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AFEHC : articulos : La política de integración social en Guatemala a la luz del Seminario de Integración Social Guatemalteca. : La política de integración social en Guatemala a la luz del Seminario de Integración Social Guatemalteca.

Ficha n° 2631

Creada: 04 junio 2011
Editada: 04 junio 2011
Modificada: 04 junio 2011

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Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La política de integración social en Guatemala a la luz del Seminario de Integración Social Guatemalteca.

Desde la Revolución liberal de 1871 la nación guatemalteca se pensó en términos bipolares, siendo el binomio “ladino/indígena” el que expresa dicha bipolaridad. Pero como toda noción que juega un rol dentro de la imaginaría social, dichos términos fueron asumiendo diferentes sentidos a lo largo de la historia. La primavera democrática desarrollo una política indigenista que significó, a grandes rasgos, la inclusión del indio a la nación transformándolo en ciudadano. Pero esa integración a la nación va a ser política fuerte a partir del golpe de Estado de Castillo Armas. El Estado guatemalteco surgido del golpe de 1954, impulsó esa política de integración desde el Seminario de Integración Social Guatemalteca. Desde esta institución las tesis de la integración del indígena a la nación ladina a través de su cambio cultural pasan a ser las verdades de una supuesta ciencia social guatemalteca, en la que un gran porcentaje de sus cultores está constituido por antropólogos culturalistas norteamericanos. De esta forma, los términos del binomio indígena/ladino, son reafirmados y resignificados para pensar la nueva nación guatemalteca que intenta, desde el Estado, integrar al indígena a través de su transformación en ladino.
Palabras claves :
Ladinos, Indigenas, Estado, Integración
Autor(es):
Laura Sala
Texto íntegral:

1

Introducción

2La relación entre las elites gobernantes y la población indígena de Guatemala es un tema de larga data y suma complejidad. El proyecto liberal que acompañó la Revolución de 1871 vino acompañado de la emergencia de una visión bipolar “ladino-indígena” con la que se pensó la nación guatemalteca desde entonces hasta los acuerdos de paz de 1996. Esta permanencia de la bipolaridad en esos términos no implica que los mismos hayan permanecido estáticos en su significación. De lo contrario, y como toda noción que juega un rol dentro los imaginarios sociales, fueron asumiendo diferentes sentidos a los largo del período referenciado.

3Como señala Arturo Taracena Arriola (2007) a partir de la revolución liberal, desde el Estado se dividió al país en ladinos e indígenas, a través de una política de ladinización, entendida más como un intento de homogeneizar al dispar grupo ladino, que como la asimilación de todos los indígenas. El concepto ladino fue perdiendo poco a poco su connotación racial de casta heredado de la colonia y adquirió la noción cultural de anti indígena. De esta forma, bajo la preeminencia de la percepción generalizada de inferioridad indígena, se desarrolla una política de segregación hacia las comunidades indígenas y una de asimilación hacia individuos indígenas que negaban su realidad comunitaria. Con ello, el Estado guatemalteco tendió a buscar más la homogeneización ciudadana y cultural de los integrantes del grupo ladino, que a plantear un proyecto de nación integradora como sucedió en otras naciones con gran presencia indígena. (Arriola, 2007) A inicios del siglo XX, si bien muchos intelectuales y políticos de la ciudad capital comenzaron a reflexionar sobre el problema del indio, influenciados por la corriente indigenista de los años 1920/30, las ideas no cambiaron la profunda interiorización de la idea de inferioridad racial del indígena. La negación del indio era tan profunda que en Guatemala, bajo el gobierno de Ubico, no se aceptó la creación de instituciones indigenistas que se estaban creando en el resto de América Latina bajo la influencia del Instituto Indigenista Interamericano. Es más, como reseña Julio César Pinto Soria (1999), el Ministro de Educación de Ubico, el historiador Antonio Villacorta, llegó a asegurar que Guatemala no tenía “problema indígena”. Con ello, se borra la posible referencia a la parte india del ladino y se cierra el espacio para la construcción de una nación mestiza.

4Con la llegada del régimen revolucionario de 1944 se plantea por primera vez desde el Estado el problema étnico como una realidad de suma importancia para la sociedad guatemalteca. En 1945 bajo el gobierno de Arévalo se crea una institución destinada a tales efectos: el Instituto Indigenista Nacional (IIN-G). Dicho Instituto se crea mediante el Acuerdo gubernativo N° 219 del 28 de agosto de 1945 cuyo texto establecía:

5“Que Guatemala, en su constitución étnica confronta el problema de grupos indígenas con una cultura cuyos valores positivos deben protegerse, pero a los cuales es preciso estimular para que eleven su nivel cultural, social y económico y concurran en mejor forma a la integración de una fuerte nacionalidad y que la Constitución de la República, en el inciso 15 del artículo 137, dispone la creación y mantenimiento de instituciones que concentren su atención sobre los problemas indígenas y aseguren el concurso del Estado para la pronta resolución de dichos problemas1;”

6Es importante remarcar que el IIN-G no se constituyó directamente como filial del Instituto Indigenista Interamericano sino como dependencia gubernamental adscrita a la Secretaría de Educación. Los gobiernos surgidos de la Revolución de Octubre lanzaron una política estatal basada en una concepción propia del indigenismo por medio del referido IIN-G, abriendo un considerable espacio a las ciencias sociales en la construcción del “problema del indio”. Cabe recordar que la base del IIN-G fue la Universidad de San Carlos de Guatemala.

7El primer director del IIN-G es Antonio Goubaud Carrera, uno de los primeros antropólogos de Guatemala formado bajo la corriente culturalista de la antropología norteamericana. La organización de su primer consejo consultivo está integrada por el Consejo Universitario, Sociedad de Geografía e Historia, Institución Carnegie de Washington, asociación Central de Agricultores, Comisión Indigenista de Guatemala, técnicos de los Ministerios de Economía y Trabajo, de Agricultura, de Asistencia social, de Salud y de Gobernación y entidades científicas afines interesadas en asuntos indígenas. No existe en su primer consejo consultivo ningún tipo de representación indígena.

8La orientación del IIN-G fue rectorizada por la antropología culturalista norteamericana, distanciándose de la otra corriente indigenista importante en el momento, la mexicana, que postulaba la formación de un sentimiento de unidad mestiza como fundamento de la cultura nacional.

9La llamada Primavera Democrática (1944-1954) llevó a cabo reformas estructurales en el ámbito económico, social y político que mejoraron, en parte, la situación de la población indígena. Sin embargo, aunque se aceptaba la existencia de los grupos indígenas como tal y se reconocía un problema en torno a esta cuestión, la mentalidad paternalista y el intento de integración estuvieron presentes en los gobiernos revolucionarios y dejaron su marca en las políticas de gobierno. Ello queda expresado desde el principio en el texto de creación del IIN-G:

10“Que Guatemala, en su constitución étnica confronta el problema de grupos indígenas con una cultura cuyos valores positivos deben protegerse pero a los cuales es preciso estimular para que eleven su nivel cultural, social y económico y concurran en mejor forma a la integración de una fuerte nacionalidad2 (…).”

11Al efecto es interesante el prólogo a la publicación en castellano de 1938 de Etnografía de Guatemala de Otto Stoll3 que escribe el futuro primer director del Instituto Indigenista guatemalteco, Goubaud Carrera. Allí el antropólogo guatemalteco expresa que :

12“… la mejor forma de llegar a fundar la homogeneidad entre los varios sectores étnicos de Guatemala es precisamente con el mayor conocimiento psicológico de ellos, y no con una olímpica indiferencias o perseverando en la ignorancia hacia todo aquello que difiere de una ideología occidental, creemos que ha llegado el tiempo en que el estudio del indígena se haga a base de una investigación científica de su psiquismo, de su vida social, de sus creencias religiosas y de su idioma4.” Años más tarde, en el acto de inauguración del IIN-G efectuado en la Universidad de San Carlos en diciembre de 1945, Goubaud Carrera pronuncia un discurso en el que explica que el indigenismo “…denota una conciencia de los problemas sociales que presentan los aspectos étnicos del indígena, frente a la civilización occidental. (…) la palabra ‘indigenismo’ no tiene más significado real que el de una ‘sociología’ de los países cuya población indígena no ha ido asimilando los aspectos generales de la civilización occidental tan efectivamente como parece que debiera suceder5.”

13Allí el director del recién creado Instituto Indigenista Guatemalteco explica los móviles que asisten al IIN-G: es la fallida asimilación de la población indígena lo que hace necesario su estudio.
La primavera democrática fue un período en el cual se ampliaron los derechos políticos y se abolieron algunas de las instituciones más segregacionistas hacia los indios (como el trabajo forzado), e implementaron medidas correctoras de la marginación como la reforma agraria, la educación general básica, etcétera. La política indigenista significó la inclusión del indio a la nación transformándolo en ciudadano.

14La integración que suponía el nuevo status de ciudadano va a ser política fuerte a partir del golpe de Estado encabezado por Carlos Castillo Armas. El Estado guatemalteco surgido del golpe de Estado de 1954, impulsó la política de integración desde el Seminario de Integración Social Guatemalteca (SISG). De esa forma, la nueva línea en el manejo del “problema del indio” desde el Estado guatemalteco pasó a denominarse integración social.

15Con el apoyo del gobierno contrarrevolucionario de Castillo Armas, entre el 17 y el 23 de junio de 1956, en ciudad de Guatemala se reúne un grupo de antropólogos estadounidenses entre los que se encontraban Nathan K. Whettem, Richard Adams, George Foster y Sol Tax, así como algunos guatemaltecos en el proyecto llamado Seminario de Integración Social Guatemalteca. Dicho seminario se dividió en cuatro secciones cuyos nombres revelan algo de su intencionalidad: “integración regional”, “integración de la estructura social”, “integración económica” y “cultura nacional emergente”. Al respecto Guzmán Böckler (1986) ha señalado que el nombre del seminario era en sí un programa. Y más tarde, el propio Richard Adams reconocería que el nombre del seminario era “desafortunado”. El SISG se convirtió en una institución que impulsó el trabajo de la antropología aplicada bajo los axiomas de la antropología norteamericana. Las publicaciones del Seminario de Integración Social Guatemalteca, más de 40 volúmenes, tuvieron como finalidad difundir la investigación etnográfica de profesionales y estudiantes norteamericanos y algunos textos de los especialistas guatemaltecos.

La antropología cultural norteamericana en Guatemala.

16Las investigaciones norteamericanas en Guatemala comenzaron en la segunda mitad de los años treinta con los trabajos de Robert Redfield y su estudiante en la Universidad de Chicago, Sol Tax. Para esa época la antropología norteamericana se orienta hacia una nueva perspectiva. Esta camada de antropólogos comienza a pensar que los estudios sobre la cultura se habían hecho, hasta el momento, de manera demasiado abstracta y no se habían tomado en consideración los vínculos entre los individuos y su cultura. Por lo tanto, comienzan a estudiar la forma en que los seres humanos incorporan y viven su cultura. Para ellos, la cultura no existe como una totalidad en sí, fuera de los individuos, aunque toda cultura tenga relativa independencia con respecto a éstos. La hipótesis central que maneja esta nueva corriente es que cada cultura determina cierto estilo de comportamientos comunes al conjunto de individuos que participan de la misma. Allí reside la unidad de la cultura y lo que la hace específica en relación con las demás. La cultura, a pesar de su estudio empírico, se sigue pensando como una totalidad coherente e integrada y la atención se sigue centrando en sus rasgos culturales específicos y las discontinuidades con respecto a las demás.

17Antonio Goubaud Carrera sostiene en relación al desarrollo de la antropología cultural en Guatemala lo siguiente:

18“(…) frente al evolucionismo y como una solución teórica y metodológica surgió la Escuela Etnológica Norteamericana que, en términos, generales busca la construcción de la cultura mediante el conocimiento de las historias presentes de las diversas culturas de los pueblos de la tierra6 …”.

19A partir de 1930, afirma Goubaud Carrera, aparecen los Estudios de un Área Cultural que analizan diversos municipios indígenas y Estudios Especiales que estudian la organización, psicología, tejidos de los indígenas, vivienda, antropología física, lingüística, cultivos del maíz, alimentación.

20Ahora bien, para las décadas de 1940 y 1950 los estudiosos norteamericanos abandonan el estudio de la comunidad aislada y comienzan a pensar las relaciones que unen a una comunidad con la sociedad mayor y los cambios que este contacto acarrea. Sin embargo, dichas relaciones son estudiadas fundamentalmente en las tierras altas del occidente medio donde las comunidades indígenas son bastante homogéneas y están relativamente aisladas. No se realizaron estudios en aquellas comunidades que tenían un número considerado tanto de indígenas como ladinos, ni se trabajó en las zonas de las plantaciones donde los indígenas eran trabajadores asalariados. Tampoco se estudió a la población indígena de las ciudades donde se desempeñaban como comerciantes o artesanos y contrataban empleados.

21El estudio del cambio social planteaba ciertos problemas. Desde la perspectiva culturalista, la cultura, en tanto constituye un conjunto, un modelo, relativamente coherente y homogéneo, limita seriamente la capacidad de sus “portadores” de interpretar y actuar en “mundos” distintos del constituido por su propia cultura. Las diferentes culturas traerían consigo diferentes identidades culturales. El concepto culturalista de la cultura como valores, reglas de conducta, ideas y prácticas concretas internalizadas y transformadas en identidad social dificulta el entendimiento del problema del cambio cultural. Desde el punto de vista culturalista, tal cambio en las actuaciones de las personas significa necesariamente una pérdida de su “cultura original”, o su sustitución por una cultura ajena. Este proceso fue pensado por la antropología estadounidense con la idea de aculturación y en Guatemala, específicamente, a través del concepto de ladinización.

Las publicaciones del Seminario de Integración Social Guatemalteca

22Las publicaciones del SISG traducen por primera vez los artículos más destacados de la antropología norteamericana hasta ese momento sobre los indígenas de Guatemala. De todas las obras publicadas por el SISG unas pocas trascenderán el acontecimiento de la publicación, incidiendo y retroalimentando el discurso político y social sobre la caracterización cultural y binómica de la sociedad guatemalteca. Nos referimos específicamente a las obras de Robert Redfield, Sol Tax y Richard Adams. En ellas aparecen los conceptos más relevantes que estructuran el pensamiento antropológico sobre Guatemala hasta la década del setenta. Como ya ha señalado Emilio Ordóñez Cifuentes (1997) son los conceptos de aculturación, continuum folk-urbano, ladinización y municipio/comunidad. No pretendemos reducir la obra de la antropología norteamericana a estos tres autores. Claramente es muy amplia y variada pero debido a la extensión de este trabajo consideramos que los antropólogos citados son la referencia indiscutible a la hora de pensar la influencia de la antropología norteamericana en la política integracionista encarada por la contrarrevolución en el período que abarca las décadas de 1950 a 1970.

23La idea de aculturación es el trasfondo teórico de la mayoría de estos trabajos. Según el Memorándum para el Estudio de la Aculturación de 1936 redactado por Robert Redfield, Ralph Linton y Melville Herskovits, la aculturación “es el conjunto de fenómenos que resultan de un contacto continuo y directo entre grupos de individuos de culturas diferentes y que inducen cambios en los modelos culturales iniciales de uno de los grupos7”. De acuerdo con esta definición los cambios culturales vendrían dados desde el exterior. Ello remite a una imagen estática, inmóvil, estable y pasiva de una cultura. Imagen propia de la perspectiva culturalista. Con esta idea se explican, fundamentalmente, los cambios en las culturas primitivas ocurridos en el contacto con culturas industriales. El etnocentrismo occidental es claro en estos planteos.

24En lo que sigue, nos interesa hacer hincapié específicamente en dos trabajos porque consideramos pueden servir para expresar y resumir el pensamiento de la antropología cultural norteamericana que guía las investigaciones publicadas por el SISG y se constituye en el pensamiento hegemónico hasta bien entrados los años sesenta.

Unos de ellos es La visión del mundo y las relaciones sociales en Guatemala, de Sol Tax que había salido a la luz, en idioma inglés en 1941, y se traduce al castellano en la primera publicación del SISG en 1956. En este trabajo, el autor parte de considerar a la vida comunitaria indígena como identificada por un municipio. Cada municipio o comunidad indígena tiene sus propias características culturales y su propia organización política independiente que la diferencian de los otros. Pero la gran similitud entre las comunidades permite hablar de una cultura indígena de toda la zona que estudia. El problema que guía su estudio es que a pesar de que existe un contacto continuado y relaciones sociales estables entre los municipios indígenas y los poblados ladinos no se observan casos de transición de la clase indígena a la ladina. El problema que se plantea Tax deriva de su aceptación y a la vez de su cuestionamiento a las ideas de Robert Redfield acerca del contínuum folk-urbano, las cuales dominan gran parte de los estudios antropológicos norteamericanos sobre América latina.

25La idea de contínuum folk-urbano plantea la existencia de una transición paulatina y progresiva entre dos extremos bien definidos: la sociedad folk por un lado y la sociedad urbana por otro. La primera es una sociedad pequeña, aislada, homogénea y analfabeta que adquiere la forma de una totalidad cuasi cerrada. Esta sociedad adquiere una forma cultural particular, se caracteriza por ser un “cuerpo organizado de valores convencionales manifiestos en acto y artefacto8”. Este sistema coherente e integrado es lo que condiciona la conducta y la vida en general de los individuos y lo que permite diferenciar su cultura de otras. La sociedad urbana es la antítesis de la folk: de grandes dimensiones, heterogénea, con una variación cultural extensa, letrada, secularizada, moderna y con un grande desarrollo del comercio y el mercado. El contacto entre estos dos tipos de sociedad trae aparejado, según Redfield, un cambio cultural. En condiciones de aislamiento y homogeneidad característicos del extremo folk, el contacto y la comunicación con otras sociedades inicia cambios “que prosiguen guiados por el ejemplo proporcionado por la cultura con la que se establece la comunicación y parcialmente por las necesidades de adaptación9” y, añade el autor: “ (…) lo que se toma en préstamo son determinados utensilios y modos de conducta e ideas; estos, a su vez, actúan en las vidas de quienes los toman en préstamo de modo que el resultado total es cierta clase y grado de desorganización10”. Ello va acompañado de una progresiva individualización y secularización de la sociedad, de modo que se acerca cada vez más al polo moderno del contínuum. Como vemos, este planteamiento adquiere las características de un estudio del proceso histórico de la civilización. La sociedad urbana aparece como culminación de un proceso, tanto evolutivo derivado de la transición de la sociedad primitiva a la urbana, como espacial, consecuencia del papel “civilizatorio” de las ciudades en relación al espacio rural que las circunda.

26Partiendo de esta tesis, Tax encuentra que el contacto no produce lo esperado. “(…) para comprender en qué forma ocurre la asimilación cultural, es necesario descubrir algunos factores que la impiden11”. De ahí que la autora para explicar esta situación indague en la visión del mundo indígena y en las relaciones sociales que estos grupos establecen entre sí y entre ellos y los ladinos. Su estudio revela que todas las relaciones sociales, ya sea entre indígenas de distintos municipios o entre indígenas y ladinos, se caracterizan por la impersonalidad, por el anonimato típico de las relaciones en las grandes ciudades civilizadas. Sin embargo, su visión del mundo es una de carácter primitivo, conservador, cuyo rasgo fundamental es la aceptación de las diferencias culturales como algo natural, algo tan común como las diferencias que existen entre diversas clases de árboles. Los indígenas conocen la cultura de los ladinos pero la ven con indiferencia: Los ladinos se comportan diferentes porque son diferentes. La cultura indígena tiene una visión del mundo que hace a sus portadores indiferentes a las diferencias culturales. Y este hecho impide, según Tax, la difusión de la cultura. Por lo tanto, en lo que respecta a sus relaciones sociales los indígenas de Guatemala son de un tipo civilizado, pero en lo que respecta a su visión del mundo, parte central de la cultura, son primitivos. Y es por esta razón que no se ha dado la asimilación cultural: porque su educación fundamental no se lo permite. Dice Tax, “La realidad es que en la educación de los atrasados indígenas del altiplano, casi no se incluye los fundamentos de nuestra cultura mental. Es cierto que los indígenas no están aislados físicamente, pero también es cierto que el sistema de relaciones impersonales constituye una forma de aislamiento, que limita la comunicación y los préstamos”. Entonces, el autor concluye que, “es posible que la transculturación de los indígenas a la visión civilizada del mundo ocurra aceleradamente cuando, una vez que la población aborigen reciba una educación efectiva, y aprenda a leer y a escribir en español12.”. En este planteo Sol Tax cuestiona la idea de una sociedad folk aislada y orientada a la autosubsistencia, en tanto encuentra un desarrollo individualista y guiado por el lucro en lo que atañe a las relaciones sociales que establecen los indígenas. Pero no pone en cuestión la idea central de Redfield en relación a que el contacto con las instituciones modernas (en su caso la escuela) traería aparejado un cambio cultural orientado a la asimilación del indígena. En Guatemala la asimilación, debido a las características culturales propias de los indígenas de la zona, no deriva del contacto cultural sino que requiere de la intervención educativa para lograrlo.

27En este trabajo Sol Tax estudia la relación entre indígenas y ladinos, lo cual, aunque no profundice demasiado, constituye una novedad dentro del campo antropológico que se había dedicado exclusivamente a estudiar las comunidades indígenas aisladas. Sin embargo, la noción de cultura y la perspectiva comunitaria en las que se apoya favorecen la explicación de los problemas indígenas y el relativo aislamiento y la supuesta cerrazón e inferioridad de los mismos por sus propias características culturales. Interpreta que la diferencia entre indios y ladinos es meramente un problema de diferencia cultural. Y niega que la posición inferior de los indios se deba a la discriminación, sino que la atribuye a las “desventajas” de la cultura india, especialmente, el idioma y la educación. Atribuir los problemas de Guatemala al racismo, sostiene Tax, conlleva “el peligro de conferir a Guatemala un problema racial que no existe”.

28El otro trabajo en el cual nos interesa detenernos es Encuesta sobre los ladinos en Guatemala, de Richard Adams, publicado por el SISG en 1956. Este texto es el primero de la antropología que se dedica a estudiar al “grupo ladino”. Adams da por sentado que la cultura ladina está en creciente expansión debido a la asimilación indígena. De ahí, la importancia de estudiar “lo ladino” que será, según Adams, la cultura que englobe “lo guatemalteco”. Adams distingue al “ladino contemporáneo” del “ladino viejo” que desarrolla su cultura frente a la indígena en el período colonial. El “nuevo ladino” es para Adams el que asimiló el modelo “nacional” de fines del siglo XIX y en el siglo XX, es, por tanto, el representante de la cultura nacional.

29El autor sistematiza la idea de que el indio se encuentra en un proceso de ladinización por el cual va perdiendo sus rasgos culturales distintivos (idioma, vestimenta, calzado, herramientas). En este sentido comparte las posturas de Redfield y Tax sobre el tipo de transformación cultural progresiva y lineal que se estaba llevando a cabo en Guatemala a medida que la población maya entra en contacto con instituciones modernas.

30Similar al estudio de Redfield en Yucatán, Adams describe el proceso de ladinización a partir de identificar un contínuum general que abarca desde los indígenas que se parecen menos al ladino contemporáneo hasta aquellos que se encuentran mas ladinizados. En el primer punto del continuum cultural se encuentra el “indígena tradicional”, luego, en un segundo estadio, se encuentra el “indígena modificado” y en el último punto el “indígena ladinizado”. En este proceso de ladinización juega un papel importante la destrucción de la jerarquía cívico-religiosa “tradicional” a causa de las reformas políticas llevadas a cabo por los gobiernos reformistas de 1944-54, especialmente la introducción de sistemas de partidos políticos.

31Según Carol Smith (2004) para Redfield, Tax, Adams y la mayoría de los antropólogos que les siguieron, “la barrera real para la asimilación de los mayas era el aislamiento de las comunidades. Pocas personas de la época, ya fuesen antropólogos o ciudadanos guatemaltecos, observaron que la insularidad de las comunidades mayas era una construcción social y política de los mayas y ladinos por igual, manipulada por ambos grupos durante siglos y capaz tanto de una resistencia continuada como de cambio. Tampoco tomaron en consideración que los mayas habían estado completamente integrados en la vida nacional guatemalteca (como productores de la mayoría de los alimentos, como mano de obra en las plantaciones, y como el referente en relación al cual los ladinos se podían definir a sí mismos como grupo étnico y elite nacional ) durante, por lo menos, cien años13.”

32Como vemos, los autores reseñados, Redfield, Admas y Tax, prestaron muy poca atención a los sucesos histórico-políticos y económicos o a los procesos ideológicos a través de los cuales las naciones definieron a los grupos que las componían. Solo pensaron en términos culturales, negando el racismo y la explotación del indígena. Sin embargo, esta construcción de la antropología culturalista norteamericana sobre el “problema indígena” al centrarse en los problemas culturales dejando de lado las raíces sociales y estructurales del problema, abre el camino al racismo que ella misma niega.

33Podemos afirmar que a través del SISG, la antropología culturalista construyó un pensamiento que adquiere centralidad para explicar los problemas étnicos de Guatemala y permite legitimar las políticas discriminatorias y paternalistas que sustentan la integración/disolución de las culturas indígenas de Guatemala. En este sentido podemos afirmar que no es excesiva la idea “etnocidio antropológico” que formula José Emilio Rolando Ordónez Cifuentes.

La consolidación del binomio al servicio de la integración social.

34Las tesis de la integración pasan a ser las verdades de una supuesta ciencia social guatemalteca, en la que un gran porcentaje de sus cultores está constituido por antropólogos norteamericanos. Su presencia masiva coincide con la intervención militar norteamericana que en 1954 derrocó al gobierno de búsqueda democrática de Jacobo Arbénz Guzmán. El ejército rechazó defender el gobierno de Arbénz cuando un grupo liderado por el Coronel Carlos Castillo Armas invadió el país desde Honduras en 1954 y rápidamente asumió el gobierno. Es ineludible la mención a la hegemonía absoluta de EE.UU. en el continente después de la segunda Guerra Mundial. En 1946 EE.UU. abre en Panamá la Escuela de las Américas para la formación de los militares del hemisferio, y en 1947 comienza a imponer paulatinamente el Tratado Interamericano de Ayuda Reciproca (TIAR) el cual estableció principios de solidaridad colectiva con el fin de afrontar cualquier agresión que procediera del exterior del continente. Con el comienzo de la guerra fría y el establecimiento del TIAR, se suscribe la declaración de Caracas, que condena al comunismo representado en Guatemala por Arbénz. Con el pretexto del anclaje del comunismo en Guatemala, la CIA prepara la invasión (“operación PB Succes”) para derrocar a Arbénz. El golpe de Castillo Armas ideado por la CIA tuvo como principal objetivo presentar a los guatemaltecos y a los gobiernos de la región como los protagonistas principales del derrocamiento de un gobierno calificado como instrumento de Moscú y amenaza para la seguridad del resto del hemisferio contra el comunismo. Al interior del país el golpe contó con el apoyo de los sectores oligárquicos, las cúpulas políticas ultraderechistas y la iglesia católica, todos ellos fervientes anticomunistas.

35Una de las primeras mediadas de Castillo Armas fue la derogación de la Constitución del 1945 a través del Estatuto Político de la República de Guatemala. Se derogó, además, el Código de Trabajo y el Decreto 900 de Reforma Agraria, se ordenó la disolución de los partidos políticos que habían apoyado a Arbenz, la Confederación General de Trabajadores de Guatemala (CGTG); la Confederación Nacional Campesina (CNC) y demás organizaciones sociales. La Constitución de 1945 fue reemplazada por otra que entró en vigor en 1956. Esta última recogió el denominado “Plan de Tegucigalpa” especie de programa de gobierno dado a conocer por Castillo Armas en Honduras en 1953.

36En relación a la problemática indígena ya en boca del Estado desde 1944, dicho Plan, en el aparatado titulado Bases de la Nacionalidad Guatemalteca, establecía lo siguiente: “Aislados, temerosos, desconfiados y recelosos los indígenas de los ladinos, y éstos de aquéllos, han formado dos sociedades distintas, aparte la una de la otra, cuando debieran haber fusionado energías en una sola, para la consecución del bien común. A este propósito, básica finalidad, es menester la previa estructuración de la nacionalidad, (….) recordemos que somos guatemaltecos, y que, con recio sentimiento de la nacionalidad, fundamentado en la real existencia de ésta, fusionando indios y ladinos. Guatemala se levante y erguida, prosiga su camino. (…) Mas, para ello falta andar el largo camino del movimiento político y social, favorable al indígena, que lo eleve de su precario nivel de vida e incorpore moral y materialmente a la vida ciudadana media del país, pero sin alterar su fisonomía étnica original, con sus modalidades propias y sin desvirtuar su personalidad psicológica específica.” Y se recomienda: “Es de urgencia dar efectividad a la resolución de la VIII Conferencia Interamericana reunida en Lima en 1938, por la que se declaró que los indígenas tienen un preferente derecho a la protección de las autoridades públicas para suplir la deficiencia de su desarrollo físico e intelectual, y que debería ser propósito de todos los gobiernos desarrollar políticas tendientes a la completa integración de aquéllos en los respectivos medios nacionales, procurando que esta integración se lleve a cabo dentro de normas que capaciten a la población aborigen para participar eficazmente y dentro del concepto igualitario en la vida de la nación14”.

37En el Plan de Tegucigalpa quedaba claro que el indigenismo integracionista al que adhería el gobierno de la contrarrevolución partía del supuesto de que la población guatemalteca estaba dividida en dos: ladinos e indígenas, y estos últimos están marginados de la vida nacional. Por eso es necesaria su integración de manera gradual pero segura a la “vida ciudadana”, bajo la protección del estado, elevando su precario nivel material e intelectual “sin alterar su fisonomía étnica original, con sus modalidades propias y sin desvirtuar su personalidad psicológica específica”.

38Como ya se ha dicho, es Castillo Armas quien promueve la creación del Seminario de Integración Social Guatemalteca en 1956 a través del cual se publica una gran cantidad de trabajos propios de la antropología norteamericana, que es a su vez, la guía del SISG. Es en este período que la visión bipolar jerárquica: ladino – indígena, a la que nos referimos mas arriba, se consolida de la mano de la antropología culturalista norteamericana que le da status científico. Desde la antropología se define al grupo indígena a partir de rasgos culturales tales como los ancestros, el uso del idioma y la autodefinición, y al grupo ladino como todo aquello no indígena, occidentalizado y civilizado. Desde esta perspectiva los términos aparecen como categorías descriptiva de lo social. Sol Tax comienza su estudio sobre las relaciones sociales en Guatemala afirmando que “Casi toda la población actual de la República (…) se compone de dos clases de personas: los indígenas y los ladinos. (…) los rasgos de las dos clases son principalmente de carácter cultural y lingüístico15.”. Es decir, se emplearon las categorías para nombrar y describir los espacios y patrones culturales pero no las estudiaron en tanto construcciones sociales de significado y poder.

39De esta forma, los términos utilizados en la colonia para diferenciar a los grupos por sus orígenes y, luego, por el estado republicano para estructurar los vínculos políticos a partir de principios jerárquicos, son refuncionalizados para pensar la integración a través del cambio cultural. El contenido que debía legitimarse bajo el uso de esas categorías era la nación moderna.

40La ligazón estrecha entre las publicaciones del seminario y el proyecto de integración nacional queda expresada en la Introducción que escribe Richard Adams para el primer volumen denominado _Cultura Indígena de Guatemala: ensayos de antropología socia_l. Allí Adams expresa que las publicaciones del seminario tienen la intensión de ser: “(…) una actividad regular de traducciones y publicaciones, en Guatemala, de los relevantes estudios sobre su realidad social, utilísimos para orientar, si cabe el término, su desarrollo presente y futuro”. Y “Además de dar una perspectiva a los esfuerzos a favor del desarrollo nacional, la antropología proporciona técnicas de análisis y de innovación, que son sumamente útiles a las tentativas de introducir nuevas ideas y nuevas formas de comportamiento16.”

41Esas nuevas ideas y formas de comportamiento de las que habla Adams tienen que ver con uno de los polos del binomio: el indígena. Como ya lo expresamos más arriba, están relacionadas con la posibilidad de cambio del indígena y con la descripción de las características que facilitaban dicha transformación y la consecuente integración del indio a la modernidad, que, en Guatemala, está representada por lo ladino. La integración adquiere la forma de asimilación a través de la ladinización del indio. La idea es integrar a los indígenas a la modernidad, al desarrollo económico y al Estado nacional ladino, haciéndolo de forma paulatina y aplicando políticas que de hecho lo mantenían separado del sector no-indígena. Estos estudios tienen la intensión de establecer el “diagnóstico” más detallado posible de las comunidades rurales presentadas como indígenas. Pero ese diagnóstico apunta a fines prácticos. Como ya se dijo, toda la actividad antropológica de los cientistas norteamericanos está fuertemente comprometida con el cambio y la asimilación del indígena. Las ideas que impulsan defienden el cambio dirigido por la educación y el orden normativo y moral que promuevan la integración indígena por la homogeneización. Pensaban que podían proveer de la información para generar aculturación sin tanta violencia. Con este impulso, otorgaron un estatus de cientificidad a los prejuicios racistas de la élite ilustrada y les renovó el derecho a decidir sobre los indígenas.

42Durante los años cincuenta y sesenta la antropología culturalista norteamericana debido al amplio trabajo de campo y la cantidad de sus publicaciones en SISG, constituía la base ineludible para la comprensión del país y su transformación. Hasta 1970 fue la versión hegemónica sobre el problema indígena en Guatemala17 y la base de legitimación de las políticas de integración (fundamentalmente de educación y de “desarrollo comunitario”. Éstas últimas aplicadas por el ejército guatemalteco bajo el liderazgo de la Alianza para el Progreso) llevadas a cabo por los primeros gobiernos de la contrarrevolución.

43*Laura Sala (UBA-UNSAM), es Licenciada en Sociología y magistrando en Estudios Latinoamericanos. Ha publicado junto a Miguel Leone y Valeria Saponara Spinetta, Maras y medios. Una deconstrucción de discursos sobre las Maras en Guatemala, en Dossier Guatemala, Observatorio Latinoamericano, Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 2010.

44Bibliografía

45- Acuerdo de creación del Instituto Indigenista Guatemalteco, disponible en http://www.unesco.org/culture/natlaws/media/pdf/guatemala/guatemala_acuredo_28_08_1945_spa_orof

46- Antonio Goubaud Carrera, Prólogo Indigenismo en Guatemala, vol. 2, (Guatemala Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ministerio de Educación Pública, 1964).

47- Arturo Taracena Arriola, Guatemala: del Mestizaje a la ladinización, 1524-1964 (Guatemala: Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA), 2007). Disponible en http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action*fi_aff&id*1813

48- “Así se gestó la liberación” Guatemala, Secretaría de Divulgación, Cultura y Turismo de la Presidencia de La República. Disponible en http://www.archive.org/details/asisegestlalib00guat

49- Carol Smith, “Interpretaciones norteamericanas sobre la raza y el racismo en Guatemala. Una genealogía crítica” en Arenas Bianchi, Clara y otros (eds.)¿ Racismo en Guatemala? Abriendo el debate sobre un tema tabú, (Guatemala : Avancso, 2004), (págs. 111-165) disponible en http://es.scribd.com/doc/44617203/Smith-Interpretaciones-as-Sobre-La-Raza-y-El-Racismo-en-Guatemala

50- Denys Cuche, La noción de cultura en las ciencias sociales, (Buenos Aires: Nueva Visión, 1999).

51- Isabel Rodas Núñez, Identidades y la construcción de la categoría “ladino” en Guatemala en Crise Working Papers N° 29, Octubre 2006, disponible en http://www.crise.ox.ac.uk/pubs/workingpaper29.pdf

52- José Emilio Ordóñez Cifuentes, “Etnocidio antropológico: la versión de la antropología cultural norteamericana sobre los indios de Guatemala” en VVAA, Cuadernos del Instituto de investigaciones jurídicas: La problemática del racismo en los umbrales del siglo XXI, VI Jornadas Lascasianas (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1997) (págs. 227-262). Disponible en http://www.bibliojuridica.org/libros/1/148/15.pdf

53- Julio César Pinto Soria, _ El debate sobre la cuestión étnica en Guatemala (1944-1970)_ en Centro de Estudios Urbanos y regionales, Universidad de San Carlos de Guatemala, Boletín N° 40, 1999 disponible en http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action*fi_aff&id*1813 .

54- Ramón González Ponciano, “La visible invisibilidad de la blancura y el ladino como no blanco en Guatemala” en Memorias del mestizaje, cultura política en Centroamérica de 1920 al presente, (Guatemala: CIRMA, 2004), págs. 111-132.

55- Richard Adams, Encuesta sobre los ladinos en Guatemala, Vol. 2, (Guatemala: Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ministerio de Educación Pública, 1956).

56- Richard Adams, Introducción, en Cultura Indígena de Guatemala: ensayos de antropología social, Vol.1, (Guatemala: Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ministerio de Educación Pública, 1956).

57- Robert Redfield, Yucatán. Una cultura de transición, (México: Fondo de Cultura Económica, 1944).

58- Sol Tax, “La visión del mundo y las relaciones sociales en Guatemala”, en Cultura Indígena de Guatemala, Vol. 1 (Guatemala: Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ministerio de Educación Pública, 1956).

59Notas de pie de página

601 Acuerdo por el cual se crea el Instituto Indigenista Guatemalteco, Guatemala, 28 de agosto de 1945.
disponible en http://www.unesco.org/culture/natlaws/media/pdf/guatemala/guatemala_acuredo_28_08_1945_spa_orof

612 Acuerdo por el cual se crea el Instituto Indigenista Guatemalteco, Guatemala, 28 de agosto de 1945.

623 Este prólogo es reeditado en 1964 por el Seminario de Integración Social Guatemalteca en el volumen 14, titulado Indigenismo en Guatemala.

634 Antonio Goubaud Carrera, Prólogo Indigenismo en Guatemala, vol. 2, (Guatemala: Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ministerio de Educación Pública, 1964), pág. 151.

645 Antonio Goubaud Carrera, Introducción Cultura Indígena de Guatemala, Vol. 1 (Guatemala: Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ministerio de Educación Pública, 1956), pág. 18.

656 Antonio Goubaud Carrera, Prólogo Indigenismo en Guatemala, vol. 2, (Guatemala: Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ministerio de Educación Pública, 1964), pág. 111.

667 Citado en Denys Cuche La noción de cultura en las ciencias sociales, (Buenos Aires: Nueva Visión, 1999), pág. 66.

678 Robert Redfield, Yucatán. Una cultura de transición, (México: Fondo de Cultura Económica, México, 1944), pág. 169.

689 Robert Redfield, Yucatán. Una cultura de transición, (México: Fondo de Cultura Económica, México, 1944), pág. 430.

6910 Robert Redfield, Yucatán. Una cultura de transición, (México: Fondo de Cultura Económica, México, 1944), pág. 430.

7011 Sol Tax, “La visión del mundo y las relaciones sociales en Guatemala”, en Cultura Indígena de Guatemala, Vol. 1 (Guatemala: Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ministerio de Educación Pública, 1956), pág. 113.

7112 Sol Tax, “La visión del mundo y las relaciones sociales en Guatemala”, en Cultura Indígena de Guatemala, Vol. 1 (Guatemala: Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ministerio de Educación Pública, 1956) pág. 130.

7213 Carol Smith, (2004 “Interpretaciones norteamericanas sobre la raza y el racismo en Guatemala. Una genealogía crítica” en Arenas Bianchi, Clara y otros (eds.)_¿Racismo en Guatemala? Abriendo el debate sobre un tema tabú_, Avancso, Guatemala, 2004, (p.p 111-165) disponible en http://es.scribd.com/doc/44617203/Smith-Interpretaciones-as-Sobre-La-Raza-y-El-Racismo-en-Guatemala , pág.130.

7314 Texto extraído de Así se gestó la liberación, Guatemala. Secretaría de Divulgación, Cultura y turismo de la presidencia de la República, mayo de 1956.

7415 Sol Tax, “La visión del mundo y las relaciones sociales en Guatemala”, en Cultura Indígena de Guatemala, Vol. 1 (Guatemala: Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ministerio de Educación Pública, 1956), pág. 103.

7516 Richard Adams, Introducción, en Cultura Indígena de Guatemala: ensayos de antropología social, Vol.1, (Guatemala: Seminario de Integración Social Guatemalteca, Ministerio de Educación Pública, 1956), pág. 17.

7617 Decimos hasta 1970 porque es el año en que se publica por primera vez la obra de José Severo Martínez Peláez “La patria del criollo”. Si bien ya estaba en circulación el libro de Guzmán Böckler y Loup Herbert que había propiciado la crítica desde la izquierda a las posturas culturalistas, este libro había venido a reafirmar la base argumentativa de los estudios antropológicos norteamericanos, es decir, la idea de que la sociedad guatemalteca estaba dividida en indígenas y ladinos y esta división era predominantemente étnica, solo que desde una perspectiva de división, conflicto y enfrentamiento.

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Para citar este artículo :

Laura Sala, « La política de integración social en Guatemala a la luz del Seminario de Integración Social Guatemalteca. », Boletín AFEHC N°49, publicado el 04 abril 2011, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=2631

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