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AFEHC : diccionario : JÁUREGUI Pablo José : JÁUREGUI Pablo José

Ficha n° 2119

Creada: 18 enero 2009
Editada: 18 enero 2009
Modificada: 27 septiembre 2011

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Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

JÁUREGUI Pablo José

Una figura del alto clero que ha concentrado mucho poder financiero durante su vida.
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Palabras claves :
Alto clero, Comisionado, Rentas, Concepción, Monasterio
Cargo o principal ocupación:
Administrador de los bienes y rentas del monasterio de Concepción (1796-1818)
Nació:
el 30 de junio de 1736 en la ciudad de Santiago de Guatemala
Murió:
el 27 de marzo de 1818 en la Nueva Guatemala
Padres:

1Joseph Manuel de Jáuregui oriundo de Chiapas (muerto en 1768), Sargento Mayor, hijo de Juan Jáuregui y Tovilla y de Juana de Valenzuela y de doña Ángela Manuela Sánchez de Guzmán hija de Juan Sánchez de Guzmán y de María Desideria Galante.

Resumen:

1En la época colonial, salvo los oficiales de la Real Hacienda, difícilmente uno puede encontrar un hombre que haya concentrado tanto poder financiero durante su vida. Completamente olvidado por la historiografía, la obra “oculta e ingrata” de Pablo José Jáuregui merece sin embargo ser rescatada por sus incidencias económicas y sociales. Fue cura coadjutor de Ciudad-vieja y de Amatitlan. Su relación de méritos y servicios nos dice que hizo siete oposiciones a los beneficios Curados del arzobispado y fue presentado en primer lugar por los de Izapa, Tepesontes y Alotenango. Obtuvo su primera función, con nombramiento del Real Patronato, en la capital del Reino en 1768, al ser presentado como capellán del Convento de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, gozando del sínodo correspondiente (y eso durante nueve años). Era como una señal de confianza enviada a un joven clérigo de apenas 32 años: un puesto con un alto poder simbólico, al ser este monasterio el más cercano a los valores de un cristianismo puro y austero. De su educación no se sabe casi nada, salvo que se formó en el Seminario Tridentino de Santiago Guatemala. Un periodo sin mayores problemas económicos pues nació en una familia acomodada: la madre provenía de una familia de la capital del Reino con bastante reconocimiento social, y el padre era un comerciante chiapaneco radicado en Guatemala, con mucha ambición de ascenso social. No deja de ser casual que su padrino de nacimiento haya sido el presbítero Manuel Marcelino Sánchez de Guzmán, pues el padre lo había destinado a la carrera eclesiástica lo mismo que a sus hermanos Manuel , Antonio Mariano y Mariano José. Sólo el hermano Antonio José contrajo matrimonio en 1766 con Antonia Arellano y Abarca. Pablo José Jáuregui se encargó de ejecutar las ultimas voluntades de su hermano Manuel, doctor en derecho y profesor de la Universidad, y recuperó buena parte de sus bienes y capitales bajo forma de capellanías, sin olvidar la biblioteca que contaba con más de 600 títulos.

2Al suceder los terremotos de 1773, el prelado Pedro Cortés y Larraz lo acusó de haber dejado abandonadas a las monjas en un terreno sembrado de alfalfa, y por ello fue designado en su lugar como capellán el presbítero José Antonio Santa Cruz . Al parecer el padre Jáuregui combatió la decisión del prelado y obtuvo su nombramiento como capellán segundo del monasterio. Junto con su hermano el Dr. Manuel Bernardino de Jáuregui obedeció a los reales mandatos relativos a la traslación de la Ciudad y toda la familia fue agradecido en un periodo en que los grupos de poder de la Capital se opusieron en su mayoría a a decisión real.

En 1783 el arzobispo Cayetano Francos y Monroy no se opuso a su nombramiento para servir el cargo de administrador de la pudiente Hermandad de la Caridad, fundada en el Sagrario el 19 de julio de 1676. El cargo estaba hecho para él. Demostró una gran habilidad para recuperar numerosos intereses atrasados. Encontró una situación financiera pésima y la mejoró en unos pocos meses: los capitales de la hermandad sumaban 27.380 pesos, y de estos se perdieron 5640 pesos. De los “buenos” capitales solo estaban corrientes 4700 pesos. Unos pocos ejemplos muestran su gran capacidad de trabajo: recuperó 2000 pesos de la hacienda de San Agustín, que debía 40 años de intereses; siguió un pleito contra Ildefonso Domezaen, quien se murió insolvente y abrió un pleito contra los fiadores. Decía sin malicia: “he seguido el negocio con bastantes nervios…”; por último, perdió solamente dos capitales: 300 pesos de María Peláez y otros 900 de Juana Valenzuela. También pidió un aumento de sueldo de 150 pesos… Ese tipo de gestiones fueron comunes hasta su fallecimiento en 1812. Las noticias sobre sus éxitos financieros recorrieron la ciudad: en 1786 fue nombrado ecónomo de la obra del Palacio Episcopal. Dos años después los vecinos de la capital lo comisionaron para reunir los fondos necesarios para la construcción de un templo en honor a Nuestra Señora de Guadalupe. Promovió el culto de la Virgen con la misma tenacidad que mostraba en la vida cotidiana cuando un inquilino se atrasaba en pagar los intereses debidos. En carta del 20 de enero de 1790, el Presidente de la Audiencia consultó al Rey sobre el proyecto formal presentado por Jáuregui: “sobre que cediendo de parte del superior Gobierno un predio, haría construir y dotar un templo dedicado Maria Santísima de Guadalupe en la Nueva Guatemala, fundación que aprobó su majestad otorgando la licencia correspondiente”, aparentemente en 1793 según Domingo Juarros . El templo se estrenó el 12 de diciembre de 1793, siendo nombrado Pablo José Jáuregui primer prioste de la Ermita.

3Después del regreso a España de Llanes , quien fue administrador de las rentas de la Concepción entre 1784 y 1790, las monjas y el obispo nombraron como interino en el cargo al pudiente comerciante Blas Rodríguez de Zea, quien rindió cuentas poco tiempo después ante… Pablo José Jáuregui, llamado para ocupar el puesto de manera definitiva en noviembre de 1796. Al descubrir el informe Jáuregui encontró varios puntos conflictivos, hasta tal punto que se inició un ruidoso pleito. Más allá de esta delicada transición, Jáuregui asumió el cargo dando plena satisfacción a la abadesa Josefa Argueda: “(…) están muy buenas y puntuales por lo que le damos las gracias al padre administrador por el empeño con que ha tomado recaudas tantas fincas perdidas y por parte por ahora por haber trabajado (…)”. Controlaba entonces un verdadero “imperio” financiero: los capitales de la Concepción se acercaban a los 300.000 pesos, los del Hospital de San Juan de Dios a 40.000 pesos y los de la Hermandad de Caridad alcanzaban cerca de 50.000 pesos. Los datos sobre sus propios bienes y capitales son escasos, salvo la información sobre sus distintas capellanías que alcanzaban 16.000 pesos (de 3000 pesos fundada en 1686 por Juan Francisco de Castro, de 4000 pesos fundada por el maestro don Juan Manuel de Cárdenas, de 6910 pesos fundada por su hermano Mariano, y 1500 pesos residuo de los bienes de don Manuel su hermano difunto). A lo cual hay que añadir sus salarios (1200 pesos anuales por su trabajo en Concepción y 400 pesos por la Hermandad de Caridad). En su casa tenía por lo menos una esclava a su servicio, María Josefa de San Bartolomé, quien obtuvo una carta de libertad en 1800. Según datos citados por Juan José Falla Sánchez, la casa grande estaba ubicada “en la doce avenida de la Nueva Guatemala, frente al convento de las Beatas indias y contigua a la esquina sur poniente de la novena calle y doce avenida”. Era también dueño de un alfalfar al poniente de los muros de la iglesia de la Recolección.

4Falleció a la edad de 82 años sin que tengamos mucha información sobre la transmisión de su cuantioso patrimonio, adquirido durante una vida enteramente dedicada al servicio de la Iglesia : sin duda un singular éxito social !

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