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AFEHC : articulos : Ordenanzas de cofradías penitenciales de Semana Santa en Santiago de Guatemala, siglo XVII : Ordenanzas de cofradías penitenciales de Semana Santa en Santiago de Guatemala, siglo XVII

Ficha n° 3010

Creada: 26 diciembre 2011
Editada: 26 diciembre 2011
Modificada: 01 enero 2012

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Autor de la ficha:

Oscar Gerardo. RAMíREZ SAMAYOA

Editor de la ficha:

Stephen WEBRE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Ordenanzas de cofradías penitenciales de Semana Santa en Santiago de Guatemala, siglo XVII

Una revisión de las cofradías de Santiago de Guatemala y sus respectivas ordenanzas proporcionan otra visión de la formación y organización de la sociedad de la ciudad a lo largo del siglo XVII, sobre la base de nuevos grupos étnicos producto de la exogamia. Se ve, por ejemplo, como estos grupos trataban de lograr su espacio y lugar dentro de la rigidez de la estructura colonial. Se entiende a las cofradías como medios o vehículos de organización social legalmente autorizados por los que las etnias y las castas se agrupaban y compartían una creencia común que los igualaba a todos. Dentro de estas organizaciones, se podía obtener beneficios a la hora de muerte y entierro y la garantía de alcanzar las gracias e indulgencias necesarias para reducir el tiempo de estancia en el purgatorio.
Palabras claves :
Cofradía, Ordenanza, Exogamia, Grupos étnicos
Autor(es):
Gerardo Ramírez Samayoa
Fecha:
Diciembre de 2011
Texto íntegral:

1

La importancia de las cofradías.

2La cofradía fue una de las formas de asociación étnica, corporativa y comunitaria a través de la cual puede estudiarse el comportamiento y religiosidad popular de la sociedad colonial de la América española1. La cofradía fue una entidad dinámica y coadyuvante de primer orden en la organización social de las ciudades y villas españolas, pueblos de indios y otras etnias. Eran, por otra parte, básicas para el funcionamiento de las parroquias y templos adjuntos, así como una fuente de capitales y créditos a través de los que se activaba la economía local2.

3El estudio de estas asociaciones puede hacerse de acuerdo a los diversos aspectos que la definían, entre otros: advocación (Santísimo Sacramento, las de Gloria, y las penitenciales de Pasión o Semana Santa), objetivos sociales, materiales, espirituales, práctica de disciplinas o de los grupos étnicos que la formaban3. Por otra parte, existieron entre ellas rivalidades y conflictos, que a su vez eran un reflejo de las tensiones que existían dentro de una sociedad organizada de acuerdo con el origen étnico (españoles, indios, negros y castas) y los privilegios que cada grupo ostentaba4.

4Las cofradías se fundaban de acuerdo con el establecimiento de iglesias parroquiales y ermitas, ya que eran necesarias para su sostenimiento y mantener las funciones de culto externo e interno (en especial las fiestas de precepto y patronales).

Las cofradías penitenciales de Semana Santa

5La devoción a la Pasión de Cristo fue un tema tratado en el Concilio de Trento (1542-1563) y establecido como necesario para la formación y crecimiento de la vida cristiana, por lo que todo lo que concernía a su devoción e imitación fue incentivado: literatura devocional, pintura, escultura, prácticas penitenciales, fundación de cofradías y hermandades dedicadas a su culto y celebración de santos personajes, símbolos y pasajes específicos ligados a ella5.

6Las cofradías bajo las advocaciones de Pasión, fueron muy populares y arraigaron profundamente en la cristiandad colonial. Buena parte de su éxito provino de que interpretaban la mentalidad religiosa que impregnaba la época; el dramatismo, crudeza y teatralidad de sus expresiones cultuales (celebración de procesiones llevando imágenes sangrantes y dolientes en las que los hermanos cofrades practicaban disciplinas y penitencias; algunas extremas6).

7Además de tener estos objetivos y prácticas, dichas cofradías cumplían una función social importantísima, ya que daban auxilio económico y material a sus hermanos enfermos, en el momento de la agonía (administración de la extremaunción) y entierro. Sobre todo los tenían presentes en las misas para ganar indulgencias y poder salir así más pronto del purgatorio, para lo cual hay que considerar que dentro de la mentalidad católica postridentina la vida era corta y transitoria, y que la verdadera, la eterna, principiaba en el momento de la muerte7.

8Sobre esta base escatológica se estableció la creencia en el purgatorio. La Iglesia militante (los vivos bautizados), estaba obligada a rezar, ofrecer penitencias y sobre todo celebrar misas (acto de culto central de la liturgia y adoración a Dios) por los difuntos (Iglesia purgante), para que ganaran indulgencias y así alcanzar la gloria y pasar a formar parte de la Iglesia Triunfante, que a su vez velaría y pediría por ésta. Para este fin se fundaron cofradías con el nombre de las “Animas Benditas del Purgatorio”. Sin embargo, en el siglo XVII, algunas de estas se fusionaban o asociaban con las de Pasión ya que convergían en fines e intereses8.

9 La práctica de penitencias y mortificaciones en lo privado era mandatorio para todos los cristianos; ya que sometían los apetitos del cuerpo y fortificaban el alma, pero sobre todo cuando se celebraban en público ya que provocaban el remordimiento y el arrepentimiento al recordar los sufrimientos de Cristo, por lo que formaban parte de las prácticas de casi todas las cofradías pero en particular de las de Pasión. Fuera de este aspecto, las mortificaciones o penitencias públicas eran una necesidad de primer orden para la sociedad y el gobierno, ya que estos obligaban a las cofradías a que las practicaran para mitigar desastres, naturales o no: epidemias, sequías, terremotos, hambrunas, guerras y ataques de piratas. El acto de penitencial por excelencia era la flagelación en la espalda, otros fueron: cargar grandes cruces, ceñirse de sogas de esparto, colgarse maderos sobre los hombros. Estas prácticas se llevaban a cabo en las llamadas “procesiones de sangre9”.

Geografía urbana y cofradías penitenciales de Pasión en Santiago de Guatemala en el siglo XVII

10Durante el siglo XVII la ciudad creció en extensión y en número de habitantes. De hecho se fundó la tercera parroquia: Nuestra Señora de los Remedios (1640), con sede en una antigua ermita del mismo nombre, y se establecieron la iglesia y convento de la Compañía de Jesús (1604) y la orden de frailes de San Agustín (1610-1615), en torno a los que se formaron vecindarios con el mismo nombre. El aumento de pobladores fue principalmente de castas (mestizos, mulatos, zambos), en menor proporción indígenas, negros (esclavos y manumitidos) y españoles. Esto se observa en los registros de parroquias como la de San Sebastián y en la transformación étnica en barrios periféricos como San Jerónimo, y en el crecimiento de tributarios del barrio indígena de Santo Domingo (desde fines de siglo conocido como de La Candelaria10).

11A la par de estos cambios sociales y urbanos, en estos barrios se fundaron cofradías de Pasión, o las que estaban se fusionaron con otras de advocación distinta. La cofradía o hermandad estaba obligada a elaborar sus ordenanzas para enviarlas a la curia catedralicia y esperar la autorización del obispo11. De estos documentos, he podido localizar cuatro: las de la cofradía de negros y mulatos de San Nicolás de Tolentino, fundada en la iglesia de San Agustín (1622); las de la cofradía de mestizos y castas de la Santa Cruz y las Benditas Ánimas, fundada en la parroquia de San Sebastián (1665); las de la cofradía de indígenas, de la Santa Cruz y las Benditas Ánimas del Purgatorio, de la ermita de Nuestra Señora de la Candelaria (1665); y las de la cofradía de españoles e indígenas de Jesús Nazareno de la ermita de San Jerónimo (167512).

Las ordenanzas como fuente de estudio social

12 Son documentos importantes para conocer entre otros: la integración de las etnias bajo un punto en común, como lo era la religión católica y su sistema de creencias, y como se constituía legalmente una cofradía: su advocación, etnia, forma de gobierno, propósito religioso, forma de agenciarse ingresos y servicio social que prestaba. Las de las penitenciales de Semana Santa que estudio muestran estos aspectos con las particularidades propias de cada una.

Ordenanzas de la cofradía penitencial de San Nicolás de Tolentino de la iglesia de San Agustín

13La importancia de estas ordenanzas es que son dentro de su género, las más antiguas que he encontrado, fueron redactadas el 27 de febrero de 1622. Contienen una serie de datos interesantes. Entre estos, algunos referentes a la historia de los agustinos en Santiago de Guatemala y la edificación de su iglesia y convento13. Así también a la composición del grupo étnico que solicitó la fundación de la cofradía. El inicio del texto dice así:

14Por ser todos negros y mulatos residentes en esta ciudad [quienes] han deseado y pretendido de instituir una cofradía de penitencia [bajo la advocación o nombre] del glorioso San Nicolás de Tolentino, en memoria de la Pasión y muerte de Cristo nuestro Señor y nos han pedido (y rogado)…que admitamos en este convento la dicha cofradía para que quede asentada y perpetuada para siempre jamás dándoles y señalándoles lugar y sitio para que hagan capilla y guardándoles este convento las capitulaciones siguientes14.

15El número de vecinos que solicitaron esta fundación fue de 23, identificados como negros o mulatos, vecinos de la ciudad (aunque no aparece su residencia). Las cofradías de negros o morenos se fundaron con miembros de este grupo étnico y sus descendientes, incluyendo a hijos nacidos por las uniones exogámicas con españoles, indios, o con gente de castas, llamados mulatos y pardos; un ejemplo de éstas fue la del Rosario de Morenos en el templo de Santo Domingo, fundada a principios de la segunda mitad del siglo XVI15. En cuanto a las cofradías penitenciales de Pasión o Semana Santa de estos grupos considero que siguieron igual proceso. Sin embargo, no encontré más información. Las capitulaciones muestran el mutuo beneficio que recibirían la cofradía y el convento de San Agustín, tal como se indica en la primera cláusula:

16Primeramente que les hayamos de vender y dar para su capilla por ahora y en el ínterin que no hiciéremos otra iglesia todo el sitio que está debajo del coro donde han de hacer altar y entierro particular y de todos los hermanos…sin que pueda entrar otra persona alguna y habiendo hecho iglesia nueva les señalaremos nos o los religiosos que fuesen de este dicho convento sitio en que hagan su capilla. La cual tengan perpetuamente por suya…por la cual nos ofrecen y han de pagar 500 tostones de a 4 reales de plata cada uno en reales de contado. Los 500 para de hoy día de la fecha de esta en un año y otros doscientos a otro año siguiente y los ciento restantes u otro año16.

17En otras palabras, los frailes se comprometieron a la venta de un espacio o capilla dentro de la iglesia existente y la que se construyere en el futuro, con lo que se aseguraban una fuente de ingreso y manutención permanente; a cambio los cofrades harían un altar y tendrían un lugar para su entierro. Adicionalmente se les otorgó el derecho a celebrar sus cabildos en la sala de “Profundis”. A continuación mencionan las misas, como indiqué antes, compromiso clave en la función de todas las cofradías:

18Ytem. Que la víspera del día en que la dicha cofradía celebrare la fiesta del santo que ha de ser domingo y de la infantada después de su [diana] la han de oficiar los religiosos del convento con gran música y solemnidad diciendo vísperas solemnes y el día su misa mayor cantada con sus coros y sermón y repique de campanas para que conste y haya memoria de esta festividad ya la dicha misa ha de ser por los hermanos que entonces fueran vivos y los dichos hermanos han de dar de limosna al dicho convento por lo susodicho veinte tostones y ha si mismo el domingo de la infantada, de todos los santos, u otro día siguiente se diga otra misa cantada por las ánimas de los hermanos difuntos ofreciéndola con sus diáconos vigilia y responso y por limosna la dicha cofradía ha de dar la cera para la fiesta del santo y misa de difuntos a los religiosos y acabadas las vísperas y misa se devuelva ya cera que sobrare a dicha cofradía17.

19
A lo largo del año en otras fechas acordadas, especialmente en lunes santo y en la festividad de San Nicolás de Tolentino, se celebraban varias misas con las mismas intenciones y su respectiva limosna en dinero y cera. Pero una cláusula que definía la naturaleza penitencial de la cofradía era la celebración de procesiones de sangre. Se lee lo siguiente:

20Ytem. Que la procesión de disciplinantes que es cada un año ha de salir de la dicha cofradía el día que se señalase para eso este convento sea obligado de dar todos los religiosos necesarios para que acompañen dicha procesión y la adornen y autoricen y prediquen en ella y acudan a los demás…sin que por ello…les haya de dar…cosa alguna…que todos los cuatro domingos del mes en que este convento celebra la fiesta de la visita de nuestro padre San Agustín ha de salir con su estandarte acompañando la procesión que en ella sale tales días y así mismo ha de acudir todos los miércoles de la cuaresma a la procesión del Santo y lleven en ella las insignias y dar cera a los religiosos para la dicha procesión y los dichos hermanos estén obligados a acudir todos los domingos de cuaresma en la tarde a oír sermón del dicho convento y el santo este descubierto para más devoción de los fieles…los hermanos de dicha cofradía sean obligados a acudir a las procesiones que en este convento hicieren sus fraternidades con el estandarte e insignias18.
Finalmente, la cofradía, según mi opinión, fue de las más o la más importante de esta iglesia. Como parte de su historia, en 1681, fue demandada por la de españoles de Jesús Nazareno de la Merced, por usurpación de privilegios, ya que sacaban una imagen de esta advocación, vestían traje y pedían limosnas, lo que de acuerdo a la cofradía mercedaria sólo a ella le pertenecía19.

Ordenanzas de la cofradía de la Santísima Cruz y las Benditas Ánimas de la parroquia de San Sebastián

21A mediados del siglo XVII, la iglesia de San Sebastián era la sede de la parroquia del mismo nombre, segunda en importancia en Santiago de Guatemala, tanto por el número de vecinos como por lo extenso de su jurisdicción. Eran características del vecindario su multietnicidad y contar entre sus habitantes con artesanos de los más variados oficios20.

22En el templo tuvieron sede otras hermandades y cofradías, que agrupaban a los vecinos que poblaban los diversos barrios que formaban la parroquia. La que nos ocupa es la hermandad de “La Santísima Cruz y Benditas Ánimas”. Sus hermanos enviaron el 14 de febrero de 1665 al obispo fray Payo de Rivera una solicitud para convertirse en cofradía, efectuar una procesión de sangre y que se aprobaran sus ordenanzas. En su parte introductoria dice así;

23Los mayordomos alcaldes y demás hermanos de la hermandad de la Cruz…decimos que para más servir a Dios Nuestro Señor y que su culto divino sea ensalzado con misas ofrendas y sacrificios, pretendemos que dicha hermandad sea cofradía…para continuar lo que al tiempo presente se ha hecho en dicha hermandad donde concediéndose licencia sacaremos procesión de sangre por las Animas de Purgatorio en esta Cuaresma21.

24Hay varios aspectos a considerar sobre la base de este fragmento. El primero es el patrón y forma de efectuar el culto divino que debían cumplir todos los católicos, de acuerdo con los cánones del Concilio de Trento: la misa (como acto por excelencia del culto divino). El segundo, las ofrendas (entiendo por este concepto lo concerniente a las obras pías). El tercero, los sacrificios (todo tipo de mortificaciones y penitencias públicas y privadas).

25Un aspecto interesante es la diferencia que existía entre lo que era una hermandad y una cofradía, lo que puede deducirse del deseo de la hermandad de la Santa Cruz de convertirse en cofradía. Si ambas hubieran tenido igual rango creo que tal pedido hubiera sido innecesario; sin embargo, esta petición no fue única, en visitas pastorales de mediados de siglo se testimonia que varias hermandades presentaron con regularidad a los obispos esta solicitud22.

26Lo que destaco, a diferencia de las otras ordenanzas, es la cantidad de artículos referentes a la asistencia social que la cofradía proporcionaba a los hermanos enfermos y al fallecer uno de ellos:

27Cuarta. Se ha de cuidar con suma caridad de los hermanos enfermos asistiéndoles con todo cuidado ya fueren pobres llevarles algún socorro conforme se pudiere__________________________
Si fuere pobre que no tenga quien le asista ni cuide de su persona y enfermedad a de ser obligación poner para este las personas convenientes de hombres y mujeres para mayor servicio de Dios__________________________________________________
Quinta obligación. Si el hermano muriere ha de ir acompañado [con] La Cruz principal con la Cruz de varas campanilla para ir en procesión a la parte donde se a de enterrar____________________
Sexta. Si el hermano fuere pobre y muriere fuera de llevar la Cruz varas y campañilla se han de llevar cuatro cirios para que le alumbren i se le ha de dar sepultura como a mi amo ____________
Séptima. A de haber el mes de noviembre en la octava de los difuntos en el día que mejor pareciere vigilia misa cantada y responso ofrenda conforme el posible de la dicha Cofradía con los dobles y solemnidad que se acostumbra dando por ella la limosna que se debiere al derecho parroquial23 _______________________

28La solicitud fue aprobada. Años después, entre 1670 y 1681, la cofradía tuvo dos demandas, ambas por cofradías de españoles y por la misma acusación: usurpación de privilegios, la primera por la Santa Veracruz de San Francisco y la segunda por la de Jesús Nazareno de la Merced (véase nota 4).

Cofradía de la “Santa Cruz y las Benditas Ánimas del Purgatorio” de la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria.

29La ermita de Nuestra Señora de la Candelaria fue el centro de la vida social en cuyo entorno se reunió a partir de 1550 una población de indígenas, bajo la tutela y responsabilidad de los frailes de Santo Domingo. La integraban naborías, indígenas manumitidos conocidos como guatimaltecas (en su mayoría artesanos) y una parcialidad de mexicanos. En el siglo XVI se le llamó barrio de Málaga por haberse asentado en una milpa del mismo nombre; en el siglo XVII de Santo Domingo y desde finales de éste, de La Candelaria24.

30En cuanto a las cofradías penitenciales de Semana Santa que tuvieron sede en este templo, se encuentra la de la “Santa Cruz y las Benditas Ánimas del Purgatorio”, cuya solicitud de fundación y aprobación de ordenanzas enviaron varios hermanos al obispo el 20 de marzo de 166525.

31La introducción a las ordenanzas contiene el motivo por el que se elaboraron y la probable antigüedad de la cofradía:

32Memoria de los preceptos que mandaba las ordenanzas que son perdidas. En el barrio de Santo Domingo otorgadas en tiempo del Sr. Obispo don fray J [¿Juan?] Marroquín26.

33Dada la antigüedad del barrio, fundado alrededor de 1550, y a que se organizó durante los años de episcopado del primer obispo de la diócesis, Francisco Marroquín, puede considerarse que las ordenanzas fueron autorizadas por el y que la fundación de la cofradía, por lo menos la de la Santa Cruz, se instruyó en la segunda mitad del siglo XVI. Por otra parte, las cofradías bajo la advocación de la Santa Cruz o la Santa Veracruz (debido a una reliquia de la cruz verdadera), fueron las primeras penitenciales que se fundaron en las ciudades y villas españolas y en los pueblos de indios27.

34Las ordenanzas que a continuación aparecen están dedicadas en primer término a las celebraciones de la Santa Cruz y a las raíces étnicas del barrio por la mención a las tenanxes, vecinas descendientes de indígenas mexicanos que vinieron con Pedro de Alvarado:

35Primeramente la celebración de la Santa Cruz de mayo procesión, misa y sermón [el] día de la exaltación de la cruz así mesmo misa y procesión [que] celebran las tenanzas madres de la cofradía28.

36Las tenanzas, tenanxes o tenaches, tenames, thenames, eran mujeres que se adscribían a las cofradías, colaborando en labores sociales e incluso económicamente para las festividades29. Seguidamente, dada la naturaleza penitencial de la asociación se encuentran los artículos que se refieren a sus prácticas, devociones y servicio social:

37más una procesión de sangre el jueves santo en la noche por todas las iglesias de esta ciudad y el día domingo de Ramos publicar las ordenanzas y hacer cabildo de los demandantes…y la noche y modo de vestirse de los hermanos sus túnicas modestamente sin descubrir sus rostros y lo que deben rezar acompañando la procesión* y las indulgencias de la santa Veracruz y que ninguno de los hermanos puedan aquella noche faltar pena de una arroba de cera para la dicha cofradía* y acudir al hermano que estuviere enfermo y si se murieren los hermanos tenga obligación de mortajar y ceñirle el cordón de la santa Veracruz30.

38Fuera de mencionar la procesión de sangre o de disciplinantes, el jueves santo por la noche (día preferido para realizar penitencias), es interesante la descripción de los trajes penitenciales: la túnica talar y el capuz para cubrir la cara. Por otra parte, estas son las únicas ordenanzas que mencionan sanciones como castigo a los hermanos faltantes. Considero que si aparece esta advertencia es porque era un problema debido entre otras cosas a la penitencia que todos debían cumplir, y al pago o limosnas por los trajes y por la pertenencia a la cofradía. Creo que años posteriores esta cofradía se transformó en la de Jesús Nazareno, ya que la función penitencial y la procesión con una imagen bajo esta advocación el jueves santo es lo que aparece en documentos posteriores31.

39
h4. Cofradía de Jesús Nazareno del templo de San Jerónimo

40De acuerdo con Christopher H. Lutz, el barrio de San Jerónimo fue fundado por frailes de La Merced al poniente de su iglesia, alrededor de 1550. En un principio la población estaba formada por indígenas manumitidos y parcialidades de guatimaltecos32. Como otros barrios indígenas tuvo su propio cabildo, una casa sede y también una capilla o ermita. Aunque a cargo de una orden de regulares era parte de la parroquia de San Sebastián si bien lo fue en forma definitiva hasta mediados del siglo XVIII33.

41Al igual que otros barrios de naturales ubicados en la periferia de la ciudad, a lo largo del siglo XVII recibió migración de pobladores provenientes de otras etnias: españoles y criollos venidos a menos, negros manumitidos y, en especial gente de “castas” (mestizos y en particular mulatos34). Una descripción de la etnia indígena (mayoría de pobladores) y del templo del barrio a finales del siglo XVII la dio el cronista Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán:

42Pero los indios del barrio del Espíritu Santo y San Gerónimo, que también son ladinos, y visten a la española, y el uno y el otro son de no pequeño pueblo, y tienen el trato de silleros y zapateros, en que se interesan muy gran porción a el año; tienen sus parroquiales, aunque de buena fábrica, con bóveda y portadas muy excelentes, sin embargo las sacristías y los altares desnudos, con pocos y pobres ornamentos, por lo que no teniendo amor á el culto de sus iglesias, gastan cuando ganan en embriagueces35

43La descripción del interior de las ermitas muestra un ambiente de cierto descuido y pobreza, situación contrastante, por lo que respecta al caso de San Jerónimo, ya que vecinos de la localidad y del barrio de Santiago (uno de los más pobres de la ciudad) dejaron bienes para la cofradía y la capilla de Jesús Nazareno, aunque desde luego valdría la pena considerar el valor de estos36.

44En cuanto a la cofradía y a las ordenanzas, su antigüedad documental data de 1675. Con respecto a éstas considero importante la introducción, según la cual:

45en diecinueve días del mes de mayo de mil seiscientos y setenta y cinco años…estando juntos y congregados en la iglesia parroquial del barrio de San Geronimo de esta dicha ciudad con acuerdo asistencia e intervención del padre fray Ramón Varillas de la orden de Nuestra Señora de la Merced Redención de Cautivos cura doctrinero del partido de San Antón Jocotenango…la cofradía que pretendemos fundar de la advocación de Jesús Nazareno en la dicha iglesia parroquial37.

46Es interesante el calificativo que los cofrades le dan a su templo de “parroquial”, ya que no era cabecera de parroquia; sin embargo, como en los casos anteriores, era el centro de la vida social y comunitaria del barrio y lo que los identificaba. Por otra parte, claramente se indica la autoridad de los religiosos de La Merced en el gobierno religioso de la localidad. El partido de San Antón (San Antonio Abad), por otra parte, era una doctrina, que se comprendía además del barrio del mismo nombre, al de San Jerónimo, La Merced, San Jerónimo, San Antonio, Santiago, Espíritu Santo y las pequeñas aldeas de Santa María Magdalena y Santa Catarina38. Continuando con las ordenanzas, me detengo en la séptima y octava.

477* Así mismo ordenamos que ahora y en los tiempos venideros que las limosnas pare siempre en poder de españoles. _______________________
8* Y porque esto tenga efecto ordenamos y declaramos que desde ahora que el alcalde de ahora y en cualquier tiempo queremos que sea español siempre porque así irá en aumento y en mejor disposición nuestra cofradía y las limosnas estarán más seguras39.

48Estas cláusulas permiten deducir que la cofradía era étnicamente mixta y que el grupo de cofrades no españoles, les cedió a éstos la administración y representación de la asociación. Probablemente, éste grupo, considero que era la mejor forma de gobierno; le daría a la asociación mejor credibilidad a la entrega de cuentas y socialmente sería mejor vista. La ordenanza catorce, última de todas, me permite sustentar también la afirmación anterior.

4914* Ytem. Ordenamos que para mejor y mayor aumento de esta dicha cofradía sea de españoles, gente ladina e indios, para que de esta manera se conserve en todo tiempo40.

50Si bien parece ser incluyente de los grupos étnicos del barrio, pero no era así. Entiendo que al mencionar a la gente ladina se refería al grupo mestizo (de ascendencia española e indígena); la gente negra, mulata y los que se consideraban como tal, no fueron incluidos, a pesar de tener presencia (véase nota 34). En mi opinión ello indicaría que las diferencias étnicas o grupales se mantenían en los barrios marginales, a pesar de ser lugares donde la mezcla racial era socialmente permitida y no mal vista. No encontré estipulación que se refiera a realización de alguna procesión de sangre o práctica penitencial. Sin embargo, a pesar de eso, considero que si la efectuaban.

Conclusiones

51La revisión de las anteriores cofradías y sus respectivas ordenanzas proporcionan otra visión de la formación y organización de la sociedad de Santiago de Guatemala a lo largo del siglo XVII, sobre la base de nuevos grupos étnicos producto de la exogamia, y como éstos trataban de lograr su espacio y lugar dentro de la rigidez de la estructura colonial. Entiendo a las cofradías como medios o vehículos de organización social legalmente autorizados por los que las etnias y las castas se agrupaban y compartían una creencia común que los igualaba a todos, pudiendo obtener dentro de estas, beneficios a la hora de muerte y entierro y la garantía de alcanzar las gracias e indulgencias necesarias para reducir el tiempo de estancia en el purgatorio, lugar al que todos los mortales con excepción de los santos irremediablemente iban a parar, y así obtener cuanto antes la salvación eterna.

52*Notas de pie de página=

531 Una excelente revisión acerca de la importancia de las cofradías en la organización social de las ciudades y pueblos del período colonial es la de María Alba Pastor, “La organización corporativa de la sociedad novohispana”, en María Alba Pastor y Alicia Mayer, coordinadores, Formaciones religiosas en la América colonial (México: Universidad Nacional Autónoma de México-Facultad de Filosofía y Letras, 2000), págs. 81-140.

542 Sobre la importancia de las cofradías y hermandades en la sociedad colonial de mediados del siglo XVIII, véase el análisis efectuado sobre sus bienes inmuebles, ganados y capitales, y su importancia para la manutención de la Iglesia, en Jesús María García Añoveros, Población y estado socio religioso de la diócesis de Guatemala en el último tercio del siglo XVIII (Guatemala: Editorial Universitaria, 1987), págs. 58-76, basada en los informes de la visita del arzobispo Pedro Cortés y Larraz a las parroquias de su diócesis entre 1769-1771.

553 Sobre la tipología de las cofradías, véase José Sánchez Herrero, “Las cofradías sevillanas. Los comienzos”, en Las cofradías de Sevilla. Historia, Antropología, Arte (Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla-Ayuntamiento de Sevilla, 1999), págs. 13-25.

564 Acerca de los litigios entre cofradías penitenciales de Semana Santa en Santiago de Guatemala en el siglo XVII, véase Gerardo Ramírez Samayoa, “Vida social, económica y religiosa de la cofradía de Jesús Nazareno del templo de Nuestra Señora de la Merced, en Santiago y en la Nueva Guatemala, 1582-1821” (Tesis de Licenciatura en Historia, Universidad del Valle de Guatemala, 2007), págs. 52-53, 139-146.

575 Puede deducirse del decreto emanado en la sesión XIV del Concilio (1563), en la que se trató acerca de la validez del culto a las imágenes, las reliquias y el purgatorio. Véase Ramírez, “Vida social”, págs. 21-24.

586 Ramírez, “Vida social”, págs. 24-26.

597 Las cofradías aseguraban así, que aunque el hermano quedara sin descendencia o que sus parientes olvidaran esta “cristiana” obligación, siempre estarían rezando por él y ganando indulgencias por cada misa que celebrase. Decretar la existencia del purgatorio fue uno de los principales argumentos conciliares en contra de la teología de la “justificación” propuesta por los protestantes. Véase Enrique Denzinger, El Magisterio de la Iglesia. Manual de los símbolos, definiciones y declaraciones de la Iglesia en materia de fe y costumbres (Barcelona: Editorial Herder, 1963), págs. 240, 268, 271 y 227. La doctrina conciliar sobre el purgatorio va unida a la de la concesión de indulgencias (indulgencia proviene del verbo latino “indulgere”, que significa remitir ó perdonar a alguno sus faltas). De acuerdo a ésta, la Iglesia tiene el poder y autoridad, otorgada por Jesucristo, de atar y desatar en la tierra el tiempo de estancia de las almas en el purgatorio. Podían ser concedidas por el obispo titular de la diócesis o con permiso, por los vicarios generales. Ver Diccionario de Derecho Canónico (París: Librería de Rosa y Bouret, 1859), págs. 648-651.

608 Las cofradías de las Benditas Ánimas del Purgatorio en la diócesis de Santiago de Guatemala fueron, después de las del Santísimo Sacramento, las más numerosas. Véase Santiago Montes Mozo, “Lista de advocaciones”, en Etnohistoria de El Salvador. El guachival centroamericano , 2 tomos (San Salvador: Ministerio de Educación, 1977), I, págs. 171-173. Dicho autor estudió la visita del arzobispo Pedro Cortés y Larraz. Hizo énfasis en las cofradías de las parroquias de la provincia de San Salvador. De acuerdo a su análisis, entre 1769 y 1771, en la diócesis existían 1,908 cofradías (la visita no incluyó las que existían en iglesias conventuales), 193 cofradías dedicadas al Santísimo (10%) y 178 bajo la advocación de las Animas (9%); el resto estaba repartido en 150 títulos o advocaciones. Su número diverge muy poco con los de Jesús García Añoveros, Población y estado, pág. 65, cuadro XI, pág. 237.

619 Sobre las procesiones de sangre y su importancia en la sociedad de Santiago de Guatemala, véase Ramírez, “Vida social”, págs. 34-37.

6210 En cuanto a los grupos étnicos y castas que hubo en Santiago de Guatemala, utilizo la definición que se encuentra en el glosario en Ernesto Chinchilla Aguilar, editor, _Dominación española: Desde la conquista hasta 1700 , tomo II en Jorge Luján Muñoz, editor general, Historia General de Guatemala , 6 tomos (Guatemala: Asociación de Amigos del País-Fundación para la Cultura y el Desarrollo, 1994), págs. 833-838. Acerca de la evolución demográfica y urbana de Santiago de Guatemala y la fundación de sus parroquias, véase la excelente investigación de Christopher H. Lutz, Historia sociodemográfica de Santiago de Guatemala, 1543-1773 , 2a. ed. (La Antigua Guatemala: CIRMA, 1984), págs. 139-181, 201. De la misma obra hay una versión en inglés más corta a la que se agregaron 14 láminas: Christopher H. Lutz, Santiago de Guatemala, 1541-1773: City, Caste, and the Colonial Experience (Oklahoma: University of Oklahoma Press, 1994), y esta edición se tradujo al español y se editó como Santiago de Guatemala. Historia Social y Económica, 1541-1773 (Guatemala: Editorial Universitaria, 2005). Utilizo principalmente la primera debido a la riqueza de las citas, que en las dos últimas ediciones están resumidas. Sin embargo, cuando lo amerita use las otras dos.

6311 Sobre las ordenanzas de las cofradías coloniales, véase Ramírez, “Vida social”, págs. 41-45.

6412 Capitulaciones y ordenanzas de la cofradía de San Nicolás de Tolentino fundada en la iglesia convento de San Agustín en Santiago de Guatemala, protocolo de Pedro de Estrada, Archivo General de Centro América (en adelante AGCA), A1.20, leg. 756, fols. 212v-217v; Solicitud de la hermandad de La Santísima Cruz y Benditas Ánimas con sede en la iglesia parroquial de San Sebastián para convertirse en cofradía, aprobar sus ordenanzas y realizar una procesión de sangre los viernes de Cuaresma, 14 de febrero de 1665, Archivo Histórico Arquidiocesano “Francisco de Paula García Peláez”, Cofradías, T3-106 (en adelante AHA, Cofradías, Caja T3-106, Cofradía de La Santísima Cruz y Benditas Ánimas de la iglesia de San Sebastián); Solicitud de fundación y aprobación de ordenanzas de la cofradía de “La Santa Cruz y las Benditas Ánimas del Purgatorio” de la ermita de Nuestra Señora de la Candelaria. Esta petición fue avalada previamente por el cura doctrinero fray Tomás de Valcárcel, dominico, a cuyo cargo estaba el curato, 20 de marzo de 1665, AHA, Cofradías, Caja T3-106 (en adelante AHA, Cofradías, Caja T3-106, cofradía de la Santa Cruz y Benditas Animas de la ermita de la Candelaria); Ordenanzas de la cofradía de Jesús Nazareno de San Jerónimo, 19 de mayo de 1675, AHA, Cofradías, Caja T2-108, exp. 3. Utilizo la versión paleográfica de Mario Ubico Calderón, Historia de Jesús Nazareno de San Jerónimo hoy conocido como Jesús Nazareno de la Merced de la Antigua Guatemala (La Antigua Guatemala: Unidad de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Estudios de Apoyo del Consejo de Protección de La Antigua Guatemala, 1999), págs. 43-45. Todas las paleografías las transcribo al español actual con el objetivo de hacer su lectura más fluida, pero cuidé de guardar el sentido original de las palabras, la sintaxis e intencionalidad del texto.

6513 AGCA, A1.20, leg. 756, fols. 212v-217v. La orden de los frailes recoletos de San Agustín, a pesar de la relevancia que tuvo en el siglo XVI en la evangelización de la Nueva España, en el Reino de Guatemala su actividad y presencia fue escasa y limitada a la capital. De hecho, llegaron a Santiago de Guatemala en forma temporal en 1610 y definitiva en 1615, el número de religiosos fue pequeño. Véase Francisco Vázquez, “De los conventos que las sagradas Religiones tienen en la ciudad de Guatemala”, en _Crónica de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de Guatemala , 2a. ed., 4 tomos, Biblioteca “Goathemala”, vol. XVII (Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, 1944), IV, pág. 363. La iglesia de San Agustín, era parte del complejo monástico del mismo nombre ubicado al poniente de la plaza central. Al parecer, en 1637 se inició la construcción formal del templo y convento. La edificación tardó veinte años en concluirse, siendo dedicado el 28 de enero de 1657. Véase Sidney David Markman, Colonial Architecture of Antigua Guatemala (Philadelphia: The American Philosophical Society, 1966), págs. 102-103.

6614 AGCA, A1.20, leg. 756, fol. 212v; San Nicolás de Tolentino (1245-1305) fue un presbítero agustino famoso por su vida piadosa y profunda espiritualidad. Su devoción aumentó a partir del Concilio de Trento, en especial en su orden para la que fue un modelo. Véase José Luis Repetto, Todos los Santos. Santos y beatos del martirologio romano (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2007), pág. 613.

6715 Sobre el origen y evolución de la población africana y sus descendientes, véase Lutz, Historia sociodemográfica, págs. 249-273. Acerca de las cofradías del Santo Rosario fundadas en el templo de Santo Domingo, véase Antonio de Remesal, Historia general de las Indias Occidentales y particular de la gobernación de Chiapa y Guatemala , estudio preliminar de Carmelo Sáenz de Santa María, 2 tomos (México: Editorial Porrúa S.A., 1988), II, págs. 430-431.

6816 AGCA, A1.20, leg. 756, fol. 213r.

6917 AGCA, A1.20, leg. 756, fol. 213r.

7018 AGCA, A1.20, leg. 756, fols. 214r-215a.

7119 Estos litigios eran, en buena parte, el reflejo de la tensión étnica que vivía la ciudad. El curso del contencioso proceso y la sentencia final dada por el arzobispado de México, fue desfavorable a la cofradía de San Nicolás de Tolentino. Para conocer en detalle el proceso, las apelaciones y la resolución final, véase Ramírez, “Vida social”, págs.146-154.

7220 De acuerdo con Lutz, la parroquia de San Sebastián, la segunda de Santiago de Guatemala, se fundó poco después de 1582. Veáse Lutz, Historia sociodemográfica, pág. 201. Sobre la estructura étnica de la parroquia, véanse las partidas de matrimonio de españoles (incluye a criollos y gente que se consideraba española) y de gente ordinaria (mestizos, indios, mulatos, negros y esclavos), que presentó el cura párroco Antonio Vejarano y Valdés el 7 de diciembre de 1676 al obispo Juan de Ortega Montañés en su visita pastoral, en Mario Humberto Ruz, coordinador, Memoria eclesial guatemalteca. Visitas pastorales , 2 tomos (México: Arzobispado Primado de Guatemala/Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología/Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM, 2002), I, págs. 218-235.

7321 AHA, Cofradías, Caja T3-106, Cofradía de La Santísima Cruz y Benditas Ánimas de la iglesia de San Sebastián, fol. 2a-v.

7422 Aunque los términos hermandad y cofradía han sido considerados sinónimos y tomados así debido a su constitución interna y funcionamiento, obviamente, había una diferencia entre ambas. El documento manifiesta del deseo de una hermandad de convertirse en cofradía, una petición que se volvió a repetir. Adriaan C. Van Oss consideró que la diferencia estaba en el número de misas que mandaban a decir durante el año. García Añoveros afirma que la cofradía era una institución indígena, mientras que la hermandad era predominantemente de “ladinos mestizos”. Véase Adriaan C. Van Oss, _Catholic Colonialism. A Parish History of Guatemala. 1524-1821 (Cambridge: University Press, 1986), pág. 89, García Añoveros, Población y estado, pág. 58. No creo que el tener ordenanzas fuera la diferencia ya que encontré hermandades que las tenían y cofradías importantes que no. Utilizo ambos términos como sinónimos.

7523 AHA, Cofradías, Caja T3-106, cofradía de La Santísima Cruz y Benditas Ánimas de la iglesia de San Sebastián, fol. 3a-v.

7624 Sobre los orígenes del barrio véase Lutz, Historia sociodemográfica, págs. 96-97.

7725 AHA, Cofradías, Caja T3-106, cofradía de la Santa Cruz y Benditas Animas de la ermita de la Candelaria, fols. 1a-v.

7826 AHA, Cofradías, Caja T3-106, cofradía de la Santa Cruz y Benditas Animas de la ermita de la Candelaria, fols. 1a-v.

7927 Sobre la fecha de fundación del barrio sigo a Lutz, Santiago de Guatemala. Historia Social y Económica, págs. 32-33. Con respecto a la antigüedad de las cofradías bajo la advocación de la Santa Cruz y de la Santa Veracruz, su fundación en ciudades españolas y pueblos de indios, como en Santiago de Almolonga y posteriormente en Santiago de Guatemala, véase Ramírez, “Vida social”, págs. 15, 50-52.

8028 AHA, Cofradías, Caja T3-106, cofradía de la Santa Cruz y Benditas Animas de la ermita de la Candelaria, fol. 2a.

8129 Las palabras son de etimología náhuatl; por otra parte, hay unas ordenanzas anteriores a las que estoy tratando, las de la cofradía de San José, redactadas en 1634, compuesta por carpinteros, escritas en la misma lengua (documento bastante extenso por cierto) en el que se hace mención a las tenanxes. Véase AHA, Cofradías, Caja T2-109. Ver también “Glosario de arcaísmos y voces poco usuales” en Ruz, Memoria, I, pág. 546. El grupo mexicano (aztecas, cholutecas y tlaxcaltecas principalmente) fue importante dentro de la organización del barrio. El ser descendientes de los mexicanos venidos con Pedro y Jorge de Alvarado como guerreros y auxiliares en sus expediciones de conquista les dio una posición particular y privilegiada, aunque ésta vino en disminución con el paso del tiempo. De hecho el náhuatl fue lo que puede decirse la lengua oficial del barrio y de otros pueblos del Valle de Guatemala. Hago esta afirmación con base en un estudio efectuado sobre unas memorias enviadas en náhuatl al rey Felipe II en 1572, por indígenas del Valle de Guatemala, dándole a conocer su difícil situación y pidiéndole justicia. Véase Christopher H. Lutz and Karen Dakin, Nuestro pesar, nuestra aflicción. Memorias en lengua náhuatl enviadas a Felipe II por indígenas del Valle de Guatemala en 1572 (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México-Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica, 1996). Considero sin embargo, que estas ordenanzas penitenciales, muestran que a partir de la segunda mitad del siglo XVII, la importancia de los mexicanos o vecinos que se consideraban como tales fue disminuyendo al igual que su lengua. De hecho a finales de siglo hubo un conflicto entre las parcialidades guatimaltecas y mexicanas por el privilegio de acceder a los cargos de primer y segundo alcalde en el caso de los primeros y mantener el privilegio, y los segundos obtenerlo por vez primera, lo que me permite deducir, que la primera parcialidad era ya lo suficientemente fuerte para desafiar a lo que hasta el momento había sido dominante. Ver AGCA, A1, leg. 5368, exp. 45403. En el mismo documento hay valiosa información sobre los orígenes de la parcialidad mexicana del barrio. Un excelente resumen del conflicto se encuentra en Lutz, Historia sociodemográfica, págs. 118-128.

8230 AHA, Cofradías, Caja T3-106, cofradía de la Santa Cruz y Benditas Animas de la ermita de la Candelaria, fol. 2.

8331 Ramírez, “Vida social”, págs. 140-146.

8432 Obras históricas de don Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, edición y estudio preliminar de Carmelo Sáenz de Santa María, 3 tomos, Biblioteca de Autores Españoles (Madrid: Ediciones Atlas, 1969-1972) I, lib. XVII, cap. VII, págs. 365-36; Lutz, Historia sociodemográfica, pág. 57. De acuerdo con Lutz, el barrio se instaló en un sector de la milpa de Francisco Calderón. No indica la fecha exacta de la fundación, pero en esta última versión de la obra lo incluyó entre los primeros barrios indígenas que se establecieron en la periferia de Santiago de Guatemala alrededor de 1550. Véanse págs. 34-33.

8533 Los frailes de La Merced también fundaron y administraron los barrios de San Antón, Santiago y El Espíritu Santo, vecinos del de San Jerónimo. Véanse Obras, I, lib. XVII, cap. VII, págs. 365-36; Lutz, Historia sociodemográfica, pág. 118.

8634 Para conocer la evolución de la población indígena tributaria del barrio en el siglo XVII, ver Lutz, Historia sociodemográfica, cuadro 15, pág. 165. Varios protocolos de escribanos dan testimonio de las ventas y censos de casas y solares efectuadas por vecinos del lugar o que tenían sus propiedades o industrias en ese barrio. Por ejemplo, en 1604, se contrató al indio ladino Juan Núñez, albañil, residente en el barrio de San Jerónimo, para que trabajara en la cárcel de la ciudad (AGCA, A1, leg. 678, fol. 65, protocolo de Pedro Díaz de Cuéllar). Para 1617, existe un arreglo de deuda que el oficial de platero Andrés de Solórzano tenía con el alcalde ordinario Alonso Álvarez de Vega. Aquél estaba preso, y como garantía para poder salir, entre otras cosas, hipotecó sus herramientas y sus casas que estaban en San Jerónimo (cubiertas de paja) (AGCA, A1, leg. 755, fol. 32v, protocolo de Pedro de Estrada). Es conveniente recordar que el oficio de la platería, con excepción, era de los españoles, le estaba vedado a otras etnias, aunque esa prohibición no estaba legalmente establecida. Fue hasta mediados del siglo XVIII, en 1745, que se elaboraron las ordenanzas del gremio de plateros. Sin embargo, fueron aprobadas por real cédula en 1776, en la que la corona rechazó la pretensión de que el oficio fuera desempeñado sólo por españoles. Ver Humberto Samayoa Guevara, Los gremios de artesanos en la ciudad de Guatemala (1524-1821)_ (Guatemala: Editorial Universitaria, 1962), págs. 172-173, 177-178. Otro ejemplo: en las actas de1634 hay censo de 100 tostones, impuesto sobre un solar de Juan Méndez, mulato, ubicado en el barrio de San Jerónimo, a favor del convento de Nuestra Señora de la Concepción (AGCA, A1, leg. 1124, fol. 38, protocolo de Juan Martínez Téllez). Finalmente, hay una escritura fechada en 1678, en que Pedro González de Mazariegos, mestizo, residente en el barrio de San Jerónimo, reconoce una deuda a favor de Antonio de Salazar, mulato libre, (AGCA, A1, leg. 522, fol. 254, protocolo de Luis Andino Loza).

8735 Obras históricas, I, lib. XVII, cap. VII, pág. 366.

8836 Estas donaciones consistieron en cuadros, una palia para el altar de Jesús Nazareno—cubierta del cáliz de forma cuadrangular — y el rédito de unas casas localizadas frente al templo, puestas a censo para una capellanía de misas. Véanse José Baun, Diccionario manual de liturgia (Madrid: Editorial Voluntad, 1927), pág. 306; Ubico Calderón, Historia de Jesús Nazareno, págs. 16-19.

8937 Ubico Calderón, Historia de Jesús Nazareno, pág. 43.

9038 Los límites de la jurisdicción mercedaria, eran el río Magdalena o Guacalate y el barrio del Espíritu Santo. Con la secularización de las doctrinas y curatos en 1737, estos poblados pasaron a ser parte definitiva en su administración de la parroquia de San Sebastián. Ver AGCA, A3, leg. 2,64, exp. 32479.

9139 Ubico Calderón, Historia de Jesús Nazareno, pág. 44.

9240 Ubico Calderón, Historia de Jesús Nazareno, pág. 45.

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Para citar este artículo :

Gerardo Ramírez Samayoa, « Ordenanzas de cofradías penitenciales de Semana Santa en Santiago de Guatemala, siglo XVII », Boletín AFEHC N°51, publicado el 04 octubre 2011, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3010

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