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AFEHC : articulos : La vivienda popular como representación de un proceso histórico: el caso de la frontera Belice-México : La vivienda popular como representación de un proceso histórico: el caso de la frontera Belice-México

Ficha n° 2025

Creada: 17 septiembre 2008
Editada: 17 septiembre 2008
Modificada: 17 septiembre 2008

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Autor de la ficha:

Martin Manuel CHECA-ARTASU

Editor de la ficha:

Ana Lorena CARRILLO PADILLA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La vivienda popular como representación de un proceso histórico: el caso de la frontera Belice-México

La vivienda es un elemento clave en los procesos de instalación humana. Esta en muchos casos se convierte en un hito en territorio y en el paisaje como evidencia del proceso histórico que lo ha conformado. Una evidencia que en el caso que analizamos se convierte en un modelo habitacional específico para la frontera de Belice y México. Modelo que es fruto de un proceso de hibridación que recoge la tradición vernácula de la cultura maya y las influencias de la arquitectura de bungalow, desarrollada en la colonia británica de Belice. El nuevo modelo es uno de los efectos más evidentes del devenir histórico entre la segunda mitad del siglo XIX y que a principios del siglo XX de la frontera de la antigua Honduras británica y México, a la par que reflejo de ese proceso en el paisaje y memoria para sus habitantes.
Palabras claves :
Belice, frontera, vivienda, proceso histórico, cultura maya, bungalow
Autor(es):
Martín Manuel Checa Artasu
Fecha:
Septiembre de 2008
Texto íntegral:

La vivienda popular como referente de un proceso histórico.

1Más allá de la limitante definición de vivienda que recoge el diccionario: “ lugar cerrado y cubierto construido para ser habitado por personas1”, encontramos un concepto con múltiples aristas de los que se derivan diferentes esferas de análisis2. Por un lado, la vivienda puede ser analizada por sus características arquitectónicas, por su diseño, por los materiales constructivos empleados, la funcionalidad de los espacios. De otro, puede ser vista como fenómeno cultural ya que presenta rasgos comunes en una colectividad que comparte semejanzas con sus modos de vida, en su economía y en su expresión.

2La vivienda, también es fruto y consecuencia de un fenómeno histórico pues se puede analizar como el resultado de la acumulación y elaboración de rasgos originarios de etapas anteriores del poblamiento de un territorio. La casa además, muestra elementos constitutivos de los ritmos sociales y temporales, de reproducción familiar. También señala, la visión y versión que tiene la comunidad de su propia historia, así como las nuevas propuestas socioculturales gestadas en los procesos de relaciones creativas y conflictivas entre este espacio micro y la sociedad global y envolvente3.

3Dada esa variabilidad y multiplicidad de puntos de análisis, podemos aún localizar tipos de viviendas apenas estudiados y que se mantienen desvalorizados. Este es el caso del que aquí presentamos: el de la vivienda popular desarrollada en el norte de Belice, antigua Honduras británica, a partir de la segunda mitad del siglo XIX y que deja su impronta a ambos lados de la frontera de la antigua Honduras británica y México a principios del siglo XX.

4En el territorio estudiado, la vivienda es el referente ignorado del proceso histórico dado en la zona. Es a su vez la imagen, la representación del mismo que requiere de un esfuerzo interpretativo por parte del visitante pero que se ha convertido en parte misma y ejemplo de la microhistoria de comunidades, poblados y familias del área. Sólo basta con preguntar a los habitantes de esas viviendas para que estos retrotraigan su historia familiar al momento de construcción de la casa. En el lado beliceño, la mayoría recuerda como su mayores próximos (bisabuelos o abuelos) construyeron la casa como resultado de la migración forzada por la Guerra de Castas (1847-1901). Mientras, en el lado mexicano, especialmente en la ciudad de Chetumal, recuerdan como sus antepasados construyeron las casas fruto de la pacificación de esa guerra y del ejercicio de toma de poder real del estado mexicano en la zona. En ambos lados, sin embargo, los efectos destructores de los huracanes que asolan la zona se convierten en jalones cronológicos ya que explican los momentos de refacción y variación formal de las viviendas.

5La principal característica de esas viviendas es el uso de la madera como base de paredes y suelos, recurso natural de la zona. Ahora bien, las mismas son fruto de una simbiosis gradual, con diversas gradaciones, entre un modelo vernáculo de hábitat, milenario y asentado en el territorio fruto de la cultura maya imperante y del modelo de bungalow, importado y mixtificado, por los colonos ingleses blancos y por contingentes de mano de obra que estos trajeron, esclavos negros y coolies del Sur de Asia a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX.

6Otra de las características de este tipo de vivienda es que es fruto de un traspaso fronterizo, un fenómeno de ida y vuelta que primero lleva elementos para su simbiosis desde la península de Yucatán, los huidos de la guerra de castas. Segundo se genera en el norte de Honduras Británica, al mezclarse con el modelo emergente la zona, la casa bungalow, y a inicios del siglo XX traspasa la frontera oficial, el río Hondo, para asentarse en el sur del actual estado de Quintana Roo, permaneciendo extendida ampliamente en el norte de Belice.

La vivienda popular como híbrido cultural.

7El modelo, por tanto, contiene muchos patrones de un híbrido cultural si retomamos los planteamientos de Robert Ezra Park4 (1928). Este sociólogo consideraba la relación entre el inmigrante, él lo denomina “hombre marginal,” que debe encontrar su lugar en una nueva sociedad. Este “hombre marginal,” vive y comparte íntimamente tradiciones de diferentes sociedades; su conflicto es de “orden mental”, entre un yo escindido, el viejo, y representado por las tradiciones de su lugar de procedencia, y el nuevo yo, que comporta la incorporación de nuevas pautas culturales. Entre esas viejas y nuevas pautas culturales debemos considerar la forma como ha construido su vivienda y como construirá la nueva en el territorio de acogida. Los resultados pueden ser múltiples si la construcción depende de la persona, no sucede lo mismo cuando la vivienda se ha convertido en un producto estandarizado. Entre esos resultados incorporará elementos de la tradición que ha dejado por migrar y los que son de la nueva que recibe.

8En el caso que analicemos, donde el devenir histórico es la clave para entender los procesos de creación de la vivienda, el emigrante es el maya o el mestizo, en pocos casos, el blanco criollo, que abandona sus propiedades, mayormente agrarias, situadas en la parte central de la península de Yucatán como consecuencia del conflicto bélico de la Guerra de Castas (1847-1901), conflicto entre los colectivos mayas de la zona frente a las exigencias de los terratenientes henequeros del Yucatán respecto a las formas de trabajo e impositivas que estos últimos imponían a los primeros5 .

9La guerra provocará la migración obligada de la población que buscará refugio en la vecina Honduras británica. Ese emigrante se asentará aprovechando las nuevas condiciones que le propone el territorio de acogida: remodelación del modelo productivo, pasando de las explotación agresiva y depredadora de maderas a la lotificación de tierras e inicio de actividades agro exportadoras, junto con el establecimiento de un modelo político colonial estable6.

10Todo ello, vertebrará un rasgo de su hibridación, su nueva identidad, conformando un modelo de vivienda, que por su distribución espacial y su masiva presencia debemos considerar popular. Este combinará la tradición y conocimiento constructivo del sustrato cultural de los que huyen: la casa maya, tomará el modelo incipiente en el territorio de acogida, el bungalow y lo redefinirá en un modelo híbrido, pero propio, marcado por el uso de la madera, el elemento constructivo de base de la zona. Ese emigrante, en muchos casos, con la necesidad presente de retorno a su tierra de partida, en el caso que nos ocupa, tendrá una posibilidad de ello, gracias a la pacificación, entre los años 1895 y 1901, de la zona fruto de tratados internacionales y rendiciones militares, portando consigo el nuevo modelo de casa que ha construido en a lo largo de ese proceso de hibridación. Eso explicará, la presencia de esa arquitectura en el sur del actual estado de Quintana Roo en México y los numerosos ejemplos existentes en la capital del estado: Chetumal, ciudad creada a expensas de esa pacificación y control territorial. El híbrido cultural resultante es una vivienda articulada en una arquitectura de fusión y de sincretismo que amalgama simbióticamente elementos diversos explicables por las culturas y los procesos históricos dados en la región a partir de la segunda mitad del siglo XIX, extendiéndose hasta la década de los treinta del siglo XX, pero con pervivencias y continuidades que incluso llegan hasta el momento actual7. Ese híbrido se convierte en el reflejo sistemático del proceso histórico que lo ha generado y a su vez, en parte clave del imaginario de un colectivo humano, dada su visibilidad y disposición espacial. La vivienda es en este caso, insistimos, signo de la acción del hombre en un paisaje, el anunciador de cómo se ha construido históricamente ese territorio.

Modelo de hábitat similar al desarrollado en el Caribe y Centroamérica

11A su vez, esa vivienda popular vertebradora de ese paisaje de la frontera Belice-México tiene entre sus principales características: una arquitectura de madera en plena concordancia con similares arquitecturas que se dan en todo el Caribe y en Centroamérica8.

12El arquitecto Roberto Segre nos da las pautas para entender ese proceso de simbiosis y sincretismo portador de diversas tipologías, estilos y formas constructivas que se ha dado en el Caribe y en América Central. Él determina cinco componentes generales que explican las diversas formas habitacionales, de carácter popular, y su arquitectura en el área del Caribe y en Centroamérica9. Estos son:

13Primero, los antecedentes que en materia de vivienda aportan los indígenas originales del área. El segundo, los hábitats, en cuanto conocimiento y esquema mental, aportados por la masa esclava traída de África durante más de tres siglos a la isla del Caribe para integrarse en la economía de la plantación. El tercero: las aportaciones de la vivienda popular europea que con mayor o menor fortuna se depositaron en las distintas zonas geográficas del Caribe. El cuarto elemento es la técnica de construcción en madera conocida como balloon frame. Ideada por Augustine Taylor en los años centrales de la década de los treinta del siglo XIX. Se extendió por Norteamérica a lo largo del siglo XIX, dada su facilidad, versatilidad y ahorro de material. Al Caribe llega asociada a la transmisión de modelos constructivos que provenientes del sur de Estados Unidos (Lousiana y Florida).

14El quinto componente será el modelo inglés del bungalow, extendido por todo el imperio colonial británico a manera de elemento globalizador y que en las Antillas va a tener dos focos emisores: área insular de las West Indies con Jamaica a la cabeza y Honduras británica, la actual Belice. Segre, de igual forma que nos indica los componentes de esa arquitectura habitacional nos determina una cronología donde esa fusión, ese sincretismo van tener lugar. Esta va de la década de los treinta del siglo XIX y coincide con la revolución industrial y con la introducción de elementos propios de esta como el ferrocarril, hasta el crack bursátil de 1929.

15Además, el proceso simbiótico coincide con la aceptación del modelo basado en la economía de la plantación, la caña de azúcar y las explotaciones madereras en Belice, que conlleva, por otro lado, una serie de necesidades constructivas que tomaran todos o algunos de esos elementos antes mencionados.

16Los resultados de esa amalgama de formas, estilos y elementos constructivo se darán en el entorno agrario conformando un paisaje, tanto de agrupaciones , como de vivienda aislada, que simbólicamente va a devenir un hito en ese paisaje, culturizándolo y lo que es más importante, siendo el referente del proceso histórico de conformación del mismo. La disponibilidad de más o menos recursos pecuniarios unidos a la necesidad de confort en la vivienda y también por su valor psicológico como elemento de diferenciación social permitirán la inserción elementos decorativos como por ejemplo el estilo gingerbread, de nuevo al igual que el balloon frame, surgido de la practicidad norteamericana e inglesa para solventar las escasas posibilidades decorativas de la madera respecto a la piedra o el ladrillo y como respuesta a la necesidad decorativa, sinónimo de poder adquisitivo y prestigio social. Al igual que el balloon frame será aplicado por transmisión en todo el Caribe y en Centroamérica10.

17Conviene añadir que en todos los casos se trata de un modelo que recoge las necesidades funcionales relacionadas con el clima en donde se ubica. Los aportes constructivos van ir todos en ese sentido: La verandah o baranda, originaria del bungalow como modelo importado desde Bengala por los ingleses, será limitante espacial pero espacio de refrigeración del espacio habitacional por la circulación de aire que se le supone. Otro aporte serán las vigas en celosía que permiten la ventilación entre las habitaciones interiores puesto que evitan el cerramiento de tabiques interiores. Otro, los usos de la carpintería en celosías y en ventanas hechas de lamelas de madera que recuerdan al vidrio, demasiado escaso y caro, y que permiten el paso del aire, evitan los insectos o pueden ser remozados fácilmente en casos de tormenta o ciclón; el uso del zaguán ya no como espacio descubierto sino como estructurador del hábitat y de su distribución bioclimática.

18A esos elementos se añaden otros como los falsos arcos de medio de punto que vienen a diferenciar funciones en estancias comunes; las aportaciones como curvatos, tinacos, depósitos en la captación de aguas, los techos de zinc corrugado que evitan el uso de los elementos más vernáculos como el huano y la palma en un intento de marcar diferencias entre lo existente y el nuevo modelo, entre el habitante indígena y el colono o el inmigrante, los interiores dejan de ser recargados para tener en lo diáfano y en la luminosidad tamizada los mejores estrategias para procurar el confort.

19El resultado de todo este proceso de consolidación de un modelo de vivienda va quedar evidenciado en numerosos ejemplos que se dan en Centroamérica. Así será, en el entorno al canal de Panamá, en Bocas del Toro y Puerto Limón11; en San Andrés y Providencia en Colombia12 (Gutiérrez. S. 1991, 1986) en Limón en Costa Rica, ligada a la producción del banano13, en el caribe venezolano, en Maracaibo14; Islas de Roatan, Guanaja y Utila en Honduras15 o Livingstone en Guatemala16.

Aspectos conformadores de la vivienda popular en la frontera Belice-México.

20El actual límite territorial, la frontera, entre México y Belice, el río Hondo no es más que una línea administrativa regulada a partir del Tratado Spencer-Mariscal de 1893 y ratificada por Inglaterra en 1897, que no coarta esa evolución histórica en común y ni el traspaso y la asunción de modelos habitacionales a modo de híbridos culturales que aludíamos. La nueva tipología habitacional responde pues a una simbiosis fruto de tres aspectos, valorizados tanto desde el punto de vista socioeconómico como desde el punto de vista cultural. Estos son: La cultura maya como sustrato cultura de toda la zona; la implantación del modelo de explotación colonial británico en la antigua Honduras británica y las sinergias de los procesos históricos, – Guerra de Castas; delimitación fronteriza entre Belice y México; creación de Chetumal-Payo Obispo,- que desde la segunda mitad del siglo XIX se darán en tanto en el norte de Belice y el sur del actual estado de Quintana Roo en México. Esos aspectos, especialmente los efectos del tercero, son claves para comprender porque aparece el modelo habitacional popular que aún persiste en la zona. Un modelo, que hoy, resulta el espejo interpretativo de la conformación histórica de esa región.

La cultura maya: substrato de base.

21El primer proceso a considerar es la presencia la cultura maya a manera de sustrato de base. La zona tiene la presencia de poblamiento maya al menos desde 1500 aC, con distintos testimonios arqueológicos que lo documentan, Santa Rita, Lamanui, Xunantunich, Altun Ha en Belice, Oxtankah, Chacchoben, Kohunlinch, etc. en el sur de Quintana Roo y otros muchos en toda la península de Yucatán, referentes del marco cultural impuesto en este territorio por la civilización maya. Existe, por tanto un primer continuun cultural tamizado eso si, por el peso evidente de la geografía y el medio ambiente de una zona dominada por las selvas y manglares y un sustrato geológico cárstico. Un continuum importante desde el punto de vista de la arquitectura doméstica ya que la misma se solidifica en una serie de características concretas desde esa presencia inicial llegando, todo y que en franco retroceso, hasta la actualidad17.

22De forma general, la casa maya esta construida entorno al 70% en madera. Este material se presenta en las paredes, los pilones de sustentación y el envigado del techo. De forma general, las paredes están hechas con paredes de varas de tasiste (Accoelorraphe wrightii)[18] cortados en forma de tablones con las juntas rellenas de sascab, una argamasa de piedra caliza y agua, usada para la consolidación de muros y enlucidos diversos de larga tradición y utilización en las culturas mesoamericanas. En ocasiones, también se da, ejemplos de paredes embarradas con esa misma sustancia que cubren la trama de varas19. Igualmente, en algunos casos, las paredes van a estar conformadas por varas de madera de bajareque recubierto con embarro, una mezcla hecha a base de tierra roja, zacate y agua, más propia del norte de la península del Yucatán. Con el paso del tiempo y aún en la actualidad, el tasiste y el bajareque ha sido substituido por los restos de la manufactura de aglomerados y machambrados de madera o por piezas de concreto.

23La madera también se localiza en la conformación de los horcones y pilones de sostenimiento, así como en el envigado del techo, es aquí donde el conocimiento del entorno geográfico y de su medio ambiente entre los mayas se hace evidente. Las especies usadas son propias de las selvas del área donde habitan. Algunas de las especies usadas para esa finalidad son el Chukum (Phithecellobium Albicans), el palo colorado o totoposte o Chacté (Caesalpinia Velutina); Kitinché (Caesalpinia Gaumeri) y el quiebrafierro o Ya’ax ek (Phithecellobium Leucospermum).

24La techumbre de la casa tradicional maya esta hecha de palma de huano (Sabal spp., Arecaceae), un vegetal al que los mayas le dieron, y aún dan, usos múltiples, uno es el uso de las hojas maduras para techar las viviendas. En cambio, las hojas inmaduras o “collogo” sirven para la elaboración de artesanías. La compleja interacción de diferentes factores tales como el incremento de las tasas de deforestación, los cambios en el uso del suelo y el crecimiento demográfico, ha conducido durante las últimas décadas a una progresiva escasez, tanto de hoja madura para techar, como de cogollo para artesanía, hecho que esta redundando en los cambios de los elementos de cobertura de las casas, pasándose a utilizar otros materiales, como la plancha de zinc o incluso el cartón. Cabe anotar que en el pasado se realizaban techumbres con hojas entretejidas de despeinada o ch’it (Beaucarnea pliabilis (Bakér) Rose)[20]o de zacate (Cladium jamaicensis)[21].

25En general, las hojas de esas especies, se aplican en la techumbre siguiendo distintas técnicas basadas en una larga tradición, en unos casos se ponen los manojos a manera de “jinetes” sobre las tiras de la estructura del tejado, en otro, el extremo del manojo se ata a la tira22. De forma general, esas cubiertas se sostienen por unas estructuras de madera, que de forma rectangular tienen vigas de sostenimiento en los lados cortos, y vigas durmiente en los lados largos, todas ellas elevadas sobre una serie de pilones u horcones con el extremo superior en horquilla o en forma de Y. Estas vigas sostienen una trama piramidal de travesaños o morillos y tiras donde se sujetan con bejucos las hojas entretejidas de esos vegetales, siguiendo las técnicas arriba detalladas, culminado la estructura con un tronco denominado cumbrera23.

26Según las circunstancias geográficas, en la base del hábitat se van a incorporar pilotes u horcones en las partes inferiores sobre elevando la casa para evitar inundaciones, la acción de los mosquitos, ofidios y otros animales.

27El plano tradicional de la casa maya es ovalado. Aun así, según el grupo étnico podemos detectar algunas especificidades. Así, la forma cuadrangular es propia de los grupos asentados en Quintana Roo. Esta elimina los semicírculos que situados a lado y lado del rectángulo daban la forma ovalada, propia de la casa tradicional maya.

28Otro aspecto que debemos considerar, relacionada con la casa, es el solar. ¿Como es el solar maya? Al parecer, este responde a una imposición colonial que con el paso de los siglos se instituyo como forma de distribución de los poblados. Este mide entorno a lo 400 metros cuadrados y esta protegido por una valla de piedras o albarrada. Este solar era y es el asiento residencial de un grupo familiar, a veces repartidos en más de una casa, donde la familia se creaba, reproducía y se desgajaba. Es también, el espacio económico, ya que se mantienen árboles frutales, huertos o se criaban cerdos, gallinas, etc. Es un complemento de campo agrícola, la milpa, base de la economía maya24.

29Así, casa y solar forman una unidad bien posicionada en la mente de los que se vieron obligados a huir por la guerra de Castas. A priori, esta traspaso fronteras y encontro, en unas tierras escasamente pobladas un espacio donde reproducirse. Ahora bien, las influencias generadas por el propio entorno ambiental y geográfico, una estructuración de la propiedad de la tierra distinta y la mayor disponibilidad de un recurso constructivo como es la madera, en ese nuevo territorio, sujeto a un proceso de explotación económica conformaron una serie de cambios en el modelo creando uno nuevo que abarco tanto a la casa como al solar.

Expansión del modelo colonial británico en Belice.

30El segundo proceso a considerar, es la expansión del modelo colonial inglés en Honduras Británica entre 1847 hasta inicios del siglo XX. Esta expansión se ejemplifica en las dinámicas que afectan a la propiedad de la tierra y los procesos generadores de recursos agroforestales capaces de ser posicionados en los mercados internacionales. La redefinición de la propiedad de la tierra permitirá la aparición y posterior expansión del bungalow inglés que se fusionará con la casa maya, vivienda vernácula de la zona.

31A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX se va a dar una redistribución de la propiedades agroforestales que dejan de estar en manos de unos pocos terratenientes, muchos de los cuales se sitúan en bancarrota ante las fluctuaciones del mercado internacional de maderas y especialmente por el exceso de depredación de los bosques, iniciado a finales del siglo XVIII, que han acabado con el producto maderero.

32Un hecho determinante para el cambio en la estructura económica y propietaria de la colonia, por todo aquello que va a tener que ver con la instalación ocupacional será la redacción en 1871 y su posterior aplicación de la Crown Lands Act. Con está norma, el gobierno colonial pretendía la redistribución de tierras propiedad de la corona. Este hecho iba a permitir no ya la aparición de propietarios reales, sino también, la aparición de personas que pasaron a cultivar lotes de tierra, buscando alternativas a la economía de explotación maderera que hasta la fecha imperaba en la colonia. El hecho es que lotificación territorial tendrá un hecho paralelo como es la aparición de un hábitat, se sea o no propietario real de la tierra. Esos nuevos hábitats van a ser el hito en el espacio geográfico de gran parte de la colonia y van a ser el inicio de la actual configuración paisajística de Belice. De esa forma, el territorio verá como esa mixtura habitacional que mencionamos es la solución habitacional que se va a reproducir configurando una panoplia de tipologías diversas adaptadas a la circunstancias climáticas, de relieve y del medio ambiente de específicas de cada lote o área.

33Entroncando con esa redistribución de propiedades y con la desaparición de algunos importantes terrateniente agroforestales, en Honduras británica aparecerán grandes empresas fundadas en Londres que van a monopolizar algunos cultivos, así como, nuevos propietarios que adquirirán esas tierras forestales abandonadas para destinarlas al cultivo de la caña de azúcar. Esos propietarios, allá donde se asiente, especialmente en el norte y sudeste de la colonia, dejaran sentir su importancia social y su capacidad económica a través de la construcción de viviendas que enraízan perfectamente en la tradición del bungalow redefinido con algún estilo determinado por la tradición arquitectónica presente en la metrópolis o bien por cualquier otra influencia, como la que pudieron dar las villas jamaiquinas, recordando la dependencia política de Belice a Jamaica durante esas décadas centrales del siglo XIX o incluso con el sur de Estados Unidos (Alabama, Florida, Lousiana). Este será el caso, sin duda, paradigmático de la Schofield house en Corozal, en el norte de Belice. Esta casa esta ligada al auge económico de un ingenio azucarero. Esta construida con maderas de la zona y con una arquitectura que quiere imitar algunas de la mansiones jamaicanas asociadas al mismo proceso productivo25.

34El modelo del bungalow será en primera instancia adquirido e inmediamente readaptado a lo largo y ancho de la colonia según los más diversos parámetros, nivel socioeconómico, sustrato cultural, capacidad organizativa, conocimiento constructivo o disponibilidad del técnico constructor. Se trata de un proceso que se va dar a la unísono en otras colonias inglesas. Según King, va ser a partir de finales de la década de los sesenta del siglo XIX que se extenderá un modelo habitacional que prima por mejorar las condiciones de vida de los europeos en geografías tropicales. En esa extensión el bungalow va tener un papel relevante26.

35Esta conformada por casas con claras reminiscencias en el bungalow inglés. Son de una planta o de dos, con techos de plancha de zinc corrugada, decoraciones externas como barandas, celosías, guardamellas, columnas de sección cuadrada y capiteles con detalles decorativos realizados en marquetería27. También con estructuras arquitectónicas internas como vigas de celosía, paredes realizadas con la trabazón por encaje de los listones de madera. Los casos serán numerosos, aunque en muchos casos indocumentados, destacamos tres ejemplos magníficos, dos de ellos aún en pie. La ya mencionada Schofield House en Corozal, The Great House en Hudson street de Belice city (1928) y el ya desaparecido del antiguo palacio de gobierno de Payo Obispo, Quintana Roo (1903).

36Por lo general, en esas casas va a destacar el uso de maderas preciosas como la caoba (Swietenia mahagoni), la de pixoy (Guasama tomentosa), la del cedro rojo o kuche (Cedrela odorate) la del yaxnic (Vitex piramidata), etc.; o de maderas importadas como el pino de Chiapas y de Oaxaca que con el paso de los años han sido substituidas por tablas de maderas machambradas y por separaciones internas realizadas en aglomerados como el “triplay28”. En no pocos casos, la madera de chicozapote (Manilkara zapota (L.), especialmente el corazón de los troncos, servirá para la confección de los pilares estructurales y pilotes29.

37Por lo que respecta a la construcción de esas casas se va a seguir un plano modelo extraído de catálogos de empresas dedicadas a la comercialización de piezas de madera para viviendas o incluso a la venta de casas enteras30. Sin descartar el hecho que se diera la compra integral de alguna casa y esta fuese importada por alguna de las tantas empresas dedicadas a ello, especialmente en la colonia británica de Belice.

38Aun así, lo que parece más plausible es que el plano y esos catálogos fueron el primer recurso que puesto en manos de carpinteros de ribera, maestros ebanistas o madereros sirviera para la elevación de esas casas. Igualmente, la copia visual de las casas que aquí y allá se iban levantando y la experiencia adquirida a base simplemente de construir casas debieron ser las pautas más habituales y crearon unos técnicos especializados en la construcción de casas de madera.

Toda esta manufactura no va impedir que se asuman distintos estilos conceptualizados en otras áreas del Caribe, Estados Unidos e incluso en otras partes del mundo colonial británico, dándose casas de una sola planta, de dos y hasta de tres o cuatro con diferentes expresiones del denominado estilo victoriano, como por ejemplo los subestilos: Pintoresco, Queen Ann Revival, Gothic revival, etc., con decoraciones en marquetería del tipo“gingerbread” en barandas, celosías, capiteles y en montantes de puertas y ventanas. En algún caso, van a documentarse tipologías que parecen inspirarse en modelos del Chattel house de Barbados, o un estilo Dutch, más propio de Curaçao o las Antillas holandesas, o se producirá una copia casi idéntica con los modelos mas desarrollados del bungalow-cottage inglés y de las mansiones asociadas a las plantaciones algodonera del sur de Estados Unidos. En este último caso, el modelo arquitectónico está asociado a la presencia de empresarios estadounidenses, algunos de los cuales son huidos o refugiados de la Guerra de Secesión. Un ejemplo de lo que mencionamos es la Casa P.W. Shufeldt en Belice city, traída y reconstruida ex proceso desde Nueva Inglaterra por un comerciante de chicle que operaba en la frontera entre Belice y Guatemala y posteriormente antigua embajada de EE.UU. en Belice31..

39Esas acepciones tipológicas, van a darse en los casos más desarrollados, especialmente en los núcleos urbanos, diluyéndose según factores socioeconómicos y culturales tanto en las tramas ciudadanas como en las zonas rurales, propiciando así esa simbiosis con la arquitectura vernácula de tradición maya de la zona a la que hemos aludido. Existirá, así un amplio abanico que incide en la combinatoria de los elementos estructurales y arquitectónicos dando una riqueza tipológica difícil de clasificar a priori , aunque le podamos atribuir algunos niveles, pero que va servir para resolver las necesidades habitacionales de colectivos como los chicleros o las de los campamentos madereros, las de comerciantes, hacendados y jornaleros que operaban desde el último tercio del siglo XIX hasta mediados de la década de los cincuenta del siglo XX en la zona de nuestro estudio.

Los efectos de la guerra de Castas (1847-1901)

40La guerra de Castas, un conflicto étnico-territorial desarrollado entre 1847 y 1901. Fue una revuelta de la poblamiento maya activada ante el aumento de impuestos, el despojo de tierras para la instalación de grandes plantaciones y la explotación económica de las poblaciones mayas, por parte de las oligarquías agrarias del Yucatán.

41El conflicto motivo una serie de movimientos poblacionales de personas que evitando los efectos del mismo, abandonaban sus tierras, ubicadas en sur y centro de la península de Yucatán, los actuales estados de Campeche y Quintana Roo en México, para instalarse o bien en el refugio que suponía la ciudad de Mérida, o bien en las islas del norte de la península, Cozumel, Holbox e Isla Mujeres, o bien, más allá del río Hondo, limite más o menos formal entre el Yucatán y la colonia inglesa de Honduras británica. Se trata de colectivos, tanto de blancos y mestizos como de mayas que asumirán la categoría de “yucatecos” en las fuentes escritas de la época.

42Curiosamente, el propio conflicto fue el dinamizador de una actividad económica que puso en contacto, por un lado, a los colectivos mayas alzados en armas y por otro, al colonialismo inglés representado por una serie de compañías de explotación maderera establecidas entre el río Walis o Belice y el río Hondo32. Esa relación económica tenía su actividad nuclear en torno a la explotación de las maderas preciosas, destacando en ese rubro, l caoba, y más subsidiariamente el palo de tinte, así como productos agrícolas para el consumo de lado británico. Esos productos eran explotados por los colectivos mayas e intercambiados por armas, proporcionadas por los británicos, permitiendo el sostenimiento en el tiempo del conflicto y de paso, el incrementando la presencia inglesa, aún de forma deslavazada, en la península de Yucatán y la posibilidad, como así se dio, de reivindicaciones territoriales por parte de Gran Bretaña, aprovechando el reconocimiento de los habitantes y organizaciones políticas indígenas.

43Conviene mencionar, que el propio conflicto de la guerra de Castas no fue unidireccional, – tropas mexicanas contra mayas-, si no que se sostuvo en dos direcciones. Esa que mencionábamos y la que se dio entre dos grupos mayas que intervenían en el conflicto, los cruzob y los icaiché o pacíficos del sur. Así, la zona oriental de la península era el territorio de los cruzob cuya capital era Chan Santa Cruz, futura ciudad de Felipe Carrillo Puerto. Por contra, los icaiché o pacíficos del sur ocupaban la zona sudoeste de la península, y tenían su capital en Chichanhá y, luego, en Santa Clara Icaiche33 . Ambos grupos tenían claras diferencias religiosas y políticas. Mientras los cruzob adoraban la Cruz Parlante y buscaban un intercambio beneficioso con comerciantes y representante de la corona inglesa en Belice, con el fin de obtener recursos para mantener el conflicto. En cambio, los icaiché eran católicos, mantenían una difícil relación con los tratantes de madera beliceños y pretendían lograr un tratado de paz con el gobierno de Yucatán34. Una consecuencia de estas diferencias fue el conflicto paralelo que también alentó movimientos poblacionales de colectivos mayas icaiché más allá del río Hondo, desde la zona de los Chenes, en el centro de la península de Yucatán, en busca de refugio, dándose algún caso de agresión bélica como la incursión de Marcos Canul en 1872 a la población de Orange Walk.

44Conviene añadir, respecto al colectivo de los mayas Icaiché que su desplazamiento producto de la guerra se extendió más allá de la propia frontera. Así se ha documentado el asentamiento de grupos mayas desplazados por ese conflicto en una región de montaña en el actual noroeste de Belice y noreste de Petén, en concreto en la población de San Pedro Siris35.

La creación de poblaciones y la distribución de tierra

45Ya fuera ese hecho comercial entre mayas e ingleses, ya fuera, sobretodo, esos desplazamientos forzados de gentes asentadas en el área afectada por los dos conflictos, lo cierto es que provocó la reinstalación de estos en nuevas poblaciones en el norte del actual Belice.

46Esa reinstalación se reforzó por las transiciones económicas de los productos agroforestales en los mercados internacionales que se generan desde la colonia británica. Un dualidad estará presente en este caso: la explotación de maderas preciosas y la caña de azúcar, un incipiente cultivo surgido como resultado no tanto del agotamiento de los bosques por un exceso de depredación sino por la monodepencia maderera, lo que provocaba situaciones de debilidad cuando el precio de los mercados bajaba por crisis puntuales. Esa tendencia a la substitución, de la madera a la azúcar, se verá reforzada por la distribución de la propiedad de la tierra que culminará con la aprobación de la Crown Lands Act de 1871. Esta norma va ser un intento de corregir el monopolio propietario de unos pocos terratenientes que habían controlado la tierra de la colonia desde casi su fundación promoviendo la lotificación de la tierra para las poblaciones emergentes, muchas formadas por desplazados, y con el fin de incentivar nuevos espacios agrarios que substituyan la dependencia respecto a la explotación forestal36.

47Esa misma acta, también, va permitir la creación de reservas para los colectivos garífunas y los mayas kekchi en diversos lugares de Belice37. Irónicamente, sin embargo todas esas condiciones no van a favorecer del todo, a los mexicanos o yucatecos huidos. Desde 1867 el gobierno de la colonia ha dictado leyes que restringen el libre acceso de tierras a esos refugiados por temor a futuras reclamaciones. Su actividad laboral se centrará en los empleos derivados de las nuevas concesiones madereras que tras el reparto de tierras se efectúan a nuevos concesionarios. Los yucatecos, ya sean mayas, ya sean mestizos serán transportistas, cortadores, manipuladores en las trozas para el transporte de las maderas por el río e incipientes chicleros. Esas actividades les permitirán asentarse en el lado beliceño y desarrollar una serie de poblaciones. Evidentemente, esas actividades no fueron exclusivas, diversos grupos se asentaron desarrollando agriculturas de subsistencia basada en la milpa y por supuesto, las propias necesidades de desarrollo económico de la colonia se impusieron puesto que se va desarrollar el cultivo del maíz y el fríjol , la caña de azúcar y el algodón como certifica el censo de 1865 que determina 8.500 acres dedicados a estos cultivos en el norte de la colonia38.

48También, la doble dirección de conflicto que arriba aludíamos, si bien supuso el repliegue de poblaciones hacia el norte de la península de Yucatán y sobretodo, más allá del río Hondo, en la colonia británica, en busca de reactivar su actividad social y económica, también va suponer la extensión de la actividad económica preponderante en el área desde finales del siglo XVIII, la explotación de bosques y selvas, – básicamente con la extracción de maderas preciosas y palo de tinte, más tarde chicle-, que va ser el origen de no pocos benques o campamentos. Muchos con conexiones con poblaciones del otro lado del río Hondo dentro de la colonia inglesa, creando un binomio, donde el hábitat esta bajo la protección del lado inglesa y la actividad laboral y de sustento económico esta en el lado mexicano. Se trata, sin duda, de una frontera viva39.

49Con el fin de la guerra estos lugares, especialmente en el lado mexicano, serán el embrión de poblados que las sucesivas reformas agrarias y creación de ejidos irán conformando. Los casos, son numerosos como por ejemplo: Ramonal que hace binomio con Patchacán en Belice; probablemente ese sea el origen de los poblados de Sacxán, Ucum, Álvaro Obregón viejo, Pucté, Cocoyol y Botes.

50Con todo y con eso, debemos decir que de forma generalizada se puede datar entorno a la década de los cincuenta a los setenta del siglo XIX como el momento fundacional de poblaciones en la zona norte del actual Belice como Corozal, San Estevan, San Antonio, Blacklanding, etc40. Las noticias son diversas en este sentido:

51“By 1850 some 16 settlements had been established, including Corozal, Orange walk and San Estevan, numbering over 3000 residents. In 1857 the Jesuits reported 28 mestizo villages in the north, and the Blue Book for that year estimated a population of 10.000 in the northern district, including Orange Walk, from Punta Consejos in the north to Guinea Brass in the south and San Pedro to the east41. “

52Igualmente, esos flujos servirán para que se creen poblados dispersos en la Bahía de Chetumal o del Espíritu Santo, en el lado correspondiente al actual Belice, como San Pedro en Ambergris Caye, Punta Consejo o Sarteneja. En este sentido es paradigmático el caso de San Pedro en Ambergris Caye. Tras el asentamiento de cuatro familias de mestizos huidos entorno a 1848, que pagan un renta a los propietarios de la tierras (los hermanos Bibbins). El predio es comprado por el terrateniente mestizo James Hume Blake en septiembre de 1869 por 625 dólares. Este estaba casado en segundas nupcias con la yucateca Juanita Andrade, que había huido de Valladolid como consecuencia de las escaramuzas de la guerra de castas. Ahora bien, lo relevante de este ejemplo, es que tras esta aparente ocupación del espacio ex novo, se había desarrollado una intensa actividad especulativa en relación a la propiedad del suelo desde como mínimo desde la década de los treinta del siglo XIX dándose los intentos de colonización agrícola por parte de la Belize Agricultural Company, quien pretendía la plantación de algodón, también, ventas ralentizadas por parte del gobierno colonial, ya que se trataba de un espacio en disputa con el estado mexicano y posteriores ventas, primero en 1842 y después en 1866 a la Putnam & Von Ohlafen Co. de Belice, para pasar al empresario maderero y agente naviero Antonio Mathe42 por 9000 dólares y ser posteriormente subastada para el pago de deudas, tras la muerte de Mathe y adquirida de forma encubierta por James Hume Blake, pues actuaba como agente de sus hijas Romana y Maria Exaltación Andrade, las propietarias reales43.

Los desplazados y los aumentos de población

53Las cifras de esos aumentos poblacionales son limitadas, aún así, sabemos por un informe oficial de 1856 que la población estimada de Belice era de 20.000 personas. Distribuida en 7.000 para la capital colonial, 4.500 para Corozal y 1.300 para San Estevan, población cercana a la anterior. Como se puede observar, un cuarto de la población se concentraba en el norte de la colonia, mucha de la cuál eran refugiados44. Otros datos como los aportados por Stone (1994) confirman el peso específico de la inmigración de “yucatecos” tal como refleja la tabla 1.

54Mientras la población de Belice en 1835 era de 2.543 personas. En 1861, el número de habitantes llegaba a la cifra de 25.625. De estos el 57% era proveniente de la inmigración. Es decir, 14.606 personas y de esas, el 67, 2%, es decir, 9.815 corresponde a inmigrantes del lado mexicano, especialmente refugiados de la guerra de castas45 .Esa cifra va a mantenerse estable por una década para reducirse a partir de 1880 y estabilizándose entorno a la primera década del siglo XX, tal como muestra la tabla número 1. Otros estudios parecen confirmar esas cifras, Shoman, cita que la población de Belice era de 9.809 personas, pasando a 25.635 en 186146.

55En la tabla 2 se observa en detalle como el flujo de refugiados “mexicanos” conforma porcentajes destacados en el desarrollo poblacional del norte de Belice.

Tabla 1. Relación entre número de habitantes y peso de la inmigración mexicana en Belice entre 1861 y 1931.

56
Año Total población % mexicanos en total población Total migración. Total migración mexicana.
1861 25.635 38,3% 57% 67,2%
1871 24.710 24,3% 40,8% 60,2%
1881 27.452 14,9% 31% 48,1%
1891 31.471 7,1% 27,7% 25,6%
1901 37.479 4,6% 23,9% 19,1%
1911 40.458 3,2% 18,9% 16,7%
1921 45.317 3,1% 15,4% 19,9%
1931 51.347 2,4% 13,4% 17,9%

57Fuente: M.C.Stone, Caribbean nation, central american state: Ethnicity, race, and national formation in Belize, 1798-1900. Dissertation for degree of Doctor in philosophy. (Austin: University of Texas, 1994)

58Tabla 2. Población mexicana refugiada en el norte de Belice.

59
Poblado Habitantes Poblado Habitantes
Santa Elena 46 Douglas 100
Lagoon 26 Zapote 600
Punta Consejo 115 San Estevan 100
Corozal 590 Orange Walk 100
Rowley’s Bright 240 Indian Hill 50
Santenejas 316 Richmond Hill 100
San Pedro 150 Guinea Grass 50
Cocos 120 Baklanding 500
Total 1603 Total 1600

60Fuente: Mateo Ayuso, The role of the maya mestizo in the development of Belize. (Corozal, Belize,Mimeo, 1984)

Creación de poblados y la aparición de un nuevo modelo de hábitat

61Como hemos señalado, muchas de las poblaciones del norte de Belice, tanto las de la ribera del río Hondo como la pertenecientes a la zona de la Bahía de Chetumal o los cayos de Ambergris, a tenor de la informaciones de la fuentes orales e históricas surgen como consecuencia de ese crecimiento poblacional derivado de los refugiados de la guerra de castas. (ver tablas 3 y 4)

62Los poblados creados mantendrán un desarrollo urbano muy precario y que solo en algunos casos, por ejemplo Corozal, deviene algo más estructurado. Paralelo a esa fundación aparecerá un nuevo modelo de hábitat surgido de la mezcla de ese substrato cultural maya, las aportaciones arquitectónicas dadas en la colonia británica, ejemplificadas en el modelo del bungalow, que precisamente en esos años se está introduciendo de forma masiva en el territorio y sobretodo por la disponibilidad de gran cantidad de madera como material de construcción.

63Tabla 3. Poblaciones de Belice situadas en la ribera del río Hondo y sus procesos formativos.

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POBLACIÓN PROCESO FORMATIVO
CHAN CHEN Algunas familias de Chan Santa Cruz, actual Felipe Carrillo Puerto, en el centro de la península de Yucatán, deciden trasladarse tras el inicio de la guerra de Castas. Se dedican al cultivo de maíz.
PATCHACAN Durante la guerra de castas mucha gente se refugio en las selvas de la zona. Carmen Gómez fue una de ellas, se la considera el primer habitante y la que cambio la actividad económica por la explotación del palo del tinte, caoba y chicle.
SAN PEDRO Debe su nombre a la muerte del primer anciano fundador de la aldea, perteneciente a una familia huida de la Guerra de Castas.
SAN NARCISO Creada entorno a 1900, anteriormente se llamaba Zapotito. Este era un establecimiento a 1 Km. del actual, donde se establecieron las familias Domínguez, Pat y Ek, huidas de la masacre de Bacalar de 1858.
LOUISVILLE En 1860 Luis Ramírez, emigrante yucateco arriba a Corozal. En 1884 se instala en las cercanías de Corozal. Según datos de CIQROO de 1990 el 80 % de la población es de origen yucateco o mexicano.
SAN VICTOR Alrededor de 1850 se instalan 4 familias huidas de la guerra de Castas, dos de apellido Kantún y dos de apellido Gutiérrez. El 100% de la población es de origen maya, de origen mexicano.
DOUGLAS Se trata de un poblado fundado en 1841 por un jamaiquino de apellido Douglas proveniente del Yucatán. Este instalo un campamento maderero que con el tiempo pasaría a tener conexiones con el campamento Menguel (hoy Alvaro Obregón) del lado mexicano, a través de un ferrocarril que partía de este último. El origen de los pobladores es maya Icaiche, provenientes de Campeche y Yucatán a raíz de la guerra de castas.
SAN ROMÁN Se funda entorno a 1890 cuando aún existían algunos disturbios entre las autoridades yucatecas y los mayas en el centro de la península del Yucatán
SAN ANTONIO La fundación corresponde a 1840 y sus pobladores son de origen yucateco y su actividad principal estaba vinculada con las explotaciones forestales (caoberos,cortadores de palo de tinte y extractores de chicle o resina de chicozapote)
SANTA CRUZ Se trata de un asentamiento con un primera creación en 1845, propiciada por explotadores del palo de tinte. La caída de ese comercio llevo al abandono de la población que volverá a resurgir en 1872, por parte de tres personas José Miranda, Marcelino Chablé y Juan Villanueva que huyen de los poblados de Icaiché y Haas Che en Campeche como consecuencia de la Guerra de Castas.
SAN FELIPE Debe su nombre el hacendado Felipe Fabro, instalado con anterioridad. La guerra de castas propició el crecimiento de la ranchería recibiendo el nombre de San Felipe. Al parecer los primeros pobladores fueron colectivos mayas de Campeche que se dedicaron a la explotación de la madera y la extracción de resina de chicozapote.

65Fuente: Arnaiz, S. M., Miranda, A. Hoy, J.A., Sierra, L., Campos, B., Hernández, L.,Cauich, M.E.,Ken C. Estudio integral de la frontera México- Belice. (Chetumal: Centro de investigaciones de Quintana Roo, 1993)

66Tabla 4. Poblaciones de Belice situadas en la bahía de Chetumal y cayos de Ambergris y sus procesos formativos.

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POBLACIÓN PROCESO FORMATIVO
PROGRESO La población de este asentamiento proviene de refugiados tras el ataque de 1858 a la fortaleza de Bacalar. Estos se habían instalado en Corozal y desde allí, buscaran diversos lugares de asentamiento, escogiendo este por la facilidad para el cultivo de maíz. Al parecer eran de origen español o mestizo y no maya , ya que los apellidos iniciales eran Díaz, Magaña, González, Carrillo y Flores, entre otros.
CHUNOX Se trata de huidos de la Guerra de Castas provenientes del interior de la península de Yucatán. Al parecer, la creación del poblado surgió por parte de tres hermanos de apellido González. Su nombre viene de la palabra maya “pan de árbol.”
SARTENEJAS Todo y ser un asentamiento maya desde el 300 aC hasta 1500, este desapareció hasta 1849 cuando un grupo de mestizos huidos de la guerra de castas se asienta en la zona. Al parecer la primera familia asentada es la de Primitivo Aragón.
CONSEJO Se trata de una pequeña aldea nacida por el influjo de los huidos de la guerra de castas. En este caso, se trata de dos familias, los Rivero y los Vivas. Dedicados al cultivo de maíz, acudían a sus milpas, situadas en el lado mexicano, usando sus canoas. La instalación de los límites territoriales en 1895, provocaron su asentamiento definitivo de sus cultivos en el lado beliceño.
SAN PEDRO Se trata de una instalación de mestizos huidos del Yucatán en una isla conformada por los cayos de Ambergris. Se trata de cuatro familias que pagaran un renta a los propietarios de la tierras (los hermanos Bibbins). En 1863, San Pedro es comprada por James Hume Blake, un terrateniente vinculado a los negocios de explotación maderera, chiclera, coprera e ingenios de caña de azúcar.

68Fuente: Arnaiz, S. M., Miranda, A. Hoy, J.A., Sierra, L., Campos, B., Hernández, L.,Cauich, M.E., Ken C. Estudio integral de la frontera México- Belice. (Chetumal: Centro de investigaciones de Quintana Roo, 1993)

693.4. Definición de fronteras entre México y Belice y la fundación de Payo Obispo

70Cuando en 1893, el gobierno mexicano y la corona británica firma el tratado Spencer-Mariscal por el cual se marcaba la frontera entre Honduras británica y México en el límite natural del río Hondo, se iniciaba la pacificación de esta zona, sometida a las escaramuzas latentes de la guerra de castas y se daba carpetazo a las posibles veleidades expansionistas inglesas en la zona. Además, la definición de esa frontera vino a significar que México tomaba en consideración su papel en ese territorio, el cual no tardaría en colonizar por vía militar en 1898. Ese año, un pontón militar a cargo del teniente Othón P. Blanco se adentraba en la actual bahía de Chetumal, cerca de la desembocadura del río Hondo con el propósito de establecer una aduana y un establecimiento humano. Para 1901 ya había sido esbozada una nueva población: Payo Obispo, la actual Chetumal, que debió mucho de su crecimiento inicial a las prebendas y facilidades de instalación que se dieron a los denominados “yucatecos” y sus descendientes, refugiados durante la guerra de castas en el norte de la colonia inglesa a tierras mexicanas.

71De ese modo, con el arribo y traslado de gente se traspaso el modelo de hábitat generado en el norte de Belice al nuevo emplazamiento. Este se va a dar desde casi el primer momento fundacional de la ciudad. La historiografía local ha dado fecha y origen a esa arquitectura sincrética, hecha de madera y techos de zinc, siguiendo el modelo del bungalow que poco a poco cubrirá las principales vías de la nueva ciudad, combinada con otras casas de paredes del tronco de tasiste y techos de palma de huano. Así será Valeriano Córdova, un sastre de apenas 20 años, hijo de Manuela A. de Cordova, vecina de Corozal, el que traerá desarmada de Sarteneja, en Honduras Británica, la primera casa de madera que se instalará en la esquina de la calle 22 de marzo (actual Carmen Ochoa de Merino) con Héroes47 en 1901.

72La instalación urbana fruto del desbroce de manglar realizado por militares y la posterior concesión de tierras48 que en esos años será inaugurada oficialmente el 5 de mayo de 1898. Esa concesión de predios y lotes urbanos va a marcar el desarrollo de una arquitectura que como ya hemos reiterado, beberá de esa doble influencia colonial británica y maya. Desarrollo que será articulado por la propia población, entorno al 70 % proveniente de Belice, conformada por refugiados yucatecos huidos por los efectos de la guerra de castas y conminados a retornar a México tras la instalación militar. Estos van a seguir los métodos de construcción adquiridos en la vecina Honduras británica y simplemente, los aplicaran en el nuevo espacio urbano49.

73Esa población se articulará entorno a cuatro calles y una vía principal, la actual avenida Héroes, un paseo central que con el paso del tiempo se instalaran casas de planta baja y dos pisos siguiendo el modelo que se daba en Belice city y en Corozal en menor medida . Allí se van a dar ejemplos propios de diversas estilos, decoraciones en “gingerbread”, marquetería decorativa, etc. Estas casas serán las que se elevaran aquellos ciudadanos con economías consolidadas por algunas de las actividades mercantiles propias de la zona (comercio de maderas, chicle, etc.) y que mostraban su posición a la naciente sociedad.

74Paralelamente al paseo y con dos vías transversales a él, la población se desarrollará incorporando constantemente nuevos habitantes que en no pocos casos, construirán casas que seguirán la misma gradación tipológica que se daba en el norte de Belice. Es decir, combinan las paredes de madera con techos de huano o las paredes de tasiste con techumbres de plancha de zinc, dándose una cierta variedad habitacional.

75En 1922 el crecimiento de Chetumal dirigido hacia el norte, ha alcanzando una superficie de 0.48 Kilómetros cuadrados, superando las vías abiertas inicialmente. En las década de los veinte y treinta esa expansión dará pie a esa diversidad tipológica por lo que respecta a la morfología de las casas, con una distribución basada en predios de tamaños entre los 25 metros de lado y hasta de 50 metros de lado, que no obligan a la total ocupación de los mismos con construcciones, dejando espacios libres e incluso baldíos entre los lotes y las construcciones50. Así en 1904 se contabilizaban 248 habitantes para en 1934, siguiendo el informe Irigoyen contabilizar más quinientos predios urbanos y una población entorno a los 1300 habitantes51.

76Los efectos del huracán Janet en septiembre de 1955 y la destrucción casi total de la ciudad será el acta de defunción de esa arquitectura, que si bien va ser recuperada en muchos casos por la voluntad de sus propietarios ya no conformará las futuras formas constructivas de Chetumal, marcadas por el ladrillo de concreto y techos planos.

A manera de conclusión.

77A lo largo de la líneas precedentes hemos argumentado la forma como los aspectos de carácter socioeconómico y cultural incardinados en sus respectivos procesos históricos han conformado un modelo de hábitat propio de la zona estudiada. El modelo, todo hay que decirlo presenta una gradación arquitectónica, estilística y estructural en función tanto de la condición socioeconómica, como de la adscripción cultural de sus ocupantes. Todo ello va a redundar en el uso de materiales, en el diseño de espacios internos y en la presentación externa52.

Un resultado final, sea cual sea, convierte a esa vivienda en el reflejo sistemático del proceso histórico que lo ha generado y a su vez, en parte clave del imaginario de un colectivo humano, dada su visibilidad y disposición espacial. La vivienda es en este caso, insistimos, es signo de la acción del hombre en un paisaje, e hito que nos advierte como se ha construido históricamente ese territorio.

Notas de pie de página

781 Definición extraída del Diccionario de la lengua española. Real Academia Española de la lengua, 22ª edición, 2001

792 Ver Michael Ball, “ La cuestión de la vivienda. ¿ Hacia una revisión teórica?” En Sociológica, año 2, 4 (1987)

803 Ver T. Ontiveros, Vivienda popular urbana y vida cotidiana. En Congreso Nacional de Antropología: Hacia la Antropología del Siglo XXI. Mérida, Venezuela. 30 de mayo a 4 de junio de 1998. http://www.insumisos.com/lecturasinsumisas/vivienda%20popular%20y%20vida%20cotidiana.pdf , Consultado 1 de febrero de 2007.

814 Ver Robert E. Park, “Human Migration and the Marginal Man.” En The American Journal of Sociology, nº 6 (1928), págs. 881-893.

825 Sobre este conflicto ver: E. Montalvo, Enrique, “Revueltas y movilizaciones campesinas en Yucatán: indios, peones y campesinos de la guerra de castas a la revolución. “ En F. Katz, F. (Comp.) Revuelta, rebelión y revolución. La lucha rural en México del siglo XVI al siglo XX. Tomo 1. (México DF: Ed.Era, 1990); R. W. Patch, “ Decolonization the agrarian problem, and the origins of Caste war, 1812-1847.” En J.T. Brannon & G.M. Joseph, (Eds.) Land, Labor and capital in Modern Yucatán, Essays in regional history and political economy. ( Tuscaloosa: University of Alabama Press, 1991). Nelson Reed, La Guerra de Castas de Yucatán, (México DF: Ediciones Era, 1982); Terry Rugeley, “Los mayas yucatecos del siglo XIX ” en L. Reina, (Comp.) La reindianización de América, siglo XIX.(México DF: Ed. Siglo XXI, 1997) M. H.Villalobos González, M. H. El bosque sitiado: asaltos armados, concesiones forestales y estrategias de resistencia durante la Guerra de Castas. (INAH, CIESAS, Ed. Porrua, 2006).

836 Sobre esta cuestión existe una extensa bibliografía: N. Ashcraft, Colonialism and Underdevelopment: Processes of Political and Economic Change in British Honduras. (New York: Teachers College Press, 1973); Mateo Ayuso, The role of the maya mestizo in the development of Belize. (Corozal, Belize,Mimeo, 1984); N.Bolland, N. y A. Shoman, Land in Belize 1765-1871. (Jamaica: Institute for Social and Economic Research, UWI. 1977); N.O. Bolland, The formation of a colonial society: Belize, from conquest to Crown colony. (Baltimore, Johns Hopkins University Press, 1977); N.O. Bolland, Colonialism and resistance in Belize. (Benque Viejo del Carmen, Belice: Cubola Productions Ltd, 1988); Angel E. Cal, Anglo-Maya Contact in Northern Belize: A Study of British Policy Toward the Maya During the Caste War of Yucatan, 1847–1872. Tesis de Maestría, Departamento de Antropología, Universidad de Calgary, 1983; Ángel E. Cal, “Capital-Labor Relations on a Colonial Frontier: Nineteenth Century Belize.” En J. Brannon, M.J. Gilbert Land, Labor and Capital in Modern Yucatan: Essays in Regional History and Political Economy. (Tuscaloosa: University of Alabama Press; 1991). A.C. Dachary y S.M. Arnaiz, El caribe mexicano: Una frontera olvidada. (Chetumal: U. de Quintana Roo, 1998); M. Lapointe, M. Los mayas rebeldes del Yucatán. (Zamora: Colegio de Michoacán, 1983); R.Leslie, A History of Belize: Nation in the Making. (Benque Viejo: Cubola productions Ltd, 1995) ; C.S.Revels, Timber, trade, and transformation: A historical geography of mahogany in Honduras. A Dissertation submitted to the Graduate Faculty of the Louisiana State University and Agricultural and Mechanical College in partial fulfillment of the requirements for the degree of Doctor of Philosophy in The Department of Geography and Anthropology, 2002 y A. Shoman, Thirteen Chapters of a History of Belize. (Belize City: Angelus Press, 1994)

847 Véanse Martín M. Checa-Artasu, M. “Casa, madera y simbiosis arquitectónica en Belice y el sudeste de México.” En Gazeta de Antropologia-Revista del Dep.de Antropología, Universidad de Granada. nº 23 (2007) y L. H. Meredith, “ An architectural history of Belize.” En Belizean studies, Vol.13, nº 2, (1985) págs. 2-7

85fn8 Véase Roberto Segre, Arquitectura Antillana del siglo XX, (La Habana: Universidad Nacional de Colombia y Editorial Arte y Literatura, 2003)

869 Véase Roberto Segre, Arquitectura Antillana del siglo XX, pág. 46

8710 Véase J. Maas, The Gingerbread age. A view of Victorian America. (New York: Greenwich house, 1983)

8811 Véase Samuel Gutiérrez, Arquitectura de la época del Canal (1880-1914), y sus paralelos norteamericanos, franceses y caribeños. (Ciudad de Panamá: EUPAN, 1984)

8912 Véanse Samuel Gutiérrez, Arquitectura Caribeña. Puerto Limón, Bocas del Toro. (Bogotá: Archivo Nacional de Costa Rica y Escala Ltda. 1991), págs. 141. y Samuel Gutiérrez, La arquitectura en dos archipiélagos caribeños. Estudios comparados de Bocas del Toro, Panamá y San Andrés y Providencia. (Colombia. Panamá: Imprenta universitaria de Panamá, 1986).

9013 Véase Philip Row y Bruno Stagno, Arquitectura de las ciudades bananeras. ( San José de Costa Rica: Instituto de Arquitectural Tropical, 1999).

9114 Véase A. Pirela Torres, “Construcción por pabellones vivienda antillana en Maracaibo.” En Tecnología y construcción. Vol. 17, nº2 (2001), págs. 21-28.

9215 Véase W.Davidson, Historical geography of the Bay Islands, Honduras: Anglo-Hispanic conflict in the Western Caribbean. (University of Wisconsin, 1972), págs. 115-123

9316 Véase N. Blanca Niño N.”Arquitectura victoriana tropical en el Caribe guatemalteco.” En Carlos Flores Marini, Memoria del 2o. Festival Internacional de Cultura del Caribe. (México DF: Consejo Nacional por la Cultura y las Artes, 1989) págs. 270.

9417 Sobre la casa maya existe una numerosa bibliografía: Othón Baños Ramírez, Modernidad, imaginarios e identidades rurales. El caso de Yucatán. (México DF: Colegio de México, 2003). Othón Baños “Hamaca y cambio social en Yucatán.” En Revista Mexicana del Caribe. Año VIII num. 15 (2003), Chetumal, Quintana Roo; A. Dapuez, A. y O. Baños”Transformaciones en el régimen de la casa maya en Xocen.” En Revista de la Universidad Autónoma de Yucatán, Vol. 19, nº 229 (abril-mayo-junio de 2004); V. J. Moya Rubio, La vivienda indígena de México y el mundo. (México DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1988); A. Rangel, “ El hábitat maya.“En Arquitectura vernácula, Revista INBA, núm. 10 (1980), págs. 50-59. Beatriz Repetto Tió,” Un estudio sobre distribución de funciones en la casa habitación de una comunidad maya moderna.” En Revista I’inaj, núm. 2. (Diciembre- marzo, 1991); Lucía Tello Peón, “La vivienda en Yucatán: su espacialidad y esencia.” En Cuadernos de Arquitectura, núm. 5 (1992) Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán; L. Villers, La casa maya. (México DF: Publicaciones de INIREB, 1988); Richard Wilk, Household Ecology. Economic Chance and Domestic Life among the Kekchi Maya in Belize. (The University of Arizona Press, 1989)

9518 El tasiste (_Acoellorraphe wrightii_) se presenta en manglares y marismas a manera de islas, tasistales, rodeadas de otras especies vegatales como el zacate (_Cladium jamaicensis_), el chechem negro (_Metopium brownei_) y mangle botoncillo (_Connocarpus erectus_). La palma tasiste es extremadamente resistente al fuego, y puede sobrevivir a la mayoría de los incendios naturales que se presentan en la temporada de seca. El tronco libre de cicatrices de las hojas mide de 5-10 cm. de diámetro y suele ser utilizado cortado en varas para conformar paredes de cabañas. Las hojas son grandes y en forma de abanico, miden de 1-2 m de largo y su pecíolo mide hasta 1 m de largo, el cual presenta en los bordes dientes curvos parecidos a espinas. Las flores son pequeñas, de color crema-café y se agrupan en gran número sobre racimos que miden 1 m de longitud o más. Los frutos son drupas pequeñas de color rojo cuando maduran, tornándose a negro cuando secan. Es de utilidad para la construcción rural, es melífera y ornamental. Extraído de: J.A. Xacur Maiza (Dir.) Enciclopedia de Quintana Roo, 10 tomos. (Chetumal; 1998).

9619 Sobre el origen y usos del sascab conviene consultar: W.J. Folan, “Coba, Quintana Roo, Mexico: An Analysis of a Prehispanic and Contemporary Source of Sascab.” En American Antiquity nº 43 (1978), p:79-8 y E.R.Littmann,” Ancient Mesoamerican mortars, plasters, and stuccos: the composition and origin of sascab” En American Antiquity. Vol. XXIV, nºr 2, (October 1958), Society for American Archaeology.

9720 Despeinada (Beaucarnea pliabilis (Bakér) Rose.) En maya conocida como: ch’it ts’ipil. y también como mechuda. Es un árbol, a veces arbusto,que puede medir hasta 10 m de alto. Sus hojas son angostas, miden de 50 cm. a un metro de largo y se agrupan hacia la punta de las ramas. Las flores son pequeñas, de color amarillo pálido a blanco y se agrupan sobre grandes panículas. Los frutos son pequeñas cápsulas. Esta se encuentra principalmente en zonas de selva baja, aunque también se localiza en selvas mediana y alta. Se utiliza con carácter ornamental y artesanal y excepcionalmente para techumbres. Actualmente se cultiva para su comercialización en viveros Extraído de: J.A.Xacur Maiza (Dir.) Enciclopedia de Quintana Roo, 10 tomos. (Chetumal; 1998).

9821 El zacate (cladium jamaicense) también conocido como: Siba, puch, xpuj, suuk, cortadera. Es una hierba con tallos erguidos de hasta 3.5 m de alto. Sus hojas son simples, miden de 50 cm a 1 m de largo, son angostas y tienen pequeños dientes duros en toda la orilla capaces de causar cortaduras. Las flores son diminutas y se agrupan en panículas que miden de 20-50 cm. de largo, de color pardo rojizo. El fruto es diminuto. Presente en sabanas, marismas, manglares, en zonas húmedas de selva alta y a orilla de caminos. Esta especie crece en suelos periódica o permanentemente inundados, soportando baja salinidad. Se encuentra ampliamente distribuida en el estado. Es de utilidad artesanal, textil, forrajera y para la cubrición de techos de cabañas y palapas. Extraído de: J.A.Xacur Maiza (Dir.) Enciclopedia de Quintana Roo, 10 tomos. (Chetumal; 1998).

9922 Véase J. Van Lengen, Manual del arquitecto descalzo. (México DF: Ed. Pax, 2002), págs. 232-234.

10023 Véase J.Van Lengen, Manual del arquitecto descalzo., págs. 298-299.

10124 Véase Othón Baños Ramírez, Modernidad, imaginarios e identidades rurales. El caso de Yucatán. (México DF: Colegio de México, 2003), págs. 180-184.

10225 E. Schofield, terrateniente asentado en el área de Corozal, que había comprado la gran explotación azucarera de John Carmichael, inaugurada en década de los sesenta de siglo XIX. El ingenio azucarero y conocida como Pembroke Hall. Esta se va convertir en uno de los ejes económicos de la zona. P. Sullivan,”John Carmichael, life and design on the frontier of Central America.” En Revista Mexicana del Caribe, nº 10 (2000), págs. 6-88.

10326 Véase Anthony D. King, The Bungalow. The production of a global culture. (Londres: Routledge & Kegan Paul, 1984) págs. 198-200.

10427 Sobre el bungalow conviene consultar a: Anthony D. King, The Bungalow. The production of a global culture. (Londres: Routledge & Kegan Paul, 1984); Susan Slesin et al. Caribbean Style. (New York:Clarkson Potters Publishers, 1999); Y.Srivastava, “The bungalow: symbol of Dominican sovereignty.” En Contemporary Review, Vol. 282, nº1648 ( May 2003); J.F.Tirado Cabal, El victoriano en la arquitectura caribeña. (Villahermosa:Univ. Juárez autónoma de México, 1994).

10528 Se trata del nombre popular de un aglomerado de madera formado por la combinación de capas exteriores de madera dura y centrales de maderas blancas, unidas con resinas o pegas. Existen distintas tipologías en función de la aplicación que se de, como son el triplay interior formado a base de chapas de madera de pino, en capas impares (3,5,7,9 capas), con hilo encontrado en cada capa pegado con resina urea-formaldeido. El de cimbra ó exterior: Formado igual que el triplay interior pero pegado con resina fenólica. Este triplay tiene características de resistencia al agua en exposiciones temporales, no en contacto directo por inmersión (triplay marino); el listonado ó corazón de madera, formado por una combinación de chapas y un alma de madera sólida en capas impares. El enchapado en Okoume, Encino o Maple formado con capas de pino en los interiores y chapas de Okoume, Encino, Maple,etc en la capa superior y posterior, etc. Información aportada por Productora de Triplay, SA de CV http://www.ptriplay.com.mx/index.htm [Consultada 12 de enero de 2007]

10629 El chicozapote (Manilkara zapota (L.) también identificado como zapote, zapotillo, chicle conocido en lengua maya como: chak ya’, sak ya’, ya’o. Es un árbol de la familia de las sapotaceae que generalmente mide de 15 a 25 m, en ocasiones hasta 30 m de alto, tiene una corteza fisurada verticalmente, de color café-rojizo, posee abundante látex blanco. Hojas simples que miden de 5.5 a 18 cm. de largo, elípticas u oblongas, de color verde oscuro brillante en el haz y verde pálido en el envés. Flor perfumada, de color crema que mide de uno a uno y medio centímetros de longitud, solitarias o aglomeradas en la punta de las ramas. El fruto es una baya globosa, carnosa, jugosa y dulce, de color café y mide 10 cm. de diámetro. Presente en selvas alta, mediana y baja, a veces se encuentra en selva baja inundable y en petenes. La explotación comercial de este árbol fue fundamental para el desarrollo económico del Territorio Federal de Quintana Roo debido a los importantes volúmenes de su resina, el chicle que de él se extraían. El corazón del tronco fue empleado en los dinteles de los templos mayas y se ha venido utilizando en la construcción de muelles, palapas y para el levantamiento de pilotes de casas, debido a que tiene gran dureza y resistencia bajo el agua. También tiene un uso artesanal y medicinal Extraído de: J.A.Xacur Maiza (Dir.) Enciclopedia de Quintana Roo, 10 tomos. (Chetumal; 1998).

10730 Véase Anthony D. King, The Bungalow. The production of a global culture. (Londres: Routledge & Kegan Paul, 1984), págs. 91-93

10831 Esta casa fue traída pieza a pieza desde Nueva Inglaterra, donde había sido construida en 1866. En Belice city fue levantada como residencia del tratante de chicle norteamericano P. W. Shufeldt. En 1930 fue comprada por el gobierno estadounidense para convertirla en sede consular. Véase : SA. _About the Embassy. Historic Building-U.S. Embassy Chancery Building (1981 – 2006), Belize City http://belize.usembassy.gov/historic_building.html y SA. A farewell to charms. State magazine. United States State Department, marzo 2007, pág. 6.

10932 Las compañías que operaban en esa franja de terreno y que mantenían trato tanto con los cruzoob como con los Icaiché eran según información extraída del Archivo Histórico “Genaro Estrada” de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México e investigada por A. Higuera: Young Toledo & Co. (1851), British Honduras (1872), Cramer & Co. (1889), Jacob Morter (1898) y Mengel & Brothers Co. (1901), Krug & Co. (1912), Habet & Sabala (1913) y Melhano & Sons (1913) Ver Antonio Higuera Bonfil, Migración Nacional e Internacional hacía la Frontera México-Belice. Siglos XIX y XX.” En VIII Coloquio de la Sociedad Nacional de Estudios Regionales, Los extranjeros en las regiones; Oaxaca, 23 al 25 de marzo de 1994.

11033 Véase Don E.Dumond, “Independent Maya of the Late Nineteenth Century: Chiefdoms and Power Politics.” En G.D. Jones, Anthropology and History in Yucatán. (Austin: University of Texas Press, 1977), págs. 103-138.

11134 Sobre este asunto consultar: Don E.Dumond, Op.cit. pp.103-138. y Don E. Dumond, The Machete and the Cross. (Lincoln: University of Nebraska Press, 1997).

11235 Véanse Norman B.Schwartz, “Colonization of Northern Guatemala: Peten.” En Journal of Anthropological Research, nº 43 (1987), págs. 163–83. Norman B.Schwartz, Forest Society: A Social History of Peten, Guatemala. (Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 1990) Jason Yaeger, Minette C. Church, Jennifer Dornan, Richard M. Leventhal, _ Cambios en la situación política y las condiciones sociales y económicas de los mayas de San Pedro en Honduras Británica, 1855-1936_. (Belmopan: Belice Department of Archaeology, 2005)
[www.famsi.org/reports/03101es/41yaeger/41yaeger.pdf] [Consulta 8 de marzo de 2006]; Jason Yaeger, Minette C. Church, Jennifer Dornan, Richard M. Leventhal, “Etnias coloniales: La incorporación de los Mayas de San Pedro en Honduras Británica, 1855-1936.”En XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala. Museo Nacional de Arqueología y Etnología de Guatemala. (2004) págs.735-744.

11336 Véase J. Iyo,. et al. Belize, country experience in land issues. (Belmopan: Land Tenure center & U.S. Agency for International Development, Abril 2003), págs. 35 y s.

11437 Véase N. Bolland, N. y A. Shoman, Land in Belize 1765-1871. (Jamaica: Institute for Social and Economic Research, UWI. 1977), pág. 133.

11538 Mateo Ayuso, The role of the maya mestizo in the development of Belize. (Corozal, Belize, Mimeo, 1984)

11639 A.C. Dachary y S.M. Arnaiz, El caribe mexicano: Una frontera olvidada. (Chetumal: U. de Quintana Roo, 1998) págs. 67-69.

11740 M.H.Villalobos González, El bosque sitiado: asaltos armados, concesiones forestales y estrategias de resistencia durante la Guerra de Castas. (INAH, CIESAS, Ed. Porrua, 2006), págs. 67-69.

11841 A. Shoman, Thirteen Chapters of a History of Belize. (Belize City: Angelus Press, 1994), pág. 86.

11942 Se sabe que Antonio Mathe estuvo involucrado en la polémica de delimitación de límites entre la colonia de Honduras británica y Guatemala, ya que afectaba a sus intereses propietarios en la zona. Véase: W.M. Clegem, “A Guatemalan Defense of the British Honduras Boundary of 1859.” en The Hispanic American Historical Review, Vol. 40, No. 4 (Nov., 1960), págs. 570-581.

12043 Véase G.Godfrey, Ambergris Caye: Paradise with a Past. (Benque Viejo: Cubola Productions Ltd., 1998)

12144 R. Leslie, A History of Belize: Nation in the Making. (Benque Viejo: Cubola Productions Ltd., 1995)

12245 M.C. Stone, Caribbean nation, central american state: Ethnicity, race, and national formation in Belize, 1798-1900. Dissertation for degree of Doctor in philosophy. (Austin: University of Texas, 1994), pág. 23.

12346 A. Shoman, Thirteen Chapters of a History of Belize. (Belize City: Angelus Press, 1994), págs. 103-107.

12447 Ignacio Herrera Muñoz, Ignacio.”Siniestraron… testimonio y patrimonio citadino…” En Crónica Citadina, 9 de junio de 2006 http://periodistasquintanaroo.com/opiniones/040906/siniesnach.html

12548 G.A. Macias Zapata, “El ave fénix de la frontera. El suelo urbano y agrícola de Payo Obispo, 1898-1931.” En Martín Ramos Díaz, Payo Obispo 1898-Chetumal 1998. A propósito del centenario. (Chetumal: Universidad de Quintana Roo, 1999)

12649 Luz Maria Vallarta Vélez, Los payobispenses. Identidad, población y cultura en la frontera México –Belice. (Chetumal: Universidad de Quintana Roo, 2001)

12750 G.A. Macias Zapata, “El ave fénix de la frontera….

12851 Ulises Irigoyen, El problema económico de Quintana Roo. (México Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 1934), págs. 102-105.

12952 Veánse Martín M. Checa-Artasu, M. “Una arquitectura de madera desconocida. El caso de Belice y su área de influencia. En IV Jornadas técnicas organizadas por la cátedra “Gonzalo de cárdenas” de arquitectura vernácula. (26 al 29 de Marzo de 2007. ) Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana y la Fundación “Diego de Sagredo”, La Habana (Cuba); Martín M. Checa-Artasu, M. Ricardo Ceballos; Michela Semplici,” Descubriendo lo vernáculo: Arquitectura, madera y patrimonio en la frontera de México y Belice.” En Memoria del II congreso de antropología desde la Frontera sur. (12 a 14 de septiembre de 2007), Chetumal:Universidad de Quintana Roo; Martín M. Checa-Artasu, Un modelo autóctono de vivienda vernácula en Belice y su área de influencia. Editorial de Arquitectura Tropical. (San José de Costa Rica: Instituto de arquitectura tropical & Fundación Príncipe Claus para la Cultura y el Desarrollo. Diciembre 2007).

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Para citar este artículo :

Martín Manuel Checa Artasu, « La vivienda popular como representación de un proceso histórico: el caso de la frontera Belice-México », Boletín AFEHC N°38, publicado el 04 octubre 2008, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=2025

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