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AFEHC : transcripciones : Contra José Victoriano Ambrosio por delito nefando y otros excesos. : Contra José Victoriano Ambrosio por delito nefando y otros excesos.

Ficha n° 2543

Creada: 23 diciembre 2010
Editada: 23 diciembre 2010
Modificada: 23 diciembre 2010

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Autor de la ficha:

Johann Estuardo MELCHOR TOLEDO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Contra José Victoriano Ambrosio por delito nefando y otros excesos.

Causa criminal contra José Victoriano Ambrosio por abuso sexual a Joaquín Morales.
Autor:
José Victoriano Ambrosio
Ubicación:
AGCA. A2.2, leg. 216, exp. 4500. Año 1806, Criminales. J
Fecha:
1806
Texto íntegral:

1Quadro 20
Se puso en su legajo de 803 la causa contra este reo, por estar inventariada allá baxo el número 35.

2Oficio de García Zelaya

3(Fol. 1)
En la Nueva Guatemala a veinte de mayo de mil ochocientos seis: el señor marqués de Aycinena, alférez real de este muy ilustre ayuntamiento y alcalde ordinario de segundo voto por depócito de vara, dixo: que en esta noche ocurrió Catalina Rojas con su hijo Juaquín Morales de corta edad diciendo: que un mozo le había quitado la ropa y cometido con el otro excesos y examinado en el acto el muchacho expresó con individualidad que el día de hoy lo llebó un mozo llamado Victoriano, más hallá del Guarda de Chinautla, y como a las tres de la tarde, en medio de dos sanjas vio de él sodomíticamente, y le amarró con un bejuco por la garganta, a lo qual tiene las señales que manifiesta, (y yo el presente escribano reconocí) quitándole por último, dos chaquetas de cotín, dos calzones de crea y su camisa de manta, como también una solapa de cotín, con una culebrita de juguete, y una piedra de fuego blanca que llebaba en la bolza del costado de los calzones: en cuya virtud (fol. 1v) su señoría mandó que se procediese a instruir el correspondiente sumario en averiguación de todos los hechos que ha referido el muchacho, que por mí el presente escribano se ponga fe con indibidualidad de las señales que tiene, y afirma proceder de la ligadura del vejuco, reconociéndose esta noche misma por un cirujano al dicho muchacho por lo que ha referido, sobre el delito nefando mediante a la necesidad de practicarse esta diligencia con promptitud, en la qual y en todo lo demás se practicará quanto conbenga con la mayor escrupulosidad, especialmente en lo que pertenece al crimen nefando para imponer en su caso a que resulte culpado el condigno castigo tan recomendado en la ley real, y por este que su señoría proveyó así lo mandó y firmó de que doy fe. Entre renglones: llamado Victoriano, vale.

4El marqués de Ayzinena José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

5En virtud de lo mandado certifico. Que inmediatamente (fol. 2) y siendo como a las ocho y media de la noche salí de la casa del señor alcalde para la de Don José Tomás Cayeros cirujano al real hospital a efecto a que reconociese al muchacho Juaquín Morales, y al pasar por la plaza mayor me expresó, este que hicimos a reconocer si se encontraba a Victoriano por acia a los caxones de la plaza donde había dormido la noche anterior, y habiéndolo practicado así, después de haber reconocido varios indios que estaban acostados junto a los cajones en los mostradores y corredores con el farol, por último di con uno que estaba dormido en el corredor del cajón de la San Marcos, barreta cubierto hasta las narizes con la chamarra o covertor a quien alumbré la cara, y el muchacho aseguró afirmatibamente cer el referido Victoriano de quien se ha quejado. Con esto lo hize despertar por medio del ministro de vara, y sentándose se le encontraron puestos de cabezera, unos calzones de crea azul listada, una camisa de manta, y un tanatito de chaqueta, que el referido muchacho expresó ser de su pertenencia, lo que no contradixo el reo, y preguntándole yo de quien eran aquellas piezas contextó: son de ese señalando al muchacho Morales, por todo lo que (fol. 2v) lo hize amarrar y conducir a precencia del señor alcalde dexando para después el reconocimiento a que su señoría me había mandado. En su precencia se desdobló el tanate de ropa y se encontraron las mismas piezas que el muchacho aseguró lo había quitado Victoriano con una piedra de fuego blanca en la bolsa de los calzones, y una culebrita en su camisa, fuera, con la demás ropa lo qual siento para que conste de orden berval de dicho señor. Guatemala fecha ut supra.
José García Zelaya
[Rúbrica]

6Juzgado segundo mayo veinte de mil ochocientos seis. Ahora mismo reconoscame por dos profesores de cirujía el muchacho Juaquín Morales y Victoriano de tal, quienes oportunamente certificavan baxo de juramento lo que (fol. 3) adviertan sobre si se les encuentran señales que indiquen haberse tratado en modo sodomítico y evaquado pongan en prisión al referido Victoriano con orden de que este privado de comunicación siguiéndose el juramento con quanta diligencias sean convenientes y puedan practicarse.

7Ayzinena José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

8Pongo razón de que en cumplimiento del auto anterior llamados los profesores bachilleres Don Cirilo Flores, y Don Isidro Soto hicieron los reconocimientos quedando de repetirlos el día de mañana y quantas ocasiones estimaren convenientes para estender su certificación, y ahora se condujo a Victoriano a la cárcel, haciendo saver al alcaide el auto en lo que le comprende y firmo doy fe.

9Abad García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

10En (fol. 3v) veinte y uno del mismo, su señoría recibió juramento de José Juaquín Morales como de catorce á quince años en opinión de su madre que hizo como se requiere por Dios Nuestro Señor y su santa cruz, y ofreciendo decir verdad examinado por lo conducente dixo: que ha como un mes que salió del poder de su madre y se fue para Escuinta con Don Domingo Carbonel con licencia de su madre de donde volvían a Amatitán y el viernes próximo a esta capital y habiendo estado con su madre el sábado creyendo esta que desde aquel día se hiba para Escuintla se quedó en esta capital sin volver a verla, y antes de anoche se llegó a dormir junto a los cajones de la plaza mayor donde encontró a un hombre que le dijo llamarse Victoriano, y a otros dos indios que no conoce y durmió allí con ellos habiendo estado a prima noche allí mismo un muchacho llamado Tomás (fol. 4) que llegó a saludar al que declara y se fue después de algún rato diciéndole: que hiba a dormir a una sombra de la plaza: que Victoriano le dixo esa noche, qye el lo hiría a acomodar con Don Joaquín Rivas para que le sirviese: que otro día como a las cinco de la mañana, lo llebó Victoriano a una chichería que la podrá enseñar por el barrio del Incienso donde al dueño de la cas llaman Chico y allí tomó al fiado un medio de chicha del que bebieron Victoriano, un indio, y el declarante quien se atarantó un poco; que con esto salieron de allí, y después regresaron a bolver a beber chicha y aguardiente a la misma casa, lo que compró Victoriano con un eslabón que pidió al declarante y se lo dio con lo que se embriagó más, y también Victoriano (fol. 4v) no aunque no mucho pues andaba bien, y después de haber almorzado en otra parte lo trajo a una casa por el cuño donde dejándolo en la puerta entró diciendo que hiba a hablar al amo y luego salió manifestándole que el dicho amo decía que si lo acomodaría y que fuese en compañía del mismo Victoriano a buscar dos mulas que estaban en un potrero más hallá del guarda de Chinauta para donde salieron siendo ya como las onze del día, y habiendo encontrado una red de matazanos, comieron, y ya pasado el guarda se pucieron a dezcansar y durmieron hasta como a las dos de la tarde, a cuya hora siguieron para adelante, y habiendo pasado una sanja quedando otra abajo, de suerte que estaban entre sanja, y sanja le dixo Victoriano que descansasen, y después de un rato le comensó a recombenir con que (fol. 5) era un mentiroso, pues lo había dicho que su madre estaba en Amatitán estando aquí a lo que él le respondió: que lo que le había costado era que su padre estaba en Amatitán; con lo qual lo dio un pezcosón, y le puso el pie en la pescuezo, en cuyo estado le suplicó el declarante que lo dejase por Dios y por María Santísima, y Victoriano le dixo: ya no te pego más como nos forniquemos, a lo que él se negaba diciéndole que era pecado, por lo que Victoriano le amarró las manos por detrás con un orillo que llebaba en la cintura el declarante, y bolteándolo boca abajo (quitada la camisa y los calzones por el mismo que habla antes de que lo amarrasen por mandado del otro) le introdujo el miembro viril por la parte posterior tres ocasiones con lo que quejándose (fol. 5v) y diciendo que quería regir el cuerpo le permitió que fuese a hacer esta deligencia, la que concluida quería volver a lo mismo y suplicándole el declarante que lo dejase le dixo: ahora lo verás c…, y con un vejuco (que el mismo que habla había cortado antes por mandato de Victoriano diciéndole que era para atar su chamarra) le amarró el pescuezo lasándolo en modo corridizo y poniéndole el pie en el pecho dándole más vueltas por el mismo pescuezo y tirándole alternativamente le amarró a un palo que estaba inmediato asegurando con nudos el vejuco en la garganta para que no corriere, y dejándolo en este estado se fue llevándose la ropa del declarante que es la misma que se le encontró anoche: que después (fol. 6) de haber pasado esto se le obscureció la vista al deponente y se le escaseó el resuello en cuyo conflicto habiendo prometido en su corazón una visita al Señor de Esquipulas y una candela de a libra se exforró a procurar desatarse las manos haciendo movimientos en ellas hasta que logró se le safase la gasa del orillo, y libres las manos se desató del palo, y luego la garganta; se sentó un rato para recuperar la vista, y tomó su camino para esta ciudad, recogiendo su sombrero que era lo único que le dejó Victoriano: y añade que quando estaba atado al palo con los exfuerzos que hasía ya se oprimía la garganta y ya se afioxaba en cuyo segundo estado escupió sangre y también que antes de oprimirle la garganta con el (fol. 6v) vejuco y ya echado al cuello le quiso colgar de la rama, lo que hizo, más inmediatamente lo ató en el modo que ha referido: que después de todo ello llegó desnudo a una casita de las últimas de la ciudad que esta pronto a enseñar, y a tres mugeres les refirió lo que le había pasado, y solo en la culpa sodomítica no se expresó con claridad afirmando solamente que el hombre había hecho con él un pecado: que las dichas mugeres se pusieron a llorar de verle los ojos tan colorados y medio saltados y llamaron a un mozo quien le dio una chamarrita para que se cubriese, de donde fue a traerlo su madre como a las cinco de la tarde por aviso que le dio una de dichas mugeres: que lo dicho es la verdad en que se ratificó, habiéndosele leído su declaración y firmó con el (fol. 7) señor alcalde doy fe.

11Ayzinena Joaquín Morales
[Rúbrica] [Rúbrica]

12José García Zelaya
[Rúbrica]

13Ynmediatamente se llamó a Catalina Roxas madre de Juaquín Morales, y examinada bajo juramento en todo lo conducente dixo: que una muger a quien nunca había conocido ni sabe su nombre, vino ayer después de las tres de la tarde a su posada a avisarle que en casa de ella estaba su hijo Juaquín desnudo, y que un hombre había cometido con él un pecado por detrás y lo había querido ahorcar, con lo qual fue a casa de dicha muger llebando una fresadita y unos calzones; y habiendo recojido a su hijo y vestidolo con aquella ropa lo trajo en derechura para la casa del presente señor alcalde lo qual es verdad en que se ratifica expresando tiene más de treinta y tres años y no sabe escribir lo hizo su señoría, doi fe.

14Ayzinena José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

15En (fol. 7v) virtud de lo mandado, y teniendo presente a Juaquín Morales, certifico en la mejor forma y para los efectos que haya lugar haber visto en su garganta tres señales (en la garganta) la primera situada sobre la manzana dirigiéndose asia la barba como de más de pulgada de largo, su color moreteado, la segunda, nácar cuyo diámetro es como de una moneda de a quartillo, colocada junto al extremo de la quijada derecha y la tercera, también nácar que haría el círculo de una moneda de a dos reales situada acia el otro extremo de la quijada derecha más abajo que la antecedente en la que se advierten unos espacios blancos entre lo nácar. Y para que conste pongo la presente. Guatemala mayo veinte y uno de ochocientos seis.

16José Garzía Zelaya
[Rúbrica]

17[Al margen: declaración de Manuela López, ratificado]
En la (fol. 8) Nueva Guatemala a veinte y dos del mismo mes hizo su señoría comparecer a María del Carmen López en cuya casa refirió Juaquín Morales haber entrado desnudo y examinada bajo juramento por la cita que le resulta dixo: que antes de ayer como a las quatro de la tarde llegó dicho muchacho desnudo diciendo que le había quitado la ropa un arriero de un Rivas, cuyo nombre mentó pero no se acuerda: que lo había amarrado con un orillito de las manos, y con un vejuco de la garganta, y que había cometido con él un pecado muy grande sin decirle que, pero luego discurrió ella lo que era, y así habiendo venido a buscar a su madre para las señas que el muchacho le dio, pues no conocía antes a uno ni otro, le refirió lo que pasaba enunciándole en palabras generales el pecado que podía ser, con lo qual fue la madre a casa de la declarante (fol. 8v) y se traxo al muchacho: que esta era la berdad, que tiene treinta y nueve años de calidad india naboría y no sabe firmar hízolo su señoría de que doy fe.

18Ayzinena José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

19[Al margen: de Hipólito López, ratificado]
Inmediatamente y de la propia suerte examinado Hipólito López dixo: que un día que no tiene presente como a las quatro de la tarde llegó a su casa por llamada de su hermana pues estaba fuera y encontró en ella a un muchacho desnudo con su sombrero por delante quien dixo que un mozo sabanero de Don Juaquín Rivas lo había querido ahorcar con un vejuco que le amarró en la garganta y las manos con un orillito que traía el mismo muchacho, quitándole la ropa, por lo qual el declarante le dio su chamarra para que se cubriere; y a la precencia del mismo muchacho le contaron sus hermanos que el hombre había usado del muchacho como si fuera muger: que esta es la verdad, que tiene (fol. 9) quarenta y siete años y no sabe firmar lo hizo su señoría ante mí, doy fe.

20Ayzinena José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

21Juzgado ordinario 2º y mayo veinte y quatro de mil ochocientos seis.

22Agréguense a esta causa las certificaciones que han dado hoy los profesores de cirugía Don Cirilo Flores, y Don Ysidoro Soto, y en atención a la diferencia que se advierte en ellas pásese al profesor Don Josef Tomás Caseros para que teniéndolas presente y con respecto a los acontecimientos que anteriormente se le previno hiciese por providencia verbal en Josef Victoriano y Juaquín Morales certifique con juramento lo que comprehende sobre si en uno o en otro hay señales que indiquen haverse versado en modo nefando a supo efecto si fuese necesario repetirá los reconocimientos.

23Ayzinena Josef Francisco Gavarrete
[Rúbrica] [Rúbrica]

24(Fol. 10)
Certifico y juro en la forma que debo, que el día veinte a las nueve de la noche, fui llamado por el señor marqués de Aycinena, alférez real del muy ilustre ayuntamiento y alcalde de 1o y 2º voto por depósito de vara, para que reconociese a Juaquín Morales y José Victoriano, y haviendo puesto al primero en la postura más cómoda para el caso, le examiné escrupulosamente lo exterior e interior de la margen del ano o estantino y le encontré hayarse en su estado natural, sin embargo de quejarse dicho Morales de ardor en estar partes: siguiendo la inspección de su cuerpo le observé barios araños en una pierna y un lijero sarpón o rozadura estendido por toda la semi-circunferencia de la garganta e inmediatamente bajo la quixada inferior. Asimismo reconosí el miembro viril de José Victoriano, y en él observé una ligera inflamación en el prepucio o pellejo que cubre su cabeza, formando pequeños rodetes. De estas sircunstancias y del menudo examen en la narración de ambos infiero que Victoriano intentó y puso en acto cometido el pecado nefando con Morales pero no lo consiguió, pues el estado inflamatorio que en su miembro viril se encuentra es efecto propio o de una fistación (fol.10v) contra el estantino o nalgas de Juaquín Morales o de un vicio morboso, pero no haviendo síntomas que indiquen la existencia de este, es de crer dicho estado inflamatorio provisto de aquella causa.

25El estado natural del estantino de Morales junto con la gran resistencia que su esfínter carnoso opone a la introducción de qualesquiera cuerpo extraño; la postura incómoda en que se hallaba y no condecendencia de dicho Morales; la desproporción entre el diámetro del orificio del ano y el grueso del miembro viril del otro, da há entender la gran dificultad de que Victoriano hubiera podido conseguir sus deseos con Morales, sin embargo de haberle atado como lo manifiestan las señales de la garganta. Nueva Guatemala 23 de mayo de 1806.

26Cirilo Flores
[Rúbrica]

27(Fol. 11)
Certifico y juro en toda forma que he reconocido a Josef Victoriano, y a Joaquín Morales, examinándolos separadamente. A el primero le advertí en el miembro viril una rubicundez en la parte anterior del propusio y su estremidad un poco edematosa a primera vista me pare esta novedad causada por alguna confricación conprimida y próximamente executada en esta parte; más para convenserme hize seguido reconocimiento al día siete y lo encontré en el mínimo estado, con lo que concluí que esta novedad puede ser natural o causada por confricación executada de distinto modo del que al principio sospeché. En la misma noche del veinte del corriente registré a Joaquín Morales y le noté: un vestigio rubicundo y superficial en toda la parte anterior de la garganta, que según el mismo declaró fue executado con un vejuco, noté también unos araños en la parte anterior y media del muslo que solo interesaron el pellejo. Registre escrupulosamente el ano y no advertí en el lesión, inflamación, ni sangre, es de notarse para el punto principal, que este ano con dificultad (fol. 11v) puede corresponder su diámetro pequeño, a la …situd en la parte de Juan Victoriano en el estado de enverbación como es de suponer, mayor concurriendo otras sircunstancias que dificultan echo, si se atiende a la confeción que no hizo mismo paciente. Le dixe se pusiese en la misma postura del acto, lo executó tendiéndose a lo largo boca abajo, y suponiendo las manos atadas asia atrás, le pregunté, si en aquella misma postura avia echo alguna insistencia avia contraído su esfínter, o avia executado algún movimiento así arriba, doblando las piernas, y respondió que se mantubo en aquella misma postura sin aser movimiento alguno que con sus asentaderas y demás hasta donde avía podido, y que sin embargo, le introdujo Josef Victoriano su parte viril por tres veces.

28No es difícil comprender la dificultad este echo según lo pinta Morales. Lo puesto la postura recta, con los músculos, o carnes, que contracción principalmente los glúteos que forma la masa de las asentaderas. Lo segundo la oposición que hay que venser del esfínter de (fol. 12) músculo cuyas acciones de estrecharse y ensanchamiento a lo menos la primera está sugeta las más veces a la voluntad: teniendo el poco diámetro del ano respecto de la parte entrante. Quanto que estos músculos o resistencias, con el estado referido serán vencidas en razón, de la figura, consistencia, y fuerza del cuerpo con que sean impelidas, de cuyas sircunstancias caresemos en este caso por todo lo que teniendo presente lo observado en Josef Victoriano, el examen, y de conocimiento de Joaquín Morales, me parece que este echo es muy dudoso. Nueva Guatemala mayo 24 de 1806.

29Ysidoro de Soto
[Rúbrica]

30Certifico y juro en la forma debida, que habiendo reconosido su orden del señor marquéz de Aysinena a Josef Bictoriano y a Joaquín Morales: al primero no le advertí leción ni inflamación alguna en su miembro viril, y por consiguiente nada de lo edematoso que vieron los facultativos que le registraron primero, acaso sería por ser ya el quarto día quando yo le reconosí. A Joaquín Morales si le noté en primera y segunda vez, que la circunferencia del ano estaba algo encarnada y (fol. 12v) tal vez escoriada, también él se queja un ardor para escretar y para sentarse; y sin embargo de que esta señal, se conviene con lo que Joaquín Morales dice, de haber usado y el, sodomíticamente Josef Bictoriano, también podrá venir esto de alguna rotación impura de otra causa, de suerte que bien pudo provenir dicha escoriación de lo que el citado Morales confiesa, pero ningún profesor juicioso, podrá asegurarlo positivamente, a esto se debe agregar que no es muy fácil el introducir un viril por el ano si un muchacho, sino es con mucha violencia, si lo que presisamente debería resultar con gran destroso en uno y otro miembro, esto es el activo y del pasibo, y con este echo tiene algo de calidad, tanto por que el bachiller Don Sirilo Flores y licenciado Don Ysidoro de Soto dicen que Bictoriano tenía aquella noche el prepucio algo inflamado y edematoso como porque Joaquín Morales lo confiesa y llamante, y yo que le vi claro muy rojo o escoriado, con todo no puedo decir, afirmaribamente, sí que se originó dicha rosadura si Morales sino por congetura; a más, un acto de esta naturaleza, no es fácil verificarlo con violencia, sino es con el conosimiento (fol. 13) y a voluntad de andar personas, y así, si Joaquín Morales estaba forzado, como sufrió por tres veses a José Bictoriano, esto es muy dudoso, como dice el licenciado Don Ysidoro de Soto, y quanto debo certificar en el particular. Nueba Guathemala y mayo veinte y nuebe de mil ochocientos y seis.

31Josef Tomás Caseros
[Rúbrica]

32Juzgado ordinario 2º de la Nueva Guatemala mayo veinte y nueve de ochocientos seis.

33Resibase confesión al reo de este sumario José Victoriano haciéndole los cargos y reconocimientos que convengan.

34Ayzinena Valle
[Rúbrica] [Rúbrica]

35José Francisco Gavarrete
[Rúbrica]

36En el mismo día, constituido su señoría en la sala donde se acostumbra tomar confesiones, haviendose sacado del que está preso por esta causa por ante mí le recibió juramento por Dios (fol. 13v) [Al margen: José Victoriano Ambrosio, yndio de 25 años, soltero] Nuestro Señor y una señal de su santa cruz por el qual ofreció decir verdad en lo que sea preguntado, y siendo por su nombre, estado, edad, calidad, oficio y vecindario dijo llamarse José Victoriano Ambrosio, soltero que es de veinte y cinco años cumplidos, yndio tributario de Misco, en cuia virtud atendida la calidad que espresa se le previno por su señoría nombrase curador ad liten y haviendo manifestado que no tenía a quien nombrar, y que se lo diese el señor juez, en el mismo acto se le nombró al procurador del número Don Juan José de León a quien previo el juramento correspondiente se le disernió el cargo en toda forma de derecho y estando presente el dicho curador se volvió a ratificar el juramento al yndio Victoriano, y bajo de él, apartado el curador se le volvieron a (fol. 14) hacer las mismas preguntas que arriba constan, y se ratificó en ellas manifestando que su oficio ha sido la labranza del campo, y arriería.

37Preguntado quién lo prendió, qué día, y por que causa; dijo que lo prendió uno que no conoce, y habiéndolo llevado a la presencia del presente señor juez de su orden, fue traído a la cárcel en la noche del veinte del corriente, y que la causa fue por averle encontrado en su cavesera los trapos de un muchacho que no conoce los quales los tubo de un moso calzón de cotín trigueñito como grana quiso, bajo de curva, cuio nombre no sabe, pero le conoce de cara, y también lo conoce el muchacho pues el caso pasó en su forma siguiente: que el lunes en la noche vino el muchacho acompañado de otro mozo a senar junto a un cajón de la plaza donde durmieron con el confesamente y otro día por la mañana fueron los tres a vever chicha y de allí vinieron a la (fol. 14v) casa de Don Vicente Ayzinena, y allí está el calzón de cotín quedando las otros dos fuera y de ahí salió diciendo: dice el amo que hay acuerdo propio y que fueran a traer unas mulas al potrero, con lo que los llevó más del guarda de Chinauta, y habiéndose sentado, el de los calzones de cotín encontró una red de matasanos y les dijo que allí tenían aquella fortuna para que comieran y después previniendo al confesante que se quedase allí se fue el dicho moso con el muchacho pasando una sanja y espresando que ivan a buscar las mulas y ya como a las tres de la tarde volvió el moso con la ropa, y dejo al que declara que aquella ropa se la avia quitado a otro que no era el muchacho, y se la entregó diciéndole que la venejase y otro día le daría el dinero, y preguntándole el que declara por el muchacho le respondió: (fol. 15) aver salido por el otro lado, que adelante los iría a encontrar.

38Preguntado que si se le pone delante al moso calzones de cotín le conocerá dijo que desde luego si se le conocerá dijo, que desde luego si se le enseña lo conocerá.

39Reconvenido con que falta a la verdad en lo que refiere de que el de los calzones de cotín le dijo al darle la ropa que era de otro distinto del muchacho pues la noche que lo prendieron confesó en el mismo acto que la ropa era del muchacho, contestó que no confesó tal cosa, ni se lo preguntó el escribano sin embargo de que se le reconvino con la certificación de foxas dos.

40Reconvenido también con que se advierte la facilidad con que se produce en el echo de figurar que el mozo que supone entró a la casa de Don Vicente Aycinena quando no ay otro de este hombre que el presente señor juez, con quien non habló el mozo; respondió que el mozo entró adentro, que no hablaría con el señor juez, pues el que declara se quedó en la esquina. Vuelto a reconvenir con (fol. 15v) que no se hace, creíble que un hombre a quien no conocía le diese la ropa para venderlo respondió que se la dio para que la vendiera diciéndole que aquí le hallaba en la plaza.

41Hizosele cargo por último con la declaración del muchacho José Joaquín Morales, que se le leyó, en la qual expresó que cometió en él el pecado nefando por tres ocasiones, que lo amarró cruelmente por la garganta y las manos, tratando de aorcar y dejándole desnudo llevándose la ropa, estando la declaración de Morales, adminiculada con las de su madre Catalina Rojas, María del Carmen López e Isydoro López, con los cirujanos de las señales que el muchacho tenía en la garganta y en una pierna, con havesele encontrado la ropa misma del muchacho sin que de ramo individual de quien la hubo, y por echos como con los tres certificos de los cirujanos relativos al reconocimiento asiendo (fol. 16) el confesante como en el muchacho por lo que respecta al acto, o actos sodomíticos en que por lo menos se presenta dudad o sospecha de que pudo los últimos y próximos conatos para redicar a efecto su depravada voluntad en esta parte siendo también digno de considerarse que Joaquín Morales no tenía motivo para levantarle un testimonio quando el mismo que antefiera ha expresado no lo conocía y quando tampoco podía ser sugerido por su madre pues esta tubo noticia de María del Carmen López a quien como a Hipólito López refirió el muchacho sus desgracias antes de hablar con su madre, lo qual todo está constante en los autos, por lo que se le apercibe diga la verdad, y a todo contestó que él no ha hecho tales cosas que ivan tres que el confesante se quedó solo, que no sabe si el otro hacia con el muchacho lo que refiere y que el mismo muchacho expresó ante el escribano quando lo llevaron preso para casa del señor alcalde, que ivan tres (fol. 16v) inclusive el dicho muchacho quando fueron al guarda.

42Reconvenido con que como no avía de conocer que era la ropa del muchacho Morales quando avia andado todo el día con él, y tenía puesta alguna de ella, contestó que no la avia desatado quando le prendieron.

43Preguntado si ya cumplió con el precepto anual de la confesión y comunión en el presente año dijo que cumplió en Petapa y la cédula la tiene la su tío Ambrosio, y que el año anterior cumplió en Mixco y su abuela tiene la cédula, lo qual habiéndosele repetido las recomendaciones en que nada se adelantó, no pudiéndose hacer aora la justificación por no estar el curador, de difirió para otro día como también el continuarla si convirtiese y firmó su señoría de que doi fe.

44Ayzinena Juan José de León
[Rúbrica] [Rúbrica]

45Pongo razón de haberse ratificado esta confesión presente el curador al día siguiente y firmó, doy fe.

46García Zelaya José Francisco Gavarrete
[Rúbrica] [Rúbrica]

47Juzgado segundo de Guatemala y mayo treinta de mil ochocientos seis.

48Al asesor lo proveyó (fol. 17) el señor Don Pedro José Garríz alcalde ordinario de segundo voto, doy fe

49[Rúbrica] José García Zelaya
[Rúbrica]

50En dicho lo hize saber al reo y a su curador quien firmó doy fe.

51León
[Rúbrica]

52Señor alcalde ordinario

53Esta causa es de tanta gravedad como el delito a que se contrahe. Por lo mismo es de considerarse exceptuada, y exige que se le dé sustanciación ordinaria proveiendo el auto de cargo y culpa. Nueva Guatemala mayo 30 de 1806.

54Valle
[Rúbrica]

55Juzgado ordinario segundo de Guatemala mayo treinta de mil ochocientos seis.

56Vistos: hácese cargo a José Victoriano Ambrosio de la culpa que le resulta de que se le da traslado, recívase esta causa a prueba con término de nueve días o los más que sean necesarios con calidad de todos cargos de publicación, ratificación y conclusión hasta definitiva. Lo proveyó, mandó y firmó su (fol. 17v) merced de que doy fe.

57Gorriz José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

58En dicho notifiqué el auto anterior al curador del reo, y firmó doy fe.

59León García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

60En quatro de junio del mismo año, el señor alcalde hizo comparecer a María del Carmen López testigo a foxas 8 de esta causa y juramentada en forma ofreciendo decir verdad se le leyó a primo ad numum su deposición en cuya virtud dixo: que no teniendo que añadir un [ilegible] de ratificarse nuevo en ella, repitió su edad, y por no saver firmar lo hizo el señor alcalde, doy fe.

61Gorriz José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

62(Fol. 18)
Siete de dicho, compareció Hipólito López testigo a foxas 8 vuelta de los autos y juramentos habiéndosele leído su deposición se ratificó en ella, expresando no tener que adicionarla y firmó el señor alcalde, doy fe.

63Gorriz José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

64[Al margen: careo de Victoriano Ambrosio con Juaquín Morales y Tomas Villanueva]
En diez y ocho del mismo, su merced a efecto de carear en lo que resultan discorde José Victoriano Ambrocio con Juaquín Morales, los hizo comparecer en la sala de vicitas y juramentados en forma presente el curador del primero se les leyeron sus declaraciones en que los dos respectivamente se afirmaron haciendo de totales una narrativa idéntica a lo que tiene declarado; y aunque con los hechos se le recombenía a Victoriano, lo negó y refiriéndose a otro muchacho calzones de cotín.

65Se le preguntó a Victoriano si el mozo que llegó a saludar a Morales la noche del lunes diez y nueve del próximo mayo, es el mismo (fol. 18v) que trató de acomodarlos a onde el señor Don Vicente Ayzinena, y el que también salió con ellos el veinte a buscar las mulas más haya de la garita de Chinautla dixo que es el mismo.

66Preguntado si llegó otro mozo llamado Tomás la misma noche del lunes diez y nueve a saludar a Morales dixo: que no llegó otro alguno.

67Preguntado Morales con quiénes se juntó la referida noche y con quiénes cenó indibidualizándolo todo dixo: que no se juntó con otros que con Tomás un indizuelo; y la causa fue que habiendo llegado a los cajones de la plaza a buscar con quiénes dormir para que le diesen chamarra porque no la tenía; y le habían cerrado su posada que es en el convento de Santo Domingo, encontrando parado a dicho Tomás, le suplicó le diese lugar para dormir con él, pues ya lo conocía, y contextándole éste que el dormía cuidando una sombra y que tenía que hir a rondar con Don Manuel Guzmán, alcalde de barrio le propuso que así que se fuese la batidera dueña de la sombra, se hiría a dormir con otro muchacho (fol. 19) llamado Mariano, que también cuidaba de la misma sombra y estaba junto al fuego con un cotón de gerga. Que esta conversación tubieron inmediato a Victoriano, quien seguramente la oyó, pues separándose Tomás, y quedando parado en el solo el deponente, le preguntó Victoriano ¿dónde era? Le contextó que de Mazatenango, y entonces le fue propuesto por el mismo Victoriano acomodarlo con Don Juaquín Rivas de quien era el arriero con cuyo motivo se acercó al mostrador donde estaba hablando con otros dos indios (que según el vestuario le pareció venidos de Sumpango) y dándole una semita, se la comió del deponente y levantándose del mostrador los tres referidos, se fueron a dormir en las tablas del cajón de la San Marcos colocándose el que contexto en la orilla, Victoriano mar adentro; y los otros dos al rincón siguiendo a este tapándose todos quatro con la chamarra de Victoriano, y la mitad de otra que tenía uno de los indios: que a las seis de la mañana se levantaron o poco antes; y los dos se fueron a la chichería (fol. 19v) como tiene declarado.

68Con lo que recombenido Victoriano contexto que Morales llegó con otro mozo que indibidualiza como en su confección. Y presentado al expresado Tomás que es bajo de cuerpo y calzón de cotín como él lo figura el mismo con quien Morales habló quando llegó al cajón dixo: que no es el que se le presente ni lo conoce.

69En este estado se recibió juramento al expresado Tomás que dijo llamarse así y apellidarse Villanueva, y examinado como corresponde dixo: que es cierta la cita que le hace Morales en todas sus partes, pues estando parado el declarante junto al morado, llegó aquel a decirle le diese lugar para dormir con él, pues no tenía chamarra y contextándole que tenía que hirse de rondar, y que podía acomodarse con otro muchacho Mariano de cotón negro, se separó de allí y lo dejó parar pero que Morales llegó solo, y no había (fol. 20) con el dicho Mariano.

70Sobre que mandó Victoriano si conoce la casa del señor Don Vicente Ayzinena y por donde fue donde se acercaron a buscar acomodo y a qué horas dixo: que no conoce [ilegible] pero que fue por el cuño donde [ilegible] muchacho calzones de cotín a buscar acomodo.

71A que contextó Morales que el mismo Victoriano fue el que entró por el cuño en una casa suponiendo ser de Don Joaquín Rivas, y que ha hiba otro con ellos, y repuso que no se conforma por ser mentira.

72Preguntado quantas ocaciones ha estado preso y por qué causas dixo: que no se acuerda para que el año pasado lo tubo el señor Don Juan Bautista Marticorena ignora el motivo, que en el año que fue alcalde el señor coronel Don José Ayzinena, lo trajeron preso de la villa por un pleito que tubo con un hombre por zelos y que aunque ha estado preso otras ocaciones no se acuerda, porque jueces en que tiempos ni las causas que lo han motibado. En cuyo escrito siendo como las siete y media de la noche se suspendió esta inteligencia en que no se pudo adelantar otra cosa a pesar de las recomención que se hicieron [ilegible] escrito se ratificaron (fol. 20v) en ello siendo presente el curador que con el señor alcalde y Morales firmaron, doy fe.

73Gorriz Juan José de León
[Rúbrica] [Rúbrica]

74Joaquín Morales José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

75En veinte y tres del mismo fue examinado con juramento, Catalina Roxas y leyéndole la declaración foxas 7 de los autos, se ratificó en él, expresando no tener que añadir ni quitar, se puso su edad y que no sabe escribir, doy fe.

76Gorriz José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

77Juzgado segundo junio veinte y cinco de ochocientos seis. Poniéndose razón con presencia de los libros de entradas y salidas del alcaide de las ocasiones que haya estado preso José Victoriano Ambrosio con expresión de las cartas que (fol. 21) han dado mérito para ello, pase a informe de los señores, coronel de milicias doctor Don José Ayzinena y Don Juan Bautista de Marticorena por quienes fue preso según confieza siendo alcaldes en los años de ochocientos tres y ochocientos cinco.

78Gorriz José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

79En virtud de lo mandado y con precencia de los libros de entradas y salidas de la cárcel de ciudad desde el año de noventa y uno hasta el presente, pongo razón de que el reo de esta causa ha estado preso las ocaciones y por los motivos que expresan las razones o apuntamientos siguientes:

80En el año de ochocientos tres, siendo alcalde el señor coronel Don José Ayzinena fue preso José Victoriano Ambrocio en quince de enero traído por los justicias de Guadalupe por robo de animales y por no deverse averiguar se le puso en libertad en tres de marzo (fol. 21v) siguiente, entregándolo a sus justicias.

81En quatro de marzo de ochocientos cinco, entró por equívoco según expresa la partida remitiéndose a otra que desde luego es la que sigue.

82En cinco del mismo mes y año entró el mismo Victoriano Ambrocio por presunción de robo, siendo alcalde el señor Don Juan Bautista Marticorena y por no podérsele averiguar en ocho de dicho y se le puso en livertad apercivido y para que conste, pongo la presente en Guatemala a primero de julio de mil ochocientos seis.

83Garzía Zelaya
[Rúbrica]

84En el año de mil ochocientos tres en que fue alcalde ordinario, cuyo reo era José Victoriano Ambrosio, conducido por el alcalde de la villa de Guadalupe por superior [ilegible] de haver sido agresor o [parte ilegible] del agua el día doce de enero de dicho año, y no haviendose podido adelantar los beneficios se le mandó poner en libertad en dos de marzo como todo consta de la respectiva causa y mínimo que a pocos días de estar en libertad lo volvieron a poner preso en el pueblo (fol. 22) Mixco los yndios justicias que [ilegible] de varios años y [ilegible] sometidos por dicho José Victoriano, el que a corigando a la causa, les contesté dándoles razón del motivo pasare aquí, havía estado preso y póngase en libertad y que por lo respectivo los otros excesos y [ilegible] de que la hacían canje, darían dar cuenta a su alcalde mayor conforme correspondía.

85En la anterior razón de lo que consta en el libro de las entradas y salidas de la cárcel en que se dice haverlo trahído los justicias de Guadalupe por [ilegible] pero no fue otra la causa y otra que llevó referida que consta de las diligencias instruidas sobre dicha muerte que quedó en arriesgarse y de los libros de visitas. Y es quanto puedo informar. Guatemala julio 2 de 1806.
José Ayzinena
[Rúbrica]

86Señor alcalde ordinario

87En el (fol. 22v) año pasado de 805, siendo yo alcalde ordinario de primer voto mandé poner preso a José Victoriano Ambrosio por queja de un yndio labrador como de 22 a 25 años de edad, (cuyo nombre mi vecindario tengo presentes) de que le había robado en despoblado, e intentado matarle, y por no haverse podido probar ni lo uno ni lo otro, los mandé poner en livertad el día 8 de marzo: y el caso pasé en esta forma según se expresó el yndio acordó pasaba este de las haciendas de Canales acia el pueblo de Petapa a solicitar del que en alguna labor &a, pues que se le había acabado la que tenía en Canales y habiéndose encontrado en el camino con José Victoriano por el yngenio de Arrivillaga o en tierras de él, empezó este a examinarlo sobre el destino que llebaba, y entendido por la contextación que le dio, que solicitaba como a quien servir, le quiso, que siendo el mozo de Córdova en sus atajos de matar, si quería podría acomodarlo con el mismo; en que convenido ambos caminaban ya para la hacienda de Córdova nombrada Guillén, y llegado a la orilla de un río o arroyo sintiéndose el incauto yndio aquejado de la sed de acosto y agachó a beber agua; y aprovechándose el José Victoriano de tan oportuna ocación le descargó a la caveza una gran piedra, con que (decía el yndio) si no le mató fue porque por fortuna pudo ver con el rabo del ojo el inminente peligro que le amenazaba y evadirlo en parte hurtando con promesa el cuerpo, pero no tanto que alcanzándole de soslayo no le huviese dejado en el mesmo hasto estropeado, que entonces cogiendo el José Victoriano el tanate de ropa del yndio había echado a correr, y este advirtiendo que no lejos de allí travajaba un hombre en el campo, le dio voces a que acudió y refiriéndole lo que le acababa de suceder con el mozo, que aún iba a una única y señalándoselo con la mano le suplicó lo siguiente por ver si alcanzándolo recobraba su ropa; pero que el hombre se le executó considerando inútil su diligencia puesto que Victoriano ya se había alejado y caminaba a paso apresurado; con lo que perdió la esperanza de hacerse de su ropa.

88El día 3 o 4 de marzo del
(fol. 23)
Señor alcalde don Juan Marticorena

89Muy señor mío vista la de vuestra merced luego mandé llamar a la muger y lo que esta declara es que es sierto que llegó este yndio, y otro en una mula, más no los conose pues estos yban en busca de medio de agua dulze, más disiendo está que no vendía tal licor, le dijo el que hiba en la mula que sino tenía medio de algo que almorsar y le respondió que no a esta rasón dijo dicho mayor a este yndio, hombre no tenéis algo para hir a comprar por sino tubieren que volver por ser pueblo: (fol. 23v) a esto sacó este yndio un cuartillo que tenía tan solo y dándoselo se mudó, más viendo que se tardava fue éste a buscarle por todo el pueblo y como no le halló volvió a la casa de esta declarante donde se quedó y de por Dios le dio una tortilla de senar.

90Más por las señas que éste me ha dado lla y quien es pues no es la primera pues ynfinitas, a echo pues desde pequeño ha sido de mala conducta, pues es un moso llamado Victoriano sobrino de San (fol. 24) Marcos Salud, de Misco.

91Quedo al cuidado que como llo le vide ynmediatamente le tendrá vuestra merced en esa capital.
Dios guarde, l. b. de vuestra muchos años. Villa Nueva y agosto 12 de 805.

92M. b. su más atento seguro y servidor el alcalde Luis Soto. Rúbrica.

93Dicho Victoriano es yndio tributario de Misco.

94(Fol. 25) uno próximo pasado estando nuestro yndio en esta ciudad en la calle de la casa de Peynado se encontró casualmente con José Victoriano y reconviniéndole por su ropa, y haciéndosele aquel enteramente desconocido le quiso conducir a presencia de un juez para demandársela, pero numeroso de que se le huyese en el tránsito, quiso asegurarse con el auxilio de un mozo que vio estaba en el zaguán de una de aquellas casas inmediatas, que me parece era la de Peynado, y mientras en un momento entró a suplicárselo, corrió José Victoriano, pero siguiéndole inmediatamente pudieron alcanzarlo a distancia de una o dos quadras y presentármelo en seguidas en la oficina de mi despacho en donde el yndio labrador puso su demanda en los términos que he relatado. El José Victoriano negó absolutamente el hecho abandonándose hasta asegurar, según quiero acordarme, que ni conocía al yndio ni jamás le había visto hasta entonces y aunque este le reconvino con la mayor vivesa y eficacia puntualizándole quanto pasó y conversaron desde que se encontraron hasta que le dejó tirado en tan mala manera, siguió aquel tenaz en su negatiba, a pesar de estas reconvenciones que yo le hice fundadas en la exposición del yndio, y como el fracaso ocurrió en despoblado, y únicamente podría dar alguna razón de él el hombre que travajaba en el campo, le propuse al yndio querellante, que si le conocía y savía de dónde era vecino, fuese a llamarlo, manteniéndose preso entre tanto el José Victoriano, y acomodando al yndio este arbitrio, se marchó y a los dos o tres días me lo presentó en la oficina, y examinado sobre el hecho que motibaba aquellos pasos afirmó ser cierto que el yndio de la demanda le había llamado en su auxilio; que a este encontró estropeado, y que el otro mozo que decía haverle lastimado y robado iba ya adelante corriendo con un tanate de ropa en las manos o al hombro, bien que no estoy cierto si en estos términos produjo esta última especie, pero si que preguntándole si conocería al mozo que (fol. 25v) que corría dijo que no, por razón de que solo le había visto a lo lejos y al perfil o de costado y aunque no obstante se lo manifieste, no lo reconoció. Careado de nuevo a este con el del reclamo de la ropa se mantubo negativo como el primer día, y no hallándome con antecedente queja contra su conducta lo mandé poner en livertad bien a mi pesar y al del yndio querellante, pues por la viveza, sencillez aunque enérgica e ingenuidad con que este le hizo cargo de su atentado, y por aquel juicio pribado que en semejantes casos forman los jueces, cuyos fundamentos son difíciles de expresarse, quede íntimamente persuadido de que José Victoriano era reo del delito que le imputaba el yndio. Este es el hecho que motivó su prisión por tres o quatro días.

95La adjunta carta de uno de los alcaldes de la Villa Nueva de Petapa, contextuación a otra que le dirigí en averiguación de una mula robada a Ramón Gil de León, que de retornó la conducía de La Antigua Guatemala juntamente con otras dos caballerías, por un mozo desconocido que le acompañó y se le incorporó en el arco llamado del Matasano de aquel arruynado suelo, da bastos indicios, de que su autor no fue otro que el mismo José Victoriano, lo que no será difícil de probar en caso necesario haciendo que lo reconozca Ramón Gil, y que en el caso de hallarse negativo el Victoriano, como es de esperarse, vendrá a practicar la misma diligencia la muger de la villa dueña del rancho a que llegaron a pedir el medio real de agua dulce, porque aunque el Victoriano no sea conocido de ella, no será extraño que habiéndolo visto entonces y parlado con él, lo reconozca aora poniéndoselo de manifiesto; y si con esta muger y Ramón Gil no se aclara la verdad, pueden también ayudar a descubrirla las deposiciones de Manuel Rodríguez y Julia su madre vecinos de La Antigua Guatemala por haver venido desde allí hasta el rancho qe llaman de San Lucas en compañía de Ramón Gil y Victoriano, y visto que este caminaba montado en la mula, que se robó pocas oras después. El yndio Ramón Gil vive en un rancho inmediato al Colegio de Christo, y me es fácil en caso necesario hacer que comparesca en este juzgado para que se le examine. A este le tuve preso por algunos días hasta (fol. 26) que acusado del robo de la mula en el modo que aparece de la carta del alcalde de la villa; más como para ebaquar la única cita que le favorecía y en algún modo le vindicaba (que es la de acreditar que llegado él y Victoriano, éste montado en la mula, al rancho de la muger, el Victoriano se había dirigido a la plaza a comprar algo que comer, y que ya no volvió a parecer) no diese razón del nombre de la muger ni demás muy claras del rancho, conociendo yo la importancia de examinarla sobre el modo en que Victoriano se marchó con la mula, resolví embiar a la villa a Ramón Gil, con oficio a los alcaldes ladinos, para que manifestándoles el rancho y dándoles señas de la muger, la examinasen con la precaución y cautela que el caso requería y habiéndolo executado así, el resultado fue el que se acredita por la adjunta carta: es quanto puedo informar. Nueva Guatemala julio 4 de 1806.

96Juan Bautista de Marticorena
[Rúbrica]

97Juzgado ordinario de Guatemala y julio cinco de mil ochocientos seis.

98Evaquense las diligencias conducentes sobre los nuevos echos de que se hace mención, agregándose la causa que se cita, con cituación. Lo proveyó el señor alcalde, doy fe.

99[Rúbrica] José García Zelaya
[Rúbrica]

100En siete del mismo, su merced hizo comparecer (fol. 26v) a Ramón Gil de León de quien recibió juramento en forma legal, y examinado por las citas que se le hacen dixo: que en el año pasado un día después de Señora Santa Ana, salió el declarante como a las siete de la mañana de La Antigua Guatemala con dos caballos en pelo y una mula encillada, en cuyo avio conduxo, a una muger llamada María y que habiendo encontrado en la salida de la ciudad, sentado en el arco que llaman del Matazano, a un indio del pueblo de Mixco, (quien) le preguntó para donde venía, y contextándole que para esta capital, le suplicó que lo trajese, pues él había hido de correo a dexar una carta de Don José Ayzinena: que el declarante, tanto por hacerle favor, quanto porque se le dificultaba, arrear los dos caballitos que traía en pelo (fol. 27) se apeó de la mula y le dixo que montase en ella como lo hizo el referido indio, después de haberle preguntado cómo se llamaba y dónde vivía, a que le contextó llamarse José María y que vivía por el Incienzo en esta ciudad, que habiendo caminado solos hasta la cuenta de las cañas donde se juntaron con Manuel Rodríguez, y una tal Julia que le pareció ser madre de este, y andando junto un rato, se adelantaron el declarante y su compañero: que habiendo llegado donde se dividían dos caminos dixo el indio al deponente, que se fueren por un estrabio porque si se hiban por el camino real había una cuesta muy pendiente donde podrían cansarse los caballitos, pintándole que el estrabio era un camino muy llano y muy ligero: que siguieron andando hasta berse el declarante en la villa de Petapa, y (fol. 27v) a propuesta del mismo indio llegaron a una casa a comprar agua dulce a una muger, donde no encontrándola dixo su compañero al declarante lo esperase allí mientras el hiba a la plaza a comprar que comer, y buscar agua dulce: que habiéndolo estado esperando como cerca de una hora, salió a buscarle, y no le pudo encontrar, pero le dieron razón unas mugeres a quienes no conoce, el que había salido como para Petapa, con cuyo motibo perdió las esperanzas de hallarle después de solicitarles hasta tarde de la noche, se volvió a casa de la misma muger a quien pidió por Dios algo que cenar porque el único quartillo que traía se lo había pedido José María para comprar la comida: que el día siguiente se bino para esta capital a dar cuenta a una hermana de la muger que fue a dexar a Guatemala quien le puso demanda ante el señor alcalde Marticorena, y dándole una (fol. 28) carta para dicha muger, se fue para La Antigua donde lo puso preso un alcalde y después de haber pasado muchas hambres en la cárcel, lo remitió con gente al mismo señor Marticorena que habiendo estado en reclución largo un mes, lo envió amarrado a la villa de Petapa para averiguar lo cierto de sus exepciones y examinada la muger por uno de los alcaldes ladinos de dicho pueblo, lo bolbió a remitir con carta al señor alcalde quien lo puso en livertad: que ha pagado veinte pesos a la muger, y le faltan diez para completar los treinta del valor de la mula.

101Preguntado si ha buelto a ber al indio José María desde la época en que sucedió el robo dixo: que ni lo ha buelto a ber ni ha tenido razón de él.

102Preguntado si lo conocería si se le pusiese el manifiesto dixo: que si, y habiéndosele puesto a José Victoriano Ambrocio en fila en medio de otros doze presos, sin equivocación ni detención alguna dixo: ser este, el que le robó la mula, recombiniéndole (fol. 28v) en el acto y haciéndole cargo de ella, con bastante viveza y energía, recordándole el engaño que le hizo quando le supuso era correo de Don José Ayzinena, pero el referido Victoriano, no satisficó con otra contextación que quién lo había visto: que era mentira, y el declarante concluyó suplicando que se le obligue a pagar la mula para que el está muy pobre, y tanto que por haber pagado los veinte pesos está enteramente dormido y también en su muger, y que asimismo se tenga presente los trabajos que pasó hasta llegar al extremo de colgarlo para darle cuero en La Antigua, y que si no se berificó fue porque se empeñó el escribano que lo dicho es la berdad en que se ratifica es mayor de veinte y cinco años, y aseguró no haber faltado a la verdad sin embargo de tocarle las generales y por no saber escribir, firmó vuestra merced doy fe.

103Garriz José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

104En dicho día se agregó la carta contra José Victoriano Ambrosio sobre un homicidio.

105[Rúbrica]

106Juzgado (fol. 29) segundo de Guatemala. Julio nueve de mil ochocientos seis.

107Vistos: por los nuevos excesos que resultan de las posteriores actuaciones contra José Victoriano Ambrocio, tómesele nueva confección haciéndole los cargos y reconvenciones que se estimen oportunas.

108Gorriz José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

109En el mismo día su merced el señor alcalde recibió juramento en forma de José Victoriano Ambrocio presente su curador, bajo el que ofreció decir verdad y examinado por lo conducente dixo: que se llama como queda expuesto de veinte y cinco años, indio de Mixco, soltero, peón y está preso por un robo que se le supone y no por otra cosa.

110Preguntado que otras veces ha estado preso en qué cárceles y porqué delitos dixo: que siendo alcalde el señor Don José Ayzinena estubo preso a su disposición y la causa fue haber tenido un pleito con José López habiador del atajo de Córdova por lo que lo cojieron los alcaldes de Guadalupe y lo entregaron a dicho señor Don José (fol. 29v) quien después de un mes de cárcel lo puso en livertad: que como el año lo bolbió a tener preso otro señor alcalde por demanda o mal informe que le hizo un hombre que ignora cómo se llamaba Contraído a que el confesante le había rovado quien sabae por donde unos trapos, y habiéndole mandado su merced que presentare los testigos al cabo de pocos días bino con otro mozo, y voluntariamente después de haberse careado salió libre como a los quince días: que en su pueblo estubo preso otra ocación a pedimento de su madre.

111Preguntado si el señor Don José Ayzinena le siguió causa y tomó declaración haciéndole cargo a la muerte de un tal Pedro Pablo que se encontró cadáver en los arcos del agua dixo: que aunque le tomó declaración no le hizo cargo de tal muerte, ni tubo noticia de ella el que responde.

112Preguntado si conoce a Ramón Gil de León dixo que no lo conoce, ni tiene noticia de quien sea.

113Preguntado si en el año pasado de ochocientos cinco cuando el confesante en el arco del Matasano de La Antigua Guatemala pasaba después de las seis de la mañana un indio con dos bestias a quien suplicó le traxesen una de ellas suponiendo que era correo del señor Don José Ayzinena, y si habiendo acsedido este se binieron para la Villa Nueva en donde entraron a una casa (fol. 30) a comprar agua dulce y como no la encontraron le dixo el confesante a su compañero que le esperase allí mientras el hiba a buscarla y ya no bolvió con la mula en que hiba montado dixo que no conoce ni el mozo, ni la mula, y que como se la había de quitar.

114Reconvenido como tiene valor que faltar a la verdad quando tiene contra si la prueva convincente de haberle reconocido Gil sin equivocación alguna de dentro de dose presos el día, y de julio recombiniendole con los hechos individualmente satisfizo; con que ni conoce al hombre y que este en aquel acto manifestó que una muger tenía de testigo la qual no se le ha presentado y que tampoco la conoce.

115Se le hace cargo de la culpa que le resulta dixo: que como había el de negar ante el presente escribano si fuese cierto pues no conoce al hombre: y aunque s ele hicieron otras varias recombenciones como se mantenía negativo siempre se suspendió esta confeción para continuarla que convenga se ratifica el reo en lo escrito y firmó su curador, doy fe.

116Gorriz Juan José de León
[Rúbrica] [Rúbrica]

117José García Zelaya
[Rúbrica]

118Juzgado (fol. 30v) segundo de Guatemala octubre ocho de mil ochocientos seis.

119No habiéndose podido lograr la muger de la Villa Nueva que resulta citada para tomarle declaración, con el objeto de no entorpecer más esta causa entréguense los autos al curador, para que forme la defensa que corresponde con auxilio del licenciado Don José Antonio Larrave.

120Gorriz José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

121En dicho lo hize saver al curador del reo, doy fe.

122León García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

123(Fol. 31)
Señor alcalde ordinario

124Don Juan José de León procurador del notario y defensor del reo yndio Victoriano Ambrocio preso en la cárcel de ciudad, por la criminal que vuestra merced le sigue a consecuencia del delito nefando y robos que se dice haver cometido en la mejor forma ante vuestra merced digo: que para alegar en su fación se me han entregado los autos y en vista de ellos no puedo menos que suplicar a vuestra merced se sirva absolverle de todos los cargos que se le han hecho mandado que se le ponga en livertad.

125Si el sumario deve reunir hechos que persuadan la existencia del delito, y convencimiento del verdadero autor de él, no será excusado examinarlo con el interés que exije su objeto. En él se ha tratado de averiguar con las más vivas diligencias, el exceso sodomítico que se dice consumó Ambrosio con Joaquín Morales y los hurtos de una perla, y otras cosas de poco valor; pero para su comprobación no se ven testimonios, que lo convensan.

126Si es cierto que las pruebas deven graduarse con proporción al delito y que (fol. 31v) ellas en lo legal, deven ser más o menos convincente, mayores y menores en número según la frecuencia con que se conste un delito y que si para condenar al reo del más leve, son precisas las declaraciones de dos o tres testigos abrumadas de las dotes que exije la ley. ¿Para convencer de que se acusa a Ambrosio, el de los más raros, quantos serían menester? En vano se buscan estas en el sumario.

127Las declaraciones de los acusadores de los hurtos y respecto del delito nefando la del denunciador Morales, y las de posiciones de unas personas miserables a quienes el mismo Morales contó lo que le dio gana, son todos los testimonios de él pero si las disposiciones de un acusador bastasen para condenar, ¿no fuera esto abandonar la vida de un miserable a las pasiones de un individuo?

128No se ha encontrado un solo testigos que depusiese siquiera haver visto a Victoriano andar solo con Morales para que se hiciere a lo menos verosímil su afirmativa. El camino que guía a Chinauta es bastante transitado; los guardas de la garita son testigos de los que pasan y así es que no haviendo uno que manifieste, que quando fueron a coger las bestias, no iba Victoriano solo (fol. 32) con Joaquín es manifiesto que les acompañaba el mozo bajo de cuerpo trigueñito, calzón de cotín, que mi ahijado afirma.

129El mismo Morales asegura que el día que se supone cometido el exeso, el Victoriano y un indio, estuvieron en una chichería en donde tomaron de aquel licor fermentado atarantándose un poco que después volvieron a vever chicha y agustandole con lo que acabaron de embriagar. Un mozo a quien se debe suponer no acostumbrado a semejantes vevidas, no es extraño y creerle con él celebro trastornado, de tal suerte, que aunque después de mucho tiempo, percibiese las cosas de distinto modo de la que sin en sí, y de esto, pudo hacer provenido el que de improviso acusase a Victoriano, sin have tenido presente a el otro compañero y una vez fixado a causa de aquel defecto, no era muy fácil que dejase de insistir en su primer propósito.

130Victoriano según he dicho asegura que haviendo ido por Morales, él y otro compañero, que solo conoce de cara, a practicar la diligencia de coger las bestias, quedándose el a la mitad del camino, pero descansar y cuidar un allano de Matasano volvió el compañero asegurándole que Morales les hiba a salir al encuentro (fol. 32v) por otro camino.

131La verdad de esta afirmativa se presenta apoyada en el mismo hecho de haverse encontrado a Morales en casa de [manchado….] (fol. 33) …por la equidad, y siendo esto así, con quanta mayor razón no se deverán juzgar los de mayor gravedad por el mismo principio. En el de que se acusa [manchado] (fol. 33v) a Victoriano como a Joaquín con [manchado] …escoriación en el año de [manchado] bastante de haverlo reconocido días después, que lo hicieron los profesores Flores y Soto, quienes [ilegible] certifican, no haver encontrado en dicha parte, lesión alguna de lo que si [manchado] (fol. 34) [manchado] (fol. 34v) [manchado]

132Juzgado segundo, noviembre veinte y siete de ochocientos seis.

133Autos y testimonios del señor azesor con citación.

134[Rúbrica] José García Zelaya
[Rúbrica]

135En dicho cité al reo presente su curador (fol. 35) el procurador León doy fe.

136León García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

137Señor alcalde ordinario

138En el año de ochocientos seis se puso preso a Victoriano José Ambrosio, indio del pueblo de Mixco por sospechas de haber sido el agresor del homicidio executado en el mes de enero del mimo año en Pedro Pablo Tolón también indio, que se encontró muerto en el llano de Yncapié con inmediación a los arcos por donde se conduce el agua a esta capital; pero no resultando contra el otro indicio, que el de haberle encontrado tres días después, es decir quatro o cinco después del homicidio en las inmediaciones del mismo sitio como en disposición de azechar; pero no habiéndose podido adelantar los convencimientos se le mandó poner, y puso en libertad.

139Después la noche del veinte de mayo de este año se volvió a poner preso al mismo José (fol. 35v) Victoriano con motivo de la denuncia o queja que dio Catalina Rojas de haber con violencia usado sodomíticamente de su hijo joven Joaquín Morales intentando ahorcarlo con un bejuco, y robádole la ropa de uso que llevaba puesta dejándolo desnudo, de que se tomó ocación para tratar igualmente de averiguar el robo de una mula de Ramón Gil y otros varios hurtos executados en el pueblo de Mixco.

140En orden a estos últimos no haí convencimientos o probabilidad bastante para imponer por ellos a este reo pena alguna proporcionada a su gravedad si estubiesen justificados; y aunque en quanto a la sodomía o conatos de ella de que depone el pasiente Juaquín Morales, resultan algunos ligeros indicios son tan ligeras, y equivocar que por ellos no se puede formar un juicio práctico y seguro de su realidad, y sería muy expuesto el condenarle en este concepto aun quando no fuese con toda la pena, que corresponde a la gravedad de tan abominable delito: porque aunque este es uno de aquellos que admiten prueba privilegiada, esta circunstancia nunca puede obra el que se tenga por suficiente el dicho solo del cómplice voluntario o forzado.

141Está con todo convencido del robo de la ropa (fol. 36) de uso del mencionado Juaquín Morales, en el hecho mismo de haberse encontrado en su poder siendo una persona infamado y sospechoso de semejantes raterías las piezas mismas de que aquel estaba vestido y confesado al tiempo de aprehenderlo ser de su pertenencia, y no falta probabilidad de haber intentado sufocarlo.

142Aunque como se ha dicho el reo José Vitoriano no está convencido del homicidio de Pedro Pabló Jolón ni del robo de la mula de Ramón Gil, ni demás, que le atribuyen los indios de Mixco, ni del delito de sodomía, sin embargo esto cúmulo de criminalidades de que ha estado indiciado y procesado, y el robo efectivo de la ropa de Juaquín Morales, hacen creer que José Vitoriano es un hombre de un corazón dañado, y perversar costumbres que necesita corrección y castigo, pero como por otra parte debe tenerse consideración a su calidad, se ha de servir vuestra merced condenarlo en dos años de servicio en las obras públicas de esta capital, sin costar, dando cuenta oportunamente a la real (fol. 36v) sala del crimen para su aprobación o reforma. Guatemala y diciembre 4 de 1806.

143Zelaya
[Rúbrica]

144Juzgado segundo de Guatemala diciembre nueve de mil ochocientos seis.

145Vistos: declarase en todo como parece al señor asesor, y en su consequencia se condena a José Victoriano Ambrosio en dos años al servicio de obras públicas, dándose cuenta a la real sala para su aprobación o reforma.

146Gorriz José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

147En dicho lo hize saver a José Victoriano Ambrosio presente su curador quienes expresaron conformarse con la sentencia doy fe.

148León García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

149(Fol. 37)
Don Joaquín José Calvo, escribano de cámara de la real sala del crimen, del juzgado pribativo de tierras, de censos y comunidades de yndios, e interino del general de yntextados de este reyno &a.

150Certifico: que haviendose visto en dicha real sala, la causa instruida contra José Victoriano Ambrocio, por pecado nefando y otros exesos, la qual acompañó el alcalde ordinario de segundo voto de esta ciudad, con consulta de nueve de diciembre del año próximo pasado, se mandó pasar al señor fiscal, y con atención a lo que pidió dada cuenta por relator se proveyó el auto de este tenor. Real sala del crimen enero cinco de mil ochocientos siete. Vistos dixeron: condenase al yndio José Victoriano Ambrocio, a quatro años de (fol. 37v) servicio en las obras públicas de esta capital, en cuyos términos se aprueba la sentencia del alcalde seguido, y debuelvanse

151(fol. 38)
El señor Don José Antonio Batres alcalde ordinario de segundo voto, doy fe.

152Batres José García Zelaya
[Rúbrica] [Rúbrica]

153En dicho lo hize saver al reo y al alcaide, doy fe.

154Abad García Guerra
[Rúbrica] [Rúbrica]

155José Victoriano Ambrosio hiso fuga de la cadena según aviso del alcalde.

156García Zelaya
[Rúbrica]