Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.224.210.130', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : articulos : Trujillo: realidades y relatos : Trujillo: realidades y relatos

Ficha n° 2664

Creada: 19 junio 2011
Editada: 19 junio 2011
Modificada: 19 junio 2011

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 1900 (aprox.)

Autor de la ficha:

Yamileth NúñEZ

Editor de la ficha:

Esteban DE GORI

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Trujillo: realidades y relatos

El presente artículo pretende indagar en los discursos del trujillismo, los cuales se caracterizaron por tener una narrativa distorsionada de la realidad de aquel momento. Esta realidad convivió con un gobierno personalista, autoritario, ambiciones de poderío económico y violencia. Mientras que el plano discursivo se compuso por el engrandecimiento de la persona del líder y del gobierno, como también narraciones sobre las bondades democráticas del mismo, reconstrucción de la paz y el orden de la patria. Generalmente, más allá del defasaje entre esos discursos y realidades, existió una relación entre ambos ya que mediante los relatos se construyeron imaginarios sociales, a través de los cuales se le dio legitimidad a las decisiones y sucesos políticos cargados de violencia. Para comprender esto, es necesario conocer de qué se trato el gobierno trujillista, bajo qué mecanismos se mantuvo a lo largo de tantos años y cuáles eran los contenidos de sus discursos; para tener así un acercamiento más preciso de los imaginarios que se desprendieron de esos discursos.
Palabras claves :
Trujillismo, Discurso, Gobierno
Autor(es):
Daniela Miglierina
Fecha:
Junio de 2011
Texto íntegral:

1

Introducción

2El gobierno de Leónidas Trujillo, se prolongó a lo largo de más de treinta años (1930-1961), siendo reconocido entre otras cosas como “Trujillato”, la “Nueva Era” y la “Era de Trujillo1”, a modo de englobar el período. Trujillo se caracterizó por ser un líder autoritario, dictatorial y “caudillesco”, quien perseguía, sobornaba y aniquilaba ante cualquier asomo de oposición a sus decisiones; siempre respaldado por un grupo armado y un servicio de inteligencia. Dada la sumatoria de estas características, el gobierno puede ser percibido bajo la categoría de dictadura totalitaria; siendo que se acusa al gobierno de haber matado entre 15 y 20 mil personas, sin incluir la matanza de haitianos2.

3Trujillo tenía bajo su mando el Poder Legislativo y Judicial, los cuales manipulaba a su voluntad, jugando con reglas poco claras y prácticas imprevisibles. A grandes rasgos, se puede decir que de modo formal y débil estuvieron presentes una constitución, un parlamento, sistema de partidos y promulgación de leyes. El curioso esfuerzo que hicieron para el despliegue de instituciones representativas, se debió al intento de demostrarle al mundo que se estaba gobernando bajo un sistema político moderno y legítimo. Así también tenían el control de los medios de comunicación; mientras que en las escuelas y universidad se impidieron críticas y disidencias. Durante las tres décadas la vida de los ciudadanos estuvo controlada y aislada, se les regulaban las entradas, las salidas, las noticias, los libros, los hábitos, las ideas, la importación de películas y revistas3.

4Se habla de este período también como una “dictadura patrimonial”, ya que la familia Trujillo manejó las principales producciones del país y controlaba las compañías importadoras. Fue llamativa la incorporación de toda su familia en la vida pública en puestos de confianza, permitiéndole asegurarle el enriquecimiento de su patrimonio. Así fue que el “jefe”, como lo llamaban habitualmente, construyó un poder monopólico; pues al finalizar su primera administración se había convertido en el hombre más rico del país4.

5Para alcanzar el proyecto de Estado todopoderoso, la violencia se volvió el medio por excelencia. Mediante el temor, se podía romper cualquier tentativa del pueblo de transgredir su voluntad, logrando la intimidación y la inhibición de cualquier tipo de acción, para convertirse en el dispositivo de control de la vida colectiva. Asimismo logró neutralizar la mayoría rural, subordinándola al Estado y operando contra los espacios urbanos organizados, dejando una sociedad fragmentada y con vacíos, con el fin de propiciar un orden estructural. En 1930 asume mediante un golpe de Estado, al margen de que después se presentó a elecciones. Posteriormente, cualquier intento de oposición política fue aplacado; mientras que el ejército fue la institución por excelencia con la que impuso su dominio sobre la población.

6Sin embargo, en lo que respecta a la legitimación del gobierno, Trujillo tenía una narrativa divorciada de la realidad, que lo ayudó a construir mecanismos de estabilidad política y a perpetuarse a lo largo de treinta años en el poder. Los tipos de discursos fueron variados, pero comúnmente hacían referencia a la construcción de una Patria Nueva, al fin de las desventuras experimentadas por el país antes de 1930, la aplicación de políticas públicas que le cambiarían la calidad de vida a los dominicanos, la importancia del ejército y el Partido Dominicano, justificaciones sobre la implementación de violencia, el restablecimiento de las condiciones del sistema económico, la importancia de la unidad de la familia dominicana, y visiones de un futuro optimista.

7Como se dijo en un comienzo, las narraciones mencionadas vienen ligadas a realidades concretas, en las cuales se supone encontrar vínculos con los hechos acontecidos a lo largo de esos años de gobierno. El presente artículo se limitará a tratar hechos y relatos acerca de la primera década de gobierno, con el fin de remarcar la importancia de la llegada de Trujillo y su posicionamiento frente a la sociedad dominicana.

¿Qué significó la llegada de Trujillo? ¿Qué cambios propició?

8Cabe preguntarse qué vino a resolver Trujillo con su presencia, como para adquirir la capacidad de perpetuarse durante tres décadas. Un escritor dominicano, Gilberto Sánchez, describió a Trujillo como el “constructor de una nacionalidad5”. Sucedió en República Dominicana que con su llegada, buena parte del pueblo percibió que se estaba sacando al país del “abandono”, al hacer posible el crecimiento económico, que permitió la producción y aseguramiento de la rentabilidad, unidad del espacio nacional y disponibilidad de mano de obra.

9Trujillo logró conquistar los objetivos de la élite económica de la época, que se vinculaban con el “progreso” y la realización nacional, y que se veían trabados por: la estructura agraria tradicional del país que era reticente a la inserción en el mercado, desórdenes caudillistas, penetración de los Estados Unidos en el territorio nacional y deuda externa. Para esto se requería de un Estado fuerte que ordene; y en materia de economía, que capte excedentes exportables que permitan el funcionamiento del poder político y la realización de las élites sociales.

10Trujillo tuvo un inicio heroico al comenzar su primer gobierno, ya que al tener que tomar medidas frente al desastre que se provocó con el Huracán que azotó a la isla pocos días después de asumir, lo posicionó en el lugar de reorganizador y reconstructor de la ciudad. Con el mote de Benefactor de la Patria, también dio respuestas a necesidades de infraestructura, educación, bancos, fábricas, empleos y salud.

11En 1930 la república estaba en bancarrota y dominada por la pobreza con una deuda externa de más de 20 millones de dólares. Para 1960 la mitad de los ingresos de las exportaciones procedían del azúcar, 13% del café y 12% del cacao. Para dar este salto cuantitativo en lo que respecta a las reservas del país, hubo varias medidas que Trujillo llevó a cabo: pagó la deuda externa e interna, construyó el Banco de Reservas de la República Dominicana y el Banco Agrícola e Hipotecario. La resolución de estos conflictos, que venían cargándose desde muchas décadas atrás, dejó situado a Trujillo como el “restaurador de la independencia financiera del país6”.
Paralelamente, fueron implementados programas de colonización, que permitieron asentamientos de campesinos en tierras donadas por el Estado en regiones hasta entonces abandonadas; esto abrió paso a un aumentó en la producción agrícola, haciendo al país autosuficiente en arroz, maíz, frijoles, y víveres, siendo que hasta 1930 no siempre se produjo en el país lo que se necesitaba7.
La promoción de la industria dejó huellas en la economía dominicana, impulsándola en regiones como Santo Domingo, San Pedro de Macorís, Santiago y Puerto del Plata; propiciado por la depresión económica de los años 30.
Por otro lado, el desarrollo urbano de República Dominicana fue de gran envergadura durante esta época. La modernización que lleva adelante el régimen incluye fábricas, construcción de edificios públicos, plantas hidroeléctricas que abastecieron de energía y luz, modernos sistemas de purificación de provisión de agua potable a las ciudades mayores, gran cantidad de carreteras y puentes, la construcción de modernos muelles e instalaciones portuarias y la instalación del aeropuerto de Santo Domingo8.
En cuanto a la educación, en la isla se construyeron nuevas escuelas primarias, secundarias y especiales (Liceo Musical, la de Artes y Oficios, la de Bellas Artes, etc.), lo que permitió que se bajara la tasa de analfabetismo, además se mejoraron las instalaciones de la Universidad de Santo Domingo. Respecto a la salud, se multiplicaron los hospitales y clínicas. Las campañas para erradicar la tenia, la fiebre amarilla y la malaria tuvieron un notable éxito. Hubo un publicitado programa de asistencia social9.
Es posible interpretar cómo estas medidas repercutieron favorablemente en la vida del pueblo dominicano, generando una ruptura con vivencias anteriores, compuestas por faltas de respuestas a sus necesidades, despertando así sensaciones de mayor dignidad y “progreso”.
Ahora bien, ¿cómo puede pensarse la convivencia de respuestas a necesidades postergadas y sensaciones de progreso de los habitantes, con decisiones autoritarias y a la aplicación de violencia? La hipótesis que se supone es la de la importancia del rol de los discursos de Trujillo, que le permitieron apaciguar la tensión marcada entre los hechos violentos y los sentimientos de conquistas sociales, que argumentaron y legitimaron todo tipo de decisión.

Nación y personalismo en los discursos

12Para Trujillo, la conquista de poder político significó la puerta de entrada de nuevos logros personales y económicos. Sin embargo, a la hora de hablar en sus discursos acerca de cuáles eran sus verdaderas motivaciones, subestimaba sus intereses personales, para resaltar en todo momento su vocación por la reconstrucción la Patria Dominicana; solapando de este modo, su voluntad de enriquecimiento personal que resultaba una paradoja entre lo dicho y lo hecho.
El comienzo de la gestión gubernativa fue en circunstancias difíciles, según su propio testimonio, las dificultades fueron en el orden de lo económico y político, por la presencia de caciquismo que se negaban a todo tipo de reformas. Sumado a la catástrofe del huracán del 3 de septiembre de 1930, todas fueron según él: “…duras pruebas, he decidido traducir en realidades las promesas hechas al pueblo. Es indispensable estructurar un gobierno que respondiera al propósito renovador10…” El contexto turbulento previo a 1930, fue sucedido con su llegada, por el inicio de lo que fue identificado como una “Nueva Era” o una “Patria Nueva” que, según el mismo Trujillo, le permitió al pueblo dejar atrás:

13“… las desventuras y el recrudecimiento de las luchas partidistas y proyectos de anexión que arrojaron sobre la dignidad dominicana sombras acusadoras. Empréstitos inconsultos, operaciones de 1869 y 1888 llevaron a la República a la esclavitud económica, antecedentes lógicos de las convenciones dominico-americanas de 1907 y 192411…”

14Los discursos de Trujillo, si bien varían de acuerdo a la circunstancia y evento que le tocaron tratar, coinciden en su mayoría en el énfasis y engrandecimiento de su persona. Generalmente, se realza su figura y se lo vincula con el “pensamiento creador” de la Nueva Patria. Sin embargo, tal como se mencionó anteriormente, se entremezclan sus ambiciones personales con intereses direccionados a la construcción nacional. Él mismo afirma en uno de sus discursos que, su prioridad es la Política Nacional y no la Personal, diciendo que su interés político se focaliza en el país y no en él mismo. Lo dicho lo fundamenta en hechos concretos, como producto de políticas implementadas durante su mandato, bajo la expresión de progreso. En uno de sus discursos hizo hincapié en la reconstrucción nacional, en la que él se siente:

bq. “… apenas un hombre que puesto en el caso de elegir entre el sosiego de una vida dedicada a elaborar y acrecentar su propia hacienda y la inquietud, siempre noble, de dirigir su pueblo por entre las incertidumbres de su hora más crítica, me decido por lo último y comprometiendo mi juventud, mi fortuna y mi vida, asumo grandes responsabilidades puestos mi corazón y mi mente al servicio de la Patria en un afán incesante de servirla levantándola de su viejo y pesado abatimiento12…”.

15En una biografía militar que le fue realizada por sus pares del ejército, lo describen con admiración y como un ejemplo a seguir por su altruismo, argumentando que:

16“…Trujillo superó con sus actos todos sus sueños de dominicano y soldado, en beneficio de la Patria (…) sus actuaciones, dirigidas a engrandecer la Patria y procurar el bienestar de los ciudadanos. Por sus actos la Patria llegó a tener dignidad, personalidad política y económica, respeto de sus derechos, libertad, soberanía (…) soldado ilustre de la historia dominicana, ejemplo de patriotismo y disciplina (…) el heroísmo frío del pensamiento y la acción segura y rápida para conducirla por caminos de salvación hacia la cima del honor y la prosperidad. Su divisa es la política de la reconstrucción: por ella bajará mañana del poder satisfecho de haber cumplido sus compromisos con el pueblo, fiel a su palabra13…”

17Estas imágenes benévolas que el ejército construía acerca de Trujillo, reforzaba la imagen que él le quería transmitir al pueblo. Además, la biografía mencionada da la pauta de la importancia del rol del ejército como institución formadora. La misma pareció ser el espacio que modeló la personalidad del jefe y desde donde se articularon decisiones de carácter público. Si bien la realidad demostró que la institución del ejército le sirvió para comenzar su enriquecimiento patrimonial, la misma institución le generó una imagen de hombre altruista. La trayectoria en el ejército fue dándole espacios de mayor libertad y capacidad de decisión. A partir de 1924 Trujillo asciende a Teniente Coronel Jefe de Estado Mayor, Comandante Auxiliar de la Policía Nacional de Dominicana que, según la misma fuente, ahí fue que se le dio la oportunidad de poner en práctica sus planes. Lo que le permitió tomar las riendas del Estado Mayor, dándose el gusto de remodelar la institución que, según él, venía funcionando bajo sistemas arcaicos. Como consecuencia, a los pocos días propuso la Secretaría de Estado del Interior, Policía, Guerra y Marina, nombró una comisión técnica para estudiar y recomendar un plan de reorganización en la Policía Nacional Dominicana,

18“…ya la patria estaba en vías de ser redimida (…) Trujillo encarnaba la Patria Nueva, de ahí que puso sus mayores empeños en la perfeccionar la maquinaria militar que él había creado, y se consagraría a los deberes militares hasta recibir el llamado de la Patria agonizante14…”.

19La misma biografía remite al carácter especial de la persona de Trujillo, por ser un hombre producto de tiempos anormales, formado por las circunstancias y con el temple del sacrificio, “…Él conquisto la paz, el orden y el progreso, que él conquistó para nuestras hermanas, nuestras madres y nuestros hijos, son el patrimonio inapreciable que nos legará, y el cual estamos en obligación de defender con nuestras propias vidas si ello fuere necesario15…”.

Ver para creer

20Las políticas resueltas por el gobierno fueron de gran trascendencia, ya que oficiaron como demostración de los logros en los primeros años de mandato. Estos logros otorgaban credibilidad a partir de situaciones tangibles, demostraban que todo lo que se proponía podía ser factible, y que se tenía la capacidad de sortear las situaciones adversas de los primeros tiempos. Las concreciones de las políticas fueron percibidas por Trujillo como logros que, desde sus relatos, servían para legar a las generaciones del futuro una depurada conciencia nacional. Entre ellos mencionó que:

21“…se han roto las cadenas de la servidumbre financiera que impusieron a la República los desaciertos del país; hemos dado a la paz doméstica fecunda estabilidad y asegurado la paz insular definiendo para siempre las fronteras y reincorporando a la vida nacional vastas regiones abandonadas, hasta hace pocos años con influencias contrarias al legítimo interés nacional; hemos llevado hasta las más apartadas regiones del país en beneficio del camino y el sagrado bien de la escuela, impulsos insospechados a la agricultura y a la industria, hemos elevado el nivel cultural del pueblo, y propiciado el florecimiento de las artes y ciencias, hemos organizado la hacienda pública y transformado la fisonomía moral y material del país (…) Estamos cancelando un pasado envuelto en sombras de insensateces, construyendo un presente palpitante de vida digna y abriendo cause por donde se precipitarán, ya hacia el futuro (...) las realizaciones alcanzadas al amparo de la bandera nacional que enarbolamos en el año 193016 …”.

22Un hecho destacable en el marco de las políticas de Leónidas Trujillo, fue la implementación de un Censo nacional, el cual aseveraba, que lo hacía con el fin de conocer con mayor profundidad la situación en la que vivía la población, con el fin de saber cuántos eran, qué tenía y qué les faltaba para organizar su vida, para asegurarles el progreso y defenderlos17. Como consecuencia, una de las problemáticas que vislumbró fue que la población era escasa frente a la superficie del territorio, que requería y soportaba una densidad tres veces mayor. Estas debilidades fueron causadas, según Trujillo, por: luchas fratricidas, cosechas trágicas y la apatía con que los gobiernos consideran la higiene pública e individual del pueblo. Cosas que con su gobierno declaraba haber eliminado, y esperaba un aumento de la población, incentivo de inmigraciones deseables de agricultores sanos y fuertes; y continuación de campañas sanitarias contra las enfermedades endémicas y venéreas18. Frente a las problemáticas, también impulsó mejoras en viviendas, educación higiene y alfabetización.

Mecanismos para mantener los logros de Trujillo

23Con el paso del tiempo y la conquista de objetivos, el gobierno percibió un pasaje de la anarquía al orden, que lo describía como un tránsito “… Del desorden a la paz, del caudillo al ciudadano, de la esclavitud económica a la liberación19”, pasando de una adversidad a otra, Trujillo argumentó que:

24“…La paz doméstica fue durante ese período una aspiración supeditada al capricho de todos los perturbadores. El poder anulado como instrumento de gobierno por las pugnas insensatas, pasa con rapidez desconcertante de las recias manos de un caudillo a las de un ciudadano. La república va de una adversidad a otra, y cuando se levanta es para caer poco después víctima de una revolución o de un brote de anarquía fomentado muchas veces por los mismos hombres que habían asumido la responsabilidad de dirigir los destinos del país y mantener el equilibrio de las instituciones20…”.

25Frente a esto, se generaron diversos mecanismos para mantener ese orden conquistado; siempre hablando en nombre del orden y la tranquilidad de la familia dominicana; y con intención de resistir ante cualquier “inconsecuencia de los habitantes”. En uno de sus discursos dijo que prefería “… trocar la pluma y el guante de salón por la espada que ansió ver alejada de su mano (…) Como el pueblo quiere paz, el gobierno está preparado para debelar toda insurrección21…”.

26El Ejército Nacional, fue considerado la institución garante de la paz moral a lo largo del gobierno trujillista. Mediante esta institución se legitimaba la violencia, justificando que se le evitaba al país la iniciación de nuevos ciclos de luchas fratricidas, de modo que se debía destruir a los enemigos de la paz y garantizar la permanencia de las instituciones. En el sentido común militar estaba arraigada la idea de que, “…El ejército cumplió el deber de preservar el orden y amparar el sosiego de la familia dominicana, y el pueblo pudo reivindicar sus derechos en un ambiente de equilibrio constitucional y reconfortante espíritu cívico22…”.
Mientras que en el plano político, se ejerció un control por sobre la organización de partidos, bajo el mando del Partido Dominicano. El origen del mismo fue en 1930 que, según las impresiones del mismo Trujillo, se inició en un contexto en el que se convivía con una estructura gubernamental sin una base sólida que pudiera desafiar la acción destructora del tiempo y de los políticos,

27“… para enfrentar eso organicé el Partido Dominicano, no porque el partido demandaría mi continuidad en el poder sino porque anhelo encausar bajo mecanismos de democracia la vida de la Nación. El Partido es una bisagra entre los antiguos personalismos que disgregaron a la familia dominicana, para avanzar hacia un nuevo partido en el que puedan participar todos los dominicanos cualquiera sea su clase, tendencia y afiliación23…”.

28Afirmó también, que por medio de él se despertaría la sensibilidad nacional para la organización democrática ya que por este medio puso en acción todas las fuerzas dormidas por largos años en asilamiento e inacción. Y sugirió, que la improvisación con la que se convivía era el gran error de los gobiernos anteriores que no dejaban lugar a la democracia, permitiendo al fin con la presencia del nuevo partido, una verdadera representación nacional,

29“…en cuyas manos la delegación de poderes no puede ser una mera ficción política, será un gobierno del pueblo y para el pueblo que propenderá a la obra realizada en estos últimos cuatro años y cumplirá el programa que he diseñado como Jefe de Estado y Director del Partido…”[24].

30El mismo Trujillo argumenta que la formación del partido perseguía el objetivo de encontrar cooperación entre los ciudadanos, sin deseo de dominar las fuerzas políticas para obligarlas a favorecer tendencias personales, sino para reunirlas para la reconstrucción de una Patria Nueva. A raíz de esto, declaró que el partido vino a ser inmediatamente después de su creación un perfecto órgano cooperador al servicio del gobierno; un instrumento dócil no para infundir en el pueblo nuevas idolatrías, sino para reunir, disciplinar y organizar las fuerzas dispersas y hacerlas útiles, bajo el lema: Dios, Patria y Libertad25. Además afirmó, que tuvo la necesidad de disponer de una agrupación política que le preste colaboración leal sirviendo con desinterés y amor al pueblo; y que conociendo el medio donde actuaba, sabía que para llevar a cabo una obra de gobierno requería de un partido político que lo respalde. Nuevamente trató de diferenciar sus intereses personales con los de la Nación, diciendo que la formación del Partido Dominicano como fuerza política, no la hizo por ambición de mantenerse en el poder por más tiempo que el que señala la constitución; pidiéndole al pueblo que confiara en él.
El tema de la reelección adoptó modalidades semejantes, ya que fue cambiando su postura a los largo de los años y a medida que se acercaba a las próximas elecciones, sin perder de vista los argumentos que legitimaban su gobierno. Al poco tiempo de haber asumido su primera presidencia, declaró que por su ética de gobernante sostendrá con firmeza y convicción que no representará a reelección, por más que el pueblo se lo pidiese, “…La vacilación, la duda en la práctica del mando para hacer armónicos el acto y la palabra, es lo que daña al hombre e inutiliza a los gobiernos…”[26].

31Años más tarde, ante nuevos pedidos de continuidad, prometió “…fortalecer y orientar el espíritu público para dar fuerza a la solución a los problemas, que interesaban al bienestar de la República…”, agradeciendo en un acto político haber sido elegido continuar el mandato27.

Ideales para la construcción del futuro de la “familia dominicana”

32A los largo de la década de 1930, Trujillo además de concretar políticas, expresó en sus discursos cómo quería seguir construyendo el país. En el plano de los ideales y deseos, el jefe hizo promesas y apeló a sentimientos de construcción nacional y evolución social, para sembrar la credibilidad del pueblo.
En el orden de lo simbólico, Trujillo enfatizó en la idea de construir una “Patria Grande”, argumentando que era el medio más eficaz de contribuir a mantener y fomentar el auge de la civilización. Presentó además la necesidad de borrar las débiles fronteras que, bajo las banderas sangrientas estériles personalismos, habían disgregado tradicionalmente a la familia dominicana, siempre haciendo hincapié en la “familia dominicana” como sinónimo de unidad nacional28. En el discurso mencionado, apela a los sentimientos de los dominicanos con el fin de “evolucionar socialmente”, diciendo que:

33“…cada dominicano se sienta vinculado al dolor y a las alegrías de los demás, de modo que el culto a la Patria, del Hogar, de sus semejantes sean puntales del honor para sostener y elevar el sentimiento nacional. Porque los pueblos solo son respetados cuando muestran su fuerza o capacidad de sacrificio, resistencia o abnegación. Es hora de llamar al corazón de cada dominicano para que por medio de una acción unánime de confraternidad caritativa, se inicie acercamiento espiritual y solidaridad material de la familia dominicana. Si bien el nivel de vida es satisfactorio y no existen problemas de bien público es importante el acercamiento como síntoma de la evolución social y política de la República, para el nuevo horizonte del progreso y la civilización (…) para la grandeza futura de la Patria, digna, noble y humanitaria29”.

34Mientras que en el plano de la implementación de políticas, Trujillo propuso seguir los lineamientos del “Plan en la población de Esperanza”, el cual permitía mejorar la calidad de vida de la población, a partir de la creación de granjas agrícolas. El plan contaba con medidas exhaustivas, que abarcaban todos los aspectos de la vida de la población, considerando elementos relativos para la vida higiene, salud, trabajo. También proponía aumentar el grado de organización de las comunas y distritos del país. El objetivo era construir en cada granja una casa para el personal dirigente y una casa-escuela. Como también alentar el aprendizaje de oficios, montar infraestructura para el trabajo y abastecimiento agrario, alentar la cultura mediante la construcción de bibliotecas, cines y radios. En cuanto a las políticas habitacionales, puso en la mesa la idea de crear barrios obreros, pagado con fondos públicos y devueltos por reembolso por las familias obreras. También, motivó la creación de las escuelas de artes y oficios, era una tarea que creía de importancia para impulsar el desarrollo de las fuentes de riqueza, porque sostenía que se habitaba en un país pobre, y en una tierra privilegiada para ostentar la abundancia y que eso serviría para dar satisfacción a necesidades de orden primario30.

35Paralelamente, se proponía alentar los servicios de comunicaciones, creando escuelas de operadores de radio, telefonistas, telegrafistas y locutores para preparar jóvenes que después presten servicios; extendiendo el servicio y la capacitación a miembros del Ejército Nacional. Al mismo tiempo propuso suministrar una red de estaciones telegráficas en el sur y este de la República.
La mirada hacia el futuro era optimista, vinculada a la rehabilitación económica, que implicaba concluir arreglos financieros que le permitieran cumplir sus compromisos sin someter al pueblo a la extorsión de nuevas contribuciones, asegurar trabajo y sustentos para todos los hogares, apertura de vías de comunicación entre pueblos de distintas regiones, construcción de puertos para comercio internacional, incremento de acervo cultural. Las promesas e ideales las manifestaba diciendo: “…Tengo fe en el Pueblo dominicano y su brillante porvenir y esa fe robustece en mi alma31…”.

Reflexiones finales

36A lo largo del artículo, se intentó indagar en las imágenes desprendidas de discursos de la primer década de gobierno trujillista, que sirvieron de puente entre la realidad y el relato, bajo la incógnita de cómo sostuvo Trujillo su poderío a lo largo de tantos años.

37Si bien se pueden reconocer muchos logros que rompieron con aspectos negativos del pasado, tales como: crecimiento económico, respuestas a las necesidades de salud, educación y vivienda, establecimiento de orden, unificación del espacio nacional y promesas de un futuro mejor; lo que le dieron suficiente argumento como para posicionarse legítimamente frente a la sociedad dominicana. Fue común que, aquellos aspectos favorables, convivieran con formas de gobierno dictatoriales, asesinatos, violencia, enriquecimiento excesivo del patrimonio de Trujillo, control de poderes y establecimiento de una fachada de democrática; que oficiaron concretamente como dispositivo de control de la vida colectiva.

38De este modo se plantea una tensión al momento de legitimar el gobierno en cuestión, que puede ser saldada con la hipótesis planteada en el comienzo, la cual sostiene que los discursos hechos por Trujillo permitieron siempre realzar las conquistas del gobierno, instauración de un orden y progreso nacional; mientras que los aspectos negativos, como la violencia y existencia de un partido único, fueron justificados como los medios necesarios para la preservación de dichas conquistas y la continuidad del progreso. Paralelamente, para opacar sus intereses de enriquecimiento personal, hizo comúnmente referencia a su persona como líder histórico y altruista, quien dejaba todo en nombre de la Patria.

39Así fue que, mediante discursos Trujillo justificó y legitimó sus actos, desprendiendo imaginarios acerca de la realidad, los cuales le permitieron soslayar aquellos aspectos dictatoriales cuestionables, para ejercer libremente control sobre los dominicanos.

40Daniela Miglierina, Universidad de Buenos Aires.

41Notas de pie de página

421 Jesús de Galíndez, La Era de Trujillo, (Buenos Aires: Americana, 1962) pág. 7.

432 Para Leslie Bethel, el desencadenamiento del conflicto con el país limítrofe en 1937, sucedió a raíz de un éxodo masivo de población haitiana, quienes comúnmente habitaban República Dominicana asentándose pacíficamente en tierras agrícolas abandonadas y trabajando en casas de familias dominicanas. Sin embargo, Trujillo al percibir la situación como una amenaza, tomó la decisión de matarlos. Se calcula que los haitianos muertos rondan los 18.000, convirtiendo el hecho en un genocidio. Frente a esto desplegó un programa de control del la frontera, con el que se crearon y construyeron pueblos, que fueron asegurados por instalaciones militares que impedían la penetración haitiana. Bethel Leslie, Historia de América Latina Vol. III, Cap 5 y 13, (Barcelona: Crítica, 1991) pág. 236.

443 Galindez, La Era, pág. 166-170.

454 Leslie Bethel, Historia de América Latina Vol. III, Cap 5 y 13, (Barcelona: Crítica, 1991), pág. 231.

465 Roberto Cassá, “40 años después de Trujillo”, en revista Historia Dominicana (2009), http://www.historiadominicana.com.do/historia.html , consultado el 18 de junio de 2011.

476 Bethel, Historia de América, pág. 237.

487 Bethel, Historia de América, pág. 231.

498 Bethel, Historia de América, pág. 232.

509 Bethel, Historia de América, pág. 232.

5110 Trujillo Molina, Discurso pronunciado por el excelentísimo Señor Presidente de la República Generalísimo Dr. Rafael Leónidas Trujillo Molina en el altar de la Patria el día 27 de febrero de 1944 en ocasión del Primer Centenario de la Independencia Nacional (Santo Domingo: Ciudad Trujillo, 1944), pág. 22.

5211 Trujillo, Discurso Independencia Nacional, pág. 22.

5312 Trujillo Molina, Discurso pronunciado por el Benefactor de la Patria y Jefe del Partido Dominicano, Generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina, en la Convención Nacional celebrada por el Partido en la ciudad de San Cristóbal el día 11 de febrero de 1934, que lo elige y proclama nuevamente como su candidato a la presidencia de la República para el cuatrienio 1934-1938 (Santo Domingo: Listín Diario, 1934), pág 7.

5413 Ernesto Vega y Pagán, Biografía Militar del Generalísimo Doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina, Benefactor de la Patria y Padre de la Patria Nueva, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación (Santo Domingo: Atenas, 1957), pág. 7.

5514 Vega y Pagán, Biografía Militar, pág. 13.

5615 Vega y Pagán, Biografía Militar, pág. 48.

5716 Vega y Pagán, Biografía Militar, pág. 24.

5817 Trujillo Molina Declaraciones del Generalísimo Dr. Rafael Leónidas Trujillo Molina, Presidente de la República, Benefactor de la Patria, dirigidas a la Nación el domingo 28 de marzo de 1937, desde San Cristóbal, residencia temporal del Poder Ejecutivo, por las estaciones de radio HIX, HI1X y HI2X (Santo Domingo: Ciudad Trujillo, 1937), pág. 5.

5918 Trujillo Molina Discurso del Generalísimo Rafael L. Trujillo Molina ex presidente de la República, Benefactor de la Patria y Primer Doctor Honoris Causa de la Universidad de Santo Domingo, pronunciado en el acto académico celebrado el 28 de octubre con motivo del cuarto centenario de su fundación (Santo Domingo: Ciudad Trujillo, 1938), pág 6.

6019 Trujillo, Declaraciones desde San Cristóbal, pág. 15.

6120 Trujillo, Declaraciones desde San Cristóbal, pág. 15.

6221 Trujillo Molina, Discurso pronunciado por el Honorable Presidente de la República, Gral. Rafael L. Trujillo Molina el 8 de septiembre de 1931 en la casa Consistorial de Azua, con motivo de su visita oficial en aquella ciudad (Santo Domingo: La Nación, 1931), pág. 10.

6322 Vega y Pagán, Biografía Militar, pág 54.

6423 Vega y Pagán, Biografía Militar, pág. 54.

6524 Trujillo, Convención Nacional, pág. 8.

6625 Trujillo, Declaraciones desde San Cristóbal, pág. 4.

6726 Trujillo, Discurso en Azua, pág. 7.

6827 Trujillo, Declaraciones desde San Cristóbal, pág. 5.

6928 Trujillo, Declaraciones desde San Cristóbal, pág. 6.

7029 Trujillo Molina, Día del pobre Día del Pobre. Proclama del Generalísimo Doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina, Presidente de la República Dominicana, Benefactor de la Patria dirigida al Pueblo para crear el Día del Pobre (Santo Domingo: Ciudad Trujillo, 1936), pág. 8.

7130 Trujillo, Declaraciones desde San Cristóbal, pág. 13.

7231 Trujillo, Declaraciones desde San Cristóbal, pág. 10.

73

Para citar este artículo :

Daniela Miglierina, « Trujillo: realidades y relatos », Boletín AFEHC N°49, publicado el 04 abril 2011, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=2664

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.