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AFEHC : articulos : Jesús en el imaginario de los hombres y las mujeres de los puertos de Centro América y el Caribe : Jesús en el imaginario de los hombres y las mujeres de los puertos de Centro América y el Caribe

Ficha n° 2544

Creada: 23 diciembre 2010
Editada: 23 diciembre 2010
Modificada: 15 enero 2011

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Autor de la ficha:

Carmela María VELAZQUEZ BONILLA

Editor de la ficha:

Elizet PAYNE IGLESIAS

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Jesús en el imaginario de los hombres y las mujeres de los puertos de Centro América y el Caribe

Este trabajo forma parte de una investigación sobre el obispo de la Diócesis de Nicaragua y Costa Rica, Pedro Agustín Morel de Santa Cruz, inscrita en el Centro de Investigaciones Históricas de América Central. Al analizar las devociones que el obispo mencionó en sus visitas, surgió la idea de conocer a cuáles de estas devociones se acercaron los pescadores y marineros para buscar su protección cuando salían a navegar. Ampliando nuestra búsqueda nos encontramos que muchos han buscado a Jesús, por lo que decidimos investigarlo en las diferentes advocaciones que se presenta en los puertos. Nos hemos encontrado que hay devociones que son más constantes como la del Cristo del Buen Viaje, muy requerido en Cuba, desde los primeros marinos que llegaron de España hasta nuestros días. También esta devoción se encuentra en Nicaragua, Puerto Rico e Isla Margarita. Otro Cristo está en Portobelo y Jesús de Petatlán acompaña a los pescadores de Puntarenas, Costa Rica, en sus faenas de mar.
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Palabras claves :
Jesús, Devoción, Puertos, Caribe
Autor(es):
María Carmela Velázquez
Fecha:
Diciembre de 2010
Texto íntegral:

Introducción

1 Una devoción es la relación de confianza y dependencia que un devoto establece con Cristo, la Virgen en alguna de sus advocaciones, o con algún santo o santa de la corte celestial. En esta relación, el devoto guarda un fervor especial por una o varias devociones que ha conocido y ha adoptado como parte de su visión de mundo. Por este vínculo, el devoto cree que existe una relación de doble vía por medio de la cual reza y formula promesas para que sus solicitudes sean atendidas. El creyente acude a esta instancia celestial sobre todo en los momentos de angustia o en busca de un aliado para resolver las diferentes situaciones que se le presenten en su vida y también para encomendarse a la muerte1.

2Las prácticas de estas devociones se han realizado a través del tiempo a nivel personal o grupal, en forma particular o pública y la gran mayoría tiene normas especiales establecidas por la Iglesia al través del año litúrgico. Existen también celebraciones marcadas por la historia y la tradición popular de cada lugar como las fiestas patronales, los días de romería y peregrinación y, obviamente, los que se dan por la vida misma de la comunidad y sus miembros, pero este segundo calendario debe de tener en cuenta al primero que garantiza la unión de toda la comunidad eclesial2.

3Para que una devoción se difunda, la comunidad que la practica debe aprehenderla, aceptarla y convertirla en parte de su mentalidad, para que tenga arraigo en los fieles y origine un vínculo que trascienda las barreras temporales. Debemos también tener presente que las devociones están directamente ligadas a la vida terrenal de los fieles que la practican. Es así como nacen las diferentes especialidades, es decir con respecto a la salud si bien es cierto que se recurre a Dios en primera instancia y a su madre para que interceda ante su hijo, también y con mucha insistencia se buscan como abogados a los diferentes santos de la corte celestial. Estos según el lugar y la época tienen atribuciones especiales para ayudar a sus fieles en sus momentos difíciles, así contra la peste recurrirán a San Sebastián, contra los problemas de la garganta a San Blas, a San Benito de Palermo para tener la comida necesaria y a San Pedro de Betancur para la salud. Todas estas necesidades se han dado en todas las regiones y los lugares del mundo en que han habitado los devotos de la Iglesia Católica.
En el caso de nuestro análisis, los hombres y las mujeres que han habitado las tierras de las costas al través de los tiempos, es muy probable que hayan acudido no solo a los santos ya mencionados, sino que además por tener una vida tan ligada al mar, ya sea por faenar en él, o para desplazarse de un puerto a otro, sus familias, ellos y ellas, han creado una serie de relaciones con Dios, la virgen y algunos santos, para que los protejan cuando están en el mar. De estas devociones analizaremos la gran importancia de Jesús que fue muy significativa en los puertos de Centro América y el Caribe.

Las devociones a Jesús

4La devoción a Jesús como hijo de Dios y como parte de la Santísima Trinidad, es una de las más fuertes en los puertos de Centro América y el Caribe; y se le atribuyen diferentes nombres como Cristo del Buen Viaje, Jesús de Petatlán, Corazón de Jesús y Cristo Negro de Portobelo entre otros.

5En el caso de Cristo del Buen Viaje, la devoción adquirió desde muy temprano una gran popularidad entre los marinos de las flotas y armadas que hacían sus viajes entre España y las Indias lo mismo que para el tornaviaje. En el caso de La Habana, capital de la Isla de Cuba, puerto de entrada y de salida en las rutas de la flotas hacia tierra firme, los marinos que desembarcaban en el Puerto de Carenas, −hoy conocido como puerto de La Habana−, se dirigían hacia la iglesia ubicada en la calle de la Amargura para dar gracias al Cristo del Buen Viaje, por sobrevivir a los peligros de la navegación.

6La iglesia bajo el nombre de Cristo del Buen Viaje, tuvo como antecedente la ermita de Nuestra Señora del Buen Viaje, que se fundó en el siglo XVI, se le conocía como el Humilladero, y estaba ubicada en el barrio de Campeche hacia el extremo sur de la ciudad. Este nombre viene de que eran antiguos pobladores de la zona de Campeche en México. Luego, para edificar la iglesia en 1640 se dio un traslado cerca de lo que era la Puerta de Tierra de la muralla habanera, y en 1693 fue declarada iglesia, en donde permanece hasta hoy en día. En la segunda mitad del siglo XVIII la iglesia era un crucero con dos torres iguales en los extremos de la fachada. Durante el gobierno del obispo Juan Lazo de la Vega y Cancio, se iniciaron los trabajos relacionados con la capilla mayor y las dos colaterales, a su muerte la concluyó el obispo Morel de Santa Cruz3.

7La ubicación de la iglesia estuvo relacionada con la procesión de los Vía Cruces de la Cuaresma que se celebraban desde el convento de San Francisco hasta esa iglesia, esta calle se llama de la Amargura, y se extendía desde la plaza de San Francisco y terminaba en la puerta principal de la Iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje. Como se puede observar, hay una fuerte relación entre los franciscanos y la devoción del Cristo del Buen Viaje.

8En 1604, cuando los franciscanos decidieron erigir la ermita del Humilladero y del Calvario donde luego se construiría la Iglesia del Santo Cristo, los padres franciscanos: “colocaron unas planas o explanadas en donde se ponían por la Cuaresma las imágenes de Cristo crucificado, la Virgen y los ladrones, que forman con el primero, el cuadro correspondiente a esta parte de la Pasión. Se le denominó el Calvario y era el término del Vía Crucis, que los días de Cuaresma salía recorriendo las estaciones. En el trayecto de la calle que se llamó con diversos nombres; del Calvario y de las cruces, para denominarse finalmente calle de la Amargura4.

9También nos encontramos que esa devoción ha existido en otras parte de la isla, como bien lo reportó el obispo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz en su visita de 1754-1757; en ella señaló que había una ermita en San Juan de los Remedios5. En Camagüey, que se conocía como Puerto Príncipe, villa muy importante, para Morel, pues indicó que después de La Habana “no hay pueblo alguno que le exceda ni aún le iguale6”. En este lugar, una de las iglesias principales hasta hoy, es la del Santo Cristo del Buen Viaje. Ahí es notable la presencia de los franciscanos, que tienen dos cátedras una de Gramática y otra de filosofía. En la villa de Bayamo existió igualmente una iglesia para esta devoción y en Santiago de Cuba, sede de la Diócesis de Cuba, puerto muy importante en el que igualmente había una iglesia del Buen Viaje que pertenecía a la Cofradía de los navegantes7.

10En el caso de la isla de Puerto Rico, en el Viejo San Juan nos encontramos que también hay una devoción importante a esta misma devoción, en una iglesia que hoy regentan los capuchinos, que son una rama de los franciscanos; aquí: “…un bello crucifijo llamado ‘El Cristo del Buen Viaje’. Esta es una escultura en madera policromada muy antigua. La historia popular dice que esta escultura fue encontrada flotando en el mar, frente al Castillo del Morro, en el siglo XVIII y que fue transferida a tierra por unos pescadores que se percataron de un naufragio en esa época8”.

11A este Cristo se le siguió un proceso para datar su edad, mediante la técnica del carbono 13 y se ubica a la imagen, entre los años1680 a 1790. Se detectó además, con un microscopio electrónico infrarrojo elementos de sodio (NA) y cloro (CL), los cuales conforman la sal encontrada en el mar. La idea de los capuchinos es tratar de corroborar la historia popular que rodea a esta imagen. Luego de los estudios realizados ellos señalan “que el Cristo del Buen Viaje es una escultura policromada en cedro español, ejecutada en una escuela de escultura española, entre los años 1680 al 1790 y que por alguna razón, la embarcación que la transportaba naufragó frente al Castillo del Morro9”.

12Como podemos observar, en San Juan se ha dado desde la época colonial una preferencia de los fieles de este puerto, por este Cristo al que se encomiendan al igual que en Cuba, cuando viajan tanto en esta tierra, como para el viaje definitivo a la vida eterna. Le piden: “Señor, Jesucristo del Buen Viaje, danos a todos los presentes un viaje feliz y un tiempo de paz, a fin de que, en compañía de tu Santísima Madre, podamos llegar felizmente al lugar a donde vamos y, por fin, a la vida eterna. Amén”.

13También encontramos devociones similares en el caso de Nicaragua; aquí, en el Viejo, − pueblo cercano al puerto del Realejo −, iban a descansar los viajeros en su ruta hacia Lima; lo que les permitía carenar sus embarcaciones y abastecerse con agua y comida para proseguir su ruta. En este pueblo del Viejo en la Basílica menor de Nuestra Señora del Viejo, patrona de Nicaragua desde 2002, se encuentra una imagen del Cristo del Buen Viaje; esta es de madera de ébano y de ella se afirma que fue traída de Lima por el provincial del convento de San Francisco de esa localidad.

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Fotografía 1
Fotografía 1

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Fotografía 2
Fotografía 2

16El testimonio de la llegada de este Cristo a El Viejo fue dado al igual que el de la imagen de Nuestra Señora del Viejo por el obispo Fray Benito Rodríguez de Baltodano, que estuvo al frente de la diócesis de Nicaragua y Costa Rica de 1621 a 162910. Este testimonio fue ratificado por el obispo Fray Alonso Bravo y Laguna, obispo de la misma diócesis de 1671-1674; testimonio que se perdió porque en una invasión de los piratas, en 1673, los fieles y las autoridades tomaron los documentos y las imágenes de la iglesia y se la llevaron al monte. Parece ser que la choza en donde los habían puesto se quemó, y con ella los documentos, pero no las imágenes que se lograron salvar11. Esta imagen continúa en la Basílica Menor de Nuestra Señora del Viejo y se le manifiesta una especial devoción.

17Esta misma devoción del Cristo del Buen Viaje, la encontramos en la Isla Margarita, en Pampatar, y goza de una gran devoción. Pampatar es una de las ciudades más antigua de la Isla de Margarita. Desde sus inicios ha sido un pueblo de pescadores cuyo origen se remonta a los 1530, cuando los primeros españoles decidieron quedarse en ella y para asegurar su permanencia, edificaron fortalezas y fortines para resguardarse de los ataques piratas12. Sobre su existencia una leyenda que señala que esta imagen llegó a Pampatar para quedarse y que Dios quiso que viajara en el Bergantín Santa Lucía para permanecerse en las orillas de sus playas. Los lugareños narran que la imagen debía ser transportada en una embarcación rumbo a Santo Domingo, pero la embarcación no pudo zarpar de Pampatar a causa del mal tiempo por lo que sus tripulantes se vieron obligados a dejarla allí.

18Existe incluso un escrito que narra la bitácora de la embarcación donde se detalla que el mar era un azul y tranquilo y el cielo de suave color advertían el mejor de los tiempos para emprender la travesía, una vez dispuestos a emprender el viaje, el cielo ser tornó repentinamente tormentoso, rayos y truenos impidieron la salida, entonces la tripulación revisó la mercancía que llevaban a bordo, solo entonces encontraron el milagro del Santa Lucía, abrieron una caja donde encontraron el ensamble de una cruz de donde pendía la imagen de un Cristo con el rostro más compungido que jamás se había visto; la mirada del Cristo impresionó tanto a la tripulación del barco que lo bajaron, solo entonces el tiempo recio menguó y la tranquilidad de nuevo embargó las llanas aguas de Pampatar, por lo que se dedujo que el Cristo se quiso quedar aquí, en la bella bahía de Pampatar. Con el tiempo se construyó la iglesia del Cristo del Buen Viaje, al que se encomiendan todos los neoespartanos al emprender cualquier travesía que los aleje de la isla13.

19En el Puerto de Puntarenas en el Pacífico de Costa Rica, existe hace más de 100 años un fervor especial por Jesús de Petatlán, devoción nacida en México. Cuenta la tradición que en 1555 se fundó el pueblo de Petlatán en la región de la Costa Grande, por fray Bautista, franciscano. Buscó el fraile fundar un templo para Jesús y por lo que se propuso comprar una imagen en Puebla de los Ángeles con ese fin. Pero cuenta la tradición que un escultor le ofreció al fraile hacerle una escultura y que no hiciera el largo viaje, lo que aceptó, al fin en la Semana Santa apareció la figura cerca de un arroyo cercano al pueblo y es el Cristo que todavía hoy se venera14.

20A Puntarenas, según señaló el vicario general de la diócesis, presbítero Emilio Montes de Oca, lo primero que llegó fue un cuadro traído por la familia Conde, este cuadro se conserva en la iglesia del Carmen en Puntarenas. Con el tiempo se realizó la imagen que hoy está en la catedral. Esta obra escultórica de bulto fue elaborada por uno de los imagineros Zúñiga de Costa Rica. Esta es una advocación muy fuerte en Puntarenas y sobre todo en los pescadores, que se encomiendan a él para salir a pescar y en muchas oportunidades llevan una estampa de este Cristo en sus barcos.

21El culto había decaído pero con la llegada de Fray Casiano de Madrid, capuchino que tuvo una gran importancia por su gran labor social en Puntarenas, logró que la devoción se restableciera y nos encontramos que ya para 1933, la imagen fue bendecida por el obispo monseñor Monestel, de la Diócesis de Alajuela, diócesis a la que pertenecía Puntarenas en ese momento, puesto que la Diócesis de Puntarenas fue creada en 1998.

22La imagen sale una sola vez de la catedral que es en donde se encuentra, el lunes santo y se celebra una procesión de toda la diócesis. Su posición de hincado tiene que ver con las tres caídas que sufrió Jesús en su camino al Calvario como se ve en la oraciones de su triduo.

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Devoción a Jesús de Petatlán
Devoción a Jesús de Petatlán

24Otra devoción a Jesús que nos encontramos en el puerto de Santiago de Cuba es la de “Ecce Homo” se dice que fue la advocación que dio el sello local y específico a los habitantes de esa villa e identificó al criollo santiaguero con la tierra donde había nacido. Santiago de Cuba fue la sede de la Diócesis de Cuba hasta casi finales del siglo XVIII:

25La imagen del “Eccse Homo” (“He aquí ese hombre”) consiste en una tabla de cedro de 18 pulgadas de alto e igual de ancho 11 9 líneas respectivamente, en la cual está pintada una representación de Jesús de 141 pulgadas. Francisco Antonio, vecino de Cartagena de Indias y maestro pintor, trajo la tabla a la villa y por orden del cabildo, en 1610, fue colocada como puesta del sagrario del altar mayor de la catedral. Posteriormente, el último miércoles del mes de agosto la imagen se declaró milagrosa pues se afirma que sudó. Este hecho se repitió según la leyenda el mismo día de 1630, y con mayor abundancia en 164315.

26El culto continuó pero en los años treinta del siglo XVIII, el culto había decaído mucho; fue entonces cuando el deán Pedro Agustín Morel de Santa Cruz, solicitó junto con el cabildo catedralicio que se le restableciera a la imagen su antigua función. Morel trató de nombrar un mayordomo que cuidara del culto pero a pesar de todo, en la segunda mitad del mismo siglo, la imagen volvió a perder importancia. Pudo haber tenido importancia en este descenso de la devoción el terrible terremoto que sufrió Santiago en de Cuba en 1776 que destruyó gran parte de la ciudad. El culto se mantuvo pero ya sin el arraigo popular que iban adquiriendo otros cultos. Se considera por lo tanto, que el siglo XIX fue el de la pérdida de la memoria del Santo Ecce Homo y en el siglo XX, la imagen fue retirada del templo y guardada en el desván de la catedral de Santiago16.

27En el caso del Cristo Negro de Portobelo, parece ser que desde la colonia ha tenido un lugar considerable en la mentalidad de los católicos de este puerto en Panamá. Portobelo tenía una gran importancia en la ruta transísmica del istmo, por el que cruzaba la plata que venía del Perú y los productos que llegaban en la flotas desde España. La compra de estos productos se hacía en las ferias que se celebraban cuando llegaban las flotas a este puerto.

28La devoción del Cristo de Portobelo cuenta la tradición que llegó a este puerto hace casi 350 años; que las olas del océano Atlántico llevaron hasta la playa de San Pedro de La Escucha la pesada imagen de un Cristo de color negro. Hay dos versiones de cómo llegó la imagen a este lugar. La primera asegura que un indio llamado Kichimbanchi descubrió al santo flotando en las aguas y lo arrastró a la orilla. La segunda, y la más conocida, dice que el Cristo era llevado en un barco hacia Colombia o Perú y el mal tiempo obligó a desembarcar en Portobelo. Añade la historia que cada vez que este barco intentaba zarpar, se desataba una tormenta que lo impedía. Al cabo de varios intentos, los españoles encargados de la imagen decidieron dejarla en Portobelo, y desde entonces permanece allí. También aseguran que simultáneo a la llegada del Cristo Negro a Portobelo se desató una terrible epidemia de viruela, que diezmó fuertemente la población, y motivó que todos los ciudadanos del pueblo le imploraran de rodillas a la imagen que los protegiera de este mal. Milagrosamente, la epidemia cesó al día siguiente, y desde ese día todos los 21 de octubre se realiza una multitudinaria procesión en Portobelo17.

Conclusiones

29Como se puede observar, varias de las devociones a Cristo en los sitios portuarios, dieron inicio en el periodo colonial y aún hoy están presentes en la mentalidad de los habitantes de estos lugares. También debemos de mencionar que se confirma con el análisis anterior como estos fieles acuden a estas devociones para que los acompañen en su mundo relacionado con el mar, cuando se encomiendan a ellas buscando su protección y auxilio.

30Otro aspecto muy importante que se señala en varias de estas devociones está relacionado con tradiciones y narraciones de que el mar estaba “calmo” pero cuando querían llevarse a la imagen a otro lugar, se venía una tormenta y no lo podían mover. Esto de que la imagen se pone pesada para que no la muevan y ahí se le realice un templo es bastante común en la mentalidad religiosa, recordemos a San José de Orosi que, según la tradición, tampoco pudieron moverlo. Y además, su iglesia está en la dirección de Talamanca, ya que él quería seguir “viendo” a su adorada Talamanca. En estos casos como las devociones que tienen que ver con aspectos marítimos, el mar es factor muy importante este se convierte en un cómplice de la devoción, se crece, se encrespa y no permite que el barco pueda navegar.

31En el desarrollo y crecimiento de estas devociones, podemos palpar la participación de los miembros de la orden franciscana, ya fueran los franciscanos o luego, los capuchinos quienes buscaron rescatar la devoción cuando su culto parecía perdido. Ese fue el caso de fray Casiano de Madrid en Puntarenas con la devoción de Jesús de Petatlán. En Puerto Rico nos encontramos también a los capuchinos con el Cristo del Buen Viaje al igual que a los franciscanos en el Viejo, Nicaragua que trajeron la imagen de Perú. Lo mismo se observa con la creación de la iglesia y la devoción al Cristo del Buen Viaje en La Habana.

32Esto nos conduce a meditar la gran influencia que en América que tuvieron los franciscanos. Debemos recordar también que ellos jugaron un gran papel en la evangelización y que llegaron no solo a las grandes ciudades sino a lugares alejados y con toda seguridad, desembarcaron en nuestros puertos, lo que les permitió en muchos casos influir en la mentalidad religiosa de los habitantes de estas tierras.

33Notas de pie de página

341 Véase Carmela Velázquez, El sentimiento religioso y sus prácticas en la Diócesis de Nicaragua y Costa Rica. Siglos XVII y XVIII , (Tesis de doctorado, Sistema de Estudios de Posgrado de la Universidad de Costa Rica, San José, 2004), pág. 227.

352 Véase Dionisio Borobio, Et Al. La celebración en la Iglesia III. Ritmos y Tiempos de las celebraciones, (Salamanca: Ediciones Sígueme, 1990), pág. 32.

363 Véase Fermín Romero, La noble Habana, (Madrid: Editorial Pablo de la Torriente, 1992), págs.105-106.

374 Véase Salvador Larrua Guedes, Cinco siglos de evangelización franciscana en Cuba, (San Juan, Puerto Rico: Custodia Franciscana del Caribe, 2004), pág. 15.

385 Véase Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, Primeros Historiadores del siglo XVIII, (La Habana: Biblioteca Clásicos Cubanos, 2005), pág. 57.

396 Véase Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, Primeros historiadores, págs. 65-66.

407 Véase Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, Primeros historiadores, págs. 150.

418 “Santo Cristo del Buen Viaje, Bendice nuestras familias, Y a todos los que viajen”, http://www.capuchinospr.org/boletin/OFMBoletinVOL4-3.pdf consultado el 20 de agosto de 2010).

429 “Santo Cristo del Buen Viaje, Bendice nuestras familias, Y a todos los que viajen”, véase http://www.capuchinospr.org/boletin/OFMBoletinVOL4-3.pdf consultado el 20 de agosto de 2010).

4310 La Diócesis de Nicaragua y Costa Rica incluyó tanto a Nicaragua como a Costa Rica desde 1541 hasta 1850 en que Costa Rica tuvo ya su diócesis propia.

4411 Véase Edgar Zúñiga, Historia Eclesiástica de Nicaragua, (Managua: Ispaner, 1996), pág. 138.

4512 “Pampatar – Isla de Margarita”, véase http://islamargarita.viajar.com.ve/pampatar.htm , consultado el 20 de agosto de 2010.

4613 “Historia del Cristo de Buen Viaje – 03 de mayo su dia…” , véase http://enoriente.com/canales-magazine-95/cronicas-orientales-magazine-97/14802-historia-del-cristo-de-buen-viaje-03-de-mayo-su-dia

4714 “http://templos_de_México.lespana.es/petlatán.htm (http://templos_de_México.lespana.es/petlatán.htm)”:http://templos_de_México.lespana.es/petlatán.htm

4815 Eduardo Torres –Cuevas, Edelberto Leiva Lajara, Historia de la Iglesia Católica en Cuba. La Iglesia en las patrias de los criollos (1516-1789) , (La Habana: Ediciones Boloña, Editorial de Ciencias Sociales, 2008), pág. 201.

4916 Eduardo Torres –Cuevas, Edelberto Leiva Lajara, Historia de la Iglesia Católica en Cuba, pág. 203.

5017 “El Cristo Negro de Portobelo es el santo de los cantantes” http://www.oei.org.co/sii/entrega26/art03.htm, consultado el 20 de agosto de 2010.

Para citar este artículo :

María Carmela Velázquez, « Jesús en el imaginario de los hombres y las mujeres de los puertos de Centro América y el Caribe », Boletín AFEHC N°47, publicado el 04 diciembre 2010, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=2544

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