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AFEHC : articulos : Las elites mayas, la cultura y el Estado en Guatemala : Las elites mayas, la cultura y el Estado en Guatemala

Ficha n° 2182

Creada: 21 mayo 2009
Editada: 21 mayo 2009
Modificada: 09 enero 2011

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Autor de la ficha:

Marta Elena CASAÚS ARZÚ

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Las elites mayas, la cultura y el Estado en Guatemala

El artículo intenta hacer un recorrido por las diferentes percepciones y aportaciones de las elites intelectuales mayas en relación a la nación y al Estado en Guatemala, con el fin de constatar que en el movimiento maya, existe una rica variedad de posiciones que aportan diferentes perspectivas al debate sobre el tránsito del estado homogéneo al estado plural. Uno de los aportes más novedosos es el de las mujeres mayas. Como colofón se propone que ha habido un cambio por parte del movimiento maya en su percepción sobre el Estado.
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Palabras claves :
Movimiento maya, Elites intelectuales mayas, Estado, Nación, Cultura, Diversidad cultural, Racismo, Multiculturalismo, Interculturalidad
Autor(es):
Marta Casaús Arzú
Fecha:
Junio de 2009
Texto íntegral:

1

  • Este artículo se inscribe en el marco del proyecto del MICIN “Ciencia y política frente a las poblaciones humanas. Europa y América, siglos XIX y XX” (HUM 2006-10136).

El surgimiento del movimiento maya

2Tal vez uno de los hechos más relevantes, del movimiento maya, es su falta de confianza hacia el estado por la naturaleza homogénea del mismo, por su parcialidad como un estado mono-étnico y mono-cultural y sobre todo por su incapacidad de cubrir las necesidades básicas de la población. El reclamo hacia el estado criollo y ladino-céntrico y hacia el estado racista forma parte del discurso de buena parte de las elites mayas, tanto de las que participan dentro del estado como de las que están fuera de él1. A partir de la firma de los Acuerdos de Paz, el 29 de diciembre de 1996, se produjo una inflexión en relación al auge de la sociedad civil, especialmente por parte de los movimientos mayas y de mujeres. Este fenómeno ha sido poco estudiado por los analistas guatemaltecos y extranjeros y resulta novedoso por las nuevas formas de participación política de los mayas en el estado en todos los ámbitos de la administración local, regional y nacional y los cambios que ello ha producido en las relaciones interétnicas y en la percepción del Estado y de sus instituciones2. Lo que es indudable es que, en estos últimos diez años, se ha producido un enorme crecimiento y ocupación de nuevos espacios públicos, teniendo fuerte presencia, en los movimientos sociales, partidos políticos o en el Estado. Dichos espacios han sido llamados “rendijas de participación o ventanillas de inclusión” y en otras se ha hablado de «indio permitido3». No obstante suponen una novedad en el ámbito de la participación política y en las cuotas de representación pública, que ha generado un cambio sustancial en la cultura cívico- política del país y ha abierto un nuevo interrelacionamiento entre la sociedad civil y el estado contribuyendo notablemente al proceso de democratización del país.

3Los estudios mas relevantes al respecto han sido los de Kay B. Warren, Roddy Brett, Edward Fischer y Santiago Bastos y Manuela Camus, fueron de los primeros en observar este nuevo activismo maya, Warren le llamo “activismo pan maya” y se refirió a los intelectuales públicos y sus críticos, Edward Fischer y Robert McKenan, se refirieron al activismo vinculado a la construcción de la identidad pan maya y a las diferencias entre los líderes locales y nacionales en Chimaltenanago, haciendo énfasis en el papel que juega la cultura en este proceso de construcción identitaria y Charles Hale4, ha enfatizado mas en el estudio de la identidad de los ladinos frente al ascenso de los movimientos mayas y en las percepciones de los ladinos de Chimaltenango frente a éste proceso de reconstrucción y de renegociación de las identidades étnicas. Otros aportes en éste campo, pero desde una perspectiva antropológica mas clásica han sido los trabajos de Bastos y Aura Cumes5.

4En cuanto al papel que han jugado las mujeres mayas en éste proceso ya resulta un hecho novedoso que una mujer indígena Quiché, Rigoberta Menchú recibiera en 1992, el Premio Nobel de la Paz y, a partir de entonces se dedicara a luchar por los derechos de los Pueblos Indígenas como delegada de Naciones Unidas y representante para el decenio de los Pueblos Indígenas. El hecho de que una mujer indígena se lanzara a la presidencia de la República en las elecciones del 2007, con un partido indígena WINAK y Encuentro por Guatemala, ya supuso un reto en un país con altos índices de racismo, pero tal vez lo mas relevante haya sido la emergencia de una fuerte presencia de mujeres intelectuales en el movimiento maya, sorteando todo tipo de dificultades y obstáculos, no solo con la población no maya, sino con sus propios compañeros indígenas6.
A nosotros nos interesa focalizar uno de los aspectos menos abordados: la relación de los intelectuales mayas con el Estado. La irrupción del movimiento maya y la presencia de elites mayas en los últimos tres gobiernos ha sido notoria, así como su contribución política al cumplimiento de los Acuerdos y de Paz y su aporte teórico al situar en la agenda pública el problema del Estado, el racismo y la discriminación. La posibilidad de tener un o una presidenta indígena en las elecciones del 2012, es bastante alta, y la certeza de tener un vicepresidente indígena o al menos un candidato a vicepresidente indígena en prácticamente todos los partidos políticos es casi una certeza, para las próximas elecciones del 2012.

5En las dos últimas décadas, hemos observado que se ha ido formando una nueva capa de «élites indígenas» o de intelectuales mayas con un discurso nuevo, muy vinculado a la recuperación de la identidad étnica, a la reivindicación de los derechos humanos, especialmente los derechos étnicos y al cuestionamiento del modelo de Estado y de nación. Estas élites mayas surgen ante la crisis del Estado-nación homogéneo y monocultural, y buscan nuevas bases para la legitimación de un estado plural y de una nación intercultural o multicultural, así como nuevos modelos de ciudadanía más dinámicos e incluyentes, en los que sea posible el respeto y el reconocimiento de las diferencias étnicas en el ámbito de un Estado plural o de una nación inter o multicultural7.
Es por ello que queremos plantearnos en este artículo tres preguntas que trataremos de responder, en parte, en base a nuestra investigación mas reciente:

6¿Cómo perciben las élites mayas al Estado y que relación establecen con el mismo?
¿Qué tipo de Estado y de Nación plantean estas élites mayas?
¿Cuál es el papel de las mujeres mayas ante ésta transformación?

7¿Podríamos apuntar la hipótesis de que se está produciendo una fuerte interpelación hacia el modelo de Estado homogéneo y monocultural y se transita hacia un Estado plural y multicultural?

Metodología

8Hemos abordado esta investigación desde una perspectiva interdisciplinaria combinando la historia intelectual, la antropología, la ciencia política y el análisis de los discursos de las élites mayas y ladinas y para ello hemos empleado una metodología de participación y construcción colectiva con un grupo de 14 intelectuales mayas y ladinos, hombres y mujeres que, por su relevancia en diferentes ámbitos, intelectuales, políticos, empresariales o literarios podrían contribuir mediante la elaboración de un ensayo con preguntas dirigidas a proponer cuáles serían las políticas públicas más adecuadas para enfrentar el problema del racismo y de la discriminación8. Una vez elaborados los 14 ensayos se introdujeron en un programa de análisis cualitativo de datos que nos proporcionó todos aquellos fragmentos de texto y concurrencias y correlaciones entre una serie de conceptos relacionados con el Estado, la sociedad civil, el racismo de Estado, la discriminación, las políticas públicas etc. Con ese material procesado, se lo pasamos a todos los ensayistas, sin poner sus nombres, para que lo revisaran y ellos fueran eligiendo aquellos términos, conceptos o definiciones básicas para elaborar las políticas públicas en contra del racismo y la discriminación9.
Para la elaboración de este trabajo hemos seleccionado varios tipos de análisis y de materiales, los fragmentos de textos, análisis de prensa, relacionados con el Estado, el racismo y las políticas públicas, analizando las interconexiones con otros conceptos y el porcentaje de veces que mencionan al Estado en sus ensayos. A partir de esta información, hemos realizado dendogramas y otras representaciones gráficas, para ver con que otros términos y conceptos se relacionan los análisis de los discursos de las élites mayas y ladinas más relevantes en esta materia, centrándonos en el tema del Estado, la nación y la ciudadanía (ver anexo II). Por último, hemos acudido a otros tipos de materiales producidos por los intelectuales orgánicos mayas, de mayor relevancia para completar el análisis de discurso e incorporar otras voces y con todo el material hemos construido voces y vocablos consensuados entre elites mayas y ladinas sobre Estado, racismo y discriminación, etc.

La pugna por la hegemonía de los intelectuales mayas. Hacia una reformulación del Estado y de la nación.

9Para éste apartado hemos seleccionado a los y las autoras principales que son los que mas han abordado esta temática y además hemos incorporado otras voces y discursos de otros ensayistas mayas y especialmente mujeres, acerca de la naturaleza y el papel que un Estado debería de asumir en una sociedad pluri-étnica, multilingüe y pluricultural como la guatemalteca.
En las élites mayas son cuatro los autores abordados, además de un colectivo de mujeres mayas las que plantearon este debate con mayor coherencia y abordaron el tema de la nación y del Estado con mayor profundidad: Demetrio Cojtí, Estuardo Zapeta, Irma Alicia Velásquez Nimatuj y Rigoberto Quemé Chay; tres de los cuatro intelectuales mayas formados en el extranjero, el primero en Bélgica y los otros dos en Estados Unidos, el cuarto en Guatemala, con una maestría en París; los cuatro doctores por diferentes universidades: Demetrio Cojtí, doctor en Comunicación Social por la Universidad de Louvaine, Estuardo Zapeta, Master en Antropología por la Universidad de Albany y periodista de Siglo XXI y Irma Alicia Velásquez Nimatuj, doctora en Antropología por la Universidad de Austin, Texas y Rigoberto Quemé Chay, doctor en antropología por la Universidad de La Sorbonne, ex alcalde de Quetzaltenango y fundador del primer movimiento político intercultural: Xeljú. Los cuatro pertenecen a diferentes organizaciones Mayas que responden a tendencias muy distintas: Cojtí al soberanismo autonomista del Pueblo Maya, Estuardo Zapeta, al neoliberalismo y el postmodernismo, Rigoberto Quemé Chay, a un proyecto mas cívico-político y con una proyección mas nacional. El colectivo de mujeres Mayas de Kaqlá que surgen en 1996, con el fin de promover una reflexión con otras mujeres mayas acerca de la opresión étnico-cultural y sobre la renegociación de sus identidades con sus compañeros mayas. Una característica importante en todos ellos y que la reflejamos porque es relevante para nuestras conclusiones, es su paso por la administración central o municipal y su reflexión posterior acerca del mismo.

10Pasaremos a analizar su percepción del Estado y de la nación, a raíz del Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos indígenas y de otros ensayos posteriores, y nos detendremos en las coincidencias y disidencias de sus discursos y en los aspectos más relevantes del mismo.

La visión de Demetrio Cojtí: el soberanismo autonomista del Pueblo Maya

11Demetrio Cojtí, desde el inicio de sus trabajos propone un modelo de Estado de las autonomías o de Estado federal, a partir de un concepto de nación étnica y Estado multinacional10. Cojtí contempla al Pueblo Maya de forma primordialista, como un ente perteneciente a una «nación étnica», que no se ha podido consolidar debido al colonialismo interno y el Estado ladinocéntrico que lo ha reprimido o asimilado históricamente. Derivado de ello, Cojtí considera que, por naturaleza, el «Pueblo Maya», es un sujeto de derecho y posee unos derechos básicos, entre los que se encuentra la autodeterminación. Esta puede ser interna o externa, y en cualquier caso debe “tener la potestad de determinar su estatuto político y de accionar libremente para lograr su desarrollo económico, social y cultural11”. Es consciente que el movimiento maya en general, “por razones de factibilidad”, no debe de exigir, todavía, una solución autonómica total, ni buscar la secesión del Estado ladino ni plantear un Estado maya independiente, pero considera que si está facultado para hacerlo. Para Cojtí las características del Estado guatemalteco impiden o dificultan el tránsito hacia un Estado multinacional. El Estado mono-étnico, vigente, se basa en una división político administrativa centralizada, que no toma en cuenta las necesidades de los pueblos indígenas, en una legislación, que no reconoce la representatividad de éstos pueblos, ni siquiera los contempla como tales, en la composición mono-étnica de los funcionarios públicos. Por ello considera que el Estado guatemalteco posee una cultura institucional pública que es «ladino-criolla» y una mentalidad de sus funcionarios que es mono-cultural y ladino-céntrica que se refleja en los censos y en la estructura del presupuesto del Estado orientado a, “ocultar la discriminación social, étnica y de género que práctica el Estado en cuanto a gastos e inversión del presupuesto12”. Cojtí Cuxil, define la naturaleza del Estado guatemalteco como, “un Estado criollo de carácter ladino-céntrico, diseñado y estructurado para actuar y ser mono-étnico, mono-jurídico, mono-lingüe y mono-cultural”. Cualquier análisis que se realice de la vida pública, se encuentra con el carácter mono-étnico y mono-cultural del Estado, del sistema democrático y, por ende, de los gobiernos, de modo que “el Estado también está diseñado y estructurado para actuar contra los pueblos indígenas13”. Por ello plantea la necesidad de iniciar un tránsito hacia un Estado multinacional. Aunque no lo define, lo está entendiendo como aquel Estado plural que reconoce las diversas identidades étnicas de los pueblos indígenas, permita su autodeterminación, en el marco de la unidad del Estado. El autor sugiere un proceso gradual de “multiculturalización” del Estado y para ello cree que es necesario que exista una volunta política por parte de todas las fuerzas para dar cabida a los derechos de los pueblos indígenas, medir los costos políticos que pagan los ladinos proclives a apoyar el cambio, impulsar aspectos administrativos, mayor participación y representación indígena en los puestos de poder de la jerarquía administrativa, crear cuotas y plazas para funcionarios de los diferentes pueblos indígenas, en otras palabras, “eficientar étnicamente la democracia pluralista en la estructura del Estado14”. Al contrario que Zapeta, Cojtí pone el énfasis en que es el Estado quien no permite la construcción de la nación, porque no incorpora la historia y los derechos del pueblo maya y “porque margina, excluye y descalifica a los indígenas en el interior del territorio y de la nación guatemalteca”. Mientras el Estado no garantice la plena igualdad social y ciudadana de todos los habitantes del territorio, no podrá integrarse la nación. “Mientras el Estado no asegure la igualdad plena de derechos entre los pueblos no puede haber nación15”.

La visión neoliberal e intercultural de Estuardo Zapeta sobre la Nación

12Estuardo Zapeta, con una fuerte influencia del postmodernismo e ideología neoliberal, parte de una visión diferente sobre el tema y se centra más en la Nación que en el Estado. En gran parte de sus artículos se lamenta de la incapacidad de los guatemaltecos para construir la nación. Le pesa y le preocupa esa deficiencia y es consciente que ni mayas ni ladinos le confieren la importancia que merece. La construcción de una nación y de una identidad nacional, tiene clara prioridad sobre la transformación del Estado y de la legislación. Es consciente que la nación, “la formamos todos, indígenas y ladinos, criollos y mestizos”. Define la nación desde una perspectiva cívico-política más que étnico-cultural, como, “Esa realidad multiétnica, multilingüe, multicultural y multirreligiosa, que compartiendo espacios, tiempos y territorios se ha conocido como Guatemala16”. Estuardo Zapeta no se refiere exclusivamente a etnias y pueblos, sino a una historia común, de espacios compartidos, de territorios, de plurietnicidades y de otras diferencias, y resulta claro que su concepto está más cercano a la definición de una nación política pero con rasgos culturales. A diferencia de Cojtí y de Quemé, considera que lo que está en juego, con los Acuerdos de Paz, es la nación, que, a su juicio es algo más que los derechos étnicos y que la autonomía o la co-oficialización de los idiomas. Lo que está en juego, es la naturaleza de la nación. En esta nación plural, diversa y unida, deben de estar contempladas las demandas mayas y ladinas, ambas consideradas como nacionales, que a través de la negociación entre ciudadanos, entre individuos que comparten un mismo territorio, sienten las bases sobre las que descanse la nueva legitimidad de la nación. Para Zapeta no es sólo el Estado el responsable, ni únicamente la clase dominante, con su miopía para comprender los cambios inevitables de la historia; son los ciudadanos comunes los que tienen la responsabilidad de construir la nación. Coincide con Quemé en darle prioridad a la sociedad civil de la que debe partir la iniciativa de la construcción de la nación y de la identidad nacional, y por ello antepone, «lo nacional a lo étnico», la ciudadanía a la comunidad, los derechos comunes a los derechos diferenciados y para eso, considera indispensable la negociación entre identidades y la elaboración de pactos sociales con otro grupos y etnias, entre ellos los ladinos”, “todos debemos enmarcarnos dentro de lo nacional17”. La propuesta de Zapeta pretende incorporar a la nación al conjunto de ciudadanos, no desde una perspectiva exclusivamente étnica, sino también política, dotar a la nación de “una visión integral, incluir lo ladino y lo mestizo como elemento de complementariedad”. En palabras suyas: “Propongo, entonces que desde ahora la construcción de un todo nacional prevalezca sobre las bases de las partes étnicas fortalecidas. Las comisiones paritarias pueden ser el primer paso positivo para construir la nación guatemalteca18”. Incluso va más lejos en sus escritos, en donde denuncia públicamente el “Error del Acuerdo Indígena”, por haber marginado al ladino en el proceso de reformulación de la nación, cuando “el Acuerdo nunca debió de haberse concebido como un limitante o un elemento divisorio de la construcción de la nación guatemalteca19”. Sin duda su proyecto de nación coincide con un proyecto más amplio, de carácter político, más nacional, que centra el debate en el individuo como agente transformador, en el ciudadano como sujeto histórico, a partir del cual se proyecta la voluntad irrevocable de ser el último reducto de la soberanía popular, siendo el individuo y no el pueblo, el principal sujeto de derecho y el actor principal de la construcción de la nación. En este discurso no existe una dicotomía entre pueblos o naciones étnicas y Estado, ni una necesaria polarización entre las identidades mayas y ladinas. Considera que el “esencialismo” étnico deja de tener importancia para dar paso a la construcción de una nueva nación en la que todos y todas tengan cabida, sin menoscabo de las identidades diversas y de los derechos específicos como mayas, ladinos, mujeres, cristianos u otras identidades colectivas. Zapeta es enormemente crítico con las visiones etnicistas de los mayas, de los marxistas y de los organismos internacionales, especialmente cuando se refiere al último Informe de Desarrollo Humano, Guatemala, que trazó una visión bipolar y dicotómica de las relaciones interétnicas en Guatemala fuera de contexto y de la realidad histórica-política. Frente a estos abordajes simplistas y etnicistas, vinculados a la antropología cultural de los años 40, Zapeta es el único intelectual maya que plantea una crítica contundente:

13“ (…) un debate de altura con los etnicistas radicales es imposible; tienen muy poco que debatir. Soy indio, e insisto, eso no deberá ser el parámetro bajo el cual deberé ser juzgado”. “La influencia de las corrientes ex guerrilleras sumadas a los desarrollistas y culturalistas, en donde incluyo a muchos de los defensores de los «indios» – más diría «vividores» del discurso indigenista – no son personas académicamente honestas, sino que son los más interesados en continuar el discurso indígena con miras a una ganancia tanto monetaria como de prestigio (…)”. “ (…) Ellos evitan discutir el choque entre etnicidad y clase, porque huelen que en el campo de la etnicidad no tienen bases suficientes, y en el campo de la «clase» se muere la bandera de batalla, la de un multiculturalismo lingüista; por eso, cuando alguien les habla de la etnicidad, eluden rápidamente hacia la clase, y cuando se les cuestiona la homogeneización de «la clase», brincan rápido hacia la etnicidad; pero cuando les rebato ambos puntos, huyen cual cobardes. Ser ignorantes se los perdono, pero no cobardes20”.

14Considero que Zapeta, frente a Cojtí, focaliza dos aspectos claves para la construcción de un Estado plural y una nación multilingüe, multiétnica y pluricultural, en primer lugar, centra el debate desde el concepto de ciudadanía y no desde la óptica de la etnia o la clase y hace que el sujeto, el ciudadano adquiera su condición de sujeto soberano con derechos y obligaciones al margen de sus derechos específicos de etnia género o clase. En segundo lugar, confiere mucho más importancia a la construcción de la nación y a la búsqueda de los elementos comunes en un proyecto de nación multiétnica y de identidades colectivas, no exclusivamente en la reformulación del Estado y en el respeto a las diferencias étnico culturales. En este sentido Zapeta va más allá, en la búsqueda de aspectos comunes y compartidos, lo que Taylor denomina identidad compartida. Así la responsabilidad recae sobre todos en los habitantes del territorio, el esfuerzo y la voluntad política sobre todos y cada uno de los ciudadanos, y, el proyecto de nación deja de ser algo impuesto exclusivamente por el Estado, para pasar a ser producto de un pacto social, no un pacto étnico entre todos los habitantes del país. Coincide en parte con Cojtí sobre la necesidad de reforzar la descentralización administrativa y optar por un estado de las autonomías, pero sin autodeterminación del Pueblo Maya, ni segregación étnico-lingüística sino mediante un pacto social entre ciudadanos. Desde esta perspectiva la inter-culturalidad cobra fuerza y vigencia, para Zapeta, ya que, para los guatemaltecos: “Son más los elementos que nos unen y menos o inexistentes los que supuestamente nos separan”. Esta posición no es compartida por otros líderes mayas que enfatizan la diferencia21. No así en Cojtí que aboga por el multiculturalismo como sinónimo de mayanización y como procesos indistintos de toma de conciencia étnica22.

El proyecto más cívico-político de Rigoberto Quemé Chay

15A mi juicio el planteamiento más global y pluricultural se encuentra en el pensamiento de Rigoberto Quemé, ex alcalde de Quetzaltenango, durante dos mandatos, candidato a la presidencia en las anteriores elecciones y un político e intelectual de gran prestigio y madurez. Dado que combina su quehacer político con el intelectual, su producción es mucho más escasa, pero no por ella menos madura y reflexiva, con un enorme conocimiento de los entresijos del Estado. Parte de una crítica histórica al papel que ha jugado el Estado en el reparto de los bienes y servicios y define al Estado como racista, machista y autoritario en la medida en que ha excluido a los indígenas como pueblo del manejo del poder, y, sobre todo les ha impedido tener acceso a los bienes y servicios del Estado. La siguiente cita de Quemé, ejemplifica mejor que ningún otro la dicotomía entre el Estado y la sociedad civil, “Legalmente somos un estado con pretensiones de nación, supuestamente homogéneo, construido con el criterio del vencedor, integracionista y con tendencias hacia el modelo de estado europeo… Sin embargo, la existencia de dos tercios de la población, vinculada a la nación maya, su cultura y cosmovisión, cuyas diferencias con el estado han sido antagónicas … obliga a revisar el concepto de Estado-Nación y a recrearlo a efecto de que represente las aspiraciones e intereses de la mayoría de la población en su diversidad y especificidad23”. Vincula el modelo de Estado excluyente y racista al fracaso de las democracias latinoamericanas y en especial, en Guatemala, por que ha reforzado un sistema de dominación que impide el ejercicio pleno de la ciudadanía y “esta forma de funcionamiento de la sociedad ha permanecido por décadas sin que se hayan incorporado los referentes de las sociedades mayas, debido a que intencionalmente no estaban presentes en la memoria colectiva del nuevo bloque de poder24”. Es este ejercicio de dominación y de exclusión lo que a su juicio le hace tipificar al Estado como un Estado racista y excluyente orientado contra los indígenas como pueblo, y que se traduce en “la condición mono-cultural de las leyes, estructuras, instituciones, procedimientos, orientación de las políticas públicas, sobre todo las económicas; inaccesibilidad a la justicia, la tierra, al poder político, etc., que provocan la inequidad en la distribución del ingreso y sume en la pobreza al grueso de la población donde los indígenas son mayoría25”. Uno de los aportes más interesantes de Quemé es ligar la naturaleza racista del Estado a la pobreza y a la exclusión y observar como éste impide el desarrollo económico y la participación política y además, obstaculiza el juego democrático26. A juicio de Quemé, “A la pobreza, racismo, inequidad en la distribución de la riqueza, para el caso de Guatemala, debemos agregar la poca cultura democrática de la sociedad que se traduce en” “un débil e histórico sistema de partidos políticos, la mayoría poco representativos, de carácter conservador y derechista; una apatía electoral de la población por un lado y, por el otro, el carácter mono cultural del sistema político y jurídico que norma y encuadra gran parte de las relaciones sociales de los guatemaltecos, excluyendo a la población indígena; una desconfianza de la población hacia las instituciones del Estado27”. Es de los pocos autores que vinculan los problemas estructurales del país a la desconfianza hacia el Estado. A su juicio, el centralismo político, administrativo, geográfico y económico, son los responsables de que el mapa social, económico, político y cultural del país, coincida con el de la pobreza y la exclusión y que además se vincule directamente con el género. Siendo las mujeres el grupo mas discriminado y explotado del país. En éste párrafo podemos observar que el énfasis de Quemé, en sus consideraciones acerca de la pobreza y la exclusión en Guatemala son de índole económico y político, siendo escasas sus referencias a los aspectos étnicos. Apunta a tres aspectos básicos que tienen que ver mucho con los planteamientos de Robert Putnam28, acerca de la creación de confianza y de capital social y es que los principales problemas que genera un Estado racista, vienen en buena parte provocados por la desconfianza de la población en las instituciones del Estado y la escasa cultura democrática de la sociedad. Al igual que otros intelectuales mayas, con gran responsabilidad en la sociedad y en el Estado, como Son Turnil, Edgar Ajcip, Irma Alicia Velásquez Nimatuj y Delfina Mux Caná, vinculan el mapa social de la discriminación del estado con la pobreza y la exclusión y no exclusivamente con elementos étnico-culturales. En ésta misma línea de análisis se encuentran los trabajos de Son Turnil y Edgar Ajcip que relacionan mucho más los problemas del Estado con la ciudadanía y con la escasa cultura política del país29. Tal vez lo más novedoso de Quemé sea su propuesta de transformación de una nación y un Estado homogéneo en un Estado plural que, a su juicio debe hacerse, “desde el ámbito de lo político desde donde debe originarse las presiones, las propuestas y las acciones que posibiliten los cambios necesarios para la democratización y pluralidad del Estado30”. Considera que es, la sociedad civil organizada la que debe interpelar al Estado y exigirle sus derechos a una ciudadanía plural, “Para ello, la sociedad civil debe elevar sus niveles de organización en función de amplios intereses del pueblo, clase social, o grupos importantes en la vida social y generar nuevos liderazgos con visión plural, incluyente y moderna, conocedora de la realidad e historia nacional, sensible a los cambios externos, al desarrollo social, científico y tecnológico y capacitada en la practica social, académica y política, que sea permeable a los valores y prácticas tradicionales de los pueblos indígenas, sus sueños y perspectivas como guatemaltecos31”. Como se puede observar su propuesta es la de un proyecto político nacional, en donde el aspecto étnico posee una relevancia secundaria y en donde el binomio o la dicotomía indígenas y ladino esta ausente del discurso político. No apuesta por una nación étnico-cultural, ni por un pacto étnico, ni por un Estado multinacional, con respeto a las diferentes etnias, sino por un Estado nacional que cubra las necesidades de todos los/las ciudadanas y pone especial énfasis en las mujeres indígenas a las que considera el sector más vulnerable de la población guatemalteca.
Con todo ello queremos mostrar que dentro de las elites intelectuales mayas existe una variedad profunda de opiniones acerca de la cultura, del rol del estado y del papel que les corresponde jugar como nueva elite emergente y señalar no existe una sola voz entre ellos, sino que la diversidad de opiniones y aproximaciones teórico-políticas refleja la diversidad cultural interétnica.

La polifonía de voces discursivas de las intelectuales mayas: la palabra y la experiencia cotidiana del racismo en las mujeres mayas

16Posiblemente los avances y resignificaciones más novedosas se han alcanzado en la producción teórica y colectiva de las mujeres mayas porque al haber sido las víctimas del racismo y la opresión y al haberlo sufrido y continuar padeciéndolo cotidianamente, en carne propia, han convertido la palabra y el concepto en un arma de liberación – para unas, de liberación política, y para otras, de liberación personal y colectiva. Como dice Memmi en El retrato del colonizado32, la única forma de salir de la opresión es luchar desde la médula contra ella y desde el conocimiento psicológico profundo del oprimido. El conocimiento profundo de la psicología del oprimido es la única terapia que puede ayudar a los hombres y a las mujeres a salir de su humillación, a recuperar su autoestima y a salir de su propia condición de oprimidos. Como dirán las mujeres de Kaqlá, “la reflexión, discusión y análisis teórico-político sobre la problemática que afecta a las mujeres fue acompañada de terapias grupales y espacios colectivos, en donde cada una compartía sus emociones y sentimientos, generados por la vivencia y realidad de cada una33”. Esto es lo que les ha permitido superar sus traumas y generar nuevos elementos para abordar la problemática de las mujeres mayas.

Los aportes de Irma Alicia Velásquez Nimatuj sobre el Estado racista

17El abordaje teórico más sólido y con nuevos planteamientos acerca del racismo lo ha realizado una mujer maya quiché de Quetzaltenango, Irma Alicia Velásquez Nimatuj, doctora por la Universidad de Austin Texas34. Los aportes de Velásquez Nimatuj en relación al racismo son innumerables y es posible que sea una de las autoras con un pensamiento más sólido al respecto. Es la primera mujer maya en plantear teóricamente la falacia de que al no existir las razas no puede haber racismo: “evitar el uso del concepto de raza no implica que el racismo no siga operando… por lo tanto no es cierto que al rechazar el uso de concepto biológico de raza, ésta desaparezca35”. Entiende el concepto de raza como una categoría que confiere identidad, como lo es el de clase, etnia o género, y considera a la raza como una construcción social, como lo es el género y la clase. Devuelve a la raza su contenido analítico, su valor conceptual y sobre todo su utilización como arma política y la engloba en un concepto que genera relaciones de poder desiguales, equiparándola a la clase y al género36. Parte del análisis del concepto de racismo desarrollado por la teoría racial que lo analiza como uno de los ejes fundamentales que delinea la formación social y la historia. Distingue entre racismo y discriminación y le da prioridad al primero como el elemento aglutinador del sistema de opresión. Distingue entre discriminación y discriminación racial, por considerar que este tipo de discriminación es la que se produce en Guatemala y descansa sobre la base de un prejuicio que se asume y se acepta como real y absoluto. Define de forma magistral el racismo como “un conjunto de relaciones, estructuras e instituciones sociales que históricamente y actualmente subordinan racialmente a los miembros de los Pueblos Indígenas de Guatemala37”. Coincide con otros autores como Casaús, Cojtí, Duque y Chirix, en que “el racismo no es sólo una ideología; tampoco es un comportamiento individual o aislado, como podrían ser hechos específicos de discriminación. Por el contrario es una opresión colectiva y social38”. Al igual que las mujeres de Kaqla, equipara el concepto de racismo con el de opresión social y colectiva y lo hace con base en que esta opresión confiere privilegios a unos frente a otros, tomando como principio su identidad racial. Al igual que Cojtí, Quemé y Casaús, responsabiliza al Estado, en primera instancia, de ejercer el racismo en contra de los pueblos mayas. Es de las primeras mujeres mayas, junto con Emma Chirix, que analiza el racismo y la discriminación en el discurso público, especialmente en los medios de comunicación. Se lamenta de la escasa importancia que los académicos dan al concepto de raza y racismo y que no haya investigaciones que planteen “los costos de la opresión racial para nuestro pueblo, especialmente para las mujeres”.

La desmitificación de la cultura y la propuesta de un estado plural en las mujeres de Kaqla

18 Las autoras de La palabra y el sentir de las mujeres Mayas de Kaqla, firman como grupo porque su libro es fruto de un trabajo colectivo. Es una combinación de reflexiones, vivencias, emociones y terapias grupales que transitan por todas las temáticas que afectan a las mujeres mayas: identidad, autoestima, racismo, prejuicios, sexualidad, familia, etc., en un intento de buscar – a través de la terapia – un mayor equilibrio consigo mismas y con su sociedad39. Es un libro que deconstruye todo tipo de esencialismo étnico y de tópicos en busca de explorar nuevas identidades plurales y colectivas y un mayor auto-reconocimiento y auto-estima. Constituye una permanente reflexión colectiva sobre la identidad de las mujeres mayas y los obstáculos que han tenido que enfrentar para preservarla y realizarse como mujeres. Analiza cómo, recientemente, la ideología maya se constituye en un freno para su realización personal a través de la imposición de la cultura, el traje, la cosmovisión, la identidad maya, etc., como elementos eternos y inamovibles de la identidad y de la cultura que, a la postre, sólo sirven para reforzar la opresión de las mujeres, mantener una situación de poder por parte de la sociedad dominante o masculina y justificar una situación de discriminación de género. Su misión como grupo es deconstruir la internalización de las diversas formas de opresión, su objetivo, construir una sociedad feliz, democrática, justa e incluyente; su principal meta, “sanarse como mujeres, reconciliarse consigo mismas e impulsar un desarrollo armónico de cuerpo, de la mente y el espíritu40”. El abordaje es interdisciplinario. Parte de la psicología transaccional y del psicoanálisis modificado e incorpora otros análisis sociológicos, politológicos y antropológicos que permiten comprender la opresión y la discriminación. Los autores abordados son Memmi, Freud, Freire, Reich, etc., y ellas mismas, sobre todo, en su proceso de recuperación y liberación colectiva. Es un libro que desmitifica todos los conceptos claves: el de cultura como algo fijo, estable e inamovible, que justifica cualquier tipo de atropellos o que no ayuda a la superación individual; el de identidad maya, que confiere auto-estima, pero que justifica e internaliza la opresión o simplemente impide vivir la vida de una forma más confortable y armoniosa; los efectos perversos del racismo y la discriminación como “una sombra que nos persigue, como un elemento que genera desconfianza, subestima e inseguridad41”. Las Mujeres de Kaqlá, abordan otros temas como la reconstrucción de la memoria histórica entre todos y todas, el amor y las relaciones sexuales. Alejandra Hurtado de Mendoza, define a las mujeres de Kaqlá como un colectivo de mujeres diversas «mayas» que se plantean como meta romper con las representaciones patriarcales. Se auto-definen desde una mirada introspectiva que reclaman participar en la construcción de su historia y de su propia identidad y se proponen romper con los patrones patriarcales de representación42. Una de las metas principales es deconstruir la internalización de las diversas formas de opresión como mujeres y como mayas. Esto es conducido a través de la reinterpretación de la historia y a través de un análisis profundo de las relaciones entre las mujeres mayas y otros actores sociales como sus esposos, sus padres y los miembros de las comunidades ladinas y de élite. Sin embargo, argumentan que también hay discriminación dentro de y entre las mujeres mayas, y por esa razón consideran necesario someterse a un cambio profundo en el que ellas son tanto, víctimas de opresión como opresoras:

19Si queremos erradicar la opresión en Guatemala, tenemos que exterminar al opresor que existe en cada una de nosotras. No podemos cambiar nuestro entorno si no cambiamos nosotras, para dejar de transmitir y repetir en nosotras y en nuestras familias, los patrones aprehendidos; trabajar por sentir orgullo y dignidad por nuestra cultura y las cosas que hacemos43.

20 Las principales preguntas que están debatiendo se relacionan con su identidad, la historia compartida de opresión y violencia que las ha construido, y en cómo pueden lograr sus sueños de libertad y proponer un mundo nuevo y más feliz que empiece en el hogar. A juicio de Hurtado de Mendoza, quieren hacer una contribución a la transformación de la vida cotidiana, las relaciones personales y, las relaciones intrafamiliares, y construir relaciones equitativas entre hombres y mujeres, indígenas y ladinos, a través del respeto a la diversidad, auto-determinación y armonía con la naturaleza44. Las mujeres de Kaqla parten del supuesto que la mayor lacra de Guatemala es la opresión en cualquiera de sus formas, pero sobre todo la opresión “que hay en cada una de nosotras”. Plantean que la cultura tiene que ser una de las formas de liberación de la opresión. Entienden por cultura “el camino de la realización personal y colectiva … que nos ayuda a llenar las necesidades humanas esenciales. Lo que llamamos cultura occidental es anti-cultura, pues no nos ayuda a llenar esas necesidades básicas45”. Parten de la base que la opresión se construye partiendo del «síndrome de la víctima» y de la internalización de esos valores: “los opresores nos hacen creer que ellos y sus gobiernos hacen mucho por nosotras y que somos mal agradecidas; hacen todo lo posible para que nos sintamos culpables”. De forma que la culpabilidad aparece claramente ligada a la opresión y a la victimización, pero esa opresión no sólo está en la cultura dominante y en el dominador, en la práctica cotidiana, en la cosmovisión, en la cultura maya, sino también en el machismo, en donde se produce una clara internalización de la cultura de la opresión del dominador en el dominado y en su ideología46. Se basan en el supuesto que la identidad y la cosmovisión maya constituyen aportes claves y vitales para su liberación, siempre y cuando esa identidad no se considere fija e inmutable ni sea dicotómica o bipolar (blanco-negro, indígena-ladino), sino que sirva más bien para satisfacer las necesidades humanas, para mejorar su cuerpo y su espíritu y para generar equidad de género; de lo contrario, deja de ser liberadora. En cuanto a su redefinición de sus identidades étnicas y de género, Hurtado de Mendoza piensa que, si bien hay discrepancias entre sus puntos de vista, una posición común es que se definen a sí mismas como mayas y quieren preservar su identidad maya, pero a su vez, quieren reconstruir esa identidad de manera que tenga sentido para sus vidas y no las oprima. Quieren renegociar sus identidades con todos los actores involucrados y expresan una fuerte preocupación por las élites dominantes y ladinas que las discriminan basándose en sus marcadores de identidad, como el traje o el lenguaje. Pero también, expresan su preocupación por los «puristas mayas» que pretenden que ellas sean las que preserven la tradición cultural y a su juicio este rol las oprime:

21Necesitamos repensar nuestra cultura, deconstruirla y volverla a construir. Necesitamos hacer un auto-análisis y una autocrítica a algunos principios y valores culturales, que han sido una carga y han excluido y marginado a las mujeres47.

22 A juicio de Hurtado de Mendoza, éstas mujeres, están simultáneamente redefiniendo la categoría de maya y sus identidades sociales. Están tratando de situarse en el diálogo entre grupos diferentes y cosmovisiones diferentes como los puristas mayas y los occidentales. Están también experimentando y compartiendo las dificultades y retos del cambio de identidad mientras enfrentan, no sólo la presión social, sino también la opresión internalizada. Están intentando redefinirse a través de las prácticas sociales, entrando en nuevos espacios sociales y redefiniendo sus papeles a través de la redefinición de su historia, sus cuerpos, su sexualidad, sus emociones y sus expresiones de afecto.[48] En la medida en que están asumiendo la identidad y la cosmovisión como una construcción social y colectiva, están exigiendo ser partícipes de esa construcción, que no se limite sólo a los hombres en detrimento de su propia liberación, ya que de lo contrario – citando a Reich – lo que generará son nuevos mecanismos de opresión y sometimiento de las mujeres y dejará de tener una finalidad democrática y liberadora49. Para ellas someterse sin mas a los cánones de la tradición «maya» puede conducirles a la pérdida de sus derechos elementales. Se niegan a identificar cultura con folclor y con idioma; menos aún con la existencia de una cultura pura. Cuestionan al movimiento maya por considerar que:

23A estas alturas de la vida no se puede hablar de una cultura pura, porque muchas de las cosas que llamamos cultura vienen del cristianismo, son del consumismo, son del sistema capitalista, pero están metidas en lo más profundo de nosotras y las hemos hecho parte de nuestra cultura50.

24En ésta misma línea, cuestionan la cultura como algo primordialista y se niegan a que sean las mujeres mayas a quienes les corresponda ser las «guardianas de la cultura». Uno de éstos testimonios acerca de la cultural considera que:
bq. “...creo que hay muchos espacios de mujeres indígenas o mixtos donde aducimos a la idealidad de la cultura y para nosotras tampoco es cierto, porque también hay violencia, hay otro tipo de problemáticas que vivimos que tienen que ver con ser mujeres o con esa cultura de violencia. Que no puede ser producto de la cultura pero que, sin embargo, estamos permeados por esos fenómenos sociales. Esos son algunos de los elementos por los que nosotras creemos que idealizar la cultura no nos sirve. Más bien apostamos por la recreación de la cultura y nombramos los problemas por su nombre y nosotras no nos reconocemos que en nuestra cultura, también hay violencia, también hay discriminación hacia las mujeres, también hay una invisibilización de la mujer51”. Consideran que forma parte de la interiorización del opresor y que hay que salir de esa concepción simple y dicotómica de la cultura. Una de las propuestas para salir de esa dicotomía es aceptar la diversidad cultural y la diversidad de identidades y dejar de creer que ambas son estáticas o que forman parte exclusiva del valor único de una cultura. Invitaría verlas como valores universales que sirven para liberarnos. A su vez, abogan por el respeto a la diversidad étnica y cultural y por trabajar en esta dirección. Uno de los temas centrales de reflexión en todo el libro es el racismo y la discriminación. En el texto de Kaqla, “el racismo es la sombra que nos persigue … que nos oprime y nos hace oprimir a otras personas … manteniendo así el paradigma de la blancura52”. El problema del racismo es que genera miedos, temores, subestima; nos afecta a todas. “La discriminación la tenemos tan internalizada que la ejercemos conscientemente; por ejemplo decimos que todo lo que es negro es feo o nos causa miedo53”. Una de las participantes del grupo considera que a “lo largo de la historia, las mujeres mayas han sido oprimidas y violentadas por su condición de género y etnia … para mantener relaciones desiguales, costumbres discriminatorias y un sistema de dominación54”. A juicio de Chirix, las mujeres mayas, “sienten el rechazo y menosprecio cuando no les hablan con respeto, cuando las descalifican, cuando no las atienden, cuando les hacen gestos, cuando no las toman en cuenta, cuando las invisibilizan, cuando no les permiten participar55”. El racismo se manifiesta en desprecio y desvalorización, se expresa con gestos y actos, con frases como «me hacían una cara», «nos escupían cuando pasábamos cerca de la clase de un ladino», «te tratan diferente, con miradas feas»,«medio se burlan». A juicio de las mujeres mayas “el racismo tiene un efecto directo con la identidad porque se sienten negadas y rechazadas56”. Analizan el racismo como una agresión permanente, que les hace sentirse un objeto, como un patrón de comportamiento que se repite no sólo entre los oprimidos y los opresores, sino entre las propias mujeres mayas de otras etnias que internalizan estos valores. El racismo se analiza como un obstáculo para la felicidad y como freno a la sexualidad57. Consideran que algunas mujeres niegan su lugar de origen y sus raíces para no verse humilladas y que les cuestionen su identidad. Concluye el libro diciendo que el racismo es una lacra y que las mujeres mayas viven diferentes tipos de discriminación toda su vida y por ello son tan sensibles a este tema
bq. Muchas veces inconscientemente cada una de nosotras discrimina a otra persona, como fruto de la educación y del racismo cotidiano … a muchas nos sigue doliendo la discriminación y no sabemos como reaccionar frente a ella, por eso nos quedamos calladas; los que nos discriminan saben que logran hacernos daño; por eso tenemos que buscar herramienta que nos permitan salir de esa opresión que hemos internalizado58.

25 Utilizan como categoría central la opresión y van entrelazando todos aquellos vocablos conceptos o términos que les genera opresión, agresión, dominación e infelicidad. Vinculan esa opresión a la discriminación étnica y de género, al machismo, al racismo, a la identidad y la cosmovisión impuesta, a la represión, la sexualidad, etc. De la misma forma en que lo hace Memmi, consideran que el racismo resume y simboliza la relación fundamental que une al colonialista y al colonizado y consideran que la única forma de liberarse es aceptar y superar esa relación y transformarla mediante la reconstrucción de sus identidades, y reconquistar todas las dimensiones de su ser de mujeres. Son innumerables las expresiones, vivencias, sentimientos encontrados, experiencias, de este grupo de mujeres mayas que se han atrevido a romper con el silencio de su sufrimiento y de su opresión y que, sin duda, constituyen una de las mejores claves para comprender el daño tan profundo y la verdadera magnitud del racismo y de la opresión, así como de la necesidad ineludible de abordarlo de forma seria y sistemática por ambas partes59.

26 ¿Qué novedad aporta esta visión de las elites mayas y especialmente de las mujeres mayas al debate sobre el racismo y a su relación con el Estado? En primer lugar, pone de manifiesto que el racismo es algo muy profundo, muy doloroso, vivido de forma trágica y penosa por toda la población oprimida, especialmente por las mujeres indígenas y rurales. En segundo lugar, contempla claramente al racismo como la relación fundamental que vincula al opresor con el oprimido, como aquella que genera mayor opresión, agresión y subestima y que afecta de forma especial a las mujeres, porque se mezcla con el machismo, la violencia doméstica y con otras formas de opresión. No sólo les afecta racional o intelectualmente, sino que incide profundamente en su identidad, en su autoestima, en su personalidad, porque el racismo, como la opresión, son formas de agresión social e íntima, estrechamente relacionadas con el machismo y con la violencia social, política e intrafamiliar. En tercer lugar, reafirma que el racismo constituye la prueba más evidente y dolorosa del daño provocado a una sociedad tan enferma como la guatemalteca. El racismo no sólo se vive y se padece por todas las mujeres mayas, se internaliza y se reproduce en toda la población como un mecanismo de supervivencia y de potenciación de la inferioridad del otro y de incomunicación. En cuarto lugar, supone un cuestionamiento crítico de las mujeres de Kaqlá acerca del valor de la cultura maya y de la identidad étnica como algo estático e inamovible, en donde a ellas les correspondería ser las portadoras de “los valores eternos de la cultura maya”. De todo ello , lo que me parece lo más novedoso, es que, a partir de este ejercicio de reflexión y liberación colectiva, el racismo como categoría analítica trasciende el ámbito cognitivo racional y el ámbito de la academia, y se convierte en una arma liberadora de la sexualidad y de la conciencia de las mujeres mayas que utilizan como parte de una terapia que les ha permitido reflexionar sobre sí mismas y rebelarse no sólo contra el dominador, sino contra toda forma de opresión familiar, de violencia doméstica, de cosmovisiones opresoras, de identidades que liberan a unos y someten a otros. El concepto se convierte en un arma de liberación individual y colectiva, que ataca la médula del problema, al sistema global de dominación. Si algo sorprende en este conjunto colectivo de voces discursivas es la enorme diversidad y el intenso debate que se abre entre el concepto de cultura estática, identidad primordialista y papel de las mujeres y hombres mayas en esta renegociación.

Conclusiones

27Las conclusiones que se derivan de éste estudio empírico a través de los fragmentos de texto de las elites mayas y especialmente de las mujeres mayas involucradas en este debate acerca de la naturaleza del estado, de la cultura y de la opresión. Resulta interesante señalar a nivel del análisis cualitativo, la frecuencia con que el Estado aparece citado junto con la discriminación y el racismo es muy alta. Las imputaciones a la naturaleza del Estado como un Estado racista superan las doce entradas y la focalización a que el espacio en donde más se manifiesta el racismo y la discriminación es en el Estado y sus instituciones, supera las 24 entradas. Pero si sumáramos las dos codificaciones de Estado y Estado racista que aparecen en diferentes discursos, la cifra se elevaría a 29 entradas, más que ninguna otro vocablo de los 14 ensayos analizados. (Véase gráfico y dendogramas). Las referencias a que el racismo se expresa en las instituciones supera las 13 menciones y que es histórico estructural, 10 entradas, lo que significa que existe una clara conciencia que, la verdadera magnitud del racismo en Guatemala en Guatemala se expresa a través del Estado y que éste es un problema de larga duración que abarca al conjunto del Estado y sus aparatos ideológicos y represivos y a la sociedad en su conjunto y que debe ser analizado y abordado con detenimiento y seriedad. Otro de los debates que se traslucen en estos discursos es el papel de la cultura y su utilización por parte de diversos colectivos mayas en un intento de buscar nuevas vías que permitan renegociar las identidades étnicas y la cultura como un elemento dinámico y cambiante. Yo diría que, en el discurso de las élites intelectuales mayas de diversas corrientes, etnias, sensibilidades e identidades, y, especialmente de las mujeres mayas como actor principal generador de un pensamiento nuevo, el Estado emerge como una meta deseable a partir de la cual se puede pugnar por la hegemonía político-cultural. A pesar de la inculpación que se hace al estado de ser el responsable de todos los males del país, por primera vez, éste pasa a convertirse en una plataforma de mediación e interlocución entre los diferentes actores sociales implicados en la refundación del estado y de la nación, contribuyendo con ello a una mayor participación ciudadana. (Véase gráficos) Como conclusión final, querríamos resaltar que, si bien es verdad que en casi todo el análisis discursivo, parece ligado a una cierta «satanización o demonización del Estado» como el demiurgo responsable de todos los males de la nación y como el único que puede y debe resolver todos los problemas, eso puede ser tener otra lectura que por primera vez los exluidos del estado y los invisibilizados de la nación, los Pueblos indígenas, deciden participar activamente en la refundación de la nación y en la reformulación del Estado, intentando transitar desde un estado homogéneo a un estado plural.

Epílogo

Querríamos terminar el artículo haciendo una reflexión más profunda de esta nueva visibilización del Estado por parte de las élites intelectuales en general y de las mayas en particular, me atrevería a lanzar una hipótesis un poco provocativa y sugerente para nuevas investigaciones interdisciplinarias. Por, por primera vez en la historia de Guatemala, los intelectuales mayas y otros grupos marginados del ejercicio del poder, están visibilizando el Estado, se están apropiando de él y empiezan a creer que, mediante la participación política en el Estado se pueden cambiar la estructura inequitativa del país. Emerge una nueva conciencia de que la sociedad civil es una esfera en la que se puede negociar con el estado una nueva forma de reracionamiento y que éste puede representar al conjunto de los ciudadanos y puede ser una agente mediador y por ello, se le interpela y se le exige que cumpla con su responsabilidad de intermediario entre los intereses del conjunto de los ciudadanos. Los intelectuales mayas demandan desde la sociedad civil, reformas y acciones concretas, porque por primera vez, nuevos actores antes excluidos del ejercicio de la política, participan en el Estado y adquieren la conciencia de que es una institución permeable válida, accesible y necesaria, desde donde se pueden hacer cambios que favorezcan al conjunto de la sociedad. A mi juicio, ésta nueva percepción y conciencia de la nueva forma de interrelación entre la sociedad civil y el estado y del rol que juega el Estado, se debe a que éste dejó de jugar el papel exclusivo, de agente represivo y coercitivo, en manos de un solo grupo, militares y oligarquía, dejó de emplear exclusivamente la fuerza bruta, para pasar por un proceso de democratización, a transitar hacia un Estado plural y eso cambió la naturaleza del Estado y de los actores excluidos de manera que, empezaron a participar de diversas formas, poder local, comités cívicos, derechos humanos, cargos públicos y políticos, de forma que dichos actores pasaron a sentirse representados y representantes del Estado, es decir pasaron de ser excluidos y marginados a percibirse como ciudadanos multiculturales que confían en las instituciones del estado y creen en su reforma institucional. Podríamos preguntarnos ¿a que viene esta emergencia del Estado en todos los discursos y esta recurrencia a que el Estado puede ser la clave para la resolución de los problemas del país, cuando antes no había ni la más mínima conciencia de su existencia, ni la más mínima fe en que el Estado sirviera para algo o pudiera resolviera algo? Esa revalorización del Estado, a mi juicio, puede ser debida a la reciente presencia de las élites intelectuales mayas pugnando por la hegemonía cultural y participando en el Estado, especialmente en los últimos tres gobiernos, debido a que la buena parte de los ensayistas están o han estado en puestos de gobierno a partir de los Acuerdos de Paz. Para Putnam, cuando los ciudadanos adquieren confianza en el estado y en sus instituciones, es cuando se empieza a generar una cultura cívica a través de la creación de redes horizontales basadas en la cooperación, la confianza y la reciprocidad entre los y las ciudadanas. A partir de entonces, adquieren la certeza de que tienen el derecho a exigir a sus gobiernos una serie de derechos individuales y colectivos que son de interés común. A juicio de este autor, cuando se produce este fenómeno, de toma de conciencia de que se forma parte de una comunidad cívico-política, es cuando los actores sociales creen que pueden adquirir derechos y beneficios del estado. A partir de este punto, se incrementa la participación ciudadana, se amplia el capital social y la interrelación entre los diferentes grupos y, se empiezan a establecer relaciones horizontales entre iguales, en lugar de primar las relaciones verticales, clientelares y de patronazgo. En Guatemala y al hilo de los acontecimientos y de la amplia participación de los movimientos sociales en la sociedad civil y de negociaciones de ciertas elites mayas en la sociedad política y a muchos niveles de la administración pública, local, regional y nacional, se están produciendo estrategias para el cambio político institucional, se esta creando una nueva forma de interrelación de los pueblos indígenas con el estado, se están produciendo debates y negociaciones para la construcción de políticas públicas en diferentes ámbitos, rural, agrario y social. En este nuevo contexto, el hecho que surja un cierto reclamo hacia el Estado, puede ser leído como un nuevo signo esperanzador de que ciertos sectores sociales y políticos, organizados desde la sociedad civil y excluidos hasta ahora del bloque histórico o con escasa presencia, empiezan a percibirse como intelectuales orgánicos de su grupo, actores centrales del juego democrático y comienzan a apropiarse del Estado y a sentirse ciudadanos de pleno derecho. Los pueblos indígenas, las elites mayas y en especial las mujeres mayas, empiezan a confiar en la posibilidad de participar activamente en el Estado, al menos le dan el beneficio de la duda, en relación a que se puede reformar y hacer que transite por la senda del Estado plural. Empieza a generarse una cultura cívico-política que, a través del diálogo y del consenso, puede lograr reformas en el Estado que beneficien al conjunto de la población, priorizando a aquellos sectores más desfavorecidos y excluidos de sus derechos comunes y diferenciados. La diversidad cultural y el reconocimiento de esas diferencias empiezan a percibirse como una riqueza, en lugar de un obstáculo para el desarrollo del país. Como diría Putnam: se empieza a construir la ciudadanía y la democracia en nuestro país. Para una de las mujeres de Kaqlá que contribuyó notablemente con la política pública contra la discriminación y el racismo, además de haber sido durante cuatro años, Subsecretaria de la Secretaría Presidencial de la Mujer y actual directora de la Secretaría de SEGEPLAN, y que sin duda, conoce en profundidad los entresijos del Estado y que, sin dejar de ser maya ni abandonar sus reivindicaciones étnicas y de género, lo expresa en los siguientes términos: bq. Un Estado plural y una nación que respete la diversidad cultural responden mejor a la naturaleza del país, siempre y cuando esto no se reduzca únicamente a la coexistencia de diversas o múltiples culturas, con sus tradiciones, idiomas, formas de ver el mundo y la vida. Es importante considerar otros elementos sustantivos al hacer referencia al Estado plural y la nación diversa (como lo económico), tomando en consideración las distintas visiones y perspectivas que existen al respecto desde los distintos sectores y pueblos (campesinos, mujeres, indígenas, ladinos, sector empresarial, etc.) que conforman la nación guatemalteca. bq. Lo anterior debido a que, puede hablarse de un Estado plural, pero donde se mantiene un sistema de opresión, discriminación y racismo y con desigualdades sociales. Respetar la diversidad implica destruir ese sistema de opresión, discriminación y racismo, deconstruir los imaginarios que existen actualmente de los pueblos indígenas y de las mujeres, deconstruir la internalización de las opresiones, y las condiciones de pobreza y extrema pobreza en la cual viven los pueblos indígenas. bq. La pluralidad y el respeto a la diversidad cultural resultaría algo decorativo, si esto no se trabaja de manera complementaria al mejoramiento de las condiciones económicas, políticas y sociales de los pueblos indígenas y para que efectivamente se pueda construir una Nación y el Estado en condiciones de igualdad, equidad y Justicia60.

Bibliografía

28Bastos, Santiago y Aura Cumes, Mayanización y Vida cotidiana, (Guatemala: CIRMA, Cholsamaj, 2007). III volúmenes.

29Bastos, Santiago y Manuela Camus Los mayas de la capital. Un estudio sobre identidad Étnica y mundo urbano. (Guatemala: FLACSO, 1995).

30_____ “El movimiento Maya una mirada en perspectiva”, en El Periódico. Nueva Época. (Suplemento Diálogo, 2004).

31Brett Roddy, Movimiento social, etnicidad y democratización en Guatemala, 1985-1996, (Guatemala: F&G editores, 2006).

32Casaús Arzú, Marta, “Reflexiones en torno a la legitimidad del Estado, la Nación y la identidad en el marco de los Acuerdos de Paz en Guatemala”, en Sieder, R. (ed.), Guatemala after the Peace Accords, (Londres: Institute of Latin American Studies, 1999), págs. 116-139.

33Casaús Arzú, Marta, Guatemala, Linaje y Racismo, (Guatemala: F&G Editores. 3ª edición, 2006).

34Casaús Arzú, Marta, “Genealogía del concepto de racismo y discriminación”, en Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo…, Vol. III.

35Casaús Arzú, Marta, “Metodología cualitativa y participativa: Hacia la construcción colectiva de conceptos”, en Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo…, Vol. III. págs. 37-68.

36Casaús Arzú, Marta, y Amílcar Dávila E. (coords.), Diagnóstico del racismo en Guatemala. Investigación interdisciplinaria y participativa para una política integral por la convivencia y la eliminación del racismo, VI Vols., (Guatemala: Vicepresidencia de la República, 2006).

37Castillo, Rolando, Luis Villoro y Will Kymlicka (comp.), Democracia, ciudadanía y diversidad, Un debato político, (Guatemala: PNUD, 2002).

38Chirix, Emma, “Subjetividad y Racismo: la mirada de los otros y sus efectos”, en Revista del Instituto de Estudios Interétnicos, No. 18, año 11, (Noviembre, 2004).

39Cojtí Cuxil, Demetrio, Políticas para la reivindicación de los mayas de hoy, (Guatemala: Cholsamaj, 1994).

40Cojtí Cuxil, Demetrio, _Ri Maya Moloj pa Iximulew. El movimiento maya (en Guatemala) _, (Guatemala: Cholsamaj, 1997).

41Cojtí Cuxil, Demetrio, Ri K’ak’a Saqamaq’ pa Iximulew. La difícil transición al estado multinacional: el caso del estado monoétnico de Guatemala, (Guatemala: Cholsamaj, 2005).

42Cojtí Cuxil, Demetrio, “Insumos y criterios para el diseño y factibilidad de políticas públicas contra el racismo y la discriminación”, en Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo…, Vol. III, págs. 99- 118.

43Cojtí Cuxil, Demetrio, “El Proceso de la mayanización y el papel de la educación escolar, (análisis documental)”, en Bastos, Santiago y Aura CUMES, Mayanización y Vida cotidiana, (Guatemala: CIRMA, Cholsamaj, 2007), Vol. III.

44Fischer, Edward y R. McKenna Brown, Activismo cultural Maya, (Guatemala: Cholsamaj, 1999).

45Fischer, Edward, Cultural logics, and global economies, Mayan identities in thoughts and practice, (Austin: University of Texas Press, 2002).

46Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir de las Mujeres mayas de Kaqla, (Guatemala: Hivos, 2004).

47Hale, Charles, “Racismo cultural, notas desde Guatemala sobre una paradoja americana”, en Meike Heckt y Gustavo Palma Murga, Racismo en Guatemala, de lo políticamente correcto a la lucha antirracista, (Guatemala: AVANCSO, 2004).

48Hale, Charles, Mas que un indio, Racial ambivalente, and neoliberal multiculturalismo in Guatemala, (Santa Fé: School of American Research, 2006).

49Hurtado de Mendoza, Alejandra, “Las mujeres mayas de Kaqla: la renegociación de la identidad maya en Guatemala”, Ponencia presentada al 7º Congreso de Estudios Mayas, (Guatemala: Universidad Rafael Landívar, 2007).

50Kymlicka, Will, Ciudadanía multicultural, (Barcelona: Paidós, 1996).

51Macleod, Morna, “Voces Diversas, Opresiones y Resistencias Multiples: las Luchas de Mujeres Mayas en Guatemala”, en Rosalía Hernández Castillo, Etnografías e Historias de Resistencias. Mujeres Indígenas, Procesos Organizativos y Nuevas Identidades Políticas, (México: CIESAS, 2004).

52Memmi, Albert, El Retrato del colonizado, (Buenos Aires: Ed. Flor, 1969).

53Memmi, Albert, El hombre dominado un estudio sobre la opresión, (Barcelona: Edicusa, 1972).

54Morales, Mario Roberto, La articulación de las diferencias o el síndrome de Maximón, (Guatemala: FLACSO, 1998).

55Mux Caná, Delfina, “Visión de Nación y del estado guatemalteco”, en Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo…, Vol. IV, págs. 21-28.

56Nelson, Diane M., A Finger in the Wound: body Politics in Quincentennial Guatemala, (Berkeley, CA.: University of California Press, 1999).

57Putnam, R., Making Democracy work, civil traditions in Modern Italy, (Princeton: Princeton University Press, 1993).

58Quemé Chay, Rigoberto, “Identidad ladina: ¿mito, tabú o realidad?”, en Iximulew, (23/7/1997).

59Quemé Chay, Rigoberto, “El racismo en Guatemala”, en Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo…, Vol. IV, págs. 29- 36.

60Quemé Chay, Rigoberto, “La Paz en Guatemala, ¿Una posibilidad histórica o coyuntural?”, en Guatemala, 10 años de los Acuerdos de Paz, 2006. Ponencia para el congreso de Barcelona, 2006.

61Taylor, Charles, “The Politics of Recognition”, en Amy Gutmann (ed.), Multiculturalism: Examining the Politics of Recognition, (Princeton: Princeton University Press, 1994).

62Velásquez Nimatuj, Irma Alicia, “Traje folclorización y racismo en Guatemala posconflicto”, en Heckt y Palma Murga, Racismo en Guatemala….

63Velásquez Nimatuj, Irma Alicia, “Racismo y discriminación: un acercamiento conceptual”, en Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo…, Vol. IV, págs. 85-96.

64Villoro, Luis, Estado Plural y pluralidad de culturas, (México: UNAM-Paidos, 1998).

65Warren, Kay B., Indigenous movements and their critics, Pan Maya Activism in Guatemala, (Princeton: Princeton University Press, 1997 ).

66Wilson, Richard, Resurgimiento maya en Guatemala (experiencias Q´eqchi´es), (Guatemala: CIRMA, 1999).

67Zapeta, Estuardo, “Lo indígena versus lo nacional”, en Siglo XXI (3 de Mayo de 1996).

68Zapeta, Estuardo, “Indígenas debaten la nación”, en Siglo XXI (10 de Octubre de 1998).

69Zapeta, Estuardo, “Los errores del Acuerdo Indígena”, en Siglo XXI (2 de marzo de 2004).

70Zapeta, Estuardo, “Etnicidad y clase”, en Siglo XXI (17 de marzo de 2006).

Dendogramas

71

Racismo de Estado y discriminación
Racismo de Estado y discriminación

72

Porcentaje de frecuencias entre racismo, estado, estado racista y discriminación, por ocupación
Porcentaje de frecuencias entre racismo, estado, estado racista y discriminación, por ocupación

73Notas de pie de página

741 Demetrio Cojtí Cuxil, “Insumos y criterios para el diseño y factibilidad de políticas públicas contra el racismo y la discriminación”, en Marta Casaús Arzú, y Amílcar Dávila E. (coords.), Diagnóstico del racismo en Guatemala. Investigación interdisciplinaria y participativa para una política integral por la convivencia y la eliminación del racismo, Vol. IV, (Guatemala: Vicepresidencia de la República, 2006), págs. 99-118. Demetrio Cojtí Cuxil, “El Proceso de la mayanización y el papel de la educación escolar, (análisis documental)”, en Santiago Bastos y Aura CUMES, Mayanización y Vida cotidiana, (Guatemala: CIRMA, Cholsamaj, 2007). Rigoberto Quemé Chay, “El racismo en Guatemala”, en Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo, Vol. IV, págs. 29- 36. Irma Alicia Velásquez Nimatuj, “Racismo y discriminación: un acercamiento conceptual”, en Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo, Vol. IV, págs. 85-96.

752 Brett Roddy, Movimiento social, etnicidad y democratización en Guatemala, 1985-1996, (Guatemala: F&G editores, 2006). Edward Fischer, Cultural logics, and global economies, Mayan identities in thoughts and practice, (Austin: University of Texas Press, 2002). Santiago Bastos y Manuela Camus, “El movimiento Maya una mirada en perspectiva”, en El Periódico. Nueva Época. (Suplemento Diálogo, 2004). Kay B. Warren, Indigenous movements and their critics, Pan Maya Activism in Guatemala, (Princeton: Princeton University Press, 1997).

763 Demetrio Cojtí Cuxil, Ri K’ak’a Saqamaq’ pa Iximulew. La difícil transición al estado multinacional: el caso del estado monoétnico de Guatemala, (Guatemala: Cholsamaj, 2005). Charles Hale, Mas que un indio, Racial ambivalente, and neoliberal multiculturalismo in Guatemala, (Santa Fé: School of American Research, 2006).

774 Charles Hale, “Racismo cultural, notas desde Guatemala sobre una paradoja americana”, en Meike Heckt y Gustavo Palma Murga, Racismo en Guatemala, de lo políticamente correcto a la lucha antirracista, (Guatemala: AVANCSO, 2004) y Mas que un indio.

785 Bastos y Cumes, Mayanización.

796 Diane M. Nelson, A Finger in the Wound: body Politics in Quincentennial Guatemala, (Berkeley, CA.: University of California Press, 1999). Warren, Indigenous movements…. Morna Macleod, “Voces Diversas, Opresiones y Resistencias Multiples: las Luchas de Mujeres Mayas en Guatemala”, en Rosalía Hernández Castillo, Etnografías e Historias de Resistencias. Mujeres Indígenas, Procesos Organizativos y Nuevas Identidades Políticas, (México: CIESAS, 2004). Alejandra Hurtado de Mendoza, “Las mujeres mayas de Kaqla: la renegociación de la identidad maya en Guatemala”, Ponencia presentada al 7º Congreso de Estudios Mayas. (Guatemala: Universidad Rafael Landívar, 2007).

807 Luís Villoro, Estado Plural y pluralidad de culturas, (México: UNAM-Paidos, 1998) y Kymlicka Will, Ciudadanía multicultural, (Barcelona: Paidós, 1996).

818 Marta Casaús Arzú, y Amílcar Dávila E. (coords.), Diagnóstico del racismo en Guatemala. Investigación interdisciplinaria y participativa para una política integral por la convivencia y la eliminación del racismo, VI Vols., (Guatemala: Vicepresidencia de la República, 2006).

829 La metodología cualitativa nos ha permitido integrar los discursos, historias de vida, prácticas discriminatorias. Marta Casaús Arzú, “Metodología cualitativa y participativa: Hacia la construcción colectiva de conceptos”, en Marta Casaús Arzú y Amílcar Dávila E., Diagnóstico del racismo, Vol. III. págs. 37-68.

8310 Cojtí Cuxil, La difícil transición.

8411 Demetrio Cojtí Cuxil, Políticas para la reivindicación de los mayas de hoy, (Guatemala: Cholsamaj, 1994).

8512 Cojtí Cuxil, La difícil transición, pág. 198.

8613 Cojtí Cuxil, “Insumos y criterios”, pág. 44.

8714 Cojtí Cuxil, La difícil transición, pág. 48.

8815 Cojtí Cuxil, El movimiento maya… y La difícil transición….

8916 Zapeta, Estuardo, “Indígenas debaten la nación”, en Siglo XXI (10 de Octubre de 1998).

9017 Zapeta, Estuardo, “Lo indígena versus lo nacional”, en Siglo XXI (3 de Mayo de 1996).

9118 Zapeta, “Lo indígena …”.

9219 Zapeta, Estuardo, “Los errores del Acuerdo Indígena”, en Siglo XXI (2 de marzo de 2004).

9320 Zapeta, Estuardo, “Etnicidad y clase”, en Siglo XXI (17 de marzo de 2006).

9421 Zapeta, “Indígenas debaten”.

9522 Cojtí Cuxil, “El Proceso”.

9623 Rigoberto Quemé Chay, “La Paz en Guatemala, ¿Una posibilidad histórica o coyuntural?”, en Guatemala, 10 años de los Acuerdos de Paz, 2006, pág. 10. Congreso celebrado en Barcelona, noviembre de 2006.

9724 Quemé Chay, “La Paz”.

9825 Rigoberto Quemé Chay, “El racismo en Guatemala”. en Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo, Vol. IV, pág. 31.

9926 Quemé Chay, “La Paz”, pág. 12.

10027 Quemé Chay, “La Paz”, pág. 15.

10128 Robert Putnam, Making Democracy work, civil traditions in Modern Italy, (Princeton: Princeton University Press, 1993).

10229 Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo.

10330 Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo, pág. 35.

10431 Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo, pág. 35.

10532 Albert Memmi, El Retrato del colonizado, (Buenos Aires: Ed. Flor, 1969).

10633 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir de las Mujeres mayas de Kaqla, (Guatemala: Hivos, 2004), pág. 16.

10734 Irma Alicia Velásquez Nimatuj, “Traje folclorización y racismo en Guatemala posconflicto”, en Meike Heckt y Gustavo Palma Murga, Racismo en Guatemala, págs. 234-267. Velásquez Nimatuj fue objeto de una humillación y de un acto de manifiesto y burdo racismo, al haberle negado la admisión en un local público “por ir vestida con traje típico”. A partir de este hecho se produjo una fuerte protesta en contra del establecimiento y se montó una campaña contra el racismo y la discriminación en todo el país. Esta violación flagrante se llevó a los tribunales sin que haya habido hasta el momento una condena contra la empresa demandada por racismo.

10835 Velásquez Nimatuj, “Traje, folclorización”, pág. 256.

10936 Velásquez Nimatuj, “Traje, folclorización”, pág. 257.

11037 Velásquez Nimatuj, “Traje, folclorización”.

11138 Chirix, Emma, “Subjetividad y Racismo: la mirada de los otros y sus efectos”, en Revista del Instituto de Estudios Interétnicos, No. 18, año 11, (Noviembre, 2004), pág. 24.

11239 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir, pág. 41.

11340 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir .

11441 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir, pág.12.

11542 Hurtado de Mendoza, “Las mujeres mayas”, pág. 7.

11643 Hurtado de Mendoza, “Las mujeres mayas”, pág. 31.

11744 Hurtado de Mendoza, “Las mujeres mayas”, pág. 6.

11845 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir, pág. 64.

11946 Hurtado de Mendoza, “Las mujeres mayas”, pág.15.

12047 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir, pág. 43.

12148 Hurtado de Mendoza, “Las mujeres mayas”, pág. 7.

12249 Hurtado de Mendoza, “Las mujeres mayas”, pág. 38.

12350 Hurtado de Mendoza, “Las mujeres mayas”, pág. 64.

12451 Testimonio recogido por A Hurtado de Mendoza a Mujeres de Kaqlá. ( junio, 2008).

12552 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir, pág. 41.

12653 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir, pág. 66.

12754 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir, pág. 21.

12855 Chirix, “Subjetividad y Racismo”, pág. 26.

12956 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir, pág. 26.

13057 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir, pág. 50.

13158 Grupo de Mujeres mayas Kaqla, La palabra y el sentir, pág. 61.

13259 En éste número monográfico de Historia Intelectual, presentamos un texto escrito por éstas mujeres que refleja su voz y su pensamiento, “Un tejido que busca hacer honor a la red de la vida” Mujeres de Kaqlá, 2009.

13360 Mux Caná, Delfina, “Visión de Nación y del estado guatemalteco”, en Casaús Arzú y Dávila E., Diagnóstico del racismo…, Vol. IV, pág. 23.

134

Para citar este artículo :

Marta Casaús Arzú, « Las elites mayas, la cultura y el Estado en Guatemala », Boletín AFEHC N°41, publicado el 04 junio 2009, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=2182

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