Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.225.59.242', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : bibliografia : Historia sin máscara. Vida y obra de Severo Martínez Peláez : Historia sin máscara. Vida y obra de Severo Martínez Peláez

Ficha n° 2249

Creada: 22 septiembre 2009
Editada: 22 septiembre 2009
Modificada: 20 octubre 2009

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 1120 (aprox.)

Autor de la ficha:

Ana Lorena CARRILLO PADILLA

Editor de la ficha:

Felipe ANGULO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Historia sin máscara. Vida y obra de Severo Martínez Peláez

Una presentación crítica del volumen de reflexiones de Christopher Lutz y George Lovell que surgieron inspiradas por la prolongada convivencia con la voz y el pensamiento de Severo Martínez Peláez.
Categoria:
Libro
Autor:

Christopher Lutz y George Lovell

Editorial:
FLACSO–Guatemala-/CEUR, Universidad de San Carlos
Fecha:
2009
Reseña:

1

La historia visceral de Severo Martínez. A propósito de Historia sin máscara. Vida y obra de Severo Martínez Peláez

2Historia sin máscara. Vida y obra de Severo Martínez Peláez es un breve volumen de reflexiones de Christopher Lutz y George Lovell que surgieron inspiradas por la prolongada convivencia con la voz y el pensamiento de Severo Martínez Peláez (1925-1998), y tras el sin duda apasionante y agotador trabajo que debió ser traducir y editar por fin, después de casi dos décadas de trabajo, su monumental obra de historia colonial guatemalteca La patria del criollo. El texto de Lovell y Lutz realiza a mi juicio dos importantes cometidos que sirven para apuntalar el cambiante lugar de La patria del criollo y su autor en el tiempo: por un lado, servir de introducción para el nuevo lector, con lo que apunta al futuro y por otro, realizar un homenaje que reconoce desde “aquel mundo” el legado, la vigencia y significación de la obra y el hombre de “este otro”, lo que apunta al pasado y al presente.

3Historia sin máscara presenta aspectos que renuevan la crítica que se ha realizado desde el discurso académico norteamericano a esta obra fundamental. Los ya conocidos señalamientos que le fueron hechos en su momento a La patria del criollo se retoman y actualizan, articulándose con situaciones y estudios recientes que los confirman, matizan o ponen en contexto. De este modo, resulta una valoración más rica, ajustada a una nueva lectura que se realiza cuarenta años después de su primera edición y por vez primera desde la riqueza de dos universos idiomáticos.

4Pero el libro no se limita a señalar, actualizadas, las “contradicciones e inconsecuencias” del texto emblemático de Martínez, lo que de hecho ocupa solo una tercera parte del volumen; también es el recuento de “episodios” importantes y significativos de la vida de su autor, que en Historia sin máscara es el “protagonista”, así como de las circunstancias que lo llevaron a escribir su magna obra. Lo que es una valiosa y muy pertinente preparación en el recorrido por un texto que a veces parece excesivo en sus énfasis y apasionamientos. Historia sin máscara le ayudará al nuevo lector a comprenderlos presentándole, a través de lo que llama una “reconstrucción de la vida y experiencias” de Martínez, perfiles fundamentales de la trayectoria intelectual y vital del autor, el contexto de producción y recepción de la obra y una breve, pero acertada explicación sobre los determinantes histórico-políticos de su escritura y matriz conceptual.

5Historia sin máscara se publica en español y en Guatemala; no obstante, nació asociada a la traducción al inglés de La patria del criollo. De hecho se basa en la Introducción escrita para dicha versión, aunque una y otro fueron pensados para diferentes destinatarios y tienen finalidades y significaciones distintas. El trabajo de Lovell y Lutz que presentamos se sitúa en el marco de otras publicaciones que refrendan la entusiasta valoración de La patria del criollo que en general han hecho sus lectores desde 1970, la cual, a pesar de los enconados debates en que se vio envuelta dicha obra, no le disputan su carácter de clásico de la historiografía centroamericana. Pero Historia sin máscara, además de revalidar la evaluación histórica de La patria del criollo a sus casi cuarenta años, también reivindica la forma elegida por la mayoría de dichas lecturas críticas hechas en Guatemala, que es precisamente la de “vida y obra”, que prioriza el vínculo entre obra, contexto y autor, lo que en el caso de Historia sin máscara se traduce en una fina trama de investigación y reflexión que se enriquece con fuentes inéditas, como las hermosas y sugerentes fotografías que acompañan al texto, además de diversas fuentes orales y documentales que recuperan y ensanchan las utilizadas hasta ahora en esfuerzos similares.

6Si bien en otros ámbitos la crítica del tipo “vida y obra” se ha visto eclipsada por nuevas perspectivas, en el caso de Guatemala, de Severo Martínez y de La patria del criollo es un hecho que continúa satisfaciendo necesidades de lectores que, asombrados aún por la historia descubierta tras “la máscara”, por la forma en que esta operación tiene lugar en el texto y por el hecho de que el hacedor de tal revelación sea “nuestro” (nuestro compatriota, nuestro profesor, nuestro amigo, nuestro colega, nuestro correligionario, en un “nosotros” problemático por cierto, pero inusualmente amplio para tratarse de un libro), movidos por todo ello –decía- quieren estos lectores conocer y comprender los vínculos, no siempre transparentes, entre individuo, contexto y producción, para explicarse tales portentos en el seno de un país pobre y analfabeto; y quieren también rendir justo homenaje a quien los hizo posibles. Por otro lado, y quizá como corolario de lo anterior, los estudios de la “vida y obra” de Severo responden a un ejercicio continuado de lectura de su obra que establece una relación especular entre una y otro. Sin embargo, es justo decir que sobre todo en este caso particular esa relación no se da solamente en el “espejo” que la lectura sociológica nos prescribe, sino también en el plano propiamente narrativo, que es un tipo de búsqueda que previene el peligro de concebir la obra aisladamente, como el resultado exclusivo de una mente brillante y de su contexto particular, y contribuye a retener los conceptos de historicidad del texto y del propio autor en el devenir de la cultura y en marcos de discusión más amplios.

7Pero Historia sin máscara, pese a su brevedad, consigue sortear con éxito el peligro de ser un trabajo con explicaciones demasiado simples. En primer lugar, por ser él mismo un texto heterogéneo y transfronterizo en muchos sentidos, con lo que amplía los marcos de discusión de la obra. En segundo lugar, al mostrar vida y obra en un contexto en que la historia y el tiempo son vividos y pensados en términos de resistencias y luchas, con lo que consigue equilibrar lo individual con lo histórico. Cómo no interpretar así el estudio iconográfico que nos obsequia Historia sin máscara, que descubre, con las imágenes de ayer y la mirada de hoy, una sociedad provinciana en proceso de urbanización y crecimiento, en la que las capas medias experimentaban severos desgarramientos y fracturas en el corazón de sus instituciones más tradicionales: desintegraciones en la familia, la patria, la escuela y la casa paterna, pueden verse en las fotografías y en el texto como correlatos personales de las tensiones y fragmentaciones sociales y políticas. Historia sin máscara nos deja ver la vida de Severo Martínez forjándose en tiempos de crisis que encuentran eco en su propia obra.

8En este libro de Lovell y Lutz La patria del criollo y Severo Martínez historiador trascienden la frontera de lo local no solamente porque han sido traducidos, sino porque paradójicamente, pese a su arraigo local, son mostrados como resultado de una historia híbrida que se construye de tiempos y espacios sobrepuestos y de complejos vínculos entre “aquel mundo” y “este otro”. Entre líneas, en este texto, se les ve surgiendo a ambos, autor y obra, de la conflictiva modernidad capitalista guatemalteca y latinoamericana, que propició –desde una historia de opresión– la formación de un sujeto radical que vive y piensa la historia como resistencia, pero que lo hace en un proceso complejo lleno de “contradicciones e inconsecuencias”. Y es que por su doble imperativo científico y político, la obra de Severo, como pocas, construye una narración en que cada palabra es una “herramienta” verbal en el sentido más estrecho de la expresión. En ella, hechos históricos, trama narrativa, interpretación y usos del lenguaje son ejemplares en su articulación y equilibrada dependencia para responder así a su voluntad de ser revelación e instrumento. Pero ese “edificio”, como se le nombra en Historia sin máscara, esa arquitectura textual que resulta de la articulación antes dicha, queda claro que se realiza históricamente. En mi lectura, Historia sin máscara es en sí misma, por sus propias condiciones de producción, la constatación de que la vida y obra de Severo Martínez responden aún –aunque contradictoriamente–, al proceso y desafío de este tiempo. Por ello la beligerante actualidad de ambos.

9Algunos comentarios que suscita en mí la lectura de Historia sin máscara y que mencionaré a continuación sin profundizar en ellos, tienen su origen en el acercamiento que yo misma he realizado a la obra de Severo Martínez desde la perspectiva de los estudios literarios y culturales. Es desde ahí que voy a partir para situarlos en el campo de lo narrativo intentando sin embargo, situar implicaciones en el terreno de lo histórico. En primer lugar me quiero referir al tratamiento textual de las contradicciones entre los distintos grupos sociales en la Guatemala colonial. Minimizar la importancia del mestizaje y exagerar el bloqueo agrario a los mestizos –como lo señalan Lovell y Lutz- son ciertamente problemas historiográficos de importantes repercusiones en el análisis del periodo colonial. Ahora bien, en el texto de Severo, minimizar y exagerar también son estrategias narrativas que tienen como efecto final sostener en el primer plano de la diégesis o mundo narrado, a los indios coloniales y a los criollos como protagonistas indiscutidos de aquel pasado violento y expoliador. Personajes que él deseaba que sus lectores extrapolaran a su presente, sin que otros personajes les crearan confusión sobre con quién y con qué debían identificarse. Llevando al máximo las implicaciones podríamos decir que configurar el mundo narrado de tal manera, forzaba al lector a elegir entre solamente dos opciones de identificación axiológica, lo que podría tener importantes significados en términos políticos. Ejemplos de cómo en el texto de La patria del criollo se utilizan las estrategias narrativas de minimizar o exagerar hay varias. Aunque referida a otro tema, ilustro el uso de ellas con el relato de las diligencias que un criollo realiza con el objeto de despojar de sus tierras comunales a un pueblo de indios en su propio beneficio. El apartado titulado precisamente “Diligencias”, se inicia señalando la escasa significación del documento que le sirve de fuente: “Se trata de un viejo expediente de tierras escogido entre muchos otros semejantes…”; sigue indicando la importancia menor de la intervención que hará el propio historiador: “No haremos otra cosa que apuntar (…) y agregar pocas observaciones y paréntesis.” Sin embargo, en la lectura de dicho apartado puede constatarse justamente lo contrario: la riqueza de informaciones y significados del documento pone en duda su elección azarosa y los muchos paréntesis, interpretaciones e intervenciones de la voz autoral niegan el ofrecimiento inicial. La estrategia retórica de minimizar la importancia del documento y la participación del historiador tiene implicaciones de un orden general, que de nuevo nos lleva al carácter heterogéneo de esta obra y a su principio de ser a la vez ciencia y relato. Se trata, paradójicamente, de un recurso destinado a establecer el carácter de verdad autónoma de los hechos relatados. Disminuyendo la importancia del documento y de la intervención del historiador, los hechos se “elevan” a condición de verdad por sí mismos. Se trata de una estrategia de verosimilitud, cuyo propósito es forjar el efecto de verdad en el lector, para convencerlo. Se trata de un paradigmático ejemplo de cómo en términos narrativos, minimizar y exagerar son formas de configuración del discurso sobre el pasado que sirven al propósito y sentido general de la obra en su conjunto.

10También en el plano narrativo, quisiera rescatar el valor ideológico y el poder evocativo que tienen en La patria del criollo algunos fragmentos sobre rebeldía indígena que, si bien no sustituyen lo que Lovell y Lutz señalan acertadamente como tratamiento injusto del papel histórico de la resistencia de dichos pueblos, en términos del análisis textual representan claves fundamentales de lectura y significado, cuya comprensión podría contribuir, desde una perspectiva transdisciplinaria, a la valoración de las “contradicciones e inconsecuencias” de la obra de Martínez. Un ejemplo de ello es el complejo tratamiento de la perspectiva o punto de vista cuando se hace el relato sobre una figura en piedra, sagrada para los indígenas, y sacrílega para los españoles, quienes la mandan tirar en una hondonada. La figura sin embargo, vuelve a su lugar al día siguiente, repitiéndose los hechos varias veces hasta su final destrucción. Pese a su lugar muy secundario en el texto, en este pequeño relato se encierra – a mi juicio – una poderosa evocación de la rebeldía indígena. Se trata de un relato cuya función es recrear gradualmente la preocupación y miedo de los criollos frente a espesas áreas de la vida de los indios que les eran desconocidas y les inspiraban profundo temor, con el propósito de dejar sentadas esas sensaciones e imágenes como latentes en el presente de la lectura. La insistencia en el relato sobre el carácter “secreto”, “embozado” o escondido” de las prácticas religiosas indígenas abren en el lector un campo de asociaciones que no puede evitar la relación con el presente (de la lectura) de las luchas sociales clandestinas y la permanente latencia de la gran rebelión indígena, que para los años setenta, si bien no era una realidad, podía ya intuirse como posible. Dejar abierto ese campo de asociaciones semánticas en el lector, creo yo, tiene un significado político obvio para el tiempo en que la obra fue escrita, pero si se quiere, es también una especie de atestación retrospectiva sobre el poder de la sigilosa pero permanente y en alto grado efectiva resistencia indígena en el pasado.

11Finalmente, destaco un adjetivo, por cierto muy bien elegido, que desde su ubicación textual despliega múltiples significados en la construcción de la imagen del hombre y su legado, a pesar de que puede pasar casi desapercibido: Se dice, a propósito de los argumentos de Severo sobre las causas de la evasión de los indios de sus pueblos: “Como Severo aclara visceralmente, había suficientes razones para que los indígenas huyesen…etc.” Retengo la forma o el modo de la argumentación y no el argumento: visceralmente significa aquí aclarar con las entrañas, con el hígado, con el corazón; aclarar, argumentar con enojo, con furia; y yo creo que ese enojo y esa furia, por lo general muy mal vistos en el discurso académico aunque no tanto en el discurso político, es algo que Severo Martínez también nos legó y que sin duda le fue legado a él mismo quizá desde los lejanos escritos de Fray Bartolomé de las Casas. Pensar la historia como resistencia es pensarla con enojo y furia y hacerlo así es tomar partido. Ocasionalmente, como es el caso, implica abandonar deliberadamente el canon de la objetividad científica y por eso, creo yo, continuó nombrando ensayo a su monumental y erudita investigación. Y aquí discuto la anotación de una cita de Historia sin máscara: Severo no pudo ignorar el hecho de que una investigación tan acuciosa, documentada y prolija escapaba a la definición clásica del género ensayístico y si conservó el nombre de ensayo para su obra, no lo hizo solamente para homenajear a Mariátegui, sino porque como él, asumió que su escritura no era ni quería ser solo la de un científico, sino también y quizá principalmente, la de un militante. Consciente de lo que esa toma de partido e instrumentalización política hacía con su propio trabajo, lo llamó ensayo, resguardando ahí, en ese espacio de libertad que el género convoca, la asumida transgresión de los límites de la norma científica, y a la postre también la ensayística, que tan importante resulta en la caracterización de La patria del criollo como un espacio heterogéneo en el que pugnan precisamente los dos discursos. Al fin y al cabo, su obra, como lo demuestra la estadística, no es leída tanto por académicos sino por decenas de miles de lectores comunes para quienes realmente la escribió.

12Gracias a Christopher Lutz y George Lovell por su contribución a esto que, como se ve, es un inacabado e inacabable diálogo al que Severo Martínez y La patria del criollo nos ha dejado entregados desde hace casi cuarenta años y al que ahora se suma, con gran regocijo nuestro, su Historia sin máscara.

13

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.