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AFEHC : transcripciones : Escritura de Censo consignativo : Escritura de Censo consignativo

Ficha n° 2103

Creada: 27 diciembre 2008
Editada: 27 diciembre 2008
Modificada: 15 enero 2011

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Autor de la ficha:

Rodolfo HERNANDEZ MENDEZ

Escritura de Censo consignativo

Préstamo de trescientos pesos de minas dados por el Prior del Convento de Santo Domingo de la ciudad de Guatemala a Rodrigo de Gálvez y su mujer Inés Calderón, quienes dieron de garantía su casa de habitación situada en la ciudad de Guatemala, y una estancia con el ganado mayor que tenían situada en Petapa.
Palabras claves :
Escritura de censo, Censo consignativo
Autor:
Inés Calderón y Rodrigo de Gálvez
Ubicación:
Archivo General de Centroamérica
Fecha:
1579-09-15
Paginas:
2 - 6
Texto íntegral:

1Sepan cuantos esta carta e imposición de censo y tributo vieren, como yo don Rodrigo de Gálvez y doña Inés Calderón, su mujer, vecinos que somos de esta muy noble y muy leal ciudad de Santiago de la Provincia de Guatemala y yo la dicha Inés Calderón, con licencia que pido y demando a vos el dicho don Rodrigo de Gálvez, mi marido, que presente estáis, para hacer y otorgar lo que de y uso se hará mención. Y yo, el dicho don Rodrigo de Gálvez, doy la dicha licencia a vos la dicha doña Inés Calderón, mi mujer, para el dicho efecto y de ella usando ambos a dos juntamente de mancomún y a voz de uno y cada uno de nos, por sí ynsolidum, y por el todo, renunciando como expresamente renunciamos el auténtica o esta de Cristóbal Reyes, como en ellas se contiene, por nos mismos y en voz y en nombre de nuestros herederos y sucesores, y por los que de nos tuvieren título o causa en cualquier manera, otorgamos y conocemos que vendemos al muy reverendo prior, frailes y Convento del monasterio de Señor Santo Domingo, de esta ciudad, como patrones y administradores de la Capellanía que en él instituyó Antonio de Paredes, difunto que sea en gloria, vecino que fue de esta dicha ciudad, y para la dicha capellanía y dotación de ella y quien por ella lo hubiere de haber, es a saber veinte y un pesos y tres tomines y seis granos de oro de minas y marca real, de a cuatrocientos cincuenta maravedís cada un peso, de Censo y Tributo y en cada un año, de la moneda que al presente corre. Los cuales dichos veinte y un pesos, tres tomines y seis granos vendemos y nuevamente imponemos, cargamos y situamos sobre todos nuestros bienes, y especial y señaladamente sobre las casas de nuestra morada que habemos y tenemos en esta ciudad, linde con casas de los menores de Gaspar Arias Hurtado y por otra parte, con solar de la iglesia y frontero de las capillas de la iglesia mayor, la calle enmedio; y sobre una estancia de ganado mayor que nosotros habemos y tenemos en términos de esta ciudad, en el valle de Petapa; que hay en ella ganado vacuno y yeguas, y alinda por una parte con estancia de Alonso García, y por otra parte, con estancia de Mateo de Zúñiga y con estancia de Francisco de Godoy, hilador; y sobre todo el ganado y yeguas y casas y corrales y todo cuanto en ella se incluye, y sobre tres caballería de tierra, que nosotros tenemos en el dicho valle, entre Pinula y Petapa, donde tenemos hecha labor de pan; y alinda con tierras de Francisco de Godoy, y por otra parte con tierras y labor de pan, de Juan Orozco de Ayala. Sobre los cuales bienes y posesión imponemos y cargamos y situamos este dicho censo, y sobre sus frutos y rentas y sobre todas sus entradas y salidas, usos y costumbres y declaramos que sobre ellas están impuestos trescientos pesos de censo principal, de que pagamos otros veinte y un pesos, tres tomines y seis granos a los menores de Gaspar Arias Hurtado, y que no hay sobre ellas otro ningún censo, tributo ni hipoteca, ni otro señorío alguno. Y estos dichos veinte y un pesos y tres tomines y seis granos prometemos y nos obligamos de los dar y pagar a los dichos señor Prior, frailes y Convento del Señor Santo Domingo, como patrones de la dicha Capellanía, o a quien por ella lo hubiere de haber, desde hoy día de la fecha de esta carta, en adelante, en cada un año, cada cuatro meses la tercia parte de ellos, o de seis en seis meses, la mitad; o en fin de cada año, todos juntos cual más quisieren cobrar de nosotros, en dineros, llanamente sin pleito alguno, puestos y pagados y entregados en esta dicha ciudad de Santiago de Guatemala, o en otra cualquier parte que nos los pidieren, con más las costas que sobre la cobranza de cada paga hicieren y se le recreecieren. E imponemos este censo sobre los dichos bienes y lo vendemos por precio y cuantía de trescientos pesos de oro de minas y marca real de a cuatrocientos y cincuenta maravedís cada un peso, que por ellos se nos dan y pagan por el dicho Prior y convento de los pesos de oro que el dicho Antonio de Paredes dejó para la dicha dotación, los cuales recibimos en dineros ahora en presencia del escribano y testigos de esta carta.
Y yo, Luis Aceituno de Guzmán, escribano ante quien se otorga, doy fe que conté los dichos trescientos pesos de minas que los exhibió ante mi fe, Cristóbal de los Reyes, procurador del dicho Convento, en novecientos y noventa y dos tostones y dos reales y se dieron y entregaron a los dichos don Rodrigo de Gálvez y doña Inés Calderón, su mujer; los cuales los recibieron y quedaron en su poder, realmente y con efecto.
Y nos los dichos otorgantes lo confesamos así y nos damos por pagados de ellos y vendemos este censo con las condiciones siguientes:
—Lo primero que tenemos, las dichas casas, estancias y tierras labradas y reparadas de todas las labores, beneficios y reparos de que tuvieren necesidad, por manera que siempre vayan en crecimiento, y en ellos se pueda haber y cobrar este dicho censo. Y si lo hicieremos así, que el dicho señor Prior, como tal patrón de la dicha Capellanía, a nuestra costa lo pueda mandar hacer y ejecutarnos por lo que costare o fuere menester, con sólo su juramento en que desde ahora lo diferimos.
—Otro sí. Que si dos años sucesivos estuviéremos, nosotros o quien de nos hubiere causa, sin dar ni pagar al dicho señor Prior y Convento, que lo fuere como tal patrón que le dé la dicha capellanía, o a quien por ella lo hubiere de haber, estos dichos veinte y un pesos, tres tomines y seis granos de censo, por el mismo caso, sin otra sentencia ni declaración alguna, de la cesación de la paga, las dichas casas, estancia y tierras, con todo cuanto en ellas hubiere labrado y mejorado caigan en comiso y hayamos perdido y perdamos cualquier derecho y acción, título, voz y recurso que en cualquier manera a ellas nos pertenezcan; y por tal comiso el dicho patrón de la Capellanía, por su propia autoridad o como quisiere, pueda entrar, tomar y aprehender la tenencia y posesión de las dichas casas, estancia y tierras y consolidar el uso útil con el directo, y todavía paguemos lo corrido del dicho censo hasta entonces, y sea en su elección tomar los dichos bienes por Comiso o dejarlos y continuar este censo, y aquello que eligiere se cumpla y haya efecto.
—Otro sí. Que en ningún tiempo nosotros ni quien de nos hubiere causa, no podamos partir ni dividir las dichas casas y estancia y tierras, aunque sea entre herederos, ni imponer sobre ello, ni parte, otro censo, ni los vender, ni en otra manera alguna en general a ninguna de las personas, en derecho o de costumbre prohibidas, sino que habiendo de ser sea a persona legal, llana y abonada, pasando con el dicho cargo de censo y condiciones de esta escritura, y no sin ellas, y que antes de la tal venta o enajenamiento se haya de hacer, seamos obligados nosotros o quien de nos hubiere causa a lo notificar y hacer saber al dicho señor Prior que es o fuere, como tal patrón, declarándole con juramento el precio cierto que por ellos nos dieren, para que si las quisieren tomar por el tanto, las pueda haber y tomar, antes que otra persona alguna, y si no las quisiere dé y conceda licencia para ello, pagandole el dicho censo corrido, que hasta entonces se debiere. Y que esta orden se tenga tantas cuantas veces las dichas posesiones o algunas de ellas se vendieren, y la venta o enajenamiento que de otra manera se hiciere sea en sí ninguna y de ningún efecto, y caigan en comiso como esta dicho y por tales las pueda tomar o dejar como se contiene en la condición antes de esta.
—Yten. Condición que cada y cuando y en cualquier tiempo que nosotros, o quien de nosotros hubiere causa, dieremos y paremos al dicho señor Prior, que es o fuere, del dicho monasterio del Señor Santo Domingo de esta ciudad, como tal patrón de la dicha capellanía, o quien por ella la hubiere de haber, estos dichos trescientos pesos de oro de minas, todos juntos en una paga en dineros, como los recibimos con más lo que se debiere de lo corrido de ello, hasta entonces seamos libres, y nuestros bienes y herederos y las dichas casas, tierras y estancia, sobre que lo imponemos; y el dicho señor Prior, que es o fuere, sea obligado a los recibir y a nos otorgar finiquito bastante, en forma de todo ello.
—Y si valen más los dichos veinte y un pesos, tres tomines y seis granos de oro de minas, de censo en cada un año, de los dichos trescientos pesos de oro de minas que recibimos de la demasía y más valor, hacemos a la dicha Capellanía y patrón de ella, gracia y donación buena, pura, perfecta irrevocable, que el derecho llama inter vivos; sobre lo cual renunciamos la ley del ordenamiento real, hecha en las Cortes de Alcalá de Henares que hablan en razón de las cosas que se compran y venden, por más o por menos de la mitad del justo precio, de la cual ni del remedio de los cuatro años en ella declarados, que teníamos para pedir suplimiento del verdadero precio, no nos aprovecharemos, y desde hoy en adelante cuanto a la cantidad de este dicho censo nos desistimos y apartamos de la propiedad y señorío que nos pertenece a las dichas casas, tierras y estancia y lo cedemos y traspasamos en el dicho Señor Prior, que es o fuere como tal patrón de la dicha Capellanía y en quien de ella hubiere causa, reservando en nosotros y en quien de nos la hubiere, el señorío útil y posesión y otras acciones, y le damos poder y facultad para que por su propia autoridad, o como quisiere, pueda tomar y aprehender la real posesión de este dicho censo, en los dichos bienes, sobre que lo vendemos y fundamos para que sea de la dicha Capellanía y su patrón y como de tal pueda hacer… y disponer, y entretanto que la dicha posesión por su parte se toma, otorgamos que nos sustituimos por sus tenedores y poseedores inquilinos, por él y en su nombre y demás de esto como reales vendedores, nos obligamos a la evicción y saneamiento de este dicho censo y de los dichos bienes sobre que lo imponemos y fundamos, como mejor somos y podemos ser obligados y de cualquier pleito, debate o diferencia que al dicho monasterio y Capellanía le fuere movido, o se le quisiere mover en esta razón en cualquier tiempo, siendo requeridos aunque sea después de la publicación de las probanzas, tomaremos labor y defensa y lo seguiremos y feneceremos a nuestra propia costa, hasta dejar al dicho Monasterio y Capellanía con este dicho censo, impuesto sobre las dichas posesiones, libre y pacíficamente, sin daño ni costa ni contradicción alguna, y si no se lo pudiéremos sanear le volveremos y restituiremos, llana y realmente, los dichos trescientos pesos de oro de minas que recibimos y más lo que debiéremos de lo corrido de ellos hasta entonces, y todas las costas, daños e intereses que sobre ello se le recreecieren, sobre lo cual sea bastante averiguación y prueba su juramento en que desde ahora lo diferimos y pedimos a cualquier juez lo difiera, tome y reciba sin que nosotros seamos para ello citados ni llamados, y para lo así tener y guardar, cumplir y pagar y haber por firme, obligamos sola dicha mancomunidad nuestras personas y bienes, habidos y por haber, y damos y otorgamos todo nuestro poder cumplido a cualesquier jueces y justicias de Su Majestad, así de esta dicha ciudad de Santiago de Guatemala, como de otras cualesquier partes, fuero y jurisdicción que sean a cada una de las cuales nos sometemos y renunciamos nuestro propio fuero y jurisdicción, domicilio y vecindad y la ley sit con venerit jurisdicione omni um judicum para que por todo rigor de derecho y vía ejecutiva nos compelan y apremien a lo así cumplir de pagar y haber por firme, según dicho es, tan cumplidamente como si fuese sentencia definitiva de juez competente; así fuese contra nosotros juzgado y sentenciado, y la sentencia fuese por nos pedida y consentida y no apelada, y fuese pasada en cosa juzgada y dada a entregar. Y renunciamos a cualesquier leyes, fueros y derechos que sean en nuestro favor, especialmente la ley y regla del derecho que dice que general renunciación hecha de leyes no vale. Y yo la dicha doña Inés Calderón, por ser mujer, renuncio expresamente el beneficio del beliano y la nueva Constitución y Leyes de Toro que son y hablan en favor de las mujeres, de las cuales y de su remedio me avisó el presente escribano y para más firmeza y validación de esta escritura, juro por Dios nuestro señor y por Santa María y por las palabras de los Santos Evangelios y por la señal de la Cruz, que entiendo bien el efecto de lo que aquí otorgo y que guardaré y cumpliré todo lo contenido en la dicha escritura, como en ella va declarado, y que ahora ni en ningún tiempo no iré ni veré contra lo en ella contenido, ni pediré las dichas casas, estancia y tierras, ni los bienes que para el saneamiento o paga de este censo fueren vendidos o ejecutados, por decir que me pertenecen por mi dote y arras y bienes parafernales… y por el privilegio de ellos ni por otro ningún derecho que me competa, tácita o expresamente porque todo esto renuncio, ni alegaré que para otorgar esta escritura he sido compulsa, apremiada, atraída, ni inducida, porque la otorgo de mi voluntad libre, ni que fui engañada, vesanificada aunque sea enormisimamente y no pediré absolución ni relajación de este juramento, aunque sea para efecto de ser oída en juicio y aunque sin pedirlo se me conceda, no usaré de ella, la tal absolución o relajación, so pena de caer o incurrir en pena de perjura e infame y fementida, y en las otras penas en que caen e incurren los que quebrantan semejantes juramentos. Y tantas cuantas veces me fuere absuelto o relajado este juramento, tantos juramentos hago, en testimonio de lo cual otorgamos esta carta ante el presente escribano público y testigos infraescritos, que fue hecha y otorgada en la dicha ciudad de Santiago de Guatemala, a quince días del mes de septiembre, año de mil y quinientos y setenta y siete años, y lo firmamos de nuestros nombres.
Y yo el presente escribano doy fe que conozco a los dichos otorgantes y son los mismos aquí contenidos. Testigos que fueron presentes, a lo que dicho es, Juan de Soto Pachón y Cristóbal Aceituno y Per[...] , vecinos de esta ciudad. Don Rodrigo de Gálvez, doña Inés Calderón. Pasó ante mí, Luis Aceituno de Guzmán, Escribano Público del número de esa Ciudad de Santiago de Guatemala por Su Majestad, fui presente al otorgamiento e hice mi signo en testimonio de verdad. Luis Aceituno Escribano público.
En treinta de agosto de mil y quinientos y ochenta y un años, se registró este censo. Juan de Guevara escribano.
Para lo corrido de este censo tengo recibidos cincuenta y cinco tostones. Fray Cristóbal de los Reyes. Este censo está pagado hasta quince de septiembre, todo lo corrido desde mil y quinientos y setenta y nueve años, y porque es verdad lo firmé de mi nombre, Fray Cristóbal de los Reyes. Para lo Corrido de él, tengo recibidos cincuenta tostones.

2Yo Cristóbal Aceituno de Guzmán, escribano de su Majestad, vecino de esta ciudad, hice sacar y saqué este traslado de la dicha escritura de censo original, que estaba presentado en estos autos de pedimiento de Alvaro Martín [...] en nombre del Convento de Santo Domingo de esta ciudad, va cierto y verdadero, corregido y concertado en el dicho original, siendo testigos Hernando Delgadillo y Juan de Guevara, vecinos de esta ciudad. Sacóse en la ciudad de Guatemala a veinte y dos días del mes de febrero de mil y quinientos y ochenta y cinco. Y por mandado del Señor alcalde e hice mi signo en testimonio. Cristóbal Aceituno Escribano de Su Majestad.»

Fuentes :

AGCA., A1.15, Leg. 4080; Exp. 32378, folios 2 – 6