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AFEHC : transcripciones : El acta de la Visita Pastoral realizada por el 27 de junio de 1775 al pueblo de San Sebastián del Tejar (Guatemala) : El acta de la Visita Pastoral realizada por el 27 de junio de 1775 al pueblo de San Sebastián del Tejar (Guatemala)

Ficha n° 3020

Creada: 12 febrero 2012
Editada: 12 febrero 2012
Modificada: 19 febrero 2012

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Autor de la ficha:

Santiago GARCíA IPARRAGUIRRE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

El acta de la Visita Pastoral realizada por el 27 de junio de 1775 al pueblo de San Sebastián del Tejar (Guatemala)

El texto corresponde a la crónica de la visita pastoral llevada a cabo el 27 de junio de 1775 en el pueblo de San Sebastián del Tejar por el arzobispo Cortés y Larraz. Este documento de la visita pastoral se encuentra en el “Libro de Bautismos del Pueblo de San Sebastián del Texar".
26
Palabras claves :
Visita pastoral, Crónica, Arzobispo, Pueblo
Autor:
Pedro Cortés y Larraz
Ubicación:
Libro de Bautismos del Pueblo de San Sebastián del Texar
Fecha:
1775-06-27
Texto íntegral:

1
Quisiera transcribir y estudiar el acta de la visita pastoral que el arzobispo de Guatemala Pedro Cortés y Larraz hiciera al pueblo del Tejar. El texto corresponde a la crónica de la visita pastoral llevada a cabo el 27 de junio de 1775 en el pueblo de San Sebastián del Tejar por el arzobispo Cortés y Larraz. Este documento de la visita pastoral se encuentra en el “Libro de Bautismos del Pueblo de San Sebastián del Texar. 2. Que va de 1768 hasta 1780”, como se lee en la tapa de cuero del libro bien conservado y escrito con una bella caligrafía, y que se encuentra en el archivo parroquial de Chimaltenango, parroquia a la que actualmente pertenece el pueblo del Tejar. Como normas y criterios de la transcripción quisiera aclarar que he optado por hacer una transcripción sencilla y literal. He hecho una regulación ortográfica y de los signos de puntuación. He resuelto sin más las abreviaciones. He regulado y normado el uso de vacilaciones ortográficas a las normas actuales. En lo demás he sido fiel al texto y la transcripción es literal.

Referencias biográficas del arzobispo Pedro Cortés y Larraz y del pueblo del Tejar.

2Cortés y Larraz nació en Belchite del Reino de Aragón. Consagrado obispo de Guatemala en 1767, a donde entró en 1768. Ocupó esta diócesis hasta el año de 17791. Es considerado como uno de los mejores obispos que tuviera Guatemala. Basten las palabras de Juárez Muñoz: “Era de natural bondadoso el Señor Cortés y Larraz; prudente, recto, laborioso; desde el primer momento se dedicó a las labores de su cargo, no como mero cumplimiento del deber, sino como un buen pastor que desea darse cuenta de la salud de todas y cada una de sus ovejas, para remediar sus necesidades y ser para ellas guía, mentor y pastor2”. Tuvo muchos conflictos con el brazo secular, lo que motivó su destitución y traslado a la diócesis de Tortosa en la Península. Le tocó vivir los terremotos de 1773 y apoyando los intereses eclesiásticos se opuso al traslado de la capital, que no estaba exento de particulares intereses económicos. Se identificó con la Antigua y se prodigó en caridad con los menesterosos y necesitados. Ésta fue la causa de sus conflictos con el Capitán General, con la Audiencia y con el bando traslacionista.

3Debió ser un obispo laborioso, agudo e inteligente. Visitó minuciosamente todas las parroquias, y sus relaciones de las visitas pastorales nos dan a conocer el panorama religioso, geográfico, demográfico, económico, moral y social de la Guatemala de su tiempo. Tuvo gran espíritu de observación, agudeza y profundidad, describiendo con suma sinceridad la situación de su tiempo. La Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala ha publicado sus visitas pastorales en dos volúmenes titulados “Descripción Geográfico-Moral de la Diócesis de Goathemala hecha por su Arzobispo el Illmo Sor Don Pedro Cortés y Larraz”. Y es que llegado a su diócesis, que comprendía toda Guatemala y El Salvador, se dedicó a visitar todas las parroquias, cosa que hizo de noviembre de 1768 a febrero de 1770.

4Sus visitas pastorales, de las que ahora publico una, manifiestan un celo pastoral laudable y encomiable. Cortés y Larraz era un hombre de iglesia, un verdadero pastor, preocupado de la evangelización y catequesis, esmerado en que se administrasen los sacramentos, de que se viviese y predicase acorde con el pensar de la Iglesia, y de que todo se hiciese de acuerdo con las normas, rúbricas y cánones de los concilios y del magisterio eclesiástico. Obstinado y franco, critica a los curas; censura, reprocha y desenmascara el paganismo de los indios, incapaces de comprender, por otra parte, cultural e intelectualmente los contenidos fundamentales de la fe cristiana; reprueba la moralidad del pueblo mestizo que vive en las haciendas y pajuides libre de toda ley de Dios y de los hombres.

5La visita pastoral se hizo al pueblo de San Sebastián del Tejar, en los documentos se escribe Texar. Actualmente es un pequeño pueblo y municipio del departamento guatemalteco de Chimaltenango. Hasta 1855 pertenecía al departamento de Sacatepéquez, que es cuando se pasó al de Chimaltenango. En 1882, siendo tan pequeño, se suprimió como municipio y pueblo, pasando a la categoría de aldea. En 1910 recuperó su status de municipio. El nombre de Texar, Tejar, le viene porque es un municipio dedicado, desde antiguo y actualmente, al manejo del barro para hacer tejas y ladrillos, de notable calidad.
Cuando el Arzobispo, llegado a Guatemala, hizo la visita a todas las parroquias de su diócesis, que comprendía Guatemala y El Salvador, entre 1768 y 1770, visitó 123 parroquias entonces existentes. En La Descripción Geográfico Moral de la Diócesis de Goathemala está la crónica de la visita a la parroquia de “San Sevastian del Texar”. Cortés y Larraz venía de hacer la visita en la parroquia de Chimaltenango3. La parroquia tenía cuatro pueblos anexos al pueblo del Tejar: San Miguel, San Lorenzo, San Luis, y el pueblo de Pastores. El pueblo del Tejar, con los cuatro pueblos aledaños, pertenecientes todos a la parroquia, tenía 751 familias y 1.859 personas. La parroquia era servida por un cura y su coadjutor.

Regesto.

67 de junio de 1775. San Sebastián del Tejar.

7Acta que escribió Sebastián Lapante, prosecretario del arzobispo de Guatemala Pedro Cortés y Larraz, de la visita que éste realizó al pueblo y parroquia de San Sebastián del Tejar, y que se asentó en el “Libro de Baptismos del Pueblo de San Sebastian del Texar. 2”, donde se anotan las partidas bautismales que van de 1768 a 1780.

8El documento refiere como el Arzobispo Pedro Cortés y Larraz hizo la visita jurídica y canónica, la visita pastoral, viendo la iglesia, “el depósito de su Magestad sacramentada”, la pila bautismal, la sacristía, los libros de administración, las cofradías, el título del cura y la licencia del coadjutor…etc. Informa del principal, del capital, que tenía cada una de las cofradías, tanto del pueblo de San Sebastián del Tejar, como de los pueblos de San Lorenzo, pueblo de los Pastores, pueblo de San Miguelito y pueblo de San Luis, pertenecientes y anexados a la parroquia de San Sebastián del Tejar. Examinó los libros de administración y ordenó cómo debían llevarse y escribirse los libros de bautismo, de casados, de matrimonios y de muertos. A continuación dio unos mandatos pastorales exigiendo se administre a todos el santo viático y se visite a todos los enfermos, dando criterios y normas de cómo debía hacerse. De la misma manera, dispone cómo debe actuarse con los pecadores públicos, llamando a cumplir con una penitencia pública. Prescribe que se examine a los fieles en la doctrina cristiana antes de que éstos se confiesen, para que la hagan bien y sea válida. Pero especialmente pide se enseñe y catequice a los indios, para que la confesión la hagan como conviene y no como ellos la hacen, y dado su “estado deplorable” referente a la religión cristiana, manda se les instruya y catequice, de modo que hagan los sacramentos según las reglas y normas de la Iglesia y del Evangelio, y no según su capricho. Dispone después que el cura o los ministros eclesiásticos asistan y presidan los entierros vistiendo hábitos litúrgicos y, por último, y siguiendo las rúbricas litúrgicas, prescribe que el altar donde se celebre la misa tenga tres manteles y lo presida una imagen de Cristo Crucificado. Termina el documento informando que no hay juicio contra el cura al no haber quejas de sus fieles, mandando se lea el acta en el ofertorio de la misa del día festivo para que los fieles conozcan los decretos, y con las firmas del Arzobispo y su prosecretario.

Comentario paleográfico

9El documento está escrito en letra bastardilla española tipo castellano. Se trata de una escritura inclinada a la derecha, donde dominan las letras redondeadas y con espacio interlineal regular. Hay un abundante empleo de signos de puntuación: coma, punto y coma y dos puntos; pero sobre todo abundan las comas. También se usan los acentos; llevan tilde las palabras agudas como demás, estén, admitirán, jamás, así, deberán, están, saldrá, colgará; también se acentúan monosílabos como la conjunción o y el adverbio a, aunque el acento es un punto, y el sustantivo fe.

10Se dan algunas abreviaciones: s. Ilma: Su Ilustrísima; secreto: secretario; Arzobpo: arzobispo; Arpo: arzobispo; sria: señoría; sr: señor; nro: nuestro; Dn: Don; eclco: eclesiástico; dhos: dichos; itt: ítem; q: que; porq: porque; tt: tostones; R: real; Rl: dro: derecho; pral: principal; fha: fecha; magd: magistrado. En ciertas abreviaciones como la abreviación de real, reales, que, porque, llevan en la parte superior una virgilla o señal ondulada; en la q es como una e redonda.
Ciertas palabras se escriben de manera diferente a como se escriben hoy en día. Esto se ve en palabras que usan la q por la c que usan actualmente: quando, quadruplo, ventiquatro, quanto, quasi, qualquiera. Las que usan la i por la y actual como en proveio, hai, cuio, incluieren, contrahientes, mui. Las que usan la v por la b actual como en vulto, arriva, alcavalas, exhivido. Y las que usan la b por la v como en estubieren. Las que usan la z por la s como en meza, hazerle, zelo. Y la s por la z actual como en bautisados. Las que usan la c por la s como en secenta, dispocision. La que usan la s por la c como en alcanse, monisiones. La que usa la x por la j como en quexa, fixo, caxas, executará. Y la que usa la j por la g: recojieron. Los adverbios terminados en mente se abrevian haciéndolo así: mte, como en la palabra inmediatamte, y otras así.

11No muchas, pero se ve el ligue y la hilación de palabras monosílabas principalmente, y de monosílabos que ligan con la palabra siguiente. Hay unión de los adverbios a y de con artículos: delas, dela, delos, alo, alos, ala, y de monosílabos con sustantivos o verbos como en demayo, deotro, deprincipal, elexperimentar, hapracticado.

12Hablando de la morfología de algunas letras resaltaría que la d tiene tres formas de escritura. La mayúscula es de origen capital, rematando en su parte superior en un trazo curvo. Hay también una d minúscula uncial que lleva astil corto y sinistrogiro, y otra d minúscula uncial, con redondez abierta y pequeño astil que liga con la letra siguiente. Las mayúsculas l, E, C, Y, T, R, D son de una bella caligrafía donde domina los trazos curvos y redondos. La L y la C mayúsculas son curvas y en la parte superior terminan en dextrogiro en espiral. La g minúscula en su caído diseña un trazo parecido al número 3. La r minúscula aspada, unas veces es muy parecida a la x y otras de martillete. La f minúscula tiene un trazo largo y perpendicular con astil y caída sobresaliente y un poco oblicua inclinada a la derecha. La l minúscula tiene un alto astil algo oblicuo. La s minúscula tiene una forma muy inclinada a la derecha y ondulada.

Comentario Diplomático

13El relato de la visita pastoral que el Arzobispo Pedro Cortés y Larraz hiciera al curato, pueblo y parroquia de San Sebastián del Tejar el veintisiete de junio de 1775, se encuentra en el libro de bautizos, 2, de San Sebastián del Tejar, que va de de 1768 a 1780. El Libro se encuentra en un admirable estado, no estando estropeado por tinta ferrogálica alguna. El libro viene numerado; tiene 100 hojas exactas. Están escritas por el anverso y reverso donde se registran las partidas de bautismo, principalmente. Porque de la página 90 a la 100 están asentadas las partidas de los confirmados en las tres vistas pastorales habidas en este transcurso de tiempo: la de Pedro Cortés y Larraz del 27 de junio de 1775, la del mismo arzobispo del 1 de septiembre de 1778, y la del arzobispo Cayetano Francos y Monroy del 26 de septiembre de 1780. Las listas de las confirmaciones contienen el nombre del confirmado, nombre y apellido del padre, madre y padrinos4. Además, en este libro se asientan dos memorias de visitas pastorales, ambas realizadas por Pedro Cortés y Larraz, la que ahora transcribo del 27 de junio de 1775, y la del 1 de septiembre de 1778. La que transcribo va del reverso de la página 41 al reverso de la página 49.

14La memoria de la visita tiene varias partes:

151. Una introducción estereotipada: “En el nombre de Dios Todopoderoso. Amén. En el pueblo de San Sebastián del Tejar a veintisiete de junio de mil setecientos setenta y cinco años, El Ilustrísimo Don Pedro Cortés y Larraz por la divina gracia y de la…etc”. Menciona lo que ha visitado y supervisado en su vista jurídica y canónica.
2. Inmediatamente nombra y revisa el principal, el dinero de todas y cada una de las cofradías, tanto las del pueblo de San Sebastián del Tejar, como las de los cuatro pueblos anexos que forman parte del curato o parroquia. El capital se expresa en la moneda de tostones, aunque sólo tienen principal las cofradías de los pueblos de San Lorenzo y Pastores.
3. Después viene el cuerpo del documento que sería la sección de los decretos y mandatos.
3.1. El primer mandato hace referencia a la administración de las cofradías: se debe pedir el estado de cuentas a los mayordomos todos los años. Cada cofradía debe presentar claramente sus cuentas cada año en día fijo, que puede ser el primer festivo después de la fiesta del titular. Además, el cura firmará por las limosnas que recibiese de cada cofradía. Y no se debe gastar nada del principal sino en los gastos propios de la cofradía y lo preciso en cera, misas y funciones de iglesia que promueve la cofradía. Su dinero no debe darse de limosna a capuchinas5, seminario, beatificaciones, santos lugares y a otras cosas. Además no se debe obligar a que los mayordomos paguen estos gastos de su bolsillo. Y puesto que el rey concedió que los bienes de las cofradías fuesen libres de alcabalas, estos bienes deben llevar la certificación del cura, por lo que nunca deben certificar que algunos bienes pertenecen a cofradías o a la iglesia para obtener ganancias y beneficios, no siéndolo así. Si así se hiciese el cura caerá en excomunión mayor ipso facto y privación de oficio y beneficio, debiendo pagar además el cuádruplo de la cantidad que se engaña; este dinero se entregará a las arcas reales.
3.2. El siguiente mandato y disposición hacer referencia a los libros de administración, y el modo en que deben llevarse. Hace referencia el Arzobispo a la visita anterior llevada a cabo el 24 de mayo de 17686, en la que presentó un juicio mandando recoger los nueve libros de administración y el de la cofradía del rosario y los remitió a la ciudad de Guatemala, por estar mal llevados, por el desorden que había en ellos y porque faltaban partidas. Exigía ponerlos en orden, lo que no se consiguió, ni se pudo suplir las partidas que faltaban. En ese trance el cura falleció. Teniendo este precedente el obispo mandó que los libros sucesivos se llevasen con diligencia y del modo y manera que explica en la relación: “deben escribirse con letra clara e inteligible, sin guarismos ni abreviaturas, y salvando los borrados, enmendados y sobrepuestos”. Exige que en cada partida de bautizos y muertes se ponga el día, mes y año del bautizo o muerte. Concretamente, en el libro de bautizos debe constar cuándo nacieron los bautizados, nombres y apellidos de los padres, el nombre del cura, coadjutor, eclesiástico o lego que ofició el bautismo se pondrá en el cuerpo de la partida, y al pie de la partida pondrán su firma. Si el bautismo no lo hizo el cura o coadjutor, sino otro eclesiástico o algún lego, éstos firmarán al pie de la partida juntamente con la firma del cura o del coadjutor. En el caso del eclesiástico diciendo que se hizo con permiso del cura o coadjutor. Y si el lego no sabía firmar, el cura dirá que no firmó porque no sabía. Además, al final de la partida, el cura escribirá que advirtió a los padrinos del parentesco espiritual contraído, y la obligación que adquirieron de enseñar la doctrina cristiana a sus ahijados, advertencia que se había dicho y recalcado en la pila bautismal.

16En el libro de casados estipula el Arzobispo que debe constar los días festivos en que se publicaron las tres moniciones canónicas. Pero primeramente los contrayentes deberán presentar la fe de bautismo, que dé constancia de la edad legítima y de que están bautizados. Y si faltasen las partidas en los libros de administración, no sirven los testigos, sino que habrá que dirigirse directamente al obispo. Y esto el cura debe exigirlo y debe hacerlo bajo pena de suspensión. Y en las partidas se escribirá los nombres y apellidos de los padres de los contrayentes. Si el matrimonio fuese oficiado y asistido por un sacerdote de fuera de la parroquia, éste debe tener permiso del cura o del coadjutor, y ambos firmarán al pie de la partida, haciéndose constar que el sacerdote oficiante tenía permiso del cura o coadjutor del lugar. En la partida de matrimonio debe constar que los contrayentes confesaron y comulgaron y fueron examinados en la doctrina cristiana; y si lo recibieron en el tiempo de adviento y cuaresma donde están prohibidas las relaciones, se dejará en la partida un espacio al final que determine el día que recibieron las bendiciones nupciales.

17Ordena el Arzobispo que en el libro de muertos se dirá con claridad los sacramentos recibidos que deben ser penitencia, comunión y extremaunción, especificando, al mismo tiempo, el sacerdote o los sacerdotes que los dieron. Pero si no se recibieron algunos de ellos, deberán decirlo y exponer el motivo. Si murió de repente, el sacerdote deberá investigar si fue así; si fuere verdad, lo anotará en la partida, y si no, lo comunicará al obispo. De la misma manera se avisará al obispo si se encuentra a un enfermo privado de sentido y los interesados no avisaron.

183.3. A continuación, dentro del cuerpo del documento, vienen los mandatos que llamo de carácter y naturaleza pastoral. De esta manera manda el Arzobispo que se lleve el santo viático a todos los enfermos, tanto indios, como ladinos y españoles, sin dejar a los que viven en las haciendas y lugares remotos, a los que se llevará la forma en una cajita de plata dorada. Dispone que el cura o coadjutor visiten frecuentemente a los enfermos de peligro para consolarlos y encaminarlos al cielo. Se considera importante cumplir este mandato evangélico porque de estos últimos trances depende la salvación eterna. Y si ellos no pueden ir, podría ir el maestro de escuela u otra persona devota que le exhorten al enfermo grave a hacer actos de fe, esperanza, caridad y contrición. Y esto debe hacerse sin ningún interés y sin causar gastos y molestias a las familias. Pide el Arzobispo celo a curas y ministros en este asunto, y si ellos no pueden llevarlo a cabo, pueden ayudarse de algún clérigo, y si éste se negase a hacerlo, se le multará con 30 pesos, los que se darán de limosna en la parroquia. Manda no absolver al pecador público si no ha hecho penitencia pública, ya que si ha escandalizado con su pecado, debe edificar con la vida penitente y ejemplar, y si el sacerdote lo absolviere sin penitencia pública, caerá en excomunión mayor. Los pecados públicos y vicios que se mencionan son: la embriaguez, el omitir la asistencia a misa los días de precepto y el de los esposos que viven separados culpablemente y sin los permisos y licencias del tribunal eclesiástico. Este proceder debe hacerse así porque lo manda el concilio de Trento. Y si el pecador público, por motivos suficientes, no pudiese hacer penitencia pública, se le remitirá al obispo para que la conmute en penitencia privada. Ordena también que antes de administrar el sacramento de la penitencia, a la hora de cumplir los preceptos anuales de la Iglesia, el cura deberá educar y examinar a los fieles en la doctrina cristiana para que se haga convenientemente la confesión. Hace constar la repugnancia que hay en muchos para la asistencia a misa y a la explicación de la doctrina cristiana. Y remite Cortés y Larraz a la Instrucción Pastoral que escribió para administrar con fruto el sacramento de penitencia. Y es que dice que se hacen confesiones nulas, porque no se hacen como conviene y se desconoce su naturaleza; no hacen el examen de conciencia, no tienen arrepentimiento, conversión y dolor de los pecados, por lo que remite a la Instrucción Pastoral.

19El arzobispo, en este punto, hace referencia explícita y critica a los indios y a la manera en que estos hacen la confesión. A esta manera la trata de “abuso”, porque no hacen examen de conciencia ni se arrepienten, por lo que manda al cura y a los ministros que se les “desengañe con frecuencia, celo y eficacia” por el modo en que la hacen, y dispone que deben confesarse como lo manda el catecismo romano y la Instrucción Pastoral; que las reglas de cómo debe hacerse la confesión son para todos, indios e españoles. Y apunta que los indígenas “no quieren conformarse a lo mandado por la Iglesia, a lo que contribuye al ver ellos mismos que se les permite confesarse sin las debidas disposiciones. El obispo constate de lo que es consciente el cura, “que después de dos siglos y medio, la religión cristiana entre los indios se encuentra en un atraso deplorable”, por lo que dispone el arzobispo que el cura los catequizará con “caridad, paciencia y dulzura, pero sin sujetar las reglas de la Iglesia a sus caprichos y antojos”. Parece que los indios se justifican alegando la forma en que anteriormente han sido gobernados por curas virtuosos y sabios, pero el Arzobispo mantiene que es bien gobernado el que se ajusta a las leyes y reglas del Evangelio y de la Iglesia que gobierna a todos claramente y por igual, y administra a todos los sacramentos por igual, sin distinguir a indios o españoles.
Ya que en algunas parroquias se hacían los entierros sin asistencia del cura o ministro eclesiástico, dejándose este quehacer a los cantores indios, ordena el Arzobispo que el cura o coadjutor asistan al entierro, aunque sea de la gente más pobre y desvalida”, presidiendo la procesión con estola, sobrepelliz, capa negra y cruz levantada, y se hará el entierro conformándose a lo mandado en el manual de la diócesis.

203.4. El último mandato tiene relación con las rúbricas litúrgicas. Se dispone que el altar donde se celebre la misa tenga tres manteles, de los cuales los dos inferiores cubrirán toda la mesa y el superior colgará por los dos lados del altar como hasta un palmo de la tierra, y presidiendo el altar una imagen de Cristo Crucificado, al que se harán las reverencias como se disponía en las rúbricas.

213.5. En la última sección del acta de la visita, y puesto que la visita pastoral tenía una dimensión de juicio al cura, se dice que se anula tal juicio, puesto que no hay quejas de los fieles contra él, quedando, por lo tanto, absuelto y a quien se pide celo y esmero; y manda Cortés y Larraz, que en el primer día festivo después de la visita, en la misa, y en la parte del ofertorio, se lea a todo el pueblo el acta de la visita, y se dé a conocer a todo el pueblo los decretos y mandatos, tal como quedaron registrados en el libro de bautismo.

224. A continuación se encuentra la firma del Arzobispo, Don Pedro Cortés y Larraz, y el refrendo de Sebastián Lapante, su prosecretario, quien por mandado del Arzobispo escribió el documento en el libro de bautismo del Tejar.

Transcripción literal.

23En el nombre de Dios Todopoderoso: Amén. En el pueblo de San Sebastián del Tejar a veintisiete de junio de mil setecientos setenta y cinco años. El Ilmo Señor Don Pedro Cortes y Larraz por la Divina Gracia, y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de la Santa Metropolitana Iglesia de Santiago de Guatemala, del Consejo de su Majestad, mi Señor, habiendo visto los autos hechos en razón de la visita jurídica y canónica, que ha practicado de este curato con la Iglesia, Depósito de la Magestad Sacramentada, pila bautismal, bienes de Iglesia y sacristía, libros de administración, y de Cofradías, título del Cura, y licencias del coadjutor, con lo demás que ver, y visitar convino dijo, que habiendo como ha por visitado todo lo referido y exhibido, debía mandar, y mandó que para que conste de los principales, que tienen las cofradías, se tome razón de ellos, que es la siguiente:

24Cofradías de este pueblo de San Sebastián.
La cofradía del santísimo sacramento de ladinos no tiene principal
La del Santísimo de Indios no tiene principal
La Cofradía del Rosario de ladinos sin principal
La del rosario de indios sin principal
La de la Santa Cruz sin principal
La de Santa Inés sin principal
La de San Nicolás Tolentino sin principal
La de ánimas de ánimas de las texeleis sin principal.
La de ánimas de los hombres sin principal.
La de la Natividad sin principal.
La de la Natividad de las texeleis sin principal.
Pueblo de San Lorenzo
La Cofradía del Santísimo Sacramento tiene de principal ciento y ocho tostones.
La de la Santa Cruz tiene de principal treinta y dos tostones.
La del Rosario tiene de principal ochenta y un tostones.
La de la Purificación tiene de temporal ciento ochenta y dos tostones
La de San Lorenzo tiene de principal ciento cuarenta y cinco tostones
Pueblos de los Pastores
La Cofradía del Santísimo Sacramento sin principal
La del Rosario de las tenanses sesenta y cuatro tostones
La del Rosario de Indios tiene de principal treinta tostones
La de Ánimas tiene de principal treinta y cuatro
La de San Dionisio, según la última elección del año de setenta y tres, tiene de principal cuarenta y cuatro tostones.
Pueblo de San Miguelito
La Cofradía del Rosario no tiene principal.
La de San Pedro Mártir sin principal.
La de San Miguel sin principal.
Pueblo de San Luis
La Cofradía del Santísimo Sacramento no tiene principal
La de la Encarnación sin principal
La del Rosario sin principal
La de la Santa Cruz sin principal.
La de ánimas sin principal.

25Las cuales Cofradías hubo su Ilma por visitadas en cuanto ha lugar de derecho y manda que para su conservación y aumento se tomen cuentas a los mayordomos todos los años de los principales, que estén a su cargo, y que de ellos nada se gaste sin licencia de su Ilma sino lo preciso de cera, misas, y funciones de Iglesia sin poner en cuentas limosnas algunas, con pretexto de capuchinas, seminario, santos lugares, beatificaciones, ni otras algunas, que sean ajenas de la institución de las Cofradías como son las dichas que no se admitirán en cuentas; y manda al P. Cura, que de ninguna suerte las deje escribir en las que dieren los mayordomos. Y aún los gastos precisos de la Cofradía en lo que va dicho de cera, misas, y funciones de la Iglesia, jamás se tome de los principales, sino de sus productos; y cuando éstos no sufragaren, no se ha de obligar a los mayordomos a que lo hagan de sus propios bienes.

26Item. Manda su Ilma que dichas cuentas con expresión clarísima de recibo, data y alcance se tomen todos los años en día fijo, que puede ser el primero festivo después de la fiesta titular de cada Cofradía; y si éste no fuere proporcionado, se señale otro; que quede fijo para siempre; especificando el P. Cura las limosnas que recibiese de cada cofradía, y al pie pondrá su firma.

27Por cuanto el Rey nuestro Señor, movido de su Real benignidad, ha concedido, que los bienes de las Cofradías sean libres de alcabalas con la condición de llevar certificado de los Curas, manda Su Ilma a estos bajo pena de excomunión mayor ipso facto, y de privación de oficio, y beneficio, que jamás certifiquen, que algunos bienes pertenecen a Cofradías, ni a la Iglesia, no constándole ciertamente ser así; y si acaso (que no esperamos) olvidados de su obligación y gratitud a este real beneficio, incluyeren en sus cofradías bienes no pertenecientes a la Cofradía, se les exigirá irremisiblemente el cuádruplo, que se entregará en cajas reales.

28Item. Por cuanto en la visita anterior se halla aún abierto el juicio, y mandado, que se recogieran los nueve libros de administración, y el de la Cofradía del Rosario, y se remitieran a Goathemala, como consta en decreto de veinticuatro de mayo de mil setecientos sesenta y ocho puesto en el libro de bautizados de la misma parroquia, , para probar si con tiempo, y a costa de diligencias se podían enmendar los muchos defectos que se advirtieron en ellos; no habiendo podido conseguirse adelantamiento alguno, ni suplir las partidas, que faltan, y fallecido el Cura en cuyo tiempo se omitieron, sin quedar arbitrio, que alcance a remediar dichos defectos, habiéndose probado, y cuantos han ocurrido, deja Su Ilma los otros libros en ese estado, y manda para lo sucesivo.

29Primeramente que los libros de administración se escriban con letra clara, e inteligible sin guarismos, ni abreviaturas, y salvando los borrados, enmendados y sobrepuestos. Así mismo manda, que en todas las partidas de libros de administración nunca se diga en dicho día, mes y año, aunque en el mismo día se hubieren administrado a muchos los sacramentos; o hubieren muerto muchas personas sino que en todas se empezará: En tal día: en tal mes, y en tal año, explicando los que fueren de la fecha.

30Item. Que en el libro de bautizados se expresen cuándo nacieron las criaturas que se bautizan, los nombres y apellidos de los padres, y en el cuerpo de las partidas se nombre el Cura o Coadjutor o Eclesiástico que administró el bautismo, o si lo administró en caso de necesidad algún lego, se dirá en la partida su nombre para que conste ya el bautismo ya del parentesco que contrajo; y si lo administrare el Cura o alguno de los Coadjutores señalados por Su Señoría Ilma, bastará que en el cuerpo de la partida se diga: Yo N de N Cura o Coadjutor en esta Parroquia; y también bastará el que al pie de la partida ponga su firma. Sólo si lo administrare algún Eclesiástico, deberá decir que lo hizo con licencia del párroco, y al pie de la partida se pondrá su firma, y la del Cura o su Coadjutor que diere licencia. Y si lo administrare algún lego en caso de necesidad, lo firmará también éste con el Cura; y si no supiere escribir, lo prevendrá el Cura que no firmó porque no sabía.

31Item. Al fin de las partidas se escribirá que el ministro advirtió a los padrinos el parentesco espiritual que contrajeron, y la obligación que tienen de enseñar la doctrina cristiana a sus ahijados, y les hará esta advertencia en la misma pila bautismal inmediatamente que haya administrado el santo sacramento.

32En el de casados se prevendrán los días festivos y el tiempo en que se publicaron las tres moniciones canónicas; y a ninguno se casará si no es presentando la fe de bautismo; y esto lo ejecutará así el Cura bajo pena de suspensión, por ser conducente para varios fines y entre ellos el de constarle que están bautizados los contrayentes, y que tienen la edad legítima, sin que para este efecto puedan valerse de testigos, aunque falten las partidas en los libros de administración, pues en este caso deberán dar cuenta a Su Ilma para proveer lo conveniente a la recta administración de los sacramentos: como también, que en todas las partidas se escriba el nombre y apellido de los padres de los contrayentes por convenir así para obviar varios inconvenientes que pueden acontecer.

33Item. Que si algún sacerdote asistiese al matrimonio deberá expresar en la partida que fue de licencia Parrochi; porque de otro modo ni puede asistir ni el matrimonio es válido; y al pie de la partida firmará el sacerdote que asistió, y el Cura o Coadjutor que diere la licencia, observando a propósito todo lo demás que está prevenido para las partidas de bautismo.

34Item. Se expresará en las partidas de matrimonio que los contrayentes confesaron y comulgaron, y fueron examinados en la doctrina cristiana; y si lo celebraron en tiempo, que están prohibidas las relaciones, que son Adviento y Cuaresma, se dejará espacio al fin de las partidas para aumentar a su tiempo el día que recibieron las bendiciones nupciales. Y encarga Su Ilma a los Curas sean muy puntuales en que cumplan sus feligreses esta obligación por ser sumamente conducente para hacer santamente vida maridable.

35Item. En el de muertos se explicará con toda claridad qué sacramentos recibieron en la enfermedad y deben ser el de penitencia, comunión y extremaunción; especificando qué sacerdote, o sacerdotes los administraron, diciendo con toda claridad y distinción que recibieron estos sacramentos y no confusamente recibieron los sacramentos; pero si acaso por algún impedimento legítimo dejaran de recibir alguno, o algunos de ellos, deberán también declararlo en las partidas; como también el embarazo que hubo para recibirlos; y en caso que se le diga al Cura o a sus ministros que murieron de repente, averiguará si fue así; y siendo verdad, lo anotará en la partida; pero si no lo fuere, dará cuenta a Su Ilma y a esta misma proporción, si encontrare algún enfermo privado de sentido y no avisaron los interesados.

36Por cuanto el santo viático debe administrarse a los enfermos por precepto divino de los más encargados en el Evangelio, y sumamente necesario en aquel lance para que no queden privados de este beneficio, manda Su Ilma al P. Cura lo administre a todos sin distinción de españoles, indios o ladinos, aún a los que habitaren en las haciendas a cuyo efecto habrá en la Iglesia una cajita de plata dorada por dentro, en que se pueda llevar la sagrada forma a los lugares más remotos.

37Item. En cuanto sea posible al Cura y Coadjutor visitarán a los enfermos de peligro frecuentemente para consolarlos y encaminarlos al Cielo; y cuando por sus ocupaciones no pudieren asistirles, según la necesidad que hay de asistencia en semejantes lances, de que pende la salvación eterna, procurarán que el maestro de escuela u otra persona devota los visite con frecuencia, y exhorte con caridad y sencillez a que hagan actos de fe, esperanza, caridad y contrición, y les lea algún libro devoto en que estuvieren dichos actos principalmente cuando se hallaren próximos a morir; y esto lo ejecutarán sin molestar mucho a los enfermos; a espacio, con fervor, sin ningún interés, y sin causar molestia y gasto a la familia: En lo que desea Su Ilma aprovechen el Cura y Ministros todo su celo; de manera que no pudiéndo hacerlo por sí y encomendándolo a cualquiera persona Eclesiástica, aunque sólo esté ordenada de corona, no obedeciendo con puntualidad, se le exigirán treinta pesos de multa, que inmediatamente se repartirán de limosna en la parroquia.

38Item. Manda Su Ilma al Cura y sus Ministros con pena de excomunión mayor, que no absuelvan a ningún pecador público, sin que les consten haber hecho penitencia pública correspondiente a sus delitos, para que así como escandalizaron a sus prójimos con sus vicios, los edifiquen con la vida ejemplar y penitente. Así mismo se manda que no se absuelva a los que tuvieran costumbre de embriagarse, como también a los que fueren omisos en asistir a misa los días de precepto, sin que les conste de su enmienda; y se impone esta obligación al Cura y ministros en orden a los pecadores públicos, por cuanto lo tiene así declarado el Santo Concilio de Trento. Y si en algún lance particular interviniesen graves inconvenientes para ejecutar la penitencia pública, darán cuenta a Su Ilma para que en vista de ello la conmute en privada. Así mismo y bajo la misma pena manda Su Ilma que no absuelvan a los consortes que se mantuviesen separados culpablemente, aunque pretexten motivos para la separación sin que tengan licencia in scriptis del Tribunal Eclesiástico.

39Item. Manda Su Ilma al P.Cura continúe la práctica de examinar en la doctrina cristiana a sus feligreses antes que lleguen a confesarse para el cumplimiento de los preceptos anuales administrando el santo sacramento de la penitencia solamente a los que estuvieren instruidos en las verdades cristianas, cuyo conocimiento explícito es necesario con necesidad absoluta, y no son negligentes culpablemente en aprender las que son necesarias con necesidad de precepto. Y porque consta a Su Ilma la repugnancia que hay en muchos para asistir a la misa en los días de fiesta, y a la explicación de la doctrina cristiana, se portará con éstos según lo mandado en la Instrucción Pastoral sobre el método de administrar con fruto el santo sacramento de la penitencia.

40Item. Porque muchos y casi todos estos parroquianos, según se ha informado a Su Ilma se presentan en el confesionario sin que antecedentemente haya precedido disposición alguna de su parte ni para averiguar la especie y número de sus pecados, ni para obtener de la misericordia de Dios el arrepentimiento verdadero, con que se expone el sacramento a nulidad, la confesión a no ser entera ni verdadera, y a que falta el dolor sobrenatural y propósito eficaz de la enmienda; y en suma porque fuera del artículo de la muerte cuando no hay lugar ni tiempo, en los demás casos debe el penitente examinarse diligentemente antes de la confesión, y poner las demás diligencias que están de su parte, manda al Cura y sus ministros se conformen en todo a lo prevenido y mandado en la citada Instrucción Pastoral.

41Y porque el abuso con que han llegado siempre los indios a confesarse sin prevenirse antes con examen de conciencia, sin proponerse motivos sobrenaturales para el arrepentimiento y disposición alguna, pide, que se les desengañe con frecuencia, eficacia y celo en un asunto tan necesario, manda Su Ilustrísima que así se ejecute por el Cura y sus ministros, como se previene y manda en la misma Instrucción, y en el Catecismo Romano, cuyas reglas son para todos los cristianos sin distinción de españoles o indios; ni estos se distinguen de aquellos en otra cosa, que en no quererse conformar a lo mandado por la Iglesia; y no deja de contribuir a esta obstinación el experimentar que se les admite a la confesión sin poner de su parte previamente disposición alguna.

42Item. Haciéndose cargo el P. Cura del atraso deplorable en que se haya la religión cristiana entre los miserables indios a los dos siglos y medio, procurará irlos instruyendo con paciencia, caridad y dulzura; pero sin sujetar las reglas de la Iglesia a sus caprichos y antojos; ni fiarse en que se diga que así los han gobernado tantos Curas virtuosos y sabios; porque de cualquier manera siempre será verdad, que sólo va bien gobernado el que se ajusta a las santas leyes del Evangelio y de la Iglesia, que están bien patentes y claras para todos los cristianos sin distinción y para la recta administración de los sacramentos sea a españoles o a indios. Ni hasta la presente se ha puesto alguna excepción, ni reglas separadas por la Iglesia para administrar a los indios los santos sacramentos; y así se les debe administrar como a todos los cristianos.

43Item. Por cuanto se ha hallado en algunas parroquias que se hacen los entierros sin asistencia del Cura, ni de ministro eclesiástico encomendándose esta función a los cantores indios; manda Su Ilma por punto general al P. Cura asista por sí , u otro ministro eclesiástico a todos los cristianos, aunque sea de los más pobres y desvalidos: y siendo de adultos, asista con sobrepelliz, estola, capa negra, y cruz levantada; y si la casa en donde habitaba el difunto se halla a mucha distancia de la parroquia, saldrá recibir su cuerpo como se lleva dicho a una de las capillas de la plaza, que sirven para las procesiones; y hará el entierro con las preces establecidas por la Iglesia, conformándose literalmente a lo mandado y prevenido en el manual de esta diócesis.

44Item. Manda Su Ilma que en ningún altar se celebre misa, si no habiendo imagen de bulto de Cristo Crucificado, y en disposición, que se le dirijan las reverencias dispuestas por las sagradas rúbricas. Ni tampoco se celebre si no es habiendo tres manteles en el altar, de los que los dos inferiores cubrirán toda la mesa y el superior colgará por los dos lados del altar como hasta un palmo de la tierra.

45Y no habiendo resultado queja alguna contra el P. Cura Don Juan Gaya de que hacerle cargo en el juicio de esta visita; cerrándola como Su Ilma la cierra, le absuelve de él, y le encarga el celo y esmero en promover y adelantar cuanto sea para felicidad de estos parroquianos, como lo confía Su Ilma de su caridad, y manda al P. Cura que en el primer día festivo al tiempo del ofertorio de la misa parroquial lea al pueblo, y entere de los decretos arriba puestos, los cuales quedarán para siempre en este libro corriente de bautizados para su puntual observancia. Así lo proveyó, mandó y firmó Su Señoría Ilma de que doy fe.

46Pedro Arzobispo de Goathemala
Por mandado de Su Ilma el Arzobispo mi Señor
Sebastián Lapante (firma)
Pro secretario

Conclusiones

47Quisiera apuntar algunas consideraciones y reflexiones sobre algunos aspectos que están presentes y se reflejan de alguna manera en la relación de la visita pastoral.

48En el concilio de Trento se había dispuesto que los obispos residiesen en su diócesis, y que visitasen anualmente todas sus parroquias. De la visita, llamada visita pastoral o visita jurídico-canónica, los obispos levantaban acta. La visita pastoral era la forma y el mecanismo de control en esta sociedad colonial sacralizada. A través de ella se veía y se promovía el correcto funcionamiento de las iglesias en general. Con la visita se promovía el mejoramiento de las diócesis, se tomaba conciencia de la situación, se corregían errores y se hacían soluciones y mejoras. “Introducir la doctrina sana y católica y detener las herejías; mantener Las buenas costumbres y corregir las mala; inflamar al pueblo con exhortaciones y consejos a la religión, a la paz e inocencia, y arreglar todas las demás cosas en utilidad de los fieles, según la prudencia de los visitadores, y como permitan el lugar, el tiempo y las circunstancias7”, éste era el objeto principal de la visita según el concilio de Trento.

49De la visita de los obispos comúnmente llamada visita pastoral o episcopal, los obispos levantaban acta, y esta acta era un documento que en su tiempo y en la posteridad, fue un instrumento valiosa para un conocimiento geográfico (orografía, hidrografía, cartografía…), demográfico, etnográfico, moral, religioso, social, económico…etc de la Iglesia visitada por el obispo.

50Aquí se reproduce la visita pastoral que el Arzobispo Pedro Cortés y Larraz hiciera al pueblo del Tejar el 27 de junio de 1775, según consta en el Libro de Bautizos 2 del Pueblo de San Sebastián del Tejar, fecha en que se escribió la vista. Porque el acta se escribió el día 27, pero el Arzobispo llegó al pueblo y comenzó la visita algún día antes, porque al final de este libro de bautismos está la lista de las confirmaciones8, las que se realizaron el 25 de junio de 1775, por lo que la visita duraba al menos tres días.

51San Sebastián del Tejar era un pueblo de ladinos e indígenas; esto se puede ver en las partidas de bautismo y listas de confirmaciones donde muchas veces se especifica. Era un curato o parroquia, una de las 123 que tenía la arquidiócesis de Guatemala, que comprendía Guatemala y El Salvador. Estaba servida por un cura y un coadjutor, teniendo una población de 1859 personas y 751 familias, según se informa en la visita pastoral hecha al Tejar entre 1769 y 1770 y se detalla en la obra Descripción Geográfico-Moral de la Diócesis de Guatemala. Al curato o parroquia del Tejar estaban anexos cuatro pueblos: Pastores, San Miguel, San Luis y San Lorenzo, pueblos mayoritariamente indígenas como se anota en las listas de las confirmaciones. Como dije anteriormente, teniendo en cuenta que Chimaltenango, la ciudad más importante de la zona, está a una legua del Tejar, se ve la forma del establecimiento colonial, donde, al menos en principio, los españoles vivían en la ciudad, y los indios en pueblos aledaños reducidos al servicio reducidos al servicio en el sistema de encomiendas y repartimientos.
En toda la parroquia o curato y en los cinco pueblos que la formaban había 30 cofradías: 12 en San Sebastián del Tejar, 5 en San Luis, 3 en San Miguelito, 5 en Pastores y 6 en San Lorenzo. Esto nos dice dos cosas: cuáles eran los pueblos más grandes y con mayor número de habitantes y, lo más importante, que la estructura del curato eran las cofradías. La Iglesia se organizaba, formaba y se sustentaba en base a las cofradías, alrededor de las cuales los pueblos vivían y se ordenaban. Las cofradías tenían un patrón o un motivo religioso en base al cual organizaban los cultos, las procesiones, y preparaban acontecimientos religiosos, sociales y fiestas comunales. En fin, que la vida religiosa y social giraba alrededor de las cofradías. En muchos pueblos los mayordomos de las cofradías y las autoridades y líderes de los pueblos y comunidades, eran las mismas personas. En muchas localidades, grandes posesiones de tierra eran de las cofradías, de la comunidad; esto se cambió con el liberalismo decimonónico que promovió la propiedad privada de la tierra, dejando al pueblo desamparado y sin recursos. La parroquia del Tejar debía ser muy pobre, porque muchas cofradías no tenían principal.

52La Iglesia siempre buscó prebendas y beneficios. El documento refiere que el rey había permitido que los bienes de la Iglesia y de las cofradías, estuvieran libres de impuestos y del pago de alcabalas, lo cual, como ocurre en muchas partes, daba pie a trampas y corrupciones, de las que no estaban exentos los clérigos, por lo que serían castigados. Traigo esto a colación porque llama la atención cómo en este tiempo se recurre a la excomunión mayor, a las multas pecuniarias y a los castigos con privación de oficio y beneficio para mantener el orden y la autoridad episcopal. Estas penas y castigos se refieren en el escrito de la visita al caso arriba explicado, cuando un clérigo se negaba a visitar y llevar el viático a un enfermo grave, cuando se daba la absolución a un pecador público sin que hubiera hecho penitencia pública.

53El concilio de Trento había prescrito que en las parroquias se llevasen los libros de administración, lo que a la larga, supondrá un bien para la historia y las ciencias sociales, pues son los instrumentos que nos permiten conocer el pasado. El Arzobispo es exigente en este caso; manda llevar convenientemente los libros de bautismo, casamientos y muertos. En el acta indica y explica cómo deben escribirse y de qué modo llevarse. Esto demuestra que Cortés y Larraz era un buen administrador. De hecho, en una vista pastoral anterior, la de mayo de 1768 había promovido un juicio al cura que estaba en esos años por llevar mal los libros de administración, y había pedido que se corrigiesen los errores, cosa que no se logró.

54La Iglesia y la religión oficial de estos años tenían un carácter jurídico y canónico que se puede apreciar en esta visita jurídico-canónica, y el acta de la visita nos muestra una iglesia estructurada en las cofradías y en una religión ritualista y sacramental. La religión se vivenciaba fundamentalmente, pero no exclusivamente, en los sacramentos, lo que exigía, y en esto insiste mucho el Arzobispo, la predicación, explicación, enseñanza de la doctrina cristiana y una adecuada y servicial acción pastoral por parte del cura. Concretamente, en la memoria de la visita se nota y resalta el llamado y la preocupación porque se promueva la doctrina cristiana y una adecuada atención pastoral a los enfermos, moribundos y a las familias de los fallecidos. A primera vista, Cortés y Larraz da la imagen de ser un frío canonista y un duro, enérgico, sincero y exigente aragonés, pero en las líneas del documento se siente la presencia de una persona rica en un humanismo pastoral y en una pastoral humanitaria. En efecto, le preocupa que se catequice y enseñe la doctrina cristiana con paciencia, dulzura y caridad; que se asista a los enfermos y se les lleve el santo viático sin molestar al enfermo y a las familias, sin causar gastos económicos, antes bien, consolando a los moribundos y encaminándolos al cielo; que se asista al entierro de los muertos, aún de los más pobres y desvalidos; pide a los sacerdotes un espíritu de apostolado que llama celo. Pero al mismo tiempo es enérgico exigiendo que se cumplan las normas y leyes de la Iglesia en todo, pero especialmente a la hora de hacer la confesión e impartir la absolución, para que el sacramento de la penitencia no sea un rito vacío o un acto sin contenido, sino que sea un acto en que se viva lo que significa; especialmente reclama que se explique a los indios que deben hacer examen de conciencia, promover el dolor de los pecados, realizar el propósito de la enmienda antes de acercarse al confesionario, para que así hagan las cosas como mandan las leyes de la Iglesia. Y si no fuese así, mejor desengañarlos y que no se confiesen, a que se confiesen mal. De la crónica de Cortés y Larraz se constata que la religión que promueve no consiste en ritos sacramentales mecánicos y en simples formulismos externos.

55En el documento en cuestión se advierte en pensamiento teológico de la Iglesia de este siglo. Por ejemplo, hablando del santo viático y de la atención a los enfermos, se le da mucha importancia a la opción en el momento de la muerte, como el momento en que se decide la salvación eterna, y no tanto en la opción fundamental de toda la vida que es la que motiva la salvación o condenación. Y en un tiempo en que se valora lo jurídico y canónico, la teología moral insiste en detallar el número y especie de los pecados a la hora de confesarse. La teología litúrgica está salpicada de normas y rúbricas: los manteles del altar, la cajita para llevar las formas, la presencia de la cruz durante la misa y los entierros, las reverencias, las vestimentas de los clérigos que presiden los entierros…etc.
El documento refleja una sociedad de clases, estamental o de categorías sociales en base a una etnia diferenciada. El acta de la visita hace mención de españoles, indios y ladinos9. Los ladinos serían los mestizos, esa categoría mezcla de indio y español que, en principio no vive en la ciudad porque no es español, ni en el pueblo de indígenas porque tampoco lo es; se ubica en las haciendas y Cortés y Larraz dirá de él que tiene un espíritu libre, sin tener leyes de Dios ni de los hombres. Ladino puede no tener una connotación étnica, y ser simplemente el mestizo o indio que deja su cultura, su lengua, usos y costumbres, y asume la de la clase española, sin ser español.
En la colonia ocurrió que los lugares más apartados, más alejados de las ciudades y pueblos, más libres, sin presencia de autoridades, eran las haciendas dedicadas al ganado y a la agricultura. Cortés y Larraz en su Descripción se quejaba de que en las haciendas las gentes vivían libres de toda norma y ley, no iban a misa los días festivos ni recibían la doctrina cristiana, por la que sentían “repugnancia”. En el acta una vez hace referencia a las haciendas señalando su lejanía y mandando se lleve hasta allí el santo viático a enfermos y moribundos.
Frecuentemente y en muchos escritos, y esto se ve en la memoria de la visita pastoral, Cortés y Larraz se queja del paganismo de los indios, de las prácticas que mantienen, de las costumbres idolátricas y supersticiosas que realizan, recuerdo y práctica de sus antiguas creencias y religiones, del rechazo y repugnancia por asistir a misa y a la explicación de la doctrina cristiana, de que no se ajustan a las leyes del Evangelio y de la Iglesia y de la forma en que viven la religión. Estas palabras son elocuentes: “…el atraso deplorable en que se haya la religión cristiana entre los miserables indios a los dos siglos y medio…”. Creo que Cortés y Larraz no llega a comprender la cultura del indio, sus ideas y sentimientos religiosos. Él, español, con una cultura occidental salpicada de conceptos y filosofías griegas en las que se expresa la teología cristiana quiere que los indios piensen, sientan y vivan la religión como Él.
El Arzobispo apunta y ataca en el escrito los vicios e inmoralidades de la sociedad, que por ser públicos, hace de quienes los practican pecadores públicos, y cuyo arrepentimiento exige penitencia pública. Se trata de la trilogía de la embriaguez, la inasistencia a misa en los días festivos, con lo que tampoco se recibe la doctrina cristiana, y la separación de los esposos. Estos vicios que se dan en la sociedad del siglo XVIII, configurarán los vicios de las sociedades de este lugar en el futuro: embriaguez, las separaciones matrimoniales y el concubinato, de modo que sólo el 10% de los nacidos sean legítimos, y el 90% naturales porque es uso común la separación conyugal y el simple “estar juntos”, sin legalizar ni sacralizar la unión, y el que la masa popular, sobretodo de ladinos y mestizos, tenga un sentido religioso y una religiosidad popular, pero desconozcan la doctrina oficial de la Iglesia y no asistan a sus prácticas y ritos oficiales. El caso del indígena es distinto. Cortés y Larraz criticará su paganismo, sus prácticas idolátricas en las que se mezcla la religión aborigen y la cristiana, su ignorancia… etc, pero el hecho de pertenecer y estar dentro de una cofradía y comunidad, les hace vivir la religiosidad en este contexto comunitario. Quisiera mencionar cómo el acta de la visita dice que el servicio y liderato pastoral en la parroquia, no era exclusivo de los clérigos. Los laicos, legos les llama Cortés y Larraz, podían bautizar en caso de necesidad y hacer otras actividades y ocupar otras funciones. El documento alude a los mayordomos de las cofradías, a los cantores indios quienes presiden los entierros, y al maestro de escuela quien en caso de necesidad, visita a los enfermos graves y les ayuda convenientemente a bien morir. No quiero terminar este comentario personal sin aludir a un cierto carácter “democrático” que tenía la visita pastoral. Frente a un posible abuso de autoridad que pudiera darse en los curas en una instancia social tal jerarquizada, la visita conllevaba un juicio al cura y una oportunidad de que los fieles tuvieran la oportunidad de que presentasen sus quejas ante los abusos del eclesiástico. Frente a este hecho democrático, en el lenguaje del acta se perciben reminiscencias feudales y medievales: el secretario se refiere a su obispo con el término de mi señor, el monseñor actual, y el Arzobispo se refiere al rey con el mismo de mi señor.

56Notas de pie de página

571 En el grabado del arzobispo Cortés y Larraz que se encuentra en la sacristía de la catedral metropolitana de Guatemala, y cuya foto he insertado en este trabajo, se lee: “El Ilustrísimo Señor Doctor Don Pedro Cortés y Larraz, natural d Belte, en el Reino de Aragón, canónigo penitenciario de la Santa Iglesia de Zaragoza, electo arzobispo de esta metropolitana de Guatemala en 3 de junio de 1766 entró en ella a 22 de febrero de 1768. Gobernó hasta 30 de septiembre de 1779 que salió promovido para el obispado de Tortosa”.

582 Fernando Juárez Muñoz, _El Obispo Cortés y Larraz en Anales de la Sociedad de Geografía e Historia (Guatemala) Año XVIII Tomo XVIII, págs. 273-278.

593 Del pueblo del Texar dice el acta lo siguiente:  “Desde el pueblo de Chimaltenango al de San Sevastian del Texar hay una legua, rumbo de entre oriente y norte, a entre poniente y sur. El camino es muy bueno y divertido, llano y con calle de árboles y muchos campos para siembras de maíces y frijoles; se anda en coche. La cabecera del curato es el pueblo de San Sebastián del Texar, con cuatro anexos. ... En el pueblo del Texar hay familias de indios con 26 de ladinos, 193 con 481 personas. ... “La situación de esta parroquia es en esta forma: el pueblo de San Sebastián del Texar está en llanura y sus jacales muy esparcidos, con algunas calles de árboles…

Las cosechas de estos pueblos no son abundantes, aunque sí suficientes para su abasto y se reducen a maíces y frijoles y se ayudan llevando leña a Goathemala, gallinas, y aplicándose al trabajo de peones de albañiles. El idioma que se habla en toda la parroquia es el cakchiquel, aunque muchos entienden algo el castellano, con el motivo sin duda de haber bastantes ladinos. ...  “Pasé a la parroquia y encontré la iglesia caída de algunos años, sirviendo la capilla mayor que estaba abierta; entré en la sacristía y la hallé, puedo decir, sin misales, sin vasos sagrados, sin ornamentos y sin la menor decencia, porque barajando todo y confundido se halló un misal o dos rotos, descuadernados, sin las misas correspondientes y del rito de los dominicos, que habían servido antes esta parroquia: una o dos albas, con otras tantas casullas sucias, rotas y maltratadas; un cáliz con dos patenas, y a este tenor algún otro vaso sagrado cascado y mal dorado y en suma, hubo de hacerse, como se hizo, todo: iglesia, ornamentos y vasos, remendando lo que se pudo y haciendo algunos de nuevo. ...  De aquí puede conjeturarse el desgraciado estado de esta parroquia, que con la mezcla de indios y ladinos hay noticia de hallarse en situación bien deplorable y así me lo ha manifestado ministro que estuvo interino en este tiempo; como también el que el culto mayor que se daba con bastante publicidad (lo mismo sucedía en la parroquia de Santiago Sacatepéquez), era a la muerte, diciendo que era más poderosa que Jesucristo, supuesto que le había quitado la vida.  En uno y otro pueblo se remedió la publicidad, quemando y destruyendo las estatuas de la muerte; si también ha cesado el culto, lo sabrán los indios”. Pedro Cortés Larraz, Descripción Geográfico-Moral de la Diócesis de Goathemala, Tomo II, Sociedad de la Geografía e Historia de Guatemala, vol. XX, (Guatemala, 1958), págs. 179-181.

60Por el año de 1800 Domingo Juarros escribió en su Compendio ser cabecera de curato dentro del Partido de Sacatepéquez: “San Sebastián del Tejar, cabecera de curato. Hállase plantado en el valle de Chimaltenango: tiene competente vecindario, la mayor parte de éste es de ladinos; hay en tierras de su jurisdicción, un manantial de aguas termales, gran especifico para algunas enfermedades”. Domingo Juarros y Montúfar, Compendio de la Historia del Reino de Guatemala, (Guatemala : Tipografía Nacional, 1936), pág. 231.

614 Me parece interesante resaltar que en las confirmaciones de 1778 y 1780, los confirmados vienen puestos por el pueblo de que son: San Sebastián, San Lorenzo, San Luis y Pastores, nunca se hace mención del pueblo de San Miguelito; en el primero hay indios y ladinos, en los tres restantes sólo indios, lo que hace pensar en las encomiendas y en los pueblos a que se reducen los indios encomendados. La ciudad de la zona donde se asentaron los españoles sería Chimaltenango, principalmente, y los otros serían pueblos de indios.

625 Entre 1731 y 1736 se construyó en la Antigua Guatemala el convento de capuchinas que no exigía dote a las monjas aspirantes para ingresar al convento y vivía de las limosnas, de aquí que se haga referencia a dicho convento.

636 La que se debió asentar en el libro de bautismos, 1.

647 J. P. Angulo, Diccionario de Ciencias Eclesiásticas. Tomo 10, (De Perujo, Barcelona, 1890).

658 Se confirmaron 179 personas. 109 de San Sebastián del Tejar, 26 del pueblo de San Miguelito, 29 del pueblo de San Lorenzo, 15 del pueblo de San Luis. No está el pueblo de Pastores, que se habrá incorporado a otro, y no se hace distinción si son indios, ladinos o españoles. La siguiente acta registrada de la visita pastoral realizada por Cortés y Larraz fue el 1 de septiembre de 1778. El 31 de agosto de 1778 se celebraron confirmación en el pueblo de San Sebastián del Tejar, y en la lista se distingue entre indios y ladinos. El 1 de septiembre se celebraron confirmaciones en el pueblo de San Lorenzo, especificando que todos son indios, y el 2 en el pueblo de Pastores y de San Luis, especificando también que todos son indios. La visita pastoral anterior de Cortés y Larraz a la que ahora reproduzco se realizó el 24 de mayo de 1768, y la vista pastoral que hizo a toda la diócesis y está registrada en la Descripción geográfico-moral, se debió de llevar a cabo en El Tejar entre 1769 y 1770.

669 Mirando al libro de bautismo en donde está la visita pastoral, en las partidas, muchas veces, no siempre, se determina la categoría o grupo al que pertenece el bautizado. Las categorías o grupos que se mencionan son: indio, natural ,ladino, mulato, mulato libre, tributario, español, naboreo, laborios. Las listas de confirmados, que llevan el nombre del confirmado, nombres y apellidos de padres y padrinos, se separan por indios y ladinos
 

678. Fotos del acta de la visita pastoral.

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Portada del libro de bautizos del pueblo de San Sebastian El Tejar
Portada del libro de bautizos del pueblo de San Sebastian El Tejar

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