y políticas, de hombres que creían en Dios, respetaban la moral natural y querían conocerse y trabajar juntos a pesar de la diversidad de sus opiniones religiosas y de su afilación a confesiones o partidos más o menos opuestos”. Antonio Ferrer Benimeli, La Masonería española en el Siglo XVIII, (Madrid, 1974), pág. 30.

274 Varios autores mencionan que la francmasonería posee como principios la creencia en un Dios al que llaman Gran Arquitecto del Universo, el respeto por todas las religiones y poderes políticos constituidos, la creencia en la inmortalidad del alma, la abolición de la pena de muerte, la educación liberal de la mujer, la igualdad de derechos de todos los humanos, etc. Véase: Luis Pedrosa ¿_Qué es la Masonería_?, (Madrid: Editorial Gaya Ciencia, 1977), pág. 52-53.

285 Teologización significa aquí discurrir o analizar profundamente los temas teológicos.

296 Se ha restringido esta investigación a este período de tiempo porque luego de revisar los ejemplares de La Discusión entre 1880 a 1881, he podido comprobar que durante estos cinco meses éste periódico vivió una etapa fecunda en cuanto al uso de argumentos teológicos para atacar a la Iglesia.

307 Rafael Zaldívar fue presidente de El Salvador desde 1876 hasta su derrocamiento fruto de una sublevación liderada por Francisco Menéndez en 1885.

318 Véase Italo López Vallecillo, El periodismo en El Salvador, (San Salvador: UCA Editores, 1987), pág. 195.

329 Véase Ricardo Gallardo, Las constituciones de El Salvador, (Madrid: Ediciones cultura hispánica), 1961, págs. 665-672.

3310 Sobre el conflicto Iglesia-Estado en el Salvador del Siglo XIX Véase: Rodolfo Cardenal, El poder Eclesiástico en El Salvador, ( San Salvador: CONCULTURA, 2001) págs. 59-233. Dicho conflicto se estaba suscitando también en muchos países de América Latina. Al respecto se puede consultar: Enrique Dussell, Historia de la Iglesia en América Latina, (Brasil: Editorial Nova Terra, 1992), págs. 117-124.

3411 Francisco J. Ponte Dominguez afirma que en 1871 se estableció la primera logia en El Salvador llamada El Progreso Para el año de 1882 el mismo autor menciona que Rafael Zaldívar, Antonio J. Castro, Rafael Reyes, Manuel Delgado Rivas, Hermógenes Alvarado, David Castro Palacios, entre otros personajes, pertenecían a la logia Excelsior numero 17. Al respecto Véase: Francisco J. Ponte Domínguez Historia de la masonería salvadoreña (Sonsonate: Imprenta el Excelsior, 1962), págs. 23-31.

3512 Sobre eso, autores como Antón Pazos van a afirmar que el carácter anticatólico de la masonería en América Latina crece desde la segunda mitad del siglo XIX. Véase: Antón Pazós La Iglesia en la América del IV Centenario, (Madrid: Editorial MAPFRE, 1992), pág. 192.

3613 Cfr. Sajid Herrera Mena, Periódicos Salvadoreños del siglo XIX en http://www.hacerhistoriasv.org/sherrera_periodicos_sv_s19.html (Consultado el 2 de noviembre de 2007).

3714 Al revisar las ediciones existentes en la sección de “Colecciones Especiales” se puede comprobar que desde 1880 hasta septiembre de 1881 La Discusión a pesar que estaba bajo la guía y orientación de Antonio J. Castro las ediciones las realizaban los estudiantes de derecho de la Universidad Nacional y el lema del periódico era Organo de las clases de derecho teórico y práctico. A raíz de excesivas críticas de este rotativo estudiantil, Antonio J. Castro manda a cerrarlo. Posteriormente, Castro vuelve a lanzar ese periódico con el título La Discusión, periódico general sin la colaboración de los estudiantes de derecho. Por tanto, esta investigación se limita a La Discusión cuando era elaborada por los estudiantes de derecho.

3815 La Discusión , Organo de las clases de derecho teórico y práctico, (16 de agosto de 1881) , págs. 2-3. Este artículo no está firmado por nadie . Simplemente antes de él aparece la siguiente noticia: “Recomendamos la lectura del siguiente artículo”. De hecho, la gran mayoría de artículos de este periódico que aparecen criticando la Iglesia son anónimos.

3916 La Discusión, ( 25 de mayo ), págs. 1-3.

4017 La Discusión (25 de mayo) págs. 3-8.

4118 La Discusión,( 25 de mayo) págs. 1-2.

4219 La Discusión ( 7 de junio) págs. 4-7.

4320 La Discusión, (13 de septiembre) págs. 1-2.

4421 La Discusión (13 de septiembre) págs. 2-3.

4522 La Discusión (16 de agosto) págs. 2-3.

4623 La Discusión, ( 6 de septiembre,) págs. 1-2.

4724 La Discusión, ( 12 de julio) pág. 1.

4825 La Discusión (30 de agosto) pág.4.

4926 La Discusión, (ediciones del 14 y 23 de junio).

5027 La Discusión,( ediciones del 25 de abril al 7 de junio).

5128 La Discusión, (23 de agosto), págs. 2-3.

5229 La Discusión, (junio de 1881) pág. 4.

5330 La Discusión, ( 7 de junio), pág. 5.

5431 La Discusión, ( 6 de septiembre de 1,881), pág. 1.

5532 La Discusión, ( 14 de junio de 1,881), pág. 3.

5633 La Discusión,, ( 21 de junio de 1,881) pág. 1.

5734 La Discusión, ( 23 de agosto), pág. 3.

5835 La Discusión, ( 5 de julio de 1,881), pág.3.

5936 Transustanciación se refiere a que en la celebración de la Eucarístia el Pan y el Vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.

6037 La Discusión, (13 de septiembre), pág 3.

6138 La Discusión (13 de septiembre), pág 3.

6239 El autor con la palabra multiplicamini se está refiriendo a la frase del Génesis “Creced y multiplicaos”. (Génesis 1, 27-28).

6340 La Discusión, (23 de junio de 1881), pág.1.

6441 La Discusión, ( 23 de junio), pág. 4.

6542 La Discusión, ( 30 de agosto), pág. 4.

6643 La Discusión, (16 de agosto de 1,881), pág. 2

6744 La Discusión, (16 de agosto), pág. 2.

6845 La Discusión, (30 de agosto de 1881), pág. 4.

6946 La Discusión, ( 7 de junio de 1881), pág.7.

7047 La Discusión ( 5 de julio de 1881), pág. 4.

7148 La Discusión, (23 de agosto de 1881), pág. 2.

7249 La Discusión, (6 de septiembre de 1881), pág.1.

7350 La Discusión, (30 de agosto de 1881), pág. 1.

7451 La Discusión, ( 5 de julio de 1881), pág. 4.

7552 La Discusión, (5 de julio de 1881), pág. 4.

7653 La Discusión, (25 de mayo), pág.1.

77fn54.Véase Dussell, Historia de la Iglesia en América Latina, págs. 117-120.

7855 Se conoce como Sylabus a una serie de condenas de el Papa a los errores modernos entre los que aparecen: racionalismo, panteísmo, y el liberalismo. Véase Enrique Dezinger, El magisterio de la Iglesia, (1955 Editorial Herder, Barcelona), págs. 402-412.

7956 Juan María Laboa, Historia de la Iglesia, (2002: Madrid,:BAC), Tomo 4, págs. 55-60.

8057 El Católico,( 18 de septiembre de 1881) pág. 13.

8158 La Discusión,19 de julio de 1881), pág. 2.

8259 La Discusión,(10 de mayo), pág. 1.

8360 La institución masónica tiene unos símbolos que los identifican. Entre estos estarían: la escuadra, las columnas, el Compás, la estrella de cinco puntas, el triángulo, el pentágono, etc. Véase Pedrosa ¿Qué es la Masonería? , pág. 41.
fn61. Sara A. Frahm “La cruz y el compás” en http://crossandcompass.com/la_cruz_y_el_compas.pdf (Consultado el 10 de diciembre de 2007).

8462 Sara A. Frahm, “la cruz y el compás”, pág. 8.

8563 Código Masónico”, en http://www.glrbv.org.ve/CODIGO%20MORAL%20MASONICO.htm (Consultado el 20 de diciembre de 2007).

8664 José A. Ferrer Benimeli, ¿Qué es la masonería ? En http://rayuela.uc3m.es/~nogales/MAS/MAStext01.htm

8765 “Masonería argentina supremo consejo del grado 33 para la República Argentina” en www.scg33argentina.org/pages/escocismo.php (Consultado el 1 de diciembre de 2007).

8866 La Discusión, (7 de junio de 1881), pág. 4.

8967 La Discusión (25 de mayo), pág 1.

9068 La Discusión, ( 30 de agosto de 1881), pág. 2.

9169 “Declaración de principios”, en http://www.glrbv.org.ve/ (consultado el 20 de diciembre de 2007).

9270 Sara A. Frahm, “la cruz y el compás”, pág. 7.

9371 Antonio J. Castro,“Señores redactores de _La Discusión_”, en La Discusión (1 de octubre de 1880) , pág. 2.

94fn72.La Discusión, (7 de junio de 1881), págs. 4-6.

95fn73.La Discusión, (12 de julio de 1881), pág. 3.

9674 Sara A. Frahm, “La cruz y el compás” pág. 7.

97fn75.La Discusión (13 de septiembre de 1881) pág. 1.

9876 La Discusión,( 25 de marzo de 1881), pág. 4.

9977 De hecho, si la Francmasonería acepta personas de diversas creencias y pensamientos, el afirmar que la religión es algo personal puede ser uno de los mecanismos de esta sociedad para no entrar en conflicto las personas de distintos credos u opiniones.

10078 Sara A. Frahm, “La cruz y el compás”, pág. 7.

10179 La Discusión, (13 de septiembre de 1881), págs. 2-3.

10280 La Discusión, ( 2 de julio de 1880), pág.1.

10381 La Discusión, ( 25 de mayo de 1881), pág. 6.

10482 El Católico ( 4 de septiembre), pág. 1.

10583 Véase Rafael Reyes, Nociones de Historia de El Salvador, (San Salvador, 1920), pág. 2.

10684 El Católico, (22 de mayo de 1892), págs. 3-4.

10785 Pazos, La Iglesia en la América del IV Centenario, págs. 196-198.

10886 Ponte, Historia de la masonería salvadoreña, págs. 29-30.

10987 La República (3 de noviembre de 1883), pág. 4.

11088 La Discusión, ( 7 de junio de 1881), pág. 4.

11189 La Discusión ( 7 de junio) pág. 4.

11290 La temática del infierno es criticada en la edición de La Discusión del 5 de julio y lo del juicio final e individual en la edición del 7 de junio.

113