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AFEHC : transcripciones : Representación del M.N.Y.L Ayuntamiento de Guatemala al Excelentísimo Señor D. José de Bustamante : Representación del M.N.Y.L Ayuntamiento de Guatemala al Excelentísimo Señor D. José de Bustamante

Ficha n° 2743

Creada: 08 octubre 2011
Editada: 08 octubre 2011
Modificada: 04 septiembre 2012

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Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Representación del M.N.Y.L Ayuntamiento de Guatemala al Excelentísimo Señor D. José de Bustamante

Resumen por publicarse.
809
Palabras claves :
Ayuntamientos, Indios, Bustamante, Capitan General, Gobierno
Autor:
Ayuntamiento de Guatemala
Fecha:
1811-06-07
Texto íntegral:

1Representación del M. N. y L. Ayuntamiento de Guatemala al Excelentisimo Señor D. José de Bustamante, Teniente General de la Real Armada, Presidente, Gobernador y Capitán General de este Reyno en contestación a su oficio circular del XXIV de marzo y a su sabio manifiesto de XIII de abril de MDCCCXI

2Excmo Señor

3El sincero deseo que V. E. ha manifestado, hablando con la ingenuidad que lo caracteriza, de gobernar este Reyn bajo los principios de justicia y beneficencia publica, y que le ha obligado a repetit este justo proposito por escrito y de palabra, al mismo tiempo que afianza la ancora de las esperanzas de este Ayuntamiento, no solo le abre fracamente la puerta para poder proponer á su superior justificacion con respetuosa libertad lo que estime útil al bien publico, sino que ha tenido tambien V.E. la bondad de acompañarle á su honroso oficio de 24. de Marzo, copi de el que con igual fecha ha dirigido á los demas Ayuntamientos de este Reyno, para que este le informe con mas individualidad sobre los importantes puntos que comprehende.

4El sabio medio que desde el principio ha adoptado V. E. de querer reunir todas las luzes de los informes de los Ayuntamientos á las superiores que brillan en V.E. y que forman un caudal copioso de ciencia sobre los conocimientos practicos que ha adquirido en los otros gobiernos de este nuevo mundo, le asegura á éste Cabildo la prosperidad que debe prometerse en su beneficio mando, á mas de las positivas noticias que le asisten del acierto con que en otros países ha gobernado V.E., y que son precursoras de la esperanza de nuestra felicidad, la qual se afianza en que aunque á la ciencia del gobierno puede llegar la meditacion atenta del hombre, como enseña el celebre Muratori, junta con el verdadero zelo, [fol. 2] esto es con una fervosa voluntad de ayudar al bien, mas facilmente llegará quien como V. E. sobre las luzes teoricas que le ha prestado una carrera en que el arte de mandar se aprehende por su verdadero principio que es el de obedecer, tenga noticia de las historias de los legisladores antiguos, y modernos, de los grandes hombres que han gobernado países, y aun mas presto el que haya visto mucha ciudades, y estudiado las costumbres de diferentes naciones como tambien ha sucedido a V. E. en su gloriosa carrera, con una continuada serie de viages, y en el cientifico de la vuelta del mundo: mores hominum multorum vidit, et urbes.

5Este Ayuntamiento efectivamente, como supone V. E. con motivo de las instrucciones que ha formado para du Diputado en Cortes por esta provincia, no ha dejado de hacer el examen puntual de su estado politico, y procurado inquirir las causas de su decadencia, pensando sobre los medios mas adoptables para su mejora y perfeccion en todos los ramos publicos; pero como siempre se persuadió que el objeto primario de las Cortes, y peculiar de su atribucion no es, ni debia ser otro, que disponer, arreglar y sancionar la constitucion formal de toda la monarquía Española en el antiguo y nuevo mundo, lo que hizo inmediatamente fue formar las instrucciones que le parecieron convenientes para dicha constitucion: un sistema economico por segunda parte: el proyecto de la unica contribucion por tercera; y por quarta un discurso sobre la reforma de algunas Leyes; y establecimientos de todo lo que ha pasado ya á V. E. copia su Regidor Decano Don José Maria Peinado, y se dirigieron tambien otras copias desde el principio á los demas Ayuntamientos de este Reyno.

6[fol. 3]

7En este concepto no se engaño el Cabildo, pues el mismo augusto congreso de las Córtes que su gran objeto primario es la formacion de la constitucion universal de la Monarquía, y no las medidas parciales para cada uno de los Reynos y Provincias que la componen, porque no siendo así, podrian acaso adoptarse, ó deshecharse algunas partes relativas á las insinuadas medidas, que no se acomoden al espiritu de la Constitucion, base fundamental de todas las otras relaciones, y podrian resultar algunas incongruencias, é inconsequencias necesarias á la falta de concierto. Este no puede haberle sin un plan, ó un sistema que en todas sus partes guarde proporcion, y para que se verifique esto ultimo, es indispensable que la formacion de la constitucion sea lo primero, para asimilar á ella las partes relativas particulares provincias, que forman un cuerpo homogeneo presentando al sabio congreso modelos diversos, segun los varios modos de pensas de los Ayuntamientos; pero cuyas partes formen un todo sin deformidad, desterrando lo superfluo, y heterogeneo, y acopiando lo util á manera de los radios del circulo, que aunque por diversos caminos todos terminan en un solo punto.

8Tan necesaria es la Constitucion que de ella depende que tengamos patria, y esta solo puede salvarse por su inviolable fuerza que como de fuente universal de sabiduria, y de beneficencia publica emanarán de ella las felicidades particulares de todas y cada una de las provincias, y sus especiales y privativos bienes. En ella y por ella conseguirá el pueblo Español, en medio de sus continuos afanes el impoderable bien por que ha suspirado de la Independencia y libertad, poniendo termino á los abusos de la arbitrariedad; y de las Córtes como de teatro en que se discuten los grandes objetos [fol. 4]de la comun felicidad, y de centro incomparablemente luminoso, las luzes que ilustren al Pueblo, sobre sus mas importantes derechos, encaminando su opinion á lo que pueda serle mas provechoso, y preparandole para las reformas que imperiosamente exigen todos los ramos de la publica administracion. Por esto pareció al Ayuntamiento que en sus conatos dirigiendose á la alta region gubernativa, debia anteponer á los remedios analogos, á las dolencias particulares de este Reyno, los que estimó saludables universalmente á toda la Nacion, quedando á los Gobiernos de cada uno ó de sus provincias, como V. E. dice sabiamente en su citado oficio, el ciudado y trabajo no menos importante, y tal vez mas dificil de su aplicacion y oportuna execucion.

9Por haber adoptado este sistema el Cabildo ha visto con la mayor satisfaccion, que los tres Cardinales principios, á saber de libertad, igualdad, y propiedad en que propone su plan para la constitucion, son los mismos cimientos en que el sabio congreso de las Córtes trata eficazmente de establecerla, y levantarla, resultandole la impoderable gloria á este Ayuntamiento de haber propuesto, y pedido como necesaria, antes de oir el voto general de la Nacion la libertad de la imprenta, que con tanto aplauso de toda la Monarquía se ha decretado, como medio indispensable necesario para la salvacion de la misma patria. La igualdad la vè ya justamenteestablecida en el augusto Decreto de 15 de cotubre ultimo, en que a consecuencia de ser estos países parte integrante de la Monarquía, se declaran los dignos habitantes del antiguo y nuevo continente Español por una sola familia con iguales facultades y derechos, y por ultimo á pesar del antiguo desorden, se observa ya respetada la propiedad individual, segun el [fol. 5] espiritu de muchos de los Decretos Soberanos, y aun la libertad de esta misma especie de los Ciudadanos, para cuya seguridad uno de los dignos Diputados suplentes por este Reyno el Señor D. Manuel de Llano, propuso una Ley semejante al habeas Corpus que rige en Inglaterra, y adoptado este proyecto se ha dado una comision para estenderlo como corresponde. Algunos de los Capitulos que organizan el plan de este Ayuntamiento para la Constitucion se hallan ya sancionadas por Leyes, y otros admitidos y expuestos á la discusion publica, lo que es prueba quando menos de que este Cabildo dirigió sus desvelos á las materias que deben ser dignos objetos de las Cortes.

10Sin embargo no por esto han dexado de ocuparle su debida atencion las particulares de este hermoso Reyno, y especialmente las de esta Provincia que representa, y al efecto ha dado nueva comision para formar el Plan de los recursos y remedios analogos á las dolencias peculiares de este país, con el fin de que examinado y discutido pueda mandarse á su Diputado en Cortes, pues como la misma variedad que se observa en el suelo de nuestro glovo, se halla en cierto modo en el caracter de sus habitantes, conoce el Ayuntamiento la necesidad de Leyes municipales, y que solo deben dimanar de la Soberanía nacional representada en las Cortes.

11Pero sin esperar el momento feliz de la publicación de nuevas leyes, dentro de la esfera de las que actualmente nos gobernan, podrá V. E.sin embarazarse en los tramites y formulas ordinarias del sistema judiciario, cuyos vicios resisten qualesquiera reforma util del Estado, usando de sus altas facultades, desahogar todos los beneficios deseo que [fol. 6] le asisten y nos manifiesta en su citado oficio, de concurrir al alivio y fomento de este Reyno, curando sus envejecidas dolencias y enriqueciendolo con la protección de la agricultura, industria, y comercio, unicas fuentes de la felicidad publica.

12Pero antes de llegar á gustar de sus saludables aguas, es preciso alejar y remover todos los obstaculos que á ella se oponen, y que siempre en declarada antipatia le hacen, las mas sangrienta guerra, envenenando hasta dichas hermosas fuentes; estos principalmente son los vicios, y asi es preciso empezar por la reforma general de las costumbres. Todo pende de ellas en la Sociedad: son las semillas verdaderas de los frutos que puede coger la humanidad en la carrera de los dias que navegue en este proceloso oceano, de turbulencias. Poder, valor, heroismo, rectitud, y quanto pueda elevar al hombre en esta vida sobre el comun de los demas mortales, todo esta inspirado, fomentado, y promovido por la buena educacion, y modigeracion de las costumbres.

13No son menester documentos de Filosofia para probar esta verdad: abramos el gran libro del mundo, á que V. E. le ha dado vuelta en la expedicion cientifica; recoramos sus epocas impresas en la tenáz y feliz memoria de V. E.; contemplemos sus fastos, examinemos el origen de tantas vicisitudes, y estudiemos las lecciones que dicta la experiencia de tantos siglos, gran maestra de conocimientos y de exemplos. Las naciones mismas que han sido la admiracion del orbe entero, no menos por la valentia de sus conquistas, que por la execucion de sus grandes designios, y por la prosperidad y abundancia que alentaba sus [fol. 7] ciudadanos formarán el principal testimonio en esta parte. Egipcios, Persas, Griegos y Romanos nos escusarán de apelar al dulce gobierno de los muchos estados de Europa que han logrado introducir en sus pueblos la felicidad publica, porque ¿quien hizo tan guerreros é invencibles á los egipcios, sino su varonil educacion hermanada con la frugalidad que les dictaba el admirable arte de gobernar el cuerpo no menos que el espiritu?¿Quin constituyó al famoso Ciro Rey de Persia, terror del oriente, sino los preceptos de frugalidad que le habia inspirado su buena educacion? Los inumerables Griegos que dieron Leyes á todo el mundo, ¿ á que debieron su poder, sino á la doctrina, al valor, y otras virtudes que nacen insensiblemente en los pechos bien educados? Quien sujetó el mando del Orbe al arbitrio del imperio Romano, mas que las heredadas lecciones de frugalidad, educacion, gobierno, y buenas costumbres que adquieron de sus predecesores? Tales si, tales son los frutos de la buena educacion y arreglo de costumbres; pero terrible todo abuso en este ramo. Diganlo los referidos países que acabamos de proponer por modelos de la felicidad publica: todo es grande en ellos, á saber, dicha y desdicha: porque los mismos Pueblos que llevados de la frugalidad, parsimonia, actividad y obediencia, llegaron á adquirir dominios sobre dominios, multiplicando mas y mas sus riquezas, luego que se empañaron en fomentar en su seno la magnificencia, la relaxacion, el fausto, la vanidad, luxo, y ambicion, envenenaron sus florecientes estados y sembraron en ellos la ruina.

14Mas para que es recurrir tan lejos quando se no subministran centenares de exmplos de cada nacion culta de [fol. 8]Europa? Terrible se nos presenta en la actualidad: si pasamos á la Francia tan fecunda en otros tiempos de grandes talentos, modelo y admiracion de todo el Orbe por su opulencia, industria, actividad, é inmensas riquezas, donde no solo florecieron todas las ciencias, se cultivaron las bellas artes, y se perfeccionaron las mecanicas, donde estaba establecida la corte y trono de Minerva, y el quieto domicilio de las apacibles musas, sino que tambien fué este delicioso país gloriosa cuna del buen gusto en todo, y de muchas utiles invenciones, veremos que desvanecido al peso de su misma grandeza, por haberse introducido y abrigado en su seno los vicios, se ha desfigurado enteramente su hermosa faz, que inculto su suelo solo brota ahora abrojos, y espinas, que el sangriento Marte ha usurpado el pacifico imperio de la misma dulce Minerva, y que se ha cubierto de la mas excecrable ignominia é infamia, haciendose odioso hasta el nombre mismo de Francia, bajo el yugo feroz de un tirano Corso, cuyo colosal y efimero poder, se desvanecerá como humo por sus propios vicios y corrupciones teniendo que sufrir las leyes que quieran imponerle las nobles naciones de España, y de nuestra fiel y natural aliada la Inglaterra, que su ambicion intenta dominar, levantandose estas por la fuerza de sus virtudes, pues solo usa aquel de su astucia, y perfidas artes con que seduce á los incautos haciendolos instrumentos de su iniquidad para dominarlos á todos, sugentandolos á su cetro de hierro, matando, y destruyendo.

15A sus noveleros é importunos ecos se han estremecido algunos de los Reynos de nuestras deliciosas Americas Oriental y Septentrional, queriendose desplomar en el abismo [fol. 9] de la anarquía: agitados nuestros hermanos por el deseo de mejorar su suerte, no han acertado en la eleccion de los medios, y sin saberse aprovechar del suspirado momento que puso termino á los abusos de la arbitrariedad, y fin á las desgracias, como principio de la libertad politica del 24 de Septiembre ultimo, dia para siempre memorable en que por primera vez se abrió á los Españoles y Americanos el Santuario de la justicia nacional, que ántes veian como inacesible á sus ardientes votos, se dejó su nimia credulidad burlar de los usurpadores de los titulos mas respetables, con los nombres bagos de libertad é independencia que han sido siempre las armas favoritas de Napoleon, y con que ha triunfado mas bien de la invecilidad que de el valor de los pueblos; pero en sus computos, principalmente en los de los insurgentes monstruos, que acaudillan la guerra civil del imperio Mexicano no entró la sangre que iba á derramarse, ó si entró la consideraron de muy poca entidad y de desprecio, fluctuando entre sus arroyos el decoro, la naturaleza, y la religion.

16Pero no recordemos un espectaculo tan funesto, horror de la humanidad, vergüenza etera de sus ingratos y deprabados causantes, de que nos dice V. E. en su sabio manifiesto de 13 de Abril que se dignó pasar á este Ayuntamiento con oficio de 27 del mismo que apartemos la vista: Buelvala V. E. para su satisfaccion y universal consuelo de todos sus subditos á otro emisferio mas claro, que tiene siempre por antipodas á las tinieblas, á la hermosa Guatemala que dando exemplo de moderacion á los otros Reynos de America, y motivo de admiracion a la Europa (a: Semanaria Patriotico de 14 de Febrero num. 45) [fol. 10] en medio de las conmociones politicas ha sabido conservar su firmeza, mostrando su constante adhesion á la Metropoli y su religion que hemos heredado intacta de nuestros Padres, jamas permitirá que su culto se mezcle y se profane en la que segun la expresion de un escritor , que V. E. oportunamente nos hace traer a la memoria (b: Manifiesto de 13 de Abril de 1811) mientras los buitres se despedazan hay gusanos de seda, de cuyo silencio y pacifico trabajo se gozarán las siguientes generaciones; en la que sus hijos dignos herederos de aquel reposo y pundonor, que tan noblemente distingue al Español, y tan inflexibles en sostener la dignidad de este nombre, como apacibles conforme el clima que respiran, han dado lecciones al mundo de lealtad, hermanandola con la senzatez, y el patriotismo que en otras partes ha sido la hipocresia de los facciosos con la racional subordinacion: sobra en ellos espiritu; pero sobra tambien talento y cordura, y al mismo tiempo que le marcan sus verdaderos intereses, y los funetos resultados de un zelo intempestivo, parece que el Cielo nos ha premiado deparandonos de un Xeje digno de toda nuestra confianza y amor, que juntando la actividad, y la prudencia hará inalterable el tranquilo reposo de nuestro país: Un Xefe que en Montevideo hizo guardar respeto á unos oficiales franceses, que con su natural impudencia osaron insultar nuestro territorio, á una nacion acostumbrada á imponerselo, exponiendose con toda la resignacion religiosa de su corazon á ser sacrificado á su negra venganza: un Xefe que despues de haber presenciado en Madrid el dia 2. de Mayo la consumacion de tantas inocentes [fol. 11] victimas á la barbarie francesa supo resistir en los momentos mas apurados á los empeñados esfuerzos, y argumentos de pretendida exactitud geometrica de lo que entonces se tenian por Proceres y columnas del Estado, renunciando generosamente su empleo Militar: Un Xefe á quien ni los artificios, ni las seducciones y amenazas pudieron vencer su noble inflexibilidad, llegando a decir que aun con la cuchilla á la garganta, jamás juraría á un Rey que habia subido al trono sobre tantas iniquidades, ni una constitucion que haría la esclavitud y miseria de la España, como desde principios de 1809 lo ha publicado la Minerva Peruana, y por ultimo un Xefe que haciendose sordo á la pasion del amor, que es al mismo tiempo la mas fuerte y dulce de la naturaleza, dejó sola á su Excelentisima Esposa, en quien corre gloriosa por sus venas la ilustre sangre vertida por la Patria, entre los parricidas, expuesta á su ciego futor, bien que olvidada de sí misma, y émula de sus ilustres ascendientes lo habia estimulado al efecto. Sería imposible repasar todas las gloriosas empresas y distinguidas acciones patrioticas de la extraordinaria carrera de V. E., y menos graduar el merito particular de cada una, quando entre sí justamente se disputan la preferencia; pero la coleccion de todas immortalizara su ilustre nombre en el concepto publico de toda la nacion, y aunque sus aplausos inunden el orbe con la dilatada fama de sus venturosos acontecimientos, sería un delito en éste Ayuntamiento no publicarlos (e: Carol. Ruaes. Lib. 2 Carm. Panegyr. Et Quamquam cura fama volat cum maximus orbis, Solvitur in plausus accinit Aether, Nil Praecone opus est scelus est tamen alta silere) á pesar de que [fol. 12] que su desinteresado honor y severa modestia no aspira las alabanzas públicas, sin que pueda acusarle al Cabildo de plagiario en esa parte por haber robado para referir sus heroicos hechos sin afectacion algunas de las nobles y naturales expresiones de la energica proclama de V. E., pues es propio del sabio segun la sentencia del Eclesiastico reproducirse a si mismo en sus palabras (d: Sapiens in verbis producit se ipsum. Ecclesiast. Cap. 20 V. 29) y en las del manifiesto citado se deja ver el vivo retrato de su original á quien todo encomio le es inferior (e) por manifestar en su ingenua locucion copiada la grande alma de su autor (f) y su fervoroso deseo de promover y executar el bien en toda la extension de sus altas facultades.

17Todo lo que sea objeto del bien publico para este Reyno, y para sus habitantes de qualesquiera de sus provincias y partidos, nos promete V. E. que será materia de su continua aplicacion, sin olvidar jamas la clase preciosa de los Indios, á quienes nos ofrece mirar y atender con la predileccion y esmero que tanto encargan las leyes, y el Soberano Congreso nacional en su ultimo Decreto; pero al mismo tiempo nos propone V. E. como el primero entre todos los puntos mas esenciales, el mismo que este Ayuntamiento estima por principal constitutivo de la felicidad publica que es la educacion y mejora de costumbres.

18En los Indios principalmente que cosa puede haber mas necesaria? Por poca reflexion que se haga sobre su infeliz estado, y miserable situacion, se deja ver que su origen [ fol. 13] es la ignorancia, y su causa que la alimenta la falta de educacion, y descuido en mejorar sus costumbres, a pesar de las bellas disposiciones con que la naturaleza los ha dotado en su nacimiento: por que á la verdad no puede haber otro mayor mal para los hombres que el de llegar á aquel grado de estupidez, é insensibilidad en que con dolar vemos sumergidos á los miserables indios, que desconociendo la excelencia de su ser, se degradan y abaten hasta el extremo de arrastrar sin repugnancia las cadenas de la esclavitud, y bendecir tal vez la sacrilega mano, que asi les usurpa la hermosa prerogativa de libres. Prescindiendo de las investigaciones, imposibles, é inutiles de quienes pudieron ser los primeros que pasaron á nuestras americas, y de que familia es el tronco, ó el mas antiguo de sus ascendientes, no puede negarse que por la limpieza de su noble origen, y puridad de su sangre, que no ha admitido mzecla de otra raza hasta la feliz venida de los ilustres Españoles, no deberían ceder en el órden de esta qualidad tan apreciada de los hombres, y sobre que se fundan las noblezas y distinciones de las genealogias y estirpes; pero en su humilde concepto ellos se tienen por inferiores á los Españoles, negros, mestizos, y aun respecto de los mulatos; por lo que el precepto ó consejo de San Pedro sugetaos á toda criatura (g: Subjecti stote humanae creaturae Ia Petri. C. 2 y 13) solo la cumplen literalmente los Indios, pues no hay criatura humana á quien no esten sugetos, y bajen su rendida, y miserable cervi. Cuenta la historia que en el cabo de Honduras adoraban los indios en su gentilidad á un Esclavo y que [fol. 14] al pobre no le duraba la vida ni la deidad mas de un año pasado el qual lo sacrificaban, substituyendo otro en su plaza; pero ahora no solo es uno el esclavo á quien estan sugetos, sino á todos los hombres, y aun á los mismos negros esclavos, no por un año, sino siempre, y lejos de sacrificar á alguno, ellos son los que nos sustentan á todos, pues son los principales agricultores que riegan nuestras tierras con el precioso sudor de su rostro, y sus manos el arado con que se benefician y fertilizan: cargan sobre sus hombros nuestros alimentos, nos sustentan á todos, y tributan desde el cetro al cayado, y desde el Magistrado al pleveyo.

19Por estos motivos son dignos de la predileccion, y acredores de justicia del especial amparo y proteccion de las leyes: lo son tambien por otros muchisimos titulos; por la suavidad, y facilidad con que abrieron los ojos á la luz de la fee, y recibieron nuestra Ley Santa, edificando templos al Dios verdadero, y derribando los de Belial, y si se registran los anales eclesiásticos, se verá que apenas la Religion Catolica desterró la idolatria de todas las naciones de Africa, Asia, y Europa, quando nacieron luego monstruos horribles de heresiarcas que molestaron y persiguieron la Iglesia, no menos poderosa y desapiadamente que la misma idolatria, y no asi en esta quart parte, y la mayor del mundo, la America la qual virgen constante, y fecundisima ha conservado inviolablemente la fé que recibió en su misma pureza, sin que hasta ahora por la misericordia de Dios haya erguido la cabeza otra alguna emponzoñada secta. Son igualmente merecedores de la Real Proteccion, que siempre les han dispensado profusa y liberalmente nuestros piadosos Soberanos por la facilidad y prontitud con que se [fol. 15] sugetaron á su suave y Real dominio, sin desolaciones, muertes, y derramientos copiosos de sangre, y sin costos de numerosos exércitos, principalmente esta nobilisima parte de Guatemala, que bien aconsejada no solo recibió de paz á los Españoles, sino que los convidó; á quienes mas bien que de conquistadores les convienen los honrosos titulos de fundadores, benemeritos ciudadanos, primeros vecinos y pobladores beneficios del Reyno. Sería interminable el indice ó catologo de los titulos, ó motivos que los han hecho acredores de la clemencia Soberana con particularidad, y del zelo de los Sres. Virreyes, Presidentes, Ministros y de todos los funcionarios publicos.

20Pero las leyes que tanto les favorecen santisimas en sus decisiones, sin observancia, no son mas que cuerpos muertos arrojados en las calles y plazas, que solo sirven de escandalo de los Reynos y Ciudades, en que tropiezan todos con su transgresion (h: Si non esset lex non esset peccatum. Pau. ad Roman C5 y 13). quando habian de fructificar observadas y vivas, toda su conservacion alegria y tranquilidad. El zelo beneficio de V. E. animará estas mismas leyes, y las vivificará haciendolas observar, usando de aquellos suaves medios que mas se proporcionen con la materia, pues no serán dificultosos de hallar á la ilustracion sabia de V. E. y á su perspicaz penetracion.

21Entre todos el primero es el de su educacion, para lo que por sus talentos y habilidad tienen los Indios gran disposicion natural, y la mejora de sus costumbres que no será muy dificil atendida la docilidad de su suave índole, y sencillez caracteristica. [Fol. 16]

22Todos los pasos que no se dirijan á este bjeto son retrogados de su publica felicidad. Es menester amasarles el pan con levadura de la razon, por las maximas de la religion, y preceptos del honor, y si á estos y á aquellas no se oponen los principios del temor con que los mas han querido gobernar á los Indios, al menos se desvian mucho.

23Por hereges politicos deben reputarse siempre á los que confian al terror el respeto debido á la dignidad de las leyes, y fuerza de la razon: mucho mas á los que piensan que la obediencia útil está vinculada al miedo servil, con que ha querido gobernarse a los Indios. Esto viene á ser lo mismo que imaginar que el Cielo nubloso será mas adorado que el sereno, y que los turbulentos seños del aire, con el impulso, ó con la amenaza del rayo pueden ser provechosos á la tierra. La aspereza solo inspira un temor que se da la mano con el odio: con que en vez de mejorar á los subditos, los empeora, añadiendo el vicio de la ogeriza al superior sobre los males que antes padecian. Que mucho que nuestros Indios sin embargo de su natural mansedumbre, sufrimiento, y de estar ya como insensibles a la frecuencia y repeticion de los castigos, conciban odio a sus justicias, y gobernadores, que debian ser algunos mulatos viciosos, tiranos, despotas, y de malas costumbres, que con los titulos de comisarios, y otros semejantes tienen fincadas sus subsistencias en las contribuciones de los mismos Indios, y en lo que pueden aprovecharse de su trabajo? El aspero rigor enmienda quando mas las apariencias, que son unicamente las que estan expuestas á la jurisdiccion de los castigos [ fol. 17] cura en falso las llagas, cicatrizando el cutis, y dejando el interior corrompido, las doctrinas morales y politicas solo se insinuan ganando primero el afecto para el que las propone. La llave del alma está en el corazon, y este la entrega á la blandura, nunca á la fiereza; aquel zelo que el Apostol Santiago llamó amargo irrita no nutre (i: QUod si zelum amarum nabebitis. Jacob Cap. 3) Entre la condecendencia vil que por todo pasa, y la severidad rigida que lo atropella, está el zelo sabio, dulce y benigno, de que por lo regular no se ha usado con los Indios. Este confeccionando con el buen exemplo hace aquella grande admirable eficacisima medicina, á quien ninguna dolencia del espiritu, por inveterada y contumaz que sea se resiste.

24Quando la verdad de esta maxima no estubiese tan comprobada por razon, bastaría á persuadirla la experiencia de tres siglos. ¿ En este dilatado periodo que progresos ha habido en la policía, é ilustracion de los Indios? Despues de los primeros adelantamientos vecinos al descubrimiento de nuestras Américas, y de su conquista, mas bien han dado pasos para atras, y se han retirado de su felicidad, en lugar de que deberían ir progresando, y acercandose á ella: todos los que escribieron en aquellas épocas nos los pintan mas laboriosos, ponderando su habilidad para todas las artes y oficios, los muchos que se dedicaban á estos importantes exercios, mas religiosos y urbanos, mas acomodados, unidos entre si, y afables con mejor gobierno propio, economico y politico, y ahora ǃ ó dolor y amargura la mas acerva ! vemos muchos embrutecidos, punto menos que [fol. 18] irracionales, que aunque dmoesticados carecen totalmente de civilizacion, y apenas obra en ellos la racionalidad.

25Nos engañariamos si quisieramos atribuir esta decadencia, ó declinacion á debilidad de la naturaleza , ó á alguna otra causa física, y con razon nos tendrian por fanaticos y superticiosos, si apelasemos á la influencia de las variaciones imaginarias de los astros, quando las causas morales que no solo han retardado sus progresos sino que los han hecho retroceder á los indios hacia el borde de la barbarie, se ofrecen á los ojos del menos advertido.

26La degradacion les ha hecho desconocer la excelencia de su ser, y engendrando esto el abatimiento los ha conducido precisamente á la ignorancia, estupidez é insensibilidad. El honor y el interes son los unicos agentes que pueden despertarlos del funesto letargo en que se hallan adormecidos; pero apenas conocen estos preciosos bienes, pues no puede haber honor sin estimacion; y esta es incompatible con su estado de desprecio, ni interes sin necesidades. “La consideracion que se dé á los hombres decia un observador inglés, es en todas partes el primer garante de su buena conducta, y es necesario tener mucha honradez, y unos modales muy singulares para que un hombre se estime así mismo quando está seguro de ser generalmente despreciado de los otros.” Los indios se han visto por la generalidad, y por el vulgo, especialmente por los mulatos ( que muchos de ellos se tiene por de superior gerarquia) enteramente despreciados ¿ cómo pues se han de estimar así mismos? Y sin esto ¿ qué lugar hade tener el honor ? La elevacion de los sentimientos propios es siempre el que lo produce, y esta sigue naturalmente la suerte de la consideración [fol. 19] pública, á excepcion de una o otra alma privilegiada, que no dá lugar la entrada de las extrañas impresiones. La conducta ó el sistema de acciones de hombres, depende de sus sentimientos ó tendencias habituales, y estos sentimientos ó tendencias habituales provienen casi siempre de las situaciones en que aquellos se hallan. Supuesto esto ¿ quel podrá ser la conducta de nuestros indios colocados por la opresion y desprecio baxo el nivel de los demas hombres?

27La natural inclinacion que tenemos á la quietud, y el ocio nos haría vivir eternamente en su apacible seno, si las necesidades y pasiones no nos arracansen de sus alhagüeños brazos: los indios carecen de necesidades, y las principales pasiones las tienen enteramente adormecidas, y asi por gozar de esta trán quila inaccion carece gustoso en muchas ocasiones de lo necesario; mira en otras con indiferencia y despego sus propiedades, desatiendo los mas sagrados deberes, y por ultimo no se acuerda de hacer el debido uso de las facultades intelectuales, con que el Cielo le ha dotado, condenandose á la ignorancia, que es el mayor de los males que puede afligirle.

28Para su cura no hay otro remedio que su instruccion, infudiendoles los principios del honor, y hacer que sus necesidades vayan en aumento. Parecerán dignos de nuestra embidia los indios, por estar libres de la mayor parte de nuestras necesidades, felices por no ansiar por las comodidades, sin las que nosotros no podemos vivir, y en verse obligados á inventar, ni exercer la multitud de artes, y oficios en que hallamos el remedio á tantas necesidades como nos rodean. No necesitan de camas, pues el suelo es el lecho en [fol. 20] que se reclinan y duermen dulcemente para descansar de sus penosas fatigas, ni de cubiertas por que son como insensibles a los frios é intemperies de la atmofesra ni de vestidos por que estan quasi desnudos, y los pocos que usan saben ilarselos y texerselos, sin que tengan que multiplicarlos, porque jamas se mudan hasta que se les caen del cuerpo á pedazos; tampoco de habitaciones por que se resguardan en ranchos pajisos ó jacáles, que saben construir por sí mismos, ó sin mayor novedad se estan á la inclemencia; menos tienen que fatigarse por los alimentos, por que estos son muy simples, los que primero encuentran, y por lo general un poco de maiz y de chile, algunas veces carnes montesas, y pocas de las que nosotros usamos: á nada le hacen asco, ni jamas solicitan otra especie de viandas, ni licores para alhagar el sentido del gusto, su comida tan parca que puede calificarse por un perpetuo y rigido ayuno, sino es en sus fiestas que no no comen sino que deboran, y si algo les falta lo buscan facilmente.

29¿Por esto serán los indios objeto de nuestra embidia? Entonces podria decirse que el criador habia sido mas liberal con las bestias que con los hombres, y podriamos quejarnos de su providencia. No hay criatura en la tierra que tenga tantas necesidades como el hombre: nacemos en un estado de desnudez, de abandono y de ignorancia: no nos ha dado la naturaleza aquella industria, y aquellos instintos que la nacer dió á los brutos, pues ya traen consigo sus vestidos, sus armas, y todo quanto necesitan; pero nos ha dotado de razon para adquirir la habilidad y los talentos necesarios: la sabiduría divina sugetando al hombre á tener as necesidades, quiso tener continuamente mas en [ fol. 21] exercicio la razon que le dió para hacerle feliz, y que le vale mas que todos los recursos de los otros animales.

Como á nuestras necesidades debemos el que se despleguen nuestras facultades, y las prerogativas de a humanidad, y ellas son las que despiertan nuestro espiritu; le dan actividad é industria, haciendo la vida mas comoda que la de los indios, ellas son las que nos hacen sociables, razonables y arreglados en nuestras costumbres, pues son el unico medio de refrenar nuestras fogosas pasiones, y de no entregarnos con exceso á los placeres que pudieran sernos funestos. Quitandose las necesidades se rompen los vinculos de la sociedad, por que dependeríamos unos de otros, y ni los hijos mismos necesitarian de la asistencia de sus Padres, y mucho menos la de los otros: todo el genero humano caería de nuevo en la barbarie, y en un estado salvaje y grosero, lo que por desgracia ha sucedido á los indios. Como son quasi ningunas sus necesidades vive cada uno solo para sí, sin cuidado de lo futuro , ni buenos oficios mutuos, y sin hacer uso de su razon en una profunda ignorancia.

30Siendo constante que estas necesidades de que se quejan tantas gentes son los verdaderos fundamentos de nuestra felicidad, y los mejores medios que pudo escoger la sabiduría, y la bondad divina para dirigir las facultades del hombre del modo mas ventajoso, lo que es tambien que solo podrian aumentarsele á los indios por los estimulos del honor y del interés. Por extrabagancia debemos reputar la sentencia del autor que en la definicion del indio dijo que quien mas los trata menos los conoce: son sobrios por naturaleza, sufridos por templanza, moderados por caracter, humildes [fol. 22] por virtud, y por constitucion física valientes, y asi se olvidan de sus penalidades, fatigas, y privaciones, y solo necesitan de estimulos para obrar.

31De los siete vicios capitales, dice el Excmo. é Illmo Señor D. Juan de Palafox en una representacion que hizo a S. M. que estan generalmente esentos, y que solo incurren en media parte, ó en el medio vicio de la gula que es el beber; y que aun de esto es causa nuestra omision, ó negligencia, el mal exemplo, y á veces nuestras mismas providencias; pero la maledicencia de ordinario pretende á sus apreciables qualidades, y á sus excelentes virtudes deslucirlas con el nombre de los vicios, é imperfecciones mas vecinas, llamando á su paciencia y sufrimiento, cobardía, á su humildad vajeza, á su docilidad credulidad, y facilidad, y por ultimo quieren confundir sus virtuoas inclinaciones, y buenas disposciones de su naturaleza con su rudeza accidental, y con los obstaculos que para su mejora de costumbres nos presenta el anonadamiento, y degradacion á que los abusos, y despotismo los ha reducido.

32A esta dolencia que consiste en el abatimiento de sus fuerzas morales, no es aplicable otra medicina sino reanimandolos por los principios del honor para su elevacion, y por el interés individual para su comunidad: la maxima de que todo se cura por sus contrarios (j: contraria contrariias curantur) con mas fuerza obra en las enfermedades morales y politicas, que en las físicas, y si en estas á un enfermo abatido, falto de fuerzas solo se le aplicasen sangrias, calmantes, y otros medicamentos que no tubiesen otra virtud que enevarle las pocas que le habian [ fol. 23] quedado, no pensaríamos otra cosa, sino que solo se trataba de abreviarle los pocos momentos que le restaban de vida ¿qué diremos ahora conociendo que la dolencia mortal de los indios es su falta de vigor politico, y de fuerzas morales á causa de su anodamiento y degradacion? No hay otro remedio, elevarlos con el espiritu del honor, reanimarlos con el aliciente del interés, y desterrar del todo las maximas impoliticas de su degradacion, y todo aquello que pueda influir á envilecerlos.

33Este ha sido desde el principio el espiritu y fin de nuestras sabias y benignas leyes muncipales: mandan que teniendose los indios, y todos los de ultramar por vasallos del mismo modo que los Españoles residentes en Europa se respete igualmente su libertad: (K: Todo el tit. 2 lib. 6 de la Recopilacion de Indias principalmente la ley 11 en que se igualan los vasallos Europeos a los Indios.) les prohiben todo servicio personal y que sean tenidos por esclavos, ni adscripticios; y por ultimo los igualan en todos los derechos; por lo que este Ayuntamiento nunca ha creido por nueva gracia la de la Junta Central, quando siendo depositaria de la Soberanía llamó á nuestras Américas parte esensial é integrante de la Monarquía Española, ni menos el Real Decreto de 15 de Octubre ultimo de las Córtes generales, y extraordinarias, en que confirmando y sancionando el inconcuso concepto de que los dominios Españoles en ambos emisferios forman una sola y misma Monarquía, una misma y sola nacion, y una sola familia; declara que los que sean naturales originarios de estos dominios, Europeos, ó ultramarinos son iguales en derecho á los de la Peninsula, pues solo [Fol. 24] han sido estos Soberanos Decretos puramente unas declaratorias de las leyes ya establecidas antes á favor de los indios en nuestra recopilacion.

34Esto aun es poco: no solo pueden decirse aiguales los indios, sino predilectos entre todos los vasallos, por los especiales privilegios, prerogativas y gracias, que á manos llenas se les han derramado, dispensado, y concedido por nuestros piadosos Reyes, que desde la conquista han manifestado sus benignos deseos para su buen tratamiento, y que sean honrados y distinguidos, y nunca se han cansado de repetir estos encargos: entre los que merece particular aprecio la clausula del testamento de la Reyna Catolica inserta en una de las leyes recopiladas. Los sumos Pontifices tambien les han abierto sus inagotables tesoros, y Clemente VIII en uno de sus Brebes Apostolicos dice expresamente, que quiere y manda que estas nuevas plantas se rieguen y fomenten con el suave rocío de toda caridad y mansedumbre.

35En esta parte parece que ya nada puede desearse por los indios; pero la desgracia és dice el Señor Solorzano (l: Politica Lib. 1°, C. 12, n. 31) que ninguna cosa se ordena, estatuye ó procura para su salud, utilidad y conservacion que no redunde en su mayor daño, detrimento y desolacion, segun el Padre Acosta, y otros escritores que cita.

36Por lo que hace á los honores está declarado que se respeten sus antiguas noblezas, se les guarden, sus distinciones, y no se les niega la opcion para toda clase de empleos civiles, y Eclesiasticos. En concurso de Españoles Europeos [fol. 25], y Americanos, afirma el Señor Revadencira (m: Sr. Revadencira. Regio patronato cap. 13 n. 30) que en igualdad de meritos deben ser preferidos los indios naturales de estos Reynos, pues fuera ucha dureza y proximo á crueldad, que al repartirse el agua que nace en las mismas tierras en que ellos nacieron, quedasen como Tantalos sedientos toda á su vista los extraños campos. (n: Leg. Praeses o. Cod. de serv. et. aq. cum sit durum et crudelitatis proximum, ex tuis praedis a jure agmen ortum sitientibus agris tuis, ad aliorum usum vecino um injuria propasari)

37El estado actual de inercia y grosera molicie en que se hallan, es verdad no permiten que puedan ocupar los empleos, y desempeñar sus funciones, por no estar aun bien formada su razon, y con la ignorancia impedido su libre exércicio, á excepcion de uno ú otro (o: Rara avis in terris, nigroque simillima sycno Poeta Aquinas Satyra IV.) que por las felices y extraordinarias proporciones que lograron en su educacion ha dado á conocer á la luz del mundo sus sublimes ingenios, y desmentido con su peregrino exemplo el comun error de que las potencias intelectuales de los indios son inferiores, y menos activas que las de los Españoles Peninsulares, y Americanos; pero no son los grandes honores anexos á los oficios, empleos, y dignidades, los mas activos estimulos, sino aquellos de otro genero, que nacidos del respeto, y de consideracion que se merecen, y prestan mutuamente los unos á los otros hombres en el trato social y familiar, mas comunes, y que practicados sin sentirse se insinuán mejor en los corazones para ganarlos: estos harán a los indios nuestros amigos, juntos con la confianza que [fol. 26] se les inspirará á ellos para que nos reconozcan por tales y por sus bienhechores. La urbanidad y distincion con los indios en el trato, la emulacion por medio de premios, ó aplaudiendo á los aplicados, y á los que adelantan á los demas para que estos se animen á imitarlos ó abanzarlos si fuere posible, pues es mucha la fuerza que tiene la emulacion bien empleada en el animo de todos los hombres naturalmente inclinados á distinguirse, y a sentir el verse superados por sus semejantes, el estrechar mas sus enlaces y relaciones por medio del comercio con ideas liberales y beneficas: el adelantamiento en sus intereses: y sobre todo la enseñanza publica, haciendo que algunos vengan aquí á los Colegios, dedicar á otros á los exercicios de las utiles artes, y erigiendo buenas escuelas en los Pueblos, y otros establecimientos de colegios, aun quando sea preciso usar de alguna violencia para separar á los principios de juventud del lado de sus Padres, y de la masa ya corrompida, serán los medios unicos mas proporcionados y eficaces, de que nunca se ha hecho experiencia, para su ilustracion y mejorar sus costumbres.

38El Beaterio de Indias de ésta Capital fué eregido para su educacion, con el fin de que él aprehendiesen las niñas de su clase á leer, escribir, la doctrina cristiana, coser, bordar, y demas exercicios propios de su sexo, y que saliesen ya bien instruidas á sus casas y Pueblos; pero la lastima és que este Colegio quiso despues convertirse en Convento ó Beaterio. Por reales disposiciones se ha mandado que se conserve conforme á su primer instituto y V. E. podrá mandarlas traer á la vista para disponer su cumplimiento; pues esta puede ser la escuela de mayor [ fol. 27] utilidad, si conforme á su fundacion, ó por otros que tubiese á bien V. E. dictar: este es un establecimiento de tanto provecho, que merece toda la proteccion y amparo de V. E., y será uno de los medios mas útiles para la instruccion y arreglo de sus costumbres.

39No los castigos que la profiada experiencia de tres siglos no solo ha hecho ver su insuficiencia, sino que ha empeorado y endurecido su condicion; por lo mismo no deberán emplearse, sino muy moderados, como lo encargan nuestras leyes, y estos quando se hayan apurado todos los otros medios suaves de correcion, de modo que solo la necesidad ha de prescribirlos, y en estos casos que conozcan los mismos indios que se hacen á mas no poder, pues en llegando a entender que es efecto de alguna violenta pasion de sus Jueces y Superiores, no produciria en ellos otro fruto que inspirarles horror, y tal vez odio hacia ellos, lo que sería peor que si se dejase la debida coreccion. Los Superiores y Jueces son imagenes de Dios, quien jamás castiga sino esforzado de nuestros delitos, y segun una hermosa expresion de Tertuliano; para usar de misericordia bastase así mismo, pero para usar de justicia nos ha menester á nosotros. (p: Ut sit misericors, habet de suo, ut sit justus, habet de nostro) La inviolable integridad en administrar justicia no pide dureza alguna de corazon: antes es compatible con toda la compasiva blandura de que es capaz el corazon humano; asi quando no cabe la clemencia efectiva, hay lugar a la afectiva. Vieron llorar á uno de los siete Sabios de la Grecia en ocasion que condenaba á un reo á muerte, y le [fol. 28] preguntaron por que lloraba si en sus mano estaba salvar á aquel hombre, á lo que respondió: en ninguna manera esta eso en mi mano, y por eso lloro: su muerte es debida á la justicia, y esta ternura á la naturaleza.

40Todas las especies de castigos humillantes que traen infamia ó inspiran algun desprecio, son muy contrarios al sistema indicado, les hacen perder el poco pundonor y verguenza, que son los unicos debiles muelles que en ellos subsisten, y les acaba de enervar las pocas fuerzas morales degradandolos, y abatiendolos para que ellos mismos no se estimen como deben, y por esto no puede aprobarse el vulgar error de que todos los delitos de los indios han de castigarse con azotes, y menos la frecuencia é indiscrecion con que se los aplican, sean viejos, ó mozos, nobles, principales, ó pleveyos, y á veces sin distincion de sexos.

41Hay quienes tiemblan al solo considerar que puede llegar el suspirado momento de que volviendo el resplandor de la razon en los indios á recobrar sus debiltadas fuerzas se vea rejuvenecida y hermosa su naturaleza, que á medida que se aumente su claridad de luz en luz, se deje ver todo entero su luminoso disco, y que haciendose utiles para sí mismos no lo sean para nosotros: tienen empeño, y lo han tenido siempre en la permanencia de su ignorancia y abatimiento, por que por un error crasisimo lo juzgan útil á sus interesadas miras. Temen que los indios puedan llegar á decir, nosotros seremos tambien como todas las gentes (q: Nos quoque crimus sicut omnes gentes. 1. Reg. Cap. 8 y 20) No faltan hombres que que pregunten ¿quienes nos servirán en tan venturoso caso? Como si los indios solo hubiesen sido criados [ fol. 29) con destino, y exclusivamente para nuestro servicio y para ser nuestros esclavos, y como si en España y en todos los otros países cultos de la Europa faltasen quienes sirvan, por que todos sus dichosos habitantes tienen en exercicio el uso de su razon, expeditas con la ilustracion sus facultades intelectuales, la posesion de su libertad para trabajar en sus propias y agenas tierras, y por que saben darles valor, estimacion á las obras de sus manos, y á sus productos y frutos. No entran en los rateros computos de estos melancolicos calculadores, ni alcanza la escasés de su vista á precibir el aumento que recivirá la populacion con la civilizacion de nuestros indios, las ventajas de la Perfeccion en las artes, el mayor consumo para la actividad del comercio, y la inmensa fertilidad de nuestras pingües consechas.

42Tampoco es corto el numero de los egoistas sistematicos principalmente entre los grandes propietarios, que impugnarán con valiente ardor por sus particulares intereses, las saludables maximas de honrar con distinciones á los indios, y de fomentarlos con sus propiedades individuales. Estos pretenden consistir toda la esencia del buen gobierno, en que se den mandamientos universales, y executivos para el empadronamiento de todos los pobres indios, que se filien sin excepcion, y repartan en sus quantiosas haciendas, destinados á sus continuos trabajos, aunque ellos tengan que desatender á sus propias labores, que les podrian producir el sustento de todo el año, y aunque contra las disposiciones de varias de nuestras leyes, tengan que caminar muchas y dilatadas leguas desde sus pueblos hasta las haciendas declaman á gritos contra el ocio, pues nada les parece de ][ fol. 30] utilidad en no siendo en los trabajos, y siembras de sus propiedades : se quejan amargamente de que los indios son floxos y perezosos en los exercicios de la labor, y solicitan que se les haga trabajar sin descanso de sol á sol, y desde el primer crepusculo de la mañana, hasta el ultimo de la tarde: por sacar mayor lucro quieren que los jornales sean rateros, y que no puedan aumentarse, ni guarden proporcion artimetica con respecto á las alteraciones de los precios de los demas efectos y frutos: no estiman por recto juez y buen gobernador, sino á los que dominados de un inviolable rigor, jamás saben minorar la pena establecida por la ley comun, aun quando atendidas las circunstancias particulares persuada la recta razon que deba tener lugar el disimulo, ó el indulto, y en una palabra tienen por virtud la dureza del corazon de algunos indios justicias, y de otros inmediatos mandarines muchas ocasiones comprados ó pagados, que á fuerza de azotes sin piedad, palos, ultrages, y malos tratamientos quieren hacer trabajar á los indios como jumentos, obligandolos sin medida ni prudencia, á que bayan á las extrañas labores, dejando tal vez las propias abandonadas, y por ultimo se abanzan muchas ocasiones los dueños, y mayordomos, y dandoles el nombre de indolentes quando quieren contenerlos en sus excesos. Todo el buen órden y arreglo de costumbres lo miran como fruto de los azotes y demas castigos afrentosos; pero los argumentos de este inhumano sistema no necesitan de refutacion, sino unicamente de detestacion y desprecio pues solo se dirigen á mantener el cebo de su interés, objeto de su insaciable codicia.

43[fol. 31] En un juicioso discurso, inserto en nuestras gazetas de Guatemala de 15. 22 y 29 de octubre de 1801, se hace ver que todos los habitantes del Reyno, sin excluir denominacion alguna, no hay otros que trabajen como los indios, aventajandose á todos: que sus trabajos son en lo mas util, mas penoso, mas expuesto, y peligroso, sin utilidad alguna propia de ellos, sino de todos nosotros, habiendose hecho sus manos tan necesarias para todos, que en caso que nos las negaran, no tendriamos con que suplirlas, y por necesidad los habriamos de pagar á su discrecion, ó al precio verdadero, y natural de todas las cosas permutables. De consiguiente, si un dia amaneciesen los indios calculadores, anochecerían ricos; pero aun hay mas: en un fragmento sobre la vida de los indios, que se halla en la gazeta de 2. de noiembre del mismo año, su sabio Autor ilustrado en una continuada serie de viages en la Europa, y que habia andado de las Indias mas de un millon de leguas quadradas, observando que cortas variaciones la vida monotona de los indios siempre, y en todas partes es quasi igual, desafia á las otras tres partes del Orbe á que le presenten un solo Pueblo, cuya laboriosidad sea tan recia, tan continua, y tan ingrata, lo que se hace mas admirable con las observaciones de que los indios trabajan sin descanso, con el cuerpo doblado, con instrumentos incomodos, con la cabeza desnuda, resistiendo los fuegos verticales de un sol despejado, en medio de las humedades del terreno: otras veces corbados baxo el peso de cinco ó seis arrobas, traginan muchas leguas por caminos fragosos, subiendo á las montañas, [fol. 32] y descendiendo á barrancas profundas, llevando las volumesas cargas pendientes de la frente, y apoyadas desde las yertebras venales hasta el coccix, quando los trabajadores de los otros Pueblos de las otras naciones interrumpen sus labores tres ó quatro veces al dia, descansan otras tantas; comen jugosamente, beben vino, y duermen abrigados, caminan sin carga, montan amenudo, andan bien calzados y arropados, pasan las noches en buenos quartos, y camas, y se nutren opiparamente [sic], recibiendo por ultimo un trato humanisimo, y por fruto un lucro aventajado; pero el resultado de los trabajos de los indios en nada les es provechoso, y para que en el acto mismo de derramar su sudor, no les falten todos los desalientos posibles, saben, y saben de cierto que no trabajan para sí: saben que lo que ganaren será un nuevo motivo de vejacion….Saben que con todas sus empresas, ahorros y provisiones no pueden juntar nada seguro para su posteridad; y con todo (no puede decirse sin eternecerse el corazon) y con todo trabajan ! ¡ Y con todo se afanan y sirven á todas las demas castas! ¡ Y con todo llamamos holgazana, ociosa, degenerada, é invecil á la preciosa de los indios! Qué injusticia ! Qué ceguedad! En lugar de acriminar el desgano, y apatía que á veces se observa en ellos, debemos admirarnos que todavia haya uno solo que se dedique á trabajar con esfuerzo.
No por esto el Ayuntamiento pretende que por ahora se escusen del todo los mandamientos, pues aunque se oponen á la libertad, tambien de esta muchas veces se abusa: por las primeras leyes, y muy repetidas fueron absolutamente prohibidos con el mayor rigor; pero habiendo hecho [fol. 33] conocer el tiempo su necesidad, se concedieron con ciertas restricciones, y poco á poco despues se han ido extendiendo por otras leyes y Reales Cedulas. Ha sido materia de gran controversia, y en que han apurado sus ingenios los consejos, las Juntas, los Tribunales, y los autores: se hallan encontradas sus opiniones, y diversas las Reales resoluciones, segun los tiempos, los países, especies de labores y objetos á que se dirigen, y en este laberinto parece lo mas seguro que de conformidad con las ultimas disposiciones soberanas, y baxo el concepto no infundado en el dia y hasta cierto punto, como V. E. dice en su manifiesto, de que la indolencia de algunos pocos indios, y vicios de las castas exigen de apremio para trabajar, se observen las providencias que rigen acerca de mandamientos, y repartimiento de operarios para las labores, con las modificaciones que previenen nuestras leyes. Son sabias en esta parte, y establecen muchas reglas seguras y ciertas: la ociosidad debe perseguirse de todos modos, y asi mandan justamente que recaigan los repartimientos sobre los indios, mestizos, mulatos y aun Españoles que fueren verdaderamente ociosos: por el contrario prohiben que se comprehendan á los que estubiesen empleados en trabajos propios: el tiempo que tubiesen vaco pueden tambien emplearlo utilmente por medio de los repartimientos; pero baxo las reglas de que no sean de continuo los mismos indios, que no se recarguen unos mas que otros, que sean generales, y se guarde exacto turno, ó proporcion, que se prefieran los trabajos de mayor utilidad para la republica, que no por el beneficio de esta se prodigue la importante salud de los indios, que no se les haga transmigrar muchas leguas, ni de unos á otros temperamentos, y sobre todo [fol. 34] que se les deben tratamientos y jornales proporcionados, pues todos estos indispensables requisitos los dicta la ley natural, y los prescriben nuestras leyes, hasta que llegue el dichoso tiempo de que conociendo ellos su propio interés, no necesite absolutamente de apremio. ¡ O venturoso momento, y quan distante se halla su posesion de nuestros deseos! Las enfermedades envejecidas no se curan instantaneamente y en pocos dias: las costumbres antiguas hacen otra naturaleza (r: Consuetudo est altera natura) ; asi es precisos quasi formar unos nuevos hombres de nuestros indios; pero á muchas cosas no nos atrevemos no por que sean dificiles, sino que son dificiles, porque no nos atrevemos (s: Seneca Non quia dificilia sunt, multa non audemus; sed quia non audemus dificilia sunt.). Todo lo que obra la naturaleza es por grados, y nada por salto, con concierto, órden, y compas, y en nada se precipita: el sol aun siendo el mas activo de los astros, no se descubre todas las mañanas repentinamente, sino que despide uno de sus rayos sobre las montañas que nos lo ocultan, pasa con rapidez de un cabo al otro del orizonte, siguen otros nuevos rayos que fortifican al primero, y poco á poco se descuella su hermoso disco, y se deja ver todo entero para caminar por el cielo, y andar su carrera con una magestad que no puede resistir el ojo humano, de la misma manera en la ilustracion de nuestros indios los unos rayos de luz, aunque sean tenues irán fortificando á los otros, pues á la aplicacion nada se resiste, y la constancia todo lo vence (t: Gutta cavat lapidem non vis, sed saepe cadendo. Ovid.) como no se desmaye en sus principios por miedo para subir á este monte de dificultades.

44[ fol. 35] Es excelso y esta formado al reves de los demas montes : en los materiales son amenas las faldas, y ásperas las cimas, asi como se vá subiendo por ellos, se va disminuyendo la amenidad, y creciendo la aspereza. El monte de la reforma que intentamos, tiene desabrida la falda, y graciosa su eminencia; para arribarle á los primeros pasos no se encuentran, sino piedras, espinas, y abrojos; pero se vaya adelantando el curso, se irá disminuyendo la aspereza, y descubriendo la amenidad, hasta que en fin en la cumbre no se encuentren sino hermosas flores, regadas plantas, y cristalinas fuentes: el sudor y lagrimas con que se riega la falda, fructificarán en la cumbre, y se logrará en abundante mieses quanto se cultive en prolijos afanes (u: Qui seminant in lacrymis, in exultatione metent. Psalm 25 v. 6) El primer transito es el mas travajoso y resvaladizo, y en donde se encuentran mas peligrosos tropiezos.
El mayor que ahora se presenta á nuestra vista , que impide en mucha parte la buena educacion de los indios, envíleciendo hasta lo sumo sus costumbres, y estorba la reforma general de las viciosas y desaregladas de toda la plebe, haciendo inutil el reglamento de artesanos, por medio de las ordenanzas gremiales, en que está actualmente entendiendo con eficacia este Ayuntamiento, y estirilanzo qualesquiera otros fertiles recursos en que pudiera pensarse, solo V. E. por su paternal zelo podrá vencerlo: este es el establecimiento perjudicialisimo de los estanquillos de aguardientes, para cuya abolicion informa ahora de nuevo este Cabildo por separado á la justificacion de V. E. pues nos lo recuerda su notoria hondad en su oficio de 27 del pasado, y nos promete no [fol. 36] olvidarlo entre sus continuos afanes y desvelos, mediante a que ninguno le es penoso á V.E. por la tranquilidad y bien de la patria, como nos lo asegura en su docto manifiesto de 13 de Abril, en que consignando sus cordiales sentimientos, distintivos de su ilustre caracter patriotico, y subscribiendolos en testimonio de su firmeza, nos presenta al mismo tiempo sus sabias observaciones y deseos: las primeras serán siempre digno objeto de la admiracion de este Ayuntamiento, y de quantos tubieren la fecilidad de leerlas, por su solidez y concierto, y por haber sido adquiridos en el corto periodo de menos de un mes, desde la deseada posesion de V. E. en el alto puesto á que la divina providencia, para nuestra comun felicidad lo ha destinado: y los segundos exitan la gratitud de este mismo Ayuntamiento, con que protexta estar dispuesto en union de V. E. á combatir hasta el ultimo trance todo sistema de subversion, no poerdonar fatiga por conservar la unidad, y tranquilo socíego, coadyubar en todo por su parte á la prosperidad y aumentos de esta republica, y por ultimo defender la patria, aunque para ello fuese preciso arrancarnos del seno de la naturaleza, de nuestros hijos, y de todo quanto mas amamos en este mundo.

45Dios guarde á V.E. muchos años. Sala Capitular de Guatemala junio 7 de 1811.

46Lorenzo Moreno
Domingo José Pavón
José Maria Peynado
Antonio Isidro Palomo
Gregorio de Urruela
Pedro José de Beltranera
Juan Bautista de Marticorena
José Ayzinena
Juan Francisco Taboada
Manuel José de Lara
Juan Payés y Font
Antonio José de Arrivillaga
Francisco Pacheco y Beteta
Julian Batres.
Juan Bautista Asturias

Fuentes :

Biblioteca Nacional de Guatemala, Colección Valenzuela.