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AFEHC : articulos : Moda, belleza y publicidad en Costa Rica (1920-1930). : Moda, belleza y publicidad en Costa Rica (1920-1930).

Ficha n° 2445

Creada: 01 julio 2010
Editada: 01 julio 2010
Modificada: 01 julio 2010

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Autor de la ficha:

Virginia MORA CARVAJAL

Editor de la ficha:

Patricia VEGA JIMÉNEZ

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Moda, belleza y publicidad en Costa Rica (1920-1930).

Este artículo analiza la belleza, la moda y la publicidad y la manera como afecta la visión social de las mujeres en la década de 1920. Es parte de un trabajo más extenso que estudia la publicidad y la imagen femenina en el período comprendido entre 1900 y 1930. Es un campo no abordado lo que le adjudica al trabajo un elemento adicional: iniciar el estudio interdisciplinario de esta temática en la sociedad costarricense.
582
Palabras claves :
Mujer, moda, belleza, publicidad, imagen femenina
Autor(es):
Virginia Mora Carvajal
Fecha:
Junio de 2010
Texto íntegral:

1

Introducción

2La década de 1920 es, sin duda, un período de cambios sociales importantes y la sociedad costarricense no está exenta de ellos. En tal sentido, desde la perspectiva de la historia de las mujeres en este caso concreto en su relación con el desarrollo de la historia de la comunicación, también comienzan a presentarse una serie de cambios relacionados con la visión tradicional de la mujer imperante en la sociedad y con la emergente visión de lo que tradicionalmente – y siguiendo el modelo de los Estados Unidos – se ha dado en llamar el modelo de la mujer moderna.

3Desde esa perspectiva, este trabajo forma parte de una investigación mayor sobre la publicidad y la imagen femenina en el período 1900-1930, dentro de la cual una de sus perspectivas es la relacionada con la realización de concursos de belleza básicamente durante la década de 1920, constituyendo este trabajo un primer acercamiento a un tema poco estudiado en el contexto costarricense, como lo es la relación entre la belleza, la moda y la publicidad y su incidencia sobre la visión social de las mujeres1.

4En tal sentido, el estudio se propone dos objetivos básicos: establecer la creciente importancia dada a la belleza física de las mujeres, mediante algunos ejemplos concretos y considerando el papel de la prensa en este proceso, y conocer cuánto de la moda internacional llega al país y se da a conocer en los anuncios publicitarios específicamente de las prendas de vestir femeninas.
Para ello se consultan cuatro periódicos de la época como fuente básica: La Tribuna, el Diario de Costa Rica, La Prensa y La Nueva Prensa. Estos periódicos son consultados para los años comprendidos entre 1926 y 1929, los cuales además poseen un valioso material gráfico que se trata de rescatar en esta investigación. También se utilizan como fuente, los anuncios publicitarios referidos al vestir femenino, publicados en los diarios apuntados y en el periódico La Información. Adicionalmente, se consultan fuentes de carácter secundario, con el fin de complementar y de contextualizar la información que proporcionan los periódicos de la época.

5En tal sentido, el trabajo se estructura en 3 apartados básicos: belleza y moda; moda y publicidad; y reflexiones finales.

Belleza y moda

6En la elección de las distintas reinas de belleza – sobre todo en aquellas pertenecientes al sector socioeconómico dominante-, la referencia directa o indirecta a la moda, a la forma de vestir de las damas y caballeros asistentes al acto de coronación o a las diferentes actividades en que participan las reinas de belleza, es un elemento frecuentemente presente en las informaciones o crónicas que brinda la prensa de la época2. Por una parte, ello no es de extrañar dadas las características de la prensa en las primeras tres décadas del siglo XX, en las que ésta experimenta cambios significativos, pues se pasa de una prensa política y de opinión predominante en el siglo XIX, a una prensa informativa, basada en la noticia, es decir, el quehacer periodístico se caracteriza ahora por los principios de actualidad, inmediatez, objetividad y veracidad informativa, situación que es posible en buena medida, gracias a los avances tecnológicos como la rotativa, el linotipo y la máquina de plegar, y a una mayor expansión del uso del telégrafo y, por ende, a un aumento importante de la oferta noticiosa y publicitaria internacional en el país3. En tal sentido, el contenido informativo cambia para dar prioridad al sensacionalismo y a noticias sobre diferentes grupos sociales como las y los trabajadores y las mujeres, buscando convertirlos así en potenciales lectores y lectoras de periódicos. De esta forma, las notas referentes al lujo o a las fiestas organizadas en honor de las reinas de belleza, calzan con el sensacionalismo, el valor del espectáculo o lo que hoy llamaríamos la “nota rosa” de la prensa escrita de entonces.

7Por otra parte, las mismas fotografías que proporcionan los periódicos sobre las mujeres “distinguidas” de la sociedad y también sobre las reinas de belleza del período, son fiel reflejo de la moda y del “glamur” del período.

8Sin embargo, a pesar de lo anterior, hay algo más de fondo, es decir, no es casual que sea precisamente en la década de 1920, cuando se incrementen las informaciones internacionales sobre los concursos de belleza, la moda y la belleza femenina como tema público en general, lo cual refleja cambios que poco a poco se van introduciendo en la sociedad costarricense de entonces, relacionados con su ya mucho más consolidada relación con el exterior y con la sociedad de consumo que éste ofrece, aspecto al que indudablemente contribuye la publicidad del momento.

9 Por ejemplo, en enero de 1928, con motivo de la visita que hace Charles Lindbergh al país4, el periódico La Nueva Prensa describe de la siguiente manera, los preparativos del baile que se ofrecerá en su honor en el Teatro Nacional:

10“será la gran nota, el baile del Teatro Nacional. Allí se lucirán las más bellas joyas. La Joyería Ortiz ha tenido gran demanda de collares de perlas Nacrea y de brillantes, a extremo que su existencia extraordinaria, casi está al agotarse.
Lo más chic será lucir esclavas Cleopatra, novedad de este año, que pasarán a la historia, con el nombre de Lindbergh ya que se asocian a su recibimiento.
Otro número original será la unción de la nave Espíritu San Luis, con el perfume de moda: Divina Mentira. Un grupo de nuestras más bellas y distinguidas señoritas, rodearán la nave y la rociarán con Divina Mentira, como tributo de admiración5 ”. Del texto anterior cabe destacar el hecho de que el perfume de moda Divina Mentira, es publicitado en la prensa de entonces, uno de cuyos anuncios puede apreciarse en la foto 1.

11

Publicidad para un perfume en 1928 en Costa Rica
Publicidad para un perfume en 1928 en Costa Rica

12La realización de este baile en el Teatro Nacional provoca tal expectativa que, incluso el cronista social de La Nueva Prensa, Guillermo Tristán, publica un comunicado en el periódico citado días antes del evento en el que, previendo la “gran aglomeración” que se producirá esa noche, “…suplica a las señoritas, señoras y caballeros concurrentes, se sirvan hacerle saber con anticipación la persona con quien han de efectuar el desfile inicial, para preparar así su publicación6 ”.

13 Lo interesante del caso, es que nuevamente la diferenciación social se hace presente, pues mientras el sector político-económico dominante del país rinde homenaje a Lindbergh en el Teatro Nacional, el sector obrero lo hace en el Teatro Variedades, actividad en la que participa la reina obrera de 1927, Rafaelita Rojas, quien le entrega al aviador una serie de objetos –los cuales no se especifican- en señal de homenaje7.

14 Otro caso en el que también está claramente presente la alusión a la moda, es la coronación de la reina del Teatro Variedades, Leticia Alvarado Beeche, en 1928. La crónica publicada en el periódico La Nueva Prensa, con motivo de dicho acto, señala lo siguiente:

15“admiramos durante esta fiesta, la presencia de las señoritas Lilly Rohrmoser y Lelia Alvarado con quienes departimos amablemente durante breves e inolvidables momentos. Ellas recientemente llegadas de Europa, han traído a nuestro ambiente social “el último grito de la moda de París” en adorno femenino, consistente en regias y bellas pelucas de Seda, la de la señora Rohrmoser de color Rubio, a [la] de la señorita Alvarado de Azabache, lo cual sin duda alguna será de gran efecto en nuestros salones8 ”.

16En relación con el Teatro Variedades, las notas periodísticas destacan no solo la novedad de que ahora cuenta con “salas para entre actos”, de tal forma que “…por primera vez se piensa en un comodidad para las cultas damas y señoritas que concurren a los teatros9”, sino que además posee un tocador para señoras y señoritas, en el que “…una modista, provista de todo lo necesario, atiende las órdenes de quienes necesiten los servicios10 ”.

17Adicionalmente, las referencias a la moda internacional son frecuentes en la prensa del período. Por ejemplo, en 1927, en la ciudad italiana de Verona, se organiza una campaña “en contra del dominio de la moda de París11”. En ese mismo año, las turcas manifiestan que no desean vestirse como las europeas, con sus “desmoralizadores trajes12”, mientras que otras mujeres propugnan por el uso del pantalón, pues la falda es “tan poco práctica13” y finalmente en París y Estados Unidos, se debate públicamente si la falda femenina debe ser corta o larga14.

18Por su parte, no faltan en la prensa de entonces, artículos sobre el “estilo sastre, los trajes de sport y de noche15”; los “trajes y prendas de verano16”; las botas altas en lugar de zapatillas17; y hasta la referencia a una huelga de las “modistillas” de París18.

19Ahora bien, ¿cuáles son las principales características de la moda en los años veinte? De acuerdo con Mulvey y Richards19, lo que predomina en términos de la moda femenina en los años veinte, es una especie de liberación, que guarda relación con otros procesos sociales de incorporación y visibilización de las mujeres en la vida social en general y, en especial, en el espacio público20. Es así como el cabello corto se convierte en el signo externo por excelencia de la “mujer moderna” que busca liberarse, y que al cortarse el cabello pone fin a uno de los elementos de su belleza física más destacados por la feminidad dominante, aunque por las dudas, también se dispone de pelucas largas y cortas.

20En cuanto a la ropa, el corsé es sustituido por la media combinación –otro aspecto de la liberación femenina-, y además, “…el vestido típico constaba de una camiseta tipo blusa y el talle bajo, dejando las piernas al descubierto por primera vez en la historia moderna, e intensificando la sensación de desnudez por medio de tejidos diáfanos y muy pocos adornos21…”, telas entre las que sobresale el rayón – también llamada “seda artificial”, utilizado igualmente en las medias femeninas -; vestido que se acompaña de zapatos con el característico “…tacón Louis, que se estrechaba en el centro para abrirse en la parte baja, y del zapato abotonado con correa tobillera22 ”.

21Lo anterior se complementa con el uso de accesorios, como el sombrero campana, característico de los años veinte, pues es el estilo más apropiado para usar con el cabello corto, elemento al que se une el uso de pulseras, collares y brazaletes mayormente exóticos, aspecto que se pone de moda en la década de 1920, a partir del descubrimiento de la tumba de Tutankamón en el año 1922, momento en que “…estalló la obsesión por los objetos egipcios23…”

22En síntesis, una silueta de mujer delgada, con pelo corto, sombrero campana, vestido de talle bajo, medias de rayón, zapatos de amarrar en el tobillo y accesorios exóticos, constituye el ideal de la moda femenina en los años veinte, el cual es promovido por revistas como Vogue, Harpers y Life. Esta es la época de las llamadas “pollitas” o “flappers24”, un concepto que “…resume claramente el carácter impetuoso de la nueva generación de muchachas…Vivir a cien por hora era su lema, desafiando las normas, maquillándose en público, fumando (a menudo con larguísimas boquillas que escandalizaban a la gente); pero su verdadera marca distintiva era el pelo corto25…” – foto 2 -.

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 El ideal de la moda femenina en los años veinte
El ideal de la moda femenina en los años veinte

24Pero, ¿conocen las costarricenses la moda predominante entonces? Y más aún, ¿la usan?

Moda y publicidad

25Aunque este estudio no pretende dar una respuesta exhaustiva a las interrogantes planteadas, si puede aportar algunos elementos interesantes al tema a partir de la consideración de los anuncios publicitarios específicamente referidos a la oferta de prendas de vestir para las mujeres.

26En el caso de las fotografías de las diferentes reinas de belleza publicadas en los periódicos estudiados, resulta llamativo el hecho de que se utilizan formas de vestir muy similares a las de moda en ese momento, ya que sobresale el cabello corto, los vestidos de talle bajo, los zapatos y los accesorios de moda de las jóvenes reinas. Esta circunstancia no extraña, si se considera que desde finales del siglo XIX y principios del XX, circulan en Costa Rica revistas ilustradas extranjeras y nacionales, publicándose en algunas de estas últimas, fotografías de las señoritas distinguidas de la sociedad26 y también si se toma en cuenta el mismo papel de los periódicos en ese período, con la publicación de noticias sobre diferentes temas relativos a la moda y a la belleza femenina, e incluso con la publicación en el periódico La Prensa, de una sección titulada Lectura para las damas, entre 1927 y 1928, en la que uno de los temas más tratados, es precisamente el de la moda, así como los infaltables consejos de belleza para las mujeres27.

27No obstante, un elemento relevante en este punto, es la publicidad específicamente orientada al público femenino, del cual vale la pena rescatar algunos ejemplos concretos en el caso de la moda. Al analizar la oferta de prendas de vestir para las mujeres en la década de 1920, es importante tomar algunos antecedentes de la década anterior, pues por ejemplo, ya desde 1910, se localizan anuncios publicitarios que ofrecen diferentes tipos de prendas femeninas, tanto directamente en establecimientos comerciales nacionales, como por medio de catálogos28. Un ejemplo de lo anterior, se encuentra en un anuncio de la Sastrería Londres y París, publicado en el año 1911, el cual bajo el llamativo título de “Al bello sexo”, avisa que “…hemos abierto la suscripción para señoras. Con un colón ó [sic] cincuenta céntimos semanales pueden recibir toda clase de mercancías, especialmente artículos de moda de las principales casas de París, Londres y New Cork29.”

28Por su parte, la Tienda Azul anuncia en 1919, la apertura de “…un elegante taller de modistería dirigido por las señoritas de la Guardia y por la conocida y acreditada modista doña Rafaela Cantillo de Solano30”, en el cual las “damas josefinas” tienen acceso a modernos figurines para elegir los modelos de vestido que deseen se les confeccione en dicho taller.

29De igual forma, si como señala un anuncio publicitario de 1910, “una mujer elegante es bella por su traje31”, en ese período se ofrecen vestidos marca Electric, de falda larga – foto 3- y sobre todo corsés desde 1911.

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Vestidos marca Electric en un anuncio publicitario de 1914 en Costa Rica
Vestidos marca Electric en un anuncio publicitario de 1914 en Costa Rica

31En el caso de estos últimos, se anuncian los de la marca Warner’s, que incluyen imágenes de mujeres – la mayoría dibujos-, con modelos femeninas muy al estilo estadounidense, como se aprecia en las fotos 4 y 5. Cabe señalar que en estos anuncios la imagen se sobrepone a cualquier tipo de mensaje escrito.

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Modelos femeninas en un anuncio publicitario de 1912 en Costa Rica
Modelos femeninas en un anuncio publicitario de 1912 en Costa Rica

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Modelos femeninas en un anuncio publicitario de 1926 en Costa Rica
Modelos femeninas en un anuncio publicitario de 1926 en Costa Rica

34Ahora bien, para la década de 1920, se localizan anuncios publicitarios referentes a prendas de vestir características de la moda predominante en esos años, fundamentalmente vestidos y artículos de ropa interior. En cuanto a los vestidos, las imágenes que presentan estos anuncios, permiten concluir que, a diferencia de los de la década anterior, los vestidos son un poco más cortos, ya no de falda completamente larga – foto 6 -, aunque una de las imágenes más representativas de la moda de los años veinte, se encuentra en el anuncio de la foto 7, que presenta a una mujer con su cabello corto y su vestido de talle bajo y falda corta, en el que se ofrecen vestidos y abrigos, y se reciben pedidos de ambas prendas que se prometen enviar directamente de París32.

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Vestidos femeninas en un anuncio publicitario de 1924 en Costa Rica
Vestidos femeninas en un anuncio publicitario de 1924 en Costa Rica

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Vestidos femeninas en un anuncio publicitario de 1929 en Costa Rica
Vestidos femeninas en un anuncio publicitario de 1929 en Costa Rica

37En relación con las prendas de ropa interior, la oferta de corsés tiende a disminuir –aunque todavía se anuncian-, para dar lugar a las fajas elásticas, la combinación, los sostenes o brasieres – foto 8 – y, en general, la ropa interior de seda, muy a tono con los productos publicitados en la época en los Estados Unidos33, productos que ofrecen destacar la “esbeltez”, las “líneas rectas y delicadas” de las mujeres, así como contribuir a que éstas luzcan más delgadas y jóvenes.

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Vestidos femeninas en un anuncio publicitario de 1924 en Costa Rica
Vestidos femeninas en un anuncio publicitario de 1924 en Costa Rica

39Sin embargo, el producto más publicitado en términos del vestir femenino, son las medias de seda, cuyos anuncios evidencian un estilo abiertamente estadounidense, especialmente en las imágenes de mujer presentes en todos ellos, sobresaliendo básicamente dos marcas: Holeproof y Phoenix y, en menor medida, las marcas Luxite y Arrowhead. Las medias Holeproof, cuyo mensaje publicitario resalta que “son las medias que las damas elegantes eligen por su belleza y duración34”, se estacan por utilizar un estilo completamente estadounidense, sobre todo en sus elementos gráficos, dentro de los que resaltan las imágenes de mujeres con ropas y poses típicos de la década de 1920, como se aprecia en las fotos 9 y 10.

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Mujeres en un anuncio publicitario en Costa Rica
Mujeres en un anuncio publicitario en Costa Rica

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Mujeres en un anuncio publicitario en Costa Rica
Mujeres en un anuncio publicitario en Costa Rica

42Por su parte, las medias marca Phoenix, siguen una línea gráfica similar –foto 11-, aunque su publicidad está orientada a destacar su calidad, durabilidad y su particular tejido que resalta la elegancia y belleza de las piernas femeninas – foto 12 -, de ahí que “las medias son hoy día la parte culminante del atavío femenino35…” – foto 13 -.

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Anuncio publicitario las medias marca Phoenix en Costa Rica
Anuncio publicitario las medias marca Phoenix en Costa Rica

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Anuncio publicitario las medias marca Phoenix en 1927 en Costa Rica
Anuncio publicitario las medias marca Phoenix en 1927 en Costa Rica

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Anuncio publicitario las medias marca Phoenix en 1929 en Costa Rica
Anuncio publicitario las medias marca Phoenix en 1929 en Costa Rica

46Un elemento curioso, pero común en la publicidad de la época, es la utilización de una misma imagen femenina para promocionar dos marcas de media diferentes – Holeproof y Luxite -, como se muestra en las fotos 14 y 15, con la única diferencia de que el anuncio de la foto 15 está a color.
Finalmente, en el caso de la media marca Arrowhead, se destaca su durabilidad y elegancia, uno de cuyos anuncios se encuentra en la foto 16.

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Anuncio publicitario para medias en 1924 en Costa Rica
Anuncio publicitario para medias en 1924 en Costa Rica

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Anuncio publicitario para medias en 1924 en Costa Rica
Anuncio publicitario para medias en 1924 en Costa Rica

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Anuncio publicitario para medias en 1928 en Costa Rica
Anuncio publicitario para medias en 1928 en Costa Rica

50Asimismo, en consonancia con los concursos de belleza que toman fuerza en la década de 1920 en el ámbito internacional y con la elección de reinas de belleza en el ámbito nacional, se localiza un único anuncio de un traje de baño marca Bradley, cuyo lema “póngase un Bradley y a la playa36”, así como la figura femenina y el texto que lo acompaña, indudablemente corresponde a un contexto más bien estadounidense que nacional – foto 17 -.

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Anuncio publicitario para medias en 1929 en Costa Rica
Anuncio publicitario para medias en 1929 en Costa Rica

52En términos generales, si bien se puede afirmar que existe una variada oferta de prendas de vestir femeninas en la publicidad de la época, que está al nivel de la moda estadounidense y mundial del período, habría igualmente que hacer varias precisiones al respecto. En primer lugar, no es posible conocer – al menos de manera directa-, el impacto de esos anuncios en el público femenino de los años veinte, aunque si se conoce que por lo menos cierto sector – el de las “señoritas distinguidas” de la época -, sí conoce la moda del período y sí tiene acceso a ella por la oferta de esos productos en el país – a lo que refiere la publicidad antes analizada -, por la compra a través de catálogos, y por la compra directa que hacen de esos productos en sus viajes al exterior. Esto remite a un segundo punto fundamental, como lo es la diferenciación social presente en el tema de la moda y la belleza en la década de 1920, ya que es evidente que el acceso a ciertas prendas de vestir como algunas de las publicitadas en los anuncios considerados, no están al alcance de la mayoría de las mujeres del período, quienes como lo apunta Francisco Enríquez37, en 1920 “…vestían enagua, zapato alto de amarrar, elástico o de abotonar, blusa de manga larga, cuello alto muy cerrado, con moño o copete en el pelo, además de vistosas peinetas, generalmente acompañadas de sombrero alto y elegante y grandes pañuelos38.”

53No obstante lo anterior, es necesario una mayor precisión en el caso de la ropa. Como lo señala Patricia Vega39, la ropa es uno de los artículos de consumo en donde mayormente se establecen distinciones sociales y, como ya en las primeras décadas del siglo XX el sector comercial del país comienza a segmentar sus públicos, la publicidad de la época ofrece productos para todos los sectores sociales, contribuyendo así a fortalecer la diferenciación social, es decir, si bien se ofrecen productos para las mujeres con mayor capacidad económica, también se ofrecen otros – frecuentemente de menor calidad y más baratos -, para las mujeres de los sectores populares, y como en el caso de este trabajo lo que interesa es conocer cuánto de la moda internacional llega al país y se da a conocer en los anuncios publicitarios, se da un mayor énfasis a aquellas prendas de vestir en esa línea, aunque la impresión predominante al analizar una muestra significativa de la publicidad dirigida al público femenino en las primeras tres décadas del siglo XX, es que los anuncios que aquí se consideran representan una importante mayoría dentro de la categoría de productos analizada, o sea, las prendas de vestir femeninas.

54En todo caso, un aspecto relevante que es preciso enfatizar, es que al menos un sector de las costarricenses – el de las “señoritas de sociedad”, pequeño, pero activo socialmente -, conoce, tiene acceso y usa las prendas de vestir de moda en el ámbito internacional en la década de 1920, lo cual se refleja por ejemplo, en las fotografías de las reinas de belleza que se publican en la prensa del período, que precisamente pertenecen y representan a ese sector social.

Reflexiones finales

55En noviembre de 1922, María de Munarriz, publica un artículo en la prensa nacional, en el que manifiesta lo siguiente:

56“si tenemos una sugestiva “fachada”, aunque seamos tontas de remate nos sonreirán muchas probabilidades de éxito; pero si no cuidamos el aspecto exterior, así tengamos un gran talento y otras muchas cualidades, no nos servirán para nada40.”

57
Pese a que el texto anterior parecería tomado del manual que utilizan muchas “modelos” costarricenses en la actualidad, es un texto de inicios de la década de 1920, que refleja un cambio importante que se está produciendo en esa época, en relación con el papel social de las mujeres no solo en Costa Rica, sino también en el ámbito internacional: la importancia creciente de la belleza física de las mujeres como elemento cada vez más central, en la definición de la feminidad de la entonces naciente “mujer moderna”.

58En efecto, uno de los principales aspectos que se aprecia en la época, es que ahora la mujer no solo es bella moral y espiritualmente y continúa siendo la depositaria de los valores familiares y sociales más preciados, sino que además, puede y casi debe preocuparse también por su aspecto físico, por lucir bien para su novio o esposo, lo que le ayudará en el cumplimiento de sus funciones tradicionales de esposa y madre. Un caso concreto que evidencia este planteamiento, es el de Elizabeth Simon, elegida Miss Europa en 1929, quien manifiesta “…quiero ser una buena esposa y una buena madre, pues la belleza no lo es todo41.” Además agrega “…la belleza no es todo en la vida. Existen también la ambición, las labores útiles y la preparación para las exigencias de la vida42.”

59La situación anterior se ve favorecida e impulsada sin duda por la publicidad, mediante la promoción de numerosos productos de belleza y de prendas de vestir –en general de la moda-, orientados al público femenino que, según el discurso publicitario de entonces, permitirán acrecentar e incluso mejorar los atributos físicos de las mujeres.

60No obstante, ¿se logra conciliar ambas posiciones? Es evidente que si bien se da mayor relevancia a la belleza física de las mujeres, ésta se produce dentro de ciertos límites, precisamente los que impone el modelo tradicional de mujer. En todo caso lo que resulta significativo, es que en la sociedad costarricense de los años veinte, el cambio ya está iniciado y que esa conflictiva y hasta difusa relación entre el modelo de mujer tradicional y el de la “mujer moderna” –una de cuyas manifestaciones se produce en la moda y en general en la publicidad del período- constituye sin duda un tema que debe ser estudiado desde diferentes perspectivas para comprender mejor no solo la configuración histórica de las relaciones de género en la sociedad costarricense, sino también su influencia en la Costa Rica de hoy, pretendiendo ser este trabajo un pequeño aporte en pro de dicho objetivo.

61Notas de pie de página

621 Este trabajo forma parte del proyecto de investigación No. 212-A6-014, titulado Publicidad e imagen femenina en Costa Rica (1900-1930), inscrito en la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad de Costa Rica, ya concluido, así como de la investigación inédita Reinas de belleza, publicidad e identidad femenina en la Costa Rica de los años veinte. La autora agradece la asistencia de Gema Arrieta, estudiante de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva, en la recopilación de la información para este estudio.

632 Virginia Mora Carvajal, Reinas de belleza, publicidad e identidad femenina en la Costa Rica de los años veinte, Inédito, 2009.

643 Patricia Vega Jiménez, “La prensa costarricense en tiempos de cambio (1900-1930)”, Revista de Ciencias Sociales, No. 108 (2005), San José, Costa Rica, págs. 121-144.

654 Charles Lindbergh – piloto de nacionalidad estadounidense (1902-1974) -, se convierte en 1927 en el primer piloto en realizar un vuelo transatlántico entre Nueva York y París sin escalas y en solitario, utilizando para ello un monoplano llamado el Espíritu de San Luis, construido específicamente para llevar a cabo este vuelo. Además, “posteriormente, Lindbergh realizó el primer viaje sin escalas entre Washington y México (1927) y exploró las rutas aéreas hacia Asia a través del Pacífico (1931-33)” Biografías y vidas. Charles Lindbergh (s.f.). Recuperado el 29 de septiembre del 2008, de http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/lindbergh.htm . Para mayor información puede consultarse el sitio oficial de Charles Lindbergh, cuya dirección es: http://www.charleslindbergh.com/

665 La Nueva Prensa (22 de diciembre de 1927), pág. 4.

676 La Nueva Prensa (3 de enero de 1928), pág. 3.

687 La Prensa (9 de enero de 1928), pág. 1.

698 La Nueva Prensa (21de diciembre de 1928), pág. 2.

709 La Nueva Prensa (1º de marzo de 1927), pág. 5.

7110 La Nueva Prensa (3 de marzo de 1927), pág. 5.

7211 La Nueva Prensa (15 de junio de 1927, pág. 2.

7312 La Nueva Prensa (28 de mayo de 1927), pág. 7.

7413 La Nueva Prensa (11de enero de 1929), pág. 6.

7514 La Nueva Prensa (25 de noviembre de 1929), pág. 2 y (7 de diciembre de 1929), pág. 7.

7615 La Nueva Prensa (6 de enero de 1922), pág. 3.

7716 La Nueva Prensa (9 de enero de 1922), pág. 3.

7817 La Nueva Prensa (26 de octubre de 1922), pág. 3.

7918 La Nueva Prensa (4 de mayo de 1923), pág. 1.

8019 Kate Mulvey y Melissa Richards, La mujer en el siglo XX. Décadas de belleza 1890-1990, (Santiago de Chile: Editorial Contrapunto, 1998).

8120 Al respecto, es oportuno recordar el papel de acontecimientos como la Primera Guerra Mundial en ese proceso gradual de liberación de las mujeres, ya que como resultado del mismo, las mujeres deben asumir una serie de responsabilidades novedosas tanto dentro, pero sobre todo fuera del hogar, lo que permite su incorporación paulatina en actividades laborales –trabajo en las fábricas, profesiones liberales- antes exclusivamente masculinas. De ahí la “experiencia de libertad” que representa para las mujeres este hecho bélico, cuyas consecuencias se hacen sentir en la década de 1920, vinculándose a otras luchas femeninas como el derecho al sufragio, y a otros aspectos de la vida social de la época como la moda y, en general, a la mayor participación de las mujeres en los espacios públicos. Véase al respecto: Rose-Marie Lagrave, “Una emancipación bajo tutela. Educación y trabajo de las mujeres en el siglo XX.” in Historia de las mujeres, Tomo 10, George Duby y Michelle Perrot (dirs.). (Madrid: Taurus Ediciones, 1993), págs. 81-117.

8221 Kate Mulvey y Melissa Richards, La mujer en el siglo XX. Décadas de belleza 1890-1990, pág. 70.

8322 Kate Mulvey y Melissa Richards, La mujer en el siglo XX. Décadas de belleza 1890-1990, pág. 70.

8423 Kate Mulvey y Melissa Richards, La mujer en el siglo XX. Décadas de belleza 1890-1990, pág 69.

8524 Catherine Gourley, Flappers and the New American Woman. Perceptions of Women from 1918 through the 1920s, (Minneapolis: Twenty-First Century Books, 2008). Angela Latham, Posing a Threat. Flappers, Chorus Girls, and Other Brazen Performers of the American 1920s, (Wesleyan University Press: University Press of New, 2000).

8625 Kate Mulvey y Melissa Richards, La mujer en el siglo XX. Décadas de belleza 1890-1990, pág. 64.

8726 Flora Ovares, Literatura de kiosko. Revistas literarias de Costa Rica 1890-1930 (Heredia: EUNA, 1994).

8827 Virginia Mora Carvajal, “Lecturas para damas: construyendo un ideal femenino a través de la prensa en la Costa Rica de los años veinte”, Revista Parlamentaria, San José (Costa Rica), Vol. 11, No. 3 (diciembre, 2003), págs. 161-192.

8928 Virginia Mora Carvajal, Mujeres y publicidad impresa en Costa Rica (1900-1930). Una aproximación preliminar. Ponencia presentada en las IV Jornadas de investigación de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica, (San José: Costa Rica. Mayo del 2008).

9029 La Información (8 de septiembre de 1911), pág. 7.

9130 La Información (1º de febrero de 1919), pág. 4.

9231 La Información (27 de febrero de 1910), pág. 4.

9332 La Tribuna (5 de enero de 1929), pág. 5.

9433 Jim Heiman, (ed.) All-American Ads 1900-1919, (Madrid: Taschen, 2005) y Daniel Hill, Advertising to the American Woman 1900-1999, (Columbus: Ohio State University Press, 2002).

9534 La Tribuna (21de septiembre de 1924), pág. 5.

9635 La Tribuna (23 de enero de 1929), pág. 6.

9736 La Nueva Prensa (8 de mayo de 1929), pág. 6.

9837 Francisco Enríquez, Imágenes de San José 1900-1960. Una historia gráfica del siglo XX, (San José: Editorial UCR, 2008).

9938 Francisco Enríquez, Imágenes de San José 1900-1960. Una historia gráfica del siglo XX, pág. 69.

10039 Patricia Vega, “El reinado de la publicidad. Historia de la publicidad en los periódicos en Costa Rica 1900-1930” in Patricia Vega (Comp.), Encrucijadas de la comunicación, (San José, Editorial Universidad de Costa Rica, 2007), págs. 3-31.

10140 La Prensa (9 de noviembre de 1922), pág. 3.

10241 La Nueva Prensa (18 de abril de 1929), pág. 7.

10342 La Nueva Prensa (18 de abril de 1929), pág. 7.

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Para citar este artículo :

Virginia Mora Carvajal, « Moda, belleza y publicidad en Costa Rica (1920-1930). », Boletín AFEHC N°45, publicado el 04 junio 2010, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=2445

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