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AFEHC : articulos : El presbítero Florencio Castillo. Visión de las Cortes de Cádiz desde una provincia periférica. : El presbítero Florencio Castillo. Visión de las Cortes de Cádiz desde una provincia periférica.

Ficha n° 3033

Creada: 13 mayo 2012
Editada: 13 mayo 2012
Modificada: 28 mayo 2012

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Autor de la ficha:

Manuel BENAVIDES

Editor de la ficha:

Carmela María VELAZQUEZ BONILLA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

El presbítero Florencio Castillo. Visión de las Cortes de Cádiz desde una provincia periférica.

La recuperación de la memoria sobre la vida del presbítero Florencio Castillo, diputado por Costa Rica a las Cortes de Cádiz, ofrece una visión muy particular de este hecho histórico desde una provincia de la periferia del Reino de Guatemala. Esta visión particular obliga a matizar mucho el significado de las palabras diputados americanos, criollismo, independencia y autonomismo aplicados por varias investigaciones de manera generalizadora a los representantes de Ultramar, generando una uniformización de los mismos en una visión que reduce el proceso de las Cortes a una relación América versus España, ocultando ricas y variadas realidades en el interior de estas grandes regiones que darían un giro a lo que se ha dicho hasta ahora sobre la actuación de varios diputados americanos.
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Palabras claves :
Cortes de Cádiz, Memoria, Diputado, Periferia, Criollismo, Independencia
Autor(es):
Manuel Benavides
Fecha:
Marzo de 2012
Texto íntegral:

1

Introducción

2 La historiografía centroamericana llegó tarde a la celebración del bicentenario de las Cortes de Cádiz y al de su famosa Constitución, el próximo 19 de marzo del 2012. Realmente no se le ha puesto la atención debida para producir investigaciones de envergadura que nos descubrieran elementos claves que marcaron la vida del Imperio español, y dentro de él, la de esta región de América. En el caso de México desde hace unos 20 años se está produciendo una forma diferente de analizar su pasado, que está abriendo perspectivas muy interesantes, entre las cuales se encuentra los efectos de las Cortes de Cádiz, aunque tomada en cuenta como parte de todo el proceso de independencia iniciado por Hidalgo. Sería interesante un estudio más particular sobre estas, centrado en la participación de sus diputados.

3 La causa de esta llegada tardía tiene varias vetas, pero ocupa un lugar especial lo provocado por la historiografía liberal de finales del siglo XIX y gran parte del XX, que se ocupó de construir una identidad basada en el modelo “civilizatorio” europeo pero sin incluir a la parte sur de este continente, y no por olvido.

4 Partiendo de este dato se han instituido una serie de ideas que se han vuelto dogmas1, lugares comunes que es obligado no sólo repetir sino respetar. A pesar de las críticas que se ha hecho a la historiografía liberal positivista, se siguen repitiendo muchos de sus principios, algunos con más intensidad a pesar de su procedencia porque calzan estupendamente con intereses ideológicos.

5El olvido del proceso de las Cortes de Cádiz sirvió para poner toda la atención en las independencias de América, y en el caso de la región Centroamérica mucho más, porque se tomó siempre como punto de partida el año de 1821, de manera que estas famosas Cortes no dicen nada en el proceso. Además, lo realizado se observó desde una exaltación de la influencia francesa con su Revolución, afectando incluso hasta los colores de la bandera de Costa Rica, según se explica. La historia de estos países hasta el presente se entiende a partir de 1821, lo anterior no es muy tomado en cuenta.

6Esta visión ideológica ha provocado esta llegada tardía con graves consecuencias para la comprensión de nuestros pasados y es una lástima que este bicentenario no haya sido aprovechado para retomar un rumbo más correcto. Rápidamente se presenta una lista de aspectos que han sido tergiversados y que habría que revisar, y al final se desarrollará uno de ellos tomando como centro la actividad del diputado por Costa Rica en aquellas Cortes.

Tergiversaciones

7En primer lugar, la famosa influencia francesa en nuestras independencias habría que revisarla con más detalle, si no para contradecir totalmente la afirmación, si para matizarla y tratar de apreciar la supuesta influencia en su debida dimensión. Para el momento concreto, la imagen de Francia y su Revolución no sólo en el imperio español sino en varias monarquías de Europa era muy negativa, es signo de democracia, es decir, de caos y anarquía según la mentalidad de aquella época. En el proceso concreto de las Cortes de Cádiz, las primeras cortes liberales españolas en su historia, los afrancesados fueron atacados y detestados, y en América desde aquel tiempo hasta después de la Independencia hay muestras de esa imagen negativa, afirmación esta última que para nada quiere irse al otro extremo de pensar que no hubo simpatizantes en estas tierras del proceso francés, y de que antes de la enemistad entre Francia y España en la última década del siglo XVIII, no circulara aquí la literatura gala2.

8Muy unida a la exageración de la influencia francesa en los procesos de independencia, se ha olvidado, por no decir que se ha negado, la influencia de las Cortes de Cádiz en nuestras independencias y en la vida y organización de los nuevos gobiernos después de 1821. Si nos vamos a recorrer la vida de aquellas personas y las dejamos ser hijas de su época, nos asombraremos de la dimensión de esta influencia, no sólo de la Constitución de 1812 sino de sus leyes, decretos y órdenes, además de sus rituales parlamentarios que llegan hasta nuestros días en los Congresos de estos países. Igualmente es asombroso no solo el punto de partida de esta Constitución mientras se hacían las de cada país a partir de 1821, sino que es común encontrarse la evocación de los decretos, puestos en práctica sino directamente, si inspirando la redacción de nuevas leyes. Sin olvidar la mención también de las leyes de Indias, porque es una constante su utilización por mucho tiempo después de la independencia.

9Acercándonos más propiamente al proceso de las Cortes de Cádiz, el análisis que se ha hecho de ellas desde siempre, destacando especialmente lo producido hace cien años en su primer centenario y lo que en este segundo se está haciendo, parte del análisis está sufriendo la vieje influencia de la historia liberal positivista, por ejemplo, en el aspecto ideológico de los diputados que la integraron, se les sigue dividiendo entre liberales y conservadores. Calificación errada no sólo porque esta división es posterior a los hechos según el ideólogo de estos conceptos, sino porque es una generalización que simplifica demasiado no sólo la realidad de aquellas gentes, sino la comprensión de los que posteriormente han tratado de estudiarlos.

10Como han dicho algunos, para la época todos eran liberales y proceden de los borbones de la segunda mitad del siglo XVIII que a pesar de su absolutismo monárquico, ya ponen en marcha muchos procesos liberales. Lo que va a variar son los matices y fuerza de las ideas en cada uno. Partiendo de esto, el investigador García León indica que hay liberales preconstitucionalistas, liberales constitucionalistas y liberales constitucionalistas radicales3.

11Otra limitación que ha sido influenciada por la forma de ver la historiografía liberal positivista la independencia de América, ha sido analizar las Cortes de Cádiz divididas en dos bloques, diputados españoles y diputados americanos, manera de análisis que igualmente generaliza y simplifica de modo que no permite observar la complejidad de aquellos hechos. Alguien dijo que España nunca iba a entenderse respecto a esta época si no cerraba la temática de América, e igual debe decirse de los americanos respecto a España, y no porque el análisis de las Cortes no deba hacerse confrontando las dos grandes geografías, sino porque esto es lo que ha dominado hasta ahora la mayor parte de la investigación, exhibiendo puntos muy interesantes y bien conocidos por todos, pero complicando y ocultando otros aspectos vitales para la historiografía de cada una de esas geografías. De acuerdo a esto, el tratamiento de los diputados al interior de cada zona, sufre los mismos descuidos de la generalización, por lo que hasta ahora no se ha evidenciado de manera clara que, por ejemplo, al interior de los diputados de América habría que hacer la misma división antes mencionada y caracterizarlos también de acuerdo a cada región, porque el continente no solo es muy extenso sino que está plagado de realidades diferentes, que incluso en territorios tan pequeños como Centroamérica tiene particularidades y consecuencias muy interesantes.

12Partiendo de estas últimas ideas se expone el caso concreto de Costa Rica y su diputado, el padre Florencio Castillo, que brinda una lectura muy diferente de las Cortes de Cádiz, caso que ofrece elementos para que ojalá no nos agarre tarde otra vez y nos preparemos seriamente para la celebración del bicentenario de la independencia de nuestros países, buscando otras vetas ocultadas por la historiografía ya aquí varias veces mencionada.

Lectura desde la periferia

13El partir de la persona del padre Florencio Castillo es importante porque, por un lado, varios son los investigadores que reclaman un estudio más detallado de cada uno de los congresistas sin el cual no se puede comprender realmente lo que significó aquel hecho4. Por otro lado, las investigaciones que existen sobre el tema, al no contar con estas biografías, han hecho planteamientos muy generales y limitados, enmarcados entre un querer comprender las relaciones entre dos grandes bloques: América y España; investigaciones que, además de estarse tornando una repetición de temas de unos a otros, ocultan otras realidades sobre estos dos grandes espacios que darían un giro a la comprensión de algo que está a las puertas de su bicentenario5. El estudio de este diputado tiene la particularidad de mirar todo el proceso desde una provincia periférica de Centroamérica, revelando otro punto de interpretación a los que siempre se han dado por los diferentes espectadores casi desde que se clausuraron las Cortes, pasando por el primer centenario hasta llegar al presente.

14El diputado por Costa Rica a las Cortes de Cádiz, presbítero Florencio Castillo, nació en 1778 en el pueblo de Ujarrás, sin embargo, desde los dos años de edad vivió en la que después de la independencia sería la capital del país, la ciudad de San José. Este lugar dónde pasó su infancia y juventud le abrió no solamente horizontes en cuanto a lo que observó sino también en lo que se refiere a las ideas, las cuales va a pulir en el seminario Tridentino de San Ramón Nonato en León, Nicaragua, donde estaba la sede episcopal a la que pertenecía Costa Rica a nivel eclesiástico.

15A estas circunstancias del presbítero Castillo hay que agregar que era español criollo, hijo natural de Cecilia Castillo Villagra, de una familia que tradicionalmente no perteneció ni a la élite política ni a la económica, características que en aquella época tienen un papel muy importante en la apreciación de la realidad. Igual efecto y muy importante produce el que fuera de la provincia más alejada y olvidada de la Capitanía General de Guatemala padeciendo, por la misma razón, de una mayor pobreza entre las provincias que formaban esa capitanía.

16El Seminario de San Ramón Nonato no solamente era la segunda institución de educación superior en importancia en la región, sino que estaba pasando por su mejor momento en cuanto a calidad intelectual se refiere. Influenciado por la Universidad Pontificia de San Carlos Borromeo de Guatemala a donde fueron a estudiar sus formadores, recibió el fruto de las reformas borbónicas de acuerdo a lo que debe llamarse con propiedad una “ilustración a la española”, preocupada por hacer de la educación uno de los motores del progreso del Imperio. Otro canal de la transformación fueron los obispos de corte ilustrado nombrados en esta época, los cuales promovieron la educación y crearon varias cátedras novedosas pagadas a su costa.

17En esta institución no solo recibe las materias necesarias para ordenarse sacerdote y a las que se le debe su cristianismo humanizador, sino que aprovecha una formación que le permite obtener un bachillerato en Filosofía y otro en Derecho Canónico. De estas dos materias hay que decir algo más. Estudiar Derecho Canónico en aquel momento, según las reformas borbónicas ya mencionadas, implicaba tener elementos rudimentarios de derecho civil, materias que le permitirán tener una formación adecuada para entender y desarrollar su responsabilidad como diputado en un Congreso tan novedoso como las Cortes de Cádiz. En lo referente a la Filosofía, en aquel momento también reformada, esta disciplina se ocupaba de lo que tradicionalmente entendemos por ella, pero, además, abarcaba las diferentes ramas de las matemáticas y de la física, está última transformada por el fraile franciscano costarricense Antonio Goicoechea en la universidad de Guatemala, pasando de la física aristotélica a la física experimental a la altura de lo que estaba sucediendo en sus similares en España6. Esta materia le ofreció, entonces, un marco científico que también será muy importante en su tarea parlamentaria.

18Además de este proceso de formación, cuenta a su haber con dos años y dos meses de experiencia pastoral en la población de Alajuela en Costa Rica, además de un año en que fungió como maestro de la escuela de primeras letras de la ciudad de León, Nicaragua. Ocupó, también los puestos eclesiásticos de fiscal de la diócesis y examinador sinodal. Antes de la experiencia pastoral en Costa Rica, ocupó, de manera interina, la cátedra de filosofía y, llamado de nuevo a Nicaragua a la altura de 1808, lo fue de la misma materia ahora en propiedad7. Por los testimonios que han quedado de su tarea como catedrático, se detecta que estuvo a la altura de los tiempos, ocupándose de enfatizar en sus lecciones las matemáticas y la física. De sus exámenes dijo el periódico guatemalteco la Gazeta de Guatemala que “si se pusiesen a su lado los de igual clase de otras Universidades, sin exceptuar algunas de las mas acreditadas, no dejarían de resultar sus ventajas de la comparación8.”

19A esta formación intelectual y académica hay que sumarle los aportes de la realidad política y económica que observó en su país y en Nicaragua donde estuvo durante diez años, además de la provincia de Honduras, a donde hizo dos viajes; uno de ellos atravesando todo su territorio para salir por el puerto de Trujillo en la costa Caribe rumbo a las Cortes. Todo esto le da una rica y muy completa visión geopolítica que es la clave para interpretar su posición y la de Centroamérica en el proceso de las Cortes de Cádiz.

20Con este panorama sobre su persona se empiezan a observar puntos propios de la realidad americana que exigen un tratamiento diferente, comulgando con las ideas de algunos investigadores que defienden que el problema de estas tierras es que se han usado, para explicar su historia, métodos que fueron creados para analizar otras realidades, razón por la cual propugnan por arriesgarse a crear una nueva metodología más apropiada, en este caso, para Centroamérica9.

21La comprensión de muchas cosas de América en las Cortes de Cádiz se encuentran en la historia regional o local, yendo de lo particular a lo general y no como se ha hecho por muchos trabajos en que, comenzando desde lo general, manejan una gran cantidad de información y regiones que no permite una correcta interpretación, visión que incluso pondría en problemas zonas como Centroamérica, que aparentemente son pequeñas y facilitarían el análisis. Con solo tener en cuenta que el diputado Antonio de Larrazabal representaba los intereses de la capital guatemalteca se pondría en problemas una visión generalizadora. Si a esto se le agrega que después de él, el otro diputado que se destacó fue el presbítero Castillo, procedente de una realidad muy opuesta a la del diputado guatemalteco, entre cuyos polos se encuentran tres provincias con unos representantes que no destacaron10, veríamos que faltan muchos elementos para poder comprender a la región en las Cortes, elementos que solo se encontrarían en análisis más específicos.

22Las ideas hasta aquí expuestas ayudan a ir comprendiendo porqué el representante de Costa Rica se convirtió, de alguna manera y sin pretenderlo, en el diputado de Centroamérica, quien luchó por el progreso de la región y a quien se le consultó sobre proyectos de otras provincias de la zona, así como que autoridades locales centroamericanas lo tomaran a él como su canal de comunicación e influencia frente a las autoridades de la Península y no precisamente a sus respectivos diputados, hechos de los que se dará cuenta en el resto del trabajo.

23En esta perspectiva más específica de lo local está la clave de lo realizado por el diputado Castillo y posiblemente sea la explicación de las acciones de otros diputados en las mismas circunstancias, tanto americanos como peninsulares. Dice Rafael María de Labra que el congresista costarricense fue “uno de los diputados americanos que mostraron más disposición a ocuparse en todos los asuntos doctrinales, así peninsulares como ultramarinos11...”, hecho que lo libra del calificativo de provincialismo que se usó en las sesiones de las Cortes o de localista como se podría decir en el presente. También su tarea vista desde España, al no tener en cuenta realidades más específicas y dentro de los tratamientos generales, ha sido calificada de independentista, pero desde la clásica perspectiva de independencia de América frente a España, visiones que enrumban incorrectamente la comprensión de todo el proceso hacia las independencias que se estaban intentando desde aquel entonces, experiencias que en la región de Nueva España y la Capitanía General de Guatemala culminaron en 182112.

24Las claves dentro de la región Centroamericana son las siguientes. Si se pudiera seguir sosteniendo que la posición del presbítero Castillo era pro independencia, solo se puede hacer dejando claro que lo hacía frente a los centros de poder más cercanos que en la zona representaban, en primer lugar, la capital de la Capitanía General de Guatemala y, en segundo lugar, León, la capital de la provincia de Nicaragua. Estos centros de poder con tendencias monopolistas afectaban a las demás provincias en todos los campos, complicando aún más estos defectos las grandes distancias respecto a Costa Rica en relación a estos centros, junto con la pobreza que padecía.

25Por otro lado, colaboraba en lo perjudicial de esta realidad no sólo lo ineficaz de la estructura del antiguo régimen plasmado en el sistema de la Capitanía y de las intendencias, sin quedarse por fuera el sistema judicial reflejado en las audiencias, sino también las fallas introducidas por la corrupción, casi siempre fruto de intereses económicos, facilitado por una estructura basada en el acaparamiento de estos puestos, vendibles y perpetuos, por parte de las élites de la nobleza y la comercial. Es importantísimo en este contexto el papel de los comerciantes y los consulados regionales13 para comprender lo que podríamos llamar una tiranía o “absolutismo” de los grandes centros hacia las zonas periféricas.

26Es este sistema el que el diputado costarricense quiere cambiar. Repetimos, si se quiere seguir hablando de su posición independentista es hacia la región próxima donde dirige su programa reformador, y más que en la parte política es en el campo económico y judicial. Respecto a España y el sistema monárquico él lo defiende y lo profesa como el organismo superior que podría poner orden defendiendo los derechos de los indefensos y de las regiones periféricas frente a los grandes centros, quienes sin la Corona seguirían aprovechándose y haciendo daño. Al decir que defiende el sistema monárquico debe entenderse que está por una monarquía moderada constitucionalmente de acuerdo al sistema democrático dividido en tres poderes, como bien se ventiló en las Cortes de Cádiz. Siendo presidente de las mismas le correspondió recibir a la regencia en el día del Santo del rey Fernando VII, ocasión en que sus palabras muestran muy bien su visión respecto a este sistema de gobierno14.

27La falta de conocimiento de la realidad americana por parte de los diputados españoles, y hasta el presente por muchos analistas, no les permitió comprender que lo que temían crear ya existía en la práctica desde hacía varios siglos, que aquí los gobiernos regionales se habían apropiado del poder administrándolo para sus intereses, quienes además de padecer de la corrupción15 habían creado el principio de “obedecer las leyes y suspender su cumplimiento”, logrando una especie de alianza invisible con la Corona, la que se conformaba con una parte de los impuestos recogidos, pero no gobernaba más allá de sostener un equilibrio entre las fuerzas y las regiones, equilibrio que se romperá cuando desaparezca el Rey.

28Las élites de América eran las que implantaban las condiciones. Ya había un autonomismo que se vio alterado por las reformas de los borbones y su absolutismo, las cuales, por un lado, afectaron a los antiguos detentadores del poder y, por otro lado, crearon esperanzas a algunos grupos que por medio de la educación ilustrada a la española, conocieron nuevas ideas y se vieron integrados a la estructura de gobierno, en este último grupo se encuentra el diputado Florencio Castillo. Ambos bloques vieron en las Cortes un medio que por primera vez les daba voz y voto por los cuales podían unos restaurar, defender y agrandar sus intereses, otros impulsar los nuevos tiempos; frustrados los dos por los diputados peninsulares, los empujaron a las independencias futuras, conservando los dos bloques las mismas esperanzas que explican el porqué de las guerras civiles después de la independencia.

29La mayoría de las participaciones del presbítero Castillo en las Cortes, tienen este marco de comprensión, pero por el poco espacio que tenemos16, se tomarán uno o dos ejemplos para exponer las bases de esta argumentación, sin dejar, por eso, de mencionar rápidamente, cuando sea necesario, algunos otros hechos en la misma línea. Algo muy importante para estos casos es que se ha encontrado documentación del presbítero Castillo enviada a autoridades americanas en las que da su visión de los hechos, fuente muy recomendable a los investigadores de ambos lados del Atlántico, no solo para conocerse mutuamente en realidades más amplias, sino también a la hora de interpretar el pensamiento de un personaje concreto17.

30Pongamos un primer ejemplo, tomado de su lucha para que América tuviera sus representantes en igualdad de condiciones respecto a la Península. La intención del presbítero Castillo no estaba motivada por un interés electorero, que, según los miedos de los peninsulares, perseguía un mayor número de representantes de Ultramar para que América gobernara todo el Imperio. Su visión es otra igualmente distanciada de la idea de independencias o federalismos. Su concepción sobre el papel de un diputado se centra, en la lista de las funciones más importantes de un congresista, en el bien que pueda hacer a la zona que representa en cuanto a su progreso, favorecido por estar en un cargo tan alto y cercano a la Corona, cuestión que lo pone en ventaja respecto al sistema antiguo que, como ya se dijo, no sólo se veía perjudicado por la corrupción de la burocracia sino también por las largas distancias. En su defensa de la ciudadanía de las castas y a que tuvieran su representante, manifestó esa función del diputado diciendo que los miembros de esta etnia “son partes integrantes de la Nación española, y que por consiguiente tienen un derecho indisputable a ser representados en las Cortes, a mandar a ellas sus Diputados que sostengan sus derechos18.”

31En la oración fúnebre por su rector en 1809, conociendo ya la convocación a Cortes, no sólo hizo ver al pueblo lo ventajoso que sería que Dios les diera un Congreso de diputados sabios, sino que, valorando las múltiples acciones que realizó el difunto en bien de la sociedad en diferentes campos, se preguntaba que hubiera pasado “si la providencia lo hubiese colocado en aquellos puestos altos que le hubieran dado autoridad para hacer efectivas sus ideas, ¿qué beneficios no hubiera hecho a la Patria? ¿Cuáles hubieran sido los progresos de esta y cuánto hubiera subido de punto vuestra felicidad19?” Sin saberlo, estaba calificando su futura tarea dentro del Congreso. Por esta imagen que tenía de lo que debía ser un diputado, apenas un mes después de haber llegado a las Cortes, en agosto de 1811, estaba pidiendo que se le diera a varias provincias internas de Guatemala, basado en su número de habitantes y en su capacidad económica, un representante con la intención de que velara por sus intereses cerca de la Corona20.

32Esta forma de concebir la igualdad de representantes y el papel que desempeñarían, se evidencia por primera vez en cuanto a su provincia Costa Rica cuando logró que se aprobara la apertura del puerto de Matina en el Océano Atlántico, interpretando el hecho en una carta enviada al ayuntamiento de Cartago en varias direcciones. Primero interesa observar como resaltó su papel cerca de la Corona al decirles lleno de satisfacción que “esta gracia o llámese justicia hubiera costado en otro tiempo muchos pasos y dineros y mucha paciencia21.” En cuanto al contexto Centroamericano que se mencionó más arriba, da su visión geopolítica desde una provincia periférica ante el dominio de los centros de poder, diciéndole a los del ayuntamiento de Cartago que, respecto a este logro, hicieran uso de sus ventajas, le pese o no a los monopolistas guatemaltecos, indicándoles que “es necesario que anden muy listos para que los monopolistas de la capital (Guatemala) no entorpezcan la apertura del puerto de Matina22.” En otra ocasión les expresó en esta misma línea lo siguiente:

33“Espero que causará a vuestra señoría la mayor satisfacción esta gracia que seguramente debe ser el primer origen de la felicidad de esa Provincia. Más que le pese a los monopolistas de Guatemala sostenga por vuestra Señoría y aprovéchese de ella fomentando el cacao, trigo y todos los frutos preciosos de ese país que tomarán mucha estimación y enriquecerán ese país con la apertura del puerto23.”

34La posibilidad de tener un diputado cerca del gobierno central para una región periférica de América, tenía doble interés debido a que, no solo sufrían los efectos de la monarquía absolutista, sino el abuso de las autoridades locales más poderosas que, entre otras cosas, retrasaban la comunicación en todas las direcciones, incluso interceptando la documentación para que no llegara a su destinatario, razón por la cual, conforme avanzan las sesiones de las Cortes, las autoridades periféricas, comprendiendo mejor sus derechos y las nuevas posibilidades, tratan de enviar la documentación a la Corona en “derechura”, provocando la protesta del Jefe Político Superior de Guatemala24.

35Todas las posiciones del diputado Castillo iban en la línea de hacer eficaz la estructura de gobierno de acuerdo a los conocimientos ilustrados al estilo español, buscando el progreso de los pueblos y el respeto de los derechos de los más desvalidos, reflejados muy bien en su lucha por los indígenas, ocupando la cumbre de su actividad a favor de esta etnia el éxito de su proyecto de abolición de la mita. Al lado de este grupo de la sociedad colonial, su cristianismo humanizador fue mucho más allá de un interés electorero, como ya se dijo, y defendió los derechos de ciudadanía de los negros y mulatos, llamados castas en el proceso de las sesiones de las Cortes.

36Esto lo llevó a defender su dignidad humana, a resaltar sus capacidades laborales, morales y espirituales, a tratar de abrirles puertas en seminarios, universidades, conventos y otros campos de la sociedad, para que algún día alcanzaran el pleno disfrute de su derecho de ciudadanos25. Esta lucha por estos dos sectores le permitieron dejar al descubierto los abusos que un poder paralelo al de la Corona cometía en América, dejando sin valor las leyes humanistas que a través de los siglos se habían dado para estos grupos de la sociedad, acusando muy bien en sus discursos las arbitrariedades corruptas que se daban y los intereses que estaban en juego.

37Dentro de esta tendencia, buscó el bien de regiones periféricas que abarcan la zona centroamericana, ya no solo su provincia, detectándose acciones que permitirían, −como ya se dijo−, darle perfectamente el título de diputado por Centroamérica, condición que no se dio en ningún otro diputado de la zona. Una de las temáticas en que se muestra esto con mucha claridad es el de las diputaciones provinciales.

38Esta nueva institución de gobierno ilusionó mucho al diputado costarricense. Pensaba en ellas como un ente parecido a las sociedades económicas de amigos del país26 que se ocupaban de promover la educación y el progreso de los pueblos desde las ciencias exactas. Esta institución también lo emocionaba no solamente porque sustituía las antiguas que padecían de corrupción y eran acaparadas por las élites, sino porque era muy importante que sus integrantes fueran nombrados por elección popular, un cambio grande en el sistema de gobierno, liberado del sistema de los puestos vendibles y perpetuos.

39A pesar de estas ventajas, su posición se frustró al no haber una diputación para cada provincia27. Sin embargo, luchó para lograr lo que se pudiera desde su visión, aunque ya preveía el fracaso de la nueva institución. Partiendo de la intención de las Cortes de darle a Centroamérica una sola diputación con sede en Guatemala, luchó para desmembrar varias regiones; pidió una diputación para Nicaragua que abarcara a Honduras y a Costa Rica, logrando su cometido en gran parte, ya que sí cedieron a la creación de esta nueva diputación, pero solamente para Nicaragua y su provincia.

40 Siempre luchó para que todas las regiones tuvieran participación, razón por la cual demandó que quedara clara la cantidad de miembros de la diputación; solicitó que cada partido (recuérdese que en el antiguo sistema recibían el nombre de provincia) tuviera un diputado, cuestión que no fue admitida. Partiendo de que sería integrada por siete personas y ante la posibilidad de que una provincia pudiera tener más de siete partidos, no habiendo aclarado las Cortes los derechos de cada uno de ellos y obligando a que la elección se hiciera en la capital de la provincia, pidió que la elección de diputados fuera en la capital del partido y que si eran más de siete rotaran en la elección, de manera que si un año un partido no tuvo diputado que lo representara, lo tuviera en el siguiente. Dejó entrever en este tema de las diputaciones el choque de intereses que iba a dificultar el buen y justo funcionamiento de los elegidos en igualdad de oportunidades para todas las regiones.

41El que incluyera en la propuesta de una diputación para Nicaragua y la provincia de Honduras, constituye una clave para comprender y respaldar todo lo que se ha dicho sobre su visión política. Conocía muy bien que esta provincia participaba de los mismos males que la suya, debido a que estaba bajo el influjo negativo de los guatemaltecos. Guatemala por diferentes medios, debido a que no tenía puertos en el Caribe, se reservó la administración de los puertos hondureños en la zona norte, guardándose para sí los beneficios que estos producían. Igualmente intervino por medio de la élite económica en la actividad minera de Tegucigalpa explotándola a su favor, finalidad que se completaba con el hecho de tener en la ciudad guatemalteca la Casa de la Moneda, a donde se enviaba necesariamente el producto de las minas28. Este diputado por Centroamérica quiso ayudar a Honduras desde esta visión, a defender y liberar a las periferias de los centros de poder.

42Se refuerza la claridad de este enfoque si se toma en cuenta su parecer sobre un proyecto del gobernador de Honduras, que las Cortes sometieron a su consideración. En primer lugar, su cristianismo humanizador se opuso a la idea de expulsar a los negros del puerto de Trujillo en el Caribe de esta provincia, pidiendo por el contrario, se fortaleciera el puerto porque sería un medio importante para el desarrollo de la provincia hondureña, debido a la buena disposición de esta etnia al trabajo y su identificación con la causa española. Se opuso al traslado de la capital Comayagua al sector de Santa Bárbara, donde pretendía colocarla el gobernador, porque sabía que su traslado sería una ruina para Honduras, debilitándola más frente a Guatemala. Finalmente, pidió, basado en un conocimiento y un plan muy consciente sobre esta geopolítica, que la Casa de la Moneda, situada en la ciudad guatemalteca, fuese trasladada a Comayagua para beneficiar el desarrollo de Honduras frente a la sede de la Capitanía General.

43Su visión es correcta de acuerdo al pensamiento de los habitantes de Honduras, quienes en el trienio liberal, no sólo se atrevieron a crear, sin el permiso del Capitán General de Guatemala, una diputación provincial propia, sino que dejaron claro que había sido culpa del diputado guatemalteco Antonio de Larrazabal el que no se les hubiera dado en 1812 esta institución. En esa ocasión, dejaron ver que la experiencia que tuvieron la primera vez en el ceno de la diputación provincial de Guatemala, era que su diputado no podía lograr nada ni enfrentar el poder de los otros seis miembros de la diputación que defendían intereses guatemaltecos29.

44Respecto a su provincia luchó en la misma dirección. Le hubiera gustado tener una diputación sólo para Costa Rica, porque sabía que la unión con Nicaragua tendría los mismos efectos negativos, a pesar de lo positivo de menguar las distancias y alguna que otra ventaja. Sus cartas al ayuntamiento de Cartago dan mucha luz sobre esta opinión. Es de destacar dos entre ellas. Al fijar las Cortes la base poblacional que determinaría si un partido podría elegir un diputado, escribió rápidamente a la autoridad costarricense en Cartago explicándole con detalle cómo debían dirigirse en estos asuntos, previniéndolas de los errores en el cómputo de la población incluido en la obra de Domingo Juarros en su historia sobre la Capitanía de Guatemala, dato que sería tomado en cuenta por las altas autoridades como cierto y perjudicaría a Costa Rica, por lo que debían hacer un censo y reportar la cantidad real de habitantes. En esta ocasión usó expresiones que reflejan muy claramente la situación de la periferia frente a los centros de poder. Si Costa Rica no tuviera la cantidad suficiente de población, tendría que unirse a Nicaragua para elegir un diputado, lo que a él le mereció la siguiente opinión:

45“Si así se hiciere (lo que no espero) me sería muy sensible porque esta unión a Nicaragua, aunque no fuera más que para este sólo efecto, sería muy perjudicial a los intereses de esa provincia, y al mismo tiempo indecorosa, pues que sería muy extraño que habiendo tenido Costa Rica su diputado constituyente no lo tuviese igualmente en las cortes ordinarias30.”

46El otro caso en que se refleja esta visión, se refiere a las diputaciones provinciales. Los diputados que debían formarlas eran siete y quedando Costa Rica en la de Nicaragua, escribió al ayuntamiento de Cartago, previniéndolo para que su vecino del norte no le quitara uno de los tres diputados que le correspondían. Las razones que dio son muy iluminadoras de todo lo que se lleva dicho:

47“Digo esto porque como conozco la arbitrariedad con que se procede en las capitales, acostumbradas a oprimir a las provincias, me recelo no quieran dejar a Costa Rica sin diputado fundadas en la historia de Juarros que sólo le da 30.000 almas, y también me recelo que quieran tomarse en León más número de individuos que los cuatro que le corresponden de la diputación provincial por ser mayor su población; por tanto yo espero que vuestra señoría reclame que tres individuos por lo menos deben tocar a esa Provincia31.”

48No se equivocó tampoco en esta ocasión, respecto al choque de intereses y el dominio que podía ejercer Nicaragua como centro de poder superior sobre Costa Rica. Una vez más, en el trienio liberal salieron a flote las consecuencias negativas de esta experiencia. Cuando los costarricenses fueron llamados a formar parte nuevamente de esa diputación provincial en 1820, las autoridades municipales de Cartago indicaron que era “notoria la antipatía” que Nicaragua había siempre manifestado hacia Costa Rica, obstaculizando cuanto proyecto la beneficiara. Por ejemplo, impidiendo el comercio de esta con la plaza de Panamá por el puerto de Puntarenas a pesar de estar habilitado por ley, no promoviendo el Intendente nicaragüense la minería en esta provincia aunque existía mandato real que lo obligaba desde mayo de 1818. Todo lo cual muestra, a la luz “la decidida y constante oposición de la provincia y gobierno de León a todo cuanto propenda al beneficio de esta.” Razón por la que preguntaban “¿cómo podrá prevalecer el voto de dos individuos (aún cuando fuesen unos Sénecas llenos del mayor patriotismo) contra el de cinco antagonistas egoístas como lo tienen acreditado?” en aquella diputación32.

49Todo esto explica porqué cuando se fijó en la Constitución, el número de habitantes que debía tener una provincia para elegir diputado a Cortes, observando que la que no tuviera 70.000 debería unirse a la vecina para elegir uno, reclamó la posibilidad de que con un número menor lo pudiera hacer, ya que era difícil la unión con otros cuyos intereses iban en dirección contraria. En aquella ocasión esta fue su proposición y sus razones:

50“(...) si aquella provincia, que no llega a las 70.000 almas, tuviese que unirse a otra para tener un representante en las Cortes, sucedería que uno representase por dos provincias; y como podría suceder que los intereses de la una estuviesen encontrados con los de la otra, o por relaciones de comercio o por otras causas, no podría un solo individuo conciliar los intereses de ambas provincias. Por todo lo cual opino que la provincia cuya población excede de 35.000 almas, nombre por sí sola un Diputado, y sobre todo aquellas provincias que se hallan muy distantes de las demás33.”

51Las mismas razones lo motivaron para pedir que en el Consejo de Estado, la mitad de sus miembros fueran no sólo de América, sino que hubiera uno por cada diputación provincial34. En esta misma línea deben ser interpretadas sus opiniones en cuanto a dar más poder a las municipalidades, librándolas al igual que a las diputaciones provinciales, de la influencia preponderante del Jefe Político, debido a que este se convertía en obstáculo para el buen funcionamiento de estas formas de gobierno, pues al llegar a estas tierras eran integrados a los intereses económicos de las élites locales vía negocios o alianzas matrimoniales.

52La lucha por las periferias se vio reflejada también en su visión sobre el poder judicial, ya que luchó en varios puntos por dar más poder a los alcaldes de los pueblos en la administración de justicia, de esa manera evitaba que la aplicación de la justicia se atrasara en los casos medianamente pequeños, con apelaciones a segundas y terceras instancias que representaba la audiencia que en esta región estaba en Guatemala; no sólo eran perjudicados por las distancias tan largas, sino que esto servía para alargar procesos y favorecer a través de la corrupción a los que tenían más medios económicos, provocando injusticias para los más pequeños. Razones que también explica su insistencia para fijar plazos de tiempo a las audiencias en la resolución de los casos de apelación. Hizo una primera proposición para que este plazo fuera de 30 días; rechazada su propuesta, hizo una segunda para que fueran entonces de 60 días, la que corrió igual suerte.

53Finalmente, esta visión particular desde la periferia centroamericana y a través de la acción del representante de Costa Rica, podría servir para analizar al resto de América. Por ahora se han cometido los errores de tomar a América como un bloque frente a España, generalizando, además, los términos criollismo, diputados americanos, autonomías, independentismo, entre otros, para explicar la temática de la presencia de Ultramar en las Cortes de Cádiz. Esto ha llevado a mal interpretar la posición de algunos diputados que se destacaron en el proceso, tales como los mexicanos Guridi y Alcocer, Gordoa, Mendiola, Ramos Arispe, el guatemalteco Antonio de Larrazabal y otros. Se ha olvidado que estos diputados, por lo menos en el caso de los mexicanos, representaban a regiones periféricas y no a un centro de poder, sus ideas se han aplicado al resto de diputados de Nueva España sin percatarse de esta realidad.

Conclusión

54Lo expuesto anteriormente es solamente una muestra de la cantidad de temas que se podrían analizar sobre las Cortes de Cádiz, los cuales ayudarían a comprender mejor, aspectos de la historia tanto de España como de América en torno a sus independencias, en un periodo de tiempo que puede iniciar en 1750 y terminar en 1850. Baste como ejemplo de cómo estas realidades van más allá de la bipolaridad liberales-conservadores o de españoles-americanos. Con nuevos métodos para esta parte de la historia americana podría emocionar a algunos para emprender análisis que ayuden a entender nuestras “supuestas independencias” o debiera decirse continuación de las antiguas dependencias con nuevo maquillaje, partiendo de una ocasión en la que América por primera vez tuvo voz y voto, en unas cortes que significaron para ella un grito de libertad, con el reto de evaluarse a si misma a través de las instrucciones entregadas a cada uno de sus diputados. Ojalá, desde esta realidad el bicentenario de nuestra independencia tenga mejor suerte y los historiadores lleguemos temprano.

55Notas de pie de página

56*Manuel Benavides Barquero es sacerdote de la Diócesis de San José, licenciado en Historia e investigador del CIHAC de la Universidad de Costa Rica.

571  Se usa aquí la palabra dogma no según su sentido desde la teología católica, sino desde el significado peyorativo que a su manera le dio la ilustración y la ideología liberal.

582 Para ampliar estos puntos y tomar en cuenta otros, puede consultarse el siguiente artículo: Manuel Chust, “De rebeliones, independencias y, si acaso, revoluciones”, in Annino, Antonio (Coord.). La revolución novohispana, 1808-1821, (México: Fondo de Cultura Económica, 2010). pág. 465-476.

593 José María García León, Los diputados doceañistas. Una aproximación al estudio de los diputados de las Cortes Generales y Extraordinarias (1810-1813), (En prensa, consultado en formado de CD. Cádiz, 2005. pág. 58.

604 Miguel Picado, La Iglesia Hispanoamericana en las Cortes de Cádiz. (Tesis de licenciatura en Historia eclesiástica. Roma: Pontificia Universidad Gregoriana, 1979), pág. 53. Pedro Pascual Martínez, La unión con España, exigencia de los diputados americanos en las Cortes de Cádiz, (Madrid: Comunidad de Madrid, 2001), págs. 195-196. Federico Suárez, Las Cortes de Cádiz, (Madrid: Ediciones RIALP, 2002), pág. 27.

615 Marie Laure, Rieu-Millan, Los Diputados americanos en las Cortes de Cádiz, (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1990). José María García León, Los diputados doceañistas. Una aproximación al estudio de los diputados de las Cortes Generales y Extraordinarias (1810-1813), (España: INGRASA Artes Gráficas, 2006). María Teresa Berruezo León, La participación americana en las Cortes de Cádiz (1810-1814). (Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1986). Rafael María Labra y Martínez, Los Presidentes Americanos en las Cortes de Cádiz, (Cádiz: Manuel Álvarez, impresor, 1912). Manuel Chust, La cuestión nacional americana en las Cortes de Cádiz (1810-1814), (España: Artes Gráficas Soler, 1999).

626 Para esta temática de la educación en la región consultar John Tate Lanning, La Ilustración en la Universidad de San Carlos, (Guatemala: Editorial Universitaria, 1978).

637 Archivo Histórico de la Diócesis de León (AHDL). Clero Secular. Caja N. 01 (1801-1847).

648 Gazeta de Guatemala. (28 de noviembre de 1803). N. 331. T. VII. F. 442.

659 Antonio Benítez Rojo, La Isla que se repite. El Caribe y la perspectiva posmoderna, (Estados Unidos: Ediciones del Norte, 1989). p. ii. Fernando Jumar, “Los rioplatenses, el Río de la Plata y el poder central en el siglo XVIII. Hombres de Antiguo Régimen en lucha contra la modernidad,” in La formación de la cultura virreinal. III. El siglo XVIII. Kohut, Karl y Rose, Sonia V. (eds.). (España: Iberoamericana, 2006). págs. 387-411.

6610 Es importante hacer ver que los diputados de El Salvador, Honduras y Nicaragua no destacaron a pesar de que algunos de ellos tenían una formación académica más amplia que el diputado costarricense, como es el caso del diputado por Nicaragua, Antonio López de la Plata, nombrado diputado precisamente cuando cursaba la carrera de leyes en la universidad de Guatemala.

6711 Rafael María Labra, Los Presidentes americanos en las Cortes de Cádiz, (Madrid: s.e., 1912).

6812 Uno de los términos acuñados en recientes trabajos es el de autonomismo, palabra que ha ayudado a comprender mucho mejor estas etapas históricas, incluso se habla de autonomía hacia fuera y autonomía hacia dentro, este último relacionado con la ruralización de la política, por lo menos en el caso de México. Aunque se acerca bastante a lo que aquí estamos planteando en torno al padre Florencio Castillo y algunos autores se lo han aplicado, se ha evitado su utilización debido a que no sólo es un término generalizador sino que observándolo en casos concretos hay detalles que no calzan en el uso exacto de estos nuevos conceptos. Para estos vocablos pueden consultarse las obras de Manuel Chust, Antonio Annino, Eric Van Young y Rafael Rojas entre otros.

6913  Para ampliar más el papel de los consulados en esta estructura de poder consultar: Bernd Hausberger, y Antonio Ibarra, (Edts.). Comercio y poder en América colonial. Los consulados de comerciantes, siglos XVII-XIX, (Madrid: Editorial Iberoamericana, 2003).

7014  Sesión del 30 de mayo de 1813. págs. 5384-5385.

7115 Cuando presentó su proyecto de abolición de las mitas atribuyó lo destructivo de estas a que las leyes beneficiosas no se respetaran: “El influjo de los ricos hacendados hace que muchas veces se pase sobre las leyes.” Sesión del 4 de abril de 1812, págs. 3007-3008.

7216 Para otros casos en esta línea se puede consultar: Manuel Benavides Barquero, El presbítero Florencio Castillo. Diputado por Costa Rica en las Cortes de Cádiz, (San José: M. J. Benavides B., 2010).

7317 Es interesante que algunos investigadores han hecho un esfuerzo por desplazarse a la región de enfrente para comprender mejor lo que pasó en las Cortes, pero con limitaciones, tal es el caso de Manuel Chust que se trasladó a la región central de México para tratar de solucionar esta deficiencia, solamente que se vio afectado porque se fue a uno de los centros de poder desde la colonia que colaboran con la interpretación clásica de este objeto de estudio. Si hubiera elegido alguna zona periférica, aún dentro del mismo México, hubiera encontrado otras luces. Algunos trabajos recientes enfocados en zonas más específicas están contradiciendo algunas de las conclusiones a las que han llegado investigaciones generales. Véase, por ejemplo, Peter Guardino, El tiempo de la libertad. La cultura política en Oaxaca, 1750-1850, (México: Carteles Editores-Proveedora Gráfica de Oaxaca, 2009). Silke Hensel, “Los orígenes del federalismo en México. Una perspectiva desde la provincia de Oaxaca de finales del siglo XVIII a la primera República,” in Ibero-Amerikansches Archiv. 25:3/4 (1999): págs. 215-237.

7418 Sesión del 14 de setiembre de 1811.

7519 Florencio Castillo, Oración fúnebre, (Guatemala: Manuel Arévalo, 1810) pág. 24. Entiéndase la palabra felicidad con el significado que le dio la Ilustración.

7620 Sesiones del 23 y 27 de julio de 1811.

7721 Archivo Nacional de Costa Rica (ANCR) CC N. 4238. fl. 1.

7822  ANCR. Municipal. N. 439. F. 49 v. – 62 v.

7923 ANCR. CC N. 4238. fl. 1.

8024 ANCR. CC N. 3208.

8125 El decreto que dieron las Cortes favoreciéndolos en estos últimos puntos tuvo como origen la iniciativa del diputado costarricense y, como dice Marie Laure Rieu-Millán, fue prácticamente el único beneficio que se les concedió a las castas. Marie Laure Rieu-Millán, Los Diputados americanos en las Cortes de Cádiz, pág. 166.

8226  Sesión del 27 de abril de 1812. pág. 3112.

8327 Entiéndase aquí provincia en su significado antiguo, ya que en la Constitución pasaron a llamarse partidos.

8428 Para todo lo que se refiere a esta parte de la realidad hondureña consultar Luis Pedro Taracena Arriola, Ilusión Minera y Poder Político. La Alcaldía Mayor de Tegucigalpa. Siglo XVIII, (Tegucigalpa: Editorial Guaymuras, 1998).

8529 Archivo General de Indias, Sevilla, (AGI). Audiencia de Guatemala. Leg. 531. En esta ocasión las Cortes confirmaron la iniciativa de Honduras y aprobaron la Diputación provincial.

8630  ANCR. Municipal. N. 439. fl. 49 v. – 62 v.

8731 ANCR. Municipal. N. 439. fl. 49 v. – 62 v.

8832  ANCR. Cartago. N. 1069.

8933 Sesión del 23 de setiembre de 1811.

9034  Sesión del 30 de octubre de 1811.

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Para citar este artículo :

Manuel Benavides, « El presbítero Florencio Castillo. Visión de las Cortes de Cádiz desde una provincia periférica. », Boletín AFEHC N°52, publicado el 04 marzo 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3033

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