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AFEHC : transcripciones : Plaga de Langostas en las provincias de Suchitepéquez y Soconusco, 1801-1802 : Plaga de Langostas en las provincias de Suchitepéquez y Soconusco, 1801-1802

Ficha n° 2335

Creada: 01 marzo 2010
Editada: 01 marzo 2010
Modificada: 04 marzo 2010

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Autor de la ficha:

Jorge GONZALEZ ALZATE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Plaga de Langostas en las provincias de Suchitepéquez y Soconusco, 1801-1802

Carta del Intendente accidental de la Intendencia de Chiapas José Mariano Valero al Ministro de Estado Pedro Zeballos describiendo el impacto de la plaga de langostas en la provincia costera de Soconusco y las providencias que impartió a fin de remediar la desastrosa situación.
Palabras claves :
Langosta (chapulín)
Autor:
José Mariano Valero
Ubicación:
Ciudad Real, Chiapas
Fecha:
1801-1802
Paginas:
2
Texto íntegral:

1En oficio de 31 de octubre de 1801 aseguró Don José Rosí Rubí que por torrentes repentinos y multiplicados se veían cubiertos de langosta todos los parajes occidentales de su alcaldía mayor de Suchitepéquez, en tanta cantidad que en el espacio de 60 horas que tardaron en reconocerlos había visto inundarse el área de unas 200 leguas cuadradas de este horroroso insecto amontonado sobre sí mismo que en partes tenía media vara y aun tres cuartas de espesor advirtiendo que los vientos del sudeste y del este impelerían regularmente esta plaga hacia el partido limítrofe de Soconusco perteneciente a esta intendencia. A un mismo tiempo se recibió en ella esta noticia y la de hallarse ya inundada de langosta unas 80 leguas de aquel partido como lo avisó el subdelegado don José Farrera en consulta de 30 de noviembre de 1801 que me pasó antes de ausentarse de esta provincia el señor Intendente Don Agustín de las Qüentas Zayas para que tomase yo como su teniente letrado cuantas providencias tuviese por conveniente. En el momento me propuse reanimar estos moradores (que viven consternados con la dolorosa memoria de la terrible hambre, incalculable mortandad y asombrosos estragos que ocasionó igual plaga unos 30 años en esta provincia y preservar de los gravísimos perjuicios consiguientes el erario y rentas reales, el precioso cacao de Soconusco destinado al abasto de la familia real, la gruesa de diezmos, la población del Reyno de México en donde serán mayores los estragos si llega a entrar y multiplicarse la langosta en los fértiles templados terrenos de Oaxaca, y en suma sacrificar mi salud en servicio del rey. A este efecto hice circular a todas las justicias de mi mando, entre otras muchas providencias, una instrucción que por encargo mío dispuso este promotor fiscal Licenciado don Sebastián Esponda y Olachea para extinguir la langosta en sus tres estados de feto, mosquito y adulta, repartir los gastos conforme a las leyes, conservar los granos y abastecer oportunamente los pueblos. Aunque han entrado en Soconusco multitud de mangas de langosta tan asombrosas que cubrían el sol, sofocaban el fuego más activo, llenaban muchas zanjas de más de 300 varas de largo y hacían desmayar a todos los habitantes distribuidos en pelotones de a 400 hombres cada uno. Ha sido tanta la constancia de todos en sus fatigas que he conseguido ver allí aniquilada enteramente cuanta langosta ha entrado en Soconusco y confío en la misericordia divina sucederá lo mismo en las demás que van viniendo de las provincias de Escuintla y San Salvador que hace dos años sufren este azote de la justicia divina y que quedará libre el resto de la provincia y Reyno de México. De todo ello, he dado cuenta con justificación a esta Capitanía General de Guatemala como Intendente accidental (el titular Agustín de las Qüentas Zayas salió con licencia real para España en 15 de febrero de 1802) y al mismo tiempo en cumplimiento de mi ordenanza, lo elevo a la superior comprehensión de V.E. asegurándole de mi amor y lealtad al Rey y de que me hallo resuelto a sacrificar mi vida en obsequio de su Real Servicio en las extraordinarias tarea que me rinden con motivo de esta plaga y del empeño que he tomado de sofocar en su origen la terrible peste de viruelas que se ha manifestado en algunos pueblos del norte de esta provincia sobre que he dado cuenta con justificación a el Superior Gobierno de Guatemala.

27 de mayo 1802, Ciudad Real, José Mariano Valero

3Al Excelentísimo Señor Don Pedro Zeballos, Ministro de Estado

Fuentes :

AGI, Estado, L. 49, E. 106.