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AFEHC : articulos : Entre el olvido y los intereses geoestratégicos. América Central en los relatos de viaje de la Revue des Deux Mondes a mediados del siglo XIX : Entre el olvido y los intereses geoestratégicos. América Central en los relatos de viaje de la Revue des Deux Mondes a mediados del siglo XIX

Ficha n° 2260

Creada: 23 septiembre 2009
Editada: 23 septiembre 2009
Modificada: 25 octubre 2009

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Autor de la ficha:

Felipe ANGULO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Entre el olvido y los intereses geoestratégicos. América Central en los relatos de viaje de la Revue des Deux Mondes a mediados del siglo XIX

Desde su creación en 1829, la Revue des Deux Mondes, una de las más prestigiosas revistas fancesas, se interesó en las recién creadas repúblicas hispanoamericanas. El artículo se interesa en la representación de la realidad centroamericana vista desde Europa y en particular en los relatos de viajes. Tras un balance de la presencia de Centro América en la revista hasta 1900, el trabajo se centra en el análisis de los tres únicos relatos de viaje publicados sobre la región, en particular el de Félix Belly (1860).
Palabras claves :
Prensa francesa, Relatos de viajes, Félix Belly, Revue des Deux Mondes
Autor(es):
Felipe Angulo Jaramillo
Fecha:
Septiembre de 2009
Texto íntegral:

1

Introducción

2La Revue des Deux Mondes (RDM) como lo sugiere su título, se interesó desde sus inicios en otros países de Europa y en otras regiones del mundo, entre ellas América Latina1. Sobre este continente aparecieron abundantes artículos, tanto de autores que no lo habían conocido directamente como de franceses que recorrieron las naciones que se independizaron de España y Portugal.

3Sobre las imágenes vehiculadas por la prensa francesa sobre América Latina a lo largo del siglo XIX, puede decirse que en los relatos de viaje la descripción visual detallada a través de la palabra ocupa un lugar importante: lugares, paisajes, habitaciones y otros edificios de una región o de una ciudad, constituyen descripciones que son casi el objeto mismo de dichos relatos. Aquellos autores que recorrieron tierras lejanas de sus países de origen y que dan testimonio escrito de sus experiencias, crean una especie de geografía textual que aparecía publicada en la prensa europea, sin mapas ni ilustraciones. De ese modo la palabra escrita difundida en las publicaciones periódicas monopolizó las representaciones sobre América Latina dirigidas al público lector, a la opinión pública. Es cierto que aparecieron las primeras revistas ilustradas, primero L’Illustration (1843) y sobre todo Le Tour du Monde (1860), que difundían abundantes relatos de viajes acompañados de imágenes; y que también nació la fotografía, y más tarde el cinematógrafo, en los últimos años del siglo. Pero no cabe duda que este fue el siglo de oro de la prensa escrita, por la difusión masiva de la palabra impresa, resultado de acelerados procesos de urbanización y de alfabetización acompañados por las revoluciones sucesivas en las técnicas de impresión.

4Por otra parte, los viajes hacia todos los rincones de la Tierra hicieron parte durante varios siglos de la tendencia de los europeos a querer dominar el mundo, lo cual también llegó a corresponder con el deseo de incrementar los conocimientos de todo tipo, con un espíritu universalista expresión de una cierta idea de globalización, que en el siglo XIX se hacía necesario popularizar, hacerla accesible a todos en las sociedades llamadas civilizadas. Así comienza el “Viaje alrededor del mundo en la Exposición universal” de París en 1878:

5Las exposiciones universales han simplificado los viajes alrededor del mundo. En el Campo de Marzo, se necesita medio día para recorrer el mundo habitado2.

6En ese contexto, a partir de los artículos publicados hasta 1900, ¿cuál era la imagen sobre América Central en la RDM? Desde su primera fundación en 1829, cuando absorbió el Journal de Voyages, Découvertes et Navigations Modernes, y a partir del impulso decisivo que le dio bajo su dirección François Buloz desde 1831, la presencia centroamericana fue modesta con respecto a otras regiones hispanoamericanas. En cantidad de artículos se sitúa después de los países que ocupan el primer plano: México y Argentina, seguidos de Cuba, Chile, Perú, Nueva Granada o Colombia (que comprende Panamá); otros países representan un menor interés a un mismo nivel que América Central, al menos por la cantidad de artículos publicados entre 1829 y 1900: Venezuela, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Puerto Rico, este de la isla de Santo Domingo.

7En los artículos sobre Centroamérica los autores solían insistir en el desconocimiento de esta región en Francia. Estos documentos se centran casi exclusivamente en el proyecto de crear una vía de comunicación entre los océanos Atlántico y Pacífico (la excavación de un canal interoceánico, o la construcción de una vía férrea y de rutas terrestres adecuadas o el mejoramiento de las existentes), y en las rivalidades entre Inglaterra y los Estados Unidos por la defensa de sus respectivos intereses en la región. Prácticamente todos se refieren a la importancia del tránsito a través del istmo para el comercio mundial, pero sobre todo para los intercambios entre las costas este y oeste de Estados Unidos y entre éstos y Europa.

8Desde el primer párrafo del primer artículo sobre la situación política de la federación centroamericana a finales de los años 1820, se evoca a la vez el desconocimiento de esta región y la importancia estratégica de un eventual canal, idea que reaparecerá en las décadas siguientes:

9Guatemala es un país poco conocido en Europa (...) Esta comarca es, sin embargo, por su posición, de una importancia inmensa y si, como cabe esperar, el canal de comunicación entre los océanos Pacífico y Atlántico se establece a través de su territorio, Guatemala deberá necesariamente desempeñar un día un gran papel en los asuntos del mundo3.

10Esa importancia estratégica es la que atraerá el interés de las potencias marítimas a mediados del siglo, pero también de los autores de artículos y de los viajeros que publicaron los escasos tres relatos de viaje sobre América Central en la RDM. En síntesis, América Central permanece bastante desconocida al menos para los lectores de esta revista, aparece en pocas ocasiones y la imagen que se da del istmo es superficial, limitada y estereotipada. El relato de viaje de Félix Belly es el único que da una descripción más detallada de la sociedad costarricense de mediados del siglo XIX.

11Del conjunto de los artículos se deduce que se trata de una mirada desde el punto de vista francés, en la cual se menciona con frecuencia la necesidad de fortalecer la presencia gala en la región frente a Inglaterra y Estados Unidos. Una presencia en América Central bastante reducida, a pesar de ser Francia la mejor representante de las “razas latinas”. La denuncia de esta ausencia por los autores franceses parece una queja insistente por la pérdida de terreno frente a la dominante presencia anglosajona en la región.

12Aquí nos interesamos especialmente en los relatos de viaje como género literario, y como tal en sus posibles aportes específicos al conocimiento histórico de América Central. Pero primero estudiamos cómo se desarrolló la presencia de esta región en una de las más prestigiosas revistas francesas del siglo XIX.

Dinámica de la presencia de América Central en la revista

13América Central se entiende como una región al interior de una unidad más amplia. Así, en la primera sección del artículo ya citado sobre la Exposición universal, se habla de las salas dedicadas a Hispanoamérica en un tono crítico e irónico que refleja la visión que se tenía de estos países, si bien el autor destaca lo que le pareció tener más valor. Después de una breve introducción se mencionan, en ese orden, la Argentina, Perú, Nicaragua, Bolivia, Venezuela, México, “San-Salvador”, Guatemala –país al que se le dedica más espacio–, las posesiones francesas (Martinica, Guyana, Guadalupe) y Uruguay:

14La Exposición de la América Central4 no es rica ni desde el punto de vista de las industrias importadas de Europa ni desde el punto de vista del carácter de las industrias nacionales. Cada uno de esos estados ocupa una pequeña sala de unos pocos metros cuadrados, en donde las pieles, los productos coloniales, las colecciones de paleontología, de botánica, de mineralogía y de ornitología ocupan casi todo el espacio. (...) La exposición de Nicaragua se limita a unas hamacas y unas esteras de paja trenzada; (...) La república de San-Salvador pone en sus vitrinas unas ricas monturas de cuero repujado y cortado, y unos chales de seda y lana con rayas de mil colores. Al atravesar Guatemala hay que detenerse delante de una hermosa colección de flores artificiales en plumas de colibrí, de una levedad y brillo incomparables, y delante sombreros, cestas, portacigarros y otros objetos menudos en paja trenzada de extraordinaria fineza (...) Se lee en un cuento que una hada venía cada noche a hacer la tarea de una joven e infortunada princesa a quien una bruja malvada le había impuesto tejer una enorme cantidad de lino. Esta hada, desde hacía mucho tiempo sin trabajo en Europa, se decidió por emigrar a la América Central, y es ella la que teje esos milagrosos tejidos de paja, mientras que los obreros de Guatemala se cruzan de brazos a lo largo de los días5.

15El fragmento muestra a los recursos naturales y a ciertos productos artesanales como lo más valioso de la exposición de los países centroamericanos, y también plantea una interpretación acerca de la transferencia de técnicas y saberes de Europa al Nuevo Mundo, así como sobre la actitud frente al trabajo de los guatemaltecos…

16Después de consultar los índices de la revista entre 1829 y 1900, encontramos 11 textos centrados en el istmo centroamericano, y por lo menos otros 8 sobre la América española en los que se menciona a Centroamérica (véanse los cuadros 1 y 2). Este corpus de documentos comprende artículos, relatos de viaje y reseñas de libros. Tres de los 11 primeros textos son los relatos de viaje de Émile Chevalier, Édouard Vanéechout y Félix Belly que estudiaremos más adelante; y de los otros autores, algunos recorrieron países vecinos: Michel Chevalier y Jean-Jacques Ampère estuvieron en México, y Élisée Reclus vivió cerca de la Sierra Nevada de Santa Marta en la costa caribe colombiana, donde intentó crear sin éxito una explotación agrícola.

17Hasta 1850, durante dos decenios, sólo aparecieron dos artículos sobre Centroamérica: el ya citado de 1829 de autor anónimo y el del economista Michel Chevalier6; y después de 1860 sólo se publicaron otros dos: el de Élisée Reclus, que es una reseña comentada sobre el segundo libro de F. Belly, y el único texto sobre el proyecto de canal a través del istmo de Panamá de Ferdinand de Lesseps7. La región desapareció durante las dos últimas décadas del siglo, dato curioso si se piensa que es precisamente el periodo en el que grandes inversionistas privados, pequeños accionarios y el Estado en Francia se implicaron en el famoso y fracasado proyecto francés de canal interoceánico8.

18Este interés relativamente tardío y limitado se incrementó entonces durante los años 1850, que concentran la mayoría de los artículos dedicados a Centroamérica: 7 de los 11 principales, a los que se suman otras 2 menciones en los demás. Podemos concluir que se trata del periodo en el que la región atrajo más la atención de la opinión. También nuestros tres viajeros partieron hacia el istmo en este decenio. Los motivos que explican este auge se encuentran en la creciente necesidad de establecer una vía de comunicación rápida entre los dos océanos, que condujo a la irrupción de la presencia de Estados Unidos y Gran Bretaña a finales de la década anterior. Una serie de hechos preceden, acompañan y permiten entender este naciente interés: la anexión y el inicio de la colonización angloamericana de California en 1848 luego de la guerra de Estados Unidos contra México (1846-1847); la creación del protectorado inglés en Mosquitia (1848), simultáneo a la creación de compañías norteamericanas de tránsito que proliferan en Nicaragua, Panamá y Tehuantepec; el tratado Clayton-Buwler (1850) de neutralidad entre Estados Unidos y Gran Bretaña, que no consultaba la opinión ni consideraba los intereses de los centroamericanos; la construcción del ferrocarril de Panamá por una compañía estadounidense (1850-1855), el primero de Colombia (¿y de Centroamérica?); la intervención del aventurero William Walker en Nicaragua (1855-1857); y la aparición de Francia a finales de la década, a través del proyecto propuesto por Félix Belly (1858) de creación de una compañía con capital francés y británico para la construir un canal interoceánico que sería a la vez limítrofe entre Nicaragua y Costa Rica. En efecto las fronteras entre los dos países no estaban definidas con claridad, y menos para un francés que desconocía el nuevo mundo… Un proyecto que tampoco habría de prosperar.

19A partir de estos datos se pueden entender mejor los temas tratados en los artículos publicados en la RDM. En primer lugar, la idea de construir una vía de comunicación interoceánica y la cuestión de la intervención extranjera son dos temas centrales en casi todos los artículos sobre América Central exceptuando el primero, sobre la situación política de la federación centroamericana, y el relato de viaje de Édouard Vanéechout. Sobre la presencia extranjera, los temas giraban alrededor de la rivalidad entre Estados Unidos y Gran Bretaña, y en menor medida sobre la necesidad de promover la presencia francesa.

20Cabe anotar que el istmo centroamericano se identifica o se confunde a veces con Panamá. Lo vemos en el título del artículo de Michel Chevalier (“L’isthme de Panama”, aunque habla de toda Centroamérica) y en el primer libro de Félix Belly: Percement de l’isthme de Panama par le canal de Nicaragua: exposé de la question9. El territorio de Panamá forma parte del istmo, si bien fue una provincia de la Nueva Granada y luego de Colombia hasta 1903. Además, los tres viajeros comienzan sus periplos centroamericanos desde Panamá.

21El debate sobre la vía de comunicación interoceánica pasaba por una descripción particular de la naturaleza: se habla de las costas, de los puertos existentes o de lugares propicios parar construir otros nuevos, de la geografía de los territorios atravesados por un hipotético canal o por otras vías de comunicación (ríos, lago de Nicaragua, montañas, valles, selvas, tipos de suelo…), trabajos que podían ser bastante detallados, como el estudio de Michel Chevalier, el primero de una serie de especulaciones acerca de los más adecuados lugares y métodos que deberían utilizarse. Se trata de descripciones muy técnicas de la naturaleza cercanas a la ingeniería, en donde la naturaleza aparece instrumentalizada al servicio del “progreso” de la civilización, según los términos de la época.

22Sin embargo, sólo los viajeros que estuvieron en tierras centroamericanas podían hablar a partir de un conocimiento directo de esa naturaleza, y de la sociedad o de la cultura centroamericanas, aunque tampoco de manera objetiva, pues no eran ajenos a los juicios negativos y preconcebidos sobre los regímenes políticos y las “razas” de criollos, indígenas y negros, correspondientes a una posición cultural ya adquirida desde antes de cruzar el Atlántico. Hay que reconocer que, exceptuando el texto de É. Vanéechout, todos los autores centran su interés en la naturaleza en función de la construcción de la famosa vía de comunicación a través del istmo centroamericano.

23Se tratan también temas de la sociedad y la cultura, los regímenes políticos y el papel que Francia debería desempeñar en el continente. En el relato de F. Belly se desarrolla con mucho más detalle la dinámica económica, social y política de Costa Rica. Aunque los artículos tienden a resaltar los aspectos negativos de las sociedades y el ordenamiento político hispanoamericano, son de nuevo los viajeros quienes ofrecen información de primera mano sobre los tipos humanos del criollo, el indígena y el africano, sobre las habitaciones y otros edificios, sobre la actitud de estos grupos frente al trabajo, su manera de vestir, la alimentación, la música, o la presencia de extranjeros, todos datos valiosos para el estudio de la vida cotidiana, las mentalidades o la historia urbana.

24En cuanto al rol de Francia, los autores se indignaban por su ausencia en una región estratégica en donde había importantes intereses en juego, un sentimiento de decepción por el desinterés o a la pérdida de terreno en esta región frente a Estados Unidos e Inglaterra. Félix Belly argumentaba por ejemplo que Francia debía interesarse en promover la construcción del canal interoceánico, al lado de la Gran Bretaña, para impedir la expansión estadounidense.

25En el continente Francia había servido también de modelo político a veces negativo, como el ejemplo “revolucionario” o “socialista” que era una fuente de anarquía según la opinión de un sector conservador dominante en el poder en Francia durante el Segundo Imperio, según un autor que se especializó en temas hispanoamericanos para la RDM10. Un aspecto más positivo que destacaban los autores era el de una identidad común entre Francia e Hispanoamérica, dos entidades que representaban a las “razas latinas”, por lo cual se le atribuía a esta nación un deber moral de protección. Así lo expresaba el mismo F. Belly, para de paso presentarse a sí mismo como su posible representante:

26Y como para los pueblos de raza latina ninguna reglamentación de sus derechos y de sus intereses no podría tener lugar sin la participación de Francia, toda la América había creido, siguiendo la lógica de los espíritus jóvenes, que Francia iba a enviar, también, un negociador al país [Nicaragua] para actuar de concierto con el plenipotenciario de la Gran Bretaña11.

27Esa identificación fue también durante buena parte del siglo XIX fuente de una voluntad de intervención en los asuntos de esos países y en particular en México, una teoría que la prensa francesa comentaba ya durante el periodo de la Restauración (1815-1830).

Aproximación comparada a tres relatos de viaje

28Los de Émile Chevalier (1852), Édouard Vanéechout (1857) y Félix Belly (1860) sobre sus viajes a América Central fueron los únicos textos que estos autores publicaron en la RDM12.

29En su artículo de 41 páginas É. Chevalier13 afirma haber visitado Centroamérica en misión diplomática para el departamento de asuntos exteriores de Francia, con el fin de “seguir la ejecución de los trabajos que tienen como objetivo establecer la unión entre los dos océanos14”. Este trabajo fue el resultado de sus “observaciones personales”, aunque no precisa ni el momento ni la duración de su viaje, que podemos situar hacia el año 1851. Más de la mitad de su contenido puede considerarse un relato de viaje, dedicado exclusivamente a la descripción, a partir de sus propias observaciones, de los primeros trabajos realizados para la construcción del ferrocarril que atravesaría el istmo de Panamá, realizados por una compañía estadounidense y contados con bastante detalle: trazado de la ruta escogida, etapas de la obra, dificultades, personal y materiales traídos de Estados Unidos, vida de los trabajadores extranjeros y autóctonos, montaje de la base de operaciones, y construcción de los primeros kilómetros del ferrocarril, que no sería terminado hasta unos años más tarde. Se refiere igualmente a los capitales norteamericanos invertidos en la empresa y su origen. El resto del artículo se basa en otras fuentes escritas y trata de otros dos proyectos existentes, un canal navegable sirviéndose del lago de Nicaragua, y el proyecto de ferrocarril que atravesaría el istmo de Tehuantepec, en el sur de México, ambos todavía lejos de comenzar a realizarse.

30El relato de É. Chevalier es impersonal, el narrador se implica muy poco en los hechos narrados. Su descripción está marcada por aspectos técnicos y económicos a tono con el espíritu de la época, y pone de relieve la acción humana sobre la naturaleza y el progreso. Valoriza el espíritu emprendedor y el papel civilizador de la “raza angloamericana”. Sus juicios parecen ambiguos por una mezcla de rechazo y admiración, como si el progreso que aportaban equilibrara la violencia y el sentimiento de superioridad que llevaron a Centroamérica. Predomina entonces la tendencia a valorizar su acción: además del éxito financiero y tecnológico de la empresa,

31(…) la conclusión de una vía de comunicación muy perfeccionada en un país en donde no se encontraba antes más que senderos miserables, con frecuencia impracticables y peligrosos, no dejará de ser un hecho importante de nuestra época. Se convertirá, en el nuevo continente, uno de los monumentos innumerables de la energía y la perseverancia de la raza angloamericana15.

32É. Chevalier esperaba que estas actitudes podrían ser un buen ejemplo que

33(...) no se perderá completamente para las poblaciones de esas regiones, las cuales, desde el momento en que se independizaron de España (...) han hecho tan poco para sacar provecho de los recursos que la naturaleza puso a su disposición.

34Es en este punto donde el viajero critica a los estadounidenses, pues afirma que aquel ejemplo será

35(...) una especie de compensación por los enojosos resultados que se han producido en el istmo desde que es atravesado por numerosos emigrantes, la mayoría de raza angloamericana, que se dirigen a California o que regresan desde allí a sus hogares después de haber intentado hacer fortuna con mayor o menor éxito. Entre esos emigrantes, hay algunos que han traído consigo al istmo algunas de esas deplorables actitudes de violencia que caracterizan a una parte de la población americana16.

36Se refiere a la justicia expeditiva, y a su actitud arrogante frente a las gentes del país, para que les reconozcan la superioridad de la que presumen, frente a ellos y frente al resto del mundo, y que es para el autor uno de las características principales de sus convicciones políticas.

37Concluye que el ferrocarril de Panamá es el proyecto que estaba más cerca de establecer una vía de comunicación entre los dos océanos, y que fueron los angloamericanos quienes pusieron en marcha compañías de tránsito en el istmo por la necesidad de establecer rutas rápidas para unir la costa este con los territorios al oeste que acababan de arrebatar a México.

38Sobre É. Vanéechout no encontramos datos biográficos. Es el único de los viajeros y autores cque no se interesa en una vía de comunicación interoceánica. Parece menos centrado, menos limitado por los objetivos de una misión. Su motivación para viajar no aparece de manera explícita, sólo afirma haber estado tres años en “esos parajes”, aunque su artículo es muy corto (20 páginas), y a pesar de esa larga estadía da la impresión de pasar apenas por los diferentes lugares descritos. Quizá se trata de un simple turista de aquella época que quiso dar un breve testimonio de su experiencia. Así define su viaje y su relato:

39Un viaje llevado a cabo de 1853 a 1856, una estadía de tres años me permitieron observar esos parajes occidentales, y puedo hablar con propiedad del suelo, de la configuración de las costas, del comercio local y de la población17.

40Es el primero de los artículos interesado en la sociedad centroamericana, a pesar de su brevedad y, en consecuencia, superficialidad. Comienza retomando la idea del desconocimiento que se tenía sobre esta región:

41Ninguna parte de América española ha permanecido tanto tiempo ignorada en Francia como la región comprendida entre el istmo de Tehuantepec y el de Panamá. La disolución de la república centroamericana no tuvo mucha repercusión entre nosotros, y los nombres de los cinco estados que surgieron en su lugar no son familiares a los oídos franceses sino desde hace unos pocos años18.

42Describe la región como totalidad, habla de la costa occidental y los puertos sobre el Pacífico, del comercio y la economía, de la sociedad y la vida política. Sobre los dos últimos temas, el balance tampoco es positivo para la América central. En la sociedad compuesta “de blancos, de aborígenes o indios, y de mestizos o ladinos”, los indígenas son mayoritarios, con la excepción de Costa Rica, y viven aislados; los considera indolentes y poco inclinados al trabajo. Los blancos conservan las tradiciones españolas y son amables y francos, las mujeres son “coquetas”, si bien “el defecto capital de la sociedad española de América central es la falta de energía19.” Pero cuando la región ocupe el lugar que la naturaleza le ha otorgado nuevas razas se implantarán, lo cual según su opinión parece estarse realizando con la reciente llegada de angloamericanos a varios puntos del istmo. El porvenir de esas sociedades hispanoamericanas será entonces el mismo que en California: menos de diez años después de pasar a formar parte de la Unión, ya nadie escucha hablar de ellas.

43A nivel político predomina el conflicto civil desde la independencia. É. Vanéechout se refiere a las luchas entre “serviles y federales”, repartidos en los diferentes países: al norte la tendencia conservadora o “servil” representada por el gobierno del “dictador” Rafael Carrera en Guatemala, en el centro el federalismo domina en El Salvador, Honduras y Nicaragua; al sur la excepción es Costa Rica, que ha buscado “aislarse de sus vecinos y sustraerse de las desastrosas consecuencias de sus eternas guerras civiles.” En Europa los conflictos civiles en el continente ya eran un lugar común en buena parte fruto de la realidad… Pero aquel Estado, por su carácter y posición geográfica redujo su ejército, lo cual es una economía para los recursos nacionales y un factor de paz, y ha sido “sabiamente administrado”: no tiene deuda pública, goza de excedentes, su comercio aumenta y su población crece. “Con ningún otro se lo podría comparar mejor que con Chile20.” En efecto Chile y la monarquía brasileña eran considerados en la RDM y entre la opinión europea como modelos de estados estables ajenos a las guerras civiles, corta lista a la cual se suma pues Costa Rica. El autor concluye que, con una población débil y un vecino invasor, debería producirse en Centroamérica una fuerte inmigración (procedente de Europa o Estados Unidos) que podría llegar a ser lo “bastante fuerte para mantener su independencia”, valorizando los recursos de la región para que “los hiciera servir a los intereses generales21”.

44El de F. Belly es el más extenso de todos los artículos sobre Centroamérica publicados en la RDM, difundido en tres entregas (116 páginas). Puede deducirse que la revista le otorga una relativa importancia que contrasta con el silencio posterior, con sólo dos artículos hasta finalizar el siglo. Los otros dos viajeros que colaboraron puntualmente con la RDM no tuvieron ninguna otra relación con el istmo. F. Belly (1816-1886) era periodista – “publicista” se llama a sí mismo– y economista, y es reconocido como uno de los más importantes viajeros franceses a Centroamérica en el siglo XIX22. Podríamos calificarlo como empresario aventurero que concibió y promovió la construcción de un canal navegable entre Nicaragua y Costa Rica que debía recibir protección de Francia. Publicó dos libros sobre su proyecto de canal23. El objetivo de su primer viaje era concretar la firma de un tratado con las autoridades centroamericanas y obtener con ello el apoyo de inversionistas europeos. Lo difícil que parecía la realización de este proyecto, algunas inconsistencias de su relato y la ambigüedad del título del libro que publicó después de este viaje (antes del artículo), indican que no conocía bien el terreno ni las realidades de política internacional, en la que predominaba una competencia feroz entre las potencias, señalada en diversos artículos de la revista.

45El texto explica las circunstancias del viaje que concluyó con la firma del acuerdo de Rivas en el que F. Belly ocupó un papel protagónico. Buscaba quizá complementar su libro de 1858, el cual, lejos de ser un relato de viaje, se limita a los aspectos técnicos y económicos y a la rentabilidad del proyecto24. Es el único de los viajeros que detalla su contacto con la sociedad costarricense, penetrando al interior del país y viviendo en casa de sus habitantes durante varios meses, experiencia que cuenta paso a paso y con abundancia de detalles. Más adelante volverá a Nicaragua donde se instalará con su familia, y regresará varias veces. Al publicarse el artículo en la RDM, la historia de este aventurero no había concluido, como suele ocurrir con las informaciones difundidas por las publicaciones periódicas. Tanto el libro como su relato de viaje pueden considerarse instrumentos para justificar sus actos y defender su proyecto.

46En contraste con É. Chevalier, y por interés propio y de la misma Francia, F. Belly condena la intervención de William Walker en Nicaragua y la presencia de los estadounidenses en el istmo, y valoriza la cultura, el comportamiento y el ordenamiento político de los costarricenses, punto de vista semejante al de É. Vanéechout. Pero su actitud no deja de ser contradictoria, primero con el rechazo de los rasgos morales e intelectuales de los angloamericanos, y de admiración por su pragmatismo y sus éxitos en el plano técnico y económico, y segundo por su posición frente a Costa Rica, que termina siendo hipócrita como se verá. En 1868 el geógrafo Élisée Reclus comentaba el segundo libro de F. Belly sobre su proyecto de canal interoceánico y su fracaso25.

El relato de Félix Belly

47Este viajero ofrece una interesante visión sobre la configuración geográfica, económica, social y política de Costa Rica a finales de los años 1850. En su largo relato aparecen el itinerario detallado de viaje, la descripción de paisajes, animales y costumbres locales, la presencia de extranjeros, numerosas anécdotas personales y reiteradas reflexiones sobre el papel del mismo F. Belly en el proyecto de canal y el que Francia debería desempeñar.

Paisajes centroamericanos: una visión romántica de la naturaleza

48En su descripción de la naturaleza se percibe al mismo tiempo un espíritu romántico e ideas de exotismo, así como nociones muy pragmáticas interesadas en los beneficios que aportarían el canal y el desarrollo del comercio.

49Cuando cuenta la navegación por el San Juan río arriba desde San Juan del Norte o Greytown en la costa norte de la actual Nicaragua –a donde había llegado procedente de Panamá, la costa caribe colombiana y el puerto de Santo Tomás en las Islas Vírgenes, lugares sobre los que tratan las primeras páginas del relato26–, hacia el pie de monte, antes de iniciar el ascenso hacia la capital de Costa Rica, el autor multiplica las observaciones contemplativas de la naturaleza, expresadas en referencias al paraíso terrestre o a un clima feliz, sin dejar de formular reflexiones sobre el potencial económico de las zonas que atraviesa: la utilización de los ríos para la navegación, la tierra para la construcción, la proliferación y exuberancia de las plantas para la agricultura. Con ese relato muy positivo sobre la belleza de la naturaleza y los recursos de la región buscaba convencer a la opinión sobre los beneficios económicos que se desprenderían de la realización de su proyecto.

50Lejos de los relatos en los que el conocimiento científico era un valioso objetivo en sí mismo (piénsese en un Humboldt o un d’Orbigny), lo que importa aquí son los negocios, el progreso, el avance de la civilización que vence a la naturaleza, una naturaleza evocadora pero que en última instancia debe darle paso a la civilización representada por Europa y encarnada en la acción de los europeos o en todo caso del hombre blanco. Así, al salir de San Juan del Norte o Greytown para remontar el río:

51Eran las seis de la mañana, algo de bruma ocultaba el horizonte; pero el aire era suave y el termómetro marcaba 20 grados Réaumur, lo que debió ser la temperatura del paraíso terrestre.

52Durante el trayecto fluvial se refiere varias veces a esas visiones de ensueño:

53Ramos de flores enormes, casi siempre dispuestas en racimos, se inclinaban hasta nosotros para ser recogidas a golpe de machete. Algunos pájaros pasaban rozando el agua, pero no cantaban; todo era silencio, profunda calma, bóvedas sombreadas y verdura sin fin. Y perdido en esas soledades sin eco, soñaba involuntariamente con esas poéticas alegorías de la felicidad humana, en las que grupos de jóvenes dejan deslizar su barca muda a lo largo de las orillas de un río encantado27.

54O este otro fragmento:

55Ésa es la vida feliz, pensaba yo, la vida con pocos gastos, sin ninguna de las complejidades de nuestra civilización, la vida que ignora las enfermedades y las decepciones de un orden ficticio, de tal modo, en una palabra, que quienes la han saboreado no pueden volver a entrar en el estrecho marco de las sociedades europeas28.

56En estos pasajes F. Belly parece sinceramente maravillado ante el espectáculo de la naturaleza tropical, como tantos otros europeos. Describe con encanto el clima, la vegetación, los ríos –San Juan, Sarapiqui, Sucio–, las montañas, animales, introduciendo a veces comentarios sobre su proyecto de canal: “Algunas veces el horizonte se ampliaba de repente y me recordaba, por la amplitud de los contornos, las bahías de Terapia y Beicos en el Bósforo.” Cuando la embarcación en la que navega con sus guías acompañantes se acerca al Sarapiqui, F. Belly encuentra espléndida la confluencia de ambos ríos, y afirma que el San Juan parecía no tener corriente en la estación seca, exceptuando los rápidos: “Uno diría los tramos durmientes de un canal con exclusas29.”

57La magnífica naturaleza circundante, sin explotar, debía ser útil al progreso:

58Con esos prodigiosos bloques de arcilla de veinte o treinta pies de profundidad, se podría rejuvenecer una parte del suelo empobrecido de Europa, tan necesitado de abono. No hablo de los servicios que prestaría esa tierra a la industria en un país en donde se traen ladrillos de los Estados Unidos por un valor de 12 fr. el ciento.

59El canal interoceánico traerá este desarrollo; de

60(...) esta gran operación (...) surgirá una sociedad nueva, que vivirá, desde el día siguiente de su nacimiento, de sus propias explotaciones, y que encontrará tal vez en el imprevisto de esas explotaciones, la poderosa fuente y la garantía material del capital necesario.

61Un avance estrechamente relacionado con los intereses del mundo entero:

62El destino de los pequeños estados centroamericanos no es otro que ver surgir su prosperidad interior de la satisfacción de los intereses universales. El canal debe ser para ellos lo que fue el descubrimiento del oro para California, el motor de su vitalidad, la atracción de brazos y capitales, la reacción de todas las fuerzas de la civilización movilizadas en su ayuda30.

63Como ya lo habían mencionado otros autores, F. Belly cree en un desenlace en Centroamérica similar a la historia reciente de California, es decir que el canal atraerá riquezas y nuevos inmigrantes, si bien el segundo no relaciona aquí directamente este porvenir con la presencia angloamericana, lo cual parece coherente con su proyecto de un canal construido por Francia en beneficio de los centroamericanos y, por supuesto, de los inversionistas franceses e ingleses…

Las élites y la sociedad costarricense

64Su contacto con diversos sectores de la sociedad centroamericana tuvo lugar primero con los habitantes de la costa norte y de zonas selváticas marginales, y se desarrolló sobre todo en el altiplano costarricense. Luego viajó desde San José hasta Rivas en Nicaragua, con el presidente Rafael Mora31 y su comitiva. Iban al encuentro de su homólogo nicaragüense, el general Guerrero32, para firmar el tratado de canalización del río San Juan.

65Su encuentro con la élite social y los dirigentes del país pone de relieve las relaciones privilegiadas que estableció, pero también revela las dimensiones de la pequeña sociedad costarricense. El relato muestra bien cómo todo el mundo se conocía, de los altos funcionarios a los humildes. El autor pinta los aspectos más positivos de esta comunidad, idealizada a cada instante por comentarios aduladores. Un primer ejemplo es el del guía que acompaña a F. Belly de Muelle –puerto y puesto de aduana sobre el Sarapiqui para el control de las escasas personas y mercancías provenientes de la vía atlántica, minoritaria– hacia San José. Don Ramón Alvarado, cuyo nombre le evoca el de los conquistadores, es propietario “y tiene ampliamente con que vivir, como todos los costarricenses33”; poseía una reputación de íntegro y prudente, a quien se le confiaba misiones delicadas como acompañar a este importante extranjero…, y era tan conocido como si ocupara los más altos puestos del país.

66Desde el “punto culminante de la ascensión” de la cordillera, F. Belly observa un valle circular lleno de luz, con cultivos, ciudades y haciendas, que se cierra al sur por montañas y al oeste por una franja de mar: “Era la joven república de Costa Rica que se revelaba, si no completamente, al menos en su parte populosa y activa.” Este altiplano contiene las principales ciudades: San José, Cartago, Alajuela y Heredia, y un centenar de pueblos. Al sur, las cordilleras separan al país en inmensas regiones habitadas por indígenas. El paisaje, “cuna de un pueblo modelo”, lo lanza “hacia un ensueño profundo34.”

67Más adelante, el cálido recibimiento de los pobladores al llegar a Alajuela le permite mostrarse como alguien importante. En el camino, las haciendas le parecían más confortables que las cabañas de los campesinos en Francia. Y esperaba encontrar en las ciudades casas, sino lujosas, con cierta apariencia, pero al llegar se dio cuenta de su error: las calles habían sido trazadas al tendel y las casas de un solo piso eran para él muy modestas, con paredes blanqueadas con cal y ventanas sin vidrio. compensó su sorpresa al encontrar las casas adornadas con banderas de Costa Rica y “algunas banderas francesas confeccionadas apresuradamente”, y respirar “el aire de fiesta de la población”. Nota por primera vez la modestia, dignidad y bondad “que constituye el fondo del carácter de los costarricenses35.”

68En el camino de Alajuela a San José percibe haciendas y casas con niños y mujeres, cruza caravanas de jinetes y carretas rudimentarias cargadas con productos agrícolas. Los campesinos vestían igual, pantalón blanco, camisa y sombrero de paja, y por lo general iban descalzos; “todos daban la idea de una raza libre, cortés sin obsequiosidad y plenamente acomodada.” Nadie andaba a pie, “saludaban al extranjero con una simplicidad digna36” y no veía ninguna huella de la pobreza tan común en las ciudades europeas.

69Otro ejemplo significativo es la semblanza que hace del presidente Mora y su acción política. De carácter enérgico y generoso, Mora se convirtió en plantador de café, mejoró los cultivos, abrió las exportaciones y logró así doblar la producción del país, convirtiéndose de ese modo en “su benefactor antes de ser su jefe político. Fue gracias a la popularidad que adquirió con esos trabajos que más tarde debió su elección a la presidencia37.”

70Describe pues una sociedad sana, igualitaria sin ser opulenta, que desconoce la miseria y con un asombroso espíritu público. A los adjetivos positivos del presidente y los miembros de su gobierno se suman numerosas descripciones de habitaciones, muebles, alimentación, la manera de vestir de hombres y mujeres, pero también de colores, olores, sabores, ruidos y silencios, tanto en los espacios urbanos como en zonas rurales, que constituyen valiosas informaciones que ilustran la vida cotidiana de la sociedad criolla costarricense, desde esa mirada exterior que tiene la ventaja de ver lo que para los nacionales era tan evidente que podía pasar desapercibido.

71Si se puede hablar de un sentimiento de exotismo en la mirada de F. Belly sobre la naturaleza y la sociedad de este país, podemos hablar de un exotismo nuevo, asociado a una naturaleza casi virgen y por explotar y a una sociedad joven que comienza a andar por la senda del progreso, por oposición al exotismo orientalista, muy en boga en aquellos años, más relacionado con el mundo de las civilizaciones antiguas.

Un francés en el centro de los acontecimientos

72A diferencia de los viajeros que lo precedieron y de los demás autores que tratan de temas centroamericanos, F. Belly estaba comprometido de cerca con un proyecto de canal interoceánico que él concibió, y del cual era el jefe y su principal agente en el terreno americano38. Podemos aventurar como hipótesis que el fracaso de su proyecto se debió a diversos factores: no era un especialista en un asunto complejo que requería un equipo de geógrafos e ingenieros competentes, y de empresarios con experiencia y mayor influencia en los círculos del Estado en su propio país. En efecto sus proyectos y expectativas, así como la confianza que Costa Rica había depositado en Francia a través de su acción, no fueron acogidas luego de su regreso a Francia.

73En su relato cuenta todos los esfuerzos realizados durante su primer viaje para alcanzar el éxito de la empresa en el terreno centroamericano (donde sí tuvo éxito), aclarando que no venía como representante oficial del gobierno francés: en la noche que pasa en Alajuela antes de llegar a la capital de Costa Rica para encontrarse con el presidente, le escribió a éste que él no era “más que un simple particular, que no tenía ningún título oficial, ni tenía derecho a ningún reconocimiento público39.”

74Como cualquier otro viajero, su mirada sobre la región está influenciada por su formación, objetivos e intereses. Como periodista, cuenta los hechos que considera importantes y expone su opinión, y de su formación de economista se desprenden sus comentarios sobre comercio, asuntos monetarios y la viabilidad de su proyecto de canal interoceánico. No cesa de justificar sus actos con argumentos para defender su empresa visionaria. Se trata de un proyecto necesario para la paz de la región y para el progreso económico mundial, indispensable para la reconciliación entre dos países, un plan que debía llevar a Centroamérica a una vida nueva. Sin embargo, no se detiene en los aspectos técnicos del proyecto, relacionados con un conocimiento más profundo de la geografía de la región y con problemas de ingeniería importantes en una obra como esta, abordados en el pasado por otros autores en la misma RDM.

75Las anécdotas que narra y la calurosa acogida por parte de las élites y del pueblo de Costa Rica le permiten destacar la importancia que le atribuían a su obra en este país, y de paso situarse como actor principal de su relato. En varias ocasiones también expresa sus miedos y habla de su decepción, después del viaje, tratando de explicar por qué no se realizó este primer intento suyo por concretar su proyecto de canal a través del istmo.

76En este ejercicio de autojustificación, en la parte donde cuenta su primer encuentro con el gobierno del presidente Mora para explicarle de manera detallada los puntos del tratado, F. Belly expone las circunstancias que habían precedido su viaje a Centroamérica y la negociación en San José. Cuenta que siendo “publicista”, después de un cambio de régimen en Francia (tal vez se refiere a la Segunda República y el paso al Segundo Imperio, 1848-1852) y cansado de “luchas dolorosas” que no precisa, buscó “un nuevo objetivo” para sus esfuerzos y se preguntó si no podría continuar fuera de su país una “empresa útil y en completa armonía con mis aspiraciones”. Así le escribió al presidente Mora para exponerle unas propuestas “que deberían interesarle particularmente puesto que se trataba nada menos que del bienestar, la independencia y la prosperidad de su país.” Sin embargo, después de su viaje y de haber logrado poner de acuerdo a los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua, los apoyos en Francia (pero también en Inglaterra y Estados Unidos) resultaron menos fiables de lo que él creía y le inflingieron “crueles desmentidos”, sobre los cuales “no se me puede considerar responsable40.”

El papel de los extranjeros

77Además del propio narrador y los actores centroamericanos, la presencia de extranjeros aparece en la primera parte del relato, representados por varios europeos y angloamericanos. F. Belly encuentra a un francés que vivía a orillas del San Juan, a un suizo acompañado de algunos alemanes en Muelle, y a un angloamericano al llegar al altiplano. Los presenta sin dar nombres, en pequeños reportajes, interesantes por las informaciones que ofrecen sobre la colonización de tierras sin explorar por parte de extranjeros, y por la interpretación sobre el papel que desempeñan, orientada de manera casi inconsciente hacia su superioridad en asuntos de negocios. En contraste con los términos positivos en los que se refiere a los costarricenses, su discurso no deja de tener cierta ambigüedad, cuando habla de los europeos y los angloamericanos, quienes, aunque marginales en el relato, parecen ser los individuos que mejor podrán explotar una naturaleza espléndidamente rica.

78El primero de ellos, personaje excepcional con un modo de vida cercano al de los indígenas, vivía a orillas del río San Juan como un “nuevo Robinson”. Venido “de la Bretaña profunda”, se había instalado allí desde hacía tres años con la intención de venderle a los vapores de paso productos de su explotación, pero su comercio se limitaba a venderle bananos a los bongos que surcaban el río. No se quejaba pues “le gustaba el país” y gozaba de buena salud. Esperaba con paciencia una navegación más activa que le permitiera incrementar sus ingresos y compartía su vida con una mulata y la hija de ambos, de un año. Se alimentaban de frutas, pescado y tortillas de maíz. Belly visita su explotación agrícola, delimitada por la selva y el San Juan, con unos cien plátanos cargados de racimos y un enorme árbol de zapote. El mueble más importante de su aislada cabaña era una hamaca, desde donde la mirada “abarcaba sin fatigas el eterno panorama de los grandes árboles y del gran río41.”

79En el puerto de Muelle, antes de emprender la ascensión de la zona montañosa, encuentra a unos germanos que construían una posada para los viajeros de paso hacia el interior del país. Primero percibió a seis hombres “rubios y robustos” trabajando en un “ gran rancho”, con quienes compartió una noche allí mismo. Alrededor del rancho el espacio “casi cuadrado” estaba bien organizado: no había árboles y estaba dividido en varias parcelas que separaban cultivos de cacao, café, banano, guayaba, ñame “e incluso legumbres de Europa”; las cercas protegían las plantas del apetito de una vaca y una docena de cerdos. Los europeos eran “verdaderos obreros” emigrados de Hamburgo, y uno de ellos, nacido en Zurich, le cuenta que, después de emigrar al sur de Estados Unidos fue engañado por Walker para instalarse en Nicaragua como colono. Después de la guerra desertó y se fue a aquella región donde los costarricences lo recibieron bien y le dieron las tierras que buscaba a un buen precio, y se encontraban allí desde hacía seis meses. Según palabras que F. Belly le atribuye, primero eran “sólo tres compatriotas, luego vinieron otros dos”, y terminaron contratando a dos negros con salario a quienes “les pagamos doce piastras al mes y los alimentamos como nosotros.” Ellos mismos prepararon la tierra, construyeron la casa y sus muebles y varios utensilios; todo crece muy rápido: “nada se compara a la fecundidad de esta tierra42.” Con la ayuda de sus compañeros espera que el albergue sirva para hospedar a los viajeros, ya que los costarricenses que llegan de Europa pasan por ahí.

80Son estos extranjeros entonces quienes valorizan los recursos:

81(...) en presencia de esta poderosa naturaleza, que estaría todavía inviolada sin el hacha de un antiguo soldado de Walker, y que le deberá tal vez al sueño no declarado de un emigrante suizo su futura explotación, yo no podía evitar esta reflexión, que sólo el extranjero aprecia esos admirables elementos de civilización y puede ponerlos en marcha por su propia voluntad y fuerza.

82El “indígena” no siente la necesidad de desarrollar la “vida activa”, y sólo el extranjero percibe las necesidades del progreso y que la producción necesita salidas viables. Eso explica cómo Walker pudo encontrar en Nicaragua aliados sinceros. Muchos todavía estaban convencidos de que “la raza hispanoamericana es absolutamente incapaz de gobernarse a sí misma y de impedir su propia disolución43.” Resumiendo, los hispanoamericanos no han sabido valorizar una naturaleza con tantos recursos.

83A propósito de Walker, encontramos un rasgo común con el discurso de otros autores que comentan las hazañas de los estadounidenses en Centroamérica: una combinación contradictoria de rechazo de sus supuestas características morales o intelectuales y de admiración o constatación de sus logros materiales. Aunque en el relato de F. Belly quizá con menos intensidad que en otros artículos de la RDM, es un juicio vinculado a un sentimiento de frustración por la ausencia de Francia en la región frente a ingleses y estadounidenses, de donde se desprende la necesidad de corregir ese vacío. Así afirma que si Walker se manifiesta como “incendiario y asesino”, representa al mismo tiempo

84(…) una francmasonería laboriosa y obstinada que ha roturado un continente en medio siglo, y que acaba de improvisar en California una sociedad completa, tan exigente y tan refinada como las más viejas sociedades europeas44.

85Subiendo las montañas hacia San José F. Belly se encontró con un empresario anglo americano quien poseía en la casa y en los campos de su gran explotación agrícola, entre otras cosas que lo distinguían de la mayoría de los centroamericanos (muebles metálicos procedentes de Estados Unidos, un equipo de trabajadores a su servicio), una pequeña biblioteca, imposible de encontrar en casa de un “indo-español”.

Conclusión

86El extenso relato que anuncia muchas veces el porvenir prometedor para los países centroamericanos gracias a la realización del canal interoceánico propuesto por F. Belly, contrasta con el papel que le atribuye a los extranjeros y con el fracaso de sus planes después de terminado el viaje. No obstante, hay que reconocer que F. Belly sí tuvo alguna razón, si se piensa en el posterior interés de otros franceses que obtuvieron una concesión del gobierno de Colombia para la excavación de un canal esta vez en Panamá (1879-1889), seguida de un nuevo fracaso, de una nueva concesión, y de un gran escándalo financiero con serias implicaciones políticas, tanto en Francia como en Colombia, a finales del siglo XIX.

87Como para muchos intelectuales hispanoamericanos y algunos franceses, Francia debía jugar un papel importante como hermana mayor de la “raza latina” y campeona de las naciones católicas45. Así interpreta el recibimiento Alajuela donde

88(…) se invocaba sobre cualquier asunto a Francia como la gran reparadora de las injusticias de la fuerza, como la estrella matutina de los pueblos oprimidos, como la hermana mayor de las razas latinas, como paladín del derecho de las nacionalidades en ambos mundos.

89En ese sentido el “tratado de canal” debía servir como “carta de alianza de dos pueblos, la solución racional de unas fronteras controvertidas, el vínculo entre sus intereses comunes, la primera alianza de la confederación futura46”.

90Pero al final de este relato de viaje, además de hacer más explícito el fracaso de su proyecto, confiesa que esta América Central sería una presa fácil y deseable para ser colonizada por Francia, develando así, a nuestro modo de ver, una voluntad o una ideología imperialista. Su exaltación cordial en la descripción de paisajes y de una sociedad modesta pero próspera, da paso a su nacionalismo y a una cierta hipocresía. Después de haber hablado a lo largo de tantas páginas de una sociedad con espíritu libre, deseosa de conservar su independencia y promover su desarrollo económico autónomo, concluye con un llamado a la toma de posesión del canal que el mismo autor había presentado como la garantía del porvenir y de la independencia de los países centroamericanos. Tal vez buscaba así seducir a los poderes de su país para que tomaran consciencia de los beneficios que traería la realización de un canal bajo su protección. Su proyecto fue rechazado, pero el régimen francés pronto estuvo a la cabeza de la invasión de México, aprovechando que los Estados Unidos entraron en una guerra civil que les impidió proyectarse por unos años fuera de sus fronteras. También alude F. Belly a la reciente irrupción francesa en Indochina (1859).

91Estos elementos aparecen en las últimas palabras del artículo. Le reprocharon “haber dado a Francia el patrocinio moral del canal de Nicaragua”. Sin embargo, esta región podría proporcionar recursos a la industria francesa y convertirse en lo que son Australia para Inglaterra y California para los Estados Unidos:

92Pensé que un país que iba a buscar mercados en China, con el costo de los más grandes sacrificios y con una grave responsabilidad moral, no debía dudar en volcarse hacia una colonia más bella que la India, situada casi a sus puertas, que produce todo lo que necesita y que necesita todo lo que produce.

93La marina comercial francesa, ávida de materias primas, agradecería poder contar en sus viajes de regreso con

94(...) un cargamento de algodón, de café, de azúcar, de guano, de tabaco, de índigo, de caucho, de cacao, de maderas para tintura y ebanistería, sin salir, desde el punto de vista financiero, del territorio nacional. Una simple toma de posesión del canal bastaría para obtener estos grandes resultados. El porvenir, un porvenir próximo, dirá si yo presumí demasiado sobre el genio de nuestro tiempo. ¡Dios quiera que en un siglo que le debe todo a la iniciativa individual, esta iniciativa pueda hacerse entender cuando aporte a su país un avance de la fortuna tan milagroso47!

95Como género, los relatos de viaje son una valiosa fuente para el historiador, con especificidades con respecto a otro tipo de documentos como la literatura de ficción o los mismos periódicos, para no considerar sino las fuentes impresas dirigidas a un público lector. La subjetividad de la visión de un observador extranjero está muy presente en cualquier relato de viaje, pero no por eso este tipo de documento deja de aportar valiosa información, tanto sobre hechos, lugares y costumbres de una sociedad o de una región en un momento dado de su historia, como sobre los imaginarios colectivos de esas sociedades y regiones en el univeso cultural y mental que produce y al que se dirige ese discurso a través de los impresos.

96En el caso del relato del viaje de Félix Belly a Centroamérica también deben tenerse en cuenta las intensiones del autor y su ideología, que hacía parte de la colectividad a la que pertenecía. Su discurso particular que no deja de estar marcado por el imaginario europeo y francés sobre Hispanoamérica y específicamente sobre Centroamérica, en el que el análisis permite observar las diferencias y similitudes con otros autores y viajeros que escribieron sobre esta región en la misma publicación.

97Notas de pie de página

981 Hay que destacar que la RDM jugó un papel importante en la difusión de las ideas románticas. En sus páginas publicaron, entre otros autores, Balzac, Hugo, Baudelaire, Stendhal, George Sand, Alfred de Vigny, Jean-Jacques Ampère… Al finalizar el siglo y hasta la Primera Guerra Mundial, se convirtió en representante de los sectores dominantes conservadores y católicos de la sociedad francesa.
Véase Blanche Vassileva Zdraveva, Les origines de la Revue des Deux Mondes et les littératures européennes (1831-1842) (Sofía, Suiza: Tesis, Universidad de Fribourg, 1930); Gabriel Broglie, Histoire politique de la Revue des Deux Mondes de 1829 à 1979 (París: Librairie Académique Perrin, 1979); Thomas Loué, La Revue des Deux Mondes de Buloz à Brunetière. De la Belle époque de la revue à la revue de la Belle Époque (París: tesis de historia de la Universidad París I, dirigida por Alain Corbin, 1998).

992 Henry Houssaye, “Voyage autour du monde à l’exposition universelle”, RDM (julio 15 de 1878), pág. 365.

1003 Firmado “B”, “Guatemala. Fédération de l’Amérique centrale”, RDM (noviembre 15 de 1829), págs. 161-162.

1014 De entrada se confunde Centroamérica con el conjunto de Hispanoamérica.

1025 Houssaye, “Voyage autour du monde”, pág. 366.

1036 Michel Chevalier, “L’Isthme de Panama. L’isthme de Suez”, RDM (enero 1 de 1844), págs. 5-74.

1047 Élisée Reclus, “Les républiques de l’isthme américain”, RDM (marzo 15 de 1868), págs. 479-498; y Edmond Planchut, “Le futur canal interocéanique de l’Amérique centrale”, RDM (agosto 1 de 1879), págs. 668-697.

1058 La primera compañía francesa del canal en Panamá fue liquidada en 1889 y una nueva se creó en 1894, cuyos derechos fueron adquiridos por los Estados Unidos en 1904, luego de consumada la separación de Panamá de Colombia.

1069 Félix Belly, Percement de l’isthme de Panama par le canal de Nicaragua: exposé de la question (París: 1858), 177 p.

10710 Charles de Mazade, “Le socialisme dans l’Amérique du Sud”, RDM (mayo 15 de 1852), págs. 641-666.

10811 Félix Belly, “La question de l’isthme américain. Épisode de l’histoire de notre temps. I. Débuts d’une exploration dans l’Amérique centrale”, RDM (julio 15 de 1860), pág. 349.

10912 Émile Chevalier, “Les Américains du nord à l’isthme de Panama. De la jonction des deux océans”, RDM (junio 1 de 1852), págs. 865-905; Édouard Vanéechout, “Les côtes de l’Amérique centrale et la société hispano-américaine”, RDM (mayo 15 de 1857), págs. 444-465; y Félix Belly, “La question de l’isthme… I.”, RDM (julio 15 de 1860), págs. 328-368, “La question de l’isthme… II. Costa-Rica et le président Mora”, RDM (agosto 1 de 1860), págs. 597-633, “La question de l’isthme… III. San José et la société costa-ricaine”, RDM (agosto 15 de 1860), págs. 867-902.

11013 Henri-Émile Chevalier (1828-1879), viajó sobre todo a Canadá y fue novelista de aventuras sobre los indios de América del Norte: La fille des Indiens rouges (1856), Les derniers Iroquois (1863), L’espion noir. Épidose de la guerre civile: le nord et le sud (1863), 39 Hommes pour une femme, épisode de la colonisation du Canada (1864).

11114 Chevalier, “Les Américains du nord”, pág. 866.

11215 Chevalier, “Les Américains du nord”, págs. 891-892.

11316 Chevalier, “Les Américains du nord”, pág. 892.

11417 Vanéechout, “Les côtes de l’Amérique centrale”, pág. 445.

11518 Vanéechout, “Les côtes de l’Amérique centrale”, pág. 444.

11619 Vanéechout, “Les côtes de l’Amérique centrale”, pág. 462.

11720 Vanéechout, “Les côtes de l’Amérique centrale”, pág. 463-464.

11821 Vanéechout, “Les côtes de l’Amérique centrale”, pág. 465.

11922 Véase Ronald Soto-Quirós, “Imágenes francesas de América Central. El caso de Costa Rica. Representaciones ajenas en la construcción de la identidad nacional 1821-1914”, en Chantal Cramussel y Delia González (eds.), Viajeros franceses en la América española y portuguesa, 2 tomos (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2007), I, pág. 225: en 1856 defendió en la prensa parisina a las repúblicas centroamericanas frente a la agresión de los filibusteros de Walker, fue aconsejado en Berlín sobre los asuntos de esta región por Alejandro de Humboldt, y expuso la necesidad de establecer la neutralidad en las vías de comunicación en el istmo, amenazada por los Estados Unidos, todo esto antes de concebir su proyecto y de emprender su viaje a América Central a principios de 1858, con el apoyo de la Société de Géographie.

12023 Belly, Percement de l’isthme de Panama. Una versión en español apareció el año siguiente, que valdría la pena comparar con la francesa: Apertura del istmo americano. Canal de Nicaragua. Por el Sor Dn Felix Belly (París, en las oficinas de la dirección del canal, 1859), 115 p. En el título en castellano ya aparece rectificada la confusión entre el istmo de Panamá y el grande istmo centroamericano. Una década después aparece otro libro, un lapso de tiempo que indica el periodo en el que F. Belly luchó, frente a obstáculos en el viejo y el nuevo mundo, por sacar adelante su proyecto: A travers l’Amérique centrale. Le Nicaragua et le canal interocéanique, publié avec une carte originale du Nicaragua, París, 1867, 2 vols.

12124 La nota introductoria del libro de F. Belly, Percement de l’isthme, pág. 3, es reveladora de sus intenciones para hacer reaccionar a la opinión ante la inminencia de que su proyecto no llegase a realizarse:

122Las páginas que siguen son el resumen rápido de un trabajo más completo, adelantado en la calma del estudio (...) Pero la situación política que se ha esbozado por hechos recientes en América Central, numerosas e imponentes solicitaciones, nos obligan a romper el silencio prematuramente, y a dirigir al público sin espera un asunto que interesa a Europa y al mundo entero. Los acontecimientos nos obligan a requerir un pronunciamiento de la opinión pública. Nos limitaremos entonces a exponer las condiciones económicas, técnicas y financieras sobre el tema; la cuestión política es competencia de los gobiernos, que sabrán resolverla, sin duda alguna, con la grandeza y la altura que merece.

12325 “Les républiques de l’isthme américain”, RDM (marzo 15 de 1868), págs. 479-498. É. Reclus, después de publicar su propio relato de viaje en 1860, se convirtió en colaborador de la RDM en temas hispanoamericanos.

12426 Belly, “La question de l’isthme… I.”, págs. 328-357. F. Zarpó de Southampton el 17 de febrero de 1858; pág. 328.

12527 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 598.

12628 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 601.

12729 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 602.

12830 Belly, “La question de l’isthme… II.”, págs. 606, 607, 608-609.

12931 Abogado, diplomático y político, Juan Rafael Mora Porras (1814-1860) se dedicó primero al comercio, al cultivo del café y la caña de azúcar y a los negocios de bienes raíces. Hermano de presidente y de dos esposas de otros presidentes, desempeñó cargos públicos antes de ser él mismo elegido presidente por cuatro periodos consecutivos (1849-1859), en uno de los cuales condujo su país a la victoria sobre los filibusteros de William Walker (1857).

13032 Tomás Martínez Guerrero (1820-1873), comerciante, militar y político, presidente de de Nicaragua de 1857 a 1867.

13133 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 615.

13234 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 619.

13335 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 620.

13436 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 623.

13537 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 628.

13638 Los términos como comienza la “Conveción internacional” de Rivas que reproduce Belly en el primer capítulo del Percement de l’isthme, pág. 10, ilustran el papel desempeñado por su autor:

137Sobre proposición del Sr. Félix Belly, y para poner término a los disentimientos particulares que los han dividido hasta ahora, así como a la situación incierta que han causado en América Central los tratados existentes, los dos gobiernos de Nicaragua y de Costa Rica han convenido comprometerse solidariamente para la concesión de un canal interoceánico a través del istmo de Nicaragua a una Compañía internacional, que el Sr. Félix Belly y sus asociados se proponen constituir, sobre las bases más amplias posibles y sin distinción de nacionalidad.

13839 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 621.

13940 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 625.

14041 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 599-600.

14142 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 607-611.

14243 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 612.

14344 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 612-613.

14445 No sobra recordar que durante el Segundo Imperio apareció por primera vez en París –principal centro cultural para las élites brasileñas e hispanoamericanas– el término de América Latina a mediados de la década de 1850. Entre los consejeros de Napoleón III se encontraba Michel Chevalier, el mismo que había escrito un artículo en la RDM sobre las minas de plata en México y después el primer balance de los estudios para la construcción de un canal en el istmo. Chevalier influyó con sus trabajos y su amistad en las ideas del joven colombiano José María Torres Caicedo, a quien se le atribuye, junto al chileno Francisco Bilbao, la utilización por primera vez del término América Latina; y defendió y sugirió la idea de la intervención en México.

14546 Belly, “La question de l’isthme… II.”, pág. 620.

14647 Este es el último párrafo del relato; Belly, “La question de l’isthme… III.”, pág. 902.

Para citar este artículo :

Felipe Angulo Jaramillo, « Entre el olvido y los intereses geoestratégicos. América Central en los relatos de viaje de la Revue des Deux Mondes a mediados del siglo XIX », Boletín AFEHC N°42, publicado el 04 septiembre 2009, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=2260

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