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AFEHC : articulos : La actitud de los intelectuales afroantillanos de Limón durante la huelga de 1934 a la luz de su ideario político-filosófico : La actitud de los intelectuales afroantillanos de Limón durante la huelga de 1934 a la luz de su ideario político-filosófico

Ficha n° 2188

Creada: 26 mayo 2009
Editada: 26 mayo 2009
Modificada: 27 mayo 2009

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Autor de la ficha:

Valéria GRINBERG PLA

Editor de la ficha:

Marta Elena CASAÚS ARZÚ

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La actitud de los intelectuales afroantillanos de Limón durante la huelga de 1934 a la luz de su ideario político-filosófico

El objeto de este trabajo es contribuir a la historia cultural e intelectual de los afroantillanos en Costa Rica a partir del estudio de sus periódicos en inglés publicados en Puerto Limón durante la primera mitad del siglo XX: “The Times” (1912-1913), “The Searchlight” (1929-1931) y “The Atlantic Voice” (1934-1946). Los principales articulistas y directores fueron, de los dos primeros, Samuel Charles Nation (1869-1942) y del último, Alderman Johnson Roden (1893-19??). El presente ensayo discute críticamente los escritos de Samuel Nation, Alderman Roden y otros afroantillanos publicados en "The Atlantic Voice" entre 1934 y 1935 en los cuales se articula su posición frente a la huelga bananera de 1934 en relación con el ideario político, ético y filosófico previamente articulado por Samuel Nation y otros intelectuales en 1912 en “The Times”. Mi análisis permite entender cómo la postura anticomunista y antihuelga de Samuel Nation y Alderman Roden en el treinta y cuatro tiene que ver con el ideario del liberalismo político-económico y las las nociones de derecho, civilidad y respeto por la ley asociados con la nacionalidad británica adoptados por los afroantillanos ya en la década del diez. La argumentación de Nation, Roden y otros en el periódico devela además que el enfrentamiento entre los líderes de la huelga y los afroantillanos responde a la incapacidad de los primeros de tomar en cuenta a los segundos como sujetos políticos plenos en el contexto del creciente racismo de la élite política costarricense.
473
Palabras claves :
Intelectuales, Afroantillanos, Huelga, Identidad
Autor(es):
Valeria Grinberg Pla
Fecha:
Junio de 2009
Texto íntegral:

1

2“Will you as colored foreigner enjoy any of the benefits, if any, resulting from the Communist agitations?
No, you will not”.

3The Sojourner’s Committe, “The Colored Workers & Planters of the Atlantic Zone”, The Atlantic Voice, 25/08/1934

Introducción

4La historia intelectual y cultural de los afroantillanos en Costa Rica es un capítulo pendiente de la historiografía centroamericana. Exceptuando las investigaciones de Quince Duncan1 y Anacristina Rossi2 poco se sabe sobre la producción intelectual y literaria de los afroantillanos durante la primera mitad del siglo XX en Limón3. Además, Ronald Harpelle ha estudiado específicamente el rol de los West Indians en el movimiento obrero en Limón durante las décadas del treinta y del cincuenta haciendo énfasis en la huelga4 de 1934. Avi Chomski también centra sus investigaciones en el rol de los afroantillanos de la costa atlántica costarricense durante las luchas con las compañías bananeras5 entre 1910 y 1911. Como se verá más adelante mi análisis coincide en algunos aspectos con las conclusiones a las que llega Chomski en relación con la postura “radical” de los afroantillanos a comienzos de la década del diez, pero propone entender la postura “conservadora” de los mismos en relación de continuidad con su ideario temprano.

5Este trabajo forma parte de una investigación en curso cuyo objeto es, por un lado, conservar y difundir los periódicos en inglés publicados por los intelectuales afroantillanos de Limón durante la primera mitad del siglo XX: The Times (1912-1913), The Searchlight (1929-1931) y The Atlantic Voice (1934-1946) y por el otro, analizar críticamente el ideario político-filosófico promulgado en dichos periódicos, en particular en relación con los conceptos de identidad nacional, regional y étnica6. Por medio de su actividad periodística, Samuel Charles Nation (1869-1942) y Alderman Johnson Roden (1893-19??), dos afroantillanos nacidos en Jamaica que como muchos otros emigraron a la costa caribe de Costa Rica a fines del siglo XIX en busca de trabajo y prosperidad, contribuyeron de manera significativa a la pujanza de la vida intelectual de Puerto Limón durante la primera mitad del siglo XX. Samuel Nation fue el director de The Times y The Searchlight, y también contribuyó en The Atlantic Voice, cuya sección en inglés estuvo bajo la dirección editorial de Alderman Roden7. Estos periódicos en inglés fueron en su momento una plataforma de difusión de las ideas de los miembros de la comunidad afrodescendiente de Limón con respecto a todos los aspectos de la vida social, cultural, religiosa, política y económica. Los artículos publicados en los periódicos de Limón discutían todas las cuestiones consideradas relevantes para la comunidad afrodescendiente incluyendo cuestiones locales, así como también nacionales, regionales e internacionales. El interés de los afroantillanos por la política internacional, y especialmente europea, se debe a su condición de ciudadanos británicos8. El seguimiento de la actualidad sociopolítica en los Estados Unidos en los periódicos de Limón también tiene que ver con la relación de los Estados Unidos con el Commonwealth, pero más que nada se debe a que el principal empleador de la Provincia de Limón, la United Fruit Company (UFCO), es una empresa norteamericana y al hecho de que los afroantillanos se identifican y relacionan políticamente con los afrodescendientes en los Estados Unidos, ya que todos comparten la misma historia de esclavitud. De hecho, en lo que respecta a las noticias regionales, prevalecen los artículos sobre la situación de los afrodescendientes en otros países centroamericanos como Panamá, Nicaragua u Honduras y, por supuesto, en las Antillas. Dada su condición de migrantes y dado el carácter circular de las migraciones, los afroantillanos de Limón tenían importantes conexiones familiares y sociales en varios puntos de Centroamérica y el Caribe insular9. Asimismo, en el caso de los residentes en la Provincia de Limón, existe un obvio interés por las cuestiones de política nacional de su país adoptivo, Costa Rica. En suma, la condición transnacional de los afroantillanos residentes en Limón, así como sus alianzas étnicas con afrodescendientes a nivel mundial, especialmente a través de su participación en el movimiento de Marcus Garvey, se ven reflejados en la amplia cobertura regional e internacional de los periódicos. Los mismos, junto con las logias, los clubes, la UNIA (Universal Negro Improvement Association) y las iglesias protestantes constituyeron los órganos de expresión y acción de la comunidad afrodescendiente establecida en Limón durante la primera mitad del siglo XX.

6Mi análisis de los artículos publicados en The Times entre 1912 y 1913 deja en claro que las categorías constitutivas de la identidad colectiva afroantillana en el discurso de Nation y los otros colaboradores de dicho periódico son: por una lado la pertenencia étnica y, por el otro, las nociones de derecho, civilidad y respeto por la ley asociados con la nacionalidad británica10. En consecuencia, la lucha por el derecho al libre ejercicio del trabajo y del comercio de los afroantillanos se apoya en estos dos pilares.

7En el presente trabajo voy a explicar brevemente las nociones a partir de las cuales Samuel Nation construye una identidad colectiva para los afrodescendientes de Limón en The Times, el primer periódico que dirije, para luego ver en qué medida dichas nociones de identidad desembocan en la clara postura anticomunista de Samuel Nation y Alderman Roden durante le huelga bananera11 de 1934. Para ello voy a referirme a las notas editoriales, ensayos y cartas de lector publicadas, respectivamente, en The Times entre 1912 y 1913 y en The Atlantic Voice durante 1934 y 1935. En ambos casos, la UFCO ocupa el centro de la atención de la comunidad, cuyo destino parece estar ligado, para bien o para mal, al de la compañía bananera: En 1912, la Atlantic Fruit Company [AFCO] intentó establecerse en Limón, pero este proyecto fracasó a causa de la violenta oposición de la UFCO, que quería mantener un monopolio en la exportación bananera. Como he señalado anteriormente12, en ese momento Nation argumentó a favor del establecimiento de la AFC, ganándose en consecuencia la abierta hostilidad de la UFCO13. Sin embargo, en 1934, tanto Nation como Roden se colocan del lado de la UFCO y en contra de la huelga comunista. Este cambio de actitud con respecto a la UFCO podría parecer contradictorio a primera vista, pero un análisis detallado de los argumentos esgrimidos por ambos intelectuales permitirá ver que su argumentación es coherente con el ideario del liberalismo político y económico de tradición británica en el cual se basa el concepto de identidad desarrollado por Nation en la década del diez.

La conciencia étnica y los intereses de la comunidad afroantillana

8En 1912, en The Times, Nation justifica el detallado seguimiento que da a la “banana war14” por su relevancia para la comunidad, de modo que uno de los aspectos que precisamente contribuye a crear una identidad colectiva para la comunidad va a ser el modo en el cual los afroantillanos son afectados por las políticas de las compañías bananeras. Así, el primer número de The Times (6/6/1912) se titula “Public Interest”. Por medio de este gesto, el periódico se auto-constituye en vocero y defensor de los intereses de la comunidad afroantillana. De modo similar, el epíteto que acompaña el nombre del periódico The Atlantic Voice en la primera página de todas las ediciones indica el compromiso del mismo con la comunidad: “Devoted to the interests of the Atlantic Zone”. Ambos periódicos son la plataforma desde la cual, intelectuales como Samuel Nation y Alderman Roden abogan por el curso de acción que consideran correcto y beneficioso para los afroantillanos.

9En The Times la noción de comunidad étnica se hace visible en el uso de expresiones como “nuestra gente” (2/7/1912), así como en la publicación de noticias y eventos de interés para la comunidad afroantillana. Los gentilicios que prevalecen en este contexto son “Jamaicans” y “West Indians”. Así, en una carta de lector publicada en la edición del 22 de junio de 1912, Osmond Mason advierte expresamente a “Jamaicans and West Indians” de los peligros de ir a Guatemala en busca de trabajo porque “a coloured man’s life is not worth the price of a sparrow there.”

10Es decir que The Times funciona como un espacio en el cual los afroantillanos pueden reconocerse como los lectores implícitos de la publicación e idealmente incluso quizás llegar a sentirse representados por la misma. Al mismo tiempo dicho periódico funciona como una plataforma en la cual los afroantillanos pueden expresar directamente sus opiniones. De esta manera, el sentido de comunidad se construye también como resultado de una política editorial que permanentemente incluye cartas de lectores – muchas veces en abierta disidencia con la postura de la editorial – estableciendo al periódico como lugar constitutivo de la comunidad, en tanto que lugar privilegiado en el cual diversos miembros de la misma presentan y negocian sus intereses. En una palabra, Nation busca que la comunidad se sienta representada por medio de mecanismos de inclusión que van desde apelativos inclusivos a la participación directa de miembros particulares de la misma en el periódico a través de cartas de lector. Otro buen ejemplo de esta estrategia es la publicación, el 16 de julio de 1912, de una carta titulada “Stupid Methods” y firmada simplemente por un hombre que se identifica como “a Jamaican”, haciendo alusión expresa a su identidad común compartida con el resto de los lectores, y de la cual se deduciría una supuesta comunidad de intereses entre los mismos. Probablemente no es ninguna casualidad que, en su carta, este jamaiquino voluntariamente anónimo haga un llamado a todos los jamaiquinos para que luchen por sus derechos. En efecto, The Times suele apelar al sentido de comunidad de sus lectores en el contexto de la defensa de los derechos civiles, laborales, económicos o políticos de los mismos.

11Una estrategia similar puede observarse en The Atlantic Voice. También este periódico incorpora cartas de lector, muchas veces firmadas con seudónimos, como por ejemplo “A Suggestion”, publicada el 3 de noviembre de 1934 y firmada “An Optimist” o la carta dirigida a la colaboradora llamada Sally por un lector que firma “Spiamar”, aparecida el 8 de septiembre de 1934. También es interesante señalar que una de las tres contribuciones firmadas por Nation en relación con la huelga bananera, una de ellas es una carta dirigida al editor del periódico. Se trata de “The Costa Rican Negro’s Place in Costa Rica?” (3/11/1934), una de las más consternadas y dolidas reflexiones de este autor sobre la precaria situación de los afroantillanos en Costa Rica. De este modo, The Atlantic Voice funciona como un foro de debate para la comunidad, al igual que The Times y The Searchlight lo hicieron con anterioridad15. En una palabra, la línea editorial de Alderman Roden coincide con la de Samuel Nation. Ambos editores apelan al sentido de comunidad del público lector, al mismo tiempo que contribuyen a crearlo: la política editorial de dar cabida a cartas de lectores, solicitadas o notas de suscriptores es una clara estrategia de inclusión. Y esta política se conjuga con una retórica editorial que construye al afroantillano como lector implícito. Así, los periódicos de los afroantillanos se perfilan como representantes de la comunidad haciendo política de la identidad avant la lettre.

12Este posicionamiento del periódico como defensor de los intereses de la comunidad afroantillana es omnipresente en The Atlantic Voice, y se observa con particular énfasis en la nota editorial “Ich dien16”, publicada en la primera edición de la edición bilingüe del periódico17, el 14 de julio de 1934. Allí, Alderman Roden argumenta con pasión:

13Literally, “Voz del Atlántico” means, Voice of the Atlantic, i.e. the crying voice (needs) of the peoples of the Atlantic Zone of Costa Rica.
To facilitate the making known of these needs this organ is launched; to interprit them, to assist in its official capacity to present them in the forum – the judicatories of justice – we dedicate ourselves.
The most pressing need of the moment concern the masses whom we vow to serve at all times, and at all cost. We are entirely dedicated to “the cry (hire) of the labourer” “who has reaped down ‘your’ (the) fields”. We propose to ever knock at the door of the powers that be, yea even to hammer bang! – until we get a hearing. No longer must it be said that there is no adequate voice to protest the injustices to the working man among us. The sorry pass to which our staple industry (the banana industry) has come must be righted. We aim for the payment of a living wage to all and sundry, to a realization of our purpose we ask the cooperation of all. It should ever be understood that the “Voz del Atlántico” is the impartial medium of expression. It should ever be understood that we do not cater to a class of the favoured class, but that “we serve” the masses.

14Es decir que The Atlantic Voice continúa la tradición iniciada por The Times y como éste se erige en vocero de la comunidad. Roden, al igual que Nation, reconoce la centralidad de la compañía bananera en la vida de Limón y ofrece la tribuna del periódico para las demandas de los trabajadores. La retórica exaltada de esta nota (por ejemplo el patetismo de expresiones tales como “el grito del trabajador”) y el uso de un término como “las masas” así como su evidente preocupación por el bajo salario que reciben los trabajadores, haría suponer que el periódico apoyará la huelga bananera. Sin embargo, esto no será así y más adelante veremos por qué ni Alderman ni Nation creen que la huelga responda a las necesidades o a los intereses de los afroantillanos. Esto se hace evidente en dos editoriales: “Coloured Labourers Warned” (18/08/1934) y “The Colored Workers & Planters of the Atlantic Zone” (25/08/1934). En ambos casos, no es el editor del periódico, o sea Alderman, el que firma, sino un “sojourner’s committee18”. Este comité, que claramente responde a la posición del periódico, se esfuerza por demostrar que las demandas de los huelguistas por mejores condiciones de trabajo no sólo no incluyen a los afroantillanos, sino que los excluyen explícitamente:

15Sometime during August or September of last year, about 500 of the said individuals now connected with the Communist movement signed and forwarded a memorial to Congress not only reiterating the request that colores men should not be employed in the capacity of clerks salesmen, foremen and kindred occupations, but demanding the deportation of negroes from the country, with the complement that negro immigration should be prohibited19.

16Es decir que la postura antihuelguista de los intelectuales afroantillanos que se encuentran detrás de The Atlantic Voice se origina en el reconocimiento de la postura racista de los líderes de la huelga. En otras palabras, los afroantillanos ponen sobre el tapete que las demandas de igualdad de los líderes comunistas de la huelga no reconocen al trabajador negro como un igual y, por el contrario, lo perfilan como un otro al que discriminan abiertamente. En efecto, el ideario de los líderes comunistas como Carlos Luis Fallas y Manuel Mora responde al concepto hegemónico de la nacionalidad costarricense en tanto es ciego ante la identidad política y cultural de los afroantillanos20. En respuesta, los afroantillanos desoyen los argumentos de clase esgrimidos por los líderes comunistas, y utilizan el periódico para cuestionarlos:

17You will not enjoy benefit resulting from the Communist agitations, not only because there is no benefit forthcoming, but particularly on account on the fact that the very Communist Party would, as soon as they felt themselves enthroned as the political dictators of the country, dictate and put into effect, by force if necessary, all the projects that they have already planned to supress West Indian negro labor in Costa Rica. The best evidence of this is to be seen in the attitude of Communism in connection with the contract between the United Fruit Company and the Executive Branch og the Government pending before Congress, in asking that one of conditions of acceptance should be that negro labor should not be used on the pacific side, in the event the Company’s offer to enter into banana cultivation on a larger scale at that end be accepted. Another palpable evidende is the absence of a colored representative in any of the units of the Communist Party21.

18Esta nota no sólo retoma el argumento de “Coulored Labourers Warned” publicada la semana anterior sobre el proyecto de los líderes de la huelga de prohibir la contratación de afroantillanos en la costa pacífica, sino que además llama la atención sobre la falta de representatividad de los afroantillanos en los estamentos del Partido Comunista. Este último argumento es fundamental porque permite comprender hasta qué punto el rechazo de los afroantillanos tiene que ver con la certitud de estar siendo utilizados en un proyecto en el que no tienen voz y que además los perjudica. Puede ser, que como indica Harpelle, la actitud de los intelectuales afroantillanos beneficiara a la UFCO. Sin embargo, lo que ellos mismos señalan es que el movimiento huelguista se autoinstituye en representante de todos los trabajadores, cuando en realidad ni ellos ni sus intereses se encuentran representados:

19Whether Communism is right or wrong, is no concern of ours. That is Costarrican’s politics. But when Communism attempts to ride on the back of colored labor to its political goal, without first consulting you on your disposition in the matter, then it is high time that you are warned to sit tight and watch your own interest, less you find yourselves worst sufferes in the end22.

20En suma, tanto en 1934 como en la década del diez, el periódico de la comunidad afroantillana se posiciona como defensor de los intereses de la comunidad por medio de la construcción de una identidad colectiva basada en la etnia, la nacionalidad y en su condición de extranjeros en Costa Rica. Y desde la perspectiva de estos intelectuales afroantillanos, los intereses de los huelguistas son contrarios a sus propios intereses.

Samuel Nation y Alderman Roden: dos políticos de la identidad “avant la lettre”

21Como ya he mencionado, en 1912 Nation considera que el establecimiento de la AFCO en Limón será altamente provechoso para la comunidad afroantillana, y en especial para los pequeños productores. En cambio, en 1934, hemos visto que el Sojourner’s Committee, del cual Nation y Roden son miembros, sostiene que la huelga ni será exitosa, ni traerá beneficios para los afrodescendientes. Es más, y como veremos más adelante, según ellos, la participación en la huelga podría incluso poner en peligro el estatus legal de los afroantillanos en Costa Rica. El seguimiento de The Times del conflicto entre la UF y la AF hace especial hincapié en las consecuencias sufridas por la comunidad afroantillana por haberse involucrado en el mismo y por haber tomado partido por la AF. En ese entonces, ni el gobierno de Costa Rica, ni el consulado británico ofrecieron protección legal a los afrodescendientes frente a los abusos de la UFCO. Esta situación es documentada por Nation en The Times: sus artículos hacen hincapié en la desprotección de la comunidad no sólo en el contexto del enclave, sino en el ámbito legal de la nación costarricense, al tiempo que revela el carácter meramente formal de la ciudadanía británica. Por un lado, en artículos como “Patriotic Honour” (16/7/1912), “King George” (24/05/1913) o “Empire Day” (14/06/1913), Nation desenmascara al consulado británico al tiempo que reclama el derecho de los jamaiquinos a ser representados en tanto que súbditos de la Corona. Por el otro, en “High Handed Actions” (25/6/1912) y en “Second Cargo” (2/7/1912) Nation apela a las autoridades costarricenses en defensa de los intereses de los afrodescendientes. Lo que ocurre aquí es que Nation simplemente ejerce la misma ciudadanía cuyos derechos reclama pese a que sabe o al menos sospecha que le serán negados. La exigencia del respeto de los derechos civiles, laborales y comerciales de los afroantillanos en el marco de la ley costarricense es una manera de asumir la igualdad de los afroantillanos ante la ley, pese a que para el discurso hegemónico de Costa Rica esto no sea así. Del mismo modo, el hecho de que Nation – y otros afroantillanos – reclamen insistentemente en el periódico la protección del cónsul británico confronta al poder colonial con sujetos coloniales que se han apropiado del discurso cívico legal para demandar sus derechos en tanto que súbditos británicos y por lo tanto iguales. Dicho de otro modo, Nation se escuda en la promesa de igualdad ante la ley del sistema jurídico (británico o costarricense), sabiendo que es una promesa falsa, porque asumirla como verdadera es un modo de apropiarse de dicho derecho o al menos de hacer evidente el hecho de que éste no es más que una farsa.

22

Carta publicada por Samuel Nation en The Atlantic Voice Puerto Limon, Costa Rica
Carta publicada por Samuel Nation en The Atlantic Voice Puerto Limon, Costa Rica

23En 1934, la postura editorial de The Atlantic Voice con respecto a las instituciones, ya sean costarricenses o británicas, está dominada por el miedo. Pareciera que décadas de maltratos han surtido su efecto. Así, en la nota editorial del 29 de diciembre de 1934, Roden hace hincapié en la necesidad de estar alerta precisamente porque son extranjeros:

24As foreigners, it is to your interest to have constant intelligence regarding any changes, rules, […], business or industrial prospects affecting you as such foreigners or affecting your business or industrial activities in the country […]

25Más aún, uno de los ejes en torno a los cuales gira la campaña del periódico en contra de la huelga bananera es el riesgo de perder la residencia en Costa Rica para aquellos que decidan apoyarla. Esto se ve claramente en el ensayo ¿Is Communism a Peril23? (1/09/1934) de Samuel Nation y en la nota titulada “Cancellations of Naturalization Likely” (25/08/1934) que aparece lado a lado con el artículo “Colored Workers & Planters of the Atlantic Zone” discutido más arriba. Esta diagramación es sintomática de la forma en la cual el peligro de ser extraditados de Costa Rica es un argumento paralelo y no el principal motivo esgrimido en el periódico en contra de la participación de los afrodescendientes en la huelga. Es de notar que en décadas anteriores la precariedad legal que se deducía de su condición de extranjeros no impidió que los afroantillanos reclamaran ante la UFCO, el consulado británico o las autoridades costarricenses. La postura de los antillanos, en este ocasión, se debe principalmente a que esta huelga ha sido organizada por los trabajadores mestizos bajo el liderazgo del Partido Comunista de Costa Rica y en consecuencia no se ha tenido en cuenta la situación ni los intereses de los afroantillamos. Como hemos visto, los afroantillanos han sido excluidos por partida doble: en las demandas y en la conducción de la huelga. Entonces, los afroantillanos desconfían de los huelguistas y sus intenciones, pero más aún temen las represalias del gobierno de Costa Rica, ya que han sido expuestos repetidas veces a la inclemencia del mismo. Además, ya han perdido toda esperanza de contar con la protección del Consulado Británico. Si en la década del diez, Nation todavía reclama que el consulado represente como debería a los súbditos jamaiquinos, para mediados del treinta, ni él ni sus compatriotas tienen ninguna expectativa, lo que se evidencia en la siguiente advertencia del Sojourner’s Committee para aquellos que colaboren con los huelguistas directa o indirectamente: “No protection will be given to you whatever because, according to Public International Laws, the British Government will be powerless to defend you24 […]”.

26Por otro lado, la falta de interés de los huelguistas en particular y del Partido Comunista en general por la opinión de los afroantillanos, es decir el hecho de que busquen solamente su apoyo pasivo pero no los tengan en cuenta como sujetos políticos activos, adolece de un claro paternalismo y no es de sorprender que los intelectuales afroantillanos resientan esta actitud, como se ve en la apreciación ya mencionada de que el comunismo trata de lograr sus objetivos montado sobre las espaldas de los trabajadores afroantillanos. Esta es una excelente metáfora para llamar la atención sobre el hecho de que los afrodescendientes son el objeto ideal para ejemplificar el abuso que denuncian los huelguistas, pero que no pasan de eso.

27Otra cuestión a tener en cuenta, es que la discriminación hacia los afroantillanos que forma parte de las demandas de los huelguistas es consistente con el creciente racismo de la clase política costarricense en la década del treinta, según lo demuestran las investigaciones de Lara Putnam. La historiadora indica que uno de los artículos claves en desatar un sentimiento antinegro fue: “¿Cómo se quiere que sea Costa Rica, blanca o negra? El problema racial del negro y las actuales contrataciones bananeras?” de José Guerrero25, quien pregunta con indignación cómo es posible que Costa Rica permanezca indiferente frente a la invasión de las “negradas”. Y este sentimiento racista atraviesa también el ideario de los líderes huelguistas:

28The depiction of West Indian Blacks as an alien element within the national organism, whose earnings were sent abroad and who had no allegiance to the nation, became standard among Costa Rican intellectuals in the 1930s and 1940s. […] Anti-black racism pervaded the demands of Hispanic workers and the posturing of Costa Rican planters alike and found direct expression in the 1934 law that forbade the employment of “colored people” on United Fruit’s new Pacific coast plantations26.

29Es decir que la discriminación de los afroantillanos tuvo la sanción del Estado costarricense (concretamente del congreso) y por tanto, el miedo de los mismos así como la actitud alarmista que se ejemplifica a continuación estaban ampliamente justificadas:

30The invitation to join them [the strikers] in their present activities should be treated by negroes just as discrete as Congress has treated the memorial to have negroes deported from the country; for at any event you will be considered as inferiors and as an obstacle. There should be no doubt that behind the Communist movement to entreat colored farmers and longshoremen to join them in their strike is the aim to accumulate sufficient material against negroes for the future27.

31Lamentablemente, como resultado de la huelga de 1934, los líderes de la misma sí lograron que la United Fruit se comprometiera a no emplear trabajadores afroantillanos en la costa del Pacífico, lo que será comentado con amargura en The Atlantic Voice por Samuel Nation y por otro afroantillano que adopta el seudónimo Philosophus. El racismo contra los negros en Costa Rica llega a su clímax en 1942, cuando éstos pasan a formar parte de la lista de indeseables a quienes de les prohíbe la entrada al país28.

De la postura antimonopolio a la postura anticomunista: el ideario liberal de Nation y Roden

32 Ya en el primer número de The Times (6/6/1912), en la nota editorial titulada significativamente “Public Interest”, Nation argumenta que únicamente la existencia de competencia entre distintas compañías bananeras puede garantizar la compra de fruta a pequeños productores a un precio aceptable, ya que de otro modo el productor está obligado a vender al único comprador posible por lo que no tiene forma de exigir el precio que considera justo. Por eso, el periodista insiste en que es la responsabilidad no sólo de los productores de banano, sino de todos los trabajadores, de apoyar a toda compañía que quiera establecerse en Limón. Una semana después, en la edición del 15 de junio de 1912, la nota editorial es un nuevo llamado a la población: “Support Both Companies”. Esta claro que, desde la perspectiva de Nation, el establecimiento de un monopolio va a minar la capacidad de los afroantillanos de continuar trabajando sus propias tierras de manera independiente, como pequeños productores, forzándolos en el peor de los casos a trabajar como peones para la UFCO. Por lo tanto – sostiene – es en interés de la comunidad afroantillana que se establezca el mayor número posible de compañías en la región. Esta postura confirma las apreciaciones de Avi Chomski, quien sostiene que los trabajadores jamaiquinos en Costa Rica durante las primera década del siglo XX tienden a rechazar trabajo agrícola que tenga cualquier tipo de similitud con el trabajo esclavo en las plantaciones, por lo que siempre buscan tener acceso directo a la tierra tanto para asegurar su subsistencia como para vender sus productos en el mercado29. También en “Is the U. F. Coy a Trust in Costa Rica?” (18/07/1912) Nation polemiza en contra de la UFCO recurriendo a un registro metafórico para referirse a la compañía, utilizando metáforas como “pulpo” y calificaciones como “todopoderosa”. Obviamente, el uso del adjetivo “almighty” (todopoderoso) alude a la omnipotencia del Almighty/Todopoderoso en sentido religioso. La pertinencia de este vocabulario es puesta en evidencia por las dos denuncias que hace en dicha nota: la primera de ellas acusa a la UFCO de haber logrado echar de Limón a los pastores de color30 y de dificultar la unión de la gente de color – lo cual justifica la comparación de la compañía con un pulpo capaz de extender sus poderosos brazos a ámbitos de la vida social y religiosa de la comunidad que deberían encontrarse fuera de su área de influencia. La segunda línea argumentativa reporta con indignación los métodos gangsteriles empleados por la todoporderosa compañía para hacer quebrar a la AFCO y lograr establecer un monopolio. El comportamiento de la UFCO, definido por Nation en términos que remiten al poder divino, es otro indicador de que dicha compañía se considera por encima del control terrenal de las leyes y de las instituciones.

33 Para la comunidad afroantillana, el riesgo de quedar a merced de un único empleador o comprador con un poder irrestricto en todas las áreas de la vida social tiene evidentemente una sospechosa y peligrosa semejanza con la omnipotencia del amo esclavista. No es casualidad que, en una nota editorial anterior, publicada el 27 de junio de 1912, Nation describa los métodos de pago de la UFCO (por medio de cupones y de chips) como una forma de esclavizar a los trabajadores31. De ahí que no deba sorprender la campaña emprendida por The Times en pro de la competencia y en contra del monopolio como una forma de garantizar la libertad (no solo laboral y comercial) de todos los trabajadores y pequeños productores, pero teniendo en cuenta muy especialmente su propia comunidad: la colectividad afroantillana.

34 Del mismo modo, en 1934 Samuel Nation va a abogar en contra de la huelga pero – sobre todo – en contra del comunismo, utilizando una argumentación similar a la que esgrimió en su lucha en contra del establecimiento de un monopolio por parte de la UFCO: Nation no quiere estar tampoco a merced de un Estado que todo lo controle – y esto es lo que teme de un Estado comunista, que se convierta en un pulpo todopodersoso.
The Atlantic Voice publica dos ensayos firmados por Nation: “The Claims of our Labourers” (25/08/1934) y el ya mencionado “¿Is Communism a Peril? (1/09/1934). Mientras que el primero discute las demandas de los huelguistas punto por punto, el segundo es una reflexión sobre los peligros del comunismo y es aquí donde Nation sostiene que el comunismo no es una propuesta viable para los hombres. ¿En qué se basa esta actitud? En la convicción de que su condición de hombres libres reside en su derecho a la propiedad, así como en la libertad de acción y elección del individuo, siempre en el marco de las leyes. Así, Samuel Nation y otros intelectuales afroantillanos celebran una y otra vez el progreso económico, político, social y cultural al que han llegado los negros desde la abolición de la esclavitud, en el contexto del liberalismo político y económico. Efectivamente, en Limón, los afroantillanos prefieren trabajar como pequeños productores, vendiendo su fruta, en lugar de ser peones de la compañía bananera, ya que el trabajo como jornaleros los acerca demasiado a las condiciones de vida bajo la esclavitud. De igual manera, Nation rechaza el comunismo porque tampoco permite la propiedad privada y anula la libertad individual, construyendo un poderoso símil con la esclavitud:

35As Communists we all become slaves of the governmet, we can own no property, we all work for the government and are rated, by some villain who has more political pull than us, us mere dumb driven animals, thus spelling the destruction of our individual freedom, destruction of individual incentive to work, destruction of individual initiative to an inventive mind, destruction to thoughtful energies32.

36Está claro que para Nation su condición de hombre libre está estrechamente ligada a la posibilidad de ser propietario, en sentido literal y figurado. El uso de términos como ‘esclavos’ y ‘animales’ no deja lugar a dudas con respecto a la comparación del comunismo con la esclavitud. Es por eso que el anticomunismo de Nation es coherente con su rechazo del monopolio de la UFCO: ambas posiciones parten de un rechazo de situaciones que desde su perspectiva se asemejan a la falta de libertad individual que sufrieron bajo la esclavitud. Asimismo, si en 1912 Nation denuncia el uso y abuso de métodos ilegales de presión por parte de la UFCO, en 1934 tanto Nation como Roden van a denunciar el uso de la violencia por parte de los huelguistas y a defender una vía de negociación con la compañía y el gobierno en el marco de las vías legales y constitucionales. La frase final de “The Claim of our Labourers” es un buen ejemplo de esta postura: “[…] toleration on both sides, and a judicious mode of soliciting the attention to our superiors is sure to bring desired results, rather than an appeal to FORCE AND VIOLENCE.” (Samuel Nation, 25/08/1934). La nota editorial de Alderman Roden del 8 de septiembre de 1934 hace uso de la misma argumentación: “Better call off the strike. Try constitutional methods through proper influences to present demands. Open negotiations with the Company.” (“Things That Count”). Es decir que estos intelectuales afroantillanos insisten en el recurso a métodos pacíficos de negociación en ejercicio de la civilidad británica. Otro gesto que demuestra hasta qué punto Alderman Roden ha incorporado los valores del liberalismo británico es la publicación en The Atlantic Voice, el 18 de agosto de 1934, del texto completo de las demandas de los huelguistas, firmado por Carlos Luis Fallas, en su traducción al inglés bajo el título “The Strikers’ Demands”. Obviamente, para Roden tanto como para Nation, la libertad de prensa y de opinión es parte esencial de los derechos cívicos. Y el hecho de que ellos estén claramente en contra de la huelga no los lleva a censurar la postura de los huelguistas. De hecho, y al contrario de lo que creían intelectuales mestizos como Joaquín Gutiérrez y Carlos Luis Fallas – los cuales en sus novelas retratan a los negros limonenses como analfabetos33, los intelectuales afroantillanos no solo poseen una apabullante cultura letrada en inglés, sino que además son ávidos lectores y comentaristas de la prensa costarricense en español, por lo que están al tanto de los argumentos de los huelguistas y de las respuestas del gobierno. Estas lecturas no sólo permiten a los afoantillanos estar informados sobre la actualidad política en Costa Rica, también los pone en guardia sobre el creciente racismo que permea el discurso de la clase política costarricense. Pues fue en el diario La Tribuna que José Guerrero publicó en 1930 su diatriba contra los afrodescendientes y es en el Diario de Costa Rica que Manuel Mora publica una carta en la que se queja de la falta de apoyo de los afroantillanos, llamándolos “malditos negros” en 1934. En respuesta, The Atlantic Voice publica el 13 de octubre de 1934 un artículo titulado “A Laurel to the Negros” y firmado por Practicus (ya hemos visto que el uso de seudónimos es frecuente en los periódicos afroantillanos). He aquí un extracto:

37In the famous letters from Mora which exhibits that Leader in his full moral and intellectual value, there is a paragraph in which he refers to The Malditos Negros (the damned Negroes). In that manner does he qualify […] coloured West Indians, surly all of whom are Jamaicans who have been treained and disciplined to Civil Life by England, of whom he abhors and execrates […].
[…]
The above will serve as a great lesson to the coloured people of this country that while the leaders of every turbulent movement will use every means of strategy to get them involved with them in the spirit of revolt, yet in the inner recesses of their heart they are depreciated and villified by these unworthy Costa Ricans.
In the manifesto of the leaders of Communism the Negros have been told that there is no discrimination in Race nor Colour yet these are the very Costa Ricans who are trying to enforce a Law by which Negros should not be admitted beyond the Tunnel at Peralta, now these same people are demanding of the Cia. Bananera of Costa Rica that they must not bring Negros in the Banana Industry of Puntarenas. Is this not discriminating; and now they are found styling the same people whom they are alluring into their revolutionary Camp, Accursed Negros34.

38El desenmascaramiento del racismo y la discriminación latentes en las demandas de los huelguistas que tiene lugar en este texto va de la mano con la esperanza de que el gobierno costarricense y la compañía bananera reconozcan la contribución de los afrodescendientes a la economía nacional. Esto es evidente en la afirmación con la cual Practicus termina dicha nota:

39What an inspiration it is to Negros to feel that while agitators under Communism vilify them for being judicious workmen the Country must feel that they are the salvation of the Banana Industry of the Country and recongnize them now as an intellectual factor n the economic and industrial life of the Country.

40Sin embargo, esta aseveración, más que una lectura de la realidad, parece haber sido una expresión de deseo: el de ser reconocidos y respetados como miembros de la sociedad gracias a su comportamiento cívico. De hecho, y como ya he mencionado, ni la compañía bananera, ni el gobierno costarricense resguardará los intereses de los afroantillanos. Así, la tragedia de los afroantillanos en 1934 consiste en haber creido que su respeto por las instituciones les garantizaría una protección que nunca llegó, pues según el nuevo contrato ningún afrodesciente podrá ser empleado en el Pacífico. Dos artículos publicados en The Atlantic Voice tematizan este desegaño: la ya mencionada carta de Nation “The Costa Rican Negro’s Place in Costa Rica?” (3/11/1934) y “Restricting Liberty of Aur Coloured People” (22/12/1934) – una nota en respuesta solidaria a la carta de Nation, firmada por Philosophus (quien también discute las reacciones a la cláusula que prohibe el empleo de afrodescendientes en el Pacífico que tuvieron lugar en el congreso de Costa Rica y en el periódico La Tribuna). Para concluir, voy a detenerme en la carta de protesta de Samuel Nation, pues la misma demuestra que sus objetivos no han cambiado: como en 1912, defiende y promueve los interses de la comunidad afroantillana recurriendo a las autoridades, a las leyes, y al periódico. Así, este intelctual considera la discriminación laboral de los afrodescendientes una estupidez que raya en el salvajismo, invirtiendo los términos etnocéntricos que califican a los negros de salvajes. En un tono tan dolido como consternado, se pregunta cómo es posible que el Presidente Jiménez no intervenga en su defensa. Con amargura, señala que los mismos afrodescendientes nacionalizados que en tiempo de elecciones han votado por él, ahora son ignorados. Pero Nation no solamente denuncia el uso y abuso de los votos de los afrodescendientes por parte de los políticos y la hipocresía de un discurso nacional que los considera costarricenses cuando sus votos son útiles y extranjeros cuando se trata de tener en cuenta sus intereses. Su provocación llega al extremo de poner el dedo en la llaga en la supuesta blanquitud costarricense por medio de dos argumentos: primero, señala que dos tercios de la población de Puntarenas desciende de indígenas y negros, por lo que la discriminación contra “la gente de color” no se limita a los afroantillanos, sino que incluye a población considerada costarricense. Segundo, invita al poder ejecutivo a reflexionar sobre la nacionalidad de los hijos de los afroantillanos extranjeros que han nacido en Costa Rica. Aunque Nation deja en el aire la respuesta a dicha cuestión, es obvio que está sugiriendo que se trata de ciudadanos costarricenses por nacimiento. En conclusión, a mediados del treinta, en su protesta por la discriminación de los afrodescendientes, Nation cuestiona la homogeneidad racial de Costa Rica con argumentos que serían retomados nuevamente recién en los años setenta por intelectuales como Quince Duncan. Es cierto, Alderman Roden y Samuel Nation agitan en contra de la huelga bananera porque son anticomunistas. Pero me parece importante entender que las raíces de su anticomunismo se encuentran en el rechazo de un orden social que desde su perspectiva los devuelve a la época de la esclavitud al privarlos del derecho a la propiedad. La gran preocupación de Roden y Nation es el bienestar de la comunidad afroantillana y para su desgracia y la de sus compatriotas, no sólo los líderes comunistas o los huelguistas promueven su discriminación en la década del treinta en Costa Rica. Como vimos, también los defraudan las autoridades costarricenses, en las que habían puesto su última esperanza.

Notas de pie de página

411 Véase especialmente el ensayo de Quince Duncan “Corrientes literarias afrocentroamericanas”, en Tensiones de la modernidad. Del modernismo al realismo. Valeria Grinberg Pla y Ricardo Roque Baldovinos (eds.) (Guatemala: F&G Editores, en prensa).

422 Véanse el ensayo “El caribe perdido: literatura y exclusión en Costa Rica” publicado, en: Werner Mackenbach/Karl Kohut (eds.): Literaturas centroamericanas hoy. Desde la dolorosa cintura de América (Madrid, Frankfurt: Iberoamericana/Vervuert, 2005), págs. 155-167, esp. págs. 156-161 y el estudio “El corazón del desarraigo: la primera literatura escrita afrocostarricense”, en Tensiones de la modernidad. Además, su novela Limón Blues (San José: Alfaguara, 2002) gira en torno a la comunidad afroantillana de Limón desde fines del siglo XIX hasta los años 30 del siglo XX. La novela está dedicada a la memoria de Nation y éste es uno de sus personajes principales, aunque los protagonistas propiamente dichos son ficcionales. Rossi basa su reconstrucción histórica de Limón fundamentalmente en la información contenida en los periódicos publicados por los afroantillanos durante la primera mitad del siglo XX. La “Coda” de Limón Blues (págs. 397-408) da cuenta del trabajo de investigación detrás de la ficción.

433 Es importante señalar que en los últimos años se han publicado importantes estudios historiográficos sobre los afroantillanos en Costa Rica entre los que se destacan Negros, mulatos, esclavos y libertos en la Costa Rica del siglo XVII (México D.F.: Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 2000) de Rina Cáceres y The Company They Kept. Migrants and the Politics of Gender in Caribbean Costa Rica, 1870-1960 (Chapel Hill and London: The University of North Carolina Press, 2002) de Lara Putnam. Así mismo cabe mencionar que ya en 1972 se había publicado el estudio pionero de Carlos Meléndez y Quince Duncan, titulado El negro en Costa Rica (San José: Editorial Costa Rica, 1972).

444 Véase Ronald Harpelle, “The Societal and Political Integration of West Indians in Costa Rica: 1930-1950”, Journal of Latin American Studies, Vol. 25. No. 1, (Feb. 1993), págs. 103-120 y Ronald Harpelle, The West Indians of Costa Rica : race, class, and the integration of an ethnic minority. (Montreal, Ithaca: McGill-Queen’s University Press, 2001).

455 Véase Avi Chomski, “West Indian Workers in Costa Rican Radical and Nationalist Ideology”, The Americas, 51: 1, (July 1994), págs. 11-40, sobre todo pág. 13. Este trabajo no utiliza, sin embargo, ninguno de los periódicos dirigidos por Samuel Nation como fuente. En cambio, en “Afro-Jamaican Traditions and Labor Organizing on United Fruit Company Plantations in Costa Rica, 1910”, Journal of Social History, Vol. 28, No 4, (Summer 1995), págs. 837-855, Chomski sí recurre como fuente a un periódico afroantillano: The Limón Times, cuyo propietario es el reverendo Graham, de origen jamaiquino.

466 Estos periódicos se encuentran en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional de Costa Rica en San José. Gracias al financiamiento de la Universidad Estatal de Bowling Green (EEUU) en mayo de 2007, pude digitalizar, en colaboración con Anacristina Rossi, los ejemplares que aún se conservan de The Times, The Searchlight y The Atlantic Voice.

477 Es interesante señalar que este periódico constaba de dos secciones independientes, una en inglés – dirigida a la comunidad afroantillana – y otra en español, titulada La voz del Atlántico, para la población blanca o mestiza hispanoparlante costarricense. Cabe destacar que la sección en español no es una traducción de la escrita en inglés o viceversa, sino que se trata de dos diarios distintos (con noticias, anuncios y puntos de vista diferentes) que reflejan la diversidad de intereses y perspectivas de los dos grupos a los que se dirigen.

488 “Pertenecer al Imperio Británico significa, no sólo ser miembro de un Estado multinacional y ‘superdesarrollado’ para aquel entonces [...], sino que la idea de lo imperial es en sí una especie de religión, que desarrolla en el individuo un concepto tal de lealtad hacia la corona, hacia los valores de Inglaterra, que llega a ser incapaz de identificarse con otras culturas. Y logra en el negro jamaicano un sincretismo afro-británico, fiel a los intereses del Imperio” (Meléndez y Duncan, El negro en Costa Rica, pág. 87).

499 Según las investigaciones de Lara Putnam, hubo diversas oleadas migratorias entre las costas de Jamaica, Panamá, América Central y Cuba. Putnam señala además que los migrantes van y vuelven en múltiples oportunidades de Jamaica a Puerto Limón o a Panamá, por lo que ella sostiene que se trata de una migración giraroria o “revolving migration” (_The Company They Kept_, pág. 44). Más adelante explica que “Not all those labeled jamaiquinos in Limón were Jamaica-born, and not all Jamaican came to Limón directly from Jamaica. For West Indians migrants in these years departures were frequent and destinations rarely final” (_The Company They Kept_, pág. 57).

5010 También Lara Putnam y Avi Chomski han llamado la atención sobre el hecho de que los afroantillanos adoptan los valores cívicos y jurídicos del Imperio Británico para ponerlos en práctica en beneficio de sus derechos como comunidad.

5111 En 1934 tuvo lugar la mayor huelga bananera en Costa Rica. Esta huelga fue liderada por trabajadores mestizos (bajo el liderazgo de Carlos Luis Fallas) organizados en el Sindicato de Trabajadores del Atlántico, el cual estaba afiliado al Partido Comunista de Costa Rica. Como resultado de esta huelga, la compañía bananera firmó un nuevo contrato con los trabajadores. Para un análisis de la huelga centrado en la actitud adoptada por los afroantillanos de Limón, véase Ronald Harpelle, The West Indians of Costa Rica, págs. 78-79. Aunque no coincido totalmente con las conclusiones de Harpelle en relación con los motivos de Nation y Roden para desalentar la participación en la huelga, reconozco el aporte de su estudio en tanto que reconstruye la huelga teniendo en cuenta la postura de los afrodescendientes en el conflicto, valiéndose de los periódicos de los mismos, así como de los documentos de la filial de la UNIA de Limón. El estudio de Ronny Viales sobre el enclave bananero en Limón, Después del enclave. Un estudio de la región atlántica costarricense (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1998), tiene por objeto revisar críticamente la significación del enclave bananero en Costa Rica en relación con las expectativas de los liberales costarricenses (según las cuales la inversión extranjera implicaba progreso) y por lo tanto no tiene en cuenta las percepciones de los afroantillanos. Esto es evidente en la selección de fuentes periodísticas, la cual incluye el Diario de Costa Rica y La Tribuna, pero ninguno de los periódicos escritos en inglés por los afroantillanos de Limón.

5212 Véase Valeria Grinberg Pla, “Conciencia étnica, derechos laborales y sentido de comunidad en los escritos de Samuel Nation”, Revista Centroamericana 14 (2008), págs. 29-47. En el presente artículo se reproducen parcialmente algunos de los análisis publicados con anterioridad en dicho ensayo.

5313 El 15 de marzo de 1913, Nation se ve obligado a suspender la publicación de The Times por causas que según el mismo escribe son de conocimiento público; se da por sobreentendido que está aludiendo a las presiones de la UFCO. Para un análisis detallado de las denuncias de la hostilidades de la UFCO contra Nation y otros pequeños productores, véase “Conciencia étnica”.

5414 Expresión usada para referirse al conflicto entre las bananeras en una carta de lector y en la nota editorial titulada “The compromise” (_The Times_, 25/7/1912).

5515 Anacristina Rossi comenta, por ejemplo, la polémica sobre los trenes de excursión que tuvo lugar en The Searchlight entre julio y agosto de 1930 en respuesta a una nota editorial de Samuel Nation (Rossi, El corazón del desarraigo en prensa).

5616 En concordancia con la adopción del sistema de valores británico por parte de los afroantillanos, Roden titula la nota editorial con la frase en alemán que ha sido adoptada como emblema por el Príncipe de Gales: “Ich dien”, cuyo significado es “yo sirvo”.

5717 The Atlantic Voice es un semanario que se publica todos los sábados.

5818 De acuerdo a las investigaciones de Harpelle, el “sojourner’s committee” fue formado por los líderes de la UNIA. Tanto Roden como Nation eran miembros activos de dicha organización, por lo que no sorprende que exista una relación orgánica entre ambas instituciones. Harpelle se limita a sostener que la dirigencia UNIA trabajó junto a la UFCO en contra de la huelga para poder mantener los privilegios de los afroantillanos en la compañía ( The West Indians, pág. 80-81), y que por su parte la compañía explotó el sentimiento antihispano de los afroantillanos para lograr el fracaso de la huelga (pág. 79).

5919 “Coulored Labourers Warned” 18/08/34.

6020 Russel Sharman ya ha señalado esta contradicción en el proyecto del Partido Comunista (no sólo en Costa Rica): “Silenced, emasculated, and demonized, the black laborer was the curiously invisible fulcrum of the revolution; the raison d‘être of the UFC, Gutiérrez, Fallas and arguably the Communist Party of Costa Rica itself. But the failure of Fallas and Gutiérrez to adequately incorporate the black laborer in the revolution, both politically and literarily, is linked to the more general paradox of blackness in communist ideology. Indeed, if blacks were the “Achilles Heel of American Capitalism”, blackness and its embodiment would expose a critical failure of the Communist Party of Costa Rica and the Communist International to adequately account for racism in their revolutionary project”; véase Russel Sharman “Red, White, and Black: Communist Literature and Black Migrant Labor in Costa Rica”, Afro-Hispanic Review, Vol. 24, fall 2005, pág. 145.

6121 “Colored Workers of the Atlantic” 25/08/1934 [El subrayado es mío.]

6222 “Colored Workers of the Atlantic” 25/08/1934.

6323 “How stupid, therefore, would it be for us, as foreigners, to meddle in any purising of this nature! Our government is quite alive to the seriousness of the situation and is determined to cope with it, by throwing all foreigners out of the country, who attempt to meddle; and even to rescind naturalization papers granted to those who have become Citizens of Costa Rica THEREFORE BE WARNED”.

6424 “Colored Workers & Planters of the Atlantic Zone”, 25/08/1934.

6525 Publicado en La Tribuna el 13 de agosto de 1930, citado por Putnam en The Company They Kept, pág. 242.

6626 Putnam, The Company They Kept, pág. 73.

6727 A Sojourner’s Committee, “Coloured Labourers Warned”, 18/08/1934.

6828 Véase Putnam, The Company Thet Kept, pág. 74.

6929 “Afro-Jamaican Traditions and Labor Organizing on United Fruit Company Plantations in Costa Rica, 1910”, Journal of Social History, Vol. 28, No. 4, (Summer 1995), págs. 837-855, pág. 838.

7030 Uso aquí la misma formulación que Nation: “coloured priests”; sobre las distintas categorías raciales empleadas en The Times y su significado véase el apartado siguiente sobre conciencia étnica.

7131 En esta nota, el periodista celebra el hecho de que el diputado costarricense Anibal Santos haya elevado una queja al respecto en el congreso. Nation cita a Santos, en inglés, quien habría dicho: “If there are any slaves in Costa Rica, they are labourers of the Atlantic Zone […]”, para concluir con un optimista: “Hence let us hope that this slavery will die with the rising of Congress.” Nótese nuevamente el hecho de que este intelectual afroantillano insiste en el rol que pueden y deben cumplir las instituciones, en este caso costarricenses, para defender los derechos de los trabajadores afroantillanos.

7232 ¿Is Communism a Peril?, 1/09/1934) [El subrayado es mío.]

7333 Me refiero a las representaciones de los negros en las novelas Puerto Limón de Gutiérrez y Mamita Yunai de Fallas. Para un análisis crítico de las mismas, véanse: Valeria Grinberg Pla y Werner Mackenbach, “Banana novel revis(it)ed: etnia, genero y espacio en la novela bananera centroamericana. El caso de Mamita Yunai”, Iberoamericana 23 (2006): págs. 161-176 y Valeria Grinberg Pla y Werner Mackenbach, “Representación política y estética en crisis: el proyecto de la nación mestiza en la narrativa bananera y canalera centroamericana”, en Tensiones de la modernidad.

7434 Practicus, “A Laurel to the Negros”, 13/10/1934 [Cursivas en el original.].

75

Para citar este artículo :

Valeria Grinberg Pla, « La actitud de los intelectuales afroantillanos de Limón durante la huelga de 1934 a la luz de su ideario político-filosófico », Boletín AFEHC N°41, publicado el 04 junio 2009, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=2188

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