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AFEHC : diccionario : BOUSAS, Manuel Antonio : BOUSAS, Manuel Antonio

Ficha n° 3026

Creada: 25 febrero 2012
Editada: 25 febrero 2012
Modificada: 18 mayo 2014

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Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Editor de la ficha:

Sajid Alfredo HERRERA

Información:

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

BOUSAS, Manuel Antonio

Entre la familia y la Iglesia, la vida de un eclesiástico que no pudo integrar el cabildo de la Iglesia de la ciudad de Guatemala.
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Palabras claves :
Tribunal del Santo Oficio, Inquisición , Comisario, Familia
Cargo o principal ocupación:
Comisario del Santo Oficio de la Ciudad de Guatemala (1796-1805)
Nació:
12 de enero de 1753 en Santiago Guatemala
Murió:
11 de marzo de 1805 en la Ciudad de Guatemala
Padres:

1Jose Alejo Bousas, oriundo posiblemente de Galicia y Josepha Barbara de Garay y Alzua, hija de Juan Garay.

Resumen:

1Según el libro de entrada del Colegio Seminario Manuel Antonio Bousas fue becado el 13 de febrero de 1775 por nombramiento del arzobispo Pedro Cortès y Larraz . Hizo dejación de la misma beca el dia 8 de junio de 1778 ya ordenado de presbítero desde el 29 de mayo del mismo año. Con este dato biográfico el sacerdote Bousas se vuelve uno de los actores de la historia de la Iglesia de la diócesis de Guatemala.

2 Como los demás sacerdotes, su vida será inconcebible sin la Iglesia pero nunca será un ente en el vacío alejado de realidades sociales y políticas. Su condición especial que lo capacitaba para obrar en nombre de Dios no lo separaba por completo de su familia de origen. En realidad existía siempre un juego de poder entre los intereses de la familia de origen y los de la Iglesia. Y como lo mostró el historiador Llorenç Ferrer Alós, las familias corrían el riesgo de que se volviera en su contra pues los individuos interiorizaban de tal modo la institución a la que pertenecían; que enajenaban unos bienes que se esperaba que no salieran del ámbito familiar. Hasta ese momento se puede detectar pocos elementos sobre su familia de origen: su padre, José Alejo, ejerció el cargo de oficial de las aduanas y alférez real – cargo militar simbólico que implicaba llevar el estandarte real el día de la fiesta de Santiago – , en la primera mitad del siglo XVIII en la ciudad de Santiago Guatemala. Más allá es difícil decir a qué se dedicaba el padre pues sólo aparece tres veces su nombre en los archivos notariales, dos veces para firmar dos ventas de esclavos y una vez para comprar dos acciones en la compañía de comercio, junto con Joseph del Águila y Juan Antonio Vidal. Este último junto con Manuela de Garay arrendó unas haciendas y cacaguatales, casas, y bienes a favor de Juan Sánchez de Milla en 1768. Además, y no puede ser casual, sabemos que un hermano de Manuel Antonio, nacido en 1757, tuvo a Juan Antonio Vidal y Villamarín como padrino. La familia materna, como solía suceder, estaba radicada en Guatemala desde mucho más tiempo. En 1754 el abuelo paterno Juan Garay, quien fue padrino de nacimiento de Manuel Antonio, supo convencer a José Alejo Bousas de asumir una deuda de 2000 pesos a favor de la Venerable Congregación del Señor San Pedro. Esas apariciones esporádicas de la familia Bousas en los archivos notariales deja pensar que el grupo no había asegurado su posición en la cúspide de la sociedad colonial. Podemos avanzar que se trata de un grupo de las capas medianas en vía de integración social – mediante el matrimonio con la pudiente familia Garay mucho mas representativa de las elites locales – y que la entrada de Manuel Antonio en la Iglesia suponía una inversión segura para incrementar las ventajas materiales y simbólicas de una red de poder formada alrededor de las tres familias: Garay, Bousas y Vidal. Estos tres grupos nos parecen atados por múltiples lazos: por ejemplo tenemos una obligación por la cantidad de 700 pesos de José Alejo Bousas como principal, y Juan de Garay y Juan Vidal como sus fiadores, a favor de las rentas del convento de Santa Catharina, a renta pupilar por dos años, firmado en la Ciudad de Guatemala el 3 Septiembre 1751. Para el grupo Bousas-Garay-Vidal la Iglesia proporcionaba poder e influencia puesto que ciertos cargos procuraban a sus dueños un gran respeto en la vida de la ciudad. Sabemos que José Alejo ejercía, por lo menos en 1756, la función de proto síndico del convento de San Francisco, cargo financiero, que sin duda lo ponía en una posición privilegiada para sacar ciertas informaciones claves en la nebulosa clerical. Su etapa formativa como eclesiástico pone en evidencia no solo la impronta del talento, sino también de los fondos económicos. A pesar de la prohibición por las Constituciones del ingreso en el Seminario Tridentino “de los alumnos de los de su edad”, el doctor Juan de Dios Juarros , provisor y vicario general, “por su virtud y aprovechamiento en las bellas letras” consideró que su candidatura podría ser “muy util a la instrucción de los individuos del colegio” y por ello Bousas fue admitido. Poco tiempo después, Miguel Antonio de Pedroza (que entonces era rector del Colegio Seminario) notaba “su mucho fondo de juicio, prudencia y edificación dandole la custodia de todos los alumos jovenes a los cuales educaba y dirigia con admirable zelo el cual estimulado de su merito le impetro una capellania para que se ordenase de 6000 pesos”. De este dato sacado de las tradicionales hojas de méritos y servicios, que el historiador debe usar siempre con cierta cautela por el carácter laudatorio de cada testimonio, se desprende una confirmación: la fortuna familiar no era tan segura como para poder reunir el rico caudal que representaba el capital de una capellanía exigido para alcanzar el sacerdocio ministerial.

3 Dicha capellanía obligaba moralmente a Manuel Antonio Bousas con la Iglesia y de hecho se mostró fiel a la hora del conflicto provocado por la decisión real de trasladar la ciudad de la Antigua a la Nueva Guatemala. Su actuación estuvo guiada por el deseo de servir el arzobispo Pedro Cortès y Larraz. Tras la mudanza de la Real Universidad en el nuevo sitio de la capital escogido por el capitán general, Bousas quedó al cargo de la cátedra de teología prima en el Colegio Tridentino “con el corto estipendio de 50 pesos anuales”. Se mantuvo en este cargo desde el 4 de septiembre de 1778 hasta 1781, cuando llegó el nuevo arzobispo Cayetano Francos y Monroy . Sabemos por otra parte que Manuel Antonio Bousas obtuvo su licenciatura en teología el 3 de noviembre de 1782 y el doctorado el 16 de enero de 1786.

4 En 1784, habiéndose fijando edictos convocatorios para la oposición de la Canongía Magistral de la Santa Iglesia Metropolitana de Guatemala, vacante por promoción de Juan de Dios Juarros a la dignidad de maestrescuela, Bousas se declaró opositor con Joseph Gereda. Habiendo practicado los ejercicios literarios acostumbrados – generalmente uno de los candidatos realizaba una exposición sobre el tema que eligiera de entre tres temas sacados de los libros doctrinales y los opositores debatían las aportaciones- y llegado el acto de votación, de nueve vocales que componía el cabildo, obtuvo dos votos en primer lugar y siete en segundo. Por lo que en la nomina consiguió el segundo lugar. El resultado era claro y Bousas tuvo que seguir su carrera en la sombra del prestigioso cabildo eclesiástico. Signo del creciente crédito eclesiástico que tenia en los círculos de poder de la capital, el arzobispo Cayetano Francos y Monroy lo nombró examinador sinodal en 1787; tarea que asumió varias veces después de esa fecha. Fue rector de la universidad en 1789 y 1799; alternándose así con los otros rectores y, como lo demuestra la historiadora Adriana Álvarez Sánchez , el doctor Bousas desempeñó varias comisiones a favor de dicha institución. Su lugar de residencia era la ciudad de Guatemala pero se pasó a vivir tres años en la ciudad de Santa Ana Grande para servir de cura interino de dicha parroquia. El historiador John Tate Lanning nos explica que en el segundo período de gobierno de la Universidad tuvo que hacer frente a una oposición de los estudiantes contra su persona. Dice Lanning que pudo haber de parte de los estudiantes un poco de republicanismo en la actitud. En esa época de su vida ciertos documentos del Archivo General de Indias dejan entrever que Bousas enfrentó ciertas dificultades económicas. Su padre estaba muerto y solo contaba con los recursos de sus capellanías y de su corto sueldo de la Universidad para mantener a su madre y a un pequeño hermano. Tomó la decisión en 1790 de devolver una paja de agua de las dos que gozaba. A pesar de esas dificultades su influencia social siguió fuerte: la familia Larrave, por ejemplo, le rogó ser el padrino de José Luis, hijo de José Ignacio Larrave y de Maria Dominga Velasco, nacido en 1795. De esa época empezó también el acercamiento con la Inquisición. Ocupó el cargo de comisario del Santo oficio por las ausencias y enfermedades del Licenciado Antonio Alonso Cortes , quien lo consideraba muy capaz para ejercer el puesto. Tomó a su cargo la rectoría del Colegio Seminario.
La mortual, conservada en el Archivo General de Centro América, nos deja con más preguntas que respuestas sobre sus últimos años de vida y sobre el entorno familiar. Por ejemplo Bousas tomó la misteriosa decisión de entregar la mitad de su biblioteca a Don Diego Alejo “que actualmente estudia latinidad” como hijo de mi prima Felipa Guinea y a Patricio Muñoz, que vivía en el seminario, la otra parte de sus libros. ¿Por qué no conservó los libros en el seno de su familia, ya ha muerto entonces su hermano pequeño? ¿Quién era esa Rita Galez y Beteta que aparece tres veces en el testamento, que recibe una casa en donación y diversos fondos para tomar estado matrimonial? No cabe duda que Josefa Obregón y Maria Josefa Gálvez, ejecutores de dicho testamento, encontraron algunas respuestas al abrir un memorial que Bousas había dejado para ellos entre sus papeles.

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