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AFEHC : articulos : La construcción de la identidad panameña a inicios del siglo XX : La construcción de la identidad panameña a inicios del siglo XX

Ficha n° 2495

Creada: 10 octubre 2010
Editada: 10 octubre 2010
Modificada: 15 enero 2011

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Autor de la ficha:

Miriam MIRANDA

Editor de la ficha:

Xavier CUENIN

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La construcción de la identidad panameña a inicios del siglo XX

Los procesos de construcción de la identidad nacional en los Estados Modernos guardan muchas similitudes en los diferentes continentes y regiones. En el presente artículo vemos el caso de Panamá donde dicho proceso comienza a inicios del siglo XX, luego de la separación del Istmo de Colombia a la que se integró desde 1821. Aunque las condiciones para el desarrollo del proceso tiene sus particularidades ya que la presencia estadounidense en la franja transistmica será un elemento disociador, nuestro grupo dirigente pusieron en práctica mecanismos y herramientas comunes a países vecinos como enseñanza de la geografía y la historia nacional, definición de símbolos patrios, expresiones artísticas y una literatura que destaca los mitos fundacionales y los valores ideales de la nueva nación.
Palabras claves :
Identidad panameña, Iconos de la identidad nacional, Textos escolares, Historia patria
Autor(es):
Miriam Miranda
Fecha:
Septiembre de 2010
Texto íntegral:

1
bq. La indagación por el pasado está guiada habitualmente por la pregunta acerca de la propia identidad: quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos.

2Luis Alberto Romero

Introducción

3El término nación es de vieja data, lo encontramos inclusive en los textos romanos. Inicialmente se utilizaba para referirse a las personas que pertenecían a una misma estirpe, grupo étnico o habitaban un mismo espacio territorial, sin embargo su significado ha ido cambiando con el tiempo. A lo largo del siglo XIX y comienzos del XX adquiere un significado político y se recurrió a la idea de que detrás de cada nación podíamos encontrar una serie de rasgos comunes como: orígenes o mitos fundacionales, religión, lengua, cultura, entre otros. Según Tomás Pérez Vejo es “en las sociedades burguesas [de la época] que la nación se convierte en la única forma de legitimación del ejercicio del poder1”. Aquí podemos encontrar los orígenes de los Estados Nación, especialmente en Europa pero que poco a poco se extiende por todo los continentes una idea de nación como el sujeto social por excelencia.

4Los procesos de surgimiento de esta nueva forma de organización política llamó la atención de politólogos, sociólogos e historiadores entre otros al menos durante el siglo XX. Durante el mismo es posible encontrar una variada gama de estudios sobre la nación, el Estado nacional, la nacionalidad y términos afines. Pero la mayor parte de ellos presentaban la nación como realidades objetivas intemporales y permanentes.

5A partir de los años ochenta del siglo XX la idea de nación será revaluada a la luz de nuevos métodos y fuentes. La idea de la nación como forma permanente y natural dará paso a la idea de que la nación es una forma específicamente moderna de identidad colectiva que se construye en el imaginario de los habitantes de un determinado territorio.

6Existe en la historiografía europea del siglo XX y del XXI una abundante producción con distintos matices políticos e ideológicos en torno a los mecanismos que en diferentes regiones europeas utilizaron sus grupos de poder para construir una identidad nacional. Entre ellos podemos destacar los nombres de Ernest Renán, Agnes Heller, Eric Hobsbawn, Benedict Anderson. Todos ellos coinciden en que es un proceso complejo que requirió, de distintas herramientas y/o métodos como las artes, la literatura, las fiestas, la música, las formas de recreación. En torno a ellas se fue articulando un discurso para sustentar las acciones del Estado.

7En el caso de los países latinoamericanos su historia oficial siempre tuvo como referente a Europa y la cultura europea, sin embargo Anderson en una interesante discusión en su obra Naciones imaginadas sostiene que los Estados latinoamericanos son los únicos donde se construyen verdaderamente Estados nacionales ya que después de la independencia de la corona española fue necesario delimitar las fronteras estatales y a la vez construir el imaginario nacional.

El Estado nacional panameño

8Panamá, como parte del imperio español en América es una de las últimas regiones en proclamar su independencia, el 28 de noviembre de 1821. Acto seguido pasa a formar parte de la Gran Colombia. Aunque esta unidad se disuelve al poco tiempo Panamá seguirá siendo parte de Nueva Granada o Colombia hasta 1903. En este año bajo circunstancias muy particulares, cuyo debate es una tarea pendiente en la historiografía panameña, Panamá proclama su separación de Colombia y se constituye en un Estado soberano e independiente.

9Corresponde a los dirigentes de esta separación, además de organizar el Estado, construir la nación cívica y un imaginario nacional. ¿Cómo se construye la nación panameña?, ¿cuáles son los prototipos, los arquetipos y los estereotipos distintivos de nuestra identidad nacional? ¿Sigue algunos modelos ya trazados o se inventan nuevos? ¿Qué filosofía predomina? ¿Qué instrumentos sustentan la nación en el imaginario colectivo?, son interrogantes cuyas respuestas pueden variar ya que las circunstancias históricas donde se inicia este proceso es complejo, con intereses diversos y proyectos diferentes.

10En 1904, a escasos meses de la proclamación de Panamá como Estado soberano e independiente, se iniciaron las obras de construcción del canal a través del Istmo. Para ello llegaron al territorio nacional los estadounidenses, trayendo consigo no sólo equipo y recursos humanos sino toda una réplica de sus instituciones, particularmente militares, que echaron a andar en nuestro territorio.

11Podemos deducir que la construcción de un imaginario nacional que sustentara al Estado panameño en estas condiciones fue un proceso difícil y complejo, cuyas secuelas las vivimos hasta nuestros días y hoy forman parte de nuestra identidad. Primero, fue necesario deconstruir el sentido de pertenencia a la nación colombiana, segundo hubo que luchar con la presencia de una gran potencia en medio de nuestro territorio quienes también hacen esfuerzos por construir ese sentido de pertenencia entre la población que emigró hacia estas latitudes y tercero existió una visión internacional que repitió constantemente que éramos una invención de Wall street y el gobierno estadounidense cuyos intereses imperialistas y dominación en el área eran ya conocidos.

12La construcción de la identidad panameña guarda muchas similitudes con los procesos latinoamericanos, especialmente en el uso de aquellos instrumentos que sirvieron para alimentar el imaginario colectivo nacional. Según Enrique Florescano los libros de texto para los escolares, el mapa del territorio, el calendario cívico, los emblemas nacionales y los rituales públicos son elementos que podemos encontrar en todos estos procesos. Benedict Anderson agrega a éstos, el censo y los museos. Sin embargo ninguno de estos elementos por si solo o en una simple ley o disposición gubernamental tiene mayor validez o logra algún efecto en la construcción de la identidad. Según Tomás Pérez Vejo :

13“todos los rasgos diferenciales que pueden definir una nación – lengua, costumbres, raza (sic), la propia historia tienen que asumir su carácter colectivo…De aquí la importancia en el desarrollo de una identidad nacional de los mecanismos de producción y reproducción de la conciencia social: élites intelectuales, sistemas de enseñanza, medios de comunicación de masas, hitos históricos, mitos, símbolos, rituales de cohesión2”.

14Entre los rituales de cohesión la historia cumple un importante rol en la construcción del imaginario nacional. Para Olaf Rader :

15“las sociedades humanas adquieren y elaboran conocimientos trasmitidos históricamente y de este modo crean unas bases para la fundación de su identidad y para su legitimación histórica mediante imágenes, símbolos y monumentos3”.

16Aunque conviene distinguir entre historia erudita, aquella que se hace en las aulas escolares y universitarias y la historia vivida. Es decir, aquella que se experimenta con las conmemoraciones de aniversarios a través de rituales públicos, convirtiendo la piedra, el lienzo y el bronce en imágenes y que refuerzan los mitos políticos que en forma narrativa se han difundido. Esta historia vivida tiene un gran peso porque hace participe a una mayor cantidad de personas y porque en el proceso de rememoración involucra los sentimientos de los participantes. El proyecto de la modernidad y la doctrina liberal – soporte ideológico y político – en la construcción de los Estados nacionales será el modelo a seguir en la construcción del Estado nacional panameño, ello implicó modernizar las estructuras del Estado y construir el tipo de ciudadano identificado con los ideales de la patria y dispuesto a defenderla hasta con su vida si fuera necesario. De aquí se desprenden tareas prioritarias como promover el amor y respeto a los símbolos patrios, la celebración de las fiestas cívicas conmemorativas y sobre todo la enseñanza de la “historia patria”. A la par de la aprobación de una base legal que fundamentó la existencia de las instituciones que debían cumplir con algunas tareas también se dispuso de las celebraciones y rituales que construyeran y reforzarán la memoria desde la visión de los gobernantes panameños de la época. Indudablemente, en Panamá como en otros países, el sistema educativo fue la vía fundamental en el proceso de construcción de la identidad. Es a través de este sistema que se inculca un prototipo de panameño y de panameñidad diseñado desde el Estado. No es casual que de las primeras leyes aprobadas en 1904 una ordenara la conmemoración del natalicio del General Tomás Herrera – Ley 7 del 23 de marzo de 1904 – la construcción de una esfinge que se debía colocar en una plaza que llevaría su nombre en el centro de la ciudad. (hoy es parte del centro histórico de la ciudad) y le otorgaba la condición de héroe nacional. La otra ley de la misma fecha fue la Ley 11, conocida como ley Orgánica de la Instrucción Pública en Panamá. Dicha ley refleja con claridad los ideales del liberalismo y las tareas que a través del sistema educativo debíamos cumplir para construir con hombre nuevo. A Octavio Méndez Pereira, Jephta B. Duncan y José Daniel Crespo debemos la estructuración de la teoría pedagógica predominante hasta mediados del siglo XX.

17Las fuentes consultadas señalan que, desde el primer momento, no se escatimó esfuerzos en aras de conseguir que, especialmente la juventud, se sintiera panameña con toda la carga de emotividad que debe generar este proceso. Hacia la década de 1930, el Secretario de Instrucción Pública decía en una intervención al respecto :

18“el Gobierno no ha escatimado esfuerzo para realizarla, ya estableciendo la enseñanza cívica en las escuelas primarias, ya dando mayor ensanche a la geografía, e historia patrias, ya haciendo efectiva, en lo posible, la fiesta de la bandera y obligatoria de la enseñanza del himno nacional4…”.

19Esta idea se mantiene como objetivo fundamental de nuestros grupos dirigentes, aunque no siempre se expreso de la misma manera.

La Historia Patria y los textos escolares

En 1908 en las clases preparatorias del Colegio Nacional de Comercio e Idiomas se comienza a dictar historia de Panamá. Su enseñanza estaba a cargo del profesor Octavio Méndez Pereira quien, al describirla, señala que :

20“procuraremos relacionar todo con la independencia nuestra de Colombia, de modo que quede como punto de partida aquello que el niño conoce más o menos, cuidaremos de que esta enseñanza se una al simple conocimiento de los hechos de los hombres, la educación cívica y moral5”.

21Esta preocupación será una constante del sistema educativo. Por ejemplo, el Decreto número 14, del 14 de abril de 1915, señala en su numeral 2 que uno de los ideales que debe perseguir la educación es “preparar a éstos [los educandos] para el ejercicio de la ciudadanía, despertando y avivando en ellos el amor a la patria6”. Sin embargo, esta tarea era difícil de cumplir por diversas razones, por ejemplo la ausencia de una historiografía y conocimientos sobre el pasado del Istmo. Así lo señala Carlos Manuel Gasteazoro en la introducción que escribe para el Compendio de Historia de Panamá de Sosa y Arce, en 1971:

22“Muy rudimentarios debieron ser los conocimientos de historia patria al iniciarse la experiencia republicana. Sobre este aspecto los hombres que hicieron la independencia denunciaron más de una vez su desconocimiento y también en más de una vez reclamaron su enseñanza como fuerza motriz de la nacionalidad7”.

23Tampoco existían textos escolares que facilitaran la tarea. Los mismos constituyen un recurso muy importante en el proceso de enseñanza – aprendizaje y así lo entendieron los fundadores de la república. En las memorias de la Secretaría de Instrucción Pública encontramos registros de la cantidad de dinero que se invertía y los textos que se distribuían a las escuelas primarias del país. A lo largo del siglo XX dicha Secretaría (Ministerio de Educación a partir de 1941) llevará adelante distintas políticas con respectos a los textos, pero nunca dejará de lado su preocupación porque maestros y educandos tengan acceso a los textos escolares. En aras de subsanar esta situación, la Asamblea Nacional, mediante la Ley 26, del 16 de noviembre de 1908, autorizó al Poder ejecutivo, para hacer escribir una historia de Panamá por medio de un contrato que debía celebrarse al efecto con dos personas idóneas en la materia. El contrato se firmó con los señores Enrique J. Arce y Juan B. Sosa. Este último prominente figura de la política liberal, que ocupó diversos cargos y, según sus biógrafos, de una excelente prosa, mientras que el otro era profesor en el Instituto Nacional y se destacó por su delicado trabajo heurístico. Sin embargo, en uno y otro caso, su quehacer en el campo de la historia era totalmente empírico. Con gastos pagados viajaron a España a buscar en los archivos de dicho país la información pertinente. En 1911 publicaron, bajo el título de Compendio de Historia de Panamá, el resultado de su trabajo de investigación.

24Esta obra constituye lo que Germán Colmenares denomina la imagen primigenia, que en la mayor parte del territorio latinoamericano se elabora en el siglo XIX, pero que mantiene su influencia hasta nuestros días. El texto de Sosa y Arce se ha reeditado en varias ocasiones, por ejemplo en 1934, 1940, 1942, 1999 e inclusive en el 2005 fue reeditado por la Universidad de Panamá. Por muchas décadas fue el manual de historia para nuestras escuelas secundarias. Por otro lado, los textos escolares de todos los niveles aparecidos a partir de entonces, y las investigaciones que incluyen cronológicamente temas hasta 1903, tienen como referente obligado a Sosa y Arce. Su trascendencia se siente igualmente en la enseñanza de la historia hasta nuestros días. Los propios autores escribieron al momento de publicar su obra:

25Sin las pretensiones de haber producido una obra perfecta sobre tema de suyo escabroso, creemos haber satisfecho con su publicación un deber patriótico, al tratar de divulgar los hechos importantes ocurridos en el territorio panameño desde los tiempos anteriores a su descubrimiento y conquista por los europeos hasta su constitución en una entidad independiente8.

26Sin embargo, la división en períodos y la estructura misma del texto que presentaron en ese momento ha variado muy poco. Empieza con una definición de Historia que a la letra dice: Historia es la narración fiel, razonada y ordenada de sucesos pasados y acontecimientos memorables. Fiel a esta definición, Sosa y Arce dividen la historia de Panamá en cinco épocas: Antigua, del descubrimiento y la conquista, de la colonia, Época de unión a Colombia y de la nacionalidad panameña. Esta periodización ha variado de nombre pero no de contenido.

27Indudablemente el Compendio de Historia de Panamá cumplió su misión política. Es la primera obra completa que inicia con la llegada del hombre al continente y a partir de la conquista y colonización ordena cronológicamente los acontecimientos de la vida política, crea un pasado y un sentido de legitimidad y pertenencia en los habitantes de este territorio. Por más de dos décadas es la única referencia escolar en la enseñanza de la historia especialmente a nivel secundario, ya que el siguiente texto de Historia de Panamá aparecerá en 1933 y fue escrito por Catalino Arrocha Graell.

28Luego de la aprobación de la Ley 47 de 1946 – Orgánica de Educación – el Ministerio de Educación traza algunas políticas en torno a los textos escolares Para asignaturas como historia, cívica y geografía se establece que los mismos deberían ser escritos por autores panameños. En una de las memorias encontramos la siguiente justificación:

29los libros panameños, de autores panameños, con hondo sentido de lo nacional, elaborados por un grupo idóneo y selecto, vendrían a constituir así, indudablemente, un baluarte de nacionalidad, donde el niño ha de ir impregnándose día a día de amor y veneración hacia lo suyo, hacia su tierra, sus paisajes, sus héroes, sus movimientos históricos, su patria, y en fin, con todo cuanto lo simbolice, pues a nadie mejor que a los autores panameños corresponde el deber de ir cultivando y exaltando en la niñez y en la juventud de nuestro país, a través de la fuente viva de esos libros que se usan a diario en las escuelas, un hondo sentimiento de amor patriótico9.

30En una rápida revisión hecha a los textos de historia sobre el siglo XIX todos coinciden en colocar como tema fundamental los intentos separatistas del siglo XIX y la latente intención de los panameños de construir un Estado soberano e independiente. Ello constituye un evidente esfuerzo por trazar un hilo de continuidad desde la época precolombina hasta nuestros días que nos da identidad.Además de la preocupación por construir la identidad desde el sistema educativo también muestran las fuentes disponibles otras acciones como por ejemplo la creación del Museo Nacional en 1908. Según la ley que lo crea se destinaba cinco mil balboas para la compra de cerámica y joyería precolombina y de artefactos fabricados por nuestros pueblos aborígenes. Ellos podrían servir para mostrar la longevidad de la “patria”. Aunque desconozco las razones este proyecto se mantuvo con una importante colección que se orientaba más a la historia natural.

Los íconos oficiales de la identidad nacional

Fiestas y símbolos nacionales
Las denominadas fiestas cívicas o celebraciones conmemorativas se establecieron, según ley 90 de 1904, los días 3, 4, 5 y 28 de noviembre y se ordenaba a los gobernadores a organizar en cada provincia los actos conmemorativos al nacimiento de la república. La ley 56 de 1906 ordenaba al gobierno nacional a organizar y realizar las tareas para el primer censo que se celebraría como país independiente, el mismo se realizó en 1911, pero no se contó la población que habitaba en el área de la zona del canal donde se había realizado un censo en 1907.
Bellas Artes y Literatura

31Son diversos los autores que se han referido al papel de las bellas artes como valiosa herramienta en la construcción de la identidad y en Panamá también encontramos interesantes aproximaciones en este sentido. De las primeras becas que otorgó el Estado panameño para realizar estudios se registran aquellas destinadas al estudio de las Bellas Artes como se puede constatar en las leyes 42 de 1904 y 26 de 1906. Se conceden originalmente cuatro becas para estudiar en academias europeas cuyos beneficiarios debían adquirir el compromiso de regresar a trabajar en las escuelas públicas en la cátedra de canto donde se nombra un oficial de clase de canto a partir de 1914. Desde luego la música que se enseñaría a través de dicha cátedra buscaba formar un ciudadano culto y conocedor de instrumentos y música europea, no autóctona. Además de las becas se funda la Escuela Nacional de Música – que a partir de 1910 se le denominará Conservatorio Nacional e Música y Declamación – a ellos correspondió la responsabilidad de componer e interpretar marchas triunfales en las tomas de posesión de algunos presidentes como José Domingo de Obaldía o participar de las funciones de gala que con motivo de los aniversarios de la república se ofrecían en el Teatro Nacional. Por otro lado la ley 57 de 1906 establecía una ayuda económica a los municipios con el único fin de patrocinar las bandas municipales organizadas o por organizarse. Las bandas tenían la responsabilidad de interpretar el himno nacional o la música pertinente en cada celebración o fiesta ritual conmemorativa de las fechas nacionales o locales. La arquitectura que se diseña, especialmente en la ciudad capital, intenta trasmitir el sentido del orden, la sobriedad y el monumentalismo a través de los edificios que albergaban las emergentes instituciones del gobierno republicano. Uno de los primeros edificios construido fue el Teatro Nacional en 1908, le siguen el Palacio de Gobierno, el Palacio Municipal (1910) y la Estación del Ferrocarril (1913). El desencanto y la nostalgia que generó en los istmeños la presencia estadounidense y la transformación del paisaje citadino la expresan con gran vehemencia los poetas de la época. Poesías como Patria de Ricardo Miró y Al Cerro Ancón de Amelia Denis de Icaza constituyen los emblemas en el proceso de construcción de un imaginario y de una identidad colectiva. Desde el punto de vista formal y siguiendo los parámetros que enunciamos con anterioridad el esfuerzo de los gobiernos de las primeras décadas es evidente, sin embargo más difícil era construir el imaginario nacional y el sentido de pertenencia. Hay varias situaciones adversas con las que se debió lidiar. Según Katya Mandoki

32“… las identidades colectivas, particularmente las nacionales, dependen de la narrativa histórica. Cuando esa narrativa es triunfante engendra a un pueblo con conciencia de su fuerza y voluntad. Pero cuando el principal acontecimiento histórico es una derrota o el sometimiento, parece imprescindible inventar otro evento que lo sobreescriba o resignarse a una identidad agraviada10

33El caso panameño es muy cercano al sometimiento, por tanto la burguesía se vio frecuentemente entre la espada y la pared. Por un lado, el tratado con los Estados Unidos fue firmado entre el representante de la compañía francesa del canal y el gobierno de los Estados Unidos, a perpetuidad y con cláusulas muy favorables a estos últimos. Las ganancias, que muchos imaginaron podían conseguir, no llegaron ya que el gobierno de los Estados Unidos estableció un control férreo sobre las actividades comerciales donde sólo sus empresas o el propio gobierno podían participar.

34Por último es importante destacar las dificultades con los límites territoriales – uno de los elementos importantes en la construcción de la identidad nacional – fue un aspecto difícil de trabajar. Hay dos fronteras naturales – Océano Pacífico y mar Caribe – , pero las fronteras con Costa Rica y la propia Colombia requirieron otros procesos que tomaron varios años, con Costa Rica se define después de una guerra y por un fallo internacional y con Colombia la presencia de una gran selva dificulta la definición. Pero la más difícil de definir era la frontera en el centro del país – la Zona del Canal – . Aunque los límites territoriales estaban claramente definidos, inclusive con alambradas de ciclón, la sola presencia estadounidense y la jurisdicción de otro Estado dentro del nuestro permeó todo el proceso histórico nacional a lo largo del siglo XX con mayor fuerza que en cualquier otro territorio latinoamericano. Desde el momento que se establecieron en nuestro territorio se constituyeron en el gran referente del orden, la pulcritud, la eficiencia y sobre todo se representaron como un pueblo virtuoso, donde no existía la corrupción, ni otros vicios que formaban parte de los estereotipos de panameño que se empezaron a elaborar discursivamente. Aunque es difícil presentar conclusiones en un tema como el de la identidad quiero concluir con las siguientes ideas:

35• El Estado nacional y la identificación o identidad de los habitantes de un determinado territorio con dicho Estado es un proceso construido desde el poder en la época del dominio de las burguesías, por diferentes vías.

36• La historia a partir de la llamada etapa científica, fue una herramienta valiosa en la elaboración del imaginario nacional y de la identidad.

37• Construir en Panamá un imaginario nacional fue una ardua tarea pues para ninguno de nosotros es un secreto las circunstancias que facilitaron la conversión de Panamá en un país “soberano e independiente”.

38Notas de pie de página

391 Tomás Pérez Vejo, “La construcción de las naciones como problema historiográfico: El caso del mundo hispánico”, en Historia Mexicana, vol. LIII, no. 2, octubre-diciembre 2003, Colegio de México, págs. 275-311, pág. 280.

402 . Tomás Pérez Vejo, “La construcción…”, págs. 302 -303.

413 Olaf Arder, Tumba y poder. El culto político a los muertos desde Alejandro Magno hasta Lenin, (España: Ediciones Siruela, 2006), pág. 24

424 Octavio Méndez P., Historia de la Instrucción Pública en Panamá, (Ciudad de Panamá: Colección Biblioteca de la Nacionalidad. Panamá. Autoridad del Canal de Panamá. 1999. t. XII), págs. 310 – 311.

435 Octavio Méndez P., Historia de la Instrucción, pág. 59.

446 Leyes de 1908-1909, (Panamá: Tipografía Diario de Panamá. 1909).

457 Juan B Sosa, y Enrique Arce, Compendio de Historia de Panamá, (Panamá: Colección Biblioteca de la Nacionalidad. Autoridad del Canal de Panamá. 1999). t. XIV. Introducción a cargo de Carlos M. Gasteazoro, escrita en 1971, pág. 58.

468 Juan B Sosa, y Enrique Arce, Compendio de Historia de Panamá, (Panamá: Colección 1999). t. XIV.

479 Memoria del Ministerio de Educación. Octubre de 1964, pág. 219.

4810 Katya Mandoki, La construcción estética del Estado y de la identidad nacional, (México: Siglo XXI. 2007), pág. 15.

49

Para citar este artículo :

Miriam Miranda, « La construcción de la identidad panameña a inicios del siglo XX », Boletín AFEHC N°46, publicado el 04 septiembre 2010, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=2495

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