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AFEHC : articulos : Cuando la epopeya se le adelanta a la historia: el caso de Augusto César Sandino : Cuando la epopeya se le adelanta a la historia: el caso de Augusto César Sandino

Ficha n° 2250

Creada: 22 septiembre 2009
Editada: 22 septiembre 2009
Modificada: 24 septiembre 2009

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Autor de la ficha:

Claire PAILLER

Editor de la ficha:

Felipe ANGULO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Cuando la epopeya se le adelanta a la historia: el caso de Augusto César Sandino

La figura de Augusto César Sandino vista desde la perspectiva del héroe y la epopeya a través de diversos textos.
Palabras claves :
Augusto César Sandino, Epopeya, Mito, Héroe
Autor(es):
Claire Pailler
Fecha:
Septiembre de 2009
Texto íntegral:

1

2¡Oh soldados del año II! ¡Oh guerras! ¡epopeyas!
(...) Contra toda Europa con sus capitanes (...)
¡Cantaban, iban, con el alma sin espanto
y los pies descalzos!

3Victor Hugo, Los castigos

4El pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio…

5Gabriela Mistral, El Mercurio, 4 de marzo de 1928

6Cuando quise estudiar el caso de César Augusto Sandino refiriéndome a los términos “el héroe y la epopeya”, una pregunta se impuso de inmediato, sobre la relación entre esos dos conceptos: el héroe y la epopeya. La terminología nos indica de entrada, por el doble sentido de la palabra «héroe», que un desplazamiento se ha efectuado del héroe mítico, tal como aparece en un contexto épico, hacia un sentido «ordinario». En efecto, el héroe puede ser:

71 – Un “ser fabuloso, semi-dios, personaje legendario al que la tradición atribuye hazañas prodigiosas”.

82 – Una “persona que encarna un ideal de fuerza del alma y de elevación moral, que se distingue por sus hazañas o por un valor extraordinario1”.

9Los austeros diccionarios no son los únicos que dan testimonio del paso del valor al heroismo, y del exceso a la epopeya: los poetas lo utilizan; recordemos a Victor Hugo.

10¿Pero cómo se lleva a cabo? ¿Cómo accede el héroe a la epopeya? ¿Cómo se imbrican la creación literaria y las referencias factuales, «históricas»? Para intentar ordenar algunos elementos, escogí tomar el ejemplo preciso de Augusto César Sandino, personaje central y héroe de la historia contemporánea de Nicaragua, ya que la proximidad cronológica ofrece más garantías en cuanto a la información y verificación de datos. Y sin embargo… A pesar –o como consecuencia– de una bibliografía muy abundante, el asunto es complejo y turbio, como con propósito deliberado.

11Recordemos primero, lo más brevemente posible, algunos elementos de la biografía de Sandino en el contexto general de Nicaragua, cuya vida política, como en la mayoría de las repúblicas hispanoamericanas, consiste en un enfrentamiento permanente entre conservadores (aliados gustosos de Estados Unidos) y liberales, de tendencia más nacionalista. Pero sobre esos elementos históricos se incorporan ya fragmentos de leyenda.

121895: Nacimiento de Sandino en Niquinohomo, bastardo de un hacendado y de una de sus empleadas. En 1906, es «recogido» y educado por su padre.

131910: Acuerdos Dawson, que conceden a los Estados Unidos el derecho de intervención en los asuntos interiores del país.

141912: Insurrección del patriota liberal Benjamín Zeledón, muerto en un enfrentamiento con los soldados estadounidenses solicitados por el presidente conservador Adolfo Díaz.

151914: Tratado Bryan-Chamorro, que otorga a Estados Unidos, el mismo año de la apertura del canal de Panamá, el derecho de construir un canal interoceánico a través de Nicaragua.

161920: Sandino debe abandonar el país luego de una sangrienta disputa en su pueblo. Parte entonces a Honduras para trabajar, luego a Guatemala, a México, y por último a la Huasteca Petrolium Co., donde entra en contacto con los anarcosindicalistas.

171926: Regreso de Sandino a León, ciudad de tradición liberal.

18El enfrentamiento entre liberales y conservadores llega a un ápice y estos últimos, con el presidente conservador Chamorro, solicitan la fuerza de los «marines». Éstos, en diciembre de 1926, llegan a Nicaragua como «fuerza de intervención».

19Mayo de 1927: Los dos partidos firman un acuerdo, pero Sandino se niega a la rendición de los liberales y entra en rebelión; se refugia en las montañas del norte, las Segovias, y organiza la guerrilla como Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua.

20Diciembre de 1927: Creación de la Guardia Nacional, fuerza armada nicaragüense de apoyo a los «marines».

211927-1932: Estado de guerra más o menos intenso, más o menos activo, con muchas batallas: Ocotal, El Chipote, Rama, La Pavona, Jicaral, Peña Blanca, etc. Con frecuentes victorias o derrotas mortíferas, lo cierto es que un puñado de hombres mal armados, mal alimentados, mal vestidos, mantienen sin aliento y en jaque la capacidad de fuego y de organizacón del ejército más poderoso de América, propinándole numerosas bajas.

22Al tiempo que gana terreno, la guerrilla de Sandino organiza la sociedad civil, en particular tratando de organizar cooperativas campesinas.

23Noviembre de 1932: Victoria del candidato liberal Sacasa en las elecciones presidenciales.

241933: El 1º de enero se retiran los «marines».

25- Enero-febrero: Sandino negocia y firma un Tratado de Paz (para una paz civil). Desarma a su ejército. Organiza una cooperativa en la región atlántica.

26- Al mismo tiempo, Somoza García es nombrado director de la Guardia Nacional.

271934: En la noche del 31 de marzo, Sandino es asesinado por la Guardia Nacional al salir de un encuentro con el presidente Sacasa.

28Unos días después, la Guardia Nacional ataca y destruye la Cooperativa fundada por Sandino.

29___

30Se concibe sin dificultad que, desde el principio, historia y epopeya están íntimamente imbricadas tanto en los relatos contemporáneos como en la celebridad de Sandino. El carácter fuera de lo común de su trayectoria, que hizo de un bastardo mestizo un líder y un reconocido jefe de guerra, la desmesura de su empresa, él que es el primero, en un pequeño país, en enfrentar y finalmente en expulsar al poderío en expansión de un temible vecino: todo eso no podía dejar de tener un impacto muy grande entre sus contemporáneos, y mucho más allá de las fronteras de su país.

31Europa, en especial España y Francia donde se encontraban muchos hispanoamericanos, expresaba, desde 1927, después del desembarco de los «marines», su desacuerdo con una «política imperialista», en un texto firmado, entre otros, por Haya de la Torre, Vicente Huidobro, Julio Antonio Mella2... Y, el año siguiente, en 1928, la Liga Internacional contra el Imperialismo envía a la 6ª Conferencia Panamericana de La Habana un cable de solidaridad con la lucha de Sandino –cable firmado por… Albert Einstein, Victor Basch (Presidente de la Liga de Derechos Humanos), Romain Rolland, Henri Barbusse3, y muchos otros escritores y políticos.

32Además, en el solo año de 1928, mientras que las tropas del Kuo-Min-Tang que entraban victoriosas en Pekín agitaban un gigantesco retrato de Sandino y que una de las divisiones de ese ejército se llamaba «División Sandino», Sandino recibía mensajes de felicitación de Nehru y de la viuda de Sun-Yat-Sen y, desde Moscú, el 6º Congreso de la Internacional Comunista enviaba un “saludo fraterno a los obreros y campesinos de Nicaragua y al heróico ejército de emancipación nacional del General Sandino”.

33Del mismo modo, el año siguiente, el 1er Congreso Internacional Antiimperialista de Francfort, en Alemania, adornaba el estrado con una bandera de Estados Unidos agarrada por Sandino.

34Los años siguientes vieron la creación de un gran número de Comités de Solidaridad y la publicación de artículos en la prensa de todos los países4, incluso en Japón5. América Latina no se quedó atrás: la personalidad de Sandino, además de ocupar los titulares de los periódicos6 y de provocar la toma de posiciones políticas, enardecía las pasiones y estimulaba la sensibilidad de los artistas, pintores, músicos o escritores: así, además de los nombres ya citados de Haya de la Torre y Vicente Huidobro, pueden evocarse los de Siqueiros, Diego Rivera, o los de Gabriela Mistral, José Carlos Mariátegui, José Vasconcelos, Enrique Anderson Imbert, Porfirio Barba Jacob, Miguel Ángel Asturias…

35¿Por qué tantos detalles y enumeraciones? Porque ilustran el hecho de que el «héroe» Sandino ocupa un lugar de primer orden en el escenario y en el imaginario de intelectuales y políticos, tanto nacionales como internacionales. Su acción, sus discursos, suscitan interés en todas partes, y en primer lugar entre los periodistas, esos proveedores, en principio imparciales, de la «historia inmediata». Tenemos tres testimonios particulares, reportajes bastante largos como para editar un volumen, que publicaron con intervalos de algunos años tres periodistas de distinta nacionalidad. Los tres se empeñaron en ir al encuentro de Sandino en las montañas controladas por la guerrilla para hablar con él, analizar sus motivaciones, sus sentimientos, sus objetivos. Se trata en primer lugar de un estadounidense, Carleton Beals, quien escribe y publica en Nueva York en 1928, una serie de artículos en la revista The Nation7; luego un español, Ramón de Belausteguigoitia, quien escribe en 1933 y publica en Madrid en 1934 Con Sandino en Nicaragua; el tercero, José Román, es un nicaragüense que escribe también en 1933, pero que no publica hasta 1983, en Managua, Maldito País.

36El resultado de sus entrevistas ilustra hasta qué punto la personalidad del héroe influye en la de su interlocutor8. El encuentro con el guerrillero y los ideales revolucionarios que expresa y encarna actúa como revelador del yo del redactor, como un catalizador de sus aspiraciones, el término de una búsqueda personal. Para esos tres hombres, en efecto, el acceso mismo al campamento de los guerrilleros se presenta como un camino iniciático, una ascensión con frecuencia ardua en la cual el redactor debe afirmarse, incluso ir hasta el límite de sus fuerzas y superarse a sí mismo, y de ese modo alcanzar el umbral del heroísmo que le permita alcanzar el encuentro cara a cara, el lugar donde el testigo se convierte en un iniciado, si no convertido, al menos simpatizante de la causa después de la serie de entrevistas que ha obtenido.

37Más allá de sus propias reacciones y la manifestación de sus preocupaciones personales, visibles en los matices que cada uno da a sus preguntas y a su crónica9, estos reporteros revelan las cualidades humanas y los ideales que fundamentan la autoridad de Sandino sobre sus tropas. La figura que sobresale entonces, ya sea que se trate de sus palabras transcritas ipsis verbis o bien del comentario, es la de un jefe carismático, desinteresado y totalmente dedicado a su causa –aquí la independencia política de su patria– hasta llegar a aceptar el sacrificio. Algunas frases para probarlo:

38C. Beals:

39Jamás, jamás aceptaré un puesto oficial (...) Nadie encontrará que Sandino en toda su vida se ha apropiado de cosa alguna que no le pertenezca, que haya faltado a una promesa10. Sandino no tiene ningún vicio, y sí un claro sentido de la justicia, y ojos siempre atentos al bienestar del más humilde soldado. (...) En todo soldado raso y oficial suyo que conocí allá, advertí una lumbre de cariño encendida por él, y de ciega lealtad a su persona; les ha comunicado a todos ellos su propio odio acérrimo al invasor11.

40R. de Belausteguigoitia:

41El caudillo estaba pensativo, y su cara (...) relflejaba (...) una reflexión profunda (...). Su vista parecía fijarse (...) en algo lejano e invisible. (...) Su rostro reflejaba la psicología del hombre hecho para el pensamiento (...), del hombre espiritual. (...) Aquella mirada vaga y profunda, que parecía mirar a las lejanías, saliendo del marco de una cara macerada, mitad de pensador, nos revelaba el hombre de ideología (...), el espíritu atormentado (...), la voluntad ardiente y espiritualizada12.

42Por último, José Román:

43Tiene gran poder de intuición, según lo atestiguan sus propios hombres. (...) Tiene fluido personal, convence y subyuga, y, sobre todo, tiene el don de ser simpático y de agradar. (...) El dinero en sí mismo no le interesa, ni tampoco le importan ni la gloria ni los honores y mucho menos el ser objeto de atención pública (...). En cuanto a la parte espiritual, debo añadir que lo considero un hombre de los más puros sentimientos y de los más altos principios morales. Dotado de extraordinaria sinceridad y de un patriotismo incorruptible que se basa en su amor entrañable por Nicaragua13.

44Las cualidades reconocidas: integridad, desinterés, defensa de los humildes en su preocupación por la justicia, dignidad personal y sentido del honor nacional, explican en gran parte la fascinación, observada por los demás y experimentada por ellos mismos, de la cual dan testimonio los tres reporteros. Se trata de un dato efectivo que confiere al guerrillero una dimensión heróica que va, para los mismos contemporáneos quienes lo expresan de manera muy consciente, hasta el aura mítica:

45La gente sencilla con quienes hablamos eran todas fervientes partidarias de Sandino. Era él un hombre ubicuo. (...) En Nicaragua se le tenía como un mito. (...) Sandino había encendido la imaginación de la gente humilde de Nicaragua; y en todos los pueblos tenía su Homero. (...) Su gesta traspasará los confines de Nicaragua, de América Latina; resonará en el mundo entero14,

46o este otro comentario:

47Su estatura mundial crecía abrumadora. (...) La figura de Sandino tomaba proporciones mitológicas y aunque oficialmente la marina y el gobierno de Nicaragua le llamaran bandolero, para el público era el semi-dios de una gran epopeya viviente15.

48Podría estimarse que esos términos, utilizados en los testimonios políticos o periodísticos contemporános, son simples metáforas envilecidas, incluso hipérboles insignificantes: en realidad manifiestan a su manera una transmutación «poética» de la figura de Sandino, su paso a un plano no ya no de los acontecimientos, sino al de la creación literaria.

49Si la epopeya sandinista nació de una reivindicación de independencia y de soberanía nacionales, si Sandino cristalizó la aspiración de liberar la tierra natal ocupada y su pueblo humillado por las tropas extranjeras de «intervención», la expresión primera de su combate resulta ser con toda naturalidad el género popular del corrido, referido al combate del guerrillero y de sus tropas del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua. Numerosas canciones circulan, en efecto, desde 1928:

50Aquí están los guerrilleros
terror de filibusteros
que nos quieren humillar;
aquí están los indios fieros,
Nicaragua, Nicaragua…
que te van a libertar
porque ha sido tu destino
que Augusto César Sandino
nos lleve por el camino
donde vamos a triunfar16.

51o:

52Dijo un día el general Sandino:
“toda mi vida la tengo que pasar
combatiendo estos gringos insolentes
que a Nicaragua vinieron a matar” ...

53o este otro:

54A cantarles voy, señores,
un verso de actualidad,
haciéndoles los honores
a un valiente general. (...)
Sandino se ha defendido
con un puñado de gente,
y dicen que él morirá
pero que nunca se vende. (...)
Viva el patriota, señores,
que lucha siempre gozoso;
con orgullo se ha enfrentado
contra el gringo ambicioso17.

55En un primer momento, el grupo de guerrilleros está íntimamente relacionado con la acción de su general, dentro de una epopeya colectiva18; pero es claro que el jefe carismático lleva y asume él solo la dignidad de todo un pueblo. Un curioso testimonio de la fusión de Sandino y sus hombres –osaríamos casi hablar de «transustanciación»– aparece en 1928 bajo la pluma de un peruano:

56Sandino son todos y es nadie. (...) Ser Sandino es una suerte de jerarquía a la que sólo tienen opción aquellos que por su lealtad, su decisión y su bravura se hayan distinguido en la contienda. Después de cada encuentro, reunidos los hombres que integran al Ejército Libertador, eligen el sandino, vale decir el jefe que habrá de dirigirlos en el ulterior y próximo combate19.

57Se ve cómo ese paso de combatiente anónimo a héroe epónimo ilustra la posición del jefe guerrillero, en una relación de simbiosis con su pueblo que se reconoce en él, y al que él confiere un sentido y un destino. El héroe épico, por lo mismo que es portador del destino de su pueblo, alcanza la altura moral de héroe fundador, de héroe mítico, que se realiza en el sacrificio aceptado libremente, no buscado sino enfrentado de manera consciente: “Amo la justicia y voy por ella al sacrificio. Los tesoros materiales no ejercen ningún poder en mi persona; los tesoros que anhelo poseer son espirituales”, dice un texto de Sandino de 192920. Y, en 1933: “Soy fatalista y optimista. Nadie muere el día de antes. (...) Sólo muerto se puede ser héroe para siempre y ser además símbolo. O sea que muerto también se contribuye, y quizá más21.”

58(Se notará que esta actitud determinada acompaña la advertencia de su padre, evocada por el poema de Ernesto Cardenal, Hora 0: “El que se mete a redentor muere crucificado”.)

59El impacto del sacrificio supremo en el nacimiento de una nación es destacado también por los historiadores: “Nos pareció que la «transustanciación» de Sandino en mito político hundía sus raíces en ese momento intenso y dramático en el que el héroe desarmado es asesinado, ofrecido en holocausto a la rendención de Nicaragua22”.

60Del mismo modo que el aura guerrera o los poderes sobrenaturales (recuérdese la atribución a Sandino del don de ubicuidad), el sacrificio es un elemento escencial que modela la figura del héroe. El poeta nicaragüense Salomón de la Selva lo entendía así: desde 1928 anunciaba, y llegaba a proclamar, el destino consumado de Sandino situándolo dentro del linaje de los libertadores y fundadores predestinados:

61Hombre sencillo que brotó del campo
como la caña que nos da la espiga
hombre como tus hombres, sin alardes
de vana floración y sin espinas (...)
Así surgió Sandino, maravilla
de cívica lealtad incorruptible:
En Roma fuera el vencedor de Aníbal:
suya es la espada de los Macabeos
que flamea entre sombras en la Biblia,
y la honda de David el pastorcito
con que al Goliat impúdico derriba:
Virgilio en él reconociera a Eneas
el que a cuestas se echó la brasería
del santo hogar, y del troyano incendio
salvó cuanto la patria significa.
No de admirarlo dejes porque brilla
apagada su estrella: si se apaga,
es quizá porque nace el nuevo día23 (...).

62Estos pocos versos marcan el punto de partida de la inmensa trayectoria del guerrillero transfigurado. Al principio, hombre sencillo, hombre como los otros hombres, nacido de una misma tierra materna (“tus hombres”), por lo tanto hombre por antonomasia, que pasa al plano prodigioso (“maravilla …incorruptible”) y ocupa un lugar dentro de la descendencia de héroes históricos (“Aníbal” y su vencedor) pero también legendarios y sobrehumanos, marcados por la unción divina (“Macabeos, David”), héroe fundador (“Eneas”), estrella de la mañana de un nuevo día –y en consecuencia dotado de todas las características del mito primordial.

63La gesta de Sandino –las res gestae, es decir sus grandes hazañas– se termina entonces en 1933, con la partida de los «marines» y los acuerdos de paz que ponen fin a la guerra civil. Pero el mito del héroe, nacido del combate guerrillero, magnificado por el sacrificio final, se engrandece y se expande. Ese desarrollo es favorecido por una coincidencia cronológica –e histórica–: en Nicaragua, el movimiento de liberación e «independencia» política y social conducido por Sandino se dio al mismo tiempo que el movimiento de liberación cultural y artística que representa el Movimiento de Vanguardia. Ese Vanguardismo se acompaña de un sentimiento de renovación nacional, del descubrimiento de una identidad propia, que requería ser expresada bajo nuevas formas. Nicaragua ofrece entonces el encuentro excepcional, en el tiempo y en el espacio, de un héroe, de su pueblo y de sus bardos:

64Sentíamos el enorme vacío de una Nicaragua inexpresada, en los mismos momentos en que el sacudimiento nacionalista de Sandino conmovía nuestros iniciales, puros y ardientes amores patrios. (...) La marea universal de la literatura nueva invadía las costas de nuestra patria en los precisos momentos en que otro movimiento interno, de igual o mayor fuerza expresiva, surgía, con volcánica potencia, de las entrañas mismas de Nicaragua. La bandera flameante de Sandino alzó vuelo entonces, como un quetzal mitológico, entre las verdes selvas del norte. (...) Si a alguien debemos el haber buscado sedientamente a Nicaragua (...) es al legendario Guerrillero que aparte de su propia guerra, estaba librando en nuestra imaginación toda una Ilíada nueva24...

65La creación literaria, más elaborada, prolonga entonces los ritmos espontáneos de la poesía popular, retomando sin cesar la tradición y enriqueciéndola. Aparecen muy rápido dos novelas: Salomón de la Selva, de nuevo, en 1935, retoma en su título el valor comunitario y los contrastes de la epopeya guerrillera: La guerra de Sandino o pueblo desnudo; en 1936, Manolo Cuadra, en Contra Sandino en la montaña, lleva a sus páginas sin concesión los horrores de una guerra que sin embargo el autor, antiguo combatiente, vivió como los “seis años de la epopeya segoviana, gala de la literatura heróica25”.

66Pero es a los poetas a quienes les toca fundamentalmente el mantener y actualizar el relato épico y el mito heróico. Incluso si el nombre de Sandino no es pronunciado de manera explícita, toda la acción de los guerrilleros desnudos se refiere al jefe carismático, en un ambiente de lucha cósmica en el que los elementos naturales combaten de su lado. Así lo vemos en los textos de dos vanguardistas, Pablo Antonio Cuadra y Joaquín Pasos:

67En el corazón de nuestras montañas donde la vieja selva
devora los caminos como el guás las serpientes
donde Nicaragua levanta su bandera de ríos flameando entre tambores torrenciales (...)
En el corazón de nuestras montañas 500 marinos entran con ametralladoras.
Oigo voces.
Túngala del sapo
Túngala (...)
Y vemos llegar al Pálido,
al Ojeroso-del-Alba con sus nubes de mosquitos zumbando y saliendo de las cuencas de su calavera
Y oímos sonar sus diminutos clarines
de pantano en pantano (...)
Finas espadas de la fiebre
Anófeles
ínfimas águilas del pequeño escudo pisoteado
«e plúribus unum»
¡Ah! ...presenciamos
el retiro precipitado de 500 norteamericanos
pálidamente derrotados (...)
500 norteamericanos van huyendo,
maláricos
rostros perdidos de pantano en pantano
delirantes
Túngala
Túngala (...)
Oigo voces: las arañas azules
tejen una nueva bandera virgen
anterior a mi canto
anterior a mí mismo…

Poema del momento extranjero en la selva

68___

69Yankees, váyanse,
váyanse, váyanse, yankees.
Váyanse, váyanse, váyanse,
váyanse, váyanse, yankees.
Esta es tierra con perfume sólo para nosotros. (...)
¡Cuántos siglos habrán de pasar para que vosotros sintáis cómo ciertos árboles
frutales llegan hasta el alma!
Y cómo ciertas aves cantan sólo para cierta raza
y por qué mi amor y la alegría van por esta tierra de la mano
entre los días humildes del invierno
y los encaprichados del verano.
Váyanse, váyanse, váyanse.
¡VÁYANSE!

Desocupación pronta y si es necesaria violenta26

70El interés, sin embargo, se va a focalizar de manera definitiva en la figura central de Sandino y los poemas adquieren, por su extensión y por su forma misma, la dimensión de la epopeya. Tomaré como ejemplo Hora Cero, de Ernesto Cardenal (1957), Estado Mayor, o Friso de los Hombres libres y Materia jubilosa, de Julio Valle Castillo (1985), y por último, Concierto nacional de la Gesta de Sandino, de Eduardo Zepeda-Henríquez27 (2000).

71Hora 0 cuyo título, de entrada, orienta al lector hacia el comienzo de los tiempos –hacia una fundación– establece y desarrolla una metaforización de Sandino, que lo asimila al fundador del cristianismo (recuérdese la profecía: “El que se mete a redentor muere crucificado”).

72El primer elemento metafórico es la luz ( Ego sum lux... ), en un contexto que lo integra a su entorno cósmico:

73¿Qué es aquella luz allá lejos? ¿Es una estrella?
Es la luz de Sandino en la montaña negra. (...)
Su cara era vaga como la de un espíritu (...)
Había dos rostros superpuestos en su rostro;
una fisonomía sombría y a la vez iluminada;
triste como el atardecer en la montaña
y alegre como la mañana en la montaña. (...)
Es medianoche en las montañas de las Segovias,
¡Y aquella luz es Sandino!

74El segundo motivo, leitmotiv del poema, es el de la resurrección del héroe, que inaugura, por su transmutación, un nuevo mundo; aquélla es también el anuncio de una descendencia del héroe, que será formada por los que lucharán contra Somoza:

75Porque a veces nace un hombre en una tierra que es esa tierra.
Y la tierra en que es enterrado ese hombre es ese hombre.
Y los hombres que después nacen en esa tierra son ese hombre. (...) Pero cuando muere un héroe no se muere. Sino que ese héroe renace en una Nación.

76Hasta el dístico final:

77Pero el héroe nace cuando muere
y la hierba verde renace de los carbones.

78Entre las características del héroe, Estado Mayor... se relaciona también con su dimensión cósmica, insistiendo en la grandeza de una figura sobrenatural, grandeza cuya evidencia se enriquece todavía más gracias al contraste con sus orígenes ínfimos:

79Yo, Augusto César Sandino
hijo de esta tierra, plebeyo,
criatura pequeño, íntimo
de las hormiguitas locas y rojas del verano,
de las hormiguitas negras y laboriosas, (...)
nieto de los lodazales después de los aguaceros de mayo; (...)
Padre de los vientos: de las tonadas celestes que son los aires de diciembre,
de los vientos de enero, de las tormentas de junio;
General en Jefe del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional …

80Dimensión hecha explícita por:

81(...) Con Umanzor
Sandino comenzó a llamarse aire, rayería, viento.

82El poema más reciente, Concierto nacional… comprueba que ninguna epopeya podría agotar un mito nacional, y que la cercanía en el tiempo y en el espacio enriquece el tema con una carga de emoción y familiaridad.

83El mismo título evoca un conjunto de hombres actuando de manera concertada, y el poema es una epopeya contemporánea cuyo héroe epónimo es, ciertamente, Sandino, pero como jefe jamás separado de sus segundos ni de sus tropas –es el caso también de Estado Mayor… La voz épica que se expresa es de ese modo la de un nosotros, así como la de un Yo Sandino, la de una nación en marcha.

84Desde el inicio, el héroe es ubicado a la vez dentro de un contexto cósmico e intemporal y dentro de una referencia hic et nunc, tendida hacia una realización futura; y se reconocerá de paso, de nuevo, la alusión cristiana:

85Mi madre es la montaña no mentida,
la enfática montaña de vejez lujuriosa (...)
La historia está en los sueños;
no en los sillares del pasado (...)
Pero la patria es una alianza
que habrá de ser salvada
por esta cruel montaña de los tigres (...)
No soy un instrumento del azar.
Sigo la voz de un viento voluntarioso
que viene de otro reino (...)
Un reino que es la sola posteridad,
la esperanza cumplida…

86Los diferentes cantos de esta epopeya se organizan en torno a imágenes recurrentes y obsesivas: la muerte y el sacrificio fundador constituyen el motivo central al cual se vinculan los de la luz de Nicaragua, una aurora, un cielo abierto…

87___
A estos poemas agregamos, sólo como referencia, lo que Jean Cocteau llamaba «poesía de cine», es decir los guiones de dos películas escritos por los dos mejores novelistas nicaragüenses, Lizandro Chávez Alfaro y Sergio Ramírez: Sandino, historia cinematográfica, de S. Ramírez (fechado en “febrero de 1967”) y ¡Viva Sandino!, de L. Chávez Alfaro28 (1985).

88Se conoce el papel y el impacto de la cinematografía en la epopeya moderna, ya sea que se trate, por ejemplo, de la Conquista del Oeste o de las revoluciones rusa y mexicana: esas obras muestran todavía, sobre Sandino, la presencia siempre actual y viva del héroe épico en el corazón de la sociedad nicaragüense29.

89Vemos así en acción “esa extraña alquimia que transformó a un individuo ordinario en «héroe positivo», en referente cultural omnipresente en la vida cotidiana de los nicaragüenses30”, que los historiadores posteriores intentan explicar, al tiempo que reconocen que les es difícil no sucumbir frente su figura:

90Ante una personalidad férrea, altiva y subyugante como la de Augusto César Sandino, resulta muy difícil alcanzar la imparcialidad. (...) Aunque aspiramos a ella, la relectura de su gesta a la luz de viejos y nuevos docunentos nos dejó seducidos…

91Confesión confirmada unas líneas más adelante: “Porque, ante todo, Sandino aún hace vibrar nuestras fibras identitarias31”.

92El personaje histórico de Sandino y su epopeya mitopoyética aparecen entonces inseparables, a pesar –y en el interior mismo– del distanciamiento objetivo.

93Lo cual me conduce, en conclusión, a reconsiderar y a cuestionar, así no sea más que para complementarla, la teoría formulada por Bakhtine y retomada por Paul Ricoeur32, teoría según la cual

94la epopeya sitúa a la historia de su héroe dentro de un pasado perfecto (...) sin relación con el tiempo del narrador (o del cuentista) y de su público. (...) Y sobre todo, la tradición aisla el mundo épico y sus personajes transformados en héroes de la esfera de la experiencia colectiva y personal de los hombres de hoy…

95Muy lejos de ser enviado con su historia a un pasado perfecto y, en última instancia, intemporal, en el caso preciso de Sandino, el héroe entra en el presente de la historia sólo a través de la epopeya: la epopeya es la matriz de la historia…

96____

97Traducción del francés por Felipe Angulo Jaramillo
Publicado en: Epicidad y heroísmo en la literatura hispanoamericana (Poitiers: CRLA Archives, 2009), págs. 153-169.

98Notas de pie de página

991 Definiciones retomadas de Le Trésor de la Langue Française y del diccionario Robert, s.v. Héroe.

1002 La revista París-América, en su número de enero de 1927, hacía eco de artículos publicados por La Liberté, Le Quotidien y Le Figaro, del 30 de diciembre al 10 de enero del mismo año, todos los cuales emplean el término “imperialismo”, acompañándolo de los calificativos “violencia”, “historia escandalosa”, “nación de rapiña” e “imperialismo de los bárbaros”.

1013 Henri Barbusse es quien le da a Sandino el título bajo el cual, desde entonces, muchos lo van a designar: General de los Hombres Libres.

1024 Véase Jorge Eduardo Arellano, Guerrillero de Nuestra América (Managua: Sociedad Bolivariana de Nicaragua, 2006), pág. 137, quien cita The Nation de Nueva York, El Heraldo de México de los Ángeles, La Voz de Madrid.

1035 Arellano, Guerrillero de Nuestra América, pág. 133.

1046 El Universal Ilustrado de México, Nuestro Diario de Guatemala, La Prensa de San José de Costa Rica, La Estrella de Panamá, el Diario Moderno de Paysandú, en Uruguay, Patria Libre de Santo Domingo, en Arellano, Guerrillero de Nuestra América, pág. 137.

1057 Los artículos de Carleton Beals fueron traducidos parcialmente en 1928, en un «folleto» de 65 páginas, en San José de Costa Rica, bajo el título Con Sandino en Nicaragua –edición retomada en 1980 con el mismo título, por la editorial Universitaria UNAM, León, Nicaragua, 101 páginas–; una edición más completa de esos artículos fue publicada bajo el título Banana Gold, en 1932, y traducida al español con el mismo nombre. La edición que utilizamos es la de Nueva Nicaragua (Managua: 1983), 152 páginas, cuyo texto no corresponde siempre con la edición de 1980.

1068 Retomo aquí brevemente algunas de las conclusiones que había expuesto en un estudio anterior: Claire Pailler, “El reportaje al guerrillero: una narrativa ambigua”, en Studi di Letteratura ispano-americana, 24 (1993), págs. 67-82.

1079 El encuentro con el Guerrillero y los ideales de la Revolución que él encarna actúan como revelador del yo del narrador, como catalizador de sus aspiraciones. La imposibilidad de salir ileso de esta confrontación se explica por la doble fascinación que ejercen el personaje y la persona de Sandino. En efecto, el general guerrillero remite a la historia y las raíces nacionales de cada uno de sus interlocutores: nuevo imperio e imperialismo de Estados Unidos, imperio pasado y nostalgia de la colonia para España, historia patria de Nicaragua: su persona, además, reúne todos los rasgos míticos del héroe fundador, y cada uno lo interpreta, y proyecta en él su propia mitología; Claire Pailler, “El reportaje al guerrillero”, pág. 81.

10810 Carleton Beals, Con Sandino en Nicaragua (León, Nicaragua: UNAM, 1980), págs. 67 y 80.

10911 Beals, Banana Gold (Managua: Nueva Nicaragua, 1983), pág. 83.

11012 Ramón de Belausteguigoitia, Con Sandino en Nicaragua (Managua: Nueva Nicaragua, 1985), págs. 76-78.

11113 José Román, Maldito país (Managua: Ediciones El Pez y la Serpiente, 1983), págs. 183-185, passim.

11214 Beals, Banana Gold, pág. 92; el subrayado es nuestro.

11315 Román, Maldito país, pág. 18; el subrayado es nuestro. Semi-dios es la definición exacta del héroe en la mitología clásica.

11416 Arellano, Guerrillero de Nuestra América, pág. 169.

11517 El sandinismo, documentos básicos (Managua: Instituto de Estudios del Sandinismo, Nueva Nicaragua, 1983), págs. 143 y 141. A estos corridos de un pueblo en armas se pueden añadir más poemas escritos en Guatemala, El Salvador, Panamá, Ecuador,... Véase Arellano, Guerrillero de Nuestra América, p. 52.

11618 Los signos semánticos lo indican con claridad, con un sujeto en la primera persona del plural, la utilización de verbos y expresiones utilizados por Sandino: luchamos, libertar, dar la vida por nuestra querida Patria; la afirmación de una identidad: nicaragüenses, guerrilleros, indios fieros, indios pinoleros; y la denuncia del enemigo: machos invasores, el yanquee traidor, etc.

11719 Arellano, Guerrillero de Nuestra América, pág. 171, da la referencia: Esteban Pavletich, in Revista Ariel, 68 (15 de junio, 1928).

11820 Arellano, Guerrillero de Nuestra América, pág. 33.

11921 Román, Maldito país, págs. 180-181.

12022 Pierre Vayssière, Augusto César Sandino ou l’envers d’un mythe (París : CNRS, 1988), pág. 9.

12123 Salomón de la Selva, Canto a Costa Rica, en Antología general de la poesía nicaragüense, Presentación de J. E. Arellano (Managua: Ediciones Distribuidora Cultural, 1984), pág. 211.

12224 Pablo Antonio Cuadra, Torres de Dios (Managua: Ediciones Lengua, 1958), págs. 153, 184, 185.

12325 Salomón de la Selva, La guerra de Sandino o el pueblo desnudo (Managua: Nueva Nicaragua, 1985), 124 págs., y Manolo Cuadra, en Solo en la compañía (Managua: Nueva Nicaragua, 1992), pág. 71.

12426 Pablo Antonio Cuadra, Poemas nicaragüenses, J. Pasos, “Poemas sueltos”, en Poesía nueva de Nicaragua, selección Ernesto Cardenal (Buenos Aires: Ediciones Carlos Lohlé, 1974), págs. 85 y 109.
El héroe histórico se integra poco a poco a una casta legendaria, en el tiempo «de los orígenes», con el poema “Códice de abril” (1956) de P. A. Cuadra, en el que aparece en el mismo plano que los héroes legendarios o los fundadores del panteón autóctono, dentro de un árbol genealógico inspirado de los genuit de los primeros versículos del Evangelio según San Mateo: Abril, hijo de Sandino y de Blanca, ... a quien engendró Cifar, y por generación de mujer desciende de Citlalli, ...a quien engendró Ehecatl…

12527 Ernesto Cardenal, Hora Cero, en Poesía (La Habana: Casa de las Américas, 1979), págs. 57-58; Julio Valle Castillo, Estado mayor…, en Nicaráuac 11 (mayo 1985), págs. 57-76; Eduardo Zepeda-Henríquez, Concierto nacional… (Madrid: Verbum, 2000), 75 págs.

12628 Las dos sinopsis están reunidas en Nicaráuac, 11 (mayo, 1985), págs. 77-142, para la primera, págs. 145-171 para la segunda.

12729 Significativo, otra vez, el título mismo de la obra de teoría política de Sergio Ramírez: El pensamiento vivo de Augusto César Sandino (Managua: Nueva Nicaragua, 1984).

12830 Vayssière, Augusto César Sandino, pág. 8.

12931 Arellano, Guerrillero de Nuestra América, pág. 46.

13032 Véase Paul Ricoeur, Temps et récits, tomo 2 (París: Seuil, 1984), pág. 228.

Para citar este artículo :

Claire Pailler, « Cuando la epopeya se le adelanta a la historia: el caso de Augusto César Sandino », Boletín AFEHC N°42, publicado el 04 septiembre 2009, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=2250

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