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AFEHC : transcripciones : Edicto y Mandato del obispo Juan Bautista Álvarez de Toledo (1715), obispo de Guathemala, sobre la obligación que tienen los pastores de almas de aprender las lenguas indígenas del lugar. : Edicto y Mandato del obispo Juan Bautista Álvarez de Toledo (1715), obispo de Guathemala, sobre la obligación que tienen los pastores de almas de aprender las lenguas indígenas del lugar.

Ficha n° 2600

Creada: 10 mayo 2011
Editada: 10 mayo 2011
Modificada: 14 mayo 2011

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Autor de la ficha:

Santiago GARCíA IPARRAGUIRRE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Edicto y Mandato del obispo Juan Bautista Álvarez de Toledo (1715), obispo de Guathemala, sobre la obligación que tienen los pastores de almas de aprender las lenguas indígenas del lugar.

El Mandato tiene su núcleo central en la obligación que los curas tienen de aprender las lenguas para predicar el evangelio y administrar los sacramentos. El Obispo, al exigir y mandar esto, muestra su responsabilidad y se lo pone bajo problema de conciencia. Dicho mandato lo fundamenta en citas de la Sagrada Escritura, leyes, cánones de concilios…etc. El tono es duro. Les obliga a los curas a aprender las lenguas. No pueden disculparse poniendo su confianza en un coadjutor.
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Palabras claves :
Mandato, Lenguas indígenas, Sacramentos, Iglesia, Pastor, Obispo, Curas
Autor:
Juan Bautista Álvarez de Toledo
Fecha:
1715
Paginas:
29
Texto íntegral:

1

Introducción

2El texto que voy a transcribir es un Edicto del Obispo Juan Bautista Álvarez de Toledo escrito en 1715 e impreso en la Antigua Guatemala el mismo año.

3En el archivo parroquial de Chimaltenango, en el volumen tercero de libros de bautismos (que va de 1707 a 1724), se encuentran dos textos que dicho Obispo mandara poner e insertar en los libros bautismales, para que se tuvieran muy en cuenta. El primero es una Carta Pastoral donde amplía el uso de las indulgencias.

4El segundo, que corresponde a nuestro documento, es el Mandato o Edicto y consta de diez páginas. Como ya dije, se encuentra encuadernado en el libro de bautizos anteriormente mentado.

Estudio.

Datos biográficos del autor.

5El retrato que se encuentra en la sacristía de la Catedral Metropolitana1 lleva una inscripción que dice: “El Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Doctor y Maestro Don Fray Juan Bautista Alvarez de Toledo natural de la Ciudad de San Salvador, provincia de Guatemala, de la orden de San Francisco, Obispo de la Santa Iglesia de Ciudad Real de Chiapas, promovido a ésta de Guatemala el año de 1712, entró en ella a 3 de abril de 1713, gobernó hasta mayo de 1724, que fue ascendido al obispado de Guadalajara. Lo renunció, se quedó en Guatemala y murió a 2 de julio de 1725. Se sepultó en la Iglesia del Colegio de Cristo”.

6A pesar del apellido, se considera el primer obispo nacido en la Capitanía General de Guatemala. Agustín Estrada2 nos dice que era guatemalteco. Huérfano de padre y madre fue recogido y adoptado. Su verdadero nombre, dice Estrada, sería Juan Álvarez del Castillo. Tomó el hábito franciscano y adelantó en los estudios. Fue lector en artes y filosofía y alcanzó el doctora do. Tuvo el cargo de provincial y comisario general de la Orden franciscana. Nombrado Obispo de Ciudad Real de Chiapas en 1708, ocupó la Sede de Guatemala en 1713. En 1724 es traspasado a la diócesis de Guadalajara muriendo en Guatemala en 1725.
El juicio que Agustín Estrada da sobre este obispo es sumamente negativo. Lo pone como el contraste de la santidad, ilustración, caridad y humildad de muchos de sus predecesores. Esta leyenda negra la basa Estrada en la historia del dominico Fray Francisco Ximénez3, entre otros, quien dice que “fue enviado a Guatemala como un castigo de Dios, por los múltiples pecados que allí se cometen”. Hombre polémico, avariento, codicioso, ambicioso, pedante, engreído, habría tenido problemas con el pueblo, clérigos y religiosos, quienes trataron de quitárselo de encima. Prácticamente los documentos que lo acusan tan desfavorablemente son los del historiador Fray Francisco Ximénez. En verdad que su mandato y edicto que transcribo, demuestra y denota, por una parte, la actitud de una persona dura, polémica, e intransigente.

7Hasta qué punto el juicio de Estrada corresponda a la realidad, no lo sé. La imagen negativa que da del Obispo viene de una sola fuente. Ximénez critica su codicia que motiva su cambio de Chiapas y la desgracia que supuso su nominación para la diócesis de Guatemala. Por otra parte, de sólo los dos textos que hay en el libro parroquial, la impresión que se saca de Juan Bautista Álvarez de Toledo es positiva. Positiva porque la Carta Pastoral sobre las indulgencias nos muestra a un pastor preocupado por la salvación de almas, quien trata de ampliar la oportunidad de que los fieles tengan más ventajas de pagar sus penas. El mandato que edito nos manifiesta también un Obispo preocupado por el bien espiritual de los indígenas. Quiere que se evangelice en sus lenguas. Es duro. Quita el oficio y el beneficio a áquel que no está en capacidad de predicar y administrar en lengua, y exige que el candidato a un oficio eclesiástico se someta al examen de lenguas nativas que se hablen en el lugar donde desempeñará su acción pastoral, debiendo dominarlas. Esto tuvo que ser confictivo y causar muchos problemas. Al mismo tiempo quita el oficio y beneficio eclesiástico a quien no domina ni usa las lenguas nativas del lugar donde realiza su trabajo pastoral. Ximénez dice que era avaro, ambicioso… etc. ¿No será que era un Obispo exigente que llamaba al cumplimiento evangélico del oficio? Se deberían buscar más fuentes. Por otra parte la preocupación que tiene por la vista pastoral dice algo en favor suyo.

Análisis, estructura, e importancia del Mandato que se edita.

8El Mandato tiene su núcleo central en la obligación que los curas tienen de aprender las lenguas para predicar el evangelio y administrar los sacramentos. El Obispo, al exigir y mandar esto, muestra su responsabilidad y se lo pone bajo problema de conciencia. Dicho mandato lo fundamenta en citas de la Sagrada Escritura, leyes, cánones de concilios…etc. El tono es duro. Les obliga a los curas a aprender las lenguas. No pueden disculparse poniendo su confianza en un coadjutor. Les dice que es un problema de conciencia y salvación. Les exige presentar examen y les sentencia con la pérdida del beneficio. Les obliga a tener el documento a la mano, insertándolo en el libro de bautismos. De la acogida del mandato y su cumplimiento nada se sabe. Pero es probable que levantase un polvorín y que afease su imagen.

9El comunicado del Obispo viene a componerse de seis partes. En la primera hay un planteamiento del problema que obliga al Obispo, a las iglesias de este obispado y a sus ministros; éste consiste en la necesaria “pericia en lengua tanto para los ministros como para los curas”. En la segunda da las razones de esta necesidad: hay cédulas reales que así lo exigen; es un derecho natural, divino y eclesiástico que se enseñe la doctrina, lo cual no puede hacerse ignorando el idioma de los feligreses; es un cuasi-contrato entre el cura y los feligreses, pues ellos lo alimentan y reciben en cambio el alimento espiritual; así se afirma en el Antiguo Testamento y en el Nuevo; es un mandato de los concilios: Arles, Maguncia, Mexicano; lo manda San Pablo, quien explica la forma de comunicar la fe “por el oído”, y de modo “que se entienda”. En la tercera parte explica el modo de cumplir con esta obligación, excluyendo que pueda cumplirse la obligación por medio de “coadjutores” y se cita el Concilio de Trento y a Inocencio XI; predicar y oficiar en las lenguas nativas debe considerarse parte de la cura de almas, y un compromiso que se adquiere al recibir el beneficio, el que debe cumplirse personalmente sin descargarlo en otros; en fin, que es un medio indispensable para pastorear la grey. En la cuarta expone las consecuencias del incumplimiento de este deber: aumento del paganismo, idolatría y superstición entre la gente; ignorancia de las cosas de la fe entre indígenas; Dios castigará a los curas ya que les demandará las almas de los indígenas. En la quinta recurre a la exhortación: que sin perdonar trabajo, cumplan con el Concilio Mexicano II e imiten a Jesús Pastor; se acomoden a la capacidad de los humildes y cumplan la Palabra de Dios. En la última parte se denuncia a los que retienen los beneficios ignorando las lenguas y no se empeñan por aprenderlas, porque no se salvan, y pecan mortalmente; mantienen injustamente el beneficio no pudiendo ser dispensados ni por el obispo, ni por el Papa; quedan incapacitados para dar la absolución. Termina el edicto pidiendo se dispongan los curas a ejecutar el mandato del obispo: todos deben presentar testimonio de estar examinados y aprobados en las lenguas de los partidos donde administran; Quienes no lo tienen quedan citados, convocados y emplazados a comparecer a examen de las lenguas indígenas de sus curatos, el que se hará en el Palacio Episcopal de Guatemala; a quienes se les reprobase, se les anularán las colaciones y provisiones de sus curatos y beneficios, y serán indignos y no aptos para ocupar y solicitar otros curatos. Finalmente, manda imprimir el mandato, y que cada cura tenga una copia en su poder, la que se pondrá en el libro de bautizos o de fábrica, donde el cura hará constar su recepción, lectura, obediencia a la misma y promulgación.

10La importancia de este Mandato es por dos aspectos que quisiera resaltar. En primer lugar, la importancia del documento estriba en que demuestra, de alguna manera, el aprecio que la Iglesia colonial le da al uso, predicación, enseñanza, administración y uso de las lenguas indígenas locales. No se trata, como ocurrirá en los años del liberalismo decimonónico en Latino América, en que se intenta que desaparezcan en nombre del progreso las culturas y lenguas de los nativos, y en que los indígenas se ladinicen, abandonando su cultura, sus raíces y sus lenguas; frente a este proceso aculturizador, el edicto nos demuestra la actitud de la Iglesia colonial que trata de inculturizar la fe predicando, administrando y enseñando en las lenguas de los oriundos. No cabe duda que a través de la pastoral eclesial se trató de conservar y fomentar el uso de las lenguas de los indígenas.

La segunda razón es porque este documento es uno de los documentos impresos más antiguos de la colonia, e impreso en Guatemala, que se conocen y conservan. En efecto, la imprenta llegó a Guatemala traída por el obispo Fray Payo Enrique de Rivera en 1660. El primer impresor que vino de México fue José Pineda Ibarra Y la primera obra que se imprimió fue Aplicatio Apologetica del obispo Payo de Rivera en 1663. Seguidamente, la segunda imprenta que se erigió fue la de los franciscanos, y luego hubo algunos otros impresores, entre los que se encuentra Antonio de Velasco. Al final del Mandato se lee: “Con licencia de los superiores en Guatemala por el P. Antonio de Velasco en la imprenta nuevamente fabricada en Guatemala en 1715”.
Normas y criterios de la edición.

11He optado por hacer una transcripción sencilla. He hecho una regulación ortográfica. He regulado el uso de vacilaciones ortográficas. He resuelto sin más las abreviaturas. En lo demás la transcripción es textual.

12Si alguna palabra es dudosa he puesto el signo (?). Además las citas bibliográficas y los textos latinos largos que corroboran la cuestión han sido eliminados del texto castellano, donde van originalmente, y se describen únicamente en nota al final del trabajo. Es para hacer más ágil la lectura.

13En el mandato original no hay frases y oraciones en cursiva. Éstas las he puesto yo para centrar en ellas la lectura y resaltar las ideas más importantes del documento.

Comentario paleográfico del Mandato.

14Aunque impreso, la letra es muy parecida a la bastardilla cursiva española. El texto del Edicto no pone ni usa ningún acento; sí usa los puntos sobre las ies. De igual manera, usa mucho los signos de puntuación de la coma, del punto, del punto y coma, de los dos puntos, signos de interrogación y signos de admiración. Obviamente, la ortografía no corresponde a la de nuestros días, es más, todavía no hay un criterio o canon común sobre la forma de escribir las palabras; una misma palabra se puede escribir una vez con una letra (v, x, z, c, s,…etc), y otra vez con otra (b, j, c, z,…etc); esto último se ve mucho más en los manuscritos de estos años.

15Por dar algunos detalles, podría decir que en lugar de v se usa muchas veces la u: diuina, Uera Paz, obseruancia. La s se aspira, se eleva mucho de modo que parece una f. Muchas veces la s se duplica: missas, ussura, cossa.

16Son muy pocas las abreviaciones, mro…, como escasos son los casos de unión de monosílabos. Esto es muy común en los manuscritos de estos años, así como la falta de normatividad ortográfica; en este impreso estos casos son muy escasos.

Edicto que se transcribe y edita.

17NOS EL DOCTOR, Y MAESTRO DOS VECES JUBILADO DON FRAY JUAN BAUTISTA ALBARES DE TOLEDO DEL ORDEN DE LOS MENORES DE LA REGULAR ORDEN DE SAN FRANCISCO POR LA DIVINA GRACIA Y DE LA SANTA SEDE APOSTOLICA OBISPO DE ESTE OBISPADO DE GUATEMALA Y VERAPAZ DE EL CONSEJO DE SU MAGESTAD, Y SU PREDICADOR & C.

18A todos los padres curas rectores, y beneficiados de este nuestro Obispado, salud y paz en nuestro Señor Jesucristo. Es nuestra sacrosanta dignidad si la más acreedora del mayor aprecio, y suma estimación, también la más digna del mayor horror, miedo, temor y espanto: pues si al exacto cumplimiento de nuestra obligación tiene Dios Nuestro Señor prometida la mayor grandeza, y gloria de su Reino, a nuestra culpable omisión, y negligencia conmina con los más rígidos, y estrechos rigores de su justicia. De estos con especialidad nos hacemos reos, proveyendo a las Iglesias, que están a nuestro cuidado, de in dignos pastores: pues así (como gravemente lo dice el Tridentino) ofendemos a Dios gravísimamente, y nos hacemos partícipes de pescados ajenos. Y aunque de la gran justificación, e integridad de nuestros antecesores debemos vivir ciertos de las rectísimas provisiones de ministros idóneos en todos los curatos, y administraciones de este nuestro Obispado; sin embargo, hallándonos como nos hallamos, con alguna duda acerca de la suficiencia en las lenguas, tan necesaria por todos derechos, en todos los ministros de este nuestro Obispado que como forma es la que les da, y debe dar la mayor, y absoluta condignidad, y derecho a los curatos y beneficios: temerosos de la estrechísima cuenta, que nos espera, hemos deliberado quietar y del todo exonerar nuestra conciencia por medio el más eficaz único y oportuno que juzgamos y abajo prescribiremos, sin que ninguno so color, o especie de no haber habido hasta aquí de esto costumbre nos moteje, o acuse de mimos, rígidos o importunos. Lo primero; porque deben creer, que si nuestros antecesores lo han omitido, sería por no haberles ocurrido semejante duda, y por no tener los motivos, que a nos para escrupulizar, quizá sobran. Lo segundo por la autoridad de Séneca, que dice que los prudentes no deben obrar, ni seguirse, por lo que ordinariamente sucede, sino por lo que es según razón, y lo tercero por ser lo que aquí determinamos conforme a derecho, y común sentir de los doctores, como se puede ver en Flaminio Parisiense4. Luego siendo, como es la pericia en las lenguas, en que se debe administrar y administrar parte, tan sustancial, y absolutamente necesaria en los Ministros, y Curas, y hallándonos como nos halla mos con dictamen práctico de que debajo de pecado mortal estamos obligados a certificarnos de la suficiencia de cada uno, ninguno debe extrañar este nuevo Edicto, y mandato Y que dicha ciencia de las lenguas sea en los curas sumamente necesaria, pruébase como medio el más principal, que a este nuestro despacho nos compete. Lo primero de el cap. 5 que expresamente lo dice, hablando de las ciudades, en que habitan feligreses de diversas lenguas Lo segundo de varias células de su Magestad: la primera dada en Toledo a 9 de julio de 1596 lo cual se manda cumplir por otra de Ventosilla de 25 de julio de 1608 que dice así y así mismo tendréis particular cuidado se guarde lo que está mandado acerca de que no se prevean los Curatos, si no en personas, que sepan muy bien la lengua de los Indios, que hubieran de enseñar, que esto, como cosa de tanta obligación, y escrúpulo es lo que principalmente os encargo, etc. Y finalmente en otra de 4 de abril de 1609 dando la forma, que se debe guardar en la provisión de los Beneficios, dice: Y de los así examinados escojan los arzobispos y obispos tres los más dignos, teniendo consideración a la su eficiencia de la lengua para doctrinar, predicar… etc. Se prueba con razón: porque por todos derechos natural, Divino y eclesiástico están los Curas obligados a predicar a sus feligreses exhortando a la virtud, y afeando el vicio alentando a el eterno premio; y conminando con el castigo eterno. Igualmente, a enseñarles la Doctrina Cristiana, los Misterios de nuestra Santa Fe, en particular los que son necesarios con necesidad de medio para salvarse, los mandamientos, que deben guardar, sacramentos que deben recibir, y la oración, que deben hacer. Esto no es posible que hagan los curas ignorando el idioma de sus feligreses, aunque otras cosas tengan todas las demás partes de virtud, letras y prudencia: luego necesariamente deben saber las lenguas. Que por derecho natural estén obligados los curas a predicar, y doctrinar a sus feligreses, pruébase de el, cuasi contrato, que hay entre el Cura, y los feligreses, de que estos le alimentan en lo temporal, y él les administre el pasto espiritual. Que por derecho divino también lo estén, expresísimamente lo dicen ambos testamentos en varios lugares: baste de el Viejo la ordenación divina en el capítulo 10 de el Levítico: “enseñad a los hijos de Israel todas las leyes legítimas, las que el Señor habló a ellos por mano de Moisés. Y el profeta Malaquías6 y de el Nuevo, en aquel mandato de Cristo Señor Nuestro por San Juan apacienta mis ovejas; y Señor San Pedro; apacentad la grey de Dios, que está en vosotros. Y finalmente, que lo estén por el derecho eclesiástico consta de el Concilio Arelatense7 41. De el Magunciaco cap. 25. De el cartag 248. Y de el mexicano9. Pruébase últimamente de San Pablo a los Romanos 10 en donde dice, que la fe sin la cual nadie se puede salvar, entra por el oído envuelta en palabras: la fe entra por el oído, el oído por la palabra luego si estas palabras no se saben decir en lengua, y modo que se entiendan, cómo se sabrá lo que se dice? Se predicará sin duda al aire: pues hablabais al aire: y serán los curas para los Indios tan insipiantes, como los Indios para los Curas10. Como todo expresamente lo dice el Santísimo Apóstol de las Gentes I a los Corintios. Lo que el gloriosísimo Apóstol tenía muy presente, cuando a los que de nuevo predicaba, y convertía, no beba la doctrina como en comida, sino como en bebida, y esa de leche, para que así la pudiesen recibir mejor, y con suavidad, y lentitud en propia sustancia: lo mismo a los Corintios cap. 3: como niños en Cristo, os di leche, etc.

19Ni vale el que por vía de coadjutores doctos, y peritos en las lenguas podrán los curas, que las ignoran, descargar sus conciencias. No vale, lo primero: porque si así cumplieran con sus poderosas obligaciones, vanamente clamaran el derecho común, el particular de el Tridentino, todos los Santos Padres, y novísimamente Nuestro Santísimo Padre Inocencio XI (condenando la proposición 47) sobre que los Beneficios Eclesiásticos sólo se habían de conferir con la condición, de que se asociara un coadjutor docto. Lo segundo porque lo que expresamente manda, y ordena el Santo Concilio de Trento (sess. 7 cap. 3) es, que los Beneficios que tienen cura de almas, sólo se den a personas aptas, que por sí mismas puedan cumplir, y cumplan con su obligación; y que si el Curato se diese a quien por sí mismo, por algún impedimento, no pueda ejercer su obligación, y ministerio, que la tal colación de todo punto se anule, e irrite. Las palabras de el Concilio son11. Y lo tercero, porque también estuviera de más el ponderar tanto, como ponderan la Sagrada Escritura, Cánones, Concilios, y Santos Padres lo terribilísimo que es delante de Dios Nuestro Señor, esto que es tener cargo de almas (de que algo apuntaremos aquí) pues con largar a otro la carga, quedará el Propietario exonerado de dar a Dios cuenta de las almas, que se le encomendaron, y sin tener de qué horrorizarse, tirando los emolumentos, y todas temporales conveniencias. Todo lo cual cuán sutil, descabellado y ridículo sea, consta, y es más claro que la luz del día: luego por sí mismos deben, y están obligados los curas a predicar, y enseñar a sus feligreses. Luego no se exonera en coadjutores. Dígalo Moisés, que teniendo por su coadjutor no menos que a un Aarón, no bastó, para que no prevaricasen sus feligreses; pues dando larga rienda a sus apetitos, se entregaron a la gula, a la idolatría, a la sensualidad, a bailes, y a todos vicios: se sentó el pueblo a comer, a beber y cayeron en la idolatría.., etc. (Éxodo 32). Luego ningún cura tiene su feligresía tan segura, como debe, con coadjutor. Luego por sí mismos deben todos administrar a los suyos el pasto espiritual. Confírmelo Nehemías con lo que sucedió con su coadjutor el sacerdote Eliasib, quien no sólo no doctrinó a los feligreses de Nehemías, sino que los pervirtió, prevaricando él primero que ellos12. Esdras (cap. 13) sobre que dice Hugo Card. en el citado cap 3113.

20Están aún los Indios embelesados en sus ritos, abusos y costumbres de su gentilidad, cada día se experimenta en ellos más viva su gentílica propensión a la idolatría, supersticiones, hechicerías, embriagueces, y sensualidad; trampas, enredos, y a todos los vicios ¿Por qué?. ¡Oh Santo Dios!. Ya lo dijo Jeremias14. Porque siendo, como son, a los curas dichos, maldades y errores de los indios, no les enseñan, no les predican, ni les desengañan, unos por culpable omisión, otros porque en los coadjutores descuidan: los más porque ignoran las lenguas, y todos casi, porque olvidados de la estrechísima cuenta, que les espera, de nada menos cuidan, que de cumplir con esta precisa obligación. Díjolo así en México un Indio a un cura: quejábase éste de que los indios no eran buenos cristianos, ni sabían confesarse, y le respondió el indio: pongan todo cuidado los Padres en hacer los indios cristianos, como ponían los ministros de los ídolos en enseñarnos sus ceremonias y ritos, que con la mitad de aquel cuidado seremos los indios buenos cristianos. O sentencia de un indio, digna de que con ella arguía, reconvenga, convenza, y condene Dios nuestro Señor la omisión, y notable descuido de los Curas!. Niegan impunemente los curas esta verdad; imputando a la rusticidad de los indios su ningún aprovechamiento. Pero yerran, dice el V.P. Acosta, pues la culpa es de los curas, que no les predican, ni en la vida son lo que deben15. Preténdese los beneficios con tantos, y tan ardientes ansias, que por conseguirlos, no dejan piedra por mover, no perdonando medio alguno, que les parezca conveniente para el fin, y quizás muy desconveniente para sus almas; sin más mira, que la de la conveniencia temporal, y de todos sus propios intereses y no de las almas, que se les entregan, y de que darán cuenta en el Severísimo Tribunal de Dios Nuestro Señor. ¡Oh Padres! teman, teman por reverencia de Dios Nuestro Señor el horroroso castigo, que les amenaza, no sólo de su omisión, sino por todos los pecados de sus feligreses, que no evitaron, predicándoles, doctrinándoles, y sacándoles de sus errores, ignorancias y ceguedades, como ya Jeremías (cap 17) lo profetizó por estas palabras16. Que explica así San Lorenzo Justiniano en la misma obra17. Y San Jeronimo18. Temed pues, repetimos con palabras del mismo Jeremías (cap 25). Temed, gemid, aullad Padres Curas, vosotros, a quienes Dios Nuestro Señor puso por Pastores de sus ovejas en la Iglesia. Levantad el grito, y clamad, rociad vuestras cabezas de ceniza, porque ya Dios no os quiere esperar, sino que paguéis vuestros descuidos con una triple muerte, y fatal caída19. Con la eterna muerte según lo que dice Ezequiel (cap 3) conmina Dios nuestro Señor a todos los Indios, que obstinados se mantienen en sus maldades, si con tiempo a sus culpas no se oponen sus curas con la enseñanza, con predicaciones y desengaños. Perecerán, perecerán sin duda los miserables indios. ¡ Pero ay !. Que a los curas se les hará el cargo, y como a causa de su perdición se les demandará las Almas de los Indios20. Y San Gregorio sobre este lugar21 : y en la hornilla II sobre el mismo Ezequiel22. Y San Juan Crisostomo23. Esto, esto es ser curas: esto tener cargo de almas, carga tan sumamente pesada, dice San Laurencio Justiniano24 que a los más atentos hombros agobia, y hace su imponderable pesadumbre gemir25. Y el concilio tridentino (sess. 24 cap. 1) hablando de los obispos, en cuanto curas de almas26. Es, pues irrefragable, que la obligación de los curas de almas es el negocio de mayor peso, y horror, que hay en la Iglesia de Dios, y que por todos derechos están obligados a velar sobre sus ovejas, enseñándolas, corrigiéndolas, y encaminándolas a la vida eterna. Y si esta obligación es co mún, y respeto de todos, y cualesquiera feligreses, respecto de los indios es, aún mayor, y más estrecha por su especial rudeza, y mayor inclinación a descarriarse y a resistir las continuas asechanzas y tentaciones de el enemigo común mas tardos. A que sin duda alude el Concilio Mexicano 2o, cuando motiva la obligación, que los Curas tienen de enseñar a los Indios la doctrina cristiana, sin perdonar trabajo, desvelo, ni fatiga, que a ello conduzcan con el ejemplo, y a vista de lo que aquel Divino Pastor trabajó, y sufrió por hallar, y reducir a su aprisco aquella oveja perdida: con sano ejemplo, prosigue el citado concilio27.

21Acomódense, pues los curas a la corta capacidad de estos miserables, y conforme a ella (como ordena el concilio tridentino sessión 5 cap. 2) instrúyanlos y trabajen en su enseñanza, que Dios nuestro Señor, que por la salvación de todos descendió del cielo a la tierra, cooperará, y hará se cumpla su palabra, que por San Juan (cap. 15) dio de que se cogerá el fruto de la predicación pues a la verdad, ningunos hay tan bárbaros (como dice el Señor Solórzano de Indiarum guvernatione lib. 3 cap. 15 num. 72) que no sean capaces de nuestra santa fe, y religión cristiana, si fieles enseña, y predica, como conviene, con paciencia, sufrimiento, y perseverancia, y mejor con el buen ejemplo de la vida, que con castigos, aspereza y severidad. Mas por ello, como se ve, es tan necesario el saber, y con perfección entender las lenguas, en que administran, que sin ciencia de ellas, todo lo demás es menos, y será imposible cumplir con dicha obligación, y por el consiguiente el que los Curas se salven, pues se mantendrán injustamente en los Curatos, y Beneficios, inabsolubles, y en estado de condenación, mientras no renuncian los Curatos, y Bene ficios, como deben, ignorando los idiomas de sus feligreses, y no trabajando indefensamente por aprenderlos, como es cierto, y común de los doctores, con especialidad de lo Regnicolas, véase Manuel Rodriguez28 y otros muchos, que dicen, que los reciben los Curatos, Doctrinas y Beneficios de Indios, sin saber perfectamente sus idiomas, pecan mortalmente, y quedan inabsolubles, mientras no los dejen, e indispensables de este defecto, no sólo por los obispos, pero aún por el Sumo Pontífice, porque es irregularidad de derecho divino, y natural, y en daño de las almas: suscipientes doctrinas (dice el Señor Solórzano con los dichos, ubi supra) sine hac peritia (de la lengua conviene a saber29 ). Así, y con este rigor discurren los Autores, sobre los que, ignorando los idiomas, pretenden los Curatos, mirando lo que ordinariamente sucede, que es quedarse para siempre sin saber, ni estudiar las lenguas, los que una vez entraron a ellos ignorándolas. Empero convienen, y concluyen con que, si el que admitió el Curato sin saber lengua, desde luego entra poniendo exactísimo cuidado, empeño, diligencia, y estudio en saberla de suerte, que aunque no sean dentro de uno, o dos años venga suficientemente a aprenderla para poder administrar los Santos Sacramentos a sus feligreses, y predicarles por sí mismo el Santo Evangelio, que aunque al principio haga algunas faltas, como en todo haga el deber, que no tendrán obligación de restituir cosa alguna, y que por el consiguiente el tal estará en buena conciencia, pero que si no pone todo el cuidado, que debe para aprender la lengua, ni tiene el firmísimo eficaz propósito, que debe tener de irla aprendiendo con todo cuidado, que el tal está en mala conciencia, está incapaz de absolución, por estar en estado de pecado mortal, y que si poniendo dicha diligencia en saber la lengua, por su rudeza y poca habilidad, no lo consigue, convienen así mismo dichos doctores en que éste tal no ha pecado mortalmente en haber retenido la Doctrina, Curato, o Beneficio todo el tiempo, que probó en saber la lengua: más esto, dicen, es, y se ha de entender con tal, que el tal de ningún modo pase de cuatro años; por ser este espacio lo sumo, en que sin pecar, se puede mantener en el Curato probando aprender la lengua.

22Ni vale, dice el Señor Montenegro30, el que si por el dicho tiempo pudo el tal mantenerse en buena conciencia en el Curato, podrá para siempre tenerlo conforme a derecho regular31, en donde se determina, que el que tiene título aparente de el Beneficio con buena fe, y práctica posesión de tres años, que aunque la colocación fuese nula en sus principios queda revalidada, y consiguientemente sin obligación a resignar el Beneficio. No vale, dice este Ilustrísimo Prelado, la razón es: porque esta revalidación como dicen todos los Doctores, la hace el Pontífice32. Ahora, como el Sumo Pontífice no puede, como arriba se dijo, dispensar en el impedimento de no saber la lengua, por ser de derecho natural, y Divino, de ahí es, que mientras dura esta irregularidad, ni la revalida, ni puede revalidar dicha colación el derecho humano. ¡Oh Santo Dios!. ¿Siendo como es irrefragable esta doctrina, como habrán parecido, y parecerán en el rectísimo tribunal de vuestra Divina rigurosa justicia los que no por uno, dos, tres, ni cuatro años sin saber, ni estudiar la lengua se han mantenido, y mantienen con mala conciencia en los Curatos: si por diez, veinte, treinta y cuarenta años con evidentísimo detri mento de sus almas, y de las de sus feligreses?. ¿De éstos qué diremos?. ¿Que se han salvado, y salvan?. Poderosísimo es Dios nuestro Señor en misericordias, y certísima su promesa, de que en cualquier hora, que el pecador verdaderamente contrito le llamará, le oirá, y le recibirá. Pero quien no teme, ¿que sicut vita, finis ita?. Por ser la muerte, como dicen los Santos Padres, eco de la vida, por ser casi imposible erradicar en un instante raíces de muchos años. ¿Quién no tiembla de aquella demanda de piel por piel: alma por alma; con que Dios conmina a los curas, por cuya omisión perecieron, y perecen sus feligreses?. Verificada, y palmariamente ejecutada en cierto espantosísimo caso, pocos días ha sucedió en las Indias, y que por lo horrorosísimo de él, por no aterrar, no referimos, aunque sí lo insinuamos con decir que todo él prueba bien, y confirma aquella nunca bien ponderada formidabilísima sentencia de el gran Padre San Juan Crisóstomo que dice33. Mueva Dios nuestro Señor por su eterna bondad los corazones de todos los curas, y ministros, para que intimidados con tanta amenaza, con tiempo traten de asegurar sus almas. Que Nos, por lo que nos toca, queriendo, como con verdad queremos, asegurar la nuestra, por las presentes ordenamos, y estrechísimamente mandamos a todos los Padres Curas Rectores, y Beneficiados de todo este nuestro obispado, que dentro de un año que se contará desde la fecha de éstas, se prevengan, y dispongan a la ejecución de nuestro mandato, que es como se sigue.

23Todos los Curas Rectores, y Beneficiados de todos los partidos, que visitamos en los años pasados de setecientos y trece, setecientos y catorce, y en el presente de setecientos y quince, y de los que visitaremos en la visita de Chiquimula, a que ya estamos para salir con la ayuda de Dios Nuestro Señor dentro de un año de la fecha de esta muestra carta, nos presentarán, y presenten los testimonios de estar examinados, y aprobados en la lengua o lenguas, en que actualmente administran, y los que no los tuviesen, queden desde luego citados y convocados, como por estas nuestras letras los convocamos, citamos, y emplazamos, a comparecer a examen de las lenguas de sus Curatos, que por Nos mismo en nuestra presencia hacemos en este nuestro Palacio Episcopal de Guatemala con asistencia de los Examinadores Sinodales, cumplido el prefijo término de un año, el cual les señalamos por todos términos, y el último por perentorio, monición canónica: quedando todos en cuenta, y advertidos, que a los que reprobaremos, por el mismo caso les anularemos, e irrita remos las colaciones, y provisiones de sus Curatos y Beneficios, conforme a derecho pontificio, y Real Concilios Generales, y Provinciales, y común sentir de los doctores, en especial, y en propios términos de los Regnicolas, el Señor Villarroel, y todos los arriba citados, y en que no sólo les removeremos de los Curatos, que actualmente obtuvieren, sino que, según dichos derechos, Concilios, y Autores les declararemos indignos de otros cualesquiera Curatos, y Beneficios, hora sean de las lenguas de los Naturales, hora de la lengua castellana, pues no puede ser ni llamarse digno de premio (cual es un beneficio) el que, por no saber las lenguas de su partido, ni haberlas estudiado, es por todos derechos digno solamente de castigo Con que, porque del todo, todos queden bien enterados, advertidos últimamente, que todos los Curas, que hoy son, y en adelante fueren, y pretendieren derecho a otros Curatos, queriéndose oponer a ellos, con la petición que presentasen para la oposición, han de exhibir adjunto testimonio de estar examinados, y aprobados en la lengua, o lenguas de sus partidos, que actualmente administran, y de no exhibir dichos testimonios, además de no haber de ser admitidos a dicha oposición pretendida, o intentada, les prevenimos de ahora para entonces, que en tales casos procuremos cumplir, y cumpliremos con nuestra obligación, arreglándonos a los derechos Pontificio y Real.

24Demás de esto suponiendo la precisa, estrecha, e in dispensable obligación de haber los Curas de doctrinar, y predicar a sus feligreses en sus propios idiomas, cuando menos todos los domingos del año, la cuaresma, y en todos los días de misterio, explicándoles éstos, y todo lo necesario para salvarse, como arriba dijimos, y expresamente lo mandan el Santo Concilio de Trento, y los Concilios provinciales, arriba citados, advertimos y prevenimos a todos, que sobre el puntual, y exacto cumplimiento de esta obligación, hemos de velar, y hacer en todas nuestras visitas especialísimo examen, como así mismo lo haremos, y velaremos sobre si en todos los Curatos se ha observado, y a la letra se observa el Edicto, que impreso despachó nuestro Cabildo (Sede Vacante) sobre puntos tan justos, como piadosos, dignos a la verdad de su gran virtud, circunspección, y literatura, y por esto igualmente dignos de ejecutarse, como tenemos mandado, y nuevamente lo mandamos. Lo que no deben extrañar nuestros Coadjutores, ni los Curas Rectores y Beneficiados, a quienes tenemos entregadas nuestras ovejas, de cuya sangre, esto es, de sus almas se nos ha de pedir estrecha cuenta.

25Todo lo cual nos ha parecido digno de permitirlo por ahora, y de que se imprima, para que teniendo cada Cura una copia auténtica en su poder puesta en el libro de Bautismos, o de la fábrica de la Iglesia Parroquial cabecera de cada partido, le conste su obligación, y nuestro mandato, interin que ayudados de Dios nuestro Señor, despachamos Edicto, y Carta Pastoral con diferentes puntos, y advertencias, que dicta la obligación del estado eclesiástico observar, y el celo pastoral del Obispo per suadir.

26Quiera su Magestad Divina sea todo, para que nos salvemos, le conozcamos, sirvamos, y con perfecta caridad le amemos. Y porque con el mayor seguro deseamos lleguen estas nuestras letras pastorales a manos, y noticia de todos nuestros Curas Rectores, Beneficiados, y Coadjutores, las remitiremos a las de nuestros Vicarios Provinciales, para que a cada uno de dichos Curas le dé, y entregue una de dichas copias impresas, para que la pongan, como va ordenado, en los libros de Bautismos, o de fábrica: y mandamos a todos los dichos nuestros Vicarios Provinciales cuiden de su puntual recepción, intimación, y promulgación, cada uno en su distrito, y de haberlo así ejecutado nos den cuenta, cuanto antes, cómodamente puedan, y todos los Curas, luego que reciban estas nuestras letras, pondrán al pie de ellas su recepción, obedecimiento, y razón de haberlas leído, y promulgado con día, mes, y año. Dadas en nuestro Palacio Episcopal de la Ciudad de Santiago de Guatemala firmadas de mi mano y nombre, y autorizados de nuestro Secretario de Cámara, y gobierno, en once días del mes de noviembre de mil setecientos, y quince.

27Fray Juan Bautista, Obispo de Guatemala, y Verapaz

28Por mandato de su Señoría Ilustrísima, y Reverendísima el Obispo mi Señor.

29Pablo de Velasco Campo: Secretario

30ADDENDA

311. Sigue una glosa manuscrita que dice: Concuerda con su original que queda en las (?) de Cámaras y gobierno de este Obispado que es mi cargo. Guatemala Enero dos de mil setecientos diez y seis.
Guillermo Arauz de Rexeda. Secretario

322. En el mismo documento otro escrito, en manuscrito, que es ilegible por lo borroso y gastado de la tinta. Puede que sea del párroco quien notifica haber recibido y leído el Edicto.

333. Al calce de página se lee la siguiente impresión: Con licencia de los Superiores en Guatemala por el P. Antonio Velasco en la imprenta nuevamente fabricada en Guatemala año de 1715.

34Notas de pie de página

351 El cuadro representa el retrato del Obispo Fray Juan Bautista Al varez de Toledo. Mide 46 cms. por 61 cms. Se encuentra en la Sacristía de la Iglesia Catedral Metropolitana. Su autor es desco nocido.

362 Agustín Estrada Monroy, Datos para una historia de la Iglesia en Guatemala (Guatemala: Tipografía Nacional, 1979).

373 Francisco Ximénez, Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala (Guatemala: Tipografía Nacional, 1929-1931).

384 Flaminio Parisiense de reg signat. Benef. lib. 8 quest 95. núm. 2. Gonzales ad regul. 8. Chancelar. Glosa O. núm. 12. García de Benf. part. 8. çap. 2. núm. 18. Salgado de protect. tom. 1. part. 3. cap. 9. núm. 98.

395 Cap. Quoniam de offic. ordin.

406 Labia, enim, sacerdotis custodiunt scientiam et legem recuirent ex ore eius.

417 Cap. 10. De el lateran sub Inn 3. cap. Inter caetera de offic. Ordin.

428 In cap. Sacerdote de confec dis indi.

439 Lib. I. tit. I. de Summa Trinitate. 2. Parochi vero: et ibidem de doctrin Chistiana. I. Christus Pastor. Et lit. 2. lib. 3.

4410 Si ergo nesciero virtutem vocis ero ei, cui loquor barbarus, et qui loquitur mihi barbarus.

4511 Inferiora beneficia Ecclesiastica, praesertim curam animarum habentia, personis dignis, et habilibus, et quae in loco refidere, ac per se ipsos curam ipsam exercere valeant, conferantur: aliter, autem facta collatio, sine provisio, omnino irritetur.

4612 Veni in Ierusalem, et intellexi malum, quod fecerat Eliasib Tobia, ut faceret ei thesaurum in vestibulo domus Dei.

4713 Vicarius pecuniam extorquet a populo sibi commisso de salute animarum parum cutat.

4814 Prophetae tui viderunt tibi falsa, nec aperiebant iniquitatem tuam, ut te ad poenitentiam provocarent.

4915 Quod Indianan induerint Christum, Ministrorum, tum negligentiae, tum improbitati esse tribuendum.

5016 Duplici contritione contere eos.

5117 Duplici contritione atteritur Pastor, duplicisque iudicii efficitur reus, sui vide licet, et ovium perditione, praesertim earum quae ex ipsius convincuntur periisse in curia.

5218 Neque, enim, solum pro nostris delictis reddemus rationem, sed pro omnium, quorum abutimur donis, et nequaquam sumus de eorum salute soliciti.

5319 Si dicente me ad impium: morti morieris: non annuntiaveris ei, neque locutus fueris, ut averlatur a via sua impia, et vivat: ipse im pius iniquitate sua morietur, sanguinem, autem eius de manu tua requiram.

5420 Ulate Pastores et clamate aspergite vos cinere quia completi sunt dies vestri, ut interficiamini, et disipationes vestrae et cadetis.

5521 Morti, cui non contradices, adiungeris.

5622 Tot cosidimus quot quotidie ad mortem tepidi et iacentes vidimus.

5723 Omnium quos regis, mulierum, puerorum atque virorum tu ra tionem redditurus es: tanto igni tuum subiciis caput.

5824 Li. de regimine Praelaterum ca. 16.

5925 Grande prorsui onus, negotium multarum vigiliarum, parendumque ministerium est regimen animarum.

6026 Onus angelicis humen formidandum.

6127 Pastores alios, quibus sui gregis cura demandanda est, sati docuit, quantum de ovium salute deberent esse soliciti, illarum in primis, (aquí el caso) quae lanae debiles, ac derelictae cum sint, maiori indigent pastoris ad iumento, ne parvuli petientes panem frangentis deffectu pereant.

6228 Mortaliter peccant, neque absolui possunt, vel super hac obligatione ab Episcopo: immo, nec a Papa dispensari; quia pertinet ad ius divinum, et naturale, in damnum animarum.

6329 I. tom. quaest. regul. Quaest. 35. art. 1. vers. 2. Fr. Juan Bautista in advert. ad indoor. Confes. 2. part. fol. 213. et Seqq… etc.

6430 Ubi supra. sess. 9.

6531 Regul Chancelar. quaest. 33. de triennali possessore.

6632 Licet titulus esset invalidus, Papa ad vitandas lites et scrupulos revalidat titulum per illam possessionem triennalem.

6733 Impossibile est, quemquam Rectorum salvum fieri.

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