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AFEHC : articulos : El discurso histórico en dos novelas nicaragüenses de los siglos XIX y XX: Amor y Constancia de José Dolores Gámez y Réquiem en Castilla del Oro de Julio Valle-Castillo : El discurso histórico en dos novelas nicaragüenses de los siglos XIX y XX: Amor y Constancia de José Dolores Gámez y Réquiem en Castilla del Oro de Julio Valle-Castillo

Ficha n° 2258

Creada: 22 septiembre 2009
Editada: 22 septiembre 2009
Modificada: 10 octubre 2009

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Autor de la ficha:

Elizabeth UGARTE FLORES

Editor de la ficha:

Felipe ANGULO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

El discurso histórico en dos novelas nicaragüenses de los siglos XIX y XX: Amor y Constancia de José Dolores Gámez y Réquiem en Castilla del Oro de Julio Valle-Castillo

Análisis de dos novelas de autores nicaragüenses que construyen su discurso literario desde la historia: Amor y Constancia de José Dolores Gámez (1878) y Réquiem en Castilla del Oro de Julio Valle-Castillo (1996). Mientras la primera, considerada la primera novela nicaragüense y el primer esfuerzo para transmitir una visión de la historia nacional, describe costumbres de los siglos XVIII y XIX, y abarca hechos históricos de la independencia centroamericana, la segunda novela es un ejemplo de la nueva novela histórica, que desde la ficción reinterpreta un período histórico concreto, la época colonial en Nicaragua.
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Palabras claves :
Novela histórica, Independencia, Conquista, Nicaragua
Autor(es):
Elizabeth Ugarte Flores
Fecha:
Septiembre de 2009
Texto íntegral:

1
h4. Introducción

2La novela histórica se popularizó y configuró como género en el siglo XIX, ya que fue considerada una expresión artística del nacionalismo de los románticos con las novelas de Walter Scott (1771-1832). Las obras de Scott se convirtieron en símbolos de la nueva estética e influyeron en escritores de Estados Unidos y Europa, como James Fenimore Cooper, Victor Hugo, Alessandro Manzoni, Aleksandr Pushkin, etc. En el siglo XX se continuó cultivando el género y ya también se hablaba de una novela histórica hispanoamericana, representada por autores como Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa entre otros.

3La novela histórica hispanoamericana de la primera mitad del siglo, representaba lo que muchos estudiosos llaman el “modelo tradicional”, por reconstruir un hecho o acontecimiento histórico con fidelidad. Pero, en la segunda mitad del siglo XX se destaca con gran fertilidad otra producción que se aparta de la representación fidedigna y recurre a una narración compleja para distorsionar y cuestionar el hecho histórico conscientemente. Es un discurso que propone una nueva interpretación de la historia. En este sentido varios estudiosos de la literatura hablan de un cambio o evolución del género y la han llamado Nueva Novela Histórica.

4Dentro de este contexto presento el análisis de dos novelas de autores nicaragüenses que construyen su discurso literario desde la historia: Amor y Constancia de José Dolores Gámez (1878) y Réquiem en Castilla del Oro de Julio Valle-Castillo (1996). Amor y Constancia construye el discurso fiel de un acontecimiento histórico nicaragüense: la independencia de las naciones centroamericanas. Réquiem en Castilla del Oro reinterpreta crítica y subjetivamente un período histórico concreto, la época colonial en Nicaragua.

El discurso historiográfico y literario en Amor y Constancia

5El presente análisis se basa en los aspectos históricos y literarios de la obra.

Aspectos Históricos

6Después que concluyó la Guerra Nacional de 1856, en Nicaragua se inició el período de los “Treinta Años” de gobierno conservador con el General Tomás Martínez, electo presidente en 1857. Durante este período se gozó de una estabilidad política y económica que permitió el restablecimiento de la república. Amelia Mondragón lo califica como el período de gobierno más largo de Centroamérica, provocado por el descrédito de los liberales, ya que por mantenerse en el poder recurrieron a la ayuda norteamericana, que culminó con la entrada de William Walker1 en 1855 y su instauración como presidente en 1856. Era entonces el partido conservador la élite que dirigía exitosamente el país bajo las concepciones del liberalismo2 europeo que contagiaba a toda Centroamérica:

7La apertura de Centroamérica al mundo civilizado fue obra general de las élites que indistintamente de su signo ideológico –liberal o conservador- entendieron que el crecimiento de las jóvenes naciones debería preocuparse en la adopción de instituciones de tipo europeo3.

8Ya entonces en Nicaragua se perfilaba el concepto de nación fortalecido por un espíritu nacionalista que buscaba definir su cultura. En este contexto surgió el ensayo historiográfico con la Revista política sobre la historia de la revolución de Nicaragua en Defensa de la Administración del Ex–director José León Sandoval4, publicada en 1847, y continúa con las memorias de Jerónimo Pérez, considerado el primer cronista nicaragüense, quien recoge en buena parte los hechos de la guerra de 1856, en la cual participó como soldado de la Campaña Nacional:

9Vi perecer en las llamas los archivos públicos; cuyas circunstancias unidas a la de que nadie en mi país se dedicaba a llevar siquiera un apuntamiento de los graves sucesos que se desarrollaban a nuestra vista, me hizo imaginar que más tarde no podría historiarse sino imperfectamente con el auxilio de la tradición; desde entonces animó mi espíritu el deseo de salvar del olvido, al menos los hechos heroicos de tantos esforzados centroamericanos, y resolvía procurarme todos los documentos posibles para escribir “unas memorias” que recordando los hechos de época tan aciaga, pudieran servir de material a quien en el futuro emprendiese la historia completa del país5.

10El mérito de Jerónimo Pérez, lo reafirma Pedro Joaquín Chamorro Zelaya en el prólogo de sus Obras Completas: “Su mérito consiste en haber dejado la única fuente histórica de la época más fecunda y trascendental de nuestra vida de nación independiente6”. José Dolores Gámez (1851-1918) siguió el ejemplo de Pérez, en cuanto al interés de recopilar, registrar y dar a conocer datos de la historia nacional. Su primer esfuerzo fue la novela Amor y Constancia, escrita en 1873 y publicada en 1878 a manera de entrega en los primeros doce números de El Termómetro de Rivas, periódico dirigido por el mismo Gámez7. La obra es considerada la primera novela nicaragüense y así lo expresa Jorge Eduardo Arellano al referirse a la primera edición:

11Hoy podemos ofrecer al lector nacional, con su ortografía modernizada, la primera novela nicaragüense, Amor y Constancia: tan buscada obra narrativa del escritor decimonónico José Dolores Gámez.

12Y continúa diciendo:

13Por mi parte, siempre creí que pudo tratarse de un volumen suelto, dado que su autor –a sus 38 años de edad- planeaba ampliarla (calcada la primera versión) y convertirla en una completa novela histórica y de costumbres nicaragüenses8.

14Pero José Dolores Gámez no sólo es el primer novelista, sino que también es el creador de nuestra historiografía, en 1889 logró publicar su libro de Historia de Nicaragua. A tal hecho se refiere en la introducción de su libro:

15(…) hacía justamente siete años que me ocupaba en acumular elementos para escribir una Historia de Nicaragua completa y bastante extensa, que no se había podido principiar. Con tal objetivo visité en 1881 á Guatemala, 1883 al Salvador y en 1884 á Costa Rica, obteniendo en las tres repúblicas datos y documentos precisos, que aumenté considerablemente en los años siguientes en que los vaivienes de la vida pública me llevaron á aquellas mismas playas en demanda de un asilo9.

16La cita anterior evidencia la afición de Gámez por la historia y Amor y Constancia es un ejemplo palpable de que su mayor inquietud estaba en narrar la lucha independentista centroamericana y las hazañas de sus libertadores, pues no se puede negar que José Dolores Gámez estaba entusiasmado con los ideales de libertad y el sentimiento nacionalista que brotaba en esa época. En este sentido se puede decir que la obra manifiesta influencias del romanticismo.

Aspectos Literarios

17El romanticismo, corriente artística del siglo XIX, es considerado la expresión del pensamiento liberal, en cuanto a la exaltación de ideales de libertad y de soberanía nacional. Tanto el liberalismo como el romanticismo fueron movimientos que se originaron en Europa, pero que impactaron en Latinoamérica, y bien lo dice el historiador uruguayo Juan Oddon:

18Liberalismo y Romanticismo, los dos ismos importados de Europa (…) van arraigados juntos y, bajo su inspiración nace una profunda inquietud por desentrañar la fisionomía del “ser nacional10.”

19Bajo la inspiración de estos ismos se desarrolló en Centroamérica un efervescente nacionalismo y el caso del joven historiador José Dolores Gámez, no fue una excepción, pues se dejó llevar por el mismo afán como todo liberal progresista:

20Yo debo declararlo con franqueza, no puedo, ni podría nunca ocultar mis simpatías por el sistema republicano, por las luchas a favor de la independencia y libertad de los pueblos, por los progresos modernos y por los avanzados ideales del liberalismo en todas sus manifestaciones11.

21Amor y Constancia es una novela en la cual se percibe el sentido nacionalista, propio de las novelas románticas del siglo XIX, pues se caracteriza principalmente por exaltar la búsqueda de libertad, el sentimiento anticolonialista y el patriotismo.

22En el capítulo I, el narrador alude al anticolonialismo al describir la actitud de Manuel Briceño, personaje principal de la novela:

23(…) a una soberbia portada de piedra en la cual, entre varios adornos se vela una corona en honor a Fernando VII, nuestro hombre no contento con esto, cediendo a un impulso de odio y de desprecio, se inclinó al suelo, tomó un guijarro y lo lanzó contra la corona murmurando entre dientes una imprecación12.

24El patriotismo muchas veces se manifiesta en la descripción de los personajes. Otro ejemplo de ello es la descripción de Francisco Morazán (1792-1884), la cual permite identificar al verdadero prócer y caudillo independentista y que no es más que la descripción del prototipo del héroe romántico a quien le interesa más la gloria que el poder:

25(…) un hombre de talento raro, de genio vivo, de manera franca y agradable apareció en la escena. Su bravura en los combates, su elocuencia en la tribuna, su habilidad en la diplomacia y la elevación de sus ideas llamaron desde luego la atención de todos y muy especialmente la del partido liberal que lo proclamó su jefe13.

26También alude a personajes históricos, cuyos ideales de libertad inspiraron a las nuevas generaciones:

27Las brisas de ambos mares nos traían los acentos de libertad y nuestra juventud amiga de lo nuevo y de lo grande soñaba con Washington y Laffayette, oyendo con entusiasmo los nombres de Miranda, San Martín y Bolivar que los dominadores pronunciaban con el mayor desprecio14.

28Sin embargo no se puede hablar con propiedad de que Amor y Constancia se trate de una novela, pero sí de un intento de concebir el género, tomando en cuenta su carácter folletinesco, ya que como antes mencioné, se publicó por capítulos.

29El folletín fue un fenómeno literario nacido en Europa en la década de los cuarenta del siglo XIX que permitió a los escritores acercarse a un público más amplio, aunque también correspondió a las relaciones de consumo, pues los directores de periódicos habían descubierto la utilidad de publicar los capítulos de las obras, por entrega, ya que existía un mercado de lectores.

30En el caso de Amor y Constancia no podríamos hablar de una relación de consumo, ya que en Centroamérica y particularmente en Nicaragua apenas empezaba la actividad literaria. El folletín más que todo fue “la primera manifestación formal de la narración en Centroamérica (principalmente en la novela, pues el cuento era un género casi inexistente15)”.

31El folletín se considera la forma más popular de la novela romántica, se acerca más a la anécdota que a una verdadera obra literaria, y en su mayoría se refiere a historias de amor trágico con personajes estereotipados. En Amor y Constancia se desarrolla la historia de amor entre Manuel Briceño y Beatriz Somoza, pero más que todo, el lector se encuentra con un acopio de información historiográfica, ya que se narran hechos de la independencia de las provincias de la República Federal Centroamericana16, con fechas y datos precisos.

32Tomando en cuenta los aspectos anteriores Amor y Constancia devela el modelo de la novela histórica tradicional, pero mezclada con el género del folletín o novela popular, más que todo por los personajes estereotipados de Manuel Briceño y Beatriz Somoza. En la obra se percibe que el propósito principal del autor es dar a conocer el hecho histórico, quien construye un discurso muy parecido al de un libro de historia.

Réquiem en Castilla del Oro: la tergiversación histórica, la ironía y la ficción

33El autor en esta obra reescribe la época colonial en Nicaragua y toma como protagonista a uno de los personajes más negativos de la historia hispanoamericana; Pedro Arias de Ávila, conocido como Pedrarias Dávila, el primer gobernador de la provincia de Nicaragua en 1527: “(…) el furor domini como lo llamaba Fray Bartolomé de las Casas17 a causa de su odio, pasiones desbordadas y múltiples hechos de sangre y depredaciones en contra de indios e hispanos18”.

34La estructura de la novela es compleja y está divida en cuatro partes, abre con una especie de prefacio compuesto por una Relación Votiva, una Constancia del Cumplimiento de Voto, Elogios y Diatribas. La carta votiva tiene fecha del 30 de marzo de 1530 y es narrada por la voz de Pedrarias Dávila, quien explica que en tiempos de su juventud, en el año de 1460, casi fue sepultado vivo a causa de un ataque de catalepsia, por lo que a partir de esa fecha prometió realizar cada año sus honras fúnebres en vida.

35De esta manera se inicia la lectura de una novela que tergiversa el discurso historiográfico, razón por la cual encontramos exageraciones y anacronismo. A medida que se avanza aparecen personajes, símbolos y otros elementos ajenos al contexto histórico de la obra. Así, en la carta votiva aparece el autor como personaje: Julio Valle-Castillo es el Escribano Real que firma como testigo. También alude a poetas nicaragüenses de la época actual como Ernesto Cardenal, José Coronel Urtecho, Enrique Fernández Morales y otros, pero para esto el autor tiene su propia explicación:

36Me gusta mezclar la realidad y ponerla al revés, por ejemplo Mozart escribe un Réquiem y yo incluí su partitura, pero la estilística de la novela no tiene que ver con Mozart, Réquiem en Castilla del Oro es un sistema de signos, por eso incluí el cuadro de Alejandro Aróstegui19.

37Y en verdad, la novela es un conjunto de múltiples expresiones estéticas donde concurre lo escrito, lo sonoro y lo visual en una combinación de épocas y lugares, es decir que la narración se va estructurando a través de saltos temporales y espaciales que dan lugar a diferentes voces narradoras.

38Las exequias de Pedrarias construyen la estructura de la novela, son una especie de hilo conductor que llevan a las cuatro partes. La primera parte se titula Ejercicios Preparatorios y se desarrolla en León viejo20 , el 15 de abril de 1530, día de las exequias de Pedrarias en cuerpo viviente. Están presentes los personajes históricos y primeros habitantes de la ciudad de León: Sebastián de Benalcázar, Hernando de Soto, Ponce de León; también participa Francisco de Castañeda, el Alcalde Mayor de la ciudad de Granada, quien mantiene rencillas con el gobernador por querer mantener su independencia.

39En esta parte, el libro nos traslada a la época precolombina e intervienen las voces narradoras de los primeros pobladores de Nicaragua. Caribisis, chorotegas y nicaraguas toman la palabra y hablan de la historia de sus pueblos y de las constantes guerras.

40La danza del Totolhuacalts es un capítulo de la primera parte que despierta interés por ser una especie de danza-diálogo entre el capitán expedicionario Gil González Dávila y el Rey de España. El capitán cuenta al Rey todas las vicisitudes acontecidas desde que salió de San Lúcar de Barrameda en 1519 en compañía de Andrés Niño y Andrés de Cereceda, hasta llevarnos al famoso encuentro entre el capitán y el cacique Nicaragua, hecho recogido por diversos cronistas e historiadores21, y que Isolda Rodríguez22 considera émulo del Guegüense23, por la dosis de humor e ironía con que lo tergiversa el autor:

41Este Rey de España debe de estar borracho, para mandarme a decir a mí, que no me conoce, ni lo conozco, que lo obedezca (…)

42¿Y el Rey de España y el Papa de Roma, yacen con mujeres o con hombres ¿Y cagan? ¿Y qué caga el Rey de España y el Papa de Roma? ¿Cagan oro? ¿Cagan plata? ¿Cagan cobre? ¿Y orinan? ¿Y escupen? ¿Y sangran24?

43En la segunda parte se da todo el proceso de preparación para colocar al muerto en vida en su ataúd. Aquí el narrador aprovecha para hacer una repugnante descripción del cuerpo desnudo de Pedrarias Dávila. Esta descripción es alegórica, ya que tiene la intención de revelar los atropellos del gobernador:

44Aquel desnudo yacente no era más que una enorme osamenta sobrecargada por el poder divino y regio y por noventa años, (…) Sentado o echado de lado y encogido, la barriga se le abultaba, se convertía en un pellejero pálido más que blanco, con lunares y pecas y tintes rojizos, cruzado de venas y aterías saltonas.

45Contemplose el gobernador con una mirada compasiva que no tenía para nadie, sus propias manos, una muerta y otra viva25.

46Luego, en la procesión fúnebre aparecen personajes y hechos que no corresponden a la época a que se hace referencia; se describen imágenes de la Fuerza Aérea de Nicaragua, haciendo acrobacias y lanzando flores enviadas por el antiguo dictador de la República Dominicana, Rafael Trujillo (1891-1961). Gobernantes, autoridades latinoamericanas, frailes y obispos son partícipes del desfile fúnebre de Pedrarias Dávila.

47La descripción del cortejo es una imagen irónica y alegórica, nos remite a un momento de la historia de Nicaragua, el entierro de Anastasio Somoza García26 (1896-1956), donde los dictadores del mundo mandaron numerosas delegaciones, entre las que se destacó la de Rafael Leónidas Trujillo. Con lo anterior se puede deducir que el personaje de Pedrarias representa a la dinastía de la familia Somoza en Nicaragua27 y se confirma en el capítulo cinco de la tercera parte cuando aparece Pedrarias Dávila encarnado en la figura de Anastasio Somoza Debayle recorriendo la ciudad de Managua en pleno siglo XX.

48La tercera parte de la novela puede considerarse una parodia de la misa de difuntos. Por ejemplo el capítulo I, tiene por título la frase que dice el sacerdote al inicio de la Misa Tridentina28: Introibo ad Altare dei, frase en latín que quiere decir “Entraré al Altar de Dios”. Aquí el autor establece una asociación irónica, pues el capítulo inicia con la entrada del ataúd de Pedrarias y su colocación delante del altar.

49La ironía continúa en el capítulo II, El Confiteur. En el Yo Confieso de la Santa Misa, el fiel admite sus faltas y pide misericordia; en este caso Pedrarias Dávila justifica sus actos cuando la voz de Dios y las de todas sus víctimas le piden cuentas:

50Y fuiste vos quien mandó la muerte de mi deudo Gil González Dávila, ya nombrado también gobernador de Nicaragua para que yo quedara haciendo tu voluntad y no la mía. Humildemente acepto que mis obras son tus obras, Señor, y mis actos los tuyos29.

51Esta justificación se puede entender como una crítica a la Iglesia Católica por su papel de aliada indispensable de la conquista y de la colonia, pues proporcionó el marco ideológico que justificaba la dominación española.

52La ironía se manifiesta en toda la novela, constituye un elemento sustancial en su estructura, el autor nos hace un guiño de ojo para introducir diversos momentos de la historia de Nicaragua, ya que como él mismo dice: “Juego a crear un ámbito en el que lo histórico y lo objetivo están sujetos a toda subversión e invención30”.

53Julio Valle-Castillo, también juega con el tiempo, mezcla el pasado histórico con el tiempo contemporáneo y esto puede ser una alegoría, una forma de representar la vigencia de las estructuras políticas heredadas. Esto se reafirma cuando el propio autor dice: “Estamos casi en la edad de Pedrarias31.

54Igual pasa al final de la novela, cuando el autor enciende su computadora el día 25 de abril de 1995 y aparece Pedrarias en la pantalla para cumplir un año más de sus exequias en cuerpo viviente, al igual que hace cinco siglos. Las exequias de Pedrarias en cuerpo viviente iniciadas en 1460 se prolongan hasta el siglo XX.

55La parodia, anacronismos, exageraciones y otros recursos empleados en la obra forman parte de los rasgos distintivos mencionados por Seymour Menton en su libro La nueva novela histórica32. Por lo tanto se puede decir que la complejidad narrativa y dimensión paródica de Réquiem en Castilla del oro son propias del discurso de la nueva novela histórica, uno de los fenómenos que se destaca en la narrativa contemporánea centroamericana.

Conclusión

56Si bien es cierto, que en Nicaragua no se puede hablar de la novela histórica propiamente dicha hasta el siglo XX, sin embargo en 1878 se publicó a manera de entregas Amor y Constancia, obra cuyo mérito consiste en inaugurar el género en Nicaragua, sumando también el hecho de que José Dolores Gámez es el creador de la historiografía nicaragüense.

57Amor y Constancia trata de reconstruir la verdad histórica con un enfoque romántico nacionalista, prevaleciendo el hecho histórico más que la ficción. El autor ha tomado esta última como pretexto para contar la historia. Mientras que por su parte, Réquiem en Castilla del oro rompe con este esquema y manifiesta un nuevo discurso narrativo que no tiene nada que ver con el modelo de la novela histórica del siglo XIX. En este caso la ficción ha sido el medio que ha permitido al autor apropiarse de momentos y figuras históricas para crear su propia versión ficcionalizada de la historia.

58En este aspecto, la novela histórica nicaragüense ha pasado de la voz autorizada en tercera persona de Amor y Constancia a las diferentes voces narrativas de Réquiem en Castilla del Oro. La voz narradora de la primera no permite anacronismos, pues su objetivo es transmitir conocimientos históricos, mientras que las diferentes voces de la segunda dan la oportunidad de hablar a los personajes silenciados por el pasado, buscando de ese modo cuestionar la historia.

59Lo anterior sugiere que estas dos novelas de carácter histórico producidas en un mismo país a más de un siglo de distancia, son completamente diferentes tanto por su forma como por su contenido, y muestran de alguna manera los cambios y evoluciones producidos en ese lapso en la literatura nacional y latinoamericana. Amor y Constancia se enmarca en el discurso narrativo decimonónico por apegarse a la historiografía, y Réquiem en Castilla del Oro en el discurso contemporáneo que cuestiona la historia mediante la implementación de técnicas narrativas innovadoras.

Bibliografía

60Mary Kathryn Addis, “Tradición y Actualidad en la Narrativa Actual Nicaragüense”, en El Ángel Pobre. Revista de Teoría, Crítica y Creación 1 (abril-mayo 1995), págs. 28-40.

61Jorge Eduardo Arellano, Panorama de la literatura nicaragüense (Managua: Ediciones Nacionales, 1997).

62Jorge Eduardo Arellano, Historia Básica de Nicaragua, Vol.1 (Managua: Editorial CIRA, 1997).

63Jorge Eduardo Arellano, Diccionario de Autores Nicaragüenses, Tomo I (Managua: Biblioteca Nacional Rubén Darío, 1994).

64Alfonso Argüello, “Un vecino inmortal de León Viejo”, en La Prensa Literaria (4 de abril de 1992), pág. 2.

65José Coronel Urtecho, Reflexiones sobre la historia de Nicaragua, Tomo II (Managua: Editorial Hospicio, 1962).

66Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, El licenciado Jerónimo Pérez. Biografía (Managua: Editorial La Prensa, 1939).

67Antonio Esgueva, Documentos de la Historia de Nicaragua 1523-1857 (Managua: Universidad Centroamericana, 1993).

68José Dolores Gámez, Historia de Nicaragua (Managua: Promoción Cultural Banco de América, 1975).

69José Dolores Gámez, Amor y Constancia (Managua: Biblioteca Nacional Rubén Darío, 1997).

70Beatriz González Stephan, La historiografía del liberalismo hispanoamericano del siglo XIX. (La Habana: Casa de la Américas, 1987).

71Werner Mackenbach, “La Nueva Novela Histórica en Nicaragua y Centroamérica”, en Istmo. Revista virtual de estudios literarios y culturales centroamericanos 1 (enero-junio 2001) http://collaborations.denison.edu/istmo/n01/articulos/novela.html , visitado el 22 de septiembre de 2009.

72Werner Mackenbach, “Tiempo y espacio en la novela nicaragüense”, en Nuevo Amanecer Cultural 779 (1997).

73Amelia Mondragón, “El inicio de la novela en Nicaragua”, en Boletín de Bibliografía y Documentación 65 (Banco Central de Nicaragua, Jorge Eduardo Arellano editor, 1991), págs. 85-102.

74Jerónimo Pérez, Obras Históricas Completas (Managua: Taller Editorial y Litografía San José, 1975).

75Sergio Ramírez, Antología del cuento centroamericano (San José: EDUCA, 1973).

76Isolda Rodríguez, “Técnica narrativa en Réquiem en Castilla del Oro”, en Nuevo Amanecer Cultural 857 (1997), pág. 4.

77Martín Riquer y José María Valverde, Historia de la Literatura Universal, Vol. 7 (Barcelona: Editorial Planeta, 1991).

78Juan Sobalvarro, “He caído en el más absoluto individualismo” (entrevista con Julio Valle-Castillo), en La Tribuna (1997), pág. 7C .

79Carlos Tünnerman, “Identidad y diversidad cultural”, en Frances Kinloch Tijerino (ed.), Nicaragua en busca de su identidad (Managua: Instituto de Historia de Nicaragua, 1995), págs. 41-66.

80Julio Valle-Castillo, Réquiem en Castilla del Oro (Managua: Anamá Ediciones. 1996).

Notas de pie de página

811 Filibustero norteamericano que a mediados del siglo XIX intentó conquistar Nicaragua. En 1855 el partido liberal le ofreció veinte mil acres de tierra para que participara en la guerra contra los conservadores. Durante estos enfrentamientos Walker logró apoderarse del país, hasta llegar a hacerse presidente de la República. Instituyó la esclavitud con la idea de incorporar Nicaragua a los Estados Unidos y declaró el inglés como idioma oficial. Ante estos hechos los poderes de los países centroamericanos reaccionaron y fue derrotado en 1857.

822 Doctrina política que apareció a finales del siglo XVIII y se desarrolló plenamente en los siglos XIX y XX. El liberalismo impuso una nueva concepción del mundo y se convirtió en la ideología de la burguesía. Sus principios fueron formulados por el filósofo inglés John Locke, basándose en los derechos inalienables del ser humano.

833 Amelia Mondragón, “El inicio de la novela en Nicaragua”, en Boletín de Bibliografía y Documentación 65 (Banco Central de Nicaragua, Jorge Eduardo Arellano editor, 1991), pág. 89.

844 José León Sandoval (1789-1854) fue jefe del estado entre 1845 y 1847; su mala gestión provocó disturbios y descontento en el país.

855 Jerónimo Pérez, Obras históricas completas ( Managua: Taller Editorial y Litografía San José, 1975), pág. IX.

866 Pérez, Obras históricas completas, pág. IX.

877 José Dolores Gámez, Amor y Constancia (Managua: Biblioteca Nacional Rubén Darío, 1997), pág. IX. Jorge Eduardo Arellano se basa en los escritos de Franco Cerutti, investigador italiano que se dedicó a localizar la obra literaria de Gámez.

888 Gámez, Amor y Constancia, pág.7.

899 José Dolores Gámez, Historia de Nicaragua (Managua: Promoción Cultural Banco de América, 1975), pág.6.

9010 Carlos Tünerman, “Identidad y diversidad cultural”, en Frances Kinloch Tijerino (ed.), Nicaragua en busca de su identidad (Managua: Instituto de Historia de Nicaragua, 1995), pág. 42.

9111 Gámez, Historia de Nicaragua, pág. 8

9212 Gámez, Amor y Constancia, pág.13.

9313 Gámez, Amor y Constancia, pág. 79

9414 Gámez, Amor y Constancia, pág. 30

9515 Sergio Ramírez, Antología del cuento centroamericano (San José: EDUCA, 1973), pág. 9.

9616 Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica eran las provincias que integraban la Federación de Provincias Unidas de Centro América y que proclamaban su autonomía para organizar su propio gobierno.

9717 Bartolomé de las Casas (1474-1566), fraile dominico español que llegó a América durante la colonia y por su gran preocupación por los indígenas fue nombrado “Protector Universal de los Indios”.

9818 Alfonso Argüello, “Un vecino inmortal de León Viejo”, en La Prensa Literaria (1992), pág. 2.

9919 Juan Sobalvarro, “He caído en el más absoluto individualismo” (entrevista con Julio Valle-Castillo), en La Tribuna (1997), pág. 7C.

10020 Lugar histórico, donde originalmente se asentó la ciudad de León (Nicaragua), fundada por el teniente de Pedrarias Dávila, Francisco Hernández de Córdoba en 1524. Luego de un cabildo, esta ciudad fue abandonada por sus habitantes, para asentarla en otro sitio, razón por la que se le llama León Viejo.

10121 Encuentro histórico entre los primeros colonizadores y el pueblo náhuatl que habitaba el istmo de Rivas (Nicaragua) a principios del Siglo XVI, en el poblado indígena Quauhcapolca (lugar de grandes arboledas). Durante este encuentro se desarrolló un diálogo entre Gil González y el Cacique Nicaragua, llamado por algunos historiadores “el diálogo de los siglos”. Este diálogo es famoso por los cuestionamientos cosmológicos y antropológicos que hizo el Cacique Nicaragua al Capitán Gil González, quien a pesar de su ingenio y afición a la lectura, no pudo responder.

10222 Véase Isolda Rodríguez, “Técnica narrativa en Réquiem en Castilla del Oro ”, en Nuevo Amanecer Cultural 857 (1997), pág. 4.

10323 El Guegüense o Macho Ratón (siglo XVII), primera pieza literaria nicaragüense, de autor anónimo, perteneciente al teatro náhuatl. Es una comedia bailete conformada por parlamentos, música y danza.

10424 Julio Valle-Castillo, Réquiem en Castilla del Oro (Managua: Anamá Ediciones, 1996), pág. 67.

10525 Valle-Castillo, Réquiem en Castilla del Oro, pág.155.

10626 Anastasio Somoza García impuso su dictadura en Nicaragua desde 1937, y en 1956 muere ajusticiado por Rigoberto López Pérez, un joven poeta opositor a su gobierno. Le sucedió en la presidencia su hijo Luis Somoza Debayle.

10727 La familia Somoza gobernó Nicaragua en forma dinástica durante cuarenta años (1937-1979), régimen que terminó con el triunfo de la Revolución Sandinista.

10828 La Misa Tridentina es la forma que tenía la Misa del rito romano de la Iglesia Católica entre los años 1570 y 1970.

109fn29 Valle-Castillo, Réquiem en Castilla del Oro, pág. 198.

11030 Sobalvarro, “He caído en el más absoluto individualismo”, pág. 7C.

11131 Sobalvarro, “He caído en el más absoluto individualismo”, pág. 7C.

11232 Véase Werner Mackenbach, “La Nueva Novela Histórica en Nicaragua y Centroamérica”, en Istmo. Revista virtual de estudios literarios y culturales centroamericanos 1 (enero-junio 2001),
http://collaborations.denison.edu/istmo/n01/articulos/novela.html , consultado el 22 de septiembre de 2009.

Para citar este artículo :

Elizabeth Ugarte Flores, « El discurso histórico en dos novelas nicaragüenses de los siglos XIX y XX: Amor y Constancia de José Dolores Gámez y Réquiem en Castilla del Oro de Julio Valle-Castillo », Boletín AFEHC N°42, publicado el 04 septiembre 2009, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=2258

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