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AFEHC : articulos : Pablo Alvarado y Bonilla, entre la Independencia y la Federación en Centroamérica : Pablo Alvarado y Bonilla, entre la Independencia y la Federación en Centroamérica

Ficha n° 3032

Creada: 13 mayo 2012
Editada: 13 mayo 2012
Modificada: 28 mayo 2012

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Autor de la ficha:

Elizet PAYNE IGLESIAS

Editor de la ficha:

Carmela María VELAZQUEZ BONILLA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Pablo Alvarado y Bonilla, entre la Independencia y la Federación en Centroamérica

Los estudios sobre Pablo Alvarado resultan escasos en nuestro medio a pesar de que este personaje mantuvo vigencia política y social en el reino de Guatemala, entre 1808 y 1850, año en el que se supone, falleció. La figura de Alvarado es conocida en Costa Rica a raíz de una documentación que hace alusión al movimiento acaecido en 1808 en la ciudad de Guatemala. Consiste en un oficio que, con carácter de “muy reservado” enviaba el capitán general González Saravia al gobernador de Costa Rica, Juan Manuel de Cañas, en el que le informaba acerca de un estudiante originario de la citada provincia, que fue apresado por difundir un papel con contenido sedicioso en el movimiento de 1808. Este joven era Pablo Alvarado y Bonilla, quien ingresó a la carrera de medicina en la Universidad de San Carlos de Guatemala en 1807, de donde se graduó como médico en 1823. Fue diputado durante la República Federal Centroamericana y tuvo larga vigencia política al lado de los liberales.
894
Palabras claves :
Biografía, Actor político, Diputados, Cortes de Cádiz, Independencia, Federación
Autor(es):
Elizet Payne Iglesias
Fecha:
Marzo de 2012
Texto íntegral:

1

Introducción

2El peso que la historiografía liberal tuvo en la formación de muchas generaciones de centroamericanos a lo largo de los siglos XIX y XX, obliga a los historiadores del istmo a efectuar una labor de relectura y reinterpretación tanto de la documentación como de los argumentos que defendieron los historiadores del pasado. Este trabajo resulta urgente por dos razones fundamentales: la primera consiste en que la historiografía liberal fue la compañera ideológica de los Estados centroamericanos por lo cual se imprime como fundacional, en el sentido de ser la creadora de los héroes y símbolos de los idearios nacionales. Y, en segundo término, debido al contexto actual en que los historiadores discuten los alcances del bicentenario; discusiones que sin duda tendrán repercusiones en la sociedad en general.

3La figura de Alvarado es conocida en Costa Rica a raíz de una documentación que hace alusión al movimiento acaecido en 1808 en la ciudad de Guatemala. Consiste en un oficio que, con carácter de “muy reservado” enviaba el capitán general González Saravia al gobernador de Costa Rica, Juan Manuel de Cañas, en el que le informaba acerca de un estudiante originario de la citada provincia, que fue apresado por difundir un papel con contenido sedicioso en el movimiento de 1808. Ese joven estudiante era Pablo Alvarado y Bonilla, graduado en 1823, como médico en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Los estudios sobre este personaje resultan escasos en nuestro medio a pesar de que mantuvo vigencia política y social hasta 1850, año en el que se supone, falleció.

4Otra documentación fundamental para el caso de Alvarado son una serie de cartas en las que este informaba acerca de los sucesos de la Independencia, la anexión a México o la creación de la República Federal Centroamericana. Su figura resulta familiar en la historiografía, debido a su papel como diputado en la República Federal en el que promovió la anexión de Nicoya a Costa Rica y defendió la habilitación del caribeño puerto de Matina. Su trabajo fue fundamental en las primeras determinaciones que tomó Costa Rica frente a León y Guatemala y poco después, con el imperio mexicano. Fue además, fiel defensor de la formación de un gobierno –como él lo llamaría- republicano, democrático y federativo; estuvo alineado en el sector de los liberales guatemaltecos y se opuso a los que llamó “serviles” o centralistas.

5 En sus cartas dirigidas al gobierno de Costa Rica, muestra un estilo propio del más apasionado liberalismo en las que se revela su férrea personalidad. A pesar de que su compromiso político le absorbiera durante décadas, la historiografía costarricense y centroamericana no le ha correspondido sino con breves líneas. Una de ellas es la del historiador Ricardo Fernández Guardia y otra, corresponde a la de la historiadora Ligia Cavallini de Arauz. Alvarado estuvo consciente de su papel político en los eventos centroamericanos de 1808, de manera que, en 1821 reclamaba haber sido: “…el primero de toda la monarquía española que caí en estas cárceles el quince de setiembre de ochocientos ocho, por la libertad de la América1.”

6No cabe duda que Alvarado fue el depositario de nuevos conceptos políticos en la Costa Rica de los años 1820´s y 1830’s. En las mencionadas misivas dirigidas a las autoridades del naciente estado, identificaba a los pobladores, como “costarricas” o “costarricenses”. Otros términos de la jerga política de este personaje fueron los que aludían a los valores utilizados por los principios liberales, como: soberanía, ciudadano, república, libertad, paz, democracia, federalismo.
El presente trabajo estará guiado por las siguientes preguntas: ¿Porqué la figura de Pablo Alvarado no caló como prototipo de los próceres de la Independencia centroamericana?, ¿Porqué tampoco fue una figura atractiva para los idearios que crearon la nacionalidad costarricense?

Pablo Alvarado y Bonilla, sus orígenes

7Nacido en Cartago, la capital provincial de Costa Rica en 1785, Pablo Alvarado, era heredero genealógico de una de las líneas fundadoras del reino de Guatemala en las legendarias figuras de Pedro de Alvarado y su hermano Jorge de Alvarado, aunque en Costa Rica, la línea Alvarado proviene de la de Jorge de Alvarado2. Sus padres fueron Tomás de Alvarado y su madre, María del Rosario Bonilla de Laya Bolívar, ambos con el título de don y doña. Tomás de Alvarado fue, al finalizar el siglo XVIII, alcalde de Cartago y posteriormente teniente de gobernador de la villa Nueva de la Boca del Monte, actualmente San José. La pareja tuvo 9 hijos y 2 de ellos se dedicaron a la política; Pablo y su hermano, José Antonio Alvarado, quien no solo fungió como sacerdote sino que también fue diputado de la República Federal Centroamericana, al lado de su hermano Pablo.

8La Costa Rica de finales del siglo XVIII y principios del XIX había sufrido cambios drásticos en el campo económico y social. En lo económico, la caída de la producción cacaotera en Matina, había dado paso a la consolidación de una sólida economía basada en el cultivo del tabaco, en el Valle Central. Cartago, la capital era bastante rural si se compara con las ciudades centroamericanas más importantes como Guatemala, San Salvador o León de Nicaragua. En lo social, el siglo XVIII vio el afianzamiento del sistema de castas, un leve aumento de la población indígena y la permanencia de una pequeña élite de origen agropecuario en esta región de la provincia.

9Aunque no existen datos sobre los primeros años de formación educativa, es evidente que la recibió en la ciudad de Cartago, posiblemente en manos de su padre, algún maestro privado o en una escuela de primeras letras. Desde joven Alvarado manifestó vocación hacia la enseñanza debido a que consta su nombramiento como maestro de escuela en Cartago de parte del gobernador Tomás de Acosta en 1803. Al parecer, dicha escuela se estableció a solicitud de Alvarado en el hospicio de La Soledad3. En ese momento contaba con 18 años.

10En 1807 se instaló en la ciudad de Guatemala, donde fue admitido como estudiante de la carrera de medicina en la Universidad de San Carlos de Guatemala, carrera que terminó en 1823, en forma algo tardía debido a los avatares políticos en los que se vio inmiscuido4.

11En sus cartas se observa que aunque su permanencia en la ciudad de Guatemala fue muy importante para el joven médico, su arraigo a la provincia de Costa Rica es indiscutible. Es así como, en 1821 a pocos días de la declaración de Independencia de Guatemala, Alvarado envía su primer manifiesto “a los costarricenses”, así llamados. Esta es una categorización importante en el sentido de que marca el apego a la patria e identifica a sus pobladores con el apelativo de “costarricenses”. Durante los sucesos de la República Federal, abandonó Guatemala y residió en Costa Rica, estado en donde participó como médico hasta el año de su deceso, 1850.

El reino de Guatemala entre 1808 y 1814

12Los años que van desde 1808 hasta 1813, fueron de gran agitación social en la capital del reino. En Guatemala, las primeras expresiones de descontento en contra de la situación política externa y la crisis interna, se dieron en noviembre de 1766, en la Antigua. Momento en el que se dio un ambiente generalizado de oposición en contra de los recientes impuestos y los monopolios borbónicos. También en la provincia de Costa Rica se dieron protestas que se oponían a la política monopólica del estanco del tabaco, impuesta por la monarquía entre 1790 y 18125.

13Frente a estas eventualidades, el capitán general se apresuró a asegurar el Reino, dando a conocer oficialmente los sucesos y motivando a la población a mantener su fidelidad a la monarquía española. Las medidas de vigilancia y seguridad del reino se extremaron en los últimos años del capitán general Antonio González Saravia pero fueron especialmente drásticas con la llegada en 1811 de José de Bustamante y Guerra. Así, el movimiento de tropas y armas hacia los puertos y ciudades principales, fueron disposiciones inmediatas sobre todo en contra de lo que llamaban las autoridades, los “emisarios o espías franceses” que podían provenir de los Estados Unidos, Haití o de la propia Francia.

14Pero fue en el marco de los acontecimientos de 1808, cuando se presentaron expresiones de corte político, las que, se adhirieron sin mayores problemas a las demandas socio-económicas de los artesanos, indígenas, cosecheros y comerciantes. En particular, fueron los grupos de artesanos, los que, habiendo resultado muy perjudicados a partir del comercio libre y de la proliferación del contrabando, se manifestaron en los barrios más populosos de la ciudad capital. Se sumó a todo esto, la situación en el exterior que le agregó un ingrediente político; estos fueron los movimientos de los criollos en contra de las autoridades españolas en Nueva España y Suramérica. La invasión napoleónica a España y la subsecuente crisis monárquica, promovieron reacciones en todos los rincones del reino a favor y en contra de la presencia francesa en la península.

15La molestia social prevaleció a pesar del insomnio de los miembros del ayuntamiento y de los grupos más poderosos de la sociedad colonial guatemalteca y, en 1808, en la recientemente fundada Nueva Guatemala de la Asunción, explotó la protesta. Dicha acción fue catalogada como motín y se originó en el barrio de San Sebastián, compuesto en gran parte por artesanos tejedores. En este caso, el acto estuvo motivado por razones económicas, y dio comienzo con la difusión de ciertos rumores y distribución de pasquines que pedían un arreglo ante las consideradas por los rebeldes, severas medidas fiscales. Pero también, fue en estas acciones en las que aparecieron por vez primera nuevas herramientas de expresión social, como lo fueron los libelos y pasquines con algún contenido político. No fue casualidad que el documento incautado a los sujetos apresados, se llamó El Hispano-Americano y hablaba brevemente a favor de la causa americana. O bien, los relatos acerca del suceso señalaban que los inconformes gritaban consignas como: ¡Mueran los chapetones y viva Guatemala!

16Este movimiento de 1808 fue neutralizado rápidamente por las autoridades. La historiografía tradicional centroamericana menciona únicamente a dos personas apresadas; el escritor y poeta Simón Bergaño y Villegas y el peluquero de origen mulato, Agustín Vílchez, nacido en León de Nicaragua. El juicio más conocido fue el de este último, quien estuvo preso y fue condenado a cumplir su pena en el exterior, asunto que no se cumplió. El caso de Vílchez resulta muy interesante porque, mantenía estrechas relaciones con algunos criollos de Guatemala y Nueva España. En México se comprobó que mantenía correspondencia con la oficina del virrey y compraba lotería y rifas a favor de la construcción de la iglesia de Guadalupe en la ciudad de México. La lista de los bienes decomisados a Vílchez reveló que poseía una extensa biblioteca que contenía libros y diccionarios en varios idiomas. Dicha biblioteca fue confiscada por las autoridades6.

Primeras expresiones políticas de Pablo Alvarado

17Fue en el contexto de 1808 en el que se inicia en la vida política Pablo de Alvarado. En efecto, el año mencionado y en el entorno de la protesta social en la ciudad de Guatemala, el capitán general informó que un estudiante originario de la provincia de Costa Rica había sido apresado por considerarse el autor de un pasquín con contenido sedicioso. El documento difundido en la ciudad dícese llamar El Hispano-Americano y, aunque se cree es una expresión contra los franceses, se consideró sedicioso a raíz de la siguiente expresión: “Infelices e incautos americanos, ya llegó el punto crítico…” y termina: …después será vuestra paz, seguridad, gusto y libertad7.” En la documentación existente en el Archivo Nacional de Costa Rica no hay constancia de todo el contenido de El Hispano-Americano, sino breves frases anotadas por el capitán general, posiblemente con el fin de no difundir ampliamente estas expresiones. En respuesta el gobernador Acosta pidió que se le impidiera al mencionado Alvarado, salir de Guatemala rumbo a Costa Rica. Ligia Cavallini de Arauz sostiene que Alvarado salió de la cárcel un año después, es decir, en 1809.

18El contenido de dicho panfleto es muy breve, debido a que lo que se conoce en la documentación es un extracto del oficio “muy reservado” enviado por el ya mencionado capitán general de Guatemala. La carta está fechada el 18 de setiembre de 1808 y tiene el objetivo de alertar al gobierno de Costa Rica de las acciones de un hijo de esta provincia. Aún con las limitaciones debido a su brevedad, en el contenido de El Hispano-Americano pueden leerse entre líneas algunas ideas de suma importancia política:

19a. El papel estaba dirigido a los hispanoamericanos o americanos, lo que revela un destinatario muy concreto, en el que los excita a reaccionar llamándoles “infelices e incautos americanos8.”

20b. El volante denota que se conocía acerca de la situación en España y en América, así como de las reacciones o respuestas de los diversos sectores ante esos acontecimientos, condición marcada en la frase “…ya llegó el punto crítico9…”, en el que posiblemente los rebeldes pretendían informar y formar conciencia de los acontecimientos y de las respuestas que debían ejecutarse.

21c. Y finalmente aboga que en el futuro habrá “…paz, seguridad, gusto y libertad10…”, señales indicativas del cambio que se procuraba.

22Aunque no existen fuentes que nos relaten qué hizo Pablo Alvarado entre 1809 (año en el que salió de la cárcel) y 1821, puede inferirse que este lapso de tiempo le sirvió para involucrarse más en la política liberal la cual no abandonaría a pesar de los vaivenes posteriores que sufriría la política centroamericana durante la República Federal. De manera que, como lo hemos advertido con anterioridad, las fuentes más importantes sobre Pablo Alvarado son las cartas e informes enviados al gobierno de Costa Rica entre 1821 y 1825, conservadas en el Archivo Nacional de Costa Rica y publicadas en dos oportunidades: en 1936 y 1938 en la Revista de los Archivos Nacionales11.

23Su primera carta, fechada a escasos días de la declaración de Independencia de la ciudad de Guatemala, el 22 de setiembre de 1821, va dirigida al ayuntamiento de la ciudad de Cartago12. A partir de esta se inician una serie de informaciones enviadas por Alvarado a las autoridades de la capital provincial, con un sesgo liberal y pro-guatemalteco.

El proceso de Independencia: adhesiones y conflictos

24Alvarado conocía muy bien la trascendencia de una fecha como la del 15 de setiembre de 1821, de manera que expuso a los capitulares de Cartago la siguiente relación: “El 15 de setiembre de este mes quedó ya independiente esta ciudad con toda la felicidad que desean todos los hombres patriotas13.” Circunstancia de la cual se habían expresado también México y Suramérica, por lo que incita ardientemente –muy propia de su estilo- a que si aquellas “… provincias que no sigan la voz general de la Independencia, serán voluntariamente tributarias de España y traidoras al común de las provincias independientes14…”, actitud en la que amenaza con que serán objeto del odio y la venganza públicas.” Alvarado no solo fue vehemente en sus misivas, sino que imploraba a las autoridades de Costa Rica que apreciaran y tomaran en cuenta sus informes. Conocía sin duda, otras voces discordantes tanto en Guatemala como en el resto de las provincias, en contra del proyecto federativo15.

25El análisis de las mencionadas cartas es un fiel reflejo de los acontecimientos que siguieron al 15 de setiembre de 1821. Solo en ese año, Alvarado envió a Costa Rica 4 cartas informando, estimulando y promoviendo su adhesión a la causa que perseguían los liberales de Guatemala. Los sujetos a quienes iba dirigida la 1ª carta, fueron informados por Alvarado de la declaratoria de Independencia de la ciudad de Guatemala y en ella instaba a sus coterráneos a que se sumaran a favor de la política que en adelante iba a liderar16. Las notas eran convincentes con los planteamientos que seguirían en adelante el grupo de liberales guatemaltecos y salvadoreños y que, poco a poco se fueron enfrentando con el resto de las provincias, en particular con Nicaragua. La información no competía únicamente a Cartago, sino que la segunda carta iba dirigida al ayuntamiento de San José y perseguía la adhesión a la independencia y a la causa de los liberales guatemaltecos.

26Opuesto al posible liderazgo de León y conociendo que estaban opuestos a Guatemala, Alvarado solicitaba con vehemencia que se cuidaran de apoyar a la capital de Nicaragua: “…libren a esa provincia (Costa Rica), de los furores del general León17.” Igual preocupación manifestó en octubre de 1821 cuando informaba acerca de la declaratoria de independencia de León, con respecto a Guatemala y a España; política a la que debía –según Alvarado–, oponerse Costa Rica debido a que la actitud rebelde de León se debía al carácter dominante del obispo y del jefe político, así como, a la inepta junta provincial18. Los liberales guatemaltecos a los que se adhirió políticamente Alvarado sospecharon de la política de resistencia que los leoneses – autoridades y religiosos – mostraron hacia Guatemala, y en clara alusión a esta problemática, Alvarado informaba:

27“En León desoyeron lo dicho por Guatemala. ¡Ah, qué conducta de hombres! Pero no es de extrañar en el señor obispo y en el intendente porque el primero es chapetón y obispo, y el segundo es chapetón y jefe; y los demás, o son ignorantes, o unos cómplices, o unos cobardes, o todo junto. ¡Infeliz patria en tales manos! ¡Un obispo intruso en materias políticas, pues que su jurisdicción solo se extiende al orden moral; un intendente atrevido y una junta provisional cómplice!!! Es el mayor de los males que podrían sobrevenir a aquella provincia digna de mayor suerte19.”

28Ahora bien, ¿cuál fue la influencia de Pablo Alvarado en los procedimientos tomados en Cartago a raíz de la Independencia?: En primer lugar, instaba a las autoridades locales a manifestarse a favor de la federación y contra la anexión al imperio mexicano. En segundo término, opinaba que era urgente que Costa Rica se declarara independiente y que siguiera los lineamientos de Guatemala, “…para que pueda considerarse digna de la protección de todas las otras20…” En fin, consideraba urgente que Cartago renunciara a su pertenencia a España y no siguiera lo que proponía León de Nicaragua.

Un moderno vocabulario político

29Como se ha indicado, en las Cartas de Pablo Alvarado se introdujo en Costa Rica un nuevo vocabulario político. Esto no significa que en esta provincia se desconocieran las ideas políticas en boga, no obstante, cuando se conocen los informes de Alvarado y se comprende el contexto en el que fueron escritos y, –por supuesto– su contenido, se puede inferir que estos contribuyeron a crear conciencia política; el devenir de los acontecimientos entre 1821 y 1824, así lo conformaría. Costa Rica se vio obligada a entrar en el juego político ejercido por las provincias más fuertes del reino: Guatemala, El Salvador y Nicaragua.

30Con posterioridad y a medida que el ambiente político fue configurando grupos en lucha por el poder, Alvarado fue abrazando la causa liberal con mayor pasión. La tercera carta estaba dirigida a “los costarricenses y ciudadanos de Costa Rica” en un claro sentido de pertenencia a provincia, y por otro lado, con una nítida noción de quiénes eran los costarricenses, a quienes denominaba ya en ese momento, con el apelativo de “ciudadanos”.

31Lo referente a “los costarricenses” lo utilizó en dos vías: la primera, la que hizo alusión a los nacidos en esta provincia o los habitantes de la patria y, la segunda, es el hecho de considerarse a sí mismo un ciudadano “costarricense”, como lo indicara él mismo en su tercera carta de octubre de 1821:

32“¡Ciudadanos! El que habla es hijo de Cartago, ama a esa provincia más que todos sus habitantes; y desea el estado más feliz de toda la América, y principalmente de todas las provincias de este reyno, más que todos los americanos juntos, pues yo fui el primero de toda la monarquía española que caí en estas cárceles el quince de septiembre de ochocientos ocho por la libertad de la América21.”

33En fin, las primeras cartas fechadas entre setiembre y diciembre de 1821, manifiestan un claro pensamiento anti monárquico y anti imperial, republicano y federativo. Durante esas primeras fechas y en el marco de la lucha por la separación de México y a favor de la unión federativa, Alvarado apeló al concepto de “soberanía”. En sus cartas, dotadas del más fiel liberalismo, utilizaba este concepto con el fin de convencer a los receptores que los ayuntamientos no tenían las facultades por sí mismos de efectuar un pacto político, sino, que estas acciones estaban en manos de los ciudadanos representados por tal entidad, como lo señaló en octubre de 1821:

34“…sois ahora los dueños del gobierno…” […] pues que la soberanía está en los pueblos y no en ningún hombre ni corporación particular, reasumid vuestra autoridad primitiva dada por el supremo autor de la sociedad y legislador de todos los hombres; elegid vuestras autoridades en esta provincia y uníos a las demás del reyno que os convidan para formar un gobierno federativo, a la que más os convenga y fuere vuestra soberana voluntad22.”

35Pablo Alvarado también mostró una nueva forma de hacer política basada en los principios republicanos, democráticos y federativos. En gran medida, siguiendo los planteamientos de los que se llamaban en ese entonces los angloamericanos. Para Alvarado, el gobierno ideal era el “democrático-federativo”, el cual supera al servilismo imperial23.

Reacciones frente a la anexión a México y el desarrollo del proceso federal

36La oposición a la anexión al imperio mexicano vino de parte de muchos liberales centroamericanos –especialmente los salvadoreños–, aspecto que caló muy fuerte en nuestro personaje, quien no solo era amigo personal de los políticos (sobre todo liberales) más conocidos de Guatemala y El Salvador, como Pedro Molina y José Matías Delgado. Aunque también tuvo afecto personal por Manuel José Arce y José Cecilio del Valle. En ese contexto arengaba a los “costa ricas” a desechar la unión al imperio mexicano24; decisión que debían efectuarla los diputados y no los ayuntamientos de las ciudades provinciales. Por esta razón queda claro que a pesar de sus apasionadas y expresivas misivas implorando el apoyo de los costarricenses, este detectaba que el proceso para conseguir el consenso, no sería nada fácil en una provincia tan alejada y vulnerable a las prácticas políticas de los más grandes.

37Los años 1822 y 1823 fueron fundamentales para definir el rumbo a seguir en la antigua capitanía general de Guatemala. Particularmente se fueron consolidando dos sectores con políticas a seguir muy opuestas; por un lado, los claramente liberales que perseguían principios republicanos y federalistas y, por otro, los más cercanos a la vida colonialista o imperialista española. Estos últimos fueron llamados por Alvarado en 1821, serviles, realistas, imperialistas, capitalistas, centralistas y empleo maniacos25. Pronto Alvarado se perfiló como enemigo acérrimo de los más conservadores, quienes intentaban –según sus cartas–, rechazar cualquier proyecto que presentara como diputado. Llegó al punto de solicitar a las autoridades de Cartago que no le escribiesen bajo su nombre, sino al de sus compañeros, los demás diputados por Costa Rica.

38Liberados de México, los políticos centroamericanos se concentraron en la organización de una Asamblea Constituyente Federal que dio inicio el 24 de junio de 1823, aunque los representantes de Costa Rica se incorporaron hasta el 2 de febrero de 182426. A pesar de que Alvarado ya había sido nombrado diputado por la antigua provincia, no pudo ejercer sino hasta la llegada del resto de sus colegas; la bancada costarricense recayó en manos de 3 sacerdotes y un suplente: Juan de los Santos Madriz, José Antonio Alvarado –hermano de Pablo Alvarado y sacerdote en un distrito de Guatemala–, Luciano Alfaro y como suplente Francisco Javier Alfaro.

39El clima político en el interior de la Asamblea Nacional no se perfilaba fácil para los representantes políticos de ambos bandos. En el caso de Costa Rica, no queda claro que Pablo Alvarado marcase un liderazgo entre los otros diputados, aunque sí queda develada su cercanía política con su hermano. En las informaciones que eran enviadas a las autoridades de Costa Rica, por ejemplo, en su 5º carta enviada con carácter reservado a las autoridades de Cartago, (3 de noviembre de 1823), informaba con pesimismo que en el seno del congreso, de los 64 diputados que había, 46 eran “serviles” y 18 liberales, “…en cuyo número estoi yo tan inexorable como el más acérrimo servil en el suyo27.”

40El mayor temor que manifiesta Alvarado consistía en que se abortara el proceso federativo y se optase por el centralismo. Lo señalaba así a finales de 1823 en momentos en que se reunía el Congreso y a raíz del cual recrudecerían los mayores debates y oposiciones en Centroamérica. Alvarado mostraba suspicacia acerca de la política que debía seguir Costa Rica y en la mencionada carta, exigía que se aclarara la forma de gobierno a formar: “…que si se llega a mudar la forma de gobierno nos separaremos nosotros y que esa provincia se separará del todo, o solo quedará confederada con estas como una potencia muy lejana y sospechosa en su forma de gobierno28.” Con un lenguaje más sólido, en junio de 1824 imploraba que Costa Rica se mantuviese bajo el sistema federal:
bq. “Ninguna provincia está tan obligada a sostener el federalismo como la nuestra, porque ninguna es tan independiente de las demás, por la naturaleza y su interés propio como la nuestra. Si ella pues, se deja envolver, obrará contra la naturaleza y su interés propio, como la nuestra y padecerá voluntaria y libremente. Dios, Unión, Libertad29.”

41Las cartas enviadas en febrero y junio de 1824 muestran a un Pablo Alvarado centrado en su labor como congresista y en un ambiente muy positivo decía: “Las provincias en paz y resueltas a vivir federativamente30.” En estas, instaba a favor del sistema federal como la forma óptima de gobierno y de la constitución de Costa Rica como un estado libre y confederado en Centroamérica. Mostraba preocupación por la situación en la Gran Colombia y la posibilidad de que Bolívar se declarase rey de Colombia; esto último lo indicaba con base en información que había llegado a Guatemala31. También estaba al tanto de la fuerza que mantenían los españoles en el Perú y de las dificultades de Bolívar para triunfar en esas regiones.

42Como diputado de Costa Rica, Alvarado mantuvo su oposición en contra de lo que hacía y sugerían las autoridades civiles, militares y religiosas de Nicaragua. Sostenía una actitud enfática en contra de que los diezmos se continuaran enviando a León, puesto que el asunto estaba en manos de la Asamblea Nacional32. Lo anterior posiblemente tenía relación con la política que seguiría Costa Rica con el fin de independizarse del dominio del obispado de León de Nicaragua, asunto que solo logró resolverse en 1850.

43Después de la Independencia y en el marco de la Federación, las luchas surgidas en Nicaragua preocuparon sobremanera al político y médico costarricense, puesto que las contiendas podrían extenderse a Costa Rica y ante lo cual proponía en junio de 1824: “Es de la mayor importancia que nuestra provincia influía [sic] amigablemente en la unión y paz de los pueblos de Nicaragua, pues el éxito de sus revoluciones hará precisamente resorte en aquella; y si este es malo ¿qué será de ella33?”

44Su oposición a Nicaragua –especialmente a la política leonesa–, se podría deber a muchas razones: su acérrimo liberalismo, su apoyo a los liberales guatemaltecos y salvadoreños, la influencia económica de Nicaragua sobre Costa Rica y por tanto, la necesidad de liberarse de los diezmos y otros controles ejercidos desde León y Granada, a sabiendas de que Costa Rica se estaba constituyendo en un nuevo estado. Se suman dos temas más al debate: el deseo de Costa Rica de contar con su propio obispado, pero sobre todo, la polémica fundamental constituía sin lugar a dudas, la anexión del partido de Nicoya a Costa Rica, debido a que Nicaragua consideraría como una partición de su territorio. Al respecto se quejó en una misiva de la siguiente forma: “He instado como cinco vezes porque se despache el asunto de la agregación de Nicoya a nuestro Estado, y los secretarios responden que no aparece el expediente34.”

45Las contiendas políticas surgidas con posterioridad a 1825 y hasta 1842, marcarían en Alvarado, desasosiego y desesperanza, hasta el punto que dejó de vivir en Guatemala y, en las décadas de 1840 y 1850, ya habitaba y practicaba la medicina en Costa Rica. En una carta fechada en octubre de 1825, lamentaba que: “…un fatal provenir (…) amenaza a nuestra recién nacida República35.” El 21 de abril de ese año fue nombrado el salvadoreño Manuel José Arce, primer presidente de la República Federal Centroamericana, aunque Alvarado apoyaba la candidatura de José Cecilio del Valle. Perturbaba a Alvarado el hecho del movimiento de tropas en la frontera con México y la posibilidad de que tomaran Chiapas y Soconusco, lo cual podría desembocar en que los llamados “serviles” decidieran unirse a ese estado.

46En términos generales, el panorama político centroamericano había cambiado drásticamente para 1825; y en los años siguientes, comenzarían los enfrentamientos armados en el interior de los estados, los problemas financieros y las deudas federales, así como los intentos reiterados por romper los vínculos con la federación, por parte de los estados de Honduras, Costa Rica y Nicaragua. Al finalizar la década de 1830´s e inicios de 1840´s todo estaba dicho respecto a la República Federal. La consolidación de los conservadores en Guatemala posiblemente lo precipitó a dejar ese estado, especialmente con la llegada al poder de Rafael Carrera, la derrota de Francisco Morazán y la consecuente ruptura del pacto federal.

47Su vida en Costa Rica posiblemente estuvo dedicada a su profesión, labor importante en un naciente estado con escasos profesionales de la medicina y al parecer, fungió en este campo tanto en Cartago como en Alajuela. Se supone que en 1841 vivía en Cartago ya que consta que el terremoto de 1841 destruyó su vivienda. Con respecto a actividades políticas en Costa Rica, se desconoce que asumiera algún bando, sin embargo, lo más probable es que se convirtiera en un personaje aislado de la arena política. En un estado donde predominaban los ideales republicanos y en donde la federación estaba desacreditada, poco le tocaba qué hacer al personaje en cuestión. Un último aspecto en el que estuvo involucrado fue en la atención que como médico, brindara a las tropas de Morazán en Costa Rica, aunque se desconoce si en ese momento manifestara actitudes políticas.

48Su agitada vida lo llevó a que, sus últimos días lo dedicara a la docencia en la Universidad de Santo Tomás.

Conclusión: El legado de Pablo Alvarado

49La acción de 1808, debe llamar la atención de los historiadores debido a que por vez primera, hubo manifestaciones de corte político, muy semejantes a las reivindicaciones que se sucedían en México y Suramérica. Por lo tanto, se hace necesaria una revisión del movimiento de 1808 ya que, no solo se omite la participación de otros sujetos que de hecho fueron apresados, sino que, no se han considerado las expresiones políticas presentes en el mencionado movimiento. En concreto, la historiografía tradicional centroamericana no toma en cuenta el papel de aquel estudiante procedente de Costa Rica quien había sido apresado en 1808 por la misma causa: la difusión de un pasquín considerado sedicioso36.

50Tampoco se ha profundizado en las manifestaciones políticas vertidas en mencionado libelo, El Hispano-Americano, en el que se expresan ideas claramente americanistas. Pablo Alvarado aparece vigente en la escena política centroamericana desde el movimiento social de 1808 hasta su participación como médico en las tropas del general Morazán en 1841, pasando por su dinámica participación como diputado durante la Asamblea Nacional Constituyente.
Como ha sido observado en este artículo, la figura de Pablo Alvarado no ha sido atractiva para los historiadores costarricenses y centroamericanos, no obstante, su papel en el proceso político que vivió Centroamérica durante la Independencia y la Federación, fue importante para el devenir histórico del naciente estado. Aunque este no derivara en la forma de gobierno que exigía Alvarado.
Una de las herencias más inmediatas es la sugerida por Ricardo Fernández Guardia quien asegura que fue Pablo Alvarado quien, a raíz de firmarse el Acta de Guatemala en 1821, envió a Costa Rica un proyecto básico de Constitución, el cual dio origen al Pacto de Concordia o Pacto Social Fundamental Interino de Costa Rica, emitido el 1º de diciembre del mencionado año37. La junta nombrada para redactar el nuevo pacto político estuvo formada por Juan de los Santos Madriz, José Santos Lombardo, Rafael Barroeta, Juan Mora Fernández y Joaquín de Iglesias38.

51Al final del régimen colonial e inicios de la vida republicana, Costa Rica urgía por la habilitación de algunos de sus puertos, los que, aunque ya eran conocidos y estaban en funcionamiento de manera informal, estos no se habían consolidado de manera formal. El cabildo de Cartago había logrado expresarse externamente en figuras como Florencio del Castillo39 y en Pablo Alvarado, con el fin de que se habilitaran los puertos de Matina y Puntarenas. Alvarado también aseguró que había instado ante el Congreso Federal a favor de la protección de los puertos de Costa Rica. Sostenía que los mares del Pacífico estaban infestados de naves realistas españolas. Otro legado lo constituyó la lucha que libró, –junto con los otros diputados costarricenses– a favor de la anexión del partido de Nicoya a Costa Rica40.

52Ahora bien, tal y como nos preguntáramos páginas atrás, ¿cuáles fueron las razones que hacen de Pablo Alvarado un personaje intrascendente en Costa Rica y en general en Centroamérica? En respuesta, proponemos que Alvarado no calzó entre los líderes en la ciudad de Guatemala, porque, aunque era liberal, no tenía arraigo político –pero sobre todo económico– en la ciudad de Guatemala. Tampoco obtuvo liderazgo en Costa Rica porque este estado veía con recelo muchos de los planteamientos liberales y sobre todo federalistas, –especialmente en sus últimas etapas (1830-1840) – y de hecho avanzó hacia una república centralista o unitaria.

53Aunque la historiografía liberal fue la responsable de crear casi todo el panteón de héroes centroamericanos, esto no le tocó a Alvarado a pesar de su larga trayectoria a favor de la Independencia y la Federación. Fue un personaje invisibilizado primero por el medio en el cual se desenvolvió y segundo, por la historiografía que creó el ideario de los patriotas o héroes de la Independencia en Centroamérica.

Bibliografía

54-Cavallini de Arauz, Ligia. Don Pablo Alvarado Bonilla, San José: Tipografía Nacional, 1985. – Cavallini de Arauz, Ligia. “Don Pablo Alvarado Bonilla, prócer de nuestra Independencia”, in Revista de Costa Rica, 2 (1971), págs. 53-66.

55- Creedman, Theodore. “Guía de personajes y hechos de la época de la Independencia”, in Revista de Costa Rica, 2 (1971), págs. 5-28.

56- Fernández Guardia, Ricardo. La Independencia, San José: Departamento de publicaciones, Universidad de Costa Rica, 1971.

57- Obregón, Rafael. Costa Rica en la Independencia y la Federación, San José: Editorial Costa Rica, 1971.

58- Obregón, Rafael. De nuestra historia patria. Los primeros días de la Independencia, San José: Departamento de Publicaciones de la Universidad de Costa Rica, 1971.

59- Peralta, Hernán G. El Pacto de Concordia, San José: Imprenta y Litografía Lehmann, 1969.

60- Sibaja Amador, Patricia. Posición política de Costa Rica ante Centroamérica durante los albores de la vida independiente. 1821-1830. Un estudio de la posición asumida por el gobierno de Costa Rica ante el istmo centroamericano, durante las coyunturas de la emancipación y la primera experiencia federal, Tesis para optar el grado de licenciatura en Historia, 1994.

61Notas de pie de página

62*La autora es historiadora de nacionalidad hondureña. Profesora de la Escuela de Historia e investigadora del CIHAC de la Universidad de Costa .

631  “Cartas”, in Revista de los Archivos Nacionales, (en adelante RAN), 1-2 (nov.-dic., 1936), pág. 104.

642 Entre sus ascendientes se encuentran los Retes y los Echeverría Navarro, familias que formaron la élite cartaginesa durante los siglos XVI y XVIII. Con base en la genealogía de Enrique Robert Luján y tomada de los datos de Ligia Cavallini de Arauz. “Don Pablo Alvarado Bonilla, prócer de nuestra Independencia”, in Revista de Costa Rica, 2 (1971), págs. 53-66.

653 ANCR. Complementario Colonial, 000934-CO (15-03-1803). “Bando del gobernador Tomás de Acosta. Por cuanto el ayuntamiento de Cartago ha acordado con fecha 14 de marzo establecer una escuela de primeras letras en uno de los salones del hospicio de la Soledad, regida por Pablo Alvarado y Bonilla, ordena a todos los padres que envíen a sus hijos menores de cinco años. ANCR, Municipal, 000336 (1803-03-14).”Municipalidad de Cartago. Solicitud de Pablo Alvarado para establecer una escuela pública de primeras letras.”

664 Ignoramos en qué sitio Alvarado logró los conocimientos académicos que le permitieron su ingreso a la Universidad de San Carlos, pero es válido aclarar que en Centroamérica solo existían dos instituciones: el Colegio de San Ramón Nonato localizado en León y la Universidad de San Carlos de Guatemala.

675 Los cosecheros exaltados llevaron a cabo el ataque directo contra los sembradíos de tabaco y los estanquillos de aguardiente, en fin, contra todo símbolo de la imposición fiscal. La protesta se dirigía en contra de la intromisión de la corona en la vida económica local, tal y como había sucedido en la región tabacalera de Socorro en Nueva Granada.

686 Héctor Samayoa. Ensayos sobre la Independencia de Centroamérica, (Guatemala: sl. Editorial José de Pineda Ibarra, 1972), págs. 10-22.

697 ANCR. Complementario Colonial, 001981-CC (18-09-1808). “Oficio “muy reservado” del capitán general de Guatemala al gobernador Acosta. Le informa que en la capital del reino ha circulado un papel anónimo con el título de El Hispano-Americano, que “aunque su principal objeto es contra los procedimientos de los franceses, contiene cláusulas que se han graduado de sediciosas. Y su autor, que parece ser un estudiante de Costa Rica, se halla arrestado en la real cárcel de Corte”. El estudiante al que se refiere la carta se llamaba Pablo Alvarado Bonilla, natural de Cartago.”

708 ANCR. Complementario Colonial, 001981-CC (18-09-1808). “Oficio “muy reservado” del capitán general de Guatemala al gobernador Acosta…”

719 ANCR. Complementario Colonial, 001981-CC (18-09-1808). “Oficio “muy reservado” del capitán general de Guatemala al gobernador Acosta…”

7210 ANCR. Complementario Colonial, 001981-CC (18-09-1808). “Oficio “muy reservado” del capitán general de Guatemala al gobernador Acosta…”

7311 “Cartas”. in Revista de los Archivos Nacionales, 1-2 (nov.-dic., 1936) y RAN, 11-12 (set.-oct., 1938).

7412 Desconocemos si llegó mediante el correo en el que provenían los papeles de León o si precedió el Acta enviada de Guatemala y el Acta de los Nublados del día, escrita en León de Nicaragua.

7513 Queda claro que pensaba que la independencia la había jurado la ciudad de Guatemala.

7614 “Cartas”, in: RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), págs. 103-104.

7715  En la carta del 22 de setiembre, Alvarado aboga porque: “El cielo alumbre a vuestra señoría y a toda la provincia para que hagan lo que indico, como hombre americano, costa rica y christiano, pues creo es lo mejor y más sencillo”. “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), pág. 103.

7816 “San José: Pablo Alvarado avisa que todas las provincias de este reino están ya independientes y desea por tanto la unión general. Esperan de Costa Rica lo mismo y que nombre Junta Provisional. Nueva Guatemala.” ANCR. Municipal, 000064 (1821-09-22).

7917 ANCR. Provincial independiente, 77, (1821-10-22) “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), págs. 104-105.

8018  “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), págs. 105-106.

8119 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936). Y continúa con respecto a la política seguida por León: “Todos son el lenguaje del infeliz seductor del patriotismo europeo, el fanatismo tiránico de los obispos de España, inseparable, en estos payses, de sus corazones siempre obstinados en sostener la dominación española en ellos […] Mirad con respeto, son cocodrilos que lloran por lo que queda; tigres vestidos de pieles de cordero, que más quieren beber sangre que unirse con sus semejantes para excusarles; tizones incendiarios más bien que agua de bendición. ¡Infelices de vosotros si no me creéis”. “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), págs. 105-106.

8220 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), págs. 105-106.

8321 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936). El subrayado es nuestro, pág. 104.

8422  “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), págs. 107-108.

8523 “Cartas”, in: RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), pág. 115.

8624 En 1823 informó en noviembre de 1823: “A mi me aborrecen a muerte, por ser salvadoreño de opinión”. “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), págs. 116-117.

8725 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), págs. 117-119.

8826 La Asamblea Constituyente terminó sus labores el 22 de noviembre de 1824 y se disolvió el 23 de enero de 1825.

8927 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), pág. 117.

9028 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), pág. 118.

9129 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), pág.119.

9230 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), pág. 120.

9331 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), pág. 119.

9432 “Sobre los diezmos, encargamos que no se haga entero alguno a León y en el de remates digan a la junta de diezmos de León, que no procede a ella hasta la resolución de la Asamblea Nacional ante quien se está ventilando”. “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), pág. 116.

9533 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), pág. 117.

9634 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), pág. 117.

9735 “Cartas”, in RAN, 1-2 (nov.-dic., 1936), pág.120.

9836  Aunque Alejandro Marure le dedicara unas líneas a raíz de un debate surgido en el interior del Congreso Federal respecto al tema de la libertad de los esclavos en el cual “…el ciudadano Pablo Alvarado quien abrió el debate y lo sostuvo con todo entusiasmo, la ingenuidad y rectitud que lo caracterizan.” Citado por: Ricardo Fernández Guardia. Cosas y gentes de antaño, (San José: EUNED, 2007), pág. 7.

9937 Ricardo Fernández Guardia. La Independencia, (San José: Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia de Centroamérica, 1971), pág. 17.

10038 Ricardo Fernández Guardia. La Independencia, pág. 17.

10139 Florencio Castillo abogó en las Cortes de Cádiz a favor de la habilitación de Matina y Puntarenas.

10240 “Guanacaste: Escritura de poder que otorga el municipio y el pueblo de Nicoya a favor de Pablo Alvarado para que defienda la anexión a Costa Rica en Guatemala.” ANCR. Protocolos coloniales, 000240. Signatura de microfilm: 286-288 rollo: 11 bloque: 240 imagen: 28-30.

Para citar este artículo :

Elizet Payne Iglesias, « Pablo Alvarado y Bonilla, entre la Independencia y la Federación en Centroamérica », Boletín AFEHC N°52, publicado el 04 marzo 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3032

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